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y Regente interino de ella , en ausencia del pro­ pietario, eZ Señor

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S E J i D O B , COH M O TI VÓ

D E L A A P E R T U R A S O L E M N E D E D IC H O

T R I B U N A L ,

G R A N A D A :

Imprenta de B cim úles, Enero t!e f 8 3 8 .

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---s y P R O N U N C IA D O E L D I A D O S D E E N E R O m m m m * | o r c f (§ | | íñ o r ^ ^ o i t @ o s í b< ^ o x r t t * M I N I S T R O D E C A N O D E L A A U D I E N C I A T E R R I T O R I A L Í)É G R A N A D A ,

y Regente interino de ella , en ausencia del pro­ pietario, el Señor b * $ m ú Í Ñ 'G O , 3 E K Í D O Ü , CON M O T IV Ó D E L A A P E R T U R A S O L E M N E D E D I C H O T R I B U N A L , G R A N A D A :

Imprenta de Bonaviiles, Ennro Js i 8 38.

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L A N U E V A C O N S T I T U C I O N B E L A M o ­ narquía es símbolo de unión para los Españoles leales. Contestación del Congreso de Diputados ül discurso del trono. Parrufo primero.

%

D e b i e n d o cu este día dirigir mi voz á tan res»

petable reunión de ciudadanos, me veo en el ma­ yo r conflicto, por carecer de las dotes oratorias, que con tantas ventajas adornan á muchos de mis oyentes; pero la ley lo manda, y tengo que hacerlo: por ello espero de tan ilustre auditorio, tenga con­ migo la indulgencia, que reclaman su prudencia y mi ingenuidad.

Siend o el objeto predilecto de todo Español la p a z, el orden, y la ju s tic ia , pues de ellos depende la felicidad de la N ació n , y por consi­ guiente la su y a , consignados tenemos los medios

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IW—1 \ J E

Mho.de Jatiio de

18 37

, y todos debemos contri­ buir á su exacto cumplimiento,

E l poder ju d icia l, de que Esta corporacion es una parte, no puede mirar, con indiferencia asun» lo de tanta gravedad, y por inclinación, y deber será inexorable en hacer que se cumpla cuanto esta prevenido en este código símbolo de paz, y reu­ nión de todos los españoles ? que se glorian de aserio.

L os enemigos del orden de acuerdo con los partidarios del despotismo no omiten medio de entorpecer su cumplimiento. Afectando acatarla^ procuran desacreditar á los verdaderos amantes de e lla ; por que no están conformes con sus pla- aes revolucionarios: suponen que aquellos intenr tan restablecer el estatuto, ó un despotismo ilus?- trado, seduciendo asi al pueblo incauto: los pre­ sentan como alentadores ií sus fueros, y liberta» des, para exasperarlo, é inducirle á la rebelión^ y anarquía, y á su sombra hacer ellos su fortuna, de lo que hemos visto mas de jin ejemplo en las ccsisiones de

1855

y

5 6

.

Prevalidos de la ignorancia del vulgo, y maü «le la buena fe de unos, y del desconfiado recela Je otros, desataron los vínculos, que unen al ¡ciudadano con el gobierno, interceptaron su co- Máuuicaciou j privando á este de todo genero de

(9)

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9

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pccnrsos , distrayendo de sii objeto los caudales piiblicos, y dieron vuelo á las hordas del preten­ diente , y le alentaron, para realizar sus incur­ siones y esparcir la ruina y el llanto en P rovin­ cias, que de otro modo no hubieran invadido.

E sto deberá servir de escarmiento á los puC*

Idos, para no dejarse seducir jamas de los anar­

quistas, ser mas cautos en adelante, y esperar el

remedio de sus males de las sabias disposiciones

d é lo s cuerpos legislativos, coadyuvadas, y e n c ­

entadas por el G obierno encargado por la C o x s -

TiTUCiov de la seguridad interior, y eslcrior de

la nación (*) tengamos confianza en el, y por nin­

gún título entorpezcamos su acción, y alguu

día cogeremos frutos opimos de nuestro respeto

a las ley es j y obediencia á la R eina D o n a Ma r í a

Cr i s t i n a, qu e, en nombre de su augusta hija Do*

fÍA í s A B E t ii. {sím bolo de paz y felicidad para la

E sp a ñ a ) se desvela, como es público, y notorio,

en procurar el fin de esta guerra desoladora, pa­

ra llevar á cabo los proyectos beneficos, que se

propuso, cuando tuvimos ía dicha de poseerla, ha

procurado cumplir desde que se encargó del g o b ie r

Do, y ¡no ha podido egecutar por los graves, y

complicados obstáculos, que incesantemente sola

lian o p u esto .,

ni'iiTii t» i’TffBMm'imw'i" <¿\ Wi'IU'Hgfiaa— BHBBI

(10)

