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34567ENERO DE A los que buscan a Jehov á no les faltar á nada bueno (SAL. 34:10). EDICI ÓN DE LETRA GRANDE TEXTO DEL A ÑO 2022:

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(1)

TEXTO DEL A ˜

NO 2022:

“A los que buscan a Jehov ´ a no les faltar ´

a nada bueno”

(SAL. 34:10).

34567

E N E R O D E 2 0 2 2 EDICI ´

ON DE LETRA GRANDE

ART´

I CULOS QUE SE ESTUD IAR ´ AN

(2)

2 ART´

ICULO

DE ESTUDIO

1

“A los que buscan a Jehov ´

a no les faltar ´

a nada bueno”

TEXTO DEL A ˜

NO 2022:

“A los que buscan a Jehov ´

a no les faltar ´

a nada bueno”

(SAL. 34:10).

CANCI ´ ON 4

“Jehov ´

a es mi Pastor”

AVANCE

El texto del a ˜

no 2022 se encuentra en Salmo 34:10:

“A los que buscan a Jehov ´

a no les faltar ´

a nada bueno”.

Pero muchos siervos fieles de Jehov ´

a tienen muy poco en sentido material. Entonces, ¿por qu ´

e decimos que a ellos no les falta “nada bueno”? Este art´

ıculo nos ayudar´ a a entender el significado de este vers´

ıculo y as´

ı poder estar preparados para los tiempos dif´

ıciles que se avecinan.

(3)

DAVID estaba huyendo por su vida, pues Saul, el pode-´ roso rey de Israel, estaba decidido a matarlo. Como no tenıa qu´ e comer, se detuvo en la ciudad de Nob,´ donde pidio que le dieran solo cinco panes (1 Sam. 21:´ 1, 3). Despues,´ el y sus hombres se refugiaron en una´ cueva (1 Sam. 22:1). ¿Por que se hallaba David en esta´ situacion?´

2 Al ver que David era tan popular y habıa ganado´ tantas batallas, a Saul se lo com´ ıa la envidia. Tambi´ en´ sabıa que por su desobediencia Jehov´ a lo hab´ ıa recha-´ zado como rey y habıa escogido a David para que ocu-´ para el trono de Israel (lea 1 Samuel 23:16, 17). Pero, como seguıa siendo el rey de Israel, Sa´ ul ten´ ıa un ej´ er-´ cito enorme y muchos que lo apoyaban, ası que David´ tuvo que huir para salvar su vida. ¿De verdad creıa Sa´ ul´ que podıa oponerse a lo que Jehov´ a hab´ ıa dicho sobre´ David? (Is. 55:11). La Biblia no lo dice, pero podemos estar seguros de una cosa: que el se estaba colocando´ en una posicion peligrosa. Los que luchan contra Dios´ siempre salen perdiendo.

3 David era un hombre humilde. ´

El no escogio ser el´ rey de Israel; fue Jehova quien lo hizo (1 Sam. 16:1,´ 12, 13). Como resultado, Saul odiaba a muerte a David.´

1. ¿En qu´

e situaci´ on dif´

ıcil se hallaba David?

2. ¿C ´

omo se coloc ´ o Sa ´

ul en una posici ´

on peligrosa? (1 Samuel 23:

16, 17).

3. ¿C ´

omo se sent´

ıa David a pesar de todo lo que estaba pasando?

(4)

Pero David no culpo a Jehov´ a por los peligros que es-´ taba pasando. Tampoco se quejo por contar con pocos´ alimentos y por tener que refugiarse en una cueva.

Al contrario, puede ser que mientras estaba escondido en aquella cueva compusiera la preciosa cancion de ala-´ banza que incluye las palabras de nuestro texto tema-´ tico: “A los que buscan a Jehova no les faltar´ a nada´ bueno” (Sal. 34:10).

4 Muchos siervos de Jehova de la actualidad carecen´ de suficiente alimento o de otras cosas necesarias para vivir.1 Esto ha sido as ´ı, sobre todo, durante la reciente pandemia. Y la situacion ir´ a empeorando a medida que´ se acerca la “gran tribulacion” (Mat. 24:21). Por todo´

1 Vea la secci ´

on “Preguntas de los lectores” de La Atalaya del 15 de septiembre de 2014.

4. ¿Qu´

e preguntas responderemos, y por qu ´

e son importantes?

Incluso en los momentos dif´

ıciles, David dijo que a

´el no le faltaba nada bueno.

(Vea los p´

arrafos 1 a 3).

(5)

esto, veamos la respuesta a cuatro preguntas: ¿en que´ sentido no le falto “nada bueno” a David?, ¿por qu´ e de-´ bemos aprender a estar contentos con lo que tenemos?,

¿por que podemos estar seguros de que Jehov´ a nos cui-´ dara? y ¿c´ omo podemos prepararnos ahora para el´ futuro?

“NADA ME FALTAR ´ A”

5 ¿A que se refer´ ıa David cuando dijo que a los sier-´ vos de Jehova no les faltar´ ıa “nada bueno”? Algo que´ nos ayudara a entenderlo es analizar unas palabras pa-´ recidas que hallamos en el Salmo 23 (lea Salmo 23:1-6).

David inicia este salmo diciendo: “Jehova es mi Pastor.´ Nada me faltara”. En el resto de este salmo, David men-´ ciona las cosas que tienen verdadera importancia: las abundantes bendiciones espirituales de las que disfruta porque Jehova es su Pastor. Jehov´ a lo “gu´ ıa por sende-´ ros de justicia” y lo apoya con lealtad en las buenas y en las malas. David reconoce que su vida en los “prados cubiertos de hierba” de Jehova no estar´ a exenta de pro-´ blemas. Puede que a veces se sienta desanimado, como si anduviera “en el valle de profunda oscuridad”, y dice que tendra enemigos. Pero, como Jehov´ a es su Pastor,´ David afirma: “No temere ning´ un mal”.´

5, 6. ¿C ´

omo nos ayuda Salmo 23:1-6 a entender a qu´

e se refer´ ıa David cuando dijo que a los siervos de Dios no les faltar´

ıa “nada bueno”?

(6)

6 LA ATALAYA

6 Entonces, ¿en que sentido no le falt´ o “nada bueno”´ a David? En sentido espiritual, tenıa todo lo necesario.´ Su felicidad no dependıa de las cosas materiales. Esta-´ ba satisfecho con lo que Jehova le daba. Para David, lo´ mas importante era contar con la bendici´ on y la pro-´ teccion de su Dios.´

7 Las palabras de David nos ensenan que es muy im-˜ portante tener un punto de vista adecuado de las cosas materiales. Es cierto que podemos disfrutar los bienes materiales que tengamos, pero no debemos dejar que ocupen el primer lugar en nuestra vida. Esa es una ver- dad fundamental que los cristianos del siglo primero que vivıan en Judea llegaron a entender (lea Lucas 21:´ 20-24). Jesus les hab´ ıa advertido que un d´ ıa Jerusal´ en´ se verıa “rodeada de ej´ ercitos acampados”. Cuando eso´ sucediera, tendrıan que huir a las monta´ nas. Si lo ha-˜ cıan, se salvar´ ıan, pero tendr´ ıan que dejar atr´ as mu-´ chas cosas. Hace unos anos, La Atalaya dijo: “Abando-˜ naron sus casas y campos, y ni siquiera recogieron los enseres de sus hogares. Confiados en la proteccion y´ apoyo de Jehova, pusieron Su adoraci´ on por encima de´ todo lo demas que pudiera parecer importante”.´

8 ¿Que lecci´ on de peso nos ense´ na lo que les ocurri˜ o´

7. Segun Lucas 21:20-24, ¿qu´ e situaci´ on dif´ ıcil enfrentaron los´ cristianos del siglo primero que vivıan en Judea?´

8. ¿Que lecci´ on de peso nos ense´ na lo que les ocurri˜ o a los cristia-´ nos de Judea?

