[Dot]Hack - Ai Buster

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.hack//AI Búster

Texto: Tatsuya Hamazaki

Ilustraciones: Rei Izumi (http://www1.ttcn.ne.jp/~izumiya/) Traducción: Celsa (http://celsa.deviantart.com/)

Distribución: Reisuka (http://reisuka.deviantart.com/) Edición para PDF: JuDaZ (kivangrath@hotmail.com)

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Área 0: El Centro del Lago

.:1:.

Me conecté.

Noté cómo se me erizaba el bello de la nuca al notar un pequeño brote de emoción recorrer mi espalda. Duró solo un milisegundo, mientras mi conciencia saltaba de mi cuerpo real a mi avatar. Escudriñé a mi alrededor. Es lo primero que hago siempre que entro en The World.

Área del Servidor ∆ (Delta): Oculto, Prohibido, Suelo Santo

Estaba en lo que parecía una vieja iglesia gótica de piedra. Un gran vestíbulo se extendía ante mi., con el techo de bóveda cruzada. El suelo de mármol tenía un tinte verdoso con un patrón en forma de diamante. Un péndulo se balanceaba atrás y adelante marcando el tiempo. Al mirar alrededor, vi otros tres péndulos formando un cuadrado perfecto.

Tic-tac, tic-tac.

Quienquiera que diseñara el área pasó mucho tiempo programando un nivel de detalle excepcional para ésta parte de The World; un área en el ciberespacio con más de quince millones de jugadores registrados hablando diez idiomas distintos. Pero ya que ninguno de ésos usuarios registrados podían acceder aquí, a las Áreas Sagradas, ¿por qué alguien se pasaría tanto tiempo diseñando semejante nivel de detalle?

Sin embargo había algunos errores. No había una fuente de luz obvia, pero ésas eran las ventajas del ciberespacio. Las reglas se podían romper. Por supuesto, podían romperse para tu ventaja o desventaja.

Me paré delante de una verja que sólo me llegaba a la cintura. Más allá de la verja estaba el altar de la iglesia. Quise estudiar los detalles del altar más de cerca, pero no pude. En la realidad, hubiera sido fácil saltar la verja, pero eso no se podía hacer aquí; solo una de las muchas “ciber reglas” que determinaban que el programador es Dios y las leyes de la física sólo código.

Los cuatro péndulos se balanceaban al unísono. Tic-tac...

Me recordaron que no había venido aquí de visita. Tenía asuntos a los que atender, y estaba seguro de que mis soldados, o al menos aquellos que eran reales, empezaban a impacientarse.

Avancé rápidamente por el vestíbulo donde encontré a los miembros de los Caballeros Cobalto esperándome.

Estaban estacionados en cada una de las cuatro salidas, creando un bloqueo. Cada caballero llevaba una cota de malla, y estaba armado con una larga y afilada lanza. Era material estándar, imitando la Europa medieval y común en la mayoría de los Juegos de Rol o RPGs.

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Uno de los caballeros avanzó. “Le estábamos esperando Capitán”

“¿Tenéis al NPC?” Pregunté. NPC son las siglas de Non Player Character (Personaje no jugador), o en otras palabras, la gente de trasfondo como mercaderes, posaderos, camareras, etc... Son avatares controlados por el ordenador que son necesarios para que el mundo parezca real. De vez en cuando, alguno generaba demasiada conciencia y dejaba de actuar dentro de sus parámetros programados. Entonces era cuando me llamaban. “Hemos sellados todas las salidas. Está atrapada”

Me acerqué para ver el objetivo de mi misión. Aunque me habían informado sobre el objetivo antes de que llegase, me sorprendí cuando la ví. Parada en el centro de la habitación, rodeada por todas partes de caballeros amenazadores más del doble que ella, se encontraba una niña pequeña. Parecía tener unos doce o trece años e iba vestida de rojo por completo. Incluso su cabello rubio platino tenía unos mechones rojos. Su piel era pálida, casi translúcida, y me fijé en que no llevaba zapatos.

“¿Seguro que es ella?” Pregunté.

“Absolutamente. Encaja con la descripción y no parece ser un cheat” Cheats son personajes modificados que rompen las reglas del juego. Un ejemplo de cheat puede ser alguien que siempre acierta en lo que golpea, aunque la mecánica del juego dicte que ha fallado.

“¿Qué hacemos, Capitán?”

Se giró hacia mí, con sus grandes e inocentes ojos. Al mismo tiempo, su expresión traicionó su comprensión: estaba atrapada en una red de la que no podía escapar.

“¿Me vais a borrar?” Su voz era tan dice e inocente como su rostro. La ignoré.

“¿Habéis protegido el área?

“Si. Tanto la función de Gate-in como de Gate-out de la Puerta del Caos están desactivadas” informó el caballero.

“¿Qué hay de los jugadores regulares?” Pregunté, comprobando si se había leído las especificaciones del área.

“Ninguno en ésta área. Lo hemos confirmado” “Bien. Has hecho bien tu trabajo”

“¿Me vais ha borrar?” repitió. Me di la vuelta y me dirigí a los caballeros subiendo el tono de voz.

“De acuerdo con la regulación, éste NPC está reconocido como un personaje no jugador que no se encuentra en las especificaciones de la versión Japonesa de The World” Era argot técnico para decir “preparados para atacar”

Con un repentino “clang”, los caballeros bajaron sus lanzas y avanzaron. Se movían al perfecto unísono.

Cambié a modo de debug, que sólo está disponible para los administradores del sistema, he insté a mis caballeros hacia delante.

“¿Me vais a borrar?” preguntó, intentando no sollozar.

“No finjas ser humana. No me engañarás con tu encanto aniñado. Eres una IA Herrante y tendrás lo que te mereces”

“¿Soy qué?”

“¡Eres basura! Código erróneo. Datos dañados. Los Caballeros Cobalto corregimos errores como tú”

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Su vestido ondeaba lentamente, algo que sólo podía pasar en películas o en el ciberespacio.

“Soy un fallo” susurró.

“Borradla” Al instante, dos caballeros avanzaron y lanzaron un ataque. Un cegador flash de luz blanca se disparó de sus lanzas. Cuando se disipó, la niña estaba ensartada.

Tic-tac, tic tac.

Escuché a los péndulos balancearse al fondo. El cuerpo de la niña se disipó y desapareció tras unos segundos. Uno de los caballeros informó: “Asunto ‘borrar’ finalizado”

“Bien” Asentí y me acerqué a los dos caballeros que bloqueaban la entrada frontal del la iglesia. Uno de ellos era un nuevo recluta de los Caballeros Cobalto. Este era su primer trabajo.

“Lo has hecho bien, recluta”

“Gracias. ¿Qué clase de área es ésta, de todos modos?” “Estás en la Zona: Oculto, Prohibido, Sagrado”

“¿Cómo es que no hay monstruos ni tesoros? ¡Si apenas hay nada!” “Es una Zona Sagrada. Es diferente de las otras áreas de The World” “¿Y eso?”

“¿Has oído hablar del Epitafio del Crepúsculo?” Pregunté al recluta. “Eh...si, eso creo. ¿No es la novela en la que está basada The World?”

“Si. Solía estar en la página principal de una web Alemana hace algunos años; antes del Beso de Plutón”

“¿A qué se refiere con... que solía estar?”

“Ya no existe. Pero la historia comienza con una escena en éste área, el Centro del Lago”

“¿El Centro del Lago?”

“Ese es el nombre de ésta área. ¿Es que no has hecho tus deberes?” “¿Eh...?”

“Se suponía que debías leer las especificaciones del área antes de loguearte. Deberías haberlas aprendido todas de memoria. ¿Qué demonios pasa contigo?”

“¡Ah, si, si las leí!” No sonaba convincente. “¿Y...?”

“Bueno, en la anterior versión de The World, no eran tres palabras, sino tres letras las que formaban el nombre del área, ¿no?”

“Tienes razón a medias, pero no sabes de lo que hablas. La próxima vez intenta poner más interés a tu trabajo. Hasta entonces, te daré una pequeña clase de historia.” Suspiré. Reclutas...

“En lugar de seleccionar tres palabras para entrar a un área tal y como hacemos ahora, solíamos escoger tres letras para acceder a una zona. Esto se remonta tanto a la anterior versión de The World, como a la versión beta, llamada Fragment, de las cuales ninguna salió a la venta.”

El recluta asintió.

“Ahora nos referimos a éste área como la zona Oculto, Prohibido y Sagrado, pero solía llamarse el Centro del Lago.”

