hack//AI Buster 2

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Mi casa olía que daba gusto. ¿Por qué? Bueno, porque había dormido cerca del cubo de la basura de nuevo. ¿Cómo podía ser tan vaga? Y aun más importante, ¿Cómo podía ser tan desastre?

Me fui a mi despacho y miré a mis dos ordenadores portátiles. El tenue resplandor de las pantallas proyectaba unas sombras escalofriantes en la pared. En uno de los ordenadores estaba un editor de textos shareware; en el otro, estaba el Diccionario Reader’s Plus, con más de cuarenta y seis mil entradas. En una de las esquinas de mi escritorio había una pila de libros occidentales sin leer y otro material de referencia como The Random House English-Japanese Dictionary y SAnseido’s New Concise Japanese-English Dictionary. No se porque aun guardaba los dos diccionarios, ya que los dejé de usar hace mucho. Los e-diccionarios con funciones de búsqueda avanzada y portabilidad, eran mucho más cómodos.

Necesitaba esos libros y los programas para mi trabajo de traductora. Desafortunadamente, mandé mi último proyecto a la mierda, y mi día de entrega se estaba aproximando rápidamente. Lo único que podía hacer era mirar al reloj, mirando las horas pasar.

Me senté delante de mi escritorio. Con el pensamiento de dejar las cosas para más tarde, cliqué en el icono de ALTIMIT OS y me puse mis gafas de realidad virtual o FMD. Los altavoces vibraban. Por un momento, podía escaparme de los asquerosos días de entrega y de los apestosos editores, e incluso de mi oscuro y pequeño apartamento de dos camas. Podía escapar de la realidad y entrar en The World.

Mac • Anu

Mi avatar, Hokuto, era una preciosa y adolescente bruja, ligera de ropa y con un sombrero puntiagudo. Las brujas son conocidas como Wavemaster. Era mi segundo personaje y una novata. Como parecía mucho más joven de lo que era, usaba un programa modulador de voz para hacerme parecer más joven. Usar este tipo de dispositivos era parte de la diversión de jugar en The World. Me acababa de conectar cuando vi a un Long Arm (argot del juego para los que usan lanzas) que se llamaba Albireo en la capital de agua de Mac • Anu. Estaba en la segunda planta en un balcón de un viejo edificio situado a lo largo del río. No era su personaje lo que me llamó la atención, sino su lanza. No era como ninguna de las que había visto antes, y conocía casi todas las armas de The World bastante bien. Hice zoom y estudié sus desconocidos relieves y sus complicadas marcas.

Tenía que aprender más sobre ella, así que me fui para atrás para examinar al personaje que sostenía la lanza; tenía la piel morena y el pelo negro, con rasgos de lobo. Llevaba una cota de malla, lo podía significar que fuera un caballero renegado. No pensaba que fuera un mercenario ni un bandido por su lanza, que normalmente simboliza el orden.

La curiosidad saca lo mejor de mi. Tenía que saber más sobre la lanza y su portador. Me acerqué hacia su home cautelosamente. El hecho de que tuviera una home significaba que debía ser un jugador de alto nivel. Estaba intentando pensar en que decirle cuando la animada música de fondo de Mac • Anu se paró de golpe y cambio a una canción de batalla.

“¡Ah!” dije sorprendida. El programa de chat recogió mi voz automáticamente y la mostró por la ventana de texto.

Hokuto: ¡Ah!

¿Cómo podía haber olvidado que hoy era el día de la invasión de los monstruos? ¡Idiota, idiota, idiota!

Los monstruos normalmente no aparecen en los pueblos raíz como este, pero una vez al mes, una horda de criaturas horribles rompe la barrera espiritual y atacan.

Desgraciadamente, Hokuto, mi personaje, era una novata de nivel uno. De repente, un montón de duendes aparecieron.

Seleccioné la puerta y la toqué muy rápido.

Albireo: ¿Quién es?

Una voz familiar me respondió desde el otro lado.

“¡Ayuda!” grité asustada. “¡Me está atacando un duende! ¡Está a punto de matarme! ¡¡¡AYUDA!!!”

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Me sentía mal. No quería volver a la realidad y hacerme cargo de todo el trabajo que me quedaba. Tenía una horrible inquietud en el cuerpo.

Estaba atascada en mi cuarta novela extranjera, un libro sobre el terrorismo en el norte de Irlanda. No es que fuera una traducción pésima, pero como no había sido terrorista y nunca había tenido ninguna aspiración a serlo, no sabía tanto como los de la IRA ni los de los SAS con armas y explosivos. En otras palabras, no sabía de qué demonios estaba hablando, o que no sabía traducir lo que leía en japonés. Sólo porque alguien sepa inglés, no quiere decir que pueda traducirlo como Dios manda. Me sentía deprimida, o simplemente me estaba volviendo neurótica. Pero algo me estaba poniendo enferma. Tenía nauseas, y eso que no había comido en días. A lo mejor debería comer algo.

Al contrario, me conecté.

Leí la parte de la BBS en que hablaban de literatura. Antes de convertirme en una traductora profesional, solía poner algunos mensajes de manera anónima. Ahora, era yo la que estaba siendo atacada por los lectores, que menospreciaban mis traducciones, y se reían de todo mi esfuerzo. Ah, karma.

Sus cuchillos verbales desgarraban mi delicado ego.

Si un libro traducido estaba bien recibido, todos los méritos eran para el autor. Pero si el libro no se vendía bien, era todo culpa del traductor.

Necesitaba un poco de confort. Real, cálido y relajante confort. Me gustaría tener un gato. Pero en vez de eso, tenía el frío filtro electrónico del ciberespacio para olvidarme de mi soledad y de mi ansiedad; lo tenía como un drogadicto, siempre necesitaba mi dosis. Mientras divagaba, me di cuenta de que tenía las correcciones de una novela corta (traducida en dos días), desperdigadas por mi escritorio. Incluso en la edad de la electrónica, los mejores editores aun lo hacían con un bolígrafo de punta fina y un papel un poco cutre.

Tenía que terminar esta mierda y hacer la siguiente novela, que tenía unas quinientas páginas. La fecha de entrega era en dos meses. Y no había empezado. Y claro que no había empezado, en primer término soy de esas personas que dicen: “ya lo haré”, y en segundo lugar, soy traductora.

Estaba echando un vistazo a las páginas desperdigadas. No había ni una marca roja en ninguna de las correcciones. No podía empezar. Tenía miedo, tenía pavor de cometer más errores en las traducciones. Mi gran terror siempre había sido cometer errores.

Después de un rato, tenía los ojos llorosos.

Como mínimo, podía olvidarme de mi dolor emocional jugando. Me sentía muy bien abriendo las puertas de The World…

La Chica de Rojo

Me costó un rato convencerlo, pero al final, Albireo me dejó entrar. Me acababa de salvar de los duendes. Y no sólo eso, sino que fue a derrotar al jefe final del evento de la Invasión, lo que me demostró lo fuerte que era su personaje.

Cuando terminó la batalla—la cual fue muy sangrienta—me fui corriendo y le esperé delante de su home. Prácticamente le obligué a formar grupo conmigo. Una vez que lo hizo, me di cuenta de que tenía cogido de la mano a una niña pequeña.

¿Tenía una hija?

La chica llevaba un vestido rojo y tenía una capa adorable puesta encima de sus delicados hombros. Sus ojos estaban completamente cerrados. Me costó un buen rato adivinar que era ciega, por lo que Albireo tenía que llevarla siempre de la mano allá donde fueran. Su nombre era Lycoris, y no hablaba, aunque Albireo parecía que se podía comunicar de alguna manera con ella.

Como sólo aparecía cuando formaba grupo con Albireo, sabía que no era un jugador normal. Albireo ignoraba todas mis preguntas sobre ella, y sólo decía que era parte de un evento en el que estaba, y que estaría con él hasta que terminara.

Justo cuando terminó de explicarme eso, otros dos personajes peculiares llegaron: Orca y Balmung. Orca era un tipo enorme y parecía un bárbaro, no había duda de ello. Balmung, que llevaba una armadura de plata, parecía más sofisticado, y los que algunos llamarían un guapo de los de toda la vida. Ninguno podía ver a Lycoris mientras nos sentábamos en círculo.

Albireo me dijo que no mencionara a Lycoris. Por supuesto, estaba de acuerdo, pero me preguntaba… ¿Por qué quiere esconderla si sólo es un personaje de un evento?

Balmung y Orca vieron a Albireo luchando contra el monstruo, y se quedaron impresionados con sus habilidades. Vinieron a invitarle a formar grupo con ellos para derrotar al One Sin.

