Personalidad de los depresivos según el
Rorschach SC
Adelfo Tapia Pavón
Reservados todos los derechos de propiedad intelectual para todos los países Nº Sol: M-003009/2012
Nº Ex: 12/RTPI-003103/2012 R. Doc:12/010592.0/12
INTRODUCCIÓN.
La bibliografía de la depresión es abundante. Pero, el término no tiene una definición clara. La depresión clínica tiene múltiples síntomas: cognitivos, fisio-lógicos, bioquímicos que hacen pensar en diversos tipos y subtipos. Los autores ofrecen diversas listas de síntomas. Leviit y Dubin (1975, cit. por Fdez. Balleste-ros) presentan una lista de 54 síntomas procedentes de 16 escalas de depresión. Muchas son las teorías: conductuales, unas; dinámicas, otras.
En cuanto a las causas, los autores tampoco están de acuerdo.
En opinión de Beck (1976), los depresivos se han creado unos esquemas cog-nitivos originados por experiencias negativas, que al ponerse en funcionamiento marcan todas sus cogniciones. El sujeto se ve a sí mismo, al entorno y al futuro de forma negativa y sus pensamientos son ilógicos, irracionales y negativos.
Según Kanfer (1970), las conductas de los depresivos son diferentes: en la fase de la autoobservación prestan más atención a los sucesos negativos; en la fase de autoevaluación, se infravaloran; y en la fase del refuerzo, se auto-administran pocos refuerzos y muchos castigos.
Seligman (1975) es más concreto. Las causas consisten en un déficit motiva-cional, en un déficit cognitivo, en un déficit emocional.
Para Ferster (Cit. por Fdez. Ballesteros, 1986) las causas serían: mala inter-pretación de las habilidades, demora de los refuerzos, cambios inesperados en el medio.
Según Lewinsohn (1991) la conducta depresiva se explica por la baja tasa de refuerzo positivo contingente con la respuesta.
En general, la persona satisface sus deseos o necesidades; pero no siempre sucede así por cualquier circunstancia. Por lo tanto, la insatisfacción se vuelve inevitable. La insatisfacción parece que aumenta la tensión interna y a veces es acompañada por cierta ansiedad sin que la persona pueda digerirla.
Entonces aflora un comportamiento de resistencia o de ataque vivido afec-tivamente y unido a una serie de estados emocionales. Surge la afectividad sin objeto y la agresividad manifiesta. Cuando la agresividad se acrecienta y se vuel-ve hostil y destructiva, la persona es considerada como peligrosa e incontrolada, como inadaptada. El crecimiento ha evolucionado regresivamente.
Vallejo Nájera (1964) distingue entre afecto fundamental, estado habitual y estado momentáneo del ánimo. Recurriendo a la clasificación de los estados de ánimo sitúa en un polo la tristeza, la angustia, el tedio, la inhibición (melan-colía) y en el otro, la alegría, el éxtasis, el entusiasmo, la exaltación (euforia). El estado de desconcierto, indecisión, asombro (perplejidad). Los extremos de la posibilidad de variar estos estados de ánimo son la rigidez, el bloqueo, la congelación o la labilidad afectiva.
Cuando una persona se manifiesta triste, decaída, desanimada, pesimista, derrotada, retraída, desvalida, aislada y constata que rinde muy por debajo de sus posibilidades, ¿está deprimida?.
Esbozado y planteado el problema, delimitado el campo, se responde a la pregunta evaluando la personalidad de los deprimidos y de los no deprimidos mediante el Rorschach, “Sistema Comprehensivo” de Exner.
El objetivo del Estudio es conocer, si existen los depresivos, cuál es su por-centaje; cuáles son las diferencias significativas en la Afectividad, en el Control y en la Tolerancia al Estrés, en la Autopercepción, en las Relaciones Interper-sonales, en el Procesamiento de la Información, en la Mediación cognitiva y en la Ideación.
En cada tema se indica una aproximación al concepto y el significado de cada una de las variables. El significado está ilustrado por lo que dicen: Rorschach, Klopfer, Beck, Rapaport, Loosli Usteri, Bates Ames, Beismann, Bohn, Alcock, Endara, Serebrinsky, Salas, Rausch de Traubenberg, Portuondo, Tranque García y Exner.
El contenido de los conceptos y el significado de las variables corresponden literalmente a lo expuesto en el libro: “La Disgrafía. Evalución Clínica según el SC de Exner”.
Se trabaja con sujetos voluntarios a los cuáles se les ha aplicado el Rorschach Test perceptivo-proyectivo. Los criterios de aplicación, codificación e interpre-tación corresponden al “Sistema Comprehensivo” de Exner.
Se elaboran los datos calculando la media, la desviación típica, los porcen-tajes que están fuera por defecto o por exceso. En la comparación de los datos se utiliza la t de Student para las variables paraméricas y el Método de las Proporciones de dos Poblaciones para las no paramétricas.
Los resultados están indicados en sendas tablas.
1. El Rorschach y los depresivos. 13
1.1. Valor del Rorschach . . . 13
1.1.1. Aproximación al concepto . . . 13
1.1.2. Validez y fiabilidad del Test . . . 14
1.2. Relaciones conceptuales. . . 15
1.2.1. Relación entre personalidad-persona. . . 15
1.2.2. Relación entre percepción - personalidad. . . 15
1.2.3. Relación entre percepción - Rorschach . . . 16
1.2.4. Relación entre proyección - personalidad . . . 17
1.2.5. La proyección en el Rorschach . . . 18
1.2.6. Definición de estructura. . . 18
1.3. Identificación de los casos. . . 19
1.3.1. La depresión en los cuestionarios. . . 19
1.3.2. La depresión en el SC . . . 19
1.3.3. Sujetos. . . 20
1.3.3.1. Depresivos (D). . . 21
1.3.3.2. No depresivos (ND). . . 21
1.3.4. Evaluación de la personalidad. . . 21
1.3.5. Elaboración de los datos . . . 21
2. Afectividad. 22 2.1. Estado de la cuestión. . . 22
2.1.1. El mundo de los impulsos. . . 22
2.1.2. El mundo de las emociones. . . 23
2.1.2.1. Modo de reaccionar. . . 23
2.1.2.2. Intensidad de la reacción. . . 23
2.1.3. El mundo de los sentimientos. . . 24
2.1.3.1. Diferencias. . . 24
2.1.3.2. Clasificación. . . 25
2.1.4. El mundo de los afectos. . . 26
2.1.5. Madurez afectiva . . . 26
2.1.5.1. Ajuste. . . 27
2.1.6. Maduración de la personalidad . . . 27
2.1.6.1. Desarrollo . . . 27 5
2.1.6.2. Diferenciación . . . 28
2.1.6.3. Integración. . . 29
2.1.7. Características de la madurez . . . 29
2.1.7.1. Características del niño y del adulto . . . 30
2.1.7.2. Grado del desarrollo emocional . . . 31
2.1.8. La afectividad en el Rorschach. . . 32
2.1.8.1. Significado de las respuestas FC . . . 33
2.1.8.2. Significado de las respuestas CF . . . 34
2.1.8.3. Significado de las respuestas de C Pura . . . 35
2.1.8.4. Significado de la proporción FC:CF+C. . . 35 2.1.8.5. Valores de la proporción FC:CF+C. . . 36 2.1.8.6. Significado de Afr. . . 37 2.1.8.7. Significado de S. . . 38 2.1.8.8. Significado de la Extratensividad . . . 39 2.1.8.9. Significado de Ambitendencia. . . 39 2.1.8.10. Significado de EBPer. . . 40 2.2. Hipótesis. . . 40
2.3. Resultados. Análisis de resultados . . . 40
2.3.1. Los D son diferentes de los ND y de los NP de Exner. . . 40
2.3.2. Modulación de los afectos. . . 41
2.3.2.1. Modulación hipercontrolada . . . 42
2.3.2.2. Modulación adecuada . . . 42
2.3.2.3. Modulación relajada. . . 42
2.3.2.4. Modulación impulsiva. . . 43
2.3.3. Respuesta a la estimulación emocional. . . 43
2.3.3.1. Son hiperresponsivos. . . 43 2.3.3.2. Rehuyen la estimulación. . . 43 2.3.4. Son oposicionistas. . . 43 2.3.5. Son extratensivos. . . 44 2.3.5.1. Extratensivos rígidos. . . 44 2.3.6. Son ambitendentes. . . 44 2.4. Conclusiones: . . . 44 3. Afectividad disfórica. 46 3.1. Estado de la cuestión. . . 46 3.1.1. Conflictos . . . 46 3.1.2. Ansiedad - Angustia . . . 46 3.1.3. Sentimientos de abandono. . . 47
