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El desarrollo de la lectura durante los primeros años de escolaridad

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Academic year: 2022

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(1)

Oirectora: FtSar Soto Rodríguez

@ka.

tie

Psic@:93cgFa Evolutiva y de l a Educacion

Facultad

da Psirolegfa, SI.A.fl.

oc .11'+5a3

(2)

Esta WsSs - s i es que' s61.o es esa- nunca hubiera llegado a su f i n s j n l a ayuda,

el

-ya. y l a caprensi6n de mucttas parsonas, a puienws guiere exgtesar tni ~mdecSRllsnto.

A

la

3argo de estos &OS, Pllar Soto. además de ofrecenne sables

mw$m

9oW la twis y W r e &ras muchas m a s que tlenen q w ver con

"el

lengu-", sieu@ra sugm ser paciente con mis devaneos

&&ricos -y or@an~r&ivas-~ Guardo un magnif jco recuerda de nuestra

~ m m í # n

a Ciudad Reel

para

FeGagttr parte de l o s datos analizados en a l t a tesis.

13;sac;Jas a Narh Eugen3a SebmEian o r a ~ e d a prsocuvarfm par

laa

problemas mlacfonados

can

l a lectura. Su influencia en estas gktlglnas

m

~mstmla, aurrqwi guita MI #t4 rie acuerdo con algunos

p u m s de v f s t a (o con algunos antlíiais). Sianrpre ha sido divertido trabasar en as@ de l a lectura con Marfa Eugenia.

fgnrbj4n qulero expfarsar m i g r a t i t u d a María Victoria Sebastliln y ct dost&xu tfriara, tanto por e l estimulo que m han efrecido u m per sugerencias y, @or su amistad.

Haría Rodr$guez Haneo, Raque1 P4rez y Andes Calero, me ayudaron a buscar las sujetos con problemas de lectura y en l a aplicacien de l a s

pmebs.

MmBs a FIarfa 1s debo algunas horas de sueño.

M$s ampefleras y compa?ieros del óegjartaraento de Psicologia

Evolutfva y de fa Mucac+&, del f n s t i t u t m de Cienclas de l a Educacidn y, sobre todo, de lla Escuela &e Ffatrnacldn de Profasores de

€433 ",%anta Marla", -Palma, Natividad, Sefia, Cintia, Arnparo y Marisat- me han ayudado con su munistad y su comprensión, perdonando afgfin que a t r o despiste, TrunbiiEn quiero assadecer especialniente a las rrerscnas qw trabajan wl las SSbfictecas del ICE, de l a Facultad de Psicología y tiwrbidn dei CIDE, -y a Marisol. del ICE-UAM especialmen- te- por su flexibilidad y su trabdgo eficaz, s t n e l cual no hubiera sido posible asce61er a gran parte de las 'Fuentes consultadas. G~na Delaado Y Hector Jacobo tanibien me proporcionaron una valiosa jnformación sobre l a ensesanza de l a lectura en México. Quiero recardar a cmnpafieros de estudias, Jos4 Luis López Taboada y

Alberto Lbpez Alejas, con quienes es f b c i ? apasionarse por l a s wlaciones entre fa$ datos y entre las personas.

* *

t

Debo agradecer a m i famf l i a , que me hayan soportado, especidfhtente d u r a ~ t e las Ultimo8 meses que han precedido a l a f'knalizacicin de eate tratlaja. Marfa JesOs adembs de su cariño, ta&S& me ayudb a recoger y a corregir los datos. M a r g a n t a , m1

hermana, et.abor6 las ~r&'Ficos y s't fonnato general del texto. Para mf marir@, Palmira, esta t e s i s pr~bablemente s i g n i f i c a m&s que para

mi, y par eso, quiero dedidicarls etsW trabajo, y también a Lucía, que

me estaba pidiendo a gritos " d l r l t i a r a de l a tesis".

(3)

frSDECE

INTmWGCfDN

wrmw

PARTE

1, P A S W Y PRESWTE DE tA L E G t W

t . P M M

de la mc$Stura 2, La m&ansa

la

JeiFtura

8. Lao priwrrrss @asos de 3a pslwlogia de la lectura

3.1, %S& fasi priwrgs aportaciones hasta la rypert~fon del canductismo

3.2, E1 pgtiado "peda96gjcoY

3.3. E? renac4mimto del intet-4~ por la psicología de la lectura

2, Lb P S I N L m X & DE LA LECWRR E13 U M.RIALIDAD

1. E l procese Imkor y

su

prswjwcto

2. Los d e l o s cagn-itivos wbre e l proceso lector 2. f ter ruta fona16g$ca

2.2 La ruta artográfica 2-3 La ruta vísuai (direda)

2.a Otras procesos imp?icados en la lectura La perspectiva clínica

1. MoOELOS DíSCRETQS

1. El modelo de Alarsh 2, E l mdelos de fr4t.h

5. El modeta de Ehri y W i Ice 4. E? nidelo & Hdlen y lundberg 2. MOQEtDS CO&TlNUOS

1,

La

htp6tesís de7 ~etnblo evalutivo 2. La propue8XCi de Stu&irt y Colthegrt 9. E i raodsla de G@&wmf y Bry&

a.

