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El centro histórico de Bogotá visto desde el PCI

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SERGIO ESTEBAN PICO IZQUIERDO

EL CENTRO HISTÓRICO DE BOGOTÁ VISTO DESDE EL PCI

UNIVERSIDAD DE BOGOTÁ JORGE TADEO LOZANO

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

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EL CENTRO HISTÓRICO DE BOGOTÁ VISTO DESDE EL PCI

TRABAJO DE GRADO PRESENTADO POR SERGIO ESTEBAN PICO IZQUIERDO BAJO LA DIRECCIÓN DE LAPROFESORA BIBIANA RUEDA COMO REQUISITO PARCIAL PARA OPTAR AL TÍTULO DE POLITOLÓGO

UNIVERSIDAD DE BOGOTÁ JORGE TADEO LOZANO FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES PROGRAMA DE CIENCIA POLÍTICA Y GOBIERNO

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AGRADECIMIENTOS

En un profundo sentido de gratitud con el Ministerio de Cultura de Colombia y con un mayor sentimiento de afecto, hacia las personas que conforman el grupo de patrimonio cultural inmaterial en el año 2019, me permito extenderles mi total admiración por su labor, su esmero, y abnegado compromiso con el patrimonio cultural inmaterial de Colombia.

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EL CENTRO HISTÓRICO DE BOGOTÁ VISTO DESDE EL PCI

El patrimonio cultural inmaterial es un tema poco oído en la academia, y mucho más

desconocido lo es para la comunidad en general. Aquello que nos rodea y tiene una historia

particular podría ser considerado como patrimonio cultural inmaterial, pero se debe tener en

cuenta su trasegar histórico y el valor que tiene esto para la sociedad en la cual habitamos, y

para ello existen una serie de profesionales que a través de una metodología precisa logran

delimitar lo que se puede considerar cultura inmaterial o no, un aspecto fundamental para la

continuidad de una sociedad en particular a través de la historia.

La sociedad, el grupo de personas encargado de convertir o no un aspecto en patrimonio

cultural inmaterial, desconoce la importancia de conservar las tradiciones que sus

antepasados y estos mismos en la actualidad pueden convertir en historia para sus próximas

generaciones, y es por ello que la academia debe estar mucho más avocada en capacitar a las

comunidades para enseñarles la importancia que posee dicho tema para la conservación de

la memoria de una sociedad. Para el caso de la ciudad capital, Bogotá es un territorio donde

reposa mucho contenido de gran trascendencia cultural a través de la historia, y es

fundamental que la academia se concentre cada vez más en conservar el patrimonio de

nuestro comportamiento en sociedad ,un aspecto que conserva intacta la historia de un

territorio y la comparte con los futuros ciudadanos para que estos mismos la sigan

conservando y compartiendo a sus próximas generaciones, entrelazando la historia de forma

patrimonial a través de lazos tan fuertes como lo son las familias como núcleos sociales

fundamentales.

Para esta investigación, el objetivo es identificar la importancia del Patrimonio Cultural

Inmaterial en las dinámicas sociales de las localidades que conforman el centro histórico de

Bogotá (La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires), teniendo como referencia a la institución

distrital con mayor pertinencia en el desarrollo de este tema (Instituto Distrital de Patrimonio

Cultural), sin dejar de lado los conocimientos que brinde el Ministerio de Cultural sobre el

área, aunque puntualizaremos en la ciudad capital a través de sus herramientas institucionales

para focalizar la investigación. Además, para identificar la importancia del tema, es necesario

recalcar que se tendrá como referencia un marco teórico denominado

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analizar los procesos de institucionalización de un tema en el desarrollo de una sociedad en

general, en este caso, la cultura como base de una sociedad y cómo logra insertarse en la

personalidad de los individuos y en las normativas vigentes para la protección y preservación

de la tradición.

