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LIBRO - La Felicidad

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LA FELICIDAD

Daniel Martínez

Fernando Ivanovic-Zuvic

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Coordinadora Editorial : Verónica Neumann Diseño de portada : Claudia Missana

Diagramación : Gráfica LOM Inscripción ISBN : 978-956-7545-07-0

Primera Edición La Felicidad

Evidencias y experiencias para cambiar nuestro mundo

Ediciones de la Sociedad de Neurología Psiquiatría y Neurocirugía

www.sonepsyn.cl

Prohibida la reproducción total o parcial, sin autorización.

Impreso en LOM Santiago de Chile, octubre de 2013

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Queremos agradecer a todas las personas e instituciones que con su apoyo y compromiso han hecho posible la realización de este libro. Nuestra gratitud a: Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía; World Psychiatric Association; Instituto del Bienestar y Red Compartiendo Felicidades, Instituto de la Felicidad Coca-Cola; Universidad Católica de Chile; Universidad de Chile, Universidad Adolfo Ibáñez y Laboratorio Saval. Un especial agradecimiento para Verónica Neumann por todo su

esfuerzo y cariño en concretar este sueño.

A aquellas personas que con su amor me han ayudado a ser feliz. A mis padres, Ketty y Sergio, quienes me dieron la oportunidad de ser feliz.

A mi compañera Jacqueline, que me hace feliz todos los días. Y a Camila, Daniella y Pablo, nuestros hijos que se merecen un mundo mejor.

Daniel Martínez

A Danisa Fernando Ivanovic-Zuvic

A José Ignacio y María Angélica. La vida no podría haberme dado mejores padres. Wenceslao Unanue

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INDICE

Prólogo

Dr. Pedro Ruiz, Presidente Asociación Mundial de Psiquiatría; WPA

Prólogo

Dasho Karma Tshiteem, Ministro Secretario de la Comisión Nacional de Felicidad; Gobierno Real de Bután.

Introducción

¿Porqué felicidad?

Daniel Martínez, Fernando Ivanovic- Zuvic, Wencesalao Unanue

CAPITULOS

1. Bases científicas y neurobiologías de la felicidad

Marcela Bitrán y Atilio Rigotti ...37 2. Epidemiología del bienestar subjetivo en Chile

Juan Carlos Oyanedel, Magdalena Browne, Camila Mella y Cristián Ayala ...53

3. Midiendo el bienestar subjetivo

Juan Carlos Oyanedel, María Ángeles Bilbao y Camila Mella ...73

4. La felicidad en serio: La psicología positiva

como un camino para trabajar activamente el bienestar

Nuria Pedrals y Mónica López ...91

5. Miradas del bienestar y felicidad en Chile desde la salud mental ...117

Mirada I

Daniel Martínez y Lorena Zamora ...119 Mirada II Juan Maass ...126 6. Psicopatología y felicidad Fernando Ivanovic-Zuvic ...137 7. Felicidad en la infancia Matías Irarrázaval ...149

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8. Herramientas para el bienestar en la pareja y la familia

Mónica López y María Inés Pesqueira ...171 9. Felicidad y vida cotidiana

Pauline Heine, Tatiana Vogel y Moreyba Santana ...185 10. Mindfulness y bien-estar

Simón Guendelman y Bruno Solari ...203 11. Habilidades para la vida y biodanza

Sima Nisis de Rezepka y Sergio Rivera ...217 12. ¿Qué es ser felíz? : Reflexiones desde la filosofía

Cristóbal Holzapfel ...233

13. Experiencias de participación ciudadana en el bienestar y la felicidad ...245

Experiencia I

Juan Luis Walker ...247 Experiencia II

Paulina Silva ...253 14. Sentido de vida, espiritualidad y felicidad

Pedro Alberto Arellano ...257 15. El bien es el mal que no se hace

Manfred Max-Neef ...267 16. La educación positiva: Un nuevo paradigma

Alejandro Adler ...277 17. Felicidad, bienestar y desempeño organizacional

Wenceslao Unanue, Pamela Maercovich, Cristián Weldt y Enrique Olguín ...295

18. Políticas públicas para una sociedad que promueve el bienestar y la felicidad

Wenceslao Unanue, Daniel Martínez y Jeannette von Wolfersdorff ...321

19. Fortalecimiento de capacidades

para desarrollar el bienestar subjetivo desde las políticas públicas

Pablo González ...355 20. Declaración Felicidad en Chile ...365

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La Felicidad 9

Editores

Daniel Martínez

Médico psiquiatra de la Universidad de Chile. Director del Instituto del Bienestar y Presidente del Directorio de la Fundación para el Bienestar y la Felicidad en Chile, organizaciones que buscan instalar la reflexión, el debate y la incorporación del tema del Bienestar y la Felicidad en las Políticas Públicas y en la formación académica.

Miembro de la Agrupación Mundial Action for Happiness, del “Proyecto Felicidad” del Aconcagua Summit y co organizador de los “Diálogos por la Felicidad “Que podemos hacer hoy para ser más felices en Chile” y de los Encuentros de Relaciones Saludables y Felicidad. Integrante del Programa de Auto cuidado de Conductas Adictivas de Estudiantes Universitarios (PADEU-UC) y del Centro de Estudio de Adicciones (CEDA) de la Pontificia Universidad Católica de Chile desde el año 2005.

Actual director de psiquiatría de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía – SONEPSYN- cargo que también desempeño entre los años 2008 al 2010 .

Fernando Ivanovic-Zuvic

Médico psiquiatra y Bachiller en Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile con estudios de post título en la Unidad de Neuropsiquiatría en el Maudsley Hospital, Londres, Inglaterra. Posee los grados académicos de Profesor Asociado, Facultad de Medicina, Universidad de Chile y de Profesor Asociado, Escuela de Psicología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile. Sus cargos académicos actuales incluyen Jefatura de Post Grado y Jefe de la Unidad de Trastornos Bipolares de la Clínica Psiquiátrica Universitaria, Facultad de Medicina, U. de Chile.

Se ha desempeñado en varias oportunidades como director de psiquiatría de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía – SONEPSYN- y es su actual Presidente.

Es editor de la Revista Trastornos del Ánimo. Autor de los libros: Psicopatología y tratamiento. Santiago, Ediciones Pontificia Universidad Católica de Chile, 2001. Psicosis Epilépticas. Santiago, Ediciones Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, 2003. Psicopatología en la Epilepsia. Santiago, Mediterráneo, 2010.

Wenceslao Unanue

Economista y psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en psicología económica y felicidad en la Universidad de Sussex, Reino Unido. Actualmente cumple

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roles tanto a nivel nacional como internacional. En Chile, es Profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, Vicepresidente del directorio de la Fundación para el Bienestar y la Felicidad, Director del Instituto del Bienestar y asesor de numerosas organizaciones tanto públicas como privadas. Internacionalmente, es Representante País para IAREP - International Association for Research in Economic Psychology - , miembro de The British Psychological Association y de Action for Happiness, Fellow de The Higher Education Academy e investigador de la Universidad de Sussex. Además, se encuentra colaborando junto al Gobierno de Bután y las Naciones Unidas en la construcción del Nuevo Paradigma de Desarrollo basado en Felicidad y el Bienestar.

Prologuistas

Karma Tshiteem

Secretario de la Comisión Gross National Happiness (GNH) del Gobierno Real de Buthan, cargo conocido como Ministro de la Felicidad de Buthan. Desde este rol público es responsable de desarrollar los programas de gobierno que promueven el desarrollo de la Felicidad Nacional Bruta (GNH). Actualmente, además es miembro del Directorio de la Fundación Kidu creada para dar apoyo a sectores vulnerables de la sociedad butanesa y es Presidente de la Druk Green Power Corporation. Es MBA en la Universidad de Canberra, Australia.