(7)

a los cristianos de Judea? La Atalaya que mencionamos en el parrafo anterior dijo: “Es posible que afronte-´ mos pruebas relativas a nuestro punto de vista sobre los bienes materiales. ¿Tendran estos una importancia´ fundamental para nosotros, o sera m´ as importante la´ salvacion que vendr´ a para todos aquellos que est´ en del´ lado de Dios? Sı, puede que la huida implique ciertas´ dificultades y privaciones. Tenemos que estar prepara- dos para hacer lo que sea necesario, como los cristia- nos del siglo primero que huyeron de Judea”.1

9 ¿Nos imaginamos lo difıcil que debi´ o ser para aque-´ llos cristianos dejar casi todo lo que tenıan y empezar´ una nueva vida en otro lugar? Necesitaban fe para con- fiar en que Jehova les ayudar´ ıa a conseguir lo necesa-´ rio. Pero, cinco anos antes de que los romanos rodea-˜ ran Jerusalen, el ap´ ostol Pablo les hab´ ıa dado a los´ hebreos algunos consejos que les serıan de gran ayuda.´ Dijo: “Que su modo de vivir este libre del amor al di-´ nero, y esten contentos con las cosas que tienen. Por-´ que el ha dicho: ‘Nunca te dejar´ e y jam´ as te abandona-´ re’. As´ ı que podemos decir llenos de confianza: ‘Jehov´ a´ es mi ayudante. No tendre miedo. ¿Qu´ e puede hacerme´ el hombre?’ ” (Heb. 13:5, 6). ¿Como les fue a los cristia-´ nos que tomaron en serio antes de la invasion romana´

1 Vea La Atalaya del 1 de mayo de 1999, p´

agina 19.

9. ¿C´

omo lo animan a usted los consejos que el ap´

ostol Pablo les dio a los hebreos?

(8)

8 LA ATALAYA

estos consejos de Pablo? De seguro que les costo me-´ nos adaptarse a una vida mas sencilla en su nuevo ho-´ gar. Estaban seguros de que Jehova cubrir´ ıa sus nece-´ sidades basicas. Las palabras de Pablo nos aseguran´ que nosotros podemos tener esa misma confianza.

“ESTEMOS CONTENTOS CON ESO”

10 Pablo le dio un consejo parecido a Timoteo, y tam- bien nos sirve a nosotros. Escribi´ o: “As´ ı pues, si te-´ nemos comida y ropa, estemos contentos con eso”

(1 Tim. 6:8). ¿Significa esto que no podemos disfrutar de una comida sabrosa, tener un lugar decente donde vivir o comprar alguna prenda de ropa de vez en cuan- do? Pablo no se referıa a eso. Lo que quiso decir es que´ debemos estar contentos con lo que tengamos en senti- do material (Filip. 4:12). Ese era el “secreto” de Pablo.

La posesion m´ as valiosa que tenemos es nuestra amis-´ tad con Dios, no las cosas materiales (Hab. 3:17, 18).

11 Puede que lo que nosotros pensamos que necesita- mos no sea lo mismo que piensa Jehova. Veamos lo que´ Moises les dijo a los israelitas despu´ es de que hubieron´ pasado 40 anos en el desierto: “Jehov˜ a tu Dios te ha´ bendecido en todo lo que has hecho. ´

El esta muy al tan-´ to de tu viaje por este gran desierto. Durante estos

10. ¿Que “secreto” dej´ o registrado Pablo para nosotros?´

11. ¿Que lecci´ on aprendemos de lo que les dijo Mois´ es a los israe-´ litas?

(9)

40 anos, Jehov˜ a tu Dios ha estado contigo y no te ha´ faltado nada” (Deut. 2:7). Durante aquellos 40 anos,˜ Jehova les dio man´ a como alimento. Y su ropa, la´ misma con la que habıan salido de Egipto, jam´ as se´ desgasto (Deut. 8:3, 4). Algunos israelitas quiz´ as pen-´ saban que todo eso era poca cosa, pero Moises les re-´ cordo que ten´ ıan todo lo necesario. Jehov´ a se sentir´ a´ feliz si aprendemos a estar contentos con lo que tene- mos, es decir, si valoramos hasta las cosas mas peque-´

˜nas que nos da, las vemos como una bendici ´on y damos gracias por ellas.

A los israelitas no les falto nada en los´

40 anos que anduvieron en el desierto. ¿Y nosotros?˜

¿Podemos sentirnos contentos con lo que tenemos ahora?

(Vea el p´

arrafo 11).

(10)

ESTEMOS SEGUROS DE QUE JEHOV ´

A NOS CUIDAR ´ A

12 David sabıa que Jehov´ a es leal y que se preocupa´ mucho por los que lo aman. Aunque su vida estaba en peligro cuando compuso el Salmo 34, su fe era tan fuerte que sentıa como si el´ angel de Jehov´ a estuviera´ acampando alrededor de el (Sal. 34:7). Al parecer, Da-´ vid comparo el´ angel de Jehov´ a a un soldado que esta-´ ba acampando muy alerta por si aparecıa el enemigo.´ Aunque David era un poderoso guerrero y Jehova le´ habıa prometido que llegar´ ıa a ser rey, no confi´ o en su´ capacidad de lanzar una piedra o usar la espada para derrotar a sus enemigos (1 Sam. 16:13; 24:12). Mas´ bien, confio en Dios y en que su´ angel rescata a los que´ le temen. Claro, nosotros no esperamos que hoy se nos proteja de manera milagrosa. Pero lo que sı sabemos´ es que ningun siervo de Dios que conf´ ıe en´ el sufrir´ a´ dano permanente.˜

13 En el futuro cercano, se pondra a prueba nuestra´ confianza en la capacidad que Jehova tiene de prote-´ gernos. Cuando nos ataque Gog de Magog, una coali- cion o grupo de naciones, puede que pensemos que´

12. ¿Por que sabemos que David confiaba en Jehov´ a y no en s´ ı´ mismo?

13. Cuando Gog de Magog lance su ataque, ¿por qu´

e parecer´ a que somos un blanco facil, pero por qu´ e no tendremos miedo? (Vea el´ dibujo de la portada).

10 LA ATALAYA

(11)

acabara con nuestras vidas. Entonces, tendremos que´ estar convencidos de que Jehova puede librarnos y de´ que lo hara. Para las naciones seremos como ovejas in-´ defensas que no tienen a nadie que las proteja (Ezeq.

38:10-12). Pensaran que somos un blanco f´ acil, porque´ no tenemos armas ni entrenamiento para la guerra.

No veran lo que nosotros s´ ı veremos con los ojos de la´ fe: un ejercito de´ angeles acampando alrededor del´ pueblo de Dios listo para defendernos. ¿Como podr´ ıan´ verlo las naciones, si no tienen fe en Jehova? ¡Qu´ e sor-´ presa se llevaran cuando los ej´ ercitos celestiales ven-´ gan al rescate! (Apoc. 19:11, 14, 15).

PREPAR ´

EMONOS AHORA PARA EL FUTURO

14 ¿Que podemos hacer ahora para prepararnos para´ el futuro? Primero, debemos tener el criterio adecua- do sobre las cosas materiales y recordar que un dıa ten-´ dremos que irnos y dejar todo atras. Adem´ as, debemos´ estar contentos con lo necesario y sentirnos muy feli- ces de ser amigos de Jehova. Cuanto mejor conozca-´ mos a nuestro Dios, mas convencidos estaremos de que´ podra protegernos cuando Gog de Magog nos ataque.´

15 Veamos que m´ as ayud´ o a David a hacer frente a las´

14. ¿Que debemos hacer ahora a fin de prepararnos para el futuro?´ 15. ¿Que experiencias del pasado le ense´ naron a David que Jeho-˜ v´

a nunca le fallar´ ıa?

