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Libro_Filósofos Católicos Libro Virtual

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¿Filosofía cristiana?

Filósofos católicos

Jorge Capella Riera

Blog: Compartir Información/Generar conocimiento

(2)

Jorge Capella Riera

¿Filosofía cristiana?

Filósofos católicos

Tomás Moro: el santo de Utopía

Teresa de Jesús: santa y docta

San Juan de la Cruz:

en el camino de la perfección

Jacques Maritain:

su vida y aporte a la filosofía

Vida, obra, pensamiento y legado de

Emmanuel Mounier

Étienne Gilson:

un filósofo católico del siglo XX

Edith Stein: filósofa y santa

Ignacio Ellacuría

y su realidad histórica

(3)

Dedicatoria

Al Señor de la vida y a su Santísima Madre por haberme otorgado el don de realizarme en lo personal, familiar y profesional, pese a mis grandes deficiencias.

A mis padres y hermanos por haberme iniciado en el camino de la fe.

A mi querida esposa Nilda Vargas San Román de Capella, por su permanente aliento y por el aguante que ha tenido conmigo durante las largas horas que he quitado a nuestra convivencia, debido a las que he dedicado a este libro virtual, así como por su apoyo permanente y por la corrección de los artículos/ensayos.

A mis hijos Mayte y Luis Felipe, Jorge Juan y Verónica y José Luis y Rocío quienes, al ser en gran parte el sostén de nuestra familia, me han permitido -a mi edad- tener la tranquilidad espiritual para estudiar y escribir.

A mi sobrino P. Carles María Gri i Casas, Benedictino de la Abadía de Montserrat, por el alimento espiritual que me brinda permanentemente.

A Norbert Niubó Andreu por haber aceptado, tan gentilmente, presentar el libro.

A los extraodinarios católicos universales que he trabajado y a quienes tengan a bien leerles.

(4)

Contenido

Presentación

8

Introducción general

12

Tomás Moro: el santo de Utopía

18

Introducción 18

Contexto socioeconómico, político y cultural 20

El Humanismo 20

El Humanismo Inglés 21

El Renacimiento 22

El renacimiento inglés 23

Vida, 24

Primeros tiempos y vida familiar 24

Actuación política 27

Cárcel, juicio y muerte 29

Epitafio 33

Personalidad 34

Obras 38

Pensamiento 39

De optimo reipublicae statu, deque nova insula Vtopiae 40

Estudio del pensamiento 41

La agonía de Cristo 54

Legado y pervivencia 58

Bibliografía 65

Teresa de Jesús: santa y docta

69

Introducción 69

Vida 71

Personalidad 73

Misticismo 74

Reformadora y fundadora 75

Últimos años y fallecimiento 76

Pensamiento 78

“Libro de la vida” 79

“Meditaciones sobre los cantares” 83

“Castillo Interior o Las Moradas” 86

Impacto 92

Mensaje 92

Vigencia. 93

Santas vinculadas con Teresa de Ávila 93

(5)

Hechos y Referencias 98

Fuentes de información 99

San Juan de la Cruz: en el camino de la perfección

101

Introducción 101 Vida 101 Primeros años 102 Carmelita 103 Reforma y Fundaciones 106 Padecimientos y humillaciones 108 Obras 110 Fallecimiento 113 Pensamiento/Doctrina 115

Subida al monte Carmelo (1578-1583) 117

Noche oscura del alma 118

Cántico espiritual (1584) 120

Llama de Amor Viva (1584 o 1585) 122

Monte Carmelo o Monte de perfección (1579) 124

Vigencia de su pensamiento y obra 128

La ciencia de la Cruz en San Juan 128

Resurgimiento del olvidado San Juan de la Cruz 130

Bibliografía 136

Jacques Maritain: su vida y aporte a la filosofía

138

Introducción 138

Contexto vital 139

Pensamiento 142

Esencia de la filosofía tomista 142

Aspectos puntuales del pensamiento 145

Legado 153 Las obras 154 El mensaje 155 Iglesia y modernidad 157 Vigencia 158 Por su pensamiento 158

Por las instituciones dedicadas a él 160

Bibliografía 160

Vida, obra, pensamiento y legado de Emmanuel Mounier

163

Introducción 163 Ubicación histórica 164 Ésprit 166 Ideas fundamentales 169 Personalismos 169 La persona 169

(6)

La comunidad y las comunidades 172

La ciudad liberada 172

Libertad 173

Compromiso 173

Pobreza 174

Contra el desorden establecido 175

Legado 176

Referencias bibliográficas 179

Étienne Gilson: un filósofo católico del siglo XX

181

Introdución 181

Vida y obras 182

Vida 182

Obras 189

Crítica, polémica y pensamiento 190

Crítica y Polémica 190

Descartes/ Suárez 191

Comentadores de la obra de Santo Tomás 192

Pensamiento 194

La Filosofia Medieval 194

La Metafísica 196

El humanismo de Santo Tomás de Aquino 200

Filosofia Cristiana 201

La inmortalidad del alma humana en Cayetano 202

La inteligencia en los cristianos 203

La Filosofía de San Buenaventura 204

Vigencia 205

El arte 205

Regreso al cristianismo 206

Ética de los estudios superiores 207

La honradez intelectual 207

Historia y metafísica hoy 209

Bibliografía 211

Edith Stein: filósofa y santa

213

Introducción 212

Contexto socioeconómico y cultural 215

Primeros años de su vida 217

Estudios 221 Conversión 225 Carmelita Descalza 227 Personalidad 230 Obras 233 Persecución y asesinato 237 Pensamiento 241 Búsqueda de la verdad 243 Alcances de su filosofía 243

Ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu 247

(7)

Una espiritualidad cristiana desde el concepto de espíritu 251 En defensa de lo espiritual/religioso 253 La Ciencia de la Cruz 257 Vigencia 258 El legado 259 Actualidad de su pensamiento 260

Instituciones que se dedican a continuar su obra 264

Bibliografía 266

Ignacio Ellacuría y su realidad histórica

269

Introducción 269 Contexto 271 Sociopolítico 272 Eclesial 272 Teológico 274 Jesuítico 275 Universitario 277 Perfil biográfico 278

Período de formación y realización profesional 279

Persecución, exilios y asesinato 285

Personalidad 289

Obras 291

Pensamiento 294

Para qué la filosofía 295

Filosofía de la realidad histórica 299

Pervivencia 303

Legado 303

Impacto en la universidad jesuita de hoy 304

Reconocimientos 305

Instituciones dedicadas a promover su obra 309

Víctimas o mártires 310

Oración a Ignacio Ellacuría 311

Bibliografía 312

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Presentación

El libro virtual del Dr. Jorge Capella, que tengo el gusto de presentar y que Usted va a leer, es una verdadera joya, fruto de una inmensa investigación digna de todos los elogios. La erudita presentación de los ocho personajes que han dejado una huella profunda en las esferas del pensamiento filosófico y teológico cristiano es algo original en la literatura peruana.

Admirable es la claridad de los conceptos y la gran apertura de espíritu. Lejos de privilegiar tal o cual escuela u opinión, el autor presenta argumentos y tesis que abarcan todo el ámbito del pensamiento, dejando al lector libre de sus conclusiones. Es un sutil razonamiento socrático súmamente respetuoso de la razón y libre albedrío del interesado lector. Sus textos no son asequibles al común de los mortales, sino que se dirigen a un público cultivado y de un cierto nivel intelectual.

Las biografías están presentadas de una manera muy documentada y con todo lujo de detalles a todos los niveles: existencial, filosófico, teológico e incluso místico en algunas. Después de haber leído con atención cada una de estas biografías, el lector siente, no sólo el placer de conocer íntimamente cada personaje, sino también una cierta fascinación y empatía. Es difícil empezar la lectura de un texto y no leerlo hasta el final, tan grande y gratificante es el interés de estas admirables vidas presentadas con una exquisita y eficaz pedagogía de la transmisión.

Son ocho artículos, como los llama el Doctor Capella, en los que se pueden distinguir dos grupos, el de los filósofos, Mounier, Maritain y Gilson y el de los santos y mártires, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Tomás Moro, Edith Stein y Ellacuría. Ante este magnífico jardín el concepto de "centrations" de Jean Piaget actuará inconscientemente en el lector. Paseando por este vergel virtual ciertos lectores se sentirán fuertemente atraídos por los parterres filosóficos que sembraron Emmanuel Mounier, Jacques Maritain y Etienne Gilson. Otros quedarán subyugados por los céspedes místicos de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz. Y habrá quienes quedarán profundamente impresionados por los macizos regados con la sangre de los mártires Santo Tomás Moro, Santa Teresa Benedicta de la Cruz y del padre Ellacuría.

"Mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura,

y yéndolos mirando, con sola su figura

(9)

En sus jardines respectivos contemplaremos a Emmanuel Mounier cultivando su personalismo comunitario frente al fascismo y al comunismo y regando asíduamente su revista "Esprit" en la que cristianos, musulmanes, agnósticos, judíos y ateos trabajaban juntos en la construcción de un mundo nuevo basado en el respeto, la comprensión y la paz. Tema de gran actualidad. A pesar de su prematura muerte en 1950 a los 44 años de edad, nos dejó un hermoso jardín a la francesa que todavía embelesa nuestro intelecto. Otro jardín a la francesa, más extenso que el anterior, llama la atención por su exhuberancia. Jacques Maritain explica que nació en París el año 1882. Su familia furiosamente anticlerical no le hizo bautizar. Se casó a los 24 años con Raïssa Oumançoff, judía ucraniana de Mariupol junto al mar de Azof. Se conocieron en la Sorbona. Los dos eran de la raza de los buscadores de Dios "Quaerere Deum" como les llamó el Papa Benedicto XVI en el discurso del viernes 12 de septiembre de 2008 en el Collège des Bernardins de París. A los dos años de casados se bautizaron y el padrino de su bautismo fue nada menos que Leon Bloy. Gran amigo de Charles Péguy, Jacques Maritain estudió a fondo Santo Tomás de Aquino y llegó a ser una autoridad en el tomismo del Siglo XX. Su filosofía era cristiana y fundada sobre la experiencia y la razón, independiente de la fe (Aristóteles), pero de acuerdo con la Revelación. En 1936 publicó su obra magistral: "Humanisme intégral" en defensa del laicismo y de la libertad. En política fue el inspirador de la democracia cristiana, sobre todo en Chile y en América Latina. Fue embajador de Francia en el Vaticano (1945 - 48) y en una parcela de su jardín hay toda la correspondencia con el Papa Paulo VI del que fue amigo hasta su muerte en 1978.

Como digo más arriba, su jardín es exhuberante, y allí encontramos los parterres consagrados a la metafísica, al tomismo, a la lógica, a la epistemología, a la moral, a la historia, a la política e incluso al arte. Cuando murió su esposa Raïssa en 1960 se fue a vivir en la comunidad "des Petits frères de Jésus" de Toulouse. En 1970, tres años antes de su muerte, ingresó en este instituto religioso. Su vida es admirable.

En el tercer jardín a la francesa Etienne Gilson, gran amigo de Jacques Maritain y de Gabriel Marcel, se codea con Santo Tomás de Aquino y llega a ser su mejor especialista. Nos cuenta la historia de la filosofía medieval mostrándonos como el "Quaerere Deum" forma parte de las raíces de la cultura europea. Es el más cosmopolita de los tres caballeros andantes filósofos que nos presenta este libro. Dominando perfectamente el inglés fue largos años profesor en Harvard y en la Universidad de Toronto. No soportó ciertas críticas de sus colegas y a pesar de ser miembro de la Academia Francesa se exiló largos años en los EE.UU. y en el Canadá. Murió en Auxerre (Francia) el 19 de septiembre de 1978, un mes y medio después de Paulo VI.

Al oír las risas en la parcela de al lado me di cuenta de que era el jardín castellano de la andariega Santa Teresa de Jesús. Con su alegría hacía patente la verdad de que "Un santo triste es un triste santo". Hermosísima y bien lograda su biografía en la que resaltan cuatro macizos florales: "El libro de su vida" (1565); "El camino de perfección" (1567); "Las Moradas" (1577) y el "Libro de las Fundaciones" que terminó la santa el mismo año de su muerte en 1582. El lenguaje de esa mujer polifacética es bello, castizo, expresivo y

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no deja a nadie indiferente. Por algo el Papa Paulo VI la proclamó Doctora de la Iglesia Universal en 1970. Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta.

Sólo Dios basta"

Contiguo al de Santa Teresa está el jardín de su hijo espiritual Juan de Yepes Alvarez, abulense como ella, nacido en Fontíveros (Avila) en 1542 y fallecido en Ubeda en 1591 cuando todavía no había cumplido los cincuenta años. Reformador de la Orden de los Carmelitas, fue cofundador, con Santa Teresa, de la Orden de Carmelitas Descalzos, (O.C.D.). Es el gran poeta místico del renacimiento español.

"Vivo sin vivir en mí y de tal manera espero que muero porque no muero"

En su parterre, como en el de Teresa, encontramos senderos tortuosos pavimentados con inquisitoriales guijarros. A pesar de ello, podemos admirar el sublime "Cántico espiritual", la "Subida al Monte Carmelo", la "Noche oscura del alma" y la "Llama de amor viva". Nunca la poesía mística en lengua castellana había alcanzado tales cimas. San Juan de la Cruz fue declarado Doctor de la Iglesia Universal por Pío XI en 1926. Desde 1952 es el patrono de los poetas en lengua española.

En un bello jardín a la inglesa encontramos al admirable Tomás Moro. Su fidelidad a la Iglesia y al Papa le condujo al martirio. Fue decapitado en tiempos de Enrique VIII, perseguidor de la Iglesia católica en Inglaterra. Es una hermosa y bien documentada biografía en la que destacan las eruditas "Notas" sobre los personajes mencionados a lo largo de sus páginas. Súmamente interesante la presentación con todo detalle de su libro "Utopía", que llama la atención por su originalidad. La vida de este gran santo es cautivadora y su lectura no dejará indiferente.

Uno de los más bellos paisajes de la Selva Negra está ocupado por Edith Stein, hija del pueblo de la Alianza y de Santa Teresa de Avila. En el carmelo de Colonia tomó el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Discípula de Edmund Husserl, se convirtió al catolicismo a los 31 años, en 1922, leyendo la Autobiografía de Santa Teresa de Jesús. Estudió a Santo Tomás de Aquino y a Duns Escoto. Su obra magistral fue "Ser infinito y ser eterno" cuya metafísica se inspira en la filosofía del Doctor Angélico y en la fenomenología trascendental de Husserl. Mártir en Auschwitz en 1942, fue canonizada por San Juan Pablo II y proclamada Copatrona de Europa. La lectura de esta gran santa moderna es quizá la que me ha causado la más grande impresión.

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Y por fin llegamos a la jungla centroamericana regada con la sangre de mártires como Oscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado mientras decía la santa Misa, en la capital de El Salvador (1980), del Hermano de la Salle James Miller, apóstol de los pobres, acribillado a balazos a los 37 años de edad en Huehuetenango (Guatemala) y la del Padre Ignacio Ellacuría defensor de las mayorías populares y de los pueblos oprimidos. Es la última de las biografías de este libro virtual. En su jardín, vemos a este jesuíta enteramente comprometido en la defensa del Evangelio y con la constante preocupación de mantener encendida la antorcha del amor y de la justicia social frente al odio y a la opresión. Las balas quisieron apagar aquella llama pero no lo consiguieron ya que sigue luciendo todavía más ardiente en el día de hoy.

Abierta de par en par, ante nosotros, está la puerta de ese maravilloso jardín en el cual nos pasearemos tranquilamente y sin prisas. Nos llevaremos sus perfumes y la belleza de sus flores. Además será para nosotros un sabroso alimento espiritual. Gracias Doctor Jorge Capella.

Norbert Niubó Andreu, f. s. f. 1

1

Nota del editor: Norbert Niubò Andreu nacido en Mollerussa, España. Intelectual de sumo prestigio. Doctor en Sicología Social por la Sorbona. Miembro de la Fraternidad Signum Fidei del Perú. Exprofesor del Centro de Formación del Ministerio de Economía y Finanzas de Francia. Exprofesor de la Escuela Militar de París. Exdirector del Centre National de Formation à l’Animation.

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Introducción general

Burgraff (2000) nos cuenta que una canción popular alemana dice "Los pensamientos son libres". “Se puede comprender que fuera prohibido cantarla en el tercer Reich. Pero el mandato de "olvidarla", propio de un régimen totalitario, condujo solamente a cantarla con más entusiasmo, en la clandestinidad o, al menos, por dentro, en el propio corazón, es decir, en aquel lugar íntimo que no alcanzan las órdenes, y donde "los otros" no pueden entrar”.

Y añade, “somos libres para pensar por cuenta propia. Pero, ¿tenemos el valor de hacerlo de verdad? […] Hoy en día, en muchos lugares parece que ha desaparecido la autoridad que dicta los pensamientos, la censura. Pero lo que hallamos en realidad, es que aquella autoridad ha cambiado su modo de obrar: no se vale de la coerción sino tan sólo de una blanda persuasión. Se ha hecho invisible, anónima, y se disfraza

de normalidad, sentido común u opinión pública. No pide otra cosa que hacer lo que todos hacen”.