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Quiera reí ciclo se desvanezcan cuanto antes,‘y recobremos la paz, y tranquilidad, y con ellas se tocarán (no lo dudeanos) los beneficios del siste­ ma representativo} de que es imposible disfrutar­ en tiempos tan calamitosos como alcanzamos. E n ­ tonces obrarán con la debida separación, y ener- gia los tres poderes, que constituyen la fuerza,-y

nervio del Eslado, y tendrán la independencia de­ bida, que en el dia es casi imposible. Porque ¿co­ mo podrá mirar con indiferencia el legislativo compuesto de hombres elegidos por las provincias, y encargados por ellas de promover su prosperi­

dad, que esten acosadas por las incursiones, y

eorrerias de los insurgentes? de aquí las frecuen­ tes interpelaciones á los Ministros, el embarazo de estos, para llevar adelante sus planes, que ( de­ bemos suponer_) son encaminados al esterminio de nuestros enemigos, y que tal vez por aquellas, se \en obligados á variar en perjuicio de la causa

pública. A la vez los encargados del poder e j e ­ cutivo invaden las atribuciones del judicial, como

se verifica, cuando los Generales, autorizados por un decreto de las cortes, y consultando la conve­ niencia públi.ca, se ven obligados á declarar en estado de sitio algunas provincias, ó distritos rea­ sumiendo toda la autoridad.

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da. que le está marcada, se ciñe á la estricta olí* Servancia de las leyes, se abstiene de invadir las•> / f ■ • atribuciones de los otros poderes, y guardando el

orden le g a l, obra con la circunspección, que cor­ responde; pero, mientras no se restablezca la pa¿, también tiene, que juzgar por leyes excepcionales, que nunca están de acuerdo con la legalidad, se atropellan los juicios, y alguna vez se priva á los procesados de las defensas, que le salvarían de im castigo quizá no merecido.

¿Ornando llegará el dichoso dia tan deseado de los buenos, y temido de los malos, en que pue­ da el poder judicial desplegar el lleno de sus atri­ buciones , y hacer, que se respete la Justicia? Mientras tanto, nosotros, que tenemos la mi­ sión deegercerle, procuremos llenar nuestro deber

administrándola ínparcialmentc , sin temer las amenazas del fuerte, desechando los halagos del poderoso, y no dejándonos sorprehender con Sos lamentos ecsagerados del pobre.

E l caviloso litigante no desperdicia medio, ni ocacion, para inclinar á su favor la balanza d éla justicia: procura indagar la conducta de los Jueces, sus relaciones, y su flanco, para atacar­ les 5 si les encuentra débiles, se vale del poderoso, para intimidarles5 si ambiciosos, 6 poseídos de Qtías pasiones meaos nobles, cuida de fomentar?

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«as n »

Jas 5 sí rígidos observantes de la le y , procura

herir su amor propio, haciéndolos creer, rjue sil

adversario se valé de medios reprobados, y que se jacta de su poder, y valim iento, para torcer la

ju sticia, y aun les insinúa, que sé vanagloria de

contar con su voto: si el litigante es un magnate,,

parece se desentiende de Su negocio, pondera sú

valimiento y relaciones en la córte, haciendo os¿

tentación de SU poder, y procura halagar el amor

propio d é l o s J u e ce s: sí es una Señora dotada

de las bellas cualidades, que adornan su sexo,

prevalida de ellas, procura persuadir, y aun se­

ducir, valiéndose de cuantos adviírios le prestaíi

dichas ventajas: si es un pobre, pondera su m i­

serable suerte, dice, que al in flu jo, y dinero de

de su contrario se debe el mal estado de sti pleito:,

se queja de que por su pobreza es desatendido de

lodos los curiales, dice, que su contrarío le ha jurado su perdición, que se jacta de que á su po­ der nada resiste, Hora, se lam enta, y hasta m*

sttlta, pues para iodo le da atrevimiento su estado

de miseria.