Pregunta de investigación

¿Cuál es la importancia del PCI en la dinámica social de la comunidad de las localidades

del Centro Histórico de Bogotá?

Hipótesis

La importancia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) para la dinámica social de la

comunidad de las localidades del centro histórico de Bogotá está relacionada con la

conservación de su forma de vida y de las próximas generaciones, individuos que respaldan

las acciones relacionadas con el cuidado de la historia a través de su legado familiar y vecinal.

La comunidad entiende que son los encargados de preservar sus tradiciones, siendo una

comunidad que interactúa socialmente a través de sus tradiciones, y entiende que su calidad

de vida a través del PCI como marco común es a través de una fuerte participación ciudadana

y unas herramientas que les permita trabajar por la conservación y preservación de su cultura

patrimonial.

Marco teórico

El marco teórico a utilizar para esta investigación es el estructural-funcionalismo de Parsons,

un marco teórico que brinda las herramientas analíticas para el estudio de las dinámicas

sociales de acuerdo a sus divisiones y sus necesidades. Espina (2006) señala que “Parsons

profundizó en la idea de Pareto describiendo la sociedad mediante el juego de tres grandes sistemas: el sistema de la personalidad, el sistema cultural y el sistema social” (p. 6) que

interactúan a través de procesos de institucionalización que se aplican en una doble dirección.

El sistema de la personalidad es aquel donde se encuentra el individuo y desarrolla

plenamente sus capacidades, el sistema cultural es donde los valores, símbolos y tradiciones

se gestan en pro de la conformación de una sociedad, y el sistema social es donde se

conformar y establecen una serie de subsistemas que construyen la institucionalidad y las

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Ahora, frente a los procesos de institucionalización de dicho marco teórico, Espina (2006)

señala lo siguiente:

a) el individuo exige congruencia con sus vivencias al sistema cultural; éste pugna por la conversión de las creencias y valores en normas sociales; a su vez, éstas confieren status al individuo dentro del sistema; b) como contrapartida, el individuo asume diferentes roles en el funcionamiento del sistema social; éste estructura y unifica los símbolos, creencias y valores culturales, que serán, a su vez, interiorizados por el individuo mediante el aprendizaje y la práctica en el proceso de socialización. (p. 6)

Es importante mencionar que cada uno de los sistemas anteriormente mencionados son

independientes, pero que tienen un nivel de interacción importante para que en una sociedad

todo funcione a la perfección, para que los individuos logren conservarse parte del sistema y

no generen un comportamiento de exclusión y conflictividad que afecte la dinámica del

sistema y del ambiente social. No obstante, unos sistemas ocupan más importancia que otros,

y es el caso del sistema cultural frente a los demás sistemas, teniendo en cuenta una sociedad

con alta importancia y relevancia hacia los valores y la moral, entendiendo esto como la base

de una sociedad tradicional que busca mantener un patrón uniforme de comportamiento para

evitar conflictos entre los miembros de una sociedad, aliado esto al sistema cultural para la

transformación de valores en normas, y así tener una base de comportamiento e interacción

claro (Espina, 2006).

Así mismo, Parsons es el creador de los cuatro subsistemas autónomos (AGIL) que se

especializa cada uno en una función primaria y la solución o satisfacción de una problemática

que se genere en la sociedad, y son los siguientes:

A) El económico, encargado de la adaptación del sistema al entorno produciendo recursos que proporcionan facilidades generalizadas para usos alternativos; G) El político, encargado de establecer los fines de la acción; I) El integrativo que determina el control social a través de la estructura de motivaciones incorporada a la legalidad del sistema; L) El de mantenimiento del patrón, que engloba los sistemas familiar, religioso, cultural y gestiona la tensión a través del proceso de socialización. (Espina, 2006, 7)

Además, Espina (2006) señala que “la transformación de valores compartidos en fines

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de poder para todo el sistema social” (p. 8). Los subsistemas AGIL ayudan a entender la

dinámica social y la importancia de su integración para su correcto funcionamiento, además

de prever escenarios donde cierto tipo de personalidades pueda ser el causante de alguna

división social que genere malestar en el ambiente de una sociedad. El subsistema económico

y político va ligado al sostenimiento del sistema, generan un lazo de subsistencia a favor de

una sociedad correctamente integrada, ligados precisamente con el subsistema integrativo y

el de mantenimiento de patrón, como herramientas de cohesión al interior de una sociedad

con el fin de evitar cualquier fragmentación.

