Apuntes de un ajedrecista
(cuando no quiero pensar)
Anónimo
2011
Apuntes de un ajedrecista
(cuando no quiero pensar)
Anónimo
2011
I N D I C E
Valor relativo de las piezas …1
¿Por qué nos gusta el Ajedrez? …1
Curiosidades …2
El Ajedrez y la Guerra …15
La Cultura Ajedrecística …17
Maniáticos o Supersticiosos …18
Un viejo truco (una simultánea de Bogoljubov) …21
Dus Chotimirsky: tramposo y chantajista …22
Ajedrez: herramienta pedagógica …23
Un debate en el Paraíso …24
Esos curiosos ajedrecistas …26
Discurso del Caballo de Ajedrez …29
Yo, el peón …30
Empatando con Dios …31
Los mayores errores de la historia del Ajedrez …34
Campeones Mundiales del pasado …40
Frases célebres del Ajedrez …47
Ajedrez: belleza y pasión …56
La salud y el Ajedrez …57
Sabías que... …59
Alexander Alekhine, el artista del tablero …59
Tres anécdotas:
El humor de Spraggett …62
Dus Chotimirsky: tramposo y chantajista …63
Partida entre Chigorin y Tarrasch …63
Lo real maravilloso del Ajedrez …64
La adivinanza de Sherlock Holmes …64
El papel del talento y el trabajo en el Ajedrez …65
El Ajedrez en la Filosofía Moderna …65
El Ajedrez: Una perfecta gimnasia mental aeróbica …68
El primer torneo de Ajedrez …69
Nombres en latín de las piezas de Ajedrez …70
La Escuela Rusa de Ajedrez …70
El esoterismo del Ajedrez …77
Paul Keres: el rey sin corona …80
¿Ajedrez = Aburrido? …82
¿Es el Ajedrez más completo que la Vida? …83
¿Es el Ajedrez una formidable pérdida de tiempo? …86
El simbolismo del Ajedrez …87
Anécdotas:
El Vampiro vencido por la Cruz …89
Perdiendo en 6 jugadas en un torneo …90
La primera partida de M. Tahl …91
Capablanca contra un Marciano …91
Juego de espejos …92
Problema de ingenio …93
Mikhail Tahl y sus pensamientos surrealistas …93
Psicología de los errores típicos del ajedrecista …94
El Ajedrez: espejo de la vida …98
El mundo real dentro de un tablero …101
Tipos de jugadores …103
Los ajedrecistas de hoy y los de ayer …104
Paul keres:
apreciado, adorado, amado, el eterno segundón …106
Unos viejos amigos …108
León Tolstoi …109
14 Aspectos psicológicos que te ayudarán -
en el Ajedrez …110
La prohibición de jugar al Ajedrez …110
Cuando no existían los relojes de Ajedrez …114
62 consejos para ser mejores en el Ajedrez …116
Napoleón Bonaparte y el Ajedrez …120
Buenos consejos sobre las piezas de Ajedrez …122
Un Arquímedes moderno …124
Navidades 1878: Una partida de Ajedrez …126
La partida del destino …129
Curiosidades: Capablanca en un lío de faldas …130
Los ajedrecistas resolvieron el enigma …131
Anécdota: Cecyl Purdy …131
Borges y el Ajedrez …132
Una retrospectiva sobre Eric Eliskases …132
Caissa, la diosa del Ajedrez …134
Cuando el reloj es el protagonista …135
Un viaje al Reino del Ajedrez …136
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VALOR RELATIVO DE LAS PIEZAS Muchos Dicen que un caballo vale más que una torre, eso es mentira. Todo depende de dos cosas. La primera, como dice un conocido y amigo maestro FIDE, depende quien juegue y la otra, la posición que ocupa en el tablero.
Abrahams, G
En esta posición, las blancas juegan y hacen ta-blas, y si sustituimos el caballo por una torre pier-den.
1. ¤d4, b2 (1. ...c2 queda refutado por 2. ¤xb3); 2. ¤e2+ (capturando un peón y deteniendo el otro), ¢f2; 3. ¤xc3 ½-½.
En cambio, si sustituimos el caballo por la torre pierden las blancas.
Abrahams, G
La torre no puede parar a los dos peones: si ataca por detrás, el amenazado avanza, y al siguiente mo-vimiento es el más atrasado el que avanza. Si la
des-plaza lateralmente, la jugada es similar que 1. ¦e1+, ¢f2; 2. ¦c1, b2; 3. ¦b1,
¢e3!
Por eso siempre debemos tener cuidado con el va-lor de las piezas y su relatividad material (3. ...c2, las negras deben ser pacientes, no podemos avanzar este peón porque caeríamos en una clavada. 4. ¦xb2, ¢e3; 5. ¦xc2. 1-0
Hechiceros del tablero
¿Por qué nos gusta el ajedrez?
¿PORQUÉ NOS GUSTA EL AJEDREZ? En la década de 1930 un profesor de psicolog-ía de Viena, Austria, investigó acerca de 50 juegos y pasatiempos ya que quería conocer cuál de ellos era el mejor para distraer a la mente del strees de la vida moderna.
Después de realizar el estudio, el profesor descubrió que el ajedrez poseía las cualidades y virtudes propicias para ayudar a olvidar las tensiones de la agitada vida cotidiana.
¿Qué razones motivaron tal descubrimiento? Veamos algunas de ellas:
- El ajedrez requiere gran actividad mental, aspecto donde supera a los demás juegos y entretenimientos. Asimismo, es muy superior
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a los otros para lograr una recreación noble e instructiva en el desarrollo del trabajo mental. - El juego ciencia es una admirable creación de la mente humana; combina la exactitud matemática con la intuición y el arte de la per-fección, lo cual ninguna otra actividad intelec-tual puede alcanzar.
- Con la relativa excepción del juego de da-mas, el que se acerca algo al ajedrez en lo re-lacionado al cálculo matemático, el ajedrez es muy superior a los demás dadas sus carac-terísticas artísticas y sus ilimitadas posibilida-des creativas
Otras de las consideraciones que tuvo el pro-fesor vienés para llegar a sus conclusiones es que el ajedrez apasiona a sus admiradores de tal forma que éstos llegan a amarlo y sentirlo como algo muy especial dentro de su vida. Este amor está motivado fundamentalmente porque los aficionados y maestros sienten que el ajedrez le permite alcanzar la realización de una personalidad intelectual superior al nivel medio de la población. Desde éste punto de vista se pueden clasificar a los ajedrecistas de la siguiente forma:
- Los que gustan de resolver problemas. A éstos les maravilla la expectación de sentir-se capaz de poder demostrar sus habilidades en esta faceta del ajedrez; El que lo logra se siente satisfecho por el trabajo realizado. - Los que gustan de probar a los demás su in-teligencia.
