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Economia Colombiana - Mauricio Cardenas

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Academic year: 2021

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ROBERTO JUNGUITO, FEDESARROLLO CON LA COLABORACIÓN DE:

CAMILO GARCÍA JIMENO CATALINA HERRERA JUAN FELIPE QUINTERO MARIA FERNANDA ROSALES

SUMIE TAMURA

I. Características Estructurales

1. Las Tendencias de Largo Plazo 2. Desarrollo Institucional y Economía II. El Estado y la Política Económica

3. El Papel del Estado en la Economía: Gasto Público 4. Los Impuestos y la Deuda Pública

5. La Política Monetaria y Cambiaria: Dinero, Precios y Tasa de Cambio (pendiente)

6. El Sector Externo y la Política Comercial III. Los Principales Mercados de la Economía

7. La Intermediación Financiera (pendiente) 8. El Empleo y los Salarios

IV. Los Desafíos (pendiente)

9. La Pobreza y la Distribución del Ingreso 10. Los Problemas de Mediano y Largo Plazo

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0$85,&,2&È5'(1$6)HGHVDUUROOR

52%(572-81*8,72)HGHVDUUROOR

  &$3Ë78/2

*5$1'(67(1'(1&,$6'(/$(&2120Ë$&2/20%,$1$

&21/$&2/$%25$&,Ï1'(-8$1)(/,3(48,17(52<&$0,/2*$5&Ë$

 

 /DV7HQGHQFLDVGH/DUJR3OD]R  3URGXFFLyQ\ELHQHVWDU

Aunque el bienestar de una sociedad no puede medirse exclusivamente por la disponibilidad material de bienes, no cabe duda de que uno de los indicadores más importantes en cualquier economía es el SURGXFWRLQWHUQREUXWR (PIB). El PIB mide el valor de los bienes y servicios que

se producen dentro de los límites geográficos de un territorio en un determinado período de tiempo. Para evitar una doble contabilización, es necesario excluir los bienes intermedios, es decir, aquellos que se utilizan como insumo en la producción de los bienes y servicios que finalmente salen al mercado. Cada uno de los bienes y servicios finales que se produce se valora a su precio de mercado. Si se utilizan los precios de un año determinado se habla del PIB a precios constantes de ese año, lo cual permite aislar las variaciones en cantidades y volúmenes producidos de los cambios en los precios. En este caso se habla del PIB real, cuyas variaciones captan los cambios en el volumen físico de producción en un período de tiempo dado, también conocidas como crecimiento económico.

Aunque todos los países calculan el PIB anualmente, algunos –entre ellos Colombia– también lo hacen trimestralmente. También es frecuente que se mida el PIB para regiones geográficas, como ocurre en Colombia con los departamentos. El nivel de bienestar de la población guarda una estrecha relación con el producto o ingreso promedio de sus habitantes, normalmente conocido como el producto per capita, que finalmente determina las posibilidades de consumo. Como se observa en los Gráficos 1-1 y 1-2, el producto total y el producto por habitante han aumentado de manera sostenida a través del tiempo en Colombia. Expresado a precios de 1994, en promedio cada colombiano produjo $1.8 millones durante el año 2003, el doble de lo que produjo en 1970, que a su vez fue el doble de los observado en 1927. Esto quiere decir, que hemos tardado más de 30 años en duplicar el producto por habitante.

Con un propósito comparativo a nivel internacional, el PIB de cada país puede medirse también en dólares. Para convertir el PIB en moneda nacional a dólares es necesario utilizar la WDVDGH FDPELR, otra variable económica de uso generalizado y de enorme importancia, que no es otra

cosa que el valor de un dólar en términos de la moneda local, en nuestro caso el peso colombiano. Sin embargo, para fines comparativos esto no es suficiente pues una canasta idéntica de bienes y

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servicios puede tener un precio en dólares muy diferente en un país que en otro. Por ello, es necesario corregir por las diferencias de precios entre países, lo cual se logra al aplicar la metodología de paridad de poder adquisitivo1. Como se aprecia en el Cuadro 1-1, el producto per-capita de Colombia en 2000 fue de US $7,010, levemente superior al promedio latinoamericano y dentro del grupo de países de ingreso medio bajo2. Este nivel de producto es significativamente menor que el de los países desarrollados, cuyo promedio fue de US $25,7643. Estas diferencias son tan grandes que su explicación es un tema de enorme interés y relevancia. En general se ha encontrado que las diferencias en los niveles de ingreso entre países desarrollados y en desarrollo –como nosotros- han permanecido relativamente estables desde mediados del siglo pasado. No obstante, las brechas en los niveles de ingreso entre países eran mucho menores en 1870 que en la actualidad. De acuerdo con Pritchett (1995), en ese entonces el ingreso por habitante de los Estados Unidos era tan solo ocho veces mayor que el del país más pobre, mientras que en la actualidad es más de treinta veces mayor. A pesar que no hay convergencia entre países ricos y pobres, también se ha encontrado que algunos países con características relativamente similares tienden a converger. Este ha sido el caso de los países que pertenecen a la Unión Europea.

El dinamismo de una economía ase mide a través de su tasa de crecimiento, que no es otra cosa que el cambio porcentual en el PIB real. El Gráfico 1-3 muestra la tasa de crecimiento del PIB en Colombia desde comienzos del siglo XX. Las barras horizontales señalan los promedios por década que, como se aprecia, ascendieron continuamente entre los años cuarenta y la década de los setenta, cuando el crecimiento promedio alcanzó su máximo histórico de 5.5% anual. Desde entonces, la economía colombiana ha perdido dinamismo. El crecimiento en los años ochenta fue de 3.5% y menor aún en los noventa cuando promedió un 2.7%. Sin duda, la desaceleración del crecimiento es el principal problema de la economía colombiana. Para ilustrar la importancia de este fenómeno basta señalar que a la tasa de crecimiento de los años setenta, el producto tardaba solo 12 años en duplicarse, mientras a la tasa de los noventa se requieren más de 22 años4. Muchos analistas coinciden en señalar que la solución de los problemas sociales del país, como la falta de empleo y el aumento de la pobreza, requiere -como condición necesaria- un mayor crecimiento de la economía. Por ello, a lo largo de este texto analizaremos múltiples aspectos de la economía que pueden explicar el bajo crecimiento. Comenzamos en este capitulo preguntándonos qué, para quién y cómo se produce en la economía.

1 La medida del PIB que permite comparar de manera más acertada el nivel de bienestar promedio entre países es

conocida como el PIB corregido por Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), que utilizaremos a lo largo de este libro para hacer comparaciones internacionales. Mientras el PIB en dólares se construye simplemente al dividir el PIB total por la tasa de cambio nominal, el PIB en dólares corregido por PPA se construye multiplicando el PIB en dólares por un factor de conversión que expresa el poder adquisitivo de un dólar en cada país frente al poder adquisitivo de un dólar en Estados Unidos. En el caso colombiano, el PIB per cápita en dólares en 2001 fue de US$1,890 mientras el PIB per cápita PPA fue de US$6,790. Por lo tanto, un dólar en Colombia puede comprar tantos bienes y servicios como 3.59 dólares en Estados Unidos (6790/1890=3.59).

2 El Banco Mundial clasifica a los países entre ingreso alto, ingreso medio alto, ingreso medio bajo e ingreso bajo

según su nivel de PIB per cápita.

3 Por países desarrollados entendemos los países miembros de la Organización para la Cooperación Económica y el

Desarrollo (OCED), que incluye a Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Corea, Luxemburgo, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, España, Suecia, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos.

4 Matemáticas muy simples enseñan que si se divide 70 por la tasa de crecimiento anual de cualquier variable se

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 &RPSRVLFLyQGHOSURGXFWR 6HFWRUHVHFRQyPLFRV¢4XpVHSURGXFH"

Los bienes y servicios que se producen se pueden agrupar en sectores que tienen ciertas afinidades, como la agricultura, la minería, la construcción, las manufacturas y los servicios. La evolución a través del tiempo de la estructura productiva es de gran interés pues muestra cómo la disponibilidad de recursos naturales y mano de obra, así como las decisiones empresariales y gubernamentales pueden estimular ciertas actividades y frenar otras.