Pedro Ruiz

Médico psiquiatra. Presidente de la World Psychiatric Association – WPA - por el período 2011 – 2014. Profesor y Subjefe Ejecutivo del Departamento de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta de la Universidad de Miami; Estados Unidos. Ha sido Presidente de la “American Psychiatric Association” – APA- (2006-2007) , Presidente “American College of Psychiatrists” (2000-2001) y Presidente “American Board of Psychiatry and Neurology” (2002-2003).

Autores

Alejandro Adler Candidato a doctor en psicología positiva de la Universidad de

Pennsylvania. Licenciado en psicología y en economía.

Miembro del grupo de los 50 expertos convocados por la ONU para desarrollar una propuesta de cambio del paradigma de desarrollo del mundo.

Sus investigaciones se centran en Bienestar, Educación y Políticas Públicas, trabajando actualmente con los gobiernos de Australia, Bután y China para incorporar la psicología positiva en los planes de estudios de las escuelas de estos países y mediar el impacto de estas intervenciones en el bienestar de la juventud.

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Attilio Rigotti Médico especialista en Medicina Interna con doctorado en

Biología Celular y Molecular, entrenamiento de post-grado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Profesor titular en el Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo y Director del Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica de Chile.

Bruno Solari Psicólogo, Magíster en Psicología e Instructor de Mindfulness, formado por

Fernando de Torrijos.

Consultor de la carrera de Psicología en la Universidad Adolfo Ibáñez, siendo responsable de la incorporación de Mindfulness en el modelo de gestión de carrera. Realiza Talleres de Reducción del Estrés Basado en Atención Plena (REBAP/MBSR) y cuenta con más de 15 años de práctica de meditación budista.

Camila Mella Socióloga de la Universidad de Chile. Investigadora, Programa de Estudios

Cuantitativos y Opinión Pública, Facultad de Administración y Economía, Universidad de Santiago.

Diplomada en Estadística Aplicada y en Investigación en Ciencias Biológicas y de la Salud (INTA. Universidad de Chile).

Christian Weldt Ingeniero civil industrial de la Universidad de Concepción. Magíster

coaching organizacional , Universidad de Sidney. Director de la empresa Espacio VE. Docente de Coaching y Psicología Positiva en Universidad de Concepción, Universidad Adolfo Ibáñez e Instituto Chileno de Psicología Positiva.

Cristóbal Holzapfel Doctor en Filosofía de la Universidad de Friburgo en Brisgovia. Profesor

titular de la Universidad de Chile, Presidente del Consejo de Evaluación de la U. de Chile. Ha sido integrante del Consejo Superior de FONDECYT y ha realizado varias estadías de investigación en distintos países europeos. Es autor de 12 libros, los últimos de los cuales han sido: De cara al límite (2012), A la búsqueda del sentido (2005), Crítica de la razón lúdica (2003).

Cristián Ayala Ingeniero Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster en

Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Encargado de estudios cuantitativos de DESUC de la Escuela de Sociología de la PUC.

Enrique Antonio Olguín Diplomado en Psicología Positiva. Miembro de la empresa Espacio

VE y colaborador del Instituto del Bienestar. Consultor y coach certificado en bienestar y crecimiento en el trabajo.

Jeannette von Wolfersdorff Ingeniero comercial. Presidente de Fundación Contexto

Ciudadano. Presidente de Fundación Proyecto B. Consejera de Chile Transparente y de la iniciativa Transparentemos.

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Juan Maass Médico psiquiatra de la Universidad de Chile .Jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud

mental del Hospital Clínico Félix Bulnes. Past Presidente y miembro del Directorio de la de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, SONEPSYN.

MBA en instituciones de salud del Instituto de políticas públicas de la Universidad Andrés Bello y diplomado en salud mental Universidad .de Chile; Jefe del programa docente de psiquiatría USACH en el Hospital Félix Bulnes.

Autor de diversas publicaciones en revistas nacionales y extranjeras.

Juan Luis Walker Psicólogo clínico de la Universidad de Chile y Académico del Magíster en

Desarrollo Organizacional y Gestión Estratégica de Personas de la Universidad Diego Portales. Fundador y Director Ejecutivo del Proyecto Centro de Desarrollo de la Inteligencia Colectiva (CDIC), que ha llevado a cabo la iniciativa “Diálogos Creativos por La Felicidad en Chile”.

Juan Carlos Oyanedel Sociólogo. Director, Programa de Estudios Cuantitativos y Opinión Pública,

Facultad de Administración y Economía, Universidad de Santiago.

Doctor en Derecho (Criminología y Política Criminal), King’s College London. Máster en Educación y Ciencias Sociales (U. Autónoma de Barcelona).

Ha sido director del Centro de Estudios Cuantitativos y profesor del Departamento de Matemáticas de la Universidad Andrés Bello e investigador visitante en Birkbeck College, Universidad de Londres; el Instituto Max Planck de Derecho Penal Internacional y del Instituto Internacional de Sociología del Derecho, Oñati, País Vasco.

Lorena Zamora Psicóloga clínica y organizacional de la Universidad Nacional Andrés Bello con

Postítulo de especialización en psicodiagnóstico en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Directora de Instituto del Bienestar y de la Red Compartiendo Felicidades.

Magdalena Browne Periodista y socióloga de la Universidad Católica de Chile. Master en Media

& Communication, London School of Economics. Actual Directora del DESUC de la Escuela de Sociología de la PUC.

Es profesora de la Universidad Católica y de los magíster de comunicación estratégica de la Universidad Adolfo Ibáñez. Ex gerente general de la consultora en comunicaciones TIRONI Asociados.

Manfred Max-Neef Economista en el campo del desarrollo internacional y economía

ecológica. Enseñó en la Universidad de Berkeley en los 60 y fue Rector de la Universidad Austral de Chile (1994-2002). Trabajó en varios organismos de la ONU. Recibió el Premio Nobel Alternativo en 1983, Doctorados honoris causa de Jordania, Colombia, Argentina y Estados Unidos y Galardón Universitario al Honor más Elevado de Japón. Es miembro del Club de Roma, del World Future Council y de la Academia Europea de Ciencias y Artes.

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Actualmente es director del Instituto de Economía de la Universidad Austral de Chile. Sus libros más importantes, traducidos a varios idiomas, son: “Economía Descalza”, “Desarrollo a Escala Humana” y “Economics Unmasked”.

Marcela Bitran Bioquímica con doctorado en Farmacología en la Universidad de Toronto y

entrenamiento de post-doctorado en el Instituto de Investigación de Cerebro y Mente de la Universidad de Sidney. Profesora Asociado en el Centro de Educación Médica de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica de Chile. Sus intereses son el estudio de estrategias de aprendizaje y la promoción de la educación basados en el desarrollo de fortalezas y de la psicología positiva.

María Ángeles Bilbao Psicóloga clínica de la Universidad de Chile. Doctora en Psicología,

Universidad del País Vasco, España. Especialista en Promoción de la Salud (School of Public Health, the Ohio State University, EE.UU.). Sus líneas de investigación abordan el estudio del Bienestar Subjetivo y su desarrollo en distintas poblaciones y contextos, como el escolar y los programas de intervención social.

