REPÚBLICA ARGENTINA
V E R S I Ó N T A Q U I G R Á F I C A
C Á M A R A D E S E N A D O R E S D E L A N A C I Ó N
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón Illia – H. Senado de la Nación
8 de junio de 2016
Presidencia del señor senador Julio César Cleto Cobos
PUBLIC AC IÓN DE LA D IRECC IÓN GENER AL DE TAQU ÍGRAFOS
–En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Salón Arturo Illia del H. Senado de la Nación, a las 12 y 18 del miércoles 8 de junio de 2016:
Sr. Presidente (Cobos).- Habida cuenta que estamos transitando una situación particular, porque hay una misión importante en la OIT, y de que estamos próximos a la sesión; quiero para los señores senadores y las señoras senadoras que están presentes y en respeto al horario, dar comienzo a la reunión.
Nos acompañan, para el primer punto de tratamiento de la Comisión, funcionarios de Cancillería y de la Secretaría de Ambiente. Habida cuenta que el primer tema tiene que ver con el aval legislativo que necesita el acuerdo que se firmó en la sede de la ONU en Nueva York, pero fue acordado en París. Se trata del Protocolo de Cambio Climático. Es un nuevo acuerdo muy interesante según me hacían ver en una charla previa que tuvimos con los funcionarios que me acompañan.
Les voy a dar la oportunidad para que lo mismo que me han expresado a mí hace breves minutos, se lo puedan contar a ustedes. Germán Proffen nos acompaña por Cancillería, junto con Pilar Bueno. Y, por la Subsecretaría de Ambiente, está Romina Piana.
Los temas están relacionados. Es bastante interesante la propuesta que hay. Se diferencia de otros acuerdos que se han logrado. Y la necesidad de afrontar con prudencia y rigor científico esto que no deja de ser un problema para la humanidad, donde ya se ha demostrado que la temperatura aumentó. Ustedes habrán visto lo que padecemos en cada una de las regiones experimentando ya indicios de lo que el cambio climático representa.
Es un tema más que interesante y nosotros, como país en desarrollo, tenemos mucho por hacer. Sobre todo, no cometer los errores que han cometido los países desarrollados.
Le dejo la palabra a la gente de Cancillería que va a dar el marco global y, después, a Pilar que nos explicará lo que representa desde el punto de vista ambiental.
Luego, quedan dispuestos a las inquietudes que los señores senadores tengan.
Tiene la palabra Germán Proffen.
Sr. Proffen.- Muchas gracias, señor senador. Buenos días, señores senadores y asesores.
Nos han pedido venir a esta reunión para dar nuestro punto de vista sobre la necesidad de una pronta ratificación el Acuerdo de París.
El Acuerdo de París es un acuerdo de implementación de la Convención Marco de las Naciones Unidas de Cambio Climático del año 1992, que la Argentina ha firmado y ratificado. Es un segundo intento de implementar este acuerdo marco. El primer intento fue el Protocolo de Kioto, en cuya negociación la Argentina tuvo un rol sumamente activo. El embajador Estrada Oyuela fue quien dirigió las negociaciones que terminaron en la aprobación del Protocolo de Kioto.
Este nuevo acuerdo es un segundo acuerdo de implementación que tiene otro enfoque. El enfoque del Protocolo de Kioto era un enfoque top down, que mantenía el esquema dual de la Convención Marco de las Naciones Unidas de Cambio Climático.
¿Qué dice esta Convención Marco? Dice que para enfrentar el problema del cambio climático, aquellos países que generaron el problema, los países desarrollados, tienen que asumir el liderazgo en la reducción de emisiones y tienen que ayudar a que
los países en desarrollo puedan llevar adelante su proceso de desarrollo en lo posible utilizando otras formas de energía con menores emisiones. Para lo cual, debía haber una transferencia de tecnología, un financiamiento y un esfuerzo en materia de construcción de capacidades para posibilitar que los países en desarrollo pudiéramos desarrollarnos utilizando energías limpias, en lo posible.
Lamentablemente, fue poco lo que se logró en todos estos años. Por eso, estamos en la situación en que estamos. ¿En qué situación estamos? Estamos en una situación en la que la temperatura global aumentó un grado centígrado con respecto a los niveles preindustriales.
