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Misas de la Virgen María 2.Leccionario

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1

TIEMPO DE ADVIENTO

En el tiempo de Adviento, la liturgia romana celebra la doble «Venida del Señor»: una, humilde, cuando, al cumplirse el tiempo (cf. Ga 4, 4), el Hijo de Dios, tomando de la santísima Virgen su condición humana, vino al mundo para salvar a los hombres; la otra, gloriosa, cuando, al final de los tiempos, vendrá «para juzgar a vivos y muertos» (Profesión de fe) e introducir a los justos en la casa del Padre, donde los ha precedido gloriosa la Virgen María.

Formularios de misas:

1. La Virgen María, estirpe escogida de Israel. 2. La Virgen María en la Anunciación del Señor. 3. Visitación de la bienaventurada Virgen María.

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2

1. LA VIRGEN MARÍA,

ESTIRPE ESCOGIDA DE ISRAEL

PRIMERA LECTURA

Como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre

Del libro del Génesis

12, 1-7

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: —«Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición.

Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.»

Abrán marchó, como le había dicho el Señor, y con él marchó Lot. Abrán tenías setenta y cinco años cuando salió de Harán. Abrán llevó consigo a Saray, su mujer, a Lot, su sobrino, todo lo que había adquirido y todos los esclavos que había ganado en Harán.

Salieron en dirección de Canaán y llegaron a la tierra de Canaán. Abrán atravesó el país hasta la región de Siquén, hasta la encina de Moré. En aquel tiempo habitaban allí los cananeos.

El Señor se apareció a Abrán y le dijo: —«A tu descendencia le daré esta tierra.» El construyó allí un altar en honor del Señor, que se le había aparecido.

Palabra de Dios.

O bien:

PRIMERA LECTURA

Dios le dará el trono de David, su padre

Del segundo libro de Samuel

7, 1-5. 8b-11. 16

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: —«Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.»

Natán respondió al rey: —«Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.» Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:

(3)

3

—«Ve y dile a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella?, Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel.Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel.

Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.”» Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Del Salmo 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

R. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.

De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono

y se abaja para mirar al cielo y la tierra? R.

Levanta el polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice, núm. 5 (p. 194).

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.

Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más.

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4

EVANGELIO

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Del santo evangelio según san Mateo

1, 1-17

Abrahán engendró a Isaac, Issac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urjas, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.

Palabra del Señor.

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5

2. LA VIRGEN MARÍA

EN LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA

Mirad: la virgen está encinta

Lectura del libro de Isaías

7, 10-14; 8, 10

En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz:

—«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz:

—«No la pido, no quiero tentar al Señor.» Entonces dijo Dios:

—«Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal:

Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 (R.: 8a y 9a)

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» R. «—Como está escrito en mi libro— para hacer tu voluntad.»

Dios mío, lo quiero,

y llevo tu ley en las entrañas. R. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R.

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6

No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea. R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice, núm. 6 (p. 196).

R. Aleluya, aleluya.

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria.

R. Aleluya, aleluya.

EVANGELIO

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

Del santo evangelio según san Lucas

1, 26-3 8

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

—«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

—«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel:

—«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó:

—«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

María contestó:

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7

—«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.

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3. VISITACIÓN DE LA BIENAVENTURADA

VIRGEN MARÍA

PRIMERA LECTURA

El Señor será el rey de Israel, en medio de ti

Lectura de la profecía de Sofonías

3, 14-18a

Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel;

alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena,

ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión,

no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva.

Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.» Palabra de Dios.

O bien:

Llega mi amado, saltando sobre los montes

Lectura del libro del Cantar de los cantares

2, 8-14

¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo.

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9

Mirad: se ha parado detrás de la tapia, atisba por las ventanas,

mira por las celosías. Habla mi amado y me dice: «¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega,

llega el tiempo de la poda, el arrullo de, la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate, amada mía,

hermosa mía, ven a mí! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz, y es hermosa tu figura.» Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 6b)

R. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.

El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R. Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso. R.

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10

Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.» R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice, núm. 8 (p. 199).

R. Aleluya, aleluya.

Cf. Lc 1, 45

Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá

R. Aleluya, aleluya.

EVANGELIO

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Del santo evangelio según san Lucas

1, 39-56

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

—«Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo:

—«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

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11

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres— en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

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TIEMPO DE NAVIDAD

En el tiempo de Navidad, la Iglesia celebra los misterios de la infancia de Cristo Salvador y sus primeras manifestaciones. Por ello, en este tiempo litúrgico, que concluye con la fiesta del Bautismo del Señor, se incluye también una misa relacionada con la manifestación del Señor en Caná de Galilea.

