Directrices 2011
Dirigidas a los jefes de programa de primeros auxilios de las
Sociedades Nacionales, grupos consultivos científicos, instructores de primeros auxilios y equipos de intervención inmediata
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ración Internacional apreciaría recibir detalles acerca de su utilización.
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Las opiniones y recomendaciones expresadas en este estudio no repre- sentan necesariamente la política oficial de la Federación Internacional ni de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Las designaciones y mapas utilizados no suponen la expresión de ninguna opinión por parte de la Federación Internacional ni de las Sociedades Nacionales con respecto a la condición jurídica de algún territorio o de sus autoridades. Todas las fotografías utilizadas en este estudio son propiedad de la Federación Internacional salvo indicación en contrario.
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Directrices sobre primeros auxilios y reanimación 2011 1225500 S 10/2012
Salud y cuidados Primeros auxilios
y reanimación Directrices 2011
La Estrategia 2020 expresa la determinación colectiva de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (la Federación Internacional) de avanzar en la solución de los grandes retos que la humanidad enfrentará en la próxima década. Orientada hacia las necesidades y vulnerabilidades particulares de las diversas comunidades en las que trabajamos y guiada por los derechos y las libertades inherentes a todas las personas, tiene por objeto beneficiar, en última instancia, a todas las personas que confían en la Cruz Roja y la Media Luna Roja, y ayudarlas a construir un mundo más humando, digno y pacífico.
Durante los próximos diez años, la Federación Internacio- nal se centrará colectivamente en la consecución de los siguientes objetivos estratégicos:
1. Salvar vidas, proteger los medios de sustento y apoyar la recuperación de desastres y crisis
2. Posibilitar una vida sana y segura
3. Promover la inclusión social y una cultura de no violencia y la paz
Índice
Directrices sobre primeros auxilios y reanimación de la Federación Internacional
grupo de redacción 4
Agradecimientos 5 Prólogo 6
Introducción 8
Acerca de este documento 9
Vinculación con la Estrategia 2020 9
Las directrices y la política de la Federación Internacional 9
Elaboración de las directrices 9
Adaptación a nivel local 11
La Federación Internacional, las Sociedades Nacionales 12 Progreso y tendencias en primeros auxilios: salud y primeros auxilios comunitarios 12 Importancia de la prevención en la educación sobre primeros auxilios 12 Preparación de los ciudadanos para hacer frente a desastres y emergencias cotidianas 12
Desarrollo futuro 13
Hechos y cifras sobre primeros auxilios 14
Definición de primeros auxilios 14
Número de personas formadas en primeros auxilios y beneficiarias de estos servicios 14
Fundamentos científicos y práctica 14
Eficacia de las directrices y pruebas 15
Directrices sobre primeros auxilios 17
Principios generales 17
Autoprotección de los ciudadanos en emergencias cotidianas y desastres 19
Principios generales en la atención de la víctima 20
Administración de medicamentos 21
Uso de oxígeno 22
Posición del paciente 22
Emergencias médicas 24
Reacciones alérgicas 24
Problemas respiratorios 25
Asma 25 Hiperventilación 26
Obstrucción de las vías respiratorias por un cuerpo extraño 27
Intoxicación 32
Monóxido de carbono 34
Dolor torácico 34
Accidente cerebrovascular 36
Malestar gastrointestinal y deshidratación 37
Complicaciones agudas de la diabetes 39
Choque traumático 42
Pérdida del conocimiento y alteración del estado mental 43
Convulsiones y crisis convulsivas 43
Lesiones 45 Quemaduras 45 Hemorragias 46
Lesiones craneoencefálicas y medulares 49
Lesiones torácicas y abdominales 52
Lesión en una extremidad 53
Heridas y abrasiones 55
Lesiones dentales 57
Lesiones oculares 57
Problemas de salud relacionados con el medio ambiente 58
Problemas de salud causados por el frío 58
Congelación 58 Hipotermia 59
Problemas de salud causados por el calor 61
Golpe de calor 61
Agotamiento y desmayo (síncope) a causa del calor 62
Calambres a causa del calor 62
Administración de líquidos para el tratamiento de la deshidratación (de origen no ambiental,
salvo la debida al calor) 63
Problemas de salud causados por la altitud 64
Problemas de salud relacionados con animales 66
Mordeduras de animales 66
Mordeduras de serpiente 67
Medusas 69 Insectos 71 Ahogamiento y síndrome de descompresión de los buceadores 72
Proceso de reanimación de personas ahogadas 73
Lesión cervical en personas ahogadas 75
Enfermedad por descompresión (o del buceador) 76
Síndrome de descompresión 77
Reanimación 78
Obstrucción de las vías respiratorias 79
Paro cardíaco 79
Reanimación de niños (y ahogados) 90
Desfibrilación externa automática 91
Programas de acceso público a la desfibrilación 93
Métodos para proporcionar ventilación 94
Apoyo psicosocial y de salud mental 95
Técnicas para apaciguar los comportamientos violentos 98
Ataque de pánico 100
Estrés extremo y síndrome de estrés postraumático 102
Ideas suicidas 103
Educación 105 Introducción 105 Efectividad de la formación en primeros auxilios sin reanimación destinada a personas legas 106
Ejercicios de simulación 106
Actualización de conocimientos 107
Evaluación, seguimiento y retroalimentación 107
Metodología 108
Enfoque basado en las competencias 108
Mensaje 108
Referencias 111 Anexo 151
Datos de la encuesta sobre primeros auxilios y educación en primeros auxilios 151
Directrices sobre primeros auxilios y reanimación de la Federación Internacional grupo de redacción
Dr. Pascal Cassan,
jefe de equipo, Centro Europeo de Referencia para la Educación en Primeros Auxilios, Federación Internacional.
Dr. David Markenson, Cruz Roja Americana.
Sra. Grace Lo,
Departamento de Salud, Federación Internacional.
