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Análisis del léxico diferencial en el Val de Xálima (Cáceres)

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Academic year: 2021

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(1)Tesis doctoral. ANÁLISIS DEL LÉXICO DIFERENCIAL EN EL VAL DE XÁLIMA (CÁCERES) Ana Alicia Manso Flores Programa de Doctorado en Lenguas y Culturas. 2020 Conformidad de los directores:. Fdo.: Dr. Antonio Salvador Plans. Fdo.: Dra. M.ª Pilar Montero Curiel.

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(3) Resumen La presente tesis propone un análisis del léxico diferencial en el Val de Xálima, también conocido como Valle de Jálama o Val do Ellas. En este entorno del noroeste extremeño se sitúan Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo, tres pueblos que conservan una lengua de ascendencia gallego-portuguesa e influjo leonés denominada Fala, valego o xalimego. Así pues, para lograr el objetivo propuesto, el trabajo se ha hecho en dos etapas. Primero, se ha redactado un cuestionario basado en los datos aportados por la bibliografía especializada y conversaciones previas con hablantes de la zona; a continuación, se ha recogido el vocabulario mediante encuestas dialectales a informantes de diferente sexo y edad procedentes de las tres localidades. En segundo lugar, se ha seleccionado un corpus léxico con el fin de realizar un estudio desde un punto de vista etimológico y en comparación con las variedades y lenguas (español, gallego, portugués, leonés, hablas extremeñas) relacionadas por su origen u otro contacto. Esta perspectiva permite obtener información sobre los rasgos constitutivos de la Fala y su origen. Por otra parte, el cotejo de las respuestas entre los informantes de diferente perfil proporciona una panorámica sobre el nivel de conservación e influjo de la lengua oficial. Palabras clave: Xálima, léxico, análisis. 5.

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(5) Abstract This thesis proposal is to analyse the differential lexicon in the Val de Xalma, also known as Valle de Jálama or Val do Ellas. In these surroundings of northwestern Spanish Spain are Valverde del Fresno, Eljas and San Martín de Trevejo, three villages retain a language of Galician-Portuguese descent and a Leonese influence called Fala, Valego or Xalimego. Thus, to achieve the proposed objective, the work was developed in two steps. First, a questionnaire was written based on data provided by the specialized bibliography and previous conversations with local speakers; Next, the vocabulary was collected through dialectal surveys of informants of different sex and age from the three points. Secondly, a lexical corpus was selected in order to carry out a study from an etymological point of view and in comparison with the varieties and languages (Spanish, Galician, Portuguese, Asturian-Leonese, falas of Spanish Extremadura) related by their origin or another contact. This perspective provides information on the constitutive characteristics of Fala and their origin. On the other hand, the comparison of the answers among the informants of different profile provides an overview of the conservation level and the influence of the official language. Keywords: Xálima, lexicon, analysis. Resumo A presente tese propõe uma análise do léxico diferencial no Val de Xalma, também conhecido como Valle de Jálama ou Val do Ellas. Neste entorno do noroeste estremenho espanhol encontram-se Valverde del Fresno, Eljas e San Martín de Trevejo, três aldeias que conservam uma língua de ascendência galego-portuguesa e influência leonesa chamada Fala, valego ou xalimego. Assim pois, para atingir o objetivo proposto, o trabalho foi desenvolvido em duas etapas. Primeiro, foi redigido um questionário baseado nos dados aportados pela bibliografia especializada e conversações prévias com falantes do lugar; a seguir, foi recolhido o vocabulário por meio de inquéritos dialetais á informantes de diferente sexo e idade procedentes dos três pontos. Em segundo lugar, foi selecionado um corpus léxico com o fim realizar um estudo desde o ponto de vista etimológico e em comparação com as variedades e línguas (espanhol, galego, português, asturiano-leonês, falas da estremadura espanhola) relacionadas pela sua origem ou outro contato. Esta perspectiva permite obter informações sobre os rasgos constitutivos da Fala e a sua origem. Por outra parte, o cotejo das respostas entre os informantes de diferente perfil proporciona uma panorâmica sobre o nível de conservação e a influência da língua oficial. Palavras chave: Xálima, léxico, análise.

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(7) Tesis doctoral. ANÁLISIS DEL LÉXICO DIFERENCIAL EN EL VAL DE XÁLIMA (CÁCERES). Ana Alicia Manso Flores Programa de Doctorado en Lenguas y Culturas. 2020.

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(9) I. INTRODUCCIÓN.

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(11) 1. Introducción y objetivos El Val de Xálima, ‘Valle de Jálama’ o Val do Ellas tiene la particularidad de albergar una variedad lingüística conocida como Fala, valego o xalimego1. Este enclave del noroccidente extremeño, frontera con Salamanca y Portugal, incluye los pueblos de Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo, donde dicha variedad al adoptar unos rasgos particulares, recibe los nombres de “valverdeiru”, “lagarteiru” y “mañegu”, respectivamente. Sus rasgos y particularidades han sido determinados por el encuentro entre distintas lenguas, dialectos y hablas a lo largo de su historia. Tal como se puede colegir de su posición geográfica actual, recibe influencia del portugués, el castellano salmantino y las hablas extremeñas del noroeste, ambas con rasgos leoneses. Sin embargo, el verdadero interés reside en su origen, que parece vincularse con el gallegoportugués medieval. La disputa en torno a este tema y su relación con el gallego, portugués, leonés, extremeño o castellano, junto a la descripción fonética y morfológica, han ocupado la mayor parte de la literatura científica especializada, alrededor de doscientas publicaciones. Cabría subrayar que, precisamente, el análisis de estos niveles de la lengua ha sido la base fundamental de las propuestas en torno a la filiación genética, a falta de noticias históricas evidentes que justificaran la presencia de esta variedad. 1. Las distintas corrientes de estudios de la Fala han dado lugar al uso de glotónimos varios para nombrar a una misma variedad. En el epígrafe “2.2 Glotónimos y etiquetas” se tratarán estas cuestiones, no obstante, cabe destacar que, en el primer caso, se emplea la mayúscula para diferenciarla de otras “falas” de la Península, según decidió la Asociación Cultural A Nosa Fala.. 13.

(12) Aproximadamente un quince por ciento de la bibliografía se ha centrado en el estudio del léxico; a esta escasez habría que añadir el hecho de que su tratamiento no ha sido siempre el más adecuado. Se ha podido constatar, en muchos de ellos, un apriorismo cuyas pretensiones pasan por demostrar la filiación con una determinada lengua o dialecto mediante la selección de algunas palabras, y el encubrimiento de otras contrarias a la hipótesis de partida. Por otra parte, no siempre se ha contrastado el uso del vocabulario entre los distintos pueblos cuando existen diferencias probadas entre ellos, o bien, se ha tendido a situar en los tres un vocablo empleado solo en uno, o usos habituales en los tres puntos son presentados como naturales de uno de ellos y aparecen en todo o, al menos, dos de ellos. Además, ha sido posible observar usos particulares en pequeños núcleos de población dentro de un mismo municipio, o entre hablantes que han vivido en estos; y en ningún momento, se han evaluado en todas sus dimensiones las diferencias entre variedades dentro de una misma localidad. En relación con el hablante, una razón de peso para la recogida del vocabulario y es la castellanización masiva e imparable que en las últimas décadas ha venido sufriendo la Fala. La escolarización obligatoria y los medios de comunicación han ido desgastando lo que sería una variedad autóctona. Resulta difícil advertir qué elementos léxicos cumplen esa característica de “pureza” pero hay casos que ayudarían a desbrozar este camino. Por ejemplo, en la pareja léxica melocotón-presegu, un doblete con una opción perteneciente al castellano, y otra al dominio gallego-portugués, los jóvenes prefieren la primera, los adultos conocen ambas pero se inclinan por la castellana y los ancianos se decantan por la segunda, la que siguiendo las hipótesis de origen sería la más auténtica en el marco de la Fala (Manso, 2016c: 20). Estas circunstancias complican también la tarea de seleccionar a los informantes, porque obligan a buscar perfiles variados de diferente sexo, edad, formación y profesión. También conviene tener en cuenta las diferencias culturales que han determinado una mayor competencia del informante en un determinado ámbito, así es esperable que los jóvenes no sepan tanto de tareas agrícolas tradicionales como sus padres o abuelos, o que las mujeres tengan un mayor conocimiento culinario que el hombre, pues a ese entorno ha sido relegado su papel en entornos rurales tradicionales Por todo ello, hemos decidido adoptar un enfoque sociolingüístico superpuesto a otros métodos basados en la dialectología tradicional con el fin de obtener datos de todos los campos léxicos y elaborar una panorámica sobre la evolución de la propia modalidad a través del contraste entre jóvenes, adultos y ancianos. La motivación, por tanto, del presente trabajo parte de la necesidad de recoger un léxico en extinción y ofrecer un material contrastado y fiable con el que trabajar, para aportar datos sobre las lenguas y dialectos que intervinieron en la configuración del vocabulario de estas modalidades. Así pues, el propósito principal de este trabajo es el estudio de la cultura y el vocabulario de la Fala teniendo en cuenta las posibles variaciones diatópicas y 14.

