ENCICLOPEDIA
DE
A
Abeja
Desde la más remota antigüedad, las abejas han suscitado la atención del hombre por la utilidad de los productos que de ellas se obtienen y por la extrema complejidad de sus sociedades.
Las abejas son insectos pertenecientes al orden de los himenópteros y a la superfamilia de losantropoideos. Comprenden cerca de veinte mil especies, entre las cuales predominan las solitarias sobre las que forman comunidades. Abejas sociales Entre las diferentes especies de abejas de hábitos sociales, destaca, por sus características fisiológicas y por su importancia económica, la abeja de la miel (Apis mellifera), incluida en la familia de los ápidos.
Anatomía de la abeja de la miel. El cuerpo de la abeja melífera presenta la distribución
morfológica en cabeza, tórax y abdomen que caracteriza al grupo de los insectos. En la cabeza se encuentran las antenas, órganos táctiles y olfativos formados por una serie de segmentos llamados artejos. Cerca de las antenas están los dos ojos compuestos, constituidos por varios miles de facetas, cada una de las cuales consta de una córnea, un cristalino y un rabdoma, membrana sensible a la luz. Cada faceta percibe los objetos situados directamente en la prolongación de su eje óptico y todas ellas componen una imagen en mosaico.
Las abejas son sensibles, además, a la luz polarizada (que vibra sólo en determinados ángulos) y a la ultravioleta, lo que les resulta de fundamental utilidad para orientarse y para apreciar en las flores detalles que pasan inadvertidos al ojo humano. El aparato bucal tiene una lengua o trompa con la que recogen el néctar. En el tórax se insertan los dos pares de alas y los tres pares de patas. El abdomen, que en las obreras acaba en un aguijón, contiene los cuatro pares de glándulas que generan la cera, sustancia blanda con la que las abejas fabrican las colmenas. Castas sociales. En las colonias se distinguen tres tipos de individuos: la reina, hembra de voluminoso abdomen que conserva su capacidad de reproducción y de la que depende el crecimiento de la colonia; las obreras, hembras que no ponen huevos y que realizan todas las tareas de la colmena; y los zánganos, o machos, mucho mayores que las obreras, que sólo habitan en la comunidad durante la primavera y los inicios del verano y cuya única función es la fecundación de la reina.
Estructura de la colmena. Las abejas construyen sus habitáculos, o colmenas, en las oquedades del terreno y en los troncos de los árboles; cuando son destinadas a la explotación de sus productos, se sitúan en los recipientes destinados al efecto por los apicultores.
Las colmenas pueden albergar cincuenta mil individuos, o más, y se componen de una serie de panales hechos de cera con múltiples celdillas hexagonales. En los panales periféricos se almacena la miel, mientras que los centrales contienen las crías en las diferentes etapas de desarrollo, y las pupas, fases de evolución postembrionaria a partir de las cuales surgen los individuos adultos. Algunas celdillas contienen también el polen recogido por las obreras. Desarrollo de las abejas. La reina solamente se aparea una vez, cuando sale de la colmena y realiza el vuelo nupcial, momento en el que se une con un zángano. Los espermatozoides de
éste son almacenados en una especie de saco situado en su abdomen y son emitidos a medida que se desarrolla la puesta de huevos. La reina introduce su cabeza en una celdilla y cuando comprueba que está vacía deposita un huevo en ella, y así va procediendo con las demás celdas de la colmena. A los tres días se produce la eclosión de un gusano blanco que es
alimentado por las obreras. A los seis días comienza la metamorfosis al estado de pupa, que se prolonga durante doce días y da lugar al adulto. Este proceso es válido para las obreras. Las reinas requieren unos días menos, y los zánganos un ciclo algo más prolongado. Las abejas reinas se crían en celdas más anchas de lo habitual. El hecho de que un espécimen se convierta en reina depende de que su alimentación conste de tres ingredientes fundamentales: jalea real, miel y polen. Si el huevo recibe espermatozoides, y es por tanto fecundado, da lugar a una obrera; si no lo es, de él sale un zángano. La vida en la colmena. Durante el invierno, la actividad de la colmena se reduce de modo considerable. Se suspende la recolección, la reina deja de poner huevos y las abejas se alimentan con el polen y la miel almacenados durante la estación cálida. Al llegar la primavera se restablece de nuevo la actividad: la reina inicia la puesta, que puede alcanzar un ritmo de 1.500 huevos al día, las obreras recolectoras emprenden sus vuelos de prospección y la vida en la colmena reanuda su curso. Durante el período de floración, llegan nuevas provisiones de polen y de néctar, y conforme van naciendo las crías se procede a alimentarlas y cuidarlas. La organización de la colmena se rige mediante un mecanismo estrictamente regulado cuyo conocimiento ha sido objeto de interés científico. Actividades de las obreras. La vida de las obreras comprende una serie de etapas bien
definidas a lo largo de las cuales desarrollan diferentes funciones. En una primera fase se dedican sobre todo a alimentar a las crías y a limpiar las celdas. Posteriormente, construyen panales, almacenan polen, defienden la colmena y regulan la temperatura de ésta batiendo las alas o introduciendo agua en los panales. La última fase corresponde a la recolección de polen y néctar (abejas pecoreadoras).
En sus desplazamientos de recolección, las obreras se guían por el sol y vuelan de flor en flor mientras liban el néctar y recogen el polen en unos cestillos laterales localizados en el último par de patas. Cuando descubren una fuente importante de alimento, las exploradoras vuelven a la colmena y anuncian a las demás su hallazgo mediante vuelos circulares, si la distancia es corta, o giros en forma de ocho, si se encuentra lejos. En este último caso, la dirección se indica señalando el ángulo que el lugar ocupa con respecto al sol. Con el néctar, fermentado en los estómagos de las abejas, se elabora la miel, que en parte se almacena y en parte pasa de los estómagos de unas obreras a otras (estómagos sociales).
Enjambres y formación de colonias. Las colonias deben propagarse, para lo cual, todas las primaveras son criadas varias reinas, de las que sólo una llega a reinar quedando las demás condenadas a morir. Un poco antes de salir la nueva reina, una parte de la población se une a la antigua y abandona la colmena para posarse sobre una rama o lugar elevado constituyendo una masa compacta, el enjambre, que permanece en esa localización hasta que se encuentra otro lugar para formar una nueva colonia. La reina sale de la colmena, es fecundada por los zánganos y regresa para proseguir la vida de la colonia. Abejas solitarias Entre las abejas carentes de hábitos sociales, cabe citar la abeja cortadora de hojas, del género Megachile, que forma sus nidos con trozos de hoja que enrolla en forma de tubo; las abejas cavadoras de los
géneros Halictus y Colletes, y la abeja carpintera, del género Xylocopa, que cava nidos en troncos y tallos secos.
Águila
Entre todas las aves rapaces las águilas destacan por su tamaño, belleza, fuerza y
majestuosidad, cualidades que les han granjeado la admiración (y también la saña) del hombre en todas las épocas.
A lo largo de la historia, la imagen del águila ha presidido emblemas, enseñas guerreras, escudos y blasones, y se ha constituido en símbolo de fortaleza y dignidad.
Con el nombre de águila se designan diferentes especies de rapaces pertenecientes al orden de las falconiformes y agrupadas en su mayoría dentro de la familia de las accipítridas. Todas ellas se caracterizan por ser aves carnívoras, de gran tamaño, con un pico curvo relativamente corto pero robusto, y provistas de fuertes patas acabadas en garras ganchudas y aceradas con las que capturan sus presas. Los ojos son laterales y, por encima de ellos, sobresalen unos arcos superficiales o rebordes óseos que dan a estos animales su característico aspecto fiero y amenazador. Las hembras suelen presentar dimensiones superiores a las de los machos. La mayor parte de las especies cazan al acecho o localizando a sus víctimas desde el aire en sus vuelos de planeo, ya que están dotadas de una excelente visión. El tipo de alimentación es variable: algunas águilas, como la culebrera o la pescadora, tienen una dieta muy
especializada. Otras, por el contrario, capturan toda clase de reptiles, así como diferentes aves y mamíferos, e incluso se alimentan de carroña. El número de huevos de la puesta varía en las diferentes especies, aunque suele oscilar entre uno y tres; por su parte, el período de
incubación se prolonga durante seis o siete semanas. Cada continente tiene sus especies típicas; no obstante, existen algunas águilas cosmopolitas cuya área de distribución se
extiende por todo el mundo. La importancia ecológica de estas rapaces es fundamental, ya que ejercen un estricto control sobre las poblaciones de roedores, conejos y otros mamíferos de pequeño y mediano tamaño. En consecuencia, la disminución de las poblaciones de águilas altera gravemente el equilibrio del hábitat.