Dr. Richard Bradley, Cruz Roja Americana.
Sr. Rick Caissie,
Sociedad Canadiense de la Cruz Roja.
Dr. K.L. Chung,
filial de la Cruz Roja de Hong Kong, Cruz Roja China.
Sr. Jonathan Epstein, Cruz Roja Americana.
Sr. Ferdinand Garoff,
psicólogo, Centro de Información de Apoyo Psicosocial, Federación Internacional.
Dr. Gabor Gobl, Cruz Roja Húngara.
Dr. Mohamed Halbourni,
Sociedad de la Media Luna Roja Egipcia.
Dr. Shen Hong, Cruz Roja China.
Dra. Barbara Juen, Cruz Roja Austríaca.
Dra. Eugenia Lok,
Hospital Castle Peak, Hong Kong.
Dr. Jeffery Pellegrino, Cruz Roja Americana.
Sra. Samantha Roberts, Cruz Roja de Granada.
Dra. Susanne Schunder-Tatzber, Cruz Roja Austríaca.
Dra. Bonnie Siu,
Hospital Castle Peak, Hong Kong.
Sra. Nana Wiedemann,
psicóloga, directora del Centro de Información sobre Apoyo Psicosocial, Federación Internacional.
Stijn Van de Velde,
Cruz Roja de Bélgica - Flandes
Nota
La información médica cambia constantemente, por lo que nunca puede considerarse actualizada, completa y exhaustiva. No se debe tomar la información contenida en las directrices como base para prescribir un tratamiento, sea para sí mismo o para otra persona, y si alguien lo hace, será bajo su propia responsabilidad.
Las directrices aportan información general exclusivamente con fines educativos. No pretenden facilitar al lector o a otra persona asesoramiento médico, diagnóstico profesional, opinión, tratamiento o servicios, ni es ese su cometido.
No son un sustituto de la atención médica o profesional, y la información que contienen no reemplaza la visita médica, consulta telefónica o asesoramiento de un médico u otro profesional sanitario.
La Federación Internacional no asume responsabilidad alguna por el asesoramiento, el tratamiento, el diagnóstico o cualquier otro tipo de información, servicio o producto que el lector obtenga a través de estas directrices.
Agradecimientos
El equipo de la Federación Internacional participante en el Consejo Consultivo Internacional sobre la Ciencia de los Primeros Auxilios, que elaboró el Consenso científico sobre primeros auxilios, estaba integrado por:
• Sr. Olav Aasland, Cruz Roja Noruega;
• Sr. Rick Caissie, Sociedad Canadiense de la Cruz Roja;
• Dr. Pascal Cassan, jefe de equipo, Centro Europeo de Referencia para la Educa- ción en Primeros Auxilios, Federación Internacional;
• Dr. K.L. Chung, Cruz Roja de Hong Kong, filial de la Cruz Roja China;
• Sr. Jonathan Epstein, Cruz Roja Americana;
• Dr. Gabor Gobl, Cruz Roja Húngara;
• Dr. Mohamed Halbourni, Sociedad de la Media Luna Roja Egipcia;
• Dr. Shen Hong, Cruz Roja China;
• Dr. David Markenson, Cruz Roja Americana;
• Dr. Jeffery Pellegrino, Cruz Roja Americana;
• Sra. Samantha Roberts, Cruz Roja de Granada;
• Dra. Susanne Schunder-Tatzber, Cruz Roja Austríaca.
En la elaboración de estas directrices han sido indispensables la participación y/o los trabajos empíricos, anteriores o actuales, de las siguientes organiza- ciones y organismos:
• Consejo Consultivo de la Cruz Roja Americana sobre primeros auxilios, nata- ción, seguridad y preparación (ACFASP);
• Centro Europeo de Referencia para la Educación en Primeros Auxilios;
• Red Europea de Educación sobre Primeros Auxilios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja;
• Consejo Europeo de Reanimación;
• Centro de Información sobre Apoyo Psicosocial de la Federación Internacional;
• Consejo Consultivo Científico Internacional sobre Primeros Auxilios;
• Comité Internacional de Enlace sobre Reanimación (ILCOR).
Agradecemos a la correctora de este manuscrito, Susan E. Aiello, por el ejem- plar esfuerzo que llevó a cabo de manera incansable, y que permitió la esencial incorporación de las evaluaciones científicas y demás consideraciones relativas a la aplicación.
Deseamos también agradecer a los jefes de primeros auxilios, instructores y voluntarios que aplicarán esta información en los importantes programas que elaboran y facilitan, así como a las innumerables personas que utilizarán la información y las destrezas aquí presentadas para salvar vidas.
Prólogo
Los miembros de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja son los principales proveedores de cursos de primeros auxilios en el mundo. En 2009, las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja impartieron formación en primeros auxilios a más de 7 millones de personas en diversos países de todo el planeta. En la actualidad, más de 36.000 instructores y 770.000 voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja prestan servicio en sus comunidades en la enseñanza y la prestación de primeros auxilios, gracias a lo cual esta forma de asistencia está al alcance de todos.
Los primeros auxilios salvan vidas: la acción inmediata y la aplicación de las destrezas adecuadas por parte de las personas con formación en primeros auxilios pueden ser determinantes para salvar vidas humanas. Con referencia al horizonte 2020, la inversión en la investigación y el aprendizaje de las buenas prácticas son pasos clave para garantizar niveles de calidad y mejorar los cursos y servicios de primeros auxilios que brindan las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
En 2008, la Federación Internacional participó en un proceso de investigación para desarrollar el Consenso científico sobre primeros auxilios. Esta actividad incluyó una revisión exhaustiva de las publicaciones existentes, así como la evaluación y la clasificación del nivel de las pruebas científicas en temas espe- cíficos de primeros auxilios. El resultado permitió elaborar este primer conjunto de directrices internacionales de primeros auxilios.
