INSTITUTO NACIONAL DE LA PESCA
COMISIÓN NACIONAL DE ACUACULTURA Y PESCA
Plan de Manejo
para la Pesquería de Camarón
C O N T E N I D O CAPÍTULO I Presentación CAPÍTULO II Marco Jurídico CAPÍTULO III
Ámbitos de Aplicación del Plan de Manejo III.1 Ámbito biológico
III.2 Ámbito geográfico
CAPÍTULO IV
Descripción de la pesquería IV.1 Importancia
IV.1.1 Problemática IV.2 Especies objetivo IV.3 Captura incidental IV.4 Tendencia histórica
IV.5 Disponibilidad del recurso IV.6 Unidad de pesquería
IV.7 Infraestructura de desembarco IV.8 Proceso o industrialización IV.9 Comercialización
IV.11 Grupos de interés
IV.12 Estado actual de la pesquería
CAPÍTULO V V. 1Objetivos
V .1. Conducir la pesquería a niveles de sustentabilidad V. 2. Conservar el rendimiento y el beneficio económico
V. 3. Reducir interacciones entre sectores y con la pesca ribereña V. 4. Reducir interacciones ambientales
V. 5. Promover beneficios económicos para la sociedad V. 6. Asegurar la calidad de los productos pesqueros
CAPÍTULO VI
Indicadores de sustentabilidad VI.I Puntos de referencia
VI.2 Acciones emergentes de manejo
CAPÍTULO VII
Implementación del Plan de Manejo
CAPÍTULO VIII
Programa de investigación VIII.1 Investigación científica VIII.2 Investigación tecnológica
CAPÍTULO IX
Instrumentos de manejo
IX.1 Instrumentos de manejo existentes IX.2 Nuevas medidas de manejo
IX.2.1 Medidas de Manejo Generales
IX.2.2. Medidas de Manejo para el Alto Golfo de California IX.2.3. Medidas de Manejo para el Golfo de Tehuantepec
CAPÍTULO X
Programa de Administración Pesquera Integral y Sustentable X.1.Regulación Pesquera
X.1.1 Actividades comprometidas X.2. Administración Pesquera
X.3 Programa de Retiro Voluntario de la Flota Camaronera X.3.1. Criterios Generales
X.3.2. Requisitos para la Solicitud del Apoyo.
X.3.3. Derechos y Obligaciones de los Beneficiarios del programa:
CAPÍTULO XI
Programa de Inspección y Vigilancia XI.1 Características del programa
XI.2 Elementos principales de verificación XI.3 Estrategias
XI.4 Herramientas del programa XI.5 Programa en temporada de veda
CAPÍTULO XII
Programa de Capacitación XII.1 Introducción
XII.2 Objetivos
XII.3. Temática de los Cursos
XII.4. Criterios de Elegibilidad de la Población Objetivo XII.5. Alcances
XII.6. Sobre los cursos
XII.7. Apoyo a los eventos de capacitación XII.8. Sobre los instructores
XII.9. Procedimientos generales XII.10. Presupuesto
XII.11. Programación, seguimiento y evaluación XII.12. Unidades de medida
CAPÍTULO XIII
Revisión del Plan de Manejo
XIII.1. Procedimiento para realizar cambios al Plan de Manejo
CAPÍTULO XIV Costos de manejo
CAPÍTULO I Presentación
En el Programa Sectorial SAGARPA 2001-2006, el aprovechamiento de los recursos pesqueros y acuícolas es considerado como factor de seguridad nacional. Los recursos pesqueros y acuícolas son parte importante del quehacer económico y social, por ser fuente importante de ingresos económicos y alimentos para la población, además de que aportan insumos para la industria y generan divisas por la venta de productos de alto valor. En el ámbito local, son elementos fundamentales del ingreso de segmentos importantes de la población, y de esa forma impulsan el desarrollo económico regional.
Desde una perspectiva económico-social, las pesquerías nacionales son actividades complejas que generan redes de valor. Por la biodiversidad de los ecosistemas en hábitats marinos, costeros y continentales en los que los recursos están inmersos, cada pesquería posee una dinámica singular y ello determina en cierto grado que para la explotación de los recursos objetivo se requieran sistemas de pesca particulares, manejo específico e infraestructura adecuada. Cada pesquería es una cadena productiva, con su propia racionalidad económica y social.
Desde la óptica del manejo pesquero y conservación de especies, la diversidad de las pesquerías hace necesarias múltiples consideraciones. Los recursos pesqueros son renovables, pero con una capacidad finita de renovación y el grado de conocimiento de la dinámica de los recursos o pesquerías es variable. En algunos casos existe información limitada y mucha incertidumbre acerca del estado de las poblaciones. No obstante, las demandas de acceso (demanda social) se acercan cada vez más al límite de la disponibilidad de los recursos (oferta biológica), o la rebasan. En este sentido, la planeación de medidas de investigación y manejo es una tarea delicada, que requiere aplicar el principio de precaución.
En su primera parte, el Programa de Acuacultura y Pesca 2001-2006 (PAP) retoma como elemento fundamental las actividades de investigación sobre los recursos pesqueros y acuícolas. De esa forma impulsa la participación de los sectores productivo, académico y de los tres órdenes de gobierno en la definición de esquemas de administración y en la evaluación de oportunidades para el desarrollo y fomento de la pesca y la acuacultura. Este instrumento marco se desenvuelve en torno a seis objetivos: 1) Establecer políticas públicas para aprovechar los recursos pesqueros y acuícolas de manera sustentable, 2) Promover el incremento de la rentabilidad económica y social del sector pesquero y acuícola, 3) Otorgar y propiciar certeza jurídica en la actividad pesquera y acuícola, 4) Normar el ordenamiento pesquero y acuícola bajo los principios de sustentabilidad y pesca responsable, 5) Involucrar a los sectores participantes en la investigación pesquera, y 6) Optimizar el aprovechamiento comercial de los productos pesqueros.
Las líneas estratégicas definidas son, establecer con base en el conocimiento científico-técnico, esquemas de manejo de los recursos pesqueros y acuícolas, e impulsar la participación de los sectores productivo, académico y de los tres órdenes de gobierno en la definición y evaluación de oportunidades para el desarrollo de la pesca y la acuacultura. Concretamente, los Procesos y Proyectos consignados en el PAP son desarrollar un programa de evaluación de los recursos pesqueros, prospectar sitios para el desarrollo de zonas de acuacultura, crear y establecer comités consultivos regionales, y elaborar Planes de Manejo para los recursos pesqueros y acuícolas.
En el ámbito de la rendición de cuentas instrumentado por la actual administración federal, el Sistema de Metas Presidenciales es una herramienta de seguimiento de los logros a obtener por los integrantes del gabinete del Poder Ejecutivo. Su principal objetivo es establecer un compromiso entre el titular del ejecutivo y los Secretarios de Estado, en relación con el cumplimento de metas estratégicas que reflejen los resultados de su administración. Una de estas metas estratégicas o Macrometas de la SAGARPA es la publicación de Planes de Manejo Pesquero, siendo la CONAPESCA la Unidad Responsable.
Los Planes de Manejo Pesquero son instrumentos de ordenamiento diseñados para generar o articular información fundamental para orientar el quehacer en la intrincada red de valor que representan las pesquerías. La complejidad de la actividad implica objetivos de diversa índole. Los Planes de Manejo consideran al ordenamiento pesquero como un proceso de planeación y ejecución de acciones encaminadas al desarrollo sustentable de la actividad pesquera que propicie el desarrollo regional y contribuya a elevar el nivel de vida de la población vinculada a esta actividad. Entre sus objetivos sociales y políticos están: 1) Integrar y actualizar información biológica, socioeconómica y jurídica, 2) Proveer disposiciones de administración y regulación para el aprovechamiento, con criterios de sustentabilidad, y 3) Incidir en el mantenimiento, recuperación y fomento productivo de los recursos. En el caso de pesquerías artesanales o ribereñas, los Planes están orientados a desarrollar estrategias de manejo, a fin de promover su uso sustentable, disminuir presiones del sector productivo, y promover incrementos en la oferta regional de empleos y alimentos.
Los objetivos anteriores tienen premisas fundamentales que se constituyen en objetivos generales orientados al desarrollo sustentable, tomando en cuenta los atributos de los recursos y la dinámica de las pesquerías: 1) Conservar la biomasa y el reclutamiento, 2) Conservar el rendimiento y el beneficio económico, 3) Reducir interacciones con otras pesquerías o actividades, 4) Reducir interacciones ambientales, 5) Promover beneficios económicos para la sociedad, y 6) Asegurar la calidad de los productos pesqueros.
