• No se han encontrado resultados

05 Descartes

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "05 Descartes"

Copied!
21
0
0

Texto completo

(1)

F

ILOSOFÍA

R

ACIONALISTA

Acceso Racionalista a la Realidad

Acceso Racionalista a la Realidad

Acceso Racionalista a la Realidad

Acceso Racionalista a la Realidad

El poder de la Razón en el Barroco

El poder de la Razón en el Barroco

El poder de la Razón en el Barroco

El poder de la Razón en el Barroco

René Descartes

1596 - 1650

(2)

1

Contexto histórico del racionalismo

. . . 3

2

Características del racionalismo

. . . 4

2.1

Autosuficiencia de la razón natural

. . . 5

2.2

Confian

za plena en el poder de la razón

. . . 5

2.3

Preocupación por el método correcto

. . . 5

2.4

Reducción de la realidad a la subjetividad

. . . 6

3

Razón y método en René Descartes

. . . 6

3.1

Estructura y método de la razón

. . . 6

3.1.1 La evidencia es el objetivo fundamental de la razón

. . . 6

3.1.2 Las «reglas» para obtener la evidencia

. . . 7

3.2

Acceso racional a la realidad

. . . 8

3.2.1 La «duda metódica» como función de desescombro

. . . 8

3.2.2 La primera certeza: «pienso..., luego existo»

. . . 9

3.2.3 La idea fundamental de «sustancia»

. . . 9

3.3

Las tres sustancias

. . . 10

3.3.1 La «sustancia infinita» y pruebas racionales de su existencia

. . . 10

3.3.2 Las dos «sustancias finitas»: conciencia racional y materia

. . . 11

3.4

Dios: garante de la veracidad racional del mundo extramental

. . . 12

3.5

El pensamiento piensa siempre ideas

. . . 13

3.5.1 Identidad entre pensar y ser

. . . 13

3.5.2 Clases de ideas

. . . 13

3.6

Visión cartesiana del mundo físico

. . . 14

3.7

Breve valoración crítica del cartesianismo

. . . 16

Glosario

. . . 17

Algunos textos

. . . 20

(3)

Contexto histórico del racionalismo

1 Johannes ALTHUSIUS (1557-1638), apoyándose en el español SUÁREZ, es el primero en perfilar la idea de un contrato social que más tarde haría

célebre ROUSSEAU. ALTHUSIUS distingue dos niveles de contrato: uno general, que constituye a los hombres en sociedad; y otro que establece las relaciones del pueblo con el poder. Pero el pueblo retiene siempre la soberanía y puede juzgar y deponer a quienes previamente han sido elegido mandatarios, incluso al propio rey. Respaldando esta misma idea, Hugo GROCIO (1583-1645) invoca la idea de derecho natural: los hombres poseen, por nacimiento, unos derechos inalienables y cuyo respeto debe formar el suelo de las leyes. Un principio válido no sólo para la política interior, sino también para las relaciones internacionales. Sin embargo, las ideas de ALTHUSIUS y GROCIO eran en su época más un deseo que una realidad, pues el siglo XVII está totalmente trazado por el absolutismo regio.

Cronología

Cronología

Cronología

Cronología

1610

Asesinato de Enrique IV

de Francia.

1616

Mueren Cervantes y Shakespeare.

1633

Condena de Galileo.

1640

Portugal se independi-za de España. Muerte de Rubens.

1648

Paz de Westfalia.

1649

Carlos I de Inglaterra es decapitado. Cronwell es Lord Protector.

1661

Sube al trono francés Luis XIV.

1688

Ocupa el trono inglés Guillermo de Orange.

1700

Muere Carlos II de Es-paña. Se inicia la gue-rra de sucesión.

1701

Federico I es el primer rey de Prusia.

1713

Paz de Utrech. Fin de la guerra española de sucesión.

1715

Muere Luis XIV de Francia.

1

Contexto histórico del racionalismo

E

l siglo XVII es un momento de desconcierto y fuertes tensiones sociales: gue-rras políticas y de religión, conflictos coloniales, persecución de disidentes... Europa es un continente roto y en guerra permanente. Al desmenuzamiento renacentista de las antiguas tradiciones y costumbres le sigue una poderosa reac-ción de unión y restaurareac-ción: muchos príncipes y extensas regiones regresaron a la antigua fe del medievo a golpe de la contrarreforma católica y se redujo la disper-sión social a base de absolutismos políticos. A las esperanzas del renacimiento le sucede, pues, una etapa de crisis, desequilibrios y angustias. Es un siglo muy inquie-to, en el que se ensayan nuevas soluciones para graves problemas.

T TT

T

Plano social

: el hambre y las enfermedades crecen alarmantemente por doquier, mientras una burguesía cada día más pujante se abre paso entre la miseria de los campesinos y los celos de una nobleza decadente. Pero el burgués es un individuo con pocos escrúpulos, emprendedor y enérgico. Es la burguesía la que ejecuta en Inglaterra al absolutista CARLOSI y abre paso a la posterior monarquía constitucional y parlamentaria, no sin la ayuda de la casa de Orange, vanguardia del nuevo vivir burgués en Holanda.

T

Plano económico

: auge de las ciudades, del comercio marítimo y colo-nial, que, junto a la naciente industria en Inglaterra, preparan el camino al capitalismo. Aparecen las bolsas y las grandes compañías comerciales en forma de sociedades de accionistas. El tiempo se convierte en una obse-sión y el reloj es la máquina paradigmática que refleja la mentalidad de una nueva época.

T

Plano político

: momento de gran inestabilidad y decadencia. Continuas guerras y revoluciones hacen pensar que la sociedad va a la deriva. Junto al expansionismo colonial se van formando también los Estados modernos, independientes y soberanos, que se enfrentan en sus afanes imperialistas. Es la época del absolutismo regio: los reyes franceses venían luchando des-de el siglo XIV para recuperar el poder, que había pasado a manos de los señores feudales; por otro lado, la burguesía veía en el robustecimiento de la monarquía, que llega a concentrar todos los poderes, una garantía de paz y seguridad frente a las arbitrariedades de los nobles. También los protes-tantes necesitaban una autoridad soberana que diera estabilidad a la refor-ma. LUISXIV y RICHELIEU en Francia; dictadura de CROMWELL e imitación del

(4)

2 Los representantes máximos del racionalismo son: René DESCARTES (1596-1650), Baruch SPINOZA (1632-1677), Nicolás MALEBRANCHE

((1638-1715) y Guillermo LEIBNIZ (1646-1716).

T

Plano religioso

: dentro del catolicismo destacan la reforma del carmelo, la fuerte influencia de la compañía de Jesús y la contrarreforma del concilio de Trento. Sin embargo, el enfrenta-miento entre católicos y protestantes conduce a la guerra de los treinta años, donde se mezclan motivos religiosos y afanes políticos. Se propaga por toda Europa la Inquisición y la quema de disidentes. El protestantismo, por su parte, rompió la unidad europea, mezclando la religión con intereses políticos. La paz de Westfalia (1648) asentaría el principio de tolerancia religiosa.

T

Plano científico

: la caída de la física aristotélica y de su geocentrismo va acompañada de un notable desarrollo de la medicina, de la astronomía, de las matemáticas y de la física. El avance implacable de la ciencia era la puerta abierta a la esperanza en este siglo tan azotado. La razón podía conseguir metas mucho más elevadas que las ya conquistadas, pero había que dirigirla adecuadamente. Surge así la fiebre por el método (Bacon). GALILEO propone la

combi-nación entre la observación empírica y la razón matemática (método hipotético-deductivo o resolutivo-compositivo). Poco a poco las matemáticas se van constituyendo como el único saber lógico y universal.

T

Plano filosófico

: Frente a la decadencia de los monasterios y universidades, sin libertad de pensamiento y donde se sigue enseñando pura escolástica, florecen salones y academias autónomas de investigación filosófica y científica. El debate filosófico se centra en el problema del conocimiento, su naturaleza y alcance. El racionalismo en la Europa continental y el empiris-mo en Inglaterra se disputan el establecimiento de un método y unas bases seguras para el conocimiento y el saber universal. Las matemáticas deductivas y las ciencias experimentales son, respectivamente, el modelo metodológico de ambas corrientes.

