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Judaismo Hoy - Parashot

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Academic year: 2021

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Bereshit Noaj Lej Leja

Vaierá Jaie Sará Toledot

Vaietzé Vaishlaj Vaieshev

Miketz Vaigash Vaijí

Shemot Vaerá Bo

Beshalaj Itro Mishpatim

Teruma Tetzavé Ki Tisa

Vaiakhel Pekudé Vaikrá

Tzav Shminí Tazría

Metzorá Ajarei Mot Kedoshim

Emor Behar Bejukotai

Bamidvar Nasó Behaaloteja

Shelaj Leja Kóraj Jukat

Balak Pinjás Matót

Masé Devarim Vaetjanán

Ekev Reé Shoftim

Ki Tetzé Ki Tavó Nitzavím

Vaiélej Haazinu Vezot Habrajá

Parashat Bereshit

Adam y Javá Comieron el Fruto

La historia de Adam y Javá relacionada con el hecho de que comieron del fruto prohibido - un tema importante de la porción de la Torá de esta semana - es quizás la historia bíblica más famosa. A pesar de ser advertidos por D'os de abstenerse de comer del fruto del árbol del conocimiento que estaba en medio del Jardín del Edén, Adam y Javá ignoraron la orden Divina. Es intrigante cómo ellos pudieron actuar de esa manera. Antes de comer del árbol, el mal no era parte de su configuración psicológica - ellos estaban puros, sin pecados, no tenían vergüenza de su propia desnudez (ver Génesis 2:25). Mientras que el texto muestra claramente que el árbol era muy atractivo, es difícil creer que esta tentación llevó a Adam y Javá a pecar. ¿Qué ocurrió para que ellos desobedezcan al Todopoderoso?!

A pesar de que la serpiente hizo que Javá preste atención al árbol, y exclamó que "en el día que comas de esto tus ojos se abrirán y serás como D'os, conociendo el bien y el mal" (3:5), es difícil imaginar que esto fue lo que llevó a Adam y Javá a comer del árbol prohibido. La narrativa deja en claro que para Javá el árbol parecía "bueno para comer, deseable a la mirada y un medio

placentero para adquirir sabiduría" (2:6). Pero no se menciona en absoluto al árbol como un vehículo para convertirse en alguien como D'os. Sino, que es un nivel más alto de sabiduría lo que ellos buscaban finalmente.

El libro Madregat Haadam (s. XIX) ofrece una interpretación aceptada ampliamente. Él dice que Adam y Javá nunca quisieron rebelarse en contra de D'os. Sino al contrario, ellos vieron el hecho de comer del fruto como un medio para elevarse a un nivel más alto en el servicio a D'os. Dándose cuenta de que el "ietzer hará" - impulso del mal - no era parte de su conformación psicológica, ellos se sintieron defectuosos en su habilidad para servir a D'os en la manera más elevada posible. El servicio a D'os es ejemplificado de la mejor manera cuando alguien se enfrenta a un desafío - y actúa como D'os quiere que actuemos.

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Para Adam y Javá no había un desafío como este, pues ellos carecían el deseo interno de hacer cualquier cosa en contra de la voluntad de D'os. Ellos razonaron que si comían del árbol, la fruta les iba a permitir - por primera vez - sentir el sentimiento interno de guerra entre el "ietzer hará" y el

"ietzer hatov" (el impulso del bien). Ellos razonaron que enfrentando y sobrepasando este desafío

llegarían a demostrar una lealtad más grande hacia D'os.

Sin embargo, los dos fracasaron en darse cuenta de que iban a generar conflictos que no podrían llegar a sobrellevar. De acuerdo al Madregat Haadam, el pecado de Adam y Javá no fue haber desobedecido a D'os. Sino, fue el fracaso en apreciar cuánto realmente D'os los entendía. D'os tiene el entendimiento más grande acerca de los seres humanos - quiénes son y qué son (y qué no son) capaces de lograr. Si D'os dice que no debes comer de la fruta porque causará problemas, entonces lo correcto es escuchar lo que D'os dice! D'os nos creó y ciertamente Él nos conoce mejor que todos. Cuando nosotros abandonamos los parámetros impuestos por nuestro Creador, nos estamos exponiendo a circunstancias desgraciadas.

Por miles de años, los judíos han entendido la importancia de aferrarse a los mandamientos de D'os - no sólo porque son expresiones de Su Voluntad - sino también porque sabemos que cumplirlos es verdaderamente lo mejor para nosotros.

Parashat Bereshit

"Vio D'os que la luz era buena, y separó D'os entre la luz y la oscuridad" (Génesis 1:4).

Amén del sentido literal del versículo, Rashí citando un Midrash de los Sabios, nos explica este versículo diciendo que D'os vio que no es correcto que los malvados usen esta luz, y es por eso que la separó para los justos, para el mundo venidero.

Pregunta el Rav Eliahu Dessler: si D'os sabía que ocultaría aquella luz del primer día de la creación, entonces ¿para qué la creó?

La respuesta es que por cuanto que esta luz ya estuvo una vez en el mundo, ahora será más fácil llegar a ella, porque sólo estaríamos regresando a una situación que ya existió alguna vez. Y este es el motivo por el cual un ángel le enseña toda la Torá al feto mientras está en el vientre de su madre y después hace que él se la olvide al nacer, para que pueda volver fácilmente a ese nivel de conocimiento, pero está vez por decisión propia

Parashat “Bereshit”

Formando parejas

Una mujer preguntó a Rabí Iosei bar Jalafta: ¿En cuántos días creó Hashem el universo?.

Rabí Iosei le responde: “En seis días, como versa: (Shemot 31: 17): En seis días hizo Hashem los cielos y la tierra”.

- La señora cuestiona: ¿Qué hace desde entonces?

El sabio explica que Hashem desde ese momento se ocupa en hallar las parejas ideales para que formalicen su matrimonio.

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-La mujer insiste: ¿Esa es Su tarea?. Yo también puedo hacerlo. ¿Cuántos siervos y siervas poseo?. En un instante puedo encontrar la pareja de cada uno y hacer que se casen.

El Rabí le comunica: “Si es tan fácil para ti, has de saber que para el Creador del universo es una cosa muy complicada, tanto como lo fue partir el mar para que pase el pueblo judío en su salida de Egipto”.

Ambos se retiraron, cada uno a su sitio, y cuando llegó a su morada, la señora tomó mil esclavos y mil esclavas, y los hizo pararse en hileras. Posteriormente sentenció: fulano contraerá enlace con fulana, mengano lo hará con mengana. Y de este modo, formó mil matrimonios en una noche. Al poco tiempo, regresan a ella, uno con el ojo hinchado, el otro con la pierna lesionada, uno con la cabeza maltrecha. Dijo a ellos: ¿qué pasa con ustedes?.

Cada uno le responde: ‘!No quiero a esta mujer por esposa!’, ‘!No deseo seguir con este individuo, no lo soporto!’.

De inmediato la mujer envió informar a Rabí Iosei bar Jalafta: “No hay ningún di’s como el Vuestro!. Es verdadera, bella y magnífica vuestra Torá!, Todo lo que dijiste, son cosas ciertas!.

Parashat Bereshit: La Primera Discusión

"Al comienzo creó D'os los cielos y la tierra" (1:1)

La Torá comienza con una descripción de lo que aconteció al comienzo de la historia. Nuestros Sabios siempre han entendido que por más importante que sea la literalidad del texto, la importancia primordial de la Torá se encuentra en sus enseñanzas teológicas. Sin embargo, la Torá es el libro que contiene la verdad, es decir, la palabra de D'os, y por consiguiente, también es exacta históricamente. Nuestros Sabios en el Talmud, el Midrash y el Zohar estaban bien

conscientes de esta idea y consecuentemente, versículos que pueden parecer mundanos o simples para un lector principiante, frecuentemente contienen las enseñanzas más profundas y encierran los más profundos secretos.

El Midrash, en esta parashá (Midrash Rabá 4:6), no aprende algo de lo que está escrito en la Torá, sino de lo que no está escrito en ella.

En cada uno de los días de la creación, la Torá nos dice que cuando D'os vio todo lo que Él creó en aquel día, dijo que aquella creación fue buena.

¿Por qué no está escrito "que fue bueno" lo creado en el segundo día?

Rabí Iojanán explicó en nombre de Rabí Iosé Ben Rabí Jalaftá: porque en él (en el segundo día), el guehinam (infierno) fue creado… Rabí Janiná dijo: porque en él, la majalóket

(literalmente: separación, y generalmente: discusión) fue creada, como está escrito: "Dijo D'os: ¡Que haya un firmamento en el medio de las aguas y que separe entre las aguas y las aguas!" (1:7).

El Midrash enseña que este acto de separación, es el que provocó que la discordia y la discusión puedan tener lugar en el mundo.

Sin embargo, los lectores notarán que el término vaiavdil (separó) fue también usado en el primer día (1:4), cuando D'os separó entre la luz y la oscuridad.