En muy pocas actividades se puede mostrar y compararse con otras personas o grupos de personas y bajo un límite de tiempo determi-nado, nuestro grado de inteligencia como de-lante de un tablero de ajedrez. El que triunfa tiene posibilidades verdaderas de demostrar que fue el más inteligente.
- Los que gustan de comenzar y terminar una obra con sus propios recursos.
Cada partida bien conducida es como una pie-za de arte. La posibilidad de que una misma partida ya se haya jugado anteriormente es remota, por lo tanto, si se ha jugado correc-tamente por ambos jugadores puede ser con-siderada por los contendientes como una obra de arte particular, realizada de principio a fin. - Los que gustan del ajedrez por su gran cua-lidad de distracción.
Cada jugador de ajedrez conoce la necesidad de tener una gran concentración durante la partida. Al jugar ajedrez no debe existir otro tipo de distracción que la interfiera, ya que se debe calcular, en un estado de extrema con-centración, múltiples variantes. Esta situación conlleva a que el jugador se olvide del mundo y realmente descanse de todas sus preocupa-ciones y ansiedades.
- Los que están sedientos de aventuras. La sed de aventura inherente en cada ser humano puede ser completamente satisfecha en el tablero de las 64 casillas sin ningún tipo de riesgo ni consecuencias fatales.
Los factores mencionados brevemente con an-terioridad, permiten al lector llevarse una idea del por qué son tantos los admiradores que tiene el ajedrez y que lo practican no sólo para alcanzar la maestría, sino además como un medio de entretenimiento y acercamiento so-cial e intelectual.
A tal efecto, estimamos, que el distinguido profesor de psicología estuvo muy acertado en sus conclusiones, al considerar que entre las virtudes del juego ciencia, está la de contribuir al relajamiento emocional de las personas y superación del strees de la vida moderna. Como colofón de este artículo es muy preciso mencionar la frase del ex-campeón mundial cubano José Raúl Capablanca:
"El ajedrez sirve como pocas cosas en este mundo para distraer y olvidar momentánea-mente las preocupaciones de la vida diaria".
Por Nelson Pinal Borges, MI Copyright © por Ajedrez Cubano Derechos Reservados.
¢ Curiosidades ¢
Esta situación ocurrió en una partida entre Dus-Chotimirsky y Alapin, en el torneo de Praga de 1908. Alapin era conocido por su tendencia a bromear durante las partidas. La partida llegó a la siguiente posición (ver posición A). Alapin conducía las negras y su situación era muy favorable porque las
blan-3
cas no pueden evitar que el peón negro coro-ne.
Alapin hizo la continuación más lógica 73...d2 y comentó jocosamente:
- "¡Pronto le llega el fin!".
La partida siguió 74.¦f5+ ¢c4 75.¦f4+ ¢c3 76.¦xa4 d1=£ 77.¦a5
Tras esos movimientos la partida llegó a esta posición, al verse perdido Dus-Chotimirsky comentó a su rival: -"Conque ya tengo que abandonar, ¿eh? ¿Será usted capaz de comer-se también el peón?".
Alapin miró suspicazmente a su rival y re-flexionó durante 10 minutos, acabando por decir: "Pues... ¡si señor! ¡Ese peoncito me lo como!"
Moviendo 77...£xf3?? a lo que continuó la lógica 78.¦a3+ ganando la dama y la partida. Al ver su error Alapin empezó a gesticular con los brazos, dio un grito, palideció y... se calló definitivamente.
Posición A - ¢ £ ¦ ¥ ¤ § -
Hay jugadores que no saben aceptar una de-rrota. Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia, pero este caso es verdaderamente in-creíble.
La posición siguiente corresponde a una de las partidas de la copa de campeones de Eu-ropa (cuartos de final), disputada en Moscú
19Las blancas eran conducidas por Yuri Balas-hov y las negras por Milan Matulovic. Con da-ma y caballo de desventaja, Matulovic no aceptó la derrota y estuvo 15 minutos ana-lizándola. Decidió proseguir jugando anotando la jugada secreta y aplazando la partida. IN-CREÍBLE.
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Este episodio le ocurrió a un GM soviético del que no se conoce el nombre. Todo ocurrió en 1971, durante el campeonato por equipos de la URSS. Antes de la primera ronda nuestro protagonista acudió a una fiesta, allí abusó demasiado de las copas de vodka que le ofrec-ían y llegó a la sala de juego en unas condi-ciones lamentables.
Le tocaba jugar ante el campeón del mundo Boris Spassky y a duras penas consiguió en-contrar la mesa donde debía disputar la parti-da... o al menos eso creía ya que el GM Niko-lai Krogius le comentó: "Si buscas al campeón del mundo, se encuentra un par de tableros más arriba".
Al fin consiguió llegar a la silla frente a la cual se encontraba Spassky, éste le hizo el saludo típico: "¡Hola, babushka!". El primer movi-miento de Spassky ya estaba hecho: 1.e4, la partida continuó de la forma siguien-te: 1...¤c6 2.f4 b6 3.¤f3 e5 4.fxe5 ¤xe5?? 5.¤xe5
La explicación a la desastrosa jugada 4...¤xe5?? vino cuando las negras hicieron su
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sorprendente quinta jugada: 5...¢xe5??. Rápidamente uno de los árbitros le hizo notar que ese movimiento no era legal, a lo que el GM lleno de indignación contestó: "¡Que mier-da está pasando aquí! ¡He jugado tomier-da mi vimier-da la Defensa Grünfeld, como para que alguien la refute así por así!"
Lo que le ocurrió a este jugador es que había sufrido un espejismo especular debido a los efectos del alcohol, es decir, veía los flancos del tablero cambiados, este es el motivo de su quinto movimiento que según lo que él veía no fue 5...¢xe5 sino 5...£xe5.
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El campeón del Mundo Alexander Alekhine era conocido por sus ansias de victoria, detestaba perder y esto le llevaba a buscar el triunfo por cualquiera que fuese el camino.
Así lo demostró durante el match de revancha por el campeonato del mundo que le enfrentó al holandés Max Euwe. Alekhine sabía que Euwe no toleraba a los gatos, por eso decidió jugar una de las partidas con un gato en el regazo, al que acariciaba de vez en cuando. Alekhine sabía que no existía ninguna norma a este respecto y Dr. Euwe no pudo realizar nin-guna reclamación.
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Ahora le toca el turno al letón Mikhail Tahl, en 1966 se celebraron las Olimpiadas en la Habana, se sabe que los jugadores y sus dele-gaciones recibieron un trato excelente por parte del gobierno de Fidel Castro.
Uno de esos detalles fue invitar al equipo so-viético a presenciar el espectáculo del cabaret Tropicana. Todo transcurría con tranquilidad hasta que Mikhail Tahl reparó en un preciosa mujer y se decidió a piropearla, justo en ese momento apareció el acompañante de la
mu-jer que sin mediar palabra atizó un botellazo al campeón soviético en la cabeza. Tahl tuvo que ser atendido en un hospital debido a una profunda brecha.
