• No se han encontrado resultados

Saga Volsunga

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Saga Volsunga"

Copied!
142
0
0

Texto completo

(1)
(2)

HISTORIA DE LOS DESCENDIENTES DE VǪLSUNGR

Traducción de Macià Riutort i Riutort y José Antonio de la Nuez Claramunt

(3)

Edición no abreviada

Título original norreno: Vǫlsunga Saga

© De la traducción: Macià Riutort i Riutort y José Antonio de la Nuez Claramunt Depósito de obra no publicada

Reconocimiento – No comercial - Sin obra derivada: Los autores de la presente traducción y de la introducción depositan en acceso abierto esta obra no publicada, autorizando el uso de dicha obra bajo los términos de una licencia Creative Commons. Los autores de la presente traducción y de la introducción permiten copiar, reproducir, distribuir y comunicar públicamente la obra, siempre y cuando se cite y reconozca alos autores originales. No se permite, sin embargo, generar una obra derivada de la misma ni utilizarla con finalidades comerciales

Nuestra traducción se basa en la edición del profesor de la Universidad de Münster (Alemania), Dr. Uwe Ebel, cuyos datos son:

Ebel, Uwe (Hg.): Vǫlsunga Saga. Herausgegeben von Uwe Ebel. Metelen/Steinfurt: Wisseschaftlicher Buchverlag Dagmar Ebel (DEV), 1997 (Texte des skandinavischen Mittelalters. Band 3: Ragnars saga loðbrókar - Vǫlsunga Saga. Teil 1: Vǫlsunga Saga).

(4)

A modo de introducción.

La Historia de los Descendientes de Vǫlsungr es una de las más importantes fornaldarsögur o «historias de los tiempos antiguos, una de las subdivisiones del género literario “saga”. Este último fue acuñado por C. C. Ravn en el segundo cuarto del siglo pasado cuando editó en tres volúmenes algunas sagas de su elección que fueron publicadas en Copenhague entre los año 1829 y 1830. La historia de la literatura escandinava medieval en lengua germánica adoptó el término y clasificó las sagas que comprendía dicha agrupación en tres tipos: las hetjusögur o

historias de héroes (la Vǫlsunga Saga, la Heiðreks saga y el Norna-Gests þáttur), las Víkingasögur o historias de viquingos (la Ragnars saga loðbrókar y la Hrólfs saga kraka) y

las ævintýrasögur o historias de aventuras fantásticas (el resto de fornaldarsögur). Como podrá comprobar el lector, las historias de héroes hacen honor al nombre que llevan: su trama está protagonizada por toda una serie de héroes míticos, que, a menudo, tienen un ancestro de origen divino. En cuanto a su contenido, éste suele tener un carácter más trágico que el de las demás sagas y está dominado por la imposibilidad del compromiso o la componenda: por una parte, los personajes de la obra no están dispuestos a llegar a ningún compromiso con sus adversarios que les ayude a superar sus querellas mutuas ni, por la otra, el autor busca el compromiso con el oyente o con el lector mitigando la violencia y el carácter trágico de historia que él narra o introduciendo un final feliz o, cuando no, reconciliador.

La importancia de la Vǫlsunga saga se basa en diversos puntos: por una parte, es la única fuente que nos ha preservado la historia de Sigmundr y Signý y sus antepasados; por otra, es una obra que nos ayuda a reconstruir los poemas centrales de la Edda poética como la

Sigurðarkviða in forna -en el manuscrito éddico falta prácticamente la mitad de este poema-,

o la Sigurðarkviða in meiri -poema que falta por completo del manuscrito de la Edda-; finalmente, la Vǫlsunga saga nos da una versión entera de la que es, tal vez, la más famosa leyenda de la literatura escandinava medieval: la historia de Brynhildr y Sigurðr. En este aspecto, nuestro entendimiento de la personalidad dominante de Brynhildr depende en gran medida, de esta obra.

La Vǫlsunga saga, o «Historia de los Descendientes de Vǫlsungr», se compuso probablemente hacia el año 1260, durante los últimos años del reinado del rey de Noruega Hákon Hákonarson el Viejo (1217-1263), el gran renovador cultural de la Escandinavia germánica medieval. Su nombre deriva de Vǫlsungr, el nombre de un rey mítico de la Norrenia*, que debió de ser conocido en el resto de la Germania, como lo demuestra la cita de

*. El lector español descubrirá, al ir leyendo este texto, que usamos dos vocablos de nueva acuñación: “Norrenia” y “norreno”. El primero es creación propia a partir del adjetivo norreno, y éste es una im-portación -a la par que adaptación- al español del término medieval con el que los autores de las sagas designaban a su lengua (norrœna <f>: “la lengua noruega medieval”; að norrœna: “traducir al norue-go”; norrœnubók <f>: “libro escrito en noruenorue-go”; norrœnuskáldskapr <m>: “poesía noruega”) y, en definitiva, a sí mismos (norrœnn: “noruego, habitante de Noruega”). Con el primero de estos dos términos designamos el conjunto de países de cultura germánico-escandinava, se hallen o no en Escan-dinavia. La introducción de este término y del adjetivo norreno era necesaria por varias razones: 1. Porque ni Dinamarca, ni Islandia ni las Islas Feroe forman parte -geográficamente hablando- de la Península Escandinava. Por tanto, hacía falta un término con el que designar conjuntamente a estos países con Noruega y Suecia.

2. Porque en la Península Escandinava vivían -y viven todavía hoy- pueblos germanos al lado de pue-blos de otro origen étnico. Hacía falta, así pues, un término que separara la cultura germánica de noruegos, suecos, daneses etc. de la no-germánica de los lapones y fineses.

De esta manera, podemos acceder a la demanda de los fineses de que no se utilice el término escandinavo o el término nórdico como sinónimos de “germánicoescanescandinavo” porque ellos mismos

(5)

-un Wėlis-unc en -un texto alemán antiguo. En la saga se entretejen cinco historias:

-En los capítulos 1-12 hallamos una historia propiamente escandinava y de trasfondo mítico: la historia del linaje de los Volsungos;

-en los capítulos 13-25, se desarrolla un relato épico procedente del Norte de Alemania y situado en los tiempos de la etnometanastasis o “invasión de los bárbaros” -la historia de Sigurðr, el matador del dragón Fáfnir-;

-en los capítulos 26-33 se nos cuenta la historia de la rivalidad existente entre Brynhildr y Guðrún -que termina con el asesinato de Sigurðr y la muerte de Brynhildr-;

-en los capítulos 34-40 se cuenta la historia de Guðrún y, ya para terminar, - en los capítulos 41-44, hallamos la historia de Hamðir y Sǫrli.

El origen, por tanto, no podía ser más heterogéneo. Sin embargo, el autor de la saga se basó, a la hora de redactar su texto, sobre todo en tres obras: en la Þiðreks saga af Bern* (Historia de Þiðrekr de Bern -topónimo que, dependiendo del intérprete- se identifica con Verona o bien con Bonn-), en la Snorra-Edda y en el manuscrito de la Edda: el Codex Regius o Konungsbók, ya que este último códice contiene diferentes cantares utilizados sin ninguna duda por el autor: la Atlakviða, los Atlamál (utilizados para redactar la historia del asesinato alevoso de los hermanos de Guðrún por Atli y la subsiguiente venganza de Guðrún), el Brot

af Sigurðarkviðu, los Fáfnismál, la Guðrúnarkviða hin forna, la Guðrúnarhvǫt, la Grípisspá,

la Vǫlsungakviða (también conocida por el nombre de Helgakviða I), los Reginsmál, los

Sigrdrífumál, la Sigurðarkviða hin skamma y el poema Frá dauða Sinfjǫtla* (utilizados para redactar la historia de Sigurðr y Brynhildr) y los Hamðismál (utilizados para confeccionar la última parte de la obra, la historia de Hamðir y Sǫrli).

Sin embargo, no puede afirmarse que la obra sea una simple reformulación de una materia ya existente. Es verdad que el autor utilizó para muchos capítulos las obras arriba mencionadas hasta un punto que modernamente haría la obra merecedora de ser llamada un “plagio”. Pero el resultado conseguido es una obra totalmente nueva que, posiblemente, perseguía un fin diferente del pretendido por las obras de las que se nutre: enseñar a gobernar a los príncipes de la casa real noruega diseccionando para ellos el mundillo de los poderosos, diseccionando para ellos cómo se habían desarrollado hasta entonces las relaciones entre los clanes gobernantes y cómo no debían desarrollarse. El libro enseña al gobernante a cómo llegar al poder y le enseña también qué hacer para mantenerse en él: debe gobernar con buen tino y comportarse siempre justamente, castigando por tanto donde haga falta y premiando a quien se lo merezca y, sobre todo, le enseña a no actuar precipitadamente como forma de no lapones y fineses- también se entienden como nórdicos o como escandinavos, aunque su cultura y su lengua no sean de origen germánico. Los fineses vienen pidiendo desde hace tiempo que se empleen dichos términos (escandinavo, nórdico) para hacer referencia a todos los pueblos y culturas de Escandinavia, independientemente de su origen étnico o lingüístico germánico, lapón o finés.