El racionalismo cartesiano supone precisamente un intento de solución a la crisis del pensamiento creada por el hundimiento de la escolástica y los retos de la nueva ciencia. La crisis cultural se va esquivando mediante un progresivo rechazo de todo lo que no sea la razón en su forma más pura y brillante: la mate-mática. El paradigma matemático viene a ser la tabla de salvación de una cultura y una filosofía que naufragan. El modelo geométrico se constituye en la estrella fija que orienta el rumbo y sustenta la esperanza en aquella tormenta nocturna.

La certeza matemática infunde una confianza que permite formalizar, entender y poder manipular la realidad concreta. Desde R.DESCARTES hasta I.KANT el desarrollo del pensamiento occidental va a ser, en

buena medida, la historia de un complejo y una envidia respecto a la seguridad matemática de la cien-cia. El movimiento racionalista refleja claramente este esfuerzo por unificar todas las ciencias y susten-tar todo conocimiento en la certeza del modelo matemático2. Las distintas ciencias y los diferentes

saberes son, aun cuando se apliquen a objetos diversos, manifestaciones de un saber único.

2

Características del racionalismo

E

l racionalismo establece una notable preferencia por el conocimiento racional sobre el aportado a través de los sentidos, cuyo origen se remonta a la filosofía presocrática de los griegos. Con el auge de las ciencias matemáticas, como paradigma de certeza y exactitud, el racionalismo intenta aplicar en su propia casa un método similar que genere verdad y certeza. El racionalismo es una búsqueda incansable de seguridad en pleno vendaval barroco.

Hasta el siglo XVII la filosofía había sido ingenuamente realista. Pero a partir de ahora la validez

del conocimiento comienza a ser problemática. El racionalismo separa sujeto y objeto, de manera que lo primordialmente accesible es lo subjetivo. Se inicia así la era moderna de la primacía de la mente sobre la realidad externa. Se produce un «giro copernicano»: de fuera hacia dentro, del objeto exterior al sujeto cognoscente. Es en las capacidades innatas de la razón del propio sujeto donde DESCARTES

(5)

Características del racionalismo

3 El empirismo inglés de los siglos XVII y XVIII sostendrá que nuestros conocimientos proceden, en último término, de la experiencia sensible. Para los

racionalistas, en cambio, ciertamente los sentidos nos suministran información acerca del mundo externo, pero esta información es confusa y a menudo falsa, porque se atiene siempre a los casos particulares y no es universal. Si el conocimiento racional se caracteriza por ser deductivo, universal y necesario, el método inductivo del que se sirve el empirismo, en cambio, se basa siempre en un saber probabilístico y no necesario. Sólo las ideas claras y precisas, que no proceden de la experiencia, sino del propio entendimiento, son plenamente fiables. Tales ideas innatas o connaturales al entendimiento no son meras generalizaciones de la experiencia sensible. La realidad es construida a priori y deductivamente en la razón a partir de tales ideas y principios evidentes.

La preocupación por el método correcto

La preocupación por el método correcto

La preocupación por el método correcto

La preocupación por el método correcto

El método racionalista propugna una

uni-ficación del saber científico, moral y

políti-co según las directrices emanadas por el

uso autónomo de la razón, ajena a

cual-quier otra autoridad externa basada en la

tradición, la fe religiosa o los dogmas.

To-dos los saberes no son más que ramas de

un saber único y universal.

2.1

Autosuficiencia de la razón natural

E

l individuo humano se erige a sí mismo ensujeto racional, cuya capacidad natural de entendimiento deja de estar supeditada defini-tivamente a la fe religiosa. El racionalismo esta-blece decididamente una soberanía de la ra-zón, cuyas facultades naturales no pueden ver-se coartadas por ninguna instancia externa o superior: ni la tradición, ni la fe, ni la autoridad dogmática. Es a partir del racionalismo cuando la razón soberana se constituye en el único ár-bitro al que le corresponde juzgar la verdad. Todo es racional; nada es casual ni fortuito.

2.2

Confianza plena en el poder de la razón

E

l racionalismo persigue afanosamente una certeza absoluta y sólida en todos los órdenes del saber. Busca un modelo de evidencia similar al empleado por las matemáticas, basado en la deducción lógica a partir de principios racionales con valor universal conocidos intuitivamente y de forma inmedia-ta. Los conceptos universales yacen impresos en la mente al margen de la experiencia –innatismo–.

Los racionalistas, por tanto, dan primacía a la razón como fuente fidedigna del conocimiento y consideran la experiencia sensible como engañosa3. El conocimiento empírico, ceñido a la experiencia

sensible de lo particular, es limitado y no puede, en consecuencia, crear ciencia universal. La razón, que copia el modelo deductivo y lógico de la matemática, es la única facultad que puede acercar al hombre hasta la verdad universal. Tal razón se opone a los sentidos, a la imaginación y a las pasiones. Afianzada en las «ideas innatas» obtiene las demás ideas por deducción y es capaz de construir un sistema estruc-turado del mundo. La mente humana es capaz de deducir sus propios contenidos acerca del universo a partir de ciertos principios evidentes y universales. La lógica de la razón coincide así con la estructura de la realidad. Reaparece de este modo el viejo postulado de PARMÉNIDES: el pensar y el ser son lo mis-mo. Esta confianza plena en la razón es dogmática y se acepta su valor sin crítica previa.

2.3

La preocupación por el método correcto

L

a variedad de opiniones y escuelas filosóficas era un espectáculo deprimente para DESCARTES. La

filosofía había degenerado en un estéril campo de controversias. Se hacía urgente hallar un método

(6)

Estructura y método de la razón

Estructura y método de la razón

Estructura y método de la razón

Estructura y método de la razón

La sabiduría humana es una y

permane-ce siempre idéntica, aunque se aplique a

objetos diversos. Las distintas ciencias

son, por consiguiente, manifestaciones

de un saber único y universal. La razón,

que distingue la verdad de la mentira,

que gestiona nuestro conocimiento

teóri-co y ordena la teóri-conducta, es siempre la

misma y obedece a un método único.

Los principios del método racionalista no provienen de la experiencia sensible: son también innatos. La propia estructura de la razón humana expresa el método a seguir, que no es otro que el modelo aritmético. La razón construye a priori unas defini-ciones y establece unos axiomas a partir de los cuales puedan deducirse con evidencia y necesidad las consecuencias lógicas. Este razonamiento matemático se desarrolla como una cadena, donde todo es como tiene que ser y no puede ser de otro modo.

2.4

Reducción de la realidad a la subjetividad

E

l universo está fraccionado en dos mundos: la materia y el pensamiento. La materia se comporta como una máquina según leyes mecánicas propias y sobre la que actúan las causas eficientes. El pensamiento, por su parte, es el habitáculo de las ideas, sobre todo de las ideas innatas. Entre los dos mundos no hay continuidad, sino ruptura: el conocimiento no puede acceder a las cosas en sí mismas. El entendimiento sólo conoce sus ideas. Ello significa que la realidad del mundo exterior no es evidente y sólo puede ser deducido siguiendo la estructuración lógica de la propia razón. El conocimiento del mundo hay que buscarlo en la propia conciencia. Pero esta primacía del sujeto supone, en la práctica, una identidad entre razón y realidad, o mejor dicho: una reducción de la realidad a la subjetividad. En ésta reside la única realidad accesible al hombre. De aquí surge la idea de sustancia racional, que es la primera idea innata de la que derivará la consistencia de todo lo demás por estricto proceso deductivo.

3

Razón y método en René Descartes

R

ené DESCARTES (1596–1650), siguiendo el rigor lógico de la geometría, que construye su sistema

a partir de pocos axiomas, quiere también formar un saber correcto partiendo de una intuición fundamental y siguiendo un método riguroso. Tal método representa la inauguración de la filoso-fía moderna, que supone el borrón y cuenta nueva respecto a toda la filosofiloso-fía anterior. A partir de DES

-CARTES la razón no queda coartada por ninguna instancia exterior: ella se constituye en el nuevo tribunal

supremo a quien corresponde juzgar lo verdadero y conveniente, tanto en el ámbito teórico como en la actividad moral y política.

