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MALAQUÍAS: Notas expositivas

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Academic year: 2021

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MALAQUÍAS: Notas expositivas

Por Dr. Gary Williams Usado con permiso

APUNTES SOBRE MALAQUIAS

1. Encabezado (1:1). Los encabezados de los textos proféticos identifican el género literario, el autor, el auditorio, la fecha y la ocasión. Mal. 1:1 incluye solo los primeros tres elementos.

1.1. Género literario. La palabra traducida “profecía” literalmente significa “cosa alzada”. Hay dos interpretaciones principales: “carga” (mensaje pesado, de dolor y sufrimiento) y

“discurso/oráculo/profecía” (mensaje comunicado “alzando la voz”, cp. Jue. 9:7). También se podría traducir como “carga” en el sentido de que la profecía es impuesta al profeta, y que él está obligado a entregarla (cp. Am. 3:8; Ez. 3:17-21). Ver la nota sobre esta palabra en la introducción a Zacarías 9-14.

1.2. Auditorio: Israel

1.2.1. En lugar de “contra”, tradúzcase “a” (cp. RVA, DHH, BJ, BDLA, RVA, NVI). 1.2.2. En esta época el nombre “Israel” no se refería al reino del norte, sino al remanente de toda la nación hebrea y principalmente a Judá (cp. 2:11), pues el reino del norte había sido deportado por los asirios en 722 a.C. y nunca había regresado. Los habitantes de la provincia persa de Judá, en su gran mayoría de las tribus de Judá, Benjamín y Leví, se consideraron a sí mismos la

continuación histórica de Israel y los herederos de las promesas de Yahvé a Israel.

1.3. Autor: Malaquías (ver la “Introducción”).

1.4. La expresión “palabra de Yahvé…por medio de Malaquías” deja claro lo que el nombre del profeta también implica: el profeta no es más que un mensajero. El mensaje no se origina con él, sino con Yahvé (cp. 2 P. 1:20-21). Tradicionalmente se ha interpretado “palabra” como un genitivo—”profecía de la palabra de Yahvé” (RV60, BDLA)—pero en las últimas décadas muchos la han interpretado como una aposición que aclara que la “cosa alzada” es un mensaje profético: “profecía/carga, palabra de Yahvé” (ver BJ, RV95, RVA; cp. NVI).

2. Primer oráculo: Yahvé ha demostrado su amor a Israel (1:2-5).

2.1. Declaración divina en defensa propia ante los judíos: “Os he amado” (1:2aá).

2.1.1. Esta primera oración después del encabezado es un tanto enigmática. Todavía no sabemos por qué Dios hace semejante afirmación, ni tampoco qué quiere

decir por “amar”. El hecho que “he amado” está en tiempo pasado (contra DHH) puede indicar que Yahvé había amado a Israel, pero ya no lo hacía, o puede sugerir que él ha mostrado su amor para con Israel en hechos concretos.

2.1.2. En lugar de “dice Yahvé”, tradúzcase más exactamente en tiempo pasado: “ha dicho Yahvé” (RVA; ver 1:4 en RV60).

2.1.2.1. Se trata de una fórmula de mensajero. Los mensajeros, al entregar el mensaje, lo atribuían a quien les había enviado, diciendo: “ha dicho Fulano” (cp. Jue. 11:15). En los libros proféticos la fórmula muestra que los profetas

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se concebían a sí mismos como mensajeros que repetían el mensaje que Dios les había entregado con anterioridad (cp. Is. 6:8; Am. 3:7-8).

2.1.2.2. En este libro de 55 versículos la frase “ha dicho Yahvé” se repite 25 veces (1:2, 4, 6, 8, 9, 10, 11, 13 [2x], 14; 2:2, 4, 8, 16 [2x]; 3:1, 5, 7, 10, 11, 12, 13, 17; 4:1 [3:19], 3 [3:21]). La expresión se usa 6 veces en Hageo, 23 veces en Zacarías 1-8 y solamente 1 vez en Zacarías 9-14.

2.1.2.2.1. Este énfasis en el origen y la autoridad del mensaje ha de reflejar la desilusión con las profecías, por un lado las preexílicas y exílicas que se habían cumplido solo parcialmente (ver “Ocasión y mensaje” en la “Introducción”), pero especialmente las posexílicas que eran emitidas por profetas de bajo nivel ético (cp. Neh. 6:10-14; Zac. 13:2-6).

2.1.2.2.2. Normalmente en Malaquías la frase completa es “ha dicho Yahvé de los ejércitos”). La forma sencilla, “ha dicho Yahvé”, se encuentra en 1:2 y 3:13, introduciendo el primer oráculo del libro y el último (aparte de estos dos versículos solo se halla en 1:13).

2.2. Cuestionamiento judío de la declaración divina: “¿En qué nos has amado?” (1:2aâ). 2.2.1. 1:2a es un dístico con paralelismo interlinear quiástico y ritmo de 4:3:

A. Os he amado ha dicho Yahvé B. Y dijisteis: ¿En qué nos amaste?

2.2.2. En lugar de “dijisteis” (RV60, RV95), muchos traducen en el tiempo presente “decís” (BJ, DHH, BDLA, RVA, NVI). El tiempo perfecto del verbo en hebreo indica una acción en tiempo pasado, pero en este caso un pasado muy cercano: el tiempo de la reacción mental que los judíos acaban de tener a la declaración divina. Probablemente en castellano esto mejor se expresa con un verbo en tiempo presente, “decís”, o aun un tiempo futuro, “diréis”. Sin embargo, el hebreo lo concibe como un tiempo pasado, si bien solo un instante antes del presente: “acabáis de decir”.

2.2.3. La pregunta de los judíos aclara que interpretaban “amar” no como un sentimiento solamente, sino como obras de amor.

2.2.4. La pregunta es medio retórica; es decir, en parte pide información, pero en parte da por sentado que la respuesta correcta es “en nada”, así poniendo en tela de

duda la declaración de Yahvé. Para algunos judíos la pregunta expresaba un rechazo total de la declaración de Yahvé, mientras que otros, los que temían a Yahvé (cp. 3:16), la harían con más sinceridad. Sin embargo, el tono general de la pregunta es negativo, y los lectores no sabemos todavía que hay judíos que temen a Yahvé.

2.2.4.1. La contradicción entre la declaración divina y la objeción judía se resalta mediante el paralelismo quiástico: A (“Yo os he amado”) B (“dice Yahvé”) // B’ (“y dijisteis”) A’ (“¿En qué nos amaste?”).

2.2.4.2. La pregunta insinuaba que Yahvé no bendecía a los judíos (1:2a; cp. la actitud semejante de Gedeón en Jue. 6:13). No había cumplido todas sus promesas profetizadas (ver “Ocasión y mensaje” en la “Introducción”), ni les daba el trato que ellos creían merecer. Ahora se entiende que la declaración de Yahvé que introduce este oráculo es una negación de críticas que los judíos le han hecho. En contraste con estas críticas y

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quejas, ver la fe de Habacuc manifestada en Hab. 3:17-19.

2.2.4.3. Todas las preguntas atribuidas a los judíos en Malaquías (cp. 1:2, 7; 2:14, 17; 3:7, 8, 13, 14) eran respuestas a las declaraciones de Yahvé y emplean el mismo lenguaje que esas declaraciones. Revelan actitudes

incorrectas acerca de Yahvé y su relación con él. No se expresaban en voz alta, pues no se dirigían al profeta, sino a Yahvé. Son más bien interpretaciones por el profeta de las respuestas mentales de los judíos. Dichas interpretaciones seguramente se basaban en parte en la conducta y comentarios previos de los judíos, y tal vez en parte también en la inspiración divina (cp. Mr. 2:8). 2.2.4.4. En los oráculos 2-4 parecerá que en efecto Yahvé no ama a Judá, pues esos oráculos se dedican a señalar los pecados de Judá y anunciar

castigos resultantes. El amor divino comenzará a divisarse en el cuarto oráculo, con su profecía de la purificación de los sacerdotes y de un día cuando la ofrenda de Judá será aceptable ante Yahvé (3:3-4). Ese amor se revela aún más en la promesa de buenas cosechas en el quinto oráculo (3:10-12), y especialmente en el sexto oráculo con las promesas de bendiciones para los temerosos de Yahvé (3:16-4:3 [3:16-21). Sin

embargo, aun en estos oráculos el señalamiento del pecado antecede las muestras de amor, pues el amor divino para con el hombre no se puede apreciar si no se reconoce antes que el hombre es pecador, merecedor del castigo divino.

2.3. Refutación divina de la objeción judía: Yahvé trata con dureza a Edom (1:2b-5). 2.3.1. Esaú fue hermano de Jacob (1:2b).

2.3.1.1. La refutación comienza con una pregunta enigmática (1:2bá) cuya relación con la disputa acerca del amor de Yahvé no se entiende todavía. Solo después de leer las oraciones siguientes se llega a comprender: como

Esaú fue hijo del mismo padre y la misma madre que Jacob, Esaú y Jacob fueron gemelos y Esaú nació primero, Jacob no merecía el amor de Yahvé más que Esaú (cp. Ro. 9:10-13).

2.3.1.2. Yahvé responde a la pregunta retórica de los judíos con otra pregunta retórica. Esta, como las preguntas retóricas en general, es en realidad una afirmación con pasión: “Claramente Esaú era hermano de Jacob”.

2.3.1.3. El segundo “dice Yahvé” del v. 2 es literalmente “oráculo de Yahvé” (BJ). La fórmula se halla 12 veces en Hageo, 20 veces en Zacarías, casi 300 veces en Isaías-Jeremías-Ezequiel y 37 veces en los demás profetas, pero solo aquí en Malaquías. Se usa con mayor frecuencia después de oraciones contundentes de Dios. En contraste, dos veces introduce una oración clave (Sal. 110:1; Is. 56:8); ese parece ser su uso aquí, introduciendo “amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú”, el tema del primer oráculo y tal vez de todo el libro.