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¿Por qué, entonces, es recordada la discordia o la discusión sólo en el segundo

día? Aparentemente, la discusión tiene lugar cuando dos cosas o dos personas no tienen límites claramente definidos. La separación entre la luz y la oscuridad es absoluta, son dos elementos opuestos, y es por eso que no hay lugar posible para la discordia después de su separación. Sin embargo, después de la separación entre agua y agua (que son aparentemente lo mismo), sí hay lugar para que una discusión se origine. D'os separó las aguas superiores de las aguas inferiores -dos elementos que parecen ser lo mismo. En este día, la discordia fue creada.

Este Midrash sirve como una introducción a uno de los acontecimientos más trágicos registrados en el Libro de Bereshit (Génesis). En el capítulo cuarto, es relatado el nacimiento de Cáin (Caín) y Hével (Abel), sus diferencias de opinión y finalmente el trágico asesinato de Hével.

"Y el hombre conoció a Javá (Eva) su esposa y ella concibió y dio a luz a Cáin y dijo: 'He formado un hombre con (la ayuda de) D'os'. Otra vez dio a luz, a su hermano, a Hével; y fue Hével pastor de ovejas y Cáin era labrador de la tierra" (4:1-2).

Estos dos versículos carecen de simetría. Cuando Cáin nació, su nombre es inmediatamente explicado, pero al nacer Hével, no es dada ninguna razón para su nombre. En el comienzo, Hével es descripto simplemente como un hermano: "Otra vez dio a luz, a su hermano".

Estudiemos el nombre que se le da a Cáin. Nuestro capítulo comienza diciendo: "Y el hombre conoció a Javá (Eva) su esposa". Antes de este capítulo, es relatada la expulsión de Adam y Javá del Jardín del Edén, debido al pecado que cometieron al comer del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Inmediatamente después, se nos dice que Adam conoció a

Javá. Evidentemente, ellos tomaron el conocimiento del Árbol del Conocimiento y lo

aplicaron. Cuando Javá llama a su hijo Cáin (nombre que proviene del verbo liknot - adquirir, comprar, formar) parecería ser que estuviera buscando una manera de reencender su relación con D'os, la cual se arruinó.

En el Jardín del Edén, la presencia de D'os se sentía. D'os era el Creador y Adam también creaba dando nombres a los animales, categorizándolos. Adam usaba el habla para ser creativo. El hecho de que Adam creaba mediante el habla es bastante significativo: nosotros encontramos que cuando D'os crea algo, Él lo crea por medio de una alocución: "Y dijo D'os: ¡Que haya luz!" (1:3). El verbo hablar respecto de D'os no tiene la misma connotación que generalmente le damos cuando nos referimos al ser humano. D'os carece de boca, de labios y de cuerdas

vocales. Cuando la Torá dice "Dijo D'os" mas bien nos quiere decir "Quiso D'os". Sin embargo, debemos entender por qué está enfatizado que D'os crea mediante la alocución. Cuando la Torá nos dice que el hombre fue creado a imagen de D'os, Onkelos (siglo II) en su Targum (traducción de la Torá al arameo) nos explica que D'os dotó al hombre del habla. D'os crea mediante la alocución y el hombre (haciendo una diferenciación) también crea mediante el habla. Pero hay una diferencia: la creación de D'os es ex-nihilo, Él crea de la nada, mas el acto creativo del hombre es categorizar y entender la creación de D'os.

Al ser expulsado el hombre del Jardín del Edén, le fue dicho que deberá trabajar la tierra,

relacionándose con una diferente clase de actividad creativa. Javá, por su lado, buscó reparar su dañada relación con D'os y vio en el nacimiento de Cáin, una readquisición de su propia

participación en la Creación.

No se nos da ninguna explicación del nombre de Hével. Su nacimiento parece ser una ocurrencia tardía. Hével significa vano, respiración, soplo. Es difícil interpretar el significado que Adam y Javá le encontraron a la llegada de Hével, pero su nombre no inspira las mismas fanfarrias que el de Cáin.

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"Y fue Hével pastor de ovejas y Cáin era labrador de la tierra" (4:2).

Cáin se hace granjero. Él se relaciona con D'os por medio de las reglas del exilio; él trabaja la tierra. Hével, se hace pastor; él parece ignorar las reglas del exilio y trata de relacionarse con D'os de la manera que su padre lo hizo antes de cometer el pecado.

El Midrash nos dice algo interesante sobre los nacimientos de Cáin y Hével. Cáin nace con una hermana melliza; sin embargo Hével nació con dos hermanas.

"Rabí Iehoshúa Ben Korjá dijo: Sólo dos entraron a la cama y siete la dejaron: Cáin y su hermana melliza, Hével y sus dos hermanas mellizas" (Midrash Rabá - Génesis 22:2).

Quizás este es el origen de la fricción entre Cáin y Hével. Cáin es el hermano mayor, "el niño de oro". Las esperanzas y aspiraciones de Javá descansan sobre él. Cáin cuestiona el decoro de D'os al darle al hermano menor dos hermanas, cuando él mismo tiene sólo una. Después de todo, si alguien tenía que recibir una parte doble, debía haber sido Cáin, el que nació primero. Esto forma el escenario para el resto del Libro de Génesis, donde el hermano más chico

consistentemente alcanza superioridad sobre el hermano más grande que inevitablemente cae. Cáin, sin embargo, hace su función, trabaja la tierra y trae una ofrenda a D'os. Hével también ofrece de su rebaño.

"Y Hével también trajo de los primogénitos de su rebaño y de los gordos de él. Y D'os se dirigió hacia Hével y su ofrenda. Pero hacia Cáin y su ofrenda no se dirigió, y Cáin se enojó mucho y su semblante cayó. D'os le dijo a Cáin: ¿Por qué estás enojado y por qué tu semblante ha caído? Si tú haces lo correcto, serás aceptado, y si no lo harás, el pecado estará en la puerta, y para ti serán sus deseos, pero tú podrás dominarlo" (4:4-7).

Cáin repetidamente se compara a sí mismo con su hermano Hével. Primero, él se sintió ofendido de que su hermano tenía dos hermanas y ahora la ofrenda de Hével es aceptada por D'os y su propia ofrenda no lo es. Cáin se define a sí mismo en términos de su relación con su hermano. Él juzga sus logros comparándolos con los de su hermano. Cuando Cáin ve que no ha sido tan exitoso como Hével, se amarga, se enoja y se deprime.

El problema de Cáin fue que él asumió que su hermano y él eran iguales, y por ende se merecían las mismas oportunidades y éxitos. Esto recuerda al segundo día de la Creación cuando D'os separó las aguas. Cuando se presume que dos cosas son iguales, la discordia se desata.

"Y Cáin habló con Hével su hermano; y pasó que cuando estaban en el campo, Cáin se alzó contra Hével su hermano y lo mató. D'os dijo a Cáin: ¿Dónde está Hével tu hermano? Y él dijo: Yo no lo sé, ¿acaso yo soy el cuidador de mi hermano? Y Él dijo: Qué has hecho! La voz de la sangre de tu hermano me llora desde la tierra. Y ahora serás maldecido por la tierra, la cual abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano. Cuando cultives la tierra, desde ahora en adelante no te dará su fuerza; un fugitivo y un vagabundo serás en la tierra" (4:8-12).

Cáin le habla a Hével pero nosotros no sabemos qué le dijo. Hével nunca

contestó. Aparentemente, Hével no participa de esta discusión, la cual es sólo unilateral. Cáin está atormentado por la competencia; Hével sólo se preocupa por atender a su rebaño, ofreciendo regalos a D'os, tratando de relacionarse con D'os. Otra vez no hay simetría. Se nos dice que la tierra, la cual ya fue maldecida y ahora tiene que ser trabajada por el hombre, abre su boca y traga la sangre de Hével. La tierra será maldecida otra vez, y Cáin será forzado a

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La trágica relación entre Cáin y Hével crearon el poder espiritual para otras discusiones que tomaron lugar en el futuro. Se nos cuenta de una de estas discusiones en el libro de Bamidvar.

"Y ellos se reunieron en contra de Moshé y Aharón, y les dijeron: 'Suficiente para

ustedes! Puesto que toda la congregación es sagrada, cada uno de ellos, y D'os está entre ellos. ¿Por qué entonces se enaltecen por sobre la congregación de D'os?" (Bamidvar 16:3).

Kóraj era populista. Él tenía una atractiva filosofía, la cual transmitió a la masa. Kóraj clamaba que todo el pueblo era sagrado - todo el pueblo por igual - y es por eso que todas las personas debían tener el mismo derecho a las mismas oportunidades y funciones. El origen de tal pensamiento se remonta al segundo día de la creación, antes de que D'os separe las aguas superiores de las inferiores. El argumento de Kóraj es el mismo que el de Cáin. Los místicos - basados en una tradición recibida del Arizal, ofrecen una buena explicación para esta similitud: Ellos enseñan que Kóraj es una reencarnación del alma de Cáin. [Shaar Haguilgulim hakdamá 33, y Shem Mishemuel en Parashat Kóraj].