El Plan de Manejo de la Pesquería de Camarón contiene tres rubros fundamentales: I. Descripción del recurso y la pesquería, con énfasis en la
problemática que enfrentan. II. Objetivos del manejo pesquero y estrategias para alcanzarlos. III. Programas específicos.
Para su elaboración, se definieron los conceptos del contenido y se diseñó una estructura común para organizarlos, con el propósito de dar unidad y consistencia a todos los documentos. Esta estructura general quedó plasmada en forma de un guión temático, que se detalla a continuación: Presentación, Marco Jurídico, Ámbitos de Aplicación (biológico y geográfico), Resumen Ejecutivo, Descripción de la Pesquería, Objetivos de Manejo, Indicadores de Sustentabilidad, Líneas de Investigación (científica, tecnológica, socioeconómica), Instrumentos de Manejo, Implementación del Plan, Revisión del Plan, Costos del Manejo, Glosario, Abreviaturas, Acrónimos, Referencias y Anexos.
El Plan de Manejo de la Pesquería de Camarón, como instrumento de planeación a largo plazo para el ordenamiento de esa actividad, incluye acciones y elementos con una estructura lógica general. Su contenido está diseñado de forma que siendo un documento ejecutivo, facilite la instrumentación de la política pesquera nacional para la pesquería de camarón, dentro del marco jurídico e institucional. Ya que los recursos pesqueros son muy dinámicos por su relación con el ambiente y las fuerzas del mercado, este Plan debe estar en posibilidad de ser revisado y actualizado con una periodicidad que responda a la dinámica misma de la pesquería.
Una característica del Plan, es que reconoce el papel y la importancia de los actores sociales involucrados en la red de valor, promueve su organización y facilita su participación activa en la instrumentación y revisión, lo cual es una manifestación explícita del manejo participativo o co-manejo.
CAPÍTULO II Marco Jurídico
La pesquería de camarón, al igual que otras en México, se rige por la Ley de Pesca (Diario Oficial de la Federación, 25-junio-1992), que es una ley reglamentaria del Artículo 27 de la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos. En ella se establecen las condiciones de acceso al recurso así como los derechos y obligaciones de los usuarios y/o armadores, los artículos aplicables al manejo y conservación de los recursos pesqueros son el 1o., 2o. y 3ero. fracción VI. Otras leyes concurrentes son: a) Ley de Metrología y Normalización, concerniente a la emisión de Normas reglamentarias de las pesquerías y, b) Ley General de Sociedades Cooperativas que rige la organización y funcionamiento de las sociedades de producción pesquera (Diario Oficial de la Federación, 3.08.94);y c) Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), relativa a la preservación y restauración del equilibrio ecológico y protección al ambiente y acervo biológico del País.
Como instrumento normativo específico para la pesquería de camarón, se cuenta con la Norma Oficial Mexicana 002-PESC-1993 (DOF, 1993) y sus modificaciones y apéndices normativos (DOF, 1997) relativos a las redes suriperas, chinchorros de línea y dispositivos excluidores de tortugas. Las medidas reglamentarias actuales consideran la aplicación de vedas, restricción del esfuerzo y la reglamentación de artes de pesca.
Por su parte, la Norma Oficial Mexicana NOM-009-PESC-1993 (DOF, 1994) establece el procedimiento para determinar las épocas y zonas de veda para la captura de las diferentes especies de la flora y fauna acuáticas en aguas de jurisdicción federal de los Estados Unidos Mexicanos.
También se cuenta con la Carta Nacional Pesquera (CNP) y su anexo (DOF, 2004), documento que constituye un instrumento jurídico normativo que contiene, entre otros aspectos, el estado que guardan las poblaciones y sus pesquerías, así como los lineamientos y estrategias de manejo por región de las pesquerías en México. El nuevo Reglamento de la Ley de Pesca (DOF,29/09/99) establece que la CNP y sus modificaciones o actualizaciones deberán ser aprobadas y publicadas en el Diario Oficial de la Federación mediante acuerdo expedido por el titular del ramo.
Existe otra instancia en el contexto normativo de la pesquería de camarón en México que es el Comité Nacional de Pesca y Acuacultura, cuya función es la de hacer concurrir al sector pesquero involucrado previo a la toma de decisiones, a través de reuniones para la exposición de resultados y propuestas institucionales sobre investigación, ordenamiento, vigilancia y manejo de la pesquería, así como del estado que guarda el mercado nacional e internacional, culminando en la adopción de decisiones sobre fechas de inicio y término para una temporada de pesca o veda así como otras especificaciones operativas. En estas reuniones,
donde participan los diferentes sectores involucrados en la pesquería de camarón, se presentan diferentes opciones técnicas de manejo relativas a fechas de inicio/término, así como su viabilidad biológica, técnica, operativa, política, económica y social. Una vez tomada la decisión, ésta es posteriormente publicada en el Diario Oficial de la Federación.
Por último, debe tenerse presente la normatividad y planes de manejo particulares que emanen de las reservas de la biosfera como las del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, la del Vizcaíno, áreas de protección especial como en las Islas del Golfo de California, entre otras.
CAPÍTULO III
Ámbitos de Aplicación del Plan de Manejo
III.1 Ámbito biológico
Las capturas de camarón en el Pacífico mexicano se componen principalmente de 5 especies: Camarón azul (Litopenaeus stylirostris), camarón blanco (L.
vannamei), camarón café (Farfantepenaeus californiensis), camarón rojo o cristal
(F. brevirostris), y el camarón blanco del sur (L. occidentalis). No obstante, es notoria la presencia en la captura comercial de otras especies de camarones peneidos de importancia potencial, como los camarones de roca (Sycionia
penicillata, S. ingentis y S. disdorsalis); y otros camarones de talla pequeña pero
muy abundantes como el cebra (Trachypenaeus pacificus), el rosadito (Solenocera
mutator) y el botalón (Xiphopenaeus kroyeri).
III.2 Ámbito geográfico
Farfantepenaeus californiensis.- El camarón café es registrado en fondos
arenosos y arcillosos (Hendrickx, 1996), desde la Bahía de San Francisco, California, E.U.A., hasta Callao, Perú, incluyendo todo el Golfo de California y las Islas Galápagos (Hendrickx, 1986). Se encuentra en todo el litoral del Pacífico mexicano, aunque su distribución no es uniforme. En el Golfo de California es muy abundante, principalmente en la parte central y norte, pero es escaso frente a las costas de Nayarit y Jalisco; entre Colima y Guerrero su proporción es baja, y abundante en Oaxaca, Chiapas y costa suroccidental de la Península de Baja California (Figura 1). Las mayores capturas se obtienen entre las 11 y 40 brazas de profundidad. Es la especie más importante en las capturas comerciales de la flota de altura, alrededor del 65-70 %, sin menoscabo de su participación en las pesquerías artesanales como las de la costa occidental de Baja California Sur y de Sonora; aunque recientemente se ha registrado que en los sistemas estuarinos y lagunares del centro y norte de Sinaloa las abundancias de esta especie han crecido de manera conspicua (Madrid et al., 2002).
Litopenaeus vannamei.- El camarón blanco, ha sido registrado desde Mazatlán,
Sinaloa, México hasta Caleta La Cruz, Perú (Méndez, 1981). Es una especie que habita también fondos arenosos y arcillosos ( Hendrickx, 1996). En México se distribuye desde la Bahía de Yavaros, Sonora hasta la frontera con Guatemala, y su distribución no es uniforme en todo el litoral. Esta especie es menos abundante con respecto al camarón azul desde Yavaros, Sonora hasta el río San Lorenzo, Sinaloa; sin embargo, desde este río hasta Nayarit es la especie dominante, y en los sistemas lagunares la proporción de captura es hasta del 95%. A pesar de los reportes de sus capturas hasta la profundidad de hasta 50 brazas, la mayor abundancia y captura se encuentra entre las 5 y 15 brazas de profundidad en el
mar. De igual forma es una de las especies de mayor importancia en las capturas del Golfo de Tehuantepec (Figura 1).