Este marco teórico permite entender el funcionamiento de una sociedad de manera

estructurada, a través de una serie de sistemas que contienen una importancia relevante para

identificar de qué forma funciona la sociedad y cómo interactúan los individuos en comunión,

una herramienta que permitirá a la investigación identificar la importancia del PCI como un

tema de trascendencia social, entender la importancia que brinda la sociedad que hace parte

del centro histórico de la ciudad a la conservación y preservación del patrimonio, a las

tradiciones y comportamientos que a través de la historia se han logrado conservar y traer a

las dinámicas sociales que hoy en día establece la sociedad capitalina. A través de cada

sistema, se busca entender la personalidad de cada individuo, así como la cultura que yace

en cada uno de ellos y cómo ha logrado perpetrarla en su núcleo social, sin olvidar las normas

básicas que ha permitido que dicho patrimonio sea conservado a través de la historia en

manos de la comunidad que la transmitió y la seguirá compartiendo a su familia y núcleos

sociales comunes.

Desarrollo

Para entender la importancia del PCI, debemos entender de antemano que es un sentimiento

que nos provoca “cierta emoción o nos hacen sentir que pertenecemos a algo, un país, una tradición o un modo de vida” (UNESCO, p. 3), un sentido de pertenencia que nos hace sentir

parte de una sociedad con un trasegar histórico que nos corresponde como individuos a

portarlo y utilizarlo de manera adecuada, además de preservarlo de un fenómeno que no dará

espera a las nuevas tecnologías y nuevas formas de interacción social: la globalización.

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comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes” (Irigaray, 2013, p. 121), un aspecto de gran

trascendencia para definir lo que es hoy en día la sociedad en la cual nos encontramos y de

la cual hacemos parte activa a través de la implementación de cierto tipo de comportamientos,

preservando a diario lo que es considerado un legado que identifica a una sociedad de otra.

A pesar de no ser un tema nuevo para los Estados en su misión de preservar una cultura y una tradición en distintas sociedades que alberga, “sí lo es en su dimensión política y

económica para los Estados, grupos, comunidades y pueblos indígenas, quienes se constituyen como principales portadores de este patrimonio” (Monsalve, 2008, p. 2), sin dejar

de lado a aquellos grupos sociales que han crecido en el seno de la creación del Estado del

cual hacen parte, albergado gran parte de la tradición como lo es Bogotá como la metrópoli

de Colombia, un centro histórico que contiene gran significado para la fundación de un

Estado con una serie de principios y valores que lo hacen diferentes a otros, unas raíces

culturales que deben ser preservadas para la conservación del Estado mismo a través del

patrimonio de cada ciudadano que lo conserva a diario.

No obstante, más allá de la intención política y social por preservar el PCI, “al transmitirse

verbalmente, las expresiones y tradiciones orales suelen variar mucho [porque] son una

combinación de imitación, improvisación y creación que varían según el género, el contexto y el intérprete” (UNESCO, p. 4), un tema que debe tenerse en cuenta para la verdadera

conservación de patrimonio histórico y tradicional de una sociedad, aislando así fenómenos

o factores que tergiversen la información y lleven al olvido y el descuido lo que consideramos

como tradición de una sociedad, aquello que nos identifica como grupo frente a otras

sociedades conformadas bajo otros parámetros culturales y en valores, aquello que nos hace

y nos seguirá diferenciando frente a otras culturas. Es por ello que la sociedad es el primer

actor encargado de preservar la cultura de una forma responsable y activa ante el control y

regulación de la institucionalidad, aquella que posee el elemento profesional para corroborar

y delimitar lo que es tradición y patrimonio de aquello que no lo es.

