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Manual Rescate Vertical

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Academic year: 2021

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MANUAL DE RESCATE

VERTICAL

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El Centro Nacional de Capacitación de la Cruz Roja Ecuatoriana

desea expresar sus sentimientos de gratitud a las personas que

hicieron posible la realización de este manual.

Autor

TEM-USER Edison Guevara

Supervisión y Control

TEM-USER Edison Guevara

Edición, fotografía, diseño,

producción y realización general

TEM-USER Edison Guevara

Cuenca, Ecuador

Enero 2012

Sexta Edición

Queda terminantemente prohibida la reproducción

Total o parcial de este manual sin consentimiento del

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INTRODUCCIÓN

Durante los últimos años, ha sido preocupación del Programa Nacional de Socorros y Operaciones en Desastres la cantidad tan alta de accidentes y acciones de rescate que se han venido desarrollando, de allí la necesidad de dar entrenamiento, al personal prehospitalario de los servicios de emergencia, en la atención de los pacientes de este tipo de accidentes.

En el quehacer cotidiano de todo socorrista o técnico de emergencias médicas se presentan constantemente situaciones que requieren de maniobras y/o procedimientos para lograr una aproximación, extracción o liberación de las víctimas; y es común que día a día a pesar de poseer las destrezas, habilidades y conocimientos necesarios para proporcionar atención medica prehospitalaria de urgencia y de contar con todos los implementos indispensables para ello, el personal se ve frustrado en su intento de salvar o ayudar a mantener una vida por no poder acceder al área donde se hallan los heridos o no poder extraerlos de ella.

El presente manual proporciona las bases mínimas necesarias para realizar operaciones de Rescate con sistemas de cuerdas y Extricación Vehicular con equipamiento manual, es una base de conocimientos y técnicas que proveerán al elemento de Cruz Roja Ecuatoriana de lo indispensable para actuar con seguridad, profesionalismo y por sobre todo a no volver a sentirse impotente ante una situación determinada, que en ocasiones llega a penetrar la autoestima.

El Rescate es más que una especialidad, es una necesidad que tienen todos y cada uno de aquellos que cubren servicios de emergencia en cualquier punto del Ecuador; es una parte vital en la información del personal operativo de la Institución.

El estudio y la práctica constante de las diferentes técnicas y procedimientos expuestos en el presente determinara la diferencia entre un buen elemento profesional y aquel que solo actúa sin pensar. El rescatista debe ser más que un buen elemento para la institución, debe ser un buen servidor público

Hacer un rescate implica la intervención de varios componentes, entre los cuales el más importante es el recurso humano.

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INTRODUCCIÓN AL RESCATE

El rescate es un a Campo Especializado dentro de una escuadra de emergencia. Las técnicas de rescate siempre están siendo mejoradas, así como nuevo equipo es ideado para el desempeño de estas labores.

Objetivos del rescate

El rescate tiene tres objetivos principales y deberán ser ejecutados 1. Localizar y Estabilizar a la víctima

2. Extraer a la víctima hasta a una aérea segura, sin causarle daño adicional 3. Regresar a la escena del accidente para dejarla en condiciones seguras

Pre requisitos

Personal de rescate tendrá o deberá tener entrenamiento en primeros auxilios, ellos deberán ser o bien (ECA) Asistente en Cuidados de Emergencia, Técnico en Emergencias Médicas (EMT), o por lo menos tener conocimientos de Primeros Auxilios Avanzados como una parte vital del rescate. La víctima será estabilizada antes de ejecutar la extracción, y esto puede incluir:

Proporcionar RCP Confeccionar vendajes Entablillado

REGLAS BASICAS DEL RESCATE

Es necesario que cada uno de los miembros de la unidad de Rescate se responsabilice de las acciones que realiza, para lograr con ello profesionalismo en la labor; de mayor importancia resulta la responsabilidad de proteger a la víctima, a los demás elementos y a todos aquellos individuos involucrados en la labor por diferentes circunstancias.

Se considera de vital importancia que exista una comunicación plena, clara y profesional entre todos y cada uno de los elementos de la unidad antes mencionada, antes, durante y después del evento.

Dentro de las responsabilidades generales cabe destacar la recuperación total de los equipos y materiales utilizados durante la labor; de igual manera la inspección del

estado físico de cada uno de ellos, de sus niveles, carga, y resguardo respectivo, preparándolos de inmediato para poder responder a cualquier otro evento de rescate que se originase en el momento.

La seguridad durante las labores es el objetivo más importante de toda la realización procurando en todo momento mantenerla en su nivel más alto.

El profesionalismo y la eficiencia de las labores se traducirán en el logro de todos los objetivos, recuperando en la menor cantidad de tiempo posible a todas las víctimas involucradas en el evento.

Por último, es necesario evaluar en conjunto las labores realizadas para superar errores, malas prácticas y todo tipo de situaciones que vayan en contra de la eficiencia y seguridad de la unidad.

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Misión del Rescate

Es la implementación de los mecanismos necesarios para recuperar y/o liberar personas de lugares, que por medios normales; son inaccesibles, y que por lo tanto requieren de elementos, equipos y materiales especialmente preparados para responder y actuar de manera coordinada y eficiente en el desarrollo del evento.

La misión del rescate es lograr mantener a las víctimas vivas durante las maniobras, realizando estas siempre con un alto índice de seguridad y en todos los aspectos, permitiendo así disminuir la mortalidad y la morbilidad.

Establecer procedimientos ordenados, lógicos y responsables en la respuesta a toda emergencia donde se requieran los servicios de la unidad de Rescate.

Crear una adecuada coordinación con todas y cada una de las instituciones, corporaciones y asociaciones que asisten al evento para en conjunto realizar una labor profesional.

Definiciones

La cobertura de los servicios de emergencia involucra múltiples actividades que deben complementarse apropiadamente para lograr salvaguardar la integridad física de los lesionados como de los elementos del servicio de emergencia que acuden a socorrerlos, por lo tanto es indispensable que exista una capacitación apropiada en todas las áreas que componen el auxilio a víctimas accidentadas.

Así los elementos que integran la Cruz Roja Ecuatoriana requieren de una constante preparación, en este caso específico se procurara el área de Rescate.

La primera necesidad que surge es definir los términos referentes a las labores propias del Rescate Urbano.

Rescate o Salvamento: Se denomina Rescate a los diversos procedimientos, técnicas y maniobras a realizar para recuperar objetos, materiales y particularmente personas en sitios de difícil acceso.

Recuperar: Se denomina Recuperar a las maniobras encaminadas a rescatar a una víctima muerta en sitios de difícil acceso, este término actualmente se engloba dentro del Rescate.

Extricación: Se denomina Extricación a la liberación de víctimas prensadas bajo cualquier circunstancia y por cualquier material, herramienta, maquinaria, vehículo automotor u objeto.

Normas de actuación

Son el conjunto de procedimientos encaminados a salvaguardar la integridad física del lesionado, del personal de rescate, de los equipos y materiales a utilizar.

Hacer una evaluación clara y precisa de la situación

Requerir toda la información necesaria para realizar una adecuada planeación del rescate, objetiva y particular para el evento suscitado

Mantener el control de la situación en todo momento Mantener la calma aun en las situaciones más desesperadas

Aplicar las medidas de seguridad pertinentes para la labor de Rescate

Asistir a la(s) víctima(s) de manera inmediata de acuerdo a las posibilidades que brinde el evento Realizar plena y adecuadamente la labor final del rescate

Recuperar en su totalidad los equipos y materiales utilizados durante el evento Y ante todo mantener el más alto índice de seguridad durante las maniobras a realizar

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ORGANIZACIÓN DE LA UNIDAD DE RESCATE

Una buena organización de todos los miembros, conociendo plenamente sus responsabilidades, es lo más importante para la seguridad de los rescatistas.

Todas las salidas de emergencia deberán ser adoptadas con profesionalismo y con la mentalidad de que esta podría ser la más difícil de todas las operaciones y para lograr que la intervención del rescatista sea eficiente se debe contar con una distribución apropiada de las diversas funciones de la unidad.

La unidad de Rescate será el conjunto de elementos especialmente capacitados para ejercer las funciones de intervención necesarias en los eventos que involucren por su desarrollo, víctimas atoradas, atrapadas o prensadas en sitios de difícil acceso, estará compuesta por cinco elementos, quienes tendrán funciones específicas y coordinadas durante el desarrollo de las labores de rescate.

