PROGRAMA No. 0939
EZEQUIEL
Capítulo 38
Suponemos, amigo oyente, que si hay alguna sección de la profecía de Ezequiel que sea bien conocida son estos dos capítulos que tenemos aquí de Ezequiel, los capítulos 38 y 39. Vamos a tratar de presentarlos un poquito diferente de lo que hacemos generalmente, porque queremos presentar ciertas grandes verdades que son de importancia para nosotros. Creemos que esa será probablemente la mejor manera de asirnos, de agarrarnos de la verdad que se encuentra aquí. Desafortunadamente estos dos capítulos que tenemos ante nosotros han sido interpretados por hombres aparentemente sin ningún conocimiento de la profecía de Ezequiel, y lo relacionado con ella. Y como resultado, han salido con interpretaciones bastante raras de lo que aquí se dice. Esa es pues, la razón por la cual queremos tratar con este pasaje de la forma en que lo hacemos.
En relación con esto, deseamos mencionar lo que se publicó en una revista de minería, en la sección de avisos clasificados, en cierta ocasión. Ese aviso decía: “Se necesita hombre para trabajar en la sección de isótopos nucleares, contadores de moléculas radioactivas y fotosintesizadores ciclotrónicos de uranio de tres fases. No es necesario tener experiencia”. Los expertos en minas, los ingenieros, que publicaron ese aviso clasificado, lo hicieron como si fuera algo muy serio. Amigo oyente, nos sentimos en cuanto a estos dos capítulos de la misma manera en que nos sentimos en cuanto a ese clasificado. Algo un poco humorístico a no ser que uno haya estudiado todo el libo de Ezequiel antes de llegar
a estos capítulos.
En nuestro programa anterior, vimos que Dios tenía un propósito para la nación de Israel. Dios tiene un propósito muy definido para la nación de Israel en el futuro. Y estos dos capítulos van a conectarse con eso, porque ellos nos hablan acerca del último enemigo que se presentará contra esa nación en los últimos días. Podríamos, por supuesto, tomar eso que vimos del valle de los huesos secos, y podríamos hacer una aplicación de eso. Este mundo en que usted y yo vivimos en el presente es un valle de muerte, huesos secos, personas muertas. Ah, ellos hablan de estar vivos y que donde ellos están es donde todo está en actividad, pero ellos están muertos en delitos y pecados, sin ninguna vida espiritual. Esa es la razón por la cual ellos tienen que beberse una o dos copas, o inyectarse alguna droga; tienen que hacer algo para darle un poco más de vida a este viejo cuerpo que tienen.
Dios ha dicho esto muy claramente: “El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al
Hijo no tiene la vida”. Es decir, está muerto. Hay dos clases de gente, la gente que está
viva y la gente que está muerta. También, Él dice allá en el evangelio según San Juan, capítulo 3, versículo 36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al
Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. Es decir, que esa persona está
muerta. Amigo oyente, Dios le está diciendo esto a usted si no es un creyente: “Huesos
secos, oíd palabra de Jehová”. Usted puede vivir. Tiene esa aplicación. Pero debemos
estar seguros de que estamos hablando acerca de la nación de Israel.
Creemos que el enemigo que se menciona en los capítulos 38 y 39 de Ezequiel es Rusia. Ahora, cuando decimos esto, queremos apegarnos a lo que dice aquí la Palabra de Dios. El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee contaba que, cuando él entró al ministerio, no creía que se refería a Rusia. Él se negaba a aceptar esa interpretación. Aun cuando había ido al seminario y había estudiado allí, no quería aceptar eso. Aun
después de haber recibido su grado de doctor, no lo aceptaba. Él llegó a la conclusión de que sería mejor estudiar este asunto por sí mismo, y así entonces, llegó a su propia interpretación.
Hay tres puntos de referencia que nos permiten saber en nuestro propio corazón y en nuestra mente que estamos hablando aquí de Rusia. Lo que tenemos aquí es el fenómeno lingüístico; en segundo lugar, tenemos el fenómeno geográfico; y luego, tenemos el fenómeno filosófico, o ideológico.
En primer lugar, tenemos aquí lo que llamamos el fenómeno lingüístico. Eso es algo que es muy importante de notar. Queremos leer los primeros dos versículos de este capítulo 38, para ver qué es lo que nos dicen:
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, (Eze. 38:1-2)
Aquí se nos presenta a este hombre llamado Gog, y comprendemos que esa es una palabra de idioma tártaro que indica “techo”. Eso quiere decir: el hombre que está encima de todo, y no podemos pensar de un nombre mejor para un “dictador” que éste de Gog, el hombre que está sobre todo. Ahora, si él no se encuentra en una posición sobre los demás, entonces no es un dictador; pero, si se encuentra en una posición superior a los demás, entonces, es un dictador.
