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No Recomendado Para Menores - Carlos Serrano

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Academic year: 2021

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CARLOS SERRANO GALÁN

NO RECOMENDADO PARA

MENORES

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INDICE

Prólogo, página

3

Los Límites del Cine, pag.

4

Películas de Culto del Nuevo Milenio (2000-2010), pag.

17

El Resplandor: Analizando un Clásico, pag.

27

Dark Water: El Ramke Oriental Más Raro, pg.

36

Descensus Ad Inferos: Reivindicando “La Escalera de Jacob”, pag.

39

Cine de Terror U.S.A. 2000-2009, pag.

45

Hard Candy: Alicia en el Lado Oscuro, pag.

63

Productoras y Distribuidoras Míticas de los 80’s, pag.

73

Universo Psicosis: Las Secuelas, pag.

78

Orígenes y Evolución del Cine de Terror, pag.

89

Cine de Terror Moderno, pag.

93

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PRÓLOGO

Aquí os presento un resumen de más de diez años escribiendo sobre cine y pelis. Diez años publicando en blogs, webs y en mis propios fanzines y opúsculos. He hablado de todo lo que me interesaba (cine de terror, ultragore, Ozores, John Hughes, actrices de culto, géneros perdidos, etc) e investigado los que pocos se atrevían (el cine porno más cerdo, los documentales mondo más brutales). Libritos míos como 372 Films de Culto,

Mondo Porno o Brutal Mondo han conseguido una cierta popularidad inesperada. Ahora

tocaba recopilar mis artículos más profundos y mejores. Muchos de ellos publicados en los últimos años en Revista Fantastique, ahora revisados, corregidos y por primera vez editados en libro. Desde los límites morales del cine hasta los orígenes del género de terror, desde reivindicar y analizar films de culto hasta rescatar pelis olvidadas. Una docena de artículos extensos sobre temas o pelis que me interesaban y que me hacían investigar cosas que a los demás se les pasaba por alto. No intento ser mejor ni peor que nadie, simplemente diferente. Así artículos como Hard Candy: Alicia en el Lado Oscuro o Frágiles. Una Reinterpretación sólo los podía haber escrito yo. Nadie va a ver el cine como yo lo veo ni como yo lo interpreto.

En fin, no quiero aburriros más, simplemente desear que disfrutéis de la lectura y si descubrís algo que no sabíais u os encontráis con un placer inesperado yo me daré por satisfecho. Para cualquier duda o comentario de los lectores podéis poneros en contacto conmigo en la siguiente dirección de correo electrónico:

[email protected]

Quiero agradecer a viejos colegas como Javier Ludeña Fernández y Manel Juanico

Iveldie su apoyo y su inspiración en todos estos años de cinefilia y cinefagia compulsiva.

Esperemos que nos queden muchos años escribiendo y disfrutando del cine…a nuestra manera.

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LOS liMITES DEL CINE

"Al prohibir a la gente cosas que le gustan o que tal vez podrían disfrutar, no se

consigue más que crear una ansia mayor por esas cosas." Gore Vidal. UNA INTRODUCCIÓN MORAL

Las palabras de Gore Vidal (mucho más brillante como ensayista que como novelista, guionista o actor) son evidentes. Y la Moral (a partir de ahora siempre me referiré a la moral occidental) suele acabar más bien prohibiendo cosas que en el fondo forman parte de nuestros instintos naturales. Quizá por eso los filósofos a través de la historia han llegado a conclusiones muy similares sobre la naturaleza de la Moral Humana (otra cuestión sería el uso que creen debemos darle). David Hume (influido por lecturas de su compatriota Hutchenson y la influencia de su gran amigo Adam Smith, autor de "La Riqueza de las Naciones" y economista de fama universal) llegó a la conclusión de que la Moral (y los sistemas morales) sólo son un invento humano (consultar nota 1). No existe en la Naturaleza nada parecido a una Moral. Los animales, los planetas, el Sol, el universo entero son impasibles, indiferentes, al crimen y la maldad. De hecho, el Mal (como algo esotérico y mítico) tampoco existe. Existe el egoísmo personal, el afán de satisfacer nuestros deseos. Hume en su "Investigación sobre el Conocimiento Humano" deja claro que nuestra moral se basa en nuestras pasiones, es decir: lo que nos da placer está Bien y lo que nos desagrada está Mal. Ver como un hombre le pega una paliza a un anciano nos desagrada, por eso está mal. Dar un beso a un hijo nos agrada por tanto, está bien. Claro que no existe una sola moral y que al final casi toda moral acaba siendo relativa y habrá siempre gente a la que pegar a un anciano le excite (y lo vea bien) y quien no daría un beso a su hijo porque le resulta una cursilería (y no está bien mimar a los niños). También, rizando el rizo, estará el que creyendo que algo está mal sin embargo no puede evitar sentir placer haciéndolo. Le pego a un viejo porque eso me la pone dura pero luego por la noche no puedo dormir por los remordimientos...

Thomas Hobbes (el autor de la muy influyente biblia política "Leviatán") ya decía que

"el hombre es un lobo para el hombre" (más conocida es su versión latina: homo hominis

lupus), que el hombre es un ser antisocial por naturaleza que está dispuesto siempre a la

guerra y a la pelea por defender su territorio o poseer el ajeno y que por ello había que protegerlo (y protegerse) construyendo un estado fuerte y absolutista que nos impusiera la disciplina que necesitamos para no descarriarnos, matar al prójimo y vivir en paz (porque en el fondo eso es lo que queremos todos, curiosamente). Así pues, el ser humano es un peligro para sí mismo y debe ser tutelado por un estado fuerte y totalitario. También apuntaba que la Moral es un invento humano, necesario pero inventado. Sin embargo,

Hobbes no era el primero que abogaba por la represión y la disciplina para tenernos

controlados. Mucho antes San Agustín en su obra magna "La Ciudad de Dios" sentenciaba con eso de: "La paz es la tranquilidad del orden." Sentencia que un Hitler podría, seguro, compartir e incluso ejercer. No en vano creo que San Agustín mucho

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antes que Hobbes o Nieztsche inspiró los totalitarismos europeos y los fascismos ideológicos.

Estas parrafadas que os suelto de introducción es para demostrar que el hombre desde que es hombre ha necesitado la Moral y los límites legales para intentar vivir en paz y no autodestruirse (aunque a veces toda precaución ha servido de poco) y que siempre se ha preguntado por la necesidad de esos límites y lo molestos que son. El cine (que como decía Eugenio Trías, filósofo español y cinéfilo empedernido, es el arte que engloba a todos los demás artes, he ahí su poderosa atracción) es el mayor exponente moral del arte actual y toda polémica y escándalo en torno a él general unas oleadas mediáticas y unas tormentas (en un vaso de agua) que son interesantes de analizar. El cine hoy es, pretende, ser un retrato de la realidad, pero un retrato maquillado, disimulado, hipócrita. Porque tiene miedo a retratarnos como somos en realidad...y cuando lo hace se censura, prohíbe y escandaliza.

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Nota 1: Francis Hutchenson, David Hume y Adam Smith se enfrentaron al problema

del "cinismo" de su época que creía en disposiciones morales innatas benevolentes y solidarias entre las personas. Estos filósofos morales debían investigar si semejantes cualidades podían surgir en una sociedad expuesta a las tentaciones que traen consigo la opulencia material y si la sociabilidad, la virtud y la justicia eran naturales a la humanidad, o sin embargo construcciones artificiales de individuos interesados.

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EL CINE COMO TRANSGRESIÓN

Si tuviera que elegir una película como la más importante de la historia del cine elegiría El Exorcista (1973), no solo ya por su extraordinaria calidad cinematográfica, sino porque la considero el inicio del cine moderno de terror (y lo siento por los que piensan que ese inicio empieza con Psicosis de Hitchcock) y junto con El Padrino (1971) el inicio del cine moderno (frente al clásico y al antiguo sistema de estudios) en general. Además, es un film que trata todos los tabúes posibles y desafió a la moral y la decencia de la época. De hecho, aún me asombra que se pudiera estrenar (y encima con espectacular éxito) mientras en el nuevo milenio algo tan inofensivo como Hounddog (2007) no pudo estrenarse en salas comerciales y acabó enterrada en el moribundo mercado del DVD tras el boicot de grupos cristianos y asociaciones de padres preocupados ante el supuesto contenido de pornografía infantil del film.