3.1

Estructura y método de la razón

L

os empiristas admiten los datos recogidos por la experiencia como única fuente de conocimiento. El racionalismo, en cambio, pretende obtener un conocimiento independiente de la experiencia y cuya garantía se encontrará en la correcta aplicación de las deducciones.

3.1.1 La evidencia es el objetivo fundamental de la razón

D

ESCARTES encuentra en la evidencia el criterio de verdad que capta las ideas claras y distin-tas que se muestran a la razón. La verdad queda así identificada con la certeza subjetiva que nos proporcionan los axiomas o argumentos raciona-les, es decir, provenientes de la propia lógica in-manente a la razón. Esta seguridad que aporta la certeza es lo que DESCARTES busca con su método racionalista. Buscar la evidencia supone evitar la precipitación y aceptar solamente aquello que se muestre limpiamente al intelecto. Hay dos opera-ciones fundamentales para obtener la evidencia: la intuición y la deducción. La intuición no es el

(7)

Razón y método en René Descartes

4 D

ESCARTES exceptúa las verdades de fe y las normas morales, a fin de poder seguir viviendo con los pies en un estribo. Pero queda claro que tanto la religión como la moral caen fuera del camino racional. Son verdades que tienen que ver con el sentido de la vida y los sentimientos universales del corazón. De esta forma, el propio DESCARTES, siguiendo en este aspecto el nominalismo de OCKHAM, se anticipa tímidamente a las críticas posteriores que le reprochará PASCAL: hay verdades del corazón que la razón desconoce.

Estructura y método de la razón

Estructura y método de la razón

Estructura y método de la razón

Estructura y método de la razón

La evidencia es para D

ESCARTES

una

pro-piedad natural de las ideas que arrastra

al asentimiento inmediato de la mente.

Se da en la intuición y su modelo es la

evidencia matemática. Autores muy

pos-teriores, como H

USSERL

, hablan de

evi-dencia apodíctica: lo contrario debe

apa-recer como lógicamente imposible.

que posee el propio instinto de la razón. Es un acto inmediato que se fundamenta y justifica a sí mismo. Gracias a su visión captamos inmediatamente conceptos simples emanados de la razón misma, sin que quepa lugar para la duda o el error.

Una vez captados por la intuición los primeros principios, el razonamiento deductivo nos permi-te poder llegar, a partir de ellos, a otras verdades que se derivan necesariamenpermi-te de esos principios. La

deducción es, pues, aquello que se sigue necesariamente de otras cosas conocidas con certeza. Presu-pone la intuición; y por más que se prolongue el proceso deductivo en largas cadenas de razonamientos no es, en último término, sino una intuición sucesiva de certezas simples y de las conexiones entre ellas. El propio proceso deductivo hay que verlo intuitivamente. La evidencia es aquí una propiedad de las ideas que se da en la intuición y su modelo es la simplificación matemática. El modelo matemático procede por pasos, no por saltos, siendo cada uno de ellos evidente, de tal forma que al estar construido por eslabones lógicos las conclusiones se hacen también evidentes. En la lógica matemática no hay sitio para las disensiones ni las controversias y sus soluciones son universalmente admitidas.

3.1.2 Las «reglas» para obtener la evidencia

P

ara DESCARTES, la verdad de la evidencia no puede obtenerse sin método. El método es aplicado para distinguir lo falso de lo verdadero a través de reglas fáciles que eviten a la mente esfuerzos inútiles y aumenten gradualmente nuestro conocimiento. La primera regla hace referencia a la función intuitiva de la razón; las restantes pertenecen a la fase deductiva. Todas las reglas del método se resumen en cuatro:

R Evidencia y prevención (intuición): no admitir como verdadero nada que no se conozca con evidencia, es decir, evitar la precipitación y aceptar sólo las ideas que se presentan con claridad y distinción;

R Análisis (deducción): reducir y dividir las proposiciones o enunciados complejos y oscuros hasta llegar a los elementos simples y que pueden ser captados por la intuición, que capta mejor lo simple por su claridad y porque no puede dividirse más;

R Síntesis (deducción): reconstrucción deductiva de lo complejo a partir de lo sencillo, condu-ciendo ordenadamente y con mesura los pensamientos, comenzando por los datos más sim-ples hasta llegar a los más compuestos;

R Comprobación y enumeración (deducción): clasificaciones completas y revisiones que certifi-quen no haber omitido nada necesario en el proceso deductivo.

(8)

5 D

ESCARTES busca un método universal aplicable a todos los casos y lo encuentra en la matemática. Todo el universo es susceptible de una lectura matemática. Incluso las figuras espaciales de la geometría pueden reducirse a cantidades métricas y pueden, por tanto, ser expresadas en ecuaciones. La simpleza es el atractivo de las matemáticas: las elaboraciones complejas se comprenden reduciéndolas a proposiciones simples.

6 DESCARTES introduce un nuevo concepto de verdad distinto del escolástico. Ésta ya no consiste en la adecuación del pensamiento con la realidad,

sino que es propiedad de las ideas innatas en sí mismas. La verdad es inmanente a la conciencia, donde residen germinalmente las ideas innatas. No se trata de ideas que estén ocultamente presentes en la mente del niño nada más nacer (reminiscencia platónica), sino más bien de ideas que se forjan potencialmente en la mente y surgen con ocasión de determinadas experiencias.

7 D

ESCARTES no se propone una finalidad demoledora, sino constructiva: pretende en todo momento alcanzar la verdad. Su duda se reduce a "suspender temporalmente" el juicio. La duda escéptica es estacionaria y se convierte en un estado permanente como hábito del pensamiento. DESCARTES

no participa de esta duda. La duda cartesiana es sólo un instrumento transitorio como medio para hallar la certeza. No es dudar por dudar, sino una duda preventiva para asegurarse aún más en la certeza. No constituye un fin en sí misma, sino un método para trazar el camino adecuado hacia la verdad. Incluso en materia moral y política, DESCARTES propuso una "ética provisional y prudente"que evite siempre males mayores o que la cura sea peor que la enferme-dad. Un uso racional de la conducta humana obliga precisamente a mantener la provisionalidad de todos nuestros actos y a concederles una validez transitoria y relativa, es decir, sometida a una permanente revisión. Sólo el hombre es moral, porque sólo él es conciencia. Y si ésta ve claramente algo que es malo o nocivo, entonces queda lógicamente deslegitimada su puesta en práctica. Al igual que el viejo SÓCRATES, también DESCARTES dirá que las malas acciones radican en la ignorancia.

Acceso racional a la realidad

Acceso racional a la realidad

Acceso racional a la realidad

Acceso racional a la realidad

DESCARTES se inspira en el método de «resolución y composición» utilizado en las investigacio-nes médicas de la Escuela de Padua, en el que también se inspiró GALILEO. Pero DESCARTES da preferen-cia al análisis conceptual, no experimental, y a la deducción puramente racional5. El método cartesiano

tiene su última plataforma en el método deductivo de EUCLIDES: una larga cadena de deducciones a

partir de unos principios simples y evidentes (definiciones y axiomas).

El método cartesiano presupone, por otro lado, una confianza absoluta en la razón: ésta es, de por sí, infalible. Sin embargo, puede ser desviada por prejuicios, la precipitación, las pasiones, la imagi-nación, etc. De aquí que la primera regla sea obtener la evidencia por intuición, es decir, en un acto puramente racional por el que la mente ve de modo inmediato y transparente una idea6. La 2ª y 3ª reglas

indican cómo proceder para alcanzar la verdad de la evidencia: a) el problema ha de ser desmenuzado hasta dar con sus elementos más simples, los cuales pueden ser intuidos mediante ideas claras y distin-tas; b) la síntesis es un proceso ordenado de deducción intuitiva que encadena unas ideas con otras. Por último, DESCARTES exige que se hagan frecuentes comprobaciones y revisiones de todo el proceso, a fin de lograr una evidencia total.

