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El interés de la Geografía Regional del mundo en un mundo globalizado

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Academic year: 2022

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Introducción. UN MUNDO DESIGUAL:DESARROLLO,SUBDESARROLLO Y PAÍSES

EMERGENTES . . . . 19

1. Norte-Sur: un mundo desigual. Su estudio desde la Geografía . . . . 21

1.1. Desarrollo, subdesarrollo y países emergentes: un mundo ca- racterizado por las grandes desigualdades . . . . 21

1.2. Grandes espacios geográficos. El interés de la Geografía Regional del mundo en un mundo globalizado . . . . 22

2. Desarrollo-subdesarrollo: conceptos y realidades . . . . 25

2.1. Más allá de los simples indicadores socioeconómicos . . . . 25

2.2. Los indicadores socioeconómicos y la realidad del subdesarrollo 26 2.3. Organización del territorio: redes de transporte y red urbana . . . 28

2.4. Norte-Sur: relaciones de dominio y dependencia . . . . 30

3. Subdesarrollo y países emergentes . . . . 31

4. Bibliografía . . . . 37

Capítulo I. EUROPA:DE LA DIVERSIDAD CULTURAL Y LA FRAGMENTACIÓN PO- LÍTICA A LA INTEGRACIÓN. LAUNIÓNEUROPEA . . . . 39

Introducción: una cultura común en una Europa diversa . . . . 41

1. Un medio natural favorable y variado . . . . 42

1.1. Un relieve contrastado sobre una superficie reducida . . . . 42

1.2. Un clima moderado . . . . 47

2. La diversidad de pueblos y culturas: una Europa heterogénea . . . . 53

2.1. Los europeos: la décima parte de la población mundial. Evolución de la población y densidades . . . . 53

2.2. Pueblos y culturas . . . . 56

2.3. Una larga historia: el mapa político cambiante . . . . 61

3. Europa Occidental-Europa Oriental: de la confrontación a la inte- gración . . . . 69

3.1. Europa Occidental: inicio y primeras etapas del proceso hacia la integración económica y política . . . . 71

ÍNDICE

(2)

3.2. El gran reto de las últimas ampliaciones hacia Europa Centro-

Oriental . . . . 79

4. El funcionamiento de la Unión Europea . . . . 87

4.1. Las instituciones comunitarias . . . . 87

4.2. El fracaso del proyecto constitucional y el nuevo Tratado de la Unión . . . . 94

5. Una densa urbanización. Metrópolis y ciudades . . . . 96

5.1. El proceso de urbanización. Diferencias regionales . . . . 96

5.2. Tipos de redes urbanas en Europa . . . . 99

6. La Unión Europea, gran potencia económica . . . . 101

6.1. Producciones energéticas y dependencia de hidrocarburos . . . . 101

6.2. Desigual distribución de las regiones industriales . . . . 106

6.3. Los problemas de la producción agraria . . . . 110

7. La política de desarrollo regional de la Unión Europea . . . . 115

7.1. Ampliación del espacio comunitario y aumento de los desequili- brios regionales . . . . 115

7.2. Los fondos estructurales y los objetivos de la política regional . . 117

Conclusión: hacia una nueva reorganización del espacio europeo . . . . . 119

Bibliografía . . . . 120

Capítulo II. RUSIA Y EL ESPACIO EUROASIÁTICO DE LA COMUNIDAD DE ESTADOSINDEPENDIENTES(CEI) . . . . 123

Introducción: De la Unión Soviética a la Comunidad de Estados Inde- pendientes (CEI) . . . . 125

1. El mosaico de nacionalidades y los Estados actuales . . . . 126

1.1. La formación del imperio ruso sobre un mosaico de pueblos . 126 1.2. El centralismo del Estado soviético y la eclosión de los nacio- nalismos . . . . 129

1.3. Los Estados actuales . . . . 130

2. Desigual ocupación del territorio. Ciudades y densidades demográ- ficas . . . . 133

2.1. El proceso de ocupación del territorio y las migraciones inte- riores . . . . 133

2.2. El proceso de urbanización y el crecimiento de las ciudades . . 134

2.3. Fuertes contrastes en las densidades humanas . . . . 137

3. Variedad y contrastes del medio natural . . . . 139

(3)

3.1. Inmensidad del territorio y uniformidad de las unidades mor-

foestructurales . . . . 139

3.2. El dominio de la continentalidad. Factores y elementos del clima . . . . 142

3.3. Continentalidad y medios bioclimáticos . . . . 147

4. Regiones agrarias y grandes producciones . . . . 149

4.1. Difíciles condiciones de la actividad agraria: recursos forestales y agrícolas . . . . 149

4.2. Producciones masivas pero insuficientes . . . . 151

4.3. Tipos de regiones agrarias . . . . 152

5. Abundancia de recursos naturales y formación de las grandes in- dustrias . . . . 153

5.1. Gran riqueza y variedad de minerales . . . . 153

5.2. El potencial energético más importante del mundo . . . . 155

5.3. La formación de las grandes industrias . . . . 158

6. Rusia, la gran potencia dentro de la CEI . . . . 161

6.1. La CEI, una asociación político-económica laxa y controverti- da, dominada por Rusia . . . . 161

6.2. Rusia europea y Rusia asiática: conjuntos regionales . . . . 164

7. Peculiaridades de los otros países de la CEI . . . . 169

7.1. Los Estados de la franja occidental y su difícil separación de la gran potencia rusa: Bielorrusia, Ucrania y Moldavia Bielorrusia. . . 169

7.2. Los Estados transcaucásicos (Georgia, Armenia y Azerbaiyán), gran complejidad física y social . . . . 173

7.3. Los Estados de Asia Central (Kazajistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán): entre la pobreza y la abundancia de hidrocarburos . . . . 175