La tremenda escena de El Exorcista donde la niña se masturba

con el crucifijo...

El Exorcista mezclaba violencia, sexo y religión (la santísima trinidad de los tabúes

morales) y encima con una niña protagonista de por medio. De golpe y porrazo La

Naranja Mecánica (1971) parecía un cuento de la Disney y el gore que hasta entonces

se arrastraba por las catacumbas de la serie B, Z y los autocines de mala muerte se veía reivindicado con dignidad artística. Aquí en España tuvimos que esperar hasta su

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reestreno con nuevo metraje para por fin disfrutar de un doblaje no censurado. Yo el film lo vi con 12 años en familia (gracias a aquel entrañable invento ochentero del video comunitario) y aunque nos reímos de lo lindo viendo la peli (ya sabéis, aquello de "¿Has visto lo que ha hecho la guarra de tu hija?" y demás momentos entre delirantes e inquietantes) estuve varias noches sin poder dormir. Es una peli que me traumatizó. Una peli tan enfermiza que es genial. Y que me confirmaba que si bien había dejado de creer en Dios aún creía en el Diablo. Más que nada porque su obra es más evidente entre nosotros ¿no? Siempre he pensado, a riesgo de ser tomado por reaccionario, que lo correcto hubiera sido prohibir un film así, pero es que es tan delicioso que acabas disfrutando de lo que se suele llamar "placeres culpables."

Pero El Exorcista y las escenas más escandalosas de su metraje no eran más que el comienzo de una carrera (a veces de fondo, a veces trepidante) por intentar transgredir más y más los límites morales del cine (y por extensión de la sociedad en general). Si en los 70's los documentales mondo usaban el sensacionalismo más cruel para saciar nuestra sed de morbo y sensaciones fuertes el cine supuestamente más artístico también se apuntaba a las ganas de escandalizar. Maladolescenza (1977) era la increíble respuesta infantil a Emmanuelle (1974). Si Emmanuelle se convertía en icono del nuevo erotismo de calidad Maladolescenza hacía lo propio pero protagonizada por niños. Evidentemente el film solo pudo estrenarse en tres países (Alemania, Italia y nuestra querida España) siendo prohibido en el resto del planeta (pocas pelis han conseguido algo así en la historia). Y en el centro de la polémica de Maladolescenza estaba Eva Ionesco, la niña rubia protagonista centro de un escándalo aún mayor ya que su madre, prestigiosa fotógrafa artística, la había utilizado como modelo erótico desde los ocho años (por ahí circula aún su photo-book "Retrato de una Lolita de 8 años") haciéndola posar sola o con adultos hasta la edad de 12 años y dejando que protagonizara

Maladolescenza (aunque un año

antes, la niña, ya había participado en el film erótico Spérmula). Ni que decir tiene que lo más suave que le dijeron a la madre desde la prensa sensacionalista es que prostituía a su hija. Algo que no estaba muy lejos de la realidad.

Pero si los 70's fue una época de ingenua, aparentemente, pasión por transgredir, los 80's (y hasta la actualidad) iba a ser un imparable sprint por ver quién rodaba la burrada más grande y lograba el escándalo más sonoro con el fin de recaudar más dinero o hacerse con un nombre. De eso estuvo lleno el cine gore de finales de los 70's y principios de los 80's. Porque, aunque en los 70's el cine

Eva Ionesco en la portada de una revista

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de exploitation (y el recientemente legalizado, en occidente, cine porno) ya había saqueado temas aberrantes (orgias sexuales en campos de concentración nazis, conventos porno, sexo psicodélico, zoofilia softcore) en los 80's quedaba ahondar en lo descubierto y simplemente ir siempre un paso más allá desafiando la moral y la Ley.

LA TRANSGRESIÓN EN JAPÓN (COMO EJEMPLO DE LÍMITES QUE NO EXISTEN) Japón siempre ha estado a la cabeza de la transgresión (al menos para la mentalidad occidental) y nos ha dado mucho para ver y hablar (y escandalizar, claro). La historia del cine japonés ya es original desde sus inicios, pero cuando en 1979 aparece Star Of Dave (orgía gore y sexual de padre e hijo que torturan, violan y matan a todo lo que se mueve, aunque preferentemente colegialas) dirigida por Noribumi Suzuki empieza de verdad la carrera por el no va más. En los 80's es Hisayasu Sato el rey del escándalo combinando historias de incesto, pederastia, violaciones y sadomasoquismo en títulos como "Lolita: Vibrator Torture", "Wife Collector", "Abnormal: Ugly Abuse" o "Promiscuous Wife: Disgraceful Torture" dentro de una extensa filmografía.

Claro que la pornografía japonesa se llevaría la palma con cosas como All Women Are

Whores (1985) de la productora Nikkatsu mientras su directa rival, Cinemagic, le

tomaría ventaja en los 90's con productos como "SM Torture Freaks" 1 y 2 (1992-93) cuya escena culmen es la paliza real a puñetazos a una chica hasta que esta defeca. Claro que aquí en España nos contentábamos, por entonces, con pillar alguna copia infecta de alguna entrega de la serie Guinea Pig, Guts Of A Virgin (1985) o las pelis de importación de los sex-shops que a veces nos regalaban barbaridades de la serie Bushido (especializada en sadismo,... vamos, básicamente maltratar a mujeres, sin interacción sexual, para verlas sangrar y amoratarse)

Mientras en Japón se lo pasaban en grande aquí nos escandalizábamos (e intentaban prohibir y perseguir) con tonterías (en comparación) como los dos Nekromantik, The

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LOS AÑOS 90's: NORMALIZANDO LO ANORMAL

Los 90's fue la época de la normalización del concepto freak ("friki "por nuestra tierra) y del gore y el porno (con el fenómeno "gonzo" a la cabeza) más salvaje. Ya no era tan escandaloso el cine transgresor (al menos para el aficionado que empezaba a tener callos en el estómago o en la mano) y se normalizaba (o insensibilizaba) el espectador que consumía estos productos (y a los demás: padres de familia-amas de casa incautas- jubilados aburridos, se les empezaba a habituar en los videoclubs con el amontonamiento de pelis de mal gusto en las estanterías, que en España se logró gracias a Manga Films y sus filiales de Gorgon Video, Made In Hong Kong, etc). "Sick: The Life & Death Of Bob Flanagan Supermasochist" era el documental firmado por Kirby Dick en 1997 que retrataba la vida y la agonía de un masoca como Bob que, enfermo ya terminal, decidía hacer sus últimos y más brutales experimentos con el dolor, cuyo colofón fue clavarse el pene a una tabla. Y nos acabó por hacernos más gracia que otra cosa.

De ahí la última frontera (o al menos eso creían algunos) eran los vídeos de modificación corporal como los de la colección BME, subproductos difundidos por internet donde la gente compartía sus vídeos caseros de autocastraciones, penes seccionados y divididos en dos, amputación de dedos con un cincel y delirios inclasificables de personas cuyo objetivo en la vida era dejar de ser...humanos normales y convencionales, no querían ser parte de la manada que siempre hace lo que se le ordena. Lo cual tiene su mérito, lo admito.

EL NUEVO MILENIO

Solo hay que comparar cuando en los 70's se estrenaban cosas como "Holocausto Caníbal" o "Adiós África" provocando un lógico escándalo y revolviéndote el estómago (a poco que fueras sensible al dolor ajeno) y en el nuevo milenio cositas inofensivas como

Saw VI, A Serbian Film, 9 Songs o Nymphomaniac acaban con los propios cinéfilos y

autoridades competentes poniendo el grito en el cielo y participando en absurdos debates y polémicas.

En el Nuevo Milenio si alguna vez hubo límites morales en el cine deberían estar ya superados, pero hemos entrado (quizá porque olvidamos fácilmente el pasado y por eso nos condenamos a repetirlo, que es la famosa consigna que nos legó el filósofo

Santayana) en una nueva era de hipocresía, censura (y autocensura) y ganas de ser

políticamente correcto. Pero siempre habrá cineastas que quieran jugar a ser transgresores (con transgresiones infantiles, porque ya está todo muy visto y experimentado) y espectadores que se quieran sentir muy ofendidos o impactados (las nuevas generaciones de cinéfilos y cinéfagos aún les queda mucho que aprender sobre los límites del cine, si es que creen que A Serbian Film es el colmo de la brutalidad cinematográfica... de nuevo el desconocer el pasado nos hace creer ingenuamente que las nuevas propuestas son más crudas de lo que son en realidad, nos (les) faltaba perspectiva histórica...)