Los elementos se encontraran distribuidos en dos núcleos denominados de la siguiente manera:

A. Núcleo Interno: Estará integrado por los tres primeros elementos que tendrán y mantendrán contacto directo con la(s) víctima(s) durante el desarrollo del rescate, y se denominaran:

Evaluador: El elemento que evalúa la situación general deberá ser aquel que posea la mayor experiencia y capacidad para determinar los diferentes factores involucrados, las posibilidades de actuación y será quien determine el sistema de operación a desarrollar durante el rescate.

De atención: Será quien se dedique exclusivamente a proporcionar la atención prehospitalaria de rescate al lesionado durante el desarrollo del evento, deberá ser aquel que posea la mejor capacidad de respuesta paramédica.

Extricador: Será la persona responsable de ejecutar las maniobras propias del rescate en coordinación total con el Evaluador del evento, y tendrá también la autoridad para modificar el desarrollo de las maniobras, según lo requiera la situación. Este elemento y el Evaluador serán los únicos que intervendrán directamente en las maniobras especiales que se realicen, en las maniobras generales intervendrán coordinadamente los demás integrantes de la unidad.

B. Núcleo Externo: Estará integrado por los últimos dos elementos y su función será de apoyo, específicamente, se denominaran de la siguiente manera:

Abastecedor: Será el responsable de apoyar al núcleo interno abasteciéndole de todos los materiales y equipos que se requieran, siendo el elemento que controle la salida y entrega de todos estos en forma oportuna, procurando evitar las pérdida o deterioro a través de una supervisión constante, de igual manera coordinara las acciones que se desarrollen en el perímetro del evento cuidando siempre y ante todo la seguridad de la zona.

Radio-comunicador: Tendrá como función específica recabar de inmediato los datos concernientes al tipo de evento, los lesionados que se estimen en el lugar y los apoyos que sean requeridos; una vez obtenida esta información notificara de inmediato a la central de comunicaciones el informe respectivo, debiendo ser claro, preciso y lacónico en su transmisión.

Por prioridades deberá manejar la información de la siguiente manera: Tipo de evento suscitado

Lugar preciso del mismo Tiempo en evolución

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Lesionados que se calculan Tiempo estimado de labor

Solicitud de ambulancias y/o equipos de atención Solicitud de equipo de bomberos

Solicitud de helicóptero al lugar, o sitio de aterrizaje Solicitud de radio patrullas

Cancelación de apoyos

Es importante que se considere al momento de hacer cualquier solicitud de apoyo o equipo, el tiempo de labor que será invertido en las maniobras de rescate. Una vez que haya cumplido con su cometido, informara al Evaluador de ello y se integrara con el abastecedor para proporcionar el apoyo que se requiera, sin olvidar su función prioritaria que es mantenerse alerta de los llamados radiales que se den, dando respuesta a la información que se le requiera.

MANDO

La brigada de rescate deberá tener una persona en cargo de la operación, cada integrante estará entrenado en el uso apropiado del equipo disponible. Quien este al mando deberá realizar un reconocimiento de la situación para luego determinar el plan de operación y material que se utilizará para ejecutar un rápido pero seguro rescate, los siguientes puntos deberán ser tomados en cuenta:

1. Reconocimiento (recoger la información disponible) a. ¿Cuando ocurrió el accidente?

b. ¿Están las operaciones de rescate en progreso? c. ¿Cuánta gente está involucrada

d. ¿Es el área segura para el ingreso del personal de rescate? e. ¿Es necesario el uso de ropa de protección especial f. ¿Cuáles son los posibles lugares para la extracción? 2. Despachar equipos de búsqueda

a. Enviar por lo menos dos personas de una búsqueda cabal de área

b. Una vez localizada la víctima, se realizará un reconocimiento primario y secundario de esta para evaluar la extensión de los heridos o lesiones.

3. Desarrollar e implementar el plan de operación para el rescate, el desarrollo del plan puede incluir: a. La posición del paciente, para ser sujetado a la hora de extraerlo

b. Uso de sistemas de ascenso o descenso para completar rescate

c. Tener el número adecuado tanto de personal como de material para realizar el rescate, de no ser así, hay alguna posibilidad de ayuda mutua por parte de las brigadas.

4. Desplegar personal de rescate a tareas específicas para completar las operaciones de rescate 5. Extracción de la víctima del lugar y procurarle asistencia medica

6. Realizar la crítica de la operación con todos los miembros involucrados en el rescate después de que la operación se haya complementado

ETAPAS DEL RESCATE

El trabajo del rescate es conducido normalmente bajo condiciones adversas, a menudo complicadas por la oscuridad. No existen reglas rápidas que puedan ser mecanizadas para dar a los jefes de equipo una guía o dirección segura sobre cómo manejar cada situación.

Procediendo en etapas de acuerdo a un plan regular, los jefes de equipo tendrán menos probabilidades de subestimar puntos importantes.

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Primera etapa: reconocimiento

La labor del rescatista se halla circunscrita en cualquier lugar de nuestro país, la mayoría de los servicios de emergencia que requieren de maniobras de salvamento con sistemas de cuerdas se presentan en edificios altos, cisternas, montañismo, cubos de luz, etc.

Hay varios aspectos del reconocimiento que se deben tomar en cuenta para efectuar un correcto rescate, entre ellos la información recogida deberá ser los primero que se deba obtener y la siguiente deberá ser solicitada:

a) Número de personas atrapadas

b) Localización probable de las personas atrapadas c) ¿Sí o no las operaciones de rescate están bajo control?

d) Qué servicios están disponibles en el área (servicios públicos como energía eléctrica, agua potable etc.) e) Tipo de construcción

f) Uso que se le da (habitación, oficinas, etc.) g) Ubicación precisa

h) Cantidad de pisos

i) Edificaciones colindantes y cantidad de pisos j) Vías de acceso vial

k) Entradas y salidas naturales l) Población fija

m) Población flotante

n) Materiales que en su caso almacena o) Tipo de emergencia que presenta p) Tiempo de evolución

q) Cantidad de víctimas involucradas

r) Apoyos terrestres o aéreo necesarios para aproximación s) Equipamiento y accesorios requeridos

Estos puntos deben ser considerados para evaluar de primer contacto toda emergencia que se presente y lograr una planeación adecuada y particular al evento. Las fuentes de Información como:

Bomberos

Operarios dentro de la unidad Personal de seguridad Accidentes

Estas serán probablemente las primeras personas en el lugar de la escena y podrían en muchos casos proveer buena información. Una de las mejores fuentes son los accidentes mismos, si ellos están suficientemente estables para dar información confiable.

El segundo aspecto del reconocimiento es la observación, esta es la responsabilidad del Jefe de Equipo, el inspeccionar para determinar el tipo de construcción involucrada, los planos de la estructura, el tipo o tipos de colapso y la posibilidad de ordenar la evacuación o desocupación.

La hora del día y el día de la semana tienen mucha importancia sobre la localización de los accidentados, particularmente en los casos de las escuelas, fábricas, teatros, hoteles, centros comerciales y otros edificios públicos donde el número de personas involucradas pueden variar con la hora del día.

Es de suma importancia que todos los trabajadores de rescate

observen las reglas de seguridad cuando estén llevando a cabo

una misión de rescate. Las operaciones de búsqueda deberán

llevarse a cabo por equipos de dos o más personas

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Se deberá considerarse además si fue o no dado previo aviso a la gente, Si fue dado, la mayoría de gente habría buscado seguridad, hecho por lo cual puede darnos indicios para los operativos de búsqueda.

En la primera etapa, el rescate de todas las víctimas de superficie deberá ser realizado, dando prioridad a aquellos de peligro inmediato.

Hay que reconocer que ningún rescate es igual a otro, sus características varían de uno a otro, esto identifica la necesidad de estar alerta, con la mente clara respecto de lo que estamos haciendo y, sobre todo, seguros de aplicar, para cada rescate, los conocimientos y la experiencia adquiridos.

Dada la naturaleza de sus labores, el rescatador debe poseer ciertas características que lo capaciten para integrar una unidad de rescate, el correcto manejo de una escena va a depender de ciertos factores que denoten un adecuado estado físico y de salud que permitan trabajar adecuadamente a un rescatador.

