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Modelos silvícolas en montes privados mediterráneos

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en montes privados

mediterráneos

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en montes privados

mediterráneos

Colección_

Documentos de Trabajo

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Impresión: Arts Gràfiques Bobalà, SL ISBN: 978-84-9803-272-7

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1. Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes de propiedad privada.

Joan Ignasi Castelló Vidal ... 7 2. Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y ambientales

rados en los modelos silvícolas que se presentan. Agustí Busquets Martí .... 17 3. Propuesta de modelo silvícola para alcornocales privados (Quercus suber).

Jaume Minguell Garriga ... 25 4. Análisis del modelo para alcornocales. Miguel Elena Rosselló ... 43 5. Propuesta de modelo silvícola para montes privados de encina (Quercus ilex) y

roble (Q. humilis, Q. faginea y Q. cerrioides). Joan Carles Ángel i Hernández ... 45 6. Propuestas del modelo silvícola para montes privados de pino piñonero

(Pinus pinea). Pablo Navascués Ramos ... 61 7. Propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre. Alba Ludevid

Sanmartí ... 79 8. Análisis de la propuesta de modelo silvícola para montes de pino silvestre.

Álvaro Aunós Gómez... 103 9. Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis). Sònia Llobet i Just ... 109 10. Tratamientos silvícolas en masas de regeneración natural de roble, encina y pino carrasco. Lluís Serra i Solans ... 145 11. Evaluación ecológica de diferentes tratamientos silvícolas de mejora de la

generación natural en zonas afectadas por incendio y sequías extremas.

Josep Maria Espelta Morral, Xavier Arnan, Iraima Verkaik, Lidia Guitart ... 153

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Reflexiones sobre la silvicultura mediterránea en montes

de propiedad privada

Joan Ignasi Castelló Vidal

Jefe de la Oficina Técnica de Prevención de Incendios Forestales de la Diputación de Barcelona

En 1998, los ayuntamientos afectados por los incendios forestales de la Cataluña central solicitaron a la Diputación de Barcelona apoyo para elaborar y ejecutar un programa de restauración de las áreas quemadas aquel año. Esta corporación que, junto con los mu-nicipios y las Asociaciones de Defensa Forestal (ADF),1 desarrollaba desde el año 1987

un programa de redacción y ejecución de Planes Municipales de Prevención de Incen-dios Forestales, aplicó esta experiencia a la restauración comentada.

Esta aplicación consistió básicamente en la redacción y gestión consensuada, entre los ayuntamientos, los propietarios forestales organizados en asociaciones y la Diputación de Barcelona, de un plan de restauración y mejora de las zonas quemadas. El plan fue y es financiado, principalmente, por la Diputación.

Los pilares de este programa de restauración han sido:

• La participación de los ayuntamientos, como agentes territoriales responsables de la ordenación territorial y de la calidad ambiental de sus municipios.

• La organización de los propietarios en asociaciones para intentar superar los pro-blemas relacionados con la división de la gestión en los montes mediterráneos de bajo rendimiento.

• La indispensable ayuda pública a la financiación de la restauración y al desarrollo técnico de los proyectos.

A pesar de las dificultades derivadas de la falta de cultura asociativa entre la propiedad forestal, del predominio de las políticas de planificación y gestión «finca por finca», de la falta de experiencias técnicas adaptadas a la realidad actual de los mercados y de los límites de los presupuestos públicos, el programa que comentamos se ha desarrollado hasta planificar 40.000 ha de superficie forestal quemada, asociar el 60% de esta super-ficie y realizar trabajos de restauración en más de 15.000 hectáreas, con una inversión, entre los años 1999 y 2006, de 7.817.239 a. En la actualidad existen trece asociaciones, que agrupan a 266 propietarios privados.

El resultado positivo de estas experiencias animó a algunos ayuntamientos y propietarios a buscar la ayuda de la Diputación de Barcelona para establecer un programa en los montes no quemados, con un objetivo central: asegurar la gestión de los bosques para

1. Las ADF son agrupaciones voluntarias de propietarios y otros agentes del territorio, creadas por la Ley Forestal de Cataluña del año 1988, que realizan acciones de prevención y extinción de los incendios, con el apoyo técnico y económico de las administraciones públicas y de entidades particulares.

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mejorar la capacidad de autodefensa de las masas forestales frente a los incendios y racionalizar e incrementar las rentas de los montes particulares.

Al enfocar este nuevo reto, ayuntamientos, asociaciones de propietarios y Diputación de Barcelona analizaron la situación de los montes particulares mediterráneos de Cataluña e hicieron un diagnóstico que puede resumirse en los siguientes apartados:

• La recolección o huroneo • Culturas forestales tradicionales • Valor económico de los productos forestales • Política española en los montes particulares • Administración forestal

La recolección o huroneo

En el 90% de los montes catalanes mediterráneos de propiedad privada predomina la recolección sobre cualquier otro sistema de gestión forestal. Recolección significa que los únicos trabajos que se realizan en el monte son la corta y saca de los pies comerciales que interesan al mercado. El resultado de este sistema, en la mayoría de los casos, es la consolidación de un bosque anárquico en el que compiten, más que conviven, árboles de todas las edades con fenotipos cada vez más lamentables.

Culturas forestales tradicionales

En el mejor de los casos la recolección puede organizarse de forma que convivan en el monte, tanto alto como bajo, dos o tres clases aparentes de edad. Este sistema ha sido el tradicional entre muchos propietarios catalanes durante decenios y, practicado con sabiduría, ha mantenido, mientras el mercado lo ha permitido, una producción limitada en muchos montes particulares. Desgraciadamente, el incremento constante de los costes de explotación y transporte hace hoy inviable económicamente esta forma de aprovecha-miento. Sin embargo, muchos ingenieros forestales, convencidos de que la irregularidad en los montes es lo que más les acerca a lo natural —que es lo que el idealismo natu-ralista propone como objetivo central de gestión de cualquier recurso—, proponen que las estructuras de todos los montes tanto de coníferas como de frondosas, tanto si se aprovechan como monte bajo como monte alto, sean irregulares y, por tanto, que sean tratados en consecuencia.

Este programario silvícola tiene algunas contradicciones. La primera es suponer que las estructuras irregulares son más naturales que las regulares. La segunda, olvidar que en el monte irregular, la selección se practica en Europa para la obtención de productos espe-ciales desde el punto de vista tecnológico o económico, lo cual compensa los elevados costes de la gestión irregular. La tercera, pensar que el monte mediterráneo dará rentas

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suficientes que permitan cortar según una curva de monte ideal, que por otra parte nadie conoce.

Otro aspecto tradicional es la denominada «limpieza del bosque». Hay que eliminar parte del sistema (estrato arbustivo), proclaman muchos, para consolidar el sistema. Al mar-gen de la curiosidad de considerar que las plantas que crecen automáticamente, sin un proyecto concreto, son «suciedad» que debemos eliminar, pensar que trataremos cada año, por ejemplo, en Cataluña 375.000 hectáreas (1.500.000 ha/4 años), para conse-guir controlar un sotobosque que cada vez que cortamos se enmaraña más,2 cuando el

presupuesto total anual de la administración forestal es de 48 millones de euros al año (sin personal) y el coste de esta «limpieza» es como mínimo de cien millones de euros (375.000 ha x 300 a/ha = 112.500.000 a), es una locura. Aunque es verdad que, pro-bablemente sin haber pensado en estas cifras, muchos técnicos y responsables públicos predican este método. La silvicultura mediterránea no debería consistir en convertir los bosques de esta área en bosques boreales o alpinos, sino en idear tratamientos econó-micos y conjuntos (de todos los estratos) del sistema forestal, que permitieran el mejor equilibrio posible entre sus diferentes componentes, garantizando a la vez una esta-bilidad aceptable frente a las perturbaciones. Como verán a lo largo de este simposio nosotros no proponemos nunca la «limpieza» sistemática del monte, sino tratamientos alternativos económicamente viables.