Al día siguiente la revista Destino sacó el titu-lar: "¡11 puntos sin jugar una sola partida!". La actuación de Tahl en esa Olimpiada fue "memorable", logró 20 puntos en 13 partidas (aunque 11 de ellos fuesen en su cabeza).
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Estamos en el Torneo de New York de 1927, allí se dan cita varios de los mejores jugado-res del planeta, entre ellos el "Invencible" José Raúl Capablanca.
Como era de esperar Capablanca comenzó de forma brillante y varias rondas antes de finali-zar el torneo parecía claro que la victoria sería suya. Charlando con un amigo, éste le hizo un reproche irónico sobre su superioridad, ante esto Capablanca le dijo que tenía pensado hacer tablas en el resto de partidas.
En una de esas partidas le tocó enfrentarse con Aaron Nimzowitsch, una vez concluida la apertura Capablanca le envió una nota a su ri-val a través del árbitro que ponía:" le ruego que deje usted de jugar tan mal o no tendré más remedio que ganarle".
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Esta curiosa conversación ocurrió en una par-tida entre el soviétivo Isaak Boleslavsky y el argentino Miguel Najdorf:
Najdorf: ¿Da usted la partida en tablas? Boleslavsky: ¡No!
Najdorf, algo pensativo dice: ¿Juega usted pa-ra ganar?
Boleslavsky: ¡No!
Najdorf: ¿Juega usted para perder? Boleslavsky: ¡No!
Najdorf: ¡Bien!, ¿Que quiere usted pues? Boleslavsky: ¡Jugar!
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Esta anécdota corresponde al genial Mikhail Tchigorin.
Cuentan que jugando con un rival poco expe-rimentado al que siempre daba ventaja y al que siempre vencía, se encontró con que en esta ocasión no podía derrotarle porque solo quedaban los dos reyes en el tablero.
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En un último intento, Tchigorin, acercó su rey al de su adversario, exclamando "¡Jaque!". Pa-ra su sorpresa su rival retiró el rey una casilla. Animado por el éxito Tchigorin siguió hosti-gando al rey de su rival a base de "jaques" hasta que consiguió encerrarlo en uno de los rincones del tablero, entonces dijo "!Jaque Mate!" y su rival consternado tuvo que aceptar la "derrota".
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El maestro alemán Fritz Sämisch era muy fa-moso por las simultáneas a la ciega que daba, a las que acudía gran número de público.
En una de estas sesiones se encontró con una anciana que había acudido a ver el espectácu-lo, esta empezó a mirarle desde todos los ángulos y tras estar unos minutos observán-dole se dirigió a su vecino más próximo, co-mentándole: "¡Óigame usted! ¡Este hombre es un tramposo! ¡Le vengo observando hace un rato y he visto con seguridad que no es ciego!
Me temo que esta anécdota debió repetirse multitud de veces entre aficionados poco co-nocedores de esta modalidad.
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Durante el torneo internacional de Londres 1862, se organizó una partida en consulta en-tre algunos de los mejores jugadores del
tor-neo (esto era habitual en la época, para dis-frute del público).
Los dos equipos que disputarían la partida ser-ían, por un lado: Adolf Anderssen, Louis Paul-sen y Serafino Dubois. Por el otro: Jakob Löwenthal, Samuel Boden y H. A. Kennedy.
Anderssen, siempre modesto, antes de co-menzar la partida comentó a Dubois lo si-guiente: "Tenemos que organizarnos: Paulsen hará las jugadas precisas, usted las brillantes y yo las malas".
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Esta anécdota ocurrió en una partida de la competición Moscú-Praga.
Con blancas jugaba el famoso jugador soviéti-co Vladimir Simagin, soviéti-con negras el chesoviéti-co Schajtar. La partida estaba en su fase final, en esta posición:
Simagin se ve en clara inferioridad, pero cree encontrar una variante que acaba en tablas: Movió 54.g4 a esto su rival respondió la evi-dente 54...fxg4+, la sorpresa mayúscula lle-ga en el siguiente movimiento de las blancas que podéis seguir en el tablero siguiente:
Simagin había calculado el cambio de damas y por eso movió la "genial" 55.£xf6+!!?? sin darse cuenta de que su rey estaba en jaque. Pero la sorpresa no acabó aquí ya que su rival respondió con 55...¢xf6 sin darse cuenta de que la jugada de su rival era ilegal.
Evidente-6
mente las blancas continuaron con 56.fxg4, siguiendo la partida sin darse cuenta del ga-rrafal error que habían cometido.
Para contribuir a la "locura" los jueces no se dieron cuenta de nada y la partida prosiguió. Transcurridos 10 minutos se llegó a una situa-ción de tablas, cuando ambos oponentes iban a firmar la paz apareció el anotador de la par-tida que se acercó al tablero y les mostró su error. Los jueces aplicaron el reglamento y restablecieron la posición antes del error (es decir tras 54...fxg4+).
Increíble error entre dos jugadores de alto ni-vel, por cierto, al final Simagin logró obtener tablas.
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El humor de Bobby Fischer no era una de sus características principales. Aquí tenemos la prueba:
El periodista Dimitri Bjelica contó: "En una ocasión Tahl, Fischer y yo viajábamos en co-che por una carretera de montaña, dicha ca-rretera era muy peligrosa y ante esto co-menté:"
- Si tenemos un accidente, todos los periódi-cos publicaran que ha muerto el famoso pe-riodista Bjelica.
Tahl se echó a reír, pero Fischer se quedó pensativo para terminar diciendo:
- Creo que te equivocas. En América yo soy más famoso que tú.
Fischer era muy popular y siempre era atosi-gado por los medios de comunicación, esto unido a su "sentido del humor" le llevó a pre-guntar lo siguiente a unos periodistas:
- ¿Va contra la ley matar a un periodista? - ¢ £ ¦ ¥ ¤ § -
El GM Efim Bogoljubow era famoso por ser afi-cionado al humor fácil y torpe. Esta anécdota
ocurrió tras la disputa de una partida contra el Doctor Tarrasch, en la que Efim logró vencer al alemán.
Se dio la triste circunstancia de que a los po-cos días Tarrasch falleció.
Bogoljubow publicó la partida y no se le ocu-rrió otra cosa que titular el artículo con la si-guiente frase: "La partida que mató al Dr. Ta-rrasch".
Verdaderamente macabro. - ¢ £ ¦ ¥ ¤ § -
En el torneo internacional de la ciudad alema-na de Röchlingwerken se produjo ualema-na cómica situación.
Según cuenta Gerhard Henchel, en el primer tablero jugaba un fuerte jugador francés con-tra un jugador local. Estaban jugando una va-riante de la defensa india de rey y en la aper-tura habían hecho un intercambio de damas.