Muchas veces, la presión para cumplir con una buena evaluación de la escena, nos lleva a errores que pueden causar la muerte, tanto de personal de rescate, como del paciente. Algunos de los más comunes son:

La visión de túnel

El no asegurar adecuadamente la escena

El no estabilizar adecuadamente el vehículo o los vehículos La impericia

La negligencia

El trabajar en equipo y tratar de ocupar el menor tiempo posible a la hora de los procedimientos de acceso, estabilización, extracción y traslado de la víctima o víctimas, es imperante en una situación de rescate, el líder es el responsable de las normas de seguridad y la aplicación de tales normas corresponde, en término generales, a todo el personal de rescate.

El rescatador debe ser una persona dispuesta a someterse a situaciones grotescas y a superarlas por si solo o, en su defecto, tener la capacidad de buscar apoyo y ayuda profesional.

Hay que tener presente que todo profesional de rescate es, ante todo, un ser humano, habrá situaciones que no podrá controlar emocionalmente. Esto no significa necesariamente debilidad, sino más bien solidaridad y empatía con el paciente.

Segunda etapa: exploración de posibles lugares de supervivencia

La exploración deberá ser realizada por todos los lugares, edificios e instalaciones donde personas podrían estar atrapadas con polvo, arena y escombros ligeros pueden efectivamente camuflar o esconder una persona herida, así la búsqueda quedará completa.

Recuerde si hubo un aviso previo, la gente probablemente habría buscado seguridades tales como: Refugios o áreas similares

Lugares debajo graderíos Sótanos

Espacios cerca de paredes o muros Espacios cerca de paredes muros Bajo escritorios o similares

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EL EQUIPO DE PROTECCIÓN (EPI – EPP)

Un EPI (Equipo de Protección Individual) o EPP (Equipo de Protección Personal) son nuestros equipos de seguridad personales; el arnés, descendedores, cuerdas, cintas, gafas, guantes, etc. Todo lo que, a nivel personal, nos proteja de algún riesgo: eso son los EPI, se definen como “cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el rescatista, para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin”.

Los EPI deberán utilizarse debido a la existencia de los riesgos para la seguridad o la salud de los grupos de rescate que no hayan podido evitarse o limitarse suficientemente, por medios técnicos de protección colectiva, o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización.

Los EPI proporcionarán una protección eficaz frente a los riesgos que motivan su uso, sin suponer por sí mismos, u ocasionar, riesgos adicionales ni molestias innecesarias, la utilización simultánea de varios equipos EPI, deberán ser compatibles entre sí y mantener su eficacia en relación con el riesgo o riesgos correspondientes, los elementos empleados absorberán una parte proporcional de su función original, cuerdas, etc., por lo que el sistema de seguridad empleado debe absorber la mayor parte de energía posible, estos sistemas tenderán a deformarse o romperse; estiramiento de las cuerdas, apertura del absorbedor de energía, deformación o rotura de mosquetones o anclajes, etc., de lo contrario sería nuestro cuerpo el que se deformaría o rompería. Si el cuerpo del rescatista llega hasta el lugar de impacto la energía se ha transformado en “Fuerza de choque” que, a su vez, se transforma en “fuerza mecánica” rompiendo huesos y órganos internos. De todo ello es fácil entender la importancia de disponer, cuidar y utilizar los EPI correctamente. Existen tres categorías de EPI:

Categoría 1: son los equipos para proteger de riesgos menores o mínimos, la ropa o la vestimenta están en esta categoría, pasan a tomar una categoría mayor cuando la situación es especial, como cuando hay gases, fuego o químicos.

En el medio vertical o en una tarea de rescate, estos elementos pueden ser opcionales pero deben ser considerados dentro de los EPI y dependerá del tipo de escenario en el que se trabaja. Además dentro de esta

categoría se podrían considerar aquellos implementos los cuales pueden ser utilizados ocasionalmente como protectores de oídos, mascarillas, etc.

Categoría 2: son los equipos destinados para proteger de riesgos graves, de grado medio o elevado, pero no de consecuencias mortales

o irreversibles. Este tipo de elementos pueden adquirir categoría 2 y 3 cuando pasa de una situación de riesgo inminente a una situación de riesgo potencial, como es el atrapamiento, roce, golpes, caídas de material, contactos eléctricos, etc. Los arneses toman un papel doble en ambas categorías, dado a que nuestra accionar se

encuentra en el medio vertical, los riesgos son mayores, este tipo de equipo pueden pasar de un arnés anti caídas (categoría 2) a un arnés de sujeción y anti caídas, lo que claramente pasaría a formar parte de un EPI categoría 3.

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Categoría 3: son los equipos destinados a proteger de los riesgos mayores o mortales con resultados, en algunos casos, irreversibles. Se podría resumir que en esta categoría se clasifica todo el equipo de rescate vertical, exceptuando aquel material que se usa para trabajos auxiliares, tales como cordinos que no cumplen una intervención directa con el rescatista. Los EPI pueden variar conforme a la necesidad del escenario, no hay que omitir los anclajes artificiales ya que estos pasan a ser un EPI de categoría 3 ya que simplemente además de ser un elemento importante en nuestro equipo cumple la función de asegurar la cadena de seguridad de la cual dependemos.

Los EPI de categoría 3 son los que se utilizan para prevenir las caídas de altura, ya que protegen a las personas de riesgos mortales o gravemente perjudiciales para su salud. Los EPI deben satisfacer las exigencias técnicas esenciales de seguridad y salud. Están concebidos para asegurar el más alto nivel de protección posible respetando siempre la ergonomía y comodidad del usuario.

Sin duda, los EPI, son lo más importante en esta materia, estos deben contar con las certificaciones correspondientes y a la hora de elegir debemos tener claro el objetivo de su utilización para su futura utilización.

A más de los EPI, el equipo utilizado en rescate está destinado para cierta función, no es lo mismo ocupar un equipo destinado para escalada que ocupar un equipo para trabajos verticales y o rescate vertical. La clasificación de cada equipo lo regulan los estudios y certificaciones que deben pasar cada uno de los ellos, siendo los controles muy rigurosos los que deben cumplir, con estándares de seguridad que se requieren para cada tarea específica. Es por esto es que cualquier equipo no da lo mismo.

Dentro de las entidades que regulan los equipos en cuanto a calidad, especificación, resistencia etc… son la UIAA, CEN, UE, CE y cada una de ellas acredita o verifica individualmente cada detalle de cada equipo para que recién pueda salir al mercado.

UE - CE (Unión Europea – Conforme a Exigencia): son las responsables de realizar los estudios de los elementos referentes a operaciones verticales. Certifica en base a pruebas realizada a cada equipo que sale al mercado.

CEN (Comité Europeo de Normalización): es la responsable de seleccionar el equipo para cada especialidad ya sea para deporte, trabajos, Rescate. También realiza pruebas de tracción, caídas, peso etc.

UIAA (Asociación Internacional de Alpinistas Asociados): entidad fiscalizadora y acreditadora, sin duda la madre de todas las Normativas responsable de la acreditación de cada equipo independiente a las normativas UE, CE, CEN, también es la responsable en supervisar el material dispuesto para la NFPA. Además de lo anterior es la que supervisa los procedimientos referentes a materia de montaña, aprueba, prohíbe, certifica técnicas y procedimientos.

Es importante saber que cada vez que se adquiera un equipo debe cumplir con las exigencias mínimas de certificación y lo principal que estos sean para la tarea que se va a desarrollar.

Al utilizar equipo no normado para dicha actividad como es este caso (rescate) estamos siendo negligente pero si además de lo anterior utilizamos equipos no certificado por las entidades antes mencionadas somos más negligentes aun y lejos de ser un profesional..

Es de suma importancia reconocer cada equipo y sus características técnicas de cada uno de ellos, para así brindar mayor seguridad a nuestra propia persona y ser cada vez más profesionales en esta materia.

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OVEROL: La indumentaria o vestimenta del rescatista en general, deberá ser básicamente cómoda, resistente y de alta visibilidad, también se deberá procurar que sea impermeable y resistente para el trabajo, es así que el overol es la prenda de vestir más adecuada para efectuar rescates, es fácil de poner y quitar por lo que resulta bastante practico para cualquier situación imprevista, además se puede acondicionar con bolsas y cierres que aumente su sentido práctico.