La santísima Virgen, por designio de Dios, intervino de manera admirable en los misterios de la infancia y de la manifestación del Salvador: cuando engendró virginalmente al Hijo, lo mostró a los pastores y a los magos, lo presentó en el templo y lo ofreció al Señor; cuando marchó fugitiva a Egipto, buscó al Niño perdido, llevó con él y con su esposo José una vida santa y laboriosa en su casa de Nazaret; cuando, finalmente, en el banquete nupcial intercedió por los esposos ante el Hijo, el cual «comenzó sus signos» y «manifestó su gloria» (Jn 2, 11).

Formularios de Misas

4. Santa María, Madre de Dios.

5. La Virgen María, Madre del Salvador. 6. La Virgen María en la Epifanía del Señor. 7. Santa María en la Presentación del Señor. 8. Santa María de Nazaret.

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13

4. SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

PRIMERA LECTURA

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujel

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas

4, 4-7

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

SaI 21, 4-6. 10-11. 23-24 (R.: cf. lib)

R. Señor, desde el vientre materno tú eres mi Dios.

Tú, Señor, habitas en el santuario, esperanza de Israel.

En ti confiaban nuestros padres; confiaban, y los ponías a salvo; a ti gritaban, y quedaban libres;

en ti confiaban, y no los defraudaste. R. Tú eres quien me sacó del vientre,

me tenías confiado en los pechos de mi madre; desde el seno pasé a tus manos,

desde el vientre materno tú eres mi Dios. R. Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo; temedlo, linaje de Israel. R.

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14

Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza: de ti salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Señor.

R. Aleluya, aleluya.

EVANGELIO

Encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre

Del santo evangelio según san Lucas

2, 15b-19

En aquel tiempo, los pastores se decían unos a otros:

—«Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor.» Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Palabra del Señor.

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15

5. LA VIRGEN MARÍA, MADRE DEL SALVADOR

PRIMERA LECTURA

Un hijo se nos ha dado

Lectura del libro de Isaías

9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro,

los quebrantaste como el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido,

un hijo se nos ha dado:

lleva a hombros el principado, y es su nombre:

«Maravilla de Consejero, Dios guerrero,

Padre perpetuo, Príncipe de la paz.» Para dilatar el principado, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino.

Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho desde ahora y por siempre.

El celo del Señor de los ejércitos lo realizará. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 95, l-2a. 2b-3. 11-12. 13 (R.: Lc 2, 11)

(16)

16

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre. R. Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R. Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor que ya llega, ya llega a regir la tierra:

regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice, núm. 7 (p. 198).

R. Aleluya, aleluya

Cf. Le 2, 10-11

Os traigo una buena noticia, una gran alegría: nos ha nacido un Salvador:

el Mesías, el Señor.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Hoy os ha nacido un Salvador

Del santo evangelio según san Lucas

2, 1-14

En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.

Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

(17)

17

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:

—«No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

—«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.» Palabra del Señor.

(18)

18

6. LA VIRGEN MARÍA EN LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA

La gloria del Señor amanece sobre ti

Lectura del libro de Isaías

60, 1-6

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos,

pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti. Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira:

todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos,

a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá.

Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13 (R.: cf. 11)

R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna;

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19

que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra. R. Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;

que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. R. Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R.

R. Aleluya, aleluya

Mt 2, 2

Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre

Del santo evangelio según san Mateo

2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

—«Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:

—«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

“Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.”»

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

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20

—«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

(21)

21

7. SANTA MARÍA EN LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA

Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis

Lectura de la profecía de Malaquías

3, 1-4

Así dice el Señor:

«Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis,

el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar

— dice el Señor de los ejércitos—.

¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca?

Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor

la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados,

como en los años antiguos.» Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 23, 7. 8. 9. 10 (R.: 10b)

R. R. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, aliad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria. R. —¿Quién es ese Rey de la gloria? —El Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la guerra. R.

(22)

22

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria. R. —¿Quién es ese Rey de la gloria? —El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria. R.

R. Aleluya, aleluya

El renuevo de Jesé ha florecido,

la Virgen ha dado a luz al que es Dios y hombre. Dios ha restablecido la paz.