MQDEtbC I?tlNC;SOWtE$

4, W E L t a s MkÚWTfWilS

(4)

III. EL R U R A S EN LECTURA

1. EL CWCEPT# DE REfgaSD ECFECfFIW EN LECTURA

1. La nocS&n de dislexia 2, s4tuacídn a&wf

3- ánci-ia del m r a w en lectura

en

las

difern%eS 1ensws

2- tkS EXPLXWCZm% SüBE EL R m E§PECIFIGO EN L G W A

1.

fa e@l4ca~-lones org&~$me

1.3. La sspeelalimcf6a heaiisf&risn 7.2. BiHunclbn cerebral nifninra q. 3, Tra&arns b9asu5mlima

f.d. Ana14sis critica

2. Las hfpbtesSs sobre el (16s) deflcit (S)

cdsnitivo

($1

2.1 &Existen subttpos de disiexicos?

2.2. L a hlpbtesfs unitarias sobre e7 retraso lector 4.8. Procesos de percepcldn visual

2.12, Nor~fni$%~tes ocul~lres 2.5. Procesas de nremaria

t , Memria senskiai 2. Memoria a m r t c plazo 9. Memoria a largo plazo 2.6. Problemas verbales

1. Aspectm irJnol6gicos 2. Aspect~s metal inguist icos 3. Reflexianss y consideraciones sobre e?

retrasa ;aleczar

SEGUNDA PARTE

N, EL W W GENERAL DEL T%BAJO EXPERIMENTAL

1 .OífJEYíYOS

t. El retrasa en lectura: aspectos a estudiar

2- E l ail$tisSs de los prarrequis>tos

2. JU8TXFICMftlN DEL DOSEIúO SXPERIMENTAL

3. PRE03GCltONw

Mt

B i S E m oE EUA@ LECTORA EQUIVALENTE t. f t f s m atmpilj de &a@ 7 ~ t w a equ$eualenta 2, Un a 4 ~ 6 0 @e edad lectera equfvalents IrJOIgs3tS

(5)

V, MSaw

1. SUJETO8

1. Lectores ratrasadsts 2 , Lectores narmates

3,

LM0res

4 6 V M S 4. L a c t s ~ e s avanzadas 5. Lectartts pme$mlares

2 , PRmDfMXENTQ

2. WcripcZrSn de P.E.R.E.L.

2. Aalrsis de

las

variables bafinitorjas 3. Aplf~acS6n de les pruebas

Vf

.

LECTURA Y NENOR2A Ef4 ftlNGrMPENT0 1. EL PAPEL DE LA HUlKlRIA A CORTO PLAZO 2. METW

1. Sujetos 2, lileter9a3

3. P ~ ~ i m i e n t ~

3.1. Fase @mvt% &e entrenamiento 3.2. Fase de 85tudio

3.3. Prueba de mmemorta 3. RESULTADOS

1 Meeldas de mwtrol

2. Tareas experinientales 2 . Recuerdo libre 2-2. Recuerdo sepia1 3. Anátisis de fa dlsperslbn 4, Em&fis$s de IDS errores 4. DISCUSiBN

V I 3. SEWNTACIUM Y LEGTURA

St ANALPCTS FDMULDGZCO Y LA CONClENCIA SEGMENTAL 2 METDaO

t . S M e t ~ s

2, Materiel .

%f. Prueba de Mntst4n

2.2, F ~ a b r i da a ~ í a c 5 6 n 2.3, Prueba da lnversi&

9, Pra~etftni$ertlW

(6)

3. RESULTMMS

1, Prtmr an&lisia: siiabas y Fommas 2. Segundo análisis: e f a m de matc?6n 3, Temer an&libit: efe&as de grupo y tarea

d. DICGUSzm

VPIX. rPEBWXM, ARTXGULACZON Y fEfWU\

1. W1OBtEMnS DE L W M E Y M E M A S DE LECTURA 2. WOM

1, SuJe%@s 2. F4aterSa71

2.1. P r W a de &18crimInaci6n 8.2. Prueba de producci6n 3, Procedimiento

3. REStlLTkaOS

1. DSscrimfnacibn audtiva 2. Prasiuccilin

a 4, DI%rnrnN

EX. REFLEXXW SOBRE EL HABLA Y LECTURA 1. OTRAS HASILIWES FOMQCQGICAS 2. NETOMI

1. Sujetos 2. Materia?

2 + f * Prueba de raflexibn sobra percepción

2,2. Prueba de reflex~ón sobre producci6n

2.3. Prueba m n adultos 3, Procaiaienta

3.2. ~ k e b a d.6 reflezlon sobre percepc~án

3.3. P m e k de refleaibn cobre pmduccibn 3.4. Prueba con a d u l t ~ s

3. REStEtTAW

T. E l grupo de adultos

S. itPZlexi6n sobre percepción

2.1, (m&& @e artlclilaci6nl Z.Q. bwntO df: articu3aci&)

;e, S, (wcaVOonsgn9n~)

$, Reftexdbn sobra e ~ t f ~ ~ t h ~ $ 6 ~ 4.