2.3.2. Sin embargo, Yahvé amó a Jacob y aborreció a Esaú (1:2b-3a).

2.3.2.1. A la luz del contexto, en lugar de “y amé”, se debe traducir la conjunción adversativamente: “sin embargo amé” (BJ, BDLA, RVA, RV95, NVI).

2.3.2.2. El contraste entre el trato divino para con los hermanos se subraya por el paralelismo antitético y quiástico: A (“Pero amé”) B (“a Jacob”) B’ (“y a Esaú”) A’ (aborrecí).

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2.3.2.3. Se acusa a Malaquías de etnocentrismo y prejuicios contra los edomitas por su uso del verbo “aborrecí”. Sin embargo, según el A.T. Yahvé

aborrece a todos los hacedores de mal (cp. Sal. 5:5 [5]; 31:6 [7], aun su propio pueblo cuando le desobedece (cp. Os. 9:15, donde el verbo está traducido “tomé aversión”). Por otro lado, cuando “amar” y “aborrecer” se contrastan, “aborrecer” puede significar sencillamente “no amar”, o aun “amar menos” (cp. Gn. 29:30-31, donde el verbo está traducida

“menospreciada”, y Dt. 21:15-17). De modo que aquí “aborrecí” es un tanto ambiguo. Aunque su sentido se entiende en parte por la historia de Esaú y de Edom (ver abajo), finalmente se entiende solo después de oír o leer los vv. 3-4.

2.3.2.4. El contraste se entiende en primer término de los dos hermanos personalmente. En ese plano y a la luz de los relatos en Génesis 25-33, “amé” significa “escogí para ser heredero de las promesas”, y “aborrecí” significa “rechacé de ser heredero de las promesas”. Dicha elección prenatal (cp. Gn. 25:23) correspondía al valor que Jacob y Esaú atribuían a esas promesas (cp. Gn. 25:31-34; Heb. 11:21) y a las exigencias divinas (cp. Gn. 28:6-9). También el contexto histórico de Malaquías sugiere una aplicación paralela del contraste a los descendientes, a Israel (cp. 2:12) y a Edom (cp. Gn. 36:1). En este plano es natural pensar en el uso de “amar” y “aborrecer” en los pactos del antiguo oriente. En ese contexto, “amar” significaba “apoyar como aliado”, y “aborrecer” significaba “tratar como enemigo”. Yahvé había amado a Jacob al hacer un pacto con Israel y al guardar ese pacto. En la historia reciente lo había guardado al traer a los judíos de regreso del Cautiverio Babilónico y al permitirles reconstruir sus ciudades en Judá y el templo en Jerusalén. Por otro lado, había tratado como enemigo a Esaú al sujetar a Edom a los descendientes de Jacob desde el reinado de Saúl (1 S. 14:47) hasta el reinado de Joram (2 R. 8:20- 22; cp. 2 S. 8:13-14; 1 R. 11:14-25) y de nuevo en los reinados de Amasías (2 R. 14:7) y Uzías (2 R. 14:22). Sin embargo, aquí el verbo se refiere particularmente al evento mencionado en el resto del v. 3.

2.3.3. Yahvé había destruido a Edom para siempre (1:3b-4).

2.3.3.1. Yahvé había convertido a Edom en tierra destruida y despoblada (1:3bc).

2.3.3.1.1. 1:3bc es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 3:3: y puse sus montes una desolación y su heredad para los chacales del desierto.

2.3.3.1.2. Los montes de Edom eran la tierra montañosa donde estaban sus ciudades (cp. Ez. 35:3-4). La tierra accidentada, una de las mejores defensas de las ciudades edomitas (cp. Jer. 49:10, 16; Abd. 3-4), no les había protegido de Yahvé.

2.3.3.1.3. El vocablo traducido “desolación” se usa frecuentemente en Isaías, Jeremías y Ezequiel de tierras invadidas, conquistadas, destruidas y despobladas.

2.3.3.1.4. Hay ironía en la línea B, pues se supone que la “heredad” de un pueblo es tierra que ese pueblo habita.

2.3.3.1.5. En base a los LXX y la Siriaca, muchos estudiosos han enmendado “chacal” por “habitación”. Sin embargo, “chacal” tiene buen

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sentido aquí. En 13 de sus 15 usos en el A.T., el vocablo es figura de una tierra despoblada.

2.3.3.1.6. El lenguaje de 1:3bc evoca las profecías contra Edom en Ezequiel 35, Isaías 34 y Jl. 3:19 [4:19], y así da a entender que se han cumplido. En esta medida, por lo menos, se habían cumplido las profecías contras las naciones enemigas de Judá.

2.3.3.1.6.1. La palabra traducida “desolación” en 1:3b se usa en Ez. 35:3, 4, 7, 9, 14, 15 y “monte” aparece en Ez. 35:2, 3, 7, 8, 12, 15.

2.3.3.1.6.2. “Chacales” se usa en Is. 34:13.

2.3.3.1.6.3. Joel 3:19 [4:19] utiliza las palabras aquí traducidas “desolación” y “desierto”.

2.3.3.1.7. El ejemplo de la destrucción de Edom se cita en este contexto también porque las profecías asociaban la destrucción de Edom con la expansión y restauración de Judá (cp. Ab. 17-21). De modo que Yahvé señala la destrucción de Edom porque anticipa la

manifestación plena de su amor para con Israel.

2.3.3.1.8. No sabemos a qué devastación histórica de Edom Yahvé se refería aquí, pero debería ser un evento relativamente reciente cuando Malaquías profetizó. Desde 552 a.C. en adelante el rey babilónico Nabonido invadió a Edom varias veces. En alguna fecha durante el siglo V una coalición de tribus árabes conquistó Edom, y expulsó a muchos edomitas de su tierra al sudeste del Mar Muerto. Estos emigraron al Neguev en el sur de Judá. Para 312 a.C. hay inscripciones que indican que los nabateos, pueblo árabe, habían ocupado el territorio de Edom. Los pocos edomitas que habían quedado allí emigraron a Idumea, o fueron absorbidos por los nabateos mediante los matrimonios mixtos.

2.3.3.2. Yahvé castigaría a los edomitas por sus pecado, no permitiéndoles reconstruir (1:4).

2.3.3.2.1. No les permitiría reconstruir sus ciudades destruidas (1:4ab). 2.3.3.2.1.1. 1:4ab forma un tetrástico de tipo ABAB con ritmo de 2:4:4:4 y paralelismo interno en las líneas B y D:

A. Cuando dijere Edom:

C. Así ha dicho Yahvé de los ejércitos

Entre las líneas B y D el paralelismo es quiástico, ab//b´a´: B. Hemos sido destruidos pero volveremos a edificar lo arruinado

D. Ellos edificarán pero yo destruiré.

2.3.3.2.1.2. Yahvé tomaba en cuenta la posibilidad que los edomitas intentaran reconstruir sus ciudades (1:4a). En lugar de “nos hemos empobrecido”, tradúzcase “hemos sido destruidos” (cp. BJ, DHH, BDLA, RVA, NVI).

2.3.3.2.1.3. El vocablo traducido “lo arruinado” se usa de Edom en la profecía de Jer. 49:13.

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2.3.3.2.1.4. En Malaquías la fórmula de mensajero comienza con “así” solo en la línea C. Sin embargo, la construcción es común en otros escritos proféticos donde sirve, como aquí, para introducir un oráculo.

2.3.3.2.1.5. El título “Yahvé de los ejércitos” se usa 46 veces en Malaquías, y 45 veces más en Hageo-Zacarías, para un total de 91 de las 284 veces que la expresión se usa en el A.T. En algunos pasajes “los ejércitos” pueden ser los ángeles, o las lumbreras celestiales, o los ejércitos de Israel, pero en la literatura posexílica son todos los ejércitos, de cualquier tipo, de modo que “Yahvé de los ejércitos” significa “Yahvé soberano sobre todo”. El uso frecuente del título en la literatura posexílica probablemente responde a la necesidad de afirmar la soberanía de Yahvé aun sobre el emperador persa que dominaba Judá. 2.3.3.2.1.6. Lo que lograran reconstruir, Yahvé lo derribaría (1:4b).

2.3.3.2.1.6.1. La expresión “así ha dicho Yahvé de los ejércitos” garantiza lo afirmado. El título “Yahvé de los ejércitos” anuncia la soberanía de Yahvé sobre todo ejército.

2.3.3.2.1.6.2. Si bien los judíos habían sido deportados de su tierra antes que los edomitas (cp. Ez. 35:15), Yahvé los había traído de regreso a Judá y había prosperado sus esfuerzos para reconstruir sus ciudades y el templo en Jerusalén (Esdras 1-6) y, en tiempos de Nehemías, el muro de Jerusalén (Nehemías 1-6). En contraste, frustraría los esfuerzos edomitas por reconstruir. Al preguntar “¿en qué nos amaste?” (v. 2) los judíos pasaban por alto que el retorno del cautiverio y la reconstrucción fueron muestras claras del amor de Yahvé para con ellos.

2.3.3.2.1.6.3. El v. 4b anuncia que Yahvé cumplirá la profecía anunciada en Ez. 35:9.

2.3.3.2.1.7. Aquí dentro de su respuesta al cuestionamiento judío, Yahvé de nuevo cita discurso humano y su respuesta al mismo, pero esta vez no se trata de lo que los judíos habían dicho o estaban diciendo, sino de lo que los edomitas dirían. 2.3.3.2.2. Se reconocería que los infortunios de los edomitas se debían al castigo de Yahvé (1:4c).