María Inés Pesqueira Psicóloga clínica de la Universidad de Chile. Especialista en psicoterapia

breve y coach estratégico. Fundadora de Centro MIP. Directora del Programa de Postí tulo en Terapia Breve, del Programa Coaching Estratégico y del Programa Formación de Supervisores Clí nicos en Centro MIP. Directora Clí nica del Programa de Atención al Empleado (EAS).

Matías Irarrázaval Médico Psiquiatra de la Universidad de Chile. Psiquiatra especializado en

niños y adolescentes. Magíster en Salud Pública, Universidad de Harvard. Profesor Adjunto, Departamento de Psiquiatría Norte de la Universidad de Chile.

Mónica López Psicóloga clínica de la Universidad de Santiago de Chile, con post título en

terapia sistémica de familias y parejas. Diplomada en Psicología Positiva y miembro de Action for Happiness y de la Asociación Internacional de Psicología Positiva. Directora de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica y Directora del Instituto del Bienestar.

Moreyba Santana Psicóloga de nacionalidad española formada en Risoterapia, Danza

Movimiento Terapia, Animación Sociocultural y Mediación Familiar. Miembro de Instituto del Bienestar. Ha desarrollado su labor en el campo de la psicología comunitaria, en ámbitos de participación social, desarrollo personal y sensibilización para la igualdad de oportunidades.

Nuria Pedrals Psicóloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con post-titulo en

terapia sistémica y con acreditación en psicometría basada en MTBI en USA. Diplomada en Administración de Recursos Humanos y en Psicología Positiva y tiene formación en este último campo en Pennsylvania College of Liberal and Professional Studies de USA. Directora del Curso de Extensión “¿Cómo ser más felices?: Bases científicas y prácticas para promover la felicidad y el bienestar personal” en la Universidad Católica.

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Pablo González Ingeniero comercial y licenciado en economía. Ph.D. en Economía y M. Phil.,

University of Cambridge. M.A. en Economía y Ciencias Sociales, de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Investigador asociado del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile e investigador adjunto del Centro de Economía Aplicada y Centro de Sistemas Públicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Coordinador del informe sobre desarrollo humano en Chile 2012 (PNUD), “Bienestar subjetivo: el desafío de repensar el desarrollo”.

Pamela Maercovich Psicóloga positiva y Life Coach. Master of Science in Coaching

Psychology, University of Sydney. Psicóloga clínica y organizacional, Diplomada en Psicología Junguiana, Pontificia Universidad Católica de Chile. Miembro de la International Positive Psychology Association (IPPA). Posee formación en Psicología Positiva aplicada, Mindfulness y Acceptance and Commitment Training (ACT).

Pauline Heine Psicóloga clínica de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Master en Salud

y Psicopatología del Adolescente y del Adulto Joven, Université de Poitiers, Francia. Alumna del Doctorado Internacional en Psicoterapia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile y Universidad de Heidelberg. Miembro del Instituto del Bienestar.

Paulina Silva Actriz de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Diplomada en Psicología

Positiva y con post grado Responsabilidad Social (UAH) y en Marketing Estratégico (PUC). Se desarrolla actualmente en el trabajo del bienestar y la felicidad en las organizaciones y la comunidad.

Pedro Alberto Arellano Arquitecto. Fundador y director ejecutivo de Fundación Desafío de

Humanidad. Fundador y Presidente del directorio de Comunidad Organizaciones Solidarias. Fundador y director de Corporación Aconcagua Summit. Fundador y director de la Revista Desafio. Creador de los Encuentros en Lo Alto. Fundador de Fundación San Francisco de la Paz.

Sima Nisis De Rezepka Directora de la Escuela de Biodanza de Israel. Académica de hebreo

y biblia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Presidente de la Corporación Cultural Chile Todos y Club Zonta Santiago. Creadora y Directora del Diplomado “Habilidades para la Vida” de Universidad Central.

Simón Guendelman Médico psiquiatra de la Universidad de Chile. Psicoterapeuta e Instructor

de Mindfulness autorizado por Shambhala Internacional, con formación adicional en el Center for Mindfulness de la U. de California San Diego (UCSD). Realiza talleres sobre Mindfulness y aplicaciones clínicas, combinando las perspectivas de la psicología budista, enfoques de la psicoterapia relacional y evidencias neurobiológicas de la meditación. Ha participado en investigaciones sobre aplicaciones de Mindfulness en médicos y profesionales de la salud, y actualmente desarrolla investigación sobre correlatos neurofisiológicos en meditantes expertos.

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Sergio Rivera Ingeniero Civil de la Universidad de Chile. Profesor Didacta Biodanza SRT y

Co-Director Escuela de Biodanza El Canelo. Creador y Director del Diplomado “Habilidades para la Vida” de la Universidad Central. Master Practitioner PNL y Coach NL.

Tatiana Vogel Químico Farmacéutico, investigadora clínica en Chile y Latinoamérica.

Diplomada en Psicología Positiva del Instituto Chileno de Psicología Positiva y Máster en PNL del Instituto Chileno de Programación Neuro-lingüística.

Miembro de la “International Positive Psichology Association” – IPPA- y del Instituto del Bienestar.

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PRÓLOGO

Pedro Ruiz

M.D Presidente World Psychiatric Association WPA

Al conceptualizar este libro editado por Daniel Martínez, Fernando Ivanovic y Wenceslao Unanue, donde nos invitan a reflexionar seriamente sobre “La Felicidad”, en el marco de “Evidencias y experiencias para cambiar nuestro mundo”, resalta inmediatamente el contenido humana que el libro nos entrega, en especial al realzar la mirada de la felicidad desde sus aspectos psicológicos y desde la salud mental. La mirada interdisciplinaria y su tono cercano, nos invita a aproximarnos desde la evidencia científica, pero también desde la experiencia humana.

La conceptualización del “bienestar” y la “felicidad” que se presenta este libro, nos permite hacernos la pregunta por nuestra salud mental individual, grupal y planetaria. Desde el individuo, la familia y la comunidad, surgen necesidades y respuestas en la búsqueda de la felicidad, que requieren un marco valórico y una integración multicultural. Es necesario en esta búsqueda incorporar las diferentes miradas aportadas por cada género, por lo habitantes urbanos y rurales, por la ciencia, la historia, la filosofía y la cultura, y por lo humano y lo espiritual. Todas estas miradas son absolutamente necesarias para comprender integralmente la búsqueda de la felicidad y el bienestar humano desde una mirada colectiva, que permita expresar la diversidad de las personas y de las formas de ser feliz.

Mientras estos conceptos delineados en el libro pueden parecer fáciles de comprender desde las elecciones individuales y cotidianas, se hacen más difíciles de mirar desde las necesidades de la sociedad y desde las políticas públicas. En este marco, un aporte de este texto es entregarnos evidencias, experiencias y herramientas no sólo para la búsqueda de la felicidad individual, sino que además para el desarrollo de un bienestar colectivo mirado desde un nuevo paradigma de desarrollo fundado desde lo esencialmente humano. En este libro, encontramos a profesionales de diferentes especialidades lo que enriquece la reflexión sobre el tema. Podemos encontrar desde la realidad de la “Epidemiología de la Felicidad en Chile y el Mundo” y las “Bases neurocientíficas”, hasta la “Psicología positiva” y la “Salud Mental”. Evidencias desde el bienestar y la felicidad desde la “Educación”, el “Trabajo” y “Las Políticas Públicas”, hasta reflexiones desde la “Vida cotidiana y la “Espiritualidad”. Todas estas miradas, desde la evidencia y la experiencia, nos proponen un debate de la de “Felicidad en Serio”.