La acuñación de estos dos nuevos vocablos no hace sino seguir los pasos de lo que ya se ha hecho en Francia (Norrain), Italia (norreno) e Inglaterra (Norse) por las mismas razones aducidas aquí.

*. En honor a la verdad debemos mencionar que todavía hoy se debate vivamente cómo debe entenderse la relación existente entre la Þiðreks saga af Bern y la Vǫlsunga saga. Es perfectamente factible que las concordancias entre ambas obras se deban antes a un antecesor común que a una relación de interdependencia entre ambas.

*. El lector español tiene acceso a todos estos cantares a través de la traducción de la Edda realizada por Luis Lerate: [Anónimo] Edda Mayor. Edición de Luis Lerate. Madrid: Alianza Editorial S.A., 1986. También cuenta con la traducción al español, realizada igualmente por Luis Lerate, de la Edda de Snorri: Snorri Stúrluson, Edda Menor. Edición de Luis Lerate. Madrid: Alianza Editorial S.A., 1984.

(6)

caer en el amasijo de intrigas -que hasta entonces había sido una característica del mundo escandinavo- que de seguro hay a su alrededor. Fijémonos que el dios Óðinn castiga a todos los protagonistas masculinos de la Vǫlsunga saga con la muerte cuando éstos cometen un error, incluso si lo cometen, no ya involuntariamente, sino inconscientemente (Sigurðr).

A nivel literario, la obra es importante por varias razones: En primer lugar, porque arroja luz sobre el mito de Vǫlsungr -ya lo hemos mencionado más arriba-; en segundo lugar, porque a través de sus páginas nos damos cuenta de que hubo más de un manuscrito de la

Edda y, ya por último, porque nos permite pensar que existió una Sigurðar Saga Fáfnisbana

(Historia de Sigurðr, el matador de Fáfnir), hoy perdida, que, a su vez, representaría posiblemente una versión norrena de una variante bajo alemana del Cantar de los

Nibelungos. En favor de esta hipótesis habla, por ejemplo, el hecho de que la descripción del

joven Sigurðr que se encuentra en la Vǫlsunga Saga es mucho más detallada de la que nos dan los poemas de la Edda y otras fuentes conocidas. Pero éste no es el único apoyo de la tesis: en esta Sigurðar Saga Fáfnisbana perdida también se suele buscar el origen último de la versión abreviada de la historia de Sigurðr, que reproduce Snorri Sturluson en sus

Skáldskaparmál, y es en ella en la que se ve la historia que Norna-Gestr contaba al rey Óláfr

Tryggvason para deleitarlo (Norna-Gests þáttr, pp. 313 y siguientes). Por tanto, la realidad es que la obra no sólo es importante en el marco de la literatura norrena medieval, sino también en el de la literatura alemana medieval. Por ella sabemos, con un alto grado de verosimilitud, que en el territorio de la actual Alemania, hubo dos versiones, relativamente diferentes, del

Cantar de los Nibelungos, con dos geografías diferentes. Hubo un Cantar de los Nibelungos

-el cantar que conocemos como tal- cuya acción transcurre en la Alta Alemania y Austria y un

Cantar de los Nibelungos -hoy perdido-, cuya acción transcurría en Renania y en la Baja

Alemania. La importancia de la Vǫlsunga saga para el estudioso de la literatura alemana medieval estriba precisamente en que nos ofrece -muy probablemente, lo repetimos- una traducción al norreno del texto bajo alemán, hoy perdido. A través de la Vǫlsunga saga -y de la Þiðreks Saga af Bern-, así pues, podemos reconstruir a grandes trazos lo que fuera el

Cantar de los Nibelungos bajo alemán. En este contexto, podemos decir que fue la versión

bajo alemana (y no la alta alemana, como tal vez sería esperable) la que Wagner tomó como fuente de inspiración para su obra El Anillo de los Nibelungos (1876); más adelante, ya en el presente siglo, Thomas Mann volvió a inspirarse en esta obra para escribir su Wälsungenblut, publicada en el año 1906.

Para el lector español, la Historia de los Vǫlsungar o descendientes de Vǫlsungr resulta, en muchas de sus páginas, un libro sellado. El libro está lleno de referencias culturales incomprensibles sin más para el lector español medio. Efectivamente, a éste le resulta totalmente desconocida y exótica la cultura norrena medieval. Para hacerle más comprensible el texto, hemos creído necesario acercarle esa cultura, así como se ve reflejada en numerosos pasajes del texto, a través de numerosas notas a pie de página, a sabiendas de que su presencia puede representar un entorpecimiento para una lectura fluida, y por tanto agradable, del texto. Rogamos, sin embargo, la comprensión por su presencia, sin las que, lo repetimos, creemos que el lector medio sencillamente no entendería determinados pasajes o se le escaparían ciertos matices de los mismos. Con ellas, los traductores hemos pretendido, por tanto, explicar aquellos términos norrenos para los que en español hay un vacío léxico (conceptual o terminológico).

Querríamos advertirle, igualmente, de que el estilo y la construcción de los textos medievales norrenos es muy diferente del nuestro: así, forman parte de la tradición estilística

(7)

y literaria del norte, la incorporación al texto de una gran cantidad de personajes y lugares que se dan por conocidos -podemos presuponer que lo eran para el lector norreno-, el dejar abiertos determinados episodios -a veces se le ha venido en llamar prosa discontinua- y, sobre todo, el recurso a una sintaxis dominada por las frases cortas, encadenadas paratácticamente entre sí y, por lo tanto, muy lejos de la sintaxis del estilo propio de nuestros textos modernos, caracterizados por un gran uso de la subordinación. Rogamos al lector tenga el tesón de adentrarse en la lectura de este texto, confiando en que a medida que vaya avanzando en su lectura se irá acostumbrando gradualmente a este estilo tan diferente del nuestro. Los traductores hemos optado por una traducción que busque un punto medio entre el estilo norreno medieval y el estilo literario español contemporáneo, entre el estilo original y un discurso estilísticamente correcto o, cuando no, más adecuado. Por tanto, nuestro texto no debe verse como incorrecto sino como el resultado de una estrategia de traducción respetuosa en los aspectos más sobresalientes de una lengua tan alejada de la nuestra estilística y culturalmente, cuyos matices hemos intentado respetar por considerarlos interesantes de cara a una aproximación del lector medio a esa cultura hoy ya extinguida.

La Historia de los Descendientes de Vǫlsungar es un clásico de la literatura medieval europea. Hasta tal punto esto es así que Jorge Luis Borges escogió como epitafio para su tumba en el Cimetière des Rois, cerca de Ginebra, dos frases sacadas de dos monumentos literarios medievales germánicos: la primera es un verso del poema anglosajón La Muerte de

Byrhtnóð o Batalla de Maldon al que Borges modificó ligeramente (Byrhtnóð cwæð þæt ne

forhtedon ná “Byrhtnoð les dijo que no temieran nada” - Borges cambió el verbo original

bæd “pidió, rogó” por el menos personal, por el más neutro cwæð, pretérito de cweðan

“decir”); la segunda son unas palabras extraídas del capítulo 29 de la Historia de los

Descendientes de Vǫlsungr: Hann tekr sverðit Gram og leggr í meðal þeirra bert “Él

(Sigurðr) cogió la espada Gramr y la clavó, desnuda, entre los dos”, frase que, extraída de su contexto, pude intrepetarse también de la siguiente manera: “Ella (La Muerte) desenvainó su espada Aflicción y la clavó, desnuda, entre los dos”. Por eso, al iniciar nuestro trabajo de traducción, que hemos realizado a partir del texto original norreno, hemos creído estar llenando un vacío injusto existente en nuestra cultura.

El texto de la Vǫlsunga saga nos ha llegado, juntamente con el de la Ragnars Saga

Loðbrókar -que hasta cierto punto constituye una continuación suya-, en un manuscrito

escrito alrededor del año 1400 que se guarda en Det Kongelige Bibliotek de Copenhague, en donde lleva la signatura Ny kgl. Saml. 1824 B in 4º, y en una copia en papel que se hizo en el siglo XVII (que lleva la signatura AM 6-7 in fol. de la misma biblioteca). Nuestra traducción, como ya hemos indicado arriba, se basa en la edición del profesor de la Universidad de Münster (Alemania) Uwe Ebel aunque también hemos consultado, siempre que ello haya sido necesario, la edición de Örnólfur Thorsson de Reykjavík, y, en menor grado, la de Guðni Jónsson.

La Historia de los Vǫlsungar, versión prosada de lo que se conoce como el Ciclo Épico de los Poemas Édicos, se constituye como el documento más representativo de un estilo narrativo que caracteriza todo el conjunto de las sagas heroicas y lo hace con una prosa discontinua, un tanto irregular, primitiva y, a veces, de expresión fragmentaria, no apta para una lectura lineal. Pero precisamente esta ausencia de linealidad -la lógica si se quiere sólo rudimentaria que se manifiesta tanto en la aparente inconexión de algunos acontecimientos como en elementos estilísticos (por ejemplo, presencia de la aliteración en la prosa,

(8)

confusión del pretérito y el presente histórico)- nos da una idea de la profundidad poética del arquetipo del que esta historia es la más noble expresión: el tema del héroe y su combate contra el dragón. Este arquetipo primordial, imagen patrimonial del mundo germánico, ha sido objeto de infinidad de elaboraciones, tanto literarias como iconográficas, y ha impregnado de tal forma el arte ornamental antiguo que se tiene la impresión de que sin prestar la debida atención a esta imagen, resulta imposible comprender la idiosincracia de esta cultura heroica.