D&sm$aH

(7)

X , ESfUBfD eONJUNTQ DE LAS DISTfNTAS PRUEBAS

1. ESTUDIO PE LAS XBTERACCIONES ESJTWE TAREAS t . AnBii~is de r%@~%e56n taúltipie

2. Irnális-is no padt.rico de fa tnterawi6n inOltfplie IbS lcg?fnear)

2. EgTUíbIQ !E W REC19CZQNES E3ilTRE &DkD, NIVEL LECTOR Y rnRACO

* * *

ANEXO 1. P.E.R.E.L. (Lista de palabracf.

ANEXO 11- PROTOmLO DE SEOMENTACIUN,

AlriEm) III. ERX'TERIQC M COf3RECCION DE LAS WUEBAS DE SWENTACTON.

&NEXO IV, DESCWPOSICION DE LA INTERACCION:

Tara x Unidad x Grupo.

ANEXO 10. DESC-OMWSXCTWJ DE LA IMERACFION:

Tarea x ttnidad x Pcslcidn x Grupo.

ANEXO VI, MALfSIS NIP PARANETRICO DEL

IKNOIMIENTO EN TAREAS OE SEGMEFiTACION.

ANEXD VII, ELEMENTOS DE LA PRUEBA OE OISGRIMINACION

~tiD1ffVA Y DIBUJOS DE LA PRUEBA DE PROOUCCION.

APlEXO V f f I . DfBUJtX UfICfEAOOS EN LA TAREA DE

REFCM;f 08 COBRE: PERCEPCíON.

(8)

"..,pr&iiwn emrugh, thir for a I l f a ' s work, t o learn

Qurants

st~las.

zristintos tipos de educadores han tenido que enfrentarse a la tarea de enseñar a leer a sus pupilos. Algunos lntentarsn introducir mejoras creando "nuevos" m6todos de enseñanza, unos &S scfistlc&cs, otros

m&

gedestres, producto sin ciertas ocaslmes de intentos de teorizacl6n, aunque RD fuera así en l a raayoría de los w s , Nientras que desde la peciagogia se intentaba abordar e3 prYtbisma de la lectura, %a psicología l o dejd de lado, y aiZn cuando &te se &iwa a interesar por&?, na oGurre l o mismo con las p~iC5lagoc. Parecerfa que para ellos o bien e l fwiónieno de aprender a leer es t a n Sencillo y "natural" cmo e l del aprendizaje .de í a lengua y, c o m ~

en

este c m , sdio algunos niños no lograrían doatinar estas adquIs7ciones, o bien es un campo del que no deben ocuparse, ya que Cae en manes de quienes se dedican a l a psicología

de la educactón.

Estas dss perspectt~as ne son ajenas a nuestros días. S i bien m c f e r t a que e7 estudio de los fendmenos relacionados con l a

Fectura Ra @&o er ser un terne domfnenttf OIentm de la psicologia, no l o 8s aenps que tos a f w u m evolutivos son escasos, l a que se raPlejd m e l t l p o da investfgpiciones qulr

se rea?.téan.

As$, @ a s

(9)

2

tropezarnos can cientos de estadlos m los que se pretende aislar

fblttores c m á1 skt iet buen o 11183 ~ B E ~ O T a? margen de la edad o del desarrollo de0 o@e;Éo, o

cm

decanas de ttabajbs axparia~~ntales cuyo 5bletD erc enalizsr unfwaanienb wo~ssos b&lcos que puedan estar

&&rir~redos en las niffos que M,

apr-

a leer, olvidando

en

mmJonss que la I W u m %as&%&

@¡e&@

~ o Y o w u "cambios" en el indlvid-uo, TmbSBR

m

r e f l a a

an

l a utitiaación de coflsticados sjisteRIas ds rew~~lria de &tos, wmm oeurre an et caso del estudio de las aswfrimtas oarlares

en

atumnos de priniar.fa, cuy5 valor es muy

ri%swt.ible.

A mf rnodo de ver 7a psicologia de la lectura puede ofrecer sugerencfes fnteresmtm para nuestra disciplina, amo la de mostrar almm pista adicf-rel rnl complejo y m.itera& probteraa de la relacidn entre desarrollo y apreM1iraje. Dtra de las aportaciones que

@ W e recibir la psirar5~4tr del asarro3lo provlene de? estudio de la relacfdn encm ?as poslbles causas g 'los faosibles efectos, tanto del aprmdltajá de ?a lectusa ~ o m o de 3a $ncepacidad o d i f tcultad para aprender a leer. La peculiaridad evolutiva de los nlños que no consiguen wrender a leer a pesar de df sponer de un sistema cognl ti-

m aparentemente intacto y rle un desarrolla normal en el resto de las dreas habituales de estudio represen%aa en mf opinien, una oportuni- dad Onica para estudiar 1% efectos que pueden llegar a tener en el sistema en desarralla Pa arfqufsS~i4n de una bbllidad para l a que no

G a h sugoner nin.slln tipo de f g c i titaeirln canstltuCionai de fndole

Pr~.~Ybslw, En suma, una MQsisici8n netamente ha3opt8stica (Bruner,

xsnt,

Fp.r &re partel el ignalis+$ de

m%%

tipo de prablenias puante & ~ m i s l n e&re pdeolcio3a no3utiva y psf wlasfe

(10)

3

de fa e d w a c i h y m n s t i t u y e un Brea de estudio de importantes rapercugiones en el rúabita escolar.