3.2

Acceso racional a la realidad

E

l imperativo de admitir sólo lo racionalmente evidente, es decir, las ideas claras y distintas, obliga aDESCARTES a dudar de todo por sistema. Esta duda metódica, sin embargo, está encauzada a encon-trar una primera evidencia a partir de la cual poder deducir matemáticamente el resto de la realidad, que para DESCARTES se distingue en tres niveles: el pensamiento, Dios y el mundo corpóreo extramental. Estos tres ámbitos constituyen toda la realidad. Ahora bien, ¿cuál es la primera evidencia racional?; ¿cómo se relacionan los tres niveles de la realidad?; ¿cuál es la estructura cartesiana de la realidad?

3.2.1 La «duda metódica» como función de desescombro

P

ara DESCARTES hay que basarse únicamente en evidencias absolutas, pero ¿cómo proceder? DESCAR

-TES escoge el camino de la duda: dudar de todo para ver si queda algo que resista a toda duda, es

decir, un resto indubitable y cierto. Sólo a partir de una primera verdad absolutamente evidente se podrá deducir todo lo demás. DESCARTES, pues, no es escéptico en ningún momento: la duda no es para él la postura definitiva ni tampoco inicial. Su punto de partida es la confianza en la posibilidad de alcanzar verdades indubitables. Por eso su duda es sólo metódica: una exigencia de la búsqueda de la verdad en su momento analítico. Hay que dudar de todo lo que no se conquiste rigurosamente. La duda cartesiana es, pues, un instrumento para alcanzar la certeza7.

(9)

conoci-Razón y método en René Descartes

8 Para DESCARTES, el pensamiento es todo aquello que ocurre en nosotros e incluye todas las afecciones anímicas: dudar, entender, afirmar, negar,

querer, imaginar, sentir...; es decir, todo acto consciente de la mente. Ello implica una postura subjetivista: la evidencia se da sólo en el interior del sujeto. Lo que es evidente es, ante todo, el acto de pensar. Hay pensamiento, hay ideas.

9 El «cógito» es la primera evidencia buscada y la base firme que sirve de fundamento para deducir todas las demás verdades. Es la primera idea clara

y distinta que percibo. Quizás pueda pensar como método que todo sea falso, pero no puedo dudar de mi propia existencia pensante.

Acceso racional a la realidad

Acceso racional a la realidad

Acceso racional a la realidad

Acceso racional a la realidad

miento verdadero no puede ser validado por la experiencia. 2) ¿Cómo distinguir la realidad del sueño? 3) También es posible dudar de nuestros razonamientos, puesto que a veces nos equivocamos en operaciones muy sencillas: dormidos o despiertos, los tres ángulos de un triángulo suman 180º. DESCAR

-TES llega a plantear la posibilidad de que exista algún genio maligno de extremado poder que nos induce al error en nuestros razonamientos.

3.2.2 La primera certeza: «pienso..., luego existo»

C

on la duda el edificio del conocimiento se ha derrumbado como un castillo de naipes. Pero DESCAR -TES da aquí un giro y emprende el camino de vuelta. De pronto, en el interior mismo del acto de

dudar, surge un resto indubitable, algo que resiste toda duda: «estoy dudando». La duda no puede eliminar la duda misma, el acto de dudar. Esta es la primera verdad absoluta: la existencia del propio sujeto que duda. Dudo, es decir, pienso..., luego existo8. Es imposible dudar de un hecho simultáneo: el

propio pensamiento y la propia existencia. Puedo pensar que no existan ni Dios ni el mundo, pero no puedo pensar que yo, que pienso tales cosas, no existo al tiempo que las pienso. Para poder dudar hace falta pensar; y para pensar es evidente que hay que existir.

Toda duda implica que hay un ser pensante, y esto no puede dudarse. Es una verdad conceptual engendrada por la propia mente. No puede engañarme aquí ningún genio maligno, pues para engañarme tiene que haber alguien a quien poder engañar. El cógito puede dudar de lo que piensa, pero no del hecho mismo de pensar. Mi existencia, pues, como sujeto que piensa, que duda, se equivoca, etc., está fuera de toda duda posible. Si yo pienso que el mundo existe tal y como lo pienso, tal vez me equivoque, pero no cabe error en cuanto a que yo lo pienso. Dudo porque existo y mientras pienso no puedo dudar de mi existencia.

«Cógito, ergo sum» no es una deducción, sino una intuición, es decir, una

evidencia inmediata por la sola luz de la razón, una idea clara y distinta. No es, pues, un razonamiento en el que podría ocultarse algún error9. D

ESCARTES parte de su propia interioridad, a partir de la cual llega a la existencia: el yo como un pensamiento que existe. En el «pienso, luego soy» se intuye de modo inmediato que existe un yo cuya total esencia o naturaleza es pensar. Es imposible pensar o dudar sin existir: el pensar es inseparable del ser.

3.2.3 La idea fundamental de «sustancia»

E

l «Yo existo» es una sustancia cuya naturaleza es pensar. La sustancia es lo concreto existente, pero no cualquier forma de existencia, sino la existencia independiente: no precisa de nada más que de ella misma para existir. De aquí se sigue que el alma, la sustancia pensante, es distinta del cuerpo y no necesita de nada material para ser. Ella misma es más fácil de conocer que el cuerpo.

(10)

10 Sólo Dios es sustancia en sentido estricto, puesto que no necesita de ninguna otra cosa o sujeto para existir. Las demás sustancias existen por

concurrencia en Dios. Pero DESCARTES afirma que el pensamiento y la materia son también verdaderas sustancias, en el sentido de que son independientes entre sí y no se necesitan mutuamente para existir. Esto separa a DESCARTES del panteísmo de SPINOZA, para quien espíritu y materia son sólo atributos de la única sustancia divina. LEIBNIZ, por su parte, siguiendo las doctrinas ocasionalistas de GEUNLICX y MALEBRANCHE, defenderá una armonía preestablecida: las sustancias componen unidades incomunicadas o mónadas, pero han sido sincronizadas por Dios como relojes de precisión.

11 Hay aquí una clara diferencia entre D

ESCARTES y la escolástica medieval. Esta última definía la sustancia en relación a la existencia objetiva y concreta, siendo esta existencia corpórea el sujeto de los accidentes. Para DESCARTES, en cambio, la sustancia existe por sí y no necesita de nada más, salvo de Dios. Además se identifica con su atributo –el pensamiento– y puede ser concebida como una idea clara y distinta. El empirismo posterior criticará el concepto de sustancia como "sustrato desconocido".

12 El objetivo último del pensamiento cartesiano al afirmar que alma y cuerpo, pensamiento y extensión, constituyen sustancias distintas, es salvaguardar

la autonomía del alma respecto a la materia. La ciencia clásica imponía una concepción mecanicista y determinista del mundo material, en el que no quedaba lugar para la libertad. Esta y los valores espirituales defendidos por DESCARTES sólo podían salvaguardarse sustrayendo el alma del mundo de la necesidad mecánica, y esto exigía, a su vez, situarla como una esfera independiente de la materia.

13 Esta tesis tiene sus raíces en San AGUSTÍN: en nuestro entendimiento hay verdades inmutables y necesarias, las ideas innatas, que sólo pueden tener

su fundamento en Dios. Tales verdades son eternas porque reciben su valor de verdad eterna de Dios. El pensamiento humano, que es imperfecto, no puede ser el creador de las verdades perfectas e inmutables.

Las tres sustancias

Las tres sustancias

Las tres sustancias

Las tres sustancias

DESCARTES opera como los geómetras y construye la definición de las sustancia de un modo totalmente a priori, es decir, sin considerar que tenga que justificarla en la experiencia empírica. Tampoco EUCLIDES contrastaba con la experiencia sus defini-ciones: las construía para, a partir de ellas, comenzar a hacer demostraciones lógi-cas. Es un sistema axiomático: las definiciones no se demuestran; al contrario, son los principios de toda demostración.

3.3

Las tres sustancias

S

ólo Dios es propiamente sustancia, puesto que las criaturas necesitamos de Dios para existir: Dios da la existencia y la conserva en todas las criaturas. De aquí que DESCARTES diga que el concepto de sustancia no se refiere de igual manera a Dios y a las criaturas, y que, por consiguiente, haya dos clases de sustancias10. La sustancia infinita es Dios, autosuficiente y a quien conviene absolutamente esta

definición. Las sustancias finitas que no necesitan de nada para existir, salvo de Dios, son de dos cla-ses: a) las sustancias pensantes o inextensas (res cogitans); b) las sustancias extensas o cuerpos (res extensa). Ambas clases de sustancias son independientes entre sí: el alma, por ejemplo, no necesita del cuerpo para vivir11. Ello significa que el atributo esencial del hombre, aunque tiene sustancia corpórea,

es el pensamiento o alma12. Los animales, en cambio, son concebidos por D

ESCARTES como puras

má-quinas (res extensa).