2.3.3.2.2.1. El v. 4c es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 4:4:

A. y les llamarán territorio de impiedad

B. y pueblo que Yahvé ha maldecido para siempre 2.3.3.2.2.2. El v. 2 sugiere que la oposición de Yahvé a la reconstrucción de Edom se debía a su soberana elección (cp. Gn. 25:23; Ro. 9:10-13). Aquí, por otro lado, la frase “territorio de

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impiedad” (v. 4) indica que la oposición era merecida. De hecho, varios pasajes antiguotestamentarios señalan que Edom

merecía ser castigado por su maltrato a Judá (cp. Is. 34:5-8; Ez. 25:12-14; 35:5, 10, 12, 15; Am. 1:11-12; Ab. 10-16; Sal. 137:7; Lm. 4:21) y por su arrogancia (Jer. 49:15; Ez. 35:13; Ab. 3). El hecho que Edom sufría el castigo divino por su impiedad implica que Yahvé juzga a los impíos, tema que será especialmente importante en el cuarto y el sexto oráculo, y también anticipa el mensaje de todos los oráculos siguientes: una razón por la cual Judá no recibía más bendición de Dios era su propia impiedad. Por otro lado, sugiere que la bendición que Judá recibía era por gracia divina.

2.3.3.2.2.3. “Llamarán” aquí es un ejemplo del plural impersonal. Sin embargo, implica que Israel también reconocerá que Edom es castigado por Yahvé debido a su maldad.

2.3.3.2.2.4. El verbo que he traducido “ha maldecido” arriba (la única acepción que da el léxico de Holladay) está vertido por “está enojado” o algo por el estilo en todas las versiones que he consultado. Aquí la diferencia entre las dos interpretaciones es mínima. En ambas interpretaciones el paralelismo indica que la razón por la cual Yahvé se opone a Edom es su maldad. 2.3.3.2.2.5. Los vocablos traducidos “lo arruinado” (v. 4a) y “siempre” (v. 4b) evocan la profecía contra Edom en Jer. 49:13 (donde están traducidos “desolaciones perpetuas), y las palabras traducidas “desolación” (v. 3) y “siempre” evocan la profecía contra Edom en Ez. 35:9 (donde están traducidas “asolamiento perpetuo”). Mediante estas alusiones Yahvé aquí confirma que él cumplirá esas profecías pendientes. A la vez, estas palabras sugieren que el castigo de Edom será el juicio final. Varios de los profetas anteriores daban a entender que un juicio grande de las naciones sería el preludio de la plena restauración de Israel (cp. Isaías 13-23; Jeremías 46-51; Ezequiel 25-32), y en los tiempos de Malaquías los judíos, con esta mentalidad, buscaban ese juicio de las naciones (cp. Hag. 2:20-23; Zac. 1:10-16, 18-21; 2:7-10; 6:1-8; 9:1-9). De modo que el anuncio del juicio final de Edom implica que pronto vendría la manifestación escatológica del amor de Yahvé para Israel. 2.3.3.3. Al ver el castigo de Yahvé contra Edom, los judíos reconocerían que él les ha tratado con mucho amor (1:5).

2.3.3.3.1. El v. 5 es un dístico con ritmo de 4:4, sin paralelismo interlinear, pero con paralelismo interno en la línea A, literalmente: y vuestros ojos lo verán

y vosotros diréis

2.3.3.3.2. La expresión “vuestros ojos lo verán” implica que el castigo divino contra Edom será portentoso (cp. Dt. 11:7).

2.3.3.3.3. El verbo “decir” es palabra clave en el primer oráculo: “ha dicho Yahvé (v. 2), “habéis dicho (v. 2), “cuando Edom dijere” (v. 4), “así ha dicho Yahvé” (v. 4), “y vosotros diréis” (v. 5). Aquí Yahvé cita no lo negativo que los judíos decían, sino una cosa positiva que dirían en el

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futuro. Así se implica un cambio radical futuro en la actitud de los judíos. De haber insinuado que Yahvé no los había mostrado amor (v. 2), reconocerían su manifestación grande sobre ellos (v. 5).

2.3.3.3.4. El verbo en el v. 5b puede ser traducido como un subjuntivo, “sea Yahvé engrandecido” (RV60, RV95, BDLA, RVA) o un indicativo, “Yahvé es grande” (BJ, DHH, NVI) o “Yahvé se muestra grande” (TDOT 2:402). El uso de “decir” + “Yahvé” + la forma verbal usada aquí en Sal. 35:27; 40:16 [17] (= Sal. 70:4 [5], pero con “Dios” en lugar de “Yahvé”) indica que se usa para reconocer la intervención divina a favor de los justos sufrientes, y que, por lo tanto, el verbo es un indicativo (cp. la traducción de esos textos en BJ y DHH). Así también aquí “y diréis: Yahvé es grande” (o “se muestra grande”) significa que cuando los judíos observen que Yahvé ha castigado a Edom por su impiedad contra Judá, sin restaurarlo como lo había hecho con Judá, confesarán que él se ha engrandecido mediante sus obras a favor de Israel (ver un uso similar de las palabras “grandezas” y “engrandecerse” en 2 S. 7:21-23). Dicho de otra manera,

reconocerán que Yahvé ha amado a Judá (cp. v. 2).

2.3.3.3.5. Todas las versiones que he consultado traducen la

preposición al final del v. 5 como “más allá de”, o algo por el estilo. La traducción con el tema de la oposición a la reconstrucción de Edom (vv. 3-4) y con el concepto de la grandeza de Yahvé entre las naciones en los vv. 11 y 14. Da a entender que los judíos cambiarán de actitud cuando se den cuenta que la obra de Yahvé extiende más allá del territorio judío. Sin embargo, el significado normal de la preposición es “sobre” (GKC § 119c; ver Hill, Malachi, pág. 161). Entonces, probablemente se debe traducir “sobre” aquí, de modo que el v. 5 anuncia que los judíos reconocerán que Yahvé se muestra grande sobre Israel debido a sus obras de amor a favor de su pueblo.

2.3.3.3.6. El vocablo traducido “límites” es el mismo que está vertido por “territorio” en v. 4 (ver la traducción alterna en BDLA, NVI). La

repetición de este sustantivo aquí, el cual no se vuelve a aparecer en Malaquías, resalta el contraste entre “el territorio de impiedad” de Edom, destruido por Yahvé, y “el territorio de Israel”, reconstruido después del exilio. Este contraste confirma la necesidad de traducir “sobre” en lugar de “más allá de”.

2.3.3.3.7. El primer oráculo anticipa varios rasgos que caracterizarán el libro en general: los temas del amor de Yahvé para con Israel y el juicio de los malos, el cuestionamiento del trato que Yahvé ha dado a Israel, la forma de la disputa, el tono combativo, la repetición del verbo “decir” (40 veces en el libro) y de fórmulas de mensajero (hay 26 en el libro), las citas de lo dicho por Yahvé y sus interlocutores, y el uso de preguntas retóricas (hay 26 ó 27 en el libro, dependiendo de la interpretación de la primera oración de 2:15).

3. Segundo oráculo: como los sacerdotes trataban a Yahvé con desprecio, él los ha hecho despreciables a ellos (1:6-2:9).

3.1. Yahvé acusaba a los sacerdotes de tratarlo con desprecio al aceptar animales defectuosos como sacrificios (1:6-14).

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honra y el temor que le correspondía (1:6abcd).

3.1.1.1. La acusación se presenta en verso. Consiste en: a) un dístico de 3:2 con paralelismo interlinear, b) un tetrástico con paralelismo interlinear de tipo

ABAB y una métrica de 3:2:3:2 y c) un dístico de 4:3 con paralelismo interlinear. Como es típico de la poesía hebrea, todas las líneas son breves, y los artículos hebreos se han omitido.

A. (El) hijo honra a(l) padre B. y (el) siervo a su señor A. Si, pues padre soy yo B. ¿dónde está mi honra? C. Y si señor soy

D. ¿dónde está mi temor?

A. Ha dicho Yahvé de los ejércitos a vosotros B. oh sacerdotes que menospreciáis…

3.1.1.2. A Yahvé le llamaban “Padre” (cp. Is. 63:16; 64:8; ver la nota sobre 2:10a) pero no le trataban con la honra que corresponde al padre (cp. Ex. 20:12; Dt. 5:16).

3.1.1.3. Los judíos usaba el título “Señor” frecuentemente para referirse a Yahvé, pero no le temían como el siervo/esclavo temía a su señor/amo. La

comparación con el esclavo muestra que el “temor” que Yahvé merece no es solo reverencia, sino también miedo de desobedecerle (cp. la

explicación del paralelismo en 2:5b).

3.1.1.4. Típicamente en la poesía hebrea el énfasis recae sobre la parte final de una unidad básica. Así aquí, en el tetrástico hay énfasis en la última

palabra de las líneas B y D, y no es sino hasta la última línea del dístico que se revela que la acusación no se dirige contra los judíos en general, sino contra los sacerdotes.

3.1.1.5. El menosprecio del nombre de Yahvé era especialmente grave en las culturas mediterráneas, en las cuales la honra y la vergüenza eran valores de gran importancia.

3.1.1.6. “Mi nombre” será expresión clave en este oráculo, donde se repetirá 8 veces (1:6 [2x], 11 [3x], 14; 2:2, 5). En el resto del libro solo aparece 2

veces (3:16; 4:2 [3:20]). Es una circunlocución por “mí”, pero con connotaciones de majestad.

3.1.1.7. El corazón de la acusación se expresa mediante dos preguntas retóricas que comienzan con “¿dónde?”. Son equivalentes a negaciones con pasión: “¡No me habéis honrado/temido!”

3.1.2. Objeción sacerdotal a la acusación divina: “¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” (1:6e).

3.1.2.1. De nuevo la objeción se expresa mediante una pregunta medio retórica que hace eco de la declaración divina (cp. v. 2). La pregunta es medio retórica porque por un lado invita una respuesta, pero a la vez insinúa que la

respuesta correcta es “en nada”. Varias de las preguntas que Yahvé atribuía a los judíos manifiestan que ellos no reconocían sus pecados (ver 2:14, 17; 3:7, 8, 13).