Ahora, aquí podemos leer: tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Debemos notar aquí esta palabra “soberano” que indica “cabeza”, y en hebreo esa palabra es “ro'sh”. Fue Dean Stanley, cuyo libro sobre la historia de la iglesia oriental se publicó hace muchísimo
tiempo; en ese libro él tenía una nota de Gescenio, y éste era un erudito hebreo que decía que la palabra “ro'sh”, como lo tenemos en el idioma hebreo en este pasaje ante nosotros, tendría que decir “Rusia”. Luego Dean Stanley agrega lo siguiente (y eso es algo importante de notar): esta es la única referencia que se hace a una nación moderna. Y esa nación moderna es Rusia.
El obispo Lother dijo que ro'sh, cuando se utiliza como nombre propio aquí en el libro de Ezequiel, indica a los habitantes de Scythia, una región de Asia de la cual los rusos modernos derivan su nombre. Originalmente, Rusia había sido llamada Moscú. Y ese es un nombre derivado de Mesec. Fue Iván el Terrible, el Czar de Rusia, quien llegó al trono moscovita en el año 1.533, quien se nombró a sí mismo Czar de Rusia, y esa fue la primera vez que ese nombre fue utilizado. Estamos seguros de que usted puede notar que esas palabras que se mencionan aquí, Mesec y Tubal, por cierto suenan parecido a Moscú y Tobolsk un lugar que se encuentra en Siberia. Creemos que aquí usted tiene algo realmente digno de consideración. Nos damos cuenta que es imposible observar en este lenguaje palabras como esta y no llegar a la conclusión de que aquí se está hablando de la nación moderna de Rusia.
Ahora, la segunda prueba, o argumento que tenemos, es el fenómeno geográfico. Aquí se menciona dos veces la posición geográfica, de los confines del norte. Aquí tenemos a varias naciones que van a estar con Rusia en aquel día. “Gomer” se refiere a Alemania y todas sus tropas; y “la casa de Togarmah”, eso es Turquía en los confines del norte, y eso se nos dice allí con toda claridad. Luego en el versículo 15, leemos:
15
Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército, (Eze. 38:15)
2
Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel; (Eze. 39:2)
Este lugar se identifica para nosotros como las partes del norte. Cuando usted observa un mapa, puede notar la ubicación de Rusia con respecto a Israel. El significado literal aquí, con toda franqueza, es las partes más extremas del norte. Usted toma un mapa, y puede observar que Rusia se encuentra al nororiente, y directamente al norte y al noroccidente. En realidad, uno puede apreciar que ese país cubre a Israel tal como ese cuadro que uno ve por ahí de un hombre recostado contra un cacto, con su rostro cubierto por un amplio sombrero. Pensamos que la razón por la cual ese sombrero cubre su rostro es para que uno no pueda oír lo que él dice cuando se recuesta sobre ese cacto. Pero allí está, y se supone que está disfrutando de su siesta. No vemos cómo lo puede hacer recostado en un cacto. Pero ese sombrero lo cubre a él de la misma manera en que Rusia cubre a la nación de Israel.
Y eso es del norte. El norte en la Biblia no indica el norte de su ciudad o de la mía. En la Biblia, norte, es el norte de la tierra de Israel. Sur, es al sur de la tierra de Israel. El oriente, se encuentra al oriente de Israel, y el occidente, al occidente de Israel. Es decir que Israel es el centro geográfico en cuanto a la Palabra de Dios se refiere.