Pensar es, sin duda, una gran cosa; pero es ante todo una exigencia de la naturaleza humana: no debemos cerrar voluntariamente los ojos

El Papa Juan Pablo II (1998) afirma algo que parece atrevido a primera vista: "Cada hombre es, en cierto modo, filósofo y posee concepciones filosóficas con las cuales orienta su vida".

En efecto, como dice Burgraff, “en principio, todo ser humano está capacitado para reflexionar sobre las dimensiones más profundas de la vida. Todo ser humano, tarde o temprano, se plantea el por qué y el para qué de su existencia, se pregunta de dónde viene y a dónde va, quién es y lo que podría hacer de su vida”.

Sin embargo, nos encontramos frente al peligro de no vivir la vida, sino de "dejarse llevar". A veces, no disponemos de la suficiente calma interior para considerar los

acontecimientos con cierta objetividad y tomar conciencia de la propia situación existencial, prescindiendo así de una de nuestras dimensiones esenciales.

En la actualidad a veces resulta muy difícil detenernos a reflexionar. Nuestra vida se ha convertido, en muchos sentidos, en un ajetreo continuo. La dureza de la vida profesional, y también las exigencias exageradas de la industria del ocio, traen consigo unas

obligaciones excesivas lo que puede llevar a una cierta "enajenación espiritual", a la superficialidad de una persona que vive sólo en el momento, para las cosas inmediatas.

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La verdad es que esta capacidad básica que tiene cada hombre o mujer de preguntarse por el sentido del mundo y de su propia existencia, es decir de filosofar, puede

desarrollarse a lo largo de la vida, o puede corromperse.

Ahora bien, a lo largo de mi formación filosófica y teológica y en la conducción académica de estas disciplinas, me he preguntado con frecuencia si cabe hablar de filosofía

cristiana, si es válida la denominación teología cristiana. Estando en lo filosófico, ¿no sería más apropiado emplear la expresión filósofos cristianos o católicos?

De Finance (1964) dice que, por de pronto, “la expresión "filosofía cristiana" no es bíblica. En el Nuevo Testamento se utiliza una sola vez la palabra "filosofía", y se hace para designar una especie de gnosis o de pregnosis 2, denunciando sus seducciones (Col 2,8). Los primeros autores cristianos se suelen mostrar muy críticos con los filósofos. En algunos de ellos, como Justino, aparece la expresión "nuestra filosofía" o incluso "filosofía cristiana", pero entonces significa simplemente la doctrina o, más en general, la vida cristiana, considerada como la única verdadera filosofía”.

A medida que se hace más profunda la reflexión sobre la fe y se va esbozando la teología, el pensamiento cristiano aborda terrenos ya explorados por los filósofos, se aprovecha de sus descubrimientos y aprende a utilizar su instrumentalconceptual y dialéctico. La

filosofía, en cambio, recibe de este encuentro y de esta asunción una mayor profundidad y amplitud de miras. Así ocurre con San Agustín, Santo Tomás y el conjunto de los

escolásticos, pero de una manera bastante distinta. En Santo Tomás, el terreno de la teología se percibe mejor que el de la filosofía; su utilización es más metódica. Pero, lo mismo que en san Agustín, la reflexión teológica incorpora una metafísica y una filosofía moral. Podría hablarse aquí de "filosofía cristiana"; pero la expresión no aparece en estos autores, al menos en este sentido.

A partir del siglo XIII, pero sobre todo en la época moderna, la filosofía suscita interés por su valor propio, y no simplemente como instrumento de la teología. Por un movimiento inverso al anterior, reivindicará como suyos ciertos sectores que parecían reservarse a la teología. De este modo se dibuja la noción de una "filosofía cristiana", distinta de la teología y auténticamente filosófica. De hecho, en la época moderna esta expresión sirve generalmente para designar la filosofía común de los cristianos, el conjunto de doctrinas, racionales de derecho, profesadas por ellos de acuerdo con la fe y/o como preámbulos de la fe.

Para García López (1992) “dentro de los autores modernos es Francisco Suárez el primero que, distinguiendo con claridad la razón de la fe, y la filosofía de la teología, enseñó expresamente, al comienzo de sus Disputaciones metafísicas, que la filosofía, 2Gnosis significa conocimiento, pero no un conocimiento cualquiera; es un conocimiento que produce una

gran transformación en quién lo recibe. Protognosis es la Gnosis en estado de dinamismo, acción, impulso. Pregnosis, algo que es y no es Gnosis. Autognosis es el conocimiento gnóstico, propio de sí mismo, la autoconciencia. Gnosticismo es el estudio de la Gnosis. El término gnosis designa un movimiento de

redención que se manifiesta en múltiples creaciones de la comunidad, movimiento religioso que en el fondo no es cristiano y que tuvo lugar en la antigüedad. La gnosis ha sido perseguida a lo largo de la historia, porque es un conocimiento considerado peligroso por los poderes religiosos y políticos. Fue incluso considerada como una herejía cristiana e impugnada por la Iglesia. Ahora bien, cabe señalar que en sentido amplio el término gnosis se usa muchas veces para designar un concepto o conocimiento religioso o filosófico, con muchos matices en el campo de la fenomenología de la religión, en el de la filosofía y en el de la teología.

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aunque es esencialmente distinta de la teología, debe, sin embargo, ser cristiana, o sea, no sólo no opuesta a las verdades divinamente reveladas, sino también positivamente conforme a ellas”. Y así escribe: «De tal manera desempeño en esta obra el papel de filósofo, que jamás pierdo de vista que nuestra filosofía tiene que ser cristiana, y servidora de la teología divina».

Pero en los años de 1920, la noción de "filosofía cristiana" se convierte, sobre todo en Francia, en tema de vivas discusiones. Según sostiene Livi (1969), a quien sigo libremente en su relato, “ello se dio con ocasión de los estudios de la filosofía medieval de Gilson , que llegó a la conclusión que en la especulación patrística y escolástica existe un conjunto orgánico de nociones filosóficas originales, de las que se sirvió Descartes y toda la filosofía moderna. Mandonnet y otros autores católicos, como De Tonquedec, criticaron estas conclusiones. El historiador belga De Wulf sostuvo que la filosofía escolástica no depende en absoluto de la Revelación cristiana, como había dicho Gilson, sino que es una ciencia completamente autónoma. El historiador francés Bréhier quiso demostrar incluso que no existe en los siglos cristianos ninguna filosofía original, sino sólo rastros de la filosofía griega”.

En 1931, como veremos al tratar de Gilson, la Société Francaise de Philosophie organizó en la Sorbona una discusión sobre el tema de la filosofía cristiana, en la que intervienen Gilson, Bréhier, otros filósofos católicos como Maritain, y varios filósofos de tendencia racionalista como Brunschvicg. También Blondel envió un escrito en el que se resumía su posición. De la discusión resultaron dos orientaciones contrapuestas: de una parte Gilson, apoyado por Maritain, sostuvo la existencia histórica y la posibilidad teorética de la

filosofía cristiana; de otra parte Bréhier, Blondel y Brunschvicg sostuvieron, con diferentes argumentaciones, la completa autonomía de la filosofía y la inexistencia de una auténtica filosofía en la patrística y en la escolástica. Después del debate, tanto Gilson como Maritain y Blondel expusieron con mayores detalles y argumentaciones sus respectivas posiciones.

En 1933 se celebra otra reunión filosófica sobre el tema de la filosofía cristiana; esta vez sólo entre católicos, por iniciativa de la Société Thomiste. Participaron en la reunión, además de Gilson, otros autores como Jolivet, Festugiére, etc. También filósofos de las Universidades católicas de Lovaina y Milán, que seguían la orientación cuasi-racionalista de De Wulf: van Steenberghen y Masnovo. Estos dos sostienen el carácter meramente científico de la filosofía y la inexistencia de una filosofía de índole cristiana incluso en la Edad Media. Si hubo unión estrecha entre Filosofía y Teología, fue, según ellos, con desventaja para la filosofía, que quedó reducida a misticismo. La posición de Gilson es apoyada, en cambio, por algunos teólogos que participan en la reunión entre ellos Chenu y Motte.

Después de 1933, los diversos autores que intervienen en la discusión del problema no aportan argumentaciones sustancialmente nuevas. De acuerdo con Gilson se manifiestan Garrigou-Lagrange, Bruno de Solages, Sertillanges, Gouhier, Lang, Trethowan, Forest, Dempf y los autores que se suelen designar con el título de «espiritualistas cristianos» Sciacca, Muñoz Alonso, etc. Contrarios son, en cambio, muchos neo-escolásticos de tendencia racionalista, como Manser, Van Riet, Giacon, además de Masnovo y van Steenberghen. Incierta, sobre este punto, es la posición de Fabro.