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En The World, el One Sin era conocido como el evento más difícil jamás creado, y rápidamente recibió una reputación de invencible. Balmung y Orca vinieron a pedir la ayuda de Albireo, pero él se negó.

En una pequeña conversación que siguió, Balmung miró a Albireo y le dijo: “Reconocemos muchas de las armas en The World sólo verla. Pero la tuya…”

“¿Esta?” Albireo cogió su alabarda, que básicamente tenía un hacha de doble filo en la punta, adornada con bonitos diseños decorativos.

“¿Dónde la conseguiste?” Preguntó Orca. “¿Es un premio de un evento? ¿Cuál es su nombre?” Me sentía afortunada; era por eso que vine aquí por primera instancia.

Me senté hacia atrás apoyándome en mis codos y escuché muy callada. “Me temo que no pueda decíroslo”

“¿Por qué?”

Sí, ¿por qué? Pensé.

“Es un secreto” Dijo Albireo suavemente.

“¿Secreto?” Balmung sonó un poco escéptico, y francamente, no podía culparle por ello. Albireo se encogió de hombros. “No os lo diré. Dejadlo ya.”

“Espero que no sea un ítem trucado.” Murmuró Balmung.

Orca se metió. “¡Balmung! ¡Basta!” Se volvió hacia Albireo. “Lo siento, Albireo, él no…”

“No,” interrumpió Albireo, moviendo la mano. “Es normal. Entiendo que penséis eso después que sea tan esquivo.” Suspiró y asintió con la cabeza. “Es la Lanza Divina de Wotan.”

Todo el mundo se tomó un momento para procesar la información. “La pregunta es,” continuó Balmung, “¿de dónde la sacaste?

“No tiene porque decírnoslo,” Dijo Orca.

Ojalá Orca se hubiera callado. Esperaba que Balmung continuara presionándole para sacar más información.

“No, está bien.” Dijo Albireo “No quiero que haya más malentendidos entre nosotros. Seré directo, pero espero que sepáis guardar el secreto.”

Los dos asintieron.

“Esta lanza es de la era de Fragment.”

“¿Quieres decir la versión beta?” El volumen de la voz de Orca subió. “Albireo, ¿eras uno de los testers originales del juego?”

“Sí,” Dijo Albireo simplemente.

La versión beta de The World, llamada Fragment, tenía un pequeño, y selecto grupo de entre miles de jugadores. Si la lanza era realmente tan antigua, entonces era un ítem verdaderamente raro y único.

“¡Increíble! Es totalmente increíble, ¿no, Balmung?” Orca estaba muy emocionado. “¡Balmung era uno de ellos también!”

Albireo frunció el ceño. “¿Tú eras uno de los testers del a versión beta?”

Podía decir que Albireo estaba muy impresionado— ¡Y yo también! De entre millones de jugadores, ¿Teníamos que conocernos de una manera tan rara tres de los jugadores originales? Me hubiera gustado meterme y decir que yo también era uno de los jugadores originales, pero me forcé a mi misma para seguir en el personaje, manteniendo la fachada de novata.

“Vamos ir a por el One Sin mañana por la mañana a las nueve.”

Con un silencioso y lúgubre no, Albireo rechazó su invitación. No podía imaginar el porque. Aunque se había escusado diciendo que era un jugador solitario, era una rara oportunidad. Pero sospechaba que tendría algo que ver con la chica de rojo. Decidí mantenerme cerca y ver lo que podía aprender sobre el misterioso Albireo y su antigua lanza.

Mientras Orca se iba, cambió a Whisper Mode y dijo, “Hey, Hokuto.”

Yo también cambié para que Albireo no pudiera escuchar nuestra conversación. Este era uno de los aspectos únicos que tenía el juego, puedes tener una conversación privada en medio de la gente. Era algo parecido a la telepatía.

“¿Qué tipo de relación tienes con Albireo? Dijo que la única razón por la que estabas en su grupo era porque eras especial.”

Me quedé alucinada. “¿Dijo que era especial?”

Me había preguntado de qué estuvieron hablando en el modo Whisper. Ahora sabía que habían estado hablando sobre mí.

“Si él dice que soy especial, no puedo negarlo,” dije audazmente, para enmascarar mi incomodidad. “¿Os conocéis en el mundo real?”

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Aparentemente, eso era todo lo que quería saber, y con un casual adiós, los dos guerreros se fueron. Cuando se fueron, Albireo me dijo que podíamos hablar.

Albireo soltó una risita. “Estoy impresionado. Has estado muy calladita.”

“Porque no he entendido ni una palabra de lo que habéis hablado,” mentí. Tenía que mantener las apariencias, especialmente si iba a convencer a Albireo para tenerlo cerca.

Su lanza me intrigaba, especialmente si era de Fragment.

Me acordé de que en un mensaje de una web decían que los administradores del sistema usaban lanzas como ítems de debug. Si esa información era cierta, venía de alguien de dentro. Me preguntaba a qué se dedicaba Albireo en la vida real.

“Es hora de irme,” dijo Albireo, entonces bostezó.

Hice que no con la cabeza, decepcionada, pero no pude pensar ninguna razón para que se pudiera quedar. Pero unos segundos después aun no se había desconectado.

“No puedo desconectarme,” dijo.

Pensé que estaba bromeando. Le dije en tono de burla que avisara a un administrador del sistema, pero me tomó en serio y me dijo, “No se llama a los administradores del sistema para cosas como estas. Aunque seguramente, se arreglará en un momento.”

“Puede que sea la chica,” bromeé. “Puede que no quiera que te vayas, Al.” “¿Al? ¿Quién es Al?”

“Tú. Tu nombres es demasiado largo y complicado así que voy a llamarte Al. Y creo que a ella la llamaré Lyco.”

Albireo parecía molesto. Era un poco de explicar, la verdad.

Pero antes de que se fuera, cambié mi POV a primera persona, y por primera vez, me di cuenta de sus ojos. Eran de dos colores diferentes: Uno azul y el otro amarillo. Estaba más intrigada a cada paso que daba.

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Me adentré en la sección de ficción de la librería local, compré un libro sobre mitología Celta, y lo leí esa misma noche—Ese fue el nacimiento de mi amor hacia la mitología Celta.

Luego, revisé todo lo que pude en mi librería; La Leyenda del Rey Arturo pasó a ser uno de mis libros preferidos. No me quedé sólo con Malora y Tennyson, leí el Book of the Red, y el Book of the White, revisando los antiguos textos dorados.

Me di cuenta de que los cuentos de la cultura Celta se traducían antes en inglés que en japonés. Era muy tranquilizador dejar que las palabras traducidas entraran en mi, como escuchar música de la edad nueva mientras meditas. Fue entonces cuando empecé a interesarme en la persona que traducía mis libros favoritos, que al final fue el que me inspiró para ser traductora.

Estudié duro para entrar en la universidad de lenguas extranjeras, especialmente Inglés. Como las traducciones japonesas de libros celtas escaseaban, quería aprender inglés, para poder disfrutar de otros libros celtas que sólo existían en inglés.

Por esos entonces, descubrí a William Butler Yeats. Ayudó a rejuvenecer la literatura irlandesa, ganó un Premio Novel de la Paz, y fue uno de los mejores poetas del siglo veinte. Decidí basar mi tesis en él.

Desgraciadamente, me gradué sólo con notas medias. En esos cuatro años, me di cuenta que no podía encontrar trabajo de traductora de mitología celta. Básicamente, era un ratón de biblioteca que no estaba interesada en la investigación ni extender sus estudios.

Amaba los libros y las historias, pero no podía encontrar ningún trabajo con editores. Así que decidí poner conocimiento de inglés para un buen uso (el hambre era un factor que me motivaba) y fui a trabajar para una pequeña empresa en una oficina administrativa que trabajaba con literatura inglesa.

Después de tres tediosos años, que cuando pienso en ello todo se vuelve borroso, lo dejé. Entonces estaba en trabajos a tiempo parcial, mientras iba a una escuela de traducción.

Intenté escribir novelas, pensando que sería un trabajo más creativo en el mercado, pero no tenía la tenacidad para acabar nada. Y sin comerlo ni beberlo, tenía treinta años y una carrera que no servía de nada. Mi vida se había vuelto un verdadero desastre.

Murmuring, Night, Alchemy

Aunque era fin de semana, debería trabajar en mi traducción. En cambio, fui a Captive, Fallen, Angel para volver a unirme con Albireo.

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Llegué a justo para presenciar como Orca y Balmung derrotaban a supuesto monstruo invencible del One Sin. Pero no fue para eso por lo que pospuse mi trabajo. No estaba interesada en ellos ni en el One Sin. Vine a ver a Albireo.