El trabajo que presentamos (ntenta responder a las nesasidwh y prablenias que m a b m de plantear. Con todo, m temo que no soy e3 pr5liler psi~dtoso que se ha plante& este t i p o da probl%aaa y qtm, fnoluso, ha intentado resolverlos.

A p a f i l r de los años setenta e l n6mero de estudios e fnvest.lgacl01~8 dedlcadm a la lectura se fncrementa de forma vt?r$tgiaosg. Un8 pe~ueña muestra de este creclente interés se aprecia an e7 CT&fico %, donde se ha representado l a frecuencia de aparición de trabajas reiacionados con l a lectura en cada decada, según los datos rk, la fnternatianal Readins A s ~ c i a t l o n (Weintrab e t alt.,

$982189). C m o se wáe agreclar, as% orecimiento es de t a l magnitud que e? &m?ro de traba5o'l publicados en l a &cada que ahora se acaba (l98r-lSSUf se aproxima a? n-ro tata1 de trabaJos publicados a l o larga de todo e3 c f g l a anterior (1880-1980).

Este crecilente interás por 81 estudio de los fenómenos y

?os procews reTactonados can t a lectura se plasma en 'la creación de nuevas revistas c i e n t i f i c a s dedicadas específicbunente al teme como peading Researdh and Knstruction, Readins and Writing, o Journal o f Readins. ktritinn. and tearftins D i s e b i l f t i e s fntermtional. Otros Indices del auge de l o s estudios sobre lectura pueden ser l a aparictón w 1915 del Influyente volumen dda Gibson y Levln sobre p$imfogfa áe l a .2ei:tura, a l a publfcaclón en 1977 de? prfmer vo'lumen de los i?ea&ina Rasearch: Aduances

ie

theory and ~ r a e t f c e , as* como l a cmnpflaCibn de Resaick y Oksaver (IStCt) en tres volúmenes, recogiendo parte de Jw e n f o q w c ~ . m t t e r f s t i m s de esta d&ada sabre e?

desarmf lo de Fa leotrsra.

(11)

1 Publicaciones sobre Lectum

Este fnterc51: no h a ~ e s+ n o Iner*?memQrse en l a última

decada, mmtituy&ndose en un ámbito privfiegiado de estudio de l a pslcologda cggrritfva, GW se refle.i!ja f+n la aparic-ión de n h r o s i~mogrATiros en revistas 1ac"que amrecen en el Cuadro 1 .

las razona da es%e c?hulo de t r a b e o s en tan poco tiampo pehálrfrin resfdir, par un lado, en les eambfos groducidos en l o s años Sesenta en fa p&icola&.i\a y ta apaficidn de las teorias sobre ProGssamimto rle i&~m%Mn a la que rrci es ajena e% enfeque PsiG6? InsQfstim y,

mr &m,

en la dwmda de ~mblos &rí&tivús en las wises rngs wanrados. Ea En%cm;;o, los l n v e e % i m h s tiataia de

(12)

I

Cuadro

1

1. N W r n s WOnográ.fico6 dedtcados a la lectura y su

adqUis.lclii.n.

eststdiaf probleolac que es&& conectados con la vida cotidiana y que,

al t$mnpo, produzcan ausnces en el conoctnt.iento de los procesos cognitivos.

mr su

parte, desde Iiistmcias educativas se produce un crecfmienta muy rdpido del nfmam de nlfios que presentan dificultades

aducactfrn obligatarta en los paises occidentales. S i a finales del s i g l a pasada se descubre "?a ceguera congenita a las palabras" cano algo anecdótico, a mdiadas de Bste se descubre que son muchos los n i ñ ~ s 9Ue ouestran esa dificultad para aprender a leer (Kirk y Bawian, 1962 )

.

Pero este Incesante incremento de publicaciones sobre lectura abalece Ut? un d e f e ~ t ~ principal: la escasez de enfoques eualutfvcs, Gran parte & l a biblioeraffa sobre la lectura estd constru4da en brm a 1 a idea de que 'la lectura es una habilidad SmarñQnte autmati Lada, habf&dose realizado tnnumerablee experimen- ta can lectoras universitarias euya nivel de lectura es extremada- m t e atto, Es en este- uwitextcr en el que surglr&fl @&.?tos del

(13)

6

puntual a la adgsrisicfljn de ta 7ectura. TmbiBn encontramos un importante nCmwrro

de

astudioc que se realizan desde una anticuada

da dcrs gmpus de *tos Euna wnpue&o por lectores eficaces o y &ro

mr

tectonss de rend4saiento bajo D

l w t o r ~ ) m enuna habS?ided ic;ognit%ua o socia? alquiera, o en algOn otro ~ w t p O d i m 3 5 n arga.nJca o biol6gica. De los inccrnvenien-

tas

de estas rlas t e n d m J a s f s ~ b r s t&o de la sagund3 nos ocupar-S si8s adelante. por erl mmrito nnintendrenoc cierto esceptlclsno ante esta acumulacidn de trabajos.

A tbdo el10 habria que añadir el problema de la aparente escasa .fecunrildftd educatsva de esta ingente informacidn. Las criticas de los aducgcfaras a los libros &re lectura, escritos por psicb

aárm y Pratt, $9891, seguiren apareciendo en la medida en que falte esa reflexllan desde la dSnensi6n no s6'lo del profesional de la psicolagfa ascoTar, sino también del maestro que está en un aula.