EL CINE Y LOS NIÑOS

En el tema de los menores (o mejor dicho de los niños) en el cine yo siempre he sido muy tajante y radical: si es ilegal e inhumano hacer trabajar a los menores de 16 años pues

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respetemos al menos eso. Pero en la hipócrita sociedad capitalista a los niños aún se les hace trabajar (luego nos quejamos del tercer mundo) en el cine, la televisión y la publicidad (por no hablar del mundo de la moda y derivados). No se salvan ni los bebés para los que se inventó (en el cine y la televisión) el truco de contratarlos por parejas y gemelos para así tener siempre uno disponible para filmar o grabar (todo esto que parece tan normal en el mundo laboral a mí me parece poco menos que una aberración). Sin embargo ¿a quién no le gusta ver niños en pantalla con lo monos y entrañables que son? ¿Qué harían emporios como la Disney si no pudieran explotar a los menores a su antojo (para que luego acaben en despojos tipo Demi Lovato o Miley Cyrus)?

Brooke Shields, el mito lolitesco de los 70’s

Pero dejemos el tema laboral y centrémonos en la pura utilización perversa, que es lo que más ha escandalizado en la Sociedad. Léolo (donde unos críos aparecían violando un gato o manteniendo relaciones sexuales con prostitutas), La Pequeña (con Brooke Shields ejerciendo de prostituta de 12 años y realizando desnudos integrales en formato erótico),

Lolita (la versión de Adrian Lyne que fue tachada de pornografía infantil y tuvo

problemas para estrenarse en USA), For A Lost Soldier (film holandés y autobiográfico, basado en una historia real, donde un niño de 12 años se enamora de un soldado americano en plena Segunda Guerra Mundial que le inicia en el sexo anal, y que se ha convertido en icono para ciertas asociaciones de pedófilos que reivindican sus derechos), Misterious

Skin (film sobre las secuelas de los abusos a menores cuyo director tuvo que salir en

rueda de prensa asegurando que las escenas de sexo pedófilo fueron rodadas con los niños por un lado y los adultos por otro, como si eso nos inquietase menos) o Kick-Ass (cuya polémica se centraba más en la desaforada violencia de hit-girl, interpretada por una

Chloë Grace Moretz de 11 añitos). Esos solo son algunos de los ejemplos de films que

supuestamente (y a veces sin el supuestamente) se pasaron de la raya. Aunque a mi parecer creo que casi son más tóxicas las series de Disney Channel que hacen apología de los estereotipos sociales (los gorditos son graciosos, los que llevan gafas son empollones, los "maricas" peluqueros o modistos) y nos regalan un mundo pretendidamente aséptico y seguro donde no existe el sexo, el racismo ni ninguna clase de bajas pasiones humanas. A mí me divierten las primeras temporadas de "Hannah Montana" y "Sunny Entre Estrellas" pero jamás se las pondría a mi sobrina de 4 añitos, más que nada porque deforman la realidad y acabarían confundiéndola y adoctrinándola con una filosofía hipócrita, machista, consumista y de roles estereotipados que me parece

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más perjudicial que un desnudo a destiempo. (Como anécdota añadir que el bebé que sale en "Los Zombis Paletos" de la Troma empapado en sangre y vísceras falsas parece que tampoco escandalizó mucho, bueno a mí me escandalizo un poco, para qué engañaros).

Y es evidente que el tema de las colegialas da mucho juego, tanto que incluso en una remota época (los 70's) fue motivo de una moda europea y mucho escándalo, un solo ejemplo: la alemana "Confesiones de una Chica de Sexto Grado", dirigida por Ernst Hofbauer en 1970 explotaba el morbo por las colegialas y el fetichismo hacia ellas. Así mezclando escenas eróticas con actores y entrevistas reales con menores contando sus primeras experiencias (si, casi al estilo documental mondo) tuvo un éxito tan provechoso que su productor, Wolf C.

Hartwig, no perdió el tiempo y rodó más

de una docena de secuelas explotando la fórmula bajo títulos tan evidentes como "Los Juegos de las Colegialas", "Los Secretos de las Dulces Quinceañeras" o "14 y Menores."

ESA PALABRA TAN FEA: PORNOGRAFÍA

A veces las polémicas no tienen mucho sentido. Cuando se estrenan cosas como 9 Songs (2004) o The Brown Bunny (2003) parece que nunca hubiéramos visto una mamada en pantalla. Entiendo que esas pelis puedan escandalizar porque alguien vea un supuesto mensaje machista en ellas (sobre todo en The Brown Bunny con toda una Chloë Sevigny haciéndole una felación real a Vicent Gallo en primer plano, por entonces su pareja así que casi es hacer trampa, mientras éste la trataba poco menos como a una puta) o simple pornografía recaudatoria pero no tiene sentido ofenderse por el sexo natural y real entre seres humanos. Otra cosa es el debate entre pornografía y erotismo. Pero lo dicho, son debates estéticos que a mí por lo menos me parecen de muy poco interés. Y recuerdo que mucho antes de que las actrices anglosajonas intentaran escandalizar haciendo felaciones reales en pantalla nuestra Lina Romay ya lo hizo en Rolls Royce Baby, film de 1975, (de hecho, una estupenda felación real que no venía a cuento) y nadie puso el grito en el cielo.

EL CASO MAX HARDCORE

Cuando un día voy y me entero que a Max Hardcore lo han metido en la cárcel por un delito de obscenidad lo primero que pensé es "Pues sí que han tardado." Porque si alguien, dentro del más que tolerante mundo del porno mainstream, ha flirteado con el escándalo y el mal gusto ese es Max (en el pasado también conocido como Max Steiner). Desde su

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saga Cherry Poppers en los 90's (donde simulaba iniciar en el sexo a colegialas con pinta de tener 14 años, de hecho solía usar actrices asiáticas porque aparentaba mejor ser menores) tan exitosa como provocadora (uno veía las carátulas y dudaba si aquello no era porno con menores de verdad) acabó por rodar ya en el nuevo milenio vídeos cada vez más salvajes en una frenética competición por la brutalidad con su alter ego europeo

Rocco Siffredi. Ambos, Hardcore y Siffredi, eran los iconos del porno machista (el de

más éxito a tenor de las ventas) que ya no se conformaban con practicar el sexo de todas las formas posibles, sino que para superarse a sí mismos debían alcanzar nuevos niveles de brutalidad y humillación sexual. Lo de empezar a escupir a las mujeres en la cara mientras eran sodomizadas o pegarles de verdad porque sí no lo inventaron ellos, pero si lo popularizaron (mientras en los festivales especializados les regalaban premios a diestro y siniestro). Llevaron muchas de las prácticas del porno más sórdido y underground al

mainstream para uso y disfrute de los padres de familia que podían así desahogar sus más

bajos instintos (es decir, con Max Hardcore saciar la posible fantasía de follar con preadolescentes, con Siffredi tratar a las mujeres como si fueran una mierda, cosa que también procuraba con ahínco Max Hardcore)

Pero Max cometió un terrible error. Si en el pasado se había jactado de vestir a sus chicas como niñas de colegio religioso, simular desvirgamientos e iniciar en los vicios de la vida a las chiquillas (muy habitual era hacerlas fumar, maquillarse o ponerse la ropa de sus mamás mientras fornicaban) y nadie parecía indignarse por ello cuando hizo que una de sus actrices dijera ante la cámara que tenía 12 años (que evidentemente era falso) entonces la Ley vio la ocasión de por fin pillarlo y empapelarlo. El resultado dos años en la cárcel y su web cerrada por el FBI. Eso sí, Max se lo tomó con buen humor y organizó una fiesta el día antes de su encierro invitando a grupos de rock y actrices porno para celebrar la alegría de vivir (impagable la imagen que se difundió de la fiesta con Max en un escenario guitarra eléctrica en mano junto a una chica desnuda).

La actriz porno Lil Candy y su físico de adolescente. El “porno teen” siempre coqueteando con el morbo

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¿Qué podemos pensar del caso Max Hardcore? Yo la verdad es que no tengo ni idea de qué pensar...sinceramente.