Las directrices están dirigidas a los jefes de los diferentes programas de primeros auxilios de las Sociedades Nacionales, así como a sus órganos consul- tivos en la materia. Las Sociedades Nacionales pueden utilizar estas directrices para actualizar sus materiales, programas de capacitación y aptitudes en consonancia con las normas internacionales más recientes sobre una base empírica. Cada tema tratado en el documento incluye una introducción y un resumen de los fundamentos científicos, directrices sobre una base empírica y consideraciones relativas a su aplicación, para que las diferentes Sociedades Nacionales las adapten y modifiquen de acuerdo con las necesidades, la realidad y la legislación locales.
En la Estrategia 2020 de la Federación Internacional se pide a las Sociedades Nacionales miembros que intensifiquen su labor, la perfeccionen y obtengan mayores logros. Los primeros auxilios son un pilar fundamental exactamente en ese sentido, al trabajar con las poblaciones vulnerables para edificar comu- nidades más seguras y resistentes, que estén en mejores condiciones para prepararse ante eventuales desastres y reducir los riesgos para la salud.
Matthias Schmale Subsecretario General
División de Servicios a Programas, Federación Internacional
Los primeros auxilios siguen siendo un ámbito de actuación básico dentro de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La Federación Internacional es la principal entidad del mundo dedicada a enseñar y prestar primeros auxilios, actividad que ocupa un lugar central en la inmensa mayoría de las 187 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
La Federación Internacional considera que los primeros auxilios son el primer paso vital para una intervención eficaz y rápida que ayude a mitigar las lesiones graves y mejorar las posibilidades de supervivencia. La actuación inmediata y la administración correcta y adecuada de los primeros auxilios son determinantes para salvar vidas humanas. La disponibilidad para la población mundial de una formación en primeros auxilios de calidad y basada en la experiencia permi- tirá edificar comunidades más seguras y sanas, ya que será posible prevenir y reducir los riesgos en casos de desastre y emergencias cotidianas.
La Federación Internacional aboga en favor de servicios de primeros auxilios que estén al alcance de todos, y que por lo menos una persona en cada hogar reciba capacitación en ese ámbito, independientemente del nivel socioeconó- mico u otros factores que podrían ser discriminatorios.
Acerca de este documento
Este documento evalúa y expone los fundamentos científicos de los primeros auxilios y la reanimación. Se trata de las primeras directrices internacionales de primeros auxilios (en adelante, “las directrices”) elaboradas por la Federación Internacional, y apuntan a promover la armonización de las prácticas en esta materia entre las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como a darles una base científica sólida. Forman parte de las medidas para garantizar la calidad y asegurar una capacitación adecuada en primeros auxilios para el público en general y los voluntarios, de acuerdo con las normas de la Federación Internacional.
Nota: Estas directrices no pretenden sustituir a los manuales de primeros auxilios y el material pedagógico asociado. Su objetivo es ayudar a los jefes de programa y los órganos consultivos de las Sociedades Nacionales a elaborar materiales y programas de formación en primeros auxilios, tomando como punto de partida las conclusiones científicas más recientes con base empírica y las recomendaciones derivadas de las mismas. Las Sociedades Nacionales deben adaptar las directrices a sus entornos locales (véase adaptación a nivel local). Además, este análisis de las directrices y las pruebas ha de servir como referencia de calidad para los instructores de primeros auxilios, los equipos de intervención en caso de emergencia, y sus respectivas organizaciones.
01. Introducción
Vinculación con la Estrategia 2020
En la Estrategia 2020 se pide a las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que hagan más, lo hagan mejor y logren más. Las presentes directrices proporcionan a las Sociedades Nacionales una base sólida para “hacerlo mejor”
en el ámbito de los primeros auxilios.
La tendencia mundial hacia una mayor urbanización intensifica las consecuen- cias adversas para la salud, especialmente entre las comunidades vulnerables.
La promoción de los primeros auxilios y el uso de técnicas preventivas de eficacia demostrada para abordar algunos de los retos que afronta la población mundial pueden fortalecer la capacidad de las comunidades locales y de las Sociedades Nacionales, tanto en la preparación como en la intervención en casos de desastre. Este esfuerzo, destinado en última instancia a salvar vidas, crea un nexo entre la intervención inicial de los voluntarios de primeros auxi- lios, y del público en general, y el sistema oficial de salud.
Las directrices y la política de la Federación Internacional
En la política revisada de primeros auxilios que data de 2007 se pedía una mejora en la enseñanza y la prestación de primeros auxilios. La prestación de primeros auxilios debe fundamentarse en directrices actualizadas en base a la experiencia, y además en las mejores prácticas. La Federación Internacional apoya a las Sociedades Nacionales y participa en la armonización de las técnicas de primeros auxilios en consonancia con la investigación científica, las normas internacionales, las directrices sobre buenas prácticas y las medidas para garantizar servicios de calidad. Para ello, la Federación Internacional ha establecido alianzas con organismos científicos, expertos en salud pública y especialistas en pedagogía. La información resultante de este proceso incluye el análisis de la situación y de las tendencias, además de los últimos avances comprobados en la enseñanza de los primeros auxilios. La puesta en práctica de tales procesos ha dado lugar a estas directrices, así como al Consenso científico sobre primeros auxilios.
Elaboración de las directrices
En 2008, la Federación Internacional participó en un acuerdo de colaboración estratégica con el Consejo Consultivo Científico Internacional sobre Primeros Auxilios, copresidido por la Cruz Roja Americana. El Dr. Pascal Cassan, coordi- nador del Centro Europeo de Referencia para la Educación en Primeros Auxilios, dirigió el equipo de la Federación Internacional. Se designaron expertos de diferentes zonas. Se incorporaron al proceso representantes de la Cruz Roja Americana, la Cruz Roja Austríaca, la Sociedad Canadiense de la Cruz Roja, la Sociedad de la Media Luna Roja Egipcia, la Cruz Roja de Granada, la Cruz Roja de Hong Kong, la Cruz Roja Húngara, la Cruz Roja Noruega y la Cruz Roja China.