Valor económico de los productos forestales

Actualmente, los aprovechamientos forestales más importantes de los montes privados catalanes son: las leñas, la madera para trituración y la madera de sierra para la fabrica-ción de palets para el transporte. La Diputafabrica-ción de Barcelona edita semestralmente el

Boletín del mercado de los productos forestales en Cataluña, que en el primer trimestre de 2006 da los siguientes valores puestos en fábrica para los productos anteriores:

Leñas encina de 50 a 65 a /t Madera trituración de 27,65 a 28,85 a /t Madera sierra (Pinus halepensis)... de 33 a 36 a/t

Los costes de aprovechamiento que presenta la publicación citada son:

Corta y saca hasta cargadero de 13 a 24 a /t Transporte (50 km) 10 a tonelada Costes aprovechamiento y transporte de 23 a 34 a/tm

Por lo tanto, los beneficios para el propietario se mueven entre los siguientes valores medios:

2. Pensemos en especies como Arbutus unedo, Phillyrea media o Rhamnus alaternus que al cortarlos multiplican en pocos meses su tronco en hasta 15 rebrotes o más.

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Leña encina 29 a/t Madera de trituración - 0,254 a/t

Madera sierra 6 a/t

Si consideramos unas producciones medias de huroneo por hectárea de:

Leña encina 1,5 t/ha/año

Madera de trituración 1 t/ha/año

Madera sierra 2 t/ha/año

Los beneficios para la propiedad sin descontar impuestos son de:

Leña encina 1,5 x 29 = 43,5 a/ha/año Madera de trituración 1 x – 0,254 = -0,254 a/ha/año Madera sierra 2 x 6 = 12 a/ha/año

En estas condiciones, una finca de 100 ha, de cada uno de estos productos, tendría una renta anual sin descontar impuestos y, sobre todo, sin que exista ningún coste por trabajos de mejora o preparación, de:

Leña encina 4.350 a/año

Madera de trituración -25,4 a/año

Madera sierra 1.200 a/año

Ante estos números se pueden pensar muchas cosas, por ejemplo:

• Que hace falta mucha ingeniería para incrementar la producción, mejorar los cos-tes de explotación y transporte e incrementar las rentas

• Que para lograr en algunas zonas un monte con una mejor estructura productiva es imprescindible la aportación de dinero público, porque el propietario privado no invertirá en un negocio tan poco rentable

• Que, una vez lograda una estructura adecuada, los trabajos necesarios para man-tenerla, en muchas ocasiones sólo serán posibles con ayudas públicas (clareos y selección de rebrotes), por la misma razón que en el punto anterior.

Incluso podemos preguntarnos: ¿para qué invertir dinero público en una gestión silvícola más técnica si el huroneo nos sale gratis? Y, desde luego, responder a esta cuestión es una condición primera para seguir hablando de silvicultura mediterránea.

Para nosotros, la respuesta a esta paradoja es afirmativa y se basa en dos observacio-nes:

Primera, que los bosques huroneados son menos defendibles frente a los incendios fo-restales que los bosques gestionados en la forma que proponemos con los presentes modelos; y la segunda, que siendo unos grandes consumidores de productos forestales (en Cataluña cerca de seis millones de m3 anuales) nuestra capacidad de producción con

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huroneo es bajísima (Cataluña 500.000 m3 al año) y, por tanto, nuestra balanza comercial

con referencia a la madera es deplorable.

Existe otra cuestión clave: Si la obtención de un beneficio para el propietario al final del turno exige aportaciones de dinero público, ¿por qué no ha de devolverlo el propietario cuando realice los aprovechamientos finales, incluso si este retorno significa no ganar ni un euro? La respuesta a este interrogante es de carácter político. Nosotros entendemos, por ejemplo, que lo menos costoso para los ciudadanos para garantizar la gestión de los bosques del país, la función social del monte particular, el consenso entre los agentes territoriales y la remuneración de la propiedad, es lograr un compromiso sólido entre los intereses generales y la propiedad privada.

El reto está en conseguir ésto con una silvicultura que cueste el mínimo posible y con unos instrumentos que garanticen una gestión ágil y eficaz. Para que esto sea posible, es necesario que las ayudas públicas se destinen directamente y exclusivamente a la gestión del monte y no a mejorar las rentas de la propiedad. Desde esta óptica, los be-neficios de los aprovechamientos, si los hay, son para el propietario, para remunerar las funciones sociales que ha aceptado para su monte. Si no hay beneficios, con más razón, sólo con ayuda pública se podrán cumplir con garantías las funciones sociales que se reclaman a la propiedad.

Hay otras propuestas, desde luego. La expropiación de todos los montes privados o la libertad total de acción del propietario son, sin duda, las más radicales, aunque hoy pa-recen poco plausibles económica y socialmente. La expropiación, por ejemplo, costaría la compra de la superficie privada más los gastos de gestión. Por otra parte, el pago fijo anual y perpetuo de un canon por hectárea, por las funciones sociales que ofrecen las fincas forestales, las «externalidades», que es la solución más deseada por algunos propietarios, es, también, más cara para el presupuesto público, al favorecer la gestión individual sobre la asociada, y, además, es más difícil que garantice el compromiso de la propiedad con los intereses generales, porque exige un seguimiento fiscalizador impor-tante y tiene el peligro de convertirse en un complemento a las rentas del propietario, más que en una inversión sobre el monte.

Política española en los montes particulares

La creación del cuerpo de Ingenieros de Montes el año 1854 coincidió con la redac-ción y aprobaredac-ción de la Ley general de desamortizaredac-ción, durante el Bienio Progresista (1854-1856), de los bienes inalienables de manos muertas. Este hecho histórico marca profundamente la trayectoria de la política forestal española, porque un grupo importante de aquellos primeros ingenieros, convencidos, como Cotta, que el interés privado es incapaz de aprovechar y conservar al mismo tiempo los pinares, robledales o hayedos más fotogénicos, es decir, aquellos con grandes diámetros y alturas, que solo se consi-guen en Europa con turnos de más de cien años, consideraran que el Estado es la única garantía de salud forestal y que, por tanto, debe considerársele el propietario natural de las selvas.

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Este pensamiento se impondrá sobre la visión liberal de otros profesionales que pensa-ban que el mercado era el que debía determinar la línea divisoria entre lo que tenía que ser público o privado, y dará lugar a la creación del Catálogo de utilidad pública y a una política forestal que se articulará de forma fundamental alrededor de los montes públicos. Estos orígenes desamortizadores de la política forestal española han sido tan potentes, que han hecho llegar hasta las nuevas generaciones de ingenieros la idea que la buena gestión forestal solamente la puede hacer el Estado y sus funcionarios y han influido en la falta de estrategias y tradición en las políticas forestales sobre el bosque privado. En Es-paña la tradición ha sido: mucha política para el monte público y poca para el privado. En Cataluña este déficit se intentó compensar, al inicio de la gestión de la Generalidad, introduciendo la experiencia francesa de acuerdos con la propiedad a través de un ins-trumento de planificación, el Plan técnico de gestión, y de un insins-trumento de gestión, el Centro de la Propiedad Forestal (CPF), un organismo parecido a las conocidas cámaras agrarias.

El resultado de la aplicación de esta política, como cualquier otra política tiene sus cla-ros y sus oscucla-ros. Entre las cosas positivas hay que destacar que esta iniciativa ha sido importante, porque el Plan técnico es una primera forma de pacto entre lo público y lo privado y porque el CPF es el reconocimiento de la necesidad de participación de la pro-piedad privada en las decisiones forestales que le afectan. Entre las cosas menos felices debemos anotar que:

• Solo el 5% de los propietarios forestales, que suman el 22% de la superficie forestal privada catalana, ha participado en esta política

• El 90% de los planes técnicos no se ha podido desarrollar, porque, fundamental-mente, la baja rentabilidad ha impedido el tipo de silvicultura irregular y la gestión individual con que fueron concebidos.

El importe de las ayudas públicas a los trabajos silvícolas en montes privados ha sumado en los últimos años alrededor de los 7.000.000 a/año, que representan unos 4,12 a/ha. Esta cifra, sin embargo, se ha distribuido de forma muy desequilibrada, al concentrarse en algunas comarcas y propiedades. En realidad cada año esta cifra se ha concentrado en solamente el 2% de la superficie forestal privada (21.000 ha), dándose la particularidad que buena parte de esta superficie, concretamente la perteneciente a 300 fincas (0,6% del total de fincas de Cataluña), recibe casi el 40% de las ayudas todos los años.

En definitiva, se han hecho intentos muy meritorios, pero no se ha podido evitar que el 90% de la superficie forestal privada tenga una gestión silvícola que no va más allá de la recolección tradicional. Queda, por tanto, un largo camino por recorrer.