El águila real (Aquila chrysaëtos) se extiende por Eurasia, Norteamérica y norte de África. Las hembras sobrepasan los 6,5 kg, mientras que los machos no superan los 4,5 kg. Se alimenta de aves, reptiles y mamíferos.
Vive el águila imperial (Aquila heliaca) en la península ibérica, donde se halla amenazada de extinción, así como en los Balcanes y Asia central. Es de plumaje pardo oscuro y caza aves, conejos y pequeños reptiles.
El águila culebrera (Circaetus gallicus) habita en Europa meridional y oriental y en Asia central. El dorso y la cabeza son de color pardo y el vientre blanco. Como indica su nombre, se
alimenta básicamente de reptiles y, sobre todo, de serpientes.
En Norteamérica destaca el águila calva (Haliaetus leucocephalus), de cabeza blanca en contraste con el color pardo del resto del cuerpo, que aparece simbolizada en el escudo de los Estados Unidos.
El águila pescadora (Pandion haliaetus) es una especie cosmopolita que pertenece a la familia de los pandiónidos y captura principalmente peces en lagos, ríos y costas; su método de caza consiste en mantenerse en el aire en un punto fijo batiendo sus alas y lanzarse con las patas hacia delante sobre su presa. Tiene la cabeza y el vientre de color blanco.
Entre las águilas africanas destacan el águila coronada (Stephanoaetus coronatus), la más fuerte de las rapaces de África, que se alimenta de monos; el águila marcial (Polemaetus bellicosus), cuyas hembras sobrepasan los 6 kg de peso y que capturan aves y pequeños mamíferos; y el águila rapaz (Aquila rapax), omnívora.
El águila audaz (Aquila audax) vive en Australia y se alimenta de carroña, además de capturar reptiles y aves. En las Filipinas habita el águila monera (Pithecophaga jefferyi), que caza monos y pequeños mamíferos.
También de distribución asiática son las distintas especies del género Spilornis, que se alimentan de serpientes y otros reptiles.
Anguila
Uno de los peces cuya biología y ciclo vital han resultado más enigmáticos para los hombres de ciencia hasta fechas relativamente recientes ha sido sin duda la anguila, apreciada desde la antigüedad por la delicadeza y suavidad de su carne.
Con el nombre de anguila se conocen diferentes especies de peces pertenecientes a la clase de los osteictios, o peces de esqueleto óseo, integrados en la familia de los anguílidos. Se hallan distribuidos por diversas áreas litorales de los océanos Pacífico, Índico y Atlántico, desde las cuales remontan los cursos fluviales.
La anguila común europea (Anguilla anguilla) es un pez alargado, cuyo aspecto recuerda al de una culebra; su piel es de color oscuro en el dorso y plateado en la zona ventral. Las hembras pueden alcanzar 1,5 m de longitud y los machos llegan a dimensiones ligeramente inferiores. El ciclo biológico de este animal estuvo rodeado de incógnitas durante mucho tiempo. A finales del siglo XIX se descubrió el estado larvario de la anguila, la llamada larva leptocéfala,
transparente, aplanada y ovalada, que hasta entonces se había considerado como una especie diferenciada. Sin embargo, el origen de la anguila continuó siendo un misterio hasta la década de 1920 cuando, tras muchos años de investigación, el científico danés Johannes Schmidt halló que la puesta de las anguilas del Atlántico se realiza en el mar de los Sargazos, hacia febrero, a una profundidad estimada en unos 400 m.Allí nacen las pequeñas larvas, que se transforman en leptocéfalos y llegan arrastradas por las corrientes hasta las costas americanas y europeas, donde se convierten en angulas y penetran en los ríos dando lugar a los individuos adultos. Procesos similares se desarrollan en las especies índicas y pacíficas. Las anguilas viven en los cursos fluviales durante un período comprendido entre diez y veinte años y, posteriormente, retornan al mar para desovar. La anguila es muy apreciada por el sabor de su carne en Europa y Japón.
Antilope
Se designan con el nombre de antílope diferentes especies de mamíferos artiodáctilos (con extremidades terminadas en dedos pares), rumiantes, de la familia de los bóvidos, muchos de los cuales poseen una figura grácil y esbelta que los asemeja entre sí. Todos ellos poseen cuernos, que en algunos son de gran tamaño y presentan peculiares formas. Comprenden casi un centenar de especies y se hallan distribuidos por Asia y África. En la estepa siberiana rusa vive el curioso antílope saiga, caracterizado por su prominente hocico, con el que filtra el polvo de la estepa. También se conocen como antílopes los antilocápridos norteamericanos,
representados por la especie Antilocapra americana : el pronghorn o berrendo, extendido desde Canadá hasta el noroeste de México.
Caracteres morfológicos
Los antílopes difieren en cuanto a su corpulencia, comportamiento, hábitat que ocupan, forma de los cuernos y dibujo y color de la capa. Los mayores, los elands africanos, pueden alcanzar un peso de 900 kg y una altura a la cruz de 1,9 m, mientras que otros, como el dik-dik, también africano, apenas superan los 5 kg. Algunos, como el hipotrago equino de África, se asemejan por su forma a los équidos (caballos y cebras). El aspecto de los cuernos es variable: los hay con forma de lira, como los del impala; rectos, similares a sables, como los del oryx de la provincia de El Cabo; curvados hacia atrás y de hasta 1,60 m de longitud, como los del hipotrago negro; en espiral, como los del eland o el kudú, y diminutos, como los del duiker, el oribí y el dik-dik.
En algunas especies, los cuernos sólo aparecen en los machos, mientras que en otras se desarrollan en ambos sexos. Los berrendo americanos tienen la cornamenta similar a la de las cabras, pero alcanzan el tamaño de un ciervo mediano.
El color y dibujo de la capa oscila desde el pardo o amarillo rojizo hasta el castaño oscuro. Algunos, como el kudú, se adornan con rayas verticales de color blanco que les recorren el lomo. El pelaje de los berrendos es color castaño rojizo, pero blanco en el vientre y la grupa y también en las bandas pectorales.
Hábitat y distribución
Un gran número de antílopes habitan en la estepa arbustiva africana, como el impala, el gerenuk, el kudú, el eland o los hipotragos; otros, como el antílope saltarrocas, pueblan pequeños roquedales. Algunos, como el ñu, son típicos de la sabana y realizan grandes desplazamientos en busca de agua y pastos en las épocas de sequía. También los hay adaptados a zonas desérticas, como el addax del Sahara y el oryx de Arabia.
En su mayoría se alimentan de los grandes pastos de la sabana, y algunos, como el gerenuk, de largo cuello, son ramoneadores, es decir, se alimentan de ramas y hojas de árboles.
Muchas especies son gregarias y forman grandes manadas de individuos de ambos sexos. Los grupos de impalas, encabezados por un macho dominante, llegan a alcanzar los cien
individuos. Existen también rebaños exclusivos de machos, que viven aislados. Los berrendos viven solos o en pequeños grupos en el verano, pero forman grandes rebaños en invierno.
Numerosas especies están perfectamente adaptadas a la carrera y al salto: son famosos por su velocidad y agilidad los impalas y los oryx. Otros son especialistas del camuflaje, como los gerenuk y los kudúes. Sus enemigos son los grandes predadores, como los leones y los leopardos, y los licaones, que cazan en grupo y persiguen implacablemente a sus presas, relevándose en la carrera, hasta que les dan alcance. En la época prenupcial, muchas especies presentan un comportamiento ritual consistente en posturas de exhibición, en el roce de las patas traseras de la hembra por parte del macho, en movimientos de aseo, etc. En un gran número de especies, entre las que se cuentan el gerenuk, el kudú, el hipotrago, el eland y el oribí, las camadas son de una sola cría. El período de gestación varía entre los siete y los nueve meses.
Los antílopes se extienden principalmente por la sabana africana, donde hay una gran variedad de especies, tanto en la sabana propiamente dicha como en la arbustiva.
También habitan en zonas de Asia, como Arabia e Irak (oryx) y la India (nilgó). En la estepa siberiana rusa, como se ha apuntado, vive el saiga. Entre las principales especies cabe mencionar este antílope saiga (Saiga tatarica), el gerenuk (Litocranius wallerii) africano, el impala (Aepyceros melampus) del África oriental, y el oryx, que agrupa varias especies. Destacan también el hipotrago equino (Hippotragus equinus), el alcelafo, del género
Alcelaphus, el damalisco, del género Damaliscus, el ñu, del género Connochaetes, que vive en las sabanas africanas y el kudú(Tragelaphus strepsiceros).