Litopenaeus stylirostris.- El camarón azul se distribuye desde Punta Abreojos, Baja
California Sur, México, hasta Tumbes, Perú, incluyendo el alto Golfo de California (Hendrickx, 1996). En la costa occidental de la península de Baja California Sur esta reportado como importante desde la laguna de San Ignacio, aunque no es registrado en las capturas comerciales desde el sur del sistema lagunar de Bahía Magdalena-Almejas hasta la Bahía de la Paz, B.C.S. (García-Borbón, et al., 1996). Es la segunda especie de mayor abundancia en la porción central y norte del Golfo de California y la dominante en las lagunas, estuarios y bahías ubicados desde el norte de Mazatlán hasta el río Colorado. Desde el río San Lorenzo, ubicado al norte de Mazatlán, hasta la frontera con Guatemala, es menos abundante que el camarón blanco. La especie prefiere las aguas poco profundas, y en el mar su distribución batimétrica alcanza las 25 brazas. Forma parte importante de las capturas de todo el Golfo de California y en la costa occidental de la Península de Baja California, hacia el sur de Sinaloa disminuye su importancia en las capturas (Figura 1).
Figura 1. Distribución geográfica de las principales especies de camarón que se explotan en el Océano Pacífico mexicano.
Farfantepenaeus brevirostris.- El camarón cristal se distribuye desde el norte de
Sinaloa, México, hasta Cabo Blanco, Perú (Hendrickx, 1996), habitando sobre fondos arenosos, limosos y arcillosos (Méndez, 1981; Hendrickx, 1986, 1996). En México se le registra desde el río San Lorenzo, Sin. hasta la frontera con Guatemala, con mayor abundancia en los alrededores de Mazatlán y el Golfo de Tehuantepec. Durante diciembre y enero se registran las mayores capturas de
esta especie. Este camarón es pequeño en relación con las otras tres especies y se le captura entre 25 y 50 brazas; es frágil al manejo y regularmente se le pesca cuando las capturas de las otras tres especies han disminuido (Figura 1).
Litopenaeus occidentalis.- La distribución del camarón blanco del sur es reportada
de manera muy discontinua, desde Chiapas, Golfo de Tehuantepec, México, en el norte de El Salvador hasta Isla Lobos de tierra, Tumbes, Perú, Islas galápagos, Ecuador (Méndez, 1981; Hendrickx, 1996). Es una especie de hábitos estuarinos (Rodríguez de La Cruz, 1981) y del subgénero de camarones blancos (Litopenaeus), es la que muestra la menor participación en las capturas comerciales del Pacífico Mexicano, por su reducida distribución en aguas mexicanas, por su bajo rendimiento en la pesca, y por su pequeño tamaño, a pesar de que se le encuentra entre las 1 y las 95 brazas de profundidad (Méndez, 1981).
CAPÍTULO IV
Descripción de la pesquería IV.1 Importancia
Reconociendo a los recursos marinos como recursos naturales renovables propiedad de la nación, y que el Estado administra y regula su aprovechamiento a través de la pesca como una actividad extractiva generadora de riqueza, empleo y bienestar para la población, es importante ubicar en el contexto nacional de esta actividad al recurso camarón en México. De acuerdo con el Anuario Estadístico de Pesca para el año 2002 (SAGARPA, 2003), del total de los recursos pesqueros mexicanos, la vertiente del Pacífico contribuye con alrededor del 80 % del total de las capturas. De la pesquería nacional de camarón, el Pacífico contribuye con aproximadamente el 79 % del total. Así, el recurso camarón del litoral Pacífico mexicano, representa una de las pesquerías más importantes de este litoral y del país en general por múltiples razones, entre las que se pueden señalar las siguientes:
Ocupa el primer lugar en cuanto al valor comercial del producto de sus ventas. Por su elevado y dinámico precio en el mercado nacional e internacional, es la pesquería con mayores aportaciones por concepto de divisas a nivel nacional. En 2002, el valor de la producción de camarón ascendió a 5,019 millones de pesos, siendo el 39.9 % del valor total de la producción nacional. Siendo también el primer lugar en volumen y valor de las exportaciones de productos pesqueros; en 2002 se exportaron 25,521 toneladas de camarón, con un valor de 260.3 millones de dólares.
Se sitúa en primer lugar en cuanto al número de embarcaciones mayores y menores. En 2002, el número de barcos registrados para la captura de camarón en México fue de 2,412, de los cuales 1,674 son del Pacífico, lo que representaba el 69 % del total nacional.
Se coloca en primer lugar por cuanto a la infraestructura instalada para la operación de la flota pesquera nacional. La flota camaronera ocupa el 42 % de la longitud de atraque del total nacional.
Se ubica, en promedio, en tercer lugar en el volumen de la producción total pesquera nacional, después de la sardina y los atunes, con un promedio de alrededor de 100,486 toneladas de peso vivo.
Ocupa el primer lugar por cuanto a la generación de empleos directos e indirectos, originando poco más de 37,000 empleos directos e indirectos en el Pacífico mexicano.
Ocupa el primer lugar en la problemática social y política que genera la administración de la pesquería, incluyendo los costos de vigilancia dada su alta vulnerabilidad en todas sus etapas de su ciclo de vida.
Como recurso, obtiene el primer lugar por cuanto a su potencial de crecimiento en la rama de la acuacultura, creciendo en un lapso menor de 10 años en más del 500 %.
IV.1.1 Problemática
La pesquería se encuentra sobrecapitalizada.
La capacidad de captura de la pesquería ha rebasado las tasas de crecimiento de las poblaciones de camarón propiciando su sobreexplotación.
Actualmente no se puede ejercer un control en los dos fenómenos anteriormente señalados.
La capacidad de captura de la pesquería y los esquemas de administración resultan agravadas por la competencia de los sectores que participan. La manifestación continua y constante de esfuerzo pesquero ilegal y furtivo. Los mecanismos e insumos de inspección y vigilancia de la explotación no
son suficientes.
La distribución espacial del esfuerzo en alta mar no corresponde con la distribución de las abundancias de las especies capturables, como sucede con las concentraciones de las flotas de Mazatlán, Sin. y Guaymas, Son. Falta de control del esfuerzo, particularmente de las embarcaciones
menores.
Se observan deficiencias en el conocimiento del origen espacial y temporal de las capturas.
La aparición de especies no objetivo en la captura (FAC).
La actividad de pesca impacta sobre los fondos y comunidades asociadas a la pesca.
Se desconocen con detalle las interacciones del recurso y el impacto de la pesca con la comunidad.
Se desconoce con detalle el proceso económico de los componentes del sistema secuencial de pesca.
No existe una diferenciación en el manejo de la pesquería de Camarón del Golfo de Tehuantepec, que presenta las siguientes características.
• Se ubica en una zona netamente tropical, posee características fisiográficas y ambientales propias, que lo diferencian del resto del Pacífico mexicano.
• Desde el punto de vista biológico, las especies que lo habitan exhiben un patrón reproductivo no solamente continuo, sino más acentuado que en zonas templadas.
• Bajo un esquema de manejo propio, se considera que el Golfo de Tehuantepec puede convertirse en un área de mayor producción camaronera.
El sector productivo ribereño particularmente en el sur del país, está caracterizado por su inaccesibilidad a créditos, escasa capacitación, bajas tasas de rentabilidad económica y desintegración organizacional.
La pesquería en general muestra una serie de problemas de diversa índole, algunos de ellos ya evidenciados en los niveles de biomasa de las poblaciones y la fragmentación de las poblaciones de camarón blanco y azul; sin embargo, en términos generales es posible ubicar algunos de los más importantes a fin de considerar su atención en un plan de manejo para el recurso.