Administración forestal

La burocracia llega a su máximo cuando el fin de una organización son las normas que ha diseñado y no los resultados que quiere obtener con ellas. Así, si existe la voluntad de que el monte no se aproveche especulativamente y ponemos tantas normas que cumplir,

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que es imposible hacerlo sin perder tiempo, dinero e ilusión por el trabajo, y si, además, al fin, cansados de tantos papeles abandonamos la pretensión de aprovecharlo, las nor-mas se han cumplido pero, evidentemente, hemos acabado con los aprovechamientos forestales.

Un ejemplo de ello es la realizada por una asociación de propietarios ante la adminis-tración forestal, hace unos meses, al solicitar una autorización para realizar una prueba piloto en 1,3 hectáreas de monte. La prueba se debía hacer bajo la dirección de un in-geniero de montes y la asociación ha demostrado siempre una gran sensibilidad por la gestión racional del bosque. Pues bien, la administración ha exigido a esta asociación la siguiente información:

• Información básica del proyecto

• Solicitud de modificación del Plan simple de gestión vigente

• Distribución díamétrica de todas las especies por separado reflejando los datos numéricos. En las especies que rebrotan: el número de tocones, el número de rebrotes por tocón y el total

• Áreas basimétricas y alturas medias y dominantes de las especies arbóreas • Fracción de cabida cubierta antes y después del tratamiento

• Composición específica del sotobosque por lo que se refiere a las especies más abundantes

• Cartografía 1:5.000

• Protocolo de seguimiento de la parcela a largo plazo • Recomendaciones:

— Marcar todos los pies que han de extraerse para tener bien definidas las pautas de trabajo

— Limpiar el sotobosque antes del marcaje

— Realizar la limpieza en primavera para reducir la potencia de los rebrotes

No está mal para un país en que predomina la recolección en el 90% de cortas que se realizan cada año.

Diseño de una alternativa complementaria

La diagnosis que hemos descrito anteriormente puede resumirse en seis puntos: • Predominio de la recolección y, por tanto, ausencia de silvicultura.

• Necesidad de aportación de dinero público para garantizar la gestión de los mon-tes.

• Déficit de planificación y, en consecuencia, compromiso interés privado-interés pú-blico poco consolidado.

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• Dificultad de ejecución de los planes a escala de finca.

• Mala distribución de las ayudas públicas a través de las transferencias directas a la propiedad y, también, por los tipos de concepto.

• Burocratización de la administración y dificultad de gestión.

A partir de esta diagnosis y de la experiencia que hemos comentado al principio, ayun-tamientos, asociaciones de propietarios y Diputación de Barcelona hemos diseñado un programa de gestión de montes de propiedad particular que se fundamenta en los si-guientes puntos:

• Un compromiso general compartido fijado a través de un convenio de colabora-ción

• Un órgano de concertación y gestión: la comisión de trabajo.

• Un instrumento consensuado para hacer efectiva la concertación y la gestión: el Plan marco de revalorización y mejora forestal, que define: las diferentes unidades de actuación y la silvicultura que se aplicará en cada una de ellas.

• Un compromiso anual, que incluye la financiación, que denominamos Programa anual y que contiene los «Planes de trabajos de mejora y preparación» y los «Planes de venta».

Las ventas derivadas de los programas anuales serán canalizadas a través de una So-ciedad Limitada, constituida por las asociaciones de propietarios, que sigue el modelo alemán de la Asociación de Explotaciones Forestales de la Selva Negra Central, S.L. El esquema general de funcionamiento se sintetiza en el siguiente cuadro:

Sociedad limitada Explotación, venta

Plan de ventas. Intermediación. Gestión, tramitación, facturación. 5% BN 95% BN (Beneficio neto) Asociaciones de propietarios Propietarios Contrato privado Materia prima

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Dificultades para la ejecución de este programa

Este diseño debe resolver algunos problemas. Los más significativos son los siguientes: • La experiencia limitada en el ámbito del asociacionismo forestal y de la gestión

conjunta de propiedades particulares, que suplimos con los contactos con otros países con una larga trayectoria en política del monte privado.

• La falta de transparencia del mercado, que hemos intentado resolver a través de pruebas piloto y estudios de mercado.

• Las dificultades de adaptación de las nuevas propuestas, que exigen negociación y pacto.

• El desarrollo insuficiente de la silvicultura mediterránea y, sobre todo, de modelos estándar aplicables a la realidad que hemos diagnosticado anteriormente, y que hemos intentado afrontar con los modelos que se presentan, para su discusión, en este simposio.

Modelos silvícolas

En los capítulos siguientes se presentan, con la intención de discutir su viabilidad y opor-tunidad, unos modelos de silvicultura para las siguientes especies: Quercus ilex, Quercus

humilis, Quercus suber, Pinus halepensis, Pinus pinea y Pinus silvestris.

Estos modelos se han discutido durante más de un año en las comisiones de trabajo formadas por las asociaciones de propietarios, los ayuntamientos y la Diputación de Bar-celona, habiendo participado inicialmente en este debate la Generalidad de Cataluña, a través del Centro de la Propiedad Forestal.

Estos modelos se han presentado y debatido en el Simposio de silvicultura mediterránea en montes privados, celebrado en noviembre de 2006.

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1. Introducción

El apoyo a las asociaciones se inició con el fin de recuperar o restaurar la superficie fo-restal quemada durante los devastadores incendios fofo-restales del verano de 1994, en las comarcas del Bages y Berguedà, y de 1998, del Solsonès. Posteriormente, y asumiendo la demanda creciente de muchos propietarios forestales, tanto de las asociaciones exis-tentes como de otros ámbitos de la provincia de Barcelona, se extendió el apoyo a las zonas forestales de superficie arbolada no quemada.

La acción se inicia a partir de la asociación de propietarios, cuando juntamente con los ayuntamientos del ámbito territorial y la Diputación de Barcelona, firman un convenio de colaboración para la redacción y ejecución del plan marco (o proyecto forestal común). Este documento, redactado dentro de un proceso de participación, planifica las diferen-tes actuaciones en el ámbito forestal para 15 años (en bosque adulto o no quemado) o para 25 años (en bosque afectado por incendios), y se ejecuta a través de programas anuales financiados principalmente por la Diputación de Barcelona.

Durante la redacción hay diferentes fases de trabajo:

1. Estudio y análisis del ámbito territorial: analiza el contexto en el que se encuentra la superficie forestal para poder tenerlo en cuenta durante la redacción del plan mar-co (legislación, actividad socio-emar-conómica...). En esta fase se determina también la superficie sobre la que se realizará el inventario forestal.

2. Inventario forestal: durante esta fase se obtienen todos los datos silvícolas y daso-métricos necesarios para definir la planificación de la superficie forestal.

3. Determinación de los modelos silvícolas: es en esta fase en la que, de acuerdo con el inventario forestal realizado, se discuten y determinan las especies principales y los modelos silvícolas a aplicar en el ámbito territorial de la asociación.

4. Planificación de las actuaciones forestales: combinando el inventario forestal con los modelos silvícolas, se realiza la planificación con el apoyo de herramientas in-formáticas y de la información elaborada (estudios y bibliografía, bases de datos, cartografía…).

5. Gestión del plan marco: la asociación de propietarios gestiona la ejecución del plan marco mediante programas anuales financiados principalmente por la Diputación de Barcelona.

Rendimientos, costes y análisis económicos, técnicos y

ambientales considerados en los modelos silvícolas que

se presentan

Agustí Busquets Martí

Ingeniero de montes de la Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales de la Diputación de Barcelona

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2. Especies estudiadas

Hasta el momento, se han estudiado las siguientes especies forestales:

Tabla 1

Especies estudiadas Superficie Superficie

(Cataluña) (Barcelona) Quercus ilex 186.000 ha 49.000 ha Quercus humilis/cerrioides/faginea 75.000 ha 23.000 ha Quercus suber 63.000 ha 7.000 ha Pinus halepensis 239.000 ha 99.000 ha Pinus nigra 141.000 ha 45.000 ha Pinus pinea 36.000 ha 20.500 ha Pinus sylvestris 220.000 ha 70.000 ha

TOTAL ESPEC. ESTUDIADAS 960.000 ha 313.500 ha

SUP. FORESTAL ARBOLADA 1.194.000 ha 365.500 ha

% sup. fores./ espec. estud. 80% 86%

Fuente: CREAF. Sistema d’informació dels boscos de Catalunya. 2004

3. Modelo silvícola

3.1. Metodología de estudio

Se entiende por modelo silvícola la planificación de los tratamientos que se deben aplicar en una masa forestal con el objetivo de garantizar su persistencia, estabilidad y valores ambientales; optimizando el balance económico de las actuaciones.