Araña
La leyenda que atribuye a las arañas una gran peligrosidad y una dolorosa mordedura no tiene en la mayoría de los casos fundamento real. No obstante, en ciertas especies el veneno es lo suficientemente activo como para que haya sido necesaria la elaboración de sueros
antiaraneicos, específicos en su mayoría de arañas latinoamericanas. Anatomía y estructura del cuerpo
Las arañas son invertebrados artrópodos, es decir, provistos de apéndices articulados, y pertenecen a la clase de los arácnidos y al orden de los araneidos. Estrechamente relacionados con ellas se encuentran los escorpiones y las garrapatas. El número aproximado de especies de arañas se sitúa en torno a las veinte mil y su tamaño varía entre un milímetro y cerca de nueve centímetros de longitud, dimensión que presentan algunas arañas tropicales americanas. Las arañas exhiben una estructura corporal característica con una neta diferenciación entre la parte integrada por cabeza y tórax, unidos en una sola pieza denominada cefalotórax o prosoma, y el abdomen u opistosoma; ambos fragmentos se hallan separados por una estrecha cintura. Como el resto de los arácnidos, poseen ocho patas articuladas en una serie de segmentos o artejos que favorecen la movilidad. Disponen además de otros apéndices: los quelíceros o uñas venenosas, cercanos a la boca, que inoculan el veneno contenido en unas glándulas anexas, con el cual matan a sus víctimas, y los pedipalpos, que son órganos táctiles.Carecen, además, de antenas.
Presentan una serie de ojos simples u ocelos situados en diferentes lugares de la cabeza, lo que les permite tener una amplia visión de lo que les rodea. El tegumento que recubre todo su
cuerpo está formado por quitina y en él aparecen pilosidades que, en el caso de ciertas tarántulas, pueden llegar a ser abundantes. Al final del abdomen y en posición ventral se aprecian orificios denominados hileras. Tales aberturas, que se hallan conectadas a unas glándulas especiales, expelen al exterior una sustancia filiforme que al contacto con el aire solidifica: se trata de la seda con la que las arañas fabrican sus telas.
La respiración se lleva a cabo mediante unos conductos laminares, las filotráqueas. El sistema circulatorio está constituido por una cavidad situada en la región dorsal a modo de corazón, que recibe la hemolinfa (líquido similar a la sangre) y la impulsa a través de una arteria anterior a la cabeza, y por una arteria posterior y otras laterales a las vísceras.
Las arañas no poseen piezas masticadoras y han de tomar su alimento en estado líquido. Para ello, junto con el veneno, inoculan a sus presas una serie de enzimas que descomponen el cuerpo de éstas y licuan sus tejidos.De este modo, transcurrido cierto tiempo, pueden ser absorbidos por la araña, que sólo tiene que succionarlos.
El sistema nervioso es sencillo. La cabeza está ocupada por un pequeño encéfalo del que parten los cordones nerviosos, los cuales rodean el tubo digestivo formando un anillo y se dirigen a la parte ventral del cuerpo. Por cuanto se refiere a la fisiología de la reproducción, la fecundación es interna: el macho deposita sus espermatozoides en un saco hecho de seda, el espermatóforo, en el que introduce sus pedipalpos, trasladando su contenido a la abertura genital de la hembra.
Ecología y comportamiento
Las arañas son animales cazadores y se alimentan de insectos y pequeños invertebrados, si bien ciertas especies de gran tamaño pueden capturar pequeñas aves, reptiles y peces. Muchas construyen telas con los hilos que segregan por las hileras, telas que tienden a modo de redes y en las que quedan adheridos los insectos. Otras, tales como las tarántulas, horadan el suelo y esperan a que se acerquen a ellos sus presas en el interior de los orificios. En muchas especies es notable el comportamiento ritual previo a la fecundación, que da lugar a
auténticas ceremonias nupciales. Con frecuencia, la hembra devora al macho tras el apareamiento.
Principales especies Entre las arañas más conocidas, se hallan la araña de jardín (Epeira diademata) y la doméstica (Tegenaria domestica), cuyo hábitat suele situarse en jardines y casas de las zonas templadas. Otra curiosa especie es la araña acuática, del género Argyroneta, la cual vive en los ríos y construye entre las plantas del fondo una campana con el aire que, en sus subidas a la superficie, retiene en los pelos que la recubren. La araña pescadora
(Dolomedes triton) vive en Norteamérica y captura peces. Las del género Argyope habitan en regiones tropicales y construyen una bella tela de color blanco, con un hermoso dibujo en zigzag.
Las arañas de mayor tamaño son las migales americanas, del género Mygale, de casi nueve centímetros de longitud. También cabe mencionar las tarántulas, del género Lycosa.
Ardilla
Vivaces e inquietos, los simpáticos roedores llamados ardillas, considerados como auténticos volatineros de los bosques boreales, presentan una gran capacidad de adaptación: algunas ardillas han llegado a adecuarse a la vida en los desiertos, y otras han adquirido incluso la capacidad de planear.
Las ardillas son mamíferos pertenecientes al orden de los roedores y a la familia de los esciúridos. Comprenden unas 250 especies, distribuidas por todo el mundo, con excepción de Oceanía. En función de sus hábitos y su biología se pueden clasificar en tres categorías: ardillas de bosque, ardillas terrestres y ardillas voladoras.
Dentro del primer grupo, cabe mencionar la ardilla común o europea (Sciurus vulgaris) que es de color rojizo, posee una larga cola y presenta los bordes superiores de las orejas cubiertos de pelos erectos y rígidos, similares a los de un pincel. Su área de distribución comprende Europa y el norte de Asia. Habita en bosques de coníferas y también en zonas de arbolado de hoja caduca, alimentándose de bellotas, nueces y semillas diversas, que almacena en troncos de árboles o en el suelo, y de brotes e insectos. Es un animal de hábitos diurnos que construye sus nidos en los árboles, por cuyas ramas trepa con gran agilidad.Al llegar la época fría decrece su actividad, aunque no llega a hibernar. El período de gestación es de casi siete semanas y en cada parto suele dar a luz tres crías.
La ardilla gris o americana (Sciurus carolinensis), también de bosque, es de mayor tamaño que la anterior, y originaria de Norteamérica. Su color es grisáceo y sus hábitos son muy similares a los de la especie europea.
Las ardillas han colonizado también el desierto americano, donde viven en madrigueras subterráneas de hasta un metro de profundidad. Entre las especies terrestres, destaca la ardilla del Mojave (Citellus mohavensis), que pasa gran parte del año aletargada.
Las ardillas voladoras viven en Eurasia y África ecuatorial; presentan una membrana que se extiende entre las extremidades anteriores y posteriores y que les permite realizar planeos de hasta cuarenta metros de distancia. Dentro de este grupo cabe mencionar la ardilla voladora (Pteromys volans) y la ardilla voladora gigante (Petaurista petaurista), europeas, y la ardilla voladora gris (Anomalurus fraseri), africana.
Asno
Caracterizado por lo reducido de su porte en comparación con el resto de los animales a él afines, el asno es un équido doméstico que desempeña un papel fundamental como medio de carga y de tiro en regiones áridas y pobres de América, Asia y el litoral mediterráneo.
El asno (Equus asinus) es un cuadrúpedo perisodáctilo, es decir, que presenta extremidades terminadas en un único dedo protegido por una pezuña. Pertenece a la familia de los équidos, de la que también forman parte el caballo y la cebra. Se conoce asimismo con los nombres de burro, rucio y borrico; a los animales jóvenes se les denomina pollinos.
Su talla es pequeña y varía según las razas: la africana no sobrepasa los 1,30 m de altura, mientras que la europea alcanza 1,50 m y en ocasiones incluso la sobrepasa. Poseen estos animales largas orejas, mayores en los asnos europeos, y el color del pelo es gris, blanco o pardo con una línea negra que les recorre el dorso. El vientre, la cara interna de los muslos, el hocico y, con frecuencia, el círculo que rodea los ojos, son claros.
El asno, domesticado hace siglos y destinado a trabajos de carga y tiro, es propio de los países mediterráneos, así como de algunas regiones asiáticas tales como Arabia, Persia o la India.No se adapta a los climas fríos, en los que su rendimiento decrece de modo notable. Al ser
transportado desde Europa, el asno halló un adecuado hábitat en tierras americanas, donde se extendió con rapidez.
Es un animal sobrio y fuerte, resistente al calor y a la fatiga. Es muy frugal en cuanto a su nutrición y puede alimentarse sólo con hierbas y cardos. Tiene el oído muy desarrollado, es astuto y manso, y a veces muestra gran terquedad; emite un peculiar sonido, el rebuzno. En ocasiones se realizan cruces de asnos y yeguas: el híbrido resultante es el mulo (o mula), que por lo general suele ser estéril. El origen del asno doméstico parece estar en el asno salvaje de las estepas africanas o en los asnos salvajes asiáticos.
Las hembras entran en celo a finales de la primavera o principios del verano. El período de gestación es de 290 días, transcurridos los cuales la burra da a luz un pollino al que amamanta por espacio de cinco o seis meses.