Nuevas aportaciones a la clarificación del tema de la filosofía cristiana son, más recientemente, las de Tresmontant y las de Moretti Costanzi.

(15)

Hay pues varias posiciones que conviene sintetizar:

Según García López , “la filosofía cristiana es un elemento sustancial de nuestra realidad histórica, porque se ha presentado a través de la historia como factor importante

fundamentación en la cultura sobre todo la occidental. Puede ser un problema, para algunos filósofos ya que se puede llegar a pensar que hay muy diversas respuestas, sin fundamento filosófico; ¿en qué sentido?, en confundir filosofía con teología, por el hecho de que los cristianos también filosofan, pero pensando desde el espíritu cristiano”. De Finance (1964) cree que “si "filosofía cristiana" significa más que una filosofía simplemente aceptable para un cristiano e implica -interpretada históricamente como filosofía desarrollada en un ambiente o en un clima cristiano- una influencia positiva de la revelación, ¿cómo salvaguardar su carácter estrictamente racional? La razón y la fe, la filosofía y la palabra de Dios son dos esencias que no pueden mezclarse sin destruirse”. El Papa León XIII promulga en 1879 la encíclica “ Aeterni Patris”, en la que filosofía cristiana aparece en el subtítulo: «De philosophia christiana ad mentem sancti Thomae Aquinatis, doctoris angelici, in scholis catholicis instauranda». Es evidente que el Papa refiere la filosofía cristiana al tomismo. Además la encíclica reconoce que la filosofía tiene su ámbito propio de autonomía y su objeto específico, diverso del objeto de la fe y de la Teología. Y León XIII, afirma que «los que unen el cultivo de la Filosofía con el respeto de la fe cristiana, se encuentran en las mejores condiciones para filosofar».

Mercier (1943) propone que “la fe cristiana no es, no puede ser, para el filósofo un motivo de adhesión o una fuente directa de conocimientos, sino sólo una salvaguarda o una norma negativa. Y semejante a esta es la postura de Van Steengerghen

(1956), que considera esencial, en este asunto, la distinción entre el filósofo y la filosofía, de suerte que si bien se puede hablar con sentido de filósofos cristianos, es un error de bulto hablar de filosofía cristiana, ya que esta expresión abstracta no puede significar otra cosa que filosofía esencialmente cristiana, lo que entrañaría una contradicción en sus propios términos.

Una postura intermedia es la de Boglio (1961), quien defiende la tesis de que la llamada filosofía cristiana es, desde luego, formalmente filosofía, aunque también sea materialmente cristiana; tiene, pues, de filosofía todo lo que le es propio a los saberes que se apoyan sólo en la luz natural de la razón, pero tiene también de teología el ocuparse de asuntos de los que trata asimismo la teología, aunque bajo otra luz. Pero hay incluso autores, como Gutiérrez (2003), que prefieren hablar de

“pensadores y testimonios: dos dimensiones y dos géneros que unen el reto de la Iglesia actual: ofrecer profetas y ejemplos, más que maestros, pero también romper el divorcio entre fe y cultura”.

Pues bien, tratando de aplicar lo dicho a mi experiencia personal opté por filosofar al estudiar a ocho extraordinarios filósofos católicos, a quienes -según cada caso- podemos adjetivar como pensadores, maestros de la mística, testimonios o profetas. Pero siempre como ejemplos de auténtica fe, hasta llegar -algunos de ellos- al

martirio y o a la santidad, según la Iglesia. Se trata de Tomás Moro, Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Jacques Maritain, Emmanuel Mounier, Étienne Gilson, Edith Stein e Ignacio Ellacuría.

(16)

La elección de estas personas no ha sido al azar sino debido a que el ejemplo de su vida y su pensamiento han calado profundamente en mí, hombre con tantas

deficiencias y limitaciones, y me han facilitado superar los momentos difíciles que me ha tocado vivir.

El estudio me ha demandado tres años al cabo de los cuales comencé a redactar

artículos/ensayos sobre cada uno de ellos, teniendo como estructura básica: introducción, vida, obra, pensamiento y vigencia. No precisé qué tipo de filosofía suscribían, pensé que mejor el lector lo deduzca.

Concluido este trabajo he considerado conveniente integrar los artículos en un libro virtual con una presentación, esta introducción y un epílogo. Ubico a los personajes por su fecha de nacimiento.

Es preciso que aclare lo siguiente:

- Este libro es de divulgación pues pretende dar a conocer la vida y obra de esos filósofos. No se trata, de ninguna manera, de un trabajo académico.

- El mérito de este trabajo corresponde a los autores que he consultado y a quienes he citado literal o referencialmente, según me ha aconsejado el discurso. Si en algún caso ha habido omisiones les pido me disculpen. Mi aporte ha consistido en sistematizar la información que he acopiado.

- He quedado realmente impresionado de la calidad de los libros y artículos que he tenido la oportunidad de consultar y que he empleado en mayor o menor

extensión. A sus autores, mil gracias.

- En la redacción del escrito uso varios estilos pues trato de respetar el de cada uno de los autores que he citado.

- Me he permitido una serie de anotaciones a pie de página para referirme a datos, hechos, y sobre todo personas, que me han parecido significativas para una mejor comprensión del texto. Tal vez algunos o algunas lectores o lectoras juzguen que su extensión es exagerada; en este caso les pido disculpas.

- Los textos de los pensadores van en letra cursiva.

Informo igualmente al lector que los ocho artículos figuran de manera independiente en mi blog “Compartir información/Generar conocimiento”, al que se puede acceder a través de Google, colocando mi nombre completo y haciendo click sobre el nombre del blog. Retomando el sentido de esta introducción, concluyo con Burgraff afirmando que “la filosofía se encuentra camino de una meta que nunca alcanzará por sus propios medios.”. "Sentimos que, aunque todas las preguntas científicas estuvieran contestadas, aún no habríamos tocado nuestros problemas existenciales," dice Wittgenstein (2005). Si

comparamos la filosofía con la teología, aquélla sólo puede llegar a un conocimiento muy limitado. "Pero este poco que se gana con ella, no obstante, pesa más que todo lo demás que se conoce por las ciencias", afirma Tomás de Aquino. Por lo tanto, se puede invitar a toda persona de buena voluntad a ser un filósofo, aún ante el peligro de ser considerado por nuestra sociedad consumista como un extraño, un inconformista o un "loco". Nos

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pueden animar las palabras de Bertran Rusell (1924): "Quien jamás tuvo un ataque filosófico, pasa por la vida como si estuviera encerrado en una cárcel: encerrado por prejuicios, las opiniones de su época y de su nación". Quien no piensa por su propia cuenta, no es libre”.

Finalmente hay que reconocer que todo pensador sufre necesariamente la influencia de su ambiente y de su temperamento. Simplemente debe someter a una crítica leal todo lo que se le ha dado. El dato de la fe no es una excepción para él. Tan sólo lo que la razón haya reconocido en ese examen como perteneciente a su terreno podrá entrar en la

construcción filosófica.

Lima, marzo de 2015

Bibliografía

BOGLIO, L.

1961 El problema de la filosofía cristiana. Barcelona. BURGRAFF, J.

2000 Cada hombre es un filósofo. Universidad de Navarra Grupo Ciencia, Razón y Fe (CRYF). Pamplona. España. FINANCE, J. DE

1964 Essai sur l'agir humain. Revue Philosophique de Louvain.Vol. 62 , nª 74. GARCÍA LÓPEZ J.

1992 Elementos de filosofía y cristianismo, EUNSA, Pamplona. España. GUTIÉRREZ, J. M.

2003 Pensadores cristianos del siglo XX. Testimonios para el siglo XXI . Ediciones Grafite. Colección de Historia Contemporánea. Bilbao.

JUAN PABLO II

1998 Fides et Ratio. Carta Encíclica del Sumo Pontífice a los Obispos de la Iglesia Católica sobre las relaciones entre fe y razón. Libreria Editrice Vaticana. Roma.

LEÓN XIII

1879 Aeterni Patris. Epístola encíclica del Sumo Pontífice sobre la restauración de la filosofía cristiana conforme a la doctrina de Santo Tomás de Aquino. Ciudad del Vaticano.

LIVI, A.

1969 Il cristianesirno nella filosofia, L’Aquila. Japadre. Italia. MERCIER, D.

1943 La filosofía en el siglo XIX. Traducción de Francisco Lombardía, Daniel Jorro, Madrid. RUSSELL, B.

1924 Cómo ser libre y feliz. Ensayo sobre una conferencia pronunciada en la Escuela Rand de Ciencias Sociales, de Nueva York, bajo los auspicios de la Young People´s Socialist League, y publicada por la Escuela Rand.