El conjunto de los modelos silvícolas estudiados ha comprendido las siguientes etapas: a. Estudio del mercado forestal en Cataluña.

b. Estudio de las principales especies forestales.

c. Discusión y elección del modelo silvícola dentro del plan marco. d. Diseño y ejecución de pruebas piloto y posterior seguimiento. e. Aplicación extensiva siguiendo el plan marco.

a. Estudio del mercado forestal en Cataluña

Previamente al diseño de cualquier modelo silvícola se ha analizado la situación del mer-cado forestal en su entorno. De esta manera, se ha podido conocer con más detalle la viabilidad económica del producto obtenido procedente de la gestión de la masa forestal y la adecuación a la demanda real; al menos a corto o incluso medio plazo. Como resul-tado del estudio y de forma muy sintética se exponen las siguientes tablas.

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Tabla 2. Consumo de madera por la industria en Cataluña

Tipo industria Producto Empresas Cons. anual Prod. Interno consultadas total total (%)

(t/año)

Genéricos Palet/embalaje 24 328.361 65

(principalmente)

Trituración Astilla 2 70.000 14

Viga/estructura/construcción Viguería, madera 9 52.100 10 estructural, tabla, tablón

Frondosas Quadradillo, listones, barra, 12 27.120 5 etc.

Palos Palos 2 12.000 2

Desarrollo Fondos, cajas de fruta 2 11.900 2

Puntales RTI, puntales de viña 2 3.400 1

Total 53 504.881 100

Fuente: OTPMIF. Indústries i empreses del sector forestal a Catalunya. 2005 (no publicado)

Puede añadirse a los anteriores datos, el consumo de 26.000 t/año de leñas procedentes de encina y roble principalmente.

Tabla 3. Precios en industria para diferentes especies forestales

Destino madera Especie Precio medio

(a/t)

Sierra Pinus sylvestris 45

Pinus pinea 38

Pinus halepensis 35

Pinus nigra 42

Fagus sylvatica 54-90

Quercus humilis 48-84

Postes Pinus sylvestris 62

Pinus nigra 62

Puntales Pinus sylvestris 51

Trituración Coníferas 28

Frondosas 26

Leña Quercus ilex 58

Quercus humilis 43

Quercus suber 33

Fagus sylvatica 36

Pinus pinea 30

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b. Estudio de las principales especies forestales

Este estudio ha consistido en la recopilación bibliográfica y el conocimiento de las ex-periencias llevadas a cabo en el ámbito mediterráneo para cada una de las especies forestales. La definición previa de un conjunto concreto de parámetros ha permitido de-terminar los aspectos más importantes y básicos para iniciar el debate sobre los modelos más adecuados a estudiar. Estos parámetros de estudio se clasifican en:

1. Ecología de la especie:

• Hábitat, distribución y estaciones dominantes. • Calidad de estación.

• Regeneración y desarrollo. • Productividad.

• Combustibilidad, inflamabilidad.

• Incendios forestales: inicio, recurrencia y efectos.

2. Silvicultura. Para conocer la silvicultura que se está llevando a cabo en nuestro ámbito se ha tenido en cuenta la siguiente documentación:

• Modelos silvícolas actuales.

• Sistemas de planificación y ámbito de aplicación: plan marco; asociación de pro-pietarios, PTGMF (plan técnico de gestión y mejora forestal) y PSGMF (plan simple de gestión y mejora forestal); propiedad privada, POF (plan de ordenación forestal); propiedad pública.

• Resultados de la gestión: periodicidad de los tratamientos, recursos obtenidos, ayudas públicas e inversión realizada.

Tanto la consulta de bibliografía como de las prácticas silvícolas, se han realizado en el ámbito de Cataluña y resto de España, abarcando incluso la Europa meridional.

c. Discusión y elección del modelo silvícola

Esta fase corresponde a la discusión y elección de las alternativas de gestión que hagan viable técnica, ambiental y económicamente la aplicación de cada modelo silvícola de forma extensiva. El protocolo se sintetiza en el siguiente gráfico.

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d. Pruebas piloto y posterior seguimiento

Consiste en la aplicación del modelo silvícola o de las alternativas estudiadas sobre una superficie representativa con el objetivo de analizar los costes y rendimientos y, en su caso, la comercialización del producto obtenido.

Previamente a la ejecución de la prueba piloto, se ha estudiado y determinado la ingenie-ría del proceso en base a los siguientes parámetros:

• Características de la zona de actuación forestal (pendiente, orientación, pedregosi-dad, accesibilidad…).

• Estado inicial de la masa (densidad, área basimétrica…) y objetivo final en base al modelo silvícola propuesto.

• Estudio de las diferentes fases de trabajo.

• Maquinaria y operarios a intervenir en cada fase.

• Metodología de valoración para obtener eficaz y adecuadamente los datos.

Una vez definida la ingeniería del proceso se procede a la obtención y posterior proceso de los siguientes datos:

• Rendimientos generales en las diferentes fases de trabajo (horas/ha). • Volumen aprovechado (t/ha, m³/ha).

• Rendimientos de trabajos concretos.

• Otros datos: estudio de tiempos de trabajo, tiempos efectivos/tiempos de paro, coeficientes de apilado, datos dasométricos…

Tras la ejecución de la prueba piloto de valoración del modelo elegido, es necesario obte-ner datos de la evolución de la masa después de su aplicación, con el objetivo de realizar

DISCUSIÓN CONSENSUADA

IDENTIFICACIÓN DE MODELOS

Valoración técnica

Valoración económica

Análisis robustez

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posibles ajustes o mejoras en el propio modelo, y enriquecer la información de partida. Actualmente, este seguimiento posterior se está llevando a cabo en colaboración con el CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals).

e. Aplicación extensiva del modelo

La aplicación de los modelos estudiados, tal como se ha explicado anteriormente, se realiza en el marco de un proyecto conjunto y consensuado en el ámbito de una asocia-ción de propietarios. De esta manera se garantiza la aceptaasocia-ción por parte de la propiedad privada y las entidades implicadas en un amplio ámbito territorial, y la continuidad en el tiempo con las consiguientes ventajas que ello supone.

3.2. Criterios de valoración del modelo silvícola 3.2.1. Valoración técnica

Para determinar la viabilidad técnica de un modelo silvícola deben plantearse cuáles son los parámetros que influyen en su ejecución. Por un lado, la ingeniería del proceso define el modo de ejecutar las diferentes fases de los trabajos forestales (desbroce de mato-rral de penetración, tala, desrame/selección de rebrotes, arrastre mecanizado y apilado, tronceado en cargadero, carga y transporte, y otros como la ejecución de vías de saca). Por otro lado, es necesaria la valoración del momento, intensidad y número de interven-ciones durante el turno previsto para la especie o incluso para las diferentes calidades de estación. Finalmente, es imprescindible conocer el producto a obtener en función de su calidad y valor comercial.

En segundo lugar, es fundamental valorar el comportamiento del modelo silvícola frente a posibles incendios forestales. Aspectos como la combustibilidad antes, inmediatamente después y en periodos sucesivos deben tenerse en cuenta.

Y para completar la valoración técnica debe analizarse el impacto paisajístico que supone la aplicación del modelo sobre el entorno forestal (flora y fauna), y teniendo en cuenta en todo momento la legislación forestal vigente.

3.2.2. Valoración económica

El comportamiento del modelo se estudia durante todo el turno tecnológico o dasométri-co. Con ello se determina si la inversión se podrá recuperar, y si eso ocurre, de qué mane-ra será más rentable; teniendo en cuenta también los aspectos silvícolas y ambientales. Con el fin de estudiar la rentabilidad del modelo a lo largo del turno se utiliza el cálculo del VAN, que es la suma, convenientemente actualizada a fecha de la inversión inicial, de los cobros menos los pagos que se producen a lo largo de la vida del proyecto. Los criterios de cálculo se basan en dos premisas:

1. Aplicación de los parámetros actuales: corresponden a la vida del proyecto o turno tecnológico de corta, tipo de interés, incremento anual del coste de explotación e incremento anual del precio del producto forestal.