FAJILLA O CORREA: este tipo de prenda brinda cierta protección a la cintura y abdomen al efectuar maniobras que involucren esfuerzo, el ancho recomendado de la fajilla deberá ser de aproximadamente 8 centímetros, se debe poder ajustar a diferentes tamaños, debe tener

un broche fácil de abrir y cerrar, a esta fajilla se pueden fijar aditamentos necesarios para las labores de rescate que no entorpezcan la labor del rescatador.

CALZADO: La bota clásica es el calzado más recomendable porque brinda una amplia protección a los pies, evitando torceduras o lesiones. Se debe cuidar que el calzado tenga suela con dibujo en relieve, lo cual permite mayor agarre, así mismo se recomienda que el calzado tenga punta de acero para proteger los pies frente a caída de objetos de gran peso. Actualmente las botas de rescate son gruesas y de suela dura y se prefieren los botines, con suela antideslizante que permiten un agarre firme en las laderas y suela de goma que permite un margen de adherencia y comodidad.

CASCO: El casco constituye otro elemento fundamental en la seguridad del rescatista en toda situación, evita posibles lesiones al riesgo de sufrir caídas, golpearse con muros o con cualquier objeto que cae.

En los años sesenta se introdujo el casco en el deporte de escalada por lo cual gracias a su internación los accidentes disminuyeron enormemente. Lamentablemente después de tener mucho éxito entre las décadas de los sesenta y setenta en la disciplina de Escalada, la taza de accidentabilidad disminuyo considerablemente hoy se ha incrementado considerablemente y lo que es peor con consecuencia de Muerte.

Muchos actualmente consideran que un casco es incómodo y que estorba pero jamás han asumido los beneficios que este puede tener.

En el tema vertical estamos expuestos a muchos riesgos asociados a nuestra actividad por lo tanto el uso de los EPI es obligatorio y como el casco pertenece a ello debemos utilizarlo correctamente. El casco nos protege de riesgos importantes muchas veces puede hacer la diferencia entre sobrevivir o morir, este EPI es un equipo de protección individual considerado en categoría 2 Y 3 nos protege de riesgos potenciales de daño en lo que se refiere a la categoría 2 y en caso de muerte a lo referido en EPI de Categoría 3.

Nuestro Cráneo o estructura Ósea lo separa del cerebro apenas 4 a 7mm. Motor de nuestro Organismo y responsable de que nos podamos mover, caminar, respirar, Dormir, llorar, ver, oír, etc… sin embargo nuestra irresponsabilidad a no proteger delicado motor colocamos en riesgo toda nuestra condición normal y la naturaleza o medio no puede prever que podemos recibir impactos que pueden lesionar a tan delicada estructura.

Nuestro mejor Prevencioncita somos nosotros mismos y debemos considerar que la no utilización del Casco Nos puede Dañar temporalmente o permanente en el peor de los casos.

Poseer el casco no

es lo mismo a

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Los cascos en esta especialidad ya sea de Escalada, trabajo vertical, rescate, etc.… son confeccionados para que este elemento no moleste o estorbe de hecho son anatómicos respirables, cómodos, livianos y soportan impactos considerables para mantenernos con vida y cumplir con el objetivo de protegernos.

Dentro de la inmensa Variedad de modelos, Marcas, debemos considerar que el casco cumpla con: Norma UIAA

EN 397 referente a deformación lateral utilización para bajas temperaturas, aislamiento eléctrico, y proyección de partículas de fusión

Tres puntos de fijación

Barboquejo que debe cumplir con EN 12492 capaz de mantenerse en posición con Impactos de 50 dan Arnés textil para garantizar comodidad

Contorno de la cabeza grueso Color llamativo

Ruedas de regulación para el contorno de la cabeza y profundidad de este

Además el casco no debe presentar molestia alguna para el operador debe ser anatómico y liviano y no debe dificultar la movilidad del Operador.

GUANTES: Los guantes son un implemento indispensable para el rescatista, ya que permiten evitar lesiones y efectuar maniobras con mayor rango de seguridad. Normalmente su uso es mas en seguridad y rescate, ya que los rescatistas tienden a no descender muy rápido.

Son muy usados en operaciones militares (y paramilitares) en donde la velocidad en el descenso si el crucial y donde tiende a bajarse haciendo el rapel no caminando, sino más bien saltando.

Generalmente de cuero suave o badana también pueden ser hechos de tela con un refuerzo de cuero en las partes expuestas al rozamiento de la cuerda. Por cierto que los hay de materiales sintéticos. Siempre debe verse que no sean demasiado gruesos que no permitan manipular la cuerda correctamente, permiten sujetar, levantar y mover objetos ásperos o con filo, además de que sirven como protección contra las fricciones y quemaduras, los que ofrecen mayores ventajas son los de carnaza y/o piel con doble protección en la palma de la mano, pues tienen bastante resistencia para el tipo de trabajo desempeñado en el rescate. Una vez acostumbrado a ellos disminuye su rigidez inicial y resultan muy cómodos.

LÁMPARA O LINTERNA: Es uno de los implementos más frecuente utilizados en los rescates, sobre todo si se toma en cuenta que en la mayoría de los casos en que existe una emergencia se desconecta la energía eléctrica como medida de seguridad.

Se recomienda una lámpara de fácil manejo, pequeña en dimensiones y poco peso, una de las lámparas que más se utilizan en rescate es la de tipo minero, ya que va sujeta a la cabeza y permite tener las manos desocupadas.

En caso de utilizar una lámpara suelta es conveniente tenerla sujeta a la fajilla o al cuerpo para evitar que se caiga y se pierda.

En cualquier caso siempre se deberá contar con las baterías necesarias para no interrumpir la operación de rescate (dos repuestos de baterías como mínimo).

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MOSQUETONES (Carabineers en inglés): Los mosquetones, según la normativa europea "conectores", o "eslabones", constituyen una parte fundamental de nuestro sistema de seguridad, por lo que su elección es tan importante como la de otros materiales. Es de primordial importancia llevar consigo por lo menos tres mosquetones ya que también tienen una gran diversidad de aplicaciones y resultan muy útiles. Se utilizan con mayor frecuencia en sistemas de rapel o tirolesa,

pero también se pueden emplear para detener o anclar cuerdas y en casos extremos utilizarse como poleas, se fabrican de diferentes materiales, siendo los más recomendables los de duraluminio y los de tipo pera o tipo “D” con seguro de barril.

DESCENSORES: los descensores son una parte muy importante de nuestro EPI e intransferible, (EN 341) son los dispositivos que nos permiten realizar el descenso por la cuerda de forma controlada y segura, la técnica más utilizada en rescates verticales: el descenso.

Una vez alojada la cuerda en el interior del descendedor, la velocidad de desplazamiento por su recorrido interno es controlada por la mano libre que sujeta la cuerda que sobresale del aparato y se dirige hacia abajo. Son utilizados en rescate para realizar un descenso o como freno, lo cual disminuye la torsión de la cuerda y la presencia de nudos durante el procedimiento.

En el mercado existen algunos tipos de descensores, a continuación revisaremos algunos de ellos: Ocho de rescate: es el descendedor más conocido y utilizado en operaciones de rescate, el ocho es indispensable para la elaboración de sistemas de evacuación tanto personal como colectivo (Sistema en V). Es recomendable que el ocho a utilizar en cualquier emergencia sea de rescate ya que cuenta con ciertas especificaciones para el trabajo que se desempeña como rescatista.

Grigri: es un sistema de seguridad que permite realizar descensos en una línea de manera semiautomática. En caso de accidente del rescatista, esta herramienta acciona una leva que pinza la cuerda frenando la caída. Pese a su supuesto automatismo para frenar una caída, no se debe soltar la cuerda en ningún momento ya que existe la posibilidad de que no funcione correctamente sin ayuda de un asegurador.

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El Grigri no se usa solo para asegurar a un compañero, sino que también para rápeles, bloqueos de cuerda e incluso escalada en solitario.