Se debe tener en cuenta que “la importancia del patrimonio cultural inmaterial no estriba solo

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y control de una sociedad que día a día cultiva la semilla de la tradición y las costumbres

como PCI que está en sus manos y que no puede permitir que dicho recurso histórico de gran

importancia se difumine, ya que hace parte de la identidad de una comunidad o una sociedad

que desea preservar y conservar su identidad con el paso del tiempo. La sociedad debe tener

clara su identidad, una manifestación de cultura que debe tener parámetros de gran

importancia para ser considerada un patrimonio, y en ello es clave el actuar profesional de la

institucionalidad privada o pública, un aspecto que le brindará a la posteridad cultural un

mayor robustecimiento de la información y mayor solidez frente a las herramientas que una

sociedad debe utilizar para que el futuro de una tradición se conserve de manera correcta en

manos de una sociedad consiente de lo que posee.

Para el caso de la capital colombiana, se debe tener en cuenta que “aún no se han adelantado

procesos de declaratoria de manifestaciones y prácticas culturales como patrimonio cultural inmaterial de la ciudad” (IDPC, 2018, p. 15), un aspecto preocupante para la conservación

de una serie de tradiciones que están siendo víctimas de la globalización y los nuevos

procesos de interacción social, difuminando todo aquello que es PCI y desdibujando la

insignia cultural bogotana porque las instituciones no han tenido un actuar consecuente con

su misionalidad, y el patrimonio cada vez más se pierde de manera irreversible. El Ministerio

de Cultura es el encargado de brindar los parámetros declaratorios para el caso capitalino,

pero no ha sido posible que la administración distrital en general haya logrado establecer una

investigación seria y consciente sobre la importancia de conservar dicho PCI, principalmente

el centro histórico de la ciudad como eje del nacimiento de la ciudad en sus antepasados,

además de conservar gran parte de las comunidades e individuos pertenecientes a esa

tradición que pueden ser de gran ayuda para recopilar la información necesaria para que el

PCI se mantenga y se pueda propagar educativamente para su conservación.

El Ministerio de Cultura (2018) señala que “la importancia del PCI se fundamenta en el

acervo de conocimientos y técnicas que se transmiten de generación en generación” (p. 2),

uno de los aspectos fundamentales por los cuales la ciudadanía y los gobiernos deben

propender para el cuidado y preservación del PCI, porque hace parte de la identidad de un

territorio y de la comunidad que se ha asentado y vivido durante varios años, generando una

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generaciones, aquellas que, en el caso de la ciudad de Bogotá y las localidades del centro de

esta, generan una diferenciación y una marca personal que hace de la ciudad un lugar

diferente a las demás del país y de la región, ya que allí nace la ciudad y todas las tradiciones

que hoy en día muchos ciudadanos aun practican con respeto y con el fin de preservar esta

tradición.

El PCI en el centro de Bogotá y el estructural-funcionalismo

El PCI, dentro de una concepción renovadora, propone “otorgar a las comunidades, grupos e

individuos un nuevo papel, más activo, en las acciones anteriormente reservadas a los especialistas en el patrimonio” (Bortolotto, 2014, p. 11), una perspectiva que le brindaría una

nueva oportunidad al PCI de ser preservado por quienes mantienen su legado de generación

en generación, de los artífices del tema y de su proyección, una nueva forma de preservar la

tradición de forma participativa y asertiva frente a las nuevas tendencias que atentan contra

la historia y contra los ciudadanos que desean preservar un estilo de vida.