El gráfico 1-4 muestra la participación de los diferentes sectores productivos en el PIB colombiano en cuatro puntos en el tiempo entre 1970 y 2003. La pérdida de importancia del sector agrícola y la mayor participación de los servicios son los dos hechos más sobresalientes. La agricultura pasó de representar 25% del PIB en 1970 a solamente 14% en 2003, entre otras razones porque el proceso de urbanización redujo la disponibilidad de mano de obra en las zonas rurales. Al interior del sector agropecuario sobresale el caso del café, cuya participación en el PIB pasó de 6% a 2% en el mismo período. La minería es el sector con mayor volatilidad en términos de su peso en la economía, debido a que su producción depende de hallazgos impredecibles como minas de carbón y pozos petroleros. Aunque la población se concentró en las ciudades, no todos los sectores urbanos crecieron a tasas elevadas. Por ejemplo, la participación de la industria en el producto aumentó de 21% del PIB en 1970 a 23% en 1980, pero ha caído desde entonces hasta representar actualmente solo 15% de la producción en el país.

Por el contrario, la importancia económica del sector de servicios ha aumentado de manera sistemática desde 1970. Su participación pasó de 27% en dicho año a 42% en 2003, lo que lo convierte en el principal sector de la economía. Cabe señalar, sin embargo, que el sector servicios –también conocido como el sector terciario- es más diverso y heterogéneo que los demás. Incluye actividades tan disímiles como los servicios personales –dentro de los cuales el más importante es el servicio doméstico- y las comunicaciones, cuyo comportamiento ha sido –al igual que en el resto del mundo- especialmente dinámico gracias a los avances en tecnología. En Colombia, su participación en el PIB se elevó de 1% en 1980 a 3% en 2003. La evolución de los diferentes componentes del sector de servicios indica que el comercio y la intermediación financiera no ganaron importancia dentro del sector, mientras los servicios comunales, sociales y personales ganaron una importancia considerable.5 Este hecho está asociado al incremento en el tamaño del gobierno en nuestro país, un tema trascendental sobre el que volveremos en el capítulo 3.

Es útil reagrupar los diferentes sectores en función del grado de comercialización internacional de los bienes y servicios que producen. Si el bien puede ser exportado o importado –en cuyo caso su precio probablemente estará determinado por las condiciones del mercado internacional- se denomina FRPHUFLDOL]DEOH. Si el bien no puede ni venderse ni adquirirse en los mercados

internacionales, porque es muy costoso transportarlo, se considera QRFRPHUFLDOL]DEOH. Las flores,

textiles, petróleo, automóviles son buenos ejemplos de bienes FRPHUFLDOL]DEOHV, en tanto que la

edificación de viviendas y los servicios de peluquería son QR FRPHUFLDOL]DEOHV. Vale la pena

5 Los servicios comunales, sociales y personales incluyen servicios domésticos, servicios de enseñanza de mercado,

servicios sociales y de salud de mercado, servicios de asociaciones y esparcimiento y otros servicios de mercado y servicios del gobierno.

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anotar, sin embargo, que dados los avances tecnológicos en transporte y comunicaciones, cada día menos productos pertenecen a esta última categoría. El gráfico 1-5 presenta la composición de la producción de acuerdo a una clasificación en la que de manera arbitraria se ha considerado que los productos de la agricultura, ganadería, pesca, minería e industria son FRPHUFLDOL]DEOHV. 5HJLRQHVHFRQyPLFDV¢'yQGHVHSURGXFH"

Política y administrativamente, Colombia esta dividido en 32 departamentos y Bogotá, Distrito Capital. Los 32 departamentos pueden agruparse en cuatro regiones: Costa Caribe, Centro Oriente, Antioquia y Eje Cafetero, Pacifico y Orinoquía-Amazonía6. Afortunadamente, desde 1950 existe información sobre el producto de cada una de estas entidades territoriales, lo que permite analizar la composición regional del producto en cada punto del tiempo, así como su evolución a través de los años.

De acuerdo a los datos del año 2000, Bogotá concentra el 21,6% de la producción del país, seguida muy de cerca de la región Centro Oriente (19,9%), Antioquia y el Eje Cafetero (19,6%), la Costa Caribe (15,7%) y Pacifico (15,1%). Un escaso 5,7% de la población del país reside en los departamentos de la Orinoquía y la Amazonía, razón por la cual solo contribuyen con el 8,1% de la producción. Dado que estos departamentos cubren 45% de los 1.132.650 Km2 que conforman el territorio nacional es claro que, desde el punto de vista geográfico, tanto la producción y la población colombiana se encuentran altamente concentradas en la región andina y las costas. Sin embargo, por diversas razones -entre las que sobresalen los hallazgos petroleros y los cultivos ilícitos- la producción de la Orinoquía y la Amazonía ha aumentado aceleradamente en las últimas dos décadas, de la mano de los mayores flujos migratorios desde otras regiones del país. Más concretamente, entre 1980 y 2000 las regiones que ganaron participación en la producción nacional fueron Bogotá, Caribe y Orinoquía-Amazonía, mientras que las que pedieron fueron Centro Oriente, Pacífico y Antioquia y el Eje Cafetero.

Entre 1960 y 1995, Colombia fue un caso exitoso de convergencia regional. Es decir, las diferencias en el nivel de ingreso entre regiones se acortaron con el paso de los años, lo que implica que el crecimiento fue proporcionalmente mayor en los departamentos inicialmente más pobres. De hecho en 1960, Bogotá tenía el ingreso por habitante más alto del país. Su ingreso era 6,1 veces mayor que el de Chocó, el departamento más pobre de Colombia. En 1995, esta diferencia se había acortado a 5,2 veces. Chocó aún ocupaba esa posición mientras que el departamento más rico pasó a ser Casanare, donde se concentraron los principales hallazgos petroleros de los últimos años. No obstante, entre 1996 y 1999 el proceso de convergencia se reversó, al ampliarse la brecha entre el ingreso del departamento más rico y el del más pobre (Gráfico 1-6). En los primeros años del siglo XXI, la disparidad entre los ingresos regionales ha disminuido pero continúa en niveles relativamente altos. En el cuadro 1-2 se presenta el PIB por habitante departamental para el período comprendido entre 1960 y 20017. 

6 La región centro oriente está conformada por: Cundinamarca, Santander, Norte de Santander, Boyacá, Tolima y

Huila. La Costa Caribe la componen Atlántico, Bolívar, Cesar, Magdalena, La Guajira, Córdoba, Sucre y San Andrés y Providencia. La región de Antioquia y el eje cafetero la conforman Antioquia, Quindío, Risaralda y Caldas. La región Costa Pacifico está compuesta por Valle del Cauca, Nariño, Cauca y Chocó. La región Orinoquía-Amazonía la componen: Amazonas, Arauca, Caquetá, Casanare, Guainía, Guaviare, Meta, Putumayo, Vaupés y Vichada.