REPRESIÓN, AUTOCENSURA E HIPOCRESÍA

(ESTAMOS HABLANDO DE U.S.A., CLARO, NUESTRO PADRE CULTURAL ACTUAL)

Y es que la represión en los USA (y la autocensura) es el pan de cada día, y no solo ahora. ¿Es que nadie se dio cuenta de lo absurdo que era que un asesino de niños como Freddy

Krueger no asesinara a ningún niño en todas las pelis que protagonizó? A veces detalles

como esos son más enfermizos que los supuestos contenidos irreverentes del cine gore y de terror. Supongo que nos toman por tontos, a los espectadores digo. Y es que Sade tenía razón cuando escribía aberraciones no solo para escandalizar a la sociedad represora y

bienpensante sino como expresión de libertad. Solo mi Deseo es la ley, sentenciaba cada

vez que podía el Divino Marqués. A finales del siglo XIX estaban muy de moda los

Dandys, el Simbolismo y toda una revolución cultural que en parte reivindicaba la

rebeldía, el Mal frente al Bien burgués e hipócrita. Había que elegir el Mal, en palabras de Luís Antonio de Villena, para no acabar asfixiado por la represión religiosa, social y pseudoliberal. El Malo era libre frente al buen ciudadano aburrido pero que era más peligroso ya que sustentaba una sociedad materialista, consumista y enjaulada en las buenas costumbres y la hipócrita moral cristiana. A veces el cine más impactante solo tiene un objetivo: sacudir las mentes y despertarlas de su sueño dogmático (al estilo

Kant). Hacernos dudar sobre lo que está Bien y Mal, y de que hay algo más allá de

nuestras estrechas limitaciones morales, políticas y sociales.

Y es que como decía Jesús Palacios en el que quizá sea su único artículo interesante: hay artistas, como Clive Barker por ejemplo, que acabaron teniendo miedo de dar miedo. De traspasar ciertas normas no escritas (pero también las escritas) y perderse ellos y quedarse fuera del pastel comercial del mundo real (que al fin y al cabo todo se hace por dinero, el arte siempre es lo primero que se sacrifica). Siguiendo con el ejemplo de Barker, el buen hombre acabó facturando novelitas de fantasía inofensiva que casi parecen escupir a la cara de los antaño míticos "Libros de Sangre". De sus pelis puede decirse lo mismo. Miedo a dar miedo. Miedo a transgredir "demasiado" la moral imperante...

Rimbaud y Verlaine (que acabaron fornicando e intentándose matar) escribieron un

"Soneto Al Ojo del Culo" para reírse de la sociedad hipócrita de su época. Pocos poemas han sido tan nauseabundos y necesarios. Porque hasta los poetas tienen la necesidad de decir que el mundo es algo más que flores y bellos sueños. Los cineastas también tienen esa necesidad, aunque casi siempre con el objetivo de amasar dinero no de decir algo que realmente necesiten expresar.

LA MODA/EL FENÓMENO/LA LEYENDA SNUFF (MÁS ALLÁ DE LOS LÍMITES)

Tesis (1996), la peli de Amenábar, puso de moda entre los jóvenes españoles el

fenómeno de las pelis snuff, aunque justo un año antes ya había iniciado la moda "Historias del Kronen" (1995) con aquel personaje interpretado por Jordi Mollá que se sentía fascinado y ansioso por conseguir alguna peli que mostrara la tortura, violación y

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asesinato de una mujer o niño (yo, en esa época, conocí a más de un chaval pensando lo mismo, encontrar y visionar una peli snuff al precio que sea). No tardó en reflejarse también el fenómeno en USA con su más claro exponente: "Asesinato en 8mm". Ni que decir que todas, con relación al tema snuff, eran pelis inofensivas pero puso sobre la mesa el debate (o mejor dicho el morbo) por un fenómeno que aunque se ha intentado maquillar (incluso por una supuesta autoridad como Román Gubern que a pesar de los propios datos que aporta en su libro "La Imagen Pornográfica Y Otras Perversiones Ópticas" sigue manteniendo que el cine snuff es una leyenda urbana...) ha acabado influyendo en el cine moderno, para bien o para mal, en pelis recientes como las de la saga Hostel o Train (ésta protagonizada por la tetuda de Thora Birch, que ha acabado, con el futuro prometedor que tenía, protagonizando subproductos de esta calaña) que en sus hipócritas propuestas acaban retratando la Europa del Este como único caldo de cultivo de las más aberrantes prácticas cinematográficas. En realidad, el fenómeno snuff es mundial, universal, y muy antiguo (desde los inicios del siglo XX, casi con la invención del propio cinematógrafo) pero queda siempre mejor cuando el horror está fuera de nuestras fronteras.

Siempre que me preguntan por lo más fuerte que he visto en cine siempre respondo lo mismo: no lo más fuerte (de eso jamás voy a escribir) pero lo que más me impactó fue una peli porno de zoofilia rumana que me encontré en un viejo sex-shop. Alquilé la cinta por pura curiosidad (un VHS de importación, era finales de los 90's) y quedé impresionado por lo que pude ver. Mujeres masturbándose con cabezas de pollos muertos (con el añadido, mira que sanas, de poner preservativos a las cabezas de los cadáveres) o esas mismas mujeres sujetando a un lechón (cría de cerdo) para que un paleto de campo lo sodomizara mientras el animalillo chillaba como un condenado. Después de eso pensé que no podía haber nada más desagradable para contemplar en una pantalla. Por supuesto me equivocaba (el ser humano siempre está dispuesto a ir más allá, es pura necesidad existencial) pero sigo recordando aquella sórdida cinta rumana como lo más desagradable e incomprensible (sobre todo esto es lo que me inquietaba, lo poco lógico de la propuesta sexual...) que ha pasado por mis sentidos.

CONCLUSIÓN

(EL CAMINO DEL EXCESO CONDUCE A LA SABIDURÍA...O A LA AUTODESTRUCCIÓN)

Después de este viaje por los límites (morales, legales, sociales) del cine acabo concluyendo que El Exorcista sigue siendo la película más transgresora de todas. No ha sido superada (¡) y todo lo que vino después creo que resultó hasta redundante. ¿Se puede superar la imagen de una niña de doce años intentando masturbarse con un crucifijo ensangrentado? Lo dudo, el nivel de transgresión (sexual, violento, religioso) es tan profundo que el espectador medio apenas puede asimilarlo y por ello, a veces, tiene menos efecto del esperado (también, a día de hoy, el espectador medio está más insensibilizado, como la mayoría de la humanidad habituada a ver cosas atroces cada día en los medios... pero solo preocupados por llegar a fin de mes no si en Gaza han muerto diez niños en una nueva masacre) pero a poco que me paro a reflexionar el horror mítico y ancestral del film, sus implicaciones metafísicas, la lectura psico-sexual (algunos lo describían como una metáfora del despertar sexual de una pre-adolescente!), las provocaciones religiosas, la interpretación social (madre divorciada cría a hija sola...para algunos eso aún está mal visto, el hogar sano es aquel con padre y madre y buena relación conyugal y filial) y la

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fascinación por el Mal puro (en contraposición del Bien puro de una niña inocente). Cuando visiono El Exorcista los delirios japoneses, el ultragore alemán, las pelis de erotismo infantil europeas y el porno más salvaje dejan de tener importancia. El miedo que me provoca aún el film, la sorpresa que aún me depara cada escena impactante, lo transgresora que es la obra en sí y los múltiples análisis que resiste aun me fascina. Y es una fascinación que me dura desde los 12 años, cuando la vi por primera vez. Así, pues, en estos últimos 40 años de cine, al menos para mí, casi no ha pasado nada de relevancia. Si, muchas polémicas, muchos escándalos, ríos de tinta, análisis sesudos, libros a favor y en contra del cine transgresor, tirones de pelos entre críticos de cine, cineastas, intelectuales y hasta políticos, casos flagrantes de censura, conflictos judiciales, niños explotados en el cine, padres indignados...pero todo eso ya estaba en El Exorcista y su estreno (y su época). No hay mucho de nuevo en todo lo acontecido en estos 40 años. Si, ha habido pelis más burras menos sutiles, intentos de desagradar y hacer que apartemos la vista de la pantalla. Pero eso también estaba en El Exorcista. ¿Qué ha aportado el cine de transgresión en estos 40 años que no lo hiciera ya en su día El Exorcista?