(13) diastráticas. De este modo, se ha recogido el léxico de carácter “diferencial” en los tres pueblos de la comarca del Xálima, a través de encuestas dialectales a hablantes de diferente edad y sexo. Una vez obtenido el corpus, se ha llevado a cabo su análisis mediante el cotejo de las palabras o sintagmas en diccionarios y obras que, por una parte, proporcionen más datos sobre la etimología y procedencia de las voces tratadas, y, por otra, permitan establecer una comparación con vocablos de similar significante o significado, pertenecientes a todas las lenguas, dialectos y hablas relacionados tradicionalmente por la bibliografía. A partir de los datos obtenidos, se va a valorar en qué medida cada variedad lingüística ha conformado el vocabulario de la Fala; con esos datos, se podrían, incluso, aportar algunos indicios sobre qué lengua estaría en su base constitutiva y cuál ha ejercido una influencia posterior, lo que supone contribuir a aclarar su ascendencia. Igualmente, la consideración de posibles cambios entre diferentes perfiles de hablantes ofrecerá una visión de conjunto en relación con el estado actual y la vitalidad de la lengua del Val. Por último, los resultados serán expuestos en una base de datos accesible a investigadores y hablantes interesados, novedad que proporciona datos a los primeros para llevar a cabo investigaciones de distinto calibre, y propuestas, a los segundos, de usos recomendados para evitar la introducción de castellanismos innecesarios, hoy principal causa del desgaste y desaparición del léxico autóctono. De forma sintética los objetivos que se pretenden alcanzar son los siguientes: a. Estudio de la cultura y el vocabulario de la Fala. b. Recogida del léxico. c. Análisis desde un punto de vista histórico. d. Comparación del vocabulario de la Fala con el lexicón de lenguas y dialectos emparentados desde la perspectiva del uso actual y su evolución histórica. e. Obtención de datos sobre las fuentes lingüísticas que han conformado el vocabulario. f. Exposición de las características constitutivas de la Fala. g. Reflexión sobre su estado y conservación. A cumplir estos propósitos se dedican lo siguientes capítulos organizados en tres bloques. El primero de ellos, como punto de partida, está compuesto por una serie de epígrafes introductorios sobre aspectos culturales, el estado de la cuestión y la metodología seguida, con el fin de organizar el desarrollo del estudio, facilitar la comprensión del análisis y orientar las conclusiones de la investigación de la forma más coherente posible; a continuación, se presentará el corpus cotejado (obj. a, b, c y g); y, finalmente, serán los resultados obtenidos a partir de la exposición de los rasgos característicos (obj. f), sus relaciones con lengua y dialectos emparentados (obj. d y e) y las diferencias diatópicas y diastráticas (obj. g).. 15.

(14) 2. La comarca del Val de Xálima 2.1. Glotónimos, topónimos y etiquetas Quien se aproxime a la Fala puede observar que hay una disparidad de denominaciones en lo que a toponimia, glotónimos y gentilicios se refiere. En primer lugar, el nombre oficial de los tres pueblos es Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo según el Nomenclátor Geográfico de Municipios y Entidades de Población (NGMEP)2 y el Nomenclátor Geográfico Nacional (NGN)3; sin embargo, en la lengua nativa son conocidos como Valverdi du Fresnu, As Ellas y San Martín de Trevellu. En torno al origen de los nombres de los tres lugares se ha escrito mucho, Costas (2013: 108-114), siguiendo a Corredera (2009)4, sintetiza argumentos de distintos autores. Valverde se fundaría en el XIV con gente proveniente de los núcleos de su término municipal, Turrión (Torri A Mata?) que parece corresponderse con un Villasbuenas (García de Figuerola, 1990: 42, nota 43) y Salvaléon, fortaleza probablemente romana donada a la orden de Alcántara en 1253 (Clemente, 2014: 250). Hasta el XVIII fueron añadidos los complementos “de la Sierra”, “de Gata” o “de Alcántara”, “del Fresno” se registra por primera vez en el catastro de Ensenada, si bien Domené (2008: 89) considera que surgió de la unión de Valverde de la Sierra con la aldea desaparecida de El Fresno. San Martín de Trevejo, figura ya como villa entre 1174 y 1228 (Domené, 2008: 8889), aunque no exactamente con ese topónimo, pues en documentos medievales se puede leer, “Sancti Martini a Castanetu”, “San Martinno de Trebello” (en Cintra y sin documentar según Costas, 2013), “San Martiño dos Viños”, en mapas del XVII; un siglo después aparecerá con el complemento “de Trevejo”, en referencia a la fortaleza ubicada en las proximidades de Villamiel. Eljas-As Ellas es uno de los más discutidos, con variaciones dispares en cuanto al nombre del territorio, “Eljas, Laseljas, Herges, Laserges, Erjas…” (Costas, 2013: 111). Sobre su nombre, Menéndez Pidal (1960: LI) lo hace derivar de un celta *Herlias, sin embargo, como señala Costas (2014: 77) esta explicación ofrece dificultades porque la “correspondencia” castellana y portuguesa ofrece dificultades por la presencia de una elemento fonético extraño. Edelmiro Bascuas (2002), a propósito de hidronimia paleoeuropea gallega, señala la presencia de un río Ellas, y las localidades A Ella de Arriba y A Ella de Abaixo en Ourense que podrían derivarse de un tema *EL- ‘fluir’, ‘corriente de agua’, al que se ha añadido el sufijo -N + IA, dando lugar a un resultado Elenia, nombre que figura en el espacio gallego referido a este río5. Nótese en que la caída de la nasal entre vocales propio del gallego-portugués daría lugar a una yod segunda que explicaría el resultado palatal lateral actual y el equivalente con velar fricativa en castellano. 2. http://www.ign.es/ign/layoutIn/actividadesToponimia.do http://www.ign.es/ign/layout/series.do 4 http://valverdidufresnu.blogspot.com.es/2009/07/valverdi-pur-que-u-chamamus-valverdi-du.html 5 http://arqueotoponimia.blogspot.com/2010/08/anfeoz-y-as-ellas.html 3. 16.

(15) Aparte permitiría afirmar el vínculo de los repobladores gallego con los rasgos del gallego de la zona como afirmar varios autores. Otra posibilidad es la que mantiene Domingo Domené (2008: 87-88), quien encuentra una bula medieval donde se habla de un “Elteios”, al parecer mal escrito, que debería leerse como “Elleias”; en opinión de Costas (2013: 113 y 2014: 80), que consulta el documento y conoce la propuesta de Bascuas, esta sería la solución más aceptable porque permitiría las evoluciones Ellas y Eljas. Los tres conforman el enclave del Val de Xálima (especialmente por autores portugueses y defensores del origen portugués), Valle de Jálama (equivalente en castellano), Val do Ellas (término difundido por autores gallegos especialmente), u “Os tres lugaris”, propuesta de la asociación cultural gallega Alén do Val, representada por Riobó y Sartal (2004). A su vez, los habitantes se identifican con los gentilicios “valverdeñus” o “valverdeirus”, “lagarteirus”, y “mañegus”, respectivamente. Por extensión, las variedades locales reciben estos mismos nombres pero con una salvedad, y es que, en ocasiones, se emplea “chapurrau” sobre todo en Valverde. Precisamente, las oscilaciones en la elección de estos calificativos son mayores en este pueblo, pese al esfuerzo de muchos estudiosos que insisten el influjo del castellano en el sufijo -eño de “valverdeñu” y el carácter despectivo en “chapurrau” <chapurrear (con otras variantes casi de carácter jocoso como cachapurrau o espachurrau); este último todavía es abundante muchas veces, no obstante, es empleado de forma inconsciente y se ha podido comprobar que, al explicar al hablante las connotaciones que conlleva, automáticamente deja de usarlo. Cuando esta etiqueta, usada tanto para nombrar al habla de Valverde y, en menor medida, a la variedad en conjunto, es eliminada, se crea un vacío terminológico, por esta razón, se generalizó en los años noventa “fala”, solución y situación no ajena a otras lenguas y dialectos de la Península. En consecuencia, algunos autores han propuesto otras etiquetas con distinta acogida. Costas (1992: 409, nota 1) rechaza, por falta de especificidad, la denominación “falas de Xalma ou Xálama”, pues solo los mañegos se identificarían con ella al vivir pie del monte con ese mismo cognombre. El autor busca, de este modo, un punto común y exclusivo, específicamente ríos importantes en la zona, como la Ribera Trevejana, que daría lugar a las “falas da Ribeira Trevellana”. No obstante, como explicaría Domingo Frades, este río no une al Val sino que los bordea por la banda derecha e incluye también a Cilleros, Villamiel y Trevejo. Prefiere por ello “Val do Río Ellas”, que desemboca al Tajo y cuyo cauce procede de los manantiales y arroyos de los tres pueblos. Desde entonces usa esta terminología junto el glotónimo “valego”, que sería un derivado de Val (Costas, 2013: 74, nota 68). Aunque razonable, no termina de admitirse por las reminiscencias con el “gallego” y porque los hablantes no se identifican con dicho elemento topográfico, pues recuerda solo a Eljas-As Ellas, y parece que solo se alude a este lugar. 17.