Para el caso de la ciudad de Bogotá, principalmente las localidades del centro de esta (La

Candelaria, Santa Fe y Los Mártires), el Plan de Especial Protección del Centro Histórico de 2005 resalta y señala que esta zona de la ciudad es “donde se concentra el mayor número de

bienes de interés cultural de nivel nacional en el país y un alto número de bienes incluidos en

el listado de interés cultural del nivel distrital” (IDPC, 2018, p. 35), donde los lugares como

mayor significado y relevancia son la Plaza de Bolívar y la carrera séptima, referentes por

ser lugares en los cuales se llevaron a cabo manifestaciones de gran relevancia para la historia

reivindicativa del país y de la ciudad, así como por ser un espacio donde se han llevado a

cabo expresiones artísticas y religiosas que reposan en la tradición capitalina y que algunos

ciudadanos aun deciden ponerla en práctica.

Este tipo de manifestaciones culturales con gran arraigo histórico es fundamental para la

ciudadanía activa, aquella que desea seguir continuando con la tradición que su antecesor les

ha entregado, y esto obedece a un principio del estructural-funcionalismo que hace parte del

sistema cultural, que hace parte fundamental de los símbolos, creencias y valores que ostenta

y comparte una sociedad, un sistema que logra concentrar lo que el PCI significa y el valor

que tiene dentro de una sociedad. El PCI, al ser una muestra representativa de las tradiciones

(11)

tiene la conservación de estas tradiciones para la conservación de un núcleo social que desea

seguir buscando la posibilidad de transmitir dicha forma de vida hacia las próximas generaciones, y esto a través de políticas institucionales que “se esfuerzan en concebir la

dimensión inmaterial y en integrarla en su organización, y el tener en cuenta los valores

sociales del patrimonio [y] no se apoya en las competencias técnicas ni científicas de los profesionales del patrimonio” (Bortolotto, 2014, p. 2), una anotación que permite ver la

importancia que suscita que la participación ciudadana sea la salvaguarda del PCI, como los

principales protectores del patrimonio y del conocimiento y cuidado que este requiere.

Frente a las manifestaciones que son consideradas PCI de las localidades del centro de la

ciudad, se puede referenciar algunas como: 1) en La Candelaria, se evidencia a “la Iglesia de

Nuestra Señora de Egipto como epicentro de la representación de reyes el 6 de enero, la Fiesta

de los Reyes Magos de Egipto, la Fiesta de la Candelaria que da inicio a las celebraciones navideñas” (IDPC, 2018, p. 36), entre otras; 2) en Santa Fe, “el camino peatonal a

Monserrate, relacionado con el pago de promesas. El Carnaval de la Alegría del Barrio

Girardot. La Ruta de Peregrinación a Guadalupe, la Peña y Fátima y el Festival de la Chicha, el maíz y la dicha en la Perseverancia” (IDPC, 2018, p. 37); y 3) en Los Mártires, “La Plaza

Samper Mendoza que funciona durante la noche y tiene el mercado de hierbas más grande del país […] Y las actividades de los marmoleros del Cementerio Central” (IDPC, 2018, p.

37). Estas representaciones y muchas más hacen parte del repertorio del PCI que se ha

asentado y creado en el Centro Histórico de la ciudad, teniendo en cuenta que son las más

significativas y que están íntimamente relacionadas con la identidad de los capitalinos a

través de los años, sin dejar de lado otras relacionadas con los alimentos, la música, las

expresiones en círculos sociales, entre otras.

Ahora, frente a la actualidad de dicho PCI en esta zona céntrica de la ciudad, también se debe

resaltar lo que hoy día es considerado como patrimonio para la posteridad, como nuevas

formas de interacción y de comportamiento entre los núcleos sociales de dicha comunidad.

