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8.- La fiesta del 22 de Abril.

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8.- La fiesta del 22 de Abril.

Los telegrafistas españoles hemos celebrado, de manera mas o menos solemne, el día 22 de Abril como una especie de “día de Telégrafos” y, probablemente, no conocemos el origen de tal conmemoración.

La conmemoración de esta fecha la propuso Antonino Suárez Saavedra, que es uno de los telegrafistas mas conocidos por los que se han interesado por la historia del telégrafo español, porque, además de ocupar gran variedad de destinos en su larga vida profesional, escribió muchos artículos en las revistas y varios libros sobre la telegrafía y sobre Telégrafos.

Suárez Saavedra propuso, en un artículo titulado El patrono de Telégrafos, publicado en la Revista de Telégrafos de 16 de Septiembre de 1887, que se buscara una fecha para que los telegrafistas tuvieran “un día al año en que reunirnos y comer y beber alegremente, no sin dedicar antes nuestras oraciones y nuestros recuerdos a los que han sido nuestros compañeros y nos esperan en el otro mundo”.

Pensaba que quizá sería bueno tener un santo patrón, incluso le parecía que Santa Bárbara sería una patrona adecuada porque

“entre la electricidad y el trueno hay una relación estrecha y verdadera” y se lamentaba de que los artilleros ya se hubieran adelantado en el nombramiento.

También creía que sería bueno que el día de la conmemoración fuera común a los telegrafistas de todo el mundo, pero pensaba que si esas iniciativas las proponían los españoles, en el mundo no les harían mucho caso. (Su deseo se cumpliría casi cien años después, puesto que la Unión Internacional de Telecomunicaciones escogió el día 21 del mes de Mayo para celebrar el Día Mundial de las Telecomunicaciones, que recogía aquella iniciativa).

Por lo tanto propuso que los telegrafistas españoles buscaran una fecha que les recordara algún hecho grato de evocar y conmemorar.

El propuso tres momentos que le parecían agradables para recordar:

-“aquel en que Salvá ensayó su telégrafo valiéndose de la pila de Volta”.

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pero Suárez Saavedra se había propuesto reivindicar la figura de este pionero de la telegrafía, que entre 1795 y 1805 publicó varias Memorias sobre el telégrafo eléctrico – entonces todavía experimental – y aportó soluciones que años después se vieron realizadas. Por ejemplo, Salvá fue el primero que propuso la construcción de cables para agrupar los alambres necesarios para una comunicación que necesitara varios conductores y en las historias de la tecnología se le reconoce como el inventor del cable).

- “aquel en que las Cortes Constituyentes votaron la construcción de la red telegráfica”

(Las Cortes aprobaron el 22 de Abril de 1855 la Ley que dio lugar a los concursos para la construcción de las primeras líneas telegráficas).

- “ó aquel otro en que se inauguró la línea de Irún”

(La línea de Irún fue construida por los telegrafistas ópticos – los torreros – y el primer telegrama que salió por Irún hacia París lo hizo el 8 de Noviembre de 1854, pero era una línea de ensayo y por ella solo se transmitían telegramas oficiales).

La Revista de Telégrafos acogió la propuesta de Suárez Saavedra con entusiasmo y propuso a sus lectores que enviaran comentarios. Parece ser que estos fueron abundantes y muy favorables. Resumiéndolos, la propia Revista propuso la fecha del 22 de Abril como la mas adecuada.

La primera celebración tuvo lugar el 22 de Abril de 1888. El director de la Revista de Telégrafos se encargó de organizar el banquete de Madrid, pero no hay mas referencia que los preparativos. Del banquete de Barcelona hay una crónica en la mismas revista.

Se celebró “en el pintoresco hotel de Miramar, situado en la vertiente oriental de la montaña de Montjuich” y asistieron 44 comensales, presididos por el Jefe del Centro y tuvieron como invitado al Jefe de la Oficina del cable de Marsella (que era inglés).