¿Por qué estaba tan obsesionada con él? Puede que quisiera saber si era un administrador del sistema o no. Si los rumores eran ciertos y su lanza tenía el poder para hacer debug, entonces quería decir que Albireo trabajaba para la CC Corp., lo que también explicaría porque quiere jugar solo (ya que seguramente no dejaban formar grupos a los empleados con los jugadores normales).

¿Pero por qué estaba jugando al juego tan a fondo? ¿Era un descanso del trabajo? ¿Estaba arreglando algún evento? Era muy difícil decir algo de él a estas alturas.

Entonces allí estaba Lycoris.

Albireo estaba obsesionado con jugar su evento, lo que le hacía parecer un jugador extremo más que un administrador del sistema.

De mientras, Lycoris había experimentado algunos cambios radicales. Al principio, no podía ver, pero ahora ya sí. Obviamente, Albireo estaba haciendo progresos.

Entonces pasó algo totalmente excepcional.

Normalmente, la única manera de moverte por las diferentes áreas de The World, era a través de las Puertas del Caos, que eran puntos de teletransportación con una dirección de tres palabras que describían el área al que intentabas ir. Pero esa era la única manera de moverse entre las áreas. O como mínimo eso creía.

Estábamos viendo a Orca y a Balmung en el One Sin, y de repente, nos teletransportamos a Murmuring, Night, Alchemy sin estar cerca de ningún Portal del Caos.

Técnicamente, era imposible, pero pasó. La dos únicas maneras que pudiera suceder, era que fuera un error, o un truco. Y no creo que fuera un error. Desafortunadamente, como estaba intentando parecer una novata, no podía preguntarle a Albireo sobre ese extraño fenómeno. Pero me preguntaba si Lycoris tenía algo que ver, o por otro lado, si Albireo, como administrador del sistema, tenía poderes especiales para moverse a través de The World.

Una vez que llegamos, Lycoris, Albireo y yo jugamos bajo el cielo estrellado. Era una noche preciosa, y nos lo pasamos genial. Después de un rato, podía notar que Albireo y Lycoris estaban hablando en Whisper Mode. Otra vez, eso no era normal en un NPC, y quería saber desesperadamente de que estaban hablando, pero no podía escuchar nada, y sabía que no me dirían nada si preguntase.

Tenía la mirada fija en las estrellas y pensaba en los ojos de Albireo. . : 4 : .

Muchos de los que leían mis traducciones antes de conocerme, se sorprendían de saber que era una mujer. Mi nombre, Haruka, no especificaba género, y mis traducciones tendían a sonar masculinas, y, ya que muchos textos que traducía eran de hombres, normalmente me confundían por un hombre. De hecho era una especie de piropo, y creo, que fue una de las razones por la que me eligieron para ser un beta tester para Fragment.

Fue ese error el que hizo que mi vida diera un giro. Poco después de que empezara a jugar, me uní a un grupo que discutían sobre novelas extranjeras. Intercambiamos direcciones de miembro y nos hicimos amigos. Cuando le dije a una que era traductora, dijo que me quería conocer en la vida real. Cuando nos conocimos, me enteré que era una editora de una compañía de publicaciones muy grande. Fue la que me dio mi primer trabajo.

Entonces, dejé mi trabajo a tiempo parcial, y empecé por libre. Desafortunadamente, no estaba bien pagado, y no tardó mucho en decaer la industria de la publicación. Pero trabajar en casa seguía siendo mejor que levantarse temprano e ir a una oficina cada día. A demás, me permitía entrar en The World siempre que quería.

Por supuesto, mi jefe jugaba a The World también, lo que era malo cuando estaba a punto de pasar mi fecha de entrega. De hecho, por eso creé a Hokuto, por lo que podía jugar a The World sin ser reconocida por mi editor. Pasé horas incontables jugando online desde entonces.

Pero aun no me había dado por vencida en realizar mi gran sueño, traducir un best seller. Por eso buscaba historias en The World. Buscaba información sobre Emma Wielant. Lo hice el trabajo de mi vida.

Hidden, Forbidden, Holy Ground

El sol resplandecía en The World. El lado murmuraba con una suave brisa. Las nubes permanecían en el filo del crepúsculo…

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“¿Dónde estamos, Al?” Pregunté.

“Estamos en Hidden, Forbidden, Holy Ground.” Las palabras de Albireo eran tan frías como el cielo oscuro.

Caminamos por el puente, acercándonos a una vieja iglesia hecha con piedra grisácea y cristal tintado. El solemne silencio era a veces interrumpido por el sonido ocasional de los órganos de tubo. “Es un sitio sagrado en The World.”

“¿Por qué es sagrado?” pregunté, curiosa.

“Porque está tomado del libro. ¿Has oído hablar del Epitafio del Crepúsculo?” “¿Umm?” fingí ignorancia.

“Es un poema épico usado como base para el mundo de este juego. Es el cimiento de la historia.” Los ojos de Albireo miraban al horizonte.

Durante el curso de todas las aventuras que pasamos, Albireo recuperó la vista de Lycoris, y sistemáticamente, pudo desbloquear los secretos de The World. Sedienta de sabiduría, me mantuve cerca de él, haciéndole constante preguntas. “¿Quién lo escribió?”

“Una alemana llamada Emma Wielant. Lo puso en su web.”

Albireo sabía tanto como yo. Me imaginaba que si trabajaba en la CC Corp., debía saber más que yo, pero si lo sabía, no lo soltaba.

Intenté llegar más al fondo. “¿Y qué pasó?”

“La versión original se perdió. La versión beta de The World se lanzó en Mayo de 2007. Por la época en que la versión beta se completó, en Julio, los rumores de que el juego estaba basado en una novela web empezaron a propagarse.”

“El libro de Emma.” “Exacto.”

“Tu has estado jugando desde la versión beta, ¿no?” dije. “Puede que sea un enfermo después de todo, ¿no?” bromeó. Me reí.

“El sitio de Emma fue clausurado mucho antes de que el rumor empezara,” continuó Albireo. “¿Por qué lo cerraron?”

“Emma Wielant murió para entonces.”

Aun así, toda esa información la podías encontrar por Internet. Necesitaba más. “Sigue,” insté. “Acumulé toda la información que podía sobre ella y sobre su libro. De lo que aprendí,

Emma desapareció del mundo online alrededor del 2004 o 2005. Al final, desapareció el 24 de Diciembre de 2005. ¿Sabes que significa esa fecha?”

“Es cuando Internet fue destruido, ¿no?”

Asintió. “Sí. El virus del Pluto Kiss. Durante setenta y siente minutos en todo el mundo, todas las actividades comerciales que dependían de Internet, se cayeron. Fue un gran golpe para la economía del mundo. Gobiernos, instituciones financieras, sistemas de transporte, negocios—todo se paró. Todos los datos estaban corruptos, los trenes chocaban, los aviones se caían, era el Apocalipsis. Incluso los ordenadores del Pentágono, que se dice que tienen un sistema perfecto de seguridad, cayeron. Cuando se desconectaron, causó que el sistema de represalia militar empezara la cuenta atrás ya que las máquinas decían que Washington estaba destruido. Si la red no se hubiera reestablecido cuando lo hizo, el mundo ahora estaría destruido por un holocausto nuclear. ¿Y sabes quien fue el que hizo ese virus?”

“Un niño de diez años.”

“Exacto. Mira que vivía en Los Angeles. Nada bueno viene de esa ciudad.” “Sip.” Estaba de acuerdo.

“Muchos ordenadores personales también fueron afectados. Los datos que se perdieron son incontables. Yo fui una de las víctimas.”

“¿Qué pasó?”

“Perdí mi casi finalizada tesis en la que había pasado meses trabajando.” “¿No tenías una copia de seguridad?”

“La tengo ahora.”

Me reí, pero no era un tema como para tomárselo a risa. El Pluto Kiss dio problemas a la agencia en la que yo trabajaba. Todo era un desastre.

Pero si estaba escribiendo su tesis durante el Pluto Kiss, probablemente estuviera en sus últimos años de los veinte, lo que le hacía más joven que yo. De repente me dio vergüenza de jugar a rol como una adolescente.

“De todas maneras, antes del Pluto Kiss, la gente sufría ataques de virus todo el rato. Hoy en día eso es inimaginable por el ALTIMIT OS.”

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“Que tremendo.” Farfullé.

“De todos modos, por eso es que no hay copias del Epitafio del Crepúsculo. Se perdió por lo del virus y probablemente por la desaparición de Emma”

“¿No había copias en papel?” pregunté.

