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(4) SUMARIO Julio / Agosto de 2007 Nº 25. 12 Desarrollo de la mente moderna. Cameron McPherson Smith La convergencia de psicología y arqueología permite ir descifrando los pasos seguidos por la evolución del pensamiento.. 18 Integración sensorial. Christoph Kayser El ser humano dispone de cinco sentidos. Para percibir el entorno de forma integral, deben cooperar e incluso, a veces, fundirse entre sí.. 22 Los niños olvidados. Mila Hanke La proporción de pacientes psiquiátricos con hijos es muy alta en Occidente. Pese a ello, se ha venido subestimando la repercusión de la enfermedad psíquica de uno u otro de los progenitores en la descendencia. Ofrecemos un retazo de una vida entre la normalidad y la locura.. 32 Neuroprótesis interactivas. Frank W. Ohl y Henning Scheich Desde hace tiempo se vienen aplicando implantes oculares y auriculares. Pero, ¿qué hay de las prótesis cerebrales? Se trata de una idea a la que es difícil acostumbrarse, aunque viable.. 36 Pensamiento mágico. Peter Brugger Las personas con inclinación por lo extrasensorial producen frecuente desconcierto en los ensayos experimentales. No sólo descuellan en algunos tests de creatividad, sino que perciben su entorno de una forma peculiar.. 78 ¿Cuándo podemos hablar de muerte? Yvonne Raley Cuando una persona ha dejado de poder realizar sus funciones cerebrales decimos que está muerta desde el punto de vista clínico y jurídico. No importa que su tórax responda a la acción del aparato de respiración asistida o siga latiendo su corazón. ¿Qué relación guarda el reconocimiento de la muerte con la donación de órganos?.
(5) SECCIONES ENCEFALOSCOPIO. 5. Con la otra mano. Mente pródiga. Frenos mentales. Anestésicos de mayor tamaño molecular. Daños cerebrales y opciones morales. Algo, hum..., inesperado. Apueste a lo que está pensando. RETROSPECTIVA. 8. Luis Simarro Lacabra (1851-1921) Las técnicas de tinción de la Escuela Histológica Española. ENTREVISTA. 43 26 Riesgos quirúrgicos. y denuncias judiciales Katrina Firlik Para un neurocirujano valorar los riesgos de una intervención y comunicárselo al paciente puede ser tan complicado como la cirugía misma.. Owen Holland Cuando la técnica se adelanta a la ciencia. MENTE,. 45. Ludopatía cibernética. Cooperación activa del paciente psiquiátrico. ¿Hacia una “neurohermenéutica”?. PUNTO. 52 Dormir para recordar Matthew P. Walker Nuestro cerebro necesita dormir antes y después de aprender nuevas cosas, independientemente del tipo de memoria de que se trate. Las siestas nos pueden ayudar, mientras que la cafeína no es un buen sustituto.. 84. CEREBRO Y SOCIEDAD. DE MIRA. Morir forma parte de la vida ¿Existe una definición unívoca de muerte, basada en el fallo cerebral? Dialogan sobre la cuestión Dieter Birnbacher y Wilfried Härle.. ILUSIONES. 88. Camuflajes y percepciones El camuflaje en los peces y otros animales proporciona claves para comprender la percepción visual.. 62 Bases biológicas de la aritmética elemental. Stanislas Dehaene Primates y humanos disponen de neuronas especializadas en números. Tales células habrían dotado a la especie humana de la intuición de número, concepto sobre el que se sustentaría el constructo cultural que son las matemáticas.. 68 El sexo del cerebro Antonio Guillamón y Santiago Segovia El cerebro se diferencia sexualmente durante períodos críticos.. SYLLABUS. 91. Circuitos en el sistema límbico Horno de emociones, diario de actividades y puerta al mundo de los olores, todo eso es el sistema límbico.. LIBROS. 94. Del experimento en psicología.
(6) COLABORADORES DE ESTE NUMERO ASESORAMIENTO Y TRADUCCIÓN: DIRECTOR GENERAL. MARIÁN BELTRÁN: Desarrollo de la mente moderna, Riesgos quirúrgicos y denuncias judiciales; DAVID B ARBERO : Integración sensorial, Neuroprótesis interactivas; F. ASENSI: Los niños olvidados; ANGEL GONZÁLEZ DE PABLO: Pensamiento mágico; JUAN AYUSO: Cooperación activa del paciente psiquiátrico; DAVID COSTA: Dormir para recordar; LUIS BOU: Bases biológicas de la aritmética elemental, Encefaloscopio; I. NADAL: ¿Cuándo podemos hablar de muerte?, Punto de mira, ¿Hacia una “neurohermenéutica”?; J. VILARDELL: Encefaloscopio; ALEX SANTATALA: Entrevista, Ludopatía cibernética; JOANDOMÈNEC R OS : Ilusiones; IGNACIO NAVASCUÉS: Syllabus. José M.ª Valderas Gallardo DIRECTORA FINANCIERA. Pilar Bronchal Garfella EDICIONES. Juan Pedro Campos Gómez Laia Torres Casas PRODUCCIÓN. M.ª Cruz Iglesias Capón Albert Marín Garau SECRETARÍA. Purificación Mayoral Martínez ADMINISTRACIÓN. Victoria Andrés Laiglesia SUSCRIPCIONES. Concepción Orenes Delgado Olga Blanco Romero EDITA. Prensa Científica, S. A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona (España) Teléfono 934 143 344 Telefax 934 145 413 www.investigacionyciencia.es. Gehirn & Geist HERAUSGEBER:. Dr. habil. Reinhard Breuer CHEFREDAKTEUR:. Portada: Christian Barthold / Gehirn & Geist. Dr. Carsten Könneker (verantwortlich) REDAKTION: Dr.. Katja Gaschler, Dr. Hartwig Hanser, Steve Ayan, Sabine Kersebaum, Annette Leßmöllmann (freie Mitarbeit), Dr. Andreas Jahn. DISTRIBUCION para España:. STANDIGER MITARBEITER:. Ulrich Kraft. LOGISTA, S. A. Pol. Ind. Polvoranca Trigo, 39, Edif. 2 28914 Leganés (Madrid) Teléfono 914 819 800. SCHLUSSREDAKTION:. Christina Peiberg, Sigrid Spies, Katharina Werle BILDREDAKTION:. Alice Krüßmann, Anke Lingg, Gabriela Rabe. PUBLICIDAD Cataluña: Julián Queraltó Queraltó Comunicación Sant Antoni M.ª Claret, 281 4.º 3.ª 08041 Barcelona Tel. y fax 933 524 532 Móvil 629 555 703. Madrid:. LAYOUT:. para los restantes países:. Oliver Gabriel, Anke Heinzelmann. Prensa Científica, S. A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona Teléfono 934 143 344. REDAKTIONSASSISTENZ:. Anja Albat, Eva Kahlmann, Ursula Wessels GESCHÄFTSLEITUNG:. Markus Bossle, Thomas Bleck. Julia Domínguez VdS Comunicación Dr. Fleming, 56 3.º dcha. 28036 Madrid Tel. y fax 913 591 965 Móvil 649 879 433. Copyright © 2006-07 Spektrum der Wissenschaft Verlagsgesellschaft mbH, D-69126 Heidelberg Copyright © 2007 Prensa Científica S.A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona (España) Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción en todo o en parte por ningún medio mecánico, fotográfico o electrónico, así como cualquier clase de copia, reproducción, registro o transmisión para uso público o privado, sin la previa autorización escrita del editor de la revista. ISSN 1695-0887. Dep. legal: B. 39.017 – 2002. Imprime Rotocayfo-Quebecor, S.A. Ctra. de Caldes, km 3 - 08130 Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) Printed in Spain - Impreso en España.