La teoría que voy a aportar no es nueva, es decir; la historia se mueve de forma cíclica, el mundo y las personas parecen condenados a no salir de cierto círculo vicioso. Todo cambia un poco (o eso parece) para seguir igual. No hay un infinito de posibilidades para el ser humano (aunque en su arrogancia lo crea). Thomas Hobbes quizá lo explicaba muy bien: "Cuando decimos

que algo es infinito, lo único que queremos decir es que no somos capaces de concebir la terminación y los límites de las cosas que nombramos. No tenemos concepción de esas cosas, sino de nuestra propia incapacidad." Nuestra mente es finita

y por eso nos repetimos. La historia del cine, como la del mundo, es cíclica, se repiten errores y aciertos. La neofilia (pasión por la novedad) se impone, pero olvidando lo viejo acabamos por reinventarlo o redescubrirlo (o peor aún: repetirlo) bajo supuestas nuevas formas. Todo está inventado, solo queda darle apariencia de novedad. Los jóvenes cinéfilos se aburren de los veteranos y viejos cinéfilos. De las viejas costumbres y legados pero sus nuevos inventos, sus nuevas sensaciones se basan en viejos vicios. No salimos del círculo vicioso. Pueden, a veces, cambiar las reglas (y las leyes) pero no así los instintos y deseos básicos del ser humano. Como las crisis económicas y los revivals en el mundo del arte y la moda, el cine está condenado a repetirse, a reciclar, a remakear hasta el infinito. Hay falta de ideas, se lamentan algunos, Hobbes ya dijo que nuestra mente es finita, que no nos hagamos ilusiones. Borges, añadió, que la eternidad solo duraría lo que la raza humana durara reproduciéndose. No hay infinito posible. No hay

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infinitas posibilidades para el ser humano. Aunque soñamos con que la Voluntad humana (y la imaginación, claro) no tiene límites. Y quizá todo tiene una base capitalista, que es la religión que nos tiene hipnotizados, que ha hecho del mundo algo aún más cíclico, estático. Así cabe recordar lo que Vattimo dijo en su libro "El Fin de la Modernidad. Nihilismo y Hermenéutica en la cultura posmoderna": "Ahora en la sociedad de consumo, la renovación continua (de la vestimenta, de los utensilios, de los edificios), está fisiológicamente exigida para asegurar la pura y simple supervivencia del sistema. La novedad no tiene nada de revolucionario, ni de perturbador, sino que es aquello que permite que las cosas marchen de la misma forma."

El cine tiene límites, sí, al final hemos llegado a atisbarlos. No hay un infinito más allá. Pero aun así existen más limitaciones que las materiales o de la imaginación. La limitación moral. Algunos cineastas (y no cineastas) han intentado romper esos límites para llegar al más allá (quizá con la única intención de saciar la muy natural curiosidad humana). Pero fuera de la moral, como ya advertía Hobbes, solo hay anarquía y horror, y peor aún: autodestrucción. Más allá del cine solo está el fenómeno snuff...y más allá del

snuff no hay nada. Absolutamente nada.

SELECCIÓN DE BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

The Incredible Strange Film Book de Jonathan Ross (Simon & Schuster, 1993)

Deathtripping. The Cinema Of Transgression de Jack Sargeant (Creation Books, 1995) Incredible Strange Films de Vicky Vale y Andrea Juno (1986)

Inmoral Tales. Sex And Horror Cinema In Europe 1956-1984 de Pete Tombs y Cathal

Tohill (Titan Books, 1995)

La Noche de los Sexos Violentos de Álex Zinéfilo (Glénat, 1999)

Nuestro Lado Oscuro. Una Historia de los Perversos de Élizabeth Roudinesco

(Anagrama, 2009)

La Imagen Pornográfica y Otras Perversiones Ópticas de Román Gubern (Anagrama,

Edición Revisada y Ampliada, 1989/2005)

La Ceremonia del Porno de Andrés Barba y Javier Montes (Anagrama, 2007) El Libro de las Perversiones de Luís Antonio de Villena (Planeta, 1992)

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PELÍCULAS DE CULTO Y DEL NUEVO

MILENIO (2000-2010)

Durante toda mi vida me he dedicado a explorar (y escarbar) en la filmografía del cine de terror y fantástico de las décadas de los 70's, 80's y 90's. (a través de mis fanzines, blogs y colaborando en fanzines y webs ajenas) Así que en el aburrido 2014 no se me ocurrió nada mejor que revisar todo el cine de género comprendido entre el 2000 y el 2010 repasando mis pelis favoritas, dando una segunda oportunidad a pelis que en su momento no me acabaron de convencer e incluso dignándome a visionar pelis que había descartado por siempre ver en su momento. Así que buceando en mis archivos (algo más de 5.000 pelis de todos los géneros, recopiladas en los últimos diez años prácticamente, número final mermado por sucesivas mudanzas que acabaron con mi colección completa de VHS y parte de la de DVD's) me dediqué en exclusiva a ello una buena temporada. El resultado de este ejercicio de revisión lo tenéis a continuación:

Que mejor que empezar este repaso con Cherry

Falls (2000) como uno de los últimos coletazos

del revival del slasher de los 90's (ya sabéis, el éxito de Scream y sus derivados) que nos traía un simpático artefacto a veces delirante y otras sugestivo que en su día fue Nº1 de la taquilla USA y hoy parece que pocos quieren acordarse del film, lo cual no tiene mucho sentido porque a pesar de que no es una obra maestra a cualquier fan del slasher (y del cine de terror juvenil en general) debería tener siempre en cuenta, al menos si hablamos de la filmografía de este milenio. No en vano una peli de psicópata estrafalario protagonizada por una morbosa y bella Brittany Murphy y un mítico Michael

Biehn (sí, chicos, el guaperas de Terminator) ya

debe pasar a la historia pero si a eso añadimos sexo fetichista (la escena de la Murphy con su noviete y sus piececitos desnudos), atisbos de incesto (ese Biehn algo más que encantado con su preciosa hijita) y el delirante psicópata de turno (tan ridículo que hasta llega a fascinar) tenemos un slasher que aunque rodado al calor de la moda imperante vuelve a dar una nueva vuelta de tuerca al asunto del desmadrado sexo adolescente (aquí los jovenzuelos organizan una fiesta para perder la virginidad todo el instituto entero ya que el psicópata del film se dedica a matar vírgenes...) aunque como casi siempre acaba en coitus interruptus...

Más retorcida, y mejor, resulta The Hole (2001) peli de falso sabor británico (aunque rodada en UK mimetiza el cine americano por completo) protagonizada por otra morbosa, en este caso Thora Birch (sí, la tetuda de American Beauty), y con un guión con el típico giro sorprendente a mitad de metraje (muy influido por "La Dos Caras de la Verdad"). La cosa va de cuatro jóvenes que desaparecen de un instituto pijo británico y solo aparece la

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18 Birch hecha unos zorros y contando una extraña historia en la que los jovenzuelos se

encierran por voluntad propia en un olvidado sótano en medio del campo (?) mientras en sus vidas se ocultan secretas pasiones y tensiones sexuales sin resolver. Un film donde tenemos a una rubia Keira Knightley dando la réplica a la Birch y cuyo DVD es imprescindible al incluir un final alternativo mucho mejor que el finalmente estrenado.