3.1.4. La Afectividad Disfórica en el Rorschach . . . 48
3.1.4.1. Significado de FT. . . 49
3.1.4.2. Significado del Color Acromático. . . 50
3.1.4.3. Significado de las Respuestas V. . . 50
3.1.4.4. Significado de las R. de Sombreado Difuso. . . . 51
3.1.4.5. Significado de CP. . . 52
3.1.4.6. Significado de las Respuestas Complejas . . . 52
3.1.4.8. Significado de las R. SH-SH. . . 53
3.1.4.9. Significado de SumC´:SumPondC. . . 53
3.2. Hipótesis. . . 53
3.3. Resultados. Análisis de resultados. . . 54
3.3.1. Los D son significativamente diferentes de los ND y de los NP de Exner. . . 54
3.3.1.1. Están angustiados. . . 55
3.3.1.2. Neutralizan las necesidades de contacto afectivo. 55 3.3.1.3. Están irritados. . . 55
3.3.1.4. Experimentan sentimientos de abandono. . . 56
3.3.1.5. Inhiben las manifestaciones afectivas. . . 56
3.3.1.6. 5.4.1.7. Se auto denigran. . . 56
3.3.1.7. Niegan las emociones displacenteras. . . 56
3.3.1.8. Tienen sentimientos ambivalentes. . . 56
3.3.1.9. Suprimen la externalización de las descargas emo-cionales . . . 57
3.3.1.10. No tienen un funcionamiento psicológico com-plejo. . . 57 3.4. Conclusiones . . . 57 4. Autopercepción 59 4.1. Estado de la cuestión. . . 59 4.1.1. Aproximación al concepto. . . 59 4.1.1.1. Autoimagen. . . 59 4.1.1.2. Autovaloración . . . 59 4.1.1.3. Autoestima . . . 60
4.1.1.4. Factores que influyen en la autoestima . . . 60
4.1.1.5. Influencia de la edad. . . 61
4.1.1.6. Influencia de los padres . . . 61
4.1.1.7. Factores que influyen en la autoevaluación . . . 62
4.1.2. La autopercepción en el Rorschach según Exner. . . 63
4.1.2.1. Indice de Egocentrismo. . . 63 4.1.2.2. Significado de Fr+rF . . . 64 4.1.2.3. Significado de FD y de V. . . 65 4.1.2.4. Contenidos Humanos. . . 65 4.1.2.5. Significado de An+Xy. . . 67 4.1.2.6. Significado de FQ-. . . 67
4.1.2.7. Contenidos de Respuestas de Movimiento. . . . 67
4.1.2.8. Sobreelaboraciones Verbales. . . 68
4.2. Hipótesis. . . 69
4.3. Resultados. Análisis de resultados . . . 69
4.3.1. Los D se diferencian de los ND y de NP de Exner. . . 69
4.3.1.1. Los D se autoanalizan, unos polarizándose hacia sí mismos. . . 71
4.3.1.2. Los D se autoanalizan infraestimándose . . . 71
4.3.1.4. Están preocupados por su autoimagen . . . 71
4.3.1.5. Están afectados por sentimientos dolorosos que incrementan la ansiedad . . . 71
4.3.1.6. Tienen preocupaciones corporales. . . 72
4.3.1.7. Están preocupados por temas sexuales. . . 72
4.3.1.8. Fundamentan su autoimagen basada más en la imaginación que en la experiencia. . . 72
4.3.1.9. Fundamentan su valía personal en la intelectua-lización. . . 72 4.4. Conclusiones . . . 72 5. Relaciones interpersonales 74 5.1. Estado de la cuestión. . . 74 5.1.1. Significado de CDI. . . 74 5.1.2. Significado de HVI. . . 75 5.1.3. Significado de a:p. . . 75 5.1.4. Significado de Fd y T. . . 75
5.1.5. Significado de los Contenidos Humanos. . . 75
5.1.6. Significado de PER. . . 76
5.1.7. Significado de COP y AG . . . 76
5.1.8. Significado del Indice de Aislamiento. . . 77
5.2. Hipótesis. . . 77
5.3. Resultados. Análisis de resultados. . . 78
5.3.1. Los D se diferencian de los ND y de los adultos no pacien-tes de Exner. . . 78
5.3.1.1. Los D tienen limitadas las Habilidades Sociales. 79 5.3.1.2. Están en estado de continua alerta. . . 79
5.3.1.3. Son pasivos. . . 80
5.3.1.4. Son dependientes. . . 80
5.3.1.5. No están abiertos a la cercanía emocional. . . . 80
5.3.1.6. No se interesan por los demás. . . 80
5.3.1.7. Son autoritarios. . . 80
5.3.1.8. No son cooperativos. . . 80
5.3.1.9. Son agresivos . . . 81
5.3.1.10. Se aíslan de los demás. . . 81
5.4. Conclusiones. . . 81
6. Procesamiento de la información 82 6.1. Calidad y eficiencia del esfuerzo. . . 83
6.1.1. Significado de Lambda . . . 83
6.1.1.1. Significado de Lambda Alta. . . 83
6.1.1.2. Significado de Lambda Baja. . . 84
6.1.2. Significado de OBS. . . 84
6.1.3. Significado de HVI. . . 85
6.1.4. Significado de Zf. . . 85
6.1.5.1. Interpretación de W. . . 86 6.1.5.2. Interpretación de D. . . 87 6.1.5.3. Interpretación de Dd. . . 88 6.1.6. Interpretación de la Proporción W:M. . . 89 6.1.6.1. Motivación Elevada. . . 89 6.1.6.2. Motivación Escasa. . . 90
6.1.7. Significado de las variables que reflejan la calidad y efi-ciencia del esfuerzo. . . 90
6.1.8. Calidad del esfuerzo. . . 90
6.1.9. Eficiencia organizativa (Zd). . . 91
6.1.9.1. Hiperincorporadores. . . 91
6.1.9.2. Hipoincorporadores . . . 91
6.1.10. Significado de PSV. . . 91
6.2. Hipótesis. . . 92
6.3. Resultados. Análisis de resultados. . . 93
6.3.1. Los D son diferentes de los ND y de los NP de Exner. . . 93
6.3.2. Respuesta a la estimulación. . . 94
6.3.2.1. La restringen. . . 94
6.3.2.2. Se implican. . . 94
6.3.3. Son obsesivos. . . 94
6.3.4. Están siempre expectantes. . . 95
6.3.5. Se esfuerzan para organizar los datos. . . 95
6.3.6. Aspiran a más de lo que tienen. . . 95
6.3.7. Motivación. . . 95
6.3.7.1. Unos están muy motivados . . . 95
6.3.7.2. Otros están muy poco motivados. . . 96
6.3.8. Funcionamiento cognitivo. . . 96
6.3.8.1. No es sofisticado. . . 96
6.3.8.2. Es sofisticado. . . 96
6.3.8.3. Es económico . . . 96
6.3.9. Eficacia del funcionamiento cognitivo. . . 96
6.3.9.1. Son hiperincorporadores. . . 96 6.3.9.2. Son hipoincorporadores. . . 96 6.3.10. Son rígidos. . . 97 6.4. Conclusiones . . . 97 7. Mediación cognitiva 99 7.1. Estado de la cuestión. . . 99
7.1.1. Contenido del Concepto. . . 99
7.1.2. Características de la percepción . . . 100
7.1.3. Factores que influyen en la percepción. . . 100
7.1.4. Objeto de la percepción. . . 101
7.1.5. Alteraciones de la percepción . . . 102
7.1.6. La percepción en el Rorschach . . . 103
7.1.6.1. Significado de F Pura . . . 104
7.1.6.3. Exactitud perceptual . . . 105 7.1.6.4. Valores cuantitativos . . . 106 7.1.6.5. Significado de XA %, WDA %. . . 107 7.1.6.6. Significados de X+ %. . . 107 7.1.6.7. Significado Xu %. . . 108 7.1.6.8. Significado de X- %. . . 108 7.1.6.9. Significado de P. . . 108 7.1.6.10. Significado de COMFAB . . . 109 7.2. Hipótesis. . . 110
7.3. Resultados. Análisis de resultados. . . 110
7.3.1. Los D son significativamente diferentes de los ND y de los NP de Exner. . . 111
7.3.2. Los D no interpretan la información como la interpretan los demás. . . 111
7.3.3. Interpretación de la información. . . 112
7.3.3.1. Interpretación no distorsionada. . . 112
7.3.3.2. Interpretación adecuada. . . 112
7.3.3.3. Interpretación hiperconvencional . . . 112
7.3.3.4. Interpretación muy personal . . . 112
7.3.3.5. Interpretación distorsionada . . . 113
7.3.3.6. Interpretación convencional . . . 113
7.4. Conclusiones . . . 113
8. Ideación. 115 8.1. Planteamiento del problema . . . 115
8.1.1. 8.1.1. Aproximación al Concepto . . . 115
8.1.2. La percepción y el pensamiento en el S.C. . . 116
8.1.3. Variables que reflejan la Ideación. . . 117
8.1.3.1. Significado de M . . . 118
8.1.3.2. Significado de la relación M>SumPondC . . . . 119
8.1.3.3. Significado de EBPer. . . 120 8.1.3.4. Significado de FM . . . 120 8.1.3.5. Significado de m. . . 121 8.1.3.6. Significado de FM+m . . . 122 8.1.3.7. Significado de a:p. . . 123 8.1.3.8. Significado de Mp>Ma. . . 124 8.1.3.9. Interpretación de 2AB+Art+Ay. . . 124