Albireo suspiró. “Aparentemente, el sitio de Emma estaba hecho para que la gente no pudiera guardarlo, imprimirlo, o copiar las páginas. Si había una copia en papel, sólo ella la ha visto. La única otra manera de conseguirla era copiarla a mano letra por letra.”

“Parece muy cansino. Nadie se habría molestado a hacerlo. Menos cuando estaba online.” “Exacto. Era gratis visitarla y leerla, para que molestarse.”

“¿Y se ha perdido?”

“Puede que no. Por lo visto, había un fan apasionado, alguien que aun transcribe y traduce el texto al inglés. Quienquiera que sea, debe tener una copia en papel por eso es que tenemos Fragment, el que se usó para la versión beta.”

“¿Y quién lo traduce?” Obviamente, como profesional, tenía mucha curiosidad de saber que respondería.

“Quién sabe. Alguien de manera online. O puede que un grupo de gente. Como no lo sabemos, a Fragment le falta autenticidad. ¿Quién sabe si el traductor inglés se está basando en el trabajo original de Emma Wielant o no? Y si es así, ¿quién sabe como de correcta es la traducción?”

Soy una de las pocas y raras personas que juntó trozos del Epitafio. Mi alemán era muy básico, pero fui a todos los sitios ingleses, japoneses y alemanes relacionados con la historia. Incluso tenía a personajes para recolectar información en servidores extranjeros.

“¿Quieres decir que puede ser incorrecta?” pregunté, probando.

“La traducción es un proceso muy impreciso.” Había captado toda mi atención. “Inevitablemente, se tienen que hacer cambios para adaptarlos al público y la cultura en la que lo traduces. La precisión no siempre es tan importante como la relevancia, y en este caso, la historia.”

¿Podía ser Albireo un traductor? Parecía que entendía del tema.

“Pero es por eso que es subjetivo,” continuó, “Por ejemplo, una broma en inglés no se puede traducir por la diferencia de cultura y lenguaje. Algunas palabras suenan igual, aunque tienen significados muy diferentes. Pero sólo porque dos palabras suenan igual en un idioma, no quiere decir que lo hagan en otro.”

“El humor muchas veces juega ese papel y hacer la traducción literal no queda bien. Y el traductor intenta que quede la frase en el mismo contexto, pero cambias la manera en que se ha escrito para que les guste a los nuevos lectores. Por otro lado, si lo traduces de manera literal, ¡puede que sea ininteligible!”

“Tienes razón.” Dije, intentando no dejar ver que empezaba a sentir algo por él. Por alguna razón, para mí se hacía más y más difícil continuar jugando con mi segundo personaje, Hokuto. Estaba empezando a actuar más como mi primer personaje, Haruka.

“Pero si el traductor va demasiado lejos, no queda como el texto original. No es bueno ni para el lector ni para el escritor original. Las palabras son muy delicadas. Tenlo en cuenta.”

Si supiera cuando de acuerdo estoy con él. Pero aun necesitaba saber todo lo que él sabía. “Pero has dicho que The World está basado en el Epitafio.”

“Sí.”

“¿Y como pueden haberlo leído?” pregunté.

“La CC Corp, recibía cada día cientos de mails preguntando lo mismo.” “¿Y la respuesta es?”

“Nunca respondían.” “¿Por qué no?”

“Bueno, tenemos que volver atrás. La versión inglesa del Epitafio del Crepúsculo empieza con una escena en ‘El Ombligo del Lago.’ Allí es donde estamos ahora.”

“¿Ombligo?” pregunté, aunque sabía perfectamente de lo que estaba hablando, visité la iglesia en versiones anteriores.

“Significa centro.” Se que queda mal en la frase, pero es como está traducido. No se puede hacer nada. De todos modos, la historia original era tan potente que incluso un fragmento suyo te enganchaba. Así me había pasado a mí. Estaba totalmente inmerso en The World y quería visitarlo a toda costa. Eso es lo que inspiró este sitio. Bueno, no este sitio exacto, el juego entero.

Cuando era pequeño, intentaba coger los diferentes fragmentos de la historia e intentaba juntarlas para hacer una historia más coherente. Intentaba aprender sobre Emma Wielant y quería ser el que más supiera del mundo, más que ningún otro.”

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Me sentía como su fuéramos almas gemelas, pensábamos muy igual. Me quedaba con cada palabra que decía. “Me pregunto si yo también me lo pasaría tan bien si leyera el Epitafio.”

“No lo sé.”

“Pero si has dicho que era fascinante.” “Lo es. Pero también es muy dura.”

“¿Quieres decir que es densa?” pregunté, por alguna razón aun me divertía haciéndole preguntas con mi falsa ignorancia.

“No exactamente. Bueno, lo es, pero no me refería a eso. El contenido es muy duro. No es para todo el mundo. No creo que se vendiera muy bien si saliera. Incluso la trilogía de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS de J.R.R. Tolkien sólo es leído por un número muy pequeño de fans en Japón antes de que hicieran la película.”

Me encantaba Tolkien, pero no quería que viera lo friki que soy. “¿Pero no es el Epitafio tan famoso por el juego?”

“Sí. Pero no tienes que ser un fan de la historia para ser un fan del juego. Los dos son diferentes. Y al mismo tiempo, son lo mismo. No puedo hacer otra cosa que decir que Emma estaría satisfecha de saber que su historia vive y cambia a diario.”

“Eso es muy bonito.”

Asintió solemnemente. “Ella ha sido inmortalizada, aunque muchos de los jugadores no hayan oído a hablar de ella. Las imágenes de su imaginación siguen viviendo.”

Seguí a Albireo hasta la iglesia. Pasando por el portal, bajo los cuatro péndulos, hasta el recibidor. Nos paramos delante del altar.

“Por favor, Albireo.” Dijo Lycoris que estaba detrás de Albireo.

“Hey, ¿Lyco habla?” dije sorprendida. Esa fue la primera vez que la oí hablar. “¿No te habías dado cuenta?” Preguntó Albireo

“¿Darme cuenta de qué?”

“En las iglesias se cambia del Modo Grupo al Modo Hablar.”

Mis ojos marrones se abrieron por completo. “¿Y por qué hace eso?”

“No se puede esconder nada ante Dios.” Albireo se volvió hacia Lycoris. “Te he traído aquí por una razón.”

“Al, ¿qué pasa?” Estaba confundida. No sabía de que estaba hablando.

“¿De verdad quieres que te de el archivo que recibí de la fuente del demonio?” preguntó.

¿Qué objeto? No sabía de qué estaban hablando. Su avatar no estaba sosteniendo nada, y no podía ver su lista de ítems.

Un rayo de luz que entraba por la ventana le iluminó la cara a Lycoris. Parecía mucho más angelical de lo que ya era y con una mirada inocente pidió:

Lycoris: Por favor, Albireo. Por favor, dame la yromem.cyl.

Mi parte de la aventura terminó aquí. Un momento después, Albireo y Lycoris desaparecieron en un haz de luz, otra vez rompiendo las reglas de The World.

Su repentina desaparición me dejó con una gran cantidad de cosas por cerrar. Decidí enviar a Albireo un e-mail. Si era posible, quería conocerle en la vida real.

Albireo,

Tú y tus palabras me han tocado el corazón. Te has vuelto muy especial para mí y me gustaría conocerte. Espero, puede, que te sientes de la misma manera. No sé donde os habéis ido tú y Lyco cuando habéis desaparecido, pero no quiero acabar nuestra aventura así. Por favor, contacta conmigo.

Mi ratón estaba encima de “enviar”, pero en cambio, acabé pulsando en “borrar.” Estaba pidiendo demasiado.

Me desconecté de mi personaje Hokuto, y fui al menú se selección de personajes. Pasando por Hokuto, seleccioné al personaje de encima.

En vez de enviar un e-mail, escribí un poema usando palabras que sólo yo y él sabíamos. Porque, como yo, él estaba obsesionado con el juego, sabía que encontraría el mensaje.

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Asunto: The One Sine Mensaje por: W.B. Yeats

El daño hecho por el demonio con forma, Demasiado masivo para comparar. Balmung of the Azure Sky,

Orca of the Azure Sea,

Los dos galopaban a una alta velocidad. En el fondo de mi pecho,

Vuestros nombres prevalecerán. No sois otros que

Los descendientes de Fianza. Junto al guerrero

Que tiene los ojos de estrellas. W.B. Yeats.

Después de enviar mi poema en la BBS, me desconecté.

Estaba cansada. La tortura de las traducciones, y el encarcelamiento de la fecha de entrega me mataban, pero por alguna razón, me sentía satisfecha. El trabajo podía esperar. Tendría que hacerlo; estaba exhausta.