(16) Xálima, sin duda, es uno de los puntos geográficos emblemáticos del valle, ya documentado en textos de la Edad Media6 con la formar Salama, pero, como apunta Costas, es inexacto porque al otro lado se añadirían otros pueblos no falantes como Villamiel o Acebo, donde es designado con el término castellano “Jálama”, no extraño a los hablantes del Val. Hoy es uno de los más usados e identificativos; además, se puede encontrar en el etiquetado de productos como el aceite o la miel, o en espacios públicos como el instituto “Val de Xálima”, situado en Valverde y al que acuden alumnos de los tres pueblos. Por esta razón, Antonio Corredera, comienza a utilizar “xalimego” en 1999 según 7 dice . Quiles Casas (2004) en un ensayo de diccionario utilizará esta etiqueta, sin embargo, pese a lo esperado y razonable, no se ha aceptado, especialmente porque se ha vinculado con una propuesta normativa basada en el portugués, que ha provocado una oposición fuerte entre los vecinos. En el presente trabajo, hemos optado por la denominación de Val de Xálima porque, aunque Costas tiene razón cuando dice que un monte no forma valles, es bastante aceptada y se opone al castellano Jálama, de manera que la imprecisión inicial es reducida y queda Xálima solo para los tres lugares. Por otra parte, para no tomar partido por ninguna corriente defensora de “valego” o “xalimego”, se ha decido continuar con la abstracta “Fala”, glotónimo también identificativo a no ser por la escritura mayúscula, propuesta de la asociación A Nosa Fala, para diferenciarla de otros casos, por ejemplo, el gallego-asturiano. 2.2. Aspectos geográficos I. Geografía física El Val de Xálima-Ellas se caracteriza por su ubicación serrana y por ser punto de origen de varios manantiales de cierta importancia. Esta situación orográfica, en comparación con otros puntos y regiones, no supone nada especial, pero, como ocurre con la Fala el cúmulo de circunstancias ha contribuido a la creación de su carácter particular.. 6. En Ayala Martínez, C. (compilador) (1995): Libro de los privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII-XV). Madrid. Documento 51 se lee «Salama» (apud Domené, 2008: 88). Melena, J. L. (1985): “Salama, Jálama y la epigrafía latina del antiguo corregimiento”. En Symbolae Ludovico Mitxelena septuagenario oblatae. Vol. I, 475, 430. 7 http://www.sierradegatadigital.es/opinion/antonio-corredera-plaza/pur xalimegu/20140323194701 012882. html. 18.

(17) Fig. 1: Mapa ubicación Val de Xálima-Ellas (Iberpix 4, IGN). De este modo, como parte de uno de los conjuntos montañosos más importantes del Sistema Central, hay tres grandes sierras abrazan y abrigan al Val. En San Martín y junto al límite con Villamiel encontramos la Sierra de la Cachaza (745 metros); si trazamos una línea hacia al norte llegamos al Cerro de Xálima (1087 metros) donde se alcanza la provincia de Salamanca y el punto más norteño de la comarca. Hacia poniente esta línea topa la sierra de Eljas (1082 metros), y continúa al este ya en término municipal de Valverde, con la Serras das Mezas y Serra da Malcata, espacios compartidos con Portugal, y en el que destacan picos de entre 1000 y 1100 metros. La altitud comienza a descender de 900 a 500 metros a medida que se desciende por la Serra da Marvana y el sur por la Raya. En esta zona la frontera administrativa es representada por el río Tortu, más adelante, el Basádiga (o Bazágueda cuando se adentra en territorio portugués); este, a su vez, se extiende hacia al sur y a la altura de la fortaleza de Salvaleón, se une al río Erjas, y, más adelante, recibe el caudal de la Riveira Trebellana, procedentes de la mitad más meridional de oriente. De esta manera, en el punto este-norte está cerrado por montañas y el oeste-sur por ríos.. 19.

(18) Fig. 2: Mapa del Val en detalle (Iberpix 4, IGN). Todos estos recursos son elementos fundamentales y es que en la cara portuguesa de la sierra de Malvana, en las Mezas, nace el río Côa cuyas aguas vierten en el Duero. En torno a él se encuentra la zona de Riba-Côa, que podría haber tenido cierta unidad e importancia a nivel histórico pues pertenecía a León y, por su posición estratégica con Portugal, fue motivo de dispuesta entre ambos reinos hasta que en 1297 pasó a formar parte de este. La zona de mayor altitud formó parte de la “Transierra leonesa”, una entidad también del reino leonés que servía para definir la situación de una frontera movible al sur del Sistema Central (Martín, 1985: 404). Por otra parte, el Erjas vierte al Tajo a través de tierras de Alcántara, pertenecientes a esta orden. Aparte de la importancia que podría tener la conexión con las dos grandes cuencas del occidente peninsular, existen varias vías que llegan y pasar por el Xálima-Ellas. En la actualidad se considera que está relativamente bien comunicada con Extremadura, sobre todo, gracias a la carretera EX-205 Valverde del Fresno-Hervás, que une Portugal con el resto de la comunidad y, es, además, la que se encuentra en mejor estado; hay otras dos carreteras de Valverde a Navasfrías y San Martín a El Payo, en la provincia de Salamanca, casi coincidentes con dos antiguos cordeles que pasaban por el territorio 20.

(19) valverdeiru-lagarteiru y mañegu. También existen senderos, utilizados especialmente en la época del contrabando, que conducen a pueblos portugueses fronterizos. Esto no ha sido siempre así, e ir a ciudades como Coria o Plasencia suponía varias jornadas de viaje, por ello, se ha hablado del aislamiento del Val dada la dificultad de las vías de acceso. El conocimiento de la orografía nos permite deducir dos elementos importantes de cara a las hipótesis que explican la conservación de la Fala: por la posición del Val, sus principales ríos y caminos, parecen señalar que sería una zona de interés; en consecuencia, el aislamiento del que se ha hablado como motivo para explicar su supervivencia no puede ser aceptado como válido.. II. Geografía humana En cuanto a las localidades, Valverde es la más grande con 197 km2, le sigue Eljas con 33 km2 y San Martín con 25 km2, en suma 255 km2. Esta circunstancia es importante porque concentra un mayor número de servicios, como las urgencias médicas, un comercio más intenso y un instituto de Enseñanza Secundaria que reúne a jóvenes de todo el Valle. Tradicionalmente esta es la razón dada para considerarla como una de las más castellanizadas, a pesar de que ha compartido siempre una mayor relación con Portugal. Por otra parte, este detalle explica una mayor dispersión de la población que da lugar a diferentes núcleos, con hipotéticos rasgos de habla particulares. También esto último afecta a la escolarización: así por ejemplo, no se han encontrado informantes lagarteirus o mañegus completamente analfabetos, ya que la cercanía de la localidad o algunos núcleos con escuela, como A Pastora, eran accesibles en cuanto a distancia; cosa que no ocurrió en Valverde, donde había escuelas (de chicos y chicas) en el centro urbano, y las zonas del campo en torno a Longinus o Sobreiru de creación más allá de la segunda mitad del XX; aparece en este sentido, según la memoria de muchos valverdeirus, la figura del maestro que iba por distintos caseríos donde se asentaba temporalmente a cambio de su manutención, una situación que se daría en menor medida en los pueblos por cuestiones de extensión. La consecuencia inmediata es que padres y niños que crecieron en estos puntos tuvieron una escolarización muy breve, padres y niños que hoy son ancianos y adultos con una edad superior a los cincuenta años. Por el contrario, Valverde no ha sido siempre el más poblado, es más, no lo será hasta el siglo XX; antes, entre el XVI y principios del XIX será San Martín, donde se alcancen las cuotas más altas; a continuación, Eljas acogerá a un importante número de habitantes y no es extraño que en el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura (1791; Cancho, 1993), reclame algunos terrenos de las proximidades de Valverde porque necesitaban más espacio de siembra y cría de ganado; también, al parecer, sus vecinos les estaban usurpando una serie de propiedades. En parte para los valverdeirus es una posición de favor pues tendrían más espacio de terreno y cultivo.. 21.