Sobrepesca
Es de reconocer que un factor muy importante en la afectación de los niveles poblacionales mencionados está relacionado con la magnitud y distribución espacial y temporal del esfuerzo pesquero, tanto artesanal como industrial, aplicado a todo lo largo del Pacífico mexicano. De manera particular se tiene identificado su efecto adverso cuando los niveles de abundancia son bajos y que generalmente corresponden con el final de la temporada de pesca, coincidiendo justo con el inicio del periodo reproductor, lo que trae como consecuencia un detrimento en el umbral mínimo de la abundancia de la población reproductora necesaria para conservar niveles de reclutamiento suficientes que conduzcan a niveles de captura biológica y económica rentables. De igual forma se reconoce el impacto de altos niveles en la mortalidad por pesca al inicio de una temporada de pesca lo que genera un descenso abrupto de la abundancia, trayendo además un descenso en la composición de tallas (edades) de la captura, y por ende de la calidad de las tallas comerciales. Por otro lado, se tiene el impacto de la distribución espacial inadecuada del esfuerzo pesquero, como el observado en la región de Bahía Sebastián Vizcaíno en la costa occidental de la Península de Baja California y entre las bocas de Altata al Perihuete en Sinaloa, cuando la
abundancia es elevada, se concentran hasta 300 a 400 embarcaciones mayores en un área relativamente pequeña. Otro aspecto que debe tenerse presente es la abertura de malla, la cual se ha observado (Rodríguez de la Cruz y Chávez, 1996) no es la idónea para la obtención de mayores capturas y calidad de las tallas comerciales de alta mar. Este problema se ha agravado, como se observa en los reportes de capturas de las últimas temporadas de la flota de Mazatlán, que asciende a más de las 1000 toneladas de camarones juveniles y reclutas y que son reportados en los avisos de arribo como camarón piojo y chico.
Sobrecapitalización
La superioridad de la magnitud de la flota por encima de su valor biológico y económico óptimos, tanto de la pesquería de altura como de la artesanal, ha sido puesta en evidencia en numerosas ocasiones (Rodríguez de la Cruz, 1981; Lluch, 1974, 1977; Rodríguez de la Cruz y Chávez, 1996). Por otra parte existen pocos estudios sobre la productividad y eficiencia de la industria y su comercialización que permita valorar su problemática. Por ejemplo Guzmán (2000) señala para Baja California Sur, que la mayoría de las plantas industriales está diseñadas para operar con altos volúmenes de captura, pero la mayoría opera debajo de su capacidad, particularmente por su dependencia de la materia prima que es altamente variable, siendo por tanto subutilizadas, por lo que la tendencia actual es la creación de plantas industriales pequeñas y eficientes.
Deterioro del hábitat
Ya ha sido señalado anteriormente que los notorios efectos sobre la colonización y extinción de las poblaciones, particularmente de los camarones blanco y azul, están significativamente relacionados con la sobre pesca y el deterioro del hábitat (Madrid et al., 2001, 2001 a). Las consideraciones regionales y de ecosistemas son necesarias en el manejo del recurso. La protección de las cuencas resulta estratégica para el desarrollo de las costas, para lo cual hay que crear planes de manejo ambiental, que consideren que el desarrollo industrial y agroindustrial debe evitar la contaminación letal y subletal del medio ambiente. Las implicaciones de la ausencia de esas políticas o planes de manejo son la baja de la calidad de vida humana de ciudades y poblados aledaños, relacionados con la erosión, azolve y descenso de las poblaciones biológicas, entre ellas las acuáticas comerciales. En el largo plazo el escenario regional en la costa norte del Pacífico mexicano es la creciente escasez de agua en las cuencas, las catástrofes provocadas por inundaciones, y el impacto sobre otras actividades productivas. Así, el desarrollo pesquero de la zona requiere del control por acuerdos regionales de las emisiones actuales de las industrias y agroindustrias, y de las aguas negras citadinas aledañas. Las condiciones de insalubridad de las aguas protegidas ya han sido demostradas en Chiapas, Sinaloa y Sonora (Páez-Osuna, 1988; Becerra-Tapia y Botello, 1995; Carvalho et al., 1996). Existen ya antecedentes de conflictos generados entre industriales y acuacultores, por demandas de contaminación de
zonas de cultivo de camarones. Por otra parte, el asunto de la fauna de acompañamiento (FAC), sigue siendo un problema en relación con la selectividad de las redes de arrastre ya que subsiste la relación de captura camarón/FAC aproximada de 1:10. Se reconoce la destrucción anual de los ambientes de fondos suaves; las comunidades epibéntonicos, meiobentónicos y demersales son afectadas directamente. Las comunidades desechadas en cubierta benefician a los ensambles de aves marinas y a los gremios de carroñeros. Las capturas de las redes camaroneras alcanzan las 1000 especies de cnidarios, crustáceos, moluscos, equinodermos, peces y reptiles en 3 o 4 temporadas de pesca. En una sola temporada de pesca en todo el litoral del Pacífico se pueden capturar unas 600 especies. En este sentido, es de mencionar avances de investigación como el observado en el diseño, construcción y operación de la red Magdalena I utilizada en el complejo lagunar de Bahía Magdalena-Almejas, B.C.S., que incorpora dispositivos excluidores de peces.
Pesca Ilegal y furtiva
Este es probablemente el problema más serio por considerar en el ordenamiento de la pesquería, dado que su existencia es lo que imprime mayor desconfianza en el sector, generando un circulo vicioso de indisciplina para con el respeto a la normatividad correspondiente, aún cuando el origen del problema parte de este mismo sector.
Este problema puede considerarse en apariencia insoluble dada la alta vulnerabilidad del recurso, su elevado valor comercial (formal e informal), por las restricciones para el establecimiento de sistemas de vigilancia de grandes proporciones, y la competencia que implica el actual esquema de manejo al explotar un mismo recurso en estadios de vida y áreas de pesca diferentes. Existen numerosas causas que originan la pesca ilegal y otro tanto que la hacen subsistir. Sin embargo, es menester abocarse en el corto plazo a la solución de las causas que permiten su alta dispersión, rentabilidad y operación.
Desde el punto de vista normativo y administrativo, una solución para ello puede ser la reducción o desaparición a futuro de la competencia entre sectores por un mismo recurso asignando derechos y responsabilidades sobre éste, mediante restricciones al acceso a la explotación del recurso. Es necesario imprimirle a la relación pescador - recurso, cierta base de propiedad y certidumbre (inversión y captura mínimas), que permita que el mismo pescador sea el más interesado en proteger el permiso adquirido y el beneficio a obtener.
IV.2 Especies objetivo
La pesquería del camarón en aguas protegidas, esta prácticamente sustentada en tres especies de peneidos distribuidos en el Pacifico mexicano, Litopenaeus
Farfantepenaeus californiensis (camarón café), mismas que se consideran las
principales especies para la exportación. El camarón azul se ubica en la zona norte del Pacífico, y el blanco en el Pacífico sur, siendo el punto medio aproximado la zona centro de Sinaloa; el ingreso del camarón café hacia las bahías ha sido considerado como menor a las anteriores; sin embargo las capturas de estas especies comienzan a ser importantes en el centro y norte de Sinaloa llegando a ascender hasta el 35% de las capturas (Figura 1).
Tabla 1. Composición relativa de las capturas por especie y puertos de arribo en las diferentes zonas de pesca del Océano Pacífico mexicano.
Zona de pesca Composición de las
capturas (%) Puertos de arribo (%)
Alto Golfo Azul 80, Café 20 Peñasco 70, San Felipe 20, S.
Clara 10
Costa Occidental
Baja California Café 53, Azul 47
La Paz 62, S.Carlos 22, S.Rosalía 7, Bahía Asunción 3,
G.Negro 2, y P.Abreojos 2.
Sonora Centro -
Sur Café 57, Azul 43
Guaymas 90, Yavaros 8, B. Kino 2
Sinaloa-Nayarit Café 58, Azul 26, Blanco
12, Cristal 4
Mazatlán 65, Topolobampo 20, S. Blas 5, otros 10
Golfo de Tehuantepec
Café 47, Blanco 41, Azul y
Cristal resto P. Madero 70, Salina Cruz 30 En alta mar las especies más importantes que conforman el recurso camaronero son el camarón azul ( Litopenaeus stylirostris), el camarón blanco (Litopenaeus
vannamei), el camarón café (Farfantepenaeus californiensis), y el camarón rojo o
cristal (Farfantepenaeus brevirostris). El café es la especie más importante de la pesquería de altura y está presente a todo lo largo del Pacífico mexicano. De manera similar que en aguas protegidas, el camarón azul se ubica hacia el norte (Golfo de California), mientras que el blanco y cristal hacia el sur (Tabla 1).