Además de la especie doméstica, es necesario citar el asno salvaje africano (Equus asinus), que comprende dos subespecies: la somalí (Equus asinus somaliensis) y la de Nubia (Equus asinus nubicus).Las dos variedades viven confinadas en reducidos territorios entre Somalia y Etiopía en el primer caso, y en Sudán en el segundo.
Son destacables asimismo los asnos salvajes asiáticos, entre los que cabe mencionar el hemión y el onagro. El hemión (Equus hemionus kiang), denominado también kiango o giggetai, es una peculiar especie de asno que vive en Asia central. Es de color canela y se reúne en rebaños integrados por un número que oscila entre tres y veinte individuos, guiados por un macho adulto. El onagro (Equus hemionus onager) o hemión persa es de color gris y vive en Siria, Arabia, India e Irán
Avestruz
Entre los numerosos rebaños de herbívoros que pastan en las sabanas africanas no resulta infrecuente descubrir los largos y estilizados cuellos de los avestruces, que otean el horizonte para prevenirse de un eventual ataque de los predadores.
El avestruz (Struthio camelus) es un ave perteneciente a la familia de las estruciónidas, que a lo largo de su evolución ha perdido la capacidad de volar y se ha adaptado a la carrera. Los avestruces pueden alcanzar una altura superior a los 2,5 m y llegan a pesar 155 kg. El plumaje de los machos es negro, ribeteado de blanco en los bordes de las alas y la cola, mientras que en las hembras, de menor tamaño, las plumas tienen color pardo.
Característicos de estos grandes animales son su largo cuello blanco y desprovisto de plumas, y sus potentes patas, igualmente desnudas y acabadas en dos dedos, uno de los cuales es grueso y está protegido por una uña. Estos miembros convierten al avestruz en un corredor, que puede llegar a velocidades próximas a los 65 km/h. Ello, unido al notable desarrollo del órgano de la vista, constituye uno de los factores evolutivos que mayor importancia tiene para lograr la supervivencia en el duro medio de las sabanas africanas.
El área de distribución del avestruz comprende gran parte del continente africano desde el límite meridional del Sahara hasta las regiones próximas a Sudáfrica.
Son los avestruces animales omnívoros y su dieta, muy variada, está integrada
predominantemente por hierbas, frutos, semillas, invertebrados e insectos, reptiles e incluso pequeños mamíferos.
También ingieren piedras que ayudan a triturar los tejidos coriáceos de algunos de los vegetales con los que se nutren. Forman grupos integrados por varios machos y hembras. Al llegar la época del celo, los machos delimitan sus territorios, a los que acuden las hembras para efectuar la cópula. Los huevos, de gran tamaño, pueden pesar hasta 1,5 kg y su
incubación, en la que se alternan los dos miembros de la pareja, dura de seis a siete semanas. El avestruz, además de constituir una fuente de alimento para los diversos pueblos aborígenes de África, sufrió virulentas campañas cinegéticas (de caza) ya que sus plumas eran muy
apreciadas como elemento decorativo de la indumentaria, especialmente durante las primeras décadas del siglo XX. Modernamente se han llegado a organizar explotaciones en granjas dotadas de los medios adecuados para obtener el máximo aprovechamiento de esta gran especie, la mayor entre las aves vivientes. Muy afín a esta especie africana, aunque sistemáticamente encuadrada en otro grupo, es el ñandú o avestruz americano (Rhea americana). Se trata de un ave corredora de distribución geográfica iberoamericana y de menor tamaño que su homólogo africano (alcanza una altura máxima de 1,5 m). El principal rasgo morfológico que diferencia ambas especies es el tercer dedo que presenta el ñandú en las extremidades inferiores.
Entre las variedades de ñandú destacan la que los naturales del altiplano boliviano llaman suri, pequeña y esquiva, y la que habita en las llanuras argentinas de la Patagonia, que se conoce como petizo o choique.
Otra especie relacionada con los avestruces es el emú (Dromiceius novae hollandiae), de plumaje gris oscuro y ámbito exclusivamente australiano.
Avispa
Bajo la denominación de avispa se agrupa un gran número de especies de insectos
emparentados con las abejas y cuyos hábitos, tanto en el terreno de la alimentación como en el social, se hallan sujetos a notables variaciones.
Las avispas, insectos pertenecientes al orden de los himenópteros, poseen dos pares de alas: el anterior es considerablemente mayor que el situado en la parte posterior del tórax. El color del cuerpo, que suele presentar franjas transversales, varía desde los tonos amarillos y anaranjados hasta los rojizos y negros. Muchas especies presentan la denominada cintura,
constituida por un adelgazamiento que se sitúa entre el tórax y el abdomen. Según sus características morfológicas y su comportamiento puede establecerse una agrupación en cuatro categorías: avispas portadoras de sierra, avispas de las agallas, avispas verdaderas y avispas cazadoras de arañas.
Se caracterizan las primeras por carecer de cintura. Su nombre proviene de la forma del ovopositor (órgano terminal del abdomen de las hembras con el que ponen los huevos), que tiene una serie de minúsculos dientes con los que practica incisiones en hojas y tallos para después depositar en ellos los huevos. En este grupo destaca particularmente la avispa de la madera o sírice gigante (Uroceros gigas).
Las avispas de las agallas tienen cintura y se denominan así porque inducen la proliferación de los tejidos de determinadas plantas hasta formar una estructura a menudo esférica, llamada agalla, en cuyo interior se desarrolla la larva. Dentro de este conjunto cabe citar la avispa de las agallas del roble (Andricus kollari).
Entre las que se consideran las avispas verdaderas, algunas especies son solitarias y otras sociales. La mayoría construyen sus avisperos, formados por una especie de pasta de papel, en las ramas de los árboles o en las oquedades de los muros. A este grupo pertenece la avispa común (Vespula vulgaris). Por último, las avispas cazadoras de arañas son solitarias y capturan todo tipo de arácnidos a los que paralizan a fin de que sirvan de alimento para sus larvas.
B
Bagre
Especialmente abundantes en los ríos tropicales americanos, los bagres son apreciados por el sabor de su carne, que en algunas especies es de color amarillento y tiene muy pocas espinas. Con el nombre de bagre se conoce una serie de peces osteictios, es decir, de esqueleto óseo, a los que también se asigna la denominación de siluros. Pertenecen a dos familias diferentes, la de los bágridos y la de los silúridos, encuadradas ambas en el orden siluriformes. Se
caracterizan por presentar varias prolongaciones córneas a modo de bigotes en los alrededores de la boca. Estas barbillas bucales les sirven como órganos táctiles y con ellas exploran el medio circundante y localizan posibles fuentes de alimento.
Los bagres tienen el cuerpo alargado, ligeramente aplastado en el dorso y en la zona ventral, y se caracterizan por su voluminosa cabeza que, dotada de filamentos bucales, recuerda el aspecto de un felino; de ahí su denominación en inglés, catfish, pez gato. Muestran una piel desnuda, sin escamas, con múltiples glándulas lubrificadoras que disminuyen el rozamiento con el agua cuando el animal se desplaza. Una de las aletas dorsales carece de radios
espinosos y es adiposa, es decir, está formada por una acumulación de grasa. Los bagres son peces en su mayoría de agua dulce y pueblan ríos y lagos de diferentes zonas tropicales y cálidas, principalmente de Sudamérica y de África, si bien se dan especies autóctonas en todo el mundo. Su dieta es en esencia carnívora y son eurihalinos; en consecuencia, pueden vivir en
el fondo de los cursos fluviales, en las desembocaduras y en los lagos y regiones pantanosas de agua salada.
Entre las diversas especies se registra una gran variabilidad de tamaño. Cabe mencionar como más destacados los diversos componentes del género Ictalurus, que agrupa a los denominados bagres tontos, y, por su peculiaridad, la especie africana conocida como bagre eléctrico
(Malapterurus electricus), que puede producir descargas de hasta 450 voltios.
Ballena
Admiradas y perseguidas durante siglos, las ballenas han experimentado una grave baja en su población desde que en el siglo XIX se comenzaron a emplear los cañones de arpones para su captura.
El nombre de la ballena define a diversos cetáceos, mamíferos adaptados a la vida acuática, que pueblan los mares abiertos de todo el mundo y que destacan por sus grandes
dimensiones. Algunas especies superan los veinte metros de longitud y el rorcual o ballena azul, el mayor de los animales vivientes, sobrepasa los treinta.