Entre los aficionados que miraban la partida hubo uno que exclamó: "Que flojos son estos dos jugadores", todo el público se giro a mi-rarle atónito. Este aficionado apostilló en voz alta, para que le pudiesen oír los dos jugado-res: "No miren ustedes. Son muy malos, los dos ya han perdido su dama"
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David Bronstein es muy famoso por el tiempo que invierte en realizar el primer movimiento en sus partidas (su record es 40 min.). Esto ha hecho que los periodistas le pregunten por la razón de esa tardanza repetidas veces, har-to Bronstein contestó a un reportero de esta forma:
- ¡Pienso en cómo jugaré mañana!
La explicación del comportamiento de Brons-tein nos la da Yuri Averbach en su libro "Lec-turas de ajedrez". Cuenta que Bronstein no puede dominar sus nervios cuando elige un plan al comienzo de la partida, así el reloj em-pieza a correr y Devik se queda petrificado, buscando tranquilizarse y concentrarse en la partida.
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Muchos le atribuyen la siguiente anécdota a Bronstein (que según Yuri Averbach no le ocu-rrió a Bronstein sino a otro GM):
En una partida de torneo el jugador con blan-cas tardó mucho tiempo en el primer
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miento. Al finalizar la partida su rival le pre-guntó:
- ¿Por qué ha invertido tanto tiempo en la apertura? ¿Es que trataba de descubrir algo nuevo?
- ¡En absoluto! - contestó este -. Noté la falta de la llave de casa en el bolsillo y he estado todo el tiempo pensando donde la habré olvi-dado.
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En las simultáneas los maestros suelen mara-villar a los aficionados, pero a veces estos lo-gran ser más astutos que los profesionales.
Yuri Averbach e Isaak Boleslavsky dieron una sesión alternativa (juegan las mismas parti-das, turnándose y sin consultarse).
Averbach llegó a unos de los tableros y notó la ausencia de una torre, rápidamente preguntó amenazador:
- ¿Dónde está la Torre?
- ¡Isaak Efremovich la ha perdido! contestó el interpelado, y mostró cómo había sucedido. Ante este contratiempo los maestros perdie-ron esa partida. De vuelta al hotel Averbach reprochó a Boleslavsky el "descuido" de la to-rre. Ante esto Isaak contestó:
- ¿Quién la ha perdido sino usted?
Resultó que el "héroe" de la sesión, al que to-dos habían aplaudido, no era más que un hábil tramposo.
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En el torneo interzonal de Saltsjöbaden de 1948 a Najdorf le tocaba enfrentarse con uno de los 3 mosqueteros suecos: Gösta Stoltz.
Najdorf sabía de la dependencia del alcohol de su rival y cuando se lo encontró al mediodía en la cafetería del hotel vio una oportunidad de allanar el terreno de su futura partida. Naj-dorf empezó a invitar a una copa tras otra a Stoltz, tras esto Najdorf se fue a comer pen-sando que su rival no estaría en condiciones de rendir en la partida que comenzaría esa misma tarde.
Para sorpresa del argentino-polaco su rival jugó de manera muy precisa y le puso en mu-chos problemas. En la jugada 42 Stoltz le ofreció tablas, cosa que Najdorf aceptó rápi-damente.
Stoltz le comentó irónicamente a Najdorf: - Le he propuesto tablas, aunque estoy mejor, porque si usted no me hubiese invitado hoy no habría podido jugar.
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Adolf Anderssen era un verdadero adicto al ajedrez, a él dedicaba todos sus ratos libres como atestigua la siguiente historia:
Una noche Anderssen sentado frente a un ta-blero se puso a estudiar un problema. Cuanto más se perdía en todas las posibles variantes, más partidas jugaba contra si mismo. Estaba tan fascinado con la belleza de aquella partida que perdió la noción del tiempo y de las cir-cunstancias, no sintiendo por ello ningún can-sancio. Cuando de repente alguien llamó a la puerta, enojado, interrumpió sus pensamien-tos y entonces mantuvo la siguiente conversa-ción con su ama de llaves:
Anderssen: "Vete tranquila a la cama. Estoy ahora muy ocupado"
Liesbeth: "¿Cómo dice, por favor?"
Anderssen: "No me molestes. Sabes que pue-do resistir perfectamente toda la noche. ¡Llámame mañana temprano, como siempre!" Liesbeth: "Señor profesor, ¿se encuentra us-ted bien?"
Anderssen: "Criatura, no solo estoy muy bien, sino que además no debes molestarme ahora. Estoy precisamente en lo más importante. Termino en seguida"
Liesbeth: "Sabe profesor, usted no ha dormido absolutamente nada. Ya tengo experiencia de
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otras veces. ¿Pero... no ha oído usted las campanas del alba?"
Anderssen: "¿Las campanas del alba? Habría podido jurar que eran las campanas de la no-che. ¿No te confundes?"
Liesbeth: "Señor profesor, 'yo' he dormido to-da la noche y 'no estoy soñando'."
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Estamos en el torneo internacional de Bled 1961, el soviético Efim Geller se enfrenta al yugoslavo Mijo Udovcic.
Udovcic busca desconcentrar a Geller fumando un puro y echándole el humo a la cara. Geller, cansado de esta situación, expresó sus quejas al árbitro principal del torneo.
El árbitro se lo tomo con humor y recordando la manía del campeón del mundo Emanuel Lasker de fumar habanos en sus partidas le comentó a Geller:
- No debe usted preocuparse... ¡puesto que Udovcic no juega como Lasker!
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El Maestro Robert Graham Wade se hizo "fa-moso" por su actuación en unas simultaneas que dio en el Centro de Referencia.
Wade jugó ante 30 rivales, consiguió entablar en 21 partidas y perdió las otras 9. Es difícil encontrar una sesión de simultáneas dada por un maestro en la que este no consiga ninguna victoria.
También un jugador de la talla de Alexander Kotov pasó por grandes dificultades en unas simultaneas dadas en Moscú, se enfrentaba a jugadores de corta edad del Palacio de Pione-ros, pero solo logró vencer en 4 partidas y fue derrotado en 12 tableros.
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Bobby Fischer con 15 años era un ajedrecista famoso y conocido en todo el mundo, por ello era requerido para jugar sesiones de simulta-neas.
Relacionado con este tema un compañero de tablero le preguntó por la tarifa que cobraba en este tipo exhibiciones, Fischer contestó: "500 dólares" (una cifra muy alta para la épo-ca).
Sorprendido el maestro le preguntó: "¿Y has dado muchas?", a lo que el genial Robert con-testó: "Hasta ahora, ninguna".
Hay que recordar que más adelante Fischer conseguiría, con su insistencia, que los ajedre-cistas cobraran importantes sumas por parti-cipar en los torneos.
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El GM escocés Paul Motwani (7 veces campeón de su país) contó una graciosa anécdota que le ocurrió cuando tenía 11 años.