(10)

que he consultado, está en el tiempo perfecto en hebreo. Sobre esta cuestión, ver la nota sobre el mismo verbo en el v. 2, donde RV60 traduce “dijisteis”.

3.1.3. Refutación divina a la objeción sacerdotal: “Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo” (1:7a). La refutación es una acusación: los sacerdotes de colocar sobre el altar sacrificios ritualmente contaminados.

3.1.3.1. La respuesta es lacónica. Las palabras “en que” no están en el hebreo, y en lugar de “ofrecéis” el hebreo tiene sencillamente un participio

“ofreciendo” sin su sujeto, el cual se tiene que suplir del contexto. Hasta sería posible, tratando la objeción del v. 6e casi como una interrupción, interpretar la respuesta del v. 7a como una continuación del v. 6d: “oh sacerdotes que menospreciáis mi nombre…que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo”.

3.1.3.2. La palabra “pan” (1:7) es un sinécdoque por “comida” que aquí se refiere específicamente a los animales sacrificados, así como en Lv. 22:25; Ez.

44:6-7.

3.1.3.3. El vocablo “inmundo” significa “ritualmente contaminado”.

3.1.3.4. Los adoradores escogían, traían y hasta los degollaban a sus sacrificios, pero al sacerdote le correspondía colocarlo “sobre el altar”. Si el sacrificio era impuro, el sacerdote debería rechazarlo y no ofrecerlo sobre el altar. 3.1.4. Objeción sacerdotal a la refutación (segunda acusación) divina: “¿En qué te hemos tratado como contaminado?” (1:7b).

3.1.4.1. En cuanto a “dijisteis”, ver la nota sobre el mismo verbo en el v. 2. 3.1.4.2. En lugar de “te hemos deshonrado”, tradúzcase “te hemos contaminado” (cp. BJ, NVI), o mejor, “te hemos tratado como contaminado” (la

conjugación Piel en hebreo se presta para los dos sentidos). Es el mismo verbo que Yahvé acaba de usar en el v. 7a. La forma de la objeción nos sorprende. A la luz de las objeciones anteriores, aquí esperamos más bien: “En que hemos ofrecido sobre tu altar pan contaminado”. Sin embargo, el profeta pone en boca de los sacerdotes una respuesta más breve que reconoce la seriedad de la acusación y la conjuga con la acusación anterior de menospreciar el nombre de Yahvé. Ofrecer a Yahvé sacrificios

contaminados es despreciarlo como si no fuera santo, sino contaminado. 3.1.4.3. Esta objeción, como las anteriores, se expresa mediante una pregunta medio retórica que hace eco de la intervención divina (cp. 1:2, 6), si bien el eco en este caso se limita al verbo “contaminar” y la correspondencia entre “mi” (v. 7a) y “te” (v. 7b). Mediante el aspecto retórico de la pregunta los sacerdotes niegan que hayan ofrecido sacrificios ritualmente

contaminados, especialmente porque hacer semejante error sería tratar a Dios como contaminado. Probablemente entendían por “sacrificio

contaminado” uno que no se ofreciera según el rito establecido (Lev. 1-7, o uno ofrecido por una persona que no fuera sacerdote calificado y

debidamente consagrado (Lev. 8-10), o uno que fuera un tipo de animal inmundo (Lev. 11; Dt. 14:3-20), o uno que hubiera entrado en contacto con un objeto inmundo (Lev. 15).

(11)

ofrecer sobre él sacrificios defectuosos” (1:7c-8).

3.1.5.1. Esta refutación combina las dos acusaciones divinas anteriores (vv. 6d, 7a). Menospreciaban el nombre de Yahvé (la primera acusación, v. 6d) al menospreciar el altar (v. 7c), ofreciendo sobre él pan inmundo (la segunda acusación, v. 7a), es decir, animales defectuosos (v. 8). A la vez la

refutación respondía a la segunda objeción de los sacerdotes (v. 7b): trataban a Dios como contaminado al sacrificarle animales defectuosos. 3.1.5.2. Yahvé expresa la refutación/acusación en forma enigmática (1:7c).

3.1.5.2.1. El verbo traducido “pensáis” es literalmente “decir” (BDLA), usado ahora por novena vez en los vv. 2-7. Esta vez aparece como infinitivo. La traducción “pensáis” está bien, pues seguramente los sacerdotes nunca decían en voz alta que el altar era menospreciable, sino que sus acciones delataban que así se decían mentalmente. 3.1.5.2.2. “La mesa de Yahvé” (1:7, 12) es su altar (cp. Ez. 44:15-16). 3.1.5.2.3. El participio traducido “despreciable” es del mismo verbo traducido “menospreciar” en el v. 6de. Se repetición en v. 6d y aquí forma una inclusión que enmarca la sección enigmática del debate entre Yahvé y los sacerdotes en 1:6d-7.

3.1.5.2.4. En 1:6d-7 no hay mucho paralelismo en el sentido normal (el v. 6d es la excepción), hay una especie de paralelismo producido por la repetición 4 veces del verbo “decir” (vv. 6d, 6e, 7b, 7c), la alternación de intervenciones de Yahvé y de los sacerdotes, y la correspondencia formal entre las objeciones sacerdotales y la intervención divina previa.

3.1.5.3. Yahvé aclara la refutación/acusación mediante una serie de preguntas retóricas (1:8). En realidad, el v. 8 explica las tres acusaciones enigmáticas (vv. 6d, 7a, 7c).

3.1.5.3.1. La aclaración comienza con un tetrástico de tipo ABAB (paralelismo alternado) con ritmo de 3:2:3:2.

A. Y cuando ofrecéis el (animal) ciego para el sacrificio C. Y cuando ofrecéis el cojo o el enfermo

B. ¿No es malo? D. ¿No es malo?

3.1.5.3.1.1. La Ley exigía que los animales sacrificados a Yahvé estuvieran sin defecto (ver Ex. 12:5; Lv. 1:3, 10; 22:18-21; Nm. 6:14; 19:2) y especificaba que los animales ciegos, cojos o enfermos no serían sacrificios aceptos (ver Lv. 22:22-25; Dt. 15:21).

3.1.5.3.1.2. El tetrástico recoge el verbo “ofrecéis” del v. 7a y lo repite dos veces, así señalando que el v. 8 es una aclaración del v. 7a.

3.1.5.3.1.3. La oración repetida “no es malo” se puede

interpretar como una negación irónica, o una pregunta retórica. La segunda opción es mejor a la luz de la presencia de seis preguntas retóricas en 1:2- 7 y otra casi al final del v. 8.

(12)

3.1.5.3.2. El resto del v. 8 es un dístico sin paralelismo interlinear pero con paralelismo interno en la línea B (¿Acaso se agradará de ti // o le serás acepto?), seguido por la fórmula de mensajero. La línea B del dístico es una pregunta retórica.

3.1.5.3.2.1. Obviamente el gobernador no se agradaría de quienes le regalaran animales defectuosos (1:8). El vocablo traducido “príncipe” es pejah “gobernador” (BJ, BDLA, RVA), generalmente usado en el AT de gobernadores del Imperio Babilonio o, más aún, del Imperio Persa (cp. Esd. 8:36; Neh. 2:7, 9; 3:7; 5:14; 12:26; Est. 3:12; 8:9; 9:3; Hag. 1:1, 14; 2:2, 21; y ver la sección sobre “La fecha del libro” en la “Introducción”).

3.1.5.3.2.2. La frase traducida “¿le serás acepto?” es literalmente “¿levantará tu rostro?”. Probablemente la figura originalmente se refería a una persona postrada en humildad ante otra que levanta el rostro del otro como señal de favor. 3.1.5.3.2.3. El uso de la segunda persona singular en este dístico personaliza más la acusación.

3.1.5.3.2.4. La repetición de “ha dicho Yahvé de los ejércitos” en 1:6 y 9 forma una inclusión que enmarca todo el debate entre Yahvé y los sacerdotes, menos la expansión siguiente. 3.1.6. Yahvé expande las acusaciones de 1:6-8 (1:9-14).

3.1.6.1. Así como el gobernador, Yahvé tampoco se agrada de quien le ofrece animales defectuosos (1:9-10).

3.1.6.1.1. Si el gobernador no se agradaría de quien le diera un animal defectuoso, ¡cuánto menos Dios (1:9)!

3.1.6.1.1.1. El v. 9 se puede analizar como un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 5:6, seguido por la fórmula de mensajero.

A. Ahora buscad el favor de Dios para que tenga piedad de nosotros

B. De vuestra mano ha sido esto ¿Acaso levantará vuestro rostro?

3.1.6.1.1.2. El “ahora” al principio del v. 9 y la fórmula “ha dicho Yahvé de los ejércitos” al final marcan el inicio de la expansión de las acusaciones de 1:6-8 en 1:9-14.

3.1.6.1.1.3. La expresión traducida “orad por el favor” es un modismo, que literalmente se puede traducir “ablandad el rostro” (BJ). Significa “buscad el favor”. Aquí se refiere a la búsqueda del favor divino mediante los sacrificios (así como, por ejemplo, en 1 S. 13:12). En el presente contexto se usa sarcásticamente, con referencia a los sacrificios defectuosos como un supuesto medio de buscar el favor de Dios.

3.1.6.1.1.4. Yahvé aquí se refiere a sí mismo en tercera persona y se llama a sí mismo “Dios”. Así recalca su categoría exaltada,

(13)

muy por encima aun de la categoría del gobernador, y resalta lo tonto de darle ofrendas defectuosas. Un fenómeno similar se halla en 1:14; 3:1; 4:5 [3:23].

3.1.6.1.1.5. Mediante el “nosotros” el profeta se identifica como parte de la nación que es perjudicada por el pecado de los sacerdotes. Fue en parte debido al pecado de ellos que Yahvé no daba las muestras de amor que los judíos esperaban (cp. 1:2).