IV.3 Captura incidental
Una manera de aproximar la pesca incidental en términos cuantitativos es el caso de la flota camaronera o arrastrera de Sinaloa, la cual cuenta con cerca de 600 embarcaciones que operan en la mayor parte de la plataforma continental del Pacífico mexicano hasta las cotas de las 60 brazas, arrastrando un promedio anual de 8 millones de hectáreas. Las redes de estas pesquerías capturan hasta unas 1,000 especies de peces de las cerca de 1,500 existentes en la plataforma
continental hasta la cota de 125 brazas en el Pacífico norte (van der Heiden y Findley, 1986; Robertson y Allen, 1994; Madrid, 1998). Las capturas de peces y otros taxa se extienden a los estuarios y lagunas como en las capturas de juveniles con suriperas, atarrayas y chinchorros y la captura de larvas con redes de plancton del tipo de los chayos. Respecto de las capturas totales de peces diversos autores (Yáñez-Arancibia, 1985; Grande-Vidal, 1985) han planteado que las proporciones de captura de camarones : peces van de 5-10, de lo que se puede suponer, utilizando el menor valor, que se capturan unas 350,000 toneladas, que han sido tiradas anualmente en la plataforma continental en los últimos 10 años. Las estimaciones locales de las capturas de peces por arrastreros se estima en 155 mil t para las costas de Sonora y norte de Sinaloa, 200 mil t para el Golfo de California, cerca de 300 mil para el Pacífico centro y 400 mil para el Golfo de Tehuantepec, un total cercano a 1 millón de toneladas para la plataforma continental del Pacífico, a mediados de la década de los ochenta (Amezcua-Linares, 1985; Grande-Vidal, 1985; Acal y Arias, 1992).
Las pesquerías de redes de arrastre han producido el mayor impacto directo de las actividades humanas sobre la fauna y el paisaje submarino de la plataforma continental y de las zonas de profundidad en gran parte del planeta. Su comparativo directo es la situación de los ambientes terrestres aledaños, en las costas del Pacífico mexicano, por ejemplo, la cobertura de las selvas y manglares se ha reducido en al menos la mitad en los últimos 50 años.
La captura con redes de arrastre de las comunidades de organismos, de otros grupos distintos a los camarones, en las costas del Pacífico mexicano ha sido discutida por Chapa (1956), Chávez-Arvizu (1972), Grande-Vidal (1976, 1985); Yañez-Arancibia (1985), Bianchi (1991), Acal y Arias (1992), Madrid et al (1998), y Godínez et al. (2001). Los peces de las costas del Huizache-Caimanero, entre Sinaloa y Nayarit han sido estudiados por Warburton (1979), Alvarez et al. (1986) y Plascencia (1993); los peces de la costa norte ha sido estudiados por Balart y Castro-Aguirre (1992). Una revisión general de los peces de estuarios, lagunas y plataforma continental de Sinaloa ha sido elaborada por van der Heiden y Findley (1986), quienes enlistan más de 600 especies. Observaciones de la captura actual comparadas con la literatura permiten suponer que en cada viaje con un promedio de 15 días, se capturan junto al camarón cerca de unas 150 especies de peces y cerca de 600 especies para la temporada comercial y de 1,000 especies históricamente.
IV.4 Tendencia histórica
En principio, como se puede notar en la figura 2, las capturas de la flota de alta mar observan un comportamiento cíclico producto de la variabilidad ambiental y de la variabilidad del esfuerzo. Las máximas capturas se registran históricamente en dos momentos, uno con el máximo esfuerzo observado (alrededor de 1,650 barcos) y otro en los 50’s y 60’s con un promedio de esfuerzo alrededor de 800 barcos; en ambos casos esta producción máxima es de alrededor de 27,000 ton
de peso desembarcado. De hecho, casi la misma captura fue obtenida con niveles de esfuerzo diferentes, el primer máximo con el 50 % del observado en el segundo, y que por cierto corresponde al observado en los últimos dos años de la serie. Por otra parte el componente de la serie histórica a partir de 1990 muestra una disminución de la producción con relación a los periodos de los 50-60’s y el de los 70-80’s. Se reconoce una disminución acusada entre los 80’s y 90’s y una tendencia de recuperación hacia un valor medio de 14,000 ton, para luego disminuir al valor observado en el último año de la serie.
0 10,000 20,000 30,000 40,000 50,000 60,000 70,000 56 59 62 65 68 71 74 77 80 83 86 89 92 95 98 01 C a p tu ra Pe s o Vi v o (T o n ) 0 200 400 600 800 1,000 1,200 1,400 1,600 1,800 Ba rc o s Ct Artesanal Ct Industrial Barcos Ct Total
Figura 2. Tendencias de la pesquería de camarón en el Océano Pacífico mexicano. Peso vivo. En la flota de altura de Mazatlán, Sin., se observa algo similar (Figura 3). La descripción general de los datos permiten señalar que la flota que desembarca en Mazatlán ha pasado de 142 a 565 barcos y las capturas en algunas temporadas han alcanzado hasta 50 toneladas por embarcación. El análisis de la temporada actual muestra tendencia hacia 10 toneladas en promedio por embarcación; sin embargo, las capturas en lo general continúan la tendencia a la baja.
El ajuste a una distribución logarítmica normal de la serie histórica de Mazatlán señala que el promedio por embarcación por temporada es de 17 toneladas con una desviación de 1.2 ton/barco; además se desprende que en 31 temporadas (60 % del periodo 1952 - 2003) las capturas oscilaron entre 10 toneladas y 20 toneladas por barco.
0 100 200 300 400 500 600 1952-531957-581962-631967-681972-731977-781982-831987-881992-931997-982002-03 Temporadas Barcos 0 10 20 30 40 50 60
Captura x barco (Ton)
Barcos CPUE
Figura 3. Captura por barco por temporada de los desembarcos realizados por la flota camaronera en Mazatlán, Sin. Desde 1952-1953 hasta 2002-2003.
Para el caso de la flota de Guaymas, Son., también se observa un crecimiento de la flota de 227 barcos en 1962 a alrededor de 400 para las últimas temporadas, en tanto que la rentabilidad de la producción disminuye drásticamente de un máximo de 25.5 ton/barco a 7 ton/barco para la temporada 2002/2003. El promedio histórico de producción es de 4,050 ton por temporada de pesca y una captura por barco de 12.5 ton, aunque en las últimas 10 temporadas el promedio es de alrededor de 9.5 ton/barco. 0 100 200 300 400 500 600 62/ 63 65/ 66 68/ 69 71/ 72 74/ 75 77/ 78 80/ 81 83/ 84 86/ 87 89/ 90 92/ 93 95/ 96 98/ 99 01/ 02 Temporada de pesca Ba rc o s 0 5 10 15 20 25 30 C a pt ur a po r B a rc o ( Ton) Barcos CPUE
Figura 4. Captura por barco por temporada de los desembarcos realizados por la flota camaronera en Guaymas, Son. Desde 1962-1963 hasta 2002-2003.
En la costa occidental de la Península de Baja California, en donde los stocks se encuentran aislados del Golfo de California, se observa (Figura 5) que el tamaño de la flota ha oscilado en menor cuantía. Hay un valor máximo de 50 barcos en la temporada 1997-98 a un mínimo de 15 barcos en la 2002-2003. La producción media de alta mar es de 146 t. Realizando un ajuste a una distribución lognormal de la serie histórica, se observa que el promedio por embarcación por temporada
es de 4.3 ton con una desviación de 1.1, esto sólo para la flota que desembarca en Baja California Sur, sin considerar las capturas de las flotas de Sonora y Sinaloa. Es de hacer notar que la serie de datos es más corta que las anteriores y que corresponde a la etapa en que la abundancia del recurso es baja en la serie de capturas del Océano Pacífico mexicano.
0 10 20 30 40 50 60 86-87 88-89 90-91 92-93 94-95 96-97 98-99 00-01 02-03 Temporada Ba rc o s 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 C a pt u ra por B a rc o ( Ton) Barcos CPUE
Figura 5. Captura por barco por temporada de los desembarcos realizados por la flota camaronera en Baja California Sur. Desde 1986-1987 hasta 2002-2003.
Respecto a la flota de San Felipe, en el Alto Golfo de California, la flota muestra un descenso abrupto (Figura 6) conforme disminuye la abundancia medida como captura por barco (CPUE). El promedio de la captura por temporada es de 145 ton, y ajustando la serie a una distribución lognormal, se obtiene un rendimiento promedio por barco de 8.1 ton y una desviación estándar de 1.4.
0 10 20 30 40 50 60 70 81/ 8 2 83/ 8 4 85/ 8 6 87/ 8 8 89/ 9 0 91/ 9 2 93/ 9 4 95/ 9 6 97/ 9 8 99/ 0 0 Temporada Ba rc o s 0 2 4 6 8 10 12 14 16 C a pt ur a por ba rc o ( ton) Barcos CPUE
Figura 6. Captura por barco por temporada de los desembarcos realizados por la flota camaronera en San Felipe, B.C. Desde 1981-82 hasta 2000-2001.