Irónicamente, el castigo que Kóraj recibió fue que la tierra "abrió su boca y lo tragó" (Bamidvar 16:30). La última vez donde esta terminología había aparecido, fue cuando la tierra tragó la sangre de Hével (Bereshit 4:11). Kóraj, quien seguía los pasos de Cáin, recibió el castigo apropiado. La tierra "abrió su boca" y lo tragó.

La similitud entre Kóraj y Cáin no es la única; hay también una similitud entre Moshé y Hével. Como hemos visto, el nombre "Hével" significa "nada". Se nos dice que Moshé era el hombre más modesto y humilde de todos. Podemos asumir que Moshé, así como Hével, no pensaba demasiado en sí mismo. La posición de Moshé no fue adquirida por medio de manipulaciones políticas; él fue elegido directamente por D'os. Moshé intentó rechazar el

ofrecimiento, pero D'os le dijo que su destino, su particular destino, era liderar a los hijos de Israel. Cuando Cáin discutió con Hével, Hével no respondió. Similarmente, el Pirké Avot describe la discusión de Kóraj como la discusión de Kóraj y sus seguidores, y no como la discusión entre Kóraj y Moshé.

"Toda disputa que es leshem shamáim finalmente perdurará, y la que no es leshem shamáim finalmente no perdurará. ¿Cuál es la majalóket que es leshem shamáim? La majalóket de Hilel y Shamái. ¿Y la que no es leshem shamáim? La majalóket de Kóraj y toda su asamblea" (Avot 5:18).

Moshé tenía conciencia de la unicidad de cada individuo; Kóraj trataba de enturbiar las diferencias entre las personas. El Zohar subraya la naturaleza de la disputa:

"La disputa que fue compuesta sobre los patrones de la disputa celestial, que se hizo más y no menos valiosa a medida que continuaba, y que perpetuó correctamente, fue la de Shamai e Hilel. D'os aprobó la disputa entre ellos, porque su motivo era elevado y por eso

recordaba la que tomó lugar en la Creación. Y es por eso que la disputa entre Shamai e Hilel perduró hasta este día. Kóraj, por otro lado, negaba la Creación, luchó en contra del cielo y buscó perpetrar las palabras de la Torá. Él ciertamente era de los seguidores del Guehinam, y es por eso que quedó apegado a él". …Shamai condujo su disputa en aquel espíritu de calma, el cual debe seguir a la primera explosión de pasión; es por eso que se convirtió en una discusión de amor y obtuvo la aprobación del cielo. Esto está indicado en nuestro texto. Primero dice: 'Que haya un firmamento en el medio de las aguas, y que se divida, etc.'. Esto se refiere al comienzo de la pelea, la explosión de pasión y violencia. Había un deseo de reconciliación, pero mientras tanto el Guehinam se levantó delante de la cólera y la pasión se tranquilizó. Entonces "D'os hizo el firmamento"; es decir, surgió una discusión de amor y afecto la cual permitió la permanencia del mundo. Y en esta categoría está la disputa

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entre Shamai e Hilel, de la cual resultó que la Ley Oral se allegó hasta la Ley Escrita con amor, y así se apoyaron mutuamente" (Zohar Génesis 17b).

Esta es una de las profundas enseñanzas del Judaísmo, que no todas las personas son creadas iguales. Cada persona ciertamente tiene un derecho inalienable a su dignidad, pero no todas las personas poseen roles iguales y destinos iguales. Rabí Soloveitchik ilustró esta idea con una visión respecto del Shemá: "Escucha Israel, D'os es el Señor, D'os es Uno". Él comentó que preferiría traducir la palabra "Ejad" (Uno) como "Único". El monoteísmo judío no difiere del politeísmo puramente en términos numéricos - que ellos creen en muchos dioses y nosotros en Uno. Nuestra declaración del Shemá es que D'os es Único. El hombre es creado a imagen de D'os, lo que significa que cada hombre es único también. El desafío de la vida es encontrar la unicidad y desarrollarla, no definirnos a nosotros mismos en comparación con otros, sino buscar dentro nuestro y encontrar nuestra unicidad - nuestra imagen de D'os. En verdad, cuando la Torá nos ordena amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, uno puede preguntar: ¿cómo podemos amar a otros? El secreto de amar a otros es descubrir la unicidad de los otros y apreciarla. Una madre ama a todos sus hijos, pues ella aprecia la unicidad de cada uno. Se nos ordena encontrar la unicidad en cada persona y amarla por ella. Cuando una persona identifica su propia unicidad y la desarrolla, ella verdaderamente manifiesta la imagen de D'os que tiene en su interior.

El libro de Bereshit comienza con el asesinato de un hermano en manos de otro, cuando un hermano, sólo ve el trato desigual que cada uno de ellos recibió. El horroroso acto del asesinato, es el resultado de la depresión de Cáin cuando es "cazado" por el éxito de su hermano. Por otro lado, el libro de Shemot comienza cuando Moshé se escapaba del palacio del Faraón.

"Y pasó en esos días, que Moshé creció y salió hacia sus hermanos y vio sus trabajos forzados y vio a un egipcio pegándole a un hebreo, de sus hermanos" (Shemot 2:11).

Él salió hacia sus hermanos para ver el sufrimiento de ellos. Moshé buscaba hermandad. Él no estaba hastiado por su estatus de Príncipe de Egipto. Moshé sintió la hermandad que existía entre los judíos.

"Y miró hacia un lado y hacia otro, y vio que no había ningún hombre y golpeó al egipcio y lo ocultó en la arena" (Shemot 2:12).

Su acto fue profundamente distinto al acto de Cáin. Mientras que Cáin estaba motivado por los celos, Moshé mató para proteger a sus hermanos.

El Arizal explica que el alma de Hével se reencarnó en Moshé. Moshé sabía que cada persona tiene una función única. Moshé nunca se definió a sí mismo en términos de otros. De hecho, los primeros hermanos que encontramos en la Torá que realmente y verdaderamente se relacionaron uno con el otro con amor y respeto, fueron Moshé ysu hermano Aharón.

"Y D'os dijo a Aharón: Ve al desierto a encontrarte con Moshé. Y él fue, y lo encontró en la montaña de D'os, y lo besó" (Shemot 4:27).

El Midrash acentúa la importancia de este beso:

"Cuando dice: 'Jesed (bondad) y verdad se encontraron, justicia y paz se besaron' (Salmos 85:11): 'Jesed' se refiere a Aharón, de quien está dicho: 'Y de Leví él dijo: Tus Tumim y tus Urim están con Tu hombre piadoso' (Deuteronomio 33:8), mientras que 'verdad' se refiere a Moshé, de quien está dicho: 'Mi servidor Moshé no es así; él es fiel en toda Mi casa'

(Números 12:7). Es así que 'Jesed y verdad' se encontraron cuando 'él fue y lo encontró en la montaña de D'os'.

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'Justicia' se refiere a Moshé, de quien está escrito: 'él ejecutó la justicia de D'os'

(Deuteronomio 33:21), y 'paz' se refiere a Aharón, de quien está escrito: 'Él caminó conMigo en paz y rectitud' (Malaquías 2:6). 'Se besaron' como está escrito: 'Y lo besó'. ¿Por

qué? Porque cada uno se regocijó con la grandeza del otro. (Midrash Rabá Éxodo 5:10).

A través del libro de Bereshit, no encontramos armonía entre hermanos. La unidad de estos dos hermanos, Moshé y Aharón, fue la que les permitió a ellos liderar al pueblo desde Egipto, llevarlos hasta el Monte Sinai y aceptar la Torá. En función de dejar Egipto, los hijos de Israel tenían primero que convertirse en una nación. En función de recibir la Torá ellos necesitaban unidad; el corazón de esta unidad era el amor y el respeto mutuo exhibido entre Moshé y Aharón. "Cada uno se regocijó con la grandeza del otro". Cada uno apreció la grandeza y la unicidad del otro.

Desafortunadamente, Cáin y Hével nunca lo hicieron.

Rab Ari Kahn

Parashat Noaj

Génesis 6:9 - 11:32

La Enfermedad del Auto-Engaño

El humor ídishe define a la "jutzpá" como el caso de un niño que mata a sus padres y luego pide indulgencia a la corte porque es un huérfano!

A pesar de que un auto-engaño exagerado como este es difícil de imaginarlo en la vida real, la capacidad del ser humano para perder el contacto con sus acciones puede ser verdaderamente remarcable. Una historia verdadera que ilustra esto tuvo lugar en un suburbio de Varsovia hace 70 años aproximadamente.