El IPCC, que es el Intergovernmental Panel onClimateChange, dice que si la temperatura global aumenta más allá de 1.5 o 2 grados, con respecto a los niveles preindustriales, nos encontraríamos en una situación de catástrofe, donde la adaptación al cambio climático ya no resultaría posible.
Ustedes ven ya, en este momento, con solo un grado cómo han aumentado las inundaciones, las lluvias torrenciales, los huracanes. Hay zonas mucho más afectadas que la Argentina. Por ejemplo, istmo centroamericano, donde realmente padecen de una forma mucho más grave este fenómeno del calentamiento global.
Por este motivo, realmente hay que actuar, y tenemos que actuar todos. Toda la humanidad debe actuar.
Vuelvo al Protocolo de Kioto. El Protocolo de Kioto como acuerdo de implementación de la convención marco, decía que los países desarrollados tenían que tomar el liderazgo de la reducción de emisiones y proveer los medios de implementación en los países en desarrollo;y distribuían este esfuerzo de mitigación que había que realizar entre los países desarrollados. Los países en desarrollo solamente tenían que contribuir en la medida que recibieran financiamiento, transferencia de tecnología y ayuda para la construcción de capacidades.
Este esquema del Protocolo de Kioto no dio resultado, no porque el protocolo no fuera bueno, porque fue un excelente acuerdo de implementación de la convención, sino por la falta de ambición de los países desarrollados que no contribuyeron como hubieran debido contribuir para que esto fuera exitoso.
En particular, después de haber acordado en Kioto este protocolo,Estados Unidos se retira y no lo firma. Entonces, faltaba uno de los grandes emisores.Estados Unidos lo que decía era por qué tenía que firmar un protocolo y comprometerse.Esto eraen la presidencia de George Bush que había ganado por muy poco; en realidad tenía más votos Gore que Bush, pero por la forma del sistema electoral había ganado Bush.Bush no lo firma y dice por qué tiene Estados Unidos que asumir este compromiso cuando otros grandes emisores como China,que emiten hoy igual o más que nosotros, no están haciendo nada.
Entonces, se inicia un nuevo proceso negociador. Se inicia en Bali en 2007 ydesemboca en Durban en el 2011,con la Plataforma de Durban para una acción reforzada.A partir de lo cual se inicia un proceso de negociación que desemboca en lo que es el Acuerdo de París.
El Acuerdo de París tiene una aproximación distinta a la que tenía el Protocolo de Kioto. El Protocolo de Kioto era el esquema dual que prevé la convención; o sea, los países desarrollados aportan y hacen reducciones, y los países en desarrollo solamente contribuyen en la medida que reciben medios de implementación. Este nuevo acuerdo–
el Acuerdo de París–es un acuerdo que no tiene esta aproximación topdown sino bottom up; o sea, cada uno debe aportar en la medida de sus posibilidades.
Entonces, se empieza un proceso de negociación que tiene en cuenta los parámetros y todos los elementos de la convención marco. Vale decir que tiene en cuenta el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, según el cual no todos tenemos la misma responsabilidad, pero lo operacionaliza de manera distinta con respecto a cada uno de los elementos.
Esto por ahora puede parecer chino básico, pero voy a tratar de explicarlo de la siguiente manera: el acuerdo marco de cambios climáticos tiene varios elementos: un elemento que es la mitigación; otro elemento que es la adaptación al cambio climático, o sea a los defectos que ya estamos sufriendo; tiene los medios de la implementación para poder hacer las acciones de mitigación y adaptación; y, finalmente, tiene un marco de transparencia para poder ver qué es lo que está haciendo cada uno para contribuir a esta meta global de reducción de emisiones. Cómo este acuerdo de responsabilidades comunes pero diferenciadas se operacionaliza de manera distinta con respecto a cada uno de los elementos. Quiere decir que en mitigación no tenemos ya esa división en blanco y negro entre países desarrollados que tenían que hacer reducciones, y países en desarrollo que sólo las hacían si recibían un aporte; sino que ahora tenemos un esquema donde los países desarrollados deben seguir ejerciendo su liderazgo en la reducción de emisiones, pero los países en desarrollo tienen que incluir en sus contribuciones, nacionalmente determinadas, un elemento incondicional en materia de mitigación. ¿Qué quiere decir? Todos tenemos que hacer algún esfuerzo más allá de que recibamos o no financiamiento, salvo los países extremadamente pobres.