Jugando Motwani con negras contra una com-pañera de clase, después de los siguientes dos movimientos: 1. e4 d6 2.¥b5+ su amiga y ri-val gritó con júbilo ¡Jaque Mate! Ante la peti-ción de explicaciones de Motwani, la niña le explicó:
- Estas en jaque y tu rey no puede moverse
El jaque se puede evitar con 5 movimientos de otras piezas, pero como ambos no conocían demasiado bien las reglas, Motwani dio por buena la explicación de su rival y aceptó de-portivamente la derrota. Este ha sido EL MATE MÁS RÁPIDO DE LA HISTORIA.
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El soviético Yuri Averbach tiene muchas anéc-dotas a lo largo de su carrera.
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Esta es verdaderamente sorprendente ya que Averbach no conocía bien las normas para el enroque.
La situación ocurrió en el campeonato de Aus-tralia, Averbach jugaba contra el varias veces campeón del país Cecil Purdy. La partida esta-ba en el medio juego y Averesta-bach "vio" que Purdy no podía hacer el enroque largo porque el recorrido de la torre estaba amenazado por una pieza suya. Para sorpresa de Yuri, Purdy jugó 0-0-0, algo confuso preguntó a su rival: - ¿Es que se puede enrocar en esa posición? Purdy miró sorprendido a Averbach sin saber si le estaba tomando el pelo y le contestó: - ¡Naturalmente! ¡La torre cruza la casilla amenazada y no el rey!
El pobre Averbach no sabía donde meterse y más al leer la prensa al día siguiente: "¡Escri-be libros de ajedrez y, sin embargo, descono-ce las reglas del juego".
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El campeón del mundo no oficial Howard Staunton era invencible en su época, por eso sorprende mucho su derrota en un match con-tra su compatriota Elijah Williams.
Si se investiga un poco se encuentra que la derrota ocurrió porque Staunton abandonó el match... pero lo sorprendente es que aban-donó cuando ganaba por 6-2!
La explicación al abandono de Staunton está en el reloj de ajedrez; en concreto, que en esa época no existía. Williams conocía el mal carácter de Staunton y por eso optó por utili-zar mucho tiempo para cada movimiento (llegó a las 2h y media en algunas jugadas), esto hacía que cada partida durase varios días. Staunton terminó hartándose y decidió rendirse para no continuar aguantando las ar-timañas de su rival.
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El 4 veces campeón de Australia Cecyl Purdy (también campeón del mundo por correspon-dencia) se estaba jugando su quinta corona de campeón de su país, si ganaba en la última ronda lo lograría.
El azar de los destinos hizo que su rival en esa última ronda fuese John Spencer Purdy... su hijo. Muchos especularon con que el hijo de-jaría ganar al padre, pero a las pocas jugadas pudo verse que esto no sería así. Tras una du-ra lucha John Purdy venció a su padre, con lo que este se quedó sin el título.
Al recibir el jaque mate de su hijo Cecyl se le-vantó de su asiento, se secó el sudor y co-mentó medio en broma:
- ¡Esto ocurre por enseñar a los hijos a jugar al ajedrez!
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Los niños prodigio del ajedrez siempre han le-vantado gran expectación, aquí tenéis la lista de "niños" que lograron el título de GM más joven en su momento. Está ordenado desde el 1er record hasta el último, con la edad exacta a la que consiguió el título de GM (cada juga-dor batió el record del anterior en la lista).
Bobby Fischer 15 años, 6 meses y 1 día
Judit Polgar 15 años, 4 meses y 28 días
Peter Leko 14 años, 4 meses y 22 días
Etienne Bacrot 14 años y 2 meses
Ruslan Ponomariov 14 años y 17 días
Teimour Radjabov 13 años, 10 meses y 13 días
Bu Xiangzhi 13 años, 10 meses y 13 días
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Magnus Carlsen 13 años, 3 meses y 27 días
Sergei Karjakin 12 años y 7 meses
De la lista tiene mucho mérito el record de Fischer y de Judit Polgar, el motivo es que en la época en que lo consiguieron no se podían apoyar en computadoras para su preparación, cosa que el resto si que ha podido hacer.
La india Humpy Koneru es la mujer más joven en lograr el título de GM (batiendo a Polgar) con 15 años, 1 mes y 27 días.
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La partida más larga de la historia se jugó en el Open de Gausdale, en el año 1987. Las blancas fueron conducidas por Martinovsky y las negras por el checo Vlastimil Jansa. El re-sultado final fue de tablas y el número total de jugadas fue de 194!
La partida más corta de la historia (en alta competición) se disputó en la Olimpiada de Folkestone, en el año 1933. Las blancas fue-ron llevadas por el escocés Combe y las ne-gras por el letón Hasenfuss. Las nene-gras logra-ron la victoria en 4 jugadas!, tras conseguir una pieza de ventaja por un despiste del rival. La partida prosiguió de la siguiente manera:
Combe 0 - Hasenfuss 1 Folkestone 1933
1. e4 c5 2. d4 cxd4 3. ¤f3 e5 4. ¤xe5?? £a5+
Las blancas no pueden evitar la tentación de tomar el peón sin detenerse a pensar un poco. El movimiento más largo de la historia se pro-dujo en el Open de Vigo de 1980. El autor fue el MI brasileño Terres Trois en su partida con-tra el portugués L. Santos. En la siguiente po-sición Trois, que conducía las negras, estuvo pensando su movimiento durante 2h 20m.
Al acabar la partida el periodista Antonio Gude le preguntó al brasileño:
- ¿Por qué ha tardado tanto en responder, si solo tenía dos opciones?
A lo que este contestó
- También yo me lo pregunto. - ¢ £ ¦ ¥ ¤ § -
En el match por el campeonato del mundo de 1978, en Baguío, se enfrentaban Anatoly Kar-pov y Viktor Korchnoi.
La gran solidez del juego de Karpov provocaba que Korchnoi cayese en frecuentes errores que marcaron el resultado del match. El match fue de gran tensión porque Korchnoi huyó de la URSS y jugó el encuentro bajo bandera sui-za, Karpov representaba al régimen de la Unión Soviética.
La explicación que dio Korchnoi a sus errores en el tablero fue que Karpov le mandaba "in-flujos telepáticos" para que hiciese movimien-tos equivocados (se comenta que Korchnoi llegó a contratar parapsicólogos para ayudar-le).
Yacov Estrin comenta que los errores de Viktor provenían del cansancio o de los nervios a los que se veía sometido.