(7) ENCEFALOSCOPIO Con la otra mano. C. A mayor edad de los probandos, menor éxito tenían en las pruebas de eficiencia motora de su mano derecha, la dominante. El rendimiento de la mano izquierda no disminuía de una manera tan drástica con la edad. Cabría pensar que la mano dominante resistiría a la degeneración mejor que la otra, dice el director de la investigación, Hubert R. Dinse, de la Universidad del. © iSTOCKPHOTO.COM / HIDESY. onsiderado el fenómeno desde un enfoque positivo: al envejecer, nos volvemos más ambidextros. Desde otro negativo: el desarrollo de la nueva destreza se debe a la rapidez con la que la mano dominante pierde su habilidad. Investigadores de la Universidad del Ruhr en Bochum y del Instituto de Tecnología de California hicieron pruebas con 60 voluntarios que se declararon diestros.. Ruhr en Bochum. Dado que sucede lo contrario, algo ha de ser responsable del declive. Dinse lo atribuye al desgaste y deterioro de la mano con el tiempo. En un segundo experimento, que se verificaba el uso de la mano, 36 voluntarios realizaron en su casa tareas domésticas portando sensores que detectaban cuál de las dos manos estaba en movimiento en un instante dado. Los sensores indicaban que, mientras los individuos más jóvenes preferían utilizar su mano dominante, los de más edad utilizaban ambas manos por igual, incluso sin saberlo. “Todos los sujetos declararon que eran estrictamente diestros”, explica Dinse, por la razón probable de su costumbre de autodeclararse así y porque seguían escribiendo con la mano derecha. Para esclarecer las causas de tales cambios, Dinse recurrirá a las técnicas de formación de imágenes para comparar los cambios que experimenta la activación cortical en el cerebro con el transcurso de los años. Investigaciones anteriores han hecho ver que el hemisferio izquierdo, responsable de la mano derecha, es más activo en adultos jóvenes diestros, por lo que el envejecimiento podría inducir una reducción en la activación del hemisferio izquierdo o una intensificación en el derecho. —Melinda Werner. Mente pródiga uestra mente está construida para vagabundear. A esa conclusión acaba de llegar un trabajo en el que se sostiene que tenemos una red de regiones cerebrales dedicadas al pensamiento errabundo, red que se conecta o desconecta dependiendo de lo atentos que hayamos de estar en la realización de las tareas. Por investigaciones anteriores se sabía que esa red “por defecto”, integrada por siete regiones cerebrales, entra en servicio en cuanto estamos en reposo: mientras miramos la televisión o contemplamos una puesta de sol. Se desconocía la función que pueda cumplir esta libertad para que la materia gris se entregue a sus antojos. Ahora, Malia F. Mason y su equipo, de la facultad de medicina de Harvard, han encontrado que las tareas monótonas, poco interesantes o carentes de dificultad ponen en marcha la red “por defecto”. Su labor consistió en escanear el cerebro de varios sujetos mientras se evaluaba su capacidad para recordar secuencias breves de letras. Cuando hicieron la prueba con un conjunto de letras ya conocido, en el que los voluntarios habían sido entrenados durante días —¡qué aburrimiento!— sus redes de fantaseo en vigilia se pusieron en quinta velocidad. En cambio, cuando tenían que concentrarse en clasificar nuevas combinaciones de letras, las redes quedaron en reposo. Esta pauta coincidía con las manifestaciones subjetivas que cada. N. Mente y cerebro 25/2007. © iSTOCKPHOTO.COM / KICKSTAND. sujeto iba expresando sobre cuándo su mente se distraía de las tareas. “Hacemos sin cesar cosas poco interesantes”, dice Mason. Y señala que el fantaseo diurno no siempre es frívolo. “Casi todo el mundo manifiesta que se dedica a pensar o a proyectar su futuro, y eso es extremadamente adaptativo”. —Mason Inman. 5.
(8) Frenos mentales. ¿Q. ué le impide pulsar la tecla que enviaría esa carta electrónica en que le echa una bronca a su jefe? Tres áreas del cerebro conectadas por caminos directos. Un grupo de científicos de la Universidad de California en San Diego pidieron a los participantes que planearan una acción, esperaran a oír una señal de parada y decidieran si obedecerla o seguir su propio plan. Las imágenes cerebrales revelaron que, durante breves milisegundos, se activa un circuito de frenado neural, el tiempo justo para que los participantes decidan. La corteza. parietal inferior envía la señal de frenado al núcleo subtalámico del mesencéfalo, que detiene la actividad motriz. Una tercera área, la zona motriz presuplementaria, inicia el plan que detiene o continúa la acción. Entre las zonas no existen sinapsis, lo que facilita la comunicación directa. El conocimiento de ese circuito podría socorrer a los pacientes de trastornos motores, como el de la enfermedad de Parkinson, cuyos cerebros a veces parecen haberse agarrotado en la función de parada. —Thania Benios. Anestésicos de mayor tamaño molecular os anestésicos pueden instigar en el cerebro los mismos cambios moleculares que se han observado en la enfermedad de Alzheimer. Personas mayores mentalmente muy lúcidas han sufrido graves deterioros cognitivos tras pasar por el quirófano o por otras actuaciones que exigen anestesia, afirma Pravat K. Mandal, de la Universidad de Pittsburgh. “No se sabe cómo sucede”. Mandal ha acometido el estudio de la interacción entre ciertos anestésicos y péptidos cerebrales, posible causante de los problemas cognitivos. Aunque nos hallamos lejos de haber desentrañado la enfermedad de Alzheimer, se sabe que comporta la formación cerebral de placas amiloides. Estas estructuras proteínicas fibrosas aparecen cuando los péptidos beta-amiloides empiezan a agregarse en grumos. En trabajos anteriores se ha revelado que la mezcla en un tubo de ensayo de anestésicos y de beta péptidos amiloides hace que los péptidos se adhieran entre sí con mayor facilidad de la normal. Mandal, valiéndose de la espectroscopía por resonancia magnética nuclear (RMN), ha sondeado las interacciones entre diferentes anestésicos y péptidos beta-amiloides. Ha. © iSTOCKPHOTO.COM / BEERKOFF. L. Los anestésicos entrañan riesgos para los pacientes de edad.. descubierto que cada molécula de halotano, anestésico que se administra por inhalación, se liga en el seno de una cavidad del péptido; al provocar así su cambio de forma, facilita la agregación con otras moléculas peptídicas. El halotano era el anestésico que presentaba mayor efecto de agrupamiento; pero no suele aplicarse ni en Europa ni en Norteamérica. Otros dos anestésicos, el isoflurano y el propofol, provocan también agrupamiento, si bien su efecto no es tan intenso. Un tercero, el tiopental, no provoca agrupamientos de ningún tipo, porque su molécula es demasiado grande para alojarse en la concavidad del péptido. Mandal advierte que estos anestésicos y estos péptidos pueden tener un comportamiento muy diferente en el cerebro, por lo que ahora proyecta buscar los mismos efectos en un modelo del mal de Alzheimer en ratones. Si la causa del declive cognitivo fuesen los enlaces de péptidos, cabría pensar en el diseño de un anestésico que se ligue al péptido beta-amiloide de un modo que impida su agrupamiento, para así proteger a los pacientes durante la intervención quirúrgica. —Kurt Kleiner. Daños cerebrales y opciones morales. ¿C. uánto dudaría usted en empujar a alguien ante un tren a toda marcha para impedir que éste mate a otras cinco personas? La respuesta sería que nada en absoluto si padece usted de una lesión en la corteza prefrontal ventromedial (CPVM), una zona del prosencéfalo asociada a las reacciones emocionales. En cierto ensayo reciente dirigido por Antonio Damasio, los voluntarios quedaban expuestos ante situaciones de esa índole. Se comprobó lo siguiente: los sujetos que pade-. 6. cían alguna lesión en la CPVM mostraban una propensión tres veces mayor que los sanos a lanzar a una persona a una muerte cierta para el bien de la mayoría. En otra situación parecida, los pacientes de CPVM se mostraron cinco veces más propensos a justificar el ahogamiento de un bebé. Para Damasio, los pacientes no son amorales sino que parecen carecer del natural conflicto entre emociones y razón. —Nikhil Swaminathan. Mente y cerebro 25/2007.