(12)

12 LA ATALAYA

pruebas. Dijo: “Prueben y vean que Jehova es bueno;´ feliz el hombre que se refugia en el” (Sal. 34:8). Estas´ palabras nos revelan por que David sab´ ıa que pod´ ıa´ contar con el respaldo de Jehova. A menudo se apoya-´ ba en su Dios, y este nunca le fallo. Cuando era joven,´ David se enfrento a un guerrero filisteo gigante llama-´ do Goliat y le dijo: “Hoy mismo Jehova te entregar´ a en´ mis manos” (1 Sam. 17:46). Mas adelante, cuando esta-´ ba al servicio del rey Saul, este intent´ o matarlo varias´ veces, pero “Jehova estaba con David” (1 Sam. 18:12).´ Como habıa visto la mano de Jehov´ a en el pasado, sa-´ bıa que ahora seguir´ ıa auxili´ andolo. Eso mismo puede´ ayudarnos a nosotros a prepararnos para las pruebas.

16 Cuanto mas busquemos la gu´ ıa de Jehov´ a ahora,´ mas confianza tendremos en que nos ayudar´ a en el fu-´ turo. Por ejemplo, hay que tener fe y confianza en Jehova para pedirle a nuestro patrono que nos d´ e tiem-´ po libre para ir a una asamblea o para pedirle que nos haga cambios en el horario para poder ir a todas las reuniones y predicar mas. Imaginemos que rechaza´ nuestra peticion y perdemos el trabajo. ¿Tenemos fe en´ que Jehova nunca nos dejar´ a y jam´ as nos abandonar´ a,´ y en que siempre nos dara las cosas necesarias? (Heb.´ 13:5). Muchos hermanos que estan en el servicio de´ tiempo completo pueden contar como Jehov´ a los ayu-´ do cuando m´ as lo necesitaban. Jehov´ a es fiel.´

16. ¿De qu ´

e maneras podemos probar que Jehov´

a es bueno?

(13)

17 Con Jehova de nuestro lado, no debemos sentir te-´ mor por lo que pase en el futuro. Si lo ponemos a el en´ primer lugar en nuestra vida, nunca nos abandonara.´ Para recordarnos la necesidad de prepararnos ahora para los difıciles d´ ıas que se avecinan y confiar en´ que Jehova jam´ as nos dejar´ a, el Cuerpo Gobernante´ ha escogido Salmo 34:10 para que sea el texto del ano 2022: “A los que buscan a Jehov˜ a no les faltar´ a nada´ bueno”.

17. ¿Cu´

al es el texto del a ˜

no 2022, y por qu´

e es tan oportuno?



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 4: Aunque tuvo que escon- derse en una cueva para escapar del rey Sa´

ul, David valor´

o todo lo que Jehov´

a le daba. P´

agina 9: Despu´

es de que los israelitas se fueron de Egipto, Jehov´

a les dio man´

a para comer y no dej´

o que su ropa se des- gastara.

¿QU´

E RESPONDER´ IA?

˛ ¿En qu´

e sentido no nos falta nada bueno?

˛ ¿Qu ´

e “secreto”

dej ´

o registrado Pablo para noso- tros?

˛ ¿Qu´

e podemos hacer ahora a fin de prepararnos para el futuro?

CANCI ´

ON 38

(14)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

2

Lo que aprendemos

de un hermano de Jes ´ us

“Santiago, esclavo de Dios y del Se ˜

nor Jesucristo” (SANT. 1:1).

CANCI ´

ON 88

Hazme conocer tus caminos

AVANCE

Santiago creci ´

o en la misma casa que Jes ´

us, as´ ı que conoc´

ıa al Hijo perfecto de Dios mejor que la mayor´ ıa de la gente de aquella ´

epoca. En este art´

ıculo, vamos a ver lo que aprendemos de la vida y las ense ˜

nanzas de este hermano de Jes ´

us que lleg ´

o a ser una columna de la congregaci ´

on cristiana del siglo primero.

14

(15)

SANTIAGO, el hermano de Jesus, se crio en una fa-´ milia fuerte en sentido espiritual.1 Sus padres, Jos ´e y Marıa, amaban much´ ısimo a Jehov´ a y se esforzaban´ por servirle de la mejor manera. Santiago tuvo una bendicion adicional: su hermano mayor llegar´ ıa a ser´ el Mesıas prometido. ¡Qu´ e gran privilegio tuvo Santia-´ go de ser parte de esa familia!

2 Santiago tenıa muchas razones para admirar a´ su hermano mayor (Mat. 13:55). Por ejemplo, Jesus´ conocıa las Escrituras tan bien que, con tan solo´ 12 a ˜

nos, asombr ´

o a los ancianos de Jerusal ´

en, que eran muy cultos (Luc. 2:46, 47). Ademas, es posible´ que Santiago trabajara como carpintero con Jesus.´ Si ese fue el caso, seguro que llego a conocer a su her-´ mano muy bien. Nathan Knorr solıa decir: “Cuan-´ do trabajas con una persona, aprendes mucho sobre ella”.2 Es posible que Santiago tambi ´en se diera cuen- ta de que “Jesus sigui´ o creciendo, llen´ andose de sabi-´ dur´

ıa y gan ´

andose la aprobaci ´

on de Dios y de la gen- te” (Luc. 2:52). Serıa de esperar que Santiago hubiera´

1 Por sencillez, nos referiremos a Santiago como el hermano de Jes ´ us, aunque en realidad era su medio hermano. Adem´

as, las pruebas indi- can que fue quien escribi ´

o la carta que lleva su nombre.

2 Nathan Knorr fue miembro del Cuerpo Gobernante y termin´ o su servicio en la Tierra en 1977.

1. ¿C ´

omo describir´

ıa a la familia de Santiago?

2. ¿Qu´

e razones ten´

ıa Santiago para admirar a su hermano mayor?

(16)

16 LA ATALAYA

sido uno de los primeros discıpulos de Jes´ us, pero eso´ no fue lo que paso.´

3 Durante el ministerio de Jesus en la Tierra, San-´ tiago no llego a ser uno de sus disc´ ıpulos (Juan 7:3-5).´ De hecho, es posible que Santiago fuera uno de los familiares de Jesus que dec´ ıan: “Se ha vuelto loco”´ (Mar. 3:21). Y nada indica que Santiago estuviera con su madre Marıa cuando Jes´ us fue ejecutado en el ma-´ dero de tormento (Juan 19:25-27).

4 Tiempo despues, Santiago puso su fe en Jes´ us y´ llego a ser un cristiano respetado de la congregaci´ on.´ En este artıculo, analizaremos dos cosas que aprende-´ mos del ejemplo de Santiago: 1) ¿por que debemos ser´ humildes? y 2) ¿como podemos ser buenos maestros?´

SEAMOS HUMILDES COMO SANTIAGO

5 ¿Cuando lleg´ o Santiago a ser un leal disc´ ıpulo de´ Jesus? Despu´ ´

es de que Jesus fue resucitado, “se le´ aparecio a Santiago, luego a todos los ap´ ostoles”´ (1 Cor. 15:7). Este encuentro con Jesus marc´ o un an-´ tes y un despues en la vida de Santiago.´ ´

El estuvo pre- sente cuando los apostoles estaban reunidos en un´ cuarto de arriba en Jerusalen esperando recibir el es-´

3. ¿C ´

omo reaccion ´

o Santiago cuando Jes ´

us inici ´

o su ministerio?

4. ¿Qu´

e dos cosas analizaremos?

5. ¿C ´

omo reaccion ´

o Santiago cuando Jes ´

us se le apareci ´

o despu´ es de resucitar?

(17)

pıritu santo prometido (Hech. 1:13, 14). M´ as tarde,´ tuvo la alegrıa de formar parte del cuerpo gobernan-´ te del siglo primero (Hech. 15:6, 13-22; G ´

al. 2:9).

Y, antes del ano 62, escribi˜ o por inspiraci´ on una car-´ ta dirigida a los cristianos ungidos. Esa carta nos beneficia hoy dıa, sea que esperemos vivir en el cielo´ o en la Tierra (Sant. 1:1). Segun el historiador Jose-´ fo, del siglo primero, Santiago fue ejecutado por or- den del sumo sacerdote judıo An´ an. Se mantuvo fiel a´ Jehova hasta que termin´ o su vida en la Tierra.´

6 Santiago fue humilde. Veamos la diferencia entre la reaccion que con el tiempo tuvo Santiago y la que tu-´ vieron muchos de los lıderes religiosos. Cuando´ el tuvo´ de frente las pruebas innegables de que Jesus era el´ Hijo de Dios, las acept ´

o con humildad. Pero los sacer- dotes principales de Jerusalen no reaccionaron igual.´

6. ¿Qu´

e diferencia hubo entre Santiago y los l´

ıderes religiosos de su tiempo?