Entonces, esta es la forma en la que se operacionaliza la diferenciación con respecto a la mitigación.
Con respecto a los medios de implementación, básicamente se mantiene el esquema de la convención marco, en el sentido de que los que tienen la obligación de proveer los medios de implementación son los países desarrollados, aunque los países en desarrollo pueden–si quieren– voluntariamente realizar un aporte, pero no es una obligación.
Finalmente, en la transparencia la idea es ir hacia un marco unificado de transparencia, de manera que todos en el largo o mediano plazo tengamos que reportar e informar de la misma manera; pero este es un tema que todavía está en negociación.
Este es el esquema general y ahora le cedería la palabra a Pilar para que explique algunos aspectos adicionales que me parecen importantes. Antes quiero decir que obviamente la situación global que estamos atravesando requiere una pronta entrada en vigor de este acuerdo.Para ello es necesaria la ratificación por parte de la Argentina. La Argentina espera poder cumplir con esto y espero que ustedes después de estudiar los antecedentes y el acuerdo que hemos logrado, lleguen a la misma conclusión. Lo que podemos decir es que Argentina siempre ha tenido un importante compromiso con el tema del cambio climático. Les decía que en el Protocolo de Kioto tuvimos un rol muy importante y también, con respecto a este acuerdo, hemos hecho una negociación que, a nuestro entender, ha protegido los intereses argentinos. Pero por encima del interés argentino, por supuesto, hay un interés del mundo, un interés de cada uno de los ciudadanos, que es tener un mundo donde sea posible vivir.
Sra. Bueno.- Muchas gracias senador y muchas gracias ministro por cederme la palabra. Buenos días a todos y a todas.
Quiero daralgunos datos complementarios para poder apoyar este proceso que consideramos esencial por parte de ustedes, justamente, para avanzar hacia la pronta entrada en vigor del Acuerdo de París. Este acuerdo tal como el ministro establecía,
nosotros consideramos que es un acuerdo superador de las instancias anteriores de implementación, en particular del Protocolo de Kioto. La convención es un documento que, tal como lo plantea su nombre,es como un paraguas y este paraguas nos sigue protegiendo como países en desarrollo en términos tanto de las responsabilidades diferenciadas, pero también de otros principios relevantes del derecho internacional ambiental. Y nos protege en el sentido de comprender la necesidad de actuar en mitigación y adaptación. Es decir, reducir emisiones, pero también adaptarnos a los efectos adversos del cambio climático, pero comprendiendo las diferentes circunstancias de los países.Consideramos que esto era esencial en 1992 y sigue siendo esencial hoy.
El Protocolo de Kioto, a diferencia del Acuerdo de París,era un documento de mitigación; es decir,era un documento que se centraba en reducir emisiones, que establecía un porcentaje para los países desarrollados de reducir aproximadamente entre un 5 y 5,2 por ciento. O sea que no era muy ambicioso en términos de ese porcentaje. Y a pesar deser muy ambicioso, como ya se mencionó, no se alcanzó debidamente por diversos motivos de conocimiento y de política internacional.
Entonces, justamente en este proceso nuevo de negociación, reconocemos falencias de este documento. También reconocemos las nuevas circunstancias internacionales y que hay nuevos grandes emisores y que hay emisores medianos que también tenemos que hacer nuestros esfuerzos, pero todo esto en un contexto en el cual se sigue reconociendo las diferentes responsabilidades y capacidades de los países, este acuerdo, consideramos que nos permite reconocer esas circunstancias a través de todos estos elementos que mencionaba el ministro. Es decir que la mayor fortaleza del Acuerdo de París es que no es solo de mitigación a pesar de que la mitigación es esencial y se establece una meta global que es que la temperatura no traspase los 2 grados centígrados y, si es posible, 1,5 respecto de los niveles industriales, pero el propio propósito, establecido en el artículo 2 y el resto del articulado, manifiesta otras acciones que todos los países tenemos que llevar adelante en función de nuestras capacidades y responsabilidades diferenciadas.