Morfología y fisiología
El cuerpo de las ballenas es fusiforme (con forma de huso), alargado, y termina en una gran aleta caudal, aplanada en sentido horizontal y no en un plano vertical como ocurre en los peces. A lo largo de su evolución las extremidades anteriores de estos seres se han reducido y modificado para adaptarse a la natación, mientras que las posteriores han desaparecido. En determinadas especies aparece una aleta dorsal de pequeño tamaño. A diferencia de los cachalotes, las ballenas carecen de dientes, y disponen en su lugar de una serie de estructuras con forma de varillas denominadas barbas o "ballenas". Tales órganos, rígidos y resistentes, fueron utilizados en otro tiempo en corsetería, antes de que aparecieran materiales como el plástico y el acero. Son las ballenas los órganos que determinan la diferenciación sistemática entre los subórdenes mistacocetos -cetáceos portadores de barbas- y odontocetos -cetáceos con dientes-. En la parte posterior de la cabeza se ubican un par de orificios nasales que reciben el nombre de espiráculos, a través de los cuales se expulsa el aire procedente de los pulmones. Este aire sale a presión en forma de vapor, lo que provoca la aparición de un potente chorro que en las especies de mayor tamaño alcanza los seis metros de altura. Al contrario de lo que sucede en el hombre, en el cual el aire se almacena principalmente en los pulmones, en las ballenas lo hace sobre todo en los músculos y en la sangre. Esta pauta fisiológica capacita a dichos cetáceos para mantener prolongados tiempos de inmersión -que pueden ser de hasta noventa minutos-, sin necesidad de salir a la superficie a respirar. Antes de sumergirse, el animal vacía los pulmones de aire y de esta forma evita el taponamiento de los vasos sanguíneos originado por las burbujas de gas liberadas en la sangre al ascender hacia la superficie y, en consecuencia, al disminuir la presión. Este fenómeno es el mismo que provoca en los submarinistas que ascienden con rapidez el llamado mal de las profundidades; para anular sus consecuencias, como se ha visto, la naturaleza ha dotado a los cetáceos de un mecanismo de defensa. La piel de las ballenas carece de pelo y bajo ella se extiende una gruesa capa de tejido graso que sirve para aislar térmicamente al animal. A diferencia del
sentido del olfato, muy defectuoso, el oído de estos mamíferos está muy desarrollado y les sirve para captar los sonidos emitidos por otros congéneres a gran distancia. El mecanismo constituye la base de un asombroso lenguaje, que todavía no ha sido suficientemente estudiado por los científicos.
Las ballenas se alimentan sobre todo de plancton que, junto con el agua, entra en grandes cantidades en la cavidad bucal cuando abren la boca. Al cerrarla, el agua es expulsada debido a la presión que ejerce la lengua al apretarse contra el paladar. El alimento es entonces retenido en las múltiples barbas, que actúan a modo de tamiz. En primavera, cuando el alimento abunda en los mares próximos a los polos, las ballenas acuden en masa a estas regiones para nutrirse. En el otoño, los casquetes polares se hielan y el plancton desaparece: las ballenas emigran entonces hacia aguas tropicales para reproducirse. Algunas especies, como el jubarte, ejecutan ceremonias de cortejo durante la época de reproducción. El período de gestación es de once o doce meses. Las crías, denominadas genéricamente ballenatos, nacen en aguas templadas ya que carecen de la capa de protección grasa que presentan los individuos adultos, por lo que no podrían soportar las temperaturas próximas a la de congelación de las aguas septentrionales en las que muchas especies habitan. El problema que supone el
amamantamiento de las crías en el medio marino queda solventado por un singular mecanismo fisiológico integrado por un órgano muscular a modo de válvula, que rodea el pezón materno. La leche, que es expulsada a presión a fin de evitar pérdidas, presenta por otra parte una notable riqueza nutritiva.
Clasificación
La diferenciación de los diversos tipos de ballena ha sido objeto de controversia entre los especialistas en sistemática zoológica. En general, suelen distinguirse tres familias: la de los balénidos, que incluye la ballena de Groenlandia y la ballena negra; la de los balenoptéridos, donde se encuentran los rorcuales; y la de los estrictiidos, de la que forma parte la ballena gris. La ballena de Groenlandia (Balaena mysticetus) llega a medir veinte metros de longitud, ocho de los cuales corresponden a la cabeza. Es de color negro, con zonas claras en la parte inferior de la cabeza y otras regiones del cuerpo. La ballena negra (Eubalaena glacialis) puede medir hasta 18 m.
Su piel aparece llena de manchas blanquecinas debido a los numerosos organismos parásitos que se asientan en ella.
Los rorcuales son un grupo de ballenas que se caracterizan por la forma aplanada del cráneo y las numerosas listas que surcan la zona ventral. El rorcual o ballena azul (Balaenoptera
musculus) supera los treinta metros y llega a pesar 130 toneladas; es el animal de mayor tamaño de los que han existido a lo largo de toda la historia de la Tierra. El rorcual común (Balaenoptera physalus) sobrepasa los veinte metros y las setenta toneladas, tiene el dorso azul oscuro y el vientre claro y es la ballena de natación más rápida (alcanza una velocidad de desplazamiento del orden de los 55 km/h). El jubarte o yubarta (Megaptera novaeangliae) mide unos diez metros y se caracteriza por las grandes dimensiones de sus aletas anteriores. Por último, la ballena gris (Eschrichtius robustus) llega a los quince metros y presenta como rasgo peculiar unas grandes barbas laminares.
Caza de ballenas
Entre los primeros balleneros se hallaron los vascos y otros pueblos europeos, que durante siglos cazaron a los grandes cetáceos mediante arpones lanzados a mano desde un bote de remos. En el siglo XIX se inventó el cañón lanzador de arpones, lo cual, unido el incremento de las flotas balleneras y a la construcción de gigantescos buques factoría, determinó un notable aumento de las capturas hasta el punto de que algunas especies han llegado a encontrarse en grave peligro de extinción. A este respecto se han celebrado convenciones internacionales en las que se han establecido normas para limitar y controlar la caza de las ballenas, como la moratoria en vigor desde 1986 y el establecimiento en 1994 de un refugio ballenero en el océano Antártico, medidas ambas que tropezaron con la oposición de países balleneros como Noruega y Japón.
Bufalo
A lo largo de la evolución, algunos herbívoros se han especializado en la carrera y huyen de los predadores gracias a su velocidad. Otros, sin embargo, son corpulentos y están dotados de poderosas defensas, con las que arremeten contra los carnívoros. Uno de los animales de este grupo caracterizado por tal comportamiento es el búfalo.
Los búfalos son mamíferos artiodáctilos (sus extremidades acaban en un número par de dedos) pertenecientes a la familia de los bóvidos. Desde el punto de vista de la sistemática zoológica, se diferencian tres especies: el búfalo africano, el asiático y el pigmeo.
El búfalo africano o cafre (Syncerus caffer) es un animal fornido que llega a pesar una tonelada y que suele medir 1,5 m de alzada a la cruz. Está dotado de prominentes cuernos curvados hacia arriba, casi juntos en su base y situados en sentido perpendicular a la espina dorsal. Un abundante pelo de color pardo oscuro cubre su cuerpo, si bien una de las variedades de esta especie, el denominado búfalo de selva, presenta un pelaje de tono rojizo. Viven en manadas separadas: hembras y jóvenes por un lado y machos adultos por otro. Algunos machos, viejos y corpulentos, no pueden seguir a la manada en sus desplazamientos y se separan de ella para vivir aislados. A fin de protegerse de las picaduras de los parásitos, acostumbran a darse baños de lodo en charcas y lagunas. Tienen una cría por camada y el período de gestación es de once meses. No son animales agresivos, aunque hacen frente con determinación a sus enemigos. También denominado búfalo acuático o carabao (Bubalus bubalis), el búfalo asiático vive en las regiones del tercio meridional de Asia como animal doméstico y sólo unas pocas manadas se mantienen en estado salvaje en la India e Indonesia. Presentan dos cuernos curvados hacia atrás y su peso oscila entre los 500 y los 1.000 kg.
El búfalo pigmeo o anoa (Anoa depressicornis) es de menor talla, tiene cuernos rectos y su color es pardo. Su área de distribución queda circunscrita a las islas Célebes. Incorrectamente, se suele denominar búfalo también al bisonte americano.
Búho
Escogidos por los alquimistas medievales como símbolos de la sabiduría, debido a la configuración de su cara, que les da ciertamente un aspecto meditabundo e inteligente, los búhos, junto con las lechuzas, son los señores del aire durante la noche.