Conclusión: la difícil reorganización del espacio ex soviético . . . . 179

Bibliografía . . . . 180

Capítulo III. NORTEAMÉRICA: PRIMERA POTENCIA ECONÓMICA MUNDIAL. ESTADOSUNIDOS . . . . 181

Introducción . . . . 183

1. Las condiciones naturales, base del desarrollo económico . . . . 184

1.1. Las grandes unidades de relieve . . . . 184

1.2. Diversidad climática . . . . 189

2. El proceso de colonización . . . . 196

ÍNDICE

(4)

3. Usos del suelo agrario . . . . 201

3.1. Las grandes regiones agrarias . . . . 202

3.2. Transformaciones agrarias . . . . 207

4. Factores de localización industrial y grandes regiones industriales . . 209

4.1. Factores del desarrollo industrial . . . . 209

4.2. Factores de localización industrial . . . . 212

4.3. Principales regiones industriales . . . . 214

5. Crecimiento y distribución geográfica de la población . . . . 219

5.1. Dinámica demográfica . . . . 219

5.2. Movilidad de la población: transformaciones en la distribu- ción espacial . . . . 222

6. Proceso de urbanización y red de ciudades . . . . 224

6.1. Proceso de urbanización . . . . 224

6.2. Grandes áreas metropolitanas . . . . 226

6.3. Estructura interna de las ciudades . . . . 229

Conclusión: Norteamérica, todavía indiscutible primera potencia mun- dial . . . . 231

Bibliografía . . . . 233

Capítulo IV. JAPÓN YAUSTRALIA:DOS MODELOS DIFERENTES DE ORGANIZA- CIÓN DEL ESPACIO EN ELPACÍFICO . . . . 235

Introducción . . . . 237

1. Japón: alta densidad e intensa concentración de la ocupación hu- mana . . . . 238

1.1. El archipiélago japonés: un medio natural desfavorable y un re- ducido sector agropecuario . . . . 238

1.2. Recursos naturales escasos, pero intenso desarrollo industrial . . . 251

1.3. Una vieja civilización, gran concentración demográfica e in- tenso desarrollo urbano . . . . 261

2. Australia: baja densidad y distribución periférica de la ocupación humana . . . . 266

2.1. La colonización británica y la configuración del modelo eco- nómico y territorial . . . . 266

2.2. Condicionantes climáticos y localización geográfica de las ac- tividades agropecuarias . . . . 271

2.3. Desarrollo y localización de las actividades industriales . . . . 283

(5)

2.4. Distribución periférica de la población y peculiaridades de la

red urbana . . . . 291

Conclusión: Japón y Australia, espacios desarrollados con importantes problemas pendientes . . . . 299

Bibliografía . . . . 301

Capítulo V. ASIA MERIDIONAL Y ORIENTAL: SUBDESARROLLO Y PAÍSES EMER- GENTES . . . . 303

Introducción . . . . 305

1. Unidades de relieve y dominios climáticos . . . . 307

1.1. Un complejo relieve de montañas, fragmentos de zócalo y lla- nuras . . . . 307

1.2. El predominio de los climas áridos y monzónicos . . . . 318

2. Tradición y modernidad en un espacio rural en plena transforma- ción . . . . 324

2.1. Las dificultades del mundo rural en el espacio árido de Asia Suroccidental . . . . 325

2.2. Las agriculturas tradicionales y los sistemas agrícolas moder- nos en el Subcontinente Indio y el Sureste Asiático . . . . 330

2.3. La difícil modernización del espacio rural en China: el desafío de alimentar al 22% de la población mundial con el 7% de las tierras cultivadas . . . . 335

3. Vacíos demográficos y altas densidades. Las grandes concentracio- nes humanas y los procesos de transición demográfica . . . . 339

3.1. El elevado crecimiento demográfico. Transiciones demográfi- cas en Asia Meridional y Oriental . . . . 339

3.2. Altas densidades y vacíos demográficos. Factores de la des- igual distribución de la población . . . . 349

4. La explosión del crecimiento urbano en Asia Meridional y Oriental . . . 354

4.1. El desarrollo urbano tradicional . . . . 354

4.2. La explosión urbana reciente . . . . 357

4.3. La estructura urbana . . . . 360

5. Pueblos y Estados. La fragmentación política actual . . . . 363

5.1. El predominio del pueblo han y las minorías nacionales en China . . . . 364

5.2. Diversidad étnica y cultural en el Próximo y Medio Oriente. La fragmentación política . . . . 365

ÍNDICE

(6)

5.3. Subcontinente Indio y Sureste Asiático: una encrucijada de

pueblos y culturas . . . . 368

6. La riqueza de petróleo en Oriente Medio y los grandes productores . . . 376

6.1. Excelentes condiciones naturales . . . . 377

6.2. Los sistemas de control de la producción petrolífera . . . . 379

6.3. Principales áreas y países productores de petróleo . . . . 381

7. Procesos industriales y países emergentes en el Subcontinente Indio y el Sureste Asiático . . . . 387

7.1. Materias primas y fuentes de energía. Recursos naturales limi- tados . . . . 387

7.2. Los procesos industriales y la formación de las grandes indus- trias . . . . 388

7.3. La Unión India: una gran potencia industrial emergente en el Tercer Mundo . . . . 392

7.4. Singapur y los «pequeños dragones», nuevas economías emer- gentes en el Sureste Asiático . . . . 397

8. China, la gran potencia emergente, en plena transformación . . . . 400

8.1. Industrialización reciente y fuertes contrastes espaciales . . . . 400

8.2. La apertura de China al exterior y su fuerte presencia interna- cional . . . . 409

Conclusión: Asia Meridional y Oriental, un espacio en desarrollo con fuertes desigualdades sociales y territoriales . . . . 412

Bibliografía . . . . 417

Capítulo VI. ÁFRICA: EL ESPACIO GEOGRÁFICO MÁS SUBDESARROLLADO. CONTRASTES NATURALES Y HUMANOS . . . . 417

Introducción . . . . 421

1. El gran peso del medio natural . . . . 423

1.1. La formación del relieve actual . . . . 423

1.2. Las grandes unidades de relieve . . . . 423

1.3. Dinámica atmosférica . . . . 426

1.4. Grandes regiones bioclimáticas . . . . 427

2. La influencia de la colonización en la fragmentación política: los Estados actuales . . . . 436

3. Fuerte crecimiento de la población, densidades contrastadas y pro- ceso de urbanización . . . . 440

3.1. Crecimiento de la población . . . . 440

(7)