Como se criaron juntos, Santiago lleg ´

o a conocer muy bien a su hermano mayor Jes´

us.

(Vea el parrafo 2).´

(18)

Por ejemplo, no podıan negar que Jes´ us hab´ ıa resucita-´ do a Lazaro. Sin embargo, en lugar de reconocer que´ Jesus era el representante de Jehov´ a, intentaron ma-´ tar tanto a Jesus como a L´ azaro (Juan 11:53; 12:9-11).´ Mas tarde, cuando Jes´ us fue resucitado, trataron de´ que la gente no se enterara (Mat. 28:11-15). El orgullo de estos l´

ıderes religiosos los llev ´

o a rechazar al Mes´ ıas.

7 Leccion: Evitemos el orgullo y dejemos que Jehov´ a´ nos ensene. Tal como una enfermedad puede endure-˜ cer las arterias del corazon y hacer que deje de funcio-´ nar bien, el orgullo puede endurecer nuestro corazon´ figurado y hacer que nos cueste obedecer a Jehova.´ Los fariseos permitieron que su corazon llegara a en-´ durecerse tanto que se negaron a reconocer las claras pruebas de que Jesus era el Hijo de Dios y contaba´ con su espıritu (Juan 12:37-40). Esa actitud tan mala´

7. ¿Por qu´

e debemos evitar el orgullo?

Santiago fue humilde cuando se le apareci´

o Jes´ us y lleg ´

o a ser un fiel disc´

ıpulo de Cristo.

(Vea los p´

arrafos 5 a 7).

(19)

les hizo perder la oportunidad de vivir para siempre (Mat. 23:13, 33). Que importante es que continuemos´ permitiendo que la Palabra de Dios y su espıritu mol-´ deen nuestra personalidad e influyan en nuestros pen- samientos y en nuestras decisiones (Sant. 3:17). Como Santiago fue humilde, dejo que Jehov´ a le ense´ nara.˜ Y, como veremos a continuacion, fue gracias a su hu-´ mildad que llego a ser un buen maestro.´

SEAMOS BUENOS MAESTROS COMO SANTIAGO

8 Santiago no tuvo una gran formacion acad´ emica.´ Para los lıderes religiosos de su tiempo,´ el era, al igual´ que Pedro y Juan, un hombre comun “y con poca edu-´ cacion” (Hech. 4:13). Pero lleg´ o a ser un buen maes-´ tro, como vemos al leer el libro que lleva su nombre.

Como Santiago, puede que tengamos poca formacion´ academica. Aun as´ ı, con la ayuda del esp´ ıritu de Jeho-´ va y la capacitaci´ on que nos da su organizaci´ on, tam-´ bien podemos llegar a ser buenos maestros. Analice-´ mos el ejemplo de Santiago y veamos que lecciones´ podemos aprender.

9 Santiago no uso palabras dif´ ıciles ni razonamientos´ complicados. Como resultado, las personas sabıan lo´ que ten´

ıan que hacer y c ´

omo hacerlo. Veamos, por

8. ¿Qu´

e nos ayudar´

a a ser buenos maestros?

9. ¿C´

omo describir´

ıa la forma de ense ˜

nar de Santiago?

(20)

20 LA ATALAYA

ejemplo, la forma sencilla en la que ensen˜ o que los´ cristianos debemos estar dispuestos a sufrir injusti- cias sin guardar rencor. Escribio: “Consideramos feli-´ ces a los que han aguantado. Ustedes han oıdo del´ aguante de Job y han visto lo que al final Jehova hizo´ porel, as´ ı que saben que Jehov´ a es muy cari´ noso y mi-˜ sericordioso” (Sant. 5:11). Notemos que Santiago uti- lizo la Palabra de Dios como autoridad para ense´ nar.˜ La us ´

o para ayudar a las personas a ver que Jehov ´ a siempre recompensa a quienes son leales a el como´ Job. Santiago ensen˜ o esa lecci´ on usando palabras y´ argumentos sencillos. De esa forma, no centro la´ atencion en s´ ı mismo, sino en Jehov´ a.´

10 Leccion: Ense´ nemos de forma sencilla y bas˜ emonos´ en la Palabra de Dios. Nuestra meta no deberıa ser´ mostrarles a las personas cuanto sabemos, sino mos-´ trarles cuanto sabe Jehov´ a y cu´ anto se preocupa por´ ellas (Rom. 11:33). Podemos lograr esa meta si siem- pre nos basamos en la Biblia. Por ejemplo, en lugar de decirles a nuestros estudiantes que har´ ıamos nosotros´ si estuvieramos en su lugar, debemos ayudarlos a ellos´ a razonar en ejemplos bıblicos y a percibir c´ omo pien-´ sa y siente Jehova. Entonces, lo que los motivar´ a a´ aplicar lo que aprenden sera el deseo de complacer a´ Jehova y no a nosotros.´

10. ¿Cu´

al es una manera de imitar a Santiago cuando ense ˜

namos?

(21)

11 Santiago fue realista. En su carta notamos que el´ estaba al tanto de los problemas que sus hermanos es- taban pasando y les dio instrucciones claras sobre lo que tenıan que hacer. Por ejemplo, algunos cris-´ tianos se tardaban en poner en practica los conse-´ jos (Sant. 1:22). Otros mostraban favoritismo a los ricos (Sant. 2:1-3). Y a otros se les hacıa muy dif´ ıcil´ controlar la lengua (Sant. 3:8-10). Estos cristianos tenıan problemas serios, pero Santiago no los dio´ por perdidos. Los aconsejo de forma bondadosa pero´ franca y animo a quienes estaban d´ ebiles espiritual-´ mente a buscar la ayuda de los ancianos (lea Santia- go 5:13-15).

12 Leccion: Veamos a los dem´ as de forma realista, pero´ seamos positivos. A muchos estudiantes les cuesta po- ner en practica los consejos de la Biblia (Sant. 4:1-4).´ Tal vez les tome algun tiempo eliminar aspectos nega-´ tivos de su personalidad y sustituirlos por cualidades cristianas. Como Santiago, debemos tener el valor de decirle a un estudiante en que necesita mejorar. Pero al´ mismo tiempo seamos positivos; confiemos en que Jehova atraer´ a a los humildes y les dar´ a las fuerzas´ para hacer cambios en su vida (Sant. 4:10).

11. ¿Que problemas ten´ ıan algunos cristianos, y qu´ e consejos les´ dio Santiago? (Sant. 5:13-15).

12. ¿C´

omo podemos ser positivos cuando ayudamos a un estu- diante?

(22)

22 LA ATALAYA

13 Santiago mantuvo un punto de vista correcto sobre sı mismo. No pens´ o que por ser hermano de Jes´ us o´ por sus responsabilidades de servicio fuera especial o mas importante que otros cristianos.´ ´

El se dirigio a´ ellos llamandolos “mis queridos hermanos” (Sant. 1:´ 16, 19; 2:5). Tampoco intent ´

o parecer perfecto. M ´ as bien, se incluyo cuando dijo: “Todos cometemos erro-´ res muchas veces” (lea Santiago 3:2 y la nota).

14 Leccion: Recordemos que todos somos pecadores.´ No debemos pensar que, en cierto sentido, somos su- periores a quienes ensenamos. ¿Por qu˜ e no? Si le da-´ mos la impresi ´

on a un estudiante de que nunca nos equivocamos, el puede pensar que jam´ as estar´ a a la al-´ tura de lo que Dios espera. Pero, cuando reconocemos con honradez que a veces nos ha costado aplicar los principios bıblicos y le contamos al estudiante c´ omo´ nos ha ayudado Jehova a hacer cambios en nuestra´ vida, lo ayudamos a ver que el tambi´ en puede servirle.´

15 Santiago uso ejemplos que llegaban al coraz´ on.´ Sin duda, recibio la ayuda del esp´ ıritu santo, pero pro-´ bablemente tambien aprendi´ o mucho sobre c´ omo en-´ senar estudiando los ejemplos que su hermano mayor˜ Jesus hab´ ´

ıa utilizado. Los ejemplos que us ´

o en su car-

13. ¿Qu ´

e reconoci´

o Santiago? (Sant. 3:2; nota).