Esta tesis pretende abordar algunos de las problemas que acabarnos de mencionar. Esta Organizada en dos partes. En la primera, trataremos de BXpanet cu$las san los aspectos mas importantes que han sido estudiados por otras Snvestigadoros, junto con una visión

critica de %as miSBioC. En tic segunda, expandrernas el trabajo empirico que hmwe realizada, así 6wna las e&nclwsiones que se derivan de

(14)

Por lo qw respecta a Ia pritnera parte que se inicia a r;on%fnuaci6n, precentanros t m s capitulas. En el prirnero, se expondra ons breve hbtcria drt 'la lectura f y s c r i s u t a ) par m IIKTo, y algunos de los pr&leeias W6rím que mayor dfscusF6n reciben en la ac-

tualklád, por otm. Ef sttgunda capfalo

se

centrar8 en los estudlos avolullvas %obre el pmfxao 'lector, y teminarms, en el tercero, b l w t t e n d o el pmblenre del rstraso en lectura.

(15)

P R I M E R A P A R T E

(16)

ecrmrenieate abordar

su

eetudIb rolFi.erl4ndmw a su pasado. eaaentare- ms,

pues,

d%scr.fbimdQ a l . 9 ~ ~ 0 ~ httas

en

e? p m e s a cultural da utSlftacl6n y diremSQricgslen de la esct.i;tura, para pasar a examinar a c~fitinuacts5n &-S de mseiianra de f a lectura y, por Clltlaio, los

X.t.1.

La d%versidad de las sSstms de escrftura y las dtstintas unidades que han ofdo utflizadas por dfstlntas culturas pera representar fengims diferentes ;es un hecho que recientemente ha s u s ~ l t a d a el inter& tfe ?as gsfCOlog~s que se han apraxirnado a1 mundo da la ketura. Na es itna mera crrfncidencía que autores comc Ctowder

i(1FgSS)* Kennerly 31S84) o Rayner y %l?atsek (Y9892 dediquen cepítu'los enteras a la rePlexftin siabre mtos groblmas. Desde l a propuesta de Gieltman y aazin 11913) mnsjstente en ensefiar a lee%r e 10s n%os

narteaaiericanos u t i 1"lrandci

el

si labar-ia japones, hasta la clasif Tca- ci6n & las nSfios que sst&a aprendienktrr a teep CM "fenicios" o

"eh.lnosm

rratrman

y $ a m 318831, la Werwicta a la tmtura y

sssrlitura ets a r a s l e w s ss

une

GQnskafia ~tmw en

Iss

estudios

(17)

9

r e ' f a ~ i c ~ d o s m ef aprzindizaje dii. la 7%Ctura, cwro en los estudios sobre el

En n u ~ s t r a nos 'ha p t w p g b a el análisis Ristorico sobre

la

ewlución de ta ies<;ritera liaalb, 1983) en la M i d a pus

Este c&lo

es

senwdauiw saf que dewrfbet Frltk (1Wfi) -una autora nada súcpeotxtsa de

mstenst ma

aonwción eplstmlógita arcana

s

l a pfagetlana-

psra

[email protected] a las frises en el desarrollo de la

fwtura. Pbr %a& s13a,

noc

ha parecida convenf snte analizar esta historia de

fa

escrftura, slmpre desde e l punto de vista del

tdns.lto de tipo CW unidades bastcas a otras.

la escrftura

mm

t & ~ & i 6 % da repmsmaac96n del habla (o s i

se qaiere del isignifieada del habla1 psobablenrenCe &seama en el deseubr'rmimto del princfp$á 4onBti~h>, esto es, en fa u t i liraci6n de la representacíbn pictSri;ca de un objeto para aludir a otro objeto a&stiul, aunque no vismlmente, semejante, Los ajeraplos DI& antlguos de este prfnctpip paraen ttbfwse en los textw arcaicos DrOtoSim- de la cludad de Uruk [Iraqf. Falkestein 11936) alude a la utllizaci5n del dibu30 de f k h a f-3 para representar ta palabra vida

CM),

en una tablitla cunelforine anterior al 3000 a.c. (Gelb,

t962). Este vendría a ser un recurso adicional a los meramnte asPctat'ivns, eomo fa Utiltzaoit5n del slgno "sol" para referirse a

"dfa* y que Mla se utiltzaría en 81 Gas0 de palabras diffciles de

vas, de la escritura gracadp t& Pbf Ifmdaa tebletas "esculares", Wnsfstentes

en 'la

rntryorla @e loa m listas Be4 ab2&m,

(18)

lugares, &c,, mi conio notaciones de cfilculo arltmé*ico en un

NicaíopouJou, fB8SL Los mwcialistas

en

est& cany~l tienden a swmr quo 'La efewada -traci& bn$riMlca y el a~(~~nt.0 del

referirse

a

1% prsrpied&

a

a

.te

p r d m l a & 389 &jetDS. En cualgutw caso los mtfaonias

esct4toe

a& antil$uos san documentos

decir, la palabra era fa wrldad

bkslca,

aunQuB

se

ie%i?isaran tantrián las sflabas Snicia'ies para describir &Jetos Q nmbres de personas