Una mujer había llegado de las afueras de la ciudad, trayendo consigo los ahorros de la familia para buscar una transacción comercial que le dé ganancias. Y ocurrió que mientras ella estaba en la hostería judía del lugar, ladrones robaron su dinero. Cuando los rabinos locales vieron cuán angustiada estaba la señora, ellos organizaron un plan inusual: hablar con el "jefe" de los ladrones en el área, a quien los rabinos conocían, y buscar así la posibilidad de que se devuelva el dinero. Sorprendidos por haber sido visitados por los rabinos, los ladrones estuvieron de acuerdo en hacer la reunión. Uno de los rabinos les explicó la difícil situación en que estaba la víctima, y a pesar de que él no sabía con certeza cuál sería la respuesta de los ladrones, sugirió que los ladrones se queden con el 30% del botín y devuelvan el resto a la pobre señora. Al escuchar esto, uno de los ladrones irrumpió en enojo gritando: "Nosotros trabajamos duro por el dinero! Él nos pertenece! Nosotros no nos vamos a quedar con menos del 60%!".

El auto-engaño juega un papel importante en la porción de esta semana. La mayoría de la parashá se desarrolla alrededor de la historia del gran diluvio. Como es bien sabido, la narrativa Bíblica describe cómo la humanidad se había hecho tan malvada que D'os no tuvo otra opción más que destruir casi por completo la raza humana y comenzar de nuevo. Sólo Noaj y su familia fueron salvados cuando D'os trajo el diluvio sobre el mundo y lo retornó al estado acuático caótico que existía al comienzo de la creación original.

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De hecho, de muchas maneras la Biblia pone en claro que lo que ocurrió no fue nada menos que una "segunda creación". Además de resurgir las aguas primordiales y la renovada mezcla de luz y oscuridad, cuando Noaj salió del arca, él recibió órdenes de D'os virtualmente idénticas a las que fueron dadas a Adam, como por ejemplo: cuidar el mundo y desarrollarlo.

Sin embargo, lo que es menos claro, es cuál exactamente fue la transgresión que representó "la gota que colmó el vaso" y causó que D'os traiga un diluvio sobre la humanidad. La Biblia realmente ofrece un número de posibilidades. Una posibilidad es que las personas de ese tiempo eran culpables por inmoralidades sexuales de todas las clases. El Midrash gráficamente describe al diluvio como un caso de "ojo por ojo". Puesto que una incorrecta "inundación" de sexualidad se desencadenó en todo lugar, ellos fueron castigados con el diluvio de agua.

El robo y la violencia también son descriptos en la Biblia como actos desenfrenados, y Rashí y muchos otros comentaristas ven esto como la causa final de la destrucción de la humanidad. A pesar de que D'os estaba dispuesto a abstenerse de castigarlos por la inmoralidad sexual (puesto que esa actividad en general era hecha consensualmente), Él no pudo tolerar el robo y la violación de los derechos del prójimo.

El conflicto entre los hijos es una de las experiencias más desalentadoras y angustiantes que los padres enfrentan. De hecho, en la tradición judía, este fenómeno es descripto como la cosa más perturbadora para el "Padre de todos nosotros" - el Todopoderoso. El Midrash nota que en el tiempo del rey David, los israelitas no tenían tanto éxito en las batallas como lo tuvieron bajo el mandato del rey Ajab. Pero ¿por qué esto fue así si en la época de David la nación servía a D'os fielmente, mientras que en el tiempo de Ajab ellos adoraban ídolos?!

El Midrash explica que durante la vida de David había mucho desacuerdo entre las personas mientras que en el tiempo de Ajab los israelitas se amaban unos a otros. A pesar de que ellos fueron infieles a D'os, el Todopoderoso todavía recompensó a sus hijos por el amor que mostraban unos con otros, otorgándoles victorias en el campo de batalla.

Mucho del libro de Génesis está dedicado a este conflicto entre hermanos. Ishmael e Itzjak, Iaacov y Esav, Iosef y sus hermanos, son todas historias de rivalidades amargas entre hermanos. Pero todas estas historias finalizan con la reconciliación. Juntos, Ishmael e Itzjak enterraron a su padre Abraham. Iaacov y Esav se reconciliaron cuando se encontraron después de 22 años de separación. E Iosef perdonó a sus hermanos por haberlo vendido como esclavo.

En la era del diluvio, sugieren nuestros Sabios, que hubo una enfermedad más profunda asociada con el robo desenfrenado. El Midrash dice que frecuentemente muchos ladrones caían juntos sobre la víctima, pero cada uno de ellos sólo tomaba una cantidad muy pequeña de artículos para asegurarse de no ser culpados individualmente. Los ladrones repetían esto una y otra vez. El resultado final fue que a pesar de que ellos se enriquecían, los ladrones podían racionalizar que realmente no hicieron nada erróneo, pues, después de todo, ninguna corte los llamaba para ser juzgados.

Con este entendimiento, el error de la generación del diluvio fue más que un caso simple de personas que se robaban unas a otras constantemente. Fue una situación en la cual las personas habían perdido tanto sus conceptos morales que habían caído en el auto-engaño y no podían ya reconocer lo que habían hecho mal. Fue por el auto-engaño que ellos se volvieron tan extremistas que estaban más allá de un posible arreglo y D'os no tuvo más opción que comenzar Su creación nuevamente

Parashat Noaj

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Rabí Iosef Eliahu Henkin nos explica que Noaj fue justo con las demás personas e íntegro con D'os. Él sobresalió como alguien que era justo con las demás personas en la generación del diluvio donde las personas eran malvadas unas con las otras, y en la generación de la torre de Babel, donde fueron malvados con D'os, él se destacó por su integridad con D'os. Y es por eso que está escrito: "Noaj fue un hombre justo, íntegro fue en sus generaciones", es decir, en las dos generaciones que vivió.

Y la prueba de esto es que D'os le dijo a Noaj antes del diluvio: "Pues a ti te he visto justo

delante Mío en esta generación", sin recordar su integridad, pues por cuanto que el diluvio fue

enviado como un castigo a la generación en la cual las personas fueron más malvadas unas con otras, él se salvó gracias a su rectitud respecto de las personas y no gracias a su integridad con D'os. Es por eso que D'os le recalcó que lo vio justo delante de Él, en esa generación, pues esa rectitud se necesitaba precisamente en la generación del diluvio.

Parashat “Noaj”

Hablar con decoro

El versículo que menciona acerca de los animales que ingresaron al arca declara (Bereshit 7: 8): “De cada animal puro y de cada animal que no es puro...”

Tras contemplar estos términos nos surge una pregunta lógica ¿Por qué el versículo incrementa palabras sin necesidad?.

Decimos esto porque, por ejemplo, si pretendemos referirnos al estado climático actual, diremos: “El día está lindo como para salir de paseo” o de lo contrario, “El día está feo como para salir de paseo”. Pero ¿A quién se le va a ocurrir decir “El día no está lindo como para salir de paseo”?. Solo lo hará aquel que tiene mucho estudio y un enorme respecto por el projimo, y se dirije a sus semejantes utilizando un lenguaje elegante.

Otro ejemplo similar sería, si viene nuestra señora esposa y nos pregunta: “¿Me queda bien el vestido que retiré de la modista?”. Le podemos responder: “Te queda bien”, o “Te queda mal”, pero si le decimos esto último estaremos causándole aflicción, por lo que debemos buscar un modo de expresarnos, para que sin mentir, decirle lo que tenemos que decir sin agredir o causar aflicción. Es precisamente esto lo que nos enseña nuestro versículo al adicionar (en el original en hebreo) ocho letras, ya que podría haber escrito:

“De cada animal puro y de cada animal impuro...”. ¿Por qué entonces reemplazó “impuro” por las palabras “que no es puro”?. Precisamente para enseñarnos cordura, que nuestro modo de hablar sea con consideración al prójimo y salgan de nuestras bocas solo palabras limpias

Parashat Noaj: ¿Fue Noaj un Tzadik?

"Estas son las generaciones de Noaj. Noaj fue un hombre justo. Él fue un hombre íntegro en su generación".

La historia de Noaj es bien conocida, pero aún así Noaj es una personalidad difícil de

comprender. ¿Cuál fue la naturaleza de la rectitud de Noaj? La descripción de Noaj como un hombre recto e íntegro en su generación, suena como un cumplido ambiguo. ¿Por qué la limitación "en su generación"? Rashí trae dos opiniones.

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"En su generación: Por un lado hay sabios que lo explican positivamente: ciertamente si él hubiese vivido en una generación de tzadikim (personas justas) hubiese sido más

justo. Mientras que por otro lado, hay quienes lo explican negativamente: si él hubiese estado en la generación de Abraham, no hubiese valido nada" (Rashí).

Una opinión dice que si Noaj hubiese vivido en una generación más recta, él hubiese sido aún más recto. De acuerdo a la otra opinión, sólo en su generación fue Noaj considerado recto; si él

hubiese vivido en una generación más recta, hubiese sido considerado "nada". Nosotros vemos aquí una falta de simetría en el versículo: Parece que Rashí muestra los dos polos - la generación recta, por un lado y por otro lado, la generación de Abraham. Ahora, ¿no pudo la generación de Abraham haber servido como modelo para ambos?