The Necrofiles 2: Lust Never Dies (2003) es en cambio una serie Z hecha a medias entre Ron Carlo (que se encarga de la dirección, los FX y la fotografía) y Todd Tjersland

(que escribe el guión y produce y que en sus ratos libres escribe libros sobre cine chungo) que intenta mezclar porno y gore pero claro el porno es pseudoporno (pollas de látex, falsas eyaculaciones con gel de baño) y el gore unas veces está currado y otras veces se nota el ketchup de bote. Aun así puro delirio demencial muy disfrutable porque el argumento (un tipo orina y vomita sobre una tumba y así hace revivir a un zombi en perpetuo estado de excitación sexual, de ahí el subtítulo del film, que se pasea con un pene enorme violando y devorando a toda chica que se cruza en su camino) no tiene desperdicio llegando a esa escena impagable en que el zombi protagonista entra en una casa, sorprende a una pareja practicando el sexo y le arranca al chico el pene para con él violar a la chica. Ya digo, pocas pelis más estrafalarias y divertidas nos trajo el nuevo milenio, sobre todo si hablamos del cine más underground. Lo curioso del asunto es que la Edición Especial en DVD (yo tengo una rara edición holandesa que me facilitó en su día mi buen amigo Rob Garcia), incluye algo más de media hora de Escenas Eliminadas que incluyen momentos de sexo y sangre mucho mejores que los del film (???), de haberse incluido esas escenas la peli hubiera quedado infinitamente mejor. Desde luego prefiero este film de falso porno-gore a engendros como Porn of The Dead (porno de verdad, pero escaso de imaginación y diversión). Aunque, claro, nada superará Hardgore (AKA

GoreWhore) de 1974, film porno setentero con delirantes toques gore (pasó a la historia

por esa escena donde un tipo sodomiza a una chica tumbada en una guillotina y cuando decapita a la chavala el tipo eyacula sobre ella en un orgasmo puramente psicodélico, cosas de la época)

They (Ellos), de 2002, es sin embargo terror duro, serio, ambicioso. Es una pena que

nadie reivindique este film (dirigido por Robert Harmon, hoy dedicado a la tele, y escrito por Brendan Hood, prácticamente desaparecido del mapa) que yo, y no exagero, pondría en mi lista de favoritos históricos justo detrás de la Santa Trinidad del terror duro (o sea:

El Exorcista, El Ente y Al Final de la Escalera). Uno de los alicientes del film, aparte

de su fascinante guión, sus buenos FX y ese final inesperado, es Laura Regan, su rubia protagonista. Es curioso porque es una actriz que no ha destacado nunca (su breve aparición en Silencio Desde El Mal es quizá lo mejorcito que ha hecho después de They) y sin embargo aquí lo da todo y le da un toque erótico-entrañable a la historia (algo así como la hermana dulce de la Sara Paxton de The Inkeepers, por hablar de rubias con el pelo corto protagonizando pelis de terror...). They es uno de esos films que es mejor ver que explicar, porque se disfruta todo el metraje por completo (y si puedes píllate el DVD con el final alternativo ¡que no tiene desperdicio!)

Innocence (2004), con este film solo se me ocurren teorías enfermizas y bizarras. Vereis,

la peli empieza con una niña asiática de 7 años metida en un ataud en braguitas. Unas niñas con uniforme escolar abren el ataud y la sacan de allí. Es una de las recien llegadas a un extraño colegio donde un montón de niñas se dedican más que nada a aprender ballet, y no parece que hagan otra cosa. Bueno, si, preguntárse qué hacen allí a merced de un par de profesoras (una de ellas coja) que tampoco aclaran mucho las cosas. Además, las niñas

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mayorcitas pasan algunas noches bailando para "clientela selecta" que paga por verlas (???). Si además a esto añadimos los lazos de colores que clasifican a las niñas por edades...en fin, mucho esteticismo fetichista (los uniformes, las trenzas, los lazos), unas niñas que actuan muy naturalmente (como es habitual en el cine francés) y una Marion Cotillard en un escueto papel antes de hacerse famosa... Eso sí, la escena cumbre es cuando Bianca (la niña mayor y protagonista del tercio final) se tumba en su cama una noche (tras una de las misteriosas actuaciones en el teatro para "clientela selecta") y se pone un guante que ha encontrado en el teatro. Acto seguido mira un hombre desnudo dibujado en un papel y se acaricia los muslos... No menos enigmático es el final con las niñas mayores saliendo del colegio a través de un misterioso tren de metro y llegan a una plaza con fuentes donde Bianca se baña medio desnuda y allí sonríe a un chico que se encuentra por ahí...

Vamos, el film recuerda por momentos a otras pelis como El Despertar del Amor (con este film comparte muchos detalles) o Cracks, solo que aquí el argumento se me escapa...eso sí, fascinante la experiencia de visionado, sobre todo porque consigue algo que el arte cinematográfico pocas veces nos da: imaginar el argumento y darle nuestro propio significado a lo que vemos. ¡Igual esa era la intención! La cosa es que Innocence es uno de los films más enigmáticos del nuevo milenio, inclasificable y lo mejor de todo: abierto a todo tipo de interpretaciones. Si algún día lo veis ya me contaréis que habéis sacado en claro...

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20 Reencarnación (2004), del elogiado por Sexy Beast Jonathan Glazer, es uno de esos

films que de vez en cuando me sorprenden casi sin esperarlo. Protagonizada por una guapa Nicole Kidman, con el pelo a lo garçon, el argumento ya dice mucho: una mujer que hace diez años perdió a su prometido al ser asesinado en un parque mientras hacía deporte y que ahora se va a casar con otro ve su vida patas arriba cuando aparece un niño de diez años en su casa que dice ser su esposo (reencarnado, claro) y lo demuestra..., a partir de ahí inquietantes dudas, sospechas, momentos incómodos y/o sobrenaturales y un ambiente lleno de deliciosa fría fascinación (el film tiene una estética muy a lo Kubrick, que unido a que la Kidman fue la prota de su film póstumo...). Además, tiene uno de los finales más logrados que he visto jamás y en fin, no todos los días podemos ver a la

Kidman flirteando y morreándose con un niño de diez años. (también debería añadir aquí Invasión, la nueva versión de La Invasión de los Ultracuerpos con la Kidman ya de

melena corta rubia con David Craig al lado y el pequeño papel-homenaje a Veronica

Cartwright, que apareciera en la versión de finales de los 70's con Donald Sutherland,

cuyo polémico estreno se vio seguido de una avalancha de malas críticas y de inevitable fracaso comercial. Bien, a pesar del decepcionante final feliz a mí me hizo disfrutar de lo lindo)

The Messengers (2006) es un film que tuve que ver dos veces para apreciar su valía. La

primera vez me dejó algo frío (quizá porque la visioné con enormes prejuicios precisamente por estar protagonizada por Kristen Stewart, la prota de la ridícula y bochornosa Crepúsculo) pero la segunda y tercera vez la disfruté a tope: ese estupendo prólogo en blanco y negro (que insinúa cosas que luego no son lo que parecen), la magnífica banda sonora de Joseph LoDuca, esa escena de la Stewart con su hermanito en brazos en el pasillo en medio de la oscuridad, la inquietante presencia de William B.

Davis ("el fumador "de Expediente X)...en fin, quizá el mejor de los films de la productora

de Sam Raimi y Rob Tapert (Ghost House) y que a pesar de las deudas evidentes en el argumento con "Terror en Amityville" y del éxito inesperado en taquilla, debe contentar a todo degustador de historias de terror clásico y de toda la vida (y la ausencia de sangre y sexo por primera vez no supone para mí un gran problema). Lo mejor es que su secuela,

The Messengers 2: The Scarecrow (2008) también me gustó (incluso por momentos

más que la primera) si bien la historia poco o nada tiene que ver (aparte de la presencia de cuervos y de ambientarse en una granja con maizales) con la primera peli (aquí es otra familia con otros problemas) pero al menos gana algo más en originalidad: el padre de familia agobiado por deudas y mala suerte coloca un espantapájaros de lo más siniestro en su maizal (azuzado por un inquietante vecino misterioso) y a partir de ese momento su suerte cambia (a costa de la muerte de otros, claro) y todo parece ser debido a los "poderes ocultos" del espantapájaros con el que pareciera que hubiera hecho un pacto diabólico por el cual el éxito solo tenía que tener como contrapartida la muerte de todo el que se interponga en el camino del protagonista...Si, ya sé que hay muchas pelis de espantapájaros siniestros (empezando por la mítica Zona Restringida de los 80's, que siempre pondré de ejemplo como joyita de culto imprescindible) pero este pequeño film de serie B tiene su encanto y resulta aún más clásico que el film inicial y encima le han añadido toques de sexo y sangre, toques insuficientes a mi modo de ver pero que se agradecen. La estupenda Banda Sonora corrió de nuevo a cargo de Jospeh LoDuca.