En ese sentido, la adaptación se vuelve un elemento de paridad política con la mitigación lo cual, para los países en desarrollo fue y es muy importante. Las delegaciones argentinas que hemos participado en París y que seguimos negociando este proceso consideramos que la adaptación es esencial, justamente en función de los efectos adversos que ya estamos evidenciando en las distintas regiones de nuestro país y que se van a incrementar. Entonces, en función de ese incremento necesitamos una acción y esa acción es tanto un esfuerzo doméstico, o sea que nuestro país tiene que desarrollar planes de adaptación, pero también necesitamos un apoyo. Ese apoyo tiene que ver con esas responsabilidades históricas y diferenciadas y, en ese sentido, nos comprometemos a generar acciones de reducción que son nacionalmente determinadas;
o sea somos nosotros a través del instrumento nuevo que se llama “Contribuciones nacionales” que decimos cuánto y cómo lo vamos a hacer. A su vez, a través del Acuerdo de París, seguimos teniendo el instrumento del financiamiento de la tecnología, tanto en términos de tecnología, como en términos de desarrollo interno que, para la Argentina, es muy importante, incluso muchas veces más relevante que la transferencia en sí misma y la construcción de capacidades para poder hacer frente a esos defectos en términos de reducir emisiones y también de adaptarnos.
Entonces, consideramos que este acuerdo es superador, sin dudas que puede ser más ambicioso, claro que sí, pero ustedes saben que, políticamente, en función de las 197 partes que hoy componen la convención marco de Naciones Unidas, tenemos
distintos intereses, distintas capacidades y es necesario articular esos intereses y este es el mejor resultado que pudimos obtener el 12 de diciembre. Entonces, nuestra posición aquí es defender lo positivo de ese resultado, buscar que la Argentina se pueda sumar lo antes posible a la ratificación y, de este modo, también una cuestión relevante para decirles es que una pronta entrada en vigor podría ser incluso el año que viene; no se sabe cuál es el momento y es en función de la cantidad de Estados que puedan ratificar.
Esto nos permitiría a nivel internacional poder actuar de un modo reforzado. O sea que esto que nos comprometimos en París no sea algo que recién a partir de 2020, que era la fecha original que se había pensado, se empiece a actuar, si no que se empiece a actuar ya. Si es posible, el año que viene. En términos de este acuerdo. Es importante que la Argentina se sume a este compromiso global para alcanzar el objetivo.
Queremos recalcar que el acuerdo está compuesto por todas estas partes.
Cuando ustedes puedan revisar el artículo 2 del acuerdo van a analizar que tenemos tanto la meta de de temperatura, de reducción de emisiones, y pero también tenemos la capacidad adaptativa, la necesidad de reducir vulnerabilidades, la producción de alimentos a nivel global, que sabemos que es algo muy importante para la Argentina, y reproduce el propio objetivo de la convención marco en su artículo 2. Y los flujos financieros necesarios a nivel internacional para poder ayudar especialmente a los países en desarrollo como el nuestro que requerimos esos flujos para poder incrementar nuestra ambición en mitigación y adaptación. Muchas gracias.
Sr. Presidente.- Tiene la palabra la subsecretaria de medio ambiente, licenciada Romina Piana.
Sra. Piana.- Muchas gracias, buenos días a todos.
No puedo agregar demasiado a lo que ha dicho Cancillería respecto de la ratificación. Lo que quiero comentar es que desde el Ministerio de Ambiente se está trabajando en el gabinete nacional de cambio climático con todos los ministerios involucrados en la adopción de políticas y medidas de cambio climático para poder contribuir a este acuerdo a nivel nacional. Creo que ya está todo dicho.
Sr. Presidente.- Tiene la palabra el señor senador Pino Solanas.
Sr. Solanas.- Muchas gracias por la información que traen. A mí me gustaría que la ampliaran un poco más. Por ejemplo: ¿Cuáles son las medidas concretas?
Yo estuvo en la COP, hasta 48 horas antes de que finalizara, la Argentina había presentado algo que se ganó el premio, o la distinción, a uno de los peores proyectos presentados, porque lejos de plantear la reducción, se disparaba.