Volvamos a la generación de Noaj. En función de entender la rectitud de Noaj, primero debemos entender a la generación en la que él vivió.

"Y fue que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse en la faz de la tierra e hijas nacieron a ellos. Vieron los hijos de Elokim a las hijas del hombre que eran bonitas; y tomaron esposas para ellos de todas las que preferían…La tierra se pervirtió ante D'os, y se llenó la tierra de violencia. Y D'os miró sobre la tierra, y he aquí que estaba corrupta; pues toda carne pervirtió su camino sobre la tierra. Y D'os dijo a Noaj, el final de toda carne ha llegado ante Mí; porque la tierra se llenó de violencia, por causa de ellos; y es por eso que Yo los destruiré con la tierra" (6:1,2,11,12).

Los términos con que la Torá describe a la generación de Noaj, incluyen corrupción, perversión y robo. Es dada una descripción de hombres poderosos que tomaban a cualquier mujer que deseaban. De hecho, esto parece adecuarse a la descripción de perversión, la cual tiene matices de abusos sexuales y de propiedad. Es una generación en donde los límites morales han

caído. La misma fábrica de la sociedad, su compromiso social, es inexistente. En este caso, ¿cuál fue la naturaleza de la rectitud de Noaj?

Aparentemente, Noaj no tomó parte del libertinaje y el robo de su generación. Noaj no hizo nada malo. Por otro lado, no lo encontramos haciendo buenos actos. De alguna manera, Noaj es como una isla - ni daña a otros ni ayuda a otros. Esta es la grandeza de Noaj, así como la tragedia de Noaj.

El Zohar cuenta una conversación entre Noaj y D'os que tomó lugar después del diluvio:

"¿Qué es lo que D'os le contestó a Noaj cuando él dejó el arca y vio el mundo destruido? Él (Noaj) comenzó a llorar ante D'os y dijo: "Señor del universo, Tu eres llamado

misericordioso. Tu tendrías que haber sido misericordioso con Tu creación". D'os le respondió diciendo: "Tu eres un pastor tonto. Ahora dices eso! ¿Por qué no has dicho esto en el momento que Yo te dije que veía que eras recto en tu generación, o luego cuando Yo dije que traería un diluvio sobre las personas, o luego cuando ordené construir un arca? Permanentemente iba demorándome y dije: "¿Cuándo es que él (Noaj) pedirá misericordia para el mundo?"…Y ahora que el mundo está destruido, tu abres la boca para llorar frente a Mí y suplicarme?" (Zohar Hashmatot, edición Margaliot Bereshit 254b).

Noaj le preguntó a D'os por qué Él no tuvo misericordia. D'os le responde llamándolo un "tonto pastor". Como líder de su generación, como pastor, Noaj tenía responsabilidades hacia su rebaño. A él se le ordenó construir el arca, pero no pudo salvar a ninguna persona. Su liderazgo puede ser comparado a un pastor que ve que su rebaño se desvía del camino correcto,

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devoradas por haberse desviado del camino. D'os lo llama un "tonto pastor". Noaj fue culpable de "negligencia profesional".

El Zohar continúa:

"Rabí Iojanán dijo: "Vengan y vean la diferencia entre los justos judíos después de Noaj y Noaj. Noaj no defendió a su generación, ni rezó por ellos, como hizo Abraham. Cuando D'os le dijo a Abraham que el clamor de Sodoma y Gomorra era mucho, inmediatamente Abraham comenzó a rezar ante D'os hasta que le pidió, que si eran encontradas diez personas justas en las ciudades, perdonase a toda la ciudad por el mérito de

ellas. Abraham pensó que en la ciudad en donde estaba Lot, su mujer e hijos, habría diez justos. Es por eso que Abraham no rezó más. Posteriormente, vino Moshé, rezó y protegió a su generación cuando D'os le dijo: "Ellos se han apartado rápidamente del camino que Yo les ordené ir".

Inmediatamente Moshé se paró y rezó…Está dicho que Moshé no lo dejó a D'os en paz hasta ofrecerle voluntariamente su alma en este mundo y en el venidero, por el pueblo…Rabí Iehoshúa dijo: "¿Qué estaba pensando Noaj que no pidió misericordia por su generación?" Él se dijo a sí mismo: "quizás no me escaparé". El siguiente gran líder religioso fue Abraham. Cuando se enfrentó con los actos horribles de las ciudades de Sodoma y Gomorra, Abraham le suplica a D'os que no mate a los justos junto con los malvados.

Noaj nunca tuvo un diálogo similar a éste con D'os.

Moshé fue aún más allá. Después de que los judíos cometieron el terrible pecado de hacer idolatría con el becerro de oro, D'os deseaba destruir a todo el pueblo. A pesar de la culpabilidad del pueblo, Moshé le suplicó a D'os, refutándoLe: ¿Qué se puede esperar de una nación que recién ha salido de Egipto y no ha podido aún desarrollar su espiritualidad?

En el Zohar se lo denomina a Moshé como un "pastor fiel". A pesar de la culpabilidad del pueblo, Moshé discutió con D'os. Él tuvo, incluso, la audacia de decirle a D'os que si iba a destruir a todo el pueblo, entonces: "destrúyeme a mí también".

Noaj acepta el decreto de D'os. Si las personas son culpables, no hay discusión. Abraham intentó discutir para poder salvar algunas de las personas de la ciudad y en el mejor de los casos, para salvar, quizás, a la ciudad por mérito de los diez justos (que él estaba seguro que se podía encontrar). Moshé estaba preparado a sacrificarse a sí mismo en función de salvar a la nación, a pesar de su culpabilidad indiscutida. Imaginen qué hubiese pasado si Noaj se negaba a entrar al arca; eso es seguramente lo que hubiese hecho Moshé.

De acuerdo con la Torá, Noaj tardó 120 años en construir el arca, y aún en todo ese tiempo, ninguna persona fue influenciada por esta gran personalidad religiosa. En una palabra: Noaj fue una isla. El nombre "Noaj" significa confortable, y verdaderamente, Noaj fue confortable. Él estaba cómodo y auto satisfecho en su propia rectitud. La triste verdad es que Noaj era un misántropo espiritual.

Es fascinante que la siguiente persona que vemos en la Torá en un arca es Moshé.

"Fue un hombre de la casa de Leví y desposó a la hija de Leví. Quedó encinta la mujer y dio a luz un hijo. Vio que era hermoso y ella lo escondió durante tres meses. Pero no pudo ella esconderlo más y tomó para él un arca de papiro y la recubrió con betún y con brea, puso en ella al niño y la depositó entre los juncos, en la ribera del río. Y se apostó su hermana, a lo lejos, para saber qué le sería hecho a él. Mas descendió la hija de Paró para lavarse en el

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río. Ella divisó el arca entre los juncos, mandó a su sierva y la recogió" (Shemot -Éxodo-

2:1-5).

En el hecho de que el niño Moshé flotaba en el arca, en el Río Nilo, nos muestra, de alguna manera, que él estaba destinado a comenzar su misión donde Noaj finalizó la suya. Toda la carrera de Moshé fue completamente de autosacrificio por su rebaño. Todos sus 120 años fueron dedicados a este único propósito, quizás en función de rectificar el fracaso deNoaj durante el período de 120 años que le llevó construir el arca. Moshé fue, verdaderamente, el "fiel pastor", y el Arizal explica la conexión entre Noaj y Moshé en los siguientes términos: Moshé completó la función no realizada por Noaj. Esta idea nace de un versículo de Ieshaiau:

"Porque estas son como las aguas de Noaj para Mí; porque así como Yo he jurado que las aguas de Noaj no pasarán más por arriba de la tierra, también he jurado que no estaré más enojado contigo, ni te reprenderé" (Ieshaiau 54:9).

El Zohar explica el término "aguas de Noaj":

"R. Iosé dijo: 'Está escrito: "Porque estas son como las aguas de Noaj para Mí". (54:9) ¿Por qué tenemos aquí la expresión "aguas de Noaj" y no "aguas del diluvio"? La razón es que cuando la humanidad peca y hay un hombre justo en el mundo, D'os habla con él en función de que él rece por ella y obtenga el perdón. D'os, primero le promete salvarlo a él solo y destruir al resto. Ahora, lo correcto sería que el justo se olvidara de sí mismo, en estos momentos, y defendiera la causa de todo el mundo para apaciguar la furia de D'os en contra de ellos, así como hizo Moshé cuando Israel pecó. Sin embargo, cuando D'os le dijo a Noaj: "El final de toda carne ha llegado ante Mí", Noaj respondió: "Y qué Tu me harás a mí?", a lo que D'os respondió: "Yo estableceré mi pacto contigo, hazte un arca de madera". Y Noaj no rezó por el mundo, y las aguas bajaron y destruyeron a la humanidad, y es por eso que son llamadas "las aguas de Noaj" (Zohar, Vaikrá, sección 3, página 15a).