(9) Algo, hum..., inesperado os hablantes que abusan de rellenos como “hum...” y “euh...” suelen merecer desdén. Injustamente. Le hacen un favor a sus oyentes. Investigadores de las universidades de Edimburgo y de Stirling han medido la actividad cerebral para evaluar el grado de comprensión de los oyentes. Inmediatamente después de la audición de palabras, la actividad cerebral del oyente decae en picado. Según ese trabajo, cuanto mayores las espigas de dicha actividad, más difícil le resulta al oyente situar las palabras en contexto. Se midieron tales espigas en 12 voluntarios, después de que éstos oyeran cuatro combinaciones de frases, que contenían tanto palabras finales predictibles como impredictibles, y en las que era emitida en unos casos, y en otros o no, un sonido “euh” justamente antes de la palabra diana. Se observó que un “euh”—sobre todo si era oído antes de una palabra impredictible— producía un acortamiento en las espigas de actividad cerebral en los oyentes, lo que sugería que la sílaba de marras les servía de ayuda a los probandos para situar más fácilmente las palabras en contexto. A continuación, los científicos verificaron cuáles eran las palabras diana que se recordaban mejor. “Las palabras que iban precedidas por este balbuceo tenían mayor probabilidad de ser más tarde reconocidas con precisión”, dice Martin Corley, profesor en Edimburgo y uno de los autores del estudio. Aunque se ignora la razón de que los “euh” ayuden al oyente a comprender y recordar, tal vez se deba a que le previenen de que a continuación viene algo inesperado. —Melinda Werner. © iSTOCKPHOTO.COM / CIMMERIAN. L. Apueste a lo que está pensando e muchas de las tareas que nuestro cerebro realiza ni nos percatamos. En cambio, guardamos conciencia clara de otras. A veces, les resulta difícil a los neurocientíficos determinar cuándo somos conscientes de nuestros actos. ¿Podrían servir las apuestas para el estudio de la consciencia? Navindra Persaud, Peter McLeod y Alan Cowey, de la Universidad de Oxford, se habían aprestado a investigar las situaciones en la que los individuos pueden mostrar un alto grado de habilidad cognitiva sin que se aperciban de ello. En uno de los ensayos se centraron en GY, quien, por haber sufrido lesiones en su corteza visual, asegura que carece de visión en el ojo derecho. Pero GY posee una inusitada facultad, denominada visión a ciegas: conjetura con razonable acierto si a ese ojo se le está o no mostrando un determinado símbolo, a pesar de que declara no tener conciencia de verlo. La cuestión que seguía pendiente era la de si el sujeto tenía en algún momento conciencia de su habilidad. Los investigadores le solicitaron que, tras cada corazonada, hiciera una de estas dos apuestas: una libra o media libra. Si la corazonada resultaba correcta, la cantidad apostada le era sumada a sus ganancias; en cambio, Mente y cerebro 25/2007. si era errónea, le era detraída. GY tendría así un incentivo dinerario para ser consciente de cuando conjeturaba correctamente y apostar fuerte en tales ocasiones. Pero aunque GY acertaba en un 70 por ciento de las veces, sólo hacía apuestas fuertes en alrededor de la mitad de las veces, es decir, casi al puro azar. Esta disociación entre los logros cognitivo y apostador resulta sorprendente, porque en cierto modo, la decisión sobre la cuantía de las apuestas es muy parecida a la de afirmar “sí” o “no” sobre la visión de un objeto. Tamaña desconexión entre las facultades de GY en la visión a ciegas y su éxito al apostar inducen a pensar que las decisiones sobre apuestas son de un tipo especial, pues el éxito en las apuestas parece exigir conciencia de la realización propia. Persaud y sus colegas han utilizado ya este vínculo para medir el grado de alerta en voluntarios sanos. “Tenemos la esperanza de combinar (el test de la apuesta) con técnicas de formación de imágenes y de grabación”, expresa. Ello pudiera hacer factible la identificación del esquivo circuito neuronal que codifica la consciencia. —Kaspar Mossman CORBIS. D. 7.
(10) RETROSPECTIVA. Luis Simarro Lacabra (1851-1921) Las técnicas de tinción de la Escuela Histológica Española José María López Piñero. acido en Roma, Simarro era hijo del pintor valenciano Ramón Simarro Oltra, quien entonces estaba pensionado en la capital italiana. Quedó huérfano a los tres años en trágicas circunstancias: su padre murió muy joven, víctima de la tuberculosis pulmonar, y su madre, trastornada por el fallecimiento, se suicidó. Acogido por un tío mater-. N. 8. no, tuvo una educación muy cuidada. Estudió, lo mismo que Peregrín Casanova y otros médicos darwinistas valencianos, en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Valencia, y desde su adolescencia fue influido, además, por el círculo en torno a Vicente Boix Ricarte, catedrático de dicho centro y personalidad destacada del liberalismo progresista. Tras obtener el título de bachiller, en diciembre de 1867, por recomendación de Boix. comenzó a dar clases de historia natural en el Colegio de San Rafael, pero fue expulsado por los religiosos que lo regentaban cuando descubrieron que estaba leyendo a Darwin y quizá difundiendo sus ideas. En el otoño de 1868, coincidiendo prácticamente con la revolución democrática, ingresó en la facultad de medicina, en la misma Valencia, donde tuvo entre sus maestros al naturalista Rafael Cisternas Fontseré y al clínico Joaquín. Mente y cerebro 25/2007.
(11) Serrano Cañete, ambos darwinistas, quienes contribuyeron a profundizar su adhesión al evolucionismo. Por otra parte, se integró plenamente en el ambiente revolucionario, significándose muy pronto como un radical desde el punto de vista político e intelectual. Fue uno de los dirigentes de la juventud republicana local, estuvo en las barricadas durante el levantamiento de 1869, dio cursos sobre higiene laboral en el Centro Republicano de la Clase Obrera (1870-71) y publicó en el Boletín-Revista del Ateneo Científico y Literario una vibrante defensa del positivismo (1872). Resultó inevitable su enfrentamiento con los profesores de ideología política conservadora o meramente reformista, uno de los cuales, el cirujano Enrique Ferrer Viñerta, le suspendió, a pesar de ser el alumno más brillante del curso. Para terminar la carrera, Simarro se trasladó en el otoño de 1873 a Madrid, donde entró en relación con Pedro González de Velasco. Trabajó en el laboratorio micrográfico de su Museo Antropológico, enseñó en la Escuela Libre de Medicina y Cirugía que allí funcionaba y fue redactor de su revista El Anfiteatro Anatómico Español. Por otra parte, completó su formación asistiendo a las sesiones de la Sociedad Histológica Española que había fundado Aureliano Maestre de San Juan. En 1876, al comenzar a funcionar la Institución Libre de Enseñanza, se encargó de dar en ella cursos de divulgación científica y de fisiología del sistema nervioso. El mismo año, ganó una plaza en el Hospital de la Princesa y durante el siguiente fue nombrado director del Manicomio de Santa Isabel en Leganés. En esta última institución chocó bien pronto con las autoridades eclesiásticas, que le obligaron finalmente a dimitir en 1879. En sus publicaciones, cursos y conferencias de estos años anteriores a su estancia. 