MONÓLOGOS
1. Elige la vida.
RENTON:
Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande. Elige lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales. Elige
pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a
juego. Elige pagar a plazos tus trajes. Elige el bricolaje, y preguntarte quién coño eres los domingos por
la mañana. Elige sentarte en el sofá y ver concursos de tele que embotan la mente y explotan el espíritu, mientras llenas tu boca de comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo, siendo una carga para los jóvenes a quiénes has engendrado para
reemplazarte.
Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No
hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?
2. El abogado del diablo
El personaje de Al Pacino:
A Dios le gusta observar, es un bromista, piénsalo: dota al hombre de instintos, os da esta extraordinaria virtud, ¿y qué hace luego?, los utiliza para pasárselo en grande,
para reírse de vosotros al ver cómo quebrantáis las reglas. Él dispone las reglas y el tablero, y es un auténtico tramposo, ‘Mira, pero no toques. Toca, pero no
pruebes. Prueba, pero no saborees‘ Y mientras os lleva cómo marionetas de un lado a otro, ¿qué hace él? ¡Se descojona! ¡Se parte el culo de risa!, es un payaso, ¡es
3. Eva en Bienvenido a Casa
Eva:
"Hay una cosa que no si te he contado alguna vez. Es una imagen de mis padres que tengo grabada. Yo tenía 12 o 13 años. Mi padre se pasaba el día arreglando el coche en el jardín. Era un coche viejo que había sido de su padre. Yo
a veces le ayudaba y me quedaba horas allí con él, oyéndole silbar bajo el coche. Una día, mi madre, como hacía todos los días para avisarle de que ya estaba la
cena, se acercó hasta allí y se agachó a su lado. Recuerdo que le pregunto: “¿querrás la carne que ha sobrado del mediodía o te hago unas croquetas? Y mi padre le contestó: “lo que más rabia te de”. Pero la manera con que mi madre posó la mano en su muslo, el contenido de la
conversación, sin apenas importancia, para mi, en ese momento resumió todo lo que eran como pareja. Pero esa caricia que le hizo al levantarse, fue mágica. También
era un gesto de amor.
No se... esta noche he pensado mucho en eso. En que era bonito, pero había que estar dentro de ellos para saber
lo que sentían. Por qué también es triste. Y tu no quieres eso.
No vas a encontrar tu ropa. Te he hecho la maleta. Hay está tu libertad. Quiero que la recuperes... se que no va
a funcionar... tu no soportas esto. No somos una foto congelada en nuestro mejor momento. Por eso no quiero
4. Querido X
Ana graba un mensaje para su amante mirando a una cámara que está en el centro de la habitación.
Ana:
Querido X, imagino que cuando te llegue esta cinta sabrás que he muerto y en fin, esas cosas… A lo mejor estás enfadado conmigo, o dolido, o triste, o hecho polvo o todo junto… Sólo quiero que sepas que me enamoré de ti, que no me atreví a decírtelo porque pensé que de alguna manera lo sabías y no creía que tuviera tan poco tiempo…
bueno, tiempo es la única cosa que no me ha sobrado últimamente… La vida vale más de lo que crees, amor mío,
eso lo sé, porque tú llegaste a enamorarte de mí, sólo viendo un, ¿cómo era?, ¿un diez, un cinco? Quizás si me
hubieras conocido del todo no te hubiera gustado… O me hubieras querido a pesar de todo, ya no lo sabremos…
Ah, una última cosa, por amor de Dios, X, pinta las paredes de tu casa y compra muebles, ¿me oyes? No quiero que la próxima mujer que lleves a casa se lleve una idea equivocada y salga corriendo, no todas están tan mal de
5. ¿Podrías darme una pequeña parte de ti?
Personaje:
¿Podrías darme una pequeña parte de ti? Sólo estoy pidiendo la parte más diminuta, sólo lo bastante para
desplazarme de aquí a allí.
Podrías darme algo, cualquier cosa, aceptaré lo que sea.
¿Podrías poner tu mano en mi cabeza? ¿Podrías rozarme el brazo? ¿Podrías acercarte lo bastante para que yo pudiera
sentir que fueras a abrazarme?
¿Podrías tocarme con tu voz? ¿Soplar tu aliento en mi dirección? ¿Te importa que te mire a la cara? ¿Te importa
que camine detrás de ti? ¿Me dejarías seguirte a distancia?
Si tuviera algo de valor te lo daría. Si hay algo de mí que quieres, tómalo. Pero no pienses que soy de esta
manera con todos. Casi nunca soy así. De hecho, normalmente es al revés. Hay muchas personas que les encantaría tener una conversación conmigo, incluso hay quienes me preguntan si pueden caminar detrás de mí. Así que no pienses que estoy completamente solo/a, porque no lo estoy. De hecho, eres tú quien podría usar un poco de
compañía. ¿Cómo has podido pensar que tienes algo que darme? Tengo todo lo que necesito, y lo que no tengo, sé
donde conseguirlo, cuando yo quiera, en el medio de la noche, en medio de la tarde, a las cinco de la mañana. De
hecho, ahora mismo, estoy perdiendo mi tiempo, simplemente hablando contigo.
6. Hay un día...
Caye:
"Hay un día, ya verás. Un día que es la ostia. Ese día todo es bueno. Ves a la gente que quieres ver, comes la comida que más te gusta y todo lo que te pasa ese día es
lo que tu quieres que te pase. Si pones la radio, la música que suena es tu canción favorita, y si vas a la tele ese día, por ejemplo, a un concurso, lo ganas todo: el dinero, los viajes...fíjate bien lo que te digo:todo. Pasa solo una vez en la vida, por eso hay que estar muy
atenta, no sea que se te pase. Es como un desvío, como cuando vas por una carretera y hay un desvio hacia otro sitio, pero a lo mejor vas hablando por el movil, o estas discutiendo o pensando en lo que sea y no te das cuenta y
se te pasa, y la jodiste porque ya no puedes volver atras. Pues ese día es lo mismo: un desvio. Y es muy importante, porque puedes elegir por donde va a seguir
todo: si por ese camino que es nuevo, o no. Por eso tenemos que estar muy atentas, Zule, muy atentas, porque hay muy pocas cosas buenas y si encima se te pasan porque