Nosotros presentamos, junto con otros más de 60 países –no conjuntamente−
pero hubo un movimiento paralelo, un proyecto muy concreto que es comprometernos a que de acá al año 2050 pudiéramos producir el ciento por ciento de la energía eléctrica con energías renovables. Esto dicho así parece un proyecto muy grande, muy trabajado con pautas de acá al año 20, al 30, al año 40 y al año 50; en fin, es un proyecto con una batería de medidas de tipo beneficios impositivos y una batería de medidas facilitando la producción de las energías renovables.
Quisiera conocer exactamente, como además eso tocó el 12, pero el 10 hubo un cambio de gobierno, así que no conozco exactamente cuál es la posición del gobierno. A mí me encantaría, si ustedes pueden, avanzar un poco más. La Argentina va a estar a la saga o la Argentina va a ser protagonista en esta tragedia que es el cambio climático.
Sr. Presidente.- Tiene la palabra el señor Proffen.
Sr. Proffen.-Señor senador Pino Solanas, recuerdo que tuve el gusto de estar con usted sentado en una mesa en un café en París en vísperas de la aprobación y lo escuchaba
con mucha atención cuando usted nos contaba esto de las posibilidades de generar la energía renovable y reemplazar toda la energía de combustibles fósiles por renovables en la Argentina.
La verdad que lo escuchaba con mucha simpatía y creo que le puedo decir que gracias a que tenemos este acuerdo firmado estamos en una situación donde no sé si el ciento por ciento, pero una gran parte de nuestra energía la vamos a poder producir de esa manera porque creo que este acuerdo de implementación del acuerdo marco, que es el Acuerdo de París, ofrece muchas posibilidades.
En ese sentido, creo que esta es una buena posibilidad. Además, el hoy ministro de Energía Aranguren había escrito, antes de ser ministro, en el Cronista Comercial que era más factible o más económicamente conveniente, por lo menos, producir energías renovables en la Patagonia con el viento que resucitar a la vaca muerta. No sé si eso es cierto, pero le cito nomás lo que decía el hoy ministro de Energía.
Respecto de su pregunta sobre el cambio de posición y sobre cómo se negoció:
creo que la posición de la Argentina siempre, desde el año 92 hasta la fecha, de hacer el mayor esfuerzo posible, por lo menos le hablo del nivel de Cancillería de involucrarse constructivamente en las negociaciones de cambio climático.
Ahora, cuando uno va a una negociación va con posiciones de máxima, pero tengo que poder ceder algo en alguna negociación.
Entonces, cuando tenemos que comprar un departamento hago una oferta inicial más baja que la que estoy dispuesto a hacer en un momento futuro, cuando la negociación se acerca a su fin Este es un aspecto. El otro aspecto era la incertidumbre que todos teníamos de cómo iba a cerrar este acuerdo, porque es un acuerdo multilateral en el cual intervinieron 197 partes.
Entonces, si nos referimos a la presentación de una contribución nacionalmente determinada, que quizás no tenía el grado de ambición que hubiera sido deseable –lo pongo en condicional–, tenemos que ver también que había un principio precautorio de decir: “Yo no sé en qué va a terminar esta negociación”. Es decir, si la negociación va a contemplar los medios de implementación, si la negociación va a contemplar las necesidades de adaptación de las partes, si la negociación va a lograr que insertemos en el acuerdo la importancia de la producción de alimentos y si la diferenciación va a ser implementada de manera tal que nosotros como países en desarrollo podamos acompañar este proceso.
Sr. Presidente.- Creo que sería importante, para darle una respuesta más amplia al senador Solanas, que hablaran acerca de esta contribución condicionada y no condicionada porque mucho dependerá del cumplimiento de esas metas, no solo de Argentina sino lo que se reciba en innovación.