El I´D: es un aparato que permite descender por la cuerda de forma fácil y eficaz. Comparado con otros descensores ofrece más sencillez y seguridad. Una vez que se usa y se siente la seguridad que te ofrece es difícil cambiar de descendedor. También nos permite asegurar al compañero, por lo que contando con este aparato en nuestro equipo podemos prescindir del Gri Gri para realizar esta labor. Dispone de una función antipánico y autofrenante que bloquea el aparato automáticamente si se tira demasiado fuerte de la empuñadura o si se suelta ésta. También responde a las exigencias en las operaciones de evacuación de un herido así como el descenso y aseguramiento de cargas, para nosotros, pesadas.

Hay que destacar que con grandes verticales, sesenta o más metros, hay que quitarle peso a la cuerda para que deslice bien. Para descender basta con tirar de la empuñadura: la regulación de descenso se realiza apretando más o menos con la mano el extremo libre de la cuerda. Al soltar la empuñadura se bloquea la cuerda. Si se tira demasiado de la empuñadura, en situación de pánico, también se bloquea la cuerda.

Una vez llegado al lugar ocasional de trabajo nos interesa bloquear el aparato empujando la empuñadura hacia delante, en el sentido inverso de la posición de descenso. Para desbloquear el sistema coge el cabo libre con una mano y con la otra vuelve a rearmar el aparato. No hay que olvidar, al descender, atraer la cuerda hacia sí mismo con el fin de evitar acelerar el proceso de desgaste de la cuerda.

ARNÉS: En la realización de rescate en altura es obligatorio usar, siempre que exista un riesgo mínimo de sufrir una caída, un arnés integral anti caídas, también se puede utilizar un arnés de sujeción y añadir un arnés de pecho, transformando un arnés de cintura en un arnés completo homologado con norma EN 361, EN 358 o EN12277.

Existen muchos modelos en el mercado pero, siempre, utilizaremos un arnés con marcado CE y que cumpla con las normas exigibles al tipo de trabajo que efectuemos. Dependerá si necesitamos aplicar técnica de sujeción o anti caídas.

El arnés sirve para unir el rescatador a la cuerda, por lo que debe ajustarse adecuadamente, permitir libertad de movimientos y ser seguro para la actividad que vamos a realizar. Debemos tenerlo puesto en todo momento que se prevea que podemos necesitar protección anti caídas, prácticamente en toda la operación de rescate, por lo que debemos considerar que es nuestra primera pieza del equipo personal, el buen estado de éste resulta tan importante como el de la cuerda o el descendedor, por ejemplo, son partes vitales del rescatador y un fallo en cualquiera de ellos puede ser trágico.

El arnés tiene que ser cómodo, porque con él se puede permanecer colgado bastante

tiempo. El uso del asiento permite estar más tiempo suspendido de las cuerdas y no sufrir por ello, aunque no hay arnés que permita estar suspendido ocho horas de las cuerdas sin sufrir daños dorso lumbares o problemas de circulación de la sangre.

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Un buen arnés para todas las situaciones de trabajos verticales debe reunir una serie de requisitos importantes: Punto de anclaje robusto y fiable

Menor número de costuras posible Sistema de regulación cómodo y rápido Cintas o anillas para llevar colgado el material

Durante la progresión debe pasar desapercibido y no impedir la libertad de movimientos. En caso de caída, si está morfológicamente adaptado al operario, el arnés distribuirá la fuerza de choque por el cuerpo. La finalidad del arnés es sujetar al trabajador, no es un absorbedor de energía, para ese fin disponemos de las cuerdas y otros componentes. Los arneses se fabrican con fibras de poliamida o poliéster. Estas fibras envejecen de forma natural en contacto con el aire, incluso cuando el arnés no se utiliza y permanece en un armario. Este envejecimiento afecta principalmente a la elasticidad de las fibras, y no a su resistencia. Esta falta tiene muy poca incidencia en un arnés, ya que su función, como hemos dicho, no es la de absorber energía.

El efecto de los rayos ultravioletas puede ser mucho más destructor, y varía según el color de la cinta y la calidad del tratamiento anti-U.V. aplicado. La decoloración del arnés es, a menudo, un indicador del estado de las fibras. Por otra parte, los productos químicos o materias corrosivas pueden alterar las cintas. Atención a los ácidos de las baterías de los coches, disolventes, etc. Con el uso, el arnés va

perdiendo resistencia. Los rozamientos repetidos cortan las fibras en superficie y reducen gradualmente la resistencia de las cintas. Los rozamientos ejercidos sobre las costuras son aún más peligrosos y pueden tener, con mayor probabilidad, graves consecuencias.

La tierra y la arena ejercen una influencia nefasta, que no puede ser ignorada: los minúsculos granos de arena, que se introducen en las cintas, son cuerpos agresivos que acaban cortando las fibras cuando éstas son sometidas a tensión, y pueden producir la rotura de una cinta a un valor muy inferior al normal.

Para limitar este problema, un arnés sucio debe de ser lavado, a mano o a máquina, con jabón para ropa delicada, aclarando con agua limpia (máximo 30º C), y secado en un lugar sombreado, aireado y fresco. Las cintas del arnés mojadas, ya sea durante su utilización o en el lavado, encogen muy ligeramente al secarse.

El arnés debe adaptarse a la anatomía del usuario. Si el arnés está mal diseñado, las flexiones repetidas hacen trabajar anormalmente cintas y costuras. Estas flexiones repetidas tienen tendencia a encoger ligeramente las cintas, creando en la superficie unos rizos o bucles característicos.

Cuando son sometidas a una tensión brutal, las fibras se estiran y producen un frotamiento, fibra contra fibra, que las daña. Las caídas importantes deforman las cintas, desorganizan su estructura y disminuyen su resistencia. Las caídas menores, pero muy repetidas, provocan también deformaciones que acaban con el mismo resultado. Todos estos fenómenos reducen gradualmente la resistencia del arnés, hasta el momento en que ya no es capaz de garantizar su seguridad.

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Conviene inspeccionar habitualmente el arnés para comprobar el estado de las cintas y costuras, así como el buen funcionamiento de las hebillas de cierre. Se considera que un arnés tiene una vida natural de 5 años a partir de la fecha de fabricación.

El desgaste mecánico, ligado a la frecuencia y a las condiciones de utilización, puede reducir esta vida útil, incluso a un solo uso, por ejemplo en una caída importante, rozamiento excesivo, etc.

Arnés de Emergencia: Existen ocasiones en que es necesario improvisar para resolver algún escenario de rescate, es por ello que se debe conocer la forma óptima de improvisar elementos y/o equipos sin que estos quiera decir que sustituyan completamente a los aparatos o elementos elaborados especialmente para realizar algún trabajo, el trabajar con elementos improvisados disminuye la seguridad y fluidez de una maniobra. Hay varias formas de realizar un arnés de emergencia, entre ellas tenemos:

Con cuerdas Con cintas

Silla Suiza

Silla Americana

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Síndrome del arnés: también conocido como “Mal del arnés”, “Shock ortostático”, “Trauma por suspensión” o “Síndrome ortostático” es un gran desconocido entre el personal que trabaja en altura y uno de los factores muy a tener en cuenta durante el uso de un arnés.

Los rescatistas, alpinistas y espeleólogos experimentados saben que la suspensión durante tiempo prolongado de un arnés no tiene más consecuencias que las molestias ocasionada por la presión de las correas del arnés sobre los puntos de contacto. La movilización de las piernas y los cambios de posición de las mismas, hacen que esta actividad se pueda realizar mucho tiempo sin complicaciones. Cuando se utiliza un arnés se puede quedar suspendido de él a causa de un accidente y quedar inmóvil, esto implica un riesgo para la persona suspendida que debe ser neutralizado lo antes posible, en cuestión de minutos esta persona puede perder la vida, la caída de un rescatista, asegurado a una cuerda mediante un arnés y su detención posterior no es necesariamente la parte más peligrosa del accidente, después de la caída viene la fase de la suspensión y esta fase puede llegar a ser potencialmente peligrosa e incluso mortal,

especialmente si la víctima ha quedado inconsciente o sin posibilidad de moverse e incluso se puede dar el caso de sobrevenir la muerte si la víctima es descendida consciente y no se realizan las maniobras de reanimación correctas. Esta situación provoca una acumulación de sangre en las piernas por un fallo en el retorno venoso, ya que las cintas del arnés actúan a modo de torniquete impidiendo total o parcialmente el paso de la sangre, esto puede suponer que llegue menos sangre al corazón y, por lo tanto, una reducción del flujo sanguíneo a otros órganos, la presión de las cintas del arnés actuarán como torniquetes y los brazos y piernas acumularán toxinas provenientes de la muerte celular y la falta de oxígeno, si alguien le coloca de repente en posición horizontal, por ejemplo durante un intento de rescate, esa sangre sin oxígeno puede fluir al resto del cuerpo (síndrome de reflujo) y causar daños en los órganos vitales, cerebro, riñones…, y hasta provocar que el corazón deje de latir.

