Muchas veces nos preguntan en nuestras consultas si existe una edad ideal para el embarazo. A la luz de las estadísticas habría que decir que la década entre los 20 y los 30 sería el momento más idóneo, si es que fuese posible elegir. La naturaleza ya arbitró que fuera el momento en que la tasa de fertilidad es más alta, dicho de otra manera, la época en la que la mujer obtiene de forma espontánea el embarazo con más facilidad. También dispuso que el índice de abortos fuese en este tramo etario el más bajo, la tasa de malformaciones menores y las complicaciones durante la gestación y parto más improbables. Ocurre, sin embargo, que los tiempos han cambiado: la mujer se ha incorporado de lleno a la universidad y al mundo laboral y, por estos motivos o simplemente porque no encuentra su pareja ideal, retrasa la maternidad. No es por tanto infrecuente encontrarnos en la actualidad con mujeres de más de 40 años que afrontan embarazos. No es un drama. Cierto que el riesgo de problemas genéticos en el feto y el de aborto, que llega hasta el 25 % , es mayor, pero superados éstos, la obstetricia está para ayudarlas.
La maternidad es a esta edad más calculada, más responsable, más disciplinada. La periodista Marta Robles ha escrito un libro, “Diario de una cuarentona embarazada”, en el que explica las vicisitudes físicas en las que se ve inmersa (náuseas, vómitos, antojos….) y las fluctuaciones psíquicas que la invaden a lo largo de los meses que dura la gestación. La felicité en la presentación del mismo por triple motivo: la determinación para embarazarse por dos veces con esta edad, el buen término de las gestaciones y el arrojo de decidirse a escribir sus experiencias, que nos sirven para aprender y asimilar.
Acorde a ellas, podríamos establecer que existe una edad recomendable para, de forma calculada, buscar un embarazo. Por otro lado, también es cierto que cada pareja elige una edad para hacerlo y, si son conocedores del escenario y lo asumen, la ciencia está para auxiliarles.
Recibid un fuerte abrazo
La edad ideaL
para eL embarazo
Director Científico PROF. jOsé manuel BajO aRenas
Presidente de la sociedad española de Ginecología y Obstetricia (seGO)
Coordinadora Médica sofía Herrero Gamiz
Director Editorial Ángel salmador martín
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Dra. Iva marques-lopes, Ramón sánchez Ocaña, Dra. arantxa martín, Dra. Blanca Torres,
Dra. Victoria Verdú, Dr. Rafael Pérez. josé mª martínez, alipio Gutiérrez.
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e
ditorial
José Manuel Bajo Arenas. Presidente de la SEGO.
m i g in ec ó lo g o
12-MG
Curar el Parkinson, el Alzheimer
o regenerar el pecho tras una
mastectomía son algunas de las
esperanzadoras posibilidades que
ofrecen las células madre. La médula
espinal, el cordón umbilical o los tejidos
grasos son las principales fuentes de
obtención.
CÉLULAS
MADRE
A
unque desconocidas para muchas personas, las células madre son consideradas por los investigado-res de todo el mundo como el teso-ro de la biología y, con ello, la clave del fututeso-ro de la medicina moderna. Los expertos hablan de aplicaciones tan esperanzadoras como la curación del Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple, infarto de miocardio…Mientras la investigación está en plena efer-vescencia, cada vez más padres conservan las células madre del cordón umbilical de sus hi-jos. Pero, ¿cuáles son las bondades que hacen de estas células la panacea del siglo XXI?
Los ladrillos de nuestro cuerpo
En nuestro organismo, el 99% de las células del cuerpo son unidades diferenciadas. “Esto significa que son células especializadas que solamente saben hacer unas pocas funciones”, explica Manuel Reina, profesor de Biología Celular de la Universidad de Barcelona. “Por ejemplo, una célula roja de la sangre tiene co-mo cometido tomar oxígeno de los pulco-mones y llevarlo a los tejidos del organismo o al cora-zón, mientras que una célula que forme parte del hueso únicamente posee ese objetivo: ser parte de la estructura ósea”, añade. El pro-blema de este tipo de células es que, cuando
mueren, no se pueden reemplazar por otras porque “en el proceso de diferenciación se olvi-dan de dividirse”.
Sin embargo, frente a las células “comunes” existen otras “más inteligentes”: las células madre, aquellas con capacidad para autorre-novarse y que al no desarrollar una función específica, pueden sustituir cualquier tejido.
¿Qué es una célula madre?
Las células madre, más correctamente de-nominadas células troncales, son el primer paso para la formación del resto de células del organismo. Siguiendo el símil de la madre
pro-EL FUTURO
DE LA MEDICINA
El número de padres que apuestan por las posibilidades que ofrecen las células madre es cada vez
genitora, de estas células madre se derivan to-das las unidades diferenciato-das que más tarde se especializan en cada una de las funciones del organismo. “Muy pronto, algunas de estas primeras células madre comienzan a madu-rar y convertirse en diferentes tipos celulares: células del cerebro, del hígado, musculares y muchas otras más que son los bloques para la construcción de los diversos tejidos. En tér-minos científicos, este proceso se denomina diferenciación", explica Paco Vidal, ingeniero tisular especializado en el trabajo con células madre.