(20) Ahora bien, el número de habitantes se ha considerado un factor determinante en la conservación de la Fala, frente a la hipótesis de la despoblación y abandono, otros autores consideran que en el Val se concentraría un gran número de vecinos, que daría lugar a mantener relaciones con otros puntos y, además, dada la riqueza de la tierra, sería centro de atracción. En la siguiente tabla se han reunido los datos de población desde las primeras noticias que se han encontrado. Las primeras cifras son de vecindarios y otros documentos procedentes de un trabajo José Pablo Blanco Carrasco (1999), en los que recoge cifras de población de todos los pueblos de Extremadura desde 1500 hasta 1860; el resto, indicado en la columna de la izquierda, procede de las bases de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)8. Conviene advertir la diferencia entre vecinos (Vec.) y habitantes (Hab.), los primeros hacen referencia a los cabezas de familia y estos oscilan entre una persona o una familia completa. Blanco (1999: 64-65) explica que en el Catastro de Ensenada (1787) la relación de cabezas de familia y sus miembros desglosados permite establecer unos coeficientes de cálculos de población, así en Cáceres se multiplicaría el número de vecinos por 3,8; en Plasencia, 3,5; Coria por 3,2, la cifra más baja; en resumen, el autor señala que podría utilizarse una media de 3,9. Para el Val tendremos en cuenta la cifra de Coria por proximidad, ya que se trata de obtener unas orientaciones. Por otra parte, puesto que el INE diferencia entre población de hecho y derecho, se ha decidido mantenerla, pero separada con una barra, así la información de hecho queda a la izquierda de esta, y la de derecho al otro lado. En la última, ha sido calculado el total de población, aunque, en ocasiones, falta información, en cuyo caso, el resultado se ha situado entre corchetes.. Vec. 1528-36 Vec. 1557-1561 Vec. 1571 Vec. 1579-84 Vec. 1588 Vec. 1591 Vec. 1612 Vec. 1631 Vec. 1646 Vec. 1712 Vec. 1754 Vec.1759 Vec. 1787 Vec. 1791 Vec. 1813 8. Valverde del Fresno 306 479 573 558 600 480 500 473 250 166 283 331 946 309 449. http://www.ine.es/intercensal/. 22. Eljas. 170 160 187 50 186 120 114 197 313 408 1185 420 411. San Martín de Trevejo 464. 554 700 621 600 415 278 374 1416 300 560. Total [770] [649] [733] 1299 1350 1587 1220 [473] 779 641 [596] 1113 3547 1029 1420.

(21) Vec. 1818 Hab. 1821 Vec. 1823 Hab. 1823 Vec. 1829 Hab. 1829 Hab. INE 1842 Vec. 1846 Hab. 1846 Hab. INE 1857 Hab. INE 1860 Hab. INE 1877 Hab. INE 1887 Hab. INE 1897 Hab. INE 1900 Hab. INE 1920 Hab. INE 1940 Hab. INE 1960 Hab. INE 1970 Hab. INE 1991 Hab. INE 2001 Hab. INE 2011 Hab. INE 2016 Hab. INE 2018. 250 964 311 1053 349 1299 /1808 330 1808 1521 / 1463 / 1584 / 1582 1927 / 1909 1846 / 1800 2020 / 1863 2396 / 2485 3817 / 3858 4193 / 4348 3090 / 3191 2618 / 2827 / 2516 / 2462 2426 2349. 260 1568 470 1580 484 1759 /2740 500 2740 1577 / 1793 / 1754 / 1804 1895 / 1934 1741 / 1806 1750 / 1814 1695 / 1752 1964 / 1990 1837 / 1906 1809 / 1831 1196 / 1360 / 1166 / 980 973 915. 360 1400 477 1616 /2465 450 2465 1797 / 1772 / 1794 / 1713 1760 / 1775 1588 / 1534 1655 / 1574 1539 / 1651 1770 / 1875 1461 / 1551 1049 / 1055 925 / 960 / 935 / 892 883 788. [510] [2532] 1141 4033 1310 4674 7013 1280 8013 4895 5028 5132 / 5099 5582 / 5618 5175 / 5140 5425 / 5251 5630 / 5888 7551 / 7723 7491 / 7805 5948 / 6077 4739 / 5147 3617 4334 4282 4052. Fig. 3: Datos de población del Val (1528-36 a 2016). De los datos ofrecidos por la tabla, sin olvidar la relatividad de los censos anteriores al XIX, destacan en el siglo XVI la población de 1587 (multiplicado por 3.2 resulta 5078,4), 1220 (por 3,2: 3904) en el XVII, los 8013 en 1846 y las cifras de 7551 / 7723 y 7491 / 7805 entre los años cuarenta y sesenta. Hasta el XVIII el total oscilaría en torno a los 800 vecinos (2560 habitantes); este número contrasta con los resultados del siglo siguiente que concentra el número más alto. Llama la atención, las 5000 personas desde mediados del XIX hasta los años treinta del XX, donde crece hasta los años noventa; lo interesante de todo esto es que el período de guerra o posguerra no supuso una pérdida de población y, aunque las migraciones de los años sesenta mermaron la cifra, es en los noventa y principios del XXI cuando más desciende la población hasta alcanzar la actual 4052. El amplio descenso de población en treinta años es indicio claro de la pérdida de población y de hablantes, muchos de ellos emigrados en busca de condiciones de vida más favorables que las que puede ofrecer un pueblo pequeño en una sociedad cada vez menos apegada a la vida rural. Así mismo, la suma de los falantis que viven fuera, podría duplicar la población ahora en el Val. Si las primeras cifras son verídicas, una comparación de los habitantes de los primeros registros, en relación con los 3617 de los noventa en el XX y los actuales, parece. 23.

(22) indicar que el nivel de población de esos siglos sería relativamente alto, otra cuestión sería las razones para que esto fuera así. A pesar de que estas afirmaciones no dejan de ser hipótesis el repaso por diferentes aspectos de geografía humana ofrecería pistas sobre el contexto en esta lengua desarrolló y se mantuvo hasta hoy.. III. Economía Tradicionalmente el Val ha vivido de la agricultura, donde destaca la producción de aceite. Martín Galindo (1998: 79-81) recoge un testimonio de Daniel Berjano, donde dice que en la década de los veinte San Martín producía 800.000 kilos (el primero de Sierra de Gata) de aceite, Valverde 650.000 y Eljas 250.000. Una industria que continúa en funcionamiento y es de los pocos cultivos sostenibles hasta la fecha. Hay cuatro empresas dedicadas a la elaboración de aceite y aceituna, además, una de las almazaras distribuye sus productos a través de varias marcas y tiene un reconocimiento internacional. En la época de la posguerra, el hambre, la escasez y las dificultades de los años siguientes contribuyeron a tomar medidas de subsistencia que consistieron en el contrabando de café y tabaco, desde la cercana “raya” portuguesa. Con la apertura de las fronteras en la década de los ochenta esta actividad cesó y hubo que buscar otras alternativas, que básicamente se encuadran en el sector servicios y, sobre todo, en el turismo rural. Los datos de las webs municipales y oficial de la Asociación para el Desarrollo de Sierra de Gata (ADISGATA)9, muestran que en Valverde hay de siete alojamientos, cinco de ellos casas rurales; uno en el término de Eljas; y cinco en San Martín. Obsérvese la desproporción entre el número de alojamientos y el de habitantes.. 2.3. Algunos apuntes históricos Las distintas hipótesis dadas para explicar la configuración de la Fala son dispares. Aún no se ha proporcionado ningún documento o prueba definitivos ya que las noticias históricas sobre la zona no son muy abundantes. En cualquier caso, los acontecimientos que se sucedieron durante el período de la Reconquista y los movimientos de los distintos reinos parecen explicar la presencia de la Fala; no obstante, las complicaciones comienzan desde el momento en que se plantea qué había antes de la Edad Media. La arqueología bien podría ofrecer algunas pistas. Costas (2013: 82-83) habla de un tesorillo de U Palancal en Valverde con piezas de orfebrería vetona, que para otros son 9. 24. http://www.sierradegata.org/ y http://www.valverdedelfresno.es/.