(24)

2. Análisis de robustez: comportamiento del modelo aplicando diferentes valores a los parámetros actuales. El objetivo es valorar su estabilidad frente a cambios, que pueden incluso ser previsibles.

Los cálculos se han realizado según los costes y rendimientos de cada operación y para las diferentes categorías de trabajo (mano de obra: ingeniero de montes, ingenie-ro técnico forestal, capataz forestal, maquinista forestal, oficial forestal o cap de colla, peón forestal… Maquinaria: tractor de cadenas/buldozer, tractor de cadenas + triturado-ra, tractor forestal o skidder, tractor ruedas, motodesbrozadora disco, motosiertriturado-ra, pala/ excavadora…).

En cualquier caso, la viabilidad económica del modelo silvícola vendrá determinada por la posibilidad de mecanizar los trabajos, y que estará en función de la pendiente y la acce-sibilidad. Por tanto, combinando estos parámetros se considera de forma orientativa que los trabajos se pueden mecanizar cuando:

a) la pendiente es inferior al 60% y la distancia a una vía también es inferior a 70 me-tros.

b) la pendiente es inferior a 45% y la distancia a una vía es superior 70 metros. 3.2.3. Valoración ambiental

La valoración ambiental analiza principalmente la estabilidad del modelo silvícola frente a perturbaciones; tanto en el momento de la intervención como posteriormente a la misma, y para los diferentes estadios del mismo. Para valorar la estabilidad se han utilizado los siguientes parámetros:

• Incendios: valoración del modelo de combustible en cada estadio del modelo silví-cola, estimando al mismo tiempo la dificultad de extinción y la velocidad de propa-gación.

• Viento/nieve/hielo: cálculo de la estabilidad individual; coeficiente de esbelteza (h/ dn), y de la estabilidad colectiva; índice de Hart-becking.

• Sequía: identificación de los factores de predisposición; densidad individual o co-lectiva, factores catalizadores; suelo, exposición..., y factores detonantes; tempe-ratura, humedad...

• Enfermedades y plagas: estimación de la edad, densidad y estructura de la masa. • Erosión/retención hídrica: afección directa en el suelo por el efecto de la lluvia o

escorrentía superficial.

• Flora y fauna: afección a los hábitats de las diferentes especies de flora y fauna; especialmente las protegidas y/o de interés local.

(25)

3.3. Líneas comunes de los modelos silvícolas

En resumen, podemos concluir que los diferentes modelos silvícolas estudiados para las especies forestales persiguen la:

• Regularización de las masas; atendiendo al temperamento de luz, simplificación en la gestión, mejores condiciones para la regeneración, concentración en superficie de las actuaciones y reducción de la combustibilidad de la masa.

• Minimización del número de intervenciones y concentración de las cortas, redu-ciendo los costes económicos y aumentando el beneficio y homogeneidad del producto obtenido tras la corta.

4. Referencias bibliográficas

COLEGIO DE INGENIEROS DE MONTES. Cuadro de precios unitarios de la actividad forestal.

2004. Ediciones Mundi-Prensa.

CREAF. Sistema d’informació dels boscos de Catalunya. 2004. www.creaf.uab.es. OTPMIF de la Diputación de Barcelona. Protocolo para la redacción del plan marco de

mejora forestal para una asociación de propietarios. 2006. No publicado. —Indústries i empreses del sector forestal a Catalunya. 2005. No publicado. —Butlletí del mercat dels productes forestals a Catalunya. Semestral 2005-2006. —Protocolo de seguimiento de pruebas piloto para determinación de costes y

rendimien-tos. 2005. No publicado.

Serveide ParcSdela diPutaciónde Barcelona. La presa de decisions en la gestió forestal.

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Propuesta de modelo silvícola para alcornocales

privados (Quercus suber)

Jaume Minguell Garriga

Ingeniero de montes de la Asociación de Propietarios Forestales del Corredor-Montnegre (Barcelona)

1. Distribución de la especie en Cataluña

El modelo propuesto en este documento fue concebido para los alcornocales, puros y mixtos, en la zona del Montnegre y el Corredor. Esta propuesta, por tanto, no va dirigi-da a la gestión de masas en otras zonas productoras de Cataluña, como son la Selva o l’Empordà, en que las condiciones ambientales e iniciales de las masas puedan ser distintas.

En Cataluña, el alcornoque se localiza desde el NO de la Serralada Litoral hasta el extre-mo oriental de los Pirineos.

Hay tres zonas de producción en Cataluña. La primera al norte de Girona, vertientes sur del final del Pirineo oriental, entre Maçanet de Cabrenys y el Cap de Creus, y entre la frontera con Francia y Figueres; la segunda al sudoeste de Girona, entre el margen derecho del río Ter y el Montseny; y la tercera al sureste de Girona y norte de Barcelona, por la Serralada Litoral Catalana que se prolonga por las Gavarres, comarcas de la Selva, Baix Empordà, Maresme y Vallès Oriental. Las dos primeras son de una calidad superior a la tercera (ALMANSA 1980). El alcornoque en Cataluña ocupa unas 62.833 ha, 56.643 en la provincia de Girona (región forestal III) y 6.190 en la de Barcelona (región forestal V) (CREAF).

Figura 1. Distribución del alcornoque en Cataluña

Fuente: Inventario ecológico y forestal de Cataluña. CREAF

Quercus suber

Superficie de bosque Estaciones dominantes (5,27%)

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2. Situación actual en el Montnegre y el Corredor (Vallès Oriental

y Maresme)

A partir del análisis del segundo inventario forestal nacional se han determinado cuatro formas básicas en que se presentan los alcornocales de la región de estudio: alcorno-cales puros, alcornoalcorno-cales con pino piñonero, alcornoalcorno-cales con encina y madroño y las masas mixtas con presencia de alcornoque.

Tabla 1. Características de alcornocales en el Montnegre y el Corredor

Alcornocales % parcelas Pendiente Densidad Densidad Área basimétrica Diámetro media alcornoque Total alcornoque alcornoque

(º) (pies/ha) (pies/ha) (m2/ha) (cm)

Puros 52% 21,8º 456 940 12,5 19,8 Con pino piñonero 13% 22,3º 574 1270 12,3 17,2 Con encina 16% 26,4º 498 1721 14 19,5 Mixtos con presencia 19% 23,3º 799 1331 14,6 16,8

Fuente: Segundo Inventario Forestal Nacional

2.1. Las densidades

Como se puede observar son las masas puras las que por el contrario muestran un nú-mero más reducido de pies de alcornoque, puesto que una gestión productiva de estas supone densidades reducidas. El resto de tipos presentan densidades superiores, lo que implica carencia de tratamientos de selección.

Las densidades totales de estas formaciones son considerablemente altas, respecto a las aconsejadas de forma general para alcornocales regulares (500-350 pies/ha) e irregu-lares (700-500 pies/ha).

2.2. Las áreas basimétricas

Este parámetro recoge valores mucho más homogéneos, alrededor de 12-14 m2/ha,

pero son inferiores a los recomendados mayoritariamente para masas de corcho, 20-25 m2/ha. Este hecho es debido a la juventud de los pies.

(28)

2.3. Los diámetros normales

Estos diámetros son del orden de 20 cm en las masas puras y mixtos con encina, y de 17 cm en los otros tipos. Por lo tanto, en muchos casos, se deberá realizar la clara y primera extracción de los pies de corcho seleccionados.

2.4. Estructura

A la vista de las distribuciones diametrales recogidas en planes técnicos de gestión, do-minadas principalmente por 3 clases, su forma y por carecer de un reclutamiento abun-dante de pies de regenerado, parece que estamos ante estructuras de carácter regular, donde la aplicación de tratamientos de tipo irregular conduciría a un elevado sacrificio de producción, incremento de costes de explotación, dificultad en la gestión y aumento del riesgo de incendio forestal.