14. ¿Por que debemos estar dispuestos a admitir nuestros errores?´ 15. ¿C ´

omo eran los ejemplos que us´

o Santiago? (Sant. 3:2-6, 10- 12).

(23)

ta son sencillos y tienen una aplicacion clara (lea San-´ tiago 3:2-6, 10-12).

16 Leccion: Usemos ejemplos eficaces. Cuando usa-´ mos ejemplos apropiados, ayudamos a las personas a visualizar lo que est ´

an escuchando. Esas im ´

agenes que pintamos en su mente las ayudaran a recordar verda-´ des importantes de la Biblia. Jesus era experto en el´ uso de ejemplos, y su hermano Santiago siguio sus pa-´ sos. Analicemos uno de los ejemplos que puso y vea- mos por que es tan eficaz.´

17 (Lea Santiago 1:22-25). El ejemplo del espejo es eficaz por varias razones. Santiago tenıa clara la´

16. ¿Por qu´

e debemos usar ejemplos eficaces?

17. ¿Por qu´

e es tan eficaz el ejemplo registrado en Santiago 1:

22-25?

Los ejemplos que us ´

o Santiago fueron sencillos, claros y eficaces.

(Vea los parrafos 15 y 16).´

(24)

24 LA ATALAYA

leccion que quer´ ıa ense´ nar: si queremos beneficiarnos˜ de la Palabra de Dios, no basta con leerla, debemos po- nerla en practica. Santiago escogi´ o un ejemplo con el´ que las personas podrıan identificarse f´ acilmente: un´ hombre que se mira en un espejo. ¿Que lecci´ on desea-´ ba ensenar? Ser˜ ıa absurdo que una persona se mirara´ en un espejo, viera algo que debe corregir y no hiciera nada. De manera parecida, serıa absurdo que ley´ era-´ mos la Biblia, vieramos algo que debemos cambiar en´ nuestra personalidad y no hicieramos nada.´

18 Cuando usemos un ejemplo, podemos imitar a Santiago haciendo tres cosas: 1) aseguremonos de que´ el ejemplo encaje con el tema que estamos tratan- do; 2) usemos un ejemplo con el que las personas se puedan identificar facilmente, y 3) hagamos que´ la leccion quede clara. Si nos resulta dif´ ıcil pensar´ en ejemplos adecuados, consultemos el ´

Indice de las publicaciones Watch Tower. Bajo la entrada “Ejemplos”

encontraremos muchas comparaciones que podemos usar. Pero recordemos que los ejemplos son como un microfono: sirven para que una idea se destaque por´ encima de las dem ´

as. As´

ı que asegur ´

emonos de usar ejemplos solo para los puntos principales que quere- mos ensenar. Por supuesto, la raz˜ on m´ as importan-´ te que tenemos para mejorar como maestros no es atraer la atencion a nosotros, sino ayudar a tantas´

18. ¿Qu´

e tres cosas debemos hacer al usar un ejemplo?

(25)

personas como sea posible a ser parte de la feliz fami- lia de Jehova.´

19 Es cierto que no hemos tenido el privilegio de crecer al lado de un hermano mayor perfecto, pero tenemos el honor de servir a Jehov´

a junto a una gran familia de hermanos espirituales. Podemos de- mostrarles nuestro amor pasando tiempo con ellos, aprendiendo de ellos y sirviendo lealmente a su lado en la obra de predicar y ensenar. Cuando nos esforza-˜ mos por imitar el ejemplo de Santiago en nuestra for- ma de ser, actuar y ensenar, honramos a Jehov˜ a y´ ayudamos a las personas sinceras a acercarse a nues- tro amoroso Padre celestial.

19. ¿C´

omo demostramos que amamos a nuestra familia espiritual?



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 23: Santiago us´

o el ejemplo de un fuego peque˜

no —algo que las personas pod´

ıan entender f´ acil- mente— para ilustrar lo peligroso que es usar mal la lengua.

¿QU´

E CONTESTAR´ IA?

˛ ¿Por qu ´

e debemos ser humildes?

˛ ¿Por qu ´

e debemos ense ˜

nar de forma sencilla?

˛ ¿Por qu ´

e debe- mos usar ejem- plos eficaces?

CANCI ´

ON 114

(26)

26 ART´

ICULO

DE ESTUDIO

3

Qu ´

e nos ense ˜

nan las l ´

agrimas de Jes ´ us

“A Jesus se le saltaron las l´ ´

agrimas” (JUAN 11:35).

CANCI ´

ON 17

“Quiero”

AVANCE Jes ´

us a veces sinti ´

o emociones tan intensas que lo hicieron llorar. En este art´

ıculo, analizaremos tres oca- siones en las que se le saltaron las l ´

agrimas y lo que aprendemos de ellas.

(27)

¿CU ´

ANDO fue laultima vez que usted llor´ o? A veces llo-´ ramos de alegrıa; pero casi siempre lo que nos hace´ llorar es la tristeza. Por ejemplo, puede que nuestras lagrimas se deban a la muerte de un ser querido. Una´ hermana de Estados Unidos llamada Lorilei1 dijo: “En algunos momentos, el dolor por la muerte de mi hija era tan intenso que parecıa que nada pod´ ıa consolar-´ me. Tenıa el coraz´ on tan destrozado que no sab´ ıa ni´ como segu´ ıa latiendo”.´

2 Puede que haya otras cosas que nos hagan llorar.

Una precursora de Japon llamada Hiromi dijo: “A ve-´ ces, me desanimo por la indiferencia de las personas del territorio y, con lagrimas en los ojos, le pido a Jeho-´ va que me ayude a encontrar a alguien que quiera ha-´ llar la verdad”.

3 ¿No es cierto que en ocasiones muchos de nosotros nos sentimos igual que estas hermanas? (1 Ped. 5:9).

Nuestro deseo es servir a Jehova con alegr´ ıa, pero qui-´ zas lo hagamos con l´ agrimas debido al dolor por la´ muerte de un ser querido, al desanimo o a una situa-´ cion dif´ ıcil que pone a prueba nuestra lealtad a Dios´ (Sal. 6:6; 100:2). ¿Que podemos hacer cuando nos sen-´ timos ası?´

1 Se han cambiado algunos nombres.

1-3. ¿Qu´

e cosas pueden hacernos llorar?

(28)

4 El ejemplo de Jesus puede ayudarnos. Algunas ve-´ ces sinti ´

o emociones tan intensas que “se le saltaron las lagrimas” (Juan 11:35; Luc. 19:41; 22:44; Heb. 5:7).´ En este artıculo, vamos a analizar esas ocasiones en las´ que lloro. Veremos qu´ e nos ense´ nan sus l˜ agrimas sobre´

´el y sobre Jehov´a, y tambi ´en qu ´e podemos hacer cuan- do pasamos por situaciones que nos hacen llorar.

LLOR ´

O POR SUS AMIGOS

5 A finales del ano 32, un buen amigo de Jes˜ us llama-´ do Lazaro se enferm´ o y muri´ o (Juan 11:3, 14). Jes´ us´ los amaba mucho a el y a sus dos hermanas, Mar´ ıa y´ Marta. Ellas estaban desconsoladas por la perdida de su´ querido hermano. Despues de que L´ azaro muri´ o, Jes´ us´ viajo a Betania, el pueblo donde viv´ ıan Mar´ ıa y Marta.´

4. ¿Qu´

e vamos a analizar en este art´

ıculo?

5. ¿Qu´

e nos ense˜

na sobre Jes´

us el relato de Juan 11:32-36?

Apoyemos a quienes est´ an de duelo, tal como hizo Jes´

us.