(23) tartésicas. Martín Galindo (1998: 29-32) recoge algunas estelas, una de ellas ubicada en la plaza de San Martín, que adscribe a la cultura celta, aunque también vincula a esta cultura piezas (pp. 34-40), como el guerrero o el ídolo gigante de San Martín, cuando muchos autores consideran que proceden de la cultura vetona (Costas, 2013: 83-84)10. Al parecer hubo una fuerte cultura prerromana que pudo formar parte del sustrato de la Fala, y aunque la presencia vetona parece estar probada en la zona no debe obviarse que el Val habría formado parte de la frontera con los lusitanos, circunstancia y culturas estudiadas pero no fiables al cien por cien, y es que muchas de las noticias que de ellos tenemos proceden de fuentes romanas. De esta época sí se tiene claro que el enclave en estudio formó parte del convento emeritense. García de Figuerola (1999) recogen distintos yacimientos de procedencia bajorromana y altomedieval de lo que considera el “valle de Valverde” constituido por la comarca del Xálima. En Hispania Epigráhica11 se pueden ver en el término municipal valverdeiru aras romanas dedicadas a la divinidad indígena Toga y otra a Marte, junto a otras piezas de valor desigual, todas ellas en Valverde. Igualmente, en San Martín, uno de los puntos con más riqueza arqueológica, es Villalba, donde se halló el ara dedicada a “Salamati”. Muchos autores han señalado la importancia de esta divinidad en relación con la riqueza del agua de la comarca que ha dado lugar a una especie de leyenda fundacional. Al parecer la forma simple *sal- es l raíz indoeuropea del agua estacionaria, del mar y de la sal; entre las lenguas herederas del mencionado lexema estaría el celta (Villar, 2001: 291), que vendría a apoyar la hipótesis de Galindo sustentada en que las manifestaciones culturales del Val tienen que ver con esa cultura, incluso, la Fala, en sus publicaciones más recientes. Así pues, Xálima estaría relacionada con una divinidad celta del agua, que probaría la abundancia de este recurso natural. Juan Carlos Oliveras Pedreño (2002: 171-172), en su estudio de las divinidades celtas en la Península, considera que Salamati podría tratarse de un apelativo indígena de Reue, una especie de Júpiter indígena asociado a elevaciones montañosas, relación que ya había notado Melena (1985: 475); y, es que, son frecuentes epítetos en altares votivos derivados de los orónimos. De este modo, Salamati sería un genitivo de Salama que, a su vez, sí sería un topónimo. La leyenda, entonces, no sería del todo inexacta, habría referencia al agua en el nombre originario, si bien, la divinidad no estaría consagrada al culto al agua, sino a la altura de la montaña, que efectivamente es uno de los puntos más elevados del entorno. Parece que la presencia de estos vestigios contribuiría a probar una población indígena a lo que los romanos respetaron en cierta medida, y esta sería la hallada por pobladores posteriores. En las siguientes épocas y antes del proceso de “reconquista” habría existido una población árabe y mozárabe, de la que ya habló para la Extremadura del Duero, Ángel 10. Muchas de estas piezas se encuentran en la casa de Ojesto en San Martín. Galindo reproduce algunas fotos (1998: 33-44). 11 http://eda-bea.es/pub/search_select.php. 25.

(24) Barrios (1982: 128). El influjo de esta cultura podría reflejarse en las versiones escritas de Xálama y Salama, cuya palatalización de s- inicial en ʃ-, se adscribe por regla general “al efecto de la influencia árabe” (Melena, 1985: 477). Por todo esto, Costas (2013:82-83) al hablar de topónimos intenta probar que hubo población siempre en Val, lo resulta evidente si son añadidos los restos arqueológicos. Domené (2008: 85), basándose en estas circunstancias, considera que podría haber antes del XII, leoneses, pastores salmantinos o algunos de origen musulmán. Posibilidad que se encuadraría dentro del modo de vida de los vettones, cuya principal fuente de subsistencia era cuidado de ganado, tal como se prueba con los distintos verracos de piedra hallados en yacimientos próximos, y que, por otra parte, explicaría primero, el entendimiento entre estos prerromanos y árabes o mozárabes también pastores; y, luego, la rápida aceptación de unos ganaderos, menos aferrados a la tierra, y que no se opondrían los nuevos habitantes dedicados a la agricultura, siempre y cuando no hubiera conflictividad por los intereses entre agricultores y ganadores por el terreno de explotación, para esto los fueros o normas referentes a la zona son una prueba de los problemas de los entornos, o, tal vez, el encuentro de estos y su concepción de la tierra y la propiedad no fuese la misma y no serían del todo posiciones encontradas o una absorbió a la otra. Todos estos planteamientos no dejan de ser reconstrucciones artificiales y no fehacientemente probadas a falta de una historiografía clara. En cualquier caso, el citado filólogo gallego12 subraya además la presencia de topónimos prerromanos (Xálima, Barrocu, Laixa, Ameais), latinos o romanos de repoblación (Coitu, Devesa, Chas, Pozu-Pođu), árabes o arabismos léxicos (Dabuchal, Alcornocal, Atalaia) y mozárabes (Fumadel, Caramanchel). Aunque, de nuevo, hay un vacío en documentos que permita corroborar estas cuestiones, parece que siempre hubo vecinos y que los procesos de repoblación se llevaron a cabo, especialmente en cuanto el Val como parte de la Transierra leonesa se convirtió en la frontera de la “extremadura” del reino leonés, centro de interés y fue un punto fronterizo clave; por eso, podría haber sido potenciada en esta zona del Xálima. A consecuencia de las incursiones bélicas en esas zonas habría un “desierto estratégico” según explicaban Alexandre Herculano o Claudio Sánchez Albornoz. Se trataría de un espacio con poca o ninguna población en la zona del Duero, contexto que justificaría las repoblaciones masivas. Al aplicar esto al Val algunos autores consideran que la presencia árabe no fue muy representativa y justificaría la repoblación rápida por parte de colonos gallegos, sin embargo, este planteamiento ha sido superado por la historia más reciente ya que no se considera plausible la inexistencia de habitantes en ese en una amplia porción de terreno, si se tiene en cuenta la zona de enfrentamientos por debajo de la línea del Duero. Ángel Barrios (1982: 127-128), en su trabajo sobre los topónimos de repoblación precisamente en la zona del mencionado río, explica:. 12. Aunque en Costas 2013 (82), el autor habla de estos topónimos no ofrece ejemplos, en conversaciones posteriores fue resuelta esta cuestión con los resultados arriba explicados.. 26.