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El síndrome del arnés es una patología que requiere la combinación de dos factores para su aparición: 1. Inmovilidad

2. Suspensión

El factor de inmovilidad puede darse tanto en personas que quedan inconscientes por daños durante un accidente como en personas que lleguen al agotamiento o por consecuencia de una caída con deficiente elección o uso del Equipo de Protección Individual adoptado. La razón de este síndrome hay que buscarla en la mecánica de funcionamiento de nuestro sistema sanguíneo. Cuando se está inconsciente o la posibilidad de moverse no existe es cuando el sistema venoso de las extremidades, especialmente las inferiores, puede almacenar grandes cantidades de sangre y, por tanto, queda poca sangre circulando. En definitiva, supone una falta de riego sanguíneo a los órganos vitales. Es importante que conozcamos que factores como la imposibilidad de mover las piernas, la deshidratación, la hipotermia, el dolor, la fatiga, los antecedentes de enfermedad cardiovascular o respiratoria y el estado de inconsciencia aumentan el riesgo de padecer el síndrome del arnés.

Estando en situación de suspensión e inmovilidad se provoca una acumulación de sangre en las piernas por un fallo en el retorno venoso (se calcula que puede llegar incluso a un 60%, por la reducción de los mecanismos compensadores, dependiendo de la anilla pectoral o dorsal utilizada del arnés anti caídas), la cual implica que hay menos sangre para que el corazón pueda mantener correctamente la oxigenación de los órganos vitales. Rápidamente se puede perder la consciencia y si el síndrome avanza produciría una hipotensión arterial con reducción del gasto cardiaco y consecuentemente reducción del flujo sanguíneo a otros órganos.

Debemos tener en cuenta que la rapidez con la que una persona puede presentar los síntomas del síndrome del arnés depende de sus condiciones físicas, pero estos síntomas pueden aparecer a partir de los 4 – 6 minutos de estar suspendidos y no suele ser posterior a 30 minutos. La posibilidad de sobrevivir cuando la suspensión se prolonga más de dos horas es pequeña. Y hay que observar también que el fallecimiento puede ocurrir durante la suspensión o tras el rescate.

El problema radica cuando por alguna razón alguien queda inconsciente o no puede moverse en esa situación. Es entonces, cuando el sistema venoso, especialmente de las extremidades inferiores, queda por así decirlo “secuestrado”. En esta situación, una parte del volumen sanguíneo no puede retornar al corazón. El “secuestro” sanguíneo en las extremidades produce una disminución de la precarga del ventrículo derecho, caída del gasto cardiaco y disminución de la presión de perfusión cerebral. La pérdida de conciencia se puede producir rápidamente, y si el síndrome progresa puede provocar la muerte al accidentado.

Síntomas: Los síntomas que presenta el síndrome del arnés son entumecimiento de pies y piernas, parestesia, náuseas, taquicardia, dolor intenso, sensación de asfixia, contracciones incontrolables, hipotensión, palidez de piel, sudoración fría, dilatación pupilar, acufenos, vértigo y disminución del nivel de conciencia.

Un problema que nos encontraremos para evitar la aparición de síntomas en personas conscientes es que no hay signos premonitorios claros, pues se han realizado estudios en los que personas que permanecían suspendidas e inmóviles han pasado repentinamente de estar tranquilos a presentar síntomas. Impresiona la rapidez con la que se presentan éstos una vez que la persona se encuentra suspendida.

La conclusión más importante de estos estudios es que no hay síntomas previos evidentes que nos hagan pensar en daños peores. Lo más evidente es que, una vez que han hecho su aparición los primeros síntomas, la víctima no puede reaccionar y en pocos segundos los síntomas se agravan. La muerte del accidentado parece ser inevitable si no es descolgado rápidamente.

Prevención: Dentro de la prevención del síndrome del arnés lo primero son las acciones genéricas destinadas a divulgar su gravedad, para concienciar y evitar que alguien pueda padecerlo. Mentalizando a los equipos de rescate, destacando que la posibilidad de muerte puede darse en menos de 10 minutos. Los rescatistas que realicen su labor utilizando arnés deben recibir entrenamiento y formación específica en técnicas de rescate para realizar trabajos de éste tipo.

Resulta especialmente importante para evitar el agravamiento de los síntomas la rapidez con que se realicen las maniobras de rescate, especialmente en personas ya inconscientes, en las cuales la muerte puede estar presente si las maniobras se realizan incorrectamente.

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Hay varias premisas a considerar en cuanto a la prevención:

Los simulacros periódicos de rescate de víctimas en suspensión, deben ser obligatorios en los planes de formación de rescatistas que utilizan arneses. Cuando se produzca un accidente, se debe dar prioridad al rescate y no se debe perder tiempo en estabilizar a la víctima. Planificar y garantizar un rápido rescate combinando el conocimiento de las técnicas con la formación y entrenamiento

Evitar rescatar a las víctimas en posición vertical, y si esto no es posible, se debe rescatar a la víctima en el menor tiempo posible

Elegir el arnés integral anti caídas adecuado a nuestra talla y llevarlo correctamente ajustado, evitando utilizar un arnés de un solo punto de anclaje dorsal sin disponer de otros medios de prevención, por ejemplo una cinta anti-trauma

Mover las piernas y en caso de no ser posible, mantener las rodillas dobladas, retrasando con ello la aparición de los síntomas. Si la víctima permanece consciente durante el rescate, tranquilizarla y se le debe persuadir a que mantenga las piernas, si es posible, en posición horizontal

Tratamiento: Además de realizar un rescate lo más rápido posible, lo único que podemos hacer es poner a la persona en una posición que favorezca el poder recuperar un estado más o menos normal, dar soporte vital básico para proceder a trasladar rápidamente a un centro hospitalario. Para ello, debemos tener en cuenta cuánto tiempo ha estado suspendido desde la aparición de los primeros síntomas.

Desde las primeras referencias al síndrome del arnés, se han descrito muertes en víctimas rescatadas vivas. En algunos casos el fallecimiento se producía en la primera hora después de haber sido rescatado, en otros casos varias horas más tarde y en algunos casos transcurridos varios días. La muerte inmediata al rescate, “muerte del rescate”, podría deberse a una sobrecarga aguda cardiaca, al colocar a la víctima en posición horizontal una vez rescatada. Al acumular sangre en las piernas provoca una falta de carga en el ventrículo derecho, por lo que si colocamos al herido en posiciones horizontal o antishock crearíamos una sobrecarga aguda en este ventrículo por retorno masivo de sangre que se había acumulado en las piernas durante el tiempo que permaneció en suspensión. La etiopatogenia más probable de la "muerte del rescate" es la sobrecarga aguda del ventrículo derecho, por aflujo masivo de la sangre de las extremidades inferiores, cuando el accidentado es colocado bruscamente en decúbito supino.

Para evitar esa sobrecarga aguda del corazón sería aconsejable poner a la víctima en una posición que permita su recuperación. Esta posición puede ser:

1. Agachado 2. En cuclillas

3. Posición semisentada

Si el herido está inconsciente, debemos colocarlo sobre el costado derecho en posición fetal. Esta posición se debe mantener entre 30 y 40 minutos antes de pasar a una posición horizontal. El objetivo de estas maniobras es evitar la sobrecarga aguda del ventrículo derecho por aflujo masivo de la sangre acumulada en las extremidades inferiores. MOCHILA: No todas las mochilas son prácticas para rescate, y

dependiendo del modelo por varias razones: Hay mochilas que tienden a ser cuadradas lo que separa el centro de gravedad, dispersándolo, hay mochilas que cuentan con un armazón tipo bastidor que si bien da comodidad y permite la ventilación al caminar, produce que la mochila se pueda deslizar sobre la espalda, haciendo perder estabilidad.

Las mochilas generalmente tienen una gran capacidad, lo que permite que no se lleven cargas suplementarias y todo vaya dentro de la mochila. Llevan un armazón interno que además de dar comodidad permite que la mochila no se deforme pero que además se adapta a la forma de la espalda por lo que permite un ajuste perfecto de la mochila. Asimismo tienden a ser alargadas y altas, para mantener el centro de gravedad más cerca del cuerpo. Siempre son impermeables.

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Estas características las hacen extraordinarias para otras actividades como camping o exploración en general. Se debe usar de un tamaño mediano y puede ser de diversos materiales siendo los más recomendables la lona gabardina y algodón, se procurara que tenga broches o cintas de fácil manejo y que sea cómoda en el momento de cargar.

En esta mochila de ataque se guardara todo el equipo personal antes mencionado para su mejor manejo en la operación de rescate.

CUERDAS: La cuerda es una herramienta básica y a la vez muy útil en todo tipo de rescate. Su uso data desde hace más de 5.300 años y como todo en el tiempo ha evolucionado, llegando a encontrar hoy en día múltiples tipos de cuerdas y accesorios, con características y propiedades diferentes.

La cuerda es una de las herramientas más valiosas de uso múltiple. Se puede usar como un medio para alzar, bajar, como anclaje, aparejo, incluso para el control de la muchedumbre. Cuando se arregla con poleas o con un aparejo, puede usar la cuerda para incrementar grandemente el poder muscular y habilidad de levantar del rescatista. Una sencilla combinación de poleas, por ejemplo, puede multiplicar la habilidad de levantar hasta un factor de seis veces o más. La cuerda en sí debe ser de alta calidad para soportar las tensiones que tales usos ejercerán sobre ella. Por eso, es importante que el rescatista conozca tanto cómo usar la cuerda de varias maneras y saber las características físicas de la misma. Construida de

material 100% sintético, diseñado específicamente para soportar cargas humanas durante entrenamiento y por ningún motivo puede tener nudos. Las dimensiones de las cuerdas a utilizar en rescate deberán de ser de más de 60 m de longitud y de 11 a 12 mm de diámetro.

Cordino o Cordin: Los cordinos son cuerdas de diámetro no superior a 8 mm de diámetro destinados a soportar fuerzas, pero no están diseñados para absorber energía. Se fabrican, al igual que las cuerdas, trenzando fibras para dar el grosor y la resistencia deseados. La parte interior se denomina 'alma' y la exterior 'funda' o 'camisa'. Las dos partes son independientes y tienen tendencia a separarse y a deslizar la una con relación a la otra (efecto calcetín). Este efecto es más notable con el Kevlar y aumenta el riesgo con la humedad. La resistencia mínima de los cordinos de poliamida según la norma EN 564 debe ser de:

Cordinos de 4mm de diámetro 320 daN Cordinos de 5mm de diámetro 500 daN Cordinos de 6mm de diámetro 720 daN Cordinos de 7mm de diámetro 980 daN Cordinos de 8mm de diámetro 1280 daN

Cada fabricante ofrece sus productos con valores paridos a los presentados. Como norma general se puede calcular resistencia de un cordino de poliamida multiplicando por 20 el cuadrado de su diámetro. (Ej. La resistencia de un cordino de 6mm es 20x6^2=720 daN)

En el caso del dyneema y del Kevlar este cálculo no es correcto ya que son más resistentes a la tracción que la poliamida.

Cordino de 5,5 mm de Kevlar 1800 daN Cordino de 5,5 dyneema 1800 daN

Los cordinos siempre se venden por metraje, lo que nos obliga a realizar un nudo de unión para realizar un anillo. Para la unión de cordinos de poliamida o dyneema se utiliza el nudo doble pescador, dejando unos 7cm (unos 4 dedos) por

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cada extremo. Para los cordinos de Kevlar, debido a que la aramida es más rígida y tiene tendencia a desanudarse es más recomendable el nudo triple pescador como nudo de unión.

Los cordinos en muchos casos no suelen presentar signos visibles de deterioro (salvo desgarrones de la camisa, pelusa o rotura de fibras) por lo que se deberán revisar concienzudamente en busca de bultos, depresiones, cambios de rigidez, o agujeros en la camisa. En cuanto a cordinos de dyneema y Kevlar revisar los nudos de unión debido a su tendencia natural a aflojarse.

El Kevlar es muy resistente al corte, por lo que en caso de tener que cortar un tramo dañado deberemos cortar y después se tiene que extraer un poco la funda de poliamida para quemarla para que el extremo quede bien rematado. CINTAS: son bandas largas, estrechas y de

estructuras textil destinada a soportar fuerzas y no destinadas a absorber energía. Las cintas son especialmente utilizadas como anillos de seguridad en la confección de material de seguridad, la resistencia mínima que debe tener una cinta según norma EN 565 debe ser de 500 Kg., los anillos de cinta (no cosidos) han de efectuarse obligatoriamente mediante el llamado nudo

de agua o cinta plana, es el medio textil más adecuado para efectuar un anclaje. Existen dos grupos de cintas las tubulares y las planas.

Los anillos de cinta y los cordinos son elementos de escalada auxiliares insustituibles. Se utilizan para aprovechar los seguros naturales (árboles, lajas, puentes de roca, etc.), reducir el rozamiento de la cuerda, unir seguros y anclajes de reunión y en maniobras de autoseguro (autoblocantes).

Las cintas están creadas por fibras sintéticas, en un principio se fabricaban en poliamida (nylon) resistente y duradera con un peso aceptable, pero con poca flexibilidad e intolerancia a la radiación UV. Actualmente se han mejorado las prestaciones gracias a fibras como el dyneema y el Kevlar.

Dyneema (y Spectra): Fibra de polietileno de alta densidad muy resistente a la abrasión, lo que confiere una gran resistencia a la tracción y al rozamiento, siendo más estático.

El Dyneema es aprox. 8 veces más resistente a la abrasión que la poliamida. Esto permite su fabricación con una sección es más reducida (reducción del peso sin comprometer su resistencia. Una cinta Dyneema de 15 mm de ancho es un 40 % más ligera que una de 25 mm de poliamida). El dyneema presenta una buena durabilidad, resiste bien a la flexión, a la UV, a la abrasión, a las agresiones químicas y tienen una baja absorción de agua, pero tiene poca tolerancia al calor y es resbaladiza (los nudos pueden deshacerse con facilidad y soltarse al soportar una carga). Se comercializan tanto cintas como cordinos de dyneema.

Kevlar: Fibra de aramida (poliamida aromática, poliparafenileno tereftalamida) con una estructura poco extensible, muy resistente en tracción (alta tenacidad) y alta resistencia al corte.

Es menos resistente a la UV, a la abrasión y la flexión que el poliamida que le sirve de envoltura. Con relación al Dyneema, tiene la ventaja de no presentar deformación, pero es más sensible a la flexión (pérdida de resistencia en los nudos). El Kevlar se utiliza en la fabricación de cordinos.

Al elegir el tipo de fibra debemos tener en cuenta la temperatura de fusión de la fibra ya que la de la poliamida es de 230ºC, la de la dyneema es de 145 ºC y la de la aramida está por encima de los 300ºC.

Cinta Tubular: Las cintas tubulares son flexibles y de fácil manejo, están fabricadas generalmente en poliamida o poliéster, las más utilizadas (uso convencional) por su polivalencia son las comprendidas entre 15mm y 26mm de ancho. Para las tareas de Rescate Vertical se utilizan estas cintas ya que ofrecen más y mejores cualidades para esta

Los anillos de cinta de 16mm y 18mm

(de ancho) son los que mejor optimizan

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tarea son más suaves y dóciles que las cintas Planas lo que permite una mejor pegadura a las superficies donde las utilizaremos ya que se acomodan fácilmente.

Existen diversos diámetros de cintas los cuales oscilan entre los 12 y los 26 milímetros y su resistencia oscila entre los 710 daN y los 1500 daN respectivamente, esto variara conforme al fabricante y a las especificaciones técnicas de cada cinta.