Hubo discursos y brindis de todo tipo: el protocolario del Jefe “por el director general”

y los entusiastas de los compañeros por los amigos y por la profesión. En aquella época la profesión, “el Cuerpo de Telégrafos”, se vivía con un entusiasmo casi místico. Uno de los brindis recogidos por la Revista fue: “Señores, como Jesucristo, cumplimos hoy los treinta y tres años de nuestra vida telegráfica; vida llena de contratiempos y vaivenes, pero también de honra; procuremos conservar incólume esta honra al través de las pruebas que aun nos esperan, y cuando no otra cosa, leguemos un nombre puro a nuestros hijos y a la posteridad el recuerdo de las virtudes del Cuerpo de Telégrafos”.

La Revista da cuenta de que en otros Centros también se celebró la fiesta, aunque no da lugares, y dice que se han recibido telegramas de saludo de todos ellos.

En los años siguientes la fiesta se consolidó y hay referencias de muchas celebraciones en las revistas profesionales. Incluso, su promotor, Suárez Saavedra, al calor de la celebración del 22 de Abril de 1891, invitaba a la composición de un himno telegráfico

"que combine ese encanto de la armonía con el ruido del manipulador Morse y del teclado Hughes" para redondear las celebraciones.

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(También en esto fue Suárez Saavedra un precursor, pues la U.I.T. encargó un himno que, con letra de Vladimir Redalle y música de Jean Pierre Canel, que se estrenó en Málaga por la Orquesta Sinfónica de la capital, dirigida por don Perfecto Artola el 14 de Septiembre de 1973, con motivo de celebrarse en Torremolinos la Conferencia de Plenipotenciarios de la Unión Internacional de Telecomunicaciones).

En 1892 se celebró la fiesta por todo lo grande. En Madrid dos banquetes. Ambos se celebraron en el Hotel Inglés. Uno, a la hora del almuerzo, al que asistieron 35 telegrafistas y que fue presidido por el Jefe de la Sección y que fue discreto en discursos, según la Revista.

El otro, a la hora de la cena, fue presidido por el Director general, Marqués de Mochales, y al que asistieron casi doscientos telegrafistas. (Según la lista detallada de asistentes que daba la Revista, el Jefe dela Sección, y quizá alguno más, hicieron doblete, ya que también estuvieron en el banquete del almuerzo).

Esta celebración fue un tanto especial porque fue la primera vez que la presidía el Director general. La mayoría de los periódicos de Madrid estaban representados por periodistas que se sentaban en lugares destacados alrededor de la presidencia. La situación profesional era tensa. Se había producido una fusión con Correos que tenía problemas. Las concesiones de los teléfonos a empresas privadas tenían la oposición de los telegrafistas. Se había creado una Junta de defensa que pretendía negociar con el Ministro de la Gobernación.

El Director general, al acabar el banquete, hizo un discurso que fue del gusto de los telegrafistas que le aplaudieron. “Pocas veces hemos visto recibir un discurso con tanto entusiasmo como el que promovió la brillante peroración del Sr. Marqués de Mochales”, dice la Revista de Telégrafos.

Leyendo hoy la crónica de la fiesta, que refleja la satisfacción de los comentaristas, parece raro que al mes de esa celebración los telegrafistas declararan una huelga – que fue la primera huelga de funcionarios públicos en España – que le costó el puesto al Director general.

Quizá la explicación esté en que fue la actitud personal del ministro lo que provocó la reacción de los telegrafistas contra su persona, y el éxito de la huelga originó la destitución del Ministro de la Gobernación, pero con él cayó Director general que, según fue aplaudido, había sintonizado con los telegrafistas.

El Director general Marqués de Mochales.

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Sin embargo el marqués de Mochales sentó un precedente asistiendo a los banquetes de la fiesta del 22 de Abril y después, cuando no había tensión declarada entre la dirección y los telegrafistas, otros Directores generales repitieron la asistencia.

Incluso, alguna vez asistieron ex Directores generales, lo que parecía indicar que se había generado en ellos una cierta “amistad” hacia los telegrafistas. En 1904 acompañaron al Director general tres de sus antecesores en el cargo. Los cuatro hicieron sus discursos y fueron muy aplaudidos por los doscientos telegrafistas que se reunieron para el banquete.