~~UWCJS o

m m p t o s

dificilmtg~ repwentab'las mdfan$e m dikijo tcwa "vidaP). siegán GeIb Els62f, astos primr05 slstenas de mritera deben c<ans%&frarse m t m logo-si38bSoos, puesto que utilizan repfesentacíones estiltradas da obj9tos de la vida catidtana, y perhliten m@ltip?es fom& para designar

um

misma palabra que carezca da signo univoco y pr'irnario, siendo posible raptesentar esos signfficados por stsociai$46n ("luz" por "-7"). por ~uxtaPosjci6n f'hornbre" Junto con "EERR~~", por "pan"), por ~impliffcaei6n diagrama- ticrt f "smícircula" por "dividir"), por triinCferenci% fon6tica

IVeswrpS6n" par *dIar a$?''

i ~ f ,

y par indicador fonetico (o transferencia indirer&a) {"agwa"

t-3

por "manaio" f & I Z ) . El termino

90 e@& ststem &casexageslma't auedarian Rstos

en

nuestra cultura wn~ la tfivZsidn de t s hora en mtnnutos y 3600 segundos y del dia en í2t12 1Xl~as, pPDCIum dst sfskma ?ineal babilbn%zo.

"s$w ttes CIltSraas @mpfsie son pfmebe~ts de

la

escritura

shfná, mlgtitras que fqa gr1mtei.s

p s ~ e n e m al

siistetaa sUlnerlb

(19)

ioge-sif&Jce $ ? d e a la pasjbflldad de rgprrrsentaf una palabra

"nueva", MtU

es,

una palabn extraña a la lengua, mdlante el r e ~ ~ r m fon&.tIw &5 i&i1ízar ~Sgjnos relativas a &jetos coaunes con

a de agestltura, s m r i a y pro*

su~ler.l<s, prowelmltri, pmtwfnd3co, chfm, @pcie, cretense e hitita.

8iti *~irgo, .el princlalo %nBtíco e s s prcsente en etros s i s i m ~ de r%presentac?idn del habla que

m se

Fansldaran "escritu- ra*, c m acurre QOJI fm reprwmtacionss

dascrlptivas

de tos Indlos nartewriCanos y de

las

civilisa~iones mya y aztesa. Por ejemplo, el princtptai f W l m estd gresente eiaramftte en el sls- azteca

de 'esarJtura' puesto que

la

m2 guauhnauari (litaralatente del basquemf se rspremnts m dos simhíos ~ o l a p 8 ~

el

de "arbol- bosque" 'd3iy.o ssnido eis y et de 'habla" Euyo sonido

es e

Con t&, estas escrituras nct derivaron ha~ia wt ststema fonético

~wapjeto y tota'irnente independiente de 3s representaci6n pist6rica.

Otra de las sistemas de escritura que parace asociada desde el p r i e r momenkí al p#jactpio de .fonetjzadSn es la Ilnealidad, esto es, la ortrtntact&n, .Forma y arden de las signos son producto de un

pFmSS0 dt\ ccinuewtcrnatlzacibn* Por lo que resp;ecta a este Oltimo aspectoa t a extst;errcia de mm8ltiples copias de tablas aritméticas en las eccttel¿?s

Ite

ltruk m s hace pensar en un ecfusrro de wiificacibn en lo nttat$vo 8 'la m ~ r l t a r a ~

tte las siete sfstms c ~ l e t o s Bs escritura pus se han deaarrallarlrr baja

e$&

@r+ne2p.lil F;OBO-S~~&~ED, el &tm, as 141 Siniso

(20)

12

que no ha deaepreetdo, Segh fa @srgpectJv;a mBs generalizada, los rastai@teJ sistema@ dq wer.ltura se t r m f o m m n gn ststemas si18bfam3. E s mmsario -;ar que la casultura log~grdflca &2sa,

qtls primfts itti%iZar -Tos stinnitficados especiaies para escribir

MwnbmS

lides

y M R w a $ l V m lruy POCO

frecm&es t79ylorS t@ll. Se ciscjr, s.igue -e3~6m% presatite la poslbSf%dr#f de utlliutr el pr*nc.i~io

-FMtJw,

aunqtie

m

sea

h i t $ % conio el mmerfo ulf'itzaran un siletrario, es% es, un s-lo

sistema egipcia aparece una pewliaridiid ee el silabarla: les sonidos

tailrbi4n un signo tmica, por s~wiplo, para tadas las sílabas que se

Pueden tomar

m

tW

k, &m%, LE@,

etc,j. Esta característica del sfstspca jert$$iiffco esipcili se ZransmitiS a t d o s los sliabarios

seinltScc& puster$ares, entreda las cualas derivan e2 slstema drabe y

el hebrea, que en su versión cuf-ta no representen los sonidos de las vocales (aunque pue?rSr?n Sndicarse a eraves de pequeñas @arcas como

wnt55 a rayas ubicadas en la zona superior o infereílor de los

srafeinas)

.