P o r esto los Jueces debemos ser m uy clr* cnnspectos, procurar guardar una conducta irré- jVrehensible, para que no nos descubran flanco al g'Uno, oir á todos con urbanidad, y atención^ sin distinción de clases3 ni estados5 pero.sienas

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3K = ¡ 9 ¡SS S _

pre con prevención: ser muy medidos en núes* tras palabras5 tener sumo cuidado en enterarnos de ios negocios, sin acordarnos jamas de los liti gantes, ni mirar su condicion, si no los au­ tos : oir atentamente las observaciones de los Letrados, y arreglar njiestros fallos á la Justi­ cia: este es nuestro deber.

Procuremos portarnos con dignidad, pero sil* presunción, en nuestro trato, en nuestras relacio­ nes guardar el decoro correspondiente 5 á todos tratar con urbanidad, no pstrcchar con nadie, ni hacernos insociables.

Y finalmente poner lina conformidad tal, y y una proporcion tan justa entre todas las partes de nuestra vida, que no sea sino como un concier­ to de virtud, y dignidad, y como una dichosa ar­ monía en que jamas se observa la menor dis­ cordia, y cuyos tonos, aunque diferentes, se dirigen todos á la unidad: lie aquí la ruta que en todos tiempos nos estará siempre abierta, para

llegar á la verdadera dignidad. Siempre están ios hombres bastante elevados cuando se hallan iguales á su condicion: bien podrán disminuir­ se las funciones de la Magistratura 5 pero la só­ lida grandeza del virtuoso Magistrado jamas se disminuirá.

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= 1 0 = ,

depositario de su dignidad, no la confia mas, que ai secreto de su retiro y al silencio de la soledadí , sabe, que se desprecia muchas teces ííe cerca á aquellos, á quienes se había reverenciado des­ de le jo s: que el Magistrado debe parecer estran- gero en el país de la fortuna, que le es glorioso ignorar sus leyes, y muchas veces hasta su mis­ mo lenguaje, que es una tierra, que devora á sus habitantes, y sobre todo á aquellos, que la pre­ fieren al reposo de su patria: que el Magistrado liega allí á ser odioso, si condena sus costumbres, despreciable, si las aprueba; y delincuente, si las im ita5 y que el único partido, que le queda, es censurarlas con su retiro, y combatirlas huyendo

de ellas.

A s i no se le verá frivolo adorador de la fortu­ na ir con tantos oíros Magistrados á quemar un incienso inútil sobre sus altares. S i la fortuna se resolviese alguna vez a servirse de un hombre de bien, necesitara ir a buscarle en la obscuridad de su retiro 5 pero á cualquier grado de elevación, que le conduzca, nunca podra hacerle perder la antigua gravedad de sus costumbres, ni aquella austeridad rigurosa, que son, como las guardias fieles de su dignidad.

Digámoslo francamente, como no hay mas qué ; una vida severa, que asegure del todo la

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inosea-cía del Magistrado, ella sola es la que puede con­ servar el esplendor de su sencilla Magostad.

Pero de nada servirá, que nos esforcemos los Magistrados en conservar nuestra dignidad, y

guai dar la imparcialidad debida 5 si no corres­ ponden Jos subalternos del tribunal á la confianza, que merecieron al conferirles sus respectivos desti. nos. Una relación exacta, y verídica de los hechos, nna asidua asistencia a ^tribunal, y aplicación á los negocios, una exactitud, y actividad incansa­ bles en poner corrientes, y llevar á efecto las pro. videncias de las salas, serán garantes del acierto

de los Jueces y del rápido progreso de los pleitos,

y causas criminales, que tanto reclama la Justicia. N o dudo, ni un momento, de la justificación ile los Sres. Ministros, ni de la exactitud de los subalternos, que componen este tribunal: al re­ cordarles sus respectivas obligaciones no es mi anim o, dar lecciones de conducta á hombres de quienes tengo mucho que aprehender, y en q u ie ­ nes hallo mucho, que imitar.

Procuremos, pues, cada uno llenar nuestro respectivo deber, no levantar mano hasta ver concluidas todas las causas pendientes, adminis­ trar impareial y rectamente la justicia, y ha- cer, que se egecutc lo juzgado: (*) procurando,se

{ ’ ) Articulo 63 ele la C o iís titu c io h . * 9 * = 1 1 ^

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To s 1 ¡ 2 -2S3S

cumpla en toílas sus partes lo dispuesto en la Coms-

t j t l c i o a , y contribuyamos;, cada cual, ya como en­ cargados de la parte, que en ella se nos confia, ya cuino ciudadanos, ( por cuantos medios esten á .nuestro alcance) á la consecución de la p a z , el orden, y la unión, para liacer la felicidad de la

Uspaña, y la nuestra.