Cogí un regalo de mi editor: güisqui irlandés. Hice un gran sorbo, y me eché en la cama.

Mientras esperaba la respuesta de Albireo, empecé a pensar. Me sentía feliz. Aunque sabía que mi editor estaría esperando por mi traducción, no me importaba.

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Los lirios rojos Son el color del fuego. No te atrevas a tocarlos Las consecuencias son terribles.

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Me encantan los gatos, pero cuando un gato aparece en The World como posible truco o una IA ambulante, todos mis miedos salen de mí. Leyendo el informe que Saki Shibayama me acababa de dar, me daba la impresión que era justo lo que estaba pasando.

Tomé un sorbo de café caliente y tiré el informe en mi mesa. Saki esperó mis instrucciones, nerviosa. “¿Hay algún daño a los usuarios?” pregunté.

“Después de que el jugador intercambió con el gato, los datos del jugador se destruyeron. Hemos recibido a demás, otras reclamaciones similares.” Saku desplazó su peso con dificultad.

Me recosté en mi silla y miré por la ventana. En las calles que se veían, un montón de gente iba de su trabajo a sus casas. Después de leer el informe, sabía que hoy no me iría temprano. Trabajar en la sede japonesa de la Cyber Corporation (CC Corp.) tenía sus ventajas y desventajas. Largas horas de mantenimiento del mayor juego online en el mundo, con más de veinte millones de usuarios, a veces puede ser un rollo.

“¿Habla?” pregunté. “¿Qué?”

“¿El gato habla?” di un golpecito con mis dedos en el informe. “No lo sé. De hecho no sabemos si es un PC o un NPC.”

Saki estaba nerviosa porque le había echado la bronca hacía un mes porque no se sabía el Manual de Usuario del Administrador del Sistema. Todos los miembros de los Caballeros de Cobalto, y los debbugers, deben saberse cada capítulo y verso del libro. Y como castigo, le hice hacer copias y preparar cafés y cualquier otro trabajo parecido. Ahora que había vuelto a sus tareas normales, aun estaba un poco nerviosa.

Me puse los dedos en la barbilla. “Si el problema es un jugador, entonces los Game Masters lo eliminarán a él o ella del sistema. Si el gato es un NPC, entonces es problema nuestro. Pero como aun no sabemos con que nos enfrentamos, tendremos que ir a investigar. Y mantendremos contacto con los GMs.”

“Sí señor,” dijo.

Espero que este novato no lo vuelva a estropear. . : 2 : .

No podía sacarme a Lycoris de la cabeza. Se llamó a si mismo un fallo, perdió su voluntad para continuar, y eligió desaparecer. Caló hondo en mi corazón, pero no me podía permitir distraerme por ello ahora. Ahora tenía que ir a trabajar, y tenía un problema del que necesitaba toda mi atención. Me conecté.

La mejor manera para saber que se estaba cociendo en The World, era ponerse en el puente de Mac • Anu. Desde allí, puedes escuchar las conversaciones de la gente que pasa. En cuanto llegué, me las arreglé para oír esta conversación:

“¿Has oído que al Capitan de los Caballeros Carmesí?” “¿Un Player Killer?”

“No, no fue un Player Killer, también cayó en la vida real.” “¿En la vida real? ¿De qué estás hablando?”

“Se lo tiene merecido,” Se metió otro en medio. “¡La manera en que se toman la justicia de su mano y la moral es realmente molesto! Me gustaría que los borraran todos de The World.”

Los Caballeros Carmesí, una organización auto-gobernada de voluntarios que media por los problemas e investigan las actividades ilegales en The World, ayudan a los administradores del sistema para que no tengan que meterse cada rato para discusiones sin importancia. Después de todo, algunos incidentes se podían solucionar entre los mismos jugadores. De hecho, algunos jugadores odiaban a los Caballeros Carmesí por hacer de mediadores entre los jugadores, pero eran una organización reconocida por la CC Corp., lo que significaba que tenían que tomarles en serio. Cogieron su nombre del Epitafio del Crepúsculo, del que se basaba The World. Aunque, en el texto original, Los Caballeros de Cobalto y Carmesí eran fuerzas opuestas, representando las fuerzas de la

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oscuridad y de la luz. En The World, tenían el mínimo contacto y llevaban misiones totalmente diferentes.

“¿Y qué le pasó?” preguntó alguien más.

“No lo sé. Entró en una batalla contra un Wavemaster que controlaba una especie de criatura que le pateó el culo.”

“¿¡Qué?!”

“¿Pero cómo es que también cayó en el mundo real?”

“No lo sé, pero en el momento que derrotaron a su personaje, el jugador también cayó.” “Eso es ridículo.”

“Es verdad.”

“¡Es imposible! Cómo va a desmayarse un jugador sólo por perder una batalla en el juego.” “No lo sé. Del shock supongo.”

“Eso es una chorrada.”

“Mira, todo lo que sé, es que ha pasado.”

“No puedes hacerle caso a cada rumor que oyes, Akira.”

“Si no me crees, míralo tu mismo. Está escrito por todo Internet.”

Sin pensarlo, me veía inmerso en otro problema. Leí todos los mensajes de la BBS que escribían el incidente, así como el e-mail que me enviaron los Caballeros Carmesí. Después de veinte minutos de investigación y de locas especulaciones, pude juntar todos los trozos del evento.

Un Wavemaster llamado Tsukasa, tenía un monstruo, que por muy ridículo que pueda sonar, era describido como una pesa dorada. Cuando el Capitán intentó luchar contra el monstruo, la criatura le derrotó, y la persona que estaba controlando el avatar—un chico de unos veinte años bien sano— entró en un estado catatónico, se despertó unas horas después con pérdidas severas de memoria. Algunos informes más antiguos, describían incidentes similares—jugadores que se desmayaban o a veces incluso morían por las largas horas de juego. Por eso la CC Corp., seguía una regulación estricta contra la naturaleza adictiva de los juegos online. Aunque al final, cada jugador era responsable de sus acciones.

Sin embargo, esta situación podría causar que los jugadores entraran en pánico. Tenía que solucionar el problema cuanto antes mejor. Sin quererlo, tenía otra misión. El gato tendría que esperar.

Lo primero que me desconcertaba, era que el jugador, controlaba al monstruo, un monstruo que nunca había existido en The World. Aunque había algunos hechizos que te permitían invocar algunos monstruos, era criaturas muy específicas, pero eran criaturas que estaban muy vistas. Cosa que nos llevaba al segundo problema: la naturaleza del monstruo. Las características del monstruo no coincidían con ninguno que estuviera programado en The World. Era algo nuevo, totalmente único, lo que sólo podía significar una cosa… fuera lo que fuera—PC o NPC, o una IA Ambulante—era un programa ilegal.

Ahora parecía que tenía a un personaje ilegal controlando un programa ilegal. Genial. ¿Pero quien era el jugador que controlaba, Tsukasa o el monstruo pesa? ¿Y quién o qué era el bug que manipulaba al juego de esta manera?

Lycoris hablaba como un humano, aunque no era humana. Las apariencias engañan. Determinar las identidades reales sería trabajo difícil.

Fui hacia la Puerta del Caos y vi a un montón de Caballeros Carmesí buscando a Tsukasa. Los Caballeros Carmesí no tenían los mismos privilegios que los Caballeros de Cobalto. Sólo podían montar guardia en la Puerta del Caos a esperar si por casualidad aparecía Tsukasa. Yo tenía un plan diferente. En vez de esperar a ver si aparecía Tsukasa, iba a encontrarle.

. : 3 : .

Mi informe sobre el incidente Lycoris fue enviado a los altos cargos, pero omití muchos detalles, incluyendo mi última conversación con Lycoris y su lugar secreto.

El recuerdo de su cara mientras hablaba aun me perseguía.

“Pero mientras exista, Morganna continuará delatando mi escondite hasta que los Caballeros de Cobalto me encuentren y me borre. Pero ya se ha acabado. Me he dado por vencida.”

“¿Pero por qué?” pregunté.

“Soy el productor de un intento fallido. Debo morir. He fallado intentando realizar su sueño. Por eso, es hora de terminar.”

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pensando que había una conclusión mejor, una manera diferente de terminar el evento. Pero como en la vida real, no había un botón de reset. No podía revivir ese momento a la espera de conseguir un final más feliz.

Estaba reaccionado como si hubiera muerto en la vida real. De hecho, su muerte me había afectado más que la muerte de mi abuela hace unos años. ¿Me estaba volviendo loco?

Me estaba empezando a cuestionar todo: ¿Cuáles eran las reglas? ¿Qué era el sistema? ¿Cuál era el significado de mis encuentros con Lycoris? ¿Dónde estaba Dios? Lycoris intentó responderme la última pregunta.