7 El fuerte aumento de la brecha del PIB por habitante durante los últimos años del siglo XX se explica por el auge

(6)

 'HPDQGD$JUHJDGD

 /D,GHQWLGDG0DFURHFRQyPLFD

La diversidad de bienes y servicios ofrecidos en la economía debe tener compradores. La

GHPDQGDDJUHJDGD es precisamente la suma de bienes y servicios que adquieren en su conjunto

las familias, las empresas, el gobierno y los extranjeros. Dichas compras pueden satisfacer una necesidad inmediata (en cuyo caso se denominan consumo) o permitir un mayor nivel de producción futura (en cuyo caso se denominan inversión). Las compras que realizan los extranjeros se consideran por separado y se denominan exportaciones. En términos más precisos, la demanda agregada es la suma de estos componentes, es decir:

;

*

,

&

'HPDQGD

=

+

+

+

(1.1)

Donde & es el consumo privado (de hogares y empresas), , la inversión total, que puede ser

pública o privada, * es el consumo del gobierno y ; las exportaciones. Ahora bien, la producción

de bienes y servicios dentro del territorio, es decir el PIB, se puede complementar con las importaciones que provienen del exterior, que llamaremos 0. La suma de estos dos elementos conforma la oferta, esto es:

0

3,%

2IHUWD

=

+

(1.2)

Dado que los bienes y servicios producidos e importados al país deben ser comprados por alguien, la oferta debe ser igual a la demanda, lo que implica que siempre se cumple la identidad macroeconómica básica: 0 ; * , & < 3,%= = + + + - (1.3)

Es decir, el PIB es igual a la suma del consumo privado, la inversión, el consumo público y, por último, el balance entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios. En las economías abiertas es frecuente que el trabajo y el capital de un país presten servicios en el exterior, lo que implica que devenguen ingresos en un área geográfica diferente a su nación. Los ingresos netos de factores (INF) son la diferencia entre las remuneraciones a los factores de producción nacionales en el exterior y las remuneraciones a los factores productivos extranjeros en el país. Cuando los ingresos netos de factores se le suman al balance de bienes y servicios se obtiene el balance de CXHQWD&RUULHQWH (CC):

departamentos presentaron los niveles de PIB per cápita más altos del país durante la década de los noventa. Aunque el PIB per cápita es un buen indicador del bienestar de un país o región, el caso colombiano permite observar que el ingreso por habitante no es una medida suficiente e inequívoca para determinar el bienestar de la población. Es poco probable que el nivel de vida promedio de los habitantes de Arauca y Casanare sea superior al de las personas que viven en Bogotá, Valle del Cauca o Antioquia, a pesar de que el PIB per cápita de aquellos departamentos es mayor. Así, el bienestar de la población no depende exclusivamente de la cantidad de recursos disponibles sino de las políticas sociales y redistributivas que adopten los gobiernos nacionales y regionales.

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,1) 0 ;

&&= - + (1.4)

A diferencia del PIB, el producto nacional bruto (PNB) mide la producción que se genera a partir de trabajo y capital propiedad de colombianos, sin importar el lugar donde se realiza la actividad. Es decir, está definido por la siguiente identidad:

,1) 3,% 31%= + && * , &+ + + = (1.5)  /RV&RPSRQHQWHVGHOD'HPDQGD$JUHJDGD¢3DUDTXLpQVHSURGXFH"

En Colombia, así como en la gran mayoría de países, el consumo privado es el componente más importante y estable del PIB. Esto es lógico, toda vez que el principal objetivo de la economía es satisfacer necesidades inmediatas de la población. De hecho, el consumo del sector privado ha representado cerca de 65% del PIB desde 1994. Una particularidad de este componente de la demanda es que tiende a ser más estable que el producto. De hecho, como puede verse en el gráfico 1-7, el consumo privado varía menos que el PIB total debido a que los hogares tratan de estabilizar su consumo porque así maximizan su bienestar (su tasa de crecimiento ha oscilado menos). Durante los años noventa, tanto el PIB como el consumo privado fluctuaron más de lo que hasta entonces era normal, en parte como reflejo del fuerte crecimiento y la posterior caída del consumo privado. Los gobiernos también adquieren una parte considerable del producto para proveer inmediatamente bienes y servicios a toda la sociedad, como seguridad, justicia, educación y salud. Como se aprecia en el Gráfico 1-8, el consumo público pasó de representar 10% del PIB en 1991 a 21% en 2003.

En el caso del sector privado, las empresas que deseen aumentar su capacidad productiva deben invertir en maquinaria, equipos y edificios. En Colombia la tasa de inversión privada (esto es la participación de la inversión del sector privado en el PIB) ha mostrado una tendencia descendente en la última década. De hecho, la inversión del sector privado pasó de representar más de 20% del producto en 1995 a solo 11% en 1999. Esto resulta preocupante pues existe una copiosa literatura internacional que demuestra que la inversión es el principal determinante del crecimiento económico. Si una economía no destina recursos a la inversión, es decir a acumular capital para producir, lo más probable es que no crezca. Algunos autores han encontrado que la inversión en maquinaria y equipo, en particular, es un determinante fundamental del crecimiento económico (De Long y Summers 1991). En efecto, fue precisamente la revolución industrial inglesa, basada en máquinas, la causante del despegue del crecimiento económico en Europa. Esto se debe a que la inversión aumenta el acervo de capital de la economía, pero adicionalmente la maquinaria permite aumentar la eficiencia de los procesos productivos.

Parte de la formación de capital corre por cuenta del sector público. Como veremos en detalle en el capítulo 3, existen algunas inversiones que por su dimensión y carácter realiza el gobierno, particularmente en el campo de la infraestructura. Este es el caso, por ejemplo, de la construcción de carreteras, hidroeléctricas y acueductos. Si bien en años recientes el sector privado ha adquirido un papel importante en la realización de este tipo de inversiones, no ha logrado reemplazar por completo al Estado. De acuerdo con las cifras del Gráfico 1-9, la participación de

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la inversión pública en el PIB mostró una tendencia creciente hasta mediados de los ochenta, pero desde entonces ha estado disminuyendo su importancia dentro de la inversión total. Esta ha sido, adicionalmente, menos volátil que la inversión privada. El gráfico también revela que como un todo, la inversión en Colombia ha fluctuado alrededor de 17% del PIB desde 1950, y que su caída reciente rompe totalmente con esta tendencia.

Hasta ahora hemos visto que una parte de los bienes y servicios que se producen los compra el sector privado y otra parte el sector público, bien sea para su consumo inmediato o para ampliar las posibilidades de producción futura. El total de compras que hace el gobierno representa el tamaño del Estado o participación de Estado en la economía. En el caso colombiano, la suma de consumo e inversión pública –que se muestra en el gráfico 1-8– ha sido creciente, especialmente a partir de la década de los noventa. En términos comparativos, Colombia pasó de ser un país con un Estado pequeño en el contexto internacional, a contar con un aparato estatal que en 2003 gastaba más del 27% de todo el ingreso del país. El cuadro 1-3 permite observar la posición de Colombia frente a diferentes grupos de países. Es interesante notar que el crecimiento del tamaño del Estado en Colombia tan solo le ha permitido al país alcanzar en años recientes al tamaño promedio de los Estados en América Latina. Es decir que mientras en los países latinoamericanos el tamaño del Estado no ha variado sustancialmente, durante la década de los noventa el Estado colombiano creció hasta alcanzar un tamaño similar al de los países de la región. Los países de ingreso medio también han tenido históricamente Estados de mayor tamaño, y aún más los países desarrollados (miembros de la OCED). Comparativamente a nivel mundial, sin duda Colombia tuvo hasta los ochenta un Estado muy pequeño.

El último componente de la identidad macroeconómica es la diferencia entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios, conocida como balanza comercial o exportaciones netas. A nivel internacional, las series de exportaciones e importaciones como proporción del PIB muestran una tendencia ascendente, especialmente durante la posguerra. En el caso colombiano, las importaciones representaron cerca del 15% del producto hasta comienzos de los años noventa cuando se eliminaron ciertas barreras que restringían el acceso a productos extranjeros. En la última década, las importaciones se han elevado a cerca de 20% del producto. Por su parte, con ciertas excepciones como los años ochenta, las exportaciones han estado por debajo de las importaciones. Esto implica la frecuente presencia de balanzas comerciales deficitarias. El Gráfico 1-10 presenta la evolución tanto de importaciones como de exportaciones como porcentaje del PIB para el período 1960-2000. Unas y otras fueron relativamente estables hasta los noventa, al fluctuar alrededor de 15% del producto. A partir de entonces han alcanzado casi el 20% del PIB, como resultado de una mayor exposición de la economía colombiana a los mercados mundiales. Los Cuadros 1-4 y 1-5 comparan la participación de exportaciones e importaciones, respectivamente, en el PIB de diferentes grupos de países a nivel mundial. En general es posible observar que Colombia es un país considerablemente menos abierto al comercio internacional que otros países, y aunque la participación del sector externo dentro de la economía ha aumentado, lo ha hecho menos que en otras regiones del mundo. Tanto los países más desarrollados como los de la región de Asia del Este y el Pacífico tienen participaciones promedio de sus exportaciones e importaciones de más del doble que Colombia, y esto ha sido una constante desde los años setenta.