8.1.4. Significado de los 6 Códigos Especiales Críticos y Sum-Pond6. . . 125
8.1.4.1. Trastorno leve. . . 125
8.1.4.2. Trastorno menos grave. . . 125
8.1.4.3. Trastorno más grave. . . 126
8.1.4.4. Significado de MOR . . . 126
8.1.5. Significado de la Calidad formal y niveles de distorsión de las M. . . 127
8.3. Resultados. Análisis de resultados. . . 128
8.3.1. Los D son significativamente diferentes de los ND y de los NP de Exner. . . 128
8.3.1.1. Los D tienen perturbado el pensamiento. . . 129
8.3.1.2. Reflejan descontrol ideacional. . . 129
8.3.1.3. Primero piensan, luego actúan. . . 130
8.3.1.4. Son rígidos. . . 130
8.3.1.5. Son dogmáticos. . . 130
8.3.2. Están influenciados por una actividad mental periférica. . 130
8.3.2.1. Necesidades insatisfechas. . . 130
8.3.2.2. Eliminación del registro de necesidades. . . 130
8.3.2.3. Experiencias de presiones estimulares. . . 131
8.3.3. Viven en el mundo de la fantasía. . . 131
8.3.4. Sustituyen la realidad por la fantasía. . . 131
8.3.5. Intelectualizan sus sentimientos. . . 131
8.3.6. Son pesimistas. . . 131
8.4. Conclusiones. . . 132
9. Control y tolerancia al estrés. 133 9.1. Estado de la cuestión. . . 133 9.1.1. Control. . . 134 9.1.2. Descontrol. . . 134 9.1.2.1. Descontrol crónico. . . 134 9.1.2.2. Descontrol situacional. . . 134 9.1.3. Estrés . . . 135 9.1.3.1. Agentes provocadores . . . 135 9.1.3.2. Estrés psicológico . . . 136 9.1.4. Conflicto . . . 137
9.1.5. Significado de las variables. . . 138
9.1.5.1. Significado de EA. (Experiencia Accesible). . . . 138
9.1.5.2. Significado de EB. . . 138
9.1.5.3. Significado de eb . . . 138
9.1.5.4. Significado de es (Estimulación Sufrida). . . 139
9.1.5.5. Relación entre EA y es. . . 139
9.1.6. Índice CDI>3. . . 140
9.1.7. El Estrés en el Sistema Comprehensivo. . . 140
9.1.7.1. Significado de FM . . . 140
9.1.7.2. Significado de m. . . 141
9.1.7.3. Significado de FM+m . . . 142
9.1.7.4. Significado de C‘. . . 143
9.1.7.5. Significado de las Respuestas de Sombreado Di-fuso. . . 144
9.1.7.6. Significado de T. . . 144
9.1.7.7. Significado de V. . . 145
9.1.7.8. Significado de Y. . . 145
9.3. Resultados. Análisis de resultados . . . 147
9.3.1. Control de los D y de los ND. . . 147
9.3.1.1. Descontrolados crónicos. . . 147
9.3.1.2. Descontrolados situacionales. . . 147
9.3.1.3. Casos que se controlan. . . 148
9.3.1.4. Los D son diferentes de los ND y de los adultos no pacientes de Exner. . . 148
9.3.1.5. Los D presentan una actividad mental periférica. 150 9.3.1.6. Los D sienten una excesiva tensión, frustración y/u hostilidad. . . 150
9.3.1.7. Los D están afectados por fuertes tensiones in-ternas que afectan al pensamiento . . . 150
9.3.1.8. Viven con un malestar emocional. . . 150
9.3.1.9. Internalizan la emocionalidad. . . 150
9.3.1.10. Se autocritican negativamente . . . 151
9.3.1.11. Neutralizan las necesidades de contacto afectivo. 151 9.3.1.12. Experimentan sentimientos de abandono. . . 151
9.3.1.13. Son vulnerables a la impulsividad emocional. . . 151
9.3.1.14. Tienen dificultades en el control ideacional. . . . 152
9.3.1.15. Sufren confusión emocional. . . 152
9.4. Conclusiones. . . 152
10.Personalidad de los depresivos. 154 10.1. Características . . . 154 10.1.1. Plan de evaluación . . . 154 10.1.2. Afectividad. . . 155 10.1.3. Autopercepción. . . 155 10.1.4. Relaciones interpersonales. . . 156 10.1.5. Procesamiento de la Información. . . 156 10.1.6. Mediación Cognitiva . . . 157 10.1.7. Ideación. . . 157
El Rorschach y los
depresivos.
El Tema contiene tres asuntos:
1. Valor del test aplicado como instrumento de evaluación de la personalidad. 2. Relación que existe entre persona, personalidad, percepción, proyección,
Rorschach. Y
3. Identificación de los casos.
1.1.
Valor del Rorschach
1.1.1.
Aproximación al concepto
1. El Rorschach es un test perceptivo proyectivo que “desidentificando” la “consigna” y activando recursos y deficiencias suscita respuestas de un objeto, o de objetos interrelacionados o independientes, parecidos a las manchas de tinta.
2. El sujeto, frente a las manchas de tinta, estímulo amorfo, y frente a una instrucción totalmente posibilista (qué podría ser esto, en lugar de lo es-perado: qué es esto), al no tener que responder diciendo la realidad, sino, una posibilidad, se encuentra con un sin fin de respuestas que tiene que seleccionarlas, una a una, para verbalizarlas.
3. En esa situación tan inédita y tan especial se encuentra solo, sin un punto de referencia, es decir, ignora si sus respuestas serán positivas o negativas, acertadas o erróneas, no sabe cuántas respuestas debe dar, intuye que el psicólogo sacará algo de ellas, pero desconoce lo que será. Ante este cúmulo de incógnitas mueve todos sus recursos (cognitivos, emocionales, asociati-vos, conflictiasociati-vos, relacionales, cristalizados todos en sus experiencias) para ejecutar la tarea: dar o no dar una respuesta.
4. Frente a dicha situación y en tales circunstancias, al desconocer la inter-pretación que el psicólogo dará a sus respuestas basadas en la percepción y, algunas en la proyección, los efectos de la “deseabilidad social” (tenden-cia a mejorarse o a empeorarse para no perder las ganan(tenden-cias adquiridas) quedan neutralizados, o, por lo menos, disminuidos. Esto quiere decir que las respuestas, no están influenciadas directa, ni voluntariamente por la “deseabilidad social”.
1.1.2.
Validez y fiabilidad del Test
Las opiniones de los autores acerca de la validez y de la fiabilidad del test son opuestas. En efecto: Fernández Rocío (1981, pág. 39) dice: "En líneas generales tenemos que concluir diciendo que las técnicas proyectivas hasta el momento no han probado las características necesarias para ser consideradas como ins-trumentos científicos. Esto no quiere decir que en el futuro -y a través de un replanteamiento general sobre ellos- no puedan conseguir resultados que los ava-len".
Vernon (1933) encontró fiabilidades relativamente bajas en todas las varia-bles del Rorschach, excepto R.
Ante estas opiniones se indica lo siguiente: El Rorschach tiene muchos estu-dios que avalan los resultados.
En efecto: Benjamin y Ebaugh (1938), Hertz y Rubenstein (1939), Brosin y Frornm (1940), Frost (1948), Levine, Grassi y Gerson (1943); Rabin y Sander-son (1947), Ruesch y Finesinger (1941),-Siegel (1948), Wallen (1948), Wishner (1948), Sarbin (1939), Young y Higginbotham (1942), Brussel, Grassi y Mel-nieker (1942), Hitch (1943) demostraron la validez del test. Las exigencias de espacio impiden indicar los resultados de estos estudios.
Ford (1946). Thornton y Guilford (1936), Orange (1953), Holzberg (1960-1977), Kelley (1942), Kerr (1936), Kelley, Margulies y Barrera (1941), demostra-ron la fiabilidad del test. Las exigencias de espacio impiden señalar los resultados de estos estudios.
Se concluye con la opinión de Anderson y Anderson (1978, Pág. 184): "Tanto el enfoque molar, como el molecular y el experimental, han contribuido a que el test de Rorschach se fuese transformando paulatinamente en un método de análisis de la personalidad bien fundamentado científica y experimentalmente”. La opinión de Anderson y Anderson está avalada por Exner (1974, pág. 11): "Es uno de los mejores métodos de que disponemos para obtener una descripción útil de la personalidad individual". Su afirmación está avalada por los datos acumulados de más de 100 estudios completos, (1981).