“Morganna Mode Gone” “¿Qué?”

“Es el nombre de Dios, Albireo. Es lo que se esconde en el interior de The World, lo que Harald intentó crear. Dios existe. Dios te dio la Lanza Sagrada de Wotan y te envió un mensaje diciéndote donde estaba yo. Dios intentó borrarme.”

“Dios… ¿intentó borrarte?”

Parecía muy triste. “Es razón, soy una niña no deseada. Ni Dios me quiere.” “No lo entiendo.”

“Me estaba escondiendo de Morganna, no de ti.”

La conversación daba vueltas en mi cabeza mientras pensaba sobre la Lanza Divina de Wotan. Era un ítem diseñado para el debbug, diseñado para borrar a IA’s ambulantes. La obtuve durante la versión beta de The World. ¿Pero quién me proporcionó la lanza? Según Lycoris, Dios creó la lanza para proteger a The World.

Por Dios, ¿se refería a Harald Hoerwick? Él era el programador original del a versión beta de The World, una autoridad en la investigación de IA’s, y algo parecido a un genio.

Originalmente, los datos del juego de The World estaban guardados en el sistema Harald, un fichero caja negra al que Harald le puso un candado. Pocos sabían del archivo.

Realmente, sólo los que estaban fuertemente ligados al desarrollo del juego, sabían de su existencia. Cuando oí a hablar de él, tuve que firmar un contrato de confidencialidad.

A lo mejor los IA’s venían del sistema Harald, lo que significaría que Harald y Moganna serían los padres de Lycoris. ¿Pero entonces por qué querría Morganna borrar a su propia hija? ¿Le añadió Harald intencionadamente una idea contradictoria?

La cabeza me estaba dando vueltas de tanto pensar en que tipo de tecnología alquímica estaba intentando de desarrollar en The World. La única certeza que tenía, era que la lanza estaba hecha para proteger a The World, y como caballero, estaba obligado a ello—aunque significase borrar a Lycoris.

. : 4 : .

Cometas coloridas volaban en el cielo. En la cima de una montaña, Dun Loireag parecía que flotaba por encima de las nubes.

“Cuanto tiempo sin verte,” Dijo Hokuto mientras sonreía con el comando de “/smile”.

Hokuto era el único personaje, a parte de mí, que vio a Lycoris. A parte de algún e-mail ocasional, esta era la primera vez que nos veíamos después de que nos separamos en Hidden, Forbidden, Holy Ground.

“Me sorprendió que quisieras verme, Al.”

“Yo quería que vinieses con tu personaje principal.” “W.B. Yeats sintió que era Hokuto la que debía venir.” Farfullé. “Supongo que da igual, ya que sigues siendo tú.”

Hokuto estaba mucho más calmada que en nuestros pasados encuentros. Ahora que sabía su secreto, que ella era el poeta web W.B. Yeats, dejó de jugar como una novata.

“¿Tienes alguna información del gato o del Wavemaster Tsukasa?” “¿No pierdes el tiempo, eh?” se rió. “¿Ni un hola ni que tal?”

Suspiré. “Hola, ¿qué tal? Ahora se ya has dejado de jugar, dime lo que sepas.” “¿No has visto los foros? ¿No has visto lo que todo el mundo está preguntando?” “¿Qué?”

“Quieren saber como un personaje puede obtener la habilidad de poseer un monstruo. Eso es lo único que les importa—como hacer que nadie ha hecho antes. ¿Cómo pueden conseguir algo nuevo?”

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“Pero difícilmente ves a alguien que le importe que les pasó a los jugadores a los que derrotó. ¡Ahora eso es noticia!”

Hizo una pausa. “Bueno, no debería decir que a nadie le importa. Desde que derrotaron al Capitán, he oído que los actos criminales están proliferando.”

¿Proliferando? “¿Qué opinas sobre el problema?”

“Hablé con uno de mis contactos en los Caballeros Carmesí, Lady Subaru. Sabe del jugador que está detrás del Capitán en la vida real. Me dijo que no estaba tan mal como todo el mundo decía. Ya ha vuelto online intentando atrapar a Tskuasa. Supuestamente, los dos han hablado con un personaje que dice que puede contactar con Tsukasa.”

“¿Sí?”

Los Caballeros Carmesí no se habían molestado en informarme sobre esto. A lo mejor se lo estaban tomando como algo personal y querían solucionarlo por su cuenta. Puedo entender como se sienten, pero dudo que tengan alguna pista que les pueda ayudar.

“¿Cuál es el nombre del jugador?” Pregunté.

“No lo sé. Pero hace unos días, uno de los Caballeros Carmesí vio a Tsukasa durante su turno. Tsukasa pasó por la puerta y contactó con unos de los jugadores en el área.” “¿En el servidor de Dun Loireag?” pregunté, sorprendido. “¿Cómo?”

Lo que hizo Tsukasa, saltar de un servidor a otro, era imposible de hacer, lo que significaba que Tsukasa tenía algún tipo de poder sobre el servidor.

“No lo sé. Pero durante la conversación con este personaje, se mencionó un ítem. ¿Has oído a hablar de él?”

Hokuto lo escribió: Hokuto: Key of Twlight

“Eso es una falacia.” Murmuré.

“¡O sea que has oído a hablar de ello! Bueno, tu eres un super jugador de la versión beta de The World, no, ¿Al?”

Hokuto no sabía que era un administrador del sistema. O, como mínimo, si lo sabía, nunca lo había dicho. Era considerado tabú hacer preguntas de la vida real. Da igual lo cerca de alguien que estés de alguien en el ciberespacio, en el momento que dices de conoceros fuera, la relación se suele enfriar. Encima yo tenía algunas restricciones añadidas, ya que había normas de que los debuggers se encontraran con los jugadores, por lo que hacía lo posible por parecer distante.

Continuó, “Se dice que la Key of the Twligth, es un objeto que te ayuda a sobrepasar al sistema. Lo leí en la BBS Alemana. ¿Quieres que lo traduzca?”

“¿Puedes traducirlo?”

“Claro. Soy genial, ¿o no?” Podía notar que Hokuto estaba deleitándose detrás de su FMD. “No me interesan los falsos rumores.”

Desde el punto de vista de los usuarios, podría tener sentido que Tsukasa pudiera tener un ítem que sobrepasara al sistema. Pero la Llave del Crepúsculo era un mito. No había ningún ítem parecido en esta versión.

“¡Un administrador del sistema!” gritó Hokuto como loca. “¿Eh?” mi corazón se paró durante un segundo.

“La CC Corp., puede mandar a un administrador a buscar a alguien que esté conectado, ¿no? Y ellos tienen información personal de cada jugador. Si Tsukasa es un jugador trucado, entonces podrían restringirle el acceso.

“Cierto.”

“Pero si no lo han hecho ya, no debe de estar haciendo nada ilegal—aun. Entonces no es tan ilógico pensar que Tsukasa ha encontrado un ítem dentro del sistema. Da igual si se llama la Llave del Crepúsculo o lo que sea.”

Me rasqué la barbilla. “No es fácil restringir accesos y borrar cuentas. Son temas legales. La CC Corp. necesitaría evidencias de la violación de las reglas por parte de los usuarios. A lo mejor Tsukasa es un Player Killer y los Caballeros Carmesí se están tomando la revancha. La pregunta que importa es: ¿Cómo controla Tsukasa a un monstruo?”

“Empiezas a sonarme como un administrador del sistema.”

Sonreí incómodo. Esta mujer era curiosa, tenaz y demasiado lista. “Sí, bueno, tengo que irme. Gracias por la conversación.”

“¿Ya te vas? Pero si ya estás aquí. Vamos a hacer algo.” “No puedo. Estoy ocupado.”

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Era verdad; no podía quedarme y decirle lo mucho que me gustaría quedarme y conocer mejor a Hokuto.

“¡Sólo me has utilizado para sacarme información! ¡Eso no se hace!” Se enfadó Hokuto. La gran razón por la que quería hablar con Hokuto era porque conocía a Lycoris. En mi sano juicio, le hubiera contado como Lycoris se convirtió en un lirio. Quería contárselo a alguien que pudiera entender el significado de eso.

“Lycoris,” murmuré sin darme cuenta.

“¿Lyco?” preguntó Hokuto. “¿Qué pasa con ella?”

“Es muy curioso que eligiera convertirse en un lirio. Esa flor tan peculiar—floreciendo en otoño y mostrando sus hojas al sol del invierno. En primavera, mientras las otras flores florecen, ella muere sola.”