El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se ha situado a la vanguardia de las actividades vinculadas con el progreso científico, la educación y la práctica en materia de primeros auxilios y, por su parte, las Sociedades Nacionales han colaborado con los consejos locales de reanimación y sus organizaciones afines, como el Comité Internacional de Enlace sobre Reanimación (ILCOR) , para profundizar los conocimientos científicos y la educación en ese ámbito. El documento resultante del proceso presenta los cono- cimientos y elementos científicos adquiridos por la Federación Internacional en
materia de primeros auxilios y reanimación, así como la educación del público en general, sobre los temas que se considera esenciales para salvar vidas; al mismo tiempo, se nutre del trabajo científico de otras organizaciones que lleven a cabo actividades en este campo, entre ellas la Red Europea de Educación sobre Primeros Auxilios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Consejo Consultivo de la Cruz Roja Americana sobre primeros auxilios, natación, seguridad y prepa- ración (ACFASP), el Consejo Consultivo Científico Internacional sobre Primeros Auxilios y el ILCOR.
Sobre la base de estos esfuerzos, la Federación Internacional ha elaborado las primeras directrices internacionales para consolidar los fundamentos cientí- ficos de la práctica y la enseñanza de los primeros auxilios. El equipo realizó un examen cabal de las publicaciones científicas, y evaluó y calificó el nivel de los elementos comprobados en temas específicos de primeros auxilios. Este examen incluyó trabajos anteriores realizados por numerosos miembros del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, entre ellos las directrices basadas en la experiencia de las Sociedades Nacionales y los trabajos del Centro Europeo de Referencia para la Educación en Primeros Auxilios y el Centro de Información sobre Apoyo Psicosocial.
Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y los asociados científicos
Es importante distinguir entre “armonización” y “normalización”. La intención de este documento no es ofrecer una técnica para abordar cada situación, sino más bien establecer un consenso sobre los principios mínimos acordados y el análisis crítico de los elementos disponibles y la información aprendida de las experiencias del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, de manera que al final todos los socorristas puedan poner en práctica técnicas para salvar vidas cuya eficacia ha sido demostrada.
Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja deben tener en cuenta el contexto y la realidad de cada comunidad. Las técnicas de reanimación deben estar en consonancia con el entorno científico local, y es necesario entablar contactos con el consejo de reanimación y otras organi- zaciones científicas locales. En la mayoría de los casos, aunque las prácticas puedan ser diferentes, las técnicas aplicables para salvar vidas se basan en un conjunto de principios comunes.
Este esfuerzo de armonización se guió por una serie de parámetros. Entre ellos, destacan los siguientes:
• la promoción y la inclusión de los primeros auxilios y la reanimación basados en pruebas;
• la necesidad de una mayor difusión de técnicas, conocimientos y prácticas coherentes de primeros auxilios y reanimación;
• el enfoque educativo centrado en asimilar aptitudes e inculcar confianza para actuar;
• los constantes intercambios transfronterizos debidos a:
• las migraciones, que favorecen la mezcla de poblaciones;
• el turismo y los viajes de negocios, que ponen a las personas en contacto con diferentes entornos;
• el uso de Internet, que puede favorecer el autoaprendizaje y la compa- ración entre zonas;
• las diferencias entre técnicas que no tienen un fundamento científico o basado en la experiencia;
• el necesario nexo entre el conocimiento científico y su aplicación en situa- ciones diferentes del entorno de la investigación.
Además, las recomendaciones sobre técnicas que figuran en estas directrices son un complemento de los esfuerzos prioritarios de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para armonizar contenidos, métodos y certificaciones entre los países dentro de cada continente. El objetivo es el establecimiento de un certificado internacional de primeros auxilios.
Tipo de certificación y formación que pueden proporcionar las Sociedades Nacionales
Los primeros auxilios constituyen un objetivo común y corresponden a una función clara y esencial que se comprende en todo el Movimiento. Son un componente fundamental de la razón de ser de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Los primeros auxilios son el alma de la organización, la fuerza unificadora que levanta la primera línea de frente de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, reforzando su universalidad. Los primeros auxilios reflejan una perspectiva única en el Movimiento, capaz de adoptar la diversidad a favor de la integración.
Representa la energía necesaria para la cohesión y un incentivo para la unidad.
También se debe buscar la armonización mundial en la enseñanza de los primeros auxilios. Del mismo modo que las Sociedades Nacionales entregan un certificado europeo de primeros auxilios en Europa, cabría establecer un certificado internacional de primeros auxilios. Basándose en su experiencia como principal proveedor de formación de primeros auxilios, la Cruz Roja y la Media Luna Roja sugieren distintos puntos clave que deberían formar parte del programa mundial de estudios:
• tomar medidas de seguridad, incluido pedir ayuda;
• observar los principales signos de vida (desde una valoración inicial hasta una situación de supervisión);
• conceder prioridad a la víctima inconsciente;
• atender a la víctima que tiene dificultades respiratorias;
• atender a la víctima que tiene dificultades del sistema circulatorio;
• controlar las hemorragias graves y tratar las quemaduras y las heridas.
Adaptación a nivel local
Al utilizar estas directrices, las Sociedades Nacionales deben considerar las características epidemiológicas, la atención prehospitalaria y la legislación rela- cionada con los primeros auxilios en los países respectivos. Deben abordar los problemas de salud y lesiones más comunes identificados en las comunidades o grupos destinatarios específicos, prestando especial atención a sus convicciones culturales y religiosas, así como a los recursos disponibles. Se debe trabajar de forma conjunta con el grupo de asesoramiento científico de cada Sociedad Nacional. Tal como se concibe en este documento, un grupo de asesoramiento científico puede incluir científicos, expertos médicos, investigadores, instruc- tores y profesionales de primeros auxilios, educadores y representantes de la comunidad local. Esa composición puede lograrse estableciendo asociaciones con otros agentes, e incluso con otras Sociedades Nacionales.