En general, durante los últimos 10 años la disponibilidad del recurso camaronero del Pacífico mexicano se ubica en promedio en 54.5 miles de t de peso vivo (Figura 7). La magnitud media del recurso disponible por temporada de pesca es de 6,200 t (camarón café – 70%, azul- 30 %) en Sonora; 18,000 t para la pesquería de Sinaloa (azul 26%, Blanco 12%, café 58% y cristal >2%); alrededor de 400 t (en promedio 80 % azul y 20 % café) para el Alto Golfo de California; 431 t (en promedio 53 % café y 47 % azul) en la Costa Occidental de la Península de Baja California; y 6,161 t (40.7 % blanco y 47.3 % café, el resto azul y cristal) en el Golfo de Tehuantepec (Oaxaca y Chiapas). Existen otras áreas de pesca en otras entidades federativas de este litoral con una escasa participación (Figura 8). Es evidente que las especies más importantes en la pesquería son el camarón café, azul y blanco, por lo que las medidas de manejo deben considerar la administración de las tres especies mencionadas (Tabla 1).
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 P e so V iv o ( m il es t o n )
Figura 7. Capturas de camarón en el Océano Pacífico mexicano durante los últimos 10 años.
IV.5 Disponibilidad del recurso
El total de la producción de camarón en el litoral del Pacífico mexicano puede ascender a unas 42 mil toneladas. La biomasa desembarcada de alta mar muestra un promedio de alrededor de 18 mil toneladas, considerando un tamaño de flota promedio (desde 1973) de 1,455 (embarcaciones, por lo que el reparto es cercano a 14 toneladas por barco por temporada. Existe además un reparto previo de la producción entre la tripulación que puede ascender a un 10% del desembarco, de lo que se estima una producción adicional de 1,800 toneladas. Hay además desembarco ilegal de las capturas en alta mar y en playa, que puede ascender a un 20% en el Alto Golfo y a un 40% en Sinaloa, por lo que considerando en promedio un 30%, esta contribución asciende a unas 5,400 t, el total de la biomasa capturada en alta mar. De esta manera, en el Pacífico mexicano, la captura asciende a unas 25,200 t, un rendimiento cercano de 17.3 t por barco por temporada.
En aguas protegidas la contribución desembarcada es de alrededor de 11,300 t y la pesca ilegal puede estar incluida si se considera el proceso de facturación ilegal. Una fracción adicional a la biomasa de aguas protegidas esta dada por la
pesca furtiva e ilegal no facturada que puede ascender hasta en un 50%, es decir unas 5,650 mil t que hace un total de 17,000 t.
0 5 10 15 20 25 30 Si n a lo a So n o ra Ch ia p a s Na y a ri t O a xa ca BC S BC C o lim a G u e rre ro Ja li s co M ich o a cá n P e s o V iv o ( m il e s t o n)
Figura 8. Participación media en las capturas de camarón en el litoral del Océano Pacífico mexicano por Entidad Federativa (SAGARPA, 2001).
IV.6 Unidad de pesquería
En la actualidad, aproximadamente el 60% de la captura anual de camarón en México proviene de operaciones en alta mar y el resto, de actividades en bahías y esteros. Esta pesquería ocupa el primer lugar nacional en cuanto al número de embarcaciones mayores y menores dedicadas a esta actividad. En el 2001, el número de barcos registrados para la captura de camarón en México indica que Sinaloa y Sonora son los Estados con mayor número de embarcaciones y, con excepción de Jalisco y Michoacán, todos los Estados del Pacífico mexicano cuentan con una flota camaronera (Figura 8). La flota camaronera de alta mar tiene un promedio de 25 años, y una fracción importante sufre desperfectos en el inicio de la temporada de pesca. Los barcos con ese promedio de edad están además sobrados en potencia.
Las operaciones en alta mar se efectúan con barcos arrastreros, de los que un 80%, tiene un intervalo de tonelaje neto de 40-80 toneladas; El 77% de las esloras está en el intervalo de 20-25 metros (INP 1985, 1994, 1996, 1998). El aspecto más sobresaliente de la flota es su antigüedad, habiendo barcos entre 0-5 años hasta de más de 30, siendo el 46.8 % de una edad de 11-20 años y de 21-30 años el 42.3%.
La pesca de camarón en las aguas protegidas se realizan con embarcaciones menores, de 0.5-1 de tonelaje bruto, esloras de 4 m y propulsión que varía desde un par de remos hasta grandes motores fuera de borda de 250 HP. El número registrado de embarcaciones menores es de alrededor de 56,412 de las cuales se estima que al menos el 85% se dedican a la captura de camarón. En Sinaloa el censo de embarcaciones menores dedicadas a la actividad de captura de camarón es del orden de 11300.
Alta mar
Las unidades de pesca industrial (o de altura) son los buques mayores de 15 m de eslora, autonomía mayor de 15 días y que operan en zonas entre las 10 y 60 brazas, con potencia de motor de 220 a 624 Caballos de Fuerza. Algunos cuentan con equipo de navegación (navegador por satélite, radar, compás y sonda), comunicación (radio transmisor-receptor) y con bodega hasta de 100 t con sistema de refrigeración para conservar el producto.
El arte de pesca es la red de arrastre, utilizada sólo por la flota industrial. Todas las redes camaroneras están formadas por una bolsa más o menos cónica que se abre al ser remolcada gracias a una línea de flotadores en su borde superior, otra de plomo en el inferior y un par de puertas o portalones. Existen una gran variedad de modelos de redes como resultado de múltiples adaptaciones del sistema de arrastre y a las condiciones de operación. Las más usadas en el Pacífico son: balón, semibalón, fantasma, hawaiana y la voladora. Su diseño y funcionamiento están en función de la potencia nominal, eslora total y capacidad del barco; las más comunes miden alrededor de 21.5 m. Los portalones que se utilizan en el arrastre camaronero son de tipo rectangular plano, construidos de madera, solera y chapa de acero. Su diseño varía en función de la potencia del barco y tamaño de la red y su área fluctúa entre 1.73 y 3.07 m2.
La red de arrastre está unida mediante sus dos relingas (superior e inferior) a los cárcamos ubicados en la parte superior de los portalones. El “espantador” (cadena de acero de longitud menor a la relinga inferior de la red), cuya función es la de mover al camarón para que quede expuesto a la acción de la boca de la red durante el arrastre, se une al cárcamo inferior de los dos portalones.
Las redes de arrastre se han utilizado por más de 50 años, desde el inicio de la pesquería sin modificaciones radicales. El primer cambio de la operación se realizó en los años cincuenta al sustituir la red grande de 80 a 120 pies de relinga superior, por dos redes de 40 a 45 pies, arrastradas por cada banda de la embarcación. Esta innovación tuvo la finalidad de incrementar el área barrida por las redes. Bajo el mismo concepto, en los años setenta algunos barcos instalaron cuatro redes, dos en cada banda unidas en el centro por un patín que se desliza sobre el fondo, sin embargo, esto último ya no está en uso.
La captura se realiza durante las 24 horas con un promedio de seis arrastres por día. La tripulación de las embarcaciones está constituida por: un patrón o capitán del barco, un motorista, ayudante de motorista, un cocinero y dos o tres marineros, cuyo salario está de acuerdo con el precio del camarón en el mercado.
Cuando el capitán elige la zona de pesca, basado esencialmente en su experiencia y en la época del año, larga las redes para iniciar el lance de pesca, el cual varía de dos a cuatro horas con una velocidad promedio de tres nudos. Al finalizar el lance se recobra la red y la captura se deposita en cubierta separándose el camarón y las especies de peces apreciadas en el mercado local
o regional. El resto de la fauna acompañante se regresa al mar como “desecho”, “descarte” o “basura”. El camarón es descabezado y las colas son lavadas, tratadas con salmuera y almacenadas en bodega.
Los principales puertos de avituallamiento y arribo de las capturas de los barcos son: Mazatlán, Sin., Guaymas, Son., Puerto Peñasco, Son., Topolobampo, Sin., Puerto Madero, Chis., Salina Cruz, Oax., San Felipe, B.C., Santa Clara, Son., Yavaros, Son., y La Paz, B.C.S. (Tabla 1).