El Zohar acusa a Noaj por las aguas que cayeron, con el término hebreo "Mei

Noaj". Conversamente, Moshé ejemplifica al sirviente fiel, en no otro caso más valiente que en el que ofrece su propia vida por su pueblo:

"Y ahora, si has de perdonar su pecado…y si no, bórrame ahora de Tu libro, el que has escrito". El término hebreo para la palabra "bórrame" es "mejeni" - las mismas letras que componen las palabras "mei Noaj"! Es por eso que el Arizal acentúa que en el momento que Moshé reza y pronuncia la palabra "mejeni", el desliz espiritual de Noaj es remediado" (Arizal

Shar Pesukim Bereshit Drush 4).

Después de que Noaj deja el arca, el ve un holocausto. Él es un sobreviviente. ¿Cómo Noaj se las arregló? La Torá nos cuenta que una de las primeras cosas que hizo Noaj fue plantar un viñedo y embriagarse con sus frutos.

"Inició Noaj - labrador de la tierra - y plantó un viñedo. Bebió del vino y se embriagó y se desnudó en el interior de su tienda" (9:20-21).

Noaj no pudo aguantar la enormidad de la destrucción que estaba presenciando. Quizás percibió su propio fracaso - que su pasividad lo llevó a la destrucción de una civilización entera.

La Torá cuenta que Jam, el hijo de Noaj, descubrió la desnudez de Noaj mientras que su padre estaba embriagado:

"Vio Jam - padre de Quenahan - la desnudez de su padre y se lo dijo a sus dos hermanos, afuera. Pero Shem y Iéfet tomaron el manto y lo pusieron sobre los hombros de ambos;

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anduvieron hacia atrás y cubrieron la desnudez de su padre. Vueltos sus rostros, la desnudez de su padre no vieron. Se despertó Noaj de su vino y supo lo que le hizo su hijo, el pequeño" (9:22-24).

Los rabinos tienen dos opiniones sobre lo que realmente pasó.

"Rab y Shemuel (difieren), uno mantiene que él castró a Noaj, mientras que el otro dice que él se abusó sexualmente de Noaj" (Sanhedrín 70a).

De acuerdo a una autoridad, Jam violó a su padre; de acuerdo a la segunda, él castró a su padre. Lo que estas dos opiniones tienen en común es la increíble furia de Jam hacia

Noaj. Consideremos la visión del mundo que tenía Jam: Él estaba envuelto en una cultura de violencia, robo y libertinaje sexual. La pasividad de su padre causó la destrucción del mundo de Jam. Las opiniones Talmúdicas que dicen que Jam violó a su padre, o que lo castró, parecen ser una expresión de despreció por esa pasividad. Sin embargo, los hijos de Noaj fueron salvados del diluvio, no por mérito propio, sino por el mérito de su padre. Parecería que Noaj incluso fracasó en la educación de sus propios hijos. La pasividad de Noaj, su desnudez, son obvias en todas sus relaciones, incluyendo la relación entre él y Jam.

Noaj vivió más de 300 años después del diluvio, engendrando hijos, presenciando el nacimiento de numerosos descendientes, incontables generaciones futuras. ¿Qué mensaje Noaj les transmitió a sus descendientes? Otra vez, parece que Noaj se quedó pasivo; sin nada que decir, como si el resto de su vida concluyó con esta embriaguez.

"Y toda la tierra era un solo idioma y pocas palabras. Ocurrió que al emigrar desde el este, encontraron un valle de la tierra de Shinar y se asentaron allí. Dijeron el uno al otro: vamos, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego. Les sirvió el ladrillo por piedra y el betún por argamasa. Dijeron: vamos, edifiquemos para nosotros una ciudad y una torre con su cúspide en los cielos y nos haremos de un nombre, no sea que nos dispersemos sobre la faz de toda la tierra. Descendió D'os para observar la ciudad y la torre que habían

construido los hijos del hombre. Dijo D'os: He aquí que son un solo pueblo y un solo idioma tienen todos y éste es el comienzo de su obra y ahora ¿no les será vedado nada de lo que se han propuesto hacer?".

En la torre de Babel, todos los pueblos del mundo estaban juntos. Los sabios nos dicen que Noaj todavía vivía:

"Encontramos que Noaj vivió diez años después de la dispersión (que resultó de la torre de Babel)" .

Noaj todavía vivía, pero estaba en silencio. Esta fue la tragedia de Noaj. No sólo fue a su

generación que no intentó proteger y educar, sino que sus propios hijos y nietos fueron privados de la influencia de este hombre "justo". Nosotros sólo podemos imaginar el liderazgo que Noaj podría haber llevado a cabo, las ideas que hubiese podido compartir con las futuras generaciones, el valor y el afán religioso que él podría haber enseñado a la generación posterior al diluvio. Pero la tradición no recuerda nada.

Aparte de Noaj, estuvo presente otro individuo prominente en la Torre. Su nombre fue Abraham.

"Nosotros encontramos que Noaj vivió diez años después de la dispersión, Abraham tenía 48 años en el momento de la dispersión" (Seder Olam cap.1).

Estos dos gigantes espirituales se encontraron en la Torre, en la cual - la Torá dice - todas las personas del mundo se juntaron. Noaj no tenía nada que compartir con Abraham en ese momento,

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en ese lugar. Toda la grandeza que Abraham alcanzaría, sería sin la tutela de Noaj. Algunos comentaristas ven a este encuentro de Noaj con Abraham como un momento crítico en potencia, en la historia de la humanidad. La Torá nos insinúa esto:

"Descendió D'os para observar la ciudad y la torre que habían construido los hijos del hombre. Dijo D'os: He aquí que son un solo pueblo y un solo idioma tienen todos y éste es el comienzo de su obra y ahora ¿no les será vedado nada de lo que se han propuesto hacer?!" (11:5-6).

Un espíritu de unidad ha arrasado al mundo (ver comentarios de Alshej 11:1). Noaj estaba allí con experiencia, y Abraham estaba allí con su idealismo. El tiempo y el lugar estaban en su punto ideal para un renacimiento religioso. Si estos líderes hubieran unido fuerzas, el mundo se hubiese elevado y salvado. Ellos hubiesen alcanzado el cielo sin necesidad de una torre. Pero ala, Noaj estaba en silencio. Abraham tenía que comenzar de nuevo, solo.

Rashí se refiere exactamente a ese momento, cuando comenta el versículo: "Noaj fue un gran hombre en su generación". Nosotros notamos la falta de simetría en el comentario de Rashí:

"Hay quienes lo explican positivamente: ciertamente si hubiese él vivido en una generación de tzadikim (personas justas) hubiese sido más justo. Otros lo explican negativamente: si hubiese estado él en la generación de Abraham, no hubiese valido nada".

La fuente talmúdica que Rashí trae no hace mención de Abraham:

"Estas son las generaciones de Noaj: Noaj fue un hombre justo, y perfecto en su

generación. R. Iojanán dijo: En su generación, pero no en otra generación. Resh Lakish sostenía: (Aún) en su generación - cuánto más en generación" (Sanhedrín 108a).

El Midrash también subraya la rectitud de Noaj:

"R. Iehudá y R. Nejemiá difieren. R. Iehudá dijo: Sólo en su generación fue él un hombre recto (en comparación); si él hubiese florecido en la generación de Moshé o Shemuel, él no hubiese sido llamado justo: en la calle de los totalmente ciegos, el hombre con un solo ojo tiene claridad, y el niño es llamado erudito. Es como un hombre que tenía una bodega, abrió un barril de vino y lo encontró hecho vinagre, abrió otro y lo encontró hecho vinagre; sin embargo, al tercero lo encontró volviéndose agrio. "Se está volviendo", le dijeron las personas. "Acaso, esto es mejor? - respondió él. Similarmente, EN SU GENERACIÓN él fue un hombre justo.

R. Nejemiá dijo: si el fue recto aún en su generación, cuánto más (si hubiese vivido) en el tiempo de Moshé" (Midrash Rabá - Génesis 30:9).

La referencia a Moshé está entendida: Moshé tuvo éxito donde Noaj fracasó. Moshé personificó el liderazgo - responsabilidad hasta el punto del autosacrificio.

Pero, ¿por qué se eligió a Shemuel entre todos los profetas? Shemuel fue el que ungió a David. Si Noaj no podía liderar como Moshé lo hizo, él tendría que haber, por lo menos, asumido un roll auxiliar y ungir a Abraham. Pero Noaj nunca se comunicó con Abraham, ni con ninguno de sus descendientes.