Los búhos son rapaces nocturnas, aves predadoras que cazan otros animales, sobre todo roedores, y pertenecen a la familia de las estrígidas. Presentan una cabeza de gran tamaño, cara achatada y ojos dispuestos frontalmente, lo que determina la parcial superposición de los ángulos de visión de los dos ojos (visión binocular). Ello les permite apreciar con gran detalle las distancias a la hora de cazar. El pico es ganchudo y las garras fuertes y aceradas. A ambos lados de la cabeza sobresalen unos penachos de plumas denominados "orejas", que dan a la mayoría de los búhos su aspecto característico. Se diferencian varias especies entre las que destacan el búho real, el búho nival, el búho de Virginia y el llamado búho de las vizcacheras. El búho real (Bubo bubo) es el de mayor tamaño de todos ellos: mide unos 70 cm de altura y pesa 2,5 kg. Tiene plumaje pardo, con abundantes manchas oscuras en forma de bandas. Su área de distribución comprende gran parte de Europa y Asia, así como parte del norte de África. Habita en roquedales próximos a bosques y laderas de montaña. Duerme en oquedades de troncos o rocas, caza al atardecer o al amanecer y captura todo tipo de roedores y aves de pequeño tamaño. Al ser descubierto durante el día por algún predador realiza una
característica maniobra de intimidación, que consiste en entreabrir las alas y ahuecar el plumaje, lo que hace que parezca mucho mayor de lo que es. Pone de dos a cinco huevos, que tardan casi un mes en incubarse.
Presenta el búho nival (Niyctea scandiaca) plumaje blanco, con algunas manchas oscuras, y mide 65 cm. Vive en la región ártica, donde se alimenta, sobre todo, de lemings. Pone de tres a nueve huevos y su período de incubación es también de un mes. El búho de Virginia (Bubo virginianus) se distribuye por la mayor parte de América; en Chile se le llama tucúquere, y en la Argentina, ñacurutú. El búho de las vizcacheras o pequén (Speotyto cunicularia) tiene largas patas y habita en América del sur y central. Las especies de ámbito americano se caracterizan por su reducido tamaño, que rara vez supera los 40 cm.
Buitre
En numerosas regiones de clima templado o cálido es un espectáculo frecuente el majestuoso vuelo en amplios círculos de los buitres, rapaces que vigilan el suelo en busca de cadáveres de animales recién muertos.
Los buitres son aves de gran envergadura, caracterizadas por poseer en general largos cuellos, desprovistos de plumas o cubiertos por un corto plumón que les permite introducir la cabeza en el cuerpo de los animales muertos, a los que devoran. Sus picos, curvados y fuertes, son capaces de arrancar incluso tiras de la coriácea piel de los grandes herbívoros. Se remontan en el cielo aprovechando las corrientes de aire caliente ascendente y desde las alturas divisan la carroña gracias a su desarrollado sentido de la vista. En la familia de los catártidos se incluyen los buitres de ámbito americano: el gallinazo común, el rey de los zopilotes, el zopilote y el
cóndor. A la de los accipítridos, buitres del Viejo Mundo, pertenecen el buitre común, el negro, el alimoche, el buitre de cabeza blanca y el buitre de Ruppell.
Entre los buitres americanos, los más comunes son el gallinazo o buitre pavo (Cathartes aura), distribuido por toda América, de cuerpo negro y cara roja; el rey de los zopilotes
(Sarcorhamphus papa), blanco y de cara rojiza, cuya área de distribución comprende desde México hasta la Argentina; y el zopilote (Coragyps atratus), llamado urubú en la Argentina y zamuro en Venezuela, negro, que se encuentra extendido por todo el continente. También se registra una notable diversificación entre las especies del Viejo Mundo. El buitre común o leonado (Gyps fulvus) alcanza una longitud próxima a los 80 cm; es de color pardo oscuro y su cuello está recubierto, al igual que la cabeza, de plumón blanco. Se distribuye por Europa meridional, norte de África y Asia.
Suele vivir en entrantes de paredes rocosas y barrancos, donde acude a descansar y a dormir. La puesta es de un solo huevo, cuya incubación dura unos 55 días. El buitre negro (Aegypius monachus) ocupa un área geográfica similar a la del anterior; es de color oscuro y, como el buitre común, se alimenta de carroña. El alimoche (Neophron pecnopterus) tiene el plumaje blanco y la cara amarilla; además de cadáveres, se alimenta con pequeños invertebrados y huevos, cuya cáscara parte golpeándolos con piedras que toma en su pico. En el continente africano destacan el buitre de cabeza blanca (Trigonoceps occipitalis) y el buitre de Ruppell (Gyps ruppellii).
C
Caballo
Desde su domesticación, el caballo ha formado parte por derecho propio de los aconteceres de la aventura humana a lo largo de los siglos y ha estado presente en algunos de los
momentos decisivos de la historia de la humanidad, fueran éstos batallas, colonizaciones o la exploración de nuevas tierras. Con su ayuda se han establecido rutas comerciales, trabajado tierras movido vehículos, y se ha multiplicado también la eficacia de los ejércitos.
El caballo (Equus caballus) es un mamífero perisodáctilo (con extremidades acabadas en un número impar de dedos) de la familia de los équidos.
Características morfológicas
El tamaño de los caballos varía en las diferentes razas, desde los 1,8 ó 1,9 m de altura de los grandes caballos de tiro, que llegan a alcanzar un peso superior a los 800 kg, hasta los
pequeños ponis, muchos de los cuales no sobrepasan el metro de alzada a la cruz. La cabeza es alargada, con grandes ojos situados a los lados y orejas móviles y puntiagudas. Presentan una silueta elegante y airosa y las patas terminan en un solo dedo protegido por una pezuña o casco, que constituye un elemento fisiológico de adaptación a la carrera. El pelo es corto, excepto en la cola y en la frente y el cuello, donde forma largos mechones que dan lugar a la crin. Su color es variable y, según muestren un colorido u otro, reciben diferentes
denominaciones tales como alazán (rojizo), sabino (alazán con manchas blancas), bayo (castaño claro), pinto o pío (blanco con señales oscuras, o viceversa), etc.
La dentadura del macho posee cuarenta piezas, mientras que en la de la hembra sólo hay 36, ya que carece de caninos o colmillos: sus características revelan el régimen herbívoro de este cuadrúpedo.
Entre los incisivos (dientes delanteros, cortantes) y los molares (dientes anchos y planos usados para triturar el alimento) hay un espacio llamado barra o diastema. La alimentación consiste principalmente en cebada, paja, avena y cierta cantidad de pasto fresco al llegar la primavera. Las diferentes partes del cuerpo del caballo reciben denominaciones
características, algunas de las cuales son específicas de los équidos.
El caballo es un animal inteligente y valeroso, que no duda en hacer frente incluso a carnívoros de gran talla cuando se ve atacado. Para ello se defiende dando coces con las extremidades traseras o mordiscos con su potente dentadura. En estado salvaje, los caballos se agrupan en manadas constituidas por varias hembras e individuos jóvenes dirigidos por un macho adulto. Pueden vivir hasta treinta años. Los machos que se utilizan como reproductores reciben el nombre de sementales, las hembras se denominan yeguas y los ejemplares de corta edad, según su sexo, potrancas y potros.
Los caballos emiten un sonido característico, el relincho, mediante el cual comunican su estado de ánimo. El período de gestación es de unos once meses y suele nacer un solo individuo por camada, el cual comienza a mamar al cabo de unas dos horas. Caballos y asnos pueden cruzarse entre sí: el cruce de yegua y asno da lugar al mulo, y el de caballo y burra al llamado burdégano.
Evolución
El caballo tuvo su origen en Norteamérica durante el período eoceno de la era terciaria, y los primeros representantes parece ser que fueron los miembros del género Eohippus, de tamaño similar al de un perro y con cuatro dedos en las patas anteriores. Estos équidos evolucionaron a lo largo de milenios y se difundieron por Asia, ya que en tiempos geológicos Siberia y Alaska estuvieron unidos, y llegaron a Europa. Tras extinguirse en el Viejo Mundo, nuevos
contingentes, esta vez semejantes a los caballos actuales, llegaron de nuevo a Eurasia procedentes de América y reconquistaron las posiciones perdidas, mientras desaparecían definitivamente en el Nuevo Mundo.