Se eligió el Sistema Comprensivo de Exner porque incluye partes considera-bles de Beck y de Klopfer, elementos de Herzt, Piotrowski y Rapaport-Shafer y, no en forma arbitraria, sino intentando incluir lo mejor de cada uno de los sistemas y se quedó con las variables que empíricamente cumplían las exigencias de fiabilidad y validez.
1.2.
Relaciones conceptuales.
Tal como queda indicado, el Rorschach es un test perceptivo proyectivo de evaluación de la personalidad. Esto lleva consigo el conocer, al menos somera-mente, la relación que existe entre personalidad–persona, percepción–personalidad, percepción-Rorschach, proyección-personalidad, proyección-Rorschach.
1.2.1.
Relación entre personalidad-persona.
El concepto personalidad es difícil de definir con exactitud. Ha constituido y constituye en la actualidad un problema. Se problematiza más aún cuando se pretende relacionarlo con el contenido del concepto persona. Los dos conceptos tienen un historial de siglos. Como el objetivo de nuestro trabajo no es la solución de estos problemas, nos abstenemos de señalar definiciones y nos contentamos simplemente con indicar un matiz diferencial entre los dos conceptos.
La persona es la entidad total, el ser humano actualizado, el fundamento de la personalidad.
*La personalidad, en cambio, connota aspectos estructurales. A ella perte-necen el carácter, temperamento, afectos, impulsos, inteligencia, las huellas de la cultura y de la sociedad, las perturbaciones y actos fallidos.
La persona es algo cuasi absoluto que permanece. Constituye una unidad específica de funcionamiento que se autoregula, no es exclusivamente mental, ni neural; es la reunión de las dos actividades.
La capacidad para relacionar e interpretar estímulos por un lado y para controlar y fijar las respuestas por otro, constituye una medida de la integridad y unidad como sistema de funcionamiento.
La personalidad se hace, es algo "in fieri", en trance de hacerse y en riesgo de frustrarse. Es algo dinámico. Está en constante cambio y desarrollo. Se desarro-lla según la clase particular de influencias fisiológicas, psicológicas y físico-socio-culturales. Entre todos estos aspectos se da una interrelación intrapsíquica, es decir, interrelación entre impulsos, hábitos, afectividad, ideas, valores, actitu-des específicas y generales entre sí y la totalidad con el medio ambiente tanto "conductual" como geográfico circundante.
1.2.2.
Relación entre percepción - personalidad.
Este acápite y el siguiente tienen su razón de ser por cuánto el Rorschach es un test de percepción y de proyección tal cuál se explicará en su momento.
Brummer y Goldman (Abt. 1967) demostraron que la percepción depende: 1. De un grupo de factores funcionales o de personalidad, sobre todo de las
necesidades y de los mecanismos aprendidos que controlan estas necesida-des (incluso mecanismo de defensa).
2. Depende de las valoraciones, actitudes, opiniones, ideas sobre la realidad. 3. Depende del estado de ánimo y de la familiaridad con los estímulos.
Demostraron, además, que los factores subjetivos predominan sobre los facto-res externos, sobre todo cuando el campo de los estímulos se pfacto-resenta vago y ambiguo.
Por lo tanto, cuanto mayor es la necesidad de un objeto socialmente valorado, más marcada será la actuación de los determinantes de la conducta. Algunos determinantes, como ciertos estados emocionales o ciertas motivaciones, pueden provocar una distorsión perceptiva y, a veces, estos mecanismos de distorsión operan inconscientemente.
Esta demostración permite inferir que la persona percibe, soluciona y elabora sus producciones verbales según sea su personalidad.
1.2.3.
Relación entre percepción - Rorschach
El Roschach es un test perceptivo proyectivo.
Klopfer (1966, Pág. 22) dice: "La relación existente entre percepción y per-sonalidad es un supuesto básico subyacente a la técnica del Rorschach. El modo como un individuo organiza o "estructura" las manchas de tinta al formar sus percepciones refleja aspectos fundamentales de su funcionamiento psicológico ... Sus percepciones son seleccionadas y organizadas en función de sus necesidades "proyectadas", experiencias y patrones habituales de respuesta como también por las cualidades físicas de las manchas en sí. "
Bohm (1968, Pág. 405 afirma: “El test de Rorschach se basa, evidentemente, en la Hipótesis fundamental de que entre lo percibido y la personalidad debe existir un isomorfismo".
Tranque García (1942, Pág. 63) se expresa así: "Frente al cosmos abrevia-do del test, repite en parte, cada sujeto, de manera esquemática y abreviada, el trabajo de extraer de un caos sensaciones indiferenciadas, de percepciones tumultuosas, un mundo estructural, diferenciado y personal: su mundo".
Estos criterios parece que son lo suficientemente claros y demostrativos. Rapaport (1959) señala el “modus operandi”
En el proceso de percepción y selección está presente el "examen de la reali-dad", es decir, la persona trata de adecuar sus producciones a los estímulos de las manchas teniendo una actitud crítica de control.
Según Rapaport (1959) si las aptitudes perceptuales organizadoras y la acti-tud crítica son débiles, será incapaz de pasar mucho más allá de la vaga impresión total de la mancha. Sus respuestas serán vagas, pobres y hasta arbitrarias, tales como mapas o radiografías o áreas diminutas o periféricas.
Si la organización perceptual es arbitraria, las áreas elegidas para las res-puestas se desviarán de las articulaciones obvias de las manchas y/o dará como respuestas un contenido incongruente con el área escogida.
Si los procesos asociativos son pobres, el sujeto no dispondrá de una mayor provisión de ideas para nutrir sus respuestas y éstas, o bien faltarán o serán de contenido vago, o en caso de ser específicas, se reducirán a las llamadas respuestas populares.
Una efectiva actitud crítica de control, o sea una adecuación entre la reali-dad I.e. manchas de tinta y los "engramas preexistentes", no permite que las
respuestas arbitrarias o absurdas se hagan conscientes o que sean verbalizadas en caso de haber alcanzado la conciencia.
Una actitud hipercrítica hace poner en duda o simplemente negar las res-puestas más evidentes.
Una actitud hipercrítica, aptitudes perceptuales organizadoras débiles y/o material asociativo escaso, conducen al fracaso inevitable del probando.
1.2.4.
Relación entre proyección - personalidad
El término proyección fue empleado por primera vez, en sentido psicológico, en 1895 por Freud. Freud (1967), tratando de explicar el caso de una enferma paranoica, describe el mecanismo utilizado como un desplazamiento. Todas las veces en las que se produce una transformación interior se la puede atribuir, ya a una causa interna, ya a una causa externa. Si algo impide elegir lo interior se opta por lo exterior, I.e., se desecha una idea que el yo no tolera y a la que es preciso expulsar. De este modo, el concepto de proyección en la paranoica, se presenta como un mal uso de un mecanismo psicológico corriente, I.e. normal.
El mismo Freud posteriormente cataloga a la proyección como un síntoma de la paranoia. La proyección consiste en la represión de una percepción interna y en lugar de ella, el contenido, tras de recibir una cierta transformación, llega a la conciencia en forma de percepción procedente del exterior.
En este proceso se advierten tres operaciones: 1. Represión de un sentimiento: amor.
2. Conversión en lo contrario: odio.
3. Atribución del odio al objeto que despertó el amor.
Se trata de una proyección patológica. Hay un fin defensivo, un rechazo, una oposición entre el mundo interior y el exterior.
Freud habló también de la proyección normal. La describió como un "me-canismo primitivo" mediante el cuál se proyecta, hacia afuera las percepciones interiores, incluidas las sensoriales. Las sensaciones desempeñan un papel capi-tal en la representación del mundo exterior. El término "primitivo" parece ser sinónimo de fundamental, no evolucionado.
El primero que dio el nombre de proyectivas a las pruebas de las manchas de tinta de Rorschach y al T.A.T. fue Frank en 1939.
Según Frank el mundo privado de la persona se revela en todo lo que ejecuta y a lo largo de toda su vida sean cuáles fuesen las circunstancias y los estímulos. A partir de este momento la proyección es entendida de diversas maneras. Para Murray (1953) la proyección es un hecho bastante evidente. Toda per-sona proyecta casi inmediatamente sus experiencias, sus propias peculiaridades o preocupaciones en el objeto evocador es.
Rapaport (1959) indica que la estructura psicológica se hace palpable en las acciones, reacciones, elecciones, producciones, creaciones, etc.
Robert (1967) entiende por proyección un mecanismo por el cuál la persona percibe como si estuvieran en el mundo exterior, en los otros, estados afectivos que le son propios.
Boech (Bohm, 1968) no parece coincidir. Señala que la proyección es un intento de adaptación en un estado de elevada presión hacia ella (tensión de la necesidad) y disminuida .capacidad de alcanzarla.
1.2.5.
La proyección en el Rorschach
Rey (1962) afirma que el test proyectivo es un revelador privilegiado de una actividad constante y normal. En nuestras acciones ante las cosas todo es proyección.