3.3.1 La «sustancia infinita» y pruebas racionales de su existencia

E

l hecho de poder dudar de lo que a primera vista parece evidente demues-tra que soy libre; pero también demuestra que soy imperfecto. Hay, sin em-bargo, mayor perfección en conocer que en dudar. Ello significa que hay en mi alma una idea singular: la idea de perfección. ¿De dónde procede tal idea? No puede haber sido construida por uno mismo, ni venir de fuera, ya que ni yo ni las cosas del mundo somos perfectos. Tiene que ser una idea innata, puesta en mí por un ser realmente perfecto: Dios13. La existencia de Dios es lógicamente

(11)

Razón y método en René Descartes

14 La idea de un triángulo aporta la evidencia de que la suma de sus ángulos son iguales a dos ángulos rectos (180º), pero nada nos dice sobre su

existencia efectiva en algún lugar. En cambio, la idea del Ser Perfecto lleva en su propia definición la realidad de su existencia; de lo contrario dejaría de ser perfecto. No obstante, la idea clara y distinta de Dios no necesita la demostración de su existencia: es una idea evidente que se impone al cógito. DES

-CARTES no pretende demostrar con ello la existencia empírica de Dios, sino deducir lógicamente el contenido racional de su afirmación. Es una demostración lógica que no precisa aportar pruebas empíricas. A la idea de Dios le corresponde lógicamente su existencia, de modo similar a como le corresponde al triángulo la realidad de sus dos rectos, que es lo que valen sus ángulos. La idea de la existencia de Dios no atenta, pues, contra la lógica de la razón; es más, constituye una exigencia coherente de la misma.

15 DESCARTES establece varias "pruebas lógicas" de la existencia de Dios: 1) reconozco que existo, pero yo no me he dado el ser a mí mismo ni tengo

el poder de conservar mi existencia, luego Alguien mucho más poderoso que yo tiene que haberme creado y conserva mi vida contingente; 2) de la nada no puede proceder algo, como tampoco puede provenir lo más perfecto de lo menos perfecto; 3) sólo porque una naturaleza infinita y perfecta existe puede poner su idea en una naturaleza finita que la piense. Este último argumento es una versión retocada del "argumento ontológico" de San ANSELMO: la idea de Dios como la de un ser infinito se da en el hombre finito sostenido por la conciencia infinita.

16 DESCARTES establece una diferencia abismal entre el hombre y el animal. El hombre es un espíritu acoplado a una máquina orgánica. La conciencia

y el cuerpo son como el piloto y la nave; aunque ambas entidades son independientes y tienen su propia energía sostenida por Dios. Sin embargo, los animales son autómatas determinados por sus instintos y reflejos, que nada conocen ni piensan, nada esperan ni temen.

17 D

ESCARTES tiene una visión mecanicista de la materia y con su defensa del alma como esfera independiente de la materia trata de preservar la libertad humana y los valores espirituales.

Las tres sustancias

Las tres sustancias

Las tres sustancias

Las tres sustancias

existencia14. D

ESCARTES recupera así el argumento ontológico de SanANSELMO (†1109): la afirmación de la existencia de una sustancia divina a partir de su idea de perfección.

La idea innata de Dios, como sustancia infinita, es un concepto irremplazable para la justifica-ción de todo el método cartesiano. Todos sus argumentos se apoyan sobre la necesaria existencia de Dios, que ocupa, por tanto, la clave de bóveda del sistema cartesiano y cuyo atributo esencial es la perfección infinita. 1) La propia evidencia encuentra su última garantía en Dios. En efecto, se podría dudar incluso de la misma evidencia; pero si las ideas claras y distintas son siempre verdaderas es porque Dios, que es bueno y veraz, no ha podido dotar al hombre de una facultad de conocimiento que le induzca al error. Dios no engaña. 2) La sustancias finitas se mantienen en la existencia gracias a un sostenimiento continuo del Creador. 3) El mundo se mueve gracias al primer impulso de Dios, que también conserva constante la cantidad de movimiento y reposo15.

3.3.2 Las dos «sustancias finitas»: conciencia racional y materia

E

l Sin embargo, los alma es el pensamientomodos del pensamiento son múltiples: juzgar, razonar, querer, sentir, imaginar...,. Es una sustancia finita cuyo único atributo o esencia es el pensamiento. todos ellos actos conscientes. Dice DESCARTES al respecto: puedo fingir mentalmente que no tengo cuerpo y que no dependo del espacio, y no por ello dejaría de existir, pero no puedo fingir que no pien-so; por tanto, lo que constituye mi esencia es pensar16.

Cualquier materia, por su parte, es "extensión", que constituye su único atributo esencial. Los «modos propios» de los cuerpos físicos son dos: la figura y la posición, en movimiento o reposo. Estas dos cualidades primarias son objetivas y están en los objetos materiales como cualidades matemáticas. Junto a ellas están también las cualidades secundarias, como el color, sabor, olor, el sonido, etc., que son subjetivas y las percibimos a través de los sentidos. La extensión es la cualidad esencial del mundo exterior y el propio DESCARTES desarrollará las consecuencias de esta doctrina en su doctrina física.

Pero la consecuencia más grave de esta doctrina es la concepción dualista del hombre. Si el alma y el cuerpo son sustancias diferentes, autosuficientes y totalmente heterogéneas, entonces no se necesitan mutuamente para vivir. Esta mutua independencia entre alma y materia es justificada por DESCARTES aludiendo a la idea clara y distinta que posee la conciencia de sí misma en tanto que es algo

que piensa y es inextensa. Respecto al cuerpo, la mente posee una idea confusa de él en cuanto que es una cosa extensa y que no piensa. La conclusión es evidente: la conciencia es distinta del cuerpo y puede existir sin él. Pero la consecuencia es también clara: el hombre es sólo el alma17. Sin embargo,

(12)

18 La unión de las dos sustancias se da en el yo, que es el mismo que piensa, que sufre, habla, ríe, crece y muere... Pero esta unión es accidental: no

puede ser una unión sustancial a la manera aristotélica (materia/forma), sino a la manera platónica.

19 La fórmula «yo pienso que el mundo existe» pone de manifiesto la presencia de tres factores: el yo que piensa o cógito, cuya existencia es indudable;

el mundo como realidad exterior al pensamiento, cuya existencia es problemática; y las ideas de "mundo" y "existencia" que ciertamente poseo. DESCARTES, aplicando una vez más su duda metódica, advierte que quizás el mundo no exista siquiera; pero no puede dudarse que el cógito posee las ideas de "mundo" y de "existencia", ya que si no las tuviera no podría pensar que el mundo existe. Luego, una vez más, la existencia del mundo se deduce de las ideas del cógito.

20 Se puede apreciar aquí claramente la influencia que sobre D

ESCARTES ejerce el pensamiento de San AGUSTÍN: la razón, aunque independiente, es un recipiente de ideas innatas que reciben la luz de Dios.

21 Adviértase que D

ESCARTES cae aquí en un círculo vicioso: gracias a la evidencia se puede demostrar la existencia de Dios que, a su vez, se afirma como garantía de toda evidencia.

Dios como garante de la racionalidad del mundo extramental

Dios como garante de la racionalidad del mundo extramental

Dios como garante de la racionalidad del mundo extramental

Dios como garante de la racionalidad del mundo extramental

Según D

ESCARTES

, la conciencia racional

conoce con certeza la existencia de las

cosas materiales gracias a Dios. Pero de

la realidad extramental lo único que

co-noce clara y distintamente son sus

verda-des matemáticas, es decir, su

configura-ción racional y geométrica. La realidad

física es para la conciencia extensión en

sus tres formas: longitud, latitud y

pro-fundidad.

cuerpo están unidos e interrelacionados. Su doctrina es aquí bastante ambigua. En cualquier caso, dejó planteado un grave problema18.