La Historia de los Vǫlsungar es la elaboración cultural de un tema profundamente antropológico. Según Mircea Eliade, existen unas relaciones profundas entre la poesía heroica y el ancestral arte sacral de la forja de forma que habría que buscar las características fundamentales, así como las variaciones plásticas y poéticas de la poesía heroica en el universo mental de los herreros y forjadores de la Edad del Hierro. Así, en las sagas norrenas, encontramos con reiterada insistencia la relación entre el héroe, la forja y su capacidad oratoria. Del mismo modo que se forjan las armas del combate heroico, así se forjan también los poemas. Óðinn, dios forjador, es también un dios poeta, que sólo habla poéticamente, en un lenguaje polisémico, rítmico y asociativo. La forja, la creación esforzada y sus dioses, la resonancia extraordinaria que un tal dinamismo imaginario tiene en la mentalidad del hombre arcaico, no han escapado a la reflexión antropológica de autores como Dumézil, Bachelard o Gilbert Durand. La Historia de los Vǫlsungar por ser la variación literaria de un tema de raíces simbólicas tan extraordinarias, no sólo debe ser considerada un documento de relevancia cultural, sino que también y sobre todo debe valorarse como un monumento que, en sus estructuras fundamentales, ha sido “forjado” en los albores de la humanidad impregnada de heroismo.

La importancia de la Historia de los Vǫlsungar -y del arquetipo fundamental que ésta trata- se pone de manifiesto en la recurrencia tanto del tema como del héroe de la saga o de alguno de los pertenecientes a su linaje en las literaturas escandinava, anglosajona o en algunos de los grandes epos del Ciclo de la Minne de la literatura alemana medieval. La resonancia de nuestra saga en la literatura escandinava se deja notar en otras sagas como la de Ragnarr Loðbrókr, hijo de Áslaug, y nieto, por tanto, del Sigurðr volsungo y de Brynhildr: en esta saga vuele a reaparecer la muerte del dragón; efectivamente, Ragnarr es otro héroe “matador de dragón” o ormsbani. El tema arquetípico literario se continúa en otro pequeño “þáttr”, en concreto, en el þáttr af Ragnars Sonum. También merece especial mención el Norna-Gests

þáttr, porque nos muestra la dimensión poética del ciclo volsungo; en este þáttr,

Norna-Gestr, poeta errante, invitado accidental en la corte cristiana del rey Óláfr Tryggvason a deleitar a los nobles presentes con su “ars poetica”, los entretiene contándoles su particular versión de la Historia de los Vǫlsungar. Merece la pena mencionar la configuración poética de esta saga en el ciclo heroico de los cantos éddicos o la versión de la aventura de Sigurðr tal y como aparece en la Þiðreks Saga af Bern. Son estos algunos ejemplos de la dimensión literaria del tema volsungo en el ciclo de las sagas heroicas. Pero no sólo lo encontramos en este ciclo heroico de la literatura norrena sino que también se presenta intermitentemente en el grupo de las sagas de los islandeses y en las más tardías sagas de caballeros, en las que el sincretismo de temas artúricos y norrenos conforman un fenómeno literario verdaderamente único.

En el mundo anglosajón resulta inevitable citar la mención que se hace del tema volsungo en el Béowulf, magnífica obra de arte de la poesía heroica anglosajona. En el mencionado poema, es Sigmundr, no Sigurðr, el que gana fama imperecedera dando muerte

(9)

al dragón. El episodio de Sigmundr es cantado por un poeta como si se tratara de un tema fundamental y es de una relevancia extraordinaria la mención de este episodio pues en este se insinúa el destino trágico del mismo Béowulf, héroe que muere matando a un dragón. En el

Cantar de los Nibelungos volvemos a encontrarnos con el héroe volsungo norreno y esta vez

con el nombre de Sîvrît. Es este un poema sorprendente en el que confluyen diferentes elementos heroicos, evocando tanto al tema de los Vǫlsungar. Tanto uno como otro, objeto de un tratamiento poético independiente en las tradiciones norrena y anglosajona.

Finalmente, no queremos acabar estas palabras de introducción, sin mencionar el

Tristán e Isolda de Godofredo de Estrasburgo en el que hallamos un Tristán que, como

Sigurðr, también es un héroe matador de un dragón. Bibliografía Primaria:

[Edda]. Edda - Die Lieder des Codex Regius nebst verwandten Denkmälern. Hg. Von Gustav Neckel. Band I: Text. Fünfte verbesserte Auflage von Hans Kuhn. Band II: Kurzes Wörterbuch. Dritte umgearbeitete Auflage des kommentierenden Glossars von Hans Kuhn. Heidelberg: Carl Winter Universitätsverlag, 1983 (Vol. 1) bzw. 1968 (Vol. 2). [Norna-Gests Þáttr]. Norna-Gests þáttr. En: Íslendingasagnaútgáfan - Fornaldar Sögur

Norðurlanda. Fyrsta bindi, síður 305-335. Guðni Jónsson bjó til prentunar.

Reykjavík: Muninn Forlag, 1976 (Offsetmyndir endurprentaði Útgáfunnar 1954). Snorri Sturluson, Edda Snorra Sturlusonar. Guðni Jónsson bjó til prentunar. Reykjavík:

Íslendingasagnaútgáfan, 1985 (Offsetmyndir útgáfunnar 1954).

[Vǫlsunga Saga]. Vǫlsunga Saga. Herausgegeben von Uwe Ebel. Metelen/Steinfurt: Wisseschaftlicher Buchverlag Dagmar Ebel (DEV), 1997 (Texte des skandinavischen Mittelalters. Band 3: Ragnars saga loðbrókar - Vǫlsunga Saga. Teil 1: Vǫlsunga Saga).

[Vǫlsunga Saga]. Vǫlsunga Saga. En: Íslendingasagnaútgáfan - Fornaldar Sögur

Norðurlanda. Fyrsta bindi, síður 107-218. Guðni Jónsson bjó til prentunar.

Reykjavík: Muninn Forlag, 1976 (Offsetmyndir endurprentaði Útgáfu 1954).

[Vǫlsunga Saga]. Völsunga Saga og Ragnars saga loðbrókar. Örnólfur Thorsson bjó til prentunar. Reykjavík: Mál og Menning, 1985 (Sí-gild Ugla).

[Þiðreks saga af Bern]. Íslendigasagnaútgáfan - Þiðreks saga af Bern. Í tveimur hlutum. Guðni Jónsson bjó til prentunar. Reykjavík: Íslendingasagnaútgáfan, 1984 -ambos volúmenes- (Offsetmyndir SF. Útgáfunnar 1954).

Bibliografia Secundaria:

Andersson, Thorsten: «Nordische und kontinentalgermanische Orts- und Personenna-menstruktur in alter Zeit». En: Marold, Edith, y Christiane Zimmermann (ed.),

Nordwestgermanisch. Berlin: Walter de Gruyter, 1995 (Ergänzungsbände zum

(10)

Baetke, Walter: Wörterbuch zur altnordischen Prosaliteratur. Berlin: Akademie-Verlag, 19874.

Beck, Heinrich, y Susanne Kramarz-Bein: «Perspektiven in der niederdeutsch-nordischen Dietrich-Dichtung». En: Christoph Cormeau (ed.), Zeitgeschehen und seine

Darstellung im Mittelalter - L’actualité et sa représentation au Moyen Âge. Bonn:

Bouvier, 1995 (Studium Universale. Bd. Nr. 20+). Pp. 72-87.

Boyer, Régis: «Sigurðr Fáfnisbani, un anti-héros?». En: Teresa Pàroli (ed.), La funzione

dell’eroe germanico: storicità, metafora, paradigma. Atti del convegno

internaziona-le di studio Roma, 6-8 maggio 1993. Roma: Casa Editrice ‘Il Calama’, 1995 (Philologia. Vol. 2.). Pp. 185-199.

Brink, Stefan: «Political and Social Structures in Early Scandinavia I: A settlement-historical pre-study of the central place». En: Tor - Journal of Archæology 28 (1996), pp. 235-281.

Brink, Stefan: «Political and Social Structures in Early Scandinavia II: Aspects of Space and Territoriality - the Settlement District». En: Tor - Journal of Archæology 29 (1997), pp. 389-437.

Brink, Stefan: «Land, bygd, distrikt och centralort i Sydsverige». En: Lars Larsson, y Birgitta Hårdh (ed.), Centrala platser,centrala frågor: Samhällsstrukturen under järnåldern.

En vänbok till Berta Stjernquist. Stockholm: Almqvist & Wiksell International, 1998

(Acta Archaeologica Lundensia Ser. in 8 Nr. 28 / Uppåkrastudier Nr. 1.)

Byock, Jesse: «Sigurðr Fáfnisbani: An Eddic Hero Carved on Norwegian Stave Churches». En: Teresa Pàroli (editora), The Seventh International Saga Conference. Spoleto: Centro Italiano di Studi Sull'Alto Medioevo, 1990. Pp. 619-628.