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Hay una anécdota que demuestra la facilidad de Paul Morphy para el ajedrez. El relato lo contó el jugador Arnous de Rivière de la si-guiente forma:
Morphy y de Rivière se retiraban al hotel des-pués de haber jugado una ronda del torneo de Londres. De Rivière comentó:
- Mr. Bird me acaba de ganar una partida que ha concluido con un hermoso mate en 5 juga-das, cuando lleguemos al hotel se lo mostraré
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Morphy replicó:
- Dígame la posición de las fichas
Entre los ruidos de la calle su rival le comunicó donde estaban colocadas las 16 fichas, tal como se ve en el diagrama. Rápidamente Morphy contestó:
- Si, efectivamente, las blancas pueden dar mate en 5 jugadas así: 1.Td8+ Te8 2.Txe8+ Rg7 3.Tg8+ Rxh6 4.Cf5+ Rh5 5.g4++
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Gambito Evans
Esta apertura romántica fue inventada por el Capitán William Davies Evans (1790-1892). Las jugadas son:
1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ac4 Ac5 4.b4
La gran novedad introducida por Evans fue entregar el peón de caballo de dama. Lo cu-rioso de esta historia es que Evans no pre-tendía hacer ese movimiento, fue un golpe de mar el que hizo que el peón avanzase 2 casi-llas y no una como quería el capitán. De esta forma fortuita pudo crear un gambito que se haría muy famoso y que daría partidas precio-sas (por ejemplo "La siempreviva" de Anders-sen).
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Mikhail Botvinnik fue campeón del mundo du-rante muchos años. Siempre fue partidario de prepararse en su casa y no jugando torneos.
Se sabe que tenía algunas manías (como mu-chos jugadores); una de ellas era que no so-portaba el ruido, si en la sala de juego había ruido era incapaz de concentrarse. Para mini-mizar este defecto empleó un método muy sencillo, cuando entrenaba analizando varian-tes ante el tablero o jugando partidas creaba de modo artificial un ambiente ruidoso, po-niendo la radio a gran volumen o conectando algún electrodoméstico.
Parece que este método le dio excelentes re-sultados y Botvinnik dejó de reaccionar nega-tivamente ante los ruidos e incluso llegó a no notarlos.
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Alexander Alekhine dio muchas sesiones de simultáneas a lo largo del mundo, en ellas le ocurrieron muchas anécdotas.
En una de estas exhibiciones llegó Alekhine a uno de los tableros y vio a su rival totalmente alborozado y feliz. Este jugador dijo triunfal-mente:
- ¡Maestro, es usted mate en 3 jugadas!
A lo que un tranquilo Alekhine replicó:
- Tiene razón, pero no se entusiasme, porque me toca jugar a mí y tengo mate en dos.
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Carlomagno tenía un joven soldado, llamado Garín, a su servicio. Tal fue el valor que este demostró que se ganó la admiración de los caballeros y el amor de las damas. Entre ellas la mismísima emperatriz se enamoró de él, pero Garín la rechazó por fidelidad a su señor. La emperatriz, movida por el remordimiento, le contó todo a su esposo.
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La reacción de Carlomagno fue llamar a su presencia a Garín y le propuso lo siguiente: "Juguemos una partida de ajedrez, pero con estas reglas: si ganas, te haré entrega de to-dos mis reinos y posesiones así como de mi propia mujer. Si gano, pagarás con tu vida la derrota".
Garín se vio forzado a aceptar, pero lo que Carlomagno no sabía era que su rival era un fenomenal jugador de ajedrez. Tras una dura lucha de ataques y contraataques Garín logró dar mate a su soberano. Carlomagno se quedó totalmente abatido y dijo "Garín haced lo que os plazca, tomad lo prometido".
Garín demostró su fidelidad a su señor renun-ciando a todo lo que había ganado en el table-ro y Carlomagno pudo continuar su reinado.
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El GM de Filipinas Eugenio Torre es conocido por su carácter huraño y reservado, casi nun-ca da entrevistas y pasa de largo cuando se cruza con un periodista.
Un periodista estadounidense se empeño en conseguir una entrevista de Torre y para ello le comentó:
- Tenga en cuenta que he hecho una apuesta con un colega ¿No puede decirme aunque sea un par de palabras?
A lo que Torre contestó (justo con las 2 pala-bras pedidas):
- Ha perdido
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El campeón del mundo José Raúl Capablanca tenía un estilo que rayaba la perfección. Él era consciente de ello y eso mismo les comentó a unos amigos en un club, justo antes de su match frente a Alekhine por el campeonato del mundo; a esto uno de los contertulios le avisó: "Mejor es ser campeón sin juego, que ex-campeón con mucho honor" avisándole de que no se preocupase tanto de su juego y si del resultado. Ante esto un indignado Capa-blanca respondió: "Jamás, en los próximos mil años, me ganará Alekhine una partida".
Capablanca perdió su corona de campeón unos meses después ante el citado Alexander Alekhine. Por casualidad Capablanca se en-contró con su amigo en otro club de ajedrez y le ignoró adrede, éste no se desanimó y en voz alta gritó: "Ahora ya han transcurrido mil años. ¡Y quien sabe si también llegará pronto el enterrador!". Se hizo un silencio sepulcral y todo el mundo temió un violento escándalo. Pero cuando Capablanca, encolerizado, se fijo en el semblante tragicómico de su amigo, se transformó y ambos rompieron en una sonora carcajada.
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El jugador de Kazajstan, Vladislav Tkachiev, es conocido por su habilidad en partidas blitz. Un exceso de ego hizo que le comentase a su compañero Eduard Gufeld:
"si hubiera un campeonato del mundo a dos minutos, yo sería el campeón".
Para desgracia de Tkachiev se decidió organi-zar este campeonato (no oficial) que fue ga-nado por Karpov. Eduard Gufeld, recordando la bravuconería de su colega, se mofó de él comentándole:
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"¿Por qué no creamos el mundial 'alternativo' de partidas relámpago, es decir, a ver quien pulsa el botón más rápido".
El primer campeonato del mundo oficial de ajedrez relámpago se jugó en 1988, en Saint John, el campeón fue el mítico campeón del Mundo Mikhail Tahl.
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En los años 80 la selección juvenil de la URSS hizo una gira por Europa, una de las escalas era París donde jugarían contra la selección absoluta francesa.
La expedición estaba comandada por el GM Alexei Suetin, experimentado entrenador muy apto para conducir a jóvenes promesas. En cada ciudad solía organizar excursiones para sus pupilos y en París decidió que tenían que visitar la Torre Eiffel y Nôtre Dame.
Al reunir a todos sus jugadores para la visita se dio cuenta de que faltaba Vassily Ivanchuk, tras estar un rato esperando decidió subir a su habitación a ver que ocurría. Al preguntar a Vassily el porqué de su retraso este contestó: "No voy a ir". Suetin se preocupó y le pre-guntó: "¿Por qué? ¿Acaso no te encuentras bien?". La repuesta de Ivanchuk dejó atónito a Suetin: "Me encuentro bien, pero tengo que estudiar el Informator (revista que publica no-vedades teóricas del ajedrez)". Suetin trató de convencer a su pupilo: "el Informator siempre lo tendrás contigo, pero quizá no vuelvas a ver una ciudad tan maravillosa como París". No sirvió de nada y Vassily se quedó en la habitación mientras sus compañeros disfruta-ban de una de las ciudades más bonitas del planeta.