El caballo doméstico está estrechamente emparentado con el llamado caballo de Przewalski (Equus caballus przewalskii) o caballo salvaje de Mongolia, que aún sobrevive en el desierto de Gobi, y con el tarpán (Equss caballus gmelini), del sur de Rusia y extinguido en el siglo XVIII. Utilidad
Se calcula que la domesticación del caballo se produjo hacia el cuarto milenio antes de la era cristiana en el Cáucaso, desde donde la cría y doma de este cuadrúpedo se expandió hacia el cercano oriente. En Asiria y Persia se utilizó para tirar de los carros de guerra y para constituir fuerzas de caballería. Esta doble utilidad, como animal de tiro y de silla, además de otras muchas, prosiguió con el correr del tiempo. Tanto en la edad media como en la moderna, todos los ejércitos del mundo contaron al caballo entre sus medios bélicos más eficaces y con su concurso se llevó a cabo la exploración y colonización de los territorios descubiertos en la
época. De los ejemplares llevados a América por los españoles y los portugueses derivan los caballos criollos. La técnica de domar y adiestrar a los caballos, aprovechando sus tendencias e instintos para ponerlos al servicio del hombre y permitir que éste los monte y dirija, constituye el arte ecuestre o equitación. Su desarrollo ha sido posible gracias a la paciencia de domadores y criadores y a la creación de los elementos materiales adecuados, guarniciones y arreos, sin los cuales no podría controlarse el animal ni aplicar su fuerza muscular a la realización de trabajo útil o a la ejecución de los bellos movimientos hípicos. Algunos de estos elementos, como la silla de montar, sirven para asegurar al jinete a la montura. De la silla, que se sujeta al cuerpo del caballo mediante la cincha, cuelgan unas correas de cuero, los aciones. En éstos se colocan los estribos, en los que se apoyan los pies del caballista. Para gobernar al animal se utilizan las bridas, conjunto de correajes y piezas de metal que se disponen en la cabeza y constan, entre otros, del freno, el cual, por medio de una barra o bocado colocada en la boca del equino (concretamente en la diastema) permite detenerlo, y las riendas, que hacen que el caballo gire en uno u otro sentido al tirar de ellas. Otro elemento importante utilizado para imprimir velocidad al animal son las espuelas, piezas metálicas terminadas con una rueda o estrella y ajustadas a los talones del jinete, con las que se acicatea el animal. Para evitar el degaste de los cascos, se colocan piezas de metal, denominadas herraduras, en su parte inferior.
Razas
Entre los principales caballos de tiro, empleados para arrastrar carretas u otros vehículos, se encuentran los percherones, fuertes y pesados, los bretones y los boloñeses. Los caballos de monta son más esbeltos: tienen merecida fama los de raza árabe, el purasangre inglés, el trotón francés y el andaluz. Característicos por su pequeña talla son los ponis, fuertes y resistentes.
Cabra
Las cabras son uno de los animales domésticos más resistentes que existen y es notable su capacidad para vivir en ambientes desfavorables y allí donde los pastos son exiguos. Sin embargo, su gran capacidad de reproducción hace que las poblaciones excesivamente numerosas puedan poner en peligro la vegetación de determinadas áreas de cultivo o de explotación forestal.
La cabra doméstica (Capra hircus) es un mamífero artiodáctilo (con extremidades acabadas en dedos pares), rumiante y perteneciente a la familia de los bóvidos. Tanto el macho como la hembra están dotados de cuernos huecos, rugosos y curvados hacia atrás, más desarrollados en el primero.
En el vértice externo de la mandíbula inferior presenta un mechón de pelo de forma característica, semejante a una pequeña barba. En el resto del cuerpo, el pelaje es corto y áspero y su color varía en las diferentes razas. Se distinguen así variedades de pelo negro, pardo, grisáceo, moteado, blanco, etc. El macho adulto se llama cabrón o macho cabrío, mientras que las crías reciben distintas denominaciones tales como cabrito o chivo.
Es la cabra un animal de notable resistencia que tiene su origen en el Viejo Mundo. Fue utilizada por el hombre desde la más remota antigüedad para obtener carne, leche, lana y cuero.
Algunas razas, como la de Cachemira y la de Angora, son muy apreciadas por la calidad de su pelo, mientras que otras, como las de Saanen y Toggenbourg, originarias de Suiza, y la granadina española, proporcionan leche de elevado poder nutritivo.
Se reproducen las cabras a lo largo de todo el año y tanto el macho como la hembra presentan órganos sexuales funcionales a los pocos meses de nacer. El período de gestación se prolonga durante unos 150 días.
Entre las especies salvajes destacan: la cabra montesa o íbice (Capra ibex), de distribución centroeuropea y con grandes cuernos, que pueden alcanzar en el macho los 90 cm de longitud, y la cabra pirenaica (Capra pyrenaica), que se halla distribuida por diferentes zonas
montañosas de la península ibérica.
Calamar
La peculiar fisiología del calamar constituye una de las características distintivas de este molusco, apreciado como alimento en muchas partes del planeta.
Los calamares son moluscos cefalópodos, es decir, con la cabeza rodeada de tentáculos, y pertenecen el género Loligo. Su color es rosado, con abundantes manchas parduscas, y cuando el animal se irrita su coloración cambia debido a la acción de las células pigmentarias de la piel. El cuerpo, alargado, presenta forma de saco y diez apéndices o tentáculos, dos de los cuales, que son más largos que el resto, tienen un extremo aplanado con varias filas de ventosas. Los demás brazos poseen una doble fila de ventosas.
Los calamares comunes alcanzan un tamaño medio de 25 cm, mientras que las especies gigantes pueden llegar a los veinte metros, como se ha comprobado en ejemplares
abandonados por la marea en las playas. Los ojos de estos moluscos son, en cierto sentido, los más perfectos del mundo de los invertebrados y se asemejan por su estructura en cámara a los de los animales superiores.
En los calamares, la concha se halla reducida a una especie de varilla, transparente, que se denomina "pluma", situada en la región dorsal del cuerpo.
Disponen también de la llamada bolsa de la tinta, órgano que produce un líquido negro proyectado al exterior por medio de un sifón cuando quieren escapar de sus enemigos. La boca está dotada de fuertes mandíbulas, que forman un órgano córneo similar a un pico. Abundan los calamares en la plataforma continental, sobre fondos fangosos, y ponen huevos unidos a largos cordones o cintas gelatinosas. Depredados por numerosos peces, así como por los cachalotes, de los que constituyen la base de su dieta, son objeto además de una intensa captura por las flotas pesqueras de las áreas en las que habitan. Destacan las especies Loligo vulgaris, extendida por el Atlántico y el Mediterráneo; Loligo opalescens, del litoral pacífico de México y los Estados Unidos; Loligo pealeii o calamar de Peal, del golfo de México ; y el
calamar gigante, del género Architenthis, que vive a grandes profundidades, con un área de distribución dispersa.
Afín a estos animales es la sepia (Sepia officinalis), especie de cefalópodo que agrupa distintas variedades, de cuerpo más ovalado y corto que el del calamar y que se caracteriza por la rigidez y porosidad de la concha interna. También es codiciada como captura de pesca, ya que se destina a la alimentación y se puede preparar, como el calamar, de diferentes formas. De aspecto parecido al de las sepias, aunque relacionados por su estructura ósea con los calamares, están los llamados chopos o calamarcitos de España, Cuba y América del Sur, pertenecientes al género Rossia.
Camaleón
Las múltiples características anatómicas y funcionales que los camaleones han adquirido en el transcurso de su evolución han convertido a estos animales en organismos especializados que presentan sorprendentes caracteres fisiológicos.
Los camaleones son reptiles del grupo de los saurios y comprenden unas ochenta especies incluidas en la familia de los camaleónidos, la mayoría de las cuales vive en África. Algunas son originarias de la India y otras se distribuyen también en ciertas áreas de Europa meridional. El cuerpo está aplanado lateralmente y la piel muestra abundantes apéndices córneos en forma de cuerno o de cresta, muy acusados en algunas especies. La más significativa característica de estos animales es el cambio de coloración de su piel, que, habitualmente verdosa o pardusca, varía en función de factores ambientales y hormonales.
Los cambios de coloración se relacionan con una serie de alteraciones de las células
pigmentarias de la piel que hacen que la distribución de la sustancia colorante contenida en las mismas se modifique.
Las extremidades terminan en dedos oponibles, es decir, enfrentados entre sí, de manera que constituyen un órgano prensil con el que se agarran a las ramas; para asirse a éstas también utilizan una cola larga y de gran movilidad.
Otra característica notable de los camaleones son sus ojos, que se pueden mover
independientemente uno de otro. Como consecuencia de ello, su visión es muy precisa y les permite capturar insectos, que constituyen la base de su alimentación, incluso cuando éstos se hallan en vuelo. Para cazar sus presas se valen de la lengua, larga y pegajosa, que proyectan a gran velocidad como si fuera impulsada por un resorte. La mayor parte de las especies son arborícolas y de hábitos diurnos. En cuanto a su reproducción, son animales ovíparos y, por consiguiente, se reproducen por huevos que liberan cuando el embrión no se ha desarrollado. Entre las especies más difundidas destacan el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), que se extiende por África, Asia y el sur de Europa; el camaleón gigante de Madagascar
(Chamaeleo oustaleti), de aproximadamente 75 cm de longitud; y el camaleón índico (Chamaeleo zeylanicus). El chipojo pardo o camaleón blanco de Cuba (Chamaeleolis chamaeleontides) no es un camaleón verdadero, sino un iguánido, pese al parecido.