Uno de B J ~ V S s i l a k r i a semíticos, de Sndudables semejan- zas fomaies

con

el eg9pcá0 en 38 utflSzacl6n de sJmbclos, fue el fen%cia. Prober'almmta debfda al amplta contacto comercial con eufturas que %bTaban le~iguas extráfiast $e canienz6 a utillrar con

(21)

bastante Precuwla un recurso de es~rftura ya existente: 78 utiliza-

GJ& de ssigsias mgecfabs pare indtcar la

-

sildbfca (es

dwf s, voci?~fm kBW8s frente a vrxtatw %as*, suceda en e1

hebreo y al mwmrBnsas).

g s m m exjiitir, amo

csbrCa m~#Brar,

dfseFspanoias sobra l a inksrpwtacibn de ?&%OS tracnOa, lo oferta es WJ guarrl uso

sls-ttcn de sigaris %=$ales

para

fiis veealss .tia lugar nwwaria- r n t e a

un

s i s w rrlfaMttro

rn

e9 qw síJ&as d1farerntw ee m r -

sentan de aamrae dlferWes. Post~f$omRtg este critarlo se adeptatia en e? mera) de ias ctscrlturas smit.loas (incluyendo las escrfwras atFaMtice Wvea y grabe2 y, per m t m t o con ellas, probableipentrt lambia en las .escritur9s del sureste de Asía ten los

que FBS \ I ~ C ~ ~ B S se 08- ned4ante

mareas

dliaerit3;cas efiadfdas al texto, O Ised%antei una l . I e ~ 8 a i o é $ T l c ~ l ~ i & del Sl'gno ~ f % S i l ~ * C O c o ) ,

cwto w r r a m al de tia lengua kmida de1 Sur de la Indía.

Keapecita a tas esertturas &'l Asia Orí@nta1 conviene sefraiar que ?a intrtldwaidn de Ta escritura Chína en Japón fhac3a el . Sfgio W d.G.1 dfa lugirr a un complejo sistema de eserltura en el que, en una p@gins cwlquiera [Hason, Pmderson,

Mnum.

Uchida e Imai,

j9891, se puPden co&$rtar hasta 4 tfpos de slgnas diferentes:

S-rmbalos en

m

t ti tiza do @ara descr9bír palabras coloquiales

y mrty ?recuen€esj, sinibafo-i en %ataban& [un segundo silabario para ascribir palabras extrafies a la lengua), y sl'mbotos (signos

log~$r&fi@s de pwedencfa china y de nbniero pr&cticamente i l fmita-

da), junte can nuwrates dr@Bes.

"

E l

mrMm

mmoe

un

inwrlls especlat porque es, e? Iní'co

s i s t w

*

e s i r f ~ r a iaemta por ~ l n g ~ t s t w . ger ered en rsi stsla

xv

gor IaZmW po%fCPew derivadas $e Fa nemfdad be difer.k!ne+ac.lón

(22)

cuftusal del Ehperio Careano m Ghsna y Japdn. Este sistma, el

m,

utiliza para crrckr son'lda corrsdntSm hasta tres caracteres que rrtpr#sSnW 03 -Se a a r t i ~ ~ l a ~ t & E (Ia msleian da la Imwa), el m& de a*rticulac.l6n y le1 cardeter fuerte o aebJ1 de l a consonante fe? .cseufv%lirnMr a la m i d a d ) . WEQ dB hcha aB m v l e f t e cm un sljabeirio, de&e o% @unW be vista grBft~o. $% que los sl- mrrespamli~ntm a asea Eombinao.lbn o;oni~)naRt%-vmal oe suwtponen

ocupstntio de he& sf sl~ao espa&a4.

una dlmiiensiiht que

%?irse

la pena

tener

gn cuenta es el wrgen cultural

tan

mente de la 9scsttura y, por tanto, de la posibílidtid de rlesriifrat asas signos- Auwe es wasibla que las e&tmaciones segn cansewadoras, nia@ún autor parece dispvesto a

les M100 a.c. T d a s las escrituras 1 ~ 1 ~ l l 4 b i t a r sa han deserrotlado en e1 pertixk earnpreatlda 6W-e el 2500 y el 500 a.c., siendo 18 Whitura alfab4tica grotega probablemnte no anterior al afto lOOD +%,C. Otra aspecto ?¡no menos %martantet e s el escaso número de culturas que hsn desarrolfado a l g h tfpo de sfstema de escr*tura

CM@Pl$tD, e S t ~ e6 qus utílite el principio de fanet'ización3. En este sentido 1- Nattlngl y ($9871 sugiere que la unidad de escritura de l a s 'lenguas affabéticas se deriva de 3a falta de simetría entre las sílabas y 108 morfemas Xlo aue no ocurre en las lenguas seaíticas, n i

*Cada rasgD articu?at;rzr.ia se representa ntedlante un signo especiat, así Ia sílaba [da$[ f luna) se escribe medlante la superpo- sic36n de cuatro simbolac: 6% sirven pera iden'tifiicar a la consonan- t% .soma dantal y GWQ ostusiva id[, un tercrtr sf$no pemlte identifi- car fa yocal, mfentsixs que el qW'lnto c w r e s ~ n d e al wni& lateral

Por razones

dái wvsni'efl~iri m M n Q t a f i m los sjs-ri de escritura creados por los indfgenas norte y centroamericanos despues del contacto con los europeos (como serian el silabarlo cherokee, o

(23)

15

t-o en chino o japOnB6). Por elfo el descubrimiento de los f a m a s unldgd de teprasentacSSn siiubgbblica del habla sólo tendrfa fugar en aquellas lenguas an las r(ya

es

posible esdwblecer

~atituuiones mY-adtWt-icas m la estw&w& de las palabras ni8s

wnej ??e (PBT lo, mas

m, %un, *p.tal,

que no seen cierivacio- nes de una ratr Icmm lo seria ón af

eam

de te, lel la, etc. 1.