(25) La invasión musulmana y las archiconocidas campañas de los asturianos, sin duda, hubieron de producir una fuerte inflexión demográfica en la zona, aunque no su despoblación, según se deduce de los macrotopónimos hasta ahora fijados.. Tal como apuntan varios historiadores, muy probablemente habrían tenido lugar varias incursiones anteriores de los reinos del norte a través de una vía que pasaría por el Val, como las emprendidas por Alfonso VI (Melena, 1985: 516-517). Pero las campañas más importantes guardarían relación con las repoblaciones promovidas por Fernando II y su hijo Alfonso IX (VIII según la cronología que le corresponde por el reino de León). Este último otorga a Castelo Rodrigo (en Riba-Côa) unos fueros estudiados por Luís F. Lindley Cintra en 1959. El filólogo portugués analiza el lenguaje en comparación con los de Castelo Bom, Castelo Melhor, Alfaiates, Coria, Cáceres y Usagre, todos pertenecientes a la misma familia, y llega a la conclusión de que la lengua usada era gallego-portugués o “falar fundamentalmente gallego” con leonesismos, lo que podría deberse a que el copista fuese gallego e intentase imitar la lengua del reino, o fuese un habitante del lugar que estaba escribiendo en su lengua. Para justificar esta última afirmación se basa en textos de la vecina Sabugal, con rasgos similares y, por tanto, representativos de la zona, y la continuidad de esa lengua en los “falares de Xalma”. Otra razón que apoyaría este planteamiento son los topónimos con el adjetivo “gallego” de la zona (Gallegos de Argañán, San Felices de los Gallegos, Gallegos, Gallegos de Solmirón…), inadmisible para Martín Galindo (1999: 104), quien reproduce los argumentos de Menéndez Pidal (1960: L-LI) resumibles en la insuficiencia de su número. A este respecto, cabría incluir las conclusiones a las que llegó Barrios (1985) en el trabajo que hemos citado sobre repoblamiento en la zona meridional del Duero. De forma más destallada, establece por zonas el origen de los nuevos pobladores a partir del estudio de macrotopónimos en los que tiene en cuenta no solo referencias de tipo “gallegos” o “castellanos” sino que estudia los antropónimos y coteja otros nombres con posibles localizaciones ya existentes en puntos septentrionales; de este modo, para Ciudad Rodrigo (zona colindante con el norte del Val), encuentra mayoría absoluta de repobladores gallegos y sitúa en el nacimiento del río Águeda, dos topónimos de asentamiento con gentes de este origen junto a asturleoneses, aunque reconoce dificultades en su estudio dada la falta de escritos y lamenta además no disponer de fuentes pertenecientes la zona de Riba-Côa. Hoy en día, la técnica de la toponimia no aporta resultados indiscutibles pero sí que ofrece pistas o puntos de partida para iniciar otras investigaciones. Algunos autores (Martín Galindo, 1999 passim; Sanches Maragoto, 2011) observan una serie de vacíos en la justificación y, en general, y consideran improcedente recurrir a este constructo teniendo el reino de Portugal tan próximo, tal como sugirió Vasconcelos en 1927. Sanches Maragoto, además, explica el razonamiento que ha llevado a ese tipo de hipótesis, resumible en que se trata de un portugués castellanizado que “nom supera a galeguidade de qualquer outra variedade diatópica portuguesa”, y, por ello, se asemeja al gallego actual; según el autor, a partir de esta confusión se 27.

(26) intentar buscar antecedentes históricos que justifiquen la presencia de pobladores originarios de este reino en la zona a través de movimientos migratorios; tampoco encuentra rasgos de un gallego antiguo en los fueros estudiados por Cintra, y añade que puede tratarse de un escribano portugués intentando escribir leonés. Luego, el origen de los pobladores tendría que ver con una ocupación portuguesa mediante una de las muchas incursiones de Afonso Henriques, y propone siguiendo a Pires (2005), que pudiera tratarse de una extensión de Guarda ya que este autor estudia una serie de fueros y documentos relacionados con el pastoreo, en los que el “río Erges” es frontera con Portugal y este englobaría el Val. El último dato que aporta es el mantenimiento del portugués, tipo altobeirano, en la localidad salmantina de Alamedilla, una zona también ubicada en Riba-Côa, en la que no hubo una castellanización por mayor conciencia sociolingüística, a diferencia del Xálima. Pese a ello, la literatura a favor de la repoblación gallega (Costas, 2013: 90) añade que Alfonso IX firmaba como rey de León, Galicia, Asturias y Extremadura (en referencia al extremo del Duero), y que es posible que los colonos perteneciesen al reino de Galicia, y concretamente a la franja oriental, como justificarían algunos rasgos de esta zona dialectal, si bien, estos coinciden muchas veces con el portugués del norte próximo. De la época de la Reconquista y las donaciones hechas por los reyes proceden una serie de particularidades, como la protección de los municipios bajo órdenes militares distintas. Así Salvaleón, en Valverde fue enclave bajo la protección de la Orden de Alcántara, que abarcaría, según Martín Galindo (1999: 89), las localidades de Valverde, Eljas, Cilleros y Navasfrías. Por su parte la orden de San Juan de Jerusalén tuvo la encomienda de Trevejo, con San Martín, Villamiel, Trevejo y Villasrubias. Para Galindo esto supone una prueba de que dos órdenes enfrentadas no traería colonos de los mismos lugares, y sería casualidad que todos ellos fuesen gallegos. Así pues quizás habría que plantearse la presencia de la Fala antes de ese momento. Escalante Varona y Manso Flores (2017) en un trabajo sobre la Orden de Santiago en Extremadura y su influencia en el Val proponen la posibilidad de que fuese esta orden dependiente de la mitra compostelana la que llevase a cabo tal repoblación antes de que la Orden São Julião do Pereiro llegase a la región convertida en la de Alcántara o al Temple en Portugal. Para ello toman como referencia los testimonios sobre la fundación de la Orden de López de Arguleta (1731) y los estudios de Martín Martín (1974) o Muñoz Gallardo (1974), entre otros; en estos se habla de cómo el arzobispo de Santiago ofrece a la Orden de Fratres, nombre que recibía la orden en Cáceres, territorios de Salamanca, Zamora, Ciudad Rodrigo y otros de la Transierra (pág. 235); además, en el siglo xii, se le entrega los castillos de Monsanto y Almofrag, de manera que “ponían en manos de los santiaguistas toda la zona del Tajo, pues Idanha y Monsanto comprendían un amplio territorio situado en la frontera con León, comprendo entre los ríos Elgie, Zezere y Tajo” (Martín Martín, 1974: 82-83). Por este motivo, Escalante Varona y Manso Flores (2017: 238) plantean que “la presencia de emigración gallego-portuguesa al enclave de Xálima es un suceso plausible a la luz de esta probada conexión compostelana-emeritense”. 28.

(27) Resulta, además, curiosa la pertenencia de los pueblos a varias jurisdicciones. En el censo de Floridablanca de 1787, Valverde y Eljas estaban adscritas al partido de Alcántara; mientras que a Salamanca pertenecían los pueblos de la encomienda de Trevejo, e incluidos en la Orden de San Juan de Jerusalén, esto es, San Martín de Trevejo, Villamiel y Trevejo (Marroyo, 2013: 151-154); tras la división provincial de 1833, San Martín se incorpora a la provincia de Cáceres (Marroyo, 2013: 162). Así mismo, Eljas y San Martín formaron parte de la diócesis de Ciudad Rodrigo hasta el concordato de 1953, que reestructuraba las divisiones eclesiásticas. De este modo, los pueblos del Arciprestazgo de Sierra de Gata, entre ellos los dos del Val arriba mencionados, pasaron a formar parte de la diócesis de Coria-Cáceres, que incluía a Valverde desde su creación13. A pesar de estas curiosas circunstancias que, de alguna manera, separaban a los pueblos, fue la Fala quien los unió. Quedan, en definitiva, muchas incógnitas por resolver, si bien, en vistas a la información expuesta se han obtenido una serie de conclusiones. · A falta de noticias históricas contundentes no es posible considerar las hipótesis totalmente explicadas, superadas e indiscutibles. · La arqueología y la toponimia demuestran que el Val estuvo siempre poblado, quizás a través del estudio de todos ellos se pudiera extraer algunas pistas sobre el sustrato que podría haber habido. En cualquier caso, es casi evidente el paso de vettones, romanos y árabes, parece aceptable. · La indefinición de la frontera no permite decantarnos por una solución definitiva, realmente no sabemos si alguna vez el Val pudo pertenecer a Portugal o siempre formó parte del reino de León, y lo más importante si el hablante se sintió bajo la jurisprudencia. Costas (2013) mantiene que nunca fue territorio portugués y si acaso lo sería durante un corto período de tiempo varios siglos después. · Hubo repoblación de gentes procedentes de reinos del norte, otra cuestión es la procedencia de estos. En definitiva, la ausencia de datos históricos fiables impide formar una opinión más allá de conjeturas mejor o peor fundamentadas, que solo un análisis riguroso ayudará a esclarecer.. 13. http://www.diocesisciudadrodrigo.org/blog3/?page_id=41. 29.