1.. LUIS SIMARRO trabajando en su laboratorio con un grupo de discípulos. En primer término, un frasco de bicromato potásico, empleado en el método de Golgi. Oleo de Joaquín Sorolla (1897).. Mente y cerebro 25/2007. en París, Simarro se presentó como un seguidor del darwinismo, influido principalmente por la obra de Haeckel. Aparte de cuestiones generales y teóricas, se ocupó, desde una perspectiva evolucionista, de temas concretos de anatomía comparada, embriología e histología, sobre todo del sistema nervioso, basándose especialmente en los trabajos de Haeckel y Gegenbaur. Desde 1880 a 1885, trabajó en París junto a Mathias Duval, Louis Antoine Ranvier, Jean Martin Charcot y Valentin Magnan. El primero confirmó su adhesión al darwinismo, tema sobre el que siguió publicando trabajos y pronunciando conferencias. Ranvier, además de perfeccionar su ya notable preparación de micrógrafo, le orientó de modo definitivo hacia la neurohistología. Charcot y Magnan fueron los principales responsables de su posterior orientación como neuropsiquiatra. Durante este período parisino, Simarro ingresó también en la masonería, poco después de que Cajal lo hiciera en Zaragoza. De regreso a Madrid, Simarro ejerció privadamente la neuropsiquiatría, siendo como clínico un fiel seguidor de las doctrinas de Emil Kraepelin, que combinó con los puntos de vista de sus maestros en París. Prestó especial atención a la relación entre la psiquiatría y el derecho penal, participando en numerosos casos, como el célebre del psicópata Cayetano Galeote, asesino del obispo de Madrid (1886). Encabezó la oposición de los médicos españoles a las teorías de Enrico Ferri y Cesare Lombroso, a pesar de lo cual, colaboró con los juristas partidarios de las mismas para promover la fundación de la Escuela de Criminología (1903), en la que fue profesor de psicopatología. De acuerdo con los supuestos de su mentalidad como neuropsiquiatra, mantuvo un interés primordial por dos disciplinas básicas: la neurohistología y la psicología experimental. Nicolás Achúcarro y Gonzalo Rodríguez Lafora, sus principales discípulos, cultivaron igual que él la psiquiatría y la investigación histológica, mientras que otros, como José Sanchis Banús y José María Sacristán, se dedicaron casi exclusivamente a la clínica. En 1902 ganó por oposición la cátedra de. psicología experimental de la Universidad de Madrid, primera de su clase en España, y después creó una fundación que ha tenido un triste destino. Fue el principal impulsor de que en 1907 se organizara la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias y de que un año después celebrara su primer congreso, en el que Cajal pronunció el discurso inaugural y se encargó de resumir las comunicaciones de la Sección de Ciencias Naturales. También ambos participaron juntos en la organización inicial de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Simarro llegó a Gran Maestre de la masonería española (1913) y a ser un miembro muy destacado de la Fédération Internationale de la Libre Pensée, desde la que apoyó el movimiento europeo que criticó la condena a muerte de Francisco Ferrer, tras los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona. En sus Recuerdos, Cajal se refirió a su primera estancia en el laboratorio de Simarro en los siguientes términos: “Debo a L. Simarro, el afamado psiquiatra y neurólogo de Valencia, el inolvidable favor de haberme mostrado las primeras buenas preparaciones con el proceder del cromato de plata, y de haber llamado la atención sobre la excepcional importancia del libro del sabio italiano, consagrado a la inquisición de la fina estructura de la sustancia gris. Merece contarse el hecho porque sobre haber tenido importancia decisiva en mi carrera, demuestra una vez más la potencia vivificante y dinamógena de las cosas vistas”. Se refería, por supuesto, a Camillo Golgi, a su tratado sobre la histología del sistema nervioso central (1886) y a su método de impregnación cromoargéntica, primera técnica que permitió teñir de modo preciso y selectivo las células nerviosas y sus prolongaciones. No suele tenerse en cuenta que Simarro le enseñó también entonces la técnica ideada por Carl Weigert y modificada por Jakob Pal, que tiñe con hematoxilina la mielina de las fibras nerviosas, utilizada asimismo durante largo tiempo por Cajal y sus discípulos, a pesar de que lo dice en sus Recuerdos a continuación: “D. Luis Simarro, recién llegado de 9.
(12) 2.. CORTE DE UNA LAMINA CEREBELOSA HUMANA. Figura 176 del Manual de histología (1884-1888) de Cajal. Tinción con el método de Golgi, que le acababa de enseñar Simarro.. París y entregado al noble empeño de promover entre nosotros el gusto hacia la investigación... Fue precisamente en casa del Dr. Simarro, donde por primera vez tuve ocasión de admirar excelentes preparaciones del método de Weigert-Pal”. A partir de 1887, Cajal y Simarro se mantuvieron en relación, directamente y a través de la correspondencia. Atravesó un período de tensión con motivo de las oposiciones a la cátedra de histología y anatomía patológica de la facultad de medicina, de Madrid, que quedó vacante tras el fallecimiento de Maestre de San Juan en 1890, pero su amistad no llegó a romperse. En los años de transición del siglo XIX al XX continuó, lo que explica que Simarro publicara en la revista de Cajal y demostrara públicamente en su laboratorio un método de tinción que había ideado y con el que volvió a influir de modo decisivo en la trayectoria científica de éste. Cuando terminó la publicación de su gran obra La textura del sistema nervioso (1904) Cajal había alcanzado brillantemente la meta que se había 10. propuesto con el examen sistemático de todos los territorios nerviosos con el método de Golgi: demostrar la individualidad de las neuronas, aclarar su génesis y ofrecer un modelo estructural del funcionamiento del sistema. Sin embargo, poco antes se le había planteado la necesidad de conocer la estructura interna de la célula nerviosa, problema para el que le resultaba indispensable una nueva técnica. En 1896 había dedicado a la cuestión el trabajo Estructura del protoplasma nervioso, en el que resumió con cierta amplitud el resultado de unas investigaciones de Simarro que éste, según su costumbre, no había dado a conocer directamente, sino a través de una tesis doctoral: “Los husos cromáticos faltan por completo en el arranque y trayecto del cilindro-eje, hallándose constantemente en el cuerpo celular y porción inicial de las prolongaciones protoplásmicas. Estas investigaciones de Simarro son tanto más interesantes, cuanto que han sido hechas en estado fresco a favor de un modo especial de aplicación del azul de metileno... método que, dicho sea. de paso, excluye la idea de que los husos cromáticos se deban a la acción coagulante del alcohol o bicloruro de mercurio”. En la avalancha de publicaciones oportunistas y de pintorescos actos conmemorativos que Cajal sufre en cada aniversario de su biografía se continúa diciendo que Simarro era “un aficionado a la histología”. Un año después, Simarro realizó un trabajo, asimismo relativo a la estructura interna de la célula nerviosa, sobre el que informó en una carta a Cajal, escrita a finales de abril, que refleja de modo muy expresivo la manera en la que le comunicaba el resultado de sus investigaciones: “Amigo Cajal: no sabe cuánto siento no haber podido terminar el trabajo sobre la lombriz de tierra. Pero si Vd. no publica enseguida su revisión, es posible que llegue a tiempo para que Vd. lo utilice. Tengo hecha una lámina principal, y... espero tener más tiempo para ocuparme de este asunto que me parece de interés, pues resulta que las fibras de la lombriz son en verdad tubos que contienen una sustancia granulosa central y también una fibra espiral. Las impregnaciones argénticas de Retzius son (sin duda en algunos casos) de neuroglia. No le envío a Vd. el dibujo por temor de no poder terminar ahora el escrito; pero si Vd. lo quiere se lo remitiré para que vayan preparando el cliché”. Como tantos otros trabajos suyos de los que daba noticia a sus discípulos y colegas, Simarro no llegó a publicar el relativo a la lombriz de tierra, pero sí envió sus materiales a Cajal. En una carta al neurohistólogo sueco Gustaf Retzius, éste le dijo el 2 de enero de 1898: “La fibra espinal del axón hace más de 1 año que pude observarla ya en preparaciones de la lombriz de tierra ejecutadas por mi amigo el Dr. Simarro, con ayuda de un método especial (coloración por el ácido ósmico y el ácido pirogálico). Estas preparaciones no se muestran, sin embargo, muy demostrativas en lo relativo a las fibras intraprotoplasmáticas”. La necesidad de conocer la estructura interna de las células nerviosas pasó a primer plano porque se hicieron críticas frontales a la teoría de la neurona, reformulando la teoría reticular Mente y cerebro 25/2007.
(13) sobre la base de que las neurofibrillas existentes en su interior formaban una red continua interneuronal que sería responsable del impulso nervioso. Convencido de que la solución del problema residía en “contemplar las susodichas neurofibrillas en preparaciones irreprochables”, lo que en modo alguno habían conseguido los seguidores del reticularismo, Cajal trabajó intensamente en busca de la técnica de tinción apropiada. Tras numerosos ensayos infructuosos la encontró, por fin, en octubre de 1903, partiendo del “proceder fotográfico” original de Luis Simarro, quien lo había dado a conocer tres años antes en un artículo publicado en la Revista Trimestral Micrográfica del propio Cajal. La importancia de la técnica residía en que se conseguía con ella impregnar las neurofibrillas, permitiendo así investigar su disposición en el interior de las células nerviosas y sus prolongaciones, mientras que el método de Golgi solamente ofrecía imágenes del perfil de las mismas. En sus Recuerdos, Cajal dijo: “Consagré en 1903 particular atención al método del doctor Simarro, primer autor que logró teñir las neurofibrillas mediante las sales de plata”, y resumió “la técnica del ilustre neurólogo español” en “seis operaciones esenciales”. Cajal presentó al XIX Congreso Internacional de Medicina celebrado en Madrid en abril de 1903 unas Consideraciones críticas sobre la teoría de A. Bethe acerca de la estructura y conexiones de las células nerviosas, que fueron seguidas por comentarios de Luis Simarro y el belga Arthur van Gehuchten favorables a la teoría neuronal y del italiano Arturo Donaggio, que mantuvo una posición ambigua. Entre los congresistas españoles destacó en sus memorias “muy señaladamente al Dr. Simarro, quien en presencia de numerosos sabios extranjeros mostró, en el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, excelentes preparaciones de la red neurofibrilar con un método original”. Tras analizarlo meticulosamente, Cajal introdujo una modificación del “proceder fotográfico” de Simarro: el célebre método del nitrato de plata reducido. Utilizado sistemáticamente durante una década por el gran Mente y cerebro 25/2007. 3. CELULA MOTRIZ DE LA MEDULA ESPINAL. Ilustración del trabajo de Cajal Estructura del protoplasma nervioso (1896), que publicó cuando estaba probando distintas técnicas de Simarro que permitieran teñir dicha estructura, antes de que éste ideara su “método fotográfico”. histólogo aragonés y sus discípulos, este método permitió el conocimiento de la disposición neurofibrilar en el protoplasma nervioso y en las arborizaciones pericelulares, así como desmentir las críticas que, basándose en ella, se habían hecho a la teoría de la neurona. La muerte de Simarro en 1921 le impidió conocer el generoso reconocimiento que Cajal hizo de su magisterio en la edición de 1923 de los Recuerdos. A ello se refiere en una carta que escribió el 8 agosto de 1922 a Carlos María Cortezo, uno de los mejores amigos de ambos: “Oportuno y justo está usted al hablar de Simarro, que no ha sido apreciado en toda su valía... Yo procuraré siempre hacer justicia al que, discípulo de Ranvier, trajo de París la buena nueva de la histología, esparciéndola a los cuatro vientos y beneficiándonos a todos. De su generoso magisterio guardo los mejores recuerdos y así, en mi autobiografía procedí como con todos aquellos sabios a quienes debí. el inestimable favor de una enseñanza práctica... murió sin haber leído mis Recuerdos y sin saber lo mucho que yo le veneraba y quería”. Los lectores de Mente y cerebro ya saben que la línea de trabajo de Simarro la continuó Nicolás Achúcarro hasta su prematura muerte en 1918 y, a partir de entonces, Pío Del Río Hortega, su principal discípulo. Me limitaré a recordar que Achúcarro se esforzó en obtener una técnica de tinción apropiada para colorear la neuroglia y la sustancia fundamental del tejido conectivo, especialmente la reticulina. Ello le condujo en 1911 a la invención del método del tanino y la plata amoniacal, con el que pudo realizar varias contribuciones de relieve, entre ellas, varias relativas a las lesiones vasculares en la parálisis general progresiva. Sin embargo, la nueva técnica no permitía estudios sistemáticos de la neuroglia, como los que realizó Río Hortega, con su primera gran aportación: el método del carbonato argéntico. 11.
(14) Desarrollo de la mente moderna La convergencia de psicología y arqueología permite ir descifrando los pasos seguidos por la evolución del pensamiento. Cameron McPherson Smith. E. n los años de carrera, cursada en el Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres, se nos enseñaba que propio de nuestra especialidad era, en definitiva, descubrir “la mente que había tras el artefacto”; es decir, conocer la persona que había fabricado el objeto en cuestión y nos hallábamos analizando. Una recomendación fácil de seguir si observábamos las rudimentarias piedras con muescas que representaban la mayor parte de la prehistoria humana. En mi ingenuidad estudiantil, suponía yo por entonces que las mentes que crearon tales artefactos debieron de haber sido muy simples. Al pasar al estudio del arte rupestre, los restos funerarios y las complejas herramientas que marcaron la aparición de los humanos modernos hace más de 30.000 años, cambió mi perspectiva. ¿Cómo había surgido esa nueva mente y a qué podía atribuirse un desarrollo cognitivo tan espectacular? Incapaz de comprenderlo por mí mismo, se lo planteé abiertamente a uno de mis profesores. Su respuesta, con retranca profesoral, constituía la quintaesencia del carácter británico: “¿Se volvieron muy listos?” Se volvieron muy listos. Y sabemos cuándo y dónde, con bastante aproximación. La transición desde las herramientas utilitarias de los humanos primitivos hasta el refinamiento de los humanos modernos consta en 12. los registros arqueológicos. Pero durante mucho tiempo la cuestión de cómo evolucionó la mente moderna —lo que significaba volverse “muy lista”— resultaba demasiado complicada para abordarla. Sin embargo, las cosas han cambiado. Aunque Charles Darwin demostró hace siglo y medio que el cerebro físico había evolucionado, sólo recientemente hemos sido capaces de afirmar con certeza que la mente —lo que hace el cerebro— evolucionó también. Compete a la arqueología cognitiva analizar dicha evolución. Conjugando las herramientas de la psicología y la arqueología, los arqueólogos cognitivos interpretan los artefactos según lo que éstos nos dicen sobre las mentes que los crearon. Así, estiman la “edad” mental que se requiere para fabricar una herramienta lítica o determinan el nivel de conciencia del individuo según la complejidad simbólica del artefacto. Al aplicar la teoría de la evolución a la mente, los arqueólogos cognitivos acotan el vago concepto de “volverse muy listo” y sacan a la luz cuanto ocurrió en la cabeza de nuestros antepasados en el transcurso de la prehistoria. Su conocimiento nos lleva a plantearnos el desarrollo actual de nuestra mente.. Representación de la realidad Puesto que la evolución se caracteriza por el cambio, una investigación evolutiva de la mente moderna comenzará con la cuestión sobre qué. se fue transformando en la mente con el transcurso del tiempo. Merlin Donald se aprestó a dar una respuesta exhaustiva en su trabajo Origins of the Modern Mind, publicado en 1991. Sus teorías forjaron el reconocimiento de la arqueología cognitiva. A raíz de ello, sobre la materia se celebran congresos anuales; y el Cambridge Archaeological Journal del año 2000 se dedicó por entero a la arqueología cognitiva y simbólica. La obra incitó investigaciones multidisciplinares. De hecho, la influencia de las teorías de Donald se aprecia en los estudios sobre la evolución de la innovación cultural y la creatividad de Liane Gabora, de la Universidad de la Columbia Británica. Donald defendía que la evolución de la mente tuvo que ver con los modos en que ésta representa sus experiencias. Su modelo —apoyado por datos arqueológicos y psicológicos— establece un esquema de sucesivas revoluciones en el modo en que la mente maneja la información almacenada, apareciendo en cada uno de estos cambios un nuevo nivel cognitivo, un nuevo estado de conciencia. Donald, docente ahora de ciencia cognitiva en la Universidad de Case Western Reserve, comenzó analizando las mentes de nuestros ancestros africanos protohumanos de hace más de cuatro millones de años, quienes utilizaban como herramientas objetos asimétricos, a menudo encontrados al azar. Basándose en este uso limitado de los objetos y en otras prueMente y cerebro 25/2007.
(15) AKG BERLIN. 1. bas, equipara su mente con la de los chimpancés actuales. Estos primates perciben el significado inmediato de los acontecimientos, pero no retienen en la memoria la mayoría de ellos, ni piensan de forma abstracta sobre la significación de tales eventos en un futuro distante. Cuando se les enseña el lenguaje de los signos, los chimpancés lo aplican a propósitos inmediatos, verbigracia, pedir algo que desean. Donald llama a esta capacidad “conciencia episódica”, una burbuja de conocimiento limitada en tiempo y espacio. La primera revolución cognitiva advino con la aparición de los primeros humanos (los primeros Homo), hace unos dos millones de años. Utilizaban herramientas líticas simétricas, lo que significa una mente radicalmente nueva, dotada de capacidad para la representación intencionada. La simetría no obedecía a un fin utilitario; creaban esa simetría porque su mente rememoraba el concepto de “así se fabrican las herramientas”; y los individuos, por medio de la herramienta, mostraban ese concepto a los compañeros. En Mente y cerebro 25/2007. CONCIENCIA MITICA. El lenguaje generó un barullo de ideas que precisaba organización. La solución llegó con los mitos, contados en pinturas rupestres, como éstas de hace 15.000 años, en Lascaux.. vez de memorizar experiencias de una forma automática, reactiva, su mente podía seleccionar por anticipado una experiencia pasada y transmitírsela a los demás fabricando una herramienta con la forma “apropiada” y usándola en presencia de otros. Es más, un grupo de individuos que guardaban la simetría y utilizaban públicamente herramientas simétricas promulgaban el concepto de unidad grupal. Elaborar la herramienta con un “estilo” simétrico era indicativo de unidad. Comunicar intencionadamente un recuerdo habría requerido algún tipo de acto de representación y eso nos sugiere de inmediato la intervención del lenguaje. Pero Donald alude a un precursor, la mímesis, comunicación que se apoya en la gesticulación simbólica y la articulación elemental. Según Donald, la cultura y los utensilios eran demasiado complejos; enseñárselos a los jóvenes homínidos requería una comunicación de ideas muy precisa.. Sin embargo, como no hay en ese período artefactos que demuestren un simbolismo avanzado (dibujos), Donald extrae la conclusión de que un individuo transmitía información con gestos corporales y articulaciones prelingüísticas. Mímica y sonidos que podrían incluso haber estado coordinados en secuencias, teatralizados y rítmicamente organizados. Aunque todavía no sabemos cómo surgió, la mímesis hizo estallar la burbuja de la conciencia episódica. Permitió la contemplación del pasado y del futuro, junto con la abstracción, la capacidad para desarrollar un concepto que identificara a un objeto o acontecimiento concretos. A medida que los actos representados miméticamente se hacían más complejos, estandarizados y abstractos (gestos que ya no se parecen a lo que representan, como el miedo o el enfado) surgió la necesidad de organizar semejante caos de símbolos. El primer esquema 13.
(16) CONCIENCIA EPISODICA. La mente humana primitiva, operativa hace entre 4 y 2 millones de años, utilizaba herramientas simples sólo de una forma momentánea, para ir redescubriéndolas constantemente. La asimetría de este canto unifacial de estilo olduwayense hallado en Dmanisi, muestra un diseño harto tosco.. vendría a ser una suerte de diccionario mental que les indicaba a aquellos homínidos incipientes que la mímica A significaba B, y así sucesivamente. Apareció por entonces una segunda solución, más importante: la invención del lenguaje, que tuvo lugar hace alrededor de 300.000 años, pero no adquirió su pleno desarrollo en los humanos modernos hasta hace 150.000 años. Lo fundamental de la invención del lenguaje fue la innovación de una simbología mucho más rica que las metáforas directas de la mímesis, evidentes en los primeros indicios de artefactos simbólicos. Las conchas perforadas (ensartadas en collares) y las piedras grabadas de la cueva de Blombos en Sudáfrica, realizadas hace 75.000 años, son un ejemplo de ello. ¿Cómo tuvo lugar la invención del lenguaje ¿Cómo enriquecieron 14. del momento “eran transportados” al mundo de los espíritus para resolver problemas del mundo material, como las enfermedades. Los mitos son enciclopedias. El diccionario mimético indicaba que A significaba específicamente B. El thesaurus léxico amplió el significado haciendo que A pudiera significar B, C o D, dependiendo de las circunstancias. La enciclopedia mítica organizó A, B, C y D en narraciones que expresaban y relacionaban entre sí los contenidos de la mente. Mientras esta mente se iba llenando de ricas historias míticas que representaban un extenso acervo de conocimientos, surgió otro nuevo sistema para organizar y almacenar ese saber. Se trataba de una solución técnica, no biológica. La idea era descargar parte de las demandas de gestión de la información del cerebro hacia el exterior. Pintar narraciones en las paredes de las cuevas o hacer muescas. 3. CONCIENCIA MIMETICA. Hace dos millones de años, los primeros Homo comenzaron a fabricar herramientas con una forma específica, simétrica. Los miembros de la tribu compartían un estilo “apropiado”, ejemplificado por este bifaz achelense hallado en Dmanisi.. GOURAM TSIBAKHASHVILI. GOURAM TSIBAKHASHVILI. 2.. nuestros ancestros su repertorio de símbolos? La respuesta de Donald es fascinante y contraintuitiva, a partes iguales. No fue el resultado de definir con nitidez el significado de los símbolos, sino de hacerlos “borrosos”, al permitir que un símbolo tuviera un significado diferente según el contexto. El símbolo de “serpiente” podría ahora ampliarse y designar el meandro de un río o el carácter de una persona. Con ello, el lenguaje facilitaba la comunicación de conceptos cada vez más complejos. El habla surgió como un subsistema de la mímesis, un modo más eficiente de representar un conjunto cada vez más complejo de recuerdos que se hacían presentes a voluntad. Así como la mímesis terminó con la conciencia episódica, la invención del lenguaje abrió la mente y la sacó del mundo inmediato de la conciencia mimética. La mímesis proporcionó un diccionario conceptual; la invención del lenguaje proporcionó un thesaurus conceptual. La asociación de ideas por medio de la invención del léxico tuvo un increíble efecto multiplicador y, como sugiere Donald, la complejidad resultante instaba una organización. La necesidad generó el desarrollo de los mitos: relatos que integraban y organizaban la profusión de ideas. Los mitos comenzarían siendo relatos simplistas y moralizantes, llenos de dioses, villanos y héroes, y crecieron hasta las elaboradas historias que todavía se siguen contando. La conciencia mítica integró recuerdos en narraciones específicas que se contaban y transmitían constituidas en modelos culturales sobre el origen y composición del universo y nuestra relación con lo relatado. Arqueológicamente, la conciencia mítica se manifestó con la aparición del arte rupestre hace más de 30.000 años, que evolucionó en pinturas que representaban mitos antiguos, con criaturas fantásticas, diseños abstractos, híbridos entre humanos y animales, etc. Jean Clottes ha aplicado la arqueología cognitiva al espectacular arte rupestre europeo, interpretando algunas de las representaciones como escenas míticas y otras como recolecciones de viajes chamánicos, en los que los curanderos. Mente y cerebro 25/2007.
(17) THE FOTOMAX, LONDRES. AKG BERLIN. 4.. CONCIENCIA TEORICA. La escritura, que apareció hace alrededor de 6000 años, permitió que la información se contemplara de forma abstracta. Uno de los primeros ejemplos es una tablilla sumeria de arcilla en caracteres cuneiformes, que lleva la cuenta de ovejas y cabras, encontrada en Tello, en la antigua Mesopotamia del sur. La escritura se fue refinando andando el tiempo, como se ve en la carta del sistema solar de Brahe (derecha).. en placas de hueso —cada una registrando un acontecimiento— ejerció un efecto poderoso: sacar los recuerdos fuera del cuerpo, guardándolos en un almacén de memoria externo. La información dejó de limitarse a lo que la gente podía recordar, pues el almacenamiento externo de memoria permitía ahora recordar una cantidad infinita de información. El refinamiento humano que supusieron la pintura rupestre, los jeroglíficos, los alfabetos, etcétera, dio lugar a la conciencia teórica. Estos registros, especialmente la escritura (que apareció hace 6000 años), liberaron del contexto a la información. A diferencia de los mitos orales o las pinturas rupestres —que se podían comprender solamente en su propio contexto cultural—, los sistemas abstractos de escritura permitieron que se comprendiera la información sin vincularla a un contexto cultural. Desde entonces, la información pudo contemplarse en términos completamente abstractos. La conciencia teórica concede mayor importancia a las capacidades que manejan la información e integran Mente y cerebro 25/2007. el pensamiento, que a la memorización. La inteligencia —propiedad de la mente— es innovación, resultado de asociaciones originales de ideas almacenadas en bases inmensas de información. Parece increíble la cantidad de información que guardamos hoy fuera del cerebro, en bibliotecas o en Internet, por ejemplo.. Ecos de la conciencia La clasificación jerárquica que establece Donald de conciencia episódica, mimética, mítica y teórica explica de forma sencilla la transformación experimentada por la mente humana en el curso de la evolución. No se trató de que cada nuevo paso suplantara al precedente, sino de que cada nueva conciencia se superponía a la anterior. Nos valemos casi por entero de la conciencia episódica cuando nos concentramos en una sola tarea (saltar desde un trampolín o conducir por una carretera con hielo). Invocamos la comunicación no vocal de la mímesis cuando cruzamos los brazos regañando a un niño maleducado o bailamos moviéndonos de un lado a otro expresando alegría.. La conciencia mítica continúa determinando nuestra manera de pensar. Sea en nuestro epistolario privado, en novelas o en conferencias internacionales sobre moratoria nuclear, usamos el lenguaje para hilvanar nuestro relato, hacer más convincente el contenido y alcanzar nuestro objetivo. En otras ocasiones, la conciencia teórica nos permite reflexionar sobre grandes problemas, como la teoría de la relatividad. La mente moderna pasa de un tipo de conciencia a otro con la facilidad con que se cambia de canal de televisión. Lo hace constantemente, cribando experiencias, combinando las nuevas con representaciones de las antiguas, recuperadas desde todo tipo de memorias biológicas y externas, hasta crear nuevos mundos de significado y capas de metáforas superpuestas unas sobre otras. Para Donald, el distintivo de la mente moderna es esta constante integración y reelaboración de experiencias a través de múltiples formas de representar la información.. Fluidez cognitiva Pero, ¿cómo ha evolucionado la mente humana para crear relaciones tan productivas entre las ideas? Steven Mithen, director de ciencia humana y medioambiental de la Universidad de Reading, propone, en su respuesta, un modelo alternativo de evolución de la conciencia. Para Mithen, la variable 15.