(Vea los p´

arrafos 5 a 9).

(29)

Cuando Marta se entero de que Jes´ us iba de camino,´ salio corriendo a su encuentro. Imaginemos la profun-´ da tristeza con la que le dijo: “Senor, si hubieras esta-˜ do aquı, mi hermano no habr´ ıa muerto” (Juan 11:21).´ Poco despues, cuando Jes´ us vio llorando a Mar´ ıa y a´ otras personas, “se le saltaron las lagrimas” (lea Juan´ 11:32-36).

6 ¿Por que llor´ o Jes´ us en esa ocasi´ on? La obra Pers-´ picacia para comprender las Escrituras explica: “La muer- te de su amigo Lazaro y el dolor de las hermanas del di-´ funto hicieron que ‘gimiera y cediera a las l ´

agrimas’ ”.1 Es posible que Jesus pensara en el dolor que sufri´ o su´ querido amigo Lazaro durante su enfermedad y en´ como se sinti´ o al darse cuenta de que pronto iba a mo-´ rir. Seguro que tambien llor´ o al ver lo tristes que esta-´ ban Marıa y Marta por la muerte de su hermano. Si us-´ ted ha perdido en la muerte a un buen amigo o a un familiar, sin duda habra sentido algo parecido. Veamos´ tres lecciones que nos ensena este relato.˜

7 Jehova comprende lo que siente usted. Jes´ us es “la´ representacion exacta” de Dios (Heb. 1:3). Sus l´ agrimas´ reflejaron lo que siente su Padre (Juan 14:9). Si usted

1 Vea Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2, p´

agina 96.

6. ¿Por qu ´ e llor´

o Jes´

us en esa ocasi ´ on?

7. ¿Qu´

e nos ense ˜

nan sobre Jehov´

a las l´

agrimas que Jes ´

us derram ´ o por sus amigos?

(30)

30 LA ATALAYA

esta sufriendo por la muerte de un ser querido, puede´ estar seguro de que Jehova no solo est´ a al tanto de su´ tristeza, sino que tambi ´

en comparte su dolor. Desea sa- nar su corazon destrozado (Sal. 34:18; 147:3).´

8 Jesus desea resucitar a sus seres queridos. Poco an-´ tes de llorar, Jesus le asegur´ o a Marta: “Tu hermano se´ levantara”. Y Marta le crey´ o (Juan 11:23-27). Como ella´ adoraba a Jehova, sab´ ıa que los profetas El´ ıas y Eliseo´ habıan resucitado a algunas personas en el pasado´ (1 Rey. 17:17-24; 2 Rey. 4:32-37). Y tambien es muy pro-´ bable que hubiera oıdo hablar de las resurrecciones que´ Jesus hab´ ıa realizado (Luc. 7:11-15; 8:41, 42, 49-56).´ De igual modo, usted puede estar seguro de que volve- r ´

a a ver a sus seres queridos que han muerto. Las l ´ agri- mas que derramo Jes´ us al consolar a sus amigos nos´ ensenan que desea de coraz˜ on resucitar a quienes han´ muerto.

9 Usted puede apoyar a quienes estan de duelo. Jes´ us´ no solo lloro con Marta y Mar´ ıa, sino que tambi´ en las´ escucho y les dio palabras de consuelo. Nosotros pode-´ mos hacer lo mismo por quienes han perdido a un ser querido. Dan, un anciano que vive en Australia, dice:

“Tras la muerte de mi esposa, necesitaba ayuda. Varios

8. ¿Por qu´

e podemos estar seguros de que Jes ´

us resucitar´ a a nuestros seres queridos?

9. Igual que Jesus, ¿c´ omo puede usted apoyar a quienes est´ an de´ duelo? Ponga un ejemplo.

(31)

matrimonios se ofrecieron para escucharme a la hora que fuera. Dejaban que me desahogara, y mis lagrimas´ no los hacıan sentirse inc´ omodos. Y, cuando no me sen-´ tıa con fuerzas, tambi´ en se ofrecieron a ayudarme a ha-´ cer algunas tareas, como lavar el automovil, ir al su-´ permercado y cocinar. Y a menudo oraban conmigo.

Demostraron ser verdaderos amigos y hermanos ‘en tiempos de angustia’ ” (Prov. 17:17).

LLOR ´

O POR SU PR ´

OJIMO

10 El 9 de nisan del a´ no 33, Jes˜ us fue a Jerusal´ en.´ A medida que se acercaba a la ciudad, se reunio una´ multitud, y la gente extendıa mantos en el camino a´ su paso para demostrar que lo aceptaban como Rey.

Sin duda era una ocasion alegre (lea Lucas 19:36-40).´ As´

ı que seguramente sus disc´

ıpulos se sorprendieron al ver lo que Jesus hizo a continuaci´ ´

on: “Cuando lleg ´ o cerca de la ciudad y la vio, lloro por ella”. Con l´ agrimas´ en los ojos, Jesus predijo el terrible futuro que les es-´ peraba a los habitantes de Jerusalen (Luc. 19:41-44).´

11 Jesus estaba muy triste porque sab´ ıa que, a pe-´ sar de aquel recibimiento tan alegre, la mayorıa de´ los judıos no aceptar´ ıan el mensaje del Reino. Por´ esa razon, Jerusal´ en ser´ ıa destruida y a los jud´ ıos´ que lograran sobrevivir se los llevarıan prisioneros´

10. ¿Qu´

e suceso se relata en Lucas 19:36-40?

11. ¿Por qu´ e llor´

o Jes´

us por los habitantes de Jerusal ´ en?

(32)

32 LA ATALAYA

(Luc. 21:20-24). Por desgracia, tal como Jesus hab´ ıa´ predicho, la mayorıa de la gente lo rechaz´ o. ¿C´ omo res-´ ponden generalmente las personas al mensaje del Reino en la zona donde usted vive? Si a pesar de sus esfuer- zos por ensenarles la verdad pocas responden de ma-˜ nera favorable, ¿que puede aprender usted de las l´ agri-´ mas de Jesus? Veamos tres lecciones.´

12 Jehova ama a las personas. Las l´ agrimas de Jes´ us´ nos recuerdan lo mucho que Jehova se interesa por la´ gente. “No desea que ninguno sea destruido, sino que todos lleguen a arrepentirse” (2 Ped. 3:9). Nosotros de- mostramos que amamos al projimo al seguir esforz´ an-´ donos de buena gana por que las buenas noticias lle- guen a su corazon (Mat. 22:39).´ 1

13 Jesus se esforz´ ´

o much´

ısimo en el ministerio. Como amaba a las personas, aprovecho toda ocasi´ on para en-´ senarles (Luc. 19:47, 48). La compasi˜ on que sent´ ıa por´ ellas lo impulsaba a hacerlo. A veces habıa tanta gente´ que querıa escuchar sus ense´ nanzas que˜ el y sus disc´ ı-´

1 La palabra griega que en Mateo 22:39 se traduce “pr ´

ojimo” (que sig- nifica literalmente ‘el que est´

a cerca’) no solo incluye a los que viven cerca de uno. Puede referirse a cualquier persona con la que uno se re- laciona.

12. ¿Que nos ense´ nan sobre Jehov˜ a las l´ agrimas que Jes´ us derra-´ m ´

o por su pr ´

ojimo?

13, 14. a) ¿Como demostr´ o Jes´ us que sent´ ıa compasi´ on por las´ personas? b) ¿C ´

omo podemos nosotros demostrar esa cualidad?

(33)

pulos “ni siquiera podıan comer” (Mar. 3:20). Y, cuan-´ do un hombre fue a verlo de noche, Jesus estuvo dis-´ puesto a conversar con el (Juan 3:1, 2). Es cierto que´ la mayorıa de las personas que escucharon a Jes´ us´ no llegaron a ser sus discıpulos, pero todas ellas reci-´ bieron un testimonio completo. Hoy dıa, queremos dar-´ le a todo el mundo la oportunidad de escuchar las buenas noticias (Hech. 10:42). Para lograrlo, quizas´ tengamos que hacer algunos cambios en nuestro minis- terio.

