Propuesta de modelo silvícola para montes de pino carrasco (Pinus halepensis)
9. Análisis de alternativas y aspectos considerados en la concepción del modelo
9.1. Abandono de los bosques de pino carrasco
Tal y como se ha comentado en otros apartados de este estudio, los bosques medite- rráneos tienen, hoy, escasa o nula rentabilidad a medio y largo plazo, debido, entre otras cosas, a la atonía del mercado, a los costes de explotación y transporte y a la baja calidad de su madera. Si a este hecho añadimos que casi la totalidad de la superficie forestal quemada por los grandes incendios de los años ochenta y noventa es de propiedad pri- vada (en Cataluña el 85% de la superficie forestal es privada), y que difícilmente un pro- pietario hace inversiones en un bosque sin rentabilidad económica, se comprende que muchas áreas forestales mediterráneas carezcan de gestión y que, de hecho, dependan sólo de ellas mismas.
La inexistencia de una gestión forestal de estos bosques no es en sí misma perniciosa o abominable, pero en zonas densamente pobladas y con un territorio muy artificializado puede conllevar importantes inconvenientes biológicos y socioeconómicos, entre los que destacan los siguientes:
1. El incremento del riesgo de inicio y propagación de los incendios, tanto por la
y vertical y el estrés hídrico provocado por la competencia entre las plantas por acceder a un recurso escaso, sobre todo en verano; como por las dificultades de extinción que plantean estas estructuras forestales sin gestión.
2. El estancamiento del crecimiento radial y vertical de los pinos debido a la excesiva densidad de los estratos arbóreo y arbustivo.
3. La reducción y el retraso en la producción de semilla fértil en zonas en regene- ración. Este hecho comporta, en caso de un nuevo incendio, la imposibilidad de regeneración natural a corto y medio plazo.
En muchos lugares, la recurrencia de los incendios forestales ha afectado muy negativamente a la regeneración natural, ya que los árboles se han quemado antes de llegar a la edad de fructificación.
4. El incremento del coste de (hipotéticos o previstos) tratamientos y aprovechamien- tos futuros, ya que la ausencia de actuaciones silvícolas encarece, que es práctica- mente lo mismo que decir impide, la racionalización y la mecanización de cualquier actuación posterior.
9.2. Actuar o no actuar
La Oficina Técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales de la Diputación de Barcelona y la Agencia Local de Desarrollo Forestal1 crearon a finales de 2001 un grupo
de trabajo2 sobre el pino carrasco con el fin de aportar información a las asociaciones de
propietarios forestales3 que estaban discutiendo Planes Marco de Mejora y Valorización
Forestal de sus respectivos territorios para decidir si actuaban o no en sus masas de esta especie, adultas o en regeneración.
Este grupo de trabajo analizó la situación actual de estos pinares en Cataluña central y se discutieron diferentes argumentos sobre la conveniencia o no de actuar, fundamen- talmente los recogidos en los apartados anteriores. Esta discusión se ha desarrollado también en las asociaciones de propietarios, con la participación de técnicos del grupo de trabajo.
La primera conclusión unánime a la que llegaron en este debate los propietarios, las administraciones y los técnicos, fue que, actualmente, para reducir los riesgos de de- gradación o desaparición de muchos bosques de pino carrasco es mejor actuar sobre
1. La Agencia Local de Desarrollo Forestal es una entidad de derecho público de carácter local y de natu- raleza asociativa, creada después de los incendios forestales de 1998, que integra a ayuntamientos, asocia- ciones de propietarios y la Diputación de Barcelona.
2. Han participado en el grupo de trabajo los siguientes técnicos: Carles Castell, Joan Ignasi Castelló, Sònia Llobet, Albert Mamarbachi, David Marcè, Antoni Maza, Pablo Navascués, Jordi Riera, Raül Sarri, Lluís Serra y Amadeu Vidal.
3. Asociaciones de propietarios: Amics del Bosc, Berguedà Verd, Boscos del Bages Nord, Rebrot y Serra de Rubió.
las masas que no hacer nada. Es decir, vale la pena gestionar los bosques de pino carrasco, hacer algo más que la simple recolección y algo más que las inversiones en infraestructuras de prevención de incendios, vigilancia y extinción. Ayudar a transformar las estructuras actuales de los montes de pino carrasco puede ser un paso más para hacer frente a las presiones crecientes de nuestra sociedad, mucho más activa y móvil, y mucho menos rural que hace cincuenta años.
La segunda conclusión, también aceptada por todos, fue que en estos montes no puede haber gestión sin financiación pública.
Estas dos conclusiones han marcado la línea de trabajo y todos los acuerdos del grupo. El programa que se ha desarrollado a partir de este momento contiene tres propuestas: • Transformar estas conclusiones en unos objetivos técnicos y socio-económicos
concretos.
• Definir diversos modelos silvícolas estándares, acordes con estos objetivos, para aplicarlos a los bosques adultos o en regeneración de pino carrasco de los miem- bros de las asociaciones de propietarios de la zona.
• Establecer y valorar económicamente la forma en que se aplicarán estos mode- los.
9.3. Objetivos técnicos y socio-económicos
Las conclusiones que hemos comentado se concretaron en dos objetivos: uno de ca- rácter técnico y otro de carácter socio-económico. A partir de ellos se generaron las propuestas de tratamientos silvícolas.