Las directrices, incluidas las recomendaciones, deben ser suficientemente flexibles para que las distintas Sociedades Nacionales puedan adaptarlas a dife- rentes situaciones, entornos y contextos (por ejemplo, escuela, lugar de trabajo, hogar, viajes, acontecimientos deportivos, etc.) y a diferentes perfiles personales (edad, discapacidad, etc.), sin perder por ello su fundamento científico. Tales directrices dan indicaciones sobre la forma eficaz y segura de prestar primeros auxilios, teniendo en cuenta las prácticas alternativas y tradicionales existentes cuyos méritos hayan quedado demostrados.
Referencia: 1
La Federación Internacional, las Sociedades Nacionales
Progreso y tendencias en primeros auxilios:
salud y primeros auxilios comunitarios
La inmensa mayoría de las 187 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja imparten cursos de primeros auxilios, que constituyen una parte esencial de su actividad. En 2009, las Sociedades Nacionales impartieron cursos certificados de primeros auxilios a más de 7 millones de personas, y ofre- cieron a otros 17 millones una enseñanza más breve de los principios básicos de los primeros auxilios. La gran red de voluntarios de la comunidad sienta una base sólida para expandir la enseñanza y la práctica de los primeros auxilios.
La continua consolidación de conocimientos y aptitudes, junto con los recursos adicionales puestos a disposición común, fortalecen la capacidad interna de cada comunidad para hacer frente a las crisis cotidianas y a los desastres.
La Federación Internacional, además de abogar por la enseñanza y la aplicación de medidas básicas de primeros auxilios para salvar vidas, está convencida de que los primeros auxilios deben ser parte integrante de un enfoque más amplio de desarrollo. Este enfoque se centraría en la prevención para forjar comuni- dades más seguras y resistentes, y en lograr una mayor capacidad a largo plazo para mejorar los programas de salud y desarrollo comunitario. Los instrumentos de salud y primeros auxilios comunitarios incluyen una guía práctica, una guía para facilitadores, un manual para voluntarios y herramientas comunitarias que pueden utilizarse con facilidad sobre el terreno (www.ifrc.org).
Importancia de la prevención
en la educación sobre primeros auxilios
Una mejor información preventiva y comunitaria en zonas propensas a desastres reduce el costo de las operaciones de emergencia. Por cada dólar estadounidense que se invierte en preparación frente a posibles desastres, se ahorra 4 dólares en la intervención en caso de emergencias. La prevención debe empezar con la educación y la capacitación en primeros auxilios, para sensibi- lizar más a las personas acerca de los riesgos.
En general, los patrones de los problemas de salud evolucionan hacia una mayor incidencia de las enfermedades no transmisibles. Se prevé que en 2020 las prin- cipales causas de muerte, enfermedad y discapacidad en todo el mundo sean las afecciones cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, los accidentes de tráfico, los traumatismos originados por la violencia y los conflictos, y las enfermedades diarreicas. El alcance de los programas de primeros auxilios de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja debe ser lo suficientemente amplio como para abordar los aspectos relacionados con la prevención de estos problemas de salud.
Preparación de los ciudadanos para hacer frente a desastres y emergencias cotidianas
Algunas encuestas muestran que los ciudadanos tienen a menudo un concepto amplio del riesgo, que incluye los riesgos sociales, ambientales y económicos. Se
sienten amenazados por el desempleo, el alto costo de la vida, el envejecimiento y el cuidado que necesitarán, la contaminación, etc. No se pasan por alto ni se subestiman los riesgos naturales e industriales, pero se los separa del resto.
Ciertamente, las diversas autoridades, profesionales y expertos tienen una perspectiva diferente al evaluar los riesgos y el grado de vulnerabilidad. Este importante aspecto pone de manifiesto que los ciudadanos, que son los benefi- ciarios o destinatarios de los programas de preparación y sensibilización frente a los riesgos, a menudo no son plenamente conscientes del carácter prioritario de dichos programas.
Los ciudadanos deben preparse para protegerse a sí mismos antes, durante y después de situaciones de emergencia, del siguiente modo:
• antes de una emergencia: obtener información e identificar los riesgos impor- tantes, adoptar un comportamiento adecuado, tomar medidas preventivas, y si es necesario correctivas, buscar capacitación (por ejemplo, en técnicas de salvamento), comprender y respetar las instrucciones de seguridad y parti- cipar en los programas de gestión de situaciones de emergencia (como los relativos al análisis de riesgos, simulacros, etc.);
• durante una emergencia: protegerse de las consecuencias inmediatas y de cualquier riesgo o accidente, poner en práctica las técnicas adecuadas de primeros auxilios, seguir las instrucciones (por ejemplo, de evacuación), restablecer los vínculos sociales (por ejemplo, con la familia, amigos, vecinos, miembros de la comunidad local, etc.) y ofrecerse para colaborar con los servi- cios y organizaciones encargados del rescate y salvamento, la atención y la asistencia;
• después de una emergencia: obtener la asistencia adecuada (atención, agua, alimentos, vivienda, etc.), restablecerse psicológicamente y recabar compen- saciones materiales, ofrecerse para colaborar en las operaciones de asistencia dirigidas a la comunidad local y adaptar su conducta y equipo en función de la experiencia adquirida y las lecciones aprendidas.
Véase también autoprotección de los ciudadanos en casos de desastre y emergen- cias cotidianas.
Desarrollo futuro
La Federación Internacional está empeñada tanto en consolidar aptitudes de primeros auxilios dentro de los grupos vulnerables, como en favorecer el desarrollo de comunidades más seguras y sanas. La Federación Internacional continuará trabajando con sus asociados en lo que respecta a las técnicas de primeros auxilios y los factores que influyen en la disposición de cualquier ciuda- dano a prestar primeros auxilios. Por ejemplo, la Federación Internacional está interesada en aprender formas más eficaces de enseñar las técnicas de primeros auxilios a la población, así como mejores metodologías para generar un cambio de comportamiento destinado a prevenir lesiones y adoptar hábitos de vida saludables.