Faltings, Volkert F.: Nordfriesische Grabhügelnamen mit anthroponymem Erstglied - Zur

Form und Flexion älterer nordfriesischer Rufnamen. Odense: Odense University

Press, 1996 (NOWELE. Supplement. Bd. Nr. 14.)

Finch, Ronald G.: «The Treatment of Poetic Sources by the Compiler of Vǫlsunga Saga». En: Saga-Book of the Viking Society for Northern Research 16 (1965), pp. 315-353. Gottzmann, Carola R.: «Völsunga saga - Legendary History and Textual Analysis”. En: Eva

Rode (ed.), Fourth International Saga Conference. München: Institut für Nordische Philologie der Universität München, 1979. Pp. 1-18 (cada artículo tiene su propia paginación).

Gutenbrunner, Seigfried: «Heldenleben und Heldendichtung – eine Nachlese zu Otto Höflers

Rökbuch ». En: Zeitschrift für Deutsche Philologie 73 (1954), pp. 365-406.

Heizmann, Wilhelm: «Lein(en) und Lauch in der Inschrift von Fløksand und im Vǫlsa þáttr». En: Heinrich Beck, Detlev Ellmers y Kurt Schier (ed.), Germanische

(11)

Religionsgeschichte - Quellen und Quellenprobleme. Berlin/New York: Walter de

Gruyter, 1992 (Ergänzungsbänder zum Reallexikon der Germanischen Altertumskunde. Band Nr. 5.), Pp. 365-395.

Herrmann, Paul: «Einleitung». En: Nordische Nibelungen. Jena: Diederichs, 1923 (Sammlung Thule. Bd. 21), pp. 8-24.

Jacoby, Michael: wargus, vargr, “Verbrecher”, “Wolf” - eine sprachgeschichtliche

Untersuchung. Uppsala: Almqvist och Wiksell, 1974 (Acta Universitatis Upsaliensis.

Studia Germanistica Upsaliensia 12.)

Kristjánsson, Jónas: «Sigurðar saga and the Prose Passages in Codex Regius”. En: Eva Rode (ed.), Fourth International Saga Conference. München: Institut für Nordische Philologie der Universität München, 1979. Pp. 1-17 (cada artículo tiene su propia paginación).

Kålund, Kristian: Katalog over de oldnorsk-islandske håndskrifter i det store Kongelige

bibliotek og i Universitetsbiblioteket (uden for den Arnamagnæanske samling) samt den Arnamagnæanske samlings tilvækst. København: Udgivet af Kommissionen for

det Arnamagnæanske Legat, 1900. Pp. 236-237.

Reichert, Hermann: «Welche Nibelungen zogen nordwärts oder: wie kamen die Nibelungen in Norwegen an?». En: Klaus Zatloukal (ed.), Drittes Pöchlarner Heldenliedgespräch

- Die Rezeption des Nibelungenliedes. Wien: Fassbaender, 1995 (Philologica

Germanica. Bd. Nr. 16). Pp. 157-171.

Ruggerini, Maria Elena: «L’eroe germanico contro avversari mostruosi: tra test e iconografia». En: Teresa Pàroli (ed.), La funzione dell’eroe germanico: storicità,

metafora, paradigma. Atti del convegno internazionale di studio Roma, 6-8 maggio

1993. Roma: Casa Editrice ‘Il Calama’, 1995 (Philologia. Vol. 2.). Pp. 202-257.

Schröder, Franz Rolf: Untersuchungen zur germanischen und vergleichenden

Religionsgeschichte. Vol. 1: Ingunar-Freyr. Tübingen: J.C.B. Mohr, 1941.

Schröder, Franz Rolf: «Mythos und Heldensage». En: Germanisch-Romanische Monatsschrift 36 (1955), pp. 1-21.

See, Klaus von: «Die kulturideologische Stellung der Vǫlsunga ok Ragnars Saga». En: Heiko Uecker (editor): Studien zum Altgermanischen – Festschrift für Heinrich Beck. Berlin: Walter de Gruyter, 1994 (Ergänzungsbände zum Reallexikon der germanischen Altertumskunde. Ergänzungsband Nr.11). Pp. 584-600.

Strömbäck, Dag: Sejd - textsudier i nordisk religionshistoria. Stockholm: Geber, 1935 (Nordiska Texter och Undersökningar. Bd. 5.)

Vries, Jan de: «Über das Verhältnis von Óðr und Óðinn». En: Zeitschrift für Deutsche Philologie 73 (1954), pp. 337-353.

(12)

Wagner, Norbert: Studien zu den ersten Kapiteln der Vǫlsunga saga. Würzburg: Diss. 1955 Wagner, Norbert: «Zu den Personennamen im Waltharius - Zwischen Textkritik und

Namenkunde». En: Karl-Friedrich Kraft, y Eva-Maria Lill, y Ute Schwab (ed.),

Triuwe - Studien zur Sprachgeschichte und Literaturwissenschaft. Gedächtnisbuch

für Elfriede Stutz. Heidelberg: Heidelberger Verlagsanstalt, 1992 (Heidelberger Bibliotheksschriften. Band Nr. 47.). Pp. 109-125.

Wieselgren, Per: Quellenstudien zur Völsungasaga. Tartu (Dorpat): 1935.(Tartu Ülikool: Eesti Vabariigi Tartu Ülikool toimetused / B ; 34,3.37,5.38,2.)

Wieselgren, Per: «Völsungasaga und Liederlücke». En: Arkiv för Nordisk Filologi 50 (1934), pp. 70-89.

Wilken, Ernst (editor): Die prosaische Edda im Auszuge nebst Vǫlsunga-saga und

Nornagests-þáttr. Mit ausführlichem Glossar herausgegeben von E.W. Teil 1: Text

(1877). Teil 2: Glossar (1883). Paderborn: Verlag von Ferdinand Schöningh (Bibliothek der ältesten Deutschen Litteratur-Denkmäler. XI. Band)

Williams, D. G. E.: «The dating of the Norwegian leiðangr system: a philological approach». En: NOWELE 30 (1997), pp. 21-25.

Zoëga, Geir Thomas: A Concise Dictionary of Old Icelandic. Oxford at the Clarendon Press, 1990.

(13)

I.

DE SIGI, EL HIJO DE ÓÐINN*

Aquí empieza nuestra historia1, que trata del hombre que se llamaba Sigi2, de quien se decía que era hijo de Óðinn. También aparece en esta historia otro hombre que se llamaba Skaði3. Era poderoso y muy acaudalado, aunque Sigi era más poderoso y de más alta alcurnia, según se contaba en aquella época.

Skaði tenía un esclavo al que, de alguna manera, también debemos mencionar en esta historia. Se llamaba Breði4. Era concienzudo en todo lo que tenía que hacer. Tenía tanta habilidad y destreza como aquellos de los que se pensaba que eran más hábiles y diestros que él o incluso más todavía.

Se dice que un día Sigi salió a cazar con este esclavo de Skaði y estuvieron cazando todo el día hasta la tarde. Pero cuando, al anochecer, reunieron sus respectivos botines, resultó que Breði había cazado muchas [más piezas y mejores que Sigi, lo que disgustó a éste grandemente, y pensó que

*. Seguimos la división en párrafos del texto según la versión de Thorsson 1985. [Nota de los trad.

1. En la presente traducción, optamos por traducir el vocablo norreno saga con el vocablo español historia porque creemos que son estos dos vocablos los que mejor se corresponden semánticamente. Por tanto, hemos optado por no traducir el mencionado vocablo norreno por el norrenismo del español saga, vocablo que preferimos usar únicamente como designación de un género literario. [Nota de los trad.

2. El nombre significa Victoria. Este substantivo es masculino en las lenguas germánicas. [Nota de los trad.

3. En la Edda de Snorri y en las Vǫlsungarímur, Skaði es el nombre de la hija del gigante Þjazi y esposa del dios Njǫrðr, con el que vivió durante un cierto tiempo, en su fortaleza-mansión de Nóatún. Skaði significa en principio “daño, pérdida”, pero pudo tener el significado del anglosajón sceaða “ladrón, bandido”. Tanto el significado abstracto como el concreto cuadran poco con el carácter de este perso-naje mítico, por lo que asumimos que si bien este nombre propio Skaði es homófono del nombre común skaði “daño; ladrón”, sin embargo, es distinto de él en cuanto a su etimología y a su significado original, que, a nuestro entender, debió de ser “caudal, abundancia, rendimiento, riqueza”, o “fértil, productivo”, con lo que dicha palabra estaría emparentada con el eslavo eclesiástico antiguo skotъ “ganado; bestia de carga”, ruso скот, скотина “ganado” Igualmente, asumimos que este nombre propio se halla detrás del nombre de la tribu de los Chaedini, (variantes griegas: Χαιδειvoί, Χαιδιvoί y Χαδειvoί) que Ptolomeo de Alejandría sitúa en la Península Escandinava. Creemos que la forma originaria era Χαδειvoί, y que la forma norrena Skaði presenta, respecto a la ptolomeica, una s- móbil. Es muy posible que Skaði dé nombre a Escandinavia, topónimo que significa literalmente “la isla de Ska[n]ði” -recordemos que inicialmente se pensaba que era una isla, no una península-; según nuestra interpretación: “la isla fértil”. [Nota de los trad.