Eota catecWrísi;%a

no

e s a pmmnte en las lenguas sr?afticas [incluido e¡ fentcia), afrcntms que

es

muy

wldm%e

en esl griego y en

el

rósto de las lftngw '1ndwiummas (daade el friigio

al

hlndl, pasando w r Jw laaguas ronieiMes y las gerrn8nlcas). Este andlisls de Matttn~Jy [¡S?) nos tlsvaria si aflmar que cada lengua utltiza un s$stania siestimila $ expf o u r las caracteristicas de

su

mrfologia, es decir riue las ssorituras

no

evolueiw~an, reza e3 titulo de su rri-tfculo,

sln

wbrgo, no pareCe ser esta la hipótesis m6s extendida

en

Bste W f t o da1 canac%mjentv histbrico,

dtra da las elaves de este fenómeno restringido de la escritura es la falta de cuerdo en t o m o a la caracterización de los pictosrmas de I\ni8rica Centtal cooio escrituras fun&ticas, y aún más

la inexfctencja de al@n t i w de rra;sro de escritura original en el Ca&+nente africano. Hasta tal pun3;o parece iimitado e l fenómeno de

¡a escrftura que algunas autores hablan de un origen único de la esGrftu~a en una C U ' ~ ~ U T I ~ asentada en el actual Iraq y anterior a la

@roto-sumaria*

Eeta rafittxidn histárica tiene sentido a la hora de plrtn%@aca~s, áIsunos fntstrogantesn s i descubrimiento de la escrftu- ra, es decir, dá ?a pgSlbi1idaZI de ~tiliza~iSn st~tdtlcri del

princip.lr, fonBtica &se derPve le ~ s t b t i i r t a d da UtllfracfSn de un uso parz;ftrlment.e dSberm& al

(24)

f un-ta eA e ~ t l u c t u r a ~ neniroP&f a s existentes Y resprinsabfes de

l a percepción y& rls

Fa

praUmcS5n del WPa?. Goiao se puede -robar sm de 38s grandes mwstuRt~& ei%wpr"e Ponnuladas en

gsicolw4a. Su

r-sta

sbío es posibíe dBg(tB )Pn defstmlnado ptlradIgna de3 dewmS'lo y que axlga una tBD~fa pm1a Wra la

fw&i(rfi

cmems

que el estud+cr del procBf10 rle 'la adqulsi-

cldn de la lectura wnducJrgi a una niejar conipíensih del desarrollo del Indivtduo, y ds los p ~ ~ i b k s cambJw o~gnit2vos y IíngUisticos a

W EQe&zm la IsetuW, Pero a tcdo el30 ilabrfa que añadir un aspecto

no

ramos C ~ U C ~ B ~ : tadas las culturas

mn

sistemus de escritura hoR cm& tRstituciones para ensaRar a leer y a escribir,

a? arenos, oi algunos de sus ajembros.

Auaque $10 pmtendems hacer una revtcidn histbrica exhaus-

t l V a de fa evolución de los m6todos de enseñanza de 7a lectura, nos les cambios que han

te enseñanza de la grecarrmena san muy escasas, s i parece

n letras escritas nqve es biaefos.la de Haticarnaso aro de las tetras

(25)

y &?a despues tfs las 87 1&bas6Es Este @Udo del abecedarlo (Abbagnano

.. . . ,

rdiw ~ U B dllnvflll~ Mra

amarla a

i a leatura,

eonstruir'fe

abt3cx&rio m vistosas Xirrtras de oro y plata u o t r a mter4a - ~ r & a b l e ; y, en #!mtcrl, cree m r t l n e n t e , sIgui~Mk> a Erame y a Otrm ~llls%ws, emplear todo tipo de juegos =a rrstlnnrlwle? y hacerle m n a e s t a ensefianza, uno da T o s cuefss cans2stiría en .eEutstruQr dados en que astuviesen eS~culp.ldes las l e t r a s , y ganase el que arrojados juntase una a aiuchac sfiabas 0 cM1pusiase un vocablo

entem,"

(Yarela, 1983, P8s. 77.)

Tgllbi&n se d a s c r l h n proc%dimfan'tr>s para asjorar la e s c r i t u r a el de e s e r j b i f utilizando una plancha en l a que ieswvfera tuarcadas en r e l i e v e l a s letras, y pasando l a pluma por encima de e l l a s .

En 2569 aparece& e1 que ha venido a considerarse como el príiner l i b r o de publicado en M r i c a : l a C a r t i l l a para enseñar oleer, atribuidir a Fray Pedro de Gante (Barbosa, 3911). Su introduc-

Cj&l en e1 ec?tttinerite se llevá a cabo inic3almente en l a ciudad Rieajcana $e fexcoca, para difundirse par toda Centroantérica, fundamentalmenie para ser u t i l i z a d o en l a educatián de los h t jos de

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