Bahías y lagunas
Las unidades de pesca ribereña son embarcaciones menores conocidas como "pangas", en su mayoría construidas de fibra de vidrio de 22 pies de largo, 3 a 3.5 t de capacidad y con tres pescadores a bordo. Aunque en las lagunas costeras no se requiere gran potencia de motor, las más comunes son 55, 60, 75, 85, 110, 150 o 200 Caballos de Fuerza. En algunas bahías de Sonora, Sinaloa, Nayarit y zonas de Oaxaca y Chiapas, se utilizan cayucos de madera o fibra de vidrio de 18 pies de eslora. Los más grandes son propulsados con velas y palancas o remos, estos últimos especialmente en zonas someras, como esteros y canales, donde es imposible el empleo del motor fuera de borda.
En lo que se refiere a la pesquería en aguas protegidas, Hernández y Macías (1992) mencionan dos grandes grupos de artes de pesca utilizados en la pesca de camarón: los artes fijos y las redes de enmalle. Los primeros son los tapos y atravesadas construidos de manera similar a base de material natural de la región y en donde no se necesita embarcación para realizar la actividad, y las redes de enmalle de múltiples diseños en los que se consideran a los chinchorros de enmalle y las suriperas o dragones.
Tapos. Se construyen con materiales de la región como viga de palma de llano o
bien de mangle y vara de otate o de palma unidas fuertemente entre si. Las dimensiones son variables. Se construyen sobre los esteros, en los cuales las corrientes de flujo y reflujo de marea son importantes ya que se aprovechan los movimientos migratorios del camarón hacia aguas marinas.
El tapo consta de tres estructuras principales: la cierra que es la cortina que filtra el agua que va desde la orilla hacia el centro de la estructura; el “chiquero” estructura en forma de riñón en donde entra el camarón y otras especies las cuales son capturadas con una red en forma de cuchara conocida en el estado de Nayarit con el nombre de “huitol”; y por último la “orejera”, estructura que encauza al camarón hacia el “chiquero”. En la actualidad los “tapos” que existen y contemplados en la ley de pesca y su reglamento son los “tapos llave” que actúan solo como estructuras de control y confinamiento sin “chiqueros”.
Atarraya. Este arte de pesca es uno de los más antiguos y de uso común en las
que al lanzarse al agua forma un círculo. Existe una reglamentación en cuanto al diámetro que debe de tener la malla, que es de 1”1/4 de pulgada. Es uno de los artes de pesca más generalizado, debido principalmente a que su operación no requiere de equipo especial ni de inversiones considerables. Es un equipo que se lanza tratando de cubrir el objeto de pesca y atraparlo entre sus paños y el fondo. Tiene la forma de un círculo construido en malla en cuyo borde exterior se encuentra una línea de plomos. Las atarrayas son de tres tipos diferentes: simple, con bolsa y “atómica”. Están construidos con monofilamento, el cual le proporciona al arte una mayor velocidad de hundimiento; llegan a tener un radio de acción de 5 m o más y su tamaño de malla es de 1 a 2 pulgadas con un calibre de hilo de 0.30 mm.
Suripera o dragón. Esta red ha desplazado definitivamente a la atarraya de las
bahías de Altata y Santa María La Reforma, Sinaloa, donde se originó y su uso es casi exclusivo de esa región debido a que cubre un área mayor sin esfuerzo físico de la tripulación. El equipo y su operación consisten en una pantalla de red en forma trapezoidal cuyo borde más ancho se desliza suavemente sobre el fondo a la velocidad a la que la lancha es jalada por la corriente y el viento. Esta pantalla, al ser remolcada se inclina formando un ángulo interno con el fondo. En el bordo más angosto, la pantalla termina en tres embudos, de los cuales la mitad de la boca por la cara superior va unida a la pantalla y la otra mitad del borde interior cae por su propio peso para mantenerse abierta. Durante la operación este embudo se introduce en una o más bolsas de unos 30 a 40 cm para formar así una trampa en la que yace el camarón, que al subir por la cara interna de la pantalla, trata de franquearla y penetra en el embudo.
Red agallera. Desde 1985, este arte de pesca empezó a utilizarse con mucha
regularidad por sus altos rendimientos. Su operación requiere de un esfuerzo físico menor que cualquier otro equipo, excepto cuando se recobra la red. Su construcción es muy rápida, es selectivo, captura camarón de mejor talla y menos maltratado. Regularmente tienen una longitud de 280 m, malla de 1 3/ 4 a 2 3/ 4 pulgadas y operan entre 1 y 10 brazas. Se deja operar el arte aproximadamente por 45 minutos a una hora. El enmalle opera como una barrera al contacto con los camarones y cuando éstos "saltan" hacia atrás quedan atrapados entre las mallas de la red. Su eficiencia aumenta considerablemente si se utilizan en mareas vivas. En Sonora y Sinaloa estas redes son conocidas como "chinchorros de línea", las cuales operan en el litoral costero, mientras que en Oaxaca y Chiapas se les denomina "mangas" y son de uso común en los sistemas lagunares Huave y Mar Muerto.
Chango. Este equipo es una copia a pequeña escala de la red de arrastre de los
barcos camaroneros y se requiere de una buena embarcación cuya estructura resista el tirón de la red y un motor no menor a 55 HP. A mayor potencia, mayor área de arrastre. Los arrastres con este tipo de arte mediante embarcaciones menores están prohibidos en aguas protegidas y litoral costero del Pacífico mexicano. El empleo de este arte de pesca es conocido como "changuerismo" y
constituye una de las fuentes más comunes de pesca ilegal, principalmente durante la temporada de veda.
Al parecer, a partir de 1984 en adelante, se introdujeron a la par de los changos, los motores de mayor potencia (75 a 200 HP) favoreciendo el crecimiento de la pesca ilegal, en virtud del abatimiento de los costos en su operación. De igual forma, se incorporaron modificaciones como embarcaciones de menor tamaño, livianas, adecuadas con bodega, sistema hidráulico de recuperación (winche), encendido electrónico, artes de pesca de mayor tamaño y que promedio alcanzan los 21 pies. Una reciente innovación de la pesquería arrastrera o de pequeña escala o changuera de Sinaloa, es la recuperación de las redes o changos con sistemas de boyas conocidos como viagras, con diversos tipos de ganchos de recuperación en sustitución de los malacates o winches.
Chayo. Es un arte de pesca utilizado para la captura de postlarvas cuya estructura
es muy simple. Consiste de una red con malla de 0.5 mm sujeta en los extremos por dos varas y manipulado por dos personas. Las áreas de colecta de postlarvas son los frentes de playa alejados una distancia mínima de 2.5 km en ambos lados de las bocas de bahías, esteros y sistemas lagunares con pesquerías establecidas. Las postlarvas son separadas del resto del plancton con el que son capturadas, depositadas en grandes bidones y transportadas a las granjas de cultivo.
IV.7 Infraestructura de desembarco
De acuerdo con los puertos registrados por la SAGARPA (2002), la flota camaronera del Océano Pacífico mexicano ocupa el 42% de la longitud de atraque del este litoral. Las flotas de Sonora y Sinaloa consideran el 79 % del total del Pacífico (Tabla 2). A pesar de que algunos de los puertos registrados son del todo puertos de arribo y que falta algunos por considerar, como es el caso de Baja California Sur, donde se cuenta a Puerto Alcatraz y Bahía Tortugas, sin que estén considerados otros como Bahía Asunción, Guerrero Negro, San Juanico, y Punta Abreojos. Michoacán, Guerrero y Jalisco no cuentan con una infraestructura y una flota formal para el arribo de camarón.
Por otra parte, para el procesado de camarón se cuenta en el litoral del Pacifico con 177 plantas congeladoras con una capacidad instalada de unas 169 toneladas/hora, ubicando el mayor numero de ellas (67) en el estado de Sinaloa. Se cuenta con congeladoras en todos los Estados del litoral del Pacífico, con excepción de Jalisco, Michoacán y Guerrero. Sinaloa procesa el 58 % del total de la producción desembarcada, Sonora el 36 %, y el resto de los Estados alrededor del 0.8 al 1.8 % cada uno.
IV.8 Proceso o industrialización
El procesamiento del camarón está diseñado principalmente para garantizar los requisitos sanitarios adecuados que garanticen la mejor calidad posible para alcanzar mayores precios para su comercialización, principalmente en el mercado internacional. Para coadyuvar con este principio, México cuenta con la Norma Oficial Mexicana NOM-029-SSA1-1993, relativa a Bienes y servicios. Productos de la pesca. Crustáceos frescos-refrigerados y congelados (Especificaciones sanitarias), la cual se complementa, entre otras, con la NOM-128-SSA1-1994, que establece la aplicación de un sistema de análisis de riesgos y control de puntos críticos en la planta industrial procesadora de productos de la pesca.