(14)

resultaría algo extraordinario5 que un esclavo hubiera cazado más que él, así que, por esta razón, le atacó y le mató, escondiendo a continuación el cadáver en un banco de nieve]6.

Al caer la noche regresó a casa y dijo que Breði se había alejado de él a caballo en direccion al bosque, “y desapareció de mi vista y ya no sé nada más de él”. Skaði desconfió de las palabras de Sigi y supuso que podría estar mintiendo y que Sigi le había matado a su esclavo Breði. Reunió un grupo de hombres para buscarle y la búsqueda terminó con el hallazgo del cadáver en el banco de nieve, y Skaði dijo que ese banco de nieve debería llamarse, en lo sucesivo, Breðafǫnn, lo que la gente ha venido haciendo desde entonces e incluso se llama así cualquier banco de nieve que sea grande7. De esta manera se descubrió que Sigi había matado y asesinado8 al esclavo. Entonces le declararon malhechor en los lugares sagrados9 con lo que Sigi ya no pudo continuar por más tiempo en su casa junto a su padre. Éste, Óðinn, le siguió en su destierro tanto tiempo como pudo, y sólo le dejó después de haberle

5. Con lo que puede darse por sentado que el hecho correría de boca en boca, lo que aumentaría el ridículo de Sigi. [Nota de los trad.

6. El texto de la página del manuscrito norreno deja de ser legible después de la frase “þá hafði Breði veitt miklu fleira”. Hemos traducido las últimas nueve líneas de la página de acuerdo con la restitución de las mismas que figura en la copia moderna, ya en papel, del manuscrito: ok meira en Sigi, hvat honum líkaði stórilla, ok segir, at sik undri, at einn þræll skuli sik yfirbuga í dýraveiði. Hleypr því at honum ok drepr hann. Dysjar síðan líkit í snjófǫnn. [Nota de los trad.

7. Efectivamente, en islandés moderno, continúa existiendo el vocablo breðafönn con el que se designa un banco de nieve helada, un montón de nieve helada (hjarnbreiða). [Nota de los trad.

8. En el texto islandés se usan dos vocablos aparentemente sinónimos: drepa y myrða. El primero designaba el acto de cometer un homicidio (manndráp) y, en especial, un homicidio que el asesino declaraba ante la comunidad, que no lo oculta, mientras que con el segundo se designaba el homicidio que no se declaraba o morð, -un asesinato que, por tanto, su autor ocultaba-, así como el cometido con alevosía o durante la noche. [Nota de los trad.

9. La expresión norrena kalla einhvern varg í véum que aparece en el texto, era la forma de declarar oficialmente a alguien como desterrado. El vargr es originariamente el asesino o morðingi, es decir, el que había cometido un morð. A diferencia del que había cometido un manndráp (que era llamado bani, homicida), no podía acogerse a las leyes consuetudinarias que regulaban los casos de homicidio y, por tanto, no podía tratar de llegar a un arreglo o componenda (normalmente económica) con la familia del asesinado. Por tanto, y a diferencia del bani, el vargr era desterrado, se convertía en un exiliado y se le obligaba a vivir lejos de toda comunidad humana, lo que, normalmente, equivalía a su muerte con la llegada del invierno. Con el paso del tiempo, el término vargr pasó en la Escandinavia germánica de significar desterrado a significar lobo. [Nota de los trad.

(15)

conseguido unos barcos de guerra.

A partir de entonces, Sigi empezó a llevar a cabo expediciones de saqueo con la flota que su padre le había conseguido antes de separarse de él, y de cada una de sus expediciones volvió victorioso. Y luchando, con el tiempo llegó a conseguir un reino de amplios dominios. Y después de esto dispuso un buen matrimonio y se convirtió en un rey poderoso y grande y reinó sobre el Húnaland10 siendo el más más grande de todos los guerreros. Tuvo un hijo con su mujer al que pusieron el nombre de Rerir11. Éste creció junto a su padre y lo hizo rápidamente tanto en valor como en destreza.

Sigi se fue haciendo viejo. Tenía muchos enemigos12 y, a la postre, aquellos en los que más había confiado -los hermanos de su mujer-, se confabularon contra él. Le atacaron cuando él menos lo esperaba, por lo que se hallaba acompañado de poca gente que pudiera defenderle. Los atacantes le vencieron dada la superioridad de sus fuerzas. En esta lucha Sigi cayó con todos los miembros de su guardia personal13. Rerir, su hijo, no corrió peligro durante estos hechos, sin embargo, después de los mismos procuró reunir una gran tropa entre sus amigos y los caudillos14 del país, de manera que después de la muerte de su padre Sigi, se hizo con la dignidad real y con el reino. Y tan pronto como

10. Tradicionalmente, se ha interpretado este reino, Húnaland, como el reino de Átila, rey de los hunos. Sin embargo, investigadores como Heinz Ritter-Schaumburg, creen que el topónimo no hace referencia al país de los hunos, sino a la región de Hünen, situada en la Baja Alemania, en la Westfalia actual, y consiguientemente, Ritter-Schaumburg propone que el término no se traduzca como “país de los hunos” sino como “reino de Hünen” o “país de Hünen”. [Nota de los trad.

11. Nombre parlante. Se suele interpretar como derivado de raust “voz (ronca)”: el vociferador (con voz ronca), el aullante. Sería una designación metafórica de la “ventisca”, “ráfaga huracanada”, y estaría emparentado con el inglés roar. [Nota de los trad.

12. El término norreno que aparece en el original es ǫfundarmaðr, un término con el que no se designa el enemigo declarado sino el oculto, aquel que desea mal a alguien ocultamente. [Nota de los trad.

13. La hirð era el nombre que se daba a la milicia o guardia personal de un rey o de un noble muy poderoso. Sin embargo, una hirð no sólo estaba compuesta por guerreros, sino también por escaldas y otros dignatarios. El rey contaba con esta guardia -que le acompañaba siempre- para su defensa personal; a parte, contaba con el lið, que podríamos traducir como “hueste o ejército real permanente” y el leiðangr, el ejército reunido mediante una leva. Después de la muerte de su padre, lo primero que hace Rerir es reunir un lið con el que asegurar su condición de rey. [Nota de los trad.

14. Landshǫfðingjar en el original. Éstos eran los grandes señores nobles del país, los cabezas de las grandes familias nobles del país. [Nota de los trad.

(16)

le pareció que había afianzado su condición y su posición en el reino, se acordó del asunto que tenía pendiente con sus tíos maternos, los que habían matado a su padre. El nuevo rey reunió entonces un gran ejército y atacó con esta hueste a sus parientes considerando que si él, al hacer esto, demostraba tener en muy poco a sus parientes, éstos, al fin y al cabo, habían sido los primeros en obrar mal con él: y así llevó a cabo su propósito y no abandonó la reyerta hasta que hubo matado a todos los que habían sido los asesinos de su padre por más espantoso que este hecho resulte en todos los sentidos. Y entonces obtuvo el dominio del país, y con él poder y riqueza, y se convirtió en un hombre más poderoso aún de lo que había sido su padre.

Rerir amasó un gran botín y tomó una esposa que parecía ser la adecuada para él; pero después de haber estado juntos durante mucho tiempo, no habían podido tener ningún hijo que fuera su heredero. Como esto les causaba un gran pesar, rogaron a los dioses muy fervorosamente que pudieran tener un hijo. Y se dice que Frigg15 oyó sus rogativas y contó a Óðinn lo que aquellos dos pedían. Él no se mostró indeciso: cogió a una de sus óskmeyjar16, hija del gigante Hrímnir17, y poniéndole una manzana en la mano le pidió que la llevase al Rey. Ella, después de coger la manzana, se puso un hamr de corneja18 y voló hasta

15. Frigg era la protectora de los matrimonios. [Nota de los trad.

16. Las óskmeyjar eran las valquirias de Óðinn. Literalmente, el vocablo significa “doncella deseada” o “doncella de los deseos”; como término no mitológico, óskmey era sinónimo de “stjúpdóttitr” “hijastra”; como término mitológico es posible que el primer elemento de la palabra tenga que ver originariamente con el teónimo Óski, uno de los nombres de Óðinn, con lo que el compuesto significaría en realidad “doncella de Óski” y por tanto, doncella de Óðinn”. En el capítulo II se nos da el nombre de esta valquiria: Hljóð, que literalmente significa “sonido, fragor”. [Nota de los trad.

17. El nombre de este gigante tiene dos etimologías posibles: Si se ve en él una trasposición a nombre pro-pio de la palabra (poética) hrímnir “fuego”, un derivado del substantivo hrím “hollín”, este gigante sería una personificación del fuego. Si, por el contrario, se ve en el gigantónimo un derivado del substantivo hrím “escarcha”, el nombre del gigante significaría “el cubierto de escarcha” y podría ser una personificación del invierno. Puesto que no sabemos más cosas acerca de él, es imposible decidirse por una u otra interpretación del nombre. Sin embargo, debemos decir que hrímnir es también una designación de dos animales, el halcón y el jabalí, y que uno de los nombres de Óðinn es Viðhrímnir “el hrímnir de los bosques”. [Nota de los trad.