3.2. Movimientos espaciales de la población . . . . 444

3.3. Disparidades en la distribución y densidad de la población . . . . 445

3.4. Proceso de urbanización . . . . 449

4. La agricultura africana, entre la subsistencia y la exportación . . . . 455

4.1. Usos del suelo agrario y principales cultivos . . . . 456

4.2. Sistemas agrarios . . . . 459

5. Materias primas minerales y fuentes de energía. Una riqueza des- igualmente distribuida . . . . 462

5.1. Principales materias primas y fuentes de energía . . . . 462

5.2. Distribución espacial . . . . 464

6. Débil desarrollo del sector industrial . . . . 466

6.1. Principales rasgos de la industria . . . . 466

6.2. Localización industrial . . . . 468

7. La República Sudafricana: principal potencia regional africana . . . 470

Conclusión: África, el continente con menor nivel de desarrollo . . . . 473

Bibliografía . . . . 476

Capítulo VII. AMÉRICALATINA:DIVERSIDAD NATURAL,HUMANA Y ECONÓMI- CA. BRASIL,GRAN POTENCIA EMERGENTE . . . . 479

Introducción . . . . 481

1. Un medio natural contrastado . . . . 482

1.1. Grandes unidades morfoestructurales . . . . 482

1.2. Distribución de las temperaturas y las precipitaciones: los grandes dominios bioclimáticos . . . . 489

2. Los Estados actuales: sociedades caracterizadas por los desequili- brios sociales . . . . 494

2.1. Una población en crecimiento . . . . 495

2.2. Dinámica y estructura demográfica . . . . 497

2.3. Una irregular distribución de la población . . . . 501

3. Expansión urbana y aumento de la marginalidad . . . . 504

3.1. Proceso de urbanización desde la época colonial hasta 1930. De las factorías comerciales a la construcción planificada de ciu- dades . . . . 504

3.2. Urbanización tras la Segunda Guerra Mundial: la consolidación de la macrocefalia . . . . 505

3.3. Estructura interna de la ciudad . . . . 509

4. La agricultura latinoamericana: modernización y pobreza rural . . . 511

ÍNDICE

(8)

4.1. La agricultura precolombina . . . . 511

4.2. La explotación de la tierra en la época colonial: encomiendas, haciendas y plantaciones . . . . 513

4.3. El proceso de acumulación de las tierras agrícolas . . . . 515

4.4. Sistemas agrarios: coexistencia de pequeñas y grandes propie- dades . . . . 516

5. Débil desarrollo industrial y acusada concentración . . . . 519

5.1. Riqueza en materias primas y fuentes de energía . . . . 519

5.2. El proceso de industrialización . . . . 523

5.3. Desigual desarrollo industrial . . . . 524

6. Brasil: principal potencia emergente de América Latina y dispari- dades internas . . . . 529

Conclusión: América Latina, esfuerzos por el desarrollo y permanencia de las desigualdades. . . . 535

Bibliografía . . . . 537

(9)

1. NORTE-SUR: UN MUNDO DESIGUAL. SU ESTUDIO DESDE LA GEOGRAFÍA

1.1. Desarrollo, subdesarrollo y países emergentes:

un mundo caracterizado por las grandes desigualdades

En el mundo actual se pueden distinguir dos grandes conjuntos espacia- les, cuyas sociedades muestran fuertes desigualdades ante el bienestar y ante el desarrollo socioeconómico. Los diferentes indicadores de desarrollo lo ponen de manifiesto año tras año. Son dos mundos, el Norte, donde se si- túan los países más desarrollados, y el Sur, integrado por los países más po- bres y de menor nivel de desarrollo.

La raíz de los contrastes y las disparidades entre los países del Norte y los del Sur no está en que unos y otros dispongan de más o menos recursos eco- nómicos. Se relaciona, sobre todo, con acontecimientos históricos, con el ni- vel cultural y el nivel de desarrollo técnico de la sociedad, con el grado de efi- cacia en la gestión económica, con la naturaleza de las relaciones espaciales internas, con el grado de control de las relaciones comerciales, etc. En defi- nitiva, la diferencia entre el Norte y el Sur radica en su capacidad intrínseca para fomentar el crecimiento y el desarrollo en todos los ámbitos de la eco- nomía y de la sociedad. Este hecho marca la diferencia entre los dos grandes marcos espaciales: el mundo desarrollado, el de los países hace tiempo in- dustrializados, y el mundo subdesarrollado o en vías de desarrollo —también llamado Tercer Mundo—, el de los países escasamente industrializados, al- gunos de los cuales experimentan hoy un fuerte crecimiento económico ba- sado en su reciente e intensivo proceso de industrialización, por lo que se les denomina países emergentes.

Para comprender adecuadamente las diferencias entre ambos mundos es necesario entender la complejidad que encierra los conceptos de desarrollo y subdesarrollo. En estos dos conceptos, que se refieren a realidades econó-

(10)

micas, sociales y territoriales contrapuestas, están involucrados no sólo as- pectos cuantitativos de índices y tasas que nos permiten delimitar áreas y describir la gravedad de las situaciones, sino también aspectos cualitativos y explicativos, relacionados con la génesis del problema, las estructuras espa- ciales, económicas y sociales, y las perspectivas de solución. Cada vez es más difícil establecer límites precisos entre estos dos conceptos. La realidad del mundo actual es mucho más diversa y en la escala del desarrollo-subdesa- rrollo existen niveles muy diferentes y numerosas situaciones intermedias, como la de numerosos países con sociedades y economías en plena trans- formación, algunos de los cuales empiezan a figurar ya entre las grandes eco- nomías del sigloXXI.