Anzieu (1962, Pág. 2) dice: "El método proyectivo consiste en presentar al sujeto un material que esté lo menos estructurado posible pidiéndole que lo organice a su manera, lo cual no puede hacer sin proyectar sobre él, la estructura de su propia personalidad".
En el Rorschach la proyección se encuentra en las respuestas de movimiento, en las respuestas de calidad formal negativa, en las respuestas que corresponden a algunos Códigos Especiales.
De estas descripciones se deduce que la proyección consiste en permitir la exteriorización de las estructuras psíquicas y en revelar el dinamismo de la persona.
1.2.6.
Definición de estructura.
Se entiende por estructura, ni más ni menos, como lo entienden los físicos (mutatis mutandis), es decir, como algo integrado por elementos y fuerzas ten-dientes a mantener precisamente la estructura y a efectuar la función en relación con otras entidades. Es lo que sucede en la personalidad. La personalidad tiene sus propios y únicos elementos y fuerzas psíquicas que la mantienen y funciona de acuerdo con sus características peculiares.
Los aspectos estructurales de la personalidad son tendencias determinantes que entre una excitación de estímulos adecuados originan actos de ajuste y actos expresivos, mediante los cuáles la personalidad se vuelve observable. Los actos de ajuste son únicos en el tiempo, espacio y cualidad.
El ajuste no es una mera adaptación reactiva (animales y plantas) sino hu-mana (encierra una gran medida de conducta espontánea y creativa respecto del ambiente. Exige dominio y no sólo adaptación pasiva. Cuando el ajuste es inadecuado se produce la inadaptación. Estos conceptos serán explicados pos-teriormente.
1.3.
Identificación de los casos.
1.3.1.
La depresión en los cuestionarios.
Muchos son los cuestionarios existentes que evalúan la depresión de los adul-tos: cuestionario de Beck (1961), Versión Española de Vásquez, C. cuestionario de Hamilton (1965). cuestionario de Zung (1965), Versión Española de Conde, V. El MMPI de Hathaway (1943), Adaptación Española de TEA. cuestionario de Lubin (1965), Versión Española de Avila, A.
1.3.2.
La depresión en el SC
Wiener (Cit. por Exner, 1994, pág. 302), habla de la ambigüedad, inconsis-tencia y excesivas generalizaciones en las que incurren las actuales acepciones del término. Dice: "el término depresión es utilizado indiscriminadamente co-mo una etiqueta para un estado, un rasgo de carácter, un signo, un síndrome, una enfermedad, como una definición categorial y, junto a todo ello, como un concepto explicativo".
En las investigaciones, Wiener toma tres tipos de sujetos que suelen ser diagnosticados como depresivos o sufrir un trastorno afectivo:
El 1º corresponde a los que están emocionalmente alterados.
El 2º, a los que se muestran cognitivamente pesimistas, aletargados y derro-tados.
Y el 3º, a los que se sienten inermes y desvalidos, incapaces para afrontar la complejidad de los problemas.
Los resultados revelan que los datos del primer grupo y los del segundo se solapan, razón por la cuál fueron unificados, y que los correspondientes al tercer grupo no discriminan, razón por la cuál, fueron empleados para elaborar el Índice de Inhabilidad Social, CDI.
El Sistema Comprehensivo de Rorschach, después de varios estudios, pre-senta el Índice de Depresión (DEPI), constituido por 15 variables codificadas en siete indicadores. El Índice es positivo cuando contiene cinco o más indicadores. Si es menor de cuatro carece de significación estadística y si es de seis o de siete es más concluyente.
El Índice está conformado por: FV+VF+V>0 o FD>2 Compljs.Col-Somb>0 o S>2 3r+(2)/R>.44 y Fr+rF=0 o 3r+(2)/R <.33 Afr<.46 o Compljs.<4 SumSH>FM+m o SumC’>2 MOR>2 o 2AB+Art+Ay>3 COP<2 o Aislam./R>.24
Los ND son los que tienen DEPI< 5. .
Elementos cognitivos: FD>2, MOR>2, 3r+(2)/R>.44 y Fr=0 o <.33 , Inte-lect.>3, Complejs<4.
Elementos relacionales: COP<2, IndAisl>.24.
En el Estudio, entre depresivos y no depresivos, son estadísticamente signifi-cativas: HPura<2, (2), (Hd), a, W, D, Walto:Mbajo, P<4, SumBr6, SumPond6, DQ+, (DQv/+ + DQv)>2, FM>5
1.3.3.
Sujetos.
En teoría, una muestra representa conductas semejantes y conductas dife-rentes, idiosincráticas, es decir, representa sentimientos, actitudes, rasgos, cul-turas. Si se acepta que el Rorschach refleja conductas semejantes (sentimientos, actitudes, rasgos) y conductas idiosincráticas (sentimientos, actitudes, rasgos propios), se asume que las variables plasmadas en valores significativamente diferentes representan grupos diferentes.
En el Rorschach las actitudes, los sentimientos, los estilos están representados en variables. El SC de Exner propone unos estadísticos válidos y fiables para la estructura de la personalidad de una muestra de 700 adultos no pacientes.
El Rorschach es aplicado a sujetos voluntarios que no han acudido ni al Psicó-logo, ni al psiquiatra. El ser aplicado a sujetos voluntarios tiene un “handicat”: incluir sujetos con problemas psiquiátricos. Sin embargo, la voluntariedad es utilizada y es reconocida explícitamente por los autores que a continuación son mencionados.
Alvarez (1993, pág.10) dice: “La muestra se compone de voluntarios, lo que no excluye que entre nuestros sujetos existan individuos con problemas psiquiá-tricos”.
Silva (1990, pág. 34) lo reconoce: “En la formación de esta muestra no hemos respetado el criterio de ausencia del historial psiquiátrico. Todos los sujetos ejercían sus actividades corrientes. Es por lo tanto posible que en uno u otro caso el grado de equilibrio o ajuste mental no sea siempre normativo”.
Lo remarca Fúster (1997, Pág. 58): “Todos ellos han sido voluntarios y el único criterio de exclusión es el de haber recibido, en alguna ocasión, trata-miento psicológico y/o psiquiátrico. Por ello no es sorprendente que entre sus componentes aparezcan 16 con CDI positivo, 9 con DEPI de 6 o 7, y 1 con SCZI positivo”.
Como se puede observar, estos autores reconocen el riesgo de la voluntarie-dad. El Estudio asume ese riesgo. La voluntariedad puede proceder de diferentes y múltiples motivaciones: desde la sencilla colaboración desinteresada, la expe-rimentación de una nueva vivencia, hasta el deseo de averiguar si la sospecha de un “me encuentro fatal” es real. Ese “me encuentro fatal”, puede reflejarse en el Rorschach si es real, o no, si es un farol. Los sujetos enmarcados en esa sospecha, debieron acudir al Psicólogo, y al no acudir, están incluidos en la muestra.
La muestra del Estudio corresponde a 258 protocolos de sujetos no pacientes de Madrid, de 17 a 55 años, 121 hombres y 139 mujeres, de nivel económico medio.
1.3.3.1. Depresivos (D).
De los 258, 65 (25 %) tienen DEPI>4: 26 hombres y 39 mujeres. Corresponde a los casos clínicamente depresivos (5 %) y el resto, a los que tienen rasgos depresivos. Este dato no es inusitado. El porcentaje de una muestra de Barcelona de Alvarez (1993) es mayor: DEPI>4, 34 %.
1.3.3.2. No depresivos (ND).
El 75 % restante corresponde a los 193 casos cuyo DEPI es menor que cinco. Representa a casos que no son depresivos, ni tienen una predisposición a la depresión. Con el fin de facilitar la contabilización de los datos se suprimen los impares (50 %). De este modo la muestra de los ND está representada por 94 casos. En este grupo no hay depresivos, pero figuran 16 casos (10 %) con CDI>3; 3 con PTI>3; 1 con HVI Positivo y 1 con OBS Positivo. De este modo, la muestra para el Estudio está conformada por 159 casos
El objetivo del Estudio es ver si las diferencias son significativas. Para cum-plir con el objetivo propuesto, se evalúa la personalidad de los D y de los ND mediante el Rorschach SC.
1.3.4.
Evaluación de la personalidad.
Los criterios de aplicación, codificación e interpretación corresponden al “Sis-tema Comprehensivo” de Exner.
Se evalúa la estructura de la personalidad examinando los temas correspon-dientes a la Modulación de los Afectos, al Control y Tolerancia al Estrés, a la Autopercepción, Relaciones Interpersonales, Proceso de la Información, Media-ción Cognitiva e IdeaMedia-ción.
En cada tema se indica una aproximación al concepto y el significado de cada una de las variables. El significado está ilustrado por lo que dicen Rors-chach, Klopfer, Beck, Rapaport, Piotrowki, Loosli Usteri, Bates Ames, Beis-mann, Bohn, Alcock, Exner.