VAN STEENGERGHEN, F. et des autres

1956 Le movement doctrinal du XIe au XIVe siècle. Fliche et Martin. Bruselas. WITTGENSTEIN, L.

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Tomás Moro: el santo de Utopía

“Entre los muchos mártires que han padecido y muerto en defensa de nuestra Santa y Católica Religión con motivo del cisma suscitado en el reinado de Enrique VIII, se cuenta Tomás Moro, varón de grande ingenio, excelente doctrina y loables costumbres”. (Pedro de Ribadeneyra. S.J.) 3

Introducción

Hernández Arias (2007) denuncia que “la humanidad enfrenta numerosos problemas a nivel mundial: guerras, superpoblación, pobreza, criminalidad, drogas, analfabetismo, hambruna, SIDA, terrorismo, entre otros. Estos problemas han venido intensificándose desde décadas pasadas generando profundos cuestionamientos al desarrollo tecnológico y económico y enfrentando a la humanidad a reflexionar sobre los supuestos beneficios del desarrollo. El punto neurálgico de los cuestionamientos se ubica en el desarrollo desmesurado, no cónsono con la calidad de vida”.

Surge entonces una pregunta lógica: ¿se puede continuar con este tipo de desarrollo?

Nieto (2005) responde así: “Se trata más bien, de generar un cambio profundo en nuestra forma de concebir las relaciones del hombre consigo mismo y con la naturaleza. Esto implica construir alternativas para el futuro, combinando todas las formas de conocimiento que tengamos a nuestro alcance, incluyendo por supuesto las que se originaron en formas de organización social y de concepción del mundo de los pueblos que sí aprendieron a convivir entre sí y con su ambiente”.

3

Pedro de Ribadeneyra (1526-1611). Biógrafo, historiador de la Iglesia, escritor ascético. Nació en Toledo, en familia hidalga de origen converso, como Pedro Ortiz de Cisneros y luego adoptó el apellido de su abuela materna, oriunda de la Riba de Neyra. En 1539 viajó a Roma donde conoció y convivió con San Ignacio. Entró en la Compañía de Jesús en 1540. Pasó brevemente por París para seguir su formación y la continuó en Lovaina (1543-1545) y Padua (1545-1549). Es autor de una importante producción en la que destaco

Historia eclesiástica del cisma del reino de Inglaterra (Madrid, 1588) pues en ella escribe acerca de Tomás

Moro. Murió en Madrid en 1611.

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Para Haiek (2010) el Humanismo estuvo en esa honda siendo el núcleo ideológico del Renacimiento en el siglo XV, en el que brilló con luz propia Tomás Moroy y su Utopía en plena coherencia con lo planteado por Nieto.

Efectivamente, en pleno Renacimiento inglés, Moro –con claras ideas morales y políticas- enfrentó al poder de la Monarquía absolutista inglesa que imperaba en ese momento y no dudó en poner en juego su vida, por sus principios éticos y su fe cristiana, más allá de las presiones o amenazas, y nunca claudicó.

Y nos dejó sus enseñanzas. Podemos servirnos de ellas, como ejemplo, para forjar una personalidad cuyos valores y principios éticos y políticos, puedan redundar en beneficio de la sociedad en la que nos toca vivir.

Decía y escribía con frecuencia: "El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral". Y en su momento no dudó en exclamar: "El buen servidor del rey, pero primero Dios".

Pues bien, con este artículo me propongo difundir la vida y obra de ese hombre laico, padre de familia alegre, santo sin milagreríos, que dedicó su vida al Derecho y la Política con honestidad y concilió la fe y la razón, convencido de: "Dichosos los que sufren

persecución por causa de la religión, porque su premio será muy grande en el reino de los cielos" (Mt 5,11).

En este trabajo me he remontado a cuando estudié a Moro para obtener el Advanced Level in History (Oxford, 1953-1955), luego a los años en que conduje el Curso de Historia de la Filosofía (1963) y posteriormente a cuando lo tuve en cuenta al escribir “En defensa crítica de la Ideología, la Utopía y el Conocimiento” como primer tema de la segunda parte de mi libro “Política Educativa. Aportes a la política educativa peruana” ( 2002).

Para tratar de lograr el objetivo señalado he dividido la exposición en cuatro partes: contexto socioeconómico, político y cultural en que se desarrolló la vida del santo; su vida, personalidad y obras; su pensamiento y su pervivencia.

Antes de concluir esta introducción deseo formular unas cuantas precisiones:

- A Thomas More, también se le conoce por su nombre en latín Thomas Morus o en castellano Tomás Moro. A lo largo de este texto solo empleo el

castellanizado.

- El título del artículo obedece a que creo que la santidad de Tomás Moro se refleja en su Utopía.

- La amplia bibliografía que consigno al final puede facilitar un estudio mucho más profundo que el que ofrezco.

- Las citas sobre escritos o dichos de Tomás Moro van en letra cursiva.

Espero que lector me disculpe por las deficiencias que seguramente encontrará en este intento de artículo, a modo de ensayo.

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Contexto socioeconómico, político y cultural

Watson (1994) dice que “para entender la importancia y la estatura de Tomás Moro y la razón de que se venere su memoria como la de un hombre de extraordinario valor e integridad, es necesario entender algunas de las circunstancias políticas e históricas de su época”.

El historiador inglés Beer (1940) relata así su impresión del momento en que aparece la figura de Tomás Moro: “justo cuando toda la sociedad de su tiempo se tambaleaba ante el empuje de nuevas fuerzas; en el centro de una gran fermentación filosófica y social y dentro de la generación de la rebelión de Kentish, catorce años antes del descubrimiento de América”.

Hernández Arias es más explícito: “La vida de Moro estaba estrechamente ligada a los acontecimientos políticos y religiosos de su época. Inglaterra sufría los resultados de guerras en su afán de conquista de Francia. El pueblo estaba cansado y abrumado por los impuestos y amenazaba con constantes rebeliones. Para entonces la monarquía imperante exigía altas contribuciones, ejercía una administración tiránica y presentaba desavenencias con la Iglesia. Es en este contexto adverso, que Moro concibe su utopía, tratando, a través de la misma, de llenar los vacíos de la sociedad en la cual vivía y eliminar las debilidades inherentes. Se le considera una crítica a la tiranía y a los desórdenes de la monarquía. Es una imagen opuesta de la Inglaterra de entonces, caracterizada por la ambición de poder, intrigas internacionales, desocupación, injusticias sociales, problemas económicos, criminalidad y pobreza”.

Podemos decir que en toda Europa, a comienzos del siglo XVI, la civilización se halla básicamente asentada en dos transformaciones primigenias: la recuperación de la antigüedad clásica y el pensamiento humanista. No voy a entrar a estudiar la primera de ellas pero si el humanismo que es la preparación o, si se prefiere, el inicio del

Renacimiento, fenómeno fundamental para comprender el contexto en que se desenvuelve la vida y obra de Tomás Moro.

El Humanismo

Campillo Meseguer (1984) nos dice que “en la primera mitad del siglo XVI se inicia en toda Europa una profunda reforma moral, protagonizada sobre todo —pero no

exclusivamente— por los humanistas, y prolongada en las décadas siguientes por los protestantes y los jesuitas”.

“Los movimientos de renovación habían sido frecuentes en la Baja Edad Media, pero siempre habían tenido un carácter geográfico y temporalmente limitado. O eran aniquilados al poco tiempo de nacer, o perduraban en círculos restringidos, más o menos tolerados, y de escasa repercusión social. Es en el siglo XVI cuando el movimiento de reforma alcanza dimensiones europeas y repercusiones sociales

auténticamente perdurables. Y esto no sólo ni principalmente por la personalidad de sus protagonistas, o por el contenido de sus doctrinas, o por la ayuda propagandística que les pudo proporcionar la imprenta, sino sobre todo porque esa reforma moral coincidía con unas transformaciones económicas y políticas que estaban teniendo

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también un alcance europeo (e incluso ultramarino) y unas repercusiones igualmente perdurables”.

Toda Europa había conseguido recuperar para sí un viejo mundo —un alter ego

instructivo—, un pasado remoto pero más cercano a sus preocupaciones que los siglos de la Edad Media [...] todo lo que había que hacer, en los campos de la especulación

filosófica, de la actividad política, del progreso, de la cultura, parecía como si ya estuviese hecho, y hecho con un vigor y una perfección supremas. Se trataba de leer los textos clásicos como modelo de quienes aprenden el arte de gobernar, de hacer la guerra, de crear obras artísticas, de forma que el estudio del mundo antiguo se convirtiera en fuerza cultural.

Por eso los estudios humanistas que no supusieron tanto una filosofía cuanto una nueva pedagogía, centrada en la educación humana desde el punto de vista laico: la dramática y la elocuencia, la historia, la poesía y la filosofía moral. Como compartirían los humanistas desde Verguerio (4), la educación tenía que facilitar el contacto con el pasado, que

enriquecería la vida en el presente. De esta forma, se anudaron los dos ejes más importantes del Renacimiento.

El Humanismo Inglés

Aunque no faltaron precursores del humanismo en Inglaterra, vinculados a su visión italianizante, fue Erasmo 5 quien más influyó sobre la primera generación de verdaderos humanistas ingleses.

4

Piero Paolo Vergerio (1498-1565). Fue un humanista y reformador italiano. Nació en Capodistria y estudió derecho y lógica en Florencia y Padua. En 1526 se casó con Diana Contarini pero al quedar viudo decidió abrazar la carrera eclesiástica. En 1533 fue nombrado Nuncio papal ante el emperador Fernando I de Habsburgo. Se entrevistó con Martín Lutero en Wittenberg, quien le impresionó negativamente. En 1540 participó en el encuentro religioso de Worms. En recuerdo de ese encuentro escribió el tratado De unitate et

pace ecclesiae. También redactó De ingenuis moribus, tratado que refleja el enciclopedismo de los

humanistas. En 1544 fue denunciado ante la Inquisición en Venecia pero luego de ser examinado fue liberado. No se le permitió acudir al Concilio de Trento. Nunca tuvo intención de apartarse de la Iglesia Católica pero sus escritos fueron cada vez más contrarios a la línea oficial de la Iglesia Católica. Fue condenado por herejía y despojado desu dignidad episcopal. En vez de responder a la citación del Nuncio Della Casa salió de Italia para no regresar más. Murió en Tubinga.

5 Erasmo de Rotterdam (1466 - 1536). Fue un humanista, filósofo, filólogo, teólogo y escritor neerlandés.

Estudió en Deventer con los Hermanos de la Vida Común. Clérigo regular de San Agustín (1488) y sacerdote (1492). Recibió la dispensa del Papa León X para vivir y vestir como laico. Cursó estudios en la Universidad de París (1495). En1500 escribió sus "Adagios" (fábulas) que siguió actualizando durante el resto de su vida, hasta llegar a 4500 en el momento de su muerte. En 1506 recibió el título de Doctor en Teología en la Universidad de Turín. En varias oportunidades visitó Inglaterra, donde trabó amistad con Tomás Moro, en cuya casa escribió su Elogio de la locura (1511) en la que aboga por una vuelta a la primitiva ética cristiana y que dedicó a su anfitrión. También escribió sobre temas de educación en Sobre el método del estudio (1511) y La enseñanza firme pero amable de los niños (1529). Hacia 1516, en Basilea, escribió una edición crítica del Nuevo Testamento, que Lutero la tradujo al alemán. Esta situación no fue fácil para Erasmo pues Lutero siempre defendió las ideas de Erasmo. En1524 ataca las exageraciones del alemán acerca de la libertad humana en el texto "Discusión sobre el libre albedrío". Su última obra "Preparación para la muerte", asegura que haber llevado una vida íntegra, proba y honesta. Consejero del emperador a quien dedicó la Institución

del príncipe cristiano en 1516. Calificado como el 'príncipe del humanismo' compuso todas sus obras en latín.

Murió en Basilea en 1536. Prueba del respeto que gozaba es el hecho de que fue enterrado en la Catedral de Basilea pese a ser sacerdote católico.

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Según Trillo- Figueroa (2013), “de entre todos, Colet 6 fue el pionero y el principal activista.

Este humanismo en ciernes, “unido a la literatura, constituye el cénit en formación de la lengua inglesa, cuyo proceso de profunda transformación, desde su forma medieval — siendo Los cuentos de Canterbury (1387), de Chaucer 7, la última obra de este periodo— hasta el primer estadio del inglés moderno, no concluye hasta principios del siglo XVI.” “El Renacimiento literario se llevó a cabo en las décadas en que los ingleses, bajo los Tudor, se configuraron como nación. Así se despertó en una amplia capa social un vivo interés en cuestiones políticas y de filosofía del Estado, hecho que encontró su expresión en la literatura, ante todo en la prosa didáctica y en el drama.”

El Renacimiento

Hopenhayn (1941) cree que “al Renacimiento se le atribuyen los orígenes de la

modernidad, el advenimiento de una nueva racionalidad económica —la mercantil— y la imposición de una nueva racionalidad política —laica, instrumental, de Estado—. También se le adjudica el inicio de una larga secuencia de revoluciones científicas y técnicas, y la transformación radical de principios éticos y visiones de mundo”.

Para Zavala (1937) “conviene destacar un acontecimiento de gran influencia en la creación de las utopías modernas. Este hecho fue el avance amenazante de los turcos sobre Europa, que culminó con lacaída de Constantinopla en 1453. Ya desde medio siglo antes de esta fecha, eruditos griegos habían estado emigrando del Este hacia el Oeste. Los fugitivos llevaron consigo valiosos manuscritos de los clásicos y filósofos griegos que eran desconocidos por los eruditos de Occidente. También llevaron con ellos el espíritu de cultura y enseñanza, el deseo de conocimiento y el entusiasmo por los esfuerzos

independientes de la investigación humana . Esta corriente profunda y vitalizadora de pensamiento nuevo penetró poco a poco en la Europa Occidental, imprimiendo su sello en el ambiente cultural europeo”.

6

Estudió en Cambridge y en Francia. A su regreso a Inglaterra en 1497 entró a la vida eclesiástica y fue ordenado sacerdote. Tras establecerse en Oxford, adonde invitó a Erasmo, en 1504 comenzó a dar clases de exégesis sobre las cartas de San Pablo. En Londres fundó la Escuela de San Pablo y promovió diversas reformas de la catedral, aunque sin mucho éxito. Sus enseñanzas tuvieron un marcado carácter idealista que le llevó a la justificación de todo poder como de origen divino.

7 Geoffrey Chaucer (1343-1400). Fue un escritor, diplomático y poeta inglés. Nació en Londres alrededor de

1343. Probablemente estudió derecho en el Inner Temple (un colegio de abogados). Viajó a la Picardía y visitó Génova y Florencia en 1373. En este viaje probablemente se encontró con Petrarca o Boccaccio y uno de ellos lo introdujo en la poesía italiana medieval, con las formas e historias que luego usaría en su obra. También se convirtió en miembro del Parlamento por parte de Kent en 1386. Destacó como gran artista y profundo psicólogo, capaz de imprimir gran vivacidad a la narración e impregnarla de un humor malicioso pero profundamente humano. Se cree que comenzó a trabajar en los Cuentos de Canterbury, obra por la que se le conoce, a principios de la década de 1380 y que los concluyó hacia finales de la década del 1390. Fue determinante en la legitimación de su vernáculo inglés medio en una época en la que los idiomas literarios dominantes en Inglaterra eran todavía el francés y el latín.

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Las utopías están empapadas del espíritu de la época. Lejos de ser tradicionalistas están abiertas a lo nuevo, dispuestas a integrar todo lo que permita incrementar el patrimonio cultural, la capacidad científico-técnica y el arsenal del saber.

El Renacimiento Inglés

Trillo-Figueroa apunta que el alcance del Renacimiento como categoría y periodo histórico en Inglaterra, más tardío que el continental, no es pacífico. En efecto, durante la segunda mitad del siglo XV la nación era escenario de una seguidilla de guerras civiles conocidas como la Guerra de las Rosas 8.

“La contienda finalizó a finales de ese siglo y la familia Tudor comenzó a gobernar la nación. El nuevo rey, Enrique séptimo, estaba fascinado con el ambiente cultural y político que se estaba dando en Italia, por lo que promovió un desarrollo similar invitando y

patrocinando a humanistas italianos. Esto resultó en un florecimiento de ciertas disciplinas artísticas, que en Inglaterra abarcó todo el siglo XVI y los comienzos del XVII.”

A diferencia del renacimiento italiano, que se destacó por las artes visuales, en Inglaterra predominaron la música y sobre todo la literatura. Uno de los autores de teatro más famosos fue William Shakespeare 9.

Vida, personalidad y obras

Belloc (1945) escribió que “la tarea de cualquiera que se interese por Tomás Moro debe ser «entender cómo era por dentro. Su figura, su vida y su muerte se resisten a no ser 8

La complicada “guerra de las rosas” llamada también “guerra de las dos rosas” comenzó por dos razones: la población de Inglaterra se había enfurecido con el resultado de la Guerra de los Cien Años y las dos casas ducales competían por el trono de Inglaterra, por origen común en la Casa de Plantagenet, como

descendientes del rey Eduardo III. Fue una guerra civil que enfrentó intermitentemente a los miembros y partidarios de la Casa de Lancaster contra los de la Casa de York entre 1455 y 1487. Según algunos autores fue producto del Romanticismo. En 1483 los Lancaster buscaron el liderazgo de Enrique Tudor, conde de Richmond, que más tarde sería Enrique VII. En la batalla de Bosworh Field murió Ricardo III, líder del bando de York y esto dejó vía libre a Enrique Tudor hacia el trono. Al año siguiente Enrique, ya Enrique VII, se casó con la hija de Eduardo IV, Isabel de York. De esta manera se unieron las casas de York y Lancaster. Este período marcó el declive de la influencia inglesa en el continente europeo, el debilitamiento de los poderes feudales de los nobles. En contrapartida, el crecimiento en influencia de los comerciantes y de la monarquía centralizada bajo los Tudor. Esta guerra señala el fin de la Edad Media inglesa y el comienzo del

Renacimiento.

9

William Shakespeare (1564–1616) fue poeta y dramaturgo inglés, venerado ya en su tiempo, alcanzó las altísimas cotas actuales a partir del siglo XIX. En efecto, es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Sus obras hoy se leen y representan con mayor frecuencia y en más países que nunca. La profecía de Ben Jonson, se ha cumplido: "Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad". En el siglo XX, sus obras fueron adaptadas y redescubiertas en muchas ocasiones por todo tipo de movimientos artísticos, intelectuales y de arte dramático. Las comedias y tragedias shakespearianas han sido traducidos a las principales lenguas, y constantemente son objeto de estudio y se representan en diversos contextos culturales y políticos de todo el mundo. En lo personal, con el paso del tiempo, se ha especulado infructuosamente mucho sobre su vida, cuestionando su sexualidad, su filiación religiosa, e incluso la autoría de sus obras.

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más que materia de estudio erudito. Moro no sólo explica buena parte de cuanto ocurrió en aquellas décadas del XVI, tan decisivas en la historia. Su ejemplo sigue siendo para el verdadero conocedor moreano algo más vital que la erudición, puesto que es el fin de ella; y sin duda más importante, ya que el ejemplo de Moro atañe a aquellas decisiones

temporales que hacen posible la convivencia en la tierra mientras tejen silenciosas el destino supratemporal y eterno”.

Vida

Para facilitar la exposición divido este punto en tres partes: primeros tiempos y vida familiar; actuación política; y cárcel, juicio y muerte

Primeros tiempos y vida familiar

Tomás Moro nació en Londres en 1478 en el barrio de Cheapside (en la Milk Street), cercano a la puerta norte de la antigua City amurallada. Su padre fue el Caballero John More, abogado y juez. Su madre falleció cuando él tenía cuatro años. Crióse bajo los principios de la religión y de la piedad católicas.

Desde sus primeros cinco años en la Grammar School de St. Anthony, en Threadneedle, Tomás demostró unas aptitudes excepcionales para el latín, la retórica y la dialéctica. Sin duda, por tan buenas habilidades y por la influencia de su padre cerca del arzobispo de Canterbury y Lord Canciller, John Morton 10 (entonces el hombre más poderoso de Inglaterra después del Rey), Tomás pasó luego (1489-1491) a formarse en el propio palacio londinense del arzobispo.

El cardenal era un ferviente defensor del nuevo humanismo renacentista y tuvo en mucha estima al joven Moro. Confiando en desarrollar su potencial intelectual, Morton decidió, en 1492, sugerir el ingreso de Tomás Moro, que por entonces contaba con catorce años, en el Canterbury College de la Universidadde Oxford, encomendado a la Orden Benedictina (Black Friars), en el que Moro empezó a estudiar griego y luego pasará dos años

estudiando la doctrina escolástica que allí se impartía, y perfeccionando su retórica. Pero la estancia en Oxford de Tomas Moro duraría apenas dos años (1491-1493). Su padre, empeñado en ver en su hijo «un jurista de nacimiento», según sus propias palabras, decide su traslado a la New Inn of London para complementar su formación jurídica (1495) y Tomás consigue su ingreso en 1501como barrister, una de las categorías de abogados que exitían y existen en Inglaterra.

10

John Morton (1420–1500). Arzobispo de Canterbury de 1486 a 1500. Nació en Dorset y se educó en Balliol College, Oxford. En 1477 fue enviado por Eduardo IV a la corte de Francia en calidad de embajador. Henrique VII lo nombró Arzobispo de Canterbury el 6 October 1486 y Canciller de Inglaterra un año después. Como Canciller se le encomendó restablecer la economía del país para lo cual dictó una norma, conocida como 'Morton's Fork', según la cual nadie quedaba exento de pagar impuestos. Construyó el "Old Palace" de Hatfield House donde Isabel I pasó gran parte de su niñez. Fué mentor del joven Thomas More quien estuvo a su servicio inicialmente como paje y más tarde organizando actividades en su palacio arzobispal en Knole House, Kent. Moro lo menciona en su obra Utopia. En 1493 el Papa Alejandro VI lo nombró cardenal. Murió en Knole House el 15 de setiembre de 1500.

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Es este un momento crítico en la vida de Tomás Moro, en el que le agobian dudas sobre su vocación profesional e incluso personal, por lo que decide emanciparse y dejar la casa paterna para ingresar en la Tercera orden de San Francisco, viviendo como laico en un convento cartujo hasta 1504. Allí se dedicó al estudio religioso. Aunque luego abandonó su vida ascética para volver a su anterior profesión jurídica, nunca olvidó ciertos actos de penitencia, llevando durante toda su vida un cilicio en la pierna y practicando

ocasionalmente la flagelación.

En el verano de 1499 se produce un hecho que será definitivo en la vida de Moro: su primer encuentro con Erasmo, que ha viajado a Inglaterra invitado por Colet y por Lord Mountojoy 11, pasa el verano en su casa de campo de este último, cercana a Greenwich, cerca de la City. Un Tomás Moro de veintidós años entabla amistad fraternal con el gran humanista flamenco que tiene entonces treinta y tres años. Se entienden en latín fluido; Moro admirará en Erasmo su enorme erudición; Erasmo, el ingenio y las excelentes cualidades intelectuales de Moro.

Se recibió en leyes y ejerció la abogacía con éxito, en parte gracias a su preocupación por la justicia y la equidad. Posiblemente durante esta época aprendió el francés, necesario tanto para las cortes de justicia inglesas como para el trabajo diplomático, uniéndose este idioma al inglés y latín ya aprendidos durante sus estudios primarios.

En 1515 por encargo del Rey, Moro participó en embajadas comerciales que consistían en gestiones entre grandes compañías de Londres y Amberes y le confiaron algunas misiones diplomáticas en países europeos.

Desde 1504 fue elegido juez y subprefecto en la ciudad de Londres, pero se opuso a algunas medidas de Enrique VII.

Más tarde sería juez de pleitos civiles y profesor de Derecho. Para entonces comienza a decantar su vocación en toda su plenitud. Moro ha decidido —tras grandes debates con Erasmo— que su vocación no era de célibe y años después contrae su primer matrimonio con Jane Colt (1504) con quien tuvo cuatro hijos: Margaret, quien sería su discípula, Elizabeth, Cecily y John. Su esposa falleció en 1511 y posteriormente se casó con Alicia Middleton, viuda siete años mayor que Moro y con una hija, Alice.

Moro se percató que, por estos tiempos, la educación, dominada por la Iglesia, era estéril y aburrida, y consistía en el aprendizaje memorístico del catecismo y las conjugaciones latinas, algo de cálculo y traducciones del latín al inglés y viceversa. La

11

Charles Blount, VIII barón Mountjoy y I conde de Devonshire (1563-1606). Fue un noble y militar inglés. Después de haber luchado en los Países Bajos contra España, participó junto a Essex y sir Walter Raleigh en la expedición a las Azores de 1597 contra los barcos españoles cargados de tesoros. En 1600 fue

nombrado Lord Diputado de Irlanda con el encargo de poner fin a la Guerra de los Nueve Años. Reunió un grupo de mercenarios que habían luchado en el valle de Blackwater y el 30 de marzo de 1603, seis días después de la muerte de Isabel I, O'Neill se rindió a Mountjoy en Melifont, cerca de Dundalk. Continuó desempeñando sus funciones, ahora con el título de Lord Teniente hasta 1604. Concedió amnistía general a los rebeldes y acordó la paz en condiciones muy honorables. En 1603 Jacobo I le nombró Señor de la Ordenanza y Conde de Devonshire, otorgándole extensas posesiones. Tras la ejecución de su hermano en 1601, Lady Rich se divorció de su marido en las cortes eclesiásticas, y se casó ilegalmente con Mountjoy en 1605 en una ceremonia presidida por el capellán William Laud, quien más tarde sería Arzobispo de

Canterbury. Este matrimonio, en contra de la ley canónica, hizo caer en desgracia a las dos partes, que fueron expulsadas de la corte por el rey Jacobo. Continuaron viviendo juntos como marido y mujer hasta el

fallecimiento de Blount el 3 de abril de 1606.

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progresiva aparición, inspirada en la literatura griega, de una nueva percepción del mundo como un lugar hermoso, y de la belleza y la personalidad del ser humano, transformó la concepción de la educación. Por eso, nos dice Watson, “En las cartas que escribía al preceptor de sus hijos, Moro le daba instrucciones muy precisas acerca de su educación. Era un decidido partidario de la educación superior para la mujer, basada especialmente en el estudio de los clásicos y la filosofía, como antídoto de las aburridas lecciones de música, bordado y cocina. Las hijas de Moro, por cierto, escribían en latín y lo hablaban a menudo en casa.”

Pero no contento con esto, Moro trató de poner en práctica las nuevas ideas sobre educación en su “academia”.12 Y esta academia llegaba hasta su hogar. “Puede decirse, señala Watson, que todo su hogar era un lugar de experimentos educativos. Enseñó a su mujer y a su familia a cantar y tocar diferentes instrumentos musicales, y a leer y debatir sobre cuestiones filosóficas y teológicas en latín y en inglés, y a veces en griego. No hacía ninguna distinción entre hombres y mujeres, y se ha dicho que el hogar de Moro era “un modelo intemporal de felicidad dornéstica”.

Durante este tiempo profundiza en su formación teológica y política. Decisiva fue la lectura de la Civitate Dei de San Agustín.13

Actuación política

Enrique VIII sucedió a su padre, Enrique VII , quien antes de morir obtuvo una bula de dispensa del papa Julio II para que Enrique pudiera casarse con Catalina de Aragón, viuda de su hermano mayor Arturo. La boda fue el 11 de junio de 1509. El rey fue coronado el 28 de ese mismo mes y Moro entra a su servicio.

12 La “academia” de Moro era el lugar en que solía recibir a sus amigos, ya que allí podía poner en

práctica muchas de sus ideas, mediante tranquilas conversaciones con su mujer, sus hijos y sus amigos, sin distinción de clase o de sexo, sobre arte y literatura, así como sobre religión y los valores laicos. Le interesaba tanto la disciplina, siempre dentro de un ambiente civilizado y cortés, corno el debate libre entre los sexos. Además de Erasmo, entre sus amigos y seguidores figuraban Colet, Hoibein el Joven, Fisher y Linacre. Dos amigos que quedaron especialmente impresionados por lo que oyeron y vieron en casa de Moro fueron Sir Thomas Elyot aut or del libro titulado “El Gobernador” (1531), el primer libro sobre educación escrito en inglés y no en latín, y Roger Ascham, preceptor de la futura reina Isabel I y autor de “El

maestro de escuela” (1570).

13

E

sta obra, que escribió el Obispo de Hipona durante su vejez -entre el 412 y el 426-, es

una apología del cristianismo, en la que se confronta la Ciudad Celestial a la Ciudad Pagana. A pesar de la designación del cristianismo como religión oficial del Imperio, Agustín expuso que su mensaje es más espiritual que político. El cristianismo, según él, se debe referir a la ciudad mística y divina de Jerusalén (la nueva Jerusalén) y no tanto a la ciudad terrenal. Su teología sirvió para definir la separación entre Iglesia y Estado, algo que caracterizaría a las relaciones políticas de Europa occidental, frente al Este bizantino, en donde lo espiritual y lo político no mostraba una separación tan evidente. Seguramente De civitate Dei es el primer intento de coordinar los acontecimientos históricos y el progreso de la humanidad, la lucha incesante entre las dos ciudades y la providencia de Dios; de ahí que se considere a San Agustín el fundador de la filosofía de la historia, donde todo el progreso de la humanidad se realiza en el sentido de un aumento de la ciudad celeste a expensas de la ciudad terrena. Y así, nos ofrece una visión de la historia universal a la luz de los principios cristianos. En esta historia de la filosofía, ni el azar, ni el destino o la fortuna representan papel alguno, ni las decisiones o las pasiones de los seres humanos; porque todo está ordenado por Dios, sin que limite, en ningún caso, la libertad del hombre. La Historia no puede ser un círculo sin fin, sino un camino hacia un fin que le dé sentido. Jesucristo y su Obra Redentora constituyen el eje del desarrollo histórico. En definitiva, es una visión que habla de una Historia del Hombre como persona y como comunidad, en la que el alma es su fundamento, pues busca o rechaza a Dios.

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Con la llegada de Enrique VIII, protector del humanismo y de las ciencias, Moro integró el primer Parlamento en 1510. Viajó por Europa y recibió la influencia de distintas

universidades. Desde allí escribió un poema dedicado al Rey, que acababa de tomar posesión de su trono. La obra llegó a manos del Rey, quien lo hizo llamar, naciendo a partir de entonces una amistad entre ambos.

En 1516 escribió su famoso libro "Utopía", materia de estudio de este artículo.

En 1517 se produce una revuelta en Londres contra mercaderes extranjeros, que Moro logra refrenar hábilmente, por lo que el rey Enrique VIII lo nombra Consejero Real, renunciando a sus otros cargos. Más tarde es nombrado Caballero, Speaker de la Cámara de los Comunes, Canciller del Ducado de Lancaster y High Steward de las Universidades de Oxford y Cambridge.

En 1520 ayudó a Enrique VIII a escribir “Defensa de los siete Sacramentos”. A ello siguió su designación para diferentes cargos y su condecoración con distintos títulos honoríficos. Ese mismo año su hija Margaret se casó con William Roper, quien sería su primer

biógrafo.

En 1526 fue juez de la Cámara de la Estrella. Trasladó su residencia a Chelsea pues se lo designó Lord Canciller en 1529. Fue el primer canciller laico después de varios siglos. Su cuidado se centraba en amparar y defender la Justicia y la Religión, y resistir con su autoridad, doctrina y libros que escribió, a los herejes protestantes que venían secretamente de Alemania a propagar sus enseñanzas.

Y aquí viene un hecho trascendental en la vida de Tomás Moro. Enrique VIII estaba casado con Catalina de Aragón14, hija de los Reyes Católicos, hacía ya veinte años. De este

14

Catalina de Aragón y Trastamara de Castilla, Infanta de Aragón y Castilla (1478-1536). Fue Reina de Inglaterra desde 1509 hasta 1533. Nació en el Palacio arzobispal de Alcalá de Henares, el 15 de diciembre de 1485, siendo la menor de las hijas del rey Fernando II de Aragón y de la reina Isabel I de Castilla. Tenía tres años cuando fue prometida en matrimonio al príncipe Arturo, primero en la línea de sucesión al trono inglés. Ello se hizo mediante el “Tratado de Medina del Campo”, como parte de la política de alianzas diseñada por sus padres para aislar diplomáticamente a Francia. Estudió derecho canónico y civil, aritmética, literatura clásica, genealogía y heráldica, historia, filosofía, religión y teología. Aprendió a hablar, leer y escribir en castellano y latín además de hablar francés y griego. Tuvo una crianza muy religiosa y desarrolló una fe que desempeñaría un gran papel en su etapa de madurez. En 1501 contrajo matrimonio con Arturo, en la catedral de San Pablo de Londres, quien murió al año siguiente. Entonces, los intereses de Estado llevaron a negociar el matrimonio de la viuda con el nuevo heredero, el príncipe Enrique, hermano del difunto, aunque la boda se pospuso hasta que el príncipe de Gales se convirtió en Enrique VIII (1509). De la unión de ambos nacieron seis hijos, aunque de todos ellos sólo sobrevivió María Tudor, futura reina de Inglaterra. En 1507, actuó como embajadora para la Corte Española en Inglaterra, convirtiéndose en la primera mujer embajadora de la historia Europea. La reina fue mecenas del Humanismo Renacentista y amiga de los grandes

eruditos Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro. El 11 de junio de 1513 Enrique nombró a Catalina como regente o Gobernadora de Inglaterra cuando él viajó a Francia. Por 1525, Enrique VIII estaba

enamorado de su amante, Ana Bolena, e insatisfecho con su matrimonio con Catalina que no había producido ningún varón superviviente. El Rey buscó una manera de que se declara nulo su matrimonio, poniendo en marcha una cadena de acontecimientos que condujeron a la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica. En efecto, cuando Clemente VII rehusó la declaración de nulidad el matrimonio, Enrique se casó con Ana Bolena, se separó de la obediencia a la Iglesia Católica de Roma en 1534 y se hizo reconocer como jefe supremo de la nueva Iglesia de Inglaterra. Catalina se negó a reconocer oficialmente este hecho y siguió considerándose la esposa legítima del Rey así como la verdadera reina, atrayendo mucha simpatía popular. Después de ser desterrada de la Corte, pasó el resto de su vida en el castillo de Kimbolton donde murió el 7 de enero de 1536.

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