El recluta sacudió su cabeza lentamente. Observó los alrededores de la iglesia, fijándose en los detalles tal y como yo había hecho antes. Ninguno de los objetos del fondo estaba repetido o reciclado tal y como se suele hacer para ahorrar

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tiempo. En lugar de eso, cada detalle estaba cuidadosamente escogido y modelado en 3D. Me preguntaba cuántos artistas de CG habrían sido contratados solo para modelar la imagen de la iglesia antes de que se completase la zona. Para ser software de un juego comercial era extravagante.

“Con tanta complejidad, éste lugar debe ser importante para ganar el juego, ¿no? Pero (y admito que no leí esa parte detenidamente) ¿qué clase de evento toma parte aquí?

“Ninguno” “¿Ninguno?”

“Ninguno. Éste área ni siquiera permite que aparezcan monstruos. No hay mazmorras ocultas, pasadizos secretos, trampas que desmantelar o tesoros que descubrir. Aquí no ocurre nada.”

“Entonces ¿porqué gastar tanto tiempo en crearla?” “Al parecer, solía haber eventos aquí”

“¿En qué versión?”

“Beta. Pero no era nada importante. No tenía nada que ver con ganar el juego.”

Escuché a algunos de los demás caballeros murmurar que nunca habían oído nada del tema. De repente, me dí cuenta de que yo era el único de los presentes que había jugado las versiones anteriores. ¿De verdad era tan viejo?

“El Fantasma de la Iglesia” Anuncié. “¿Qué?”

“Cuando Fragment estaba online, existía el rumor entre los jugadores de prueba, de que se aparecía un fantasma dentro de la iglesia.”

“¿Quieres decir un personaje fantasma?”

“Al parecer, tenía el aspecto de un hombre de unos treinta años. Obviamente, no sabemos qué aspecto tenía su operador en la vida real, pero ése era el aspecto de su avatar. Tenía la cara demacrada, con ojos verdes, y tenía el pelo blanco, revuelto y rizado. Se rumoreaba que siempre aparecía boca abajo.”

“¿Cómo?”

Me encogí de hombros.

“¿Y qué es lo que hacía el fantasma?”

“Nada. Esa es la parte rara. Simplemente aparecía en ésta iglesia. No decía nada, hacía nada, y ningún hechizo o ataque le afectaba.”

“¿Eh?”

“Es solo especulación.” “¿Quiere decir un rumor?”

“Eso es lo que he dicho. Cuando la versión beta acabó y salió al mercado la versión definitiva de The World, el fantasma de la iglesia ya no estaba.”

“¿Era un fallo?”

Suspiré profundamente. ¿Es que no les enseñan a éstos reclutas nada de historia? Quizá en estos días se centraban más en teoría y programación. Estaba a punto de continuar cuando vi algo moverse en la esquina inferior de mi perspectiva. Seguí el movimiento instintivamente. No pude creer lo que ví.

Era la niña.

Su imagen se reflejaba en la superficie lisa y pulida del suelo. Estaba flotando sobre nosotros, cerca del techo. De algún modo, había logrado escapar de ser borrada. Pero ¿cómo era posible?

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“¡Está sobre nosotros!” Grité.

Los caballeros, al no esperar peligro, reaccionaron lentamente. No así ella. Se dirigió a la puerta.

“Cubrid la puerta,” Ordené “¡Cubrid todas las salidas!”

¿Cómo podía volar? De no haber escaleras o cuerdas, los personajes no se podían mover hacia arriba o abajo en el mapa simulado en 3D. Volar estaba contra las normas del juego, pero eso no parecía detractarla de desafiar la gravedad del juego.

Los caballeros estaban reaccionando demasiado despacio. Se iba a escapar. Solo tenía una oportunidad. Coloqué el blanco sobre ella y escogí el comande de debug. Afortunadamente aun se encontraba dentro del alcance. Blandí mi lanza.

Un familiar flash de luz blanca envolvió a la niña. Y entonces...

Un ruido estático y ensordecedor inundó mis oídos. La imagen del juego se mezcló y esparció de manera increíble. Al desintegrarse la niña en el flash de luz blanca, en lugar de desaparecer, se transformó en una bola de luz roja.

No era posible. Había dado de lleno, pero no estaba borrada. “¡Detenedla!” Grité.

Pero era demasiado tarde. Miré en vano cómo la bola de luz roja pasó a los caballeros como la bala de una pistola disparada a través de la puerta de la iglesia.

La perseguí, pero en comparación con su velocidad comparable a la del rayo, parecía llevarme siglos llegar a la puerta.

Cuando llegué, traté de apuntarla, pero era demasiado rápida y estaba demasiado lejos. Miré cómo cruzaba el cielo.

La iglesia estaba en el medio de un lago. El halo de luz roja se abalanzó directamente contra el cielo crepuscular, y entonces estalló como una exhibición de fuegos artificiales de verano.

Una lluvia de chispas rojas se esparció por el cielo mientras yo murmuraba incrédulo, “Se ha ido.”

Tras de mi, escuché los péndulos balanceándose. Tic-tac, tic-tac...

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.:1:.

Tiré un hacha en un pequeño manantial que emergía de la marchita tierra yerma.

Un pequeño demonio con enormes gotas de agua por nariz y ojos salió disparado del agua como una serpentina.

“¿Has tirado un hacha dorada?” Preguntó el demonio del manantial con aire aburrido. “¿O un hacha plateada?”

Apareció una ventana del sistema en mi pantalla, con las tres respuestas que podía escoger: Hacha Dorada, Hacha Plateada o Ninguna.

Pulsé: Ninguna.

“¿Quéeeeee? ¿Ninguna de las dos?” El demonio parecía confundido por la respuesta.

“Mmmmm... ¡entonces toma esto!”

Se escuchó un efecto de sonido y el demonio se alzó a lo alto en el aire y después desapareció de nuevo en el manantial con un gran chapuzón.

Un mensaje indicó que había obtenido una nueva hacha. Esta era más poderosa que la que acababa de tirar.

Aunque tenía montones de armas, aun disfrutaba viendo al demonio del manantial hacer su número de magia. No importaba lo que tirases en el manantial; él tenía que darte algo más poderoso.

Volví a comprobar la pantalla de juego, ésta vez para ver dónde estaba. Un mapa se mostró en la esquina superior derecha de mi perspectiva. Una flecha marcaba mi dirección. Me giré hacia la entrada de la mazmorra y corrí a través de la llanura yerma tan rápido como pude.

Servidor Λ (Lambda): Oscuro, Inaccesible, Ruinas

Activé el Orbe del Hada, un objeto que revela y muestra áreas que aun no han sido exploradas. Apareció un mensaje diciendo que un hada estaba investigando. Un momento después, un detallado mapa de los pisos ocultos de la mazmorra apareció.

Era una mazmorra clásica en 3D con habitaciones y pasadizos que se extendían hasta cuatro pisos por debajo del suelo. Unas marcas especiales indicaban a los monstruos y los tesoros.

“Parece muy grande,” Murmuré para mí mismo.

Afortunadamente, tenía un par de cheats de mi parte. En éste caso, había entrado ala mazmorra desde el campo y me colé directamente hasta cuarto piso. De éste modo, evitaba tener que luchar con todas y cada una de las criaturas de los pisos del uno al tres.

Memoricé el mapa rápidamente y avancé.

Una espeluznante música de fondo inundaba mis oídos según entraba. La mazmorra parecía el palacio subterráneo de algún demonio con paredes de piedra con un brillo rojo.

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Suspendido en el pasillo, estaba el cadáver de un prisionero tendido en lo que parecía una jaula. Su carne seca colgaba de sus huesos. Lo intenté seleccionar para obtener información, pero estaba fuera de rango.

Lo ignoré y avancé.

Hay una diferencia entre lo que se puede seleccionar (como un objeto o una criatura con la que puedes interactuar), y las imágenes de fondo, que sólo están ahí para crear ambiente y que no se pueden mover, coger, o alterar de ningún modo, sin importar lo mucho que lo golpees. A veces las puertas son sólo decoración que no llevan a ninguna parte y no ocultan nada. Las ventanas pueden tener una vista, pero no puedes romper el cristal, o saltar por ellas. En otras palabras, todo lo que no se pueda seleccionar, es solo decorado.

Sin embargo, la siguiente puerta se podía seleccionar, así que la abrí.

Aunque The World responde al chat de voz a través del micrófono interno de mi Face Mount Display (FMD), a veces es más fácil abrir la puerta manualmente que decir el comando.

Apenas entrar, encontré las primeras criaturas: tres caballeros zombi sin cabeza atacando con las espadas en una mano, y sus calaveras en la otra. Algo muy típico de las mazmorras.

Sus pies arañaban el suelo bruscamente mientras avanzaban. Seleccioné al más cercano y ataqué.

Un corte limpio hizo que la barra de vida de la criatura pasara de verde a rojo, indicando que estaba casi muerto. Otro golpe mandó un montón de armadura y huesos contra la pared.