1.2. Grandes espacios geográficos: el interés de la Geografía Regional del Mundo en un mundo globalizado

La Geografía, como ciencia que estudia las formas y los factores de or- ganización del espacio terrestre, ha experimentado un desarrollo sorpren- dente en los últimos decenios. La Geografía Regional, como ciencia de rela- ciones, estudia de forma global la diversidad de elementos y relaciones que caracterizan y dan personalidad a la porción del espacio geográfico previa- mente delimitado; es decir, al espacio regional.

Con frecuencia, se ha centrado la cuestión regional en el problema de la delimitación y definición de región, llegando a la conclusión de que las uni- dades políticas o administrativas, como los Estados o las provincias, no eran verdaderas regiones geográficas. Sin embargo, hoy la mayoría de los geógrafos admiten que lo importante no es el criterio de delimitación ni el ta- maño del espacio delimitado, sino la metodología y la forma de abordar el análisis. La Geografía Regional debe estudiar las interrelaciones de los ele- mentos existentes en un espacio concreto, independientemente del criterio de delimitación y el tamaño del conjunto. De esta forma debe ser una disci- plina interpretativa, donde las unidades espaciales estudiadas sean conce- bidas como complejos de hechos y de relaciones, y donde los contenidos es- tén seleccionados y ordenados en relación a un eje explicativo.

En el mundo hay, desde luego, regularidades, procesos económicos, tec- nológicos, culturales y sociales convergentes que tienden a unificar todo el planeta bajo un único sistema-mundo. Pero la globalización comercial, fi-

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UN MUNDO DESIGUAL:DESARROLLO,SUBDESARROLLO Y PAÍSES EMERGENTES

nanciera y cultural no elimina la existencia de espacios regionales diferen- ciados. Si cabe, la globalización está acentuando las relaciones de depen- dencia, profundizando a la vez las diferencias entre las regiones de la Tierra.

Pero, al mismo tiempo, ha permitido la industrialización de algunos países del Tercer Mundo que, con un crecimiento espectacular en los últimos diez años, han llegado a estar entre las mayores economías del mundo.

Así pues, con la riqueza conceptual que hoy tiene la Geografía y con los procesos de globalización planetaria que hoy vivimos, la Geografía Regional del Mundo ha cobrado una gran relevancia e interés. Tras la aparición de la conciencia del subdesarrollo y de las teorías de la dependencia, la visión del planeta y la interpretación de las diferencias entre los grandes espacios re- gionales necesariamente tienen que adoptar un enfoque económico-político, teniendo en cuenta, en la delimitación de regiones, el nivel de desarrollo, el tipo de estructuras económicas y sociales, la herencia histórico-cultural y el desigual valor de los condicionantes ecológicos. La Geografía Regional del Mundo, la Geografía de los Grandes Espacios Mundiales, puede responder así al interés de la sociedad por el mundo en el que vive.

Conjugando simultáneamente los conceptos de unidad y diferenciación, los grandes espacios regionales se individualizan por sus peculiaridades; pero sin perder de vista que forman parte del mismo —y único— sistema mundial, cuyo funcionamiento afecta, aunque de distinta manera e intensidad, a todas las sociedades humanas y a la organización de todos los espacios regionales.

En los centros económicos y en las sociedades desarrolladas los recursos de- mográficos y económicos se combinan con la coherencia cultural; el poder po- lítico se asienta sobre un sistema democrático y un Estado de derecho, y el desarrollo reposa en la capacidad de las poblaciones para movilizar investi- gación, tecnología, capitales y mercados, para aumentar la producción de bienes y servicios y para mejorar el nivel de bienestar de toda la población.

Con sus particulares condicionantes naturales, sus historias diferentes, sus distintas potencialidades económicas, sus peculiaridades políticas y con- flictos internos, a esta categoría pertenecen los siguientes grandes espacios estudiados en este libro: Europa, de compleja historia y cuna de la civiliza- ción occidental, Rusia y los Estados de la CEI, protagonistas de un trascen- dental cambio de sistema político y socioecómico, Japón y Australia, mode- los territoriales diferentes dentro del desarrollo, y Norteamérica, principal modelo del desarrollo capitalista.

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Lo contrario ocurre en los espacios y sociedades subdesarrolladas, tam- bién llamadas «en desarrollo»: o faltan recursos o no hay capacidad de acu- mular capitales. Con frecuencia, la escasa coherencia interna de la sociedad, una mediocre o inadecuada formación cultural y unos rígidos sistemas de organización social y política, generan incapacidad o ineficacia ante el desa- rrollo. El Estado, en muchos casos nacidos tras la descolonización en los años cincuenta y sesenta del sigloXX, ha sido todavía incapaz de eliminar las rivalidades de los numerosos grupos étnicos que dan lugar a una sociedad fragmentada; a la vez, se sostiene apoyado en grupos económica y militar- mente fuertes que, sin superar el 10% de la población, acapara la mayor par- te de la riqueza del país. La corrupción generalizada hace dudar incluso del correcto funcionamiento del sistema democrático en los países en que se ha logrado implantar.

A esta tipología de espacios del mundo subdesarrollado o en vías de desarrollo pertenecen los grandes espacios de Asia Meridional y Oriental, África y América Latina.

Dada la enorme extensión superficial que ocupan y la amplitud y densidad de aspectos y problemas a tratar en cada uno de ellos, su estu- dio consiste en una síntesis regional, necesariamente breve y muy selec- tiva. No obstante, hemos procurado tener en cuenta todos los compo- nentes principales y hemos intentado poner de relieve el máximo de relaciones que ayudan a comprender mejor el conjunto regional estudia- do. Junto a la dominante económica, con los diferentes elementos de la estructura económica, hemos tratado de destacar los aspectos históricos que ayudan a comprender mejor la actual organización espacial; el com- ponente natural o los condicionantes ecológicos, que constituyen ele- mentos de estructuración del espacio regional y fuerzas que pueden com- portarse como obstáculos o como posibilidades; los componentes demográfico, social y cultural, decisivos para comprender las peculiari- dades de cada espacio regional; y el componente político, que ejerce una gran capacidad organizadora o «desorganizadora» de las estructuras eco- nómicas y territoriales.