Tabla 2. Longitud de atraque de los puertos camaroneros del Océano Pacífico mexicano, por Estado.
Estado Longitud de
Atraque (metros) Porcentaje Puertos
Baja California 194 3.2 San Felipe, Ensenada
Baja California Sur 60 1.0
La Paz, Bahía Tortugas, San Carlos, Pichilingue,
P. Alcatraz, y Santa Rosalía.
Sonora 2, 197 36.2 Guaymas, P. Peñasco, y Yavaros
Sinaloa 2, 597 42.8 Mazatlán, Topolobampo, La Reforma y Altata Nayarit 150 2.5 San Blás Jalisco - - - Colima 273 4.5 Manzanillo Michoacán - - - Guerrero - - -
Oaxaca 535 8.8 Salina Cruz
Chiapas 60 1.0 Puerto Madero
Total 6, 066 100.0
Por otra parte, las empresas procesadoras y comercializadoras contemplan en general tres rubros principales a efectos de cubrir la higiene, calidad y presentación óptimas: el proceso del camarón a bordo de las embarcaciones, el procesamiento del producto congelado y la administración y operación de la planta congeladora o maquiladora. De acuerdo con los manuales de proceso del camarón (Ocean Garden, 1988), se prevén las características de las embarcaciones mayores y menores, el avituallamiento, la captura, el manejo en cubierta, los sistemas de conservación. Y se observan recomendaciones sobre la
descarga y transporte, la limpieza de las unidades de producción y la higiene en general.
Conforme con las características del mercado, se han desarrollado diferentes presentaciones que dependen de las particularidades del producto como la presencia o ausencia de cabeza, cáscara, y vena (gónada), cocido o crudo, sobresaliendo en el mercado internacional la presentación del producto crudo, descabezado y con cáscara. Este es posteriormente clasificado por especies y tallas en marquetas de 5 libras para el mercado internacional y de 2 Kg. para el nacional.
Como datos de referencia, se puede señalar que en el Pacífico mexicano la mayor parte del producto (97.6%) es maquilado para su exportación en forma congelada, siendo el enlatado sólo el 1.5 %, y una pequeña fracción (0.9%) entra a otro tipo de procesos. El camarón que ingresó en 1999 como materia prima procesada fue de 55,271 toneladas (SAGARPA, 2000). Para el procesado de camarón se cuenta en el litoral del Pacifico con 177 plantas congeladoras con una capacidad instalada de unas 169 toneladas / hora, ubicando el mayor numero de ellas (67) en el estado de Sinaloa.
IV.9 Comercialización
Para el caso de la comercialización del producto de la pesca artesanal, implica en muchos casos la venta del producto en playa a las grandes comercializadoras a fin de alcanzar los precios del mercado internacional. No obstante, es cada vez más acusado el cuidado del producto, tanto de la pesca artesanal como la industrial, para ser procesado y comercializado de acuerdo con las normas internacionales para alcanzar sus precios; en general, esta comercialización es efectuada prácticamente por los mismos responsables del procesamiento. Cabe hacer notar que pese a lo anterior, subsiste la práctica de comercializar el camarón piojo o pequeño hacia el mercado nacional o de autoconsumo, a pesar de ser importante el volumen de estas categorías.
De manera similar al punto anterior, para ubicar el producto en el mercado internacional se obliga la observancia de las normas correspondientes, particularmente en los Estados Unidos de América se tiene a la Food and Drugs Administration, FDA, del Departamento de Comercio de los EEUU como institución reguladora (USDC-FDA 21CFR Parte 123), y las Normas de la Unión Europea (91CEE492 y 91CEE358).
Por otra parte, la comercialización del camarón producto de las pesquerías presenta la complejidad inherente a los mercados globales, en donde se observan amplias variaciones debidas a la oferta y la demanda, particularmente la de los mercados de importancia para nuestro país como Estados Unidos de América y Japón. Así, se reconoce la competencia y sus efectos en los precios por los ingresos de camarón cultivado por otros países productores como los asiáticos
(Tailandia, Taiwan, China, entre otros) y los latinoamericanos como Ecuador y el producto nacional mismo. En este contexto, es de hacer notar el elevado crecimiento de esta actividad a nivel mundial, y de manera particular en nuestro país se observa un porcentaje de producción de alrededor del 26% del total nacional. Por último, en la comercialización, inciden las fluctuaciones relativas a la paridad del peso respecto al dólar, moneda con la cual se establecen las transacciones en el mercado norteamericano.
IV.10 Demanda pesquera
Ocupa el primer lugar en cuanto al número de embarcaciones mayores y menores dedicadas a esta pesquería. En general, la distribución de la flota en el Océano Pacífico es irregular, siendo los puertos de los Estados de Sonora y Sinaloa los más importantes.
Por otra parte, de acuerdo con el Anuario Estadístico de Pesca 1999 (SAGARPA, 2000) la flota de altura presenta embarcaciones de diversa capacidad, que oscila entre las 10-20 toneladas a más de 100 t, ubicándose el 39.5 % en 80-100 t y de más de 100 t el 48.7%. Respecto a la longitud de los barcos, los hay entre 10-15 m hasta de más de 25 m de eslora, estando el 85.3 % entre 20-25 m. Pero el aspecto más sobresaliente de la flota es su antigüedad, habiendo barcos entre 0-5 años hasta de más de 30, siendo el 46.8 % de una edad de 11-20 años y de 21-30 años el 42.3%.
Tabla 3. Número de embarcaciones mayores dedicadas a la pesca de camarón en el Océano Pacífico Mexicano (SAGARPA, 2000 ).
No. Barcos/ Entidad Total (2000) Sinaloa 567 Sonora 514 Oaxaca 109 Baja California 36 Chiapas 32
Baja California Sur 29
Colima 25 Nayarit 11 Guerrero 3 Jalisco - Michoacán 0 Total 1326
Por su parte, la Carta Nacional Pesquera (2004) establece que en la pesquería participan 1,371 embarcaciones mayores.
IV.11 Grupos de interés
La Carta Nacional Pesquera 2004, indica que en la pesquería participan 1,371 embarcaciones mayores y 12,339 menores.
El sector dedicado a la captura de camarón en el Pacífico Mexicano se encuentra organizado en dos principales organizaciones, las que se encuentran conformadas como empresas privadas, donde la mayoría pertenece a la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola (CANINPESCA) y los que se constituyen como sociedades cooperativas del sector social, las cuales la mayor parte se organizan a su vez en federaciones y confederaciones. Existen además uniones, grupos y sociedades tanto del sector social como privado que optan por otro tipo de organización.
En el rubro del financiamiento, sobresalen los grupos FIRA-FOPESCA y BANCOMEXT, así como la empresa comercializadora Ocean Garden, Products Inc., quien representa al grupo líder para este recurso en México.
Por el lado de las organizaciones gubernamentales que se encuentran dedicadas a la administración, regulación y vigilancia para el aprovechamiento del recurso se tiene principalmente a la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (CONAPESCA / SAGARPA), a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA / SEMARNAT), la Secretaría de Marina, y el Instituto Nacional de Ecología (INE / SEMARNAT). También participan regularmente, en las reuniones del Comité Nacional de Pesca y Acuacultura, representantes de los Gobiernos de los Estados de la Federación por la importancia de la pesquería en el ámbito social, económico y político en ellos.
Respecto a la investigación científica y tecnológica dedicada a este recurso, se cuenta con el Instituto Nacional de la Pesca (INP/SAGARPA) como institución oficial; además, el mismo sector dedicado a la pesca cuenta con personal técnico de consulta y asesoría en esta materia. Existen también Universidades y Centros de investigación y docencia que también realizan investigación sobre camarón como Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL-UNAM), el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR-IPN), el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNor), el Instituto Tecnológico del Mar (ITMar-SEP), entre otras.
IV.12 Estado actual de la pesquería
El INP presenta la evaluación más actualizada y homogénea del recurso para las especies y regiones de pesca más importantes del Pacífico Mexicano, tanto en una versión extensa (INP, 2000) como en la CNP (DOF, 2000). Para ello utilizó