Ejemplo de ello es el barrio Belén de la localidad de La Candelaria, donde se manifiesta que “existe un fuerte sentido de apropiación del territorio por parte de sus habitantes, lo que se refleja en el cuidado de sus casas y la conservación de su paisaje” (IDPC, 2018, p. 38),

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en el Centro Histórico como el movimiento hip-hop, relatos de fantasmas y apariciones,

mercado de las pulgas, Cinemateca Distrital, entre otras muestras que reflejan la renovación

de la tradición cultural como futuro patrimonio de la ciudad y de esta zona de la ciudad.

Imagen 1. Tomada de Espina, A. (2006). La modernización como racionalización y diferenciación funcional de sistemas sociales: el evolucionismo funcionalista, de Parsons a Luhmann, p. 10

Relacionado al marco teórico para el análisis del PCI como importancia al interior de una

comunidad tradicional, se debe tener en cuenta la Imagen 1, que busca explicar los procesos

de institucionalización que se llevan a cabo al interior de una sociedad y en la conformación

y mantenimiento de un gobierno. Como lo habíamos mencionado anteriormente, el sistema

cultural es la base de esta investigación, ya que el PCI está inmerso en este sistema como la

base en creencias y valores que tiene la sociedad, en este caso, la que pertenece a la ciudad y

principalmente la que se encuentra y siempre ha vivido en las localidades que compone el

Centro Histórico de la ciudad. Desde el sistema cultural se propende por la conversión de

valores en normas, es decir, de convertir todo lo tradicional y patrimonial en algo que la

sociedad use y conserve con responsabilidad, que sea un aspecto fundamental y pilar de la

sociedad que considera sus tradiciones y comportamientos como algo a valorar y preservar a

través del tiempo; es allí donde el sistema social, donde se encuentran las normas y las

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estilo de vida y una tradición que deba mantenerse con el paso del tiempo, a través de la

elaboración de normativa que permita el cuidado de dicha tradición, que sea el reflejo de la

ciudadanía y lo que desea ésta para su sociedad en el futuro.

Ahora, frente al sistema social, se debe propender por cohesionar el sistema con lo que piensa

y sienta la ciudadanía, con el deseo de gobernar de manera adecuada frente a lo que todos los

actores al interior de una sociedad consideran como aspectos fundamentales, y dentro de ello

se encuentra el sistema cultural como la base de una sociedad, de su comportamiento y su

interacción. Frente a estos procesos de institucionalización, se puede resaltar la importancia

del PCI dentro de la dinámica social, porque hace parte fundamental de la personalidad de

cada uno de los individuos de la comunidad, porque hace parte de su antepasado y el futuro

de su comunidad de acuerdo a como cada uno asuma su forma de actuar y comportarse,

teniendo en cuenta el arraigo cultural al cual fueron parte desde su infancia y en la misma

actualidad, un proceso del ser como individuo y una forma de identificar y distinguirse a la

vez de muchas más comunidades con rasgos diferentes.

Luego, existe el sistema de la personalidad que busca el espacio de cada individuo al interior

de la sociedad, teniendo en cuenta si cada individuo está de acuerdo con ese sistema cultural,

si puede generar compatibilidad con ese estilo de vida y con dichas creencias y símbolos, un

aspecto fundamental para que el sistema cultural tenga mayor solidez frente al número de

ciudadanos que se encuentren de acuerdo con ese tipo de tradiciones, para así obtener mayor

legitimidad y dirigirse hacia el sistema social como una unidad, exigiendo medidas para la

protección y conservación de dicho PCI como algo más que lo cultural, una forma de vida

que se ha reflejado de generación en generación y que las instituciones deben hacer lo posible

para la preservación de un elemento histórico de gran trascendencia para el desarrollo de la

sociedad en tiempo presente y futuro.