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UN MUNDO DESIGUAL:DESARROLLO,SUBDESARROLLO Y PAÍSES EMERGENTES

2. DESARROLLO-SUBDESARROLLO: CONCEPTOS Y REALIDADES 2.1. Más allá de los simples indicadores socieconómicos

Con demasiada frecuencia se relaciona el concepto de desarrollo con el de crecimiento económico, en el sentido de un aumento de la capacidad de pro- ducción de una economía. Pero no hay que olvidar que un proceso económico que implique desarrollo debe ir acompañado paralelamente de otros aspectos sociales; por ejemplo, que el aumento de la producción se produzca en varias ramas económicas, y no sólo en una; que haya un cambio en la estructura y en el peso relativo de los diferentes sectores económicos, es decir, descenso del sector agrario y aumento de los sectores industrial y de servicios, y, lo más im- portante, que se registre una mejora del nivel de vida, de todos o de la mayoría de los habitantes. En definitiva, el concepto de desarrollo supone que los fru- tos de la expansión o del crecimiento económico de un país vayan acompa- ñados de una mejor redistribución de la riqueza y de una mayor igualdad so- cial, con el objetivo final de un progreso generalizado de toda la sociedad.

A su vez, el concepto de subdesarrollo no se refiere sólo al país o región que ocupa una posición retrasada en la evolución natural hacia el desarrollo, medido con índices cuantitativos, como el PIB por habitante. Es verdad que estos países suelen ocupar la parte más baja de la lista de los países se- gún su riqueza por habitante; por ello se identifican también como los países más pobres o países del Tercer Mundo, que ocupan posiciones retrasadas en casi todos los indicadores socioeconómicos utilizados para medir la escala del desarrollo-subdesarrollo.

Naciones Unidas añadió a este elemento definidor de subdesarrollo, el he- cho de que los países subdesarrollados —también denominados en vías de desarrollo— todavía no son capaces de llevar a cabo la explotación óptima de sus recursos naturales y humanos.

Pero aún hay algo más en la caracterización del concepto de subdesa- rrollo. La razón de esta incapacidad hay que buscarla en el hecho de que el subdesarrollo debe entenderse como un fenómeno histórico y estructural particular; es decir, el cambio de rumbo que la colonización por parte de los potencias europeas introdujo en su natural evolución histórica y la consi- guiente desarticulación de los sectores económicos de las regiones coloni- zadas. Así, el retraso de estas regiones en su evolución histórica respecto a las europeas —que venía siendo un retraso natural, dada la evolución histó-

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rica de las civilizaciones europeas— se convirtió en bloqueo, al producirse una profunda alteración en sus creencias, manifestaciones culturales, siste- mas de producción y estructuras políticas. Las potencias europeas intervi- nieron en las sociedades de Asia (Indochina, Subcontinente Indio, Asia Central y Asia Suroccidental), África, tanto al norte como al sur del Sáhara, y América Latina, y alteraron profundamente la dirección de sus procesos históricos respectivos, estableciendo con ellos lazos de dominación y de- pendencia.

Por ello, muchos de los problemas que hoy sufren estos países arrancan de esa circunstancia histórica, y las dificultades que encuentran para supe- rarlos se deben a que son problemas de raíces profundas que afectan a so- ciedades con escasa capacidad para erradicarlos, debido a su pobreza, des- igualdades sociales, dependencia exterior y sistemas políticos inoperantes.

2.2. Los indicadores socioeconómicos y la realidad del subdesarrollo Una aproximación a la caracterización del mundo desarrollado y subde- sarrollado o en vías de desarrollo se puede obtener analizando los indicado- res socioeconómicos y comparando sus diferentes valores. Para ello se pue- den consultar los mapas de la renta per cápita, el Índice de Desarrollo Humano, el número de calorías por habitante y día, la esperanza de vida al nacer, el número de habitantes por médico, el índice de analfabetismo, así como el índice de natalidad y de mortalidad, el índice de mortalidad infantil y el de fecundidad, el crecimiento natural de la población, la esperanza de vida, la desnutrición infantil, el desigual acceso al agua potable, el consumo de energía por habitante y el porcentaje de población activa en el sector pri- mario que aparecen en el capítulo VIII del Atlas Histórico y Geográfico Universitario, editado por la UNED (Azcárate, B.; Azcárate, M.aV. y Sánchez, J., 2006, pp. 277 y ss.). Para una visión más completa puede consultarse el capítulo I del libro Grandes Espacios Mundiales. El mundo Desarrollado (Azcárate, B.; Azcárate, M.a V. y Sánchez, J., 2008, pp. 45-95) y el DVD Norte-Sur: Un mundo desigual (Azcárate, B.; Azcárate, M.aV. y Sánchez, J., 2008), ambos editados también por la UNED.

Lo que traducen estos datos estadísticos es el contraste entre dos mundos muy diferentes y multitud de situaciones en transición. Pero destacan las fuertes desigualdades ante la riqueza y el diferente comportamiento en el

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UN MUNDO DESIGUAL:DESARROLLO,SUBDESARROLLO Y PAÍSES EMERGENTES

crecimiento demográfico. En el mundo en vías de desarrollo el 80% de la po- blación apenas dispone del 20% de la riqueza y aproximadamente la tercera parte vive con menos de 1 euro al día. Aunque en los últimos diez años nu- merosos países, sobre todo de América Latina y Asia Meridional, han expe- rimentado una reducción significativa, todavía se mantienen altas las tasas de crecimiento natural; si la media mundial en los años 2000-2005 ha sido de 1,2% anual, en América Latina fue del 2,1%, en Asia del 2,2% y en África del 2,8%. Por ello las del Tercer Mundo siguen siendo sociedades jóvenes, con un predominio del grupo de edades menores de 20 años y con graves difi- cultades de escolarización y creación de puestos de trabajo. No obstante, hay que resaltar que en numerosos países la sociedad se encuentra en plena transformación demográfica, siendo muchos los países de América Latina y Asia Meridional que han llegado a una fase muy avanzada de la transición demográfica, con la natalidad controlada y el crecimiento natural por deba- jo del 0,5% anual.