9.3.1. Objetivo técnico
Se consideró que, técnicamente, la finalidad de cualquier actuación en estos bosques de pino carrasco debía ser:
Mejorar la estabilidad de la masa forestal lo más rápidamente posible, y mantenerla. En este trabajo, definimos la estabilidad como la capacidad de la masa forestal para: • Autodefenderse ante los incendios forestales y otras perturbaciones. • Recuperarse tras una perturbación.
La aplicación de este objetivo a los montes de pino carrasco de Cataluña central fue discutida por el grupo de trabajo, que consideró que sólo podía alcanzarse tomando las siguientes decisiones:
• Mantener la estructura regular de los montes en regeneración. • Crear estructuras regulares en los bosques no quemados. • Reducir el exceso de densidad.
• Mantener el carácter mixto en todas aquellas localizaciones en que este tipo de monte esté consolidado.
• Favorecer los robles y encinas en aquellos montes mixtos en los que su desarrollo supera ampliamente al de los pinos.
La ventaja de estas decisiones es la de aportar una respuesta o solución a los problemas descritos en el apartado 9.1. Sus inconvenientes, que existen y se han tenido en cuenta, se comentan a continuación.
Inconvenientes asociados a esta toma de decisiones:
1. La reducción de la densidad (pies/ha), que, en algunos casos, pasa de más de 6.000 pies por hectárea a 1.000-1.500 árboles, puede provocar, durante un pe- ríodo de transición, cierta indefensión de la masa ante determinados fenómenos atmosféricos como vientos, nevadas o llegada de radiación.
En la Cataluña central, la ausencia de grandes vientos y de nevadas en las cotas en que se encuentra el pino carrasco minimiza este problema. En las zonas en regeneración, la altura de la masa en el momento del tratamiento (inferior a 2 m) contribuye a disminuir estos posibles inconvenientes. En las actuaciones en masas adultas, siempre que exista un peligro real de exposición a vientos superiores a 50 km/hora deberá estudiarse esta circunstancia y adaptar la densidad de acuerdo con el riesgo.
Con la reducción de la densidad el control de la radiación disminuye. Las condi- ciones de temperatura y humedad en el interior de la masa empeoran y no se re- cuperan hasta al menos 3 o 5 años después. En las discusiones realizadas sobre estos efectos de la radiación durante los años posteriores a los trabajos silvícolas, se ha considerado que, a medio plazo, las ventajas son superiores a los inconve- nientes.
2. La acumulación en superficie de restos de corta no triturados, ya que cuando no sea posible su aprovechamiento económico se dejará in situ los árboles troceados, puede favorecer el riesgo de determinadas plagas.
En la zona estudiada no se ha dado nunca esta circunstancia, por lo que no se considera un límite a los tratamientos.
3. La suma de la reducción de la densidad y de la acumulación de vegetación corta- da en el suelo tiene, con respecto a los incendios forestales, dos consecuencias inmediatas: de una parte, con la misma velocidad del viento, una propagación más rápida en la zona menos densa; y, de otra parte, mientras no se mineralice la vegetación cortada que resulta de los tratamientos (de 2 a 5 años), un aumento de combustible seco.
Sin embargo, a corto plazo (2 a 5 años), esta suma de acciones favorece la auto- defensa de la masa, al reducir el estrés hídrico de los vegetales durante las épocas de sequía (reducción de la competencia), y disminuir, una vez mineralizada la vege- tación cortada, la carga de combustible.
Se ha considerado en las discusiones realizadas en torno a esta que los efectos positivos de las decisiones ya comentadas son preferibles a sus efectos negativos.
4. En algunas circunstancias las decisiones que hemos expuesto pueden favorecer la erosión del suelo. Si se produce esta situación los proyectos de tratamiento han de adaptarse a esta problemática.
5. El impacto paisajístico puede ser importante en ciertas áreas, sobre todo en ac- tuaciones perpendiculares a la pendiente en laderas pronunciadas, durante los dos años posteriores a los tratamientos. Análogamente, si los trabajos se realizan sin conocer sus efectos sobre la fauna, pueden generarse impactos negativos. En ambos casos, la aplicación de los tratamientos ha de hacerse a partir del estudio del paisaje y de la fauna.
En cualquier caso, la aceptación social de estos tratamientos, novedosos en algunos aspectos, exige, evidentemente, un debate abierto y democrático.
9.3.2. Objetivo socio-económico
En la silvicultura clásica del monte regular, el número de árboles se va reduciendo a lo largo del turno hasta dejar los precisos para que las cortas finales cumplan al máximo los objetivos técnicos o económicos propuestos.
En esta silvicultura, que podríamos calificar como silvicultura de la «abundancia», aplica- da sobre todo a los montes públicos a lo largo de los últimos decenios, el balance final entre los costes de reducción del arbolado y los beneficios obtenidos, sean del tipo que sean, ha de ser siempre positivo.
En los montes mediterráneos de propiedad privada de pino carrasco, hemos de hablar de silvicultura de la «escasez». En estos montes el «balance clásico positivo» se convierte en un balance permanentemente negativo. En casos como el descrito, la única silvicultu- ra posible ha de hacerse con dinero público.
De acuerdo con este análisis y con las conclusiones comentadas, y conociendo los pre- supuestos públicos destinados a la gestión forestal de los montes privados durante los últimos treinta años, el grupo de trabajo ha considerado que las actuaciones silvícolas han de cumplir el siguiente objetivo.
«Actuar en el turno una sola vez y en el momento que sea más económico, siempre que el monte pueda soportar el tratamiento y el balance final de cortes y beneficios no admita otra intensidad».