Hjedicho *

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S E Ñ O R E S M A G I S T R A D O S QU E CO M PO BÍEN l a a u d i e n c i a t e r r i t o r i a l d e g r a n a d a Y S A L A S A Q IJE r e s p e c t i v a m e n t e h a n p e r t e n e c i d o E N E L A Ñ O B E 1 8 3 7 . ——«

0368

®=-—.

Sr. D¿ Gaspar de Ondovilla Iñ ig o , Regente, Senador. S A L A P R I M E R A .

S r. D . José María Vecino. S r. D . Manuel de Scijas Lozano. S r. D . Francisco José de Dosal. S r. D . Francisco de la Blanca y Cairo.

S A L A S E G U N D A . S r. D . Gregorio Barraycoa.

Sr. D . Francisco de Pa“ula de Soria. S r. D. Mart in de Pineda.

S r. ,D . Cosme Sagasti. S A L A T E R C E R A . S r. D . José López de Cozar. Sr. 1). Felipe de Urbina y Daoiz. S r. D . Benito Romero.

S r. D . José Vázquez de Queredo. S E Ñ O R E S F I S C A L E S . Sr; D . Rafael Almonací y Mora. S r. D . Manuel Ortiz de Ziíñiga.

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I A U D I E N C I A T E R R I T O R I A L D E G R A N A D A .

I Demostración del despacho de pleitos y espedientes ci~ vilesy y causas criminales, que han tenido las tres Sa­ las de este Superior Tribunal, y de los que han que- dado pendientes en todo el año de 1857.

Pleitos y espedientes civiles despachados.

Salapn-mera. Sala se­gunda. Salater* cera. « Total.

] Estraordinario y espe-91. 1. 2 . 2. 0. 0. 69. 8. 8. 5. 1. 0. 50. 7. 6. 0. 0. 0. 2 1 0 . 16. 16. 5. 1. 0. 9 6 . 89. 65. 2 4 8 . 1 1 6 8 . 914. 482 . 2 5 6 4 . Plcitos y espedientes civiles 1

pendientes. 9 2 . i . 1. 5 . 0 . 0 . 87. 4 . 2. 2. 1. Q. 0 0 . A . 3. 0. .i-2 . 2 5 9 . 9 . 8. 5. 2. 2. 97. 96. 92. 2 8 5 . | Estraordinario, y espedien-«?• 16. * 7 - 58.

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Causas criminales

despachadas. Sala pri mera. - Sala se­

gunda. .Sala ter cera. Total. 1

Rebelión ó conspiración... 19 ,28.

j « í 57. 8 4 . Robo, hurto, ó estafa...

Incendio... ... Falsedades y perjurio.. . . . . Inmoralidad y escandalo... Heridas y malos tratamien­ tos... l ' i u . 174. 4. 7. 14. 6£. 240 . 1 6 2 . G. 4. 15. 94. 208. 17 l , 198. 3. 1 5 . 9. 100. 230 . 4 0 0 . 3 5 4 . 13. 24. 58. 2 3 3 706 . 1 i 2111. | l)U / • b u l /O t? . ■ Causas criminales pendientes. ffc •vr t— 1 Rebelión ó conspiración... Fejgedades y perjurio... inmoralidad y escandalo... Heridas y malostratamien-4. 59. 52. 1. 1. 3. 25. 2 4 . 12. 51 4 3 . 0 . 1. 8. 21. 17. I . 4 2 . 4 2 . i . 0 . 1 I ? : 21. 7. ¡ 112. 119. o _ 2. 14. 61. 62. 129. 123- 123.1 579-Clases de penas y número

de sentenciados. 9

A las armas, privación de

oficio y otras correcciones

3. 2 8 4 . 5G8. 2 5 3 . 10. 226. 2 5 2 . 2 5 1 . 12. 591. 608 . 557 . 2 7 . 1 9 0 1 . | 1 2 0 8 . i 8 0 5 . S T o ta l... 1 892. 69 9 . I 5 Í 8 . 2959. §

(20)

E N T O D O E L A Ñ O

D E 1 8 3 7 . --- ■ ■

Espedientes inform ativos...

29

De recibimiento de abogados...

62

Idem formados en virtud de Reales

órdenes... 1 1 1 De Jueces de primera instancia, y

subalternos del territorio...

218

420

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Referencias

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