En el gráfico 1-11 se ilustra el comportamiento de los balances comercial (que incluye los bienes y servicios no factoriales) y en cuenta corriente (a la que se le añaden los servicios factoriales).

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Como se aprecia, los dos balances han tenido históricamente un comportamiento muy similar, lo que implica que los ingresos netos de factores han sido relativamente estables y de poca magnitud.

 $KRUURH,QYHUVLyQ

Para que una economía pueda invertir es necesario que parte de su producto no sea consumido. El

DKRUUR SULYDGR es precisamente la diferencia entre el ingreso disponible después del pago de

impuestos y el consumo de los hogares y empresas. Es decir,

&

7

<

6



=

-

-

(1.6)

donde T son los impuestos pagados por el sector privado. Por su parte, el DKRUURS~EOLFR es la

diferencia entre los ingresos percibidos por el Estado, provenientes del recaudo de impuestos principalmente, y su gasto corriente o consumo. Esto es,

*

7

6

 

=

-

(1.7)

Así mismo, la suma de ahorro público y ahorro privado constituye el ahorro doméstico y es equivalente al ingreso total menos el consumo privado y publico

*

&

<

6

6

6



+

 

=

=

-

-

(1.8)

Dada la identidad macroeconómica básica (ecuación 5), el ahorro domestico sirve para financiar la inversión y el superávit en cuenta corriente con el exterior.

&&

,

6



=

+

(1.9)

Esto es, cuando las exportaciones superan las importaciones de bienes y servicios, el país debe financiar con su ahorro a los extranjeros que compran sus productos. Esto quiere decir que acumula activos en el exterior o, lo que es igual, los extranjeros adquieren obligaciones para repagar en el futuro la diferencia. Por el contrario, cuando se registra un déficit en la cuenta corriente alguien desde el exterior debe aportar su ahorro para el financiamiento de esta. El ahorro externo es simplemente el negativo de la cuenta corriente. Por ello, puede reescribirse la ecuación anterior como:

,

6

6



! #"

+

=

(1.10)

El grafico 1-12 muestra las tendencias de largo plazo del ahorro desagregado en sus tres componentes: Público, privado y externo. Cabe destacar que el ahorro privado ha sido relativamente estable. Por el contrario, el ahorro externo (el déficit de la cuenta corriente) presenta una alta volatilidad. Hasta hace unos años el ahorro público guardó una estrecha relación inversa con el ahorro externo. Este patrón es atribuible a la fuerte interdependencia que existió por décadas entre los principales rubros de exportación y las finanzas públicas. Es decir, cuando

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caían las exportaciones de café aumentaba el déficit en la cuenta corriente (ahorro externo) y caía el ahorro público, debido a los menores ingresos del gobierno. Por ello, el ahorro externo actuó como sustituto del ahorro público en la financiación de la inversión en Colombia. Sin embargo, en los últimos años cayeron tanto el ahorro externo como el ahorro público, lo que inevitablemente generó una estrepitosa disminución de la inversión.

 /D2IHUWD¢&yPRVHSURGXFH"

Una pregunta fundamental en economía tiene que ver con la forma como se elabora el producto. Además de materias primas, para producir es necesario combinar IDFWRUHVGHSURGXFFLyQ. Los

factores de producción incluyen la mano de obra, el capital humano, el capital físico y los recursos naturales. La forma específica de mezclar factores es lo que se denomina WHFQRORJtD.  /RV)DFWRUHVGH3URGXFFLyQ

 0DQRGH2EUD\&DSLWDO+XPDQR

El trabajo humano es el punto de partida obligatorio en el análisis de los factores productivos. Es evidente que el trabajo humano no es homogéneo, es decir, que existen personas con mayores habilidades o conocimientos, lo que les permite obtener más producto en menos tiempo. El

FDSLWDO KXPDQR capta el conjunto de calificaciones y conocimientos adquiridos por los

trabajadores, que aumentan su productividad en comparación con el trabajador sin ninguna clase de preparación. El capital humano está íntimamente relacionado con la educación, la cual se obtiene de manera intencional o directa en escuelas o universidades. Ahora bien, también es posible adquirir capital humano mediante la acumulación de experiencia en el trabajo. La acumulación de capital humano también está íntimamente relacionada con la nutrición y la salud dado que las personas mejor alimentadas y más saludables son más productivas en el trabajo. La inversión en educación y capacitación generalmente ocurre en tres etapas. La primera sucede en la niñez y, por ende, depende principalmente del capital humano de los padres. La segunda etapa ocurre cuando los individuos se dedican a estudios secundarios, universitarios o en centros de enseñanza técnica y/o vocacional. En la tercera y última etapa, cuando los individuos entran al mercado laboral, las inversiones en capital humano se realizan en estudios de tiempo parcial y en programas de entrenamiento. En términos generales, la decisión individual de inversión en capital humano depende de la rapidez del aprendizaje, de las aspiraciones y expectativas de ingresos futuros, de los costos que representa la inversión -tanto los que involucra la formación como los ingresos que dejan de percibirse durante la capacitación misma- y del acceso a recursos financieros. Este último aspecto es crucial ya que pocas personas pueden acceder a la educación superior debido a las restricciones económicas que los obligan a vincularse al mercado laboral antes de concluir su etapa formativa. Como toda inversión, la formación de capital humano es remunerada por el mercado bajo la forma de mayores salarios. Más adelante estudiaremos el papel de la tecnología en el proceso productivo. En este punto es importante destacar la complementariedad entre la tecnología y el capital humano. Las nuevas tecnologías surgen del conocimiento por lo que requieren trabajadores más educados y capacitados.

Al tratarse de un concepto bastante amplio, es difícil medir con precisión el capital humano de una sociedad en un punto del tiempo. Una buena aproximación es el número promedio de años de

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educación o escolaridad de la población, que puede medirse a partir de los censos de población o de las encuestas que periódicamente se realizan a los hogares. Por ejemplo, en 2000 cada individuo colombiano tuvo en promedio 5.3 años de escolaridad. Aunque el país ha hecho avances importantes, este nivel es precario cuando se compara con otros países y regiones del mundo. A través de este indicador, el cuadro 1-6 compara los niveles de capital humano entre Colombia y otras regiones del mundo. Entre 1970 y 2000 el país logró aumentar más de dos años de educación por persona en promedio, lo que a pesar de ser un avance significativo en términos de acumulación de capital humano, se queda corto frente a los avances de otras regiones y grupos de países. El cuadro permite ver que entre 1970 y 1980 Colombia igualó el promedio latinoamericano en años de escolaridad, pero posteriormente se quedó rezagada. Los 5,3 años promedio de escolaridad que la región reportaba para 1990 son exactamente los que presenta Colombia diez años después. Frente a otros grupos de países las diferencias son aún mayores. Los años de escolaridad son casi el doble en los países de la OCED, y la brecha con Colombia se ha ampliado levemente. Mientras en 1970 la diferencia era de 4,6 años por persona, en 2000 la brecha fue de 4,7 años. Frente a los países de Asia del Este y el Pacífico la brecha en términos de años promedio de escolaridad se ha ampliado considerablemente. En efecto, las tasas de acumulación de capital humano en esa región han sido mucho mayores que las de Colombia. El asiático promedio pasó de contar con 2,7 años de escolaridad más que el colombiano promedio en 1970, a tener 3,5 años más de escolaridad en 2000. Incluso frente a todo el grupo de países de ingreso medio bajo Colombia se encuentra rezagada. El cuadro permite concluir que el capital humano sigue siendo escaso en Colombia, tanto en términos absolutos como en relación al resto del mundo.