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Este libro tiene mucho que ofrecerle a Chile, a Latinoamérica y al mundo. Se integran las preguntas esenciales sobre el sentido de la vida y las evidencias científicas sobre el bienestar y la felicidad, donde la salud mental siempre está presente. Desde esta mirada de “interdisciplinariedad”, nace una oportunidad única para visualizar los problemas de la salud y de la salud mental, desde un punto de vista psicosocial, multiétnico, y multicultural.

Definitivamente los invito a leer este libro y a reflexionar humana y profesionalmente, desde el paradigma del bienestar y la felicidad.

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PRÓLOGO

Dasho Karma Tshiteem

Ministro Secretario Comisión de Felicidad Nacional, Gobierno Real de Bután

La filosofía y la visión de desarrollo de Bután se basa en una simple premisa, que nos dice que lo que quiere la gente en la vida, es ser feliz. A nivel individual, esto pudiera ser una declaración obvia, sin embargo, a nivel gubernamental es un asunto completamente distinto. A medida que compartimos nuestra visión de desarrollo de la Felicidad Nacional Bruta (GNH), a nivel internacional descubrimos que el desarrollo que conocemos hoy no está ayudando realmente a que la gente alcance este objetivo final.

Cuando en Bután hablamos de felicidad, hablamos del bienestar y más. Y cuando hablamos acerca de la búsqueda de la felicidad como un objetivo de desarrollo, no estamos hablando acerca de que el Estado intente dirigir cada aspecto de nuestras vidas en base a una noción preconcebida de lo que eso pudiera ser. Más bien, hablamos simplemente de que el Estado cree condiciones que le permitan a la gente las máximas oportunidades para obtener lo mejor de sus valiosas vidas. La felicidad a nivel individual es una responsabilidad personal, sin embargo, la responsabilidad de los gobiernos es crear situaciones y condiciones que ayuden a las personas a encontrar su felicidad a través de políticas y programas.

En tanto que la felicidad es deseable como un fin en sí mismo, investigaciones más recientes en el tema demuestran que la felicidad produce muchos beneficios en diferentes ámbitos de la vida de las personas. La gente feliz a menudo es más saludable, vive más tiempo y disfruta una mejor calidad de vida. Las personas felices usan sus fortalezas, habilidades y capacidades más óptimamente y funcionan a un nivel mucho más alto, contribuyendo de esta manera a su propio bienestar, como también al de otros y de la sociedad. Las personas felices tienen más posibilidades de ser compasivos y por lo tanto contribuyen a la esencia ética de la sociedad de muchas formas beneficiosas. La gente feliz es menos proclive a tener depresión, es menos probable que experimenten ansiedad, estrés o ira y, aun si la experimentan, ellos tienden a manejarlo mejor y a recuperarse más rápidamente. Como resultado, la gente feliz se involucra en menos actos de violencia o en conductas antisociales. Ellos disfrutan de relaciones más sólidas y duraderas, contribuyendo así a construir capital social. Tomando todos estos antecedentes, la gente feliz contribuye con la sociedad en términos económicos, psicológicos, sociales, valóricos y espirituales.

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Por lo tanto, el desafío es encontrar formas y medios para que los gobiernos apoyen y promuevan la felicidad en sus habitantes. Esto a su vez requiere que creemos estructuras de desarrollo más holísticas de lo que son en la actualidad, ya que la gente se preocupa de muchos más aspectos del desarrollo de lo que los gobiernos se involucran. Sólo una estructura de gobierno que considere todas estas necesidades será capaz de tomar decisiones que puedan conducir al tipo de resultados de desarrollo que necesitamos. Este es un hecho simple, pero claro; nuestras elecciones están totalmente influenciadas por las estructuras y las prioridades que definimos. A este respecto, la exposición tardía de Bután al mundo exterior, nuestra pequeña población y el posterior inicio de la modernización, demostró ser finalmente una ventaja. Pudimos aprender de la experiencia, tanto buena como mala, de aquellos que nos precedieron.

Nuestro Cuarto Rey, en su liderazgo se dio cuenta de que el crecimiento económico descontrolado no conduciría a los resultados de desarrollo a los que aspirábamos y que aunque era importante este crecimiento económico, era sólo uno de los medios para lograr los objetivos mayores de la Felicidad Nacional Bruta (Gross National Happiness: GNH). Esto se reforzó aún más el año 2008, cuando Su Majestad, el actual Rey, estableció la Comisión Nacional de Felicidad Bruta y le encomendó hacer operativo el GNH. Esto llevó a la creación y a la adopción del Índice GNH, base sobre la cual se realizarían estudios cada 2 o 3 años para medir el progreso en la búsqueda de la Felicidad de los habitantes de Bután.

El índice GNH, desarrollado por el Centro de estudios de Bután y el Centro gubernamental de investigación del GNH, es esencialmente una medición multidimensional que está ligada a un conjunto de herramientas de políticas y control, que buscan que este indicador tenga aplicaciones prácticas. El Índice GNH, nos muestra un resumen del desempeño del país a través de 9 dominios o dimensiones del GNH (bienestar psicológico, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad, diversidad cultural, resiliencia ecológica, estándar de vida, salud, educación y buen gobierno). El Índice GNH tiene el propósito de orientar a la gente y a la nación hacia el desarrollo de la felicidad, principalmente mejorando las condiciones que están bajas en los 9 dominios. Más información acerca del Índice GNH, las herramientas relacionadas, los métodos de estudio y los resultados, se pueden encontrar en www. grossnationalhappiness.com. La Guía del Índice GNH señala “En el Índice GNH, a diferencia de ciertos conceptos actuales de felicidad de la literatura occidental, la felicidad en sí misma es considerada multidimensionalmente, es decir, no sólo está definida por el bienestar subjetivo, y no sólo está enfocada por la felicidad que comienza y termina en uno mismo y que se preocupa por uno mismo. La búsqueda de la felicidad es entendida colectivamente, aunque se puede experimentar profundamente de manera personal”.

Los 9 dominios o dimensiones no sólo conforman la estructura de desarrollo del gobierno, sino que también son una reflexión de aquellas áreas centrales que son imperativas para la felicidad de la gente de Bután. Entre otros, el Índice GNH incluye dominios innovadores tales

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como bienestar psicológico y uso del tiempo, además de dominios menos comunes tales como vitalidad de la comunidad, resiliencia ecológica y diversidad cultural. Creemos que si los resultados del desarrollo son consistentes con el aumento en los niveles del bienestar y la felicidad, estos aspectos merecen mucha más atención de los que reciben hoy. Si no se consideran estas dimensiones, sobre cierto nivel y umbral, el progreso en términos de mayor ingreso y consumo, se desviará del bienestar y la felicidad, y comenzará a actuar en su contra. Debemos reconocer que estos elementos son simplemente críticos en posibilitar la felicidad humana y que las acciones o inacciones de los gobiernos, no son neutras en estas dimensiones. De hecho estos son los dominios donde los efectos negativos de las consecuencias no buscadas, se sienten más, por ejemplo, desarrollando ciudades con centros poblacionales con una ascendente soledad o con aumentos de la riqueza con crecientes inequidades. Tales resultados del desarrollo, no sólo no son deseables, sino que además no son sustentables.