Reconciliando en su persona lo divino con lo humano.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

A ti, una espada te traspasará el alma

Del santo evangelio según san Lucas

2, 27-35

En aquel tiempo, Simeón, impulsado por el espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

—«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

—«Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Palabra del Señor.

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23

8. SANTA MARÍA DE NAZARET

I

PRIMERA LECTURA

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas

4, 4-7

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que dama: «¡Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 130, 1. 2. 3

R. R. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

Señor, mi corazón no es ambicioso,

ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad. R.

Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. R. Espere Israel en el Señor

ahora y por siempre. R.

R. Aleluya, aleluya

Virgen, Madre de Dios, el que no cabe en todo el mundo se encerró en tu seno al hacerse hombre.

(24)

24

EVANGELIO

Se volvieron a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

Del santo evangelio según san Lucas

2, 22. 39-40

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor.

O bien:

Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad

Lectura del santo evangelio según san Lucas

2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada uno a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

—«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»

El les contestó:

—«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

(25)

25

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres. Palabra del Señor.

II

PRIMERA LECTURA

La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses

3, 12-17

Hermanos:

Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.

Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.

Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.

Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 83, 2-3. 5-6. 9-10 (R.: cf. 5a)

R. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor,

mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. R.

(26)

26

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre.

Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación. R.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica; atiéndeme, Dios de Jacob.

Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo, mira el rostro de tu Ungido. R.

R. Aleluya, aleluya

Col 3, 15a. 16a

Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón;

la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Se estableció en un pueblo llamado Nazaret

Del santo evangelio según san Mateo

2, 13-15. 19-23

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: —«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.»

José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta:

«Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.»

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:

—«Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.»

Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel.

Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno. Palabra del Señor.

(27)

27

9. LA VIRGEN MARÍA DE CANÁ

PRIMERA LECTURA

Haremos todo cuanto ha dicho el Señor

Lectura del libro del Éxodo

19, 3-8a

En aquellos días, Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo:

—«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: “Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” Estas son las palabras que has de decir a los israelitas.»

Moisés convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado.

Todo el pueblo, a una, respondió:

—«Haremos todo cuanto ha dicho el Señor.» Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 118, 1-2. 10-11. 12 y 14. 15-16 (R.: 4)

R. Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente.

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor;

dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón. R.

Te busco de todo corazón,

no consientas que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón escondo tus consignas,

así no pecaré contra ti. R. Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.

(28)

28

Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas. R.

Medito tus decretos, y me fijo en tus sendas; tu voluntad es mi delicia, no olvidaré tus palabras. R.

R. Aleluya, aleluya

Cf. Lc 11, 27

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen;

dichosa santa María, que cumplió totalmente la voluntad de Dios.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Haced lo que él diga

Del santo evangelio según san Juan

2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: —«No les queda vino.» Jesús le contestó:

—«Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.» Su madre dijo a los sirvientes: —«Haced lo que él diga.»

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.

Jesús les dijo:

—«Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: —«Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.» Ellos se lo llevaron.

El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:

—«Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»

(29)

29

Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

(30)

30

TIEMPO DE CUARESMA

En el tiempo de Cuaresma, los fieles, escuchando con más abundancia la palabra de Dios, entregándose a la oración, haciendo penitencia, recordando su bautismo y siguiendo a Cristo en el camino de la cruz, se preparan para celebrar debidamente la Pascua. En este «camino cuaresmal», la sagrada liturgia propone a los fieles la santísima Virgen como modelo del discípulo que escucha con fe la palabra de Dios y, siguiendo las huellas de Cristo, se encamina «al sitio llamado “de la Calavera”», para morir con él (cf. 2Tm 2, 11). Terminada la Cuaresma, en el Triduo pascual la santísima Virgen es presentada a los fieles como la nueva Eva, o sea, la «mujer nueva» que, junto al árbol de la vida (cf. Jn 19, 25), fue asociada a Cristo, el «hombre nuevo», y también como madre espiritual, a cuya solicitud maternal encomendó el Señor a todos los discípulos (cf. Jn 19, 26).

FORMULARIOS DE MISAS

10. Santa María, discípula del Señor.

11. La Virgen María junto a la cruz del Señor (1). 12. La Virgen María junto a la cruz del Señor (II).

13. La Virgen María confiada como madre a los discípulos. 14. La Virgen María, madre de la reconciliación.

(31)

31

10.

SANTA MARÍA, DISCÍPULA DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA

Mi corazón gozaba con la sabiduría

Lectura del libro del Eclesiástico

51, 13-18. 20-22

Siendo aún joven, antes de torcerme, deseé la sabiduría con toda el alma, la busqué desde mi juventud y hasta la muerte la perseguiré; crecía como racimo que madura, y mi corazón gozaba con ella, mis pasos caminaban fielmente, siguiendo sus huellas desde joven, presté oído un poco para recibirla, y alcancé doctrina copiosa;

su yugo me resultó glorioso, daré gracias al que me enseñó; decidí hacer un buen negocio,

cuando lo alcance no me avergonzaré. Mi alma la siguió desde el principio y la poseyó con pureza;

con sus consejos conseguí prudencia, por eso no la abandonaré;

mis entrañas se conmovían al mirarla, por eso la adquirí como posesión preciosa; el Señor me concedió lo que pedían mis labios, con mi lengua le daré gracias.

Palabra de Dios. Salmo responsorial

Sal 18, 8-9. 10-11. 15 (R.: cf Jn 6, 63c)

R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

(32)

32

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila. R.

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, roca mía, redentor mío. R.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Cf. Lc 2, 19

Dichosa es la Virgen María,

que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

EVANGELIO

La madre de Jesús conservaba todo esto en su corazón

Del santo evangelio según san Lucas

2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada uno a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

(33)

33

—«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»

El les contestó:

—«Por qué me buscabais? ¿No sabías que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres. Palabra del Señor.

O bien:

Señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos»

Del santo evangelio según san Mateo

12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó:

—«Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.» Pero él contestó al que le avisaba:

—«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo:

—«Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»

Palabra del Señor.

En lugar de este evangelio, puede utilizarse el que figura en el Apéndice, núm. 19(p. 211).

(34)

34

11.

LA VIRGEN MARÍA JUNTO A LA CRUZ DEL

SEÑOR (I)

PRIMERA LECTURA

No perdonó a su propio Hijo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

8, 31b-39

Hermanos:

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza.» Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 17, 2-3. 5-6. 7. 19-20 (R.: 7a)

R. En el peligro invoqué al Señor.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. R.

Me cercaban olas mortales,

torrentes destructores me aterraban, me envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte. R.

(35)

35

En el peligro invoqué al Señor, grité a mi Dios:

desde su templo él escuchó mi voz, y mi grito llegó a sus oídos. R. Me acosaban el día funesto, pero el Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró porque me amaba. R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice, núm. 15 (p. 207).

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Estaba santa María,

Reina del cielo y Señora del mundo, sufriendo junto a la cruz del Señor.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

EVANGELIO

Junto a la cruz de Jesús estaba su madre

Del santo evangelio según san Juan

19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, k Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería dijo a su madre: —«Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego, dijo al discípulo:

—«Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Palabra del Señor.

(36)

36

12.

LA VIRGEN MARÍA JUNTO A LA CRUZ DEL

SEÑOR (II)

PRIMERA LECTURA

Vengaste nuestra ruina, en presencia de nuestro Dios

Lectura del libro de Judit

13, 17-20

En aquellos días, todos se quedaron asombrados y, postrándose en adoración a Dios, dijeron a una voz:

—«Bendito eres, Dios nuestro, que has aniquilado hoy a los enemigos de tu pueblo.» Y Ozías dijo a Judit:

—«Que el Altísimo te bendiga, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador del cielo y tierra, que enderezó tu golpe contra la cabeza del general enemigo. Los que recuerden esta hazaña de Dios jamás perderán la confianza que tú inspiras. Que el Señor te engrandezca siempre y te dé prosperidad, porque no dudaste en exponer tu vida, ante la humillación de nuestra raza, sino que vengaste nuestra ruina, procediendo con rectitud en presencia de nuestro Dios.»

Todos aclamaron: —«Así sea, así sea!» Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 144, 1-2. 4-6. 8-9 (R.: 9b)

R. El Señor es cariñoso con todas sus criaturas.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;

bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré

y alabaré tu nombre por siempre jamás. R. Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas;

encarecen ellos tus temibles proezas, y yo narro tus grandes acciones. R.

(37)

37

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas. R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice, núm. 1 (p. 189) o núm. 16 (p. 208).

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Junto a la cruz de Jesús estaba su madre, firme en la fe, confortada por la esperanza, abrasada por el fuego de la caridad.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

EVANGELIO

Junto a la cruz de Jesús estaba su madre

Del santo evangelio según san Juan

19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: —«Mujer, ahí tienes a tu hijo.»

Luego, dijo al discípulo: —«Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Palabra del Señor.

(38)

38

13.

LA VIRGEN MARÍA CONFIADA COMO MADRE

A LOS DISCÍPULOS

PRIMERA LECTURA

Madre admirable... viendo morir a sus hijos, lo soportó con entereza, esperando en el Señor

Lectura del segundo libro de los Macabeos

7, 1. 20-29

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley.

Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua:

—«Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. El, con su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley.»

Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo, no sólo con palabras, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para SLI bien. Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma: —«Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y verás que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos.»

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 17, 2-3. 5-6. 7. 19-20 (R.: 7a)

(39)

39

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. R.

Me cercaban olas mortales,

torrentes destructores me aterraban, me envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte. R. En el peligro invoqué al Señor,

grité a mi Dios:

desde su templo él escuchó mi voz, y mi grito llegó a sus oídos. R. Me acosaban el día funesto, pero el Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró porque me amaba. R.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Junto a la cruz de Jesús estaba su madre, mirando compadecida las heridas del Hijo,

sabiendo que por él vendría la redención para todos.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

EVANGELIO

Mujer, ahí tienes a tu hijo

Del santo evangelio según san Juan

19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: —«Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego, dijo al discípulo:

—«Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Palabra del Señor.

(40)

40

14.

LA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA

RECONCILIACIÓN

PRIMERA LECTURA

En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios

5, 17-21

Hermanos:

El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.

Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.

Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.

En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 13-14. 17-l8a (R.: la)

R. R. Bendice, alma mía, al Señor.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa

y te coima de gracia y de ternura. R. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia;

(41)

41

no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo. R.

Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. R.

Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos,

para los que guardan la alianza. R.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Cf. Gn 9, 17

La cruz de Cristo es la señal del pacto que hago con todo lo que vive en la tierra.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús

EVANGELIO

Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre

Del santo evangelio según san Juan

19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: —«Mujer, ahí tienes a tu hijo.»

Luego, dijo al discípulo: —«Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Palabra del Señor.

(42)

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TIEMPO PASCUAL

En el «gran domingo», esto es, durante los cincuenta días en que la Iglesia, con alegría y júbilo, celebra el misterio pascual, la liturgia romana recuerda también a la Madre de Cristo, llena de gozo por la resurrección de Cristo, dedicada a la oración con los apóstoles y esperando confiadamente con ellos el don del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14). La Iglesia, por su parte, al ejercer su función maternal, celebrando los sacramentos de la iniciación cristiana —que son los sacramentos pascuales—, reconoce en la santísima Virgen el modelo de su maternidad y se da cuenta, además, que en la Madre de Cristo tiene un modelo y una ayuda en el encargo de proclamar el Evangelio, que Cristo le encomendó después de resucitar de entre los muertos (cf. Mt 28, 19-20).

FORMULARIOS DE MISAS

15. La Virgen María en la resurrección del Señor. 16. Santa María, fuente de luz y de vida.

17. La Virgen María del Cenáculo.

(43)

43

15.

LA VIRGEN MARÍA EN LA RESURRECCIÓN

DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA

Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo

Lectura del libro del Apocalipsis

21, 1-5a

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe.

Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Y escuché una voz potente que decía desde el trono: —«Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos.

Ellos serán su pueblo,

y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos.

Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.»

Y el que estaba sentado en el trono dijo: —«Todo lo hago nuevo.»

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Is 61, Ia10a-d y f. 11; 62, 2-3

R. R. Tú, María, eres la ciudad de Dios en que habita la Justicia.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios:

porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas. R. Como el suelo echa sus brotes,

(44)

44

así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. R. Los pueblos verán tu justicia,

y los reyes tu gloria;

te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.

Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. R.

R. Aleluya, aleluya

Dios te salve, santa María, que, sufriendo junto a la cruz, compartiste los dolores del Hijo; ahora gozas de una serena alegría.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Decid a sus discípulos que ha resucitado

Del santo evangelio según san Mateo

28, 1-10

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:

—«Vosotras, no temáis; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado.

No está aquí. Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis.” Mirad, os lo he anunciado.»

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: —«Alegraos.»

Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo:

—«No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.» Palabra del Señor.

(45)

45

16.

SANTA MARÍA, FUENTE DE LUZ Y DE VIDA

PRIMERA LECTURA

Bautizaos todos en nombre de Jesucristo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

2, 14a. 36-40a. 41-42

El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: —«Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías.»

Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: —«<¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»

Pedro les contestó:

—«Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos.»

Con estas y otras muchas razones les urgía y los exhortaba.

Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil. Eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 33, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6a)

R. Contemplad al Señor, y quedaréis radiantes.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren. R. Contempladlo, y quedaréis radiantes;

vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor,

(46)

46

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.

R. Aleluya, aleluya

Dichosa eres, santa Virgen María: de ti salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Señor;

el que lo sigue tendrá la luz de la vida.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Yo he venido al mundo como luz

Del santo evangelio según san Juan

12, 44-50

En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:

—«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.

Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre.»

Palabra del Señor.

O bien:

Lo que nace del Espíritu es espíritu

Del santo evangelio según san Juan

3, 1-6

Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío; Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo: —«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.»

Jesús le contestó:

—«Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.»

(47)

47

Nicodemo le pregunta:

—«Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?»

Jesús le contestó:

—«Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu.»

(48)

48

17.

LA VIRGEN MARÍA DEL CENÁCULO

PRIMERA LECTURA

Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

1, 6-14

Después de la resurrección de Jesús, los apóstoles lo rodearon preguntándole: —«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

Jesús contestó:

—«No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

—«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

Entonces los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.

Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

(49)

49

Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella;

el Altísimo en persona la ha fundado.» R. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí.»

Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.» R.

R. Aleluya, aleluya

Çf. Lc 2, 19

Dichosa eres, Virgen María,

que conservabas la palabra de Dios, meditándola en tu corazón.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Mi madre y mis hermanos son éstos:

los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra

Del santo evangelio según san Lucas

8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces lo avisaron:

—«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.» Él les contestó:

—«Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»

Palabra del Señor.

(50)

50

18.

LA VIRGEN MARÍA, REINA DE LOS

APÓSTOLES

PRIMERA LECTURA

Se dedicaban a la oración en común junto con María, la madre de Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

1, 12-14; 2, 1-4

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Al- feo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.

Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)

R. R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. R.

Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.» R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí.»

Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.» R.

(51)

51

R. Aleluya, aleluya

Estaba santa María,

Reina del cielo y Señora del mundo, sufriendo junto a la cruz del Señor.

R. Aleluya, aleluya

EVANGELIO

Dijo Jesús al discípulo: «Ahí tienes a tu madre»

Del santo evangelio según san Juan

19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: —«Mujer, ahí tienes a tu hijo.»

Luego, dijo al discípulo: —«Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Palabra del Señor.

(52)

52

TIEMPO ORDINARIO

En el tiempo ordinario, tanto en el Calendario Romano general como en los Calendarios de las Iglesias particulares y de los Institutos religiosos, se repite con frecuencia la memoria de santa María. De ahí que en los Propios del Rito romano hay abundancia de formularios de misas de la santísima Virgen, cuyo objeto, aunque es uno solo y siempre el mismo —la obra de Dios realizada en María en consideración a Cristo y la Iglesia—, sin embargo se celebra desde muchos y variados aspectos.

Los formularios de las misas del tiempo ordinario, habida cuenta del aspecto del misterio que celebran, «están subdivididos en tres secciones: la primera comprende once formularios que celebran la memoria de la Madre de Dios bajo una serie de títulos tomados principalmente de la sagrada Escritura o que expresan la relación de María con la Iglesia; la segunda sección consta de nueve formularios, en los que la Madre del Señor es venerada bajo advocaciones que recuerdan su intervención en la vida espiritual de los fieles; la tercera sección comprende ocho formularios que celebran la memoria de santa María bajo títulos que evocan su misericordiosa intercesión en favor de los fieles» (Misas de la Virgen María, 1, Orientaciones generales, núm. 24).

(53)

53

PRIMERA SECCIÓN

Esta sección comprende once formularios que celebran la memoria de la Madre de Dios bajo una serie de títulos tomados principalmente de la sagrada Escritura o que expresan la relación de María con la Iglesia.

FORMULARIOS DE MISAS

19. Santa María, Madre del Señor. 20. Santa María, la nueva mujer.

21. El santo Nombre de la bienaventurada Virgen María. 22. Santa María, esclava del Señor.

23. La Virgen María, templo del Señor. 24. La Virgen María, trono de la Sabiduría.

25. La Virgen María, imagen y madre de la Iglesia (I) 26. La Virgen María, imagen y madre de la Iglesia (II) 27. La Virgen María, imagen y madre de la Iglesia (III) 28. El Inmaculado Corazón de la Virgen

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