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Najdorf era un jugador de fuerte carácter, es-to le llevo a situaciones graciosas en sus par-tidas.
En un match contra el GM Reuben Fine se llegó a la siguiente posición
Fine conducía las blancas y Najdorf las negras. El estadounidense le ofrece tablas aduciendo que este tipo de finales son empate seguro, tal y como demuestra en su libro sobre finales de piezas menores.
Najdorf le observa con incredulidad y rechaza las tablas, además le dice a su rival que la vic-toria es de las negras y que está dispuesto a apostar la suma de 200 dólares. Fine acepta encantado, pero tras 28 jugadas tiene que in-clinar su Rey ante el argentino y pagarle los 200 dólares tras llegarse a la siguiente posi-ción:
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-Aquí tenéis otra anécdota de Miguel Najdorf en la que "desafía" a su propio presidente. Se jugaba un match entre Argentina y la URSS en Buenos Aires. En el primer tablero jugarían Najdorf (blancas) contra Bronstein
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(negras). Tras sonar los himnos nacionales, el presidente Perón se acercó al tablero y realizó el primer movimiento simbólico: 1.e4, para retirarse entre aplausos. En ese momento se acerca Najdorf al tablero y rectifica el movi-miento de su presidente, moviendo 1.d4. Sor-prendido, Bronstein le preguntó "¿Como se atreve a rectificar al máximo representante de su país?".
La respuesta de Najdorf fue sorprendente: "Nosotros vivimos una democracia y no voy a jugar contra el máximo especialista del juego abierto, David Bronstein, 1.e4, por ignorancia del general: sería darle a usted ventaja".
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Durante la II Guerra Mundial los nazis come-tieron la atrocidad del genocidio, muchos aje-drecistas judíos desaparecieron por esta locu-ra.
Akiba Rubinstein era judío, pero en la época de la gran guerra había perdido la razón y es-to fue lo que le salvó la vida.
La gestapo le incluyó en su lista y fue a bus-carle a su residencia, la persona que lo cuida-ba trató de convencer al oficial de que Rubins-tein no estaba en sus cabales. Si el preso no estaba en condiciones mentales satisfactorias los nazis le consideraban no útil y esto le sal-vaba la vida.
El oficial de la gestapo se acercó a Rubinstein y le dijo: "Queda arrestado, será confinado en un campo de concentración". Para sorpresa del alemán Akiba cogió su sombrero y dijo animadamente: "Bien, vamos, será divertido". Ante semejante contestación los nazis se fue-ron por donde habían venido y dejafue-ron en paz a Rubinstein, que bastante tenía con lo suyo.
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En unas simultáneas, Fischer le ganó la dama a uno de sus rivales. Pero cuando iba unas mesas más adelante, el jugador incorporó su
dama al juego, como si no hubiera pasado na-da. Y se ufanó ante los espectadores que hab-ía a su alrededor de que el campeón no lo había notado. Siete jugadas más adelante Fis-cher volvió a ganarle la dama. Pero esta vez se la echó al bolsillo y siguió adelante sin me-diar palabra.
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Y cuenta Karpov en una entrevista, a propósi-to de su experiencia en los penales rusos: – ¿Ha habido algún caso curioso en ellas? –Sí los ha habido. Por ejemplo, sucedió duran-te una sesión de simultáneas en una colonia para criminales particularmente peligrosos en Riazán. Por lo general doy oportunidad a los participantes de discutir la posición entre ellos, de mover las piezas. Incluso si “se ro-ban” una jugada, aunque recuerdo perfecmente las posiciones, no corrijo nada en el ta-blero si es que con lo anterior no han modifi-cado el carácter de la posición. Pues bien, un ancianito estrafalario, que, a juzgar por su as-pecto, llevaba tras la rejas más de una decena de años, se dejó llevar tanto que regresó tres jugadas. Por supuesto que se alteró la califica-ción de la posicalifica-ción, de pronto sus piezas revi-vieron de manera extraña. Tuve que restable-cer la posición y decir: “Aquí se han hecho tres jugadas. Haga una, por favor”. Su reac-ción me asombró. Se turbó mucho, se agitó y dijo “Oh, disculpe, disculpe, no quería… ¡y en general, si se ha de ganar al campeón, que sea a la buena!” Resultó que no era un ancia-nito cualquiera, sino un experimentado juga-dor.
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EL AJEDREZ Y LA GUERRA
por Roberto Grau
BAJO EL SIGNO BÉLICO
Muchos son los dramas de la guerra. Los hay de diverso diapasón, pero tomados en conjunto quizá pierdan mucho de su significado hondo y humano. La época nos habla a cada hora de bombardeos, de ciudades destruidas, buques desaparecidos, aviones que no retornan. A cada instante el cable nos anuncia fusilamientos, re-beliones, matanzas, odios y esperanzas.
Y es tan enorme la destrucción, es tan amplio el campo de batalla, y es tan aguda la pesadum-bre, que resulta pueril querer dar el detalle de algunas vidas quebradas por la guerra. Pero ca-da sector de la humanica-dad se duele por sus afec-tos. El egoísmo hace que los padres sólo sepan la dura lección de la vida y la muerte cuando pier-den un hijo y que los países vibren de pena cada vez que desaparece un ser dilecto. Sólo quienes se acercan a la santidad sufren de idéntica ma-nera ante la desgracia que roza la epidermis y la que desgarra los más hondos afectos. Por eso debe perdonarse que los ajedrecistas, hombres al fin, tengan inquietudes por la suerte de sus ídolos y hagan, para averiguarlo, un paréntesis al dolor que causa el drama de conjunto.
No deja de ser interesante, sin embargo, ob-servar la influencia que la conmoción mundial ha tenido en el ajedrez. En líneas generales ha destruido la actividad deportiva, pero no lo sufi-ciente como para considerarla totalmente para-lizada. Los mismos países en guerra han querido probar que, a pesar de todos sus problemas y sus angustias, tenían energías suficientes como para organizar periódicamente pruebas, y en algunos casos se ha buscado este sistema para pretender probar al mundo que la armonía reinaba entre los países conquistadores y los conquistados. EL AJEDREZ EN ALEMANIA
Muchas son las preguntas que se me han for-mulado acerca de la vida de los maestros en esta oscura época de la humanidad. Pareciera que el hecho de tener notoriedad deportiva me obligara saber qué hacen y cómo sufren y cómo viven los hombres que han escrito tantas páginas brillan-tes en la historia del ajedrez mundial.