Por otro lado, ¿Hay en realidad espacio para la intervención del gobierno en la búsqueda de este objetivo? La literatura reciente en este campo indica que existen tremendas oportunidades de intervenir a través de políticas públicas. Por ejemplo, a la gente se le puede habilitar de capacidades que aumenten su resiliencia para enfrentar las vicisitudes de la vida, a través por ejemplo del entrenamiento en la meditación y la conciencia plena. En este sentido, como parte de una iniciativa llamada “Educando para la GNH”, la meditación se ha introducido en todas las escuelas de Bután, de manera que a los niños se les enseña esta útil habilidad para su vida. El uso equilibrado del tiempo es otra clave importante para lograr una vida feliz y el gobierno puede apoyar esto, a través de políticas de equilibrio de vida/ trabajo, de planificación urbana para reducir el tiempo de traslados, etc. Desde la perspectiva de la GNH el tiempo es vida, no dinero y una clave sencilla para evaluar la posibilidad de ser feliz es hacer el ejercicio honesto de preguntarse a sí mismo, cuánto es lo que realmente a uno le importa el tiempo y cuánto tiempo le dedica a las cosas significativas. La vida es valiosa y corta, y uno debe equilibrar el uso de su recurso más escaso, si verdaderamente aspira a encontrarle el sentido y la alegría a la vida.

Claramente estamos en las etapas iniciales de nuestro esfuerzo de usar mediciones y herramientas más precisas para guiar nuestro desarrollo hacia la GNH, sin embargo creemos que nuestro desarrollo va en la dirección correcta. Y, por supuesto, Bután enfrenta numerosos desafíos para su desarrollo, pero como lo señaló David Korten, lo que hace que los esfuerzos de Bhutan y sus indicadores sean diferentes es que “se basan completamente en resultados de la vida real, sin la distorsión de reducirlos a una métrica financiera.”

Aceptamos que, como todo en la vida, los dominios y en especial los indicadores/variables en los que se apoyan estos dominios, cambiarán en el tiempo reflejando las aspiraciones de las nuevas generaciones, aunque el objetivo general de la felicidad permanezca sin cambio. A este respecto, Su Majestad el Rey, dijo que para él “La GNH se refiere al desarrollo con

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valores”. Creo que la profunda sabiduría detrás de esta declaración, es que la filosofía y la visión que subyacen en la GNH es un conjunto de valores fundacionales y atemporales, mucho de ellos universales, que reflejan en qué está hoy la sociedad butanesa y que debe seguir siendo, aún después de cien o mil años. Por lo tanto, la real clave para la GNH será transmitir estos valores de generación en generación. Hacer esto en forma exitosa, será el verdadero desafío.

Probablemente no existe un mejor momento en la historia de la humanidad para llevar el desarrollo hacia una ruta diferente, y ojalá más feliz, simplemente porque ahora nosotros sabemos desde la experiencia, a dónde nos lleva la solo preocupación por el crecimiento económico. Sin embargo, aunque existe una gran oportunidad en nuestros países para conducir el desarrollo en otra dirección, persiste el hecho que los aspectos del desarrollo que no han estado en la agenda del desarrollo convencional sufren aún de la falta de investigación, y del acuerdo pleno de conceptos y teorías. Una señal alentadora es el creciente interés en este campo, de los gobiernos nacionales y de las universidades, de los centros de estudios y de las comunidades locales. Este libro es una contribución muy necesaria para este esfuerzo, destacando una mirada desde la salud mental, que está ligada y contribuye a las diferentes dimensiones de nuestra propuesta de desarrollo. Este libro puede ser un recurso maravilloso para todos los que trabajamos para hacer del mundo, un lugar mejor y más feliz.

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INTRODUCCIÓN

Daniel Martínez Aldunate, Fernando Ivanovic-Zuvic,

Wenceslao Unanue Manríquez

La felicidad ha preocupado al hombre desde los inicios de su historia, más aún desde que toma conciencia de su ser. Los procesos históricos nos repletan de episodios y citas donde se nos aparece la proclama de la felicidad. La revolución francesa declara que el objetivo de la sociedad es obtener la felicidad para los ciudadanos y la declaración de independencia de EEUU dice que “todo hombre tiene el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Más aún nos sorprende escuchar en Chile a Luis Emilio Recabarren, cuando dice “Luchamos aguas arriba contra toda una corriente poderosa que pretende detener la marcha que hemos emprendido en busca de la felicidad humana…. Buscamos la felicidad de todos, incluso de los mismos que ofician de verdugos contra nosotros…Tan poco, pero tan poco que costaría vivir felices, aún en el estado actual de la civilización” (1). Pareciera que la felicidad traspasara las barreras ideológicas y filosóficas, y llegará hasta el cielo, como lo señalara el psiquiatra Sergio Peña y Lillo en su adelantado libro “El temor y la Felicidad” (2), donde nos habla de la felicidad, desde la espiritualidad y el sentido de vida .

Bertrand Russell, en su libro “La conquista de la felicidad”, nos plantea desde una dimensión sociológica histórica los factores que pueden hacer al hombre infeliz, destacando la envidia, la competencia por los bienes materiales, el aburrimiento, la excitación desmedida, la fatiga corporal, el sentimiento de pecado, el miedo a la opinión pública y, desde una mirada más psicopatología, nos habla de la manía persecutoria como un factor de infelicidad. Desde la otra vereda, identifica como factores que promueven la felicidad, el entusiasmo, el cariño, la familia, el trabajo, el vivir con intereses no solo personales y el esfuerzo (3).

Hoy, la felicidad es percibida para algunos como la suma de momentos de alegría o placer (emociones) y para otros como un estado (sentimiento) de plenitud, equilibro o armonía, llegando en ocasiones a entrecruzarse con propuestas de derechos civiles o con sentimientos religiosos, como la salvación y la felicidad divina. La felicidad se expresa por un lado como algo personal e individual, pero también con un significado social, político, cultural y comercial. Se puede ser feliz ante situaciones adversas, pero también se puede ser infeliz en situaciones de éxito y de logros. De este modo, sentirse feliz es una vivencia

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muy íntima e individual. Aún más, las personas tenemos un tono temperamental en nuestra personalidad determinado genéticamente (4), que nos permite desde que nacemos con mayor facilidad o dificultad, acercarnos al bienestar y la felicidad. Hay personas para las cuales ser feliz es más difícil y se trasforma en un desafío.

También la felicidad puede ser apreciada desde el horizonte de la muerte. La muerte coloca un fin a la vida, planteando la pregunta del sentido de ser feliz ante este fin. Surge así la perspectiva espiritual que pretende encontrar en la vida terrenal un pasaje a un mundo celestial, donde el bienestar y la felicidad son eternos. El sentido de la vida y la felicidad desde esta forma de comprender el mundo, pueden reencontrarse después de la muerte, pues la pretensión de la eternidad, asegura una vida feliz.

La felicidad dialécticamente contiene a su contrario, la infelicidad, que se le cruza gatunamente para dificultarle su andar. Para muchas personas la felicidad se trasforma en un sueño o en un derecho imposible, al cual no debemos dejar de aspirar. Desde esta mirada, es interesante recordar a Odo Marquard en su libro Felicidad en la Infelicidad, cuando nos dice “Lo humanamente posible no es la perfecta felicidad, sino la imperfecta felicidad, la Felicidad en la Infelicidad…La pregunta por la felicidad se torna irreal si se le separa de la pregunta por la infelicidad, porque para los hombres no existe la felicidad sin sombras” (5). Si el ser humano y la sociedad son imperfectos, hay que pensar en la búsqueda de la felicidad desde esa realidad, es decir, no hay que construir la felicidad desde el paraíso ni del infierno, solo desde la tierra. Desde esta mirada es importante integrar la felicidad y la infelicidad, el bienestar y el malestar, la salud mental y los trastornos psiquiátricos, ya que solo integrando las diferentes realidades podremos hacernos cargo realmente de la pregunta por la felicidad del ser humano en cuerpo, mente y alma.