3.1.6.1.1.6. “¿Cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas” capta el sentido del texto, si bien no se apega mucho a la forma del texto hebreo (ver la traducción literal en el esquema arriba). La oración retórica con el modismo “levantar el rostro” hace eco de la última pregunta retórica del v. 8, ligando los dos versículos. La palabra “rostro” también se usa en la primera oración del v. 9. 3.1.6.1.1.7. “De vuestra mano”, usado en 1:9, 10, 13; 2:13, parece ser una expresión técnica relacionada con la liturgia del sacrificio. Señala quien pone el sacrificio sobre el altar (1:9, 10, 13) o quien lo trae (2:13). Aquí indica la responsabilidad de los sacerdotes en el ofrecimiento de sacrificios defectuosos. Si bien los sacerdotes no habían escogido los animales defectuosos, ellos los habían puesto sobre el altar.

3.1.6.1.1.8. Hay una correspondencia marcada entre las partes del v. 9 y las partes de la ilustración al final del v. 8. “Preséntalo a tu gobernador” (v. 8) corresponde a “buscad el favor de Dios” y “de vuestra mano ha sido esto” (v. 9), “¿Acaso se agradará de ti, o levantará tu rostro?” (v. 8) corresponde a “¿Acaso levantará vuestro rostro” (v. 9), y la fórmula de mensajero al final del v. 8 es idéntica a la fórmula al final del v. 9.

3.1.6.1.2. Yahvé preferiría que los sacerdotes cerraran el templo (1:10a). 3.1.6.1.2.1. El v. 10a expresa un deseo divino irónico. En lugar de “o alumbre de balde”, tradúzcase “para que no alumbréis de balde” (cp. BJ, DHH, BDLA, RVA, NVI).

3.1.6.1.2.2. El v. 10a, traducido literalmente, se puede analizar como un dístico con paralelismo interlinear:

A. ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas B. y no alumbréis mi altar de balde?

3.1.6.1.3. El sacrificio defectuoso no logra el favor de Yahvé (1:10b). 3.1.6.1.3.1. El v. 10b se puede analizar como un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 3:3, si no se toma en cuenta la fórmula de mensajero en el análisis.

A. No tengo complacencia en vosotros B. Ni aceptaré ofrenda de vuestra mano

3.1.6.1.3.2. La “ofrenda” a que Yahvé se refiere en este contexto es el animal defectuoso (ver v. 8).

(14)

3.1.6.1.3.3. El verbo traducido “aceptaré” es el mismo que está vertido por “se agradará” en el v. 8. La repetición es un vínculo más entre la pregunta retórica al final del v. 8 y la expansión en vss 9-10.

3.1.6.1.3.4. La repetición de la fórmula “ha dicho Yahvé de los ejércitos” en los vv. 9 y 10 coadyuva a unir estos dos versículos en una unidad.

3.1.6.2. Los sacerdotes trataban con desprecio al Dios cuyo nombre de Yahvé sería grande en todo el mundo (1:11-14).

3.1.6.2.1. El nombre de Yahvé sería grande en todo el mundo pero los sacerdotes lo estaban profanando (1:11-12a).

3.1.6.2.1.1. Todas las oraciones del v. 11, salvo “ha dicho Yahvé de los ejércitos” son nominales. La única forma verbal es un participio. Sin embargo, en la traducción al castellano es

necesario usar verbos y asignarles un tiempo. Lo más natural es el tiempo presente (RV60, RV95, BJ, DHH, RVA, NVI), pero en tal caso las oraciones no tienen sentido, especialmente la segunda, ya que en aquel tiempo no se ofrecía “incienso y ofrenda limpia” a Yahvé “en todo lugar”, sino solo en el templo en Jerusalén. Entonces es necesario interpretar todo el versículo como una profecía en tiempo futuro (BDLA). De hecho, el participio, traducido “se ofrece” en la mayoría de versiones, frecuentemente se usa en los profetas para referirse al futuro inminente (ver, por ejemplo, el participio traducido “envío” en 3:1). De modo que 1:11 es una profecía del futuro

reconocimiento de la grandeza de Yahvé (cp. 1:5) y de su adoración por las naciones (para el mismo tema en otro profeta posexílico, ver Zac. 2:11; 8:22-23; 14:16-19). Y así como en 1:5, el profeta da a entender que la profecía de la futura grandeza de Yahvé debe influir en las actitudes y conducta de su pueblo en el presente. La profecía ya se está cumpliendo espiritualmente en la Iglesia, pero ha de tener un cumplimiento literal en el Milenio. La mayoría de los pasajes que dicen que las naciones adorarán a Yahvé durante la edad mesiánica indican que rendirán esa adoración en Israel y Jerusalén (cp. Is. 2:2-4; 18:7; 25:6; 45:14; 52:8; 56:7; 60:3, 11, 14; 66:23; Mi. 4:1-4; Zac. 8:20-22; 14:16- 19), pero Is. 19:18-21 y Sof. 2:11 sugieren que también la harán desde sus tierras.

3.1.6.2.1.2. Poéticamente el v. 11 se puede analizar como a) un dístico, b) un trístico, c) la primera mitad de un dístico y d) la fórmula de mensajero. El ritmo del primer dístico es de 4:3, con paralelismo interno (línea A) y paralelismo interlinear:

A. Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone B. entre las naciones será grande mi nombre

El trístico es de tipo ABB, con métrica de 2:3:2. A. Y en todo lugar

B. se ofrecerá a mi nombre incienso C. y ofrenda limpia

El segundo dístico comienza en el v. 11 y termina en el v. 12, con la fórmula de mensajero entre las dos líneas, pero excluida del análisis poético. El paralelismo es antitético y quiástico: A (Porque grande es mi nombre) B (entre los gentiles) // B’ (Pero

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vosotros) A’ (lo profanáis). El contexto indica que “pero” es mejor que “y” como traducción de la conjunción al principio de la línea B. La colocación de la fórmula de mensajero aplaza la llegada del clímax al cual apunta todo el v. 11: la conducta reprochable de los sacerdotes.

3.1.6.2.1.3. La repetición de “mi nombre” tres veces en el v. 11 resalta el contraste con el uso de la misma expresión en el v. 6. Todos los gentiles exaltarán el nombre de Yahvé (1:11), pero los sacerdotes de Yahvé han despreciado y profanado (1:6, 12a). 3.1.6.2.1.4. La repetición de las palabras “ofrecer” en 1:7 y 11, y “ofrenda” en 1:10, 11, resalta el contraste entre “será

ofrecido…ofrenda limpia” (1:11) por un lado, y “ofrecéis…pan contaminado” (1:7) y “ofrenda no aceptaré de vuestra mano” (1:10) por otro lado.

3.1.6.2.2. Los sacerdotes ofrecían animales defectuosos a Yahvé (1:12-13). 1:12-14 repite las ideas de 1:7-11, así dándoles más énfasis. 1:12- 13a amplía 1:7c, 1:13bá corresponde a 1:8a, 1:13bâ resume 1:8b-10, 1:14a corresponde de nuevo a 1:8a, y 1:14b corresponde a 1:11.

3.1.6.2.2.1. Despreciaban a Yahvé y su altar (1:12-13a). 3.1.6.2.2.1.1. La primera oración del v. 12 concluye el dístico que comienza al final del v. 11 (ver supra). Luego, el resto del v. 12 es un dístico con paralelismo interno (línea B) e interlinear, y ritmo de 4:3. El “cuando decís” introduce el dístico, pero no es parte de él. A. La mesa del Señor inmunda es

B. Y su fruto despreciable su alimento.

3.1.6.2.2.1.1.1. El dístico repite todas las palabras del v. 7c, salvo que tiene “Señor” en lugar de “Yahvé” (contra RV60 y RV95; ver (BJ, BDLA, RVA, NVI). El título “Señor” evoca la acusación del v. 6 ahora que el señorío de Yahvé sobre toda la tierra se ha anunciado en el v. 11. Así resalta la gravedad del desprecio por los sacerdotes y la hipocresía con que llamaban a Yahvé “Señor”.

3.1.6.2.2.1.1.2. “Cuando decís” significa “cuando pensáis”, y el pensamiento de los sacerdotes se percibe en sus acciones (ver nota sobre 1:7c). 3.1.6.2.2.1.1.3. La “mesa del Señor” es su altar, e “inmunda” significa “ritualmente contaminada” (ver las notas sobre el v. 7).

3.1.6.2.2.1.1.4. El segundo “cuando decís” no está en el hebreo (BJ, NVI, BDLA, RVA, NVI). 3.1.6.2.2.1.1.5. Todas las versiones que he consultado omiten “su fruto”, salvo BDLA.

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3.1.6.2.2.1.2. El v. 13 comienza con un dístico con paralelismo a nivel de líneas completas y ritmo de 3:2, seguido de la fórmula de mensajero.

3.1.6.2.2.1.2.1. El verbo traducido “despreciáis” literalmente se refiere a la acción de soplar. A la luz del contexto se supone que se trata de un gesto de desdén.

3.1.6.2.2.1.2.2. En el TM el objeto pronominal del verbo está en tercera persona, “lo

despreciáis” (BDLA), y su antecedente es “la mesa del Señor” (v. 12). Sin embargo, la tradición rabínica informa que esta lección es una de las tiqqune soferim “correcciones de los escribas”, introducidas para evitar expresiones teológicamente ofensivos, y que la lección original es “me despreciáis” (RV60, RV95, BJ, DHH, RVA, NVI).

3.1.6.2.2.2. Le ofrecían animales defectuosos (1:13b). 3.1.6.2.2.2.1. 1:13b se compone de dos dísticos con paralelismo interlinear, seguido de la fórmula de mensajero. El primer dístico es de ritmo 2:2 y tiene paralelismo interno en la línea B:

A. Y habéis traído lo hurtado B. o cojo o enfermo

El segundo dístico tiene ritmo de 2:3: A. Y habéis traído la ofrenda

B. ¿Aceptaré de vuestra mano esa?

La traducción es un poco más literal que RV60. El primer verbo de ambos dísticos es el mismo, y el tiempo perfecto en castellano expresa el tipo de acción mejor que el pretérito, pues se trata de una acción repetida, comenzando en el pasado y llegando hasta el presente. Los dos dísticos bien pueden combinarse para formar un tetrástico de tipo AAAA.