Figura 2. Distribución de alcornocales en Montnegre y Corredor según planes técnicos de gestión de diversas fincas

Fuente: Planes Técnicos de Gestión y Mejora Forestal

0 50 1 00 1 50 2 00 2 50 3 00 3 50 4 00 5 1 0 15 20 25 30 3 5 4 0 4 5 5 0 C D C orba rea l C orba id ea l 0 DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL 400 350 300 250 200 150 100 50 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 CD Fr ecuencia Curva real Curva ideal D IS T R IB U C I D IA M ØT R IC A D E S U R ED A 0 50 1 00 1 50 2 00 2 50 3 00 3 50 4 00 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 C D C orb a rea l C orb a idea l 0 DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL 400 350 300 250 200 150 100 50 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 CD Fr ecuencia Curva real Curva ideal D IS T R IB U C I D IA M Ø T R IC A D E SU R ED A 0 5 0 10 0 15 0 20 0 25 0 30 0 35 0 40 0 5 10 15 2 0 2 5 3 0 3 5 40 45 50 C D C orb a re al C orb a ide al DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL 400 350 300 250 200 150 100 50 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 CD Fr ecuencia Curva real Curva ideal D IS T R IB U C I D IA M Ø T R IC A D E SU R ED A 0 5 0 10 0 15 0 20 0 25 0 30 0 35 0 40 0 5 10 15 2 0 2 5 3 0 3 5 40 45 50 C D C orb a re al C orb a ide al DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL 400 350 300 250 200 150 100 50 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 CD Fr ecuencia Curva real Curva ideal D IS T R IB U C I D IA M ØT R IC A D E S U R ED A 0 50 1 00 1 50 2 00 2 50 3 00 3 50 4 00 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 C D C orb a rea l C orb a idea l DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL 400 350 300 250 200 150 100 50 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 CD Fr ecuencia Curva real Curva ideal D IS T RI B U C I Ó DI A M ÈT R I C A D E S U R E D A 0 1 0 0 2 0 0 3 0 0 4 0 0 5 0 0 5 1 0 1 5 2 0 2 5 3 0 3 5 4 0 4 5 5 0 C D C o r b a r e a l C o r b a ide a l DISTRIBUCIÓN DIAMÉTRICA DE ALCORNOCAL 500 400 300 200 100 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 CD Fr ecuencia Curva real Curva ideal

(29)

2.5 Conclusiones

La abundancia de pies de otras especies, que existen en estas formaciones, hace nece-sario para potenciar la producción de corcho, realizar claras y extracción de bornizos. El elevado número de pies de especies acompañantes, en muchos casos encinas, per-mite obtener ingresos que reducen de forma significativa los costes del tratamiento. El número de alcornoques presentes en estas formaciones permitiría la conversión hacia masas puras en un solo tratamiento.

Las pendientes en que se encuentran estas formaciones no suelen superar de media los 26,5º (50%) y por lo tanto, permitirán en algunos casos implementar procesos mecaniza-dos con mayores rendimientos.

La estructura regular parece ser en realidad la tónica dominante, aunque sufre un proce-so de irregularización con los actuales modelos de gestión.

3. Gestión tradicional y actual

Tradicionalmente, en España se encuentran tres topologías básicas de alcornocales se- gún consideraciones silvícolas y económicas: alcornocales en dehesa, alcornocales se-midensos y alcornocales densos. Esta última es la que corresponde de forma general con los alcornocales catalanes, menos rentables que los otros tipos debido a las nulas rentas ganaderas. Alcornocales densos: • Unos 350 pies adultos por hectárea. • Turno de descorche de 14 años. • Turno de corta de 150-170 años, orientada exclusivamente a la obtención de cor-cho. • La rentabilidad de esta forma de explotación se centra en el 2,5%. La forma común de gestión para los alcornocales más productivos ha sido la conducción como bosque regular. En ella se diferencian dos etapas: desde el regenerado o planta-ción hasta la primera extracplanta-ción de corcho cuando el árbol llega a los 60 cm de perímetro y con 25-35 años con estructuras en dehesa y 60 años en estructuras densas; y de esta hasta la corta final.

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3.1. Primera etapa: crecimiento

Desbroces y clareos para alcanzar a los 35 años 500 pies por hectárea. En estos se efec-túan podas de formación hasta 2,5-4 metros, cada vez menos frecuentes.

3.2. Segunda etapa: producción Se realizan desbroces, claras y descorches.

Los objetivos de los desbroces son facilitar la movilidad y extracción del corcho, reducir la competencia arbustiva mejorando la vitalidad de los árboles y su crecimiento (este as-pecto no está claramente demostrado y no se recomienda de forma general por su alto coste. Montoya, 1988: INIA, 1978) y reducir la infección por Hypoxylon mediterraneum al aumentar la aireación de la masa. Estos se suelen realizar antes de la extracción del corcho y según las circunstancias, se repiten otra vez en medio del turno de descorche. Las claras deben hacerse tres años después del descorche. Esto permite sentir sus efec-tos en un mayor aumento del diámetro durante el turno de descorche y detectar pies de-teriorados durante el descorche. Las claras afectarán a alcornoques muertos, enfermos, heridos o decrépitos y al resto de especies arbóreas acompañantes.

Los vástagos de rebrote parece que tienen una vida más reducida (60-80 años), por lo tanto no hay que orientarlos a la producción de corcho, sólo de leñas y a la producción de bornizo. En este sentido pueden ser interesantes en la primera etapa por su elevado crecimiento.

3.3. Peculiaridades de los alcornocales catalanes

La altura de extracción es algo inferior, 1,70-2 m, seguramente inducido por una carencia de podas y una menor altura de los pies, debido a peores calidades de estación.

Estas menores calidades de estación han conducido, en muchos casos, a tratamientos mediante la simple corta de los pies improductivos, sin atender prácticamente al rege-nerado. Estas prácticas silvícolas son más económicas de efectuar por la propiedad y conducen a un cierto aspecto de irregularidad.

Recientemente se promueve la gestión en estructura de bosque irregular. En estas cir-cunstancias la densidad ideal es del orden de 500 pies/ha a partir de la clase diamétrica 15, con un recubrimiento del 70%. Las claras se realizan cada 14 o 28 años, tres años después de los descorches.

(31)

3.4. Tratamientos en Francia: guía técnica de subericultura en los Pirineos orientales

De forma general siempre que no suponga un sacrificio importante de producción se recomienda el manejo como monte alto regular. Los clareos y claras tienen el objetivo de disminuir la densidad para favorecer los árboles más productivos de las clases diame-trales más abundantes. Estas se realizan después de de los descorches buscando una densidad final recomendada de 350-400 pies por hectárea. La regeneración de este tipo de montes puede ser más complicada. Las cortas finales implican un aumento del mato-rral poco ventajoso para la siembra y en algunos casos hay que ayudar a la regeneración con desbroces.

Este tipo de gestión garantiza rentas que crecen en función de la edad de la población, pero produce un vacío de producción hasta que el regenerado llega a la edad de explo-tación (perímetro de 60 cm; alrededor de 30-40 años).

Sólo en aquellos casos en que existe una estructura claramente irregular, donde la trans-formación supondría importantes pérdidas de producción, se propone el mantenimiento de estas estructuras.

3.5. Tablas de producción: Montero y Cañellas, 1998, en Madrigal et al., 1999 Estos autores hacen una propuesta para alcornocales regulares densos, con áreas basi-métricas que oscilen entre 12 y 23 m2/ha y turnos de descorche de 9 años. Cabe indicar

que son tablas de silvicultura media.

Tabla 2. Calidades de estación

Calidades Producción (corcho verde)

Calidad I 12 kg/m2

Calidad II 10-12 kg/m2

Calidad III 8-10 kg/m2

Calidad IV 6-8 kg/m2

Calidad V < 6 kg/m2

Fuente: Tablas de producción para los montes españoles

Según el Inventario ecológico y forestal de Cataluña, la densidad media del corcho en el ámbito del Montnegre y el Corredor es de 240 kg/m3. Si consideramos un grosor medio

de explotación de 30 mm obtenemos una calidad media de 7,2 kg/m2 de corcho

extraí-do. Esta coincide con la calidad IV de la tabla de producción.

Nos encontramos en zonas con bajas producciones y turnos de descorche más eleva-dos, concretamente 14 años.