3.4

Dios como garante de la veracidad racional del mundo extramental

L

o único soberanamente cierto es que yo pienso que el mundo existe19. Pero, ¿cómo demostrar la

existencia de una realidad extramental? ¿Cómo conseguir la certeza de que existe algo aparte de mi pensamiento? ¿Cómo podemos estar seguros de que mi intelecto es capaz de alcanzar o acceder al mundo extramental y captar su estructura propia? El cógito es el primer criterio de certeza, pero la primera dificultad es, pues, cómo salir del solipsismo, es decir, cómo estar seguros de que existe el mundo externo y extenso. Este reconocimiento de la realidad y consistencia del mundo externo es posible para DESCARTES gracias a Dios. La existencia de Dios es la superación del solipsismo de la

con-ciencia, garantía de la veracidad de las ideas y fundamento de la existencia del mundo extenso20.

Este Dios no me puede engañar sobre la existencia y veracidad del mundo externo, puesto que es sumamente bondadoso y perfecto. Sólo con la garantía de Dios, el hombre puede fiarse de sus ideas y de la representación que éstas ha-cen del mundo externo para hacer ciencia. El conocimiento de la existencia de un Dios perfec-to y veraz, del que dependen perfec-todas las cosas, me autoriza a afirmar que todo lo que la razón cono-ce con claridad y distinción es necono-cesariamente verdadero. En Dios reside, pues, la garantía de las ideas claras y distintas, incluso de aquellas que nos representan el mundo extenso fuera de nues-tro pensamiento –matemática y geometría–21.

(13)

Razón y método en René Descartes

22 El papel que juega la experiencia en DESCARTES ha originado ciertas diferencias de interpretación. Es cierto que DESCARTES se basa en la

deducción a partir de intuiciones evidentes para obtener leyes generales, pero presenta limitaciones que pueden ser solventadas con la observación y la experimentación, aunque siempre en último lugar.

23 DESCARTES da una explicación voluntarista del error. Este se produce como resultado de las interferencias entre el entendimiento y la voluntad como

capacidad de afirmar o negar, hacer u omitir algo. El error surge del desajuste entre el mal uso del entendimiento, que no acierta en el método de hallar ideas claras y distintas, y la amplitud de la voluntad. La libertad, sin embargo, no consiste en una mera posición arbitraria ante las posibles alternativas que se ofrecen a nuestra capacidad de elección. La libertad cartesiana está sometida al uso correcto de la razón: consiste en elegir lo que es propuesto por el entendimiento como bueno y verdadero.

El pensamiento piensa siempre ideas

El pensamiento piensa siempre ideas

El pensamiento piensa siempre ideas

El pensamiento piensa siempre ideas

La filosofía cartesiana coincide en

recu-perar la vieja y clásica identidad

parmé-nidea entre pensar y ser. En efecto, para

el Cógito las representaciones que

ope-ran las ideas constituyen la verdadera

realidad extramental.

leyes generales del movimiento. Sin Dios la duda metódica se extendería sin límites hasta la duda escép-tica y donde el deseo de certeza se convertiría en un trágico juego sin final.

Con todo, y pese a la mediación de Dios, DESCARTES no supera el subjetivismo. El ser pensante permanece ajeno al mundo externo, que sólo lo conoce por su representación geométrica en la mente. Entre el sujeto y el mundo externo media un abismo. De hecho, todas las verdades que el hombre precisa las puede deducir de la razón y su lógica. No es que DESCARTES menosprecie los sentidos, pero parte del supuesto de que la inteligencia es algo más que la mera integración y ordenamiento de la actividad sensorial. La experiencia es leída, interpretada y juzgada conforme a leyes propias y apriorísti-cas de la razón, que posee su propia energía22. Aspecto este que distingue claramente al racionalismo

del empirismo.

3.5

El pensamiento piensa siempre ideas

P

ara DESCARTES, el hombre está situado en la verdad a partir de la certidumbre sobre su propia existen-cia y la idea sustentadora de Dios. Sin embargo, se puede equivocar si sobrestima tanto los sentidos como si se deja llevar por la pasión de la imaginación23. Si el hombre aceptara sólo las ideas claras y

evidentes, nunca se equivocaría (optimismo racionalista).

3.5.1 Identidad entre pensar y ser

P

ara la filosofía anterior el pensamiento norecaía sobre las ideas, sino sobre la existen-cia, es decir, directamente sobre el mundo de las cosas extramentales. Desde ARISTÓTELES, pensar que el mundo existe es pensar en el ser del mun-do y no en mi idea del munmun-do. Las ideas o con-ceptos son algo así como un medio trasparente a

través del cual el pensamiento accede o recae sobre las cosas. El pensamiento es como una lente a través de la cual se ven las cosas, pero reconociendo el ser propio de la realidad extramental. Para DESCARTES, en cambio, el pensamiento no recae directamente sobre las cosas, cuya intimidad o ser extramental resulta problemático, sino sobre las ideas. Estas ideas no son una lente trasparente, sino representaciones o esquemas que contemplamos. Al cógito sólo le consta la idea del mundo; pero el ser propio de éste es desconocido. El pensamiento piensa siempre ideas, no objetos extramentales o conceptos mediadores entre la sensibilidad y el intelecto. Sólo el Dios veraz y bondadoso avala que a la idea del mundo corresponde efectivamente una realidad extramental. La configuración objetiva del mundo extramental desconocido y la configuración subjetiva del intelecto quedan perfectamente en-sambladas gracias a un aval ontológico: la existencia de un Dios veraz y bueno. Gracias a Él se supera el engaño y es posible la ciencia.

3.5.2 Clases de ideas

L

as ideas son contenidos de la mente en forma de imagen o representación. Son, pues, actos menta-les o representaciones del cógito cuyo contenido, sin embargo, puede ser diverso. DESCARTES,

(14)

24 Tanto racionalistas como empiristas coinciden en que el conocimiento es una representación de las ideas en la mente de lo que se da fuera de ella.

Ahora bien, la diferencia estriba en que para los racionalistas tal representación de ideas se encuentra en la mente desde el principio y el sujeto sólo tienen que extraerlas analizando su propia mente; además, según DESCARTES, tal representación de conceptos tiene una configuración lógica que sigue el modelo matemático y geométrico. Para los empiristas, en cambio, la mente humana es una especie de pizarra en blanco: las ideas proceden directamente de la experiencia y se forman a través de los sentidos; por otro lado, la configuración de las ideas en la mente obedece a reglas sicológicas más o menos complejas.

Visión cartesiana del mundo físico

Visión cartesiana del mundo físico

Visión cartesiana del mundo físico

Visión cartesiana del mundo físico

nacidas conmigo; adventicias o venidas de fuera; y facticias o inventadas por mí mismo. Esta clasifica-ción se establece según la procedencia de las ideas:

Ideas adventicias: son imágenes que parecen provenir de la experiencia externa al oir un ruido, ver el sol, sentir calor o frío... De estas sensaciones surgen las imágenes de hombre, árbol, luz, colores, etc. Son ideas importantes, pero pueden conducirnos al engaño a causa de los rasgos imprecisos de la experiencia sensible. Tales imágenes, además, no sirven para demostrar la existencia de la realidad extramental, precisamente porque proceden del exterior que se cuestiona y cuya validez depende de la problemática existencia de la realidad extramental. ‘ Ideas facticias: son ficciones que construye el poder imaginativo de la mente a partir de otras

ideas. Del poder imaginativo surgen quimeras tales como la sirena, el caballo alado, etc. Las ficciones tampoco sirven para demostrar la existencia de la realidad extramental, porque al ser construidas por la imaginación su validez es cuestionable.