Cuando Rashí interpreta el pasaje del Talmud, parece extraño que ignore los ejemplos usados tanto en este pasaje como en el Midrash, en favor de su propio ejemplo - nombrando a

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enseñanza: Rashí ilustra que los dos pasajes no están en conflicto. Los dos ejemplos que Rashí usa no son contradictorios; ambos polos son verdad y coexisten.

Si Noaj hubiese vivido en una generación más grandiosa, él hubiese sido más grandioso; y si hubiese vivido en la generación de Abraham, no hubiese tenido valor alguno. Sin embargo, Noaj vivió en la generación de Abraham y, verdaderamente, no tuvo valor alguno. La imagen de Noaj que quedó para la posteridad es la de un hombre recto, calmo en la faz de las aguas turbulentas, soportando una presión social increíble. Noaj estaba solo, flotando en su arca/isla, no formando relaciones, no haciendo cambios. Solo, en silencio.

Rab Ari Kahn

Parashat Lej Lejá

Abraham Salió Para Ayudar

Génesis 12 - 17

El Talmud describe la vida después de la vida como "un mundo al revés". Esto significa que muchas de las personas que han obtenido muy poco respeto aquí en la tierra serán muy honradas en el otro mundo, y contrariamente, muchas personas que fueron prominentes en esta vida recibirán muy poca atención en el otro mundo. En otras palabras, desde nuestro punto de vista limitado en esta tierra, nosotros simplemente no tenemos manera de saber quién es

verdaderamente justo y recto.

El Rab Arie Levin - conocido como el Tzadik de Jerusalem - contó sobre un zapatero a quien él veía todos los días en el mercado. A pesar de que ellos nunca habían hablado directamente, siempre que él pasaba por al lado del zapatero, algo lo impulsaba al Rab Arie a poner dinero en la caja de tzedaká que tenía el zapatero en su negocio. Entonces, un día, el zapatero lo invitó al Rab Arie a una comida especial que él ofrecía para celebrar la terminación de un tratado del Talmud (así como es costumbre hacer).

En la celebración, la noche siguiente, el Rab Arie encontró que el zapatero estaba enseñando a un grupo de ancianos judíos el último pasaje del Zohar, la obra maestra del misticismo judío. Al escuchar la manera en la que estudiaban, Rabí Arie - él mismo un gran cabalista - estaba sorprendido por la gran profundidad y entendimiento de ese grupo sobre la cabalá. A la mañana siguiente, Rabí Arie fue a buscar al zapatero. Cuando llegó a su negocio, sin embargo, lo encontró con las puertas cerradas. El zapatero había fallecido la noche anterior.

La tradición judía nos enseña que en cada generación hay "36 tzadikim (justos) ocultos" - personas cuya presencia justifican la existencia del mundo. Este zapatero pudo haber sido uno de ellos. Pero no siempre es una buena cosa que la rectitud esté "escondida". Un ejemplo clásico lo encontramos en la parashá de esta semana, en la cual D'os le dice a Abraham: "deja tu tierra, tu lugar de nacimiento, y la casa de tu padre - y vete a la tierra que Yo te mostraré". Los

comentaristas explican que si Abraham se hubiese quedado en Jarán, no hubiese sido bendecido con hijos; la falta de santidad en Jarán no hubiese permitido que ocurra el nacimiento de alguien tan grande como Itzjak, el único de los patriarcas que nunca dejó la tierra de Israel. Entonces si Abraham tenía que tener a Itzjak, tenía que ir a la Tierra Sagrada.

El viaje de Abraham a Quenaan fue una gran prueba. Debía dejar a sus padres, y por supuesto, no sabía si los volvería a ver otra vez. Más aún, aventurarse a una tierra extraña siempre era

peligroso, pues uno nunca sabe cómo lo recibirán los nativos! Pero la posibilidad de recibir las bendiciones de D'os - y cumplir con Su voluntad - lo alentó a hacer ese viaje.

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A pesar de que este viaje era para el beneficio de Abraham, el Midrash deja bien en claro que también fue para el beneficio del mundo. El Midrash compara a Abraham con un frasco de

perfume: mientras que el frasco está cerrado, nadie puede disfrutar de la esencia. Pero cuando se lo abre, todos pueden beneficiarse de él. De la misma manera, el Midrash explica, que mientras Abraham estaba en Jarán, las personas de otras tierras no podían estar expuestas a él y a su mensaje. El viaje de Abraham permitió que otros puedan compartir su concepto revolucionario del monoteísmo.

El Jafetz Jaim, el líder espiritual de la judeidad europea en los comienzos del siglo XX,

severamente censuró a las personas por no hacer un "viaje" así. Rabenu Bejaié Ibn Pakuda, autor del clásico de ética: "Las Obligaciones del Corazón", insiste en que uno debe estar dispuesto "a meterse dentro del barro, y si es necesario embarrarse, para ayudar a otros a salir de la

devastación espiritual".

Por supuesto, hay límites para esto. Por ejemplo: nosotros no podemos poner en peligro nuestras propias vidas para ayudar a otros.

Por último debemos saber que los caminos por los cuales transitamos son muy estrechos, y a pesar de que una persona pueda parecer recta, en verdad sus acciones pueden llegar a ser hechas por interés propio. Nosotros debemos dedicarnos a ayudar a otros también, y será sólo en el mundo venidero que toda la verdad será revelada.

Parashat Lej Lejá

"Vete de tu tierra y de tu lugar natal y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré" (Génesis 12:2).

El Midrash nos enseña que aquí D'os no le dijo a Abraham a qué tierra él debería ir para darle una recompensa por cada paso y paso que dé.

Explica el Rav Baruj Ber de Kamenetz que si D'os le hubiera ordenado desde el comienzo en forma explícita ir a la tierra de Israel, entonces la mitzvá hubiera sido que Abraham llegue a la tierra de Israel, pero el camino en sí no hubiera sido una mitzvá, sino un paso necesario para llegar a la realización de la mitzvá, que era que Abraham esté en la tierra de Israel. Y es por eso que D'os le dijo: "Vete de tu tierra… hacia la tierra que te mostraré", sin decirle a qué tierra Él se refería, para que de esta manera Abraham reciba una gran recompensa por cada paso que daba, por cuanto que cada paso era una mitzvá.

* * *

Abraham Avinu fue el primer judío, sin embargo, en el Talmud se le conoce con el nombre de Abraham el Hebreo (Abraham Haivri). Es importante saber que la palabra Ivri significa “del otro lado”. Eso nos indica que Abraham estaba de un lado y todas las personas del mundo estaban del otro lado. Es por esta razón que al pueblo judío se le conoce como “hebreos” ya que nos

encontramos siempre “del otro lado” del mundo, siempre aferrados a la Torá y a sus mitzvot, aunque casi toda la humanidad esté en nuestra contra.

Por el Rab Yosef Meyer Medresh

Parashat “Lej Leja”

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1La sección de la Torá “Noaj” en su culminación, narra el nacimiento de Abram, hijo de Teraj quién se convertiría en la primera persona en el mundo que reconoce a Di’s por medios propios. Luego, la sección siguiente, llamada “Ve para ti”, lo tendrá como principal protagonista, relatándose en ella varios pasajes de su vida. Por lo tanto, debido a la trascendental importancia que tendría en el mundo, veremos acerca de sus comienzos.

En aquella época, el trono del reinado pertenecía a Nimrod, quién ejercía un amplio dominio sobre gran parte de la población. El citado monarca, en una de sus tantas guerras que realizó con el fin de conquistar el mundo, reclutó a Teraj y lo nombró comandante de sus ejércitos, debido a su gran fortaleza y destreza para el combate. Y este sirvió al mandatario con total entrega y fidelidad, a tal extremo, que arriesgaba su vida en la batalla y batía al enemigo en forma terminante, hasta que logró el total subyugamiento de los oponentes, que quedaron sometidos definitivamente al reinado de Nimrod.

Y no solo su fortaleza y aptitudes para el combate entregó Teraj al rey, sino también su corazón. Lo tenía como a su dios, adorándolo y prosternándose frente a él y sus estatuillas. Además, perseguía ferozmente a quién no aceptaba y adoraba a Nimrod como dios.

El mandatario estaba feliz de tener un fiel como lo era el comandante de sus ejércitos, y decidió nominarlo por sobre todos sus ministros, además decidió entregarle una fortuna para que disfrute de una posición económica digna, acorde a sus merecimientos. Teraj se alegró enormemente con su grandeza y riqueza que le fueron otorgadas.

Al disponer de un gran tesoro, decidió implantar una novedad en el mundo. Tomó una parte de cobre, plata y oro de sus depósitos, y ordenó acuñar monedas a su nombre. Cuando comenzaron a circular tuvieron mucho éxito, y lograron notable popularidad entre la mayoría de las familias que habitaban la tierra. Ya que hasta el momento no había dinero, solo existía el sistema de

intercambio o trueque. Alguien tenía vino, lo trocaba con su vecino por pan. El otro poseía especies aromáticas, las cambiaba por azúcar. Y así funcionaba el comercio hasta la aparición de este nuevo sistema que revolucionó la economía de la época.