El Gráfico 1-13 presenta el comportamiento de los años promedio de educación en Colombia durante el último medio siglo para la población mayor de 15 años. En 1960, en promedio cada colombiano contaba con 3,2 años de educación. Este nivel se mantuvo prácticamente estable hasta principios de los años setenta. A partir de ese momento y por espacio de una década se registró un incremento más acelerado hasta alcanzar, en 1975, 4,3 años promedio. Desde entonces se ha mantenido una tendencia positiva y estable. Llama la atención que la equidad de género ha mejorado con el tiempo. Como se observa en el gráfico las mujeres presentan el aumento más significativo ya que sus años promedio de educación se incrementaron sustancialmente, al pasar de 3,05 en 1960 a 5,66 en 2000, mientras que para los hombres este indicador aumentó de 3,4 a 4,9 años en el mismo período. El nivel educativo de las mujeres fue inferior al de los hombres hasta 1980, pero a partir de entonces las tasas de acumulación de capital humano de las mujeres han sido superiores a las de los hombres, tal que en la actualidad ellas presentan más años de escolaridad. En efecto, la escolaridad de los hombres se estancó entre 1980 y 1990, mientras las mujeres aumentaron su escolaridad de manera constante. En 2000 una colombiana tenía en promedio 0,78 años de escolaridad más que un colombiano, mientras que en 1960 la situación eran inversa, pues un colombiano en promedio tenía 0,3 años más de escolaridad que una colombiana.

En resumen, la efectividad del trabajo aumenta con el capital humano. Por ello, tanto el crecimiento de la población en edad de trabajar, como su mayor nivel educativo contribuyen a incrementar la disponibilidad de este factor productivo. En Colombia tanto los años promedio de educación de la población como la población misma han aumentado de manera importante. Mientras para 1964 la población en edad de trabajar (entre 12 y 65 años) alcanzaba los 8.8 millones de personas, el censo de 1993 reportó 20.2 millones, es decir, más del doble. Para 2003,

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el DANE estima la población en edad de trabajar en 28.2 millones de personas. Como puede verse, el crecimiento de la fuerza laboral potencial en Colombia ha sido muy considerable, lo cual representa al mismo tiempo una oportunidad en términos de posibilidades de mayor crecimiento económico, pero a la vez un reto pues el mercado laboral debe ser capaz de absorber este fuerte incremento en la oferta de trabajo.

 (O&DSLWDO)tVLFR

El continuo proceso de inversión permite acumular un acervo de maquinas, equipos, edificaciones, carreteras o hidroeléctricas, que constituyen el capital físico de la economía. Dicho capital se deprecia con su uso, razón por la cual una parte de la inversión simplemente repone su desgaste natural. Al igual que con el capital humano, no existe una medición exacta del acervo o

VWRFN de capital físico en un punto en el tiempo. Para ello habría que agregar el valor de todas las

maquinas, equipos, edificaciones y obras civiles, lo cual implica complejos problemas contables. Sin embargo, es posible aproximarse a este valor de una manera indirecta dado que el capital existente en cada punto del tiempo es resultado de las decisiones de inversión pasadas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el capital se deprecia y desgasta con el uso y el paso del tiempo, razón por la cual no se puede simplemente sumar la inversión pasada para obtener el stock de capital actual. Para sortear este problema se aplica el método de los inventarios perpetuos que consiste en tomar un año inicial suficientemente lejano en el tiempo en el cual se supone que el VWRFN de capital es igual a la inversión que se haya realizado ese año. Es decir, se

supone que no existía capital previamente. Para el año siguiente se calcula el nuevo capital como el capital del año anterior menos su depreciación, y se le añade la inversión realizada ese año. La

ecuación que describe este proceso de acumulación toma la siguiente forma:

( )

$ $ $ . , . = % ™1-d + 1 (1.11) donde . es el stock de capital físico, d es la tasa de depreciación anual del capital (que se supone

entre 3 y 8%) e , es la inversión en capital físico. Si se resuelve recursivamente esta expresión se obtiene una nueva ecuación en la que el stock de capital actual aparece como la sumatoria de inversiones previas, adecuadamente depreciadas por su desgaste:

Ê

&

{

( )

}

' -™ = ( ) ) ( ) ( , . 0 1 d (1.12)

Dado lo anterior, es natural que la evolución del stock de capital siga de cerca el comportamiento de la inversión. Como se puede ver en el gráfico 1-14, el stock de capital total como porcentaje del PIB disminuyó a lo largo del siglo pasado, con excepción de un repunte a finales de los años noventa. Lo anterior indica que, a pesar de que el capital se ha incrementado a lo largo del siglo XX, su tasa de crecimiento ha sido menor que la del producto. Por lo tanto, con el tiempo el capital se ha utilizado con mayor eficiencia, pues mientras en 1925 eran necesarios 5 pesos de capital para generar un peso de producto, en 1992 eran necesarios solo 2,5 pesos de capital para producir 1 peso en bienes y servicios.

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Como vimos, la inversión que realiza el sector público se destina a la construcción de vías, redes de comunicaciones, puertos, hidroeléctricas, acueductos, que conforman un tipo especial de capital físico, denominado LQIUDHVWUXFWXUD. La infraestructura física juega un papel fundamental

en el crecimiento, debido a que está estrechamente ligada con la eficiencia del aparato productivo, y se hace particularmente relevante en economías que buscan la integración internacional y el acceso a los mercados mundiales, pues el comercio con el resto del mundo requiere costos de transporte y tiempos de envío reducidos. La producción de bienes y servicios se ve beneficiada con la presencia de infraestructura física, de tal forma que con la misma cantidad de factores productivos y de insumos, una mejor infraestructura permite producir mayores cantidades de bienes y servicios. Aunque la infraestructura hace parte del capital físico de la economía, se diferencia del resto del capital en que por su naturaleza misma muchos productores pueden beneficiarse de ella al mismo tiempo, en contraste a lo que ocurre con una máquina, que solo puede ser utilizada por la empresa propietaria. Los efectos de la infraestructura sobre la economía generalmente tienen alcances geográficos limitados, por lo cual las diferencias en infraestructura física pueden ser importantes para explicar el desempeño económico diferencial entre zonas geográficas. Colombia se encuentra rezagada en términos de infraestructura física en comparación a otros países, incluso frente a los de ingreso similar. Sectores como el de las vías de comunicación han crecido menos que el PIB durante el siglo, aunque en otros los avances han sido más considerables, como en las telecomunicaciones y la energía eléctrica. El gráfico 1-15 muestra la evolución de dos tipos de infraestructura fundamentales para el desarrollo económico, los kilómetros de carreteras y los kilómetros de vías férreas. En Colombia, como en muchos otros países, las vías férreas crecieron de manera importante hasta mediados del siglo pasado, pero desde entonces han perdido importancia gracias al dinamismo del transporte por carretera. De hecho, las vías férreas pasaron de 565 kilómetros en 1905 a 3.436 kilómetros en 1970, para luego caer a tan solo 1,983 kilómetros en 1999. en contraste, a principios de siglo las carreteras no sobrepasaban los 200 kilómetros, en 1949 llegaban a un poco menos de menos de 20,000 kilómetros, para culminar el siglo en 90,000 kilómetros. Aunque esto último significa que este tipo de infraestructura se ha multiplicado casi por cinco en medio siglo, el PIB se ha multiplicado, en términos reales, más de quince veces en el mismo lapso de tiempo. Es decir que la infraestructura ha crecido a tasas considerablemente menores que el producto. El Capítulo 3 expone ampliamente la dinámica de la infraestructura física en Colombia en las últimas décadas y resalta la importancia que ha tenido el sector público en su desarrollo.