Hablar de felicidad, es una oportunidad para visibilizar y dignificar la salud mental de las personas y los grupos humanos. Numerosos estudios señalan que la felicidad está relacionada con la salud mental y la psicopatología. Las personas optimistas y aquellas con menores alteraciones psicopatológicas poseen hábitos que promueven el cuidado de su salud y la motivación. Poseen una mayor red de apoyo social y están mejor preparados para enfrentar adversidades (6). Son portadores de mayor autoestima (7), menores índices de depresión (8), bajos índices de emociones negativas (9), altos índice de satisfacción con la vida (10), buena salud y mejor calidad de vida (11). En conclusión la salud mental nos ayuda a ser más felices, y las personas felices, tienen una mejor salud mental

Considerando esta realidad, queremos compartir con ustedes en esta introducción, un primer espacio de reflexión para discutir este concepto, pues existen muchos acercamientos desde las diferentes evidencias, experiencias y visiones de mundo.

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a. El concepto de felicidad: lecciones de una nueva ciencia

No es extraño observar que el concepto felicidad, al menos para el común de las personas, sea constantemente asociado a una búsqueda hedonista e individualista de placer y alegría, donde la experiencia de este sería un fin en sí mismo. Sin embargo, el verdadero significado y alcance de este potente constructo psicológico dista tremendamente de la concepción popular que observamos día a día. La felicidad va mucho más allá de la mera búsqueda del placer a corto plazo, y por lo tanto, se hace imprescindible profundizar en los diferentes elementos detrás de este estado humano de florecimiento que, para esperanza de muchos, podría ayudarnos a cambiar el mundo.

Dada la complejidad para conceptualizar y definir el término felicidad, la ciencia ha optado por hablar de bienestar subjetivo (BSu), siendo la tendencia imperante por décadas en la literatura psicológica. En términos simples, el BSu correspondería a un sentido de bienestar con nuestra vida, tanto en términos de sentimientos como de pensamientos (12). Para Ed Diener, uno de los mayores referentes en esta materia, el BSu es un constructo multidimensional que incorpora diferentes, pero inter-relacionados aspectos de la experiencia humana (13). En este sentido, incluiría el cómo la persona se siente (elementos afectivos), pero también el cómo esta persona evalúa su vida (elementos cognitivos). Por lo tanto, el BSu combinaría tres factores claves: una elevada presencia de estados afectivos positivos (orgullo, alegría, placer, disfrute, regocijo, etc.); una relativa ausencia de estados afectivos negativos (miedo, rabia, rencor, etc.) y la satisfacción con nuestra vida en términos globales, pero también en áreas específicas (matrimonio, trabajo, hijos, educación, libertad, etc.). En resumen, una persona feliz seria aquella con un alto nivel de Bsu, que piensa que su vida va bien, y que además experimenta sentimientos acorde con estos pensamientos.

Sin embargo, en la actualidad ha surgido suficiente evidencia para demostrar que el BSu (normalmente entendido como bienestar hedónico), no proveería toda la información necesaria respecto de lo que significa e implica ser feliz.

Un paradigma alternativo al paradigma hedónico es el conocido como eudaimónico. El paradigma eudaimónico fue propuesto originalmente por Aristóteles (14), quien habría planteado que vivir una vida de contemplación y virtud, en concordancia con la propia naturaleza humana, debería ser el camino óptimo para el bienestar y a la felicidad (15). Para el filósofo griego, por lo tanto, el florecimiento humano debería ser visto como el objetivo último de la existencia, y no sólo como un medio para conseguir un fin. Desde este punto de vista, Aristóteles fue contrario a la idea de perseguir el placer por el placer mismo, sugiriendo que el resultado de acciones eudaimónicas deberían llevar a encontrar el placer hedónico (16).

Para Aristóteles, la felicidad humana es la consagración de la Ética. La felicidad se nos presenta como la plenitud que todos deseamos y, por lo tanto, como un “logro”. Estamos

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llamados a la felicidad. La ética supone que el hombre actúa en la búsqueda de un bien. Sin embargo, son muchos los bienes a los que el hombre aspira alcanzar, pero no todos poseen la misma jerarquía, algunos son más elevados que otros. Al bien más elevado, al que no podemos convertir en medio para alcanzar otro bien, es el bien final o supremo, al que identificó con la felicidad (14).

La felicidad desde el paradigma eudaimónico apunta a un tipo de vivencia que incluye la proyección, la trascendencia del ser humano, su integridad y mismidad a lo largo del tiempo. Es decir, un temple vital de enorme magnitud que atraviesa los límites de aquello que nos hace transitoriamente estar contentos o conformes y nos da un peso óntico que abarca todo nuestro ser. Ser feliz apunta además al futuro de la vida o a una expectativa a realizar. La felicidad se instala y pretende perdurar en el tiempo como un estado permanente. Afecta a zonas profundas del hombre no como el placer instantáneo superficial, sino que compromete a la persona un su totalidad. Se puede señalar que la felicidad como tono vital también posee carencias y momentos de dolor, ya que puede verse afectada frente a situaciones extremas de la vida, como enfermedades, catástrofes y pérdidas relevantes de seres queridos. A pesar de eso, desde esta felicidad profunda, es más fácil hacer un proceso de florecimiento postraumático. Esta felicidad no es pasiva, sino un compromiso activo frente a los acontecimientos. Aunque la vida es una permanente innovación, es en la mismidad de la vida, donde la felicidad permanece.

Por lo tanto, para los defensores del paradigma eudaimónico, el bienestar sería un proceso dinámico con miras a una vida de involucramiento en actividades percibidas como significativas e internamente re-compensantes (17).

En resumen, el modelo hedónico de felicidad habría enfatizado la importancia del sentirse bien, mientras que el modelo eudaimónico habría entendido el bienestar y la felicidad en términos de un funcionamiento humano óptimo en múltiples dominios de nuestra vida. Desde este punto de vista, la nueva ciencia de la felicidad ha concordado en que el verdadero bienestar debiera integrar ambos enfoques (18,19), por lo que diversos investigadores se han abocado a la tarea de explorar un modelo que incorpore ambos paradigmas, especialmente en lo que se refiere a crecimiento personal, sentido de vida, propósito, autonomía, auto-realización, atención plena, auto-aceptación, autenticidad, congruencia en valores y conexión social (20,21,22, 23).

Por otro lado, para Martin Seligman, fundador de la Psicología Positiva, el BSu debería incluir además la ausencia de enfermedades mentales tales como la ansiedad, el estrés y la depresión (24). De lo contrario, difícilmente se podría experimentar BSu (al menos en el corto plazo). Sin embargo, y generando una completa revolución en la psicología clínica a nivel mundial, Seligman ha planteado que la ausencia de estos elementos negativos de la experiencia humana no garantizan la felicidad y el florecimiento de los individuos. Esto, debido a que la ausencia de enfermedad no es sinónimo de presencia de sentimientos

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y experiencias positivas (25). Por lo tanto, para la Psicología Positiva un estado de BSu debiese incorporar además, la presencia de elementos tales como un fuerte sentido de vida; relaciones saludables con nosotros mismos y con otros; un importante sentido de logro; la experiencia del flujo (o absorción en las actividades que realizo) y; la búsqueda del auto-desarrollo (24). A este modelo propuesto por Martin Seligman se le ha llamado el modelo PERMA (18) por sus siglas en inglés: emociones positivas (P); involucramiento o flujo (E); relaciones positivas (R); sentido de vida (M) y; logro (A).

