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MERCOSUR EN LA PRENSA
MERCOSUL NA IMPRENSA
9 de julio de 2020
9 de julo de 2020
La Selección de Noticias del MERCOSUR reúne notas de prensa de distintas fuentes. Esta Selección no refleja la opinión ni posición oficial del Parlamento del MERCOSUR; su contenido es incluido sólo como una referencia a los visitantes de nuestra página en Internet.
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ÍNDICE
ARGENTINA
• ¿Un lugar para Mercosur en la inserción global pospandemia?
URUGUAY
MUNDO
• Brasil baja los aranceles al trigo proveniente de países ajenos al Mercosur y tensa su relación comercial con Argentina
Argentina
¿Un lugar para Mercosur en la inserción global pospandemia?
Por Julieta Zelicovich Doctora en Relaciones Internacionales, Profesora en UNR e Investigadora en Conicet
El mundo pospandemia para Argentina no se define tanto por las innovaciones que los efectos del Covid-19 generen en la economía y política mundial, sino por los déficits de política exterior e inserción internacional nuestro país presenta desde hace ya un tiempo. Este mundo pospandemia corre el riesgo de parecerse mucho al mundo que hoy conocemos. La resolución del endeudamiento externo y el incremento de las exportaciones eran las urgencias de la política exterior argentina en el mes de enero, y lo siguen siendo. Los cambios en el contexto internacional, con una economía internacional deprimida y un multilateralismo en crisis, en todo caso, vuelven a estas metas un poco más difíciles. Con recursos acotados, la cooperación internacional y el regionalismo suelen ser buenas cartas sobre la mesa.
Los déficits. La política exterior argentina ha tenido al menos tres problemas recurrentes que necesita superar para consolidar esta política como un instrumento que efectivamente contribuya a “traducir necesidades internas en posibilidades externas”, como solía decir Celso Lafer. El primero, es la falta de consensos de largo plazo respecto de las estrategias de inserción internacional, reflejada en las recurrentes “refundaciones de la política exterior” y “vueltas al mundo”. El segundo, es el de las inconsistencias entre la política exterior y otras políticas, especialmente económicas. Sobran ejemplos de acciones de política exterior que han quedado truncadas por objetivos de corto plazo en materia fiscal o cambiaria. Los diseños institucionales juegan un rol importante en ese sentido. El tercero: la sobreestimación o
subestimación de los recursos de poder con los que cuenta el país, cuya oscilación se vincula además con las refundaciones mencionadas. Pensar el mundo pospandemia, implica necesariamente atender primero estos condicionantes en el plano nacional.
Los desafíos. El mundo atravesaba ya procesos de cambio, y la pandemia ha acelerado estas transformaciones: transición de poder entre EE.UU. y China, menor crecimiento de la economía mundial, cierta ralentización en las cadenas globales de valor, crisis de los mecanismos de gobernanza multilateral y también regionales, crecimiento de los nacionalismos y populismos, nuevos proteccionismos. Todo tiene al menos una década en curso, pero ahora todo es más intenso. El resultado de la aceleración, y aquí sí, el elemento novedoso con el que tiene que lidiar Argentina, es el incremento sustancial de la incertidumbre como rasgo de época. ¿Cómo incrementar exportaciones y llevar adelante un proceso de desendeudamiento externo en este contexto? ¿Cómo reducir las vulnerabilidades externas de Argentina frente a estos cambios?
El instrumento. Ante las crisis globales las regiones vuelven a ser puestas en valor. ¿Puede el regionalismo, y en particular el Mercosur, ser una vía para la inserción internacional de Argentina, tanto en el contexto actual como en la imaginada pospandemia? El Mercsour, elemento constitutivo de nuestra política exterior, ha enfrentado muchas críticas e incluso ha visto puesto en duda su continuidad. En el marco de los desafíos que se presentan, merece ser re-evaluado. Los procesos de integración para funcionar necesitan factores de oferta, plasmados en el liderazgo político; de demanda, motivados por la interdependencia y el interés de los actores transnacionales y de inercia, impulsado por las instituciones que lo componen.