La fiesta del 22 de Abril siguió celebrándose, tanto en los grandes centros, con banquetes muy concurridos, como en los centros pequeños. Al banquete que se organizaba en Madrid se le daba un carácter representativo, acudiendo, a veces, una delegación de los Centros provinciales (con permiso de los jefes).

Solían asistir, también, alguna representación de las Administraciones extranjeras y de empresas de los cables – todos ingleses – que tenían relación con la Administración española. También asistían los periódicos mas importantes, porque eran los principales clientes del telégrafo y los que podían criticar o alabar con mas efecto. En los discursos de los banquetes es frecuente encontrar que periodistas y telegrafistas se piropean mutuamente y critican juntos al gobierno, que no pone los medios suficientes para que puedan tenerse buenas líneas, buenos aparatos y suficiente personal.

Sin embargo, alguna vez dejó de celebrarse porque las circunstancias del entorno social no invitaban a celebraciones. Uno de los años en que no se celebró fue 1905.

En 1905 debería haberse celebrado el 50 aniversario de la creación del Cuerpo, es decir las bodas de oro, pero, aunque cueste imaginarlo hoy, aquel año de 1905 hubo una epidemia “de hambre”. A finales de Marzo el frío y la nieve hicieron estragos en todo el país. Dicen que la gente se moría por los caminos porque no tenía qué comer. Los telegrafistas decidieron que no era decente ir de banquete en estas circunstancias. El Jefe de la Sección Sr. Urech puso la siguiente circular:

"Jefe de Sección a todas las estaciones: Para conmemorar fundación Cuerpo, se ha propuesto abrir suscripción un día de haber, entregando importe prensa gran circulación para socorrer hambre poblaciones hoy la padecen, considerando esta forma la mas humanitaria celebrar fiesta anual.

Se invita al personal a enviar su adhesión a las respectivas Secciones y a estas que las comuniquen al que suscribe = Eduardo Urech".

Aunque no hubo banquete los periódicos profesionales recordaron la fechas y en la revista profesional Electrón, un antiguo Director general, Federico Laviña, escribió un artículo recordando el 50 aniversario.

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En esta época había dos personajes que no solían faltar en los banquetes de los telegrafistas. Uno de ellos era Eduardo Vincenti, que siendo telegrafista se había dedicado a la política y había sido Director general de varios departamentos. Su presencia daba lustre a la fiesta y los telegrafistas presumían de personaje público.

Y Eduardo Vincenti fue la causa de que los telegrafistas que no había celebrado el 22 de Abril no se quedaran sin celebración en 1905, porque en Junio de este año fue nombrado alcalde de Madrid y su nombramiento se celebró por los telegrafistas como si se tratara de un nombramiento conjunto. Se organizó un banquete con 150 comensales donde hubo discursos y Jackson Veyán leyó sus versos reglamentarios.

Porque el otro personaje que no faltaba en ninguno de los banquetes era José Jackson Veyán, que, además de telegrafista, era famoso autor teatral. Los banquetes tenían que rematarse con sus versos.

Jackson Veyán era un autor prolífico, escribió mas de cien obras teatrales.

Escribía versos en las revistas telegráficas en 1873 y seguía escribiéndolos en 1922.

En todo este periodo pueden encontrarse colaboraciones suyas en periódicos y revistas de varias ciudades españolas, estrenaba zarzuelas – algunas con música de Chapí o de Chueca. Formaba parte de Sociedades de escritores, Academias de Artes y de otras sociedades literarias y artísticas.... y al mismo tiempo aparece en los movimientos de personal de las revistas profesionales como telegrafista en la sala de aparatos de Madrid, encargado de la oficina de Arganda del Rey o Jefe la Zona de Sevilla o de la Biblioteca de la Dirección general.

La fiesta del 22 de Abril se siguió celebrando de forma mas o menos solemne, pero en los años turbulentos de 1917 y 1918 no se celebraron.