Esta información, que las Sociedades Nacionales asimilan continuamente, contribuirá a mejorar aún más el nivel y la calidad de los primeros auxilios que prestan. Ello puede suponer un avance hacia el establecimiento de una certificación internacional en primeros auxilios en el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Este paso sería la culminación lógica de los esfuerzos que se despliegan para ofrecer un certificado regional (como se ha hecho en Europa y se ha empezado a hacer en América del Norte).
Hechos y cifras
sobre primeros auxilios
Definición de primeros auxilios
Los primeros auxilios se definen como la ayuda inmediata que se proporciona a una persona enferma o con lesiones hasta que llega la ayuda profesional. Abarca no solo las lesiones físicas o enfermedades, sino también otro tipo de atención inicial, como el apoyo psicosocial a las personas que sufren trastornos emocio- nales por haber experimentado o presenciado un acontecimiento traumático.
Número de personas formadas en primeros auxilios y beneficiarias de estos servicios
• Entre 2006 y 2009, aumentó en un 90% el número de personas que recibieron capacitación en primeros auxilios por parte de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
• En 2009, 21 Sociedades Nacionales europeas impartieron capacitación a más de 2,3 millones de personas, y 7 millones recibieron formación sobre primeros auxilios en todo el mundo en cursos validados con un certificado. Más de 36.000 instructores y 770.000 voluntarios participaron en actividades de primeros auxilios, y ofrecieron más de 4,8 millones de horas de enseñanza y prestación de primeros auxilios. Los mensajes sobre primeros auxilios y prevención llegaron a más de 46 millones de personas.
• El 12 de septiembre de 2009 se celebró el Día Mundial de los Primeros Auxilios bajo el lema “Primeros auxilios para la humanidad”. Más de 32 Sociedades Nacionales comunicaron mensajes a más de 20 millones de individuos en todo el mundo, y movilizaron a más de 760.000 personas, entre voluntarios y miembros del personal.
• Desde que se divulgó el material sobre salud y primeros auxilios basados en la comunidad, más de 300 funcionarios remunerados y voluntarios de 80 Socie- dades Nacionales han participado en nueve seminarios prácticos de maestros socorristas sobre el tema. Se han celebrado seminarios en varios idiomas, entre ellos árabe, chino, francés, inglés, portugués y ruso.
Véase también datos de la encuesta sobre primeros auxilios y educación en primeros auxilios (en el anexo).
Fundamentos científicos y práctica
Estas directrices presentan conclusiones basadas en el examen de los elementos científicos y el consenso desarrollado a partir de dicho examen. Las recomen- daciones se han formulado teniendo en cuenta el intercambio de experiencias y buenas prácticas entre muchas Sociedades Nacionales de todo el mundo.
La Federación Internacional está convencida de que todo el mundo tiene la posi- bilidad de salvar vidas. Por ello, a la hora de desarrollar prácticas de primeros auxilios basadas en la experiencia, las técnicas deben ser tan sencillas y simples como sea posible, de modo que los miembros del público en diferentes contextos locales puedan aprenderlas y utilizarlas de manera eficaz.
Clasificación del cumplimiento de las directrices y expresión empleada en el texto
Descripción y consistencia
de las pruebas Consecuencias
Obligatorio (***) Expresión: debe (o no debe)
• Recomendación firme a vehemente.
• Alto grado de certidumbre científica.
• Pruebas de apoyo de excelente calidad (obtenidas a partir de estudios bien concebidos, prospectivos, aleatorios y controlados).
• Los beneficios esperados superan sin duda a los inconvenientes.
Nota: En algunas circunstancias claramente identificadas es imposible obtener pruebas de alta calidad, pero las ventajas esperadas superan ampliamente los inconvenientes.
Se debe seguir a menos que exista una justificación clara y convincente para adoptar otro enfoque.
Recomendado (**) Expresión: debería (o no debería)
• Grado moderado de certidumbre científica.
• Basado en pruebas menos consistentes (estudios no aleatorios de grupos, estudios de control de casos, estudios retrospectivos de observación y/u opiniones y consensos de expertos).
• Las ventajas esperadas superan ampliamente los inconvenientes, pero la calidad de las pruebas no es tan sólida como en el caso anterior.
Nota: Una vez más, en algunas circunstancias claramente definidas puede ser imposible obtener pruebas de alta calidad, pero las ventajas esperadas superan ampliamente los inconvenientes.
Es prudente seguirla, pero hay que
permanecer atentos a la aparición de nuevas informaciones.
Opcional (*)
Expresión: puede, podría (o no se recomienda)
• Es resultado de otras pruebas, publicaciones, opiniones de expertos, etc.
• Es la menos convincente en términos de pruebas científicas.
• Define la dirección que se puede seguir cuando la calidad de las pruebas es dudosa, el nivel o el volumen de las pruebas es pequeño o estudios cuidadosamente realizados muestran una ventaja poco clara entre una opción y otra.
Puede tenerse en cuenta al adoptar decisiones, pero hay que permanecer atentos a la publicación de nuevas pruebas que aclaren el equilibrio entre ventajas e inconvenientes.
Eficacia de las directrices y pruebas
La eficacia de todas y cada una de las directrices y conclusiones tiene que ver con los elementos científicos que las sustentan. Por tanto, todas las directrices parten de un examen crítico de las publicaciones disponibles (lo que incluye también el análisis de la solidez de la concepción de los estudios), materiales de referencia normalizados, libros de texto y la opinión de los expertos.
En función de la fuente y la consistencia de las pruebas científicas, las diferentes directrices se clasifican como de cumplimiento obligatorio (***), recomendado (**) u opcional (*). La aplicación de una directriz puede suponer tanto la realiza- ción de una acción como una abstención de hacerlo.