Para el caso de las localidades que se encuentran en el Centro Histórico de la ciudad, “no ha

sido objeto de un proceso de reflexión académica ni de una movilización comunitaria que le otorgue otras dimensiones o un contrapunto a lo expuesto en los documentos oficiales”

(IDPC, 2018, p. 43), y es por ello que, a través del marco teórico que se está utilizando para

el análisis de este tema, es fundamental brindarle las herramientas a la ciudadanía para que a

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estrategias en pro de su conservación y su prolongación en su comunidad. Además, frente al

desconocimiento de la comunidad frente al concepto de PCI y lo que está detrás de ello, “las

entidades territoriales en general, no cuentan con el conocimiento, recursos e incentivos para la gestión y la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial” Ministerio de Cultura, 2018,

p. 3), dificultando así la intención que la comunidad desea frente al tema, en cuanto a la

puesta en escena de estrategias que permitan que la tradición y las costumbres sobrevivan en

un entorno donde las nuevas generaciones y la misma globalización índice de manera

acusante y degenerativa hacia el PCI, y es allí donde las instituciones deben contar con

conocimiento y la comunidad con las herramientas y los espacios de participación ciudadana

para poder trabajar en la preservación y conservación del PCI en cada uno de los espacios,

en este caso, en cada una de las 3 localidades que hacen parte esencial de la vida cultural y

política de la ciudad.

Ahora, frente al sistema social AGIL de Parsons, el subsistema integrativo, conocido también

como subsistema de bienestar social, además del subsistema del mantenimiento del patrón,

son los encargados de regular al interior del sistema social la importancia del sistema cultural

para el sostenimiento del sistema general y para que se lleven a cabo los procesos de

institucionalización necesarios. Sin estos subsistemas, el sistema cultural no podría incidir en

el sistema social, ya que requiere de la influencia de la sociedad para que funcione de forma

adecuada, de tal manera que las comunidades puedan demostrar su poder frente a la toma de

decisiones y manifiesten el deseo de preservar y conservar el PCI como una forma de vida

que merece ser sostenida y reproducida a través del tiempo, la muestra fehaciente de un

pasado y sus convicciones frente a la vida y lo que en principio significaba ser un bogotano.

Villaseñor y Zolla (2012) aseguran que el PCI y sus declaraciones, más allá de ser una herramienta institucional que busca resguardar lo cultural, “ponen en movimiento una serie

de procesos (económicos, políticos y culturales) y juegos de poder que inciden sobre el

conjunto de relaciones sociales que les dan origen y, en consecuencia, conllevan la posibilidad de modificarlas” (p. 81), un aspecto fundamental que refleja claramente la

importancia del PCI para la dinámica social de las comunidades asentadas en el Centro

Histórico de la ciudad, porque incide claramente en su calidad y forma de vida, que cada vez

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que día a día se van gestando de acuerdo a la necesidad de la sociedad imperante. No obstante,

a pesar de ser una negativa para dichas comunidades frente al cuidado y preservación de su

PCI, dichas expresiones culturales “son practicadas por grupos sociales […] sin

necesariamente concebirlas como ‘patrimonio’, las valoran y promueven por considerarlas

centrales para el desarrollo de su vida comunitaria” (Villaseñor y Zolla, 2012, p. 83), un

análisis que permite ver que, a pesar de la negativa o el desconocimiento institucional, las

mismas comunidades respetan y comparten dichas expresiones culturales de forma autónoma

y automática, porque entienden que es fundamental para su existencia y desarrollo futuro

como comunidad; no obstante es fundamental recalcar que la presencia institucional para el

cuidado y preservación del PCI es fundamental para que dichas comunidades no vean

vulnerados sus derechos fundamentales.

Gómez y Pérez (2011) señalan que “las costumbres y tradiciones, las fiestas populares y

cualquier manifestación del patrimonio inmaterial quedan a merced de los grupos sociales que las conservan como parte de su modo de vida y no con la conciencia de su valor cultural”

(p. 264), reiterando así la importancia que posee el PCI en la dinámica social de la

comunidad, porque es la misma sociedad quien desarrolla y aplica sus tradiciones, así como

sabe cómo conservarla de forma tradicional y conoce la importancia de seguirla

implementando día a día para bien de la cultura tradicional que habla sobre un estilo de vida

y una identidad que tiene como objetivo la diferenciación positiva entre distintas

comunidades.