Además, cabe destacar que Teraj abandonó por completo la fe de sus padres y abuelos, ya que provenía de una simiente notable, como Noaj, Arpajshad, Shelaj, Ever y Peleg. Se alejó de ellos y se plegó a Nimrod y sus creencias idólatras. Motivo adicional para que este le gratifique su actitud entregándole poder y riqueza.

No obstante, el miedo de Nimrod era constante, pues sabía que el reinado pertenecía a la simiente de Shem hijo de Noaj, quienes habían sido destronados por la fuerza. Por lo que era muy factible que algún día se levante algunos de sus verdaderos herederos y atente contra su vida,

recuperando el cetro perdido.

En tanto, Teraj no pensaba que esto iba a suceder y contrajo enlace con Amtalai bat Karnabú. Convivió con ella varios años, sin que le nacieran hijos, por lo que estaba bastante deprimido. Las primaveras pasaban y cada día la angustia era mayor, pues no hay tristeza mayor a la que causa la ausencia de niños en el hogar.

Cierto día, los astrólogos informan al rey haber visto en las estrellas, que nacerá un varón quién se levantará contra el reinado, dando por tierra con la creencia masiva de la población en Nimrod como su dios. Y este que vendrá al mundo terminará alzándose con la victoria, destronando al actual monarca. Mencionan también que este nacimiento será en breve, aunque desconocen el lugar donde se producirá. Esta noticia provocó que el primer mandatario entre en una situación de pánico.

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El rey organizó una reunión urgente, a la cual fueron convocados todos sus consejeros, para plantear delante de ellos el problema que se avecina. La velada se llevó a cabo, y tras debatir sobre el asunto, llegaron a la conclusión que es conveniente construir un gran edificio, donde traerían a toda mujer embarazada que se localice en el reinado. Allí las madres aguardarían hasta el momento del parto, y en caso de nacerles una nena, la misma sería enviada a su hogar con grandes honores junto a la madre, entregándoseles además diversos presentes. Mientras que si la mujer preñada daba a luz un varón, el mismo debía ser sacrificado. Como saldo de este operativo, perdieron la vida setenta mil almas.

Por entonces, Teraj oscilaba los setenta años de edad, y su esposa Amtalai había quedado

embarazada por primera vez. Sin embargo, en vez de gozar de una alegría plena, ambos cónyuges se vieron envueltos en un gran temor, del cual eran presa permanente, ante la posibilidad latente de que el niño que la mujer llevaba en su vientre sea de sexo masculino y lo pierdan por el decreto en vigencia.

Los días fueron transcurriendo, y al ser Teraj tan fiel al reinado, nadie sospechaba que si su hijo nace varón lo dejaría con vida. Todos estaban seguros que él con sus propias manos lo llevaría al sitio donde se cumpliría con la sentencia estipulada para el caso. Por eso, nadie custodiaba la casa del fiel comandante del ejército y líder de toda la corte de ministros.

Finalmente, llega el momento tan esperado en el mes de Tishrei. Nace un hermoso varón que ilumina toda la casa. La madre cuando supo que dio a luz un niño se llenó de pánico y dijo: “Nimrod ha exterminado setenta mil bebés sin apiadarse de ellos, tampoco de ti se apiadará!”. De todos modos, los padres del pequeño decidieron protegerlo y no llevarlo a donde debía ser sacrificado. Simultáneamente al nacimiento del hijo de Teraj, en su mansión se produjo otro parto,

correspondiente a una de las empleadas domésticas, la cual dio a luz también un bebé de sexo masculino. Tampoco a este chico llevaron a cumplir con el decreto.

En momentos de nacer el hijo de Teraj, que se convertiría en el futuro en nuestro patriarca Abraham, fue divisada una estrella en el este que devoró cuatro luceros, los cuales estaban orientados en dirección a los cuatro puntos cardinales. Tras apreciar este fenómeno, dijeron los sabios a Nimrod: “En estos momentos le ha nacido un hijo a Teraj, y en el futuro brotará y florecerá de él una nación que heredará este mundo y el venidero. Si estás de acuerdo, demos al padre mucho oro y plata en compensación y terminemos con el niño”.

De inmediato enviaron la fortuna mencionada al padre de la criatura adjuntando el siguiente recado: ”Ayer te ha nacido un varón, entrégalo a nosotros para que lo sacrifiquemos a cambio de este tesoro!”.

Sin embargo, el progenitor del bebé les encomendó un mensaje para que comuniquen al rey: “Te responderé con una parábola: - dicen a un caballo: ‘te cortaremos la cabeza a cambio de toda esta cebada’. El animal les responde: ‘tontos: si me cortan la cabeza: ¿quién comerá la cebada?’. Si ustedes quitan la vida a mi hijo: ¿quién heredará la fortuna que me quieren dar?”.

El rey responde a través de sus enviados: “De tus palabras que me has enviado, comprendo que te ha nacido un varón”.

Teraj responde: “Es verdad, pero pereció!” El monarca insiste: “Me refiero al vivo”.

Teraj finalmente se hace presente, trayendo consigo al hijo de la sirvienta, al cual sacrifica inmediatamente. Al contemplar los siervos del rey que en un principio se rehusó a traerlo, y ahora

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lo hizo, consideraron que se trataba de su hijo verdadero, y pensaron que en verdad ya no está más en el mundo. Y con respecto al que le había nacido a la empleada doméstica, desconocían que estaba pronta a dar a luz, ya que a causa de la fe que tenían al comandante del ejército y jefe de la corte de ministros, no pusieron guardias ni controlaron su casa en absoluto.

De todos modos, el niño corría serio riesgo en caso que lo lleguen a descubrir, por lo que su madre decide ocultarlo en una cueva muy distante de la zona habitada y retornó a su vivienda. Pensó: “Que Hashem haga acorde a Su voluntad, pero no lo entregaré para que perezca en manos del rey”.

En la cueva, Hashem mostró a Abraham un avance del mundo venidero, y le dispuso dos

surgentes, uno que emanaba aceite y el otro, sémola. Permaneció allí durante tres años, sin ver la luz del sol de día, ni la luna y las estrellas por la noche.

Cuando hubo alcanzado los tres años de vida, Abram salió de la cueva y fue entonces cuando vio por primera vez desde que tuvo uso de la razón, a los cielos y la tierra. En ese momento, a causa del esplendoroso panorama que sus ojos habían contemplado, reflexionó y pensó en sus adentros: ¿Quién creó a los cielos, la tierra y a mi?.

Tras meditar al respecto, oró todo el día al sol, pues lo vio más elevado que todos los componentes que había en el firmamento. Pero con la caída de la tarde, el gigantesco astro luminoso se ocultó por el oeste y emergió la luna por el este. Observó pues a la luna y las estrellas que la rodean, y tras un rápido análisis dedujo: “esta es quién creó a los cielos, a la tierra y a mi”. Por lo tanto, oró toda la noche a la luna, pero al amanecer se produjo su retiro por el oeste y el sol asomó por el este. Tras todo este suceso, Abram sentenció totalmente convencido: “Estos no cuentan con suficiente fuerza como para haber realizado la creación. Hay un Amo por sobre ellos, a El oraré y me prosternaré”.

Shabat Shalom

Parashat Lej Lejá: El Descubrimiento de Abraham

Dijo D'os a Abram: "Sal de tu país y de tu lugar natal y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré…".

La sección de Lej Lejá comienza con el decreto Divino dirigido hacia Abraham para que deje la casa a la cual se había acostumbrado y se encamine en un destino incierto. Sin embargo, la Torá no nos dice por qué D'os eligió a Abraham. ¿Qué tenía de especial Abraham? ¿Por qué fue destinado a ser el primer Patriarca, el fundador de una nación? ¿Quién fue Abraham? ¿Cuáles fueron sus logros? ¿A que se parece su reemprendimiento? Respecto de todas estas preguntas, la Torá no habla.

Por supuesto, el Midrash hábilmente llena este vacío, relatando las pruebas y tribulaciones de Abraham. Nos dice sobre sus investigaciones solitarias y su eventual descubrimiento. Aunque no tenemos ninguna duda sobre la veracidad de nuestra tradición oral, si las historias de la juventud de Abraham son tomadas literalmente, ¿por qué la Torá misma no las comparte con

nosotros? ¿Por qué fue dejado para que Nuestros Sabios nos informen sobre el pasado de Abraham? Aunque estas preguntas pueden ser hechas sobre cualquier sección del Midrash, en este caso la completa falta de explicación sobre el especial estatus de Abraham nos deja con una razón no clara para la revelación de D'os al hombre. Los Sabios nos cuentan sobre su búsqueda, su rechazo a las ideas aceptadas, su literal y figurativo iconoclasmo, trayendo toda la información y antecedentes necesarios respecto de Abraham. Pero, ¿por qué encontramos esta información exclusivamente en la Tradición Oral?

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