“Cuando era niña,” dijo Hokuto, “visité la tumba de mi familia que estaba en el campo durante el otoño. En el borde del arrozal, los lirios rojos florecían muy espesos, parecía una alfombra roja. Como eran tan bonitas, hice un gran ramo. Pero cuando volví a casa, mi abuela me dijo que me lavara las manos porque son venenosas.”

“No lo sabía.”

“Se dice que cuando ves a alguien que nunca más vas a ver, se forma un camino de lirios rojos.” Me preguntaba a quien iba a encontrarme en ese camino.

“¿Estás cansado?” me preguntó Hokuto. La miré. “¿Yo?”

“Sí, tu voz—pareces cansada.”

Supongo que lo estaba. Desde que empecé a trabajar en el quipo de desarrollo de de la versión japonesa, me pasé un montón de noches en vela y a veces sólo iba a casa los fines de semana.

“A lo mejor deberías descansar. ¿Tienes que trabajar mañana? No sé lo que haces para ganarte la vida, pero si puedes—deberías tomarte el día libre.”

“Gracias por preocuparte, pero estoy bien.” No podía decir nada sin cruzar la línea. Me desconecté.

. : 5 : .

Los administradores del sistema se conectaron en la sala online para los jefes, que se parecía a una oficina virtual en el ciberespacio. Desde aquí, los empleados de la CC Corp., los subcontratados, los GM, técnicos, los jugadores testers, y otro tipo de empleados se podían conectar y recibir instrucciones, en algunos casos, incluso sin salir de casa. Allí es donde conocí a Saki Shibayama. “He confirmado que Tsukasa se conecta desde una cuenta legal,” informó con voz de chat. Podría parecer raro hablar con voz de chat con una compañera, (que trabajaba conmigo en el mismo edificio y en la misma planta) pero para los administradores del sistema, The World era su lugar de trabajo.

Continuó, “Tsukasa ha estado conectado durante diez días seguidos. El jugador sigue activo.”

“Incluso los adictos a los juegos online, apagan sus ordenadores mientras duermen. Es posible que el password haya sido hackeado, dando paso a los hackers para modificar el sistema y ilegalmente usar el personajes.”

“Pero en ese caso, señor, ¿No informaría el usuario de que alguien ha tomado el control de su personaje? Sería raro que un usuario no informara del uso ilegal de su personaje durante tanto tiempo.”

Siempre que, por supuesto, siga vivo, pienso.

Si Tsukasa continuaba dando problemas, entonces los GM y los altos cargos considerarían cortar de raíz el tema del usuario de Tsukasa en la vida real.

“¿Qué está pasando en The World, señor?” “¿Qué quieres decir?”

“Están pasando muchas cosas ahora, como el PC gato, el monstruo, y el que lo controla. ¿Qué quiere decir?”

“Nuestro trabajo es averiguarlo.” Respiré hondo, recordándome a mi mismo que era sólo una novata. “Como administradores del sistema, podemos acceder a The World de maneras que otros usuarios no pueden, pero no tenemos un conocimiento completo de ello, como Dios lo haría. No somos omnipotentes.”

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Me aclaré la garganta. “Un número masivo de entradas se loguean cada día y se guardan temporalmente, sólo para ser eventualmente borrado. Sólo podemos ver los logs antiguos durante un periodo de tiempo determinado. Es imposible leer todos los logs guardados.”

“Por lo que tenemos que recopilar información para determinar como buscar por el montón de logs que tenemos.”

“Ahora lo pillas,” se lo dije de manera sarcástica. “Tenemos que reducirlo.”

“Es por eso que el trabajo en The World causa ojeras, dolor de cabeza, dolor de espalda, y simplemente nunca termina.”

“Señor Watarai, todo el mundo dice que trabaja mucho. Debería salir más y disfrutar más de su vida privada.”

Fruncí el ceño. “Centrémonos en el sujeto. Nuestro objetivo es contactar con Tsukasa. El método normal de leer los logs no funcionará, ya que está todo el rato conectado.”

“Lo que quiere decir que tiene que estar en algún lugar de The World ahora mismo…” “¿Eh?”

“Cuando buscas algo, no te centras solo en el objetivo; es demasiado pequeño. En otras palabras, no buscaremos a Tsukasa, buscaremos por todo The World.”

“No lo entiendo. “¿Qué deberíamos buscar? Hay miles, a veces millones de usuarios conectados al mismo tiempo.”

“Si utilizas un poco la mente y el análisis, lo demás es estadística.” Una pausa incómoda. “No le sigo.”

“Empezar a mirar por la gente que murió, especialmente aquellos que murieron por causas “inusuales”.”

“¿Inusuales?” preguntó.

“¿Qué hace Tsukasa con su monstruo?” “Mata a PC’s.”

“Poniendo por un momento de lado el motivo primario. El Caballero Carmesí derrotado tenía un alto nivel, pero el área donde le derrotaron—“¡Era un área de bajo nivel!”

“¡Exacto! Su personaje nunca moriría en un área como esa, por eso es una muerte inusual.” “¡Ya lo entiendo! No buscaré a Tsukasa, buscaré a las víctimas.”

“¡Exacto! Sigue al tren. Ahora, ve y hazlo.”

Aunque las noticias llegaron antes de lo que esperaba. . : 6 : .

Logueado como Albireo, corrí hacia lo alto de las paredes del castillo. Tenía que apresurarme. El asesino no estará por mucho tiempo en un mismo sitio.

Miré hacia arriba, pude ver la enorme luna a través de los agujeros entre las nubes. Pero por alguna razón, la luna parecía borrosa y distorsionada.

Tenía los ojos cansados y me dolía la cabeza. Mirar a la pantalla 3-D estabas siendo perjudicial. No podía enfocar. El doctor me dijo que tenía agotamiento y por eso la vista cansada. Supongo que son gajes del oficio.

Cerré mis ojos por un momento y me puse a pensar porque un administrador del sistema como yo, tenía que loguearse con un personaje para debuguear algo. En el mundo de la programación, carecía de sentido. ¿Incluyó Harald el debug como parte del sistema? ¿Por eso creó la Lanza Divina de Wotan? Mientras sostenga la Lanza Divina, tenía que aceptar el trabajo de debuguer como mi prioridad.

Pero las IAs ambulantes no estaban dañando al sistema. No rompían ninguna regla. Lycoris nunca daño al sistema. Fue el sistema lo que decidió cuando crearla y cuando destruirla. Los administradores del sistema, sólo mantienen a The World unido, se aseguran que las cosas pasen con normalidad, pero The World se rige por sus propias reglas.

No tenía tiempo para pensar en esto.

Cambié al punto de vista de tercera persona. Mi avatar, Albireo, ahora llevaba una malla plateada, la armadura oficial de los Caballeros de Cobalto.

Ladeé por toda la pared del castillo y escaneé el área. Aluciné de lo que vi.

En una pared por debajo de mi, había cuatro Longarms muertas. Juzgando por su equipamiento y sus armas, eran unas PKK de muy alto nivel, o Player Killer Killer, los que persiguen a los Player Killer. Intentaron derrotar a alguien, y a cambio, ese alguien las derrotó a ellas. Aun debía de estar cerca. Tenía que ser Tsukasa.

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La luz de la luna iluminó la vida y la muerte en un tenue resplandor plateado.

La pared era demasiado alta para saltarla. Cambié mi punto de vista a primera persona e hice zoom al Wavemaster gris para verle mejor. Entonces fue cuando le vi.

Flotando sobre él, había un extraño monstruo, como jugando, como un perro corriendo alrededor de su amo. ¡Realmente parecía una barra de hacer pesos! Era una barra central conectada con dos globos dorados. Volví mi atención hacia las chicas. Ya se debían haber desconectado. ¿Se habrían quedado inconscientes como el capitán de los Caballeros Carmesí?

Tsukasa se podía teletransportar cuando quisiera. No tenía mucho tiempo. Intenté buscar una ruta para acercarme a él, pero no había ninguna aparente. Finalmente, le llamé por su nombre. “¡Tsukasa!” grité.

Fui golpeado violentamente, mis ojos se cerraron de la impresión. Cuando los abrí, pude ver a Albireo contra la pared del castillo. ¿Pero cómo?

Me levanté y jadeé. Era Tsukasa y su monstruo. Se las ingeniaron para golpearme desde la distancia. Me di la vuelta y vi al tercer personaje en discordia, un gato humanoide con ropas divertidas, sus orejas le salían de su gorro. Parecía sacado del libro de un niño.

Haciendo una reverencia como un caballero, el gato se presentó así mismo. “Maha,” dijo tocándose los bigotes.

Los movimientos de Maha parecían muy reales, muy fluidos para el entorno. Mi intuición me dijo que se trataba de una IA ambulante.