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02. Directrices sobre primeros auxilios
Principios generales
Prevención
Si bien estas directrices se centran en la enseñanza y la prestación de primeros auxilios, desde una perspectiva de salud pública siempre es mejor prevenir una lesión o enfermedad que tratar a las víctimas. Por tanto, para proceder de forma adecuada, todos los programas de enseñanza de primeros auxilios deberían comenzar con información sobre cómo prevenir la enfermedad o lesión que se aborda.
Seguridad personal
En la prestación de primeros auxilios, siempre hay que tener en cuenta la seguridad de quien los presta. Por eso, cuando se utilicen estas directrices para elaborar programas educativos sobre primeros auxilios, será imprescindible incluir información sobre seguridad personal. No se incluye una referencia a la seguridad personal en cada tema debido a que la información sobre este aspecto es general y se aplica a todas las situaciones, así como en aras de la brevedad y para centrarse mejor en la información específica pertinente a cada directriz.
Los dos aspectos más importantes de la seguridad personal son garantizar la seguridad general de los socorristas y prevenir la transmisión de enfermedades durante la atención. Las personas que prestan primeros auxilios deben recordar que, aunque deseen atender a las víctimas, no deben exponerse a peligros, pues de lo contrario podrían a su vez convertirse en víctimas. Estas personas solo deben aventurarse en zonas consideradas peligrosas (como las afectadas por el agua, el fuego, etc.) si están especialmente adiestradas para llevar a cabo rescates en esos contextos. Además, si inicialmente las condiciones del lugar son seguras, pero existe la posibilidad de que cambien, o si solo se puede pene- trar en el lugar con seguridad durante un breve período, los socorristas deben trasladar a la víctima (como se les haya enseñado a hacerlo) a una zona en que estén a salvo antes de dispensarle cuidados. El segundo aspecto relativo a la seguridad personal es la prevención de la transmisión de enfermedades mediante la observancia de las precauciones universales. Aunque estas medidas pueden variar de una sociedad a otra, en función del entorno y de los recursos disponibles, es necesario que estén normalizadas y sustentadas en las mejores pruebas disponibles. El aspecto más importante para controlar la infección es una buena higiene de las manos, que consiste en lavarlas con frecuencia, como mínimo antes y después de proporcionar los cuidados. Se puede utilizar agua y jabón, pero si no se dispone de ellos, los productos antisépticos a base de alcohol pueden ser útiles.
Relación con otros servicios de salud
Si bien los primeros auxilios son más accesibles y ofrecen la forma más inme- diata de atención a la víctima de una enfermedad o lesión, se trata apenas de una parte de una secuencia continua de atención. La enseñanza de primeros auxilios debe prever los casos en que la atención de primeros auxilios es sufi- ciente, o aquellos en que la prestación de primeros auxilios acaba en el momento en que la víctima pasa a manos de un profesional de la atención primaria (o el equivalente en el entorno de cada Sociedad Nacional) y/o la víctima es transpor- tada de forma inmediata al lugar en que recibirá una atención médica definitiva (o su equivalente en el entorno de cada Sociedad Nacional).
Actualización de conocimientos y formación continua
La última sección de estas directrices trata de la educación y de los elementos de la pedagogía vigentes en el momento de redaccíón de estas directrices. Si bien la formación inicial es un primer paso importante para atender a las víctimas y salvar vidas, se debe insistir en la necesidad de mantener las aptitudes al día, sobre la base de la información más reciente y mediante actividades periódicas de formación continua. La forma que adopte esta actualización y capacitación variarán según el tipo de educación de primeros auxilios que se imparta, el entorno, las aptitudes aprendidas y los recursos de cada Sociedad Nacional.
El nivel y tipo de formación continua necesarios variará en función de la profundidad y la amplitud de la enseñanza de primeros auxilios. Además, tal como se explica en las secciones que tratan de las repercusiones de las direc- trices, ciertas aptitudes deben usarse o promoverse solo si se ha recibido una capacitación específica al respecto. Estas aptitudes requieren no solo de una capacitación inicial, sino también de una atención específica en cuanto a la formación continua y la actualización de conocimientos.
Grupos de población especiales
Junto con todos los esfuerzos destinados a enseñar los primeros auxilios, prevenir las lesiones y enfermedades y fomentar la salud pública, se debe tener en cuenta las necesidades de grupos de población especiales y vulnerables, en particular de quienes tienen problemas de acceso y necesidades funcionales. Las necesidades y problemas de estos grupos deben considerarse desde una doble perspectiva, como destinatarios de la enseñanza y de la capacitación de primeros auxilios y como beneficiarios de medidas de primeros auxilios. Como las Sociedades Nacionales utilizarán estas directrices para elaborar programas de enseñanza de primeros auxilios, es importante ayudarlas a diseñar programas específicos dirigidos a los grupos de población a los que generalmente no llega esa capacita- ción. Algunos ejemplos son los grupos con limitaciones por motivos lingüísticos, socioeconómicos o educativos, así como aquellos con discapacidades físicas u otros impedimentos. Además, los cursos deben contemplar información sobre necesidades especiales y personas vulnerables. Si los recursos lo permiten, también se pueden concebir cursos específicamente dirigidos a esos grupos.
Ética
Si bien en este examen científico no se ha abordado el tema de la ética, cuando se conciben programas de capacitación siempre es importante tener en cuenta las cuestiones éticas relacionadas con los primeros auxilios. En los casos en que las necesidades superan los recursos disponibles, como por ejemplo en desastres, actos de terrorismo, emergencias de salud pública y emergencias humanitarias, los socorristas pueden enfrentarse a disyuntivas éticas como por ejemplo, con respecto a la selección y la asignación de recursos limitados.