Llegamos ahora a las razones, o fenómenos filosóficos que creemos. Pensamos aquí que tenemos una de las grandes pruebas, y esto es algo notable. En el versículo 3, del capítulo 38 de Ezequiel, leemos:
3
y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. (Eze. 38:3)
Son palabras extrañas las que vemos aquí. Dios ya ha dicho varias veces esto en el libro de Ezequiel, lo ha dicho contra Babilonia, lo dijo contra Egipto. Lo dijo contra esas naciones que estaban contra su pueblo y que en realidad estaban contra Dios. Y aquí tenemos a una nación que se presenta en los últimos días, y que está contra Dios. Sabemos que está contra Dios, y Dios dice: “Yo estoy contra ti”. Lo que aquí se dice es diferente a lo dicho a otra nación. Dios dijo esto en cuanto a varias naciones que ya estaban en existencia a causa de la gran enemistad y el rechazo de Dios. Pero esta nación ni siquiera había llegado a existir cuando Ezequiel vio esto, pero Dios dice que está contra esa nación. Ahora, eso es algo extraño. Y vamos a decirle, amigo oyente, por qué pensamos que es extraño. ¿Ha notado alguna vez que usted y yo estamos viendo algo que ninguna generación en el pasado ha visto? Es decir, ¿que sea una nación cuya filosofía básica es contra Dios? La economía política de la nación descansa en esta premisa: “de que no hay Dios”. O sea, es atea. No hay ninguna otra nación en el pasado que se haya presentado de tal manera, con una posición tan declarada con la cual dijera que no había Dios.
Ahora, alguien quizá nos puede preguntar: “Y, ¿qué nos dice entonces acerca de las naciones paganas del pasado?” Ninguna de esas naciones, amigo oyente, eran ateas. Todas eran politeístas desde el comienzo, cuando los hombres se apartaban, no se hacían ateos. Y la razón por la cual no se hacían ateos; creemos que es fácil de comprender ya que se encontraban demasiado cerca a la revelación. Después de todo, en los días de Noé uno no tenía ateos, ese no era el problema con esa gente. El problema con ellos es que se habían apartado al pecado, y adoraban a muchos dioses. El hombre se apartó en ese punto. Se apartó al politeísmo. Esa es la razón por la cual Dios juzgó a las naciones, Él dijo de Menfis: “todos los ídolos van a desaparecer”, y han desaparecido. Tal vez no hubo ninguna otra nación o pueblo que se hubiera entregado tanto a la idolatría con excepción de los de Babilonia. Pero eso era lo que caracterizaba al mundo antiguo. Pero, aquí tenemos a una nación cuya filosofía básica es que está contra Dios. Al principio no había ateos. Dios nunca dio un mandamiento contra el ateísmo al principio. Uno no puede encontrar eso. Por ejemplo, los dos primeros
mandamientos que Él dio fueron contra el politeísmo: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Ese fue el primer mandamiento. El segundo decía: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza
de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra ni en las aguas debajo de la tierra”. Así
es que aquí tenemos mandamientos contra el politeísmo, pero no hay ninguno contra el ateísmo. Cuando llegamos a la época de David, el ateísmo comenzaba a aparecer. Y David dijo: “Dice el
necio en su corazón”. Esa palabra “necio” es aun peor de lo que nosotros comprendemos por
“necio”. Esto indica una persona que ha perdido su juicio. Es decir, una persona que se ha vuelto loca. De paso, digamos que esa es la señal de ateo.
Cierto hombre tenía un maravilloso ministerio entre los ateos, y Dios lo usó maravillosamente entre esta gente. En cierta ocasión, él escuchó decir a un hombre: “Yo no creo que haya un Dios, y creo que cuando morimos nos sucede lo mismo que le sucede a un perro. Con eso se acaba todo”. Este predicador esperó hasta que toda la gente saliera del lugar, ya que no quería una situación embarazosa con este hombre, pero luego le dijo: “¿Le oí yo correctamente a usted decir que no cree que hay un Dios?” A lo que ese hombre contestó: “Así es”. El predicador le dijo: “Entonces, usted dice ser un ateo”. A lo cual este otro hombre le contestó: “Yo soy un ateo”. Y el predicador le dijo: “Bueno, yo tengo una pregunta que hacerle a usted. La Biblia dice que el necio dijo en su corazón que no había Dios. Ahora esa palabra “necio” indica que una persona está loca. ¿Estaba usted hablando seriamente cuando dijo “no hay Dios” – o, – está usted loco? Tiene que ser una de las dos, y quisiera saber cuál es”. Por supuesto que esto sacudió un poco a este hombre y no sabía qué responder.
Amigo oyente, eso es lo que la Palabra de Dios dice, y creemos que, en realidad, hay demasiadas personas hoy que van de un lugar a otro y que merecerían ser tratados de esa manera cuando niegan la existencia de Dios. Esa es una posición casi imposible de mantener para el hombre tan pequeño. Pero, aquí tenemos una nación que se ha levantado, y esa ha sido su filosofía básica. Y como resultado, ha sido una nación con la cual los hombres en lugares de
importancia han dicho que uno no puede negociar con esa clase de gente. El estadista británico Winston Churchill dijo: “Rusia es una adivinanza envuelta en un misterio dentro de un enigma”. Esa ha sido la filosofía básica de esa nación, y se ha levantado en nuestro día.