Los indicadores socioeconómicos en los países subdesarrollados son también manifestación de unas estructuras económicas poco eficientes, que contrastan fuertemente con la gran capacidad productiva de los países des- arrollados, tanto en el sector industrial como en el agrario, debido a su alto nivel tecnológico y organizativo. En el Tercer Mundo, las estructuras eco- nómicas están marcadas por un claro dualismo en los sistemas productivos:

el tradicional, dedicado al autoconsumo y a los mercados locales, y el mo- derno, enfocado hacia la exportación y cuyo dinamismo apenas trasciende a la mayoría de la población, ya que son grandes multinacionales las que rea- lizan las labores de producción, transformación y comercialización. Frente a las revoluciones sociales y tecnológicas de los países desarrollados que han hecho de la agricultura un sistema de producción casi científico, en grandes regiones del Tercer Mundo apenas se han llevado a cabo transformaciones agrarias, permaneciendo intactas las estructuras latifundistas y de grandes explotaciones junto a minifundios de subsistencia, donde las técnicas agrí- colas son todavía muy tradicionales.

El Norte es por excelencia el mundo industrializado. Su enorme des- arrollo está basado en la investigación, en las grandes inversiones de capital privado y estatal y en el control de los mercados. Por el contrario, el Sur, además de estar poco industrializado, en su sistema de producción padece también un fuerte dualismo. Por un lado, el sector manufacturero moderno, impulsado por multinacionales, alcanza altos índices de crecimiento y sus in-

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dustrias se localizan, en su gran mayoría, en enclaves aislados que están co- nectados con el exterior y apenas contribuyen al desarrollo de la economía del país y al mayor bienestar de toda la población. Por otro lado, la industria tradicional artesana, geográficamente muy dispersa y que siempre ha ocu- pado una gran cantidad de mano de obra, languidece y apenas cuenta con lo mínimo para subsistir. A todo ello se suma una fuerte dependencia tecnoló- gica y financiera del mundo desarrollado que se traduce en un fuerte en- deudamiento de estos países con el exterior.

El desarrollo social y económico de las sociedades del Norte ha llevado consigo el crecimiento espectacular de las actividades terciarias. La com- plejidad de la organización económica, social y espacial exige multitud de servicios dirigidos a facilitar y agilizar las interrelaciones entre los sectores económicos, entre el sistema productivo y los consumidores, entre los ciu- dadanos y el Estado, etc. Muchos de ellos se relacionan con la mejora del bienestar de la población: comercio, educación, sanidad, transportes, tu- rismo, cultura, etc. Además, no sólo es significativa la cantidad (más del 60%

de la población activa): cuanto más desarrollado se considera un país, más eficacia y calidad de servicios ofrece y más atención dedica a las actividades del llamado terciario superior, como la universidad, la investigación, etc.

Por el contrario, muy diferente es el sector servicios de un país del Tercer Mundo. Con una economía mayoritariamente agraria, predominan las rela- ciones tradicionales y los servicios modernos están poco desarrollados. A la vez, su eficacia y calidad en nada se parecen a las del terciario de un país desarrollado. Los servicios sanitarios, comerciales, bancarios, educativos, etc., no sólo adolecen de graves deficiencias de funcionamiento, sino que ni siquiera llegan a la mayoría de la población. No obstante, en muchos casos, el crecimiento del sector servicios se debe también a la transformación de sus economías impulsada por los procesos de globalización, que favorecen el desarrollo del turismo, la modernización de los servicios y los intercam- bios comerciales.

2.3. Organización del territorio: redes de transporte y red urbana El desarrollo de la economía y la eficiencia de los poderes públicos en los países desarrollados se ha reflejado en el grado de organización del territorio a través de una buena red de transportes y una equilibrada red de ciudades.

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Así, la alta densidad viaria de un país desarrollado, donde el ferrocarril está ampliamente desarrollado y la carretera asfaltada llega a todos los puntos habitados, con una extensa red de vías rápidas, contrasta fuertemente con los países subdesarrollados, donde las carreteras asfaltadas son escasas, las pistas son intransitables durante varios meses al año y el número de kiló- metros de vías férreas es pequeño; en estos países, extensos territorios per- manecen incomunicados por medios de transporte modernos. No se debe ol- vidar que, en el desarrollo socioeconómico, una organización espacial basada en una densa red viaria y en el buen funcionamiento de los trans- portes es un factor, sin duda alguna, decisivo.

Si a la distinta densidad viaria, unimos el grado de jerarquización de las redes de transporte y el nivel de funcionamiento, los contrastes entre los países del Norte y los del Sur, en cuanto a la articulación espacial, pueden resultar abismales. Una red de transportes bien organizada suele reflejar una red urbana equilibrada. Observado el mundo globalmente, existe un crecimiento de la población urbana bastante notable desde principios del sigloXX: en 1920 sólo el 14% aproximadamente de la población mundial vi- vía en áreas urbanas, cifra que en 1950 alcanzó más del 25%, en 1990 casi el 45% y en 2009 ha llegado al 50%. Es previsible que todavía durante va- rias décadas se mantenga la tendencia al aumento de estos porcentajes.

Pero este crecimiento en las regiones desarrolladas hoy día ha perdido re- levancia (menos del 1% anual) frente a las regiones menos desarrolladas, con más del 2% anual. En África el crecimiento urbano es de 3% anual y en Asia de 2,8%. Y son las grandes ciudades las que crecen a un ritmo mayor, como lo hacen Bombay, Calcuta, México, Sao Paulo, Nueva Delhi, Yakarta, Karachi, etc.