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Tabla 3. Producción para alcornocales

Diámetro Circunferencia Altura de N.º pies Área kh/ha de normal (cm) normal sobre el descorche (m) por ha basimétrica corcho

corcho (cm) (m2/ha) fresco

19 60 1,2 450 12,9 2.524 22 70 1,4 350 13,6 2.672 25 80 1,6 300 15,3 2.991 29 90 1,8 250 16,1 3.155 32 100 2 200 15,9 3.116 35 110 2,2 175 16,9 3.299 38 120 2,4 150 17,2 3.365 41 130 2,6 125 16,8 3.291 45 140 2,8 100 15,6 3.054 48 150 3 95 17 3.330 51 160 3 90 18,3 3.365 54 170 3 85 19,5 3.377 57 180 3 80 20,6 3.365 60 190 3 75 21,5 3.330 64 200 3 70 22,3 3.270

Fuente: Tablas de producción para los montes españoles

4. Análisis del mercado

Previamente a la elaboración de propuestas concretas de gestión, se ha realizado un es-tudio del sector del mercado de los productos forestales en Cataluña, de este se conclu-ye que el corcho es, en este momento, el producto forestal de mayor valor comercial. Para el Montnegre y el Corredor se trata de un mercado cercano, centrado en la pro-vincia de Girona y sur de Francia, donde existen importantes empresas elaboradoras de tapones.

En una primera radiografía del sector, se han puesto en evidencia las siguientes cuestio-nes: • Las producciones de corcho en España han seguido una evolución muy estable durante las últimas décadas. • Lo que sí ha experimentado un incremento muy significativo, desde el año 2000, ha sido su precio. • Cataluña ha sufrido un proceso análogo al del resto de España. • El descenso de producción que se ha dado en la provincia de Barcelona, se ha compensado por el incremento en Girona.

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Figura 3. Producción española y precio pagado en cargadero

Valor cargador Producción

200 150 100 50 0 año 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002

Fuente: Anuario estadístico español

El precio base que se ha utilizado para la valoración económica es de 1,65 a/kg. Valor muy próximo a la media de los últimos años en Cataluña y aceptado como representativo del Montnegre-Corredor.

Figura 4. Producción catalana y precio pagado en cargadero

Fuente: Anuario estadístico español

5. Estudio de alternativas

Las alternativas de gestión que se han planteado no dejan de ser situaciones comprendi-das entre diferentes tipos de formas fundamentales y de formas principales.

En cuanto a la forma fundamental, la bibliografía consultada aconseja las formas de mon-te alto, por su mayor longevidad y capacidad de producción corchera. En esmon-te sentido la experiencia de la zona indica que los brotes de cepa poseen un elevado crecimiento inicial y buena calidad de corcho, que los hacen muy interesantes en la primera mitad del turno.

Debido a estos factores y al carácter rebrotador de la especie y por tanto a la presencia inevitable de pies de rebrote se pretende constituir formas fundamentales de monte me-dio, buscando una dominancia de los pies de semilla. Los rebrotes tendrán su sentido en la primera mitad del turno, aportando mayor producción que los de semilla y sien- do eliminados paulatinamente con el avance de las claras.

Valor cargador Producción Barcelona Producción Girona

e /100 kg-miles de toneladas e /100 kg-decenas de toneladas 800 600 400 200 0 año 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

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En cuanto a las formas principales posibles, la tendencia de los últimos años ha sido la irregularización. A pesar de esto y como ya hemos expuesto, en las masas consideradas la estructura que mejor se adapta es la regular. Esta, además, facilita la explotación y la gestión, un factor muy a tener en cuenta cuando se pretende gestionar conjuntamente un número importante de hectáreas: • Concentra la producción en un número menor de pies, • permite la mecanización de desbroces ya que no hay que conservar regenerado en todo el turno, y • al existir un menor número de pies mejora la ventilación y es más favorable frente a infecciones de hongos.

También indicar aquí que la regeneración en esta zona es abundante y generalmente fácil de conseguir.

Por todas estas razones y después de la comparación económica con otras alternativas, se ha decidido plantear un modelo de monte medio regular.

6. Propuestas para la gestión de alcornocales en el ámbito del

Montnegre y el Corredor

6.1. Objetivos generales de la gestión propuesta

En este documento se propone una silvicultura aplicable a alcornocales puros y mixtos, principalmente con encina y pino piñonero, orientada a la producción exclusiva de corcho de calidad. Con carácter general, se tenderá a la transformación en masas puras con la mayor brevedad posible.

Los objetivos de la gestión propuesta son:

• Concentrar en el tiempo y en el espacio las intervenciones de mejora.

• Conseguir el máximo peso y calidad de corcho de reproducción en cada interven-ción.

• Regularización de la masa.

• Asegurar una buena regeneración de semilla.

Debido al carácter manual de las intervenciones de descorche y a la rentabilidad actual de estas formaciones, la mayoría de las masas se podrán definir como explotables. En todos los casos, al realizar las actuaciones silvícolas, se tendrá en cuenta la minimi-zación del riesgo de incendios y la estabilidad frente a otras perturbaciones ambientales (plagas, vientos, heladas...).

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6.2. Criterios silvícolas de la gestión propuesta

En este apartado se han fijado los criterios silvícolas que han servido de base para la redacción y aplicación del modelo de gestión propuesto:

Los alcornocales se gestionarán principalmente como masas regulares.

En el caso de bosques puros, la gestión propuesta procurará el mantenimiento de un máximo del 20% de otras especies acompañantes. Este hecho permitirá mantener cierta diversidad y facilitará la obtención de otros productos, como la planta forestal para jardi-nería.

Se regenerarán por la doble condición de rebrote y de semilla, buscando un bosque me-dio con un mínimo del 60% de pies de semilla.

Siguiendo el modelo de tipologías francés, no se hacen diferencias entre calidades de estación.

Se define un turno de saca condicionado por la obtención de panas de corcho de calibre y calidad suficientes. Puede variar en función de la calidad de estación, pero en la zona del Montnegre y el Corredor, como en muchas partes de Cataluña, este suele ser de 14 años.

Los clareos y las selecciones de rebrotes (intervenciones no comerciales) se realizarán 12-14 años después de la consecución de la regeneración. Estas actuaciones reducirán la densidad de rebrotes a uno por cepa y un total de 800 pies/ha.

En el mismo momento se aprovechará para realizar cortas aclaratorias sobre los pies padre y tratar la vegetación arbustiva cuando esta compita con el regenerado.

A medida que van progresando las claras, se eliminarán los árboles decadentes e im-productivos (con heridas importantes, que no hacen suficiente fruto o con enfermedades y/o plagas importantes). Estas se suelen realizar 2-3 años después del descorche, para poder fijar qué pies han quedado afectados por este y permitir un periodo largo de cre-cimiento hasta la próxima actuación. Los clareos y claras que afecten a pies de bornizo y segundero se deben realizar previamente al descorche, ya que el producto que se obtiene de ellos no es rentable. Por razones económicas se realizará una clara cada dos descorches, 28 años.

El turno de corta se fija en función de la capacidad de producir corcho en cantidad y calidad y depende no tanto de la calidad de estación, como de la calidad de los trabajos realizados. Generalmente se pueden realizar hasta 6-8 descorches en un mismo pie y por lo tanto se alcanzan edades de 150-180 años. En nuestro caso, debido a la baja calidad de estación y a la necesidad de eliminar los pies cuando todavía conserven vigor suficien-te para mansuficien-tener una buena producción de semilla, se ha fijado un turno de 150 años. Con este procedimiento se podrían obtener también alcornocales regenerados por bos-quetes con estructura regular, o irregular en función de la duración e intensidad en la renovación del alcornocal.

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La cobertura óptima para la germinación de la semilla se da con una FCC del 50%. Esta se obtiene después de la corta diseminatoria. Debido al bajo recubrimiento inicial y a la necesidad de cierta protección durante la etapa juvenil, no se cree necesario realizar la corta aclaratoria hasta el siguiente descorche, pese a esto el modelo permitiría introducir esta intervención.

A los 28 años de la corta diseminatoria se ejecutará la corta aclaratoria. Los pies conser- vados se eliminarán completamente 14 años después, para aprovechar su último des-corche. Con este procedimiento desaparece el periodo de parada en la explotación. Este periodo de regeneración tan largo implicará la presencia de un corto periodo de semiregularidad. Como la realidad definitiva del comportamiento de estas masas en rege-neración no se conoce con exactitud, se ha optado por este modelo que permitirá variar el «tempo» del proceso y ajustar las necesidades de recubrimiento y protección en cada momento.