José Jackson Veyán

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entusiasmo, pero se recordó el 70 aniversario celebrando, en Madrid, el consabido banquete con casi 300 comensales y con un “concurso nacional de telegrafía” (con pruebas en morse, hughes y baudot quedando campeón en el conjunto de los tres aparatos el Oficial 3º Clemente González y González, de 22 años y destinado en Santander). Este concurso se repitió en años sucesivos para conmemorar el aniversario.

Durante la República se celebraban recordatorios sin brillo. La Fiesta del primer año, 1931, que tuvo lugar a los pocos días de la proclamación de la República , revistió, sin embargo, un carácter casi reivindicativo, porque se había creado el primer Ministerio de las Comunicaciones, que era una petición de los telegrafistas que pensaban que así se tendrían mas en cuanta sus problemas. Y se nombró un Director general, Mateo Hernández Barroso, que pertenecía al Cuerpo de Telégrafos, con lo que creían que enfocaría los problemas con la óptica profesional que los “políticos” no tenían. A la celebración asistieron el Ministro y el Director general, se hicieron los discursos que la proximidad de la proclamación de la República exigía y se entregaron los premios del concurso correspondiente. No hubo banquete ni se leyeron versos.

Después de la guerra, en 1943 se retomaron las celebraciones solemnes, dándoles un aire acorde con los nuevos tiempos. Se celebraba el 88 aniversario, pero entonces gustaba mas decir que se celebraba el LXXXVIII aniversario.

Hubo Misa solemne en el templo de los Jerónimos, con asistencia del Ministro de la Gobernación. Exposición de temas de Telecomunicación. Entrega de premios de concursos telegráficos. Visita a la Sala de Aparatos y Responso ante la lápida de los Caídos.

Pero también hubo una celebración menos formal. En el Teatro-circo Price se dio una sesión especial, donde se leyeron poesías y se representaron sainetes escritos por conocidos autores que eran telegrafistas. Ya no estaba el inagotable Jackson Veyán pero

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los telegrafistas-literatos de recambio eran Pedro Llabrés, Francisco Prada y Federico Romero . Pedro Llabrés y Federico Romero Sarachaga fueron autores de obras cómicas muy celebrados.

Probablemente la celebración más solemne de la fiesta del 22 de Abril tuvo lugar en 1955. Se celebraba el centenario de la creación del Cuerpo, pero se quería celebrar, también, el centenario del nacimiento de la Telecomunicación en España. Por eso se organizaron grandes actos en Madrid y una gran exposición en el parque del Retiro.

Para que los actos tuvieran la máxima resonancia, se creó un

“Patronato de honor”, presidido por Franco, del que formaban parte todos los Ministros y el Jefe del Alto Estado Mayor.

En 1955 dependía de la Dirección general de Correos y Telégrafos, por lo menos de manera formal, la Compañía Telefónica Nacional de España y buena parte de las telecomunicaciones estaban en manos de organismos, civiles o militares, del Estado. A la celebración concurrieron todas las empresas fabricantes de material de telecomunicación montando sus pabellones en la exposición del Retiro.

El “Centenario del Telégrafo” se conmemoró con una edición de sellos. Se emitieron tres sellos de tres valores: 15 y 80 céntimos y 3 pesetas.

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El 22 de Abril que conmemoraba el Centenario se celebró brillantemente, pero dejó de tener el componente de fiesta del compañerismo, organizado al margen de las jefaturas, que

habían querido imprimirle los promotores de la idea y cuya expresión era el banquete popular, donde se leían

discursos y versos.

En los años siguientes la fiesta fue decayendo y finalmente dejó de celebrarse, incluso se olvidó que alguna vez se celebrara el 22 de Abril.

En los años en que la fiesta se celebró con mas entusiasmo, que fueron los primeros años del siglo pasado, las celebraciones mas relevantes se celebraban en Madrid por el hecho de que se podía implicar al Director general, cosa que sucedió raras veces, o, mas raro todavía, al Ministro correspondiente, pero en la mayoría de los Centros se celebraba también una comida de hermandad. Las revistas profesionales recogieron crónicas de comidas celebradas en otros Centros. Pero en un Centro pequeño, a veces, el peso de la Jefatura que presidía la comida distorsionaba la hermandad que se pretendía.

En este 150 aniversario se trata de recordarlo.

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