14 Este dispuesto a hacer los cambios necesarios.´ Si siempre predicamos a las mismas horas, puede que no encontremos a quienes les gustarıa escuchar las´ buenas noticias. Una precursora llamada Matilda cuen- ta: “Mi esposo y yo intentamos predicar a diferentes horas. Temprano en la manana, predicamos en los˜

Adaptemos nuestro horario de predicaci´

on, tal como hizo Jes´ us.

(Vea los p´

arrafos 13 y 14).

(34)

34 LA ATALAYA

negocios. Al mediodıa, cuando hay mucha gente por la´ calle, usamos los carritos. Y mas tarde en el d´ ıa logra-´ mos encontrar a mas personas en sus casas”. En vez de´ escoger el horario que nos convenga a nosotros, predi- quemos a las horas en las que es mas probable que en-´ contremos a la gente. Si lo hacemos, podemos estar se- guros de que Jehova se sentir´ a muy feliz.´

LLOR ´

O POR LA VINDICACI ´ ON DEL NOMBRE DE SU PADRE

15 Ya entrada la noche del 14 de nisan del a´ no 33,˜ Jesus fue al jard´ ın de Getseman´ ı y all´ ı le derram´ o´ el coraz ´

on a Jehov´

a (lea Lucas 22:39-44). En esos momentos difıciles, “ofreci´ o peticiones [´ 5] con fuer- tes clamores y lagrimas” (Heb. 5:7). ¿Qu´ e pidi´ o Jes´ us´ aquella noche antes de morir? Le pidio a Jehov´ a que le´ diera fuerzas para mantenerse leal y para hacer su vo- luntad. Jehova escuch´ o la ferviente oraci´ on de su Hijo´ y envi ´

o a un ´

angel para que lo fortaleciera.

16 Sin duda, Jesus llor´ o mientras oraba en el jard´ ın´ de Getsemanı porque le angustiaba la idea de que la´ gente pensara que habıa blasfemado contra Dios. Tam-´ bi ´

en era consciente de la enorme responsabilidad que tenıa: vindicar o defender el nombre de su Padre. Si us-´

15. ¿Qu ´

e hizo Jes´

us la noche antes de morir, como leemos en Lu- cas 22:39-44?

16. ¿Por que se sent´ ıa angustiado Jes´ us mientras oraba en el jar-´ d´

ın de Getseman´ ı?

(35)

ted esta pasando por una situaci´ on dif´ ıcil que pone a´ prueba su lealtad a Jehova, ¿qu´ e puede aprender de las´ lagrimas de Jes´ us? Vamos a ver tres lecciones.´

17 Jehova escucha las peticiones que usted le hace.´ Jehova escuch´ o los intensos ruegos de su Hijo. ¿Por´ que? Porque lo m´ as importante para Jes´ us era mante-´ nerse leal a su Padre y defender su nombre. Si lo mas importante para nosotros es mantenernos leales a´ Jehova y defender su nombre,´ el nos responder´ a cuan-´ do le pidamos ayuda (Sal. 145:18, 19).

18 Jesus comprende lo que usted siente. Cuando´ estamos angustiados, nos alegra poder contar con un

17. ¿Que nos ense´ na sobre Jehov˜ a el hecho de que respondiera las´ intensas oraciones de Jes ´

us?

18. ¿Por qu´

e decimos que Jes´

us es un amigo comprensivo?

Pid´

amosle ayuda a Jehov´ a cuando estemos angustiados, tal como hizo Jes ´

us.

(Vea los p´

arrafos 15 a 17).

(36)

36 LA ATALAYA

amigo comprensivo, en especial con uno que haya pa- sado por problemas parecidos. Pues bien, Jesus es ese´ amigo. Sabe lo que es sentirse debil y necesitar ayuda.´ Tambien sabe c´ omo estamos hechos y se encargar´ a de´ que recibamos apoyo “justo en el momento” necesario (Heb. 4:15, 16). Igual que Jesus acept´ o la ayuda de un´

´angel en el jard´ın de Getseman´ı, nosotros debemos es- tar dispuestos a aceptar la ayuda que Jehova nos da, ya´ sea por medio de una publicaci ´

on, un video, un discur- so o una visita animadora de un anciano o de un ami- go maduro.

19 Jehova le dar´ a su paz. ¿C´ omo nos fortalecer´ a Jeho-´ va? Cuando oramos, recibimos “la paz de Dios, que est´ a´ m ´

as all ´

a de lo que ningun ser humano puede entender”´ (Filip. 4:6, 7). La paz que Jehova nos da calma nuestro´ corazon y nos ayuda a pensar con claridad. Esto fue lo´ que sintio una hermana llamada Luz. Ella dice: “A ve-´ ces me siento sola, y esos sentimientos me hacen pen- sar que Jehova no me ama. Pero en esos momentos de´ inmediato le cuento a Jehova c´ omo me siento. Gracias´ a la oracion, puedo controlar mis emociones”. Como´ muestra la experiencia de Luz, la oraci ´

on nos ayuda a sentir paz.

20 Las lecciones que hemos aprendido de las lagrimas´

19. ¿Que lo fortalecer´ a si est´ a pasando por una situaci´ on dif´ ıcil? D´ e´ un ejemplo.

20. ¿Qu´

e lecciones hemos aprendido de las l´

agrimas de Jes ´ us?

(37)

de Jesus nos consuelan y nos ayudan mucho. Sus l´ agri-´ mas nos recuerdan que debemos apoyar a nuestros amigos que estan de duelo y confiar en que Jehov´ a y´ Jesus nos apoyar´ an cuando perdamos a un ser querido.´ Tambien nos motivan a predicar y ense´ nar con compa-˜ sion porque Jehov´ a y Jes´ us son un ejemplo de esta pre-´ ciosa cualidad. Y sus lagrimas nos consuelan porque´ son una prueba de que Jehova y su querido Hijo entien-´ den lo que sentimos, comprenden nuestras debilidades y quieren ayudarnos a aguantar. Sigamos aplicando todo lo que hemos aprendido hasta que llegue el dıa en´ que Jehova cumpla esta maravillosa promesa: “Les se-´ cara toda l´ agrima de sus ojos” (Apoc. 21:4).´



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 28: Jes´

us se sinti´

o impulsa- do a consolar a Mar´

ıa y a Marta. Nosotros podemos hacer lo mismo por quienes pierden a un ser querido en la muerte. P´

agina 33: Jes´

us estuvo dispuesto a ense˜

nar a Nicodemo de noche. Nosotros debemos dar las clases b´

ıblicas a la hora que sea m´

as conveniente para el estudiante.

P´

agina 35: Jes´

us le pidi ´

o a Jehov´

a que le diera fuerzas para mantenerse leal. Nosotros debemos hacer lo mismo al pasar por una prueba.

¿QU´

E LECCIONES HA APRENDIDO DE JES ´ US EN LOS SIGUIENTES RELATOS?

˛ Juan 11:35 ˛ Lucas 19:41 ˛ Lucas 22:44;

Hebreos 5:7

CANCI ´

ON 120

(38)

38 ART´

ICULO

DE ESTUDIO

4

Por qu ´

e asistimos a la Conmemoraci ´

on

“Sigan haciendo esto en memoria de m´

ı” (LUC. 22:19).

CANCI ´

ON 20 Enviaste a Jes ´

us, tu Hijo amado

AVANCE

Sea que esperemos vivir en el cielo o en el Para´

ıso en la Tierra, todos los a ˜

nos deseamos asistir a la Conmemo- raci ´

on. Este art´

ıculo analizar ´

a las razones b´

ıblicas que te- nemos para asistir y c ´

omo nos beneficia hacerlo.

(39)

CUANDO perdemos a un ser querido, aunque pase mucho tiempo, siempre lo recordamos. Sobre todo nos vienen recuerdos cada vez que llega el aniversa- rio de su muerte.

2 Todos los anos, millones de personas por todo el˜ mundo nos reunimos con motivo del aniversario de la muerte de alguien muy querido: Jesucristo (1 Ped.