18. El término hamr (plural: hamir) designaba originariamente “la piel (de un animal)” y especialmente “la piel de un pájaro con su plumaje”. Entre los pueblos norrenos existía la creencia, muy extendida, de que podía haber hamir mágicos, que una persona podía ponerse. Al ponérse un hamr –entendiendo el

(17)

donde se hallaba el Rey, que estaba sentado en lo alto de un otero. Dejó caer la manzana sobre las rodillas del Rey. Este la cogió y se imaginó lo que aquello debía de significar. Bajó del otero19 y se dirigió a su casa, hacia donde estaban sus hombres, y, encontrándose a la Reina, ambos comieron20 juntos algo de aquella manzana.

II.

EL NACIMIENTO DE VǪLSUNGR

Según se cuenta, la Reina descubrió pronto que estaba embarazada. Sin embargo, cuando hubo salido de cuentas, no podía dar a luz. Entonces sucedió que Rerir tuvo que participar en una expedición de guerra, como es costumbre habitual entre los reyes, a fin de mantener la paz en su reino; y llegó la noticia de que Rerir había enfermado en el transcurso de esta expedición y había muerto y se suponía que había regresado a la morada de Óðinn, lo que a muchos les parecía, en aquellos días, algo agradable.

Pero la enfermedad21 de la Reina continuó igual que antes, de manera que no podía dar a luz; y pasó seis inviernos22 con esta enfermedad, al cabo de los cuales sintió que ya no podía continuar viviendo, y entonces pidió que la abrieran y sacaran al niño, y se hizo así como pedía. Fue un varón y, tal y como era de esperar, ya estaba muy crecido cuando lo sacaron del vientre de su madre. Se cuenta que el niño besó a su madre antes de que ella muriera. Se le puso nombre y se le llamó Vǫlsungr 23 y fue rey del Húnaland después de su padre.

término ya fuera como el pellejo de un pájaro determinado o el de otro animal-, la persona que se lo ponía se convertía en aquel animal. Así, la valquiria, al ponerse un krákuhamr, un “pellejo de corneja”, adopta la apariencia de una kráka “corneja”. [Nota de los trad.

19. Los norrenos solían construir sus casas cerca de un haugr “montículo, elevación del terreno”, desde el que se podía vigilar toda la hacienda. El pasaje hace referencia a este montículo. [Nota de los trad. 20. El texto original dice literalment ok etr þat epli sumt que significa “y come algo de la manzana”. Sin

embargo, podemos suponer que no sólo el Rey prueba de aquella manzana, sino también la Reina, de ahí que hayamos optado, en nuestra traducción, por corregir el pasaje del manuscrito en ok eto þat epli sumt “y comen [los dos] algo de la manzana”. [Nota de los trad.

21. El embarazo se consideraba una enfermedad (vanheilsa). [Nota de los trad. 22. En el mundo germánico se contaban los años por inviernos. [Nota de los trad.

(18)

Creció muy rápidamente, convirtiéndose pronto en un joven fuerte y valiente en todo aquello de lo que se creía que requería virilidad y coraje; se convirtió en el más grande de todos los guerreros y salía siempre victorioso de las batallas que libraba en sus incursiones de saqueo.

Más adelante, cuando llegó a la edad núbil, Hrímnir, el gigante, le envió a su hija Hljóð, que ya hemos mencionado anteriormente cuando había llevado la manzana a Rerir, el padre de Vǫlsungr. Él se casó con ella y ambos vivieron juntos durante mucho tiempo en buena convivencia matrimonial. Tuvieron diez hijos y una hija; el primogénito se llamó Sigmundr, y la hija, Signý24, y estos

germánicas lo atestigua su mención en alemán antiguo (Wėlisunc) y en inglés antiguo (Wælsing), pero este hecho no ayuda a arrojar luz sobre su origen último. El nombre es claramente, dado su sufijo, un patronímico, y significa “el hijo de, el descendiente de >/<Wėlis->/<Wæls->”. La raíz <vǫls->/<Wėlis->/<Wæls->, sin embargo, es de origen obscuro y, además, no presenta un origen unitario: la forma norrena vǫls- remonta a un ← *walus- (una forma que recuerda al gótico walus y al propio norreno occidental antiguo vǫlr; el parentesco, sin embargo, no es posible dado que la –s de *walus- pertenece al radical, y una ampliación de la raíz con un infijo *-s-, que explicara la forma *walus- norrena, nos parece improbable dado que también tendríamos que asumirla para las formas del germánico meridional, pero en ellas el vocalismo en –i– no resulta fácilmente explicable), mientras que las formas propias del germánico meridional remontan a ← *walis-. Habitualmente se la asocia con el adjetivo gótico walisa “elegido; auténtico, genuino” (adjetivo que traduce el griego γνήσιος en Filipenses 4:3), con lo que el andrónimo significaría “el hijo del Elegido”. Sin embargo, se ignora el por qué de este epíteto del padre. Según investigadores como Franz Rolf Schröder y Jan de Vries, el primitivo sería el substantivo vǫlsi “pene, verga del caballo”, emparentado con el inglés antiguo weal “pene”. En este caso, el significado del nombre sería “el descendiente del Gran Falo”. Había un dios que se adoraba en forma de falo: Freyr. Desde esta perspectiva, Vǫlsungr podría interpretarse como “el descendiente del dios Freyr”. Sin embargo, no consta en ninguna parte que fuera este dios el iniciador de la genealogía, lo que resultaría muy extraño de ser realmente así. Finalmente, Vǫlsungr podría significar “descendiente del Caballo” (entendiendo vǫlsi como “pars pro toto”), en referencia al que sería el animal totémico del clan. En el Völsaþáttr, contenido en la Flateyjarbók, un manuscrito escrito hacia el año 1390, se describe un episodio de la vida de San Óláfr Haraldsson el Gordo, en la que él asiste a una curiosa adoración familiar de la verga de un caballo, conservada después de la matanza del animal.

Llegados aquí, querríamos añadir a todo lo dicho que nuestra propia interpretación del nombre va por otros derroteros: en nuestra opinión, se trataría de un derivado de la raíz indoeuropea *√u̯el- “rasgar, desgarrar, matar” y significaría “el que hiere, el que mata”. El nombre podría hacer referencia a Óðinn, el dios psicopompo (“el que mata en las batallas”), al lobo, que es “el animal que desgarra, el que mata desgarrando” o al “hijo que nació desgarrando y matando a la madre”, es decir, “el hijo nacido por cesárea” (y por tanto, predispuesto a grandes hazañas). Existen razones -que no podemos aducir aquí por falta de espacio-, que apoyan la validez de cada una de estas hipótesis.

Finalmente, querríamos mencionar que en islandés moderno, la palabra völsungur se utiliza para designar al elanio azul, una ave rapaz muy parecida a nuestro cernícalo. Sin embargo, ignoramos cuándo empezó a dársele este uso para el que no hemos sabido encontrar ejemplos en la lengua medieval. [Nota de los trad.

24. Sigmundr significa “protección en los combates”, Signý “nueva en la victoria”, o, “la nueva Sigmundr”. El substantivo sigr significaba originariamente “combate” y posteriormente se especializó

(19)

dos eran gemelos, y en todos los aspectos fueron los más preeminentes y más bellos de los hijos del rey Vǫlsungr, aunque todos ellos fueron grandes y poderosos como se viene contando desde antiguo. Mucho se ha ensalzado cómo los hijos de Vǫlsungr fueron hombres de una desmesurada belicosidad y, sobrepasaron a la mayor parte de los hombres de los que se habla en las leyendas de los tiempos antiguos, tanto en conocimientos como en destreza y en energía.

Se cuenta que el rey Vǫlsungr hizo contruir una hǫll25 excelente en cuyo centro se levantaba un gran árbol26. Sus ramas, pletóricas de hermosas flores, salían a fuera elevándose por encima del tejado de la hǫll mientras que el tronco estaba dentro de la hǫll: a este árbol se le llamaba Barnstokkr27.

III.28

en “combate victorioso”, “victoria”. [Nota de los trad.

25. Las hallir eran las grandes casas de reyes y nobles, mientras que las de la gente humilde recibían el nombre de skálar (singular: skáli “cabaña, barraca”) o eldhús. Funcionalmente equivaldrían a nuestros palacios; sin embargo, su arquitectura dista mucho de lo que nosotros entendemos por tal construcción; por ello, hemos decidido incorporar el vocablo norreno al español, ya que designa un tipo de construcción que realmente no existe en nuestra cultura. En Brink 1996 se pueden ver diversas reproducciones de este tipo de edificio. [Nota de los trad.

26. El texto original habla de una eik, un roble. Sin embargo, y dado que los robles no florecen með fǫgrum blómum “con bellas flores”, y que en el capítulo siguiente se diga que este mismo árbol era un apaldr, un manzano, se suele interpretar el vocablo como sinónimo del genérico tré “árbol”. Por tanto, traducimos de acuerdo con esta interpretación de la palabra, es decir, entendemos la palabra como genérico de ‘árbol’. [Nota de los trad.