Camello
Si el caballo ha representado un elemento insustituible en la colonización y conquista de amplias regiones de la zona templada del planeta, el camello es el vehículo que ha hecho posible la penetración y la vida del hombre en el Sahara y en los grandes desiertos de Asia. Los camellos son mamíferos artiodáctilos (con extremidades acabadas en dedos pares) de la familia de los camélidos. Aunque durante la ordenación sistemática de las especies animales se consideraron rumiantes, modernamente se han separado de este grupo por presentar el estómago dividido en tres cavidades y no en cuatro, como aquéllos. Estudios evolutivos han demostrado que los camélidos tuvieron su origen hace unos 45 millones de años en el
continente americano, donde aún subsisten algunos miembros del grupo, como las llamas, las alpacas y las vicuñas.
Se diferencian dos especies: el camello bactriano (Camelus bactrianus), de dos jorobas, que vive aún en estado salvaje en el desierto del Gobi, en Asia central, y el dromedario (Camelus dromedarius), de una joroba, más esbelto y alto que el anterior, que vive exclusivamente como animal doméstico. Su área de distribución comprende el cercano oriente y el norte de África. Tanto la vista como el olfato de los camellos están muy desarrollados.
Uno de sus principales rasgos definitorios es su perfecta adaptación a condiciones ambientales de extrema aridez, características de los desiertos, donde sobreviven gracias a una serie de peculiaridades anatómicas y fisiológicas. Los orificios nasales presentan músculos de oclusión que impiden la penetración de arena. Igual papel desempeñan las largas pestañas que protegen los ojos.
Son muy resistentes al calor y a la fatiga, así como a la falta de agua, y pueden ayunar durante más de dos semanas. No sudan hasta que la temperatura corporal alcanza los 40 °C, lo cual permite al camello ahorrar una gran cantidad de agua. La piel no tiene la capa de grasa que poseen otros mamíferos, por lo que pierden calor a través de ésta con facilidad. En la joroba almacena grasa, la cual constituye una reserva de alimento; un procedimiento metabólico les permite también obtener por oxidación celular esta grasa.
El período de gestación es de casi un año para el dromedario y de trece meses en el camello de dos jorobas. Además de ser un valioso animal de carga, este mamífero proporciona carne, leche y cuero. El tejido conocido como pelo de camello se obtiene del recubrimiento piloso del camello bactriano y se utiliza en la fabricación de prendas de abrigo, debido a sus notables propiedades como aislante térmico.
Canario
Una de las aves cantoras más conocidas y comunes es el canario, pájaro que une a la belleza de su canto y de su plumaje su fácil adaptación a la vida de jaula, lo que ha fomentado su cría en un gran número de países.
El canario (Serinus canaria), pájaro de unos doce centímetros de longitud de la cabeza al extremo de la cola, pertenece a la familia de los fringílidos o carduélidos, de la que también
forman parte el pinzón y el jilguero. Es originario de las islas Canarias, Madeira y Azores. En estado silvestre presenta una coloración parda con tonos brillantes, mientras que los ejemplares de cría son amarillos, con el dorso grisáceo; las hembras tienen un color más apagado y gris. Por medio de selección se han obtenido razas de tonos escarlatas e incluso otras con moño, patas emplumadas y otros detalles anatómicos muy diferentes de los ejemplares silvestres. El conjunto de cruces entre variedades y el mantenimiento de cada especie constituye la modalidad de cría denominada canaricultura.
Apreciado por la variedad y musicalidad de su canto, el canario tiene además gran facilidad para imitar los trinos de otras aves. En cautividad, se alimenta con cañamones, alpiste y verduras frescas. También se colocan en las jaulas huesos de pescado y jibión (que es una formación ósea que presenta la jibia, un molusco de la familia de los miópsidos, parecido al calamar), utilizados como fuente de calcio para que el animal afile el pico. Son muy sensibles a las corrientes de aire y al frío, por lo que las jaulas en las que se mantienen han de estar situadas en lugares resguardados.
En su ambiente natural, los canarios anidan en pinos, laureles, plataneras, etc., donde construyen nidos hechos de materia vegetal y tapizados a veces con plumón y líquenes. En estado natural se alimentan de semillas y frutas y también capturan insectos. Ponen cuatro o cinco huevos y el período de incubación es de quince días.
Cangrejo
En su mayoría acuáticos y ligados al medio marino, muchos cangrejos han conseguido, no obstante, adaptarse a los más variados hábitats: algunos viven en tierra, otros frecuentan el curso de los ríos y los hay incluso que llegan a trepar a los altos cocoteros en determinadas regiones tropicales.
Los cangrejos son invertebrados artrópodos (dotados de patas articuladas) del grupo de los crustáceos. Poseen diez patas, las dos primeras robustas y terminadas en pinzas;
esa peculiar
configuración de las extremidades da lugar a que los desplazamientos se produzcan en sentido lateral. Alrededor de la boca disponen de un gran número de apéndices, a los que compete la manipulación y masticación del alimento; se denominan maxilas, mandíbulas y maxilípedos. En la cabeza se insertan también dos antenas y un par de ojos pedunculados, es decir, unidos al cuerpo mediante una pieza alargada.
Está protegido el cuerpo por un caparazón impregnado en sales de calcio, que se muda cada cierto tiempo para permitir el crecimiento del animal y que forma diferentes regiones: un escudo anterior llamado cefalotórax (comprende el tórax y la cabeza); una serie de segmentos que constituyen el abdomen; y una cola o telson. El corazón se sitúa en posición dorsal y de él parte una red de vasos dirigida a todos los puntos del cuerpo.
En la parte ventral se ubican diferentes ganglios y cordones nerviosos, unidos a un par de estructuras ganglionares de la cabeza.
El cangrejo de mar (Carcinus maena), utilizado como alimento por el hombre, se extiende por los océanos Atlántico, Índico y el oeste del Pacífico y, a diferencia de los cangrejos de río, del género Potamobius, presenta un abdomen reducido replegado bajo el tórax. El cangrejo
ermitaño, del género Pagurus, carece de caparazón en la región abdominal y busca refugio en conchas vacías de caracoles marinos. Otras especies se protegen con esponjas o algas, con lo que establecen una relación de simbiosis, asociación de dos especies con beneficio mutuo. En el Índico y el Pacífico occidental vive el cangrejo de los cocoteros (Birgus latro), que se
encarama a lo alto de éstos en busca de sus frutos.
Caracol
Un amplio número de animales invertebrados, tanto terrestres como acuáticos,
pertenecientes al grupo de los moluscos, protegen su cuerpo con conchas arrolladas en espiral. Algunas de éstas, de singulares formas y coloraciones, llegaron a ser valoradas por algunos pueblos antiguos que las utilizaron como moneda en las transacciones comerciales. La denominación de caracol se asigna a diferentes moluscos caracterizados por presentar una concha globosa enrollada en forma de espiral en la que pueden introducir su cuerpo.
Caracteres generales
Los caracoles pertenecen a la clase de los gasterópodos (caracterizados por la presencia de concha y pie ventral bien desarrollado), que tienen el cuerpo dividido en tres regiones características: la cabeza, dotada de prolongaciones carnosas o tentáculos, en el extremo de dos de los cuales llevan los ojos; el pie, musculoso, que le sirve al animal para moverse y en cuya base hay gran número de glándulas mucosas que facilitan el deslizamiento; y la masa visceral, donde están contenidos los órganos vitales y que se sitúa encima del pie. Como protección de las vísceras disponen de una concha o caparazón de naturaleza calcárea en cuyo interior se guarecen retrayendo la cabeza y el pie cuando los amenaza algún peligro. Dentro de la concha se disponen los órganos y sistemas básicos que, en virtud del arrollamiento espiral producido en el curso del crecimiento, experimentan un desplazamiento de torsión, de manera que la masa visceral gira sobre sí misma y los órganos que en un principio estaban a la derecha pasan a la izquierda, y viceversa. Los caracoles terrestres respiran mediante órganos que hacen las veces de "pulmones", y están constituidos por una cavidad irrigada con abundantes vasos sanguíneos y situada a la entrada de la concha, directamente encima de la cabeza. Las especies acuáticas toman el oxígeno del agua por medio de branquias ramificadas llamadas ctenidios. El sistema circulatorio se compone de una serie de arterias y venas que comunican con un corazón dorsal. El líquido sanguíneo baña libremente las vísceras en algunas partes del cuerpo.
Los caracoles terrestres y los componentes de algunas especies marinas son herbívoros y poseen un aparato triturador del alimento denominado rádula. Este orgánulo consiste en una barra de materia córnea provista de dientecillos, con lo cual raen hierba o algas. Entre los que viven en el océano, algunos son carnívoros y otros segregan sustancias venenosas. El sistema nervioso se compone de un conjunto de ganglios y cordones que se distribuyen por todo el cuerpo e inervan los diferentes órganos. Una gran proporción de las especies son
hermafroditas. En consecuencia, cada especimen produce espermatozoides y óvulos. No obstante, y para evitar el empobrecimiento genético derivado de una autofecundación, siempre se aparean dos individuos distintos.