3.1.6.2.2.2.1.1. El primer dístico hace eco de v. 8b, recalcando en qué consistía el menosprecio sacerdotal, y también formando una inclusión que enmarca 1:8-12, sección que expone este pecado.

3.1.6.2.2.2.1.2. El segundo dístico hace eco de la última oración del v. 10. El estribillo resultante marca la conclusión de las expansiones de la acusación contra los sacerdotes en 1:9-10 y en 1:11-13. En contraste, el v. 14 se dirigirá contra los judíos en general.

3.1.6.2.2.2.1.3. El repetido “habéis traído”, en este contexto, tiene que referirse no a la acción de los judíos en general, sino a la acción de los sacerdotes de colocar el sacrificio sobre el altar.

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3.1.6.2.2.2.1.4. “Lo hurtado” (1:13) aquí no significa “animal hurtado por un ser humano”, pues el sacerdote no tendría forma de reconocer que un animal había sido robado en este sentido. Más bien se refiere al animal robado por una bestia y librado por el pastor, pero no sin antes quedar lesionado (cp. 1 S. 17:34-35; Am. 3:12).

3.1.6.2.2.2.1.5. En la línea B del segundo dístico las conjunciones pueden ser traducidas “o” o “y”.

3.1.6.2.2.2.1.6. La línea B del segundo dístico es otra pregunta retórica.

3.1.6.2.2.2.1.7. La fórmula de mensajero es la forma abreviada que se encuentra también en 1:1; 3:13. Omite “de los ejércitos”. Quizá la forma abreviada se use solo para variedad estilística, pero tal vez aquí también resalta la maldición (v. 14) que concluye 1:6-14. 3.1.6.2.3. Epílogo: Yahvé maldice al judío que pagara su voto al Señor con un animal dañado (1:14). Este versículo se agrega al oráculo para que los judíos no pensaran que solo los sacerdotes eran responsables de los sacrificios defectuosos.

3.1.6.2.3.1. El v. 14a puede analizarse como un trístico de tipo AAA y ritmo de 2:4:3dístico:

A. Y maldito el que engaña

B. el que teniendo macho en su rebaño promete C. pero sacrifica al Señor lo dañado

3.1.6.2.3.1.1. En la Biblia las maldiciones frecuentemente se usan para asegurar que Dios castigue a los que hacen mal con impunidad (cp. Dt. 27:15-26; Jue. 17:2). En este caso la impunidad se debe al engaño. No es que el maldito engañe a Yahvé, cumpliendo el voto a medias, pues Dios no se engaña, sino que engaña al sacerdote, diciendo que trae un animal dañado porque no tiene uno sano. Así el engañador queda impune ante las autoridades

humanas, y de ahí la necesidad de la maldición. En este caso, como Dios es quien pronuncia la maldición, su cumplimiento es seguro.

3.1.6.2.3.1.2. En lugar de “machos”, el hebreo tiene el singular. Levítico 22:17-25 estipula que el animal ofrecido en pago de un voto debe ser macho sin defecto.

3.1.6.2.3.1.3. El verbo traducido “promete” literalmente significa “promete en voto” (cp. BJ). Muchos votos se hacían para persuadirle a Dios que libere de algún

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apuro o que conceda alguna bendición (cp. Gn. 28:20-22; Jon. 2:9). Se supone que en el caso contemplado aquí, Dios ha respondido a la petición, pero ahora el beneficiado no cumple a cabalidad con su voto (cp. Nm. 30:2).

3.1.6.2.3.1.4. En lugar de “a Yahvé” (RV60, RVA, RV95), el hebreo tiene “Señor” (BJ, BDLA, NVI). Al llamarse “Señor” y referirse a sí mismo en tercera persona Yahvé destaca su dignidad, como en v. 9; 3:1; 4:5 [3:23] (ver también la nota sobre “el Señor” en 1:12). 3.1.6.2.3.2. El v . 14b resalta de nuevo el señorío mundial de Yahvé, ahora subrayando el pecado del adorador que ofrece animal dañado.

3.1.6.2.3.2.1. El v. 14b puede analizarse como un dístico con la fórmula de mensajero entre las dos líneas. El ritmo es de 4:3.

A. Porque Gran Rey soy yo

B. temible Y mi nombre es entre las naciones. La última frase es el clímax del dístico.

3.1.6.2.3.2.2. Las dos oraciones son nominales. Probablemente los verbos que se suplen en la

traducción deben estar en tiempo futuro, así como en el v. 11 (ver la nota allí).

3.1.6.2.3.2.3. Yahvé también se llama “gran rey” sobre la tierra en Sal. 47:2 [3], y sobre los dioses en Sal. 95:3. Seguramente expresiones semejantes se usaban con frecuencia en el culto a Yahvé en el templo. Sal. 47:2 [3] especialmente se asemeja a este dístico; tal vez

Malaquías alude a dicho pasaje aquí.

3.1.6.2.3.2.4. La fórmula de mensajero más las expresiones “grande”, “mi nombre” y “entre las naciones” hacen eco de la conclusión del v. 11 (la fórmula de mensajero sigue estas expresiones en el v. 11; aquí el orden está invertido), así formando una inclusión que enmarca el párrafo de 1:11-14.

3.1.6.2.3.2.5. Las expresiones “Señor”, “temible” y “mi nombre” evocan la acusación en el v. 6, y así forma una inclusión que enmarca toda la sección de 1:6-14 sobre el pecado de despreciar del nombre de Yahvé. De hecho, la línea A del dístico corresponde a la primera pregunta retórica del v. 6 (“¿Dónde está mi honra?”), y la línea B, a la segunda pregunta del v. 6.

3.1.6.2.3.2.6. La línea A del dístico evoca la conclusión del primer oráculo (1:5b). Esta semejanza coadyuva a indicar que la primera sección mayor del segundo oráculo, la que expone la acusación, concluye con el v. 14.

(19)

3.2. Yahvé maldijo a los sacerdotes, haciéndolos despreciables (2:1-9). Era el castigo resultante del pecado de despreciar a Yahvé, expuesto en 1:6-14.

3.2.1. Yahvé maldeciría a los sacerdotes si no le honraran (2:1-3).

3.2.1.1. Yahvé manda a los sacerdotes dar gloria a su nombre (2:1-2a).

3.2.1.1.1. El v. 1 es una unidad de una sola línea poética. El hecho que la línea no forma parte de una unidad mayor (un dístico, por ejemplo) y el “ahora” coadyuvan a destacarla como la oración introductoria a una sección nueva. Por el momento el contenido de “este mandamiento” es enigmático. No se halla en el v. 1 ni en el texto anterior, de modo que lo busca el lector en el texto siguiente (lo mismo sucede con el “en esto” de 3:10).

3.2.1.1.2. El v. 2a es la prótasis de una oración condicional. Contempla la posibilidad de que los sacerdotes no obedecen el mandamiento de Yahvé, dar gloria a su nombre.

3.2.1.1.2.1. El v. 2a consiste en un trístico de tipo AAB, con métrica de 2:3:3, seguido de la fórmula de mensajero: A. Si no oyereis

B. y si no ponéis sobre el corazón C. para dar gloria…

3.2.1.1.2.2. Las líneas paralelas A y B aplazan la esperada definición del contenido del “mandamiento” del v. 1). Ese contenido al fin se revela en la línea C, en posición de clímax al final del trístico.

3.2.1.1.2.3. “Oyereis”, como frecuentemente en la Biblia, significa “oír para obedecer”. El modismo paralelo, traducido literalmente arriba, ha de significar aproximadamente lo mismo (ver su uso en Is. 42:25; 57:1, 11; Jer. 12:11). Se podría traducir con un modismo algo similar, “tomar a pecho” (BJ, RVA), o, más prosaicamente, “tomar en serio” (DHH). “Decidir de corazón” (RV60, RV95, BDLA; cp. NVI) es un poco menos exacto, pero interpreta correctamente el sentido en este contexto.

3.2.1.1.2.4. “Dar gloria a mi nombre” hace eco de 1:6 (“honra” en 1:6 y “gloria” en 2:2 son traducciones de la misma palabra hebrea), y también de 11, 14, así enlazando 2:1-9 con la

acusación de 1:6-14. En este contexto para dar gloria al nombre de Yahvé los sacerdotes deberían exigir sacrificios sin defecto, tal como Yahvé lo merecía (cp. 1:6-8, 13; ver también 1 S. 6:5). 3.2.1.2. Yahvé amenaza con convertir en maldición las bendiciones que los sacerdotes recibían (2:2b-3).

3.2.1.2.1. La segunda unidad poética del v. 2 es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 3:2. Es la apódosis de la oración condicional, y define las consecuencias para los sacerdotes si no dan gloria a Yahvé:

A. Enviaré…la maldición sobre vosotros B. Y maldeciré vuestras bendiciones

(20)

3.2.1.2.1.1. El hebreo tiene “la maldición”, con el artículo. En este contexto puede referirse a la maldición de 1:14, pero en realidad la interpretación no se da sino hasta los vv. 4-5, 8-9. Allí se verá que se trata de la maldición por incumplir la estipulación central del pacto de Yahvé con Leví (ver vv. 4-5, 8-9).

3.2.1.2.1.2. El contexto siguiente aclara que “vuestras bendiciones” no eran las bendiciones que los sacerdotes pronunciaban sobre los judíos, sino las bendiciones que los sacerdotes recibían.

3.2.1.2.1.3. La línea B expresa un motivo común en las

profecías bíblicas: la inversión de una situación actual (cp. 1 S. 2:4-5).