La batalla terminó en cuestión de segundos. Estas criaturas no suponían ningún reto con mi nivel actual.

Un sonido indicó que el último tenía un cofre de tesoro azul, lo que significaba que tenía una trampa. Usando el comando de objetos, seleccioné un Alambre de la Fortuna que desmanteló la trampa automáticamente. Seleccionando el cofre con él, abrí la caja.

Fui recompensado con otro Alambre de la Fortuna.

¿¡Eso es todo?! No había ganado nada, lo cual no era nada nuevo, pero aun así decepcionante. Espero que arreglen esto con el próximo upgrade.

Comprobé el mapa. Todos y cada uno de los corredores y habitaciones estaba infestado de monstruos.

¿Mmmm? ¿Dónde debería ir ahora?

Tras de mí, escuché un leve sonido. Pasos.

Girando, me volví hacia la dirección de la que había venido. ¿Habría pasado por alto algún monstruo?

En la oscuridad, intenté seleccionar cualquier cosa. Y me sorprendió lo que encontré: una niña pequeña vestida por completo de rojo y sin zapatos. Era difícil de creer que una imagen tan dulce pudiera existir en semejante nido de monstruos y demonios. Pero allí estaba... sola, moviéndose hacia mí con la cabeza gacha.

“¿Eh?” murmuró al colisionar con mi personaje.

La niña retrocedió y notó mi presencia por primera vez. Parecía asustada ya que levantó la mano y la movió hacia mi pecho vacilantemente.

Sus acciones y movimientos eran demasiado ricos y naturales para ser simplemente otro jugador. ¿Sería un personaje de algún evento?

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Tenía la piel como la nieve. Si miraba con detenimiento, podía distinguir cada una de sus pestañas.

Tenía los parpados cerrados. ¿Sería ciega? Quizá por eso no me había visto. Una ventana de texto se abrió en la parte inferior de mi perspectiva y apareció el siguiente texto:

Lycoris: Ayúdame.





 24 de Diciembre, 2005.

Cualquier ser humano que se haya sentado alguna vez enfrente de un ordenador o un televisor conoce ésta fecha. Fue el día en que Internet entró en crisis: el día en que salió el virus el Beso de Plutón.

Adelante. Haz una búsqueda del Beso de Plutón a ver qué encuentras.

Por supuesto, probablemente millones de personas estarán buscando la misma información al mismo tiempo, así que puede que tengas algunas dificultades. Te haré un resumen:

El Beso de Plutón enredó y apagó todo Internet. Fuerte, ¿no?

En respuesta a los astronómicos daños que causó, las Naciones Unidas, junto con el Concilio Mundial de la Red (CMR), ordenó un uso limitado de Internet hasta encontrar una solución. La emergente cultura de la red que había florecido a finales del siglo veinte se detuvo en seco.

Privada de Internet durante ésta crisis, la gente se refirió a ésta época como el Crepúsculo de los Nuevos Dioses. Por supuesto, los Dioses a los que adoraban eran los Dioses de la tecnología.

Pasaron dos años hasta que ALTIMIT OS probara ser completamente inmune al virus y un servicio de confianza. Durante ése periodo se construyó un nuevo sistema de Internet y se determinó la cuestión de la gestión y responsabilidad corporativa.

24 de Diciembre, 2007, el aniversario del virus, se conoció como el Beso de la Virgen María. Fue el día en el que el CMR anunció su Declaración de Seguridad de la Red que terminó con el Crepúsculo. Se retiraron las limitaciones e Internet volvió a estar disponible para todo el mundo.

El mismo día, CyberConnect Corporation (CC Corp.) sacó The World.

Se llamó un Massive Multiplayer Online Role-Playing Game (MMORPG) y fue el primer juego de rol online que permitía un gran número de jugadores existir en el mismo mundo simultáneamente.

Al final del primer día, el juego había sido descargado 4.576.623 veces. A finales de año (solo una semana después), la cifra casi se había doblado.

Era el big bang del nuevo mundo de Internet.







Lycoris: Ayúdame.

No había voz acompañando el texto. Tenía que asumir que era un NPC dando su mensaje predeterminado.

Lycoris: Quiero que me ayudes.

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“¿Qué ocurre? ¿Estás bien?”

Hubo un pequeño lapso de tiempo, quizá medio segundo, hasta que mis palabras fueron transformadas en texto por mi FMD y apareciesen en el borde inferior de mi perspectiva:

Albireo: ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?

Hé ahí la belleza del chat de voz. Lejos quedaban los días de teclear.

Lycoris: Ayúdame. Necesito que me ayudes. Albireo: ¿Qué ha ocurrido?

Lycoris: Por favor, llévame a la Sala de la Estatua Divina.

La ventana de chat desplazaba el texto según la conversación avanzaba.

Albireo: ¿Por qué? Lycoris: No veo.

No sé porqué me había molestado en conversar con ella. Es un NPC. Todo lo que decía eran respuestas pre-programadas. Pero en eso consistía jugar al rol en The World; la ilusión de una realidad en un mundo fabricado. El chat de voz es simplemente otra función para crear una ilusión más fuerte. Pero yo podría haber dicho cualquier cosa y ella me habría dado la misma respuesta pre-programada. Así mismo, continué con la conversación.

“Está bien, Lycoris,” dije en mi micrófono. “Todo lo que tengo que hacer es llevarte a la Sala de la Estatua Divina, ¿no?”

Era tan sencillo que no tuve ni que pensármelo. Después de todo, pedir ayuda durante un evento es común en los juegos de aventura.

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.:2:.

Generalmente, si te encuentras con otro PC (otra persona manejando un avatar), puedes hacer contacto mediante un micrófono.

Pero con los NPCs no funciona así.

Bajo circunstancias normales, los personajes de evento que hace una petición generalmente aceptan un SI o NO por respuesta. Sin embargo, cuando acepté la petición de Lycoris sus ajustes cambiaron automáticamente, y pasó a unirse a mi personaje. Literalmente.

Existen dos perspectivas, o puntos de vista (PDV) opcionales en The World. Primera Persona, ajusta el punto de vista de la cámara del juego a través de los ojos del personaje; ves lo que tu personaje ve (ése era mi punto de vista preferido). Tercera Persona ajusta la cámara lejos del personaje del jugador. En ése modo, puedes ver tu avatar.

La mayoría de jugadores escogen la Tercera Persona porque otorga un mayor campo de visión. Sin embargo, Primera Persona hace que la experiencia sea más real.

Había cambiado a Tercera Persona para asegurarme de que Lycoris seguía detrás de mí, y me sorprendí al encontrarme con su personaje agarrando mi mano.

No tuve mucho tiempo para pararme a pensarlo antes de que me atacaran más criaturas. Lycoris se puso tras de mi. No iba a ayudarme a luchar, pero al menos tampoco tenía que preocuparme por ella. No tenía una barra de salud, lo que significaba que no podían matarla. Me habría preocupado más si hubiera estado con un jugador de nivel bajo que necesitase protección. Tampoco es que importase. Hice un trabajo rápido con las criaturas y continuamos por una puerta que nos adentró aun más en la mazmorra.

Llegamos a una habitación con un altar. Flotando sobre el altar había una estatua de aspecto raro. Era la Sala de la Estatua Divina, el lugar al que ella quería ir.

Ha sido fácil, pensé para mí mismo.

La Estatua Divina siempre se encontraba en la parte más profunda de la mazmorra, convirtiéndolo en el lugar más difícil de encontrar. Consecuentemente, el tesoro que se encontraba allí normalmente era mucho más valioso que cualquier otro en la mazmorra.

Albireo: Esta es la Sala de la Estatua Divina. Lycoris: Por favor, abre el cofre del tesoro.

Seleccioné el cofre del tesoro y lo abrí.

¡Has obtenido eciov.cyl!

“¿Qué demonios es esto? ¿Un error?” Me pregunté en voz alta.

Era un nombre extraño para un objeto. No solo eso, sino que además tenía una extensión de archivo como parte del nombre. Si fuera un documento, la extensión sería “.doc” Si fuera n archivo ejecutable sería “.exe” Pero ¿“.cyl”? Nunca había oído hablar de él.

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En lugar de jugar en The World, me encontré de repente pensando en programación y ordenadores. Arruinaba la ilusión de jugar a rol. Entonces se abrió mi ventana de chat.

Lycoris: Por favor, dame el eciov.cyl

Las peticiones de los NPCs son innegociables. El único modo de continuar con el evento es seguir sus instrucciones.

Usando el comande de intercambiar, seleccioné el objeto y acepté el cambio aun sabiendo que Lycoris no tenía nada para mi.