Autoprotección de los ciudadanos en emergencias cotidianas y desastres
Introducción
Los incendios, inundaciones, tormentas, terremotos, aludes, olas de calor, acci- dentes industriales, etc. tienen consecuencias desastrosas para la población.
Estos desastres naturales y riesgos tecnológicos a menudo afectan a un gran número de víctimas (al causar lesiones o muertes) y por lo tanto tienden a concentrar la atención de la comunidad. Sin embargo, existen muchas situa- ciones peligrosas que afectan de forma cotidiana a los individuos, las familias y las comunidades. Estas incluyen desvanecimientos, quemaduras, caídas, intoxi- caciones, ahogamientos, accidentes de tránsito, etc., que ocurren en el hogar, la escuela, el lugar de trabajo, los comercios, las carreteras, etc. Sus consecuencias sobre las víctimas y las personas cercanas (familiares, amigos, vecinos, colegas de trabajo, etc.) a menudo son tanto físicas como psicológicas; esto también se aplica a los testigos de las emergencias, autoridades locales y miembros de organizaciones que ofrecen atención y cuidados.
Resumen de los fundamentos científicos
La mayoría de datos sobre la mejor manera de evaluar y supervisar la prepa- ración ciudadana ante las emergencias cotidianas o el riesgo de desastres provienen de informes u opiniones de expertos. Los estudios con grupos de población bien definidos que investigaron la evaluación durante los cursos de reanimación se basaron en métodos diversos, por lo que no es posible extraer conclusiones.
Directrices
No hay datos suficientes que permitan recomendar oficialmente una capacita- ción o una información determinada para preparar a los ciudadanos, pero se puede destacar algunos aspectos fundamentales para la educación del público en general. En primer lugar, es necesario reconocer que los propios ciuda- danos son el centro de los sistemas de prevención y reacción en situaciones de emergencia. Por lo tanto, esos ciudadanos deben participar activamente en estos sistemas, junto con las autoridades y organizaciones de rescate, atención y asistencia. Pueden inicialmente contribuir a su propia protección mediante la expresión y la identificación de los riesgos a los que están expuestos y las aptitudes con las que cuentan para controlar esos riesgos y comportarse en situaciones de emergencia.
Consideraciones relativas a la aplicación
Para evaluar la eficacia del nivel de autoprotección de los ciudadanos se necesitan estudios bien concebidos que determinen el grado de capacitación mediante ejercicios de simulación u otros métodos pedagógicos, en concreto los que se emplean especialmente para adiestrar al ciudadano de la calle.
También se necesitan estudios bien concebidos para determinar si esa capa- citación contribuye eficazmente a atenuar los efectos del desastre dentro de la comunidad. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja podrían utilizar estos estudios para evaluar la eficacia de la educación en la preparación para afrontar casos de desastre y emergencias cotidianas en todo el mundo.
Principios generales en la atención de la víctima
Ciertos elementos de primeros auxilios son comunes en la atención de cual- quier víctima. Aunque pueden existir pruebas que justifiquen el uso de esos elementos, estas directrices no abordan específicamente dichas pruebas.
Cuando se usen estas directrices en la elaboración de programas de educación, será importante incluir los siguientes elementos comunes (que se analizan a continuación con más detalle) en la atención a todas las víctimas:
• evaluación:
• inspección del lugar;
• protección personal;
• vías respiratorias, respiración, circulación;
• diferentes niveles, según los diferentes programas de primeros auxilios, desde preguntas sencillas hasta una muestra del historial y signos vitales;
• posición del paciente;
• solicitud de ayuda, servicio médico de urgencia o ayuda adicional:
• primera llamada - para pedir ayuda;
• llamada rápida - a un servicio de urgencias, tras realizar una evaluación.
Evaluación
Se debe proceder con todas las víctimas a una evaluación cuidadosa que permita determinar correctamente todas las necesidades de primeros auxilios.
Para que la evaluación sea eficaz, es importante seguir un esquema establecido que sea fácil de recordar y que se ajuste a las prioridades de identificación y tratamiento.
En todos los cuidados de emergencia, incluidos los primeros auxilios, los socorristas deben realizar primero una inspección del lugar para evaluar los mecanismos de la lesión y determinar si es seguro mantener a las víctimas en su ubicación actual o es preferible trasladarlas para prestar efectivamente la atención. Al mismo tiempo, los socorristas deben ser conscientes de su segu- ridad personal y tomar las precauciones universales, que pueden variar en función de cada Sociedad Nacional y su entorno. Es posible que también intro- duzcan otros cambios cuando se ocupen de familiares o amigos. La precaución universal más importante es la atención a la higiene de las manos. Las manos deben lavarse con agua y jabón, antes y después de tratar a la víctima, y si no se dispone de ellos, puede ser útil emplear productos antisépticos a base de alcohol.
A continuación (ya al lado de la víctima), los socorristas deben adoptar un enfoque establecido sobre la base de dos principios: ocuparse en primer lugar del problema más urgente y ofrecer atención cuando se hayan identificado los problemas. El orden a seguir es lo que en inglés se denomina nemotécni- camente “ABCDE” (por “assessment, airway, breathing, circulation, disability and expose”), es decir, evaluación de la situación, liberación de una vía de ingreso de aire, respiración, circulación, discapacidad (estado mental y sistema nervioso periférico) y luego exposición de la víctima a una evaluación más detallada y a un tratamiento. En muchos casos, cuando se detecta un problema en el examen ABCDE, la aplicación de un tratamiento puede impedir la realización de nuevas evaluaciones. Pero si los recursos lo permiten, se debe realizar un reconocimiento a fondo de la víctima sobre la base de un historial y un examen físico completo y exhaustivo.
Posición de la víctima
En ciertas circunstancias, las víctimas deben permanecer en la posición en la que se encontraban, mientras que en otras situaciones puede ser preciso cambiarlas de posición. Esto último se aplica cuando es necesario trasladar a la víctima, o el socorrista tiene que llