CIÈNCIES DE LA COMUNICACIÓ
HISTORIA Y REPRESENTACIÓN AUDIOVISUAL DE LA
TRANSICIÓN ESPAÑOLA.
ROSA MARÍA GANGA GANGA
UNIVERSITAT DE VALÈNCIA
Servei de Publicacions
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Dr. Josep Gavaldà Roca
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Dr. Emilio Feliu García
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Dra. Claudia Rausell Köster
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Dra. Inmaculada Sánchez Alarcón
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Dr. Nel·lo Pellicer Rosell
Va ser dirigida per:
Dr. José Maria Bernardo Paniagua
©Copyright: Servei de Publicacions
Rosa Maria Ganga Ganga
I.S.B.N.: 978-84-370-8849-5
Edita: Universitat de València
Servei de Publicacions
C/ Arts Gràfiques, 13 baix
46010 València
Spain
TESIS DOCTORAL
HISTORIA Y REPRESENTACION
AUDIOVISUAL DE LA
TRANSICIÓN ESPAÑOLA
Presentada por:
Rosa María Ganga Ganga
Dirigida por:
Dr. José María Bernardo Paniagua
UNIVERSITAT DE VALÈNCIA
Dedicatoria:
Para Rosa Leonor.
Agradecimientos:
Quiero agradecer la colaboración y el apoyo tanto moral como material de todas las personas que han hecho posible que este trabajo viera la luz. En primer lugar a mis padres, que ya no lo pueden ver, por todos los esfuerzos que hicieron para darme unas oportunidades que ellos no tuvieron y porque me enseñaron el valor de la honradez y el trabajo bien hecho.
Esta tesis es el producto de años de investigación y análisis que he tenido que coordinar con otras actividades igual de fascinantes y absorbentes y que también van dando su fruto, un fruto llamado Rosa Leonor que ya tiene ocho años de recorrido. Por eso agradezco a los yayos Amparo y Eduardo, a las tías Jero y Eva y a Eduardo, mi compañero, la ayuda que en muchos momentos me han prestado desinteresadamente para que yo pudiera seguir con mi trabajo académico.
Índice.
1. Introducción ………..…...11
2.Cuestiones epistemológicas. Modelo, objeto de estudio, hipótesis, metodología y fuentes..………..…….…...…19
2.1. Un Paradigma ecléctico para un objeto de estudio complejo……..…...21
2.2. El objeto de la investigación………...32
2.3. Formulación de la hipótesis………...….43
2.4. Metodología y técnicas de investigación………...….45
2.4.1. Acotaciones en torno al análisis del texto audiovisual………..…...47
2.4.2. Algunas Pautas para el análisis e interpretación de la serie La Transición………...…..…..……58
2.5. Fuentes y corpus de la investigación……….….…...…..59
3. La construcción mediática de la realidad. El documental………...…..….67
3.1. Construcción de la realidad………..…...…..69
3.2. Sistema mediático………..…….72
3.3. Paradigma historiográfico………....……...79
3.4. El documental. Género y formato para la construcción de La Transición………...………....….…81
3.4.1. El origen y desarrollo………..………….…...…86
3.4.2. El documental, un cruce de posturas………....……….……..96
3.4.3. Narración y enunciación………...……….…..103
3.4.4. Contar y crear el mundo………...…...106
3.4.5. Los documentales y la construcción de la historia…………...…..109
3.4.6. La serie La Transición y la memoria histórica………...……114
3.4.7. Modelos historiográficos y discursos audiovisuales………...……..117
3.5. Acotaciones finales sobre el documental………...……..120
4. La Transición española. Realidad socio-política e interpretaciones…...123
4.2. Aspectos relevantes de la transición política……….……..134
4.3. La Transición. Realidad social y construcción televisiva….……...137
4.4. Una propuesta de cronología……….………..148
5. Análisis e interpretación de la serie La Transición………….…...……196
5.1. Análisis e interpretación del primer capítulo………...….…195
5.1.1. Los hechos o acciones………...……196
5.1.2. Los personajes………..….…213
5.1.3. El espacio………...……221
5.1.4. El tiempo………...………223
5.1.5. Estructura y lógica argumentativa y narrativa…………..….………225
5.1.6. Los puntos de vista………..….…….235
5.1.6.1. Los puntos de vista icónico y sonoro………...…….….235
5.1.6.2. El punto de vista ideológico………...…………257
5.1.6.3. El punto de vista historiográfico………..….………….260
5.1.6.4. El punto de vista cognoscitivo………....…………261
5.1.7. Algunas conclusiones sobre el primer capítulo………..…..……….262
5.2. Análisis e interpretación global de la serie………..…264
5.2.1. Los hechos o acciones………...……264
5.2.1.1. Delimitación por capítulos………..….……..264
5.2.1.2. Transiciones entre capítulos………..….……378
5.2.1.3. Intensidad dramática……….….……386
5.2.1.4. Relación entre el tiempo del relato y el de la historia…...…...386
5.2.1.5. Acotaciones generales sobre la secuenciación…………...…….389
5.2.2. Los personajes………...……392
5.2.2.1. Selección y delimitación………...…….392
5.2.2.2. Los personajes protagonistas………..406
5.2.2.3. Los personajes ayudantes de los protagonistas……….…..……....477
5.2.2.4. Los personajes secundarios……….…..……..501
5.2.2.6. Los personajes ayudantes de los antagonistas………....…….543
5.2.2.7. Otros personajes………...…...552
5.2.2.8. Acotaciones finales en torno a los personajes de la serie.….…...564
5.2.3. El espacio……….…….…..…...570
5.2.4. El tiempo……….….…...…….574
5.2.5. Estructura y lógica argumentativa y narrativa……….…...……..….593
5.2.6. Los puntos de vista……….……….…..….603
5.2.6.1. Los puntos de vista icónico y sonoro……….…………...…..604
5.2.6.2. El punto de vista ideológico………...………...…607
5.2.6.3. El punto de vista historiográfico………...……….…….615
5.2.6.4. El punto de vista cognoscitivo……….…………...……619
5.2.7. Análisis e interpretación del montaje………...…….…621
6. Conclusiones……….…...…....631
7. Bibliografía………..………673
8. Anexos……….……...…..717
Capítulo 1
1.
Introducción
La comprensión de los objetivos y contenidos de esta tesis doctoral supone asumir como premisa fundamental la interrelación de varios ámbitos y campos del saber en función de la delimitación del objeto de la misma. Es cierto, no obstante, que, si bien todos ellos son importantes, algunos adquieren mayor relevancia que otros debido a la perspectiva de estudio que se ha elegido y que, por lo tanto, determina tanto la delimitación del objeto como su análisis e interpretación.
El propio enunciado de este trabajo alude, en primer lugar, a un referente histórico, un periodo de la historia contemporánea de España denominada Transición, cuya aproximación es deudora de parámetros históricos e historiográficos; en segundo lugar, a la construcción mediática de ese referente, realidad histórica que, como es lógico, ha de afrontarse desde los instrumentos de análisis e interpretación que proporcionan las Ciencias de la Comunicación e Información; en tercer lugar, y en relación con ese mismo campo del saber, al documental como un género o tipo de discurso mediático-televisivo que significa, por encima de todo, conformar un contenido de acuerdo con un determinado formato, en este caso el género documental
representar la realidad socio-histórica de la transición española hacia la democracia.
A partir de lo expresado en los párrafos anteriores, se pueden establecer ya las pautas que van a regir esta investigación y que, de acuerdo con el rigor epistemológico exigido en este tipo de textos, hacen referencia a la delimitación del objeto, al modelo de representación, análisis e interpretación, a las fuentes, a la metodología y a las técnicas de investigación que se consideren adecuadas al respecto.
El objeto seleccionado, tal como se ha aludido anteriormente, es la representación mediática (televisiva) que llevó a cabo la serie La Transición, producida por TVE en 1993 bajo la dirección y subdirección de Elías Andrés y Victoria Prego, respectivamente. Una primera aproximación a ese objeto revela la complejidad del mismo, primero por lo que ya se ha señalado con respecto a los campos del saber que confluyen en él, básicamente el histórico-historiográfico y el comunicativo-mediático y, en segundo lugar, por la ambigüedad, según unos, y la polisemia, según otros, que sugiere el término “transición” en este contexto. Esa complejidad es, sin duda, el supuesto determinante a la hora de elegir el modelo o paradigma explicativo e interpretativo que responda adecuadamente a esa complejidad estructural.
contemporánea, reflejo, sin duda, de la interacción de factores económicos, sociales, políticos y culturales e ideológicos.
Por lo que respecta al ámbito comunicativo como marco dominante de estudio, es preciso tener en cuenta la doble dimensión que incide en la conformación y estudio de la serie documental La Transición como objeto de investigación. En primer lugar, y dado que se trata de un producto de la “industria mediática”, se hace ineludible asumir los supuestos de análisis que proporcionan, por una parte, los paradigmas de aproximación científica a la comunicación, las teorías de la comunicación y, por otra, resulta igualmente necesario aludir brevemente a la estructura del sistema de comunicación español en tanto en cuanto son las coordenadas de ese sistema las que definen las peculiaridades socio-comunicativas dentro de las cuales ha tenido lugar la producción, emisión y recepción/consumo de ese producto (mercancía) mediático. En segundo lugar, y debido a la peculiaridad del formato que presenta el producto, es especialmente relevante delimitar la naturaleza informativa, discursiva y comunicativa de lo que se denomina “genero documental” como una modalidad específica de producción y, sobre todo, representación de la realidad que, en resumidas cuentas, no es más que una manera de “construir” la realidad referencial de acuerdo con las determinaciones del sistema mediático y del modelo discursivo previamente seleccionado.
efectos de la comunicación, entre otros, la Teoría crítica y los Estudios Culturales.
Se trata, pues, de seleccionar y conformar un paradigma de estudio que responda a las exigencias de un objeto que, como se reiterará en la formulación de la hipótesis, constituye la construcción comunicativa de un hecho histórico a través de un determinado producto mediático transmitido por la televisión y, por tanto, adecuado para unos receptores específicos en una situación socio-comunicativa concreta: la primera emisión tuvo lugar en 1995, la reemisión se realizó en 1996 y, existen, además, otras reemisiones más recientes que, sin duda, constituirían una situación socio-comunicativa diferente.
En ese marco o modelo teórico se intenta realizar la aproximación al objeto de estudio: la serie La Transición producida por Televisión Española, partiendo de una hipótesis cuya formulación, aún genérica, podría ser que la serie televisiva La Transición constituye una construcción mediática de la realidad de ese momento histórico realizada de acuerdo con los parámetros histórico-comunicativos que los autores y el medio (la industria) consideran más adecuados y eficaces para proponer la lectura del referente elegido y, quizás sobre todo, para trasmitir esa lectura y visión de la historia a determinados ciudadanos telespectadores con la finalidad de conseguir una forma de pensar respecto a ese acontecimiento histórico en los términos que se pondrán de relieve tras el análisis del corpus de esta investigación.
el producto mediático que se analiza e interpreta en este trabajo constituye, a nuestro entender, una construcción de la transición socio-política española que los agentes responsables de la producción y circulación consideran adecuada para conformar el relato de una historia de acuerdo con un modelo historiográfico y narrativo apropiado que se considera el más eficaz tanto para trasmitir su visión de la transición como para intentar que los telespectadores consumidores asuman e “interioricen” esa misma visión de la historia y que, al mismo tiempo, sea la base para presentar parámetros de interpretación de ese momento importante de la historia contemporánea de España.
Capítulo 2
Cuestiones epistemológicas. Modelo, objeto de
estudio, hipótesis, metodología y fuentes
2. Algunas cuestiones epistemológicas. Modelo, objeto de
estudio, hipótesis, metodología y fuentes.
2.1. Un Paradigma ecléctico para un objeto de estudio complejo El primer paso de toda investigación es, sin duda, la elección y delimitación del objeto de estudio. Ahora bien, esa delimitación ha de realizarse de acuerdo con los parámetros que se derivan del paradigma de investigación previamente seleccionado, por más que posteriormente deban hacerse las concreciones pertinentes para llevar a cabo tanto la delimitación del objeto como, y sobre todo, la aproximación eficaz al mismo.
El paradigma que se ha seleccionado como el más adecuado y eficaz para realizar el estudio (representación, análisis e interpretación) del objeto de investigación de esta tesis es el que Bernardo (2006) denomina paradigma ecléctico. A continuación, se realizará un breve resumen de la explicación dada por el autor citado (Bernardo, 2006: 226-255) incidiendo en las cuestiones que pueden considerarse más relevantes.
Una teoría de la comunicación actual, como paradigma científico, tiene que construirse en conexión con la estructura y dinámica de la comunicación que, a su vez, forma parte, como subsistema, de la sociedad contemporánea como sistema y, por lo mismo, ha de entenderse como un fenómeno complejo debido a los factores que convergen en él, bien como marco para el desarrollo del proceso comunicativo o bien como elementos estructurantes del mismo. La adecuación y eficacia de los paradigmas que pretendan afrontarlo deberán, pues, asumir esa complejidad como supuesto y principio determinante para ensayar su explicación e interpretación.
sobre todo las relacionadas con la informatización, la digitalización y la virtualidad, que constituyen la base de nuevas formas de percibir, representar, comunicar y conocer (Bettetini y Colombo, 1995: 29-39). Al decir de Ramonet (2000:12), “la comunicación se ha visto afectada en los últimos veinticinco años por transformaciones tecnológicas de gran envergadura. Transformaciones tecnológicas que han modificado no sólo el campo de la comunicación sino que han modificado, en realidad, el contexto general de nuestras sociedades. Pero de hecho, evidentemente, son tecnologías, se llaman nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, que han afectado, muy directamente, al campo de la comunicación”.
La delimitación de la realidad comunicativa actual como objeto de investigación definido por la complejidad supone, como se ha dicho, partir de la complejidad de la propia sociedad contemporánea dentro de la cual se enmarca la dinámica comunicativa a la que pretendemos enfrentarnos. Por consiguiente, el punto de partida para definir los fenómenos comunicativos actuales ha de ser el diagnóstico de la sociedad actual que, en la mayoría de los casos, se denomina con términos o expresiones que aluden al factor informativo: sociedad o era de la información, sociedad red, sociedad informacional, sociedad digital.
información y el conocimiento están presentes en cualquier sitio y tienen un carácter activo”.
En esa misma dirección, y como complemento de lo anterior, es preciso añadir, también como soporte de la complejidad, el lugar primordial que los especialistas conceden a la comunicación e información, a sus industrias y a sus productos, en la estructura y desarrollo de la propia sociedad: “Desde este punto de vista, afirma Murciano (1992: 92), no cabe ninguna duda de que la industria de la información constituye hoy en día el principal motor económico de las sociedades centrales del sistema mundial. Las actividades relacionadas con el complejo industrial de la información ocupan cada vez un mayor número de personas, al mismo tiempo que significan un mayor porcentaje de la actividad productiva nacional de un país”.
Eso implica, sin duda alguna, la necesidad de atribuir a la comunicación rasgos específicos que superan la mera función trasmisora de mensajes o de contenidos informativos y la convierten en un factor que participa necesariamente de la misma naturaleza compleja que la sociedad en que cumple una función preponderante. En palabras de Murciano (1992: 29), “Existe un sistema mundial en la fase de integración, marcadamente supranacional y transnacionalizado, que tiene un carácter histórico identificable, y que ha sido vertebrado por el desarrollo de la economía capitalista occidental. En él, los medios de comunicación tienen una estructura definida -transnacional, desequilibrada y homogeneizante- y constituyen los agentes de la expansión y legitimación de las prácticas y valores de las sociedades centrales del sistema. La circulación de la comunicación de masas en su actual forma -industrial, oligopólica y unidireccional- es uno de los factores imprescindibles para el mantenimiento y desarrollo de este sistema mundial y transnacionalizado”.
como objetos complejos puesto que alude al marco en el que se desarrollan y donde juegan un papel trascendental, por más que ese marco posee también la categoría de condición o, en algunos casos, determinación de su naturaleza compleja. A partir de ahora, se centrará la atención en los propios fenómenos comunicativos y se intentará desvelar aquellos rasgos que poseen mayor relevancia en las manifestaciones de la realidad comunicativa.
Para iniciar esta operación delimitadora, se acudirá a la autoridad de Ramonet (2000:11-12) cuando sostiene la necesidad de recurrir a tres parámetros para aproximarse a la comunicación actual: el tecnológico, el económico y el retórico. Según dicho autor: “Cuando reflexionamos así, como acabamos de hacer muy rápidamente, sobre la larga historia de la relación entre tecnología y comunicación, nos damos cuenta de que la tecnología es un aspecto, pero no el único, y que para que haya cambios sustanciales, se producen también otros cambios. Por ello yo digo siempre, y a mis estudiantes en particular, que cuando reflexionen sobre la comunicación tengan en cuenta, sistemáticamente, tres parámetros.
Primero, el parámetro tecnológico que, efectivamente, tiene su importancia y sobre lo que vamos a hablar ahora. Segundo, el parámetro económico, o económico industrial: ¿Qué tipo de industria, qué tipo de empresa se preocupa de desarrollar la comunicación de masas en un momento dado? Y tercero, el parámetro retórico: ¿Qué tipo de retórica, qué tipo de discurso organiza esta nueva tecnología, esta nueva empresa cuando se producen esos cambios?”.
producción, la circulación y el uso o consumo de los productos comunicativo-mediáticos. Por supuesto, dichas fases pueden enfocarse de forma individual y con una relativa autonomía si se las considera como espacios de complejidad específica, o, como es lógico, interrelacionadas secuencialmente como partes de un proceso global en el que se integran y que constituye, sin duda alguna, el auténtico origen y culminación de la complejidad.
Desde esa perspectiva o visión global del proceso comunicativo en los términos que se han enunciado en el párrafo anterior, consideramos que, como mínimo, la complejidad de la comunicación e información actuales alude a los rasgos y factores que se enumeran a continuación.
En primer lugar, los de carácter eminentemente políticos y que hacen referencia tanto al modelo político de las sociedades en que tiene lugar la comunicación, como, más concretamente, a las políticas comunicativas en relación con las infraestructuras, la propiedad de los medios, la regulación de los contenidos, de los flujos, de la investigación.
En segundo lugar, los de carácter económico que se relacionan con la inversión en investigación, en infraestructuras tecnológicas, en la producción y circulación de los productos y, como es lógico, con los beneficios e intereses que se pretende conseguir con la venta de tecnologías, medios o aparatos de difusión y recepción y, por supuesto, con la adquisición y consumo de los productos por parte de los usuarios y consumidores.
trasmiten, el soporte de un modelo de sociedad al tiempo que el instrumento eficaz para hacer aparecer y valorar los cambios coyunturales necesarios sin que se quiebre la estructura del sistema capitalista dominante.
En cuarto y último lugar, los productos comunicativos considerados en su individualidad textual (artículo, programa radiofónico o televisivo) o incluidos en ámbitos más complejos (programación radiofónica y televisiva, publicación periodística, etc...) están constituidos por elementos específicamente comunicativos, semióticos o retóricos que conforman la peculiaridad de la presentación de los mismos ante los receptores o consumidores. Además de esa peculiaridad retórica, es preciso insistir en el papel que juegan las nuevas tecnologías en la construcción de los productos comunicativos que va más allá del soporte infraestructural y se convierte en elemento conformante de su propia naturaleza y, por lo mismo, de la mediación o mediatización específica que define las relaciones entre los productos y los consumidores (Bettetini y Colombo, 1995; Echeverría, 1999; Gubern, 1988 y 1996; Ramonet, 1998; Levy; 1995, 1998; Negroponte, 1997; Terceiro y Matías, 2001).
Una vez reconocida y probada esa complejidad, el propio Bernardo (2006: 240-244) plantea la necesidad ineludible de que el modelo interpretativo y explicativo de esa realidad comunicativa ha de asumir esa naturaleza compleja para realizar una aproximación científica adecuada y eficaz y, por ello, reclama tanto la compaginación e interrelación de diferentes teorías o paradigmas comunicativos como la interdisciplinaridad o transdisciplinaridad. Es decir, asume la necesidad del paradigma ecléctico como derivación del carácter multidimensional y plural de la realidad comunicativa como objeto de investigación.
consumo de los productos audiovisuales-televisivos. La Semiótica y las Teorías Textuales para llevar a cabo el estudio del producto, en este caso documental televisivo, desde su naturaleza audiovisual, semiótica, textual y retórica. Los estudios de la recepción y consumo, particularmente los Estudios Culturales, con la finalidad de profundizar en las circunstancias que definen dicho consumo, los sujetos que lo protagonizan y la forma en que tienen lugar los efectos de la comunicación.
Lo que realmente se propone este paradigma es, en resumidas cuentas, superar y suplir algunas carencias tales como el déficit conceptual de algunas teorías de la comunicación, la parcialidad disciplinar, la brecha existente entre los paradigmas explicativos formulados para la era industrial y postindustrial y las exigencias de la nueva racionalidad que está surgiendo. Dichas carencias provienen de la ausencia de conexión con la complejidad de los hechos comunicativos como supuesto básico en los términos que se ha apuntado anteriormente y, por tanto, es preciso establecer las exigencias epistemológicas que, en el ámbito de la teoría y de los procesos de investigación, se derivan de este planteamiento. Esto es, por una parte, la necesidad de adecuar los modelos, la terminología y los métodos de investigación a las muchas dimensiones de la realidad comunicativa actual; por otra, la integración de los avances que la tecnología está suponiendo para la filosofía de la ciencia contemporánea.
refiere a la instrumentalización de las actividades lingüísticas y cognoscitivas mediante ordenadores). Es también un conjunto de prácticas profesionales de selección, procesamiento y difusión de conocimientos; y es por fin el conjunto (heterogéneo) de conocimientos producidos por esos procesos y prácticas”. Según este autor, “En la acepción de lo informativo que interesa a una teoría general de la información” han de advertirse “la extensión y la variedad de los problemas implicados en tal acepción: los procesos técnicos, organizacionales, cognitivos y semánticos de la comunicación social en el mundo moderno; las instituciones, los discursos y las prácticas; los sujetos históricos y culturales de esos discursos y prácticas”.
La complejidad es, pues, un postulado que proviene de la propia naturaleza de la comunicación como objeto de estudio y, al mismo tiempo, una exigencia de la filosofía y prácticas científicas actuales. La teoría de la comunicación, si se acepta lo subrayado en este apartado, está obligada a construir el proceso de explicación e investigación en función del postulado de la complejidad del objeto que determina las sucesivas fases del mismo: la delimitación del objeto de acuerdo con su naturaleza de carácter pluridimensional; el establecimiento de modelos de explicación y representación capaces de integrar el conjunto de elementos definidores del objeto valiéndose de la transdisciplinaridad y, por supuesto, la elección de un método adecuado con el que se puedan llevar a cabo eficazmente tanto las investigaciones parciales como las globales e integrales.
sugiriendo algunas pautas para desarrollar investigaciones parciales o globales en el campo de la comunicación.
Para avanzar coherentemente en esa dirección es preciso, sin duda, superar la parcialidad que, con respecto a la delimitación del objeto y a la conformación de un modelo explicativo, supone la fragmentación del conocimiento y de la investigación en ámbitos disciplinares y avanzar hacia la transdisciplinaridad, que no es la suma de los resultados de cada disciplina, sino la conformación de un modelo complejo en el que se interrelacionen las diferentes perspectivas disciplinares de manera que puedan abarcar las plurales dimensiones del objeto.
En el caso de los hechos comunicativos, el modelo deberá interrelacionar su naturaleza retórica, semiótica y tecnológica con su dimensión política, socioeconómica e ideológica y, por lo mismo, construir un modelo que, partiendo de la sociedad como sistema global, establezca las interrelaciones e interdependencias existentes entre los subsistemas político, social, económico y cultural e ideológico dentro del cual se enmarcan específicamente los productos comunicativos e informativos si bien, precisamente por las interrelaciones mencionadas, los hechos comunicativos superan esa dimensión y adquieren peculiaridades que provienen del resto de subsistemas.
Todo el conjunto de acotaciones presentadas sobre el paradigma ecléctico pueden trasladarse a los diferentes aspectos que implica el desarrollo de esta tesis doctoral. En primer lugar, conviene resaltar su doble función, la primera, meramente analítica o descriptiva, que consiste en, superando los modelos parciales del enfoque de la comunicación, establecer un paradigma complejo que tenga en cuenta todo el conjunto de factores que intervienen en el proceso de producción-recepción de los productos audiovisuales. La segunda, de carácter crítico, conlleva la necesaria aproximación al proceso de producción audiovisual, a los productos y a la recepción en la que, además del análisis, se pretende denunciar las transgresiones y perversiones que puedan existir en ese proceso comunicativo: construir una desinformación en función de los intereses de los dueños de la comunicación y considerar los productos audiovisuales como meras mercancías que aportan un interés exclusivamente económico, al margen de las responsabilidades sociales, culturales e ideológicas.
En segundo lugar, la delimitación del objeto, que necesariamente ha de ser definido a partir de la complejidad de la realidad comunicativa global o parcial y, por tanto, asumir en su delimitación un conjunto de factores y dimensiones, es decir: los específicamente comunicativos, los económicos, los sociales, los políticos y los ideológico-culturales. Al mismo tiempo, este objeto de investigación ha de entender el sistema de la comunicación como fenómeno y factor imprescindible para el funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Es decir, los elementos que intervienen en el proceso de producción de los productos audiovisuales han de entenderse como tales discursos audiovisuales, y, al mismo tiempo, como hechos o fenómenos que adquieren una relevancia dentro de la sociedad en que se enmarcan e intervienen.
teoría de los sistemas puede aportar el supuesto básico ya que permite hablar del hecho comunicativo-audiovisual como un subsistema autónomo, en cuanto objeto de estudio en el que se conjugan todos los factores pertinentes para la comprensión y representación de cualquier hecho comunicativo y que, como tal subsistema, ha de ser integrado en el sistema o macrosistema que es la sociedad: constructo o realidad en la que se interrelacionan el conjunto de subsistemas.
Por su parte, el método de investigación ha de ser obligadamente complejo, plural, interdisciplinar e hipotético-deductivo. Complejo y plural por el necesario ejercicio de integración de los análisis aportados por las diferentes perspectivas y enfoques; interdisciplinar porque son diversas las materias que se aproximan al objeto con miras y punto de vista particulares; hipotético-deductivo, en fin, ya que, en el desarrollo de la investigación, ha de partir de unas hipótesis, generales o específicas, que conecten con los objetivos y las funciones que se atribuyen a este modelo y, al mismo tiempo, necesita realizar las comprobaciones empíricas pertinentes tanto en función de las hipótesis como en función de las exigencias de los métodos específicos de cada una de las disciplinas implicadas. La deducción, en fin, forma parte del aspecto dialéctico, crítico e interpretativo que se concede como atributo final de esta materia de la que el método ha de ser un instrumento eficaz.
subsistema comunicativo que, a su vez, es parte constituyente de la sociedad en su conjunto, un sistema en el que se interrelacionan los subsistemas político, económico, social y, por supuesto el cultural-comunicativo.
Al mismo tiempo, la complejidad y multidimensionalidad del programa audiovisual televisivo objeto de estudio exige la interrelación ecléctica de diversos campos del saber, fundamentalmente el sociopolítico, el histórico y el comunicativo, con los que dice relación ese fenómeno comunicativo y cuya exigencia fundamental es la interdisciplinaridad, por una parte, y, por otra, la interacción ecléctica de diversos paradigmas comunicativos encaminada a contemplar de forma integral el conjunto de aspectos que han de ser estudiados, tanto los contextuales como los específicamente comunicativos con respecto a la producción, a la emisión y a la recepción.
Finalmente, la selección de este paradigma ecléctico es la base de la configuración del conjunto de apartados que conforman esta tesis doctoral puesto que una de las razones fundamentales de dicha selección es, precisamente, hacer posible no sólo la representación y el análisis del objeto sino, y de forma especial, la interpretación del conjunto de elementos y resultados de la investigación. Es decir, y tal como se pondrá de relieve en las conclusiones, en esta tesis no sólo se estudia o analiza formalmente el objeto, la serie documental La Transición, sino que se intenta profundizar en las razones e implicaciones de la producción y emisión de dicha serie a partir de los factores contextuales de emisión y recepción y la propia conformación del producto comunicativo.
2.2. Objeto de la investigación
Televisión Española (TVE), realizó en su momento del hecho histórico de la Transición española de la dictadura a la democracia.
Dado que, como se ha dicho, la complejidad es el rasgo que define el objeto de estudio, es preciso hacer hincapié en las razones de dicha complejidad proveniente básicamente de las múltiples dimensiones que caracterizan el hecho comunicativo que significa la serie La Transición
(1993) de Televisión Española. Esto es, en dicha serie audiovisual televisiva confluyen, entre otros, factores contextuales referidos fundamentalmente a la sociedad española del momento y a la estructura y dinámica del sistema audiovisual del momento, factores y elementos específicamente comunicativos relacionados con el proceso de producción y la estructura del producto en cuanto texto o discurso audiovisual y, finalmente, la implicaciones que conlleva la configuración y estudio del mismo como lectura o representación de un momento histórico de la España contemporánea: La transición de la dictadura a la democracia. Dichos factores, por otra parte, exigen la complementación de diversas disciplinas y paradigmas comunicativos como acción investigadora ineludible exigida por la citada complejidad del objeto.
Unas breves acotaciones, que serán ampliadas a lo largo de esta tesis, pueden servir para poner en evidencia el alcance de alguna de las dimensiones citadas anteriormente. La serie documental de trece capítulos
La Transición, en primer lugar, constituye un proyecto y fenómeno comunicativo de cuya producción y emisión es responsable la empresa pública Radio Televisión Española que había sido monopolio estatal hasta poco antes de la puesta en marcha del proyecto que tuvo lugar en temporada de 1986-87 con la presentación de la idea a la empresa y su producción acaba en 1993, aunque no se emitió hasta el verano-otoño de 1995.
determinado que corresponde al largo período de las tres últimas legislaturas de mayoría socialista en las que se sucedieron diferentes gobiernos de Felipe González, con sus procesos de crisis económica y recuperaciones, sus problemas sociales y laborales y las acusaciones de corrupción por parte de la oposición y de ciertos medios de comunicación, que realizaron una fuerte campaña de acoso al gobierno.
Teniendo en cuenta lo dicho sobre las peculiaridades del sistema comunicativo y sobre el contexto en el que se enmarca, es preciso incidir, en tercer lugar, en los intereses que pueden haber motivado la producción del documental de la Transición y en la propia caracterización específicamente comunicativa. Esto es, dicha serie alberga, sin duda, una finalidad sociopolítica que se vehicula a través de la producción audiovisual televisiva en la que se construye y representa la etapa histórica de la transición española de la dictadura a la democracia y, por eso mismo, los ejes sobre los que se conforma el objeto de investigación son, precisamente, el sistema de la comunicación española del momento en el que se enmarca la construcción mediática de la transición a través del formato y contenidos que supone el género documental y la propia realidad socio-histórica española que constituye el referente de la serie.
Se trata de una serie documental que consta de trece capítulos, más de catorce horas de duración total y de contenido histórico. Su referente se sitúa en la primera parte de la transición de la dictadura a la democracia, realizada en gran medida mediante la técnica del montaje de archivo, equivalente a las películas o escenas “de montaje” en el contexto de las teorías de la producción y del montaje cinematográficos (Bordwell y Thompson, 1995, 1996; Reisz, 1980) y tras la recopilación de fondos de TVE, de NODO, cuyo archivo era dependiente de TVE en ese momento, y de otras instituciones españolas (filmotecas, partidos o sindicatos) así como la compra de documentos a varias televisiones europeas fundamentalmente, la selección de gran cantidad de documentos audiovisuales sobre la transición, y la inclusión de materiales grabados ex profeso como son las entrevistas a diversos personajes relacionados con el momento histórico.
Conviene hacer constar también que la serie es producida por Televisión Española, cadena pública de referencia en el panorama televisivo nacional. Hasta pocos años antes, esta empresa pública era la única que ofrecía emisiones televisivas en España, por medio de sus dos canales: La Primera y La Segunda cadenas. Desde que en 1956 se puso en marcha, en plena dictadura franquista, el sistema televisivo español fue un monopolio regido por directivos totalmente afines al régimen que basaron gran parte de su trabajo en el control ideológico de los programas y, en lo posible, de los propios telespectadores.
setenta), pero al hilo de las desregulaciones y de las presiones mediáticas, económicas y políticas, España aceptó primero el hecho consumado de las primeras televisiones autonómicas, ETB y TV3 entre 1983 y 1984, a las que se fueron sumando con el tiempo las de otras autonomías y, poco después, en 1989, se concedieron las licencias de emisión a tres canales privados, Antena 3 y Tele 5 en abierto y Canal Plus, codificado, excepto unas pocas horas al día.
El proyecto de serie documental sobre la transición política tuvo lugar, por consiguiente, en un escenario mediático novedoso y complicado, en el seno de una empresa pública consolidada pero con graves carencias democráticas respecto a la información y al control del servicio público, abierta, no obstante, a nuevas ideas y formatos culturales y de ficción, pero en plena transición televisiva con una competencia primeriza y todavía débil que aún no había arrastrado a la televisión pública a la lucha feroz por la audiencia. El largo camino de esta producción la hará pasar por los sucesivos cambios experimentados en el sistema audiovisual durante esos años, la consolidación de las televisiones privadas y su modelo comunicativo, con la consiguiente búsqueda cada vez más frenética de los éxitos de audiencia para garantizar, sobre todo, la aportación económica de la publicidad y del mantenimiento del control político-ideológico de la televisión pública, pues la anunciada reforma del Estatuto de la radiotelevisión pública no llegó nunca a realizarse en estos años.
montaje, aunque también se tuviese que recurrir a otros archivos. Este medio público (y solo un tipo de empresa así, pues ni las jóvenes autonómicas ni las privadas cuando se pusieron en marcha estaban en condiciones de abordar un proyecto semejante, ni probablemente lo querrían) prácticamente sin competencia en los primeros momentos de la producción y con una gran dependencia política del gobierno puede dedicar grandes cantidades de dinero, tiempo y personal, hasta la desmesura, sin los agobios de fechas de estreno o índices de audiencia previstos y sí con un objetivo sociopolítico que esté más allá de una simple producción cualquiera sin demasiadas pretensiones.
El contexto sociopolítico del momento (desde 1986 hasta 1995) es complicado y, como es lógico, pasa por distintas fases, según explica Bustamante (2008: 97-99). El 28 de octubre de 1982 el PSOE había ganado las elecciones generales con una mayoría aplastante (10 millones de votos), mientras que la UCD, que había permanecido en el poder desde 1977, no consiguió ni al 7% de los votos.
En medio de este panorama, se puso en marcha, a mediados de los 80, la reestructuración productiva conocida como la “reconversión industrial”, con un alto coste laboral y social, y el creciente paro, especialmente el juvenil, lleva a la huelga general del 14 de diciembre de 1988, como protesta por el Plan de Empleo Juvenil planteado por el Gobierno que limita derechos y salarios a los jóvenes, protesta que supone un éxito sin precedentes, ayudado, tal vez, y muy a pesar de sus dirigentes, por la televisión pública, que se fue a negro segundos después de la medianoche.
La situación política, entre tanto, había ido deteriorándose a partir de la segunda y sobre todo de la tercera legislatura socialista, a pesar del gran apoyo de la ciudadanía al partido en el gobierno, en cierta medida por el “desencanto” provocado por la gestión de gobierno o por cuestiones como el cambio de postura respecto a la OTAN pero sobre todo con los escándalos económico-políticos de la administración socialista y la llamada guerra sucia contra el terrorismo, que acabaron con varios ministros y altos dirigentes en la cárcel tras unos feroces ataques al gobierno por parte de algunos medios de comunicación afines a la derecha y de la oposición, PP e IU principalmente, hasta el punto de tener que anticipar las elecciones.
ficción, no hicieron lo mismo con los informativos, que mantuvieron bajo su control y, a veces, manipulación partidista (véase, como ejemplo, el caso del referéndum de entrada en la OTAN), algo que la oposición les recriminó en multitud de ocasiones y llevó incluso a los tribunales. Además, no se atrevieron ni a cambiar el Estatuto ni crear un órgano independiente de control del sector.
En medio de esa crisis económica y política, en 1993 concretamente, se finaliza la realización de la serie, según Andrés y Prego de forma abrupta, a toda prisa y casi clandestinamente, como indica Hernández (2004). La dirección de Televisión Española decide cerrar el programa cuando no se habían acabado los trece capítulos de los que consta la serie. No se sabe con certeza, por otra parte, los episodios que se pretendían producir, aunque declaraciones de los anteriormente citados realizador y subdirectora, hacen suponer que se pretendía, o ellos pretendían, llegar hasta el golpe de Estado de 1981 o, incluso, a las elecciones generales de octubre de 1982, con el triunfo del PSOE, es decir, muchos capítulos más.
En tiempos de aguda crisis económica (1993) resultaría, pues, razonable la liquidación del proyecto, eso sin entrar en el supuesto disgusto de los directivos de la empresa, nombrados directamente por el gobierno de turno, en este caso el socialista, como era norma hasta la nueva ley de 2006, ante la poca relevancia que adquiría el partido socialista en la serie.
Un asunto que puede resultar verdaderamente interesante es el motivo por el cual se mantuvo dicha producción durante tanto tiempo. Si se tiene en cuenta la situación antes citada, desde el comienzo de la producción, se puede decir que el clima social y político estaba, o se fue volviendo, bastante enrarecido por la actuación de unos y otros y que gran parte de la población tenía que soportar los rigores económicos de las crisis. Todo ello era susceptible de provocar un gran escepticismo en una parte de los ciudadanos hacia el sistema político y sus representantes. En este contexto, la idea de producir una serie sobre los aciertos y las virtudes de la transición se podía ver con muy buenos ojos por parte de los dirigentes políticos, entre los que se incluían los directivos de la televisión pública, puesto que significaba ofrecer un puntal de apoyo al sistema político y social que se había creado a partir de ese periodo histórico y que estaba provocando cierto malestar en una parte de la población, sobre todo en aquellos que habían confiado en que la transición y el posterior triunfo socialista servirían para mejorar sus expectativas o sus condiciones de vida, pero también de una pequeña parte de los que todavía añoraban la dictadura y su supuestos valores de paz, orden y trabajo.
Según Abril (2007:137), “En las pequeñas comunidades, lo mismo que en los grandes estados, se da forma normativa a la memoria, y a la subordinación de los individuos al orden colectivo, por ejemplo mediante
como en un contrapón de largo alcance temporal, los bienes frecuentemente intangibles de la identidad heredados de los “padres fundadores”, y reforzar el lazo de la procedencia común.
Se trata, pues, de una enunciación retributiva que implica, necesariamente, un sentido moral. Tómese el ejemplo de la serie televisiva sobre La Transición dirigida por Victoria Prego y emitida por TVE en 1995, verdadero relato de refundación mítica que ratificará, en una época de profunda crisis política, las figuras oficiales de los destinadores de la democracia (muy especialmente el rey Juan Carlos I y el presidente Adolfo Suárez) y la supuesta deuda colectiva de los españoles para con ellos. Claro está, dejando en la sombra, por efecto mismo de esa focalización, a un sinnúmero de actores individuales y colectivos de aquella peripecia”.
Apuntalar, pues, el sistema sociopolítico, y a sus representantes, incluyendo en lugar preferente al Rey como cabeza y “creador” de todo el sistema democrático, mediante la mostración del consenso como herramienta del éxito, se convierte, pues, en el objetivo principal de la serie
A partir de la toma en consideración de todos los elementos citados, la delimitación del objeto de investigación podría formularse en estos o parecidos términos: la serie documental sobre la transición ha de considerarse como un hecho específicamente comunicativo en el que confluyen múltiples dimensione. En primer lugar, las contextuales, en las que se enmarcan la política referida tanto a la dinámica política del país como a la legislación y acción comunicativas; la social y económica, en lo que respecta a la situación individual y colectiva de los ciudadanos telespectadores y la ideológica en cuanto definidora de la forma de pensar y actual de los ciudadanos españoles del momento. En segundo lugar, las específicamente comunicativas, que hacen relación a las peculiaridades del formato y los contenidos del documental como instrumento y vehículo de una determinada construcción y representación de la realidad social conformada de acuerdo con determinados objetivos sociales, políticos e ideológicos.
2.3. Formulación de la hipótesis
Una vez enumeradas las peculiaridades del objeto, es necesario formular y explicar la hipótesis de trabajo que marque la forma específica de aproximarse al objeto y, por lo mismo, incluye las pautas para construir el proceso de investigación y, sobre todo, contribuye a subrayar los aspectos más relevantes sobre los que se centra el estudio. Por todo ello, primero se formulará la hipótesis y a continuación, en el capítulo siguiente, se completará el ámbito en el que se pretende desarrollar y, con ello, delimitar con mayor detalle el propio objeto de investigación.
La primera formulación de la hipótesis, aunque a lo largo del desarrollo del trabajo podrá presentar otras derivaciones, es que la serie televisiva La Transición constituye una construcción mediática de la realidad de ese momento histórico realizada de acuerdo con los parámetros histórico-comunicativos que los autores y el medio, es decir, la industria y el sistema audiovisuales, los directivos y las instancias que los nombran, consideran más adecuados y eficaces tanto para proponer la lectura del referente elegido como, y quizás sobre todo, la trasmisión de esa lectura y visión de la historia encaminada a conformar en los receptores o consumidores un imaginario social particular con respecto a la realidad histórica española que pretende representar.
En otros términos, se puede entender que el producto mediático que se analiza e interpreta en este trabajo constituye una construcción de la transición española que los responsables o agentes de la producción y circulación, es decir, de la trasmisión, consideran adecuada para conformar el relato de una historia de acuerdo con un modelo historiográfico y narrativo adecuado que se cree el más eficaz tanto para transmitir su visión ideológica como para intentar que los consumidores asuman e “interioricen” esa misma visión de la historia y que, al mismo tiempo, sea la base para presentar parámetros de interpretación de la historia contemporánea de España conformada desde una ideología concreta.
La formulación realizada anteriormente incluye una serie de cuestiones relevantes que, en cierto modo, constituyen las pautas fundamentales para desarrollar este trabajo y que, por su trascendencia, se desarrollarán con mayor amplitud en algunos epígrafes posteriores. Se trata, en primer lugar, de la definición de los productos audiovisuales, textos o discursos como construcciones de la realidad que el producto tiene como referente. En segundo lugar, esa construcción se lleva a cabo dentro de los parámetros que caracterizan la dinámica del sistema mediático dominante en España. Finalmente, la realidad o referente, en este caso la Transición española de la dictadura a la democracia, se conforma de acuerdo con el documental como modelo o formato discursivo audiovisual específico y, por tratarse de un referente histórico, la construcción responde a las exigencias de un determinado paradigma historiográfico, que más adelante se definirá como positivista y evenemencial.
española de la dictadura a la democracia, de acuerdo con unos determinados parámetros ideológicos, historiográficos y específicamente audiovisuales y televisivos. La presentación de la realidad social aludida, incidiendo, además, en las diferentes lecturas de la misma desde perspectivas diversas con la finalidad de resaltar que la serie La Transición es una de las posibles lecturas o representaciones que, a la hora de establecer las conclusiones, habrá de parangonarse con las construcciones realizadas desde otros supuestos y puntos de vista.
El cuarto eje temático lo constituirá el análisis de la serie a partir de las pautas de análisis y de los supuestos teóricos derivados del modelo o paradigma de representación, análisis e interpretación con la doble finalidad de incidir, por una parte, en la naturaleza del documental como una construcción mediática de la realidad social de la transición española y, por otra, poner de relieve que dicha construcción se lleva a cabo con ese formato documental y resalta determinados contenidos audiovisuales en función de los objetivos e intereses socio-políticos y mediáticos que han seleccionado los responsables de la producción y la emisión, la empresa pública RTVE y los profesionales que idearon y llevaron a cabo el proyecto.
2.4. Metodología y técnicas de investigación
Lo explicado hasta el momento ha puesto en evidencia que esta tesis ha optado por el método hipotético-deductivo. Es decir, se pretende estudiar el objeto de estudio, el corpus y las fuentes desde la perspectiva hipotético-deductiva, o lo que es lo mismo, el estudio, análisis e interpretación de los documentos sobre los que se apoya este trabajo estarán encaminados a probar y verificar la hipótesis de partida.
En esta tesis, se pretende, pues, verificar que la producción de una serie televisiva sobre la Transición por parte de RTVE se lleva a cabo respondiendo a los parámetros y condicionantes que han marcado los propios dueños y los profesionales responsables de dicha serie. Como ya se ha explicado, la perspectiva hipotético-deductiva marca la dinámica de la investigación y tiene dos exigencias fundamentales, en primer lugar, aplicar los supuestos epistemológicos que se derivan de la selección de un modelo, el paradigma ecléctico, adecuado y eficaz para el análisis y, sobre todo, la interpretación. En segundo lugar, realizar el estudio de las fuentes de tal manera que aporten argumentos válidos para demostrar la hipótesis formulada previamente.
El desarrollo de este trabajo de investigación responde básicamente a los supuestos teóricos hechos explícitos en epígrafes anteriores porque, comosubraya Abril (2007: 13), “Es obvio que ninguna realidad existe como algo indiferente a la teoría que trata de articularla. El sujeto cognoscente tiene acceso a la realidad sólo a través de sus preconceptos y esquemas (pre)teóricos, y a través del lenguaje en el que unos y otros se depositan. Si esto se puede afirmar en general, en el caso del análisis de textos visuales las observaciones del analista están específicamente cargadas (incluso
2.4.1. Acotaciones en torno al análisis del texto audiovisual
Como se ha reiterado anteriormente, la hipótesis central de esta tesis defiende que la serie documental La Transición es un texto audiovisual que pretende realizar, a través de sus estrategias textuales, una representación de la realidad histórica de la transición española en la que se resalten principalmente los valores del consenso alcanzado (que tiene su correlato en lo que se podría llamar "el consenso catódico" y también un consenso mediático más amplio) y los personajes heroicos que lo trajeron, es decir, que trajeron, supuestamente, la democracia, y que el macro-género audiovisual del documental es uno de los instrumentos mediáticos que contribuyen a la construcción de la historia evenemencial de la transición española. Es obvio, pues, que el objeto de investigación o estudio es el texto audiovisual de la serie y que será necesario recurrir a técnicas cualitativas capaces de explicar y dar cuenta de un objeto complejo, multidisciplinario e inevitablemente inserto en el subsistema mediático de la sociedad que ha propiciado su producción, circulación y recepción, pero también en el de aquella que es su referente histórico, en tanto que se nutre de abundantes fuentes informativas del periodo de la transición, especialmente de tipo visual o audiovisual.
Las técnicas de investigación dominantes en este trabajo son de carácter cualitativo y hermenéutico, aunque también se recurra puntualmente a ciertos datos cuantitativos. La razón del uso de las técnicas cualitativas proviene de que el corpus sobre el que se construye la verificación está constituido por documentos o textos audiovisuales que, como es lógico, han de ser estudiados con un método unas técnicas de análisis adecuado, fundamentalmente semiótico, textual y hermenéutico.
A modo de orientación general, Casetti y di Chio (1999:249-250), al tiempo que señalan las diferencias entre el método de Análisis del contenido y el Análisis textual que ellos mismos proponen, establecen las exigencias y pautas del análisis textual en estos términos: “Ya no son un instrumento para transmitir representaciones o informaciones, sino realizaciones lingüísticas y comunicativas, es decir, construcciones propiamente dichas, que trabajan a partir de material simbólico (signos, figuras y símbolos presentes en el léxico de una comunidad), obedecen a reglas de composición específicas (la compaginación de un telediario, el hilo argumentativo de una investigación, la sucesión de secuencias de una serie, etc...) y producen determinados efectos de sentido (conviven con la "realidad" o la "irrealidad" de cuanto dicen, etc...). En definitiva, no nos enfrentamos con "vehículos" neutros que "llevan" algo, sino con objetos dotados de consistencia y autonomía propias. Por tanto, no se enfocan solamente los contenidos de las transmisiones, sino los elementos lingüísticos que las caracterizan, los materiales utilizados y los códigos que presiden su "tratamiento" (códigos lingüísticos, gramaticales, sintácticos o estilísticos, pero también culturales e ideológicos). Del mismo modo, no se trata de medir cuantitativamente la presencia de determinados temas, figuras o ambientes, sino de poner de relieve la arquitectura y el funcionamiento de los programas analizados, la estructura teórica que los sostiene y las estrategias que despliegan, las imágenes de su autor y de su espectador intercaladas en el texto: es decir, sus instrucciones de lectura”.
crítica nunca llega a ser repleta ni cumplida, ni pretende descubrir sentidos ocultos y sacarlos a la superficie. Más bien trata de actuar con cierto grado de rigor y complejidad, comprender la configuración y estructura de los textos y mantener la atención respecto a las relaciones de poder involucradas en ellos, lo que podríamos denominar, usando la expresión de Jameson (1989) su “inconsciente político”. Con frecuencia, por cierto, la propia apariencia cerrada y definitiva del texto es un síntoma político de primer orden: de alguna operación de poder que trata de blindarlo como doctrina, canon o texto de autoridad”.
El mismo Abril (2007: 26-27) hace explícitos los objetivos del análisis semiótico-crítico y el proceso que ha de seguirse para compaginar la fase de análisis e interpretación como supuestos ineludibles de este modo: “Hay que tomar en consideración las condiciones histórico-culturales de producción, distribución y consumo-recepción de los textos visuales, lo cual supone:
a) En primer lugar, leerlos contextualmente, es decir, interpretarlos en el marco de las instituciones, prácticas, modelos textuales y entornos técnicos en que son objetivados e intercambiados …
b) En segundo lugar, interpretarlos reflexivamente, es decir, por referencia a los efectos que, en tanto que prácticas textuales, producen sobre su propio contexto […].