“¿Le diste tú el monstruo a Tsukasa?” le pregunté. “No,” murmuró Maha, “No molestes a Tsukasa.”

No podía ver a Tsukasa desde donde estaba, y Maha me bloqueaba el paso. Mis manos, agarrando los controles, empezaban a sudar. “Debo detenerle.” “Demasiado peligroso,” advirtió Maha.

Por qué me advertiría del peligro un IA, especialmente si llevaba conmigo la Lanza Divina de Wotan. “Es mi trabajo.” Dije.

“¡Sí! Ser debugger es el trabajo de Albireo.” Dijo Maha.

Me entró un escalofrío. Maha conocía mi identidad. Entonces parecía lógico, que también supiera sobre Tsukasa y su monstruo.

“¿Por qué está Tsukasa constantemente conectado? ¿O es qué está forzado a estar online todo el tiempo?” Le pregunté a Maha.

Por ahora, la CC Corporation, le había restringido el acceso a Internet de Tsukasa, aunque estaba aun conectado. Eso no era normal; de alguna manera sobrepasaba al sistema.

“¿Cómo puede estar Tsukasa conectado si tiene el acceso restringido? ¿Cómo ocultaba su localización?” le grité a Maha.

“No molestes a Tsukasa.” Me advirtió Maha. “¿Por qué estás protegiendo a Tsukasa?” respondí.

Seleccioné a Maha con la punta de la Lanza Divina de Wotan. Al gato se le erizaron los pelos de la nuca como a un gato real.

“Respóndeme o te…”

Antes de que pudiera acabar de hablar, todas las imágenes de mi FMD se desfiguraban. Maha juntó sus manos para invocar algo, y tomó forma. ¡Era un monstruo con forma de barra de pesos!

Pero este era diferente del otro; este parecía una ameba transparente con una consistencia de metal líquido.

“¿Qué harás si no te dejo?” Preguntó Maha.

Podía decir que quería borrar a mi avatar Albireo. Estaba enfurecido. “¡Serás borrado!” grité, seleccionando al monstruo.

La criatura se retorció y aulló como una bestia. Salieron unas púas de su gelatinoso cuerpo y se acercaron a Albireo.

Rápidamente seleccioné “/delete” de la lista del menú de comando para debuguear y golpeé a la criatura. Mi avatar de piel oscura, no dudó en golpear con la lanza al cuerpo gelatinoso, pero en vez de reír, un haz de luz explotó, seguido de una lluvia de fragmentos metálicos que flotaban por el aire como copos de nieve.

Mi Lanza había desaparecido. ¡Utilizando uno de sus tentáculos, el monstruo había destruido la Lanza Divina de Wotan!

Miré a mí alrededor, pero todo se había fundido, incluso el escenario. The World giraba a mí alrededor, y se volvió blanco. Mientras caía, vi la luna roja transformándose en una flor, un lirio rojo.

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. : 7 : .

Abrí mis ojos para ver a Saki Shibayama mirándome. ¿Estaba llorando? “¡Señor Watarai! ¿Sabe dónde estamos?” Preguntó Saki.

El alto sonido de las sirenas me abordaba por todos los lados. Mientras intentaba girar la cabeza, pude distinguir con dificultad lo que parecían flashes de luz. Estaba en una ambulancia; un paramédico me miró las constantes vitales.

“¿Qué ha pasado?” gemí.

“¡Vi que te habías desmallado en tu escritorio!”

Hice un gran suspiro. “Esta es la tercera vez que estoy en una ambulancia.” “¿Eh?” preguntó.

Me notaba delirante.

“Trabaja demasiado, señor. Casi nunca deja su oficina y es muy posesivo con sus proyectos. Queremos ayudarle, pero usted nunca pide ayuda.” Consiguió decir Saki entre sollozos. Quería tranquilizarla, pero estaba atado a la camilla.

Intenté recordar lo que pasó, pero mis sinapsis estaban fritas. No podía juntar mi memoria. Acerqué a Saki hacia mi. “Tsukasa.”

“¿Eh?”

Murmuré para que la enfermera no pudiera oírme, “Continúa la vigilancia de Tsukasa. Pero no toméis contacto con él.”

“¿Qué quiere decir? ¿Se ha encontrado con Tsukasa?”

“Le daré los detalles a los altos cargos. Ellos se encargarán de hacer un plan.”

Me sentía con el cuerpo pesado. Sabía que si cerraba los ojos, caería en un sueño profundo y seguramente no me volvería a despertar. Entonces me acordé—la Lanza Divina de Wotan de Albireo, estaba destruida.

Se me había roto el corazón. Ya no sabía en que creer. ¿Estaba alguien manipulando el avatar de Tsukasa? Si era así, ¿quién? ¿Qué era ese monstruo en forma de pesa? ¿Qué era ese gato? ¿A quién estaba intentando proteger? Ya no lo sabía.

. : 8 : .

Aunque era primavera, el viento aun llevaba un último soplido del invierno. Mientras me arreglaba la bufanda, pasé por el lado de una chica que vestía con un abrigo rojo, cogiendo a su madre de la mano. Seguí caminando.

Encontré a Haruka Mizuhara esperándome en una cafetería, con un caramelo macchiato en una mano, y un libro extranjero en la otra. Miró por encima de su libro y me llamó por el nombre de mi avatar.

“¡Albireo!”

Al final iba a conocer a la mujer detrás de Hokuto. Era una traductora, un poco mayor que yo. Me di cuenta de que utilizaba un software para cambiar su voz y que sonara más joven cuando estaba online. Ese tipo de cosas era muy normal en The World.

Hablamos del pasado durante un rato hasta que dijo, “tu eras el Longarm con los ojos como estrellas. Equilibrabas la perspectiva de la CC Corp como administrador, con la perspectiva de un aventurero en The World.”

“Pero cuando conocí a Lycoris, las estrellas chocaron,” dije, casi sin pensar. “Todo acaba saliendo del equilibro. Incluso las estrellas binarias,” dijo Haruka.

“Como no podía aceptar el final del evento de Lycoris, no era capaz de jugar como siempre como Albireo,” expliqué.

“Por que la lanza de tu corazón se había roto.”

“Por eso murió Albireo.” Sorbí el café. Estaba un poco amargo. “La muerte en The World es la muerte de dos almas.”

Asentí con la cabeza. “Estuve pensando en el camino rojo de lirios rojos. Creo que ese es el camino que caminó Harald. Quería encontrarse con Emma Wielant, una mujer a la que conocía y nunca más volvería a ver. Por eso tejió el poema de Emma, el Epitafio del Crepúsculo, en un juego online. Así es como Harald se reencontró con Emma.”

“La muerte de Albireo también dejó huella en Hokuto,” dijo Haruka con suavidad. “¿De verdad?” pregunté.

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“Por supuesto que no. Va contra las reglas de la empresa.” Miré a través de la ventana a los árboles que florecían y suspiré. “Le he entregado una década entera de mi juventud al mundo online. Como creador, como administrador del sistema, y jugador, hice todo lo que pude. Y no me arrepiento.” “Bien. Y no deberías.”

“Acepto las consecuencias de mi fracaso. Después de todo, me ha llevado hasta aquí. Hasta ti.” Sonrió tímidamente. “Deberías saber que soy una traductora mediocre, y bastante pobre. No sé ni cocinar.”

“¿Eh?”

“No puedo cuidarte.” Rió Haruka.

Me ruboricé un poco. “Gracias, pero no tienes de que preocuparte. La CC Corp. paga bien, y no tengo tiempo de gastarme el sueldo, o sea que he ahorrado bastante. Hay un buen montón.” “¿Eso significa que no me necesitas?” rió tímidamente.

“Todo el mundo necesita alguien,” contesté. “Y tu eres la primera persona que descifró el significado que había detrás de las estrellas de mis ojos.”

Después de una larga hospitalización, dejé la CC Corp., diciendo que era por razones de salud, pero en realidad, los altos cargos me culparon por provocar el Incidente del Crepúsculo.

Cuando el Crepúsculo ocurrió, los Caballeros de Cobalto estaban desprevenidos para impedir el nacimiento de Aura, la IA definitiva.

Sólo había una última pregunta que aun me rondaba la cabeza, y tuve un montón de tiempo para pensar en ello mientras estaba en mi habitación del hospital: ¿Por qué se destruyó la Lanza Divina de Wotan? Después de todo, era un ítem especial de la versión beta, para borrar cualquier fallo en The World. Sólo podía especular, pero creo que hice lo impensable. Apunté mi lanza hacia su creador. Intenté debuguear lo que no puede ser destruido, Morganna, el Dios de The World.

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Kamui

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