Ideas innatas: son conceptos o representaciones generales del pensamiento mismo y de la existencia, que se imponen de forma evidente y que no son construidos por mí ni proceden de experiencia externa alguna, sino que me los encuentro en la percepción misma del cógito existente. Concebir lo que es en general una cosa, una verdad o un pensamiento, parece proce-der únicamente de mi propia naturaleza. Los conceptos generales nacen conmigo: son a priori de la experiencia. Tales ideas innatas sí demuestran la existencia del mundo extramental, por-que están sostenidas por la veracidad de la sustancia divina, cuya idea de perfección se da a mi conciencia de forma clara y precisa. Dios garantiza no solamente que existe la realidad extensa, sino que, además, la estructura de ésta es comprensible en el conocimiento inmediato de las propias ideas innatas24. D

ESCARTES tiene la convicción de que el ámbito del cógito se correspon-de exactamente con el ámbito correspon-de la realidad, correspon-del que capta su estructura geométrica y matemá-tica merced al contenido de sus ideas innatas.

Las ideas innatas tienen su origen, pues, en el propio entendimiento y de manera independizada con respecto a cualquier experiencia anterior o externa. Para DESCARTES son conceptos innatos los primeros principios del entendimiento tales como el principio de identidad o el de contradicción, los conceptos matemáticos y geométricos, las ideas de extensión y movimiento, las leyes de la naturaleza, la idea de Dios como sustancia perfecta e infinita y las ideas metafísicas de causalidad y sustancia finita en sus dos presentaciones: espíritu y materia.

Por último, DESCARTES distingue entre las ideas claras y oscuras, distintas y confusas. Esto deter-mina su valor de verdad: son verdades únicamente aquellas que se presentan a una mente atenta como claras y precisas. Quien analiza sus ideas con la precaución de la duda y método riguroso no se puede equivocar (!).

3.6

Visión cartesiana del mundo físico

D

ESCARTES desarrolla una física de carácter deductivo y apoyada sobre argumentos matemáticos. El

método deductivo del cartesianismo trabaja con independencia de la experiencia, yendo de las

(15)

Razón y método en René Descartes

Visión cartesiana del mundo físico

Visión cartesiana del mundo físico

Visión cartesiana del mundo físico

Visión cartesiana del mundo físico

partía de los efectos particulares. DESCARTES le reprocha a GALILEO precisamente que sin haber examina-do las causas primeras de la naturaleza solamente investigó las razones de algunos efectos particulares, por lo que la construcción de su sistema carece de fundamento racional.

V

V

V

Vida y Obra

ida y Obra

ida y Obra

ida y Obra

René DESCARTES nace en 1596 en La Haye (Francia). De familia acomodada, estu-dia en el famoso colegio de La Flèche, fundado por ENRIQUE IV y regentado por los jesuitas. Destaca en el estudio de las matemáticas, pero se siente decepcionado por la escolástica decadente que recibe. En 1616 se licencia en Derecho en Poitiers. Con la herencia de su padre consigue una renta que le permite vivir sin aprietos. En 1618 decide enrolarse en el ejército holandés, protestante; y un año más tarde participa en la guerra de los treinta años al lado de la Baviera católica. Abandona el ejército y co-mienza una época de viajes que dura nueve años, donde se dedica a liberarse de errores e ir ensayando su método filosófico universal. En 1628 se retira a Holanda, país don-de reina la tolerancia y refugio don-de filósofos, con el don-deseo don-de vivir en soledad. En 1633, a punto de publicar su Tratado del mundo, tiene lugar la condena de GALILEO. A par-tir de este momento, DESCARTES se muestra extraordinariamente prudente para evi-tar cualquier tipo de condena, lo que le conduce a posturas ambiguas respecto a la

ciencia de su tiempo y frente al aristotelismo. No obstante, el éxito fulgurante y la novedad de su filosofía desataron pronto numerosas polémicas. Se le ataca, pero también surgen discípulos y entusiastas. Ya cansado, DESCARTES acepta la invitación de la reina CRISTINA de Suecia. En 1649 llega a Estocolmo y muere al año siguiente, probable-mente por causa de la rudeza del clima nórdico. DESCARTES llevó personalprobable-mente una vida estoica y solitaria frente al alboroto del mundo. Deseoso por reconstruir y unificar todas las ciencias, siente una gran admiración por la seguridad de las matemáticas y la evidencia de sus razonamientos, aunque en su filosofía reaparecen continuamente influencias platónico-agustinianas. Siempre mostró una confianza absoluta en el poder de la razón –frente al carácter inestable de la experiencia sensible–, capaz de deducir, a partir de sus propios contenidos (ideas innatas) todo el sistema cognoscente del universo. Aportó también un mismo método deductivo para todas las ciencias, inspirado en la geometría de EUCLIDES. Realizó investigaciones notables en el campo de la geometría analítica y otras ramas de la ciencia. Sus obras más importantes son: Reglas para la dirección del espíritu (escritas de forma incompleta en 1628 y publicadas en 1701); Tratado del mundo (que versa sobre las hipótesis de Copérnico y que Descartes decide no publicar al conocer la condena de Galileo); Discurso del método (1637); Dióptrica, meteoros y geometría (1637); Meditaciones metafísicas (1640); Principios de filosofía (1644); Tratado de las pasiones (1649).

Por otro lado, DESCARTES posee una visión mecanicista de la naturaleza: el universo se compone de materia cuyos rasgos distintivos son la extensión y el movimiento. En efecto, DESCARTES concibe el mundo según el modelo de la máquina, caracterizada por la extensión y el movimiento. Esta concep-ción conduce a DESCARTES a consecuencias importantes en su sistema de pensamiento: 1) no existen

últimas partículas indivisibles –átomos–, ya que resulta lógicamente inconcebible que la extensión no se pueda dividir ilimitadamente; 2) no existe el vacío, pues todo está lleno de fragmentos de materia (un espacio extenso/vacío es una contradicción); 3) no existe principio activo alguno que sea intrínseco a las cosas. Esto último significa eliminar todas las fuerzas y cualidades ocultas de los aristotélicos. Tam-poco puede haber "gravedad", ya que no es posible formar una idea clara y distinta de una fuerza oculta que atraiga a los objetos. Todo movimiento se explica por contacto en el interior de un espacio siempre lleno. El origen mismo del universo queda sin explicación, salvo que se recurra a la hipótesis "Dios", que es precisamente lo que hace DESCARTES.

Pero si la máquina del mundo no se mueve en virtud de principios activos internos –pues no hay fuerzas ocultas–, ni tampoco se mueve por desplazamiento en el vacío, pues éste no existe, entonces ¿por qué se mueve? La respuesta de DESCARTES es una aplicación de los argumentos básicos de su

(16)

Breve valoración crítica del cartesianismo

Breve valoración crítica del cartesianismo

Breve valoración crítica del cartesianismo

Breve valoración crítica del cartesianismo

naturaleza obtenidas a priori –no por inducción– y que, según DESCARTES, son las "causas segundas" de todos los movimientos:

1) cada cosa permanece en el estado en que se encuentra si nada cambia. De este modo DESCAR

-TES formula explícitamente, por primera vez, el principio de inercia. En efecto, cuando un fragmento de materia ha comenzado a moverse no hay razón alguna para pensar que dejará de hacerlo si no encuentra nada que retarde o detenga su movimiento;

2) todo cuerpo que se mueve tiende a prolongar su movimiento en línea recta. GALILEO, por el contrario, había pensado, siguiendo el modelo aristotélico, que los movimientos naturales eran circulares –lo que le impidió llegar a formular el principio de inercia–;

3) si un cuerpo que se mueve encuentra otro más fuerte que él no pierde nada de su movimiento; pero si encuentra otro más débil, entonces pierde tanto movimiento como el que transmite. Esta ley define la conservación del movimiento.

DESCARTES es, después de GALILEO, el creador de otro gran sistema explicativo de la ciencia en

la Edad Moderna. Sistema omnicomprensivo, deductivo y asentado sobre fundamentos metafísicos que ejercerá una enorme influencia en su época y que sólo será desmontado más tarde por NEWTON. Así, toda la ciencia moderna bascularía entre el empirismo de BACON y GALILEO –enemigos de los sistemas totales y cerrados– y el racionalismo metafísico de DESCARTES, caracterizado por su dualismo y enfrenta-do al cosmos aristotélico, vertical y compuesto por formas jerárquicas.