Como sé que el senador Solanas es un defensor del medioambiente y de todo tipo de energías renovables –al igual que yo, que soy ingeniero–, recuerdo que en la década de los setenta la matriz energética en materia de generación eléctrica llegaba al 70 por ciento a base de energía hidráulica y la energía térmica no llegaba al 30 por ciento. Ahora ese valor está invertido. Es decir que haciendo esfuerzos y utilizando no sólo la energía hidráulica sino también la energía eólica y la solar seguramente podremos llegar a las metas que dicen. Creo que el tema climático está condicionando no solo la posibilidad de catástrofes, sino también todo lo que concierne a los cultivos, porque se tiene que ir repensando y adaptando. Por eso es muy importante lo que se hablaba de la adaptación.
También es importante saber que doce ministerios del gobierno están trabajando
en este tema. Ayer, con Ángel, tuvimos la oportunidad de escuchar al ministro de Producción, Francisco Cabrera, que hacía referencia justamente a una de las secretarías, que es la de Transformación Productiva.
En ese sentido, me parece que entre todos los países se deben fijar metas y, particularmente, la Argentina tiene que fijarse una meta. A veces, esta meta estará supeditada según las posibilidades de apoyo que reciban los países en vías de desarrollo, pero está el compromiso de los países desarrollados para que no se cometan los errores que cometieron ellos.
Tiene la palabra el senador Solanas.
Sr. Solanas.- Muchas gracias, Julio.
Independientemente de las posiciones de poder y de las negociaciones, que por cierto como cualquier negociación es un proceso de y da y vuelta –todo esto lo sabemos–, el problema es cuáles son las decisiones que toma la Argentina para procesar su propia energía.
Yo me he cansado en este recinto de plantear el tema. Desde que inicié en esta Cámara presenté proyectos de ley para el desarrollo de todas las energías, particularmente de las energías renovables. Anuncié el fracaso de Vaca Muerta, y me tomaron para la chacota. Era inviable Vaca Muerta por el hecho de que Vaca Muerta es costosísimo. Se necesita un piso de 80 dólares por barril para que sea rentable; si no, no vienen las inversiones. Y para conseguir eso, la expresidenta y su “gran ministro de Economía” cometieron la locura de aumentar el precio del barril del petróleo interno de 47 a 75 dólares, sin darse cuenta que con eso aumentaba el costo industrial de la Argentina y que ese era un disparador de la inflación.
Hoy todavía, Julio, estamos permitiendo un subsidio monumental que hace que los consumidores paguen un precio mucho más caro del precio de barril que lo que vale en el mercado internacional. Ahora está 50, pero hace pocos meses estaba a 28 o 30 dólares. Es más, en estos años las petroleras han recibido 7.000, 8.000 o 9.000 millones de dólares de subsidios directos por los que sacamos el automóvil, el camión, el tractor o lo que sea; es decir, los que consumimos combustibles. No se quiso oír esto.
La ecuación es muy simple, están hechos todos los análisis. ¿Cuánto vale el kilovatio producido en cada una de las energías? Indudablemente, la Argentina tiene un potencial monumental en energías renovables, con una Puna de Atacama donde la energía solar que llega por metro cuadrado es, junto con el desierto del Sahara, de las mayores del planeta, teniendo sales y sodio, pudiendo tener fábricas espejadas de producción de energía térmica para almacenarlo en la noche.
Sin ir más lejos, Uruguay financia el 70 por ciento de su energía eléctrica con energía eólica y solar. Acá no ha habido ningún proyecto de nada. Todos enganchados en la quimera de oro de la nueva Arabia Saudita, que era Vaca Muerta. Un disparate. Y desinformando a la población. Hay que tener buena fe, porque una cosa es tener reservorios o yacimientos poderosos abajo y otra cosa es tener reservas. Técnicamente hablando, la reserva es aquello que se puede producir y produce rentabilidad, porque los mayores reservorios de petróleo están en los mares, en los océanos, en la Antártida, en el Ártico y es inviable sacarlo. Es carísimo. El día que el petróleo valga 150 dólares, a lo mejor, estén todos produciendo allí, pero es inviable. Entonces, la ecuación económica es fundamental. Nadie se va a meter en algo que no vaya a resultar.
Cuando hay decisión, se planifica. La Argentina hizo cosas monumentales que eran inviables. En este país se construyó en menos de dos años el gasoducto más largo del mundo en su tiempo, de 1.700 kilómetros, que iba de Comodoro Rivadavia a
Buenos Aires. Yo fui secretario del ingeniero Canessa no en esa época sino cuando llegó a Gas del Estado en el 58, con Frondizi. Todo era cuestión de planificación y voluntad de hacer.