(28) 2.4. Razones para la conservación de la Fala Las pinceladas históricas arriba expuestas explicarían cómo se habría desarrollado la Fala, pero los claroscuros encontrados en algunas explicaciones van a reflejarse en las razones su conservación. Aparte de las hipótesis que situaban la posición fronteriza con Portugal como la causa inmediata de esta lengua, una de las primeras hipótesis con fundamento es la de Cintra basada en el aislamiento de un grupo repobladores de habla gallego-portuguesa (1959: 536): Só em condições especialíssimas de isolamento ‒geralmente correspondentes a um prolongado abandono‒, estes falares dos repovoadores, ou, pelo menos, alguma das características dos repovoadores, puderam persistir.. Esas condiciones serían resultado de la sucesión de hechos que tuvieron lugar durante la primera mitad del siglo XIII. El reino de León en su proceso de reconquista tenía como rivales a Portugal por el oeste y Castilla por el este, así la línea sur del Duero era una vía que permitía la expansión y, por tanto, era centro de especial interés, prueba de ello son los documentos relacionados con la repoblación entre los que destacan distintos fueros procedentes de una misma familia. Explica el filólogo portugués que, a partir de un ejemplar latino desconocido del XIII (X), se copiarían otros que generaron una familia interconectada, de ellos los fueros (F.) de Alfaiates, Castelo (C.) Bom y Castelo Melhor estarían escritos en leonés; Cáceres, Coria y Usagre en castellano. La relación entre estos documentos se puede observar en la siguiente adaptación del esquema que hizo Cintra (1959: XCIV):. F. Alfaiates. F. C. Bom. F. Coria. F. Cáceres. F. Usagre. F. C. Rodrigo. F. C. Melhor. X Y [Desconocido]. Fig. 4: Esquema de fueros del reino leonés. 30.

(29) Una línea trazada en un mapa con estos documentos permitiría observar el proceso de expansión de León desde Riba-Côa hasta la frontera de la “extremadura”, y esto solo constituiría una pequeña muestra perteneciente a una misma familia. A estos acontecimientos habría que añadir el reajuste fronterizo entre los reinos de León y Portugal, en virtud de lo dispuesto en el tratado de Alcañices (1297), y, así, Castelo Rodrigo, Castelo Melhor, Castelo Bom… Pasan, por ejemplo, a esta última entidad). Tanto o más importante sería la unificación de Castilla y León en 1230 porque desde entonces, el Val pasaría a conformar una zona periférica del reino castellano, aparte, el foco de atención se concentró en la Reconquista del reino de Murcia, Jaén o Sevilla, con Fernando III. Otros autores, en cambio, no ven esta opción viable e intentan desmontar el planteamiento del filólogo portugués. Martín Galindo (1998: 83), sobre el aislamiento y el abandono considera que no hubo una despoblación y, a partir de los datos que extrae del Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI, hecho por Tomás González en 1829, señala que San Martín tenía en esa época 2088 habitantes, Valverde, 2400 y Eljas 20014 (Cintra habla de aislamiento y no de despoblación). Al mismo tiempo que subraya la importancia de algunas industrias como la del aceite. Quizás debiera hablarse de un cierto abandono político relacionado con orografía, ya que es frecuente ver en la literatura especializada cómo esta hacía difíciles las comunicaciones y bien es cierto que hasta finales del siglo pasado el acceso era complejo, con el consiguiente aislamiento de otros lugares o, mejor dicho, “lugares de interés”. Dice a este respecto Domingo Frades (2000: 44): Cuandu atribuiin a conservación da fala a o “aislamentu seculal” dos tres lugaris, sobre tó xienti que caxii, o sin caxii, non os han coñocio mais que en o mapa, dan ganas de rilsi o choral, cuandu basta vel dita fala pa sabel que aquí han vindu, diu, voltu i revoliu, desde que se coñoci o homi en estas terras.. Podría decirse que, en parte, las características del relieve impedían la comunicación y bien es sabido como recoge García Mouton (2014: 11) que “un terreno accidentado y poco accesible contribuye a conservar variedades”, una realidad indiscutible si tenemos en cuenta las estribaciones montañosas que cierran al Val. Pero el aislamiento fue relativo y, es que, mientras la falta de una vía con asfalto en buenas condiciones restringió la llegada de vehículos desde las zonas colindantes, y con ello el transporte de personas y mercancías, en el Val se estaba manteniendo una importante relación con Portugal, especialmente, Foios (en las Mezas) o con Salamanca, para ello debían atravesarse los puntos en que la serranía alcanza la mayor altitud.. 14. Si seguimos datos y propuestas de cálculo de coeficiente vecino-habitante, hechas por José Pablo Blanco (1990), estas cifras no encajarían, aunque el error de cálculo fuese bajo en Valverde y San Martín, no ocurre lo mismo para Eljas.. 31.

(30) Repárese, además, en que el Val está conectado a los dos grandes ríos del occidente peninsular Duero y el Tajo, y sin perder de vista la posición casi intermedia que asumiría en los ajustes de fronteras entre ambos durante la Reconquista. En esta línea, el Erjas en su camino hacia al Tajo propiciaba un contacto hacia Alcántara, conexión que Melena usa (1985: 521-522) para explicar la extensión del culto a Salama en Ceclavín y Trujillo a través de una vía romana que partiría desde el cerro del mismo nombre. Igualmente, el río Tortu, marca de la frontera portuguesa, era cruzado por unos y por otros para trabajar, lavaban la ropa en ambas márgenes y las familias se abastecían de agua. Habría que analizar la cantidad de apellidos procedentes del país vecino, aunque a veces se podrían confundir con los desarrollados por la Fala; en cualquier caso, los matrimonios mixtos no son extraños ni tampoco su presencia en distintos núcleos del campo hacia los que inmigraron, caso de A Soria, en Valverde, cuyas generaciones antiguas conservan algunos rasgos fonéticos afines a los portugueses [falaɾaɳ]-[falaɾã]. Esta situación nos llevaría a otra hipótesis y es que las similitudes con el portugués convertirían a la Fala en una especie de koiné que contribuiría a la mutua intercomprensión (García Oliva, 1999: 50; Martín Galindo, 1999: 105; Sartal Lourenzo, 2007: 18). Debería también tenerse en cuenta que, quizás, esta proximidad lingüística fue un motivo de atracción de inmigrantes a una zona favorable para el desarrollo de las actividades agropecuarias, pues la cantidad de agua del Val, sumada a la calidad de la tierra, propiciaba el cultivo de la tierra. En este sentido, destaca la aceituna, una campaña que podía extenderse de noviembre a marzo o abril. Prueba de estas circunstancias son los chafurdóns, algunos de gran tamaño, que servían de refugio a los trabajadores temporales, o las cancioncillas populares como el “cantar que le ficeran as portuguesas que viñan a apañal a acituna”15. La riqueza que en su día aportaban las actividades agropecuarias lo convertían en un centro de atracción y, por otra parte, los habitantes del Xálima no tendrían necesidad de emigrar ni mantener más relaciones que las de sus convecinos, y en cuanto a las comerciales probablemente no irían más allá de la venta del aceite e intercambios productos, hechos seguramente por los terratenientes. Una lengua común, la orografía, la riqueza de la tierra, son razones que permiten construir una comunidad unida mediante unos lazos fuertes. Así, como explica Penny (2004: 112), los lazos débiles motivados por la emigración y la convivencia con nuevas lenguas facilitan el cambio lingüístico, pero cuando los lazos son fuertes “se refuerzan. 15. Muy conocida entre los hablantes mayores, refiere distintas tierras que destacan por la calidad y extensión de sus olivares: “Cuatru terras ten Pesqueiru/ que se podin pasear(e):/ (A) Flori(d)a, Chafurdón,/ Lagar novu y Cascallal(e)”. Las versiones ofrecidas presentan algunas variaciones fonéticas en la medida que intentan imitar el portugués, como la restauración de la -d- intervocálica o la e- que no es paragógica sino una manera de representar la pronunciación; esto lleva a una alternancia en la última palabra, ya que si se añade la –e, la vibrante se restaura, pero cuando la –r quede en posición final se neutraliza; por otra parte, el artículo junto al primer topónimo es alternativo pero necesario para que el verso sea octosilábico, y la redondilla coincida perfectamente.. 32.