Aun así, debería haber algún tipo de recompensa por completar el evento. Podía ser dinero, puntos de experiencia, información, o incluso otro evento. Pero si esto era un error, no podía esperar mucho. De hecho, podría dañar los datos de mi personaje o borrarlos. Me pregunté si debería haber hecho el cambio o no.

“Gracias,” dijo. Solo que ya no era texto. ¡Había hablado! “¿Eh?”

“Gracias, Albireo.” Estaba alucinando.

The World permite por completo la comunicación verbal, así que no es extraño ver a un NPC hablando. Lo que era extraño, era que cambiase de texto a comunicación hablada tan de repente. Aun más increíble, era que sus labios estaban en sincronización con sus palabras. Antes de cambiar el objeto, sus labios no se habían movido.

Al mirarle a la cara, parecía cobrar vida. ¿Qué estaba ocurriendo?

Aun podía escuchar la música de fondo y los efectos de sonido, lo que significaba que tanto los auriculares de mi FMD como mi PC estaba funcionando correctamente. ¿Podría ser que andase algo mal con los servidores?

No. The World funciona bajo ALTIMIT OS, que usa lo mejor en cables de fibra óptica tiene excelente banda ancha para manejar el pesado tráfico. Así pues, ¿a qué venía éste repentino cambio?

Si la voz de Lycoris hubiera estado pre-grabada, habrá hecho todo su diálogo del mismo modo. Quizá era un error del programa que falló al leer el enlace del archivo de voz. Si era el caso, esto era un serio error del programador. O quizá el evento había cambiado y no hubo manera de grabar la introducción. La verdad es que eso tenía más sentido.

Silencio.

La música de fondo, los efectos de sonido, todo desapareció. ¿Un virus?

Mis auriculares comenzaron a vibrar con un profundo y grave sonido. “Albireo”

De nuevo me llamó por mi nombre. “¿Lycoris?”

Traté de mirar a la niña, pero en ése momento, una luz brillante formó un anillo alrededor de mi avatar.

Mi PDV estaba encerrado en el túnel de luz y me estaba elevando. Cuando se disipó la luz, me encontré teletransportado fuera de la Sala de la Estatua Divina.

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Ciudad Mac 





 Anu

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“¿Qué demonios está pasando?” Murmuré por lo bajo.

A lo lejos, una góndola navegaba por el canal bajo mi ventana. La observé mientras pasaba, intentando no pensar en el realmente extraño e inesperado giro de eventos. Sabía que estaba esperando detrás de mí, pero necesitaba un momento.

Una música tradicional Irlandesa sonaba de fondo. En la ciudad sonaba un tema Gaélico que me parecía muy relajante. Por eso había escogido Mac  Anu como mi hogar. O al menos, por eso lo escogí como hogar de mi personaje, Albireo.

Servidor ∆ (Delta): Ciudad Base, Ciudad Portuaria, Mac  Anu

Era agradable estar en casa, o lo más parecido a una casa que podías tener en The World. Banderas de colores ondeaban majestuosamente a lo largo de las calles adoquinadas que cruzaban el canal. Representaban Mac  Anu, que significa Hijo de Diosa. Cada bandera ostentaba el emblema de la ciudad junto con sus elementos simbólicos: viento y agua.







Mac  Anu es una ciudad base donde los jugadores comienzan sus viajes. Allí, los jugadores pueden comprar cualquier equipamiento que puedan necesitar (armas, armaduras, pociones, información) y más adelante almacenar los tesoros que encuentren. Para aquellos con suficiente dinero como para no saber qué hacer con él, como yo, es posible incluso alquilar una casa o una guarida.

Realmente alquilar una casa no tiene ningún fin, pero si tienes el dinero suficiente, sirve como símbolo de tu estatus y te permite exponer tus trofeos.

Observé a la góndola continuar hacia el norte a través del canal, hasta que desapareció bajo el arco de un puente. El canal dividía la ciudad por la mitad y llevaba hasta la perta del Caos. Estas puertas son el único modo de entrar o salir de las ciudades y están protegidas por un hechizo para mantener a los monstruos a raya.

Las puertas también sirven como teletransportadores. Al seleccionar tres palabras, como oscuro, inaccesible y ruinas, un jugador puede acceder al reino de su elección. Las tres palabras actúan como coordenadas. En éste caso, el jugador acabaría en las ruinas oscuras e inaccesibles.

Una vez en el campo, los personajes pueden explorar. Siempre es posible salir de una aventura y regresar a casa, pero nunca en mitad de una mazmorra. Para hacer eso, el jugador tendría que regresar a la superficie primero.

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Incluso la superficie tiene sus peligros. The World se encuentra en mitad de una constante y violenta batalla entre espíritus y demonios. Solo por el hecho de que un jugador no esté vagando por una mazmorra no significa que no le pueda matar cualquier monstruo que ronde por ésas tierras.

Un poderoso Escudo Espiritual está conjurado para proteger las ciudades de éstas criaturas. Pero la Puerta del Caos siempre se mantiene como la costura floja en el tejido que representa el hechizo protector. Por lo cual, las puertas están fuertemente vigiladas.







Me volví de la ventana y pronuncié su nombre por lo bajo. “Lycoris.”

Su cabello ondeaba suavemente igual que el canal de agua de abajo. Sus ojos permanecían cerrados, su cara un enigma.

No había pronunciado palabra desde que dijo mi nombre en la mazmorra. Lo mejor sobre The World es que todas las conversaciones se pueden revisar. Incluso las habladas se graban como texto. Saqué nuestra conversación anterior y revisé el diálogo:

Lycoris: Gracias, Albireo.

Albireo. No puede haber dos nombres iguales en The World. Me había pasado tres días pensando nombres hasta encontrar uno que realmente me gustase. Me pase otro día completo para decidir el diseño de mi personaje: cara juvenil, cuerpo musculoso, de unos veinte años de edad. Escogí la piel morena y el pelo negro con un peinado lobezno, único incluso en The World. Iba equipado con una cota de malla sin hombreras, guanteletes y botas de cuero, y una alabarda (básicamente una lanza con una hoja de hacha en la punta) como mi principal arma.

De las seis categorías profesionales que un jugador puede escoger, yo me especializo el Armas Largas, que incluye lanzas, picos, y alabardas. Las otras cinco son:

Espadachín

Gemelos (Un arma en cada mano)

Espada pesada (armas que requieren las dos manos) Hacha Pesada

Amo de Ondas (Hechicero)

Cada arma en The World está determinada por un número. Si el número de dos armas diferentes es el mismo, entonces lanzas y armas largas son las que tienen el mayor poder de ataque.

En otras palabras, yo llevaría ventaja sobre alguien con una espada del mismo valor. El precio a pagar por ésa ventaja era una limitación en las armaduras. Lo que ganaba en ataque, lo perdía en defensa. Pero equilibraba esto con mi Onda personal.

La parte superior de los brazos de mi personaje estaban adornados con tres hexágonos blancos que representaban su Onda, tierra.

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Existen seis campos de los cuales se puede extraer la magia: tierra, agua, fuego, madera, rayo y oscuridad. Cada campo otorga un poder único que permite a su adepto desplegar distintos tipos de ataques o darle defensas extra.

Ajusté mi perspectiva a Tercera Persona. La vista retrocedió, y pude ver a mi avatar aun cogido de la mano de Lycoris.

“Albireo.” Lo dijo tan fluidamente. ¡Con su voz! Esa era la parte perturbadora. No podía estar pre-programado. No puede haber dos nombres iguales en The World. De ése modo cada jugador tiene un nombre único. Sería imposible programar todos y cada uno de los nombres de los personajes para éste evento. Había demasiados.

Era posible que hubieran articulado todos los sonidos vocales y luego juntarlos para crear cualquier nombre, pero cuando los ordenadores hacen ése tipo de simulaciones, siempre suenan raros e inarticulados. Ella dijo mi nombre a la perfección.

¿Cómo podía hacer eso?

Moví a Albireo por la habitación. Lycoris le seguía a todas partes.

¿Hasta cuándo iba a durar esto? Realmente no quería aventurarme con una niña pegada a mí todo el tiempo. Supongo que tenía que ver éste evento hasta el final si quería deshacerme de ella. Después de todo, así era como había llegado a ésta situación. Una vez hubo cogido mi mano, nos teletransportamos de la mazmorra a mi casa.

El único modo de teletransportarse fuera de una mazmorra es usando una Ocarina del Duende. Pero incluso eso sólo te lleva de vuelta a la superficie, no a tu casa, lo cual supondría romper el protocolo de The World.

Alguien llamó a mi puerta.

Volví a cambiar al PDV de Primera Persona.

Al seleccionar la puerta de mi casa, permití la conversación con quien fuera que estuviera al otro lado.