El Mercosur tuvo un pasado exitoso como mecanismo para la interdependencia económica en sus inicios, y muy efectivo como zona de paz, además de incorporar otros elementos de cooperación política, técnica y social. Donde fracasó fue en comunicar estos logros por fuera de la academia y parte del sector político, y generar un sentido de apropiación por las ciudadanías y los sectores de negocios. Nunca dejó de ser un nicho de unos pocos. A estas fallas de comunicación se sumó en los últimos 5 años un período de desgaste con poca demanda, escasa oferta y una tímida inercia en la integración regional.
Se produjo la reducción del comercio intrazona, el fracaso en la concreción de eslabonamientos productivos regionales y una preocupante baja internalización de la normativa del bloque, a la que se suman numerosas excepciones al Arancel Externo Común y el creciente uso de barreras no arancelarias al comercio intrazona. Argentina fue vulnerable ante cada uno de estos elementos.
La pandemia puede generar un espacio de oportunidad para revertir estas tendencias. Pero no debe sobreestimarse: para transformar esa posibilidad en realidad no alcanza con la inercia institucional que, tal como lo mostró la reciente cumbre de Mercosur, sigue vigente. Requiere una nueva cuota de impulso político y despertar también los factores de demanda. Y allí emerge un rol destacado para la política exterior. Es necesario generar un consenso de largo plazo y compartido con los socios respecto de cuál es el objetivo y rol que el Mercosur tiene. Si ello no es posible, el Mercosur no será una carta a jugar.
Uruguay
Uruguay pretende unificar rotulado frontal de alimentos en el Mercosur
El ministro de Industria, Omar Paganini, planteó el tema en la agenda de las negociaciones de los próximos seis meses de los grupos de trabajo.
Uruguay pretende unificar rotulado frontal de alimentos en el Mercosur
Tras ratificar la política del rotulado frontal en los productos envasados, y adelantar su voluntad de modificar la palabra “exceso” por “alto” en: sodio, grasas y azúcares, el gobierno introdujo la discusión a la interna del Mercosur con el objetivo de unificar criterios.
El ministro de Industria, Omar Paganini, presentó el tema la semana pasada durante la reunión con sus pares del bloque regional, con el objetivo de introducirlo en la agenda de las negociaciones de los próximos seis meses de los grupos de trabajo.
Uruguay elevará formalmente su propuesta en los próximos días. La idea del gobierno uruguayo es mantener el rotulado frontal de los alimentos procesados y armonizar la normativa con Brasil y Chile, y también con Argentina, pese a que tiene un mayor rezago en el tema, indicó Paganini.
Mundo
Brasil baja los aranceles al trigo proveniente de países ajenos al Mercosur y tensa su relación comercial con Argentina
La decisión del Gobierno de Brasil de aumentar la importación desde Estados que no pertenecen al organismo regional irrita a Argentina, actual proveedor del 60% del consumo brasileño
HELOÍSA MENDONÇA
El Gobierno de Jair Bolsonaro aumentó la cantidad de trigo que importa sin aranceles por fuera del Mercosur para atender a la demanda interna de Brasil, que consume entre cinco y seis millones de toneladas al año. La decisión ha generado protestas de los exportadores argentinos, los principales proveedores del cereal a Brasil. El Centro de Exportadores de Cereales de Argentina (CEC) ha rechazado la medida y ha declarado que deteriora las condiciones de acceso al mercado brasileño.
El Gobierno brasileño ha autorizado que, a partir de este mes, suba de 750.000 toneladas a 1,2 millones de toneladas el trigo importado sin el Arancel Externo Común (AEC) de 10% que deben pagar los países que no pertenecen al bloque. La cuota extra de 450.000 toneladas regirá hasta noviembre de este año y solo se activará cuando la actual se complete en un 85%.
La medida la ha tomado la Secretaría Ejecutiva de la Cámara de Comercio Exterior (Camex), vinculada al Ministerio de Economía, siguiendo la recomendación de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), que planteó dudas sobre la capacidad del país vecino de suministrar trigo hasta finales de año. “Los importadores y expertos, que monitorean
el mercado, dudan que Argentina podrá suministrarnos lo que necesitamos hasta finales de año. Los argentinos han expandido mucho el mercado, han diversificado a otros países. También hubo un aumento de precios y el real se ha devaluado”, afirma el embajador Rubens Barbosa, presidente de Abitrigo.