Por lo tanto, el BSu, y la felicidad, irían más allá de la mera ausencia de enfermedades mentales, considerando un espectro más amplio de constructos que hoy entrarían en el emergente concepto de florecimiento humano (18, 25).

En una línea parecida a la de Seligman, Ryff and Keyes (19) han sugerido 6 componentes fundamentales del bienestar psicológico: auto-aceptación; relaciones positivas con otros; autonomía; logros; propósito en la vida y desarrollo personal.

Siguiendo la misma línea de pensamiento, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (26) ha definido al BSu como un estado de salud mental donde existiría una evaluación positiva de la propia vida y donde las personas presentarían estados afectivos coherentes con esta evaluación. Sin embargo, y dando un paso gigantesco en la comprensión del bienestar, recientemente ha incorporado la dimensión del sentido de vida a la experiencia de la felicidad humana.

Cabe destacar que los modelos de bienestar y felicidad presentados anteriormente son modelos basados, fundamental y originalmente, en tradiciones occidentales. Sin embargo, tradiciones orientales han sido también de gran ayuda a la hora de explorar y entender la felicidad humana. Por ejemplo, Bután, apoyado fuertemente por Sabina Alkire de la Universidad de Oxford, ha planteado que el BSu debiera comprender 3 dimensiones (27). En primer lugar, la práctica de la meditación o atención plena (mindfulness), junto a la consideración de las consecuencias de nuestras propias acciones en el bienestar de toda especie sobre la tierra. En segundo término, un balance emocional como producto de la inteligencia emocional y del cultivar emociones positivas, tales como generosidad, empatía y compasión. Finalmente, la tercera dimensión sería la evaluación positiva de nuestra vida en diferentes dominios de esta.

A pesar de las posibles diferencias entre los modelos occidentales y orientales, la investigación cross-cultural ha mostrado que la felicidad y el bienestar no se entiende sin el vínculo con otros. En este sentido, uno de los principales determinantes de la felicidad serían las relaciones humanas, a través de la cercanía afectiva con nuestras familias, amigos, comunidades, u otros(as) que nos importen (28,29). Por lo tanto, la búsqueda de la felicidad individual no podría entenderse como una búsqueda individualista, sino que muy por el contrario, sería una búsqueda con otros y para otros. Además, pensando en

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el futuro de la humanidad y del planeta, surge el concepto fundamental que nos plantea que la felicidad del ser humano, no puede ser la infelicidad de otros seres humanos ni de otros seres vivos, ni la infelicidad de la naturaleza y del planeta. Este concepto de felicidad global del Ecosistema, releva la necesidad de buscar modelos de desarrollo que incorporen sistémicamente a los seres vivos, siempre en su relación armónica con los otros y con la naturaleza. Solo si pensamos nuestro bienestar y felicidad con otros, podremos construir un modelo de desarrollo sustentable en el tiempo.

b. La felicidad: el camino hacia un nuevo paradigma de desarrollo

Nuestro actual modelo de desarrollo, basado fundamentalmente en la maximización del Producto Interno Bruto (PIB) y del consumo, ha acarreado innumerables beneficios a la humanidad. Sin embargo, a pesar de que en las últimas décadas el mundo ha experimentado los mayores avances tecnológicos de su historia, y con ello un in-imaginado progreso económico, los habitantes de la tierra nos estamos viendo enfrentados al menos a cinco grandes dilemas que han puesto en tensión el futuro de la humanidad (30).

Primero, nuestra crisis medioambiental. El calentamiento global, la disminución de la diversidad ecológica y la degradación de nuestro ecosistema se han convertido en los desafíos más importantes del presente siglo (31). Además, como planeta estamos consumiendo nuestros recursos naturales un 35% más rápido de lo que pueden renovarse, lo que en pocos años podría llevarnos a una crisis energética y ecológica irreversible (32). Segundo, los elevados niveles de pobreza mundial están afectando gravemente la legitimidad de nuestro modelo de desarrollo. Si bien es cierto que la pobreza extrema ha caído desde 52% (1981) hasta 22% (2008), desde el 2008 hasta la fecha no se han seguido observando disminuciones significativas. Actualmente, según el Banco Mundial (33), cohabitan en la Tierra más de 1.300 millones de personas en extrema pobreza (que viven con menos de 1US$ al día). En Chile la cifra de pobres alcanza a aproximadamente 2.5 millones de habitantes.

Tercero, los vergonzosos niveles de desigualdad. Al año 2013 (34), el 20% más rico de la población mundial consumía el 86% de sus recursos, mientras que el 20% más pobre sólo el 1.3%. El 20% de los más ricos utilizaban el 58% de toda la energía del planeta, mientras que el 20% más pobre menos del 4%. El 20% más rico producía el 63% de los gases con efecto invernadero, mientras que el 20% más pobre generaba sólo el 2%. El 20% más rico consumía el 84% de todo el papel y poseía el 87% de los vehículos, mientras que el 20% más pobre usaba menos del 1% de ambos. Además, a nivel país, Chile es uno de los ejemplos más preocupantes de desigualdades económicas (35): ostentando el índice más alto dentro de toda la OCDE y uno de los más grandes en el mundo. Diversos defensores del modelo económico imperante han planteado que las desigualdades serían inherentes a la condición

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humana y, por lo tanto, deberíamos aprender a vivir con ellas. Sin embargo, investigaciones en altruismo han demostrado lo equivocado de tales argumentos (36). Además, ha quedado demostrado que el peligro de las desigualdades no sólo radican en la injusticia social que conlleva, sino que además llevaría a múltiples e indeseables problemas sociales que estarían poniendo en riesgo la sana convivencia y el futuro de nuestras democracias. Sólo a modo de ejemplo, Wilkinson & Pickett (37) han encontrado en sus estudios que a medida que la desigualdad aumenta, también lo hacen la mortalidad infantil, los homicidios, el número de prisioneros en las cárceles, el embarazo adolescente, la obesidad y las enfermedades mentales. Además, la desigualdad haría caer la confianza, el bienestar infantil y las tasas de innovación.

Cuarto, los graves problemas de gobernabilidad, junto a las consiguientes revoluciones civiles que hemos observado durante el último tiempo en diversas naciones del globo (Egipto, Siria, etc.), estarían poniendo en serio riesgo la estabilidad democrática de nuestro sistema de convivencia a nivel mundial.

Por último, las demandas por un mayor progreso material que hemos visto durante las últimas décadas, habrían puesto una enorme presión sobre la salud física y mental de la población. El crecimiento económico acelerado de muchos países, como Chile, ha llevado a que las “tensiones del modelo social” se traduzcan en la aparición de síntomas psiquiátricos y psicosomáticos. Los individuos en estos escenarios deben ofrecer “soluciones biográficas a contradicciones sistémicas” con un claro costo en su salud mental (38). Hoy en día podemos observar aumentos sin precedentes en las tasas de obesidad, estrés, depresión, suicidios, alcoholismo, drogadicción, ansiedad, y automedicación a nivel mundial. Chile, por ejemplo, según la OCDE (35), es la segunda nación que más ha aumentado sus tasas de suicidio (55%) en los últimos 15 años, siendo superado sólo por Corea del Sur. Además, nuestras tasas de depresión y obesidad no están lejos de las de países más enfermos del planeta. Para las Naciones Unidas, gran parte de estos dilemas modernos tendrían su origen en la forma en que hemos venido entendiendo y midiendo el “progreso”. Esto, debido a que hemos estado conviviendo con un sistema económico donde su estandarte ha sido por años el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el ser humano ha pasado a segundo plano. Como consecuencia, hemos visto un desmedido afán por promover un crecimiento económico ilimitado en un planeta que como ya sabemos, posee recursos finitos.