“¿Quién es?”

No tenía ningún amigo jugador tan cercano como para invitarlo a mi casa. De hecho, nunca había permitido a nadie entrar en mi casa. Lycoris era la primera visita; y había sido algo forzado.

“¡Ayuda!” gritó una voz. ¿Y ahora qué? Me pregunté. “¡Me está atacando una criatura!”

Era una voz femenina, muy joven, pero eso no significaba nada. La verdadera voz del jugador podría estar disimulada con un simulador de voz. Hasta donde yo sé, la persona que manejaba el personaje podría ser un cuarentón viviendo con su madre.

“¡Me va a matar! ¡¡¡AYUDA!!!”

Si el jugador hubiera gritado así de fuerte en su casa real, los vecinos habrían llamado a la policía. Pero no podía ser un monstruo, no correteando por una ciudad base. Estas eran tierras seguras.

“No hay monstruos. Es imposible.” Dije. “¡Cuéntale eso a ésta... cosa!” gritó la voz.

“Solo es un personaje con pinta rara. ¿Será un Player Killer?” “NO es un jugador. ¡Es un monstruo! ¡Ahhhhh!”

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Suficiente. Había tenido más que de sobra. Me giré de la puerta y vi una sombra que se alargaba en el suelo de mi habitación. Era la sombra de algo con alas. Corrí a la ventana.

Volando afuera había una arpía, una criatura con la parte superior del torso de una mujer y la inferior de un reptil con alas y garras.

En otras palabras: un monstruo.

Miré más allá de ella y vi una horda de criaturas atormentando la ciudad. Los jugadores estaban tratando de defenderse como podían del ataque sorpresa. El cielo matutino parecía vivo, lleno de demonios; y las calles inundadas de criaturas.

Entonces lo recordé. Al menos una vez cada pocos meses, estaba programado un ataque contra una ciudad base.

“¡Esta cosa es demasiado fuerte para mi!” gritó la voz.

Molesto, abrí la puerta de golpe. Era verdad que había un goblin con una enorme maza con pinchos. El objetivo del goblin era una chica muy mona con el pelo largo y suelto hasta la cintura.

Era claramente una Ama de Ondas. Llevaba un sombrero puntiagudo de bruja, un collar, botas de tacón de cuero, y un revelador bikini blanco con estampado con forma de triángulo y zigzag, que representaba su Onda del rayo. Su única arma era una vara larga, inefectiva para el combate mano a mano.

La seleccioné. Su nombre apareció en mi pantalla: Hokuto. “Buenos días, Hokuto.”

“¡Guárdate los modales para luego y mata ésta cosa!” “¿Qué te hace pensar que soy tan fuerte?”

“Tienes una casa, ¿no? Uno no se hace tan rico vendiendo cerveza en la posada.”

El goblin la golpeó de nuevo. Intentó defenderse, pero reaccionó demasiado tarde. Sus golpes eran desesperados. Me pareció entretenido.

“Tu personaje es muy mono.”

Sabía que no debería estar flirteando. Podría ser una niña. Suponiendo que realmente fuera una “ella.”

“Gracias. ¿Porqué no haces de héroe y salvas a ésta pobre damisela en apuros?” Bromeó.

“Creo que puedes hacerte cargo de un simple goblin,” contesté.

“¿Eso es lo que es esto? ¿Qué hace en la ciudad? Espera... ¿se supone que esto es un evento?”

“Si. Los monstruos atraviesan el Escudo Espiritual e invaden de vez en cuando. El anuncio está puesto en la web oficial.”

Debía de ser nueva en el juego para no saber esto, pensé. “¿Quién pierde el tiempo leyendo esa porquería?” “Yo, supongo.”

“¿Te vas a quedar ahí parado, o vas a ayudarme?”

“Me lo estoy pensando. Quizá no estarías en ésta situación si leyeras los foros.”

“Vale. Leeré los foros religiosamente de ahora en adelante. Me los aprenderé de memoria. ¡Pero cárgatelo!”

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Hacía mucho que había memorizado los tipos de armas de The World para saber lo fuerte que era mi oponente. La vara de Hokuto era de un nivel muy bajo, un modelo de principiante, de hecho. Cualquiera que hubiera jugado durante unas pocas horas habría sido capaz de conseguir algo mejor.

“¿Eres una novata?”

“¡Me está masacrando un estúpido goblin! ¿Tú que crees?” Me reí.

“¡No te quedes ahí parado!”

El goblin la golpeó de nuevo, pero yo estaba a salvo de sus ataques. A un jugador que está en su casa no le puede pasar nada. Los otros personajes solo pueden entrar si se les invita. Y yo no tenía intención alguna de invitarla a ella o al goblin.

“¿Porqué no puedo entrar?”

“Necesitas una invitación.” Realmente no conocía las reglas. “¡Entonces hazlo!”

“Ni hablar. No me uno a otros jugadores o a grupos. Voy en solitario.” “Déjame pasar o moriré.”

El goblin continuó golpeándola sin piedad. ¡Paf, paf, paf!

Pero ella no moría. ¿Estaría usando hechizos curativos? No vi que conjurase nada. Su barra de vitalidad debería estar críticamente baja a éstas alturas.

“Existe un viejo dicho entre jugadores: Que una bruja que no te mata, te hace más fuerte.”

“Gracias por el consejo, idiota.” Finalmente consiguió esquivar uno de los ataques del goblin.

“Más te vale que me mate. Porque si no, volveré para matarte.” Me reí. Como si un jugador principiante pudiera retarme. “¡Imbécil!”

Como fuera. Estaba a punto de cerrar la puerta, cuando Lycoris apareció delante de mí. Hmmm... Si estaba delante de mi, eso significaba que había salido de mi casa. Y si aún seguíamos de la mano, eso significaba que yo...

Cambié a Tercera Persona. Ambos estábamos en el pasillo ahora. Me había arrastrado de la seguridad de mi hogar.

“¡Joder!” Gruñí mientras dos nuevos goblins salieron de detrás de una esquina en modo de ataque.

“¡Joder!” Dije más alto cambiando de nuevo a Primera Persona. Entonces usé mi habilidad especial; Barrida Doble

Mi lanza giró haciendo un semicírculo. Solo me llevó un golpe. Ambos goblins cayeron al instante. Lo mismo ocurrió con el tercero. Era una gran barrida.

“Ya era hora de que hicieras algo,” dijo la brujita.

Antes de que pudiera hacer ningún comentario, Lycoris habló. “Busca al jefe.” Sonaba como una orden.

“¿Lycoris?”

Antes había ignorado todas y cada una de mis preguntas. ¡Y ahora me estaba dando órdenes!

“Encuentra a su jefe, Albireo.” De nuevo usó mi nombre.

Como parte del evento de la invasión, siempre había un jefe, o comandante. Generalmente un monstruo de nivel alto o un guerrero malvado, que lidera el ataque. Siempre son las criaturas más duras a la hora de luchar.

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Aparentemente, el evento de la invasión estaba conectado al evento de Lycoris de algún modo. Supongo que eso significaba que mi aventura continuaba. Tenía que verlo hasta el final. O al menos, tenía que averiguar cómo era capaz de pronunciar mi nombre.

“Está bien, Lycoris. Le buscaré.” “Gracias, Albireo.”

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.:2:.

La calle principal de Mac  Anu era un caos absoluto. Hechizos explotaban como fuegos artificiales. Armas y garras colisionaban. Incluso la música de fondo del juego había cambiado a una frenética sinfonía para ajustarse al nivel de peligro al que todos se enfrentaban.

Las calles se estaban llenando rápidamente de fantasmas, jugadores que habían muerto durante el juego. Cuando se mata a una criatura, su cuerpo se desvanece lentamente en la pantalla. Cuando un jugador muere, su personaje se mantiene como una silueta, marcando el lugar de su muerte como una sombra permanente.

Escuché la voz de alguien cerca. “A juzgar por la naturaleza infernal de nuestro enemigo, apuesto a que el jefe es una especie de...”

Un tremendo golpe de un ogro le cortó. El avatar del jugador se convirtió en un fantasma instantáneamente. Estaba muerto.

Otra persona terminó la frase del personaje que apareció en mi ventana de chat:

Orca: ¡El jefe debe ser alguna especie de demonio!

El chat de voz transformó al instante las palabreas del hablante en texto. “Probablemente un demonio superior” Murmuré. Pero a diferencia de los demás, nadie podía oír mi voz.

Existen diferentes modos de conversación en The World: Hablar, Grupo y Susurrar. El Modo Hablar permite a todos aquellos dentro de cierto rango, escuchar lo que dices. Modo Grupo, el más común, limita la conversación a aquellos que estén en tu grupo, generalmente tus amigos. Solo aquellos en una lista compartida podían escucharse entre ellos, y todos los demás quedan excluidos de la conversación. El Modo Susurrar te permite hablar directamente con otra persona sin que nadie más lo escuche.