(18) ULMER MUSEUM, THOMAS STEPHAN. que ha resultado clave para estructurar la evolución de la mente moderna es la fluidez cognitiva, el grado en el que se intercomunican los distintos tipos de inteligencia. A diferencia del modelo de Donald, que se centra en la evolución de los modos de representación, la tesis de Mithen parte de la extendida teoría de que la mente humana consta de dominios “modulares” de inteligencia. Explica la evolución de la mente como un nivel de interacción cada vez mayor entre estos dominios. Mithen identifica cuatro tipos principales de inteligencia: lingüística (producción y comprensión del lenguaje), social (manejo de las relaciones interpersonales), técnica (manipulación de objetos) e histórico-natural (comprensión de las relaciones causa-efecto en el mundo). Mithen sostiene que sólo en la mente del hombre moderno se da esa comunicación libre entre los diferentes dominios. Según Mithen, hace cuatro millones de años nuestros antepasados africanos protohumanos poseían una inteligencia social bien desarrollada, como era de esperar en grupos extensos de primates gregarios. Pero hace dos millones de años —por razones que los paleoantropólogos todavía no han descifrado— ocurrió un cambio significativo en la vida de los homínidos. Los primeros humanos, entre ellos Homo habilis, comenzaron a usar herramientas líticas para descuartizar la carroña que recogían tras ser abandonada por los grandes felinos. Esta actividad todavía no significaba fluidez cognitiva, aunque afinó la inteligencia técnica (fabricar herramientas) y la inteligencia histórico-natural (buscar carroña). 5. FLUIDEZ COGNITIVA. Una teoría dice que la mente moderna surgió hace 50.000 años, cuando el lenguaje abrió las puertas que separaban los dominios de la inteligencia, hasta entonces estancos. Esta figura de “hombre-león” de la cueva de Hohlenstein Stadel en Alemania, de hace 32.000 años, muestra una relación fluida entre los dominios social (humano), históriconatural (animal) y técnico (fabricar objetos). 16. de los primeros homínidos. También fue el primer síntoma de que el uso de la creatividad y la inteligencia eran la mejor apuesta para la continuación del linaje Homo, relativamente frágil y de constitución ligera. En adelante, el Homo confiaría en su inteligencia y no en su musculatura. La mente humana primitiva, sostiene Mithen, sólo comprendía tres de los cuatro dominios de la inteligencia que forman la mente humana moderna (falta el del lenguaje). Pero se mantuvieron aislados entre sí. Mithen compara metafóricamente la mente de los primeros humanos con una catedral, integrada por capillas aisladas, cada una con una finalidad específica. En la mente humana primitiva no había puertas que conectaran las capillas, ni comunicación entre los diferentes dominios de la inteligencia. El aislamiento cognitivo en cuestión duró el intervalo amplísimo correspondiente a los humanos medios, donde hemos de incluir a Homo erectus, especie tan extraña que en mis conferencias me refiero a ella como “extravagante”. Lo extraño es que, a pesar de que la mente de H. erectus llevó al cuerpo a fabricar herramientas líticas depuradas y simétricas que podía elaborar en 15 minutos, H. erectus utilizó esas herramientas durante más de un millón de años sin innovar su diseño. Los humanos medios eran listos, pero no hay signos de que continuaran innovando la técnica, que es una característica propia de la mente humana moderna. Muchos artefactos bien identificados y datados muestran que, en el período comprendido entre hace 2 millones y 300.000 años, los humanos medios concibieron la fabricación de herramientas líticas (inteligencia técnica), aunque sin pensar todavía en el destino concreto, o tipo de animal que iban a descuartizar (inteligencia histórico-natural). Las dos inteligencias se mantenían compartimentadas. El arqueólogo Clive Gamble, de la Universidad de Londres, ha descrito la sociedad creada por estas mentes como la cultura de los 15 minutos, caracterizada por una actividad rutinaria. El aparente estancamiento mental de los humanos medios fue interrumMente y cerebro 25/2007.
(19) pido por dos innovaciones creadas por uno de sus últimos vástagos, los neandertales. Empezaron éstos a desarrollarse en Europa y en Oriente Próximo hace 200.000 años. La inteligencia del neandertal, aunque fundamentalmente técnica, se servía de un tipo de simbolismo mimético, así como de cierto lenguaje rudimentario. Podrían incluso haber admitido la existencia de vida después de la muerte, según se infiere de algunos yacimientos funerarios. Mas, igual que ocurre con H. erectus, lo interesante de los neandertales reside en lo que no hicieron. Los pocos yacimientos funerarios descubiertos no contienen “provisiones” para el viaje de ultratumba, lo que sugiere que no existieron las narraciones mitológicas de Donald (necesarias para mantener tales creencias). Parece que la vida y la muerte eran bastante literales. Citando a Daniel Dennet, de la Universidad de Tufts, Mithen describe la mente del neandertal como una “conciencia en continuo funcionamiento con rápidas pérdidas de memoria”. Hace alrededor de 30.000 años, esa variedad de conciencia se extinguió con los neandertales, que habían sido reemplazados por los humanos modernos, quienes, procedentes de Africa, ocuparon el ámbito geográfico del neandertal. Para Mithen, la característica más importante de esta nueva oleada de humanos fue una mente que tenía fluidez cognitiva, es decir, capacidad para abrir las puertas que separaban las capillas de la catedral. La comunicación rica y fluida entre los diferentes módulos de la inteligencia se inició hace 200.000 años, y la llave que abrió las puertas fue el lenguaje. Según Mithen, el lenguaje primitivo surgió cuando el grupo social empezó a hacerse más numeroso y complejo. En lo que había arrancado como una comunicación hablada con fines utilitarios (quizá debido a la invención del léxico, como sugiere Donald) empezaron a introducirse bits de información sobre distintos aspectos de la vida. Por botón de muestra, la información del dominio encargado de las actividades histórico-naturales comenzó a introducirse en el dominio Mente y cerebro 25/2007. de las actividades sociales. El cruce de referencias resultante generó otros ámbitos de pensamiento. Pensemos en los dominios social, técnico e histórico-natural, pero no por separado, sino en todos ellos al mismo tiempo; verbigracia: personas, objetos fabricados a mano y leones. Sólo este tipo de fluidez cognitiva, asegura Mithen, podría ser responsable de la explosión del rico simbolismo asociado al hombre moderno, como la figura del hombre-león encontrada en la cueva de Hohlenstein-Stadel, de hace 32.000 años. Para Mithen, el hombre-león constituye una manifestación física de fluidez cognitiva. Numerosas excavaciones demuestran que ese rico simbolismo no aparece hasta que el hombre moderno sale de Africa hace 50.000 años. Puesto que los humanos modernos utilizan las invenciones (más que las adaptaciones biológicas) para sobrevivir, la innovación es su mejor baza, facilitada por la fluidez cognitiva que tiene sus orígenes en el lenguaje. En última instancia, el pensamiento integrado reemplazó (o por lo menos complementó) al pensamiento compartimentado, inventando los conceptos y las herramientas que nos han llevado al punto donde nos encontramos.. ¿Una mente, dos modelos? De la misma forma que los ecos de la conciencia de los humanos primeros y medios resuenan en la mímesis y narraciones mitológicas que todavía usamos hoy, Mithen sugiere que la mente del hombre moderno presenta también rasgos del antiguo aislamiento en capillas de catedral. Sugiere que