1.3.5.
Elaboración de los datos
En cada uno de los ocho Temas, se utiliza la misma muestra, el mismo procedimiento y se realizan los mismos cálculos. Se calcula la t de Student de las variables paramétricas. Para las variables no paramétricas se buscan los porcentajes de las frecuencias y mediante el Método de las Proporciones de dos Poblaciones se calcula la z. Los Resultados están consignados en sendas tablas. Se analizan los resultados y se indican las conclusiones.
Afectividad.
2.1.
Estado de la cuestión.
El contenido de la afectividad es muy complejo. La afectividad impregna toda la actividad psicológica de una persona desde que nace hasta que muere. Se articula con el pensamiento e influye, a veces tenue y otras intensamente, en los juicios, decisiones, acciones y conductas. En muchas ocasiones es maneja-ble y dirigimaneja-ble; en otras, incontrolamaneja-ble. Las emociones, a lo largo del desarrollo personal, van de más a menos violentas y los elementos cognitivos de menos a más sofisticados. En la vida real los aspectos cognitivos y los afectivos son inseparables.
El contenido de la afectividad, como el contenido de los impulsos, emociones, sentimientos y afectos tiene dimensiones imprecisas.
Por experiencia sabemos lo qué es la afectividad, lo que producen en nosotros, las emociones, los sentimientos, los impulsos, pero cuando pretendemos definirlos surgen las dificultades.
Bleuler, (cit. por Rorschach, 1964, pág. 93) piensa que el contenido del con-cepto afectividad comprende "los afectos, las emociones, los sentimientos de placer y displacer” Aceptamos esta opinión. Por lo tanto, las manifestaciones de la afectividad estarán representadas por reacciones impulsivas, emocionales, sentimientos, afectos.
2.1.1.
El mundo de los impulsos.
Dice Rorschach (1954, pág. 96): "Compréndase aquí; bajo el término de im-pulsos, las repentinas descargas afectivas que, de acuerdo con la correlación general entre la afectividad y la motividad, son acompañadas por abruptas y simultáneas descargas motrices. Los impulsos constituyen el grado máximo de la inestabilidad emocional".
El contenido de este concepto se ve perfectamente plasmado en la conducta del infante. Un impulso se convierte de inmediato en acción; impulso y acción son casi simultáneos. El infante es incapaz de esperar. Si algo desea tiene que
obtenerlo inmediatamente. Lo hace acuciado por la urgencia de su deseo. No evalúa el grado de importancia o de peligro. Cuando actúa totalmente o no actúa. Tiende a repetir una y otra vez la actividad realizada, es reiterativa. El ego infantil, comenta Allport (1973) no es maduro, ni está organizado.
Al contenido del concepto impulso, señalado por Rorschach, Jarspers (1970, pág. 144) citando a Thiele, añade una matización: el impulso, puede ser descrito "como una tendencia de descarga originariamente sin objetivo y sin dirección de un desasosiego y de una tensión torturantes”. Esta descripción puede ser obser-vada en ciertos adultos "inmaduros". Un esquizofrénico, por Ej., salta, golpea, corre sin ningún control. Su actividad es típicamente impulsiva. •"Las descar-gas" no son contenidas, ni contenibles, ni controlables. Se mueve sin objetivo, es decir, sin sentido.
2.1.2.
El mundo de las emociones.
El contenido de este concepto despierta mucho interés. Dumbar encontró 4.717 publicaciones referidas a la emoción desde 1910 hasta 1953. Esto significa que cada autor describe el suyo.
Ante la abundancia de tanta literatura, se indica una descripción basada en López Ibor (1963). La emoción es un estado afectivo que se representa con cierta agudeza, producido casi siempre por un estímulo sensorial y acompañado de un correlato fisiológico manifiesto y evidente.
Los datos de la observación manifiestan que una persona frente a un estímulo cualquiera reacciona, “responde”. En la reacción se pueden observar:1º, el modo y 2º, el grado de la intensidad de la responsividad.
2.1.2.1. Modo de reaccionar.
El modo de reacción depende de la estructura emocional de la persona, de cómo es considerado el estímulo.
La responsividad es muy compleja. Puede manifestarse entre estas dos formas polarizadas: Una, pasiva y otra, activa. Lo matizamos con un ejemplo. Una persona ante un grave disgusto:
a. O permanece inmóvil de cuerpo, de mirada, abatida, inerte, respira len-tamente.
b. O se agita físicamente, da grito jadea, tiene los puños crispados, llora. c. O permanece tranquila y serena.
Este "modo" de reaccionar está condicionado por el modo de ser de la persona y por el modo de considerar el estímulo.
El estímulo puede ser considerado como agradable o desagradable, fácil o difícil de realizar.
2.1.2.2. Intensidad de la reacción.
La intensidad de reacción también puede ser polarizada en muy alta y vio-lenta o en lo contrario.
Cuando es violenta, adopta la forma de crisis, dura poco tiempo, entonces tenemos la llamada "emoción-choque" y, en caso contrario, tenemos, eI ’senti-miento’.
En la emoción-choque se pueden observar manifestaciones fisiológicas y psí-quicas. La persona se siente perturbada; siente alteraciones más o menos pro-fundas, agudas, súbitas y pasajeras del ritmo circulatorio; siente latir eI corazón; enrojece o palidece; le sudan las manos y tiembla; y cuando la perturbación es muy violenta, afecta, inclusive, al sistema digestivo. Estos efectos son extremos. En general, los efectos de la emoción pueden originar dos tipos de compor-tamiento: hacen que la persona se vuelva crédula, sugestionable, la aproximan al comportamiento infantil, o permiten detectar lo conveniente o peligroso, con tiempo y distancia.
Puede estimular o paralizar la actividad mental. En uno u otro caso, (ex-citación o depresión) dicha actividad nunca es idéntica a la normal por cuanto produce una disminución del control voluntario y, por lo tanto, un aumento de la impulsividad.
2.1.3.
El mundo de los sentimientos.
El contenido de este concepto es amplio y, por lo tanto, impreciso. Ya lo dijo Jaspers (1970, pág. 134): "Mientras existe una claridad bastante general respecto a lo que es una sensación, una percepción, una representación, una idea, quizás también respecto a lo que es un movimiento instintivo o un acto de voluntad. Con respecto a la palabra y al concepto de sentimiento impera la voluntad, la falta de claridad ya sobre el sentido de la palabra en los casos especiales. Ordinariamente se llama sentimiento a todo lo psíquico que no se puede poner en el mismo plano con los fenómenos de la conciencia del objeto, ni con los movimientos instintivos y los actos de la voluntad.
La imprecisión se manifiesta en las diversas descripciones de los autores. Son cualidades, para Kruger, Lipps. Son estados del yo, para Scheler, López Ibor, Lersch. Son tendencias, disposiciones de la personalidad, para Claparede. Sin embargo, en general, la imprecisión no origina una confusión con las sensaciones, impulsos o emociones.
2.1.3.1. Diferencias.
En efecto, los sentimientos se diferencian de las sensaciones en que la sensa-ción encierra en sí una nota de objetividad, es decir, da una visión del mundo externo y la persona puede percibirlo en estado "neutro"; en cambio, el senti-miento encierra en sí mismo una nota de subjetividad, de intimidad, es decir, la persona percibe "su mundo" interior y lo integra en su estado.
Los sentimientos se diferencian de los impulsos en que el impulso es más indiferenciado y va hacia aquello que lo alimenta, por Ej., el impulso sexual, en general, se dirige a todas las personas del sexo opuesto. En cambio, el sentimiento es algo más delimitado y puede alimentarse a sí mismo. (El amor platónico). Sin
embargo, sentimiento e impulso son algo "duradero" y el sentimiento depende, como condición necesaria, del impulso.
Los sentimientos se diferencian de las emociones en razón de la intensidad y del tiempo. Los sentimientos son estados de ánimo que se proyectan sobre el medio ambiente, son estados del yo que manifiestan cómo se encuentra una persona en relación consigo misma; mientras que las emociones son modalidades de sentirse afectado por el medio ambiente en un momento determinado.
2.1.3.2. Clasificación.
Las manifestaciones de la persona son innumerables. Innumerables son, por lo tanto, las clasificaciones de las manifestaciones. Se indica la de Scheler.
Scheler (cit. por López Ibor, 1963) clasifica los sentimientos en: a) sensoriales, b) vitales, c) anímico s y d) espirituales.
1. Los sentimientos sensoriales son los que se encuentran más próximos a la corporalidad. Tienen una significación teleológica. Sirven al instinto de conservación. Obedecen en general, a procesos locales, Vgr. El dolor. 2. Los sentimientos vitales indican cómo esta la totalidad del ser. Están
ín-timamente relacionados con los sentimientos sensoriales, Vgr., tristeza, miedo, angustia.
3. Los sentimientos anímicos son una modalidad del yo. El yo, en ellos toma activamente una actitud, Vgr. "yo me encolerizo". Son reacciones a los estímulos externos. Se ligan al sentido de lo percibido (significado) y no a la percepción misma.