Así, las células madre indiferenciadas se transforman en células especializadas con ta-reas y funciones definidas. Al mismo tiempo, otras células madre continúan produciendo más células madre de manera que las reser-vas no se agoten. Son, por lo tanto, las células
básicas de nuestro organismo, de las que sur-gen todas las estructuras: piel, músculos, hue-sos, sangre, fibras nerviosas y los órganos.
El secreto
El hecho de que las células madre sean uni-dades indiferenciadas que no desarrollan nin-guna función específica hace que su cualidad esencial sea su potencial para convertirse en unidades maduras y adquirir formas típicas y especializadas. El secreto está en su:
◗ Autorrenovación: se dividen para originar
nue-vas células madre. “Son células capaces de
di-vidirse y auto-replicarse durante toda la vida de un organismo”, concreta Vidal.
◗ Plasticidad: se diferencian, bajo determinadas
condiciones, hacia distintos linajes celulares, adquiriendo formas características y funcio-nes específicas.
◗ Regeneración. “Poseen la facultad de
desarro-llarse cuando son transplantadas, además de crear su propio micro ambiente y generar el tejido en el cual han sido implantadas”, ex-plica Vidal.
Tres tipos
Participan activamente en el desarrollo em-brionario, pero también continúan presentes en los adultos. Según José Becerra, catedrá-tico del Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la Universidad de Málaga, en general, se pueden clasificar en:
◗ Embrionarias: constituyen la masa interna del
blastocisto temprano, es decir, un embrión de cuatro a cinco días, antes del anidamiento o implantación intrauterina.
◗ Germinales o fetales: pueden encontrarse en la llamada cresta gonadal de los fetos de cinco a diez semanas. De ellas derivarán las células gaméticas de la vida fértil del individuo.
◗ Somáticas o adultas: se encuentran en el
indivi-duo adulto durante toda su vida. Responden a estímulos regenerativos e inician un proceso de autorrenovación tras el que algunas se di-ferencian hacia linajes especializados.
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LAS CéLULAS MADRE TiENEN NUMEROSAS APLiCACiONES, ¿CUáLES SON LAS MáS DEMANDADAS? Su aplicación en enfermedades que hoy no tienen curación o en las que los resultados no son totalmente satisfactorios, como el cáncer, dolencias cardiovasculares, neurológicas, etc. ¿CUáLES SON SUS PRiNCiPALES UTiLiDADES DESDE EL PUNTO DE viSTA DE LA SALUD?
Principalmente su capacidad para regenerar los tejidos dañados y su capacidad de inmuno-modulación, es decir, la modificación de la respuesta o actividad inmunológica del organismo frente a enfermedades congénitas, hereditarias, cancerígenas, etc. ¿POR QUé SON DECiSivAS?
Existimos por ellas, sobrevivimos por ellas y cuando dejan de actuar morimos. Pero también por su potencial de curación. Para que una lesión pueda ser curada por regeneración, el organismo tiene que ser capaz de reproducir el mismo tipo de células que fueron destruidas, y sólo las células madre tienen esa capacidad. ¿QUé SE ESTá iNvESTiGANDO HOY? Se está trabajando en mejorar la eficacia de las células madre en humanos. El futuro pasa por lograr un uso personalizado de las terapias y por descartar la química en el campo terapéutico.
¿QUé DEbEN HACER UNOS PADRES PARA CONSERvAR EL CORDóN DE SU bEbé? Tienen que ponerse en contacto con el banco para informarse sobre las opciones de futuro de estas células y, si es privado, preguntar en qué hospitales puede producirse el parto. Se firma un contrato previo y se rellena documentación informativa acerca de los padres. Después, el banco manda a casa un dispositivo de recogida de esa sangre que habrá que llevar al hospital. En el momento de dar a luz el ginecólogo y los padres rellenan un formulario y una persona del banco se traslada al hospital para recoger la muestra de sangre, que irá directa al laboratorio del banco.
PREGUNTAMOS AL EXPERTO
Paco Vidal.
Ingeniero tisular. Director General de Aastrom Biosciences España.
La sangre que contiene células madre del cordón umbilical se consigue en el mismo momento del parto. El proceso de obtención es sencillo, ya que tan sólo es necesario realizar una punción de los vasos del cordón umbilical y aspirar una cantidad que oscila entre 90 y 150 milílitros de sangre. Una vez que esa sangre ya ha llegado al banco de cordón umbilical, son estos profesionales quienes, en el laboratorio, se encargan de extraer las células madre de las bolsas de sangre. En algunos casos, dicha separación entre la sangre y las células
madre también puede darse posteriormente a la congelación del material.