Los jugadores experimentados pueden alternar rápidamente entre éstos modos, permitiendo un nivel de conversación más sofisticado que en la realidad. Por ejemplo, un personaje podría decir algo en Modo Hablar, escuchado por todos, entonces cambiar rápidamente a Modo Susurrar y hablar mal de alguien que está justo a su lado. Por supuesto, tienes que tener cuidado de estar en el modo correcto cuando dices algo grosero, o podrías tener problemas. Incluso los fantasmas pueden hablar con los de su grupo para pedir resurrecciones.

Gracias a estos diferentes modos, no me veía bombardeado por las voces de todos los jugadores que estaban a mí alrededor. La mayoría estaban en Modo Grupo así que solo se podían comunicar con sus amigos.

Yo estaba en Modo Grupo, pero en solitario. No tenía amigos en mi lista, lo que significaba que nadie podía oírme.

Alguien en Modo Hablar dijo, “Tenemos que encontrar al jefe y matarle si queremos poner fin a ésta invasión.”

Orca: Estoy de acuerdo. Vamos.

Mi cerebro repasó todos los tipos de criaturas a los que nos habíamos enfrentado para tratar de averiguar que tipo de jefe podría estar al mando. La mayoría de criaturas eran una mezcla de goblins, ogros, arpías y murciélagos. Los goblins y murciélagos no suponían nada, pero comandar ogros y arpías requería un demonio de gran poder.

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Corriendo por la calle principal, me convertía en objetivo de todo tipo de criaturas. Tener que encargarme de todas y cada una de las criaturas que me encontraba para pasar se estaba volviendo bastante tedioso.

De repente me rodearon cuatro enormes ogros, bloqueando mi camino como una barricada viviente. Podía escuchar su respiración simulada por mis auriculares.

Grité un comando: “¡Barrida Doble!” Mi alabarda brilló en el aíre.

Su respiración se cortó. Sus cuerpos cayeron unos encima de otros, apilándose en una pequeña montaña antes de desvanecerse como la niebla.

“¡Increíble!” gritó alguien.

“¡Es muy fuerte!” gritó otro. Gritos de ánimo me rodearon. Y pronto encontré a todos los ojos fijados en mí. Entonces alguien comenzó a aplaudir.

Acciones como aplaudir se pueden teclear fácilmente con “/clap” y los avatares simulan la acción. Usar éstos comandos permite que los avatares puedan expresar un gran número de emociones y acciones.

No tenía tiempo para su gratitud. Estaba buscando al jefe. Era el único modo de ver el evento de Lycoris hasta el final.

Avancé a través de la multitud de personajes y criaturas. Al llegar a la base del puente que cruzaba el canal, se desató el infierno.

Una gran nube inundó el aire, y entonces, con un fuerte rugido, estallando en llamas, convirtió prácticamente a todos los personajes que había en el puente en fantasmas.

Le encontré.

El demonio era casi el doble de grande que los ogros con los que había luchado. Tenía dos enormes cuernos en la cabeza y alas de murciélago que se extendían de su espalda. Cuando la criatura sonrió, una lengua bífida salió de su boca, y su cola curvada se agitó triunfalmente. El monstruo recordaba a Satán.

Mi perspectiva temblaba con cada movimiento del demonio. Este monstruo era fuerte.

Los jugadores que quedaban en el puente entraron en pánico. Algunos intentaron resucitar rápidamente a sus compañeros caídos con hechizos y pociones de resurrección, pero cualquiera revivido enseguida volvió a estar muerto cuando el monstruo lanzó su segundo ataque.

El poder del monstruo no tenía comparación. Algunos de los jugadores más débiles sintieron que no era justo.

“¡Esto quebranta las normas!” gritó alguien.

El tercer ataque del monstruo acabó con todos los demás jugadores que quedaban en el puente. Solo quedaban fantasmas en toda su expansión.

Todo se quedó en un desagradable silencio. Ya no había más resurrecciones. Los muertos permanecían muertos. Todos aquellos dentro del rango del demonio habían sido aniquilados.

“Nunca había visto nada tan fuerte” dijo una voz. “Es imparable” dijo otro.

Al girarme, vi que más personajes aparecían en la ciudad. Al oír del evento, la gente se estaba logueando para echar un vistazo al demonio. Por otra parte, mantenían las distancias para no perder las vidas de sus personajes. Muy pocos

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tenían siquiera capacidad para dañar al demonio, mucho menos oportunidad alguna de enfrentarse a él y ganar.

Estaba sorprendido de ver cuánta gente podía loguearse sin ralentizar el servidor de The World. Una voz me trajo de vuelta al asunto pendiente.

“Derrota al demonio.”

Era Lycoris hablando. A pesar de la multitud había conseguido permanecer a mi lado.

“Habrá otros guerreros que querrán compartir la gloria.” Dije caracterizando.

“Derrótalo, Albireo.” “Como quieras.”

No había tiempo para planificar. Si iba a ganar MVP, tenía que atacar antes de que apareciese otro personaje de alto nivel.

Mantuve mi PDV en Primera Persona. Ver a Lycoris corriendo tras de mi, habría sido demasiada distracción durante la batalla.

Cargué.

El demonio se acercó hacia mí, obligándome a mirar hacia arriba. “Ataque básico,” Ordené.

Mi lanza pegó un golpe, atacando a la horrible bestia. Rugió furiosamente y me mostró sus brillantes colmillos con una malvada sonrisa.

Batió sus alas, creando un viento explosivo, justo antes de lanzar el mismo hechizo que acababa de aniquilar a todos los que estaban en el puente.

Una esfera negra chocó contra el suelo engulléndome, antes de convertirse en un destello de llamas.

Esperaba lo peor, pero no esto; Mi barra de salud parpadeaba en rojo. No había estado tan seriamente herido desde mis primeros tiempos en el juego. Como jugador en solitario, no habría nadie que me resucitase si moría. Podía perder a Albireo.

Rápidamente invoqué un hechizo de lucha, que aumentó mi capacidad de ataque y fortaleció mis defensas mientras usaba una Poción Curativa Completa. Mi barra de salud volvió a estar verde.

Por ahora.

Desplegué una serie de ataques mortales, gastando tantos puntos de habilidad como pude. Sabía que la bestia tendría mucha más resistencia que ninguna otra criatura que hubiera luchado antes.

El monstruo soltó una serie de ataques que me obligó a beber pociones curativas constantemente para mantenerme con vida.

Esta batalla me estaba saliendo cara.

Mi alabarda hizo un distintivo sonido al atacar. De repente, escuché un nuevo sonido; alguien se había unido a la batalla.

Para alguien ajeno, puede parecer generoso el hecho de que alguien se lance a ayudar, pero en realidad, solo esperaba dar el golpe de gracia antes que yo. Era una competición. Quien matase a la criatura ganaría una enorme cantidad de puntos de experiencia.

Sin aviso alguno, otros más se unieron a la lucha. Igual que una jauría de animales, sentían la debilidad. El demonio estaba siendo atacado por todos lados.

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Pero algunos jugadores se lanzaron demasiado pronto, y el demonio les convirtió en sombras, o los tiró al río.

Continuar atacando, pero en medio del alboroto, era muy difícil saber los daños que yo estaba infligiéndole.

De repente la bestia se tambaleó, y supe que era el momento. “¡Ataque Triple!”

Una fiera combinación de ataques, siendo el último el más mortífero, salieron de mi arma.

El monstruo cayó.

Mi barra de salud no estaba muy lejos de la muerte tampoco, así que usé rápidamente unas cuantas pociones curativas más para devolverme a niveles normales.

El demonio se desvaneció lentamente, dejando de paso una serie de maldiciones en mi pantalla de texto antes de desaparecer por completo. Sabiendo que probablemente resucitarían a la bestia para algún otro evento en un par de meses hizo mi victoria menos satisfactoria.

Cuando un monstruo cae, el ordenador calcula el MVP, quién hizo más daño. Ya que el jugador que da el golpe de gracia se lleva una cantidad desproporcionada de experiencia por el daño inflingido, no me tenía que preocupar por aquellos que intentaron llevarse mi gloria. Sabía que ganaría.

Podía escuchar a otros hablando en Modo Hablar a mi alrededor. “¿Quién tiene el MVP?”

“¿Tú quién crees?”

“Apuesto a que fue el Arma Larga. Él atacó al demonio primero.” “Si, pero ¿quién dió el golpe de gracia?”

“Quién sabe, había demasiada gente atacando. Puede haber sido cualquiera.”