1:8). Lo hacemos para recordar a quien entrego su´ vida como rescate para salvarnos del pecado y de la muerte (Mat. 20:28). Jesus quer´ ´

ıa que sus disc´

ıpulos recordaran su muerte. La noche antes de morir, es- tableci ´

o una cena especial y dio este mandato: “Sigan haciendo esto en memoria de mı” (Luc. 22:19).´ 1

3 De los millones de personas que asisten a la Con- memoraci ´

on de la muerte de Cristo, solo un grupo pequeno espera ir al cielo, pero la gran mayor˜ ıa es-´ peran vivir en la Tierra. En este artıculo, veremos va-´ rias razones por las que ambos grupos desean asis- tir todos los anos a la Conmemoraci˜ on. Tambi´ en´ analizaremos por qu ´

e nos beneficia estar presentes.

1 Otras versiones traducen estas palabras as´

ı: “Hagan esto en conme- moraci´

on m´

ıa” (Nuevo Testamento, de P. Ortiz) y “Hagan esto en re- cuerdo m´

ıo” (Biblia de Jerusal ´en Latinoamericana).

1, 2. a) ¿Cu ´

ando recordamos en especial a un ser querido que ha muerto? b) ¿Qu´

e estableci´ o Jes´

us la noche antes de morir?

3. ¿Qu´

e veremos en este art´ ıculo?

(40)

40 LA ATALAYA

Comencemos repasando algunos motivos por los que asisten los cristianos ungidos.

POR QU ´

E ASISTEN LOS UNGIDOS

4 Una razon por la que los ungidos desean cada a´ no˜ asistir a la Conmemoracion es para participar del pan´ y del vino. ¿Por que pueden hacerlo? Para saber la´ respuesta, recordemos lo que hizo Jesus en su´ ulti-´ ma noche en la Tierra. Despu ´

es de celebrar la Pascua, Jes ´

us estableci ´

o lo que ha llegado a conocerse como la Cena del Se ˜

nor. Les pas ´

o el pan y el vino a sus 11 ap ´

ostoles fieles y les dijo que comieran y bebieran.

Les hablo de dos pactos o acuerdos: el nuevo pacto´ y el pacto del Reino (Luc. 22:19, 20, 28-30).1 Estos pactos hicieron posible que aquellos apostoles y un´ numero limitado de otros cristianos llegaran a ser re-´ yes y sacerdotes en los cielos (Apoc. 5:10; 14:1). Los que forman parte del resto ungido2 est ´an incluidos en estos dos pactos, y por eso solo ellos pueden par- ticipar del pan y del vino en la Conmemoracion.´

1 Hallar´ a m´

as informaci ´

on sobre el nuevo pacto y el pacto del Reino en el art´

ıculo “Llegar´

an a ser ‘un reino de sacerdotes’ ”, en La Atalaya del 15 de octubre de 2014, p´

aginas 15 a 17.

2 IDEA IMPORTANTE: La expresi ´

on resto ungido se refiere a los cristia- nos ungidos que todav´

ıa est´

an vivos en la Tierra.

4. ¿Por qu´

e participan los ungidos del pan y del vino en la Conme- moraci ´

on?

(41)

5 Otra raz ´

on por la que los ungidos desean asis- tir a la Conmemoraci ´

on es que les da la oportuni- dad de meditar en su esperanza. Jehova les ha dado´ una esperanza especial: disfrutar de vida inmortal e incorruptible en el cielo, servir al lado de Jesucristo glorificado y los dem ´

as de los 144.000 y, sobre todo, estar ante la mismısima presencia de Jehov´ a (1 Cor.´ 15:51-53; 1 Juan 3:2). Los ungidos saben que han recibido la invitacion para disfrutar de estos privile-´ gios. Pero para poder entrar en el cielo deben ser fieles hasta la muerte (2 Tim. 4:7, 8). Se sienten muy felices al reflexionar en su esperanza (Tito 2:13).

¿Y que puede decirse de las “otras ovejas”? (Juan´ 10:16). ¿Por que asisten a la Conmemoraci´ on? Vea-´ mos algunas razones.

POR QU ´

E ASISTEN LAS OTRAS OVEJAS

6 Una razon por la que las otras ovejas asisten a la´ Conmemoraci ´

on es para observar, no para participar.

La primera vez que se invit ´

o espec´

ıficamente a estar presentes a los que tienen la esperanza de vivir en la Tierra fue en 1938. El numero de abril de 1938 de´ La Torre del Vig´

ıa dijo que es “enteramente justo y propio” que los miembros de las otras ovejas “est ´

en

5. ¿Qu´

e saben los ungidos sobre la esperanza que han recibido?

6. ¿Por qu´

e asisten todos los a ˜

nos a la Conmemoraci ´

on las otras ovejas?

(42)

42 LA ATALAYA

presentes en esa reuni ´

on y observen lo que se hace”.

Y anadi˜ o: “Debe de ser y es tiempo de regocijo para´ ellos tambi ´

en”. Tal como los invitados a una boda asisten felices para observar la ceremonia, las otras ovejas asisten felices para observar la celebraci ´

on de la Conmemoracion.´

7 Las otras ovejas tambi ´

en reflexionan en su espe- ranza. Desean escuchar el discurso de la Conmemo- raci ´

on, pues buena parte se centra en lo que Cristo y los 144.000 que gobiernen con el har´ an por los´ seres humanos fieles durante el Reinado de Mil A ˜

nos.

Bajo la direccion de su Rey, Jesucristo, estos gober-´ nantes celestiales ayudaran a transformar la Tierra´ en un Paraıso y a que la humanidad obediente alcan-´ ce la perfecci ´

on. Qu ´

e emocionante es para los millo- nes que observan la Conmemoracion imaginarse el´ d´

ıa en el que se cumplan profec´

ıas b´

ıblicas como las de Isaıas 35:5, 6; 65:21-23 y Apocalipsis 21:3, 4.´ Al verse en el nuevo mundo con sus seres amados, se fortalece su esperanza y su determinacion de seguir´ sirviendo a Jehova (Mat. 24:13; G´ al. 6:9).´

8 Las otras ovejas tambien asisten a la Conmemo-´ racion porque desean mostrar su amor y su apoyo´

7. ¿Por que desean escuchar el discurso de la Conmemoraci´ on las´ otras ovejas?

8. ¿Por qu ´

e otra raz´

on asisten las otras ovejas a la Conmemoraci ´ on?

(43)

a los ungidos. La Palabra de Dios predijo que los ungidos y los que esperan vivir en la Tierra estarıan´ muy unidos. Veamos algunas profecıas que lo de-´ muestran.

9 (Lea Zacar´

ıas 8:23). Con una emotiva imagen, esta profec´

ıa describe lo que las otras ovejas sienten por sus hermanos y hermanas ungidos. Las expresio- nes “un judıo” y “ustedes” se refieren al mismo gru-´ po: el resto ungido (Rom. 2:28, 29). Los “10 hombres de todos los idiomas de las naciones” representan a las otras ovejas. Se agarran con firmeza de los ungi- dos —es decir, se apegan con lealtad a ellos— y se les unen en la adoraci ´

on pura a Jehov´

a. As´

ı pues, en la noche de la Conmemoraci ´

on, las otras ovejas de- muestran lo unidas que estan a los ungidos acompa-´ n˜ andolos en la ocasi´ on.´

10 (Lea Ezequiel 37:15-19, 24, 25). Jehov ´

a ha cum- plido esta profec´

ıa haciendo que los ungidos y las otras ovejas trabajen en total unidad. La profec´

ıa ha- bla de dos palos. Los que tienen la esperanza de vi- vir en el cielo son como el palo “para Juda” (la tribu´ de la que se escog´

ıan los reyes de Israel). Y los

9. Seg´

un la profec´

ıa de Zacar´

ıas 8:23, ¿qu´

e sienten las otras ove- jas por los ungidos?

10. ¿Qu´

e ha hecho Jehov´

a para que se cumpla la profec´

ıa de Eze- quiel 37:15-19, 24, 25?

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