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La disponibilidad de capital físico (privado y público), trabajo y capital humano es sin duda decisiva a la hora de determinar las posibilidades de producción de una economía. Sin embargo, la tecnología -es decir, la forma específica en que se combinan y mezclan los factores productivos- es igualmente relevante. A diferencia de los factores productivos, que son objetos físicos, la tecnología está constituida por ideas y conceptos abstractos. Esto tiene implicaciones importantes, porque si bien tanto los REMHWRV como las LGHDVson bienes económicos, los primeros hacen referencia a los bienes físicos o a factores productivos que tienen un FRVWRGHRSRUWXQLGDG.

Es decir, compartir una maquina o el conocimiento adquirido mediante la educación tiene un costo para quien lo posee. Compartir las ideas, en cambio, no implica ningún costo de oportunidad. En general, el nivel tecnológico de una economía tiene que ver con las LGHDV que

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limitados como el capital y el trabajo para producir bienes y servicios más valiosos. La tecnología puede tomar muchas formas, entre ellas los conocimientos comunes o los conocimientos patentados.

Una nueva idea puede lograr mejorar la HILFLHQFLD de un proceso productivo. Esto quiere decir que con los mismos factores productivos se obtiene más producto. Como las ideas pueden ser utilizadas por otras empresas sin costo alguno, aparece posible que en la economía en su conjunto el crecimiento del producto exceda el ritmo de acumulación de factores de producción. Esto implica que las posibilidades de crecimiento son muy amplias y no están limitadas por la disponibilidad de factores productivos. Ahora bien, vale la pena señalar que sin capital humano es difícil producir ideas e innovar. De hecho, las personas con mayor nivel de preparación y entrenamiento tienen mayor capacidad para ensayar, experimentar, conjeturar y formular hipótesis. Por ello, el capital humano además de contribuir directamente a la producción, lo hace indirectamente a través del mejoramiento de la tecnología. El FDPELRWpFQLFRRWHFQROyJLFR es

precisamente el incremento en el producto que no puede explicarse con el incremento en los factores productivos.

Medir el cambio tecnológico es una tarea difícil a la que los economistas le han dedicado especial atención. Dado que la tecnología no es directamente observable, es necesario encontrar formas indirectas de aproximación. En el apéndice 1 de este capitulo se presenta una metodología convencional en la que la tecnología se mide como la diferencia entre la producción efectivamente observada y la producción explicada por el uso de capital físico, mano de obra y capital humano. En este sentido, la tecnología es un residuo no explicado por los factores productivos convencionales. Cuando el producto aumenta en exceso de lo que explican los factores productivos se habla de cambio técnico positivo. Como esto implica que la mano de obra, el capital físico y el capital humano se vuelven más productivos, comúnmente se habla de un incremento el la productividad total de los factores o PTF. Por supuesto, cuando la PTF cae quiere decir que algo anda mal en la economía y que con los mismos factores ahora se obtiene menos producto.

En síntesis, la SURGXFWLYLGDG es fundamental para entender el proceso de crecimiento económico

de largo plazo de cualquier economía. Cuando ocurre una mejora tecnológica, es decir, cuando aumenta la productividad, la economía amplía sus posibilidades de consumo sin incurrir en costo adicional alguno. Por lo general, los aumentos en la cantidad de capital, trabajo y educación de los países no pueden explicar el aumento en la producción total de la economía, lo cual sugiere que la productividad debe haber aumentado también con el tiempo. En suma, el crecimiento de la productividad es uno de los elementos más importantes para entender cómo puede crecer el producto por trabajador y el nivel de vida de los países.

Un excelente ejemplo del potencial que ofrece la tecnología como multiplicadora de las posibilidades de aumento en la productividad son los recientes adelantos en la tecnología computacional y su impacto sobre la llamada QXHYD HFRQRPtD. La reducción en los costos de

comunicaciones ha sido dramática y se ha traducido en mejoras sustanciales en productividad, que los economistas han señalado como la explicación del fuerte crecimiento económico estadounidense en los años noventa.

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Las diferencias en los niveles de productividad explican las grandes disparidades en los niveles de vida entre países. Una comparación entre Estados Unidos (el país con mayor nivel tecnológico en el mundo) y Colombia puede hacerlo evidente. En 1999 el estadounidense promedio tuvo un ingreso de US$30,000, mientras el colombiano promedio tuvo un ingreso de US$5,9008. Es decir que en ese año un norteamericano cualquiera produjo más de cinco veces lo que produjo un colombiano, o de manera equivalente, que en tan solo dos meses y medio produjo lo que un colombiano en todo el año. Semejantes diferencias en la productividad de los trabajadores de los diferentes países no pueden ser explicadas únicamente por las diferencias en los niveles de capital físico y humano entre ellos. Aunque es cierto que los norteamericanos cuentan con mayores niveles de escolaridad y mayor dotación de máquinas por persona que los colombianos, las diferencias en la cantidad de factores productivos no son suficientes para que los estadounidenses sean cinco veces más productivos que los colombianos. Necesariamente debe ocurrir que los primeros cuentan con tecnologías muy superiores que les permiten producir más bienes y servicios con menos cantidad de factores de producción. Por esto los economistas han enfocado una parte importante de sus esfuerzos en explicar qué puede generar diferencias tan marcadas en los niveles de productividad entre países.

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Lo que ocurre en el aparato productivo es muy similar al funcionamiento de una cocina. Así como en la economía se utilizan capital, trabajo y conocimientos para producir bienes y servicios, en la cocina se utilizan hornos, batidoras y neveras (capital físico) y cocineros (mano de obra y capital humano). Las recetas son análogas a la tecnología, pues determinan las combinaciones de insumos necesarios para elaborar un plato. Las posibilidades de innovación de un cocinero entrenado y experimentado son inmensas. Con pocos ingredientes puede contar literalmente con millones de formas alternativas de combinarlos. Si mediante la experimentación con diversas combinaciones el cocinero encuentra una receta que le permite obtener más producto con los mismos insumos habrá generado un aumento en su productividad. Aunque con más hornos y horas de trabajo se podría producir más, seguramente demasiados hornos y muchas horas de trabajo (o muchos cocineros en la misma cocina) no serían capaces de aumentar la producción de manera sostenida, mientras que las innovaciones tecnológicas, como nuevas recetas, pueden aumentar la producción casi indefinidamente. Además, las recetas que desarrolle un cocinero pueden ser utilizadas por cualquier otro cocinero, ampliando de manera sorprendente las posibilidades de aumento en la satisfacción de los consumidores. Aunque muchas combinaciones de insumos probablemente no resulten en platos agradables, de seguro hay gran cantidad de posibles recetas que el cocinero no habrá explorado. Al igual que en la economía, la innovación en la cocina no solo se basa en el descubrimiento de grandes ideas como el horno microondas, sino que las pequeñas ideas que simplemente reorganizan procesos productivos, una tras otra pueden conducir a aumentos muy considerables de la productividad. En efecto, muchas de las ganancias en productividad provienen de pequeños cambios en la forma como se organizan los procesos productivos. Esto es lo que se denomina el “mejoramiento continuo”. Si la elaboración de un plato requiere 30 pasos independientes, habría en total 2.65 x 1032 (30!) formas diferentes de organizar este proceso productivo. Con seguridad sería absurdo implementar muchas de ellas, pero no obstante siempre habrá formas hasta el momento no ensayadas, y es muy probable que la secuencia particular que se utiliza no sea la mejor de todas. La innovación en el desarrollo de los computadores es un excelente ejemplo de los aumentos en productividad que puede generar una

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simple reorganización de una misma cantidad de insumos. Los computadores personales de hace diez años y los actuales están construidos con aproximadamente la misma cantidad de plásticos, cables, fibras y metales. No obstante, simples cambios en las interconexiones en su interior han elevado la velocidad de procesamiento en más de 14 veces en menos de una década. Detrás de una nueva forma de organizar las conexiones en un microprocesador lo que se encuentra es una pequeña pero poderosa idea. El aumento de la productividad puede lograrse de otras maneras, por ejemplo contando con una mejor infraestructura. Si la cocina es muy grande, de forma que los ingredientes se encuentran unos muy lejos de otros, el trabajo del cocinero tomará más tiempo. Sería más eficiente si el cocinero pudiera disponer más rápido de todos los insumos. Entre menor sea la distancia que haya entre la bodega, la nevera, la batidora y el horno, mayor será el producto por hora de trabajo. La infraestructura física, al reducir los tiempos de transporte y comunicación, puede generar aumentos en la productividad.