Sonreí. Un momento después, un cofre cayó a mi vista. Cuando se recompensa con un cofre, solo el jugador que gana puede verlo o abrirlo. A los otros les llevaría un rato el comprobar sus pantallas para ver quién había sido declarado MVP. Cuando lo descubrieron, pude escuchar a los que estaban en Modo Hablar gruñir.

“Felicidades.”

Era Orca. Miré hacia arriba y le ví por primera vez. Era un Espadachín muy musculoso, y con el pecho descubierto. Cambié a Hablar.

“Gracias.” Realmente no estaba interesado en una conversación, así que me di la vuelta, seleccioné el cofre, y lo abrí.

“¿Qué has conseguido?”

Me quedé mirando el cofre incrédulo. “¿Ha valido la pena?” preguntó. “Eh... lo siento. Tengo que irme.”

Tuve que disculparme mientras pasé de largo a su personaje y huía calle abajo hacia mi casa.

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Las palabras de Lycoris se repetían y llenaban mi pantalla de chat mientras la llevaba por la calle hasta mi casa.

Lycoris: Por favor, dame el rae.cyl

A pesar de mis intentos por ignorarla, ella no se callaba. “Por favor, dame el rae.cyl.”

Era un bucle. No se iba a rendir hasta que sucumbiera a su petición. Era el único modo de proceder a la siguiente fase del evento.

“Por favor, dame el rae.cyl.” Escogí intercambiar y se lo di.

El nombre del archivo era distinto, pero tenía la misma extraña extensión, “cyl” ¿Sería específica de The World?

Me sentaba mal haber sido grosero con el Espadachín, pero ¿cómo podía explicar que el tesoro que había ganado era algún tipo de archivo extraño? Además, odiaba llamar la atención, y no estaba buscando compañía para mis aventuras.

Entré en mi edificio y subí las escaleras.







Hokuto: ¡Ahí estás!

Sus palabras pasaron rápidamente por mi pantalla y me las gritó prácticamente en el oído. De verdad que no estaba de humor para esto.

Hokuto estaba esperando delante de mi puerta. La seleccioné para que pudiéramos hablar.

“Veo que has sobrevivido a la invasión.” “No gracias a ti.”

“Yo diría que me debes bastante gratitud. Maté al goblin.”

“Ibas a dejarme morir. Fue un accidente el hecho de que salieras de tu casa. No pensabas ayudarme para nada.”

“Si, bueno... de nada.”

“¡Ja!” La cara de su avatar cambió a una expresión furiosa y cruzó los brazos indignada.

“¿Eres una de ésas personas que solo se conecta para desquitarse de sus frustraciones en el mundo real? Pregunté.

“¡¿Qué?! Mira, Al... Albion... Alborio...” “¡Es Al-bi-re-o!”

“Como sea.” Resopló.

“No hace falta que grites todo el rato.”

¿Por qué era tan escandalosa? ¿Y molesta? ¡¿Y bloqueando mi puerta?! “Puedo oírte sin que grites. Y tampoco hace falta que insultes.”

Si avatar cambió de furia a ira extrema. Era el nivel más alto de enfado que podía teclear. Al menos sabía que no podía ponerse peor.

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“¿Riéndote de mi nombre? ¿Qué tal si en vez de Hokuto te llamase Huchi? ¿Qué tal te sentaría eso?”

“¡No te atreverás!”

No, pero solo porque era educado. Además ¿por qué me estaba intimidando un personaje principiante? Podría cargármela de un golpe si quisiera.

“Mira, me pasé tres días pensando mi nombre. No me agrada—“ “¡Tres días!”

“Si.”

“¿Tres días para ese nombre?”

Suspiré. Ella no lo entendía. No estaba tan metida en The World como la mayoría de jugadores que me había encontrado.

“Ser educado con los desconocidos, forma parte de los modales básicos, especialmente teniendo en cuenta que no sabemos quién podríamos ser en la vida real. Hasta donde tu sabes, yo podría ser el director de tu escuela.”

Era tan insolente que tenía que ser una adolescente.

“Lo siento mucho. No sabía que tu habías hecho las normas de The World.” “No son mis reglas. Es una regla común aceptada por todos en el mundo de la red. Estoy seguro que habrás escuchado esto cuando—“

¿Por qué estaba perdiendo el tiempo? “Ya he tenido bastante. Adiós.” La des-seleccioné.

“Espera” gritó.

“¡Deja de gritar!” Grité en respuesta, antes de darme cuenta de que no me podía oír. La volví a seleccionar-

“Deja de gritar.”

“Tienes un nivel asquerosamente alto, ¿no? Te cargaste al goblin de un golpe. Pero mientras podrías haberme salvado fácilmente, no lo hiciste.”

“No hay ninguna regla que diga que tengo que salvar a todos los jugadores que vea que van a matar.”

“¿Y qué hay de tu ‘cortesía’?”

“Solo tú eres responsable de tu destino en éste mundo. Puedes prosperar o morir en The World bajo tu propia responsabilidad.”

“Eso no es muy amable.”

“Te salvé de todos modos, ¿no? ¿Por qué estás tan cabreada? Déjalo ya. Si sigues quejándote, informaré al GM.”

“¿Quién?”

“Al Game Master.” Seguía sin entenderlo. “Los administradores del sistema. Ellos lo controlan todo.”

“¿Por qué?”

“Pueden banearte por ser grosero o irritante.” “¿Cómo pueden saberlo?”

“El log.”

Hokuto:...

Tecleó eso para representar su silencio. Continué. Malditos novatos.

“Es un historial de nuestra conversación. Todo lo que decimos queda archivado en el log. Y basándose en el sentido común de The World, se te consideraría en falta.”

“¿Ah, si?” “Si.”

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“¿Guarda todo lo que dices?”

Esto era desesperante. “Si. Cada grito, cada grosería, cada comentario desagradable.”

“Entonces tendrá un archivo sobre tu acoso sexual.” “¡¿Qué?! ¿De qué hablas?”

“¿Y ahora quién está gritando?”

Estaba desesperado. Esta chica, suponiendo que fuese una chica, era demasiado.

“Ya está. Voy a informar de ti.”

“Adelante. Y me chivaré yo de ti. Dime, ¿qué es más serio; alguien que es solo grosero alguien que comete acoso sexual? Dijiste que me banearían por mi comentario, ¿pero qué te harían a ti?”

Me bloquearían de The World. “Si, solo que estás mintiendo.”

“Ah, ¿si? ¿Y qué hay de cuando me dijiste que era mona? También te me quedaste mirando.”

“¿Eso? Solo fue... solo era mi impresión sobre tu personaje.”

“No suena bien viniendo de alguien que podría ser el director de mi instituto.”

“Pero yo no soy...” Tenía razón. Yo también había dicho algunas estupideces. Pero solo porque la dijese “mona” en el juego no significaba que la estuviese acosando sexualmente. Sin embargo, si informaba, sería una mancha en mi historial, aunque fuese falso. A veces el sistema podía ser usado en tu contra muy fácilmente.

“¿Cómo quieres que acabe esto?” Se estaba regodeando. Lo notaba en su voz. La expresión de su avatar cambió también. Mantenía los brazos cruzados, pero una sonrisa malvada cruzaba su cara y echó la cabeza hacia atrás. La expresión escogida era “triunfalmente engreído”.

¿Por qué no se iba?

“¿Qué es lo que quieres? Pregunté.” “Tu dirección.”

¿Mi qué?”

“¡Dame tu dirección de usuario! ¡Quiero que seamos amigos!” “¡¿Amigos?!” Era un precio demasiado alto.

Me dolía la cabeza. Necesitaba una aspirina.

“Estoy esperando. ¿O me chivo de ti a los administradores del sistema?” Le di una invitación.

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.:4:.

De acuerdo con las leyendas, si invitas a un vampiro a tu casa, quedas indefenso ante la criatura. Así me sentía yo ahora.

“¡Vaya cuchitril!” Dijo Hokuto al entrar. “Por favor, no insultes—“

“¿Por qué no tienes muebles? ¿Eres pobre?” “—mi casa.”

Parece que no se daba cuenta de lo que costaba solo el hecho de alquilar una casa.

“Prefiero una decoración minimalista.”

“Si, pero leí una revista de videojuegos que hablaba de cómo la gente podía decorar su casa como quisiera.”

“Si...”

“No es tu caso.” “Supongo que no...”

Hubo un extraño momento de silencio mientras ella echaba un vistazo al lugar. Desafortunadamente, no duró mucho.

“Vamos a decorar.” “¿Qué?”

“Venga, seguro que es divertido.” “¿Para quién?”

“Este sitio es aburrido, es monótono, es... atroz.” “Y es mío. Así que déjalo como está.”

“Si, pero ahora es nuestro.”