Conclusión

El PCI es un tema de gran importancia para las comunidades, porque hace referencia a su

pasado y su presente, además de pensar en prolongar su tradición hacia el futuro porque

consideran es un estilo de vida y una identidad que debe ser conservada y protegida por los

capitalinos, porque hace parte de lo que hoy en día somos y con lo cual siempre seremos

identificados a nivel nacional e internacional. La dinámica social de una comunidad depende

en gran medida de sus antepasados, en cómo interaccionaba la sociedad y cuán importante

era, y por ello este tema que se ha llevado a cabo en dicha investigación ha sido de especial

relevancia, develando así la importancia que tiene el PCI para la dinámica social de las

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Histórico de la ciudad, teniendo en cuenta el vasto mundo cultural que los bogotanos han

logrado obtener de dicha zona a través del tiempo, prácticamente la identidad de una ciudad

con cientos de años que se ha caracterizado por su bondad, hospitalidad, coloquialismos y

monumentalidades que han sido parte de la historia de muchos capitalinos a través de la línea

del tiempo.

La investigación permitió identificar, a través de un marco teórico denominado

estructural-funcionalismo, que la importancia del PCI hacia las comunidades que se asientan en las

localidades que conforman en Centro Histórico de la ciudad es importante y muy relevante

para la historia de toda la ciudad, ya que este territorio hace parte de la base fundacional de

la ciudad, y es allí donde comienza a gestarse lo que hoy en día es la identidad de los

bogotanos y sus múltiples características que hoy en día permiten ser la imagen y la identidad

de los capitalinos a nivel nacional e internacional.

A través del marco teórico, se identifica la importancia del PCI para la comunidad del centro

de la ciudad en términos de valores, símbolos y creencias, un tema que ha sido de gran

importancia para cada una de las sociedades y civilizaciones que se han conformado a través

de la historia, donde, en el caso capitalino, se identifica a la tradición como el aspecto

fundacional de lo que hoy en día es conocido como Bogotá, una ciudad que como muchas ha

tenido un proceso fundamental de conversión de valores y creencias en normas, acompañado

de una tradición sobre lo religioso que ha logrado imperar en Colombia durante su colonia y

la conformación de una república independiente desde su gestación. Esto ha influido en gran

medida, así como se puede ver en el caso de la capital, en donde las comunidades que habitan

en el centro han trabajado a través de la tradición oral y la imitación para que las tradiciones

sigan perdurando, a pesar de la falta de presencia institucional, y más aún del

desconocimiento que poseen dichas instituciones con respecto a la importancia de generar

herramientas que propendan por la conservación del PCI que se ha gestado a través de la

historia capitalina.

Una comunidad que no tenga conocimiento sobre su pasado, además de la historia

fundacional alrededor de las tradiciones culturales y lingüísticas, perderá todo el sentido

como comunidad históricamente reconocida, porque es fundamental que el futuro de la actual

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como parte de una identidad territorial, como un bogotano/a que seguirá perdurando esta

identidad hasta el fin de los días. Si no se resguarda el PCI en el caso capitalino, seguramente

la comunidad reaccionará de forma preocupante frente a ello, asegurando que la tradición se

ha perdido y que requiere de todo el apoyo institucional para que este tipo de temas sea

tratado, de forma académica y de forma realista de acuerdo al contexto social, pero que sea

un tema a tratar debido a las nuevas generaciones y la globalización como forma de vida que

comienza a generar un efecto negativo en dichas comunidades y sus tradiciones, alterando

así una identidad que se ha generado durante cientos de años y que merece ser resguardada

para las próximas generaciones y para la conservación de la base social de Bogotá como la

ciudad capital del país.

BILBIOGRAFÍA

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Referencias

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