The Secret (2007) es en cambio una extraña producción de la EuropaCorp de Luc Besson, encima fue la segunda peli como director de Vincent Perez (muy olvidado en el

cine USA desde su intervención en la saga The Crow) y se trata del remake de un film titulado "Himitsu" de un tal Yojiro Takita (basado a su vez en una novela de Keigo

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21 Higashino), peli que no he

visto. El argumento es de lo más atractivo: David Duchovny es oculista y está

casado con Lili Taylor que es fotógrafa. Tienen una hija de 16 años y en un accidente de tráfico la madre muere y su espíritu acaba en el cuerpo de su hija...vamos, algo así como la versión siniestra de "Freaky Friday" de la Disney (la primera versión protagonizada por una adolescente Jodie

Foster, la segunda por Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan

y titulada aquí "Ponte en mi Lugar"). Lo mejor del asunto es explorar la incestuosa relación que se plantea entre el marido y su no tan difunta esposa convertida ahora, a efectos oficiales y legales, en su hija de 16 años (en la peli ella dice ser el sueño de todo hombre "una mujer madura en el cuerpo de una chica de 16 años")...y aunque el film en ese asunto

(que es el gran asunto en realidad de la historia), no se atreve a ir más allá de lo Políticamente Correcto (que es el término que se inventaron los medios para denominar a la censura cuando "censura" se convirtió en una palabra anticuada, incómoda y poco moderna). Una pena la poca valentía de los responsables del film porque quitando el elemento incestuoso la historia se queda en nada. Es la típica peli que ves esperando que te sorprendan (en este caso con agudos debates psico-morales) y luego te decepciona profundamente. Aun así, una de esas pelis dignas de verse que siempre lamentaremos que no se convirtieran en auténticas joyas de calidad.

Juego Demoníaco (2007) cuyo título original mola más: "Dead Mary" es otra de esas

pelis que suelen pasar desapercibidas por el mercado del DVD y que muchos ya tacharían de bodrio sin darle una oportunidad. El film está protagonizado por Dominique Swain (o sea, la Lolita de la versión de Adrian Lyne) que es el reclamo publicitario (pero salvo la fetichista escena inicial, ¿quizá un homenaje inconsciente a Lolita?, la Swain no enseña nada) pero la peli va de un grupo de amigos que van a pasar un fin de semana de diversión en una cabaña (lo sé, no es muy original ¿verdad?) y acaban jugando a un juego, "dead mary", en el que deben convocar a oscuras frente a un espejo y una vela a la tal mary, bruja de leyenda. Como no podía ser de otra manera lo que empezó como una broma acaba como el rosario de la Aurora (o más bien como otro derivado de Posesión Infernal) ya que empiezan a ser poseídos uno por uno los jovenzuelos y a morir de forma horrorosa...Y bien, algunos ya pensarán el por qué destaco un film que parece otro plagio rutinario de la mítica peli de Sam Raimi...Pues bien, lo hago porque la primera parte del

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film está llena de diálogos...y no, por una vez no son diálogos de relleno y tienen mucho sentido (y hasta interés) lo cual lo convierte en una rareza dentro del género (habituado al relleno coloquial y a aburrirnos con charlas intrascendentes entre post-adolescentes a la espera de ser descuartizados...) y merece un halago ¿no? En cualquier caso también es una pena que la preciosa Swain acabará protagonizando pelis que seguro que solo hace para llegar a fin de mes...

Nicole Kidman en "Reencarnación" tomándose un baño con el niño que dice ser su marido reencarnado

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23 The Alphabet Killer, una peli incomprendida a la que debo un mayor análisis:

Más que El Silencio de los Corderos (1991) fue Seven (1995) la culpable de una horda de pelis donde parecían que sólo se buscaba al psicópata asesino más retorcido y aberrante. Seven así fue como la Pulp Fiction del psychothriller (rimbombante palabro para designar un género harto manido) y salieron copias como churros. El delirio a finales de los 90's llegó hasta Resurrection (1999) engendro de lo más simpático, protagonizado por el cara de palo de

Christopher Lambert, donde el psicópata de turno quería reconstruir el cuerpo de Cristo con pedazos de cadáveres (!!!)

Cuando ya en el nuevo milenio parecía que esto de los psicópatas rebuscados (y los polis obsesionados) había pasado de moda (o solo se podía encontrar en los fantasmales videoclubs de la era del pirateo digital) unas cuantas pelis nos recordaron que el género podía estar muerto pero no enterrado. Entre los films que nos llegaron (o no llegaron) estaban cosas como Anamorph (2007), protagonizado por un Willem Dafoe alcohólico y maniático de la limpieza a la caza de un psicópata con aspiraciones artísticas (en cuanto a la escultura gore, claro) o WAZ, donde la guapísima Melissa George perseguía a un psicópata por Nueva York que mataba a base de ecuaciones matemáticas (???)

Así llegamos al 2008 donde se estrena The Alphabet Killer dirigida por Rob Schmidt, escrita por Tom Malloy (odiado por muchos fans del fantástico por su guión para The

Attic, supuesto engendro para el mercado del vídeo, ya que yo no lo he visto ni tengo

prisa en hacerlo) y protagonizada por la preciosa Eliza Dushku (que ya había trabajado con Schmidt en esa pieza de culto titulada Wrong Turn y traducida aquí, con muy poca imaginación, como KM. 666)

The Alphabet Killer es la historia de una bonita investigadora (la Dushku, claro) que se

obsesiona con el crimen de una niña violada y asesinada. Tanto se obsesiona la Dushku que acaba sufriendo una esquizofrenia galopante que la obliga a dejar su trabajo y su vida...un par de años después (mientras la Dushku se limita a trabajar degradada entre papeleo burocrático) otra niña aparece violada y asesinada y la Dushku acaba de nuevo involucrada en el caso (después de años de terapia que supuestamente la sacaron del manicomio) y perdiendo la razón una vez más...pero claro esta vez averiguará algo más antes de acabar como una puta cabra amarrada de nuevo a una cama del psiquiátrico más cercano...

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24 The Alphabet Killer se estrenó en España en la Semana de Terror de San Sebastian y

tras llevarse una buena somanta de palos jamás se ha vuelto a ver el film por nuestro país (yo la copia que tengo es con subtítulos en castellano) y no tengo noticia de que jamás se haya visto más allá de aquel festival hispano en nuestro territorio. Yo la peli la vi en su día sin saber nada de ella y me encantó. Ahora pasados los años volví a revisarla y me sigue encantando. Sin embargo, a la amplia mayoría de fans del fantástico mundial el film les parece una basura infumable. Y eso no lo entiendo.

Los 98 minutos de metraje no solo están condimentados con la hermosa presencia de la

Dushku sino con una historia que a pesar de los tópicos del género es original en el

sentido de que nuestra investigadora maciza está más loca que el psicópata de turno (que en realidad más que psicópata es un simple pederasta que de vez en cuando da rienda suelta a sus instintos) y de hecho ella sola se inventa el caso, pues la realidad es mucho más simple que sus retorcidas teorías (cosa que aprovechará el asesino de niñas), lo cual tiene su gracia, ya que no estamos ante un malo malísimo ingenioso e inquietante sino más bien ante un desgraciao miserable y torpón perseguido por una tia buenorra que está muy mal de la cabeza...

Así podemos admirar a Eliza Dushku con elegantes trajes pantalón y uniformes de poli dando rienda suelta a nuestro fetichismo sexual más enfermizo. Y es que la Dushku está realmente preciosa en este film y solo por ello la peli ya adquiere categoría de culto absoluto. Pero además la interpretación de la Dushku (impagables sus idas de olla) es espléndida (nunca una chica tan guapa había estado tan loca...y sexy). Aparte de la

Dushku contamos con unos actores peculiares: Michael Ironside como eterno antipático

y duro del cine, Timothy Hutton en otro de sus papeles intrascendentes que compensa con su envidiable carisma y Martin Donovan en una especie de cameo catatónico...y

Tom Noonan con su familiar calvorota.

Me encanta este film porque la Dushku se pasa todo el metraje dando palos de ciego, imaginando teorías dignas del mejor y retorcido psychothriller y siendo visitada por niñas muertas...Y lo más cachondo es que el film está inspirado en crímenes reales jamás resueltos (algo así como Zodiac pero con niñas y en plan modesto) lo que hace más inquietante el final del film (maravilloso el plano y contraplano donde el asesino de niñas sonrie a una niña para que ésta le sonría mientras comulga en la iglesia y acto seguido se pone muy serio dejando a la pobre niña algo más que perpleja...)

La Dushku casi haría una parodia de este papel cuando interpretara en la serie The Big

Bang Theory a una agente del FBI que daba por saco a Sheldon y compañía y es que a

esta chica lo de ser una agente de la autoridad la pone aún más guapa. Y es que The

Alphabet Killer también podría verse como una irónica comedia donde el torpe asesino

de la historia se ve superado en torpeza por la guapa policía protagonista. ¡Y luego dicen que este film es una mierda! Pero ¡si es una obra maestra de las interpretaciones contradictorias!