3.2.1.2.2. La última unidad poética del v. 2 es un dístico no paralelo. Su línea A hace eco de la línea B del dístico anterior, y su línea B hace eco de la línea B del trístico inicial. Anuncia que en ese momento Yahvé los maldice (línea A; cp. v. 9), porque no cumplen la condición del trístico (línea B).

3.2.1.2.2.1. El verbo “he maldecido” está en el tiempo perfecto en el hebreo. Ese tiempo normalmente se usa de acciones del pasado, pero también se usa cuando pronunciar el verbo efectúa su acción. Así aquí Yahvé maldice a los sacerdotes mediante la fórmula “he maldecido”. En castellano este sentido mejor se expresa mejor mediante el tiempo presente (cp. “y aun las maldigo”). El hebreo utiliza el tiempo perfecto porque cuando se termina de pronunciar la expresión, la acción ya se ha efectuado.

3.2.1.2.2.2. La expresión traducida “no os habéis decidido de corazón” es literalmente “no ponéis sobre el corazón”. En cuanto a su significado, ver la nota sobre la misma expresión en el v. 2. Aquí la forma verbal es un participio, indicando tiempo presente (cp. BJ, RVA).

3.2.1.2.3. Yahvé da dos ejemplos de la maldición que caería sobre los sacerdotes (2:3).

3.2.1.2.3.1. Su descendencia menguaría (2:3a).

3.2.1.2.3.1.1. La primera oración del v. 3 es una unidad de una sola línea poética.

3.2.1.2.3.1.2. En lugar de “dañaré la sementera”,

tradúzcase “reprenderé la semilla/simiente”. “Reprender” (cp. BDLA, RVA, NVI) aquí significa “parar por orden divina”, así como en 3:11 (cp. también Is. 50:2; Zac. 3:2). La semilla/simiente probablemente no se refiere a la agricultura, sino a la descendencia (cp. BDLA, RVA, NVI), así como en 2:15 (cp. el uso del vocablo en Is. 59:21).

(21)

3.2.1.2.3.2. En lugar de preeminencia sufrirían humillación (2:3b). La unidad poética se puede analizar como un trístico con paralelismo de tipo AAB y ritmo de 3:2:3:

A. Y os echaré el estiércol al rostro B. el estiércol de vuestras fiestas

La figura del estiércol (o, según algunos, el contenido no digerido del estómago) es chocante. El vocablo traducido “animales sacrificados” es literalmente “fiestas” (BJ, BDLA). Se usa en el AT especialmente de las tres grandes fiestas de peregrinación: Pascua, Pentecostés y Tabernáculos. Ya que en esas fiestas los israelitas hacían muchos sacrificios, se

acumulaba mucho estiércol, el cual debería ser quemado fuera de la ciudad (cp. Ex. 29:14; Lv. 4:11-12; 8:17; 16:27; Nm. 19:5). Yahvé echaría ese montón de estiércol en el rostro de los sacerdotes (líneas A y B), y juntamente con el estiércol los sacerdotes serían arrojados fuera de la comunidad (línea C). 3.2.2. Para que el pacto con Leví siguiera en pie era necesario que los sacerdotes honraran a Yahvé (2:4-7).

3.2.2.1. Cuando los sacerdotes sufrieran la maldición de Yahvé, se darían cuenta que Yahvé les había dado el mandamiento de dar gloria a su nombre (cp. vv. 1-2) como exigencia fundamental del pacto con Leví (2:4).

3.2.2.1.1. El v. 4 se puede analizar como un dístico no paralelo de ritmo 5:3, seguido de la fórmula de mensajero. La falta de paralelismo llama la atención a la referencia al pacto con Leví, tema clave para la sección de 2:1-9.

3.2.2.1.2. La expresión “envié este mandamiento” evoca “enviaré maldición” (v. 1). Desobedecer el mandamiento enviado traería una maldición

enviada.

3.2.2.1.3. “Para que fuese mi pacto con Leví” puede significar “para establecer mi pacto con Leví”, o “para que siga en píe mi pacto con Leví”. En realidad la oración expresa las dos ideas. El mandamiento fue la estipulación fundamental del pacto que Yahvé estableció con Leví, y por lo tanto desobediencia a esa estipulación rompía el pacto del lado de Leví, lo cual podría inducir a Yahvé a anular el pacto de su lado. 3.2.2.1.4. La expresión “mi pacto” indica que no se trata de un pacto de paridad (en tal caso se esperaría “nuestro pacto”), sino que Yahvé soberanamente concedió el pacto a Leví, su vasallo (el significado de “pacto de Leví” en 2:8). El beneficio que Leví podría recibir del pacto era mucho mayor que el beneficio para Yahvé. Por otro lado, no se trata de un pacto incondicional, como indica la exigencia del “mandamiento” de dar gloria a Yahvé (v. 2) y de temerlo (v. 5). 3.2.2.1.5. En este contexto “Leví” se refiere a “la tribu de Leví”, y particularmente a sus representantes más importantes, los sacerdotes (ver v. 1).

3.2.2.1.6. Jeremías 33:21, el primer pasaje bíblico que menciona específicamente un pacto con la tribu de Leví, da a entender que ese pacto había existido ya por mucho tiempo. Probablemente, entonces,

(22)

consiste en las partes de la Ley de Moisés que hablan de las responsabilidades y privilegios especiales que tendrían los

sacerdotes en la adoración a Yahvé (ver las alusiones al pacto con los sacerdotes en Nm. 18:19; 25:10-13; cp. también Ex. 32:26-29; Nm. 17:1-18:32; Dt. 10:8-9; 33:8-11; Zac. 3:7).

3.2.2.2. Tanto Yahvé como Leví habían cumplido con el pacto (2:5-7). 3.2.2.2.1. En el pacto Yahvé había prometido dar vida y bienestar (shalom) a Leví, y lo había hecho (2:5a). El v. 5a es un dístico con ritmo de 5:2, paralelismo interlinear, y paralelismo interno en la línea A: A. Mi pacto fue…vida y shalom con él

B. Y las di a él.

Esta traducción es más literal que RV60, para mostrar mejor el paralelismo. La línea B es enfática no solo por el énfasis que normalmente recae sobre la conclusión de un dístico, sino también por la brevedad de la línea B en comparación con la línea A.

3.2.2.2.2. En el pacto la exigencia para Leví era que temiera a Dios, y lo había hecho (2:5b).

3.2.2.2.2.1. En lugar de “para que me temiera” y “estuvo humillado” (2:5b) tradúzcase “Y fue temor” y “tuvo miedo” (ver BJ, NVI; cp. BDLA).

3.2.2.2.2.2. 2:5b es un dístico con paralelismo interlinear y un ritmo de 2:4:

A. Y fue temor y me temió

B. y tuvo miedo delante de mi nombre

Hay también una especie de paralelismo interno en la línea A. 3.2.2.2.2.3. El paralelismo aclara que temer a Dios es más que tenerle reverencia; es también tener miedo de desobedecerlo. El verbo traducido “tuvo miedo” se usa de miedo fuerte, terror. 3.2.2.2.2.4. Aquí “mi nombre” se repite por octava vez en el oráculo (ver la nota sobre 1:6).

3.2.2.2.2.5. Malaquías no indica qué período histórico tiene en mente cuando habla de la obediencia de Leví.

3.2.2.2.3. Leví había demostrado su temor a Yahvé mediante su enseñanza correcta y su vida justa (2:6).

3.2.2.2.3.1. Mediante su enseñanza (2:6a).

3.2.2.2.3.1.1. El v. 6a es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 4:3:

A. Instrucción de verdad estuvo en su boca B. E iniquidad no fue hallado en sus labios 3.2.2.2.3.1.2. Sobre la responsabilidad de los

sacerdotes y levitas de instruir al pueblo, ver Lv. 10:10-11; Dt. 17:9-12; 33:10; Ez. 7:26; 2 Cr. 15.3.

(23)

3.2.2.2.3.1.3. El vocablo traducido “la ley” es torah. Su sentido fundamental es “instrucción”, si bien con frecuencia se usa de la Instrucción por excelencia, la Ley de Moisés (ver 4:4 [3:22]). La torah de los sacerdotes normalmente no es la Ley en sí (aunque véase Dt. 33:10), sino la instrucción y los

dictámenes de los sacerdotes, particularmente sobre lo ritual y lo sagrado (cp. Os. 5:7; Jer. 2:8; 18:18; Ez. 7:26; Hag. 2:11). Así se usa aquí y en los tres versículos siguientes (cp. DHH, BDLA, NVI), aunque la instrucción aquí también incluye la ética.

3.2.2.2.3.1.4. El vocablo traducido “verdad”, significa “fidelidad”. Los sacerdotes habían dado “instrucción fiel” a las exigencias divinas, en base a la Ley de Moisés (cp. NVI: “instrucción fidedigna”).

3.2.2.2.3.2. Mediante su vida justa (2:6b).

3.2.2.2.4. Era imprescindible que los sacerdotes temieran a Yahvé, porque su instrucción orientaban al pueblo (2:7).

3.2.2.2.4.1. El v. 7 se puede analizar como un trístico de tipo AAB, con ritmo de 4:3:4.

A. Porque los labios del sacerdote han de guardar sabiduría B. Buscarán de su boca instrucción

3.2.2.2.4.2. El verbo “guardar” con frecuencia significa “obedecer”, pero aquí más bien ha de significar “preservar”. 3.2.2.2.4.3. El vocablo traducido “sabiduría” frecuentemente tiene ese sentido en la literatura sapiencial, pero su significado literal es “conocimiento, ciencia”, y así se debe traducir aquí (cp. BJ, RVA). La instrucción de los sacerdotes debería preservar el conocimiento de la conducta correcta según la Ley,

particularmente en cuanto a lo sagrado. Otra interpretación es que se refiere al conocimiento de Dios (cp. DHH y ver Os. 4:1, 6).