Ancho

(mm) Norma Certificación Peso por metro (g/m) Carga de Rotura daN(Kg) Material

15 EN 565 CE/UIAA 26 1080 Poliamida 16 EN 565 CE/UIAA 31 1350 Poliamida 19 EN 565 CE/UIAA 38 1600 Poliamida 25 EN 565 CE/UIAA 43 1870 Poliamida

Tabla de prestaciones, comparación de cintas tubulares Cinta Plana: La cintas planas son más

resistentes a la abrasión y se utilizan para todas las situaciones en las que se requiera menor espesor. También es muy utilizada en la construcción de los anillos de cinta cosida de uso universal.

Ancho

(mm) Norma Certificación Peso por metro (g/m) Carga de Rotura daN(Kg) Material

15 EN 565 CE/UIAA 25 1050 Poliamida 18 EN 565 CE/UIAA 39 1600 Poliamida 19 EN 565 CE/UIAA 37 1600 Poliamida 25 EN 565 CE/UIAA 41 1645 Poliamida 45 EN 565 CE/UIAA 55 2200 Poliamida 50 EN 565 CE/UIAA 60 2800 Poliamida

Tabla de prestaciones, comparación de cintas planas

Resistencia de las cintas (planas y tubulares): La resistencia mínima de una cinta según la norma EN 565 debe ser de 500 Kg (puede variar en función de las características de la cinta: plana o tubular, anchura, material, etc.), se puede identificar a simple vista contando el número de hilos de color que recorren el centro de la cinta (Hilos de Color o Hilos Testigo) la cual indica que cada hilo soporta 500 kg ( 5KN), si la cinta tiene tres hilos esta debe soportar 1500 kilogramos o 15 KN.

Estos hilos deben estar solo a un lado de la cara y su identificación debe ser fácil de reconocer utilizando normalmente colores que contrastan con la cinta y la separación de los hilos debe ser identificable. Los anillos de cinta cosida ofrecen mayor resistencia a la rotura que los elaborados con “nudo de cinta”. (En condiciones normales)

En las siguientes imágenes se pueden ver las líneas testigo utilizadas en cintas. Para reuniones, seguros, y acciones de rescate se deben utilizar cintas con 3 líneas testigos como parte de la cadena de seguridad.

La temperatura de fusión de la poliamida es

de 230 ºC y la del poliéster 260 ºC

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En función del material de construcción, el ancho de la cinta, el tramado, etc., la fuerza de rotura de la cinta es diferente. Ej.:

Cinta Ancho (mm) Resistencia (daN)

Plana 20 1000

Plana 18 1600

Tubular 16 1350 Tubular 26 1500 Dyneema 15 1500

Las cintas son más sensibles a la humedad que disminuye su resistencia. Nunca se debe atar una cinta a un cable, ya que una caída podría romperla (reducción drástica de la resistencia, 6-9 KN), de igual forma evitar el uso del nudo de alondra ya que disminuye a la mitad la resistencia de la cinta (sólo es recomendable en situaciones en las que queramos alargar al máximo la cinta o para fijar una posición) Es más recomendable utilizar anillos en doble (más resistentes y rápidos de colocar). También es desaconsejable realizar aseguramientos o descuelgues sobre cintas sin utilizar mosquetones, ya que la fricción deteriora cinta pudiendo llegar a romperla.

La vida útil de ambos tipos de cinta es similar y deberían desecharse tras unos 3 años de uso continuado. Se debe tener en cuenta que las cintas de Dyneema, las partes de poliamida tintadas pueden despelucharse más fácilmente y da la impresión a simple vista de que la cinta está más deteriorada de lo que está en realidad.

Las cintas son muy propensas a dañarse solo por el uso y el descuido de los operadores, recuerden que en su gran mayoría los accidentes son provocados por las propias acciones de los seres humanos y en este tema no es la excepción.

Las exposiciones prolongadas a los rayos ultravioletas, causan daños a todas las cintas sobre todo aquellas que son planas, los rayos queman las fibras lentamente dañan las cinta sin percibir lo que está sucediendo.

Este tipo de daño es acumulativo y debemos tener siempre en consideración que una cinta esta propenso a este agente o peligro objetivo del medio. Su identificación es el cambio de color o la decoloración revela la degradación en las cintas, otro daño que también es acumulativo son las partículas de tierra o de polvo las cuales generan un corte gradual dentro de sus fibras la cual se deterioran lentamente.

Sumado a los anteriores hay otro factor de riesgo y es la tensión de las cintas que se produce en maniobras de descenso, ascenso, etc... Las cintas planas son aún mayores candidatas a este riesgo debido principalmente a sus características.

Si sumamos que las cintas están ya expuestas a los rayos UV, el polvo o tierra son agravantes donde pueden producirse este riesgo, provocándose un sisaye en la textura de la cinta y poco a poco su deterioro. Lo principal de esto es saber que este material es desechable y cumple un ciclo de vida muy corto de acuerdo a su utilización, más aun si este tipo de material no tiene mantención. La mantención o cuidado es igual que el de las cuerdas y es necesario lavar dicho material para proteger las fibras de los agentes de polvo, tierra o arena que pueden ocasionar más de algún problema.

Bajo los efecto del hielo y la humedad, los anillos de cinta cosida son más

sensibles a la abrasión y pierden parte de su resistencia, por ello hay que

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Recomendaciones:

Revise toda la longitud de la cinta, localice zonas deshilachadas, blandas o aplastadas, prestar especial atención a la zona de los nudos y al desgaste de los bordes

Lavar con jabón (neutro sin solventes) Secar al aire y a la sombra,

No clorar, no utilizarlas en tareas ajenas No guardar anudadas

No guardar húmedas No pisarlas

Llevar un riguroso control sobre este tipo de material

Guardar en un lugar seco y fuera del alcance de cualquier fuente de calor Dar de baja este material cuando se requiera

Cintas Express: Fabricadas exclusivamente en cinta y de longitud variable, siendo lo habitual las cosidas entre 10 y 30 cm. Se suelen fabricar en cinta plana, aunque también hay de dyneema como anillos cosidos. La mayoría están cosidas por la mitad dejando en los extremos huecos para los mosquetones. Algunos modelos disponen de un sistema de bloqueo del mosquetón de leva curva cosido o externo (Ej. Petzl, Black Diamond, etc.) No se recomienda utilizar cintas de más de 25 mm de ancho ya que pueden sobrecargar los mosquetones. Las más estrechas son de Dyneema (de 12 a 15 mm) y hacen trabajar mejor los mosquetones, aparte de resistir mejor una arista cortante. Las cintas express suele ser de 22KN (aprox. misma resistencia que los mosquetones)

Por lo general se debería utilizar cintas de 60 cm (120 cm de diámetro) para alargar los puntos de unión y evitar extracciones accidentales, mejorar la dirección de carga para disminuir la fuerza de choque y rozamientos excesivos (anclajes muy separados, salidas de techos, salidas en diagonal, etc.). Por otro lado permiten una mejor regulación de la longitud de la cinta, se utilizan tanto como anillos cosidos como anudados.

Costuras en las cintas: Las cintas sufren un cambio total cuando se les agrega una costura, las costuras son mejores que los nudos ya que estos no estrangulan la cinta. Hay diversos tipos de costuras y dependiendo del tipo será la resistencia que esta tenga, por otro lado hay cintas confeccionadas para ciertos requerimientos y se le agregan costuras de fábrica. Son: cintas exprés, anillas, estribos, absorbedores de energía, y los mismos arneses que también son confeccionados con cintas y costuras.

Al tipo de cinta más común que se la agregan costuras son a las planas, ya que estas son más rígidas, aunque podemos encontrar costuras a las cintas tubulares pero en menor proporción y o para fines específicos.

No todas las cintas con costuras sirven para depender de ellas en un eventual anclaje, cada cinta está debidamente

especificada para la tarea que fue diseñada y debe estar claramente identificada en la propia cinta, identificada por una etiqueta donde especifica número de norma, resistencia en kilo newton y fabricante.

Las costuras son más resistentes que los nudos pero no todas las costuras son iguales, cada tipo de costura tiene una resistencia y está confeccionada para una tarea específica. El tipo de costura que se le coloque a una cinta tendrá plena relación con la resistencia que tenga dicho elemento. Las cintas Express, anillas y material de uso específico como deysi, estribos, absorbedores de energía, etc. Deben cumplir con normativas CE EN y UIAA y las anillas deben además contar con la especificación clara que especifica CE 0120 y EN566 y UIAA para trabajos o suspensión directa del operador. Las anillas

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