Este hecho contrasta con el fenómeno de estancamiento en el creci- miento de las ciudades detectado en los países desarrollados desde finales del sigloXX; es la denominada «desurbanización», con pérdida de población de las áreas metropolitanas a favor de las ciudades pequeñas; esto significa descentralización de la actividad económica, potenciando el desarrollo de las regiones más desfavorecidas con el fin último de paliar los desequilibrios re- gionales. En el mundo subdesarrollado el crecimiento incontrolado de las ciudades, que ha tenido y tiene lugar con la llegada masiva de inmigrantes rurales, da lugar a la aparición de unidades urbanas subintegradas en las que reside cada vez un mayor número de personas en la miseria, por debajo de los límites de la propia subsistencia. La acumulación de población en las

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grandes ciudades, que por lo general suele coincidir con las grandes capita- les, ha creado un fenómeno muy particular de estas grandes áreas subdesa- rrolladas: la macrocefalia, fomentada, por otro lado, por la inexistencia de una auténtica red urbana.

2.4. Norte-Sur: relaciones de dominio y dependencia

La explotación de los recursos minerales y energéticos por y para el ex- terior, una monoestructura industrial y la falta de mano de obra cualificada dificultan en la mayoría de los países en vías de desarrollo un normal pro- ceso de industrialización, entendido éste como sinónimo de desarrollo, y acentúan las relaciones de dependencia entre el mundo desarrollado y el sub- desarrollado. Estas relaciones de dependencia, sobre todo, tecnológica y fi- nanciera, se traducen en el fuerte endeudamiento que estos países tienen con el exterior.

El desequilibrio es también patente en las relaciones comerciales a nivel mundial: en líneas generales, se puede observar que los países menos desarro- llados sufren una falta de diversificación, por lo que el 80% de los ingresos de exportación los obtienen de las materias primas minerales y productos agra- rios. A esto hay que añadir el hecho de que, con frecuencia, los precios de es- tos productos destinados a la exportación suelen sufrir una tendencia a la baja.

Por otra parte, existe un control del mercado por parte de los países desarrollados, no sólo en el establecimiento de los precios, sino también en los mecanismos que rigen el comercio mundial. Además, existe en muchos de estos países un grave riesgo, al depender su economía y desarrollo sola- mente de uno o dos productos de exportación, que se encuentran sometidos tanto a las posibles crisis climáticas como a los vaivenes de los precios del mercado.

Durante la década de los ochenta, la deuda externa del Tercer Mundo se duplicó, pasando de 36.700 millones de dólares en 1982 a 69.100 en 1988. En este período la carga de la deuda en comparación con su PNB pasó del 48% al 69%, con lo que estos países se vieron en la necesidad de dedicar una mayor parte de los ingresos obtenidos de las exportaciones a saldar una deuda cada vez más agobiante. Las medidas que se tomaron entonces para paliar este pro- blema fueron insuficientes. Y así, en los primeros años del sigloXXI, una de las

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reivindicaciones más solicitadas de los países en vías de desarrollo ha sido la condonación de la deuda por suponer una grave carga, a veces insoportable.

Muchos países desarrollados, sobre todo de la Unión Europea, han aceptado en parte esta demanda, a cambio de un compromiso por parte de estos países de avanzar hacia la democratización, invertir en educación y luchar contra la corrupción.

3. SUBDESARROLLO Y PAÍSES EMERGENTES

Hasta ahora ha sido relativamente fácil establecer diferencias entre estos dos mundos, el Norte y el Sur, el mundo desarrollado y el mundo subdesa- rrollado o en vías de desarrollo. Pero en los últimos diez o quince años se han producido tales cambios en el ámbito de la economía mundial, debido a la globalización, que hoy resulta ya muy difícil trazar la línea de separación entre ambos. Ha surgido así un nuevo concepto, el de país o economía emergente, que se viene utilizando de forma muy generalizada para referir- se a estos países, cuyo potencial económico destaca en este mundo globali- zado de forma notable por su rápida industrialización y su creciente impor- tancia en el comercio internacional de materias primas, fuentes de energía o productos industriales.

Sobre el fondo común descrito, han empezado a sobresalir países —hasta ahora calificados como subdesarrollados o del Tercer Mundo—, cuyas eco- nomías figuran en 2007 entre las 20 primeras del mundo, según datos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. De los veinte incluidos en el cuadro 1, diez son países considerados «emergentes»; cuatro de ellos se sitúan entre los diez primeros; China ya ha adelantado a Japón y es el se- gundo, sólo detrás de EE. UU.; India, que ya ha superado en PIB total a Alemania, superará también a Japón en los próximos años. De los diez países emergentes incluidos en la tabla, siete son asiáticos y dos latinoamericanos.

Habría que añadir un país africano, República de Sudáfrica, que ocupa el número 21 o 22 entre las grandes economías y también es uno de los carac- terísticos países emergentes. Rusia es un caso especial, ya que se considera emergente por su evolución y fuerte crecimiento desde final de los años no- venta del siglo pasado; pero, a diferencia de los otros emergentes, no pro- viene de una situación de subdesarrollo, sino de la descomposición de la Unión Soviética, una gran potencia económica del sigloXXperteneciente al mundo desarrollado.

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Cuadro 1. Las 20 economías mayores del mundo País Cuota del PIB mundial (%)

(En paridad de poder de compra)

PIB per cápita (dólares) (En paridad de poder de compra)

2007 2013 2007 2013

% R % R Dólares R Dólares R

EEUU 21,36 1 19,22 1 45.845 8 55.724 9

China 10,83 2 14,69 2 5.292 100 9.730 92

Japón 6,61 3 5,60 4 33.577 25 41.725 26

India* 4,58 4 5,62 3 2.659 127 4.349 126

Alemania 4,34 5 3,69 5 34.181 24 42.725 24

Reino Unido 3,30 6 2,95 7 35.134 23 43.452 23

Rusia* 3,18 7 3,44 6 14.692 53 24.132 50

Francia 3,17 8 2,79 8 33.188 26 41.089 28

Brasil 2,81 9 2,69 9 9.695 79 12.870 79

Italia 2,76 10 2,32 10 30.448 28 35.116 34

España 2,09 11 1,91 12 30.120 30 36.716 31

México* 2,07 12 1,95 11 12.775 61 16.662 64

Canadá 1,96 13 1,75 14 38.435 15 46.313 15

Corea del Sur* 1,85 14 1,85 13 24.783 36 35.824 33

Turquía 1,37 15 1,39 16 12.888 60 17.768 60

Indonesia* 1,30 16 1,45 15 3.725 121 5.634 115

Australia 1,18 17 1,10 18 36.258 20 45.861 17

Irán* 1,16 18 1,22 17 10.624 72 14.079 77

Taiwán 1,06 19 1,06 19 30.126 29 41.608 27

Holanda 0,98 20 0,86 20 38.486 14 47.861 14

Fuente: Fondo Monetario Internacional. En negrita, países emergentes.

R: Ranking mundial. * Mejoran su posición entre 2007 y 2013.

El término «emergente» fue acuñado en los años ochenta para referirse a los países del este y sureste de Asia que se habían convertido en impor- tantes exportadores de manufacturas. Primero se aplicó a los llamados

«dragones» o «tigres» asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Taiwán y Singapur) que, por su rápido proceso de industrialización, su creciente par- ticipación en el comercio internacional y la estabilidad de sus sistemas po- líticos, resultaban receptores importantes de inversión extranjera directa.

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Después, se refirió también, por los mismos motivos, a Brasil, China, India, Indonesia, Malasia, México, Tailandia y Sudáfrica.

La participación de algunos de ellos en grandes procesos de integración regional, como ASEAN, o MERCOSUR, y su ingreso en organismos inter- naciones —México y Corea del Sur en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y China en la Organización Mundial de Comercio (OMC)— reforzaron su presencia en el concierto económico in- ternacional, hasta el punto de que en 2003 se constituyó un grupo (el G5), formado por China, India, Brasil, México y Sudáfrica, para facilitar la rela- ción y cooperación estable con el G8 (grandes economías del mundo des- arrollado), a cuyas reuniones asistirán como invitados permanentes.

Más reciente es la constitución del G20, cuyo protagonismo ha aumen- tado con motivo de la crisis del sistema financiero mundial del 2008. De este grupo forman parte, junto a las grandes potencias del mundo desarrollado, diez economías emergentes del Tercer Mundo: Arabia Saudí, Argentina, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía.

En adelante, estos países emergentes serán tenidos en cuenta en las delibe- raciones y toma de decisiones que afecten a la economía mundial.

La globalización, con la facilidad que ha dado al movimiento de capitales, la difusión de las nuevas tecnologías y el desarrollo y abaratamiento de los transportes han tenido como consecuencia la migración de las empresas des- de países desarrollados hacia países del Tercer Mundo —la llamada «deslo- calización»—, donde la relativa estabilidad política, las exenciones fiscales, la mano de obra barata y las facilidades dadas por los gobiernos, permitían ma- yores beneficios a las empresas transnacionales. Así se trasladaron las in- dustrias de mayor valor añadido, como la del automóvil, la electrónica, la textil y de confección, juguetes, calzado y piel, aprovechando, además, los avances en las tecnologías de la información y comunicación (TIC), las nue- vas técnicas de dirección y organización de empresas, las ventajas fiscales, la escasa regulación medioambiental, la disponibilidad de suelo barato con normativas urbanísticas muy permisivas, la escasa regulación laboral y una seguridad social escasa o inexistente.

La irrupción de las potencias emergentes en la economía mundial está generando cambios sustanciales en el entorno económico global. Ya está en marcha una reconfiguración de la geografía de la producción mundial.

Además, se están produciendo importantes modificaciones en los patrones

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de intercambios comerciales y financieros, así como en las pautas de con- sumo energético. De hecho, parece como si la conocida distinción entre centro y periferia planteada hace medio siglo estuviera quedando obsoleta.

La buena marcha de la economía mundial en el lustro que cierra 2007 está muy ligada al despegue de los dos gigantes asiáticos. China empezó a crecer por encima del 10% anual desde 2003. Y desde ese año, el PIB de la India siempre ha superado el 7% anual.

En principio, se puede definir este nuevo término como lo que sucede en todos aquellos países que, aun estando en vías de desarrollo, han mostrado en los últimos años un considerable crecimiento y estabilidad económica que realza su importancia en el contexto de la economía internacional; al tiempo que las proyecciones de futuro de estos países nos indican que a medio pla- zo podrán convertirse en potencias económicas en este mundo cada vez más globalizado, debido sobre todo a la gran competitividad en su sector ex- portador caracterizado por los bajos costos.

Las características indicadas los transforma en mercados deseados para las inversiones procedentes de los países desarrollados, mucho más si se tie- ne en cuenta que su mercado interno es cada vez más importante debido al aumento del PIB per cápita y a la aparición de una clase media con mayor poder adquisitivo. Ha comenzado a emerger lo que el Banco Mundial ha bautizado como la nueva clase media global, que en 2025 podría alcanzar los 1.000 millones de personas, mayoritariamente chinos e indios. Hoy se cal- culan unos 300 millones en India y 100 millones en China. Estos datos re- flejan que los beneficios del crecimiento se están trasladando, si no a toda la población, sí a un sector cada vez más amplio, que empieza a convertirse en la nueva clase media, antes inexistente. Se trata de un nuevo grupo de con- sumidores con una renta suficiente como para adquirir bienes y servicios de alto valor añadido que se producen (e idean) en los países desarrollados, so- bre todo en empresas multinacionales punteras.

Sin embargo, existen varios hechos por los que las economías emergentes no pueden considerarse todavía como desarrolladas. La primera es que son mercados mucho menos seguros que cualquier economía desarrollada, ya que están sujetos a frecuentes e imprevistos cambios (de políticas, de con- diciones internacionales, etc.) y su rápido crecimiento no les libra de un alto grado de inestabilidad. La segunda es que son economías en transición y que todavía no se han convertido en su totalidad en economías de mercado.

Referencias

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