(31) valores tradicionales” y se hacen más resistentes al cambio. Además, el sentimiento de conjunto se vería reforzado por unas redes sociales densas y múltiples ya que se compartirían tareas e intercambiarían productos. Así pues, la unidad proporcionada por las relaciones entre los hablantes parecería ser una de las primeras razones para el mantenimiento de la Fala, que, en este caso, sería, la lengua de los repobladores, quizás estos fueran mayoritarios en relación a la población asentada en el val y, probablemente, se adaptarían a estos, además, compartirían la cuestión de ser trabajadores en condiciones similares puesto que ellos trabajos la tierra pero los derechos de explotación oficiales no les pertenecía.. Sea como fuere, habría una comunidad de habla con “una variedad lingüística, unas reglas de uso, una interpretación de ese uso, unas actitudes y una misma valoración” (Moreno, 2005: 23). Precisamente la capacidad de elegir una lengua supondría adoptar una actitud lingüística positiva hacia la Fala, ya fuese por una cuestión instrumental o integradora (García Marcos, 1999: 162-163). Este evento conduce a la cuestión de la conciencia sociolingüística, situación que, en palabras de López Morales (1989: 258), se explica cuando “los integrantes de una comunidad identifican socioculturalmente a los demás miembros de la estructura social a la que pertenecen”. Es decir, hay una identidad lingüística fuerte que lleva a identificar a las personas que pertenecen o no al Val, mediante la oposición nosotros-ellos (Dondelewski, 2011: 78), que lleva a una lealtad lingüística, vista por ejemplo en Manso Flores (2016a: 6) en una encuesta dirigida a los alumnos del IESO “Val de Xálima”, que comprende la totalidad de los hablantes en edad de escolarización obligatoria de los tres pueblos, preguntaba si consideraban útil su habla. La respuesta fue afirmativa y adujeron como razones: O sentimento de ter algo que os fai diferentes (45,63%) ou porque é a lingua que sempre falan entre eles (27,9%). A isto amécense os motivos da proximidade con outras linguas […] (7,27%) ou o reclamo turístico (1,8%).. Nótese que la primera y la segunda vendrían a ser lo mismo y se podrían identificar como una conciencia lingüística. Este sentimiento de lealtad, según la explicación de Almeida (2003: 204), supone ser fiel a las formas vernáculas en detrimento de la lengua estándar para facilitar la fluidez intergrupal; además, se darían, en la clase opuesta a los grupos de poder, procesos de resistencia cultural y autoafirmación de la lengua materna (208), así la Fala sería la lengua del pueblo frente al propietario de las tierras donde el trabajador es un “nosotros” y el extranjero, el titular, es el “ellos”. Obviamente si se quiere formar parte del grupo “nosotros”, se debería aprender la lengua. Creemos que la Fala no es una lengua castellanizada distante de una Alamedilla conservadora de la lengua originaria por su conciencia sociolingüística, ya que la actitud de los falantis a su lengua es de lealtad y orgullo, no parece factible que esta fuese temporal como para castellanizarse o haya sido adoptada recientemente porque, simplemente, no se habría mantenido con tanta vitalidad. Así mismo, las relaciones con Portugal continúan siendo muy intensas y frecuentes, la diferencia tal vez resida en el 33.

(32) hecho de ser un núcleo de inmigración o de que los” campesinos pudientes”, como recogen distintos informes desde el XVIII, formaran parte de una especie de élite que marcaba las directrices de la lengua. En Extremadura las zonas de Alcántara y Olivenza son de habla claramente portuguesa (Carrasco, 1996) y, sin embargo, cuentan con muy pocos hablantes y muy pocos jóvenes (Carrasco, 2007). En conclusión, los vacíos en torno al surgimiento y conservación de la Fala, tanto si hubo pobladores gallegos o portugueses, no han sido explicados con solvencia, aunque parece que este proceso tiene que ver con la suma de varias circunstancias, todas ellas imprescindibles, y cuya clave parece ser la actitud lingüística.. 3. Marco teórico 3.1. Estudios generales Las casi doscientas publicaciones sobre la Fala muestran un creciente interés por esta variedad lingüística; a ello habría que añadir los trabajos de fin de máster, grado y tesis que se están elaborando en distintas universidades del ámbito internacional. Las nuevas tecnologías y las digitalizaciones son, sin duda, una herramienta que facilita su conocimiento e investigación más allá de los libros difíciles de consultar en ocasiones. Ahora bien, estas circunstancias no siempre han concurrido. De forma anecdótica, Fernández Rei, dialectólogo e investigador del Atlas Lingüístico Galego, relata la sorpresa que le causó descubrir el habla de un valverdeiro en la televisión de Galicia: Cando vin o programa esperaba que ese estremeño falase un portugués algo “raro” pero non unha fala que, de entrada, me lembraba o galego que tiña escoitado nas Portelas de Zamora, aínda que o acento non era o portelao.. Añade el filólogo que “pola lectura da Dialectología española de Zamora Vicente lembraba que Valverde era enclave lingüístico portugués” (2013: 7). Este ejemplo resulta paradigmático y frecuente. En las obras básicas o de primera consulta, tradicionalmente, se ha catalogado a estas hablas como una variedad de portugués dentro del dominio leonés. Por ejemplo, Menéndez Pidal en su Dialecto leonés incluiría a esta zona dentro del área oriental. Zamora Vicente le dedica la mayor parte de su espacio en el capítulo del leonés, refiriéndolas como “hablas portuguesas” (1960: 87, 120) y “dialectos portugueses” (141); mismo calificativo usará en las partes sobre el extremeño (334 y 335) y la aspiración (65). Mucho más discreta es la mención en cuatro líneas de la Historia de la lengua escrita por Lapesa; aparece en el epígrafe del astur-leonés como “núcleos de lengua portuguesa” (1981: 406). 34.

(33) Así mismo, pese al impulso que recibieron los estudios de la Fala en la última década del siglo XX, los manuales más recientes, en muy pocos casos la tratan con la amplitud que merece. En la sección del extremeño que podemos encontrar en la obra dialectológica coordinada por Alvar, la autora del capítulo dice que al tratarse de “un dialecto del portugués o del gallego, con algunos leonesismos, […] no nos ocuparemos de él en estas páginas” (Álvarez Martínez, 1996: 173); para encontrar algunas de sus características acaso convendría dirigirse al capítulo del leonés, cuando se habla de la zona 4, que comprende el noreste de León, comarcas salamantinas de La Ribera del Duero y El Rebollar, con algunos caracteres en las sierras de Gata (donde se incluiría el Xálima) y Francia (Borrego Nieto, 1996: 152-153). Hay también otras menciones en libros de divulgación como el de García Mouton (2014: 33) o Medina (2002: 61), que se limitan a ofrecer una síntesis sobre el origen de estas hablas. Herramientas como los atlas lingüísticos han seleccionado algunos puntos de encuesta en los pueblos del Val. El Atlas lingüístico de la Península Ibérica (ALPI) incluyó a Valverde y Eljas, localidades número 360 y 362, respectivamente, con preguntas de carácter fonético publicadas en 1962 en el primer único volumen del ALPI que luego vio la luz. Recientemente, gracias a David Heap (2006: 41) y García Mouton (2016)16, han podido conocerse algunos dibujos con denominaciones autóctonas y fotografías. El Atlas lingüístico de Galicia (ALGA) sí trata el aspecto léxico; sin embargo, aunque se seleccionaron puntos de la llamada “franxa exterior”, en los años setenta por las razones antes aducidas no se tuvo en cuenta esta zona. Más recientemente, el Atlas lingüísticoEtnográfico de Portugal e da Galiza (ALEPG), con sus encuestas acabadas pero inédito por falta de financiación17, añade a San Martín de Trevejo en su red de puntos. Es posible, de cualquier modo, obtener datos sobre ciertas parcelas de léxico (Álvarez y Saramago, 2012; Saramago, 2012). A menor escala, González Salgado (1999) encuestará Eljas en su Cartografía lingüística de Extremadura, con cuestiones de vocabulario tradicional; y Costas (2013: 243-252) incluye unos “mapas léxicos” donde compara vocablos de las tres localidades con sus equivalentes en las zonas portuguesas y españolas inmediatas. La primera idea que se extrae es que la información de estos trabajos es insuficiente y está muy dispersa. Habrá, pues, que recurrir a otros más especializados si se pretende obtener una idea fundamentada sobre estas modalidades. Costas (2000: 298) proponía un cuadro clasificatorio reproducido por algunos autores (Riobó y Sartal, 2004: 45; Haβler, 2006: 640; incluso en Wikipedia18) o. 16. http://alpi.csic.es/es/consulta http://www.clul.ul.pt/sectores/variacao/projecto_alepg.php 18 https://es.wikipedia.org/wiki/Fala_(valle_de_J%C3%A1lama) 17. 35.

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Transcripció nTranscripción según término oído Hispanismo Definición del DRAE o según el Diccionari oficial de valencià Término en el dictionnaire Arabe