En Alemania se organizaron varios torneos con la presencia del campeón del mundo, doctor Alejandro Alekhine, que realizó, al prestarse a esta combinación deportiva, la peor jugada de su vida. Al estallar la guerra Alekhine se encontra-ba en Buenos Aires, y en su carácter de oficial de reserva del ejército francés encontró argumento para diferir la posibilidad de un match desquite con Capablanca. Llegó a Portugal y cuando el ejército alemán ocupó el chateau de su esposa, en Dieppe, inició gestiones para regresar a Ale-mania. Lo consiguió terminada la batalla de Francia y luego publicó una injusta carta abierta contra el doctor Max Euwe, que en una hora fe-liz de su vida deportiva le arrebató el campeona-to del mundo, para perderlo otra vez frente a su futuro agresor epistolar. La culpa de Euwe era el no querer acceder a jugar torneos en Alemania para dejar la falsa sensación de que los holande-ses compartían la vida alemana y vivían en el mejor de los mundos. La acusación de Alekhine fue calificarlo de ―amigo de los judíos‖, porque sabía que al hacerlo cooperaba en la campaña racial que anima gran parte de la política del Reich. Junto al Dr. Alekhine actuaron algunos de los viejos conocidos maestros del Torneo de las Naciones. Entre ellos, Paul Keres, al que, según una información no confirmada, se le habría amputado una pierna a raíz de los bom-bardeos que sufrió la capital de Estonia antes de la ocupación alemana. Junto a ellos, Stolz, el fuerte jugador sueco y Schmidt, que salió de Buenos Aires una vez declarada la guerra, para llegar, felizmente o no pare él, a su patria más tarde desaparecida.
En otra prueba actuó Regedzinski, aquel gi-gante polaco que actuó en el Torneo de Buenos Aires, quebrado por el dolor mientras Polonia era arrasada por el adversario. Recuerdo que el mismo día que Lodz, su ciudad, la que habitaban su mujer y sus hijos, era arrasada por los aviones alemanes, estaba jugando una de las partidas más fáciles del torneo y cayó batido de increíble manera. Era que el dolor y la incertidumbre habían quebrado su voluntad. Asimismo recuer-do que el día que partió no sabía si podría llegar a su país y decía a sus amigos: ―no sé si llegaré a Polonia. Sé que me esperan la miseria y el dolor
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moral, pero allí está lo único que justifica mi vi-da: mi hogar. Ellos me necesitan. No podría vivir sin saber cómo y cuánto sufren.‖
LOS COMBATIENTES FRANCESES Y PO-LACOS EN GRAN BRETAÑA
Entretanto, en Gran Bretaña actuaron varios de los ex participantes del Torneo de las Nacio-nes de 1939. Algunos de los integrantes del equipo británico que partieron para su patria el mismo día que su país entró en la guerra, dejan-do su compromiso deportivo, llamadejan-dos por un deber mucho más fundamental. Tras ellos, ape-nas terminó la prueba, fue el Dr. Tartakower, quien al partir justificaba su ansia de de ir a Eu-ropa con estas palabras: ―soy viejo, pero soy útil. Sólo tengo en el mundo mi cariño por Francia, que me ha brindado su cordialidad. Estar ausen-te en estas horas margas y no ofrecerle mis ser-vicios, sería traicionar mi dignidad.‖ Meses más tarde partía otro polaco, Francisco Sulik, tam-bién para Gran Bretaña, al frente de un contin-gente de doscientos combatientes polacos que marcharon de la Argentina para Londres. Poco más tarde se llevó a cabo un torneo de ajedrez de las fuerzas polacas en Gran Bretaña, en el que triunfó un jugador de nombre desconocido en el mundo del ajedrez. Segundo se clasificó Sulik y tras él otros ajedrecistas de algún prestigio. ¿Quién era el oscuro capitán que había vencido en la prueba? Era un combatiente polaco a las órdenes del General De Gaulle, que luchaba bajo la protección de la Cruz de Lorena: nuestro viejo amigo Tartakower, que estaba luchando por Francia, fiel a su palabra y a su propósito y que se había inscripto en el torneo con nombre su-puesto.
EN RUSIA EL AJEDREZ SIGUE SU MAR-CHA
En Rusia, entretanto, los ajedrecistas no han permanecido ociosos. La actividad está en ma-nos de los viejos maestros rusos y de los extran-jeros que actúan en el inmenso territorio de los Soviets. En las pruebas que periódicamente se realizan, a pesar de la intensidad del esfuerzo bélico, actúan, entre otros ajedrecistas conoci-dos, algunos de los que intervinieron en el tor-neo de las Naciones de Buenos Aires. Intervino Keres hasta la caída de Estonia en poder de Alemania y actualmente en sus torneos ofrecen su concurso el letón Petrow y el lituano Micke-nas. El último informe llegado al país por inter-medio de una revista soviética de ajedrez indica que acaba de jugarse un torneo en Liberia, en
Ekaterinemburgo, la misma ciudad que en un día dramático de la historia vió perecer a toda la familia imperial rusa.
Muchos son los nombres de ajedrecistas sovié-ticos que han desaparecido del escenario depor-tivo. No faltan quienes han muerto en la con-tienda como Belavenetz, Geneusky, Rabinowich, Rjumin, entre otros. Idéntica situación es la del ajedrez alemán, algunos de cuyos más firmes va-lores, como Eliskases, Becker, Michel y Engels permanecen en Sudamérica por imperio de la propia guerra que impidió el retorno a Europa. Por lo menos ellos, malogrado quizá el personal deseo, sobrevivirán a la catástrofe.
LA MUERTE DE SPIELMANN
Entretanto, el holandés Euwe languidece por las persecuciones y el aislamiento en Holanda, firme en su propósito de no compartir el deporte del Reich mientras su patria esté invadida, y no hace mucho el cable nos transmitía la amarga noticia de que en Suecia el extraordinario juga-dor austríaco Rodolfo Spielman pagaba la ab-surda culpa de ser judío, muriendo falto de re-cursos en Estocolmo siguiendo la ruta de aquel otro gran talento del ajedrez austríaco, Carl Schlechter que en la contienda anterior (1914-1918) moría de hambre porque ni era apto para luchar por la patria, por sus años, ni tampoco sabía luchar por la vida. Ni siquiera pedir nada a nadie.
Al término de la guerra habrá que pasar lista. Observaremos que en plena contienda desapare-ció, casi inadvertidamente, aquel otro eminente perseguido que durante 27 años fue campeón del mundo, el doctor Emanuel Lasker; que tras él un año más tarde, el incomparable Capablan-ca seguía su misma ruta; que más tarde el Dr. Karel Treybal era fusilado en Checoslovaquia por el delito de ser patriota; que en un campo de concentración nazi fallecía poco antes el notable ajedrecista polaco y compositor de problemas, Pzepiorka, y que ahora Spielmann sigue la mar-cha de los que pasan a ser historia y recuerdo. Pero todos ellos sobreviven a su existencia físi-ca por medio de sus obras y de sus creaciones, que servirán para deleitar a muchas generacio-nes de ajedrecistas.
(Artículo aparecido en la revista Leoplán en 1943, po-cos meses antes de la muerte de Grau, ocurrida el 12
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LA CULTURA AJEDRECÍSTICA
Por M.I. Nelson Pinal Borges