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Si el cocinero que desarrolla una receta nueva no puede beneficiarse económicamente de su innovación no va a tener incentivos para experimentar. El crecimiento de la productividad, en efecto, está muy ligado al tipo de políticas que garanticen a quienes desarrollan nuevas ideas la posibilidad de percibir los beneficios económicos que ellas generan. La revolución industrial es un buen ejemplo de una serie de desarrollos tecnológicos como la energía a vapor, los ferrocarriles o la organización de la producción en cadena, que permitieron producir de manera mucho más eficiente. Para que tal cantidad de nuevas ideas se desarrollara fue necesario que ocurriera un cambio institucional en Inglaterra, que garantizó a los generadores de ideas derechos de propiedad sobre ellas. En el Capítulo 2 se estudiará más a fondo la relación entre instituciones, derechos de propiedad, productividad y crecimiento a largo plazo.

El crecimiento de la productividad, por lo tanto, requiere instituciones políticas que garanticen los derechos de propiedad sobre las ideas, es decir, que ofrezcan monopolios a quienes las producen, pero que por otro lado, incentiven la competencia entre los creadores de ideas para generar ideas superiores a las anteriores. Esto se denomina ‘creación destructiva’, debido a que las nuevas ideas destruyen la rentabilidad de las anteriores, pero en el camino la productividad aumenta rápidamente. Por ejemplo, cada empresa productora de software tiene garantizados los derechos a ser la única beneficiaria de los códigos que desarrolle, pero la competencia es intensa, lo que da pie a un desarrollo tecnológico muy acelerado en esa industria.

Algunos países producen más ideas que otros y por ende logran mayores niveles de productividad. La disposición de las sociedades a invertir esfuerzos y recursos en la generación de nuevas ideas depende estrechamente de la iQIUDHVWUXFWXUDVRFLDO, entendida como el conjunto

de instituciones y políticas gubernamentales que proveen los incentivos con los cuales individuos y empresas actúan en la economía. Estos incentivos pueden hacer atractivo emprender actividades productivas como la inversión en capital o el desarrollo de nuevas tecnologías, pero también pueden hacer más atractivo el comportamiento SUHGDWRULR –actividades que buscan apropiarse de recursos económicos pertenecientes a otros– como la búsqueda de rentas, la corrupción o el robo. Una buena infraestructura social se basa en un sistema judicial equitativo y eficiente, una organización política que favorezca los intereses de la mayoría de la población y una legislación favorable a la iniciativa empresarial. En general, una buena infraestructura social es aquella que logra prevenir actividades predatorias y de GHVYLDFLyQ GH UHFXUVRV. Cuando las

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personas, dentro de un conjunto de alternativas posibles, deciden escoger una actividad menos productiva que otra, GHVYtDQ recursos de sus usos más eficientes hacia otros menos productivos.

En los países donde las actividades delictivas y de irrespeto a los derechos de propiedad son frecuentes y rentables para quienes las realizan (el robo, la corrupción, etc.), el crecimiento de la productividad se ve limitado porque las personan no encontrarán motivación para esforzarse en el desarrollo de ideas. Además, este tipo de ambientes requieren la desviación de recursos hacia actividades de protección y defensa, que de lo contrario podrían utilizarse en inversión productiva. Una adecuada infraestructura social limita efectivamente los comportamientos que minan los derechos de propiedad, evita la desviación de recursos e impide que los agentes obtengan rentas por métodos diferentes a la producción y generación de valor agregado.

El Estado es un determinante fundamental del tipo de infraestructura social que tiene una economía. De un lado, la eliminación de actividades predatorias y de desviación de recursos es responsabilidad de los gobiernos debido a que estas se pueden evitar de manera más eficiente que de manera colectiva. Por ende, el Estado es el agente natural para reducir ese tipo de actividades. De otro lado, su monopolio de la fuerza y su capacidad para determinar y hacer cumplir las reglas hace del Estado un agente muy efectivo en la implementación de actividades predatorias y de irrespeto a los derechos de propiedad de los ciudadanos. Cuando las instituciones políticas se prestan para que los gobiernos implementen este tipo de comportamientos, la gente puede encontrar más rentable utilizar su tiempo en tratar de influir en el gobierno que en emprender actividades productivas. Por lo tanto, una infraestructura social apropiada debe generar incentivos para que los gobiernos se especialicen en evitar la desviación de recursos y al mismo tiempo debe eliminar los incentivos para que estos violen los derechos de propiedad de los ciudadanos. Las políticas gubernamentales, como parte de la infraestructura social, pueden favorecer la innovación al asegurar que los individuos tengan los incentivos apropiados para generar ideas y desarrollar actividades productivas.

Las regulaciones a la actividad empresarial y al cumplimiento de contratos son un excelente ejemplo del tipo de políticas que frecuentemente se convierten en restricciones a las actividades productivas. El Banco Mundial ha estudiado qué tan fácil es abrir un negocio, tener éxito en una demanda a raíz del incumplimiento de un contrato, obtener un crédito, liquidar una empresa o registrar una propiedad, entre otros. Algunos países imponen innumerables requisitos a quienes intentan montar un negocio o interponer una demanda, debido a que hacerlo le permite a las burocracias lucrarse, legal e ilegalmente. Las empresas de los países pobres enfrentan costos regulatorios hasta tres veces más elevados que las empresas de los países ricos, y deben realizar en promedio el doble de trámites burocráticos. Adicionalmente cuentan con menos de la mitad de las protecciones a los derechos de propiedad existentes en los países más desarrollados. Esto, sin duda, se traduce en que una mayor proporción de la economía se desarrolle por fuera de la actividad legal, y en menores tasas de crecimiento económico

Colombia revela que este tipo de costos de transacción son elevados en relación al resto del mundo y en especial a los países más desarrollados. Mientras en el país se requieren 14 pasos diferentes para crear un negocio, los cuales toman alrededor de 43 días, en un país miembro de la OCED, en promedio, se requieren solo 6 pasos que tardan 25 días. Así mismo, en Colombia son necesarios 363 días en promedio desde que se instaura una demanda comercial hasta que se resuelve, mientras en los países de la OCED se requieren 229 días. Mientras el costo de instaurar una demanda de este tipo en Colombia puede llegar a ser del 18% de la deuda, en un país

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desarrollado no supera el 10%. El Banco Mundial también ha encontrado que el diseño de la legislación colombiana es menos favorable que el de los países desarrollados para facilitar el acceso al crédito y para proteger a los inversionistas mediante el acceso público a la información. A pesar de todo esto, el Banco Mundial también ha encontrado que Colombia ha sido uno de los países donde más reformas se han implementado en los últimos años tendientes a reducir este tipo de costos de transacción.

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De acuerdo con la metodología desarrollada en el Apéndice 1, el crecimiento del producto por habitante puede descomponerse en la contribución del capital físico, la mano de obra aumentada por el capital humano y el residuo que mide la productividad total de los factores. Basado en Cárdenas (2002), el Cuadro 1-7 presenta la descomposición del crecimiento del producto por habitante en Colombia a partir de 1955. Como se aprecia, dicho crecimiento fue de 1.31% en el periodo 1955-1970, se elevó a 1.91% en los años setenta, para luego caer a 0.63% durante la años ochenta y 1.12% en los noventa. Llama la atención que la desaceleración del crecimiento a partir de 1980 no puede explicarse a partir de una menor acumulación de capital físico (por unidad de producto) o humano (por trabajador). Muy por el contrario, el análisis de contabilidad del crecimiento revela que la reducción en el crecimiento ha sido producto de una caída importante en los niveles de productividad total de los factores, lo que hemos llamado la tecnología.