En fin, quien no haya visto la película está viviendo en pecado. Más que nada porque es un buen film para pasar el rato y tocarse impuramente ante la esplendorosa belleza de la

Dushku. Pocas actrices son tan guapas y actúan tan bien, más en un papel difícil como

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La gente ha ignorado esta peli durante estos años pero yo la reivindico. Es una joyita en mi colección, como lo era Wrong Turn. Por cierto, Tom Malloy (guionista, productor y actor en el film) aprovechó su condición de guionista para hacer que la Dushku lo morrearse en una escena sin venir a cuento. Así yo también quiero ser guionista de Hollywood!

¿Pelis que en su día no quise ver y que ahora he dado una oportunidad? Una de esas es

The Daisy Chain de 2008 (que creo que no ha llegado a estrenarse en España)

protagonizada por Samantha Morton (a la que muchos descubrimos en Minority

Report) que aquí aparece preñada hasta las trancas y huye del ruidoso Londres con su

marido para tener al hijo en una apartada casa de un pueblecito en el culo del mundo (vamos, donde Cristo perdió el mechero). Allí la Morton conocerá a una enigmática niña autista, la tal Daisy, que algunos paletos locales temen porque dicen que es una "hija de las hadas" (algo relacionado con leyendas locales), y eso quiere decir que la niña a veces le da por hacer ciertas cabronadas donde la gente acaba quemada viva o ahogada en el mar. ¿Será cierto?¿O los paletos del lugar fuman crack? La verdad es que el film es agradable de ver a pesar de la sosería habitual del paisaje costero de las islas británicas, entre otras cosas porque la Morton es una gran actriz y porque la niña cabrona borda su papel. Dirigida por una tal Aisling Walsh la peli pasó sin pena ni gloria por el saturado mercado del DVD de género. Sin embargo, pasé un buen rato con esta extraña historia de supuestas hadas malvadas. Para mí desde ya un pequeño clásico de culto.

Y para terminar Altitude (2010), un film modesto que ocurre casi por completo en el interior de una avioneta que lleva a un grupo de jóvenes amigos a un fin de semana genial...hasta que se cruza con una extraña tormenta (al estilo de "El Final de la Cuenta Atrás") y empiezan a ocurrir cosas imprevistas (entre ellas enfrentarse a una especie de monstruo lovecraftiano que apenas se ve). El encanto del film son sus modestas pretensiones y lo logrado que está el ambiente sofocante y agobiante de los protas en un espacio tan reducido. Bien es cierto que el metraje es excesivo (90 largos minutos) y que con algún recorte hubiera quedado aún mejor. Ideal para ver en doble sesión con The

Frozen (2012), aquella peli de grupo de jóvenes atrapados en un telesilla en medio de la

nieve y que las pasan canutas para sobrevivir...

En fin, queridos lectores, en este repaso me dejo en el tintero pelis como la francesa El

Internado (2004), un par de pelis estupendas de la Dark Castle (13 Fantasmas y La Casa de Cera), el pseudo-remake de El Día de los Muertos (Day Of The Dead de 2008

protagonizado por Mena Suvari y dirigido por el mito viviente de Steve Miner), la sorpresa ingeniosa de El Efecto Mariposa 3 (2009), casi tan buena como la original, y golosinas muy americanas como El Enviado o El Escondite (ambas con Robert De Niro de por medio) por no hablar de fetiches mitómanos como Dark Corners (con un doble papel de rubia/morena para Thora Birch) o In A Dark Place, ambas de 2006, (enésima versión de "Otra Vuelta de Tuerca" de Henry James pero ahora protagonizada por una morbosa y lésbica Leelee Sobieski). También es injusto no hablar de la curiosa Zombies de 2006 (con una Chloë Grace Moretz aún muy niña), La Huérfana (2009), Deadgirl (2009) o el remake Cuando Llama Un Extraño de 2006 (a mí me encanta su ambiente, aunque la recta final sea mediocre y decepcionante...pero comparado con Una Noche

Para Morir, remake de la mítica Prom Night, es casi una obra maestra)...Pero entonces

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26 Posdata: No quiero dejar esto así sin reivindicar Supernova: El Fin del Universo (1999)

que técnicamente no pertenece al nuevo milenio pero como si lo fuera. Y es que descubrir este film, que iba para blockbuster, en un videoclub de la época y preguntarme qué hacía algo así de repente allí sin haber tenido noticia de ello antes me intrigó. Luego cuando descubrí que era un film dirigido por Walter Hill pero que se había desentendido de él firmando con otro nombre, creo que Thomas Lee, y los problemas que atravesó la peli entendí mejor porque me encontraba con una cinta hecha con dinero pero que había pasado silenciosamente por el mercado...a mí sin embargo el film me encanta (si, ya sé que tiene mucho de Solaris pero es que Solaris, la historia, ¡mola mucho!) no ya por el siempre inquietante James Spader o la belleza (por fin se desnuda en pantalla) de Robin

Tunney (prota de "Jóvenes y Brujas", aquella peli hoy muy olvidada pero que junto con Scream revitalizó el cine de terror juvenil) sino por los FX, la apasionante historia y su

logrado ambiente (aunque es verdad que el montaje a veces canta y se pasa de una escena a otra teniendo la sensación de que falta metraje de por medio). En fin, quería aprovechar el momento para reivindicar esta peli que creo que nadie a reivindicado lo suficiente...

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EL RESPLANDOR

ANALIZANDO UN CLASICO

Soy un gran fan de Kubrick y, sin duda, es mi director favorito de todos los tiempos! Técnicamente no tenía (ni tiene) rival y deja en pañales a los James Cameron, Ridley

Scott o el sobrevalorado David Fincher de la actualidad. Kubrick es el Hombre!

De Kubrick sobre todo destacan sus films posteriores a Lolita (no estoy diciendo que

Senderos de Gloria o Espartaco sean films menores, ni mucho menos, pero no son tan

fascinantes como sus films posteriores, mucho más personales y excéntricos). Desde 2001 hasta Eyes Wide Shut no hizo otra cosa que apabullarnos con sus impactantes y retorcidas historias y su fascinante estética visual. En su filmografía hay dos pelis que realmente me parecen la cima del misterio y la fascinación; una es 2001 de la que ha corrido ríos de tinta (como ha pasado con casi todas sus pelis) y otra es El Resplandor.

2001 ya ha sido analizada de mil y un formas y estoy hasta un poco aburrido de hablar de

ella porque ya se ha dicho prácticamente todo, pero de El Resplandor siempre he encontrado menos información, aparte que aún no la había analizado en profundidad como espectador. Mientras que 2001 la había visto una y mil veces intentando descifrar todos sus significados ocultos El Resplandor siempre fue un film que vi de forma pasional sin querer analizar demasiado racionalmente lo que veía. Era un film de horror así que prima la emoción sobre la razón. Sin embargo, ahora ha llegado el momento de visionar un par de veces más el film, de analizar cada segundo de metraje, de comparar las distintas versiones del film y de profundizar un poco en su gestación y su significado. Un film como este sobre el horror puro y duro merece un extenso artículo que intente descifrar las claves, los orígenes y los posibles significados de una historia que forma ya parte del consciente colectivo de la masa cinéfila.

¡Os invito a explorar los horrores y los misterios de un film mítico y legendario!

EL RESPLANDOR: ORIGENES & RODAJE

"Stanley Kubrick es una mierda con talento".- Kirk Douglas.

En 1966 Kubrick ya había confesado su deseo de hacer la película más terrorífica del mundo. Diez años después, tras el fracaso comercial de Barry Lyndon (también en los Oscars), Kubrick buscaba un nuevo proyecto y se le metió en la cabeza hacer un film sobre gente muerta que regresa del más allá...o algo así. Un dato curioso es que el fracaso de Barry Lyndon habia coincidido con el mega-éxito de Tiburón (un film de horror al fin y al cabo), quizá ahí se le encendió la lucecita a Kubrick para encarrilar su próximo proyecto.

Un ejecutivo de la Warner, John Calley, fue el que le pasó una copia de la novela El

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convencer a Kubrick para usarse como base para el film de horror que deseaba realizar. La Warner había firmado ya un contrato con King, tras el éxito de Carrie, y éste tenía que escribir el primer borrador del guión. Así lo hizo.

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