27. Barnstokkr o branstokkr es un término de significado controvertido en el seno de la filología germánica. Este vocablo sólo aparece en esta obra (dos veces, la segunda es al final del capítulo XIII) y en el manuscrito siempre aparece abreviado, de manera que tanto es posible leer barn- como bran-. La mayor parte de filólogos leen barnstokkr y lo traducen como “tronco de los hijos”: bajo este árbol se realizarían los partos o con sus ramas se realizaría algún rito destinado a que el parto transcurriera sin contratiempos. Otros lo interpretan como el “tronco-hijo” y relacionan este árbol con el origen divino de los Vǫlsungar: el barnstokkr o “tronco-hijo”, sería entonces el retoño terrenal del manzano de la eterna juventud que la diosa Iðunn cuidaba en Ásgarðr y estaría relacionado con una antigua religión basada en la fertilidad (más adelante se designa al árbol con el nombre de apaldr que significa precisamente manzano, que, como es conocido, es un árbol que juega un papel importante en las religiones de la fertilidad). Por otra parte, los que leen bran- relacionan este primer constituyente del compuesto con el verbo brenna “arder; quemar” y relacionan el árbol con el fuego que ardía en el hogar de la hǫll: o bien estaría muy cerca del hogar o bien el tronco se emplearía como leña para el fuego. En este último caso, el árbol tendría un carácter extraordinario, mágico, que quedaría resaltado por el hecho de que, aún ardiendo, las ramas del árbol continuarían floreciendo.

Finalmente, la palabra podría enmendarse en brandstokkr “el tronco de la espada”, en alusión a la espada que clavará en él el dios Óðinn. [Nota de los trad.

(20)

Había un rey que se llamaba Siggeirr29. Reinaba sobre el Gautland30. Era un rey poderoso, con muchos súbditos. Marchó a encontrarse con el rey Vǫlsungr y le pidió la mano de Signý. Al rey le gustó la petición e igualmente a sus hijos, pero ella se sintió poco inclinada a aceptarla, aunque pensaba acatar la decisión de su padre, tal y como venía haciéndolo en los asuntos que la concernían. Y al rey le pareció bien dársela en matrimonio y fue desposada con el rey Siggeirr.

Y cuando llegó el momento de realizar esta boda y el festejo, el Rey Siggeirr tuvo que desplazarse hasta la morada del rey Vǫlsungr. El Rey hizo preparar para el banquete nupcial las mejores viandas y cuando todo estuvo preparado, en el día acordado para la boda llegaron los invitados de ambos reyes. Acompañaban al Rey Siggeirr muchos hombres honorables. Se cuenta que se encendieron grandes fuegos a lo largo de la hǫll, en cuyo centro se alzaba el gran manzano31, tal y como ya se ha referido anteriormente.

Se cuenta que, estando sentados los hombres junto a los fuegos durante aquella velada, entró en la hǫll un forastero a quien nadie conocía. Aquel hombre iba vestido de la siguiente manera: llevaba una hekla32moteada, unos pantalones de lino atados por debajo de las rodillas e iba descalzo. Llevaba la cabeza cubierta con un sombrero de anchas alas. Era muy canoso33 y viejo y sólo tenía un ojo. El hombre, que llevaba una espada en las manos, se dirigió hacia el barnstokkr, la desenfundó y la hundió de un golpe en el tronco del árbol hasta la empuñadura. Nadie se atrevió a darle la bienvenida.

Entonces él tomó la palabra diciéndoles: “Regalo esta espada al que sea capaz de sacarla del tronco de este árbol, y sepa que nunca empuñará mejor

29. “Lanza victoriosa”. [Nota de los trad.

30. El País de los Gautar. Es el actual Götland, una región del suroeste (Västergötland) y sureste (Östergötland) de Suecia. El Västergötland se considera “la cuna de Suecia”. [Nota de los trad.

31. Cf. la nota nº 26. [Nota de los trad.

32. La hekla era una especie de capa sin mangas provista de una caperuza. [Nota de los trad.

33. El texto norreno habla de hárr “canoso”. Sin embargo, y dado que se dice que llevaba la cabeza cubierta con un sombrero de anchas alas, podemos suponer que tal vez ello impedía que le vieran el cabello y que por tanto, podríamos estar ante un error del copista por hár “alto”. [Nota de los trad.

(21)

espada con sus manos que ésta”.

Tras esto, el anciano salió de la hǫll, y nadie sabía quién era34 ni a dónde iba. Enseguida todos se levantaron y lo dejaron todo para coger la espada pensando que se la llevaría el que llegara primero a ella. Los más nobles y excelentes lo intentaron primero, y lo hicieron uno tras otro. Sin embargo, ninguno de los que fueron a cogerla apenas consiguió nada más que hacer que se moviera un poco en el momento de agarrarla. Pero cuando fue Sigmundr, el hijo del rey Vǫlsungr, y la cogió y tiró de ella, sacó la espada del tronco del árbol y fue como si la espada, ante él, se hubiera soltado por sí misma. El arma les pareció a todos tan buena que ninguno de ellos creía haber visto jamás otra espada igual de buena y Siggeirr ofreció por ella tres veces su peso en oro.

Pero Sigmundr dijo: “Habrías podido cogerla igual que yo si te hubiera correspondido a ti el llevarla, pero ahora, y puesto que ha llegado antes a mis manos, ya no la conseguirás nunca, ni aunque me ofrezcas por ella todo el oro que tengas”.

El rey Siggeirr se llenó de ira al oír estas palabras y pensó para sí que la respuesta dada había sido muy insultante. Sin embargo, y porque era de natural taimado, hizo como si no hubiera oído lo dicho, pero aquella misma noche tramó el arreglo de cuentas que más tarde realmente se cumplió.

IV.35

Se cuenta que el rey Siggeirr aquella noche se acostó con Signý. Al día siguiente hizo buen tiempo y, en vista de ello, el rey Siggeirr dijo que quería regresar a sus dominios y que no quería esperar más, no fuera cosa que el viento arreciara e hiciera el mar infranqueable. Y no se cuenta que el rey Vǫlsungr -o sus hijos- trataran de disuadirle, y ello tanto más cuanto que se daban cuenta de que Siggeirr no quería nada más que abandonar los festejos.

34. El lector reconoce sin embargo en el anciano al dios Óðinn, el dios tuerto.[Nota de los trad. 35. El epígrafe o título de este capítulo no se puede leer en el manuscrito. [Nota de los trad.

(22)

Entonces Signý dijo a su padre: “No albergo ningún deseo de partir con Siggeirr, ni mi corazón se alegra cuando pienso en él, y sé por mi don de vidente, que es propio de nuestra familia, que por culpa de esta boda nos sobrevendrá una gran calamidad si no rompemos el matrimonio inmediata-mente”.

“No deberías hablar así, hija”, dijo él, “porque sería una gran vergüenza, tanto para él como para nosotros, que lo rompiéramos sin que él haya dado causa para ello. Y si el matrimonio se deshace de esta manera, nosotros ni podremos confiar en él ni disfrutar de su amistad y nos lo hará pagar de la peor manera que pueda. Lo único oportuno en este asunto es mantener nuestra parte del trato”.

El Rey Siggeirr se preparó para el viaje de regreso, pero antes de que dejaran los festejos, invitó al Rey Vǫlsungr, su suegro, y a todos sus hijos a que le visitaran en el Gautland al cabo de tres meses y que llevaran consigo tanta mesnada como desearan y juzgaran acorde con su honor. De esta manera, el rey Siggeirr quería compensar que había acortado la fiesta nupcial al no haber querido quedarse más que una sola noche: obrar de esta manera no es algo que se corresponda con la costumbre de los hombres. El rey Vǫlsungr prometió ir en la fecha fijada. Y suegro y yerno se separaron y el rey Siggeirr regresó a casa con su mujer.

V.36

LA MUERTE DE VǪLSUNGR [...]

Se cuenta que el rey Vǫlsungr y sus hijos partieron en la fecha señalada hacia el Gautland, según se lo había pedido el rey Siggeirr, su mágr37, y lo hicieron en tres barcos, todos ellos bien dotados de hombres. Tuvieron una travesía feliz y

36. En el manuscrito sólo se pueden leer las dos primeras palabras del antiguo epígrafe de este capítulo: Fall Vǫlsungs... [Nota de los trad.

37. Término genérico con el que se designaba, en norreno occidental antiguo, a los parientes políticos, independientemente de la relación existente entre ellos. El término, por tanto, servía para designar por igual al cuñado, al yerno y al suegro. [Nota de los trad.

(23)

llegaron al Gautland cuando ya estaba anocheciendo.

Aquella misma noche, Signý, la hija del rey Vǫlsungr, se dirigió al encuentro de su padre y de sus hermanos para poder hablar con ellos a solas y les contó lo que tramaba el rey Siggeirr y que había ido reuniendo un ejército muy nutrido “y”, -les dijo-, “trama traicionaros. Por ello, os ruego que regreséis a vuestros dominios y que reunáis en ellos una hueste lo más poderosa posible y que con ella regreséis y os venguéis; no corráis ningún riesgo porque no podréis escaparos de su traición a no ser que sigáis el consejo que os he dado”.