el humor surge de un cruce “inapropiado” de los distintos dominios de la inteligencia. Ciertos desórdenes cognitivos parecen originarse en una falta de fluidez. Las personas autistas pueden ser brillantes en cierto dominio, quizá podrían repetir al pie de la letra una novela, pero tienen una forma de pensar y comportarse muy rutinaria, invariable, que no permite un entrecruzamiento de ideas fecundo. Tenemos una sola mente, pero los arqueólogos cognitivos presentan dos modelos distintos para explicar su evolución. Para Merlin Donald, la. mente moderna evolucionó vía nuevos modos de recordar y representar la información. Para Steven Mithen, la mente moderna evolucionó como consecuencia de la comunicación entre los distintos módulos de la inteligencia, que se hallaban hasta entonces aislados. ¿Podemos reconciliar las dos teorías? Donald y Mithen coinciden en que la respuesta es a la vez afirmativa y negativa. Cada uno ha evaluado favorablemente el trabajo del otro, aunque con matizaciones. Mithen acepta el enfoque evolutivo de Donald sobre la mente, pero escribe en 1996 su propio libro, The Prehistory of the Mind, en parte para tratar lo que considera el uso incompleto del potencial de los registros arqueológicos de Donald. Y éste ha considerado valioso el planteamiento de Mithen, aunque sugiere que subestima el significado de la representación. Muchos expertos están ahora afinando los modelos que describen la evolución de la mente, siguiendo, pese a todo, los principios de Donald y Mithen. Lo más apasionante es que no hay vuelta atrás. Sabemos que igual que el cerebro, la mente también evolucionó. Para acercarnos a nuestros ancestros —a las mentes que crearon los artefactos— es necesario aplicar cuanto sabemos sobre la evolución al estudio de la conciencia misma. En última instancia, la arqueología cognitiva será de gran ayuda para comprender quiénes somos y por qué pensamos como pensamos.. CAMERON McPHERSON SMITH es arqueólogo de la Universidad estatal de Portland. Estudió en Inglaterra, Canadá, Africa y EE.UU. y ha participado en campañas de arqueología de campo de todos los períodos, desde los primeros humanos hasta la civilización moderna. Bibliografía complementaria ORIGINS OF THE MODERN MIND: THREE STAGES IN THE EVOLUTION OF CULTURE AND COGNITION. Merlin Donald. Harvard University Press, 1991. THE PREHISTORY OF THE MIND: THE COGNITIVE ORIGINS OF ART, RELIGION AND SCIENCE. Steven Mithen. Thames y Hudson, 1996.. 17.
(20) Integración sensorial El ser humano dispone de cinco sentidos. Para percibir el entorno de forma integral, deben cooperar e incluso, a veces, fundirse entre sí Christoph Kayser. 18. Mente y cerebro 25/2007.
(21) A. F 1 ONLINE. nuestra izquierda truena una canción de moda. “¡Entren, entren!”, resuena a la derecha. A nuestra espalda, un grupo de adolescentes ríe con estrépito. Y, en algún sitio, llora un niño. Simultáneamente, luces de colores brillan y centellean por doquier, mientras intentamos seguir con los ojos los sinuosos movimientos de la montaña rusa. El desorden de las atracciones de feria inunda nuestros sentidos con un sinfín de estímulos. Y la diversión sería menor sin los empujones de la gente que nos rodea, sin el helado que sujetamos en. 1.. EN EL CARRUSEL DE LOS SENTIDOS. En las atracciones de feria nos asaltan multitud de estímulos de forma simultánea, lo que constituye una enorme exigencia para nuestro cerebro.. Mente y cerebro 25/2007. la mano o sin el olor de las nubes de azúcar y las manzanas de caramelo en nuestra nariz. Este retazo de tarde de feria pone de manifiesto la ingente cantidad de señales que recibimos simultáneamente del entorno. La compleja impresión general característica de situaciones así se forma a partir de la interacción entre los diversos estímulos recibidos. En estas circunstancias, nuestro cerebro se somete a una tensión máxima. Es lógico, pues, que dicho fenómeno y otros similares capten la atención de la investigación neurocientífica. Coincidiremos, sin embargo, en que una feria no es el escenario idóneo para analizar en profundidad la compleja fusión de las diversas percepciones de los sentidos, es decir, la integración sensorial. Los investigadores prefieren condiciones medibles y controlables. En especial, interesan las situaciones, en las que el cerebro se autoengaña y genera una imagen falsa de lo que acontece en nuestro entorno. Un conocido ejemplo de tal confusión es la impresión causada por un ventrílocuo. A pesar de que la voz que escuchamos no procede de la boca del muñeco que estamos viendo, experimentamos esa sensación. En la sala de proyecciones de un cine sucumbimos igualmente a la ilusión de que los protagonistas hablan desde la pantalla, cuando sus voces provienen de los altavoces repartidos por toda la sala. Nuestro cerebro parte de la firme convicción de que el origen de lo dicho se encuentra allí donde vemos que los labios se mueven en sincronía con lo oído. Se produce, por lo tanto, una combinación práctica de las percepciones visuales y auditivas. No sólo nos podemos confundir sobre el verdadero origen de los estímulos sensoriales. Podemos engañarnos también sobre su contenido. Harry McGurk y John McDonald, de la Universidad de Surrey, descubrieron a mediados de los años setenta del pasado siglo un interesante fenómeno: procedieron a proyectar para un grupo de voluntarios una secuencia de vídeo de una persona pronunciando la sílaba “ga”, pero sincronizaron la escena con la emisión del sonido “ba”. Para su sorpresa, los individuos sometidos al ensayo declararon no haber. percibido ni lo uno ni lo otro, sino la sílaba “da”. Las dos informaciones procedentes de los diferentes sentidos se transformaron en un tercer sonido. La combinación de los sentidos del oído y del tacto crea confusiones en alguna ocasión. Podemos, por ejemplo, saber cuán húmedas tenemos las palmas de las manos frotándolas entre sí. Pero si al hacerlo oímos un murmullo apreciable, notaremos la piel más seca de repente; si el sonido se torna progresivamente imperceptible o su tono más agudo, volveremos a sentir las palmas crecientemente húmedas. Estas ilusiones demuestran que el cerebro combina constantemente la información de los órganos sensoriales para elaborar una representación más o menos correcta de nuestro entorno. A los investigadores especializados en la percepción humana se les plantea entonces la siguiente cuestión: ¿dónde y cómo se fusionan los sentidos en el cerebro? Caben, en principio, modelos de procesamiento muy diversos. Uno primero podría consistir en que cada uno de los diferentes sistemas sensoriales del cerebro comenzara a analizar por separado sus propios estímulos y generase en consecuencia una representación acabada del entorno. Así, el sentido de la vista nos proporcionaría la visión de un perro pastor, que ladra tras una valla de jardín blanca, mientras que el sistema auditivo nos anunciaría un ladrido y el sonido de un coche que pasa a nuestro lado. Sólo a posteriori se integrarían las distintas impresiones sensoriales y se conformaría la impresión general final: un perro pastor ladrando en el jardín delantero de una casa.. ¿Qué ladra ahí? Segunda posibilidad: el sistema visual descubre una superficie de mediano tamaño con manchas, alojada en el interior de una extensa área verde. Simultáneamente, el sistema auditivo percibe un ruido repetitivo y de alto volumen proveniente de la mancha. A continuación, el sistema visual registra que la superficie con manchas cambia siempre que el sistema auditivo notifica el ruido. De esta manera, los diferentes sentidos complementan su información en fracciones de segundo, 19.
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