Y es que, la conservación del cordón umbilical se realiza, en la mayoría de las ocasiones, “a través de la criopreservación, es decir, la congelación de las células o tejidos a muy bajas temperaturas, generalmente entre -80ºC y -196ºC (el punto de ebullición del nitrógeno líquido). Con esto se logra disminuir las funciones vitales de las células, por lo que pueden mantenerse en condiciones de vida suspendida por mucho tiempo”, concreta el ingeniero tisular Paco vidal.
ObTENCióN Y CONSERvACióN
Tras la congelación y ya en el laboratorio,
las células serán separadas de la sangre.
Tal y como explica Becerra, según la plastici-dad de las células madre, éstas pueden dife-renciarse a su vez en:
◗ Totipotenciales. Capaces de originar un
indivi-duo completo. Son las células que se encuen-tran en una fase muy temprana del embrión.
◗ Pluripotenciales. Tienen una capacidad más
restringida que las anteriores, ya que pueden originar cualquier tejido u órgano, pero no un individuo completo.
◗ Multipotenciales. A diferencia de las
anterio-res, están presentes en diferentes tejidos u órganos del organismo adulto, y no sólo en el embrión. Tienen un cierto grado de diferencia-ción, por lo que son capaces de originar nuevos tipos celulares relativos al tejido en el que se encuentran. Es el caso, por ejemplo, de las cé-lulas madre hematopoyéticas, que se transfor-man en todas las células sanguíneas (glóbulos rojos, plaquetas o glóbulos blancos).
¿Dónde están?
Existen tres modos de generar las fructíferas células madre embrionarias: extraerlas de embriones, mediante técnicas de clonación y forzando la división de óvulos sin fecundar, aunque esta última en menor medida. Por su parte, las células madre adultas se pue-den encontrar en la córnea, la retina, la pulpa dental, el hígado, la piel o el páncreas, entre otros órganos. No obstante, según Reina, “las fuentes más sencillas de extracción son la médula ósea, el tejido adiposo y el cordón
umbilical. Además, en estos casos no presen-tan problemas éticos, por lo que resulpresen-tan muy útiles a la medicina actual”.
◗ Médula ósea. “Aquí se encuentran células que
van a generar todos los tipos celulares de la sangre y del sistema inmunitario”, reconoce Becerra. El método empleado para obtenerlas es el aspirado del contenido medular median-te la punción de un hueso.
◗ Tejido adiposo. La liposucción es uno de los
métodos más utilizados para obtener células madre de la grasa. Según Reina, “de la grasa se pueden extraer unas células que en el labo-ratorio somos capaces de convertir en tejido cardíaco”, explica.
◗ Cordón umbilical. “La obtención de células
ma-dre del cordón umbilical de los recién nacidos resulta muy interesante, ya que su potencia-lidad supera las que se obtienen del individuo adulto”, aclara Becerra. Su obtención es tan sencilla como guardar parte de la sangre que hay en el cordón umbilical y conservarla en un banco especializado.
La importancia del cordón umbilical
La rentabilidad de las células madre de la san-gre del cordón se ha descubierto recientemente. “Son únicas, su obtención es fácil y no presen-tan ningún problema ético”, detalla Vidal. “Sin embargo, lo cierto es que su verdadero poten-cial está aún por descubrirse. La investigación se encuentra en plena efervescencia”, añade. Pero, ¿por qué son tan valiosas las células ma-dre del cordón umbilical? Durante el desarro-llo del embrión, las células madre se encuen-tran principalmente en el hígado y en el bazo. En el último tercio del embarazo comienza la migración: se trasladan a la médula ósea. Este desplazamiento tiene lugar a través de la san-gre. De este modo, las células madre llegan también al cordón umbilical del niño, donde en el momento del parto están presentes en abundancia. Es un momento único, porque poco después las células madre se retiran de la sangre para volver a la médula ósea. “La obtención de células madre del cordón umbilical tiene sentido porque estas células aparentemente son menos diferenciadas que las células de la sangre de los organismos adultos y poseen un gran potencial para trans-formarse en diferentes tipos de células. A esto se le suma que actúan inmunológicamente con menos fuerza y por ello, eventualmente, también son aptas para ser utilizadas en otras personas, tanto hermanos como individuos sin relación genética”, explica Vidal. ●
Leire Moneo
Aunque las aplicaciones pueden llegar a ser infinitas en un futuro, los beneficios de las células madre obtenidas a través del cordón umbilical del bebé ya forman parte del presente.
➜ En 2007, médicos estadounidenses y alemanes lograron curar a una niña de cuatro años con leucemia gracias al transplante de células madre de su propio cordón umbilical.
➜ El pasado mes de abril, en Estados Unidos, un niño de 18 meses con epidermolisis bullosa distrófica, una enfermedad que hace que la piel sea tan frágil como las alas de una mariposa, ha logrado mejorar su calidad de vida tras recibir un transplante de células madre de cordón umbilical y de la médula ósea de su hermano.
➜ En España, un equipo de cardiólogos de la Clínica Universitaria de Navarra y del hospital Gregorio Marañón logró implantar en 2007 células madre adultas derivadas del tejido adiposo en el corazón de un paciente con parte del músculo cardíaco muerto a causa de varios infartos.