Afortunadamente, en la actualidad existe un consenso internacional respecto de la necesidad de un Nuevo Paradigma de Desarrollo (NPD). Hoy en día, un modelo basado exclusivamente en el crecimiento económico y el consumo se ha hecho insostenible. En este sentido, han surgido voces de prestigiados científicos mundiales (incluidos varios Nobel de Economía) que nos han demostrado que si bien es cierto que el crecimiento económico nos pueden mejorar diversos indicadores de progreso material, esto no se ha traducido en

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un progreso real de la calidad de vida de las naciones. Por lo tanto, lo que necesitaríamos sería un paradigma alternativo de desarrollo, donde la búsqueda de la riqueza material se subordine a un modelo de sociedad sustentable, y donde el ser humano y toda forma de vida en la tierra estén al centro de este.

La pregunta clave seria, entonces, ¿cómo deberíamos concebir este nuevo modelo de desarrollo? ¿Cuál debería ser el objetivo central a perseguir por las sociedades modernas y por las políticas públicas? Para Bután, la ONU y diversas otras organizaciones internacionales, la respuesta es clara: la felicidad.

Sí, la felicidad!

La felicidad seria el indicador que mejor puede reflejar la calidad de vida de los individuos y el verdadero progreso de una nación. Además se ha descubierto que la felicidad puede ser parte de la solución a los cinco graves dilemas que el mundo está enfrentando hoy en día. Por ejemplo, más de 30 años de investigación científica han demostrado que la felicidad tiene notables implicancias en la calidad de vida de la población y de sus habitantes. A nivel individual, las personas más felices poseen menores niveles de ansiedad, estrés y depresión; sus sistemas inmunológico y cardiovascular están más protegidos; son menos propensos a la obesidad y a las adicciones y; viven más años (39). Además, a nivel organizacional, las personas más felices son más productivas, cooperativas y creativas, lo que debería aportar a un mayor y mejor progreso social para ir en ayuda de los más pobres. Finalmente, a nivel social y planetario, las personas más felices protegen más el medioambiente, ayudan de mejor forma a mantener la paz social, y luchan con más fuerza por reducir las inequidades y la pobreza.

Por lo tanto, potenciar la felicidad tanto de las personas como de los países se ha transformado en un imperativo ético y moral para las personas, los gobiernos y las políticas públicas. Un mundo más feliz podría ayudar a disminuir la actual crisis medio-ambiental, la pobreza, las inequidades, las adicciones, las enfermedades mentales y los riesgos de inestabilidad democrática.

El desafío, por lo tanto, es cómo implementar este Nuevo Paradigma de Desarrollo. Paradigma que debiera tener como objetivo central promover la felicidad de la humanidad y el bienestar de toda forma de vida sobre la tierra, lo que solo puede ocurrir a partir de nuestra preocupación y ocupación por nuestra salud mental individual y colectiva.

A esta tarea gigantesca se ha venido abocando desde hace decenas de años el Reino de Bután. De hecho, su rey ya en los años 70 declaraba al mundo que para ellos era más importante la Felicidad Interna Bruta (FIB) que el Producto Interno Bruto. A partir de esa declaración, Bután se ha abocado a evaluar y a potenciar su FIB, incluyendo indicadores de bienestar psicológico, distribución del tiempo, vitalidad comunitaria, diversidad cultural y sustentabilidad, como medidas de progreso social.

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Siguiendo las recomendaciones y el ejemplo del modelo Butanés, en el año 2011, en un hecho histórico, la Asamblea General de las Naciones Unidas y el pleno de sus miembros –incluido Chile– hizo un llamado formal a la construcción e implementación de este nuevo paradigma de desarrollo basado en la felicidad (40). Con esta declaración quedaría establecido que la felicidad debería ser el objetivo central de los estados y de las políticas públicas.

Para la ONU el desafío es cómo incorporar nuevas medidas de bienestar que reflejen un verdadero avance en el progreso de las personas y los pueblos. Medidas que debieran reflejar la calidad de vida de nuestra generación y de las venideras, y por lo tanto, generar los incentivos suficientes para vivir en una sociedad más equilibrada, próspera y sustentable. De aquí surge la idea de promover un Nuevo Paradigma de Desarrollo basado en la felicidad, el bienestar y el florecimiento humano.

A partir de esta resolución del 2011, y a petición de ONU, Bután ha comenzado a liderar el proceso para la implementación de este Nuevo Paradigma de Desarrollo. Para ello, ha convocado a un grupo de trabajo de líderes mundiales –economistas, cientistas sociales, expertos en salud mental, altos representantes de la sociedad civil, del mundo político y espiritual– con el objeto de abordar la tarea de generar las recomendaciones necesarias para implementar este nuevo modelo. Este paradigma debe incluir y medir, al menos cuatro dimensiones complementarias: felicidad y bienestar; uso eficiente de recursos; sustentabilidad ambiental y justicia y equidad. Juntas, estas cuatro dimensiones ayudarán a orientar las políticas globales hacia una sociedad más feliz, pero también más sustentable. Este Nuevo Paradigma de Desarrollo buscará, por lo tanto, maximizar la felicidad humana y el bienestar de toda forma de vida sobre la tierra, aspirando a satisfacer nuestras necesidades físicas/materiales, emocionales, espirituales (sentido) y relacionales de la mejor forma posible. Sólo de esta manera nuestro nuevo modelo de desarrollo podrá ayudar a revertir el calentamiento global, a proteger nuestro ecosistema, a disminuir la pobreza y las desigualdades, y a mejorar la salud mental de la población, llevándonos a un estado de florecimiento pleno.

Probablemente lo que están proponiendo Bután y la ONU ha sido uno de los cambios más radicales que el mundo ha experimentado en pos de su florecimiento, y de la disminución de las injusticias, la miseria y del sufrimiento humano en toda su historia. Sin embargo, a pesar de que parezca lejano, la evidencia muestra que el cambio es completamente posible. Jamás la humanidad antes había contado con la abundancia material, ni con el avanzado conocimiento tecnológico que tenemos en la actualidad. Sólo debemos cambiar el foco y comenzar la búsqueda de una felicidad sustentable.

Para finalizar esta introducción, queremos comentarles que este libro nace de la necesidad de compartir con ustedes estas evidencias y reflexiones. Hoy es necesario que todos nos

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informemos y nos ocupemos del tipo de desarrollo que queremos tener en el mundo. Para lograr este objetivo, hemos invitado a escribir a profesionales de diferentes áreas sobre el tema del bienestar y la felicidad, cada uno desde su mirada y su experiencia. No esperamos que el libro tenga una solo ruta, como tampoco suponemos que todos encontrarán la felicidad por los mismos caminos. La integración respetuosa de la diversidad nos hace bien, por lo que los invitamos a mirar con apertura crítica los diferentes matices que aparecerán en estas páginas. Esperamos entonces que estos contenidos aporten a su reflexión intelectual y a su desarrollo profesional, pero sobre todo que sirva para su vida personal y su entorno afectivo.

Sólo nos queda para empezar este desafío de bienestar y felicidad, dejarles una pregunta abierta: ¿cuánto será suficiente para ser feliz?

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Referencias

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