4. Los sentimientos espirituales o de la personalidad son los que se funden con la persona. No son modos de estar, son modos-de-ser.
Los estados del yo, es decir, el estado habitual de ánimo de una persona no suele manifestarse con variaciones acusadas. Cuando así no sucede, es decir, cuando hay alteraciones, se manifiestan entre dos polos opuestos: en un extre-mo: angustia, tristeza, tedio, inhibición; en el otro: alegría, éxtasis, entusiasmo, exaltación.
Los estados del yo pueden ser modificados por la persona. Eso significa que "sintoniza" con el medio ambiente, que es capaz de ser influenciada y de reac-cionar, pero también de "irradiar" a los demás. Al ser influenciada y al irradiar, puede manifestarse entre dos extremos: por un lado, rigidez, bloqueo o congela-ción de la afectividad; y por otro, labilidad afectiva.
La rigidez o bloqueo están caracterizados por la incapacidad de modificar el estado de ánimo que está fijado en alguna de sus modalidades, a pesar de la intensidad de los estímulos.
La labilidad afectiva está caracterizada por las típicas variaciones del estado de ánimo, bruscas e inmotivadas, de gran intensidad y breve duración. La per-sona llora y ríe sin transición de una a otra acción. La manifestación del estado de ánimo es aparatosa.
2.1.4.
El mundo de los afectos.
El contenido del concepto afectos tiene algo del contenido de las emociones y del contenido de los sentimientos, según se desprende de las descripciones hechas por Jaspers (1970), López Ibor (1963), Rapaport (1959).
Jaspers considera a los afectos como sucesos del sentimiento, un fenómeno complejo de gran intensidad y con manifestaciones concomitantes y consecuti-vas, dentro de las cuáles se puede considerar a las emociones.
Según López Ibor, en la práctica, los afectos suelen confundirse con las emo-ciones, por cuanto tienen en común el ser estados reactivos, producidos desde fuera; sin embargo, en el afecto se enfatiza la impresión que el mundo exterior produce, en cambio, que en la emoción se enfatiza el correlato vegetativo que la acompaña.
Rapaport llama afecto no sólo a la rabia infantil, a la cólera del adulto acom-pañado de movimientos expresivos, sino también a los sentimientos subjetivos de adultos bien controlados que muestran ligera o ninguna experiencia afecti-va y también a la ira de los compulsivos supercontrolados que sólo saben que podrían o deberían estar enojados.
De todo lo anterior, se infiere que los afectos y las emociones son estados reactivos, producidos por estímulos externos. En el afecto, sin embargo, se en-fatiza la impresión que produce el estímulo del medio ambiente; mientras que en la emoción, las alteraciones fisiológicas que la acompañan.
Los afectos pueden ser sentimientos cuando tienen una larga duración y falta la conciencia de la causa que los producen.
Los impulsos, las emociones, sentimientos y afectos influyen en el modo de ser y de actuar de la persona.
La interacción con los demás es fuente de reacciones afectivas que pueden ser adecuadas si son moduladas, o inadecuadas si son desproporcionadas, constreñi-das, evitaconstreñi-das, o descontroladas. La persona tiene que saber apreciar y expresar sus afectos, debe tratar de comprenderlos sin minimizar, ni exagerar su impor-tancia.
2.1.5.
Madurez afectiva
El término madurez, en un sentido amplio, significa una evolución hacia la plenitud que implica transformaciones y un progreso en relación con lo que antes existía. Matizamos este concepto contrastándolo con el concepto de inmadurez. El concepto inmadurez indica la persistencia en el estado adulto de reacciones propias de la infancia, sea por un simple retraso debido a ciertas circunstancias de la vida, sea por el hecho de la fijación y regresión en estadios arcaicos del desarrollo como consecuencia de sucesos traumatizantes.
La inmadurez psíquica implica inadaptación, es decir, un fracaso en las reac-ciones ante los estímulos del medio ambiente.
Según De Moragas (1972, pág. 76): "El mundo es un constante productor de estímulos; el hombre es un constante productor de reacciones. Cuando la reacción es adecuada al estímulo, cuando hay un equilibrio entre el estímulo y
la respuesta, la vida del ser es una vida adaptada. Cuando el tipo de reacción no corresponde a la índole del estímulo, cuando la reacción es insuficiente o desmedida, comienza la inadaptación". Pierre Male concuerda con este criterio. La inadaptación implica también un nivel elevado de aspiración, es decir, por encima de las posibilidades.
Según Lersch (1968, pág. 7) la adaptación es un proceso mediante el cuál "todo organismo para llegar al autodesarrollo y conservar la vida necesita de las condiciones de su peri mundo, éstas no suponen empero un sistema rígido e invariable; antes al contrario, el organismo es capaz, dentro de determinados límites, de adaptarse mediante la autorregulación a nuevas condiciones ambien-tales, inhabituales hasta un momento dado".
2.1.5.1. Ajuste.
El ajuste está modificado constantemente por cambios internos y externos. En este proceso intervienen la acomodación y la asimilación.
La acomodación es la adaptación del individuo al medio ambiente. El adulto manda, el niño obedece.
La•asimilación es la adaptación del medio ambiente al individuo. El indivi-duo es un superhombre, dominador, conquistador.
El animal se adapta mediante el instinto y la actividad se cristaliza en há-bitos; el hombre se adapta mediante el instinto y la razón y su actividad se cristaliza en hábitos y metas por conseguir, trascendentales, unas, no trascen-dentales, otras.
El hombre por el instinto se aproxima al animal, pero por la razón se aleja de él, pues es capaz, para adaptarse, de renunciar, esperar, demorar, solucionar inteligentemente los problemas, lo cuál le permite rejuvenecerse continuamente. Por Ej., ante una invasión de insectos, el instinto responde con movimientos reflejos; la razón, con dosis de insecticidas.
Según estas afirmaciones, el ser viviente se ajusta a su medio ambiente.
2.1.6.
Maduración de la personalidad
Siguiendo el criterio de los autores, en particular él de Allport (1965), parece que la personalidad madura: a, desarrollándose; b, diferenciándose y c, integrán-dose.
2.1.6.1. Desarrollo
"Toda personalidad -dice Allport (1965, Pág. 118)- se desarrolla en forma continua desde el estadio de la infancia hasta la muerte y durante todo este lapso, aunque cambia, “persiste". Según este autor dos cosas resultan claras: el cambio y lo que persiste.
Se entiende por crecimiento un conjunto de procesos que conducen hacia la autorealización definitiva, i.e., hacia la plenitud.
En el conjunto de procesos se da una interacción de factores endógenos (íntra-personales): impulsos, sentimientos, motivaciones, valores y de factores exógenos (interpersonales): roces emocionales con la realidad exterior.
Cuando las circunstancias son propicias, es decir, cuando hay armonía y cooperación entre los diversos factores, el desarrollo es óptimo y se traduce en un comportamiento adecuado, adaptado.
Cuando las circunstancias son negativas el crecimiento se estaciona, no pro-gresa, regresa y se traduce en un comportamiento inadecuado, rígido, tenso, ansioso inadaptado.
En el crecimiento, conviene enfatizar más lo fisiológico. Cuando existe cual-quier tipo de lesión, sobre todo cerebral, repercute indiscutiblemente en el desa-rrollo de la estructura de la personalidad total.
Las lesiones del sistema nervioso dan lugar a un deterioro de la personalidad que impide un adecuado conocimiento del mundo exterior.
La enfermedad somática no produce una desintegración del psiquismo, sino una reacción o conmoción, frente a la cuál el sujeto se siente afectado por un ataque a los fundamentos biológicos de la personalidad.
La regresión se caracteriza por el retroceso o el regreso a niveles más tem-pranos; se caracteriza por la renuncia a la madurez ya alcanzada. (Enuresis). Parece que es producida, por experiencias muy duras, cuando la persona ha sido fuertemente contrariada. Los experimentos realizados por Garret (1958) en animales y niños confirman estas afirmaciones.
2.1.6.2. Diferenciación
Se ha señalado en el apartado anterior que la persona progresa psíquicamente de un estado menos desarrollado hacia un estado positivamente más evolucio-nado. Pues bien, la diferenciación es el aspecto del crecimiento significativo del desarrollo de la personalidad. El crecimiento significativo tiene unas metas: la "actuación propia", es decir una plena diferenciación y un mezclarse armonioso de todos los aspectos.
La indiferenciación está representada en el recién nacido, viene al mundo en un estado de indiferenciación.
En el afecto, casi todas sus actividades van acompañadas de movimientos auxiliares sin sentido ("sinquinesias"). La actividad es global. Tiene poca ca-pacidad para la respuesta graduada y para la demora. Pero esta estructura va transformándose con el paso del tiempo. Los movimientos van siendo cada vez más adaptativos y precisos. Va surgiendo la inhibición.