Entonces, lo que nosotros esperamos del gobierno nacional es la voluntad, cuál es el proyecto y el plan. Nosotros presentamos uno. Puede ser discutible, pero no es que lanzamos la utopía de que estamos en los años cincuenta. No, lo hacemos con metas totalmente realizables y progresivas. Para aumentar la producción de energía eólica propusimos un proyecto, que en este momento no lo tengo pero que está presentado hace meses, pero no se trata. No lo tratan las comisiones, lo patean para el costado.
Muchas gracias.
Sr. Presidente.- Adelante, señora Piana.
Sra. Piana.- En este sentido, yo solo quería agregar, al menos desde el Ministerio de Ambiente y desde mi lugar, que soy muy optimista en la medida que este gabinete nacional a nivel ministerial no es menor. El tratamiento de este tipo de medidas y el hecho de que doce ministros se junten para hablar de cuestiones de cambio climático no se había visto nunca en el país. Sí se había trabajado en lo que fue el Comité Gubernamental de Cambio Climático, que no tenía una representación mayor a director.
Con lo cual, creo que vamos por el buen camino. Al menos, en estos meses el hecho de haber logrado que se empiece a reunir un gabinete de ministros y que solo hablen de cambio climático para mí es una buena señal.
- El señor senador Solanas realiza manifestaciones fuera delalcance del micrófono.
Sr. Presidente.- Senadora...
Sra. Boyadjian.- Buenos días y gracias por estar dentro de nuestra comisión.
Coincido totalmente con el senador Pino Solanas. Yo creo que hay que actuar urgentemente, porque en el cambio climático nos exceden las situaciones y creo que los países hoy tienen toda la voluntad para hacerlo.
Pero concretamente en nuestro país sabemos que, más allá de la voluntad, hay que actuar, y con los presupuestos adecuados. El otro día se lo manifestaba al ministro de Energía, el señor Aranguren, y como senadora de la provincia patagónica de Tierra del Fuego le planteaba que, al no estar dentro del interconectado nacional, nuestras turbinas andan a gas y todo se encarece muchísimo. Y tenemos un recurso natural como el viento, lo cual puede generar energía eólica, como sucede en el norte con la energía solar. Creo que hay un buen capital en ese sentido.
Pero para adaptar nuestras medidas a nivel nacional, ¿con qué presupuestos contamos dentro de la Secretaría de Ambiente y cuáles son los objetivos para llevar adelante este acuerdo, por lo menos, en el corto plazo?
Sra. Piana.- Respecto del trabajo que se está haciendo a nivel nacional con las provincias, el COFEMA es parte de este gabinete nacional en cambio climático. El presupuesto que se asigna a las acciones que va a tomar el gabinete todavía no está claro. El gabinete está en formación.
Lo que sí se está haciendo desde el Ministerio de Ambiente es trabajar a través del COFEMA en los puntos focales de cambio climático de cada una de las provincias, tanto para identificar las medidas de mitigación como las de adaptación que son necesarias. Para eso se han tenido ya en el último mes dos reuniones con el COFEMA y con los representantes de COFEMA para ver cuáles eran sus necesidades y la manera en que el ministerio podía ayudar al respecto.
Entiendo que esta progresión va a ir creciendo; o sea, la idea es tener una de
estas reuniones por mes con todas las provincias y con los representantes que sean necesarios, tanto del sector científico-académico como de la sociedad civil, tanto nacional como provincial, que aporten a este proceso que tiene que ver con la adopción de medidas y políticas tanto de mitigación como de adaptación.
Sra. Boyadjian.- ¿Y los presupuestos con los que hoy cuentan?
Sra. Piana.- En realidad, el Ministerio de Ambiente tiene un presupuesto no asignado al gabinete nacional de cambio climático, porque está en conformación el gabinete. De hecho, es un proyecto de ley. Pero se espera que cuente con presupuesto. No va a ser del Ministerio, porque este gabinete está conformado en la Jefatura de Gabinete de Ministros, con lo cual se eleva el nivel político, que era lo que se necesitaba para el tratamiento de este tema.