Para una perspectiva semiótica lo más importante no es saber qué significa determinado texto, sino a través de qué medios, procesos interpretativos, recursos semióticos y extrasemióticos llegamos a atribuir tal o cual sentido a ese texto […] Es, pues, importante tratar de justificar nuestras interpretaciones en relación a las prácticas interpretativas en las que las llevamos a cabo.
c) En tercer lugar, interpretar el texto discursivamente […]”
existentes, como se ha comentado antes, si bien tomados de una forma parcial y ajustada a las necesidades que se preveían que podrían ir surgiendo a partir del texto, recogiendo solamente aquellos aspectos que pudieran servir para clarificar las hipótesis de partida de la presente tesis y realizando un trabajo de síntesis o puesta en común de algunos aspectos recogidos por varios autores. Puede decirse que la parte de análisis textuales del libro Análisis de la Televisión, de Casetti y di Chio (1999) constituye la base fundamental sobre la que se ha construido la propuesta de análisis de los documentos audiovisuales, sin renunciar, por supuesto, a aportaciones provenientes de otros autores y métodos que, entre otros aspectos, sean de utilidad para realizar aproximaciones de carácter micro-analítico.
Las explicaciones que se incluyen a continuación significan, por una parte, las aportaciones de algunos especialistas en el análisis textual y del discurso audiovisual en las que hacen explícitos tanto los supuestos de los mismos como del proceso que conviene seguir para llevarlo a cabo. Por otra, han de interpretarse como la fuente y fundamentación la propuesta específica que se formulará al final de este epígrafe como pauta concretada para estudiar el corpus documental de la serie La Transición.
Casetti y di Chio (1999: 252) resumen de esta manera las dos posibles formas de presentar el esquema de lectura: “Puede ser una simple lista de los puntos más importantes del texto o bien adquirir una forma más estructurada, que simule una entrevista del analista al texto. En la práctica, por una parte tendremos un esquema muy "amplio", que se limita a alinear los grandes núcleos-guía del texto y, por otra parte, tendremos, por el contrario, un esquema más "restringido", que interroga al texto desde un determinado punto de vista”
Historia; 4. Puesta en escena, con todos sus subapartados (Casetti y di Chio, 1999:252-253) especificando con más detalle (los subapartados que se incluirán serán distintos, aunque con la misma filosofía) ya que interesan todos los aspectos de la construcción del discurso audiovisual en el documental histórico La Transición, que es el objeto de este estudio, y no uno sólo dichos aspectos.
En cuanto a los elementos que debe tener en cuenta la ficha de análisis, Casetti y di Chio (1999: 255) seleccionan: “ a) Una serie de instrucciones para descomponer el texto; b) Una serie de categorías para definir y volver a agrupar los ítem; c) Un modelo de referencia ya formado o bien construido por el analista”.
De igual forma, es necesario dotarse ya desde la ficha de análisis de las categorías necesarias más relevantes para descomponer y recomponer el texto sin alteraciones importantes. Esto no debería supone ningún problema cuando se tiene un esquema de lectura ya que, al constituir los epígrafes de dicho esquema, se están categorizando a priori los datos del análisis. Respecto a las instrucciones de descomposición del texto, se ve útil tanto la segmentación del texto en secuencias como la descomposición en cada uno de sus elementos o estratificación. En el caso de este trabajo, cada parte del análisis utilizará ambos recursos, puesto que se analizarán tanto los elementos por separado y sus relaciones como sus estructuras, narrativa y argumentativa, que también contemplan Casetti y di Chio: las dos primeras, sintaxis y semántica, de forma explícita (1999: 275-277) y la tercera, la pragmática, de forma implícita: "Análisis de la comunicación" (1999: 281ss.).
Pero hay que tener en cuenta que, como dicen Casetti y di Chio (1999: 259) "el texto televisivo se puede afrontar desde el punto de vista de sus
elementos lingüísticos, de su estructura y de sus procesos". De esta forma se estudian sus códigos y sus signos; el tipo de discurso con el que nos encontramos o el "tipo de mundo puesto en escena" o bien las estrategias que utiliza el texto para comunicar su mensaje al receptor, entendiendo el texto como un vehículo del emisor al que da sentido el receptor.
heterogéneo, que implica tanto aspectos lingüísticos como culturales y sociales. Casetti y di Chio destacan, a partir de esto, dos puntos de interés en el análisis del lenguaje televisivo: el análisis de la significación y el análisis de los códigos.
En el primer punto, la significación, entendida como disciplina semiótica, supone el proceso de atribuirle un significado a un significante. Esta significación tiene, según estos autores (1999: 261), tres niveles: el denotativo, que remite al referente inmediato, el connotativo, que remite a una dimensión cultural y afectiva, y el ideológico, que remite a la "capacidad del signo de reproducir, en el plano del discurso, las diferencias sociales", es decir, remite al campo social. De todas formas, se puede entender que el nivel ideológico entra dentro de la connotación, al menos en el caso de la serie La Transición, ya que la ideología no está denotada sino connotada, de ahí que probablemente muchos espectadores no crean ni que la hay, pues se supone que el documental es "neutral". Esto sería lo que Abril llama “no hacer no ver” (Abril, 2007: 205-209), es decir, encubrir u ocultar que se excluye algo.
El segundo punto del análisis son los códigos que aseguran la correspondencia de los significantes con los significados y tiene tres características: correlaciona, es acumulativo y es normativo. En el lenguaje televisivo podemos encontrar tres grandes códigos: el de la realidad, los códigos discursivos y los ideológicos.
Con respecto a las estructuras argumentativas, Casetti y Chio (1999:266) puntualizan que: “Mientras las estructuras argumentativas se refieren a la forma en que, por decirlo de algún modo, se ordenan las ideas en un texto dirigido generalmente a demostrar o a explicar algo (por ejemplo, un programa de actualidad), las estructuras narrativas tienden a ordenar el mundo, en un texto dirigido sobre todo a contar algo (por ejemplo, una serie de ficción, pero también un concurso, que con frecuencia funciona como una pequeña historia en la que el participante detenta el papel de héroe”.
Sin embargo, se debe hacer una aclaración, puesto que se presupone que en la mayoría de los programas televisivos, de la misma forma que ocurre en los textos literarios, se pueden encontrar secuencias o párrafos de tipo narrativo y argumentativo, así como descriptivos e incluso persuasivos y, por supuesto, representativos, y todo ello en el mismo programa. A falta de la comprobación, ese es, presuntamente, el caso de la serie que estudia esta investigación. Ello no obsta para que siga pareciendo sumamente útil distinguir ambos tipos de estructura, la narrativa y la argumentativa, lo que se verá reflejado en el modelo de análisis construido.
En cuanto a las estructuras narrativas Casetti y di Chio (1999: 266 y ss.) aluden al hecho de que casi todos los modelos derivan de los trabajos de Vladimir Propp y de Greimás, ambos dentro del campo literario y que son los que han dado carta de nacimiento a la narratología y tienen como elementos principales “ a) los existentes (lo que es o está): personajes y ambientes; b) los eventos (lo que ocurre): acciones y acontecimientos; c) las transformaciones (lo que hace que el relato evolucione, que pase de una situación a otra)”.