La inhibición tiene un papel transformador. Destruye el comportamiento infantil reduciendo la expresión emocional generalizada y violenta hasta el punto de que en la persona adulta no queden sino manifestaciones de lo socialmente admitido, un leve gesto, por ejemplo.
A veces la inhibición es rígida y entonces vuelve a la persona incapaz de ha-cer, sentir o pensar ciertas cosas y su función consistiría en sustraer a la persona de la angustia que le producirá si pretendiese hacerlas, sentirlas o pensarlas.
2.1.6.3. Integración.
La integración, dice Allport (1965, pág. 157) "significa formación de todos más amplios y de mayor contenido a partir de unidades separadas de comporta-miento". Esto significa que de lo múltiple emerge lo uno. Así se opera dentro del individuo una "unificación" y se manifiesta por una ausencia de conflictos. En caso contrario, se origina una desintegración y se manifiesta por una regresión o una disociación. En estos casos es difícil la adaptación.
Según Allport (1965, pág. 160): "El proceso de la disociación ocurre cuando algún sistema dotado de coherencia no consigue integrarse con el resto de la vida personal y se convierte entonces en un "complejo" independiente, en una organización a prueba de toda exigencia lógica que resiste la influencia curativa del sentido común y también otras experiencias que podrían neutralizarlo" .
Según las opiniones mencionadas parece que una persona desarrollada armó-nicamente, diferenciada y "unificada" no debe presentar signos manifiestos de inadaptación, en otras palabras, se presupone sana psíquicamente o sea adap-tada y adaptable.
2.1.7.
Características de la madurez
El abanico de las características del concepto madurez es amplio y variado. Para indicar las características de la madurez, se estima que es menester distinguir entre la madurez ideal y la real.
La ideal sería una meta por conseguir; y la real de cada persona, la que le corresponde de acuerdo con la edad cronológica.
Se indican las características señaladas por Maslow, por referirse a personas autorealizadas, las de Allport, por ser el autor más cognotado en este tema y las de Erickson, por representar una línea psicoanalítica.
Maslow (1998) señala algunas características que han alcanzado ciertos hom-bres autorealizados que los distinguen del término medio de la gente.
Son las siguientes: percepción superior de la realidad; mayor aceptación de uno mismo, de los demás y de la naturaleza; mayor espontaneidad; mayor capa-cidad de enfoque de los problemas; mayor independencia y deseo de intimidad; mayor autonomía y resistencia a la indoctrinación; mayor frescura de apreciación y riqueza de reacción emocional; mayor frecuencia de experiencias superiores; mayor identificación con la especie humana; mayor creatividad; cambio (los clí-nicos dirían mejoramiento) en las relaciones interpersonales, en la escala propia de valores; estructura caracterológica más democrática.
Allport (1965) indica que la personalidad madura tiene las siguientes carac-terísticas:
Amplia extensión del concepto de sí misma; capacidad de establecer rela-ciones emocionales con otras personas, en la esfera íntima y en la esfera no íntima; seguridad emocional fundamental y aceptación de sí misma; percepción, pensamiento y actuación con penetración y de acuerdo con la realidad exterior; capacidad de verse objetivamente a sí misma (introvisión), de conocerse a sí
misma; sentido del humor y convivencia mediante una filosofía unificadora de la vida.
Erickson (1973), dentro de la línea de investigación psicoanalítica señala una lista de atributos que deben ser conseguidos normalmente en cada etapa de la vida:
Lactante: sentido básico de la confianza.
Primera infancia: sentido de autonomía. Edad de juego: sentido de iniciativa. Edad escolar: aplicación y capacidad.
Adolescencia: identidad personal. Juventud: intimidad.
Edad adulta: generatividad. Edad madura: integridad y aceptación. Dada la importancia del tema vale la pena indicar lo que caracteriza al niño y lo que caracteriza al adulto.
2.1.7.1. Características del niño y del adulto
Según Watson (1965), Monedero (1976), Gemelli (1952), Gessel (1967), las características serían las siguientes:
Niño. Una de las características de la estructura infantil de la personalidad es el egocentrismo, es decir, una incapacidad de ponerse en lugar de otra persona y mirar el aspecto que desde allí tienen los acontecimientos y las cosas. Relaciona casi todo con su yo que lo considera como centro del mundo. Es normal. Resulta, tanto de la falta de discriminación entre el yo y el medio ambiente, como del énfasis en el proceso de asimilación, lo cuál no le permite establecer relaciones y comparaciones porque se relaciona con muy pocas personas y cosas.
Adulto. En cambio, el adulto goza de una específica autonomía frente a sí mismo y frente a los demás, a quienes tiene en cuenta y con quienes colabo-ra. Está dirigido hacia afuera, es decir, hacia fines socializados y culturalmente compatibles. Tiene conciencia de sus posibilidades y limitaciones. Planea el fu-turo con inteligencia y perspicacia. Tiene una variedad de intereses: sociales, afectivos, políticos, religiosos, teóricos, estéticos.
El niño es realista (objetivo) pero su realismo, no es el realismo del adulto. Considera como vivos y conscientes a un gran número de seres: "La luna nos mira y nos sigue". Da órdenes a las cosas y si no le obedecen se enoja. Atribuye a los objetos oficios y papeles que tienen que desempeñar y define las cosas por su utilidad. No analiza. Capta conjuntos.
El adulto examina el mundo interior (autoconocimiento, comprensión de sí mismo) en comparación con el mundo de la realidad. Analiza, I.e., reflexiona, Capta el todo (el todo difiere del conjunto en que éste es algo amorfo y aquél algo organizado. Analiza los acontecimientos y con mayor independencia de los propios deseos, sentimientos y pensamientos, basándose en un firme sentido de la realidad y liberándose de las fijaciones y fantasías infantiles.
El niño racionaliza, es decir, adecua la concepción de la realidad a sus im-pulsos y deseos.
El adulto razona, es decir, adecua sus impulsos y creencias al mundo de la realidad. El razonamiento descubre las razones reales de los actos; la racionali-zación encuentra buenas razones para justificarlos.
2.1.7.2. Grado del desarrollo emocional
Se indica ahora el grado de desarrollo emocional y el grado de madurez del niño. Como lo estiman Watson, Gessell, Monedero, Bühler, Gemelli, el grado está caracterizado por etapas y frases claves.
El el recién nacido, según Watson (1965), tiene 3 emociones fundamentales: miedo, cólera, amor.
El niño, según Gessell (1967), en la segunda infancia (3-7 años) se manifiesta: tímido, obstinado, sumiso, negativista, con afán de dominio, de propiedad, con necesidad de protección y afecto.
El niño en la 3a infancia (7-12 años) se manifiesta más consciente, más absorto, menos obediente, activo, interesado por las relaciones con los demás, libre de tensiones, independiente y directo, inquisidor; tiene una actitud de "no me importa", de autocrítica; busca y pone a prueba su yo haciéndolo entrar en conflicto con el yo de los demás.
La efectividad adulta está caracterizada por una determinada libertad, por una posibilidad de crear nuevos lazos y una apertura hacia el porvenir. El hom-bre afectivamente maduro goza en sus contactos de una comodidad y de una seguridad que faltan precisamente en el inmaduro.
La madurez afectiva va marcada por un desarrollo gradual de la indepen-dencia emocional de los padres y de los que, en alguna manera, los representan hasta alcanzar el desarrollo pleno de la autoconfianza. Este desarrollo implica liberalización de los sentimientos de inferioridad que resultan de la comparación del propio yo con el yo de los demás.
El hombre afectivamente maduro es autónomo, pero inserto en su historia y en su contorno social. Es sexualizado, pero sin "reprimir" su instinto, ni de-jarse dominar por él, no es "reprimido" porque la "represión" niega una salida consciente y abierta a los deseos incómodos o no socializados y parece ser causa y efecto de conflictos. Es adaptado y adaptable, capaz de hacer variaciones y cambios, pero sin ansiedad e inseguridad. Lo dicho presupone acomodación y asimilación. En la acomodación el individuo se adapta al medio ambiente. En la asimilación el medio ambiente se adapta al individuo. El resultado de es-tos procesos complementarios es el ajuste, es decir, esa capacidad potencial de adaptación.
El hombre afectivamente maduro actúa conscientemente i.e., decide y orga-niza la decisión. Su decisión y ejecución son motivadas. En la motivación están implicados todos los aspectos de la personalidad como realidad interior ya sean positivas (deseos, conocimientos), ya sean negativos (miedos, aversiones) o como lazos emocionales con el medio ambiente.
El hombre emocionalmente maduro es adecuadamente controlado. No per-mite que un impulso se convierta inmediatamente en acto. Lo pone bajo la dirección de la razón y de la voluntad. A veces, lo ejecuta en contra de las "resistencias”.
El control adecuado, equilibrado: no es rígido, constrictivo, excesivo. Un control excesivo y cuánto más excesivo hace que los afectos sean más pobres