Sr. Presidente.- Claro. Son 12 los ministerios que están trabajando y, seguramente, de ahí vendrá el esfuerzo en cada uno de los ministerios.
Pilar: ¿querés decir algo?
Sra. Bueno.- Muchas gracias, senador.
Retomando la pregunta del senador Solanas y también la de usted, quería hacer una aclaración que quizá puede parecer obvia, pero me parece que también puede ser esclarecedora.
Hay una diferencia relevante en lo que hace a las acciones domésticas y el compromiso internacional. Entonces, en este acuerdo en particular, tanto los gobiernos que se sucedieron como el nuevo gobierno han participado activamente en un proceso de negociación.
Se presentó el año pasado una contribución –en respuesta a la pregunta del senador, también–. Esa contribución tiene dos elementos. Se tomó el modelo, por ejemplo, mexicano, que es el de estos dos elementos. Es decir, nosotros, incondicionalmente, vamos a reducir un 15 por ciento nuestras emisiones entre los años 2020 y 2030, en términos de proyección, o sea, de lo que se llama el BAU, el escenario business as usuall. O sea, si seguimos tal como estábamos; si la producción sigue igual, si todo sigue igual, bajo esas condiciones se van a reducir un 15 por ciento nuestras emisiones.
¿Qué significa incondicional? Con nuestro propios presupuestos, con nuestros propios medios; o sea, sin ayuda de nadie. Ahora, si recibimos apoyo de otros países en términos de financiamiento, tecnología y construcción de capacidades, podemos llevar esa ambición de un 15 a un 30 por ciento.
Eso fue lo que se definió el año pasado, no solamente desde la entonces Secretaría de Ambiente, sino también con los ministerios que trabajaron en conjunto para generar esa contribución.
Ahora bien, ahora se está trabajando por incrementar la ambición de esa contribución. Y para poder ser serios en ese proceso de incrementar las ambición se están haciendo los análisis técnicos necesarios. Por supuesto, este nuevo gabinete tendrá un rol central en ese proceso.
Ahora, eso alude a nuestra acción internacional concreta. Eso no quita que la Argentina tenga –lo digo como científica, en este caso– una acción de política pública en mitigación y adaptación que sea más ambiciosa. O sea, ojalá podamos llevar –creo que algunos de los anuncios que se hicieron pueden ser auspiciosos en este sentido, y ojalá que los anuncios continúen– nuestra matriz a incremento de renovables, no solamente en términos de mitigación, sino también de adaptación, tal como venimos diciendo.
Es importante ver que el plano nacional y el internacional están absolutamente vinculados, sin dudas, pero que la Argentina puede hacer muchísimo y debe hacer muchísimo en el plano nacional. Y esto va a tener un impacto en el plano internacional, pero no tiene que ser directo, porque eso no significa automáticamente un compromiso, por ejemplo, en términos de adaptación. O sea, no es un compromiso internacional adaptarnos al cambio climático, pero sí es un compromiso que tenemos con nuestra población.
Entonces, me parece una aclaración relevante.
Sr. Presidente.-¿Alguna inquietud?
- No se realizan manifestaciones.
Sr. Presidente.- Los liberamos. Muchísimas gracias por la presencia.
- Se retiran los invitados.
Sr. Presidente.- Están en el temario de la comisión temas que están verdaderamente acordados. Este es uno de los temas importantes; creo que el central, por todo lo que hemos escuchado. Después, hay proyectos de declaración, de resolución y de comunicación del senador Rozas, del senador Perotti, de la senadora Pilatti... Hay un proyecto mío que está vinculado al beneplácito, nada más, sobre este tema.
Si a ustedes les parece, en virtud del acuerdo del temario, podríamos, junto con la versión taquigráfica, hacerlos circular para la firma, a los efectos de no detener el funcionamiento de la comisión y del Senado.
Juan Manuel: ¿estamos de acuerdo?
Sr. Abal Medina.- Sí.
Sr. Presidente.- Procedemos a firmar los temas que están y circulamos estos.
- Así se hace.
Sr. Presidente.- Muchas gracias.
- Se da por finalizada la reunión a las 13 y 2.