A partir de la consulta de los datos disponibles del Inventario Ecológico y Forestal de Cataluña, se pone de manifiesto en la mayor parte de los alcornocales del Montnegre y el Corredor un crecimiento radial con corteza mediano de 1,50 mm/año, logrando el perímetro del primer descorche a los 50-60 años.

6.3. Modelo de gestión propuesto • Forma fundamental de monte medio. • Forma principal regular.

• Turno de corta de máxima producción de corcho, determinado por el momento en que se realiza la 8ª corta de corcho (unos 150 años).

• Método de regeneración por aclareo sucesivo (diseminatoria, aclaratoria y final). • Clareo y selección de rebrotes (no comercial) a los 14 años, dejando unos 800 pies

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Tabla 4. Modelo de gestión para alcor

nocales:

las densidades expr

esadas son las de r

efer

encia y tienen carácter orientativo

Actuación

Tipo de intervención

Edad aprox.

Dg apr ox. Densidad inicial (pies/ha) Densidad final (pies/ha) Observaciones 1. r Descor che Desbr oces, descor ches,

tratamientos fitosanitarios y claras

50 >20 >500 500 Actuaciones deficitarias 2.º Descor che Desbr oces, descor ches y tratamientos fitosanitarios 64 25 500 500 Actuaciones deficitarias 3. r Descor che Desbr oces, descor ches,

tratamientos fitosanitarios y claras

78 30 500 250 4.º Descor che Desbr oces, descor ches y tratamientos fitosanitarios 92 35 250 250 5.º Descor che Desbr oces, descor ches,

tratamientos fitosanitarios y claras

106/0

40

250

120

Se dejan uniformemente distribuidos los mejor

es pies pr oductor es de cor -cho y semilla 6.º Descor che Descor

che de pies padr

e,

tratamientos fitosanitarios, clar

eos y desbr oces 120/14 45 >900 pies r egenerando/ha 800 pies r egenerado/ha 120 pies padr e 120 pies padr e 7.º Descor che Descor

che y clara de pies pa

-dr e, tratamientos fitosanitarios y desbr oces 134/28 50 800 r egenerado 100 pies padr e S e de ja n un ifo rm em en te di st rib ui do s lo s m ej or es pi es p ro du ct or es d e co rc ho y semilla 120 pies padr e 8.º Descor che Descor

che y corta final de

pies padr e, tratamientos fitosanitarios y desbr oces 148/42 55 800 r egenerado 800 pies/ha 100 pies padr e

(38)

Figura 5. Esquema de aplicación del modelo Año 14 Año 28 Año 42 50 años 64 años 78 años Año 0 148 años 134 años 120 años 106 años 92 años Año 0

Desbroce, descorche, tratamiento fitosanita- rio y clareo diseminatorio 8º descorche, corte final

Desbroce, descorche, tratamiento fitosanitario, clareo, selección de rebrotes Desbroce, descorche, tratamiento fitosanitario y clareo de mejora Clareo de mejora, poda de formación, desbroce y tratamiento fitosanitario Desbroce, descorche y tratamiento fitosanitario Desbroce, descorche, tratamiento fitosanitario y clareo de mejora

Desbroce, descorche y tratamiento fitosanitario Desbroce, descorche, tratamiento fitosanitario y clareo diseminatorio Desbroce, descorche, tratamiento fitosanitario, clareo y selección de rebrotes Desbroce, descorche, tratamiento fitosanitario y clareo de mejora 8º descorche, corte final

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7. Análisis económico

Para la valoración económica del modelo se ha utilizado el método del valor actualizado neto (VAN). Este nos sirve para determinar la alternativa, técnicamente viable, más renta-ble para nuestros costes de funcionamiento.

7.1. Parámetros del balance económico

Todos los parámetros del balance están indicados sin IVA. Para la actualización de los costes de explotación se ha fijado un aumento anual del 3,25%. Para la actualización del valor de los productos forestales se ha fijado un aumento anual del corcho del 3% y de las leñas del 2,5%. El valor de estos productos se ha considerado siempre en cargadero.

Tabla 5. Parámetros del balance económico Coste actuaciones Valor Fuentes

Selección de rebrotes 600 a/ha Asociaciones de propietarios forestales (APF) Selección de rebrotes

en edades avanzadas 1.200 a/ha APF Claras y cortas finales Ver tabla 7 APF

Descorche 0,28 a/kg Rendimientos Montoya, propietarios y costes salariales del Ministerio de Trabajo

Desembosque del corcho 0,05 a/kg

Tratamiento fitosanitario 54,05 a/ha Propietarios, coste producto Conselleria MAiH y costes salariales del Ministerio de Trabajo Podas bajas en Quercus 34,55 a/ha Propietarios y costes salariales del Ministerio de

Trabajo

Desbroce manual 800 a/ha APF, propietarios y costes salariales del Ministerio de Trabajo

Desbroce mecanizado 400 a/ha APF, propietarios y costes salariales del Ministerio de Trabajo

Valor productos Valor Fuentes

Leñas de alcornoque 21 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC Leñas de encina y madroño 45 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC Corcho de reproducción 1,65 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC Corcho de trituración 0,25 a/t APF, OTPMIF, Lonja de VIC

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Tabla 6. Coste de procesado por pie de Quercus suber: corta, desramado y desembosque hasta cargadero

CD 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60

en cargadero 0,57 a 1,42 a 2,40 a 3,95 a 5,19 a 7,32 a 8,45 a 10,99 a 13,90 a 14,33 a 17,40 a

7.2. Resultados económicos del modelo propuesto

A partir del análisis de los resultados económicos se pueden deducir las siguientes con-clusiones:

El modelo planteado es el que presenta mejores resultados económicos y mayor robus-tez frente a variaciones razonables en los precios, costes y tasas de actualización. El resto de modelos considerados: irrergulares pie a pie, regulares estrictos con periodo de regeneración de 20 años y estos mismos con los desbroces cada 7 o 14 años; pre-sentaron peores resultados.

El VAN, expresado en a por hectárea y año, de un turno del modelo planteado es de

112,27 a.

Este presenta además, elevada robustez frente a la variación en los costes de desbrozar. Mantiene valores positivos hasta costes de 2.085,00 a/ha. Figura 6.

Figura 6. Variación de los costes de desbroces

Como los ingresos dependen básicamente del precio del corcho de reproducción, los modelos son fuertemente sensibles a incrementos o disminuciones de este. Una reduc-ción del 35% en el precio del corcho (1,00 a/kg), en igualdad de las otras condiciones,

supone reducir a cero la rentabilidad.

En cuanto al precio del corcho de trituración se refiere, las variaciones en su precio no influyen significativamente en el VAN final.

Variación coste desbroce

/ha-año 160,00 140,00 120,00 100,00 80,00 60,00 40,00 20,00 0,00 Coste desbroce 300,00 500,00 700,00 900,00 1.100,00 1.300,00 €/ha

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El coste de descorche vuelve a ser un elemento clave en la rentabilidad final del turno. A pesar de esto haría falta un aumento del 100% (0,6 a/kg) en el coste de estos trabajos,

expresados en dinero actual, para reducir a cero la rentabilidad.

Figura 7. Variación de costes y precio del corcho

En las tasas de actualización en el precio y coste de los productos se observa que haría falta un incremento anual del coste de los trabajos por encima del 3,8% o un incremento anual del valor de los productos inferior al 1,8%, para hacer nula la rentabilidad, en igual-dad de las otras condiciones.

La tasa de actualización anual influye en un orden de magnitud semejante a la variación del coste de los trabajos.

Figura 8. Variación en las tasas de actualización anual

Variación coste y precio corcho

Variación coste pelar Variación precio corcho reproducción Variación precio corcho trituración

€/kg €/ha-año 200,00 150,00 100,00 50,00 0,00 -50,00 0,00 € 0,20 € 0,40 € 0,60 € 0,80 € 1,00 € 1,20 € 1,40 € 1,60 € 1,80 € 2,00 €

Variación tasas de actualización

€/ha-año 500,00 400,00 300,00 200,00 100,00 0,00 —100,00 1,5 € 2 € 2,5 € 3 € 3,5 € 4 € %

Incremento precio corcho Incremento coste trabajos Incremento precio dinero

Referencias

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