3.7

Breve valoración crítica a la metafísica cartesiana

D

ESCARTES llega a la primera y más elemental certeza del cógito siguiendo

una duda metódica. Por el cógito llega a sus propios contenidos formali-zadores: las ideas innatas. De éstas deduce su causa lógica y necesaria en la sustancia infinita: Dios es el garante de veracidad que posibilita la cer-teza de mi conocimiento respecto al mundo extramental, representa-do en forma geométrica y matemática. Torepresenta-do esto implica tres cosas: 1) insistencia en la subjetividad del conocimiento; 2) modelización matemática del saber sobre la naturaleza; 3) secularización del saber: la razón es autónoma siguiendo sus propias reglas.

Sin embargo, el racionalismo cartesiano adolece de los siguientes puntos débiles: a) una gno-seología intuitiva y deductiva de la certeza excesivamente subjetivista y formalista; b) dualismo insatis-factoriamente explicado entre espíritu y materia con preeminencia del primero y desprecio del segundo; c) la convicción de que la realidad se corresponde con el pensamiento supone una notable devaluación de la experiencia extramental o sensorial; d) excesiva reducción de todo método al saber matemático. Todos estos puntos débiles se pueden reunir en uno sólo: el cartesianismo reduce la realidad a subjetivi-dad y a la solesubjetivi-dad del yo.

El racionalismo reduce así el universo a la magia numérica: el pensamiento por sí sólo, sin recurrir a la experiencia empírica, es capaz de descubrir y comprender la estructura de la realidad. Esta correspondencia isomórfica entre el pensamiento y la realidad (Parménides, Platón...), sin embargo, queda garantizada recurriendo de manera malabárica y forzada a la existencia de Dios.

DESCARTES, que partía de la autonomía del pensamiento, termina

(17)

Glosario

Glosario

Glosario

Glosario

Glosario

Glosario

A AA ATRIBUTO::::

A cada sustancia le corresponde atributos que expresan su natura-leza y sus propiedades. Descartes distingue entre: a) el atributo esencial, que constituye la esencia inseparable de una sustancia y al que corresponde una idea clara y precisa; b) los atributos acci-dentales o modos derivados. En el alma o sustancia espiritual su atributo esencial es el pensamiento; en los cuerpos materiales es la extensión. Pero en el alma es siempre accidental amar, odiar, imaginar, etc.; y en los cuerpos es accidental la posición, la figura y el movimiento. El atributo esencial de la sustancia es pensable sin las propiedades accidentales, pero éstas no pueden pensarse sin el atributo esencial.

C CC CLARO:

Cracterística propia de las verdades inmediatas o evidentes que se manifiestan a las mentes atentas. Las ideas claras, por oposición a las oscuras, no proceden de la experiencia, sino del propio enten-dimiento. La claridad supone un criterio fundamental para evitar la precipitación y la confusión del conocimiento.

C CC

CERTIDUMBRE:

Adhesión firme de la mente a una proposición evidente (÷ Eviden-cia). El cartesianismo busca en todos los órdenes del saber una seguridad absoluta y firme basada en el modelo de la evidencia similar al empleado por las matemáticas, deducida lógicamente a partir de principios racionales con valor universal que son conoci-dos intuitivamente y de forma inmediata. La "certeza subjetiva" que proporcionan los argumentos racionales se identifica con la verdad (÷). La certeza es el resultado de aplicar con éxito el principio metodológico de la duda universal. Dudando de todo se llega a unas primeras verdades que tienen la propiedad de ser ciertas. Lo cierto es, precisamente, lo que se opone a toda duda posible. La primera certeza es la existencia cierta y evidente del pensamiento (÷ Res Cogitans). Primera certeza que fundamenta posteriores deducciones mediante la aplicación ordenada de las reglas del método (÷).

C CC

CUALIDAD (de las cosas):

El cartesianismo distingue entre cualidades primarias y secunda-rias al referirse a la res extensa (÷). Las primeras representan los modos propios de cada sustancia material: la figura y el movimien-to o reposo. Estas dos cualidades primarias son propiedades obje-tivas que están en las cosas materiales como cualidades matemáti-cas y geométrimatemáti-cas. Las cualidades secundarias son percepciones subjetivas como el color, el sabor, el olor, el sonido, etc., que están en movimiento.

D DD DEDUCCIÓN:

Razonamiento lógico que lleva al conocimiento hasta la certeza racional de otras verdades que se derivan de los primeros princi-pios captados por la intuición. Constituye, pues, la 2ª operación –tras la intuición (÷)– para obtener la evidencia (÷).

D DD DIOS:

Sustancia infinita y perfecta que existe en virtud de su propia natu-raleza o esencia. Dios es la sustancia en sentido estricto, pues no

necesita de nada más que de sí mismo para existir (las otras 2 cla-ses de sustancias existen apoyadas en Dios). La existencia de Dios es lógicamente necesaria, pues como sujeto perfecto no puede, sin contradicción, no-ser. La esencia del ser perfecto incluye necesa-riamente su existencia. Pero entiéndase bien que no se trata del "Dios revelado" al que aluden algunas religiones, sino de un Dios deducido lógicamente según las leyes de la razón autónoma. Des-cartes no pretende demostrar la existencia empírica de Dios; se limita a realizar una deducción lógica en el sentido de que la idea de la existencia de Dios no contradice las reglas de la razón. A la idea de Dios le corresponde lógicamente su existencia. Por otro lado, en nuestro entendimiento hay verdades inmutables y necesa-rias que solamente pueden tener su fundamento en Dios. Dios mis-mo, perfecto e infinito, es una idea innata que garantiza la veraci-dad de las ideas racionales. Gracias a Dios es como el pensamiento esquiva el solipsismo (÷), ya que fundamenta la existencia del mundo extenso desconocido y su correspondencia con mis ideas claras y distintas. Gracias a Dios podemos fiarnos de la evidencia de las ideas innatas y de la representación que ellas hacen del mundo externo (ciencia). La veracidad de Dios es garantía de la racionalidad del mundo y del criterio de certeza (isomorfismo ma-temático entre la res cogitans y la res extensa).

D DD DISTINTO:

Conocimiento preciso y diferenciado en su concreción singular. Se opone a lo confuso y representa aquello que, siendo claro (²), está de tal modo separado y recortado de lo demás que no contiene en sí mismo nada más que claridad. Es, por tanto, una intensificación de lo claro.

D DD

DUDA METÓDICA:

Actitud mental que consiste en rechazar por falso todo enunciado cuya certeza no sea absolutamente evidente. En efecto, la búsque-da de la verbúsque-dad exige una actitud prudente y metódica de sospecha. No se trata de una duda escéptica, sino constructiva: pretende al-canzar la verdad suspendiendo temporalmente el juicio. No es, pues, una duda estacionaria, sino un instrumento transitorio y pre-vio para hallar la verdad. Es una función crítica de desescombro para limpiar el camino correcto hacia la verdad.

E EE EVIDENCIA:

Referencias

Documento similar

En otras palabras, si la decisión no va en contra de las Escrituras, ellos asumen que, porque a sus padres se les ha dado autoridad por parte de Dios, entonces de hecho es a Dios

El Servicio está sujeto a una cuota mensual de navegación de descarga que se determinará en el paquete contratado por el Usuario; si dicha cuota es alcanzada por el Usuario antes

El método cartesiano también conocido como el discurso del método es aquel que consiste en la aplicación de una duda metódica, es decir que se trata de dudar sobre toda o

a) Los pagos se realizarán por el “INSTITUTO” por parte del departamento de Recursos Financieros, contra factura la cual deberá ser enviada al correo del área

Y como ningún hombre puede conocer realmente la mente de Dios (porque sus caminos son más altos que nuestros caminos - Isaías. 55:8-9), confiamos en sus planes porque sabemos que

“EL PRESTADOR DE SERVICIOS” será el único responsable de las obligaciones derivadas de la relación existente entre él y su personal, empleados o terceros de

CONTRATO DE COMODATO QUE CELEBRAN POR UNA PARTE, EL MUNICIPIO DE TULA DE ALLENDE Y EL SISTEMA MUNICIPAL DIF DE TULA DE ALLENDE REPRESENTADO EN ESTE ACTO POR LOS

Categoría C: normativa correspondiente a los sistemas de negociación electrónicos de instrumentos de renta fija (IRF) e intermediación financiera (IIF) de la