Barbosa también señala que el hecho de que Brasil dependa tanto de la importación del cereal —aproximadamente el 60% del trigo que se consume proviene del extranjero— aumenta la preocupación de la entidad. “El trigo es un elemento esencial en Brasil, y esta dependencia es una vulnerabilidad importante que tenemos. Como lo importamos casi todo de Argentina, cualquier falla allí puede provocar escasez aquí, puede faltar pan”, dice.
En los últimos años, el país vecino ha suministrado, de media, un 90% del volumen de trigo importado por Brasil, que varía entre 5 y 6 millones de toneladas anuales. El año pasado, el porcentaje fue del 85%, correspondiente a 5,3 millones de toneladas de cereal.
El presidente de Abitrigo defiende que la medida se ha tomado por una cuestión de mercado y suministro. “No ha habido ninguna cuestión política o ideológica, porque el Gobierno de aquí sea diferente del de allá”, añade. Según la Camex, el nuevo cupo debería tener un impacto positivo en la oferta del producto en Brasil y contribuir a reducir o contener posibles aumentos del precio del trigo.
Sin embargo, los exportadores argentinos garantizan que no hay riesgo de que falte trigo para Brasil. “Argentina está en condiciones de seguir abasteciendo la demanda de Brasil, como lo ha hecho durante años, especialmente ahora que se espera un aumento de la producción de trigo argentino, con la calidad panificadora que buscan”, afirmó Andrés Alcaraz, gerente de Asuntos Públicos de la CEC. Según la organización, la producción argentina proveniente de la cosecha de 2019 fue de 19,5 millones de toneladas. Del total, se exportarán 12,5 millones, de los cuales unos 5,5 millones de toneladas serían para Brasil.
Luiz Fernando Pacheco, de T&F Consultoría Agroecômica, dice que el sector del trigo en Brasil no se toma en serio el discurso argentino de que todo está bajo control, porque difiere de los datos actuales del Ministerio de Agricultura argentino. “Argentina ha aumentado considerablemente la venta de trigo a otros países y su disponibilidad para nuevos negocios es pequeña, porque también necesitan abastecer el mercado interno. Y Brasil aún necesita 1,5 millones de toneladas [para completar su demanda interna]”, dice.
Según datos del Ministerio de Agricultura de Argentina, de los 18,3 millones de toneladas disponibles, 14,9 millones ya han sido comprados por exportadores. “Lo que demuestra que no tienen suficiente trigo para abastecer el mercado interno, ya que los molinos argentinos necesitan unos 6 millones de toneladas. Tendrán que renegociar los contratos que vendieron al mercado exterior, el llamado washout, para mantener el país abastecido”, dice.
Según Rubens Barbosa, de Abitrigo, si Argentina insiste en que tiene suficiente trigo, no debería preocuparse por la nueva medida. “Si los argentinos tienen trigo, deberíamos comprárselo, es la alternativa internacional más barata del mercado. Si no tienen, los molinos brasileños podrán recurrir a ese cupo adicional”, concluye.
Mundo
Acuerdo de libre comercio con Brasil avanza en el Congreso chileno
© REUTERS / Heino Kalis
AMÉRICA LATINA
SANTIAGO (Sputnik) — El acuerdo de libre comercio entre Chile y Brasil continúa avanzando hacia su ratificación en el Congreso siendo aprobado por la Comisión de Hacienda del Senado.
"El proyecto de Acuerdo de Libre Comercio entre Chile y Brasil avanzó hoy en su tramitación, luego que fuera aprobado por la Comisión de Hacienda del Senado", informó Cancillería de Chile a través de un comunicado.
La decisión fue celebrada por el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Teodoro Ribera, quien escribió en su cuenta de Twitter que este "es un nuevo paso hacia la consolidación de la relación con nuestro principal socio comercial de la región, especialmente en el escenario actual, donde las alianzas comerciales permitirán la recuperación económica".
El tratado regula el comercio de bienes y además complementa el Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación Económica Número 35 (ACE 35), firmado entre Chile y las naciones del Mercado Común del Sur (Mercosur) en 1996,
incorporando nuevas disciplinas cómo telecomunicaciones, comercio electrónico, comercio de servicios, medio ambiente, género, entre otros temas.
La iniciativa ya fue ratificada por la Cámara de Diputados en mayo de este año, restando sólo la aprobación en la Sala del Senado para concretarse.
Brasil es el principal socio comercial de Chile en Latinoamérica, representando un 4,5% de sus exportaciones al mundo y un 30% de sus envíos en la región.