¿Nuestro? No ha dicho éso, ¿verdad?

“Pondremos un sofá aquí, unas cortinas rosa, quizá alguna alfombra... ah, y allí podríamos poner una fuente, o una estatua.”

“Por supuesto que no.”

“Y nos tendremos que deshacer de ésta mesa tan cutre.” “¿Me estás escuchando?”







Una hora después, estábamos caminando por la calle principal de la ciudad. Era difícil de creer que solo hace un rato esto había sido un campo de batalla. Pero en el mundo de los videojuegos, cuando un evento se acaba, se acabó. Todo regresa rápidamente a la normalidad. De nuevo los jugadores estaban regateando con los mercaderes y buscando las mejores ofertas.

“¿Dónde hay un buen sitio para comprar una armadura mágica?” “Ve al Luchador Ambicioso.”

“¿Dónde está éso?”

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Un poco antes, algunas de éstas mismas personas estaban vitoreándome por derrotar al demonio; ahora ya ni se acordaban de mí.

“Mira a éste idiota.” Hokuto señaló a un personaje achaparrado con un cuerpo gigante y musculado y una cabeza diminuta que llevaba una extraña hacha pesada. Le estaba gritando a alguien.

“¡Dijeron que era una poción mágica, pero en realidad no es más que una poción curativa normal y corriente de las que puedes comprar a cualquier clérigo por una moneda de oro!”

Hokuto se rió.

“¿Te parece gracioso?”

“Pues claro. Es como si fuera anunciando lo idiota que es. No me sorprendería si alguien le volviera a timar en los próximos cinco minutos.”

“Entonces aprende de su error y no grites en mitad de la calle.”

Nos paramos en una de las tiendas y seleccioné al vendedor, un mercader corpulento de mediana edad tras el mostrador.

“Bienvenido.” Dijo con voz amistosa y entusiasta. “Tengo mucha mercancía a la venta. ¿En qué estás interesado?”

Una lista apareció en mi pantalla mostrando todo lo que vendía. “No es como comprar en Sacks, precisamente”, dijo Hokuto. Le respondí con mi silencio.

Albireo:...

“No hagas éso, es desagradable.” “Es lo que tu hiciste antes.” “No es verdad.”

“Da igual. Date prisa y escoge lo que quieras.”

No puse mucha atención a la pantalla y simplemente esperé que no escogiera nada demasiado caro. Después de todo, no estaba gastando su dinero.

“¿Sabes a lo que me recurada ésto?” “¿Hm?”

“Es como una pareja escogiendo sus muebles porque se van a ir a vivir juntos por primera vez.” Tecleó el comando “/smile (sonreír) y su avatar sonrió.

Esperaba que eso no fuera por nosotros. ¿Cómo me había dejado arrastrar a una situación tan ridícula?

Vi su pantalla seleccionar varios objetos. Cuando seleccionó un sofá, decidí acabar con la juerga de las compras.

“Vale, eso es lo último.”

“¿Qué? Pero todavía quiero comprar más cosas.” “Ya has comprado demasiado.”

Me dio la sensación de que se hubiera llevado la tienda entera si la hubiese dejado.

Escuché a otro personaje, un Espada Pesada vestido de samurai, discutiendo con el mercader.

“Venga, no seas tan rígido. Hazme un descuento. Además, mira todo lo que te he comprado.”

Debe de ser un novato. Está hablando con el mercader como si fuera un personaje y no un NPC. No importa cuánto compres, los precios no cambian.

Era hora de irse a casa. Dejamos el edificio lleno con los muebles nuevos. Una de las ventajas de comprar en el ciberespacio, es que no necesitas un camión de mudanzas.

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Hokuto parecía más contenta cuando acabó de colocarlo todo.

“¡Ahí está! Esto no está tan mal. Este sitio empieza a tomar forma.” Hokuto tecleó “/yes” un par de veces, asintiendo dos veces.

La habitación estaba horrible. En un momento, mi hogar tan cuidadosamente labrado se había convertido en la guarida privada de Hokuto. Lo peor eran las cortinas rosa.

“¿Satisfecha, princesa?”

Usando un comando abreviado, negué con la cabeza. Vi que había cinco comandos básicos dignos de programar como abreviaciones:

“/look” (mirar) “/yes” (asentir)

“/no” (negar con la cabeza) “/duck” (encogerse de hombros) “/bye” (decir adiós con la mano)

Por experiencias pasadas, estas acciones cubrían prácticamente cualquier situación. No creo que hubiera suficientes abreviaciones para Hokuto. Cubría totalmente el rango emocional, aunque sus favoritas parecían ser:

“/look hard” (mirar intensamente) “/enth_yes” (asentir entusiasticamente)

“/vig_no” (negar con la cabeza vigorosamente) “/infur” (parecer enfurecido)

“/trium_smug” (echar la cabeza hacia atrás de manera triunfal)

“Bueno.... creo que se acerca la hora de que te vayas a la cama. ¿No deberías desloguearte?”

“¿Qué? Son solo las nueve. ¿Quién te crees que soy? ¿una niñata de guardería que duerme con una mantita de bebé y se hace pipi en la cama por la noche?”

Hmmm. Es mayor de lo que pensaba. Quizá esté en el EGB o en el instituto, pero no mucho mayor.

En lugar de irse se tiró en el sofá. “¡Eh! Cuando intercambias tu dirección de miembro, puedes formar grupo, ¿no?”

Cualquier jugador que preguntase semejante idiotez no debería tener derecho a sentarse en un sofá de 198.000 GP.

“Si.”

Abrí la lista de direcciones. Solía estar vacía. Ahora, un nombre acechaba el espacio antes vacío: Hokuto.

“¿Hace cuánto que empezaste a jugar en The World?” Pregunté. “Una semana.”

No hay duda de porqué carece tanto de experiencia. No importa. Puedo quitarla de mi lista cuando quiera, y bloquearla para que no me mande más mensajes. Cuando se vaya, podré vender todos éstos muebles de niña, aunque suponga una pérdida económica considerable. Y entonces podré volver a comprar mi mesa favorita.

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“No vamos a decorar más éste sitio.” “¡Vamos a formar grupo juntos!” “¿Qué?”

“¿Por qué no? Hemos intercambiado las direcciones, así que ¡vamos! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!”

El avatar de Hokuto sonrió extensamente.

“Voy en solitario. ¿No te lo he dicho ya unas seiscientas veces?”

“Ohhhh, buuuuaaaaa, te gusta jugar solo. ¿A quién le importa? Es más divertido en grupo.”

“No para mi.”

“Bueno, pues es lo que quiero hacer.”

“Si sigues así, nadie querrá formar grupo contigo nunca más.” “¿Así cómo?”

“¡De egoísta!”

Silencio. Me quedé mirándola, y ella a mí. Seguía sentada en el sofá, pero su personaje permanecía totalmente quieto. Entonces la escuché a través de mis auriculares. Era muy débil, muy flojo al principio, pero entonces se hizo más fuerte, aunque sabía que intentaba que no se oyera.

Estaba llorando.

“Ah, no. No me digas que estás... no estás...llorando... ¿verdad?

Intentó ahogar las lágrimas, pero fue inútil. ¿Por qué no seleccionó “mudo” si quería que no la oyera?

Su avatar se movió al fin. Se levantó y caminó hacia la puerta. Era extraño ver su avatar tan neutral mientras se escuchan los sollozos ahogados venir de lejos.

“Me voy.” Fue todo lo que dijo.

“¿Te vas? ¿Dónde? ¿Te vas fuera a llorar?”

“Si. Y le diré a tofo el mundo que has abusado de mi.”

Por favor. El log me respaldaría esta vez. Creo que no recordaba haber tenido un día peor en el juego. Esto era demasiado. Pero aun así me sentía mal por hacerla llorar.

“Mira... lo siento.” Tecleé un comando para que mi avatar pareciese arrepentido también.

“¿En serio?”

“Si. En serio. No debería haberte dicho eso.” “Así que admites que es culpa tuya.”

Silencié mi suspiro, y continué, “Si, todo ha sido culpa mía. No hace falta que te vayas fuera a llorar. Me gustaría que no llorases.”

Definitivamente debía estar en el EGB. No podía ser mayor. “Si lo sientes de veras, entonces formarás grupo conmigo.”

Pulse el “mudo” antes de soltar una sarta de maldiciones. No quería que empezase a llorar otra vez.

Mi silencio tampoco fue bien. Empezó a sollozar. “¡Vale! Vamos...” No podía creerme que estuviera diciendo ésto, “...a formar grupo.”

Usé el comando “/smile” (sonreír), que rara vez usaba, solo por ser amable. Entonces abrí la lista de direcciones, seleccioné a Hokuto y envié una invitación para formar grupo.

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