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El caso de los trastornos del ánimo

In document LIBRO - La Felicidad (página 144-151)

Algunas cifras pueden ayudar a comprender la importancia de estas patologías. Según cifras de la OMS del año 2004, 450 millones de personas en el mundo sufren de un trastorno mental o de la conducta. Alrededor de 1 millón de personas se suicidan cada año. 4 de las 6 causas principales de los años vividos con discapacidad por la población general resultan de trastornos neuropsiquiátricos (depresión, trastornos generados por el uso de alcohol, esquizofrenia y trastorno bipolar). Una de cada cuatro familias, tiene por lo menos un miembro afectado por un trastorno mental.

Existe una brecha considerable entre las necesidades de atención de los trastornos mentales y los recursos disponibles. En países desarrollados, que cuentan con sistemas de atención bien establecidos, entre el 44% y el 70% de las personas con trastornos mentales no reciben tratamiento. En los países en desarrollo estas cifran son aún mucho más elevadas y llegan casi al 90%.

En el caso de la depresión, la carga de la depresión está creciendo, afectando tanto la vida laboral como la social de los individuos. Los estudios sugieren que los costos anuales promedio, incluyendo los médicos, farmacéuticos y por discapacidad, para los trabajadores con depresión llegarían a ser 4,2 veces más altos que los incurridos por un asegurado común. Los individuos afectados por trastornos comórbidos (físicos y mentales) tienen regularmente tasas más bajas de empleo que las personas afectadas por un solo trastorno físico. En diferentes encuestas, aproximadamente un 20% de personas con un trastorno físico y psiquiátrico simultáneo informaron estar empleadas, en contraste con las afectadas

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por un solo trastorno físico que presentan cifras mucho mayores (16).

En relación a la felicidad y los trastornos del ánimo se pueden efectuar algunas consideraciones. La felicidad es entendida habitualmente en sujetos sin patologías mentales significativas. Cabe la pregunta de si ¿la enfermedad mental afecta la capacidad de experimentar felicidad? La evidencia actual coincide en múltiples estudios, que el grado de bienestar está alterado en sujetos que presentan patologías. De todos modos, cabe señalar que no todos los sujetos reaccionan del mismo modo ante una patología. En estados iniciales de la depresión suele existir un mayor “insight” o conciencia de enfermedad que en estados más avanzados de la enfermedad. En estados más severos, esta capacidad de conciencia de enfermedad se pierde para dar lugar a vivencias subjetivas más intensas con un profundo nihilismo. Con la aparición de delirios y alucinaciones en los denominados cuadros psicóticos, se pierde la conciencia de realidad en forma severa.

Pensamos que en todos estos cuadros la capacidad de experimentar felicidad está alterada, con mayores o menores grados de sufrimiento según sea la gravedad, hasta formas de completa pérdida de la capacidad de experimentar placer como sucede en la anhedonia profunda. De este modo, la depresión se constituye en una dificultad real para alcanzar la felicidad, pues las capacidades mismas están alteradas impidiendo dicha posibilidad. El ejemplo más claro lo constituyen las depresiones melancólicas donde existe un compromiso tanto somático como mental, y donde las ideas y los sentimientos vitales expresan la plena incapacidad de experimentar placer, a tal grado que el término felicidad carece de sentido. El caso más patente lo constituye el síndrome de Cottard, donde el paciente siente que su infelicidad será infinita, con ideas de un sufrimiento eterno.

Si la depresión queda definida por la imposibilidad de experimentar bienestar y felicidad, la manía puede representar lo contrario. Uno de los síntomas más comunes de la exaltación del ánimo de las personas con manía, es la vivencia de alegría y de felicidad. Los pacientes se sienten con un desbordante júbilo sin que las circunstancias promuevan estas vivencias, que están fuera del contexto situacional. Alegría y tristeza son las dos caras de los trastornos bipolares. Observamos una desconexión entre la biografía del sujeto y el estado transitorio de plena felicidad o tristeza que presenta. No aparecen fundamentos consistentes, dándonos la impresión de estar frente a sentimientos que surgen fuera de un trasfondo coherente y sólido. Los estados depresivos y maníacos interrumpen desconectados con el contexto biográfico del sujeto, donde se carece de la capacidad de comprender estas vivencias como inusuales, apartadas del enjuiciamiento que cada sujeto está realizando en cada uno de sus actos y por lo tanto, no tomando conciencia de las consecuencias tanto para el mismo como para los que lo rodean. De este modo, observamos una felicidad vacía, alejada de un trasfondo vital consistente, que se enjuicia como tal y que se trasunta en conductas coherentes, llenas de productividad y sentido, que forman parte de las experiencias no patológicas de la felicidad.

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Hoy observamos que en los síntomas que forman parte de un estado de manía, las vivencias de felicidad son menos comunes, pues lo habitual es la aparición de irritabilidad junto al compromiso de los ritmos vitales y de la corporalidad. Los pacientes se muestran hoscos y hostiles, descalificadores de los que lo rodean y/o de la sociedad. El ánimo festivo y alegre propio de los sujetos con episodios maníacos de años atrás, ha dado paso a un individuo que intenta imponer sus ideas con fuerza y agresividad, rompiendo la distancia social hacia los otros, mostrando su enojo, su contrariedad y su escasa tolerancia. De este modo, la irritabilidad adopta un lugar preponderante tanto en los estados de manía, como en las depresiones, pues junto a las ideas de tristeza e infelicidad, el sujeto se muestra irritable dirigiendo esta agresividad hacia sí mismo o hacia otros. Es decir, la irritabilidad es un aspecto de relevancia en las formas de presentación de estas patologías en la actualidad. Sin duda que la psicología y la psiquiatría deben aportar en la generación de condiciones humanas y sociales, donde la felicidad sea posible. El paciente debe superar estos estados patológicos transitorios con los tratamientos integrales y multidimensionales que poseemos en la actualidad. De este modo, se puede manifestar la esperanza y la superación de estas condiciones patológicas, permitiendo que la felicidad sea una alternativa válida para estos seres humanos.

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Capítulo 7 - La Felicidad 151

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