En la década de los ochenta, por ejemplo, el crecimiento anual promedio estuvo alrededor de 0.63%, muy por debajo del crecimiento que hubiera resultado simplemente de la acumulación de capital físico y humano, que fue de 1.47% (0.39 + 1.08). La caída en la productividad de 0.84% anual contrarrestó buena parte de los avances en la acumulación de factores productivos. En contraste, la productividad entre 1955 y 1979 creció de manera sostenida año a año, lo cual se tradujo en tasas de crecimiento del PIB positivas a pesar incluso de que entre 1960 y 1980 la tasa de crecimiento del capital (como proporción del PIB) se reducía a una tasa de 0.32% anual. Para entender la desaceleración del crecimiento económico colombiano de las últimas décadas es necesario, entonces, comprender por qué razones la productividad ha disminuido. Al retomar la discusión alrededor del concepto de infraestructura social, es posible que esta se haya visto reducida y que por lo tanto la producción de nuevas ideas, la adaptación de ideas extranjeras y los incentivos para utilizar eficientemente el capital físico y humano se hayan debilitado. Curiosamente, las últimas dos décadas han presenciado aumentos extraordinarios en las tasas de criminalidad en Colombia, ligadas de manera estrecha a los grupos ilegales y al narcotráfico. El auge de las actividades ilícitas muy rentables ha sido posible gracias a una infraestructura social que no limita el margen de acción de quienes las realizan, y al mismo tiempo ha destruido la infraestructura social ya existente. Sobre este tema volveremos en el capítulo 2.

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Como vimos atrás, pese a que los factores de producción y la tecnología tienen un comportamiento relativamente estable, la evolución del producto año tras año registra importantes fluctuaciones. Por ejemplo, en 1978 el producto creció 7%, mientras que en 1999 cayo 4.5% ¿De donde surge esta apreciable volatilidad del crecimiento del PIB? Para responder esta pregunta hay que tener en cuenta que el crecimiento de la economía consta de dos

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componentes. El primero es la WHQGHQFLD del producto, determinada por el crecimiento de los

factores de producción y la tecnología. En otras palabras, el producto de tendencia es aquel al que se llegaría con una plena utilización de factores (capital y trabajo) sin causar presiones inflacionarias.

Las desviaciones del producto observado frente a su nivel de tendencia conforman el componente cíclico del producto. Los ciclos surgen de sorpresas y choques inesperados, tales como cambios repentinos y pasajeros en los precios de los productos de exportación, desastres naturales, guerras, entre otros. En el gráfico 1-16 se presentan los ciclos económicos del PIB entre 1906 y 2003, medidos como desviaciones porcentuales del producto con respecto a su nivel de tendencia. Por ejemplo, en 1928 la desviación porcentual del PIB con respecto a su tendencia fue 6,8% lo que significa que la economía estaba en auge en dicho año. Por el contrario, entre 1998 y mediados de 1999 la economía experimentó una fuerte recesión que redujo el producto observado en 3,4% por debajo de la tendencia9. En términos generales, los ciclos económicos de Colombia han persistido, en promedio, 9,4 años con una desviación máxima promedio con respecto a la tendencia de 2,9% y una mínima de –3,3%. No obstante, las características de los ciclos han cambiado con el paso de los años. Como lo muestra el cuadro 1-8, la duración de los ciclos se redujo casi en la mitad durante el siglo XX. Entre 1905 y 1943, los ciclos perduraban 13 años en promedio mientras que la duración entre 1968 y 1999 fue 7,2 años. Por su parte, la volatilidad del ciclo fue significativa entre 1905 y 1943 ya que la diferencia entre la desviación máxima y la mínima llegó a ser de 8,8 puntos porcentuales, pero se redujo en las décadas de mitad de siglo cuando los ciclos fueron menos intensos. Sin embargo, la intensidad de los ciclos aumentó a partir de la década de los setenta como lo sugiere el cuadro 1-8.

Dada la magnitud de los choques externos, no es sorprendente la estrecha relación entre el ciclo económico y el ahorro externo que, como vimos, es simplemente el negativo de la cuenta corriente con el resto del mundo. Periodos de ahorro externo positivo corresponden por lo general a fases de expansión económica. Colombia ha experimentado cuatro grandes períodos de crisis en los últimos cien años, todos ellos asociados con situaciones externas turbulentas. La crisis de los años treinta (1928-1931) coincidió con la Gran Depresión en el mundo industrializado, la crisis de los años cuarenta (1939-1943) con la Segunda Guerra Mundial, la crisis de los ochenta (1979-1983) con el cierre de los mercados financieros y la caída de los precios del café, y por último la crisis de fin de siglo (1997-2000), que fue una de las mas severas, también asociada a un entorno financiero mundial desfavorable para los países en desarrollo10.

Sin embargo, la economía colombiana también se caracterizó por tener períodos de auge que estuvieron relacionados con choques externos favorables. Algunos de ellos estuvieron asociados a las entradas de capitales extranjeros, como la denominada ‘danza de los millones’ que tuvo lugar entre 1925 y 1928, y el auge que se registró entre 1992 y 1997, justo antes de la crisis asiática.

9 Una economía está en recesión cuando presenta tasas de crecimiento trimestrales negativas por lo menos durante

dos trimestres consecutivos.

10 Urrutia y Fernández (2003) definen los períodos de crisis como aquellos con desviaciones negativas con respecto a

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Los precios del café también jugaron un papel protagónico en la determinación del ciclo económico durante buena parte del siglo pasado. Las exportaciones de café llegaron a representar cerca del 70% del total de exportaciones y su participación en el producto se ubicaba alrededor del 8,5% entre los años cincuenta y sesenta11. Un aumento en el precio externo, rápidamente se traducía en un mayor ingreso para los caficultores, uno de los grupos mas influyentes sobre la demanda agregada. El gráfico 1-17 ilustra el comportamiento del precio externo del café (en dólares constantes de 1925) y del ciclo económico. Es claro que las bonanzas cafeteras de 1954-1955, 1975-1978 y 1986, sin duda, constituyeron episodios favorables para el crecimiento económico.

En síntesis, el ahorro externo y los precios de los productos básicos de exportación –como el café- explican buena parte de las fluctuaciones en la actividad económica nacional12. El ahorro externo refleja entradas de capitales que estimulan una amplia gama de sectores productivos, entre ellos muchos que no producen bienes comercializables internacionalmente como la construcción y los servicios. El sector financiero juega un papel amplificador de dichos flujos. Por su parte, el aumento en los precios de las exportaciones estimula la demanda interna para consumo e inversión, debido a que eleva el ingreso disponible de los sectores exportadores. En conclusión, el ciclo económico colombiano a lo largo del siglo XX, ha dependido de la situación económica externa. Las cuatro crisis identificadas coinciden con un entorno mundial agitado y desfavorable. No obstante, la influencia de las condiciones globales ha cambiado radicalmente en las últimas dos décadas: En un principio, los precios del café jugaban un papel importante debido a la dependencia de la economía colombiana con respecto a este producto de exportación. A partir de 1990, el ahorro externo y en cierta medida los precios del petróleo, han sido las variables externa que más influyen sobre el ciclo económico colombiano.

11 La participación del café en las exportaciones fue muy alta hasta la década de los noventa y alcanzo un nivel

promedio de 61% entre 1908 y 1989.

12 Los términos de intercambio son la relación entre el precio de las exportaciones de un país y el precio de sus

importaciones y, por lo tanto, es una medida del poder adquisitivo del sector exportador. En el capítulo 8 se trata este tema con más detalle.

Referencias

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