Pero Dios ya se había adelantado a ellos. Aun antes de que se volvieran contra Dios, como lo hicieron. Uno de sus gobernantes se jactó diciendo: “Hemos depuesto de la tierra a los Czares (como lo hicieron), y ahora destronaremos del cielo al Señor”. Podríamos citar una cosa después de la otra, pero cuando ellos enviaron el Sputnik, usted recordará que fue un artefacto que entró en órbita; luego mandaron un cohete que se estaba dirigiendo hacia el sol, y en la radio dijeron: “Nuestro cohete ha pasado por alrededor de la luna, se está acercando al sol y no hemos descubierto a Dios. Hemos apagado luces en el cielo, las cuales ninguno jamás podrá prender nuevamente. Estamos quebrando el yugo del evangelio, el opio de las masas. Vamos a seguir adelante y Cristo será relegado a la mitología”. Esas fueron las palabras de ese líder ruso. Y nos hemos preguntado muchas veces qué era lo que esta gente pensaba. ¿Pensaría acaso, que Dios estaba escondido detrás de la luna, y que al pasar ellos por el otro lado de la luna y al no verle eso explicaba que Dios no existía?” Esa es una filosofía que no tiene ni pies ni cabeza. Aquí tenemos estos tres puntos de identificación, y cuando lleguemos al capítulo 39, veremos que Dios los repite otra vez y dice que Él está contra ellos.
Él dice aquí que esta gente va a presentarse contra su propio pueblo. Se dice esto una y otra vez, y Él tendrá esas naciones junto a Él. No vamos a entrar en detalles aquí. Pero notemos lo que dice el versículo 8, de este capítulo 38 de Ezequiel:
8
De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente. (Eze. 38:8)
Ahora, aquí tenemos algo que creemos es muy interesante. Fue algo que ocurrió al terminar la segunda guerra mundial. Lord Beverly estaba visitando al general Douglas McArthur en la ciudad de Nueva York. Los periodistas se encontraban afuera y querían tener una conferencia de prensa con estos hombres. Pero ellos se negaron. Los periodistas esperaron a que uno de ellos bajara, y luego vino Lord Beverly, y él contestó algunas preguntas. Una de ellas tenía que ver con Rusia, por supuesto, muy importante en esa época. Todos estaban diciendo que ellos iban a avanzar, a apoderarse de Berlín oriental, y actuar en Europa. Y Lord Beverly dijo: “No creemos que Rusia avance al occidente. Creemos que Rusia se dirigirá hacia el sur, y el general McArthur está de acuerdo conmigo en esto”. Eso fue algo muy interesante por cierto.
Durante ese tiempo, y esto se ha repetido muchísimas veces desde entonces; el único lugar donde existe una verdadera crisis es en el medio oriente; y amigo oyente, después que los hombres se hayan olvidado todo en cuanto a estas guerras en Viet Nam y todo lo demás, van a recordar las cosas de la nación de Israel. Ha estado ocupando los titulares de los periódicos por muchos siglos. Ahora, ellos van a ir contra esa tierra. Rusia bajará contra la tierra de Israel.
¿Por qué irán ellos contra la tierra de Israel? Bueno, Dios dice que Él los va a llevar allí. Y el versículo 4, de este capítulo 38 de Ezequiel, dice:
4
Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; (Eze. 38:4)
Dios dice: “Yo voy a poner garfios en tus quijadas, y te voy a llevar a esa tierra, quieras o no quieras hacerlo”.
En nuestro próximo programa, Dios mediante, vamos a observar otros tres garfios que podemos apreciar hoy, y creemos que habrá más de estos al avanzar aquí en nuestro estudio. Pero Dios tiene tres garfios en la boca de esa nación que los va a obligar a ellos a ir a esa tierra, o sea, a ir a Israel y esa es una de las cosas que sorprenderá más al encontrarlas en la Palabra de Dios.
Por hoy, pues, vamos a detenernos aquí y le invitamos a que nos sintonice en nuestro próximo programa. Sin embargo, le recordamos leer el resto de este capítulo 38 para estar así mejor informado y poder sacar de este estudio, el mayor provecho posible. Será pues, hasta entonces, ¡es nuestra oración que el Señor le bendiga en gran manera!