El rey Vǫlsungr le respondió: “El mundo entero dará fe de que di, cuando todavía no había nacido, la palabra de que no huiría por miedo ni del fuego ni del acero, lo que he mantenido hasta ahora. ¿Por qué no debería continuar cumpliendo lo prometido ahora que estoy viejo? Las chicas no se mofarán nunca de mis hijos porque un día hubieran tenido miedo de su propia muerte, porque todo hombre debe morir algún día, y nadie puede evitar la muerte cuando le ha llegado la hora. Mi consejo es que no huyamos sino que nos defendamos lo más valerosamente que nos sea posible. He entrado en más de cien batallas, unas veces con más hombres a mi lado y otras con menos, pero siempre ha sido mía la victoria: y no se cuenta ni contará de mí que jamás huyera o suplicara la paz”.

Entonces Signý se puso a llorar amargamente y les rogó que no la obligaran a regresar junto al rey Siggeirr.

Pero el rey Vǫlsungr le respondió: “Regresarás junto a tu esposo y permanecerás junto a él, sea lo que sea lo que nos suceda a nosotros”.

Así pues, Signý regresó a su casa y ellos se dispusieron a pasar aquella noche en los barcos. Y a la mañana siguiente, cuando se hizo de día, el rey Vǫlsungr ordenó a todos sus hombres que se levantasen y que desembarcaran y que se aprestasen para el combate. Todos desembarcaron, armados completamente, y no tuvieron que esperar mucho tiempo a que se presentara el

(24)

rey Siggeirr con toda su hueste y entonces empezó un combate muy encarnizado entre ellos. El rey Siggeirr instaba, lo más ardorosamente que podía, a su hueste a que avanzara. Por la otra parte, se cuenta que el rey Vǫlsungr y sus hijos cargaron aquel día ocho veces contra las filas de las huestes del rey Siggeirr golpeando con ambas manos cuando las atravesaban38. Pero cuando se disponían a arremeter por novena vez, sucedió que el rey Vǫlsungr cayó en medio de sus hombres y a partir de ese momento fueron cayendo todos los demás de su hueste a excepción de sus diez hijos porque la fuerza de sus contrincantes era mucho mayor a la que se hubieran podido enfrentar con éxito. Así pues, todos sus hijos fueron cogidos prisioneros y, después de atarlos, se los llevaron de allí.

Signý se enteró de que su padre había caído, de que habían hecho prisioneros a sus hermanos y les habían condenado a muerte. Entonces, pidió al rey Siggeirr hablar a solas con él.

Signý le dijo: “Quiero pedirte lo siguiente: que no hagas matar a mis hermanos inmediatamente. Déjalos por ahora en el cepo39 porque me viene a la mente aquel dicho que dice “el ojo se alegra de lo que ve”40, y no es que pida para ellos más vida porque sé que mi ruego no serviría de nada”.

A lo que Siggeirr le respondió: “No estás en tus cabales o eres estúpida pidiendo para tus hermanos más sufrimientos de los que padecerían si se les matara hoy41. Y sin embargo, te lo concederé porque me parece mejor que sus

38. La forma de luchar norrena descrita consistía en tratar de atravesar corriendo las filas del enemigo dando golpes a diestra y siniestra con la espada. De ahí nuestra traducción. [Nota de los trad.

39. Signý recomienda a Siggeirr que setja í stokk a sus hermanos. Creemos que detrás de este pasaje y de los siguientes de este capítulo, hay un juego de palabras intraducible y que, por tanto, debe ser expli-cado. El término stokkr significa “tronco” y “cepo (tronco partido por la mitad con aberturas para los pies de los prisioneros)”. En la frase pronunciada por Signý, la palabra significa claramente lo último; sin embargo, su marido, le gastará una cruel broma cogiendo dicha palabra al pie de la letra ya que ordenará que se les coloque encima de las piernas el tronco de un enorme árbol que se talará a propósito. El ruego de la reina ha sido oído y, al mismo tiempo, desoído en la tergiversación que el rey hace de la palabra stokkr. [Nota de los trad.

40. «Auga unir, meðan á sér» en el original. Literalmente: El ojo está feliz mientras ve. Traducimos algo libremente pero de acuerdo con el sentido del dicho norreno. [Nota de los trad.

41. El verbo usado aquí para “matar” es høggva. Dicho verbo implica que pensaba hacerles morir o bien ordenando que les cortaran la cabeza o bien que les rajaran el cuello. [Nota de los trad.

(25)

sufrimientos sean peores hasta que mueran y más largos los dolores de su agonía”.

Entonces ordenó que se procediera según había pedido ella. Se cogió un gran tronco y, en un lugar del bosque, se le dejó caer42 sobre los pies de los diez hermanos y se quedaron allí todo el día hasta la noche. Pero a media noche, y mientras ellos continuaban en el cepo43, he aquí que de las profundidades del bosque salió una vieja loba, que se dirigió hacia ellos. Era, a la vez, grande y muy fiera de aspecto. Y le dio por morder a uno de ellos hasta que lo hubo matado, tras lo cual le devoró por entero y, cuando hubo terminado, se fue de allí. A la mañana siguiente, Signý envió a uno de sus hombres -aquel en el que más confiaba-, al sitio donde estaban sus hermanos para que se enterara de qué novedades había, y este criado, cuando regresó, le contó que uno de sus hermanos había muerto. Ella quedó muy afligida pensando que a todos ellos les pudiera acaecer lo mismo sin que ella pudiera hacer nada por ayudarles.

Lo que pasó en las noches siguientes, se puede contar rápidamente: Durante nueve noches seguidas aquella misma loba regresó a media noche y cada noche despedazó y devoró a uno de los hermanos hasta que hubieron muerto todos excepto Sigmundr. Pero antes de que llegara la décima noche, Signý envió a su hombre de confianza al sitio en donde estaba Sigmundr, su hermano. Antes de partir, le dio miel diciéndole que untara con ella la cara de Sigmundr y que también pusiera algo de ella en su boca. Entonces el criado se fue hasta donde se encontraba Sigmundr e hizo tal y como se le había pedido, y tras ello, regresó a su casa.

Aquella noche la loba volvió según había hecho hasta entonces, con la intención de morder y matar a Sigmundr, tal y como había hecho con sus demás

42. El texto norreno dice claramente que el tronco vas feldr. Es decir, que no se lo depositó encima de los pies de los diez hermanos, sino que se le dejó caer encima de ellos, con lo que podemos suponer que se los rompió o magulló fuertemente. [Nota de los trad.

43. El texto original dice aquí que a media noche, er þeir sátu í stokkinum. En esta expresión, la palabra stokkr vuelve a usarse en su significado de “cepo”. De ahí nuestra traducción. [Nota de los trad.

(26)

hermanos. Pero entonces percibió el aroma de la miel con la que estaba untado Sigmundr y en lugar de morderle le relamió toda la cara con su lengua y, después, metió su lengua en la boca de Sigmundr. Él no se asustó en lo más mínimo y, conservando la calma, mordió la lengua de la loba. Ella reaccionó con firmeza tirando con fuerza para atrás y golpeando con sus piernas traseras el cepo de tal manera que acabó por partirlo en dos. Pero él siguió mordiéndole tan fuertemente la lengua que terminó por desgarrársela de cuajo, y ella murió a consecuencia de ello. Algunos afirman que esta misma loba era la madre del rey Siggeirr y que habría adoptado la forma de loba empleando artes de troll y brujería44.

VI.45

Así pues, habiéndose roto el cepo, Sigmundr quedó libre. Por el momento, se quedó en el bosque. De nuevo Signý envió a alguien para que averiguara qué había pasado y si Sigmundr todavía vivía. Y cuando los enviados llegaron a donde estaba, les contó todos los pormenores de lo sucedido y cómo habían ido las cosas entre él y la loba. Así que regresaron a casa y le contaron a Signý lo sucedido. Entonces ella se fue por sí misma al bosque y se encontró con su hermano y ambos acordaron que él se construyera una casa semisubterránea46 en el bosque. Y durante un cierto tiempo, Signý le mantuvo oculto en ella y le hacía llegar todo lo que él necesitaba. Mientras tanto, el rey Siggeirr creía que todos los Vǫlsungar habían muerto.

El Rey Siggeirr tuvo dos hijos con su mujer y se cuenta que cuando el

44. trollskapr y fjǫlkynngi son dos palabras que, a menudo, aparecen usadas juntas en norreno. Los trolls eran unos seres demoníacos, muy diferentes de los duendes, de aspecto más o menos abominable con el que han sido popularizados entre nosotros a través de libros y series televisivas infantiles de origen anglosajón. Se creía que la posesión por un troll podía otorgarle a uno la capacidad de convertirse en un licántropo -este es el caso de la madre de Siggeirr-. En cuanto a fjǫlkynngi, es éste un término que deriva de fjǫlkunnigr “el que sabe muchas cosas”. Denota eufemísticamente un tipo de actividades parecidas a lo que hoy llamamos “magia negra”. [Nota de los trad.

45. El epígrafe o título de este capítulo no se puede leer en el manuscrito. [Nota de los trad.

46. Un jarðhús (lit. “casa de tierra”) -lo que se construye Sigmundr- era una casa semisubterránea cubierta de turba o hierba. [Nota de los trad.

Referencias

Documento similar