3.2.2.2.4.4. La palabra “mensajero” evoca el nombre de

Malaquías (“mi mensajero”, o tal vez “mensajero de Yahvé”, ver “Autor del libro” en la “Introducción”). Generalmente se usa de ángeles o profetas. Solo aquí en el A.T. se usa del sacerdote. El sacerdote, a diferencia de los ángeles y los profetas, recibía su mensaje de Dios indirectamente, a través de la Ley ya revelada y las tradiciones sacerdotales.

3.2.3. Ya que los sacerdotes de los tiempos de Malaquías habían violado el pacto de Leví, Yahvé les aplica la maldición del pacto (2:8-9).

3.2.3.1. Los sacerdotes habían violado el pacto (2:8).

3.2.3.1.1. El v. 8 se puede analizar como un trístico de tipo AAA seguido de la fórmula de mensajero. Esencialmente el paralelismo es a nivel de líneas completas, si bien el “mas vosotros” de la línea A se

(24)

3.2.3.1.2. En vez de andar con Yahvé en justicia (cp. v. 6), ellos habían salido del camino. Sobre el camino de Yahvé, revelado en la Ley, ver Ex. 18:20; Sal. 25:8-10; 77:13 [14]; 119:14, 30, 32, 33.

3.2.3.1.2.1. Sobre la idea de salir del camino de Yahvé, ver Ex. 32:8; Dt. 9:12, 16; 11:28; 31:29; Jue. 2:17.

3.2.3.1.2.2. La primera sección del oráculo resalta el pecado de los sacerdotes comparando su conducta con la de las naciones (1:11-12). Aquí lo resalta comparando su conducta con la de los sacerdotes del pasado.

3.2.3.1.3. En vez de apartar a muchos de la iniquidad mediante instrucción fidedigna (v. 6), ellos habían hecho tropezar a muchos por su instrucción. Tal vez Malaquías pensaba en las acusaciones similares en Ez. 44:12; Os. 4:6. La acusación aquí anticipa y en parte explica las acusaciones contra el pueblo en los oráculos restantes. Los pecados del pueblo allí señalados deberían ser evitados o corregidos por la instrucción de os sacerdotes, mensajeros de Yahvé (cp. v. 7).

3.2.3.1.4. El pronombre “vosotros” es enfático, pues de otra manera, como en español, no hay por qué incluirlo. Con la conjunción “mas vosotros” subraya el contraste entre la

conducta correcta de los sacerdotes en el pasado y la conducta de los sacerdotes a quienes Malaquías reprende.

3.2.3.1.5. En cuanto al “pacto de Leví”, ver la exposición del v. 4. 3.2.3.2. Yahvé aplica la maldición a los sacerdotes debido a su desobediencia (2:9).

3.2.3.2.1. Aplica la maldición (2:9a).

3.2.3.2.1.1. En vez de dar a los sacerdotes la vida y bienestar prometidos en el pacto con Leví (v. 5), Yahvé les aplica la maldición por desobediencia al pacto (ver vv. 2-3), haciéndoles despreciables (ver v. 3b). Lo mismo sucede en toda generación a los líderes del pueblo de Dios que debido a su conducta pecaminosa y su enseñanza acomodadiza pierdan el respeto de sus feligreses.

3.2.3.2.1.2. El v. 9a es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 4:3:

A. Y también yo os he hecho viles B. y bajos ante todo el pueblo.

3.2.3.2.1.3. La frase introductoria “y también yo” (traducción literal) es enfática, y se contrasta con “mas vosotros” en el v. 8. El contraste señala la relación de causa (v. 8) y efecto (v. 9), o de pecado y su consecuencia, dentro del contexto del pacto con Leví. El vocablo traducido “por tanto” normalmente se traduce “y” o “pero”, pero “por tanto” capta bien la idea aquí.

(25)

3.2.3.2.1.4. El verbo hebreo “he hecho” es un perfecto instantáneo; la expresión del verbo efectúa su acción (ver la nota sobre “he maldecido” en 2:2).

3.2.3.2.1.5. El vocablo traducido “viles” es el mismo que está traducido “despreciable” en 1:7, 12, y es un participio del mismo verbo traducido “menospreciar” en 1:6 (ver la traducción de 2:9 en BJ, BDLA, RVA, RV95, NVI). La repetición de la raíz aquí forma una inclusión que abarca todo el oráculo de 1:6-2:9, y también subraya la simetría del castigo divino: por haber despreciado a Yahvé, él ha hecho despreciables a ellos. 3.2.3.2.1.6. Al pronunciar la maldición aquí, Yahvé puso en efecto la maldición profetizada en 2:3b.

3.2.3.2.2. Desobedecían las leyes de Yahvé, mostrando favoritismos en sus

dictámenes sacerdotales (2:9b).

3.2.3.2.2.1. El v. 9b es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 4:3:

A. Así como vosotros no guardáis mis caminos B. sino que levantáis caras en la instrucción

3.2.3.2.2.2. El vocablo traducido “habéis guardado” es un participio hebreo; se le debe traducir en tiempo presente, “guardáis” (BJ). Es la misma construcción gramatical que se usa en la última oración del v. 2. En ambos caso la construcción da la razón por la cual Yahvé aplica la maldición a los sacerdotes. 3.2.3.2.2.3. Los “caminos” de Yahvé son sus leyes (cp. las referencias a los caminos de Yahvé en el Salmo 119). 3.2.3.2.2.4. La línea B es ambigua. “Levantar caras” significa “mostrar favor”, tanto en sentido positivo (ver la explicación del modismo en 1:8), como en el sentido de “mostrar favoritismo”. Si se toma en sentido positivo aquí, se debe traducir “ni levantáis caras por la instrucción”, es decir, “ni hacéis beneficio por medio de la instrucción”. Sin embargo, es dudoso que “levantar caras” se puede usar en este sentido. Queda entonces la opción del sentido negativo de “hacer acepción de personas” (así todas las versiones que he consultado). En tal caso hemos de entender que los sacerdotes aceptaban animales dañados solo de ciertas personas, probablemente gente poderosa. Tal vez a ellas mostraba parcialidad también en otros de sus dictámenes sacerdotales. Sea cual fuere la interpretación, la repetición de “levantar cara(s)” aquí y en 1:8, 9 constituye otra inclusión que enmarca casi todo el oráculo.

4. Tercer oráculo: los israelitas debían cesar de traicionarse unos a otros (2:10-16).

4.1. Acusación profética en términos generales: los israelitas se traicionaban unos a otros (2:10). La lealtad a Yahvé y la lealtad entre los miembros del pueblo eran aspectos complementarios del pacto entre Yahvé e Israel.

(26)

hijos de un mismo Dios, deberían vivir en unidad (para un concepto semejante aplicado a la Iglesia, ver 1 Co. 12:4-13).

4.1.1.1. El 2:10a es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 4:4. A. ¿No tenemos todos un mismo padre?

B. ¿No nos ha creado un mismo Dios?

4.1.1.2. Las dos oraciones son preguntas retóricas que dan por sentada una respuesta de “sí”. El tercer oráculo es el único de los seis oráculos en Malaquías que comienza con una pregunta retórica.

4.1.1.3. El paralelismo indica que el “padre” no es Adán, Abraham, ni Jacob, sino Dios (cp. 1:6). Comúnmente, como aquí, la línea A incluye algo enigmático que no se aclara sino hasta la línea B.

4.1.1.4. La línea B no se refiere a la creación de toda la humanidad, sino de Israel. Yahvé se presenta como padre-creador de Israel en Dt. 32:6; Is. 45:11; 64:8 [7], como su padre en 1:6; Is. 63:16; Jer. 3:4, 19 (cp. también Ex. 4:22- 23; Dt. 1:31; 8:5; 14:1; Sal. 103:13; Is. 1:2; 30:9; Jer. 31:9; Os. 11:1) y como su creador en Dt. 32:18; Is. 43:1, 15; 44:2. Yahvé fue padre-creador de Israel al llamar, preservar y multiplicar a los patriarcas, y también al librar a Israel de Egipto y hacer pacto con ellos en Sinaí.

4.1.1.5. La palabra “uno” recalca que la existencia de Israel se debía a Yahvé solamente.

4.1.1.6. En 2:10-16, a diferencia de los demás oráculos, Yahvé no habla en primera persona, sino que Malaquías habla de él en tercera persona (cp. especialmente 2:10 con 1:6).

4.1.1.7. Al usar las formas de primera persona plural en el v. 10, Malaquías se identifica con el pueblo de Judá. Sin embargo, en los vv. 11-12 hablará de Judá y del judío en tercera persona, y luego en los vv. 13-16 confrontará más directamente a los varones en segunda persona plural o singular. 4.1.2. Traicionarse unos a otros era incongruente con la hermandad de los judíos (cp. v 10a) y una violación del pacto que Yahvé había hecho con sus padres (2:10b).

4.1.2.1. El v. 10b es un dístico con paralelismo interlinear y ritmo de 4:3. A. ¿Por qué nos portamos deslealmente el uno contra el otro

B. profanando el pacto de nuestros padres?

El paralelismo sería más claro si convirtiéramos el “profanando” en un “profanamos”, un equivalente a un nivel de la gramática profunda.

4.1.2.2. El v. 10b es la tercera pregunta retórica del versículo. No espera una respuesta, sino que es una forma de declarar con pasión: “no debemos portarnos deslealmente…”.

4.1.2.3. El vocablo “pues” no está en el hebreo.

4.1.2.4. El verbo “portarse deslealmente” es la palabra clave en 2:10-16, y señala su tema. Es el verbo traducido “prevaricó” en v. 11 y “ser desleal” en vv. 14, 15 y 16. Es lo contrario de actuar con jésed “fidelidad, lealtad”. Con

respecto al pecado de la deslealtad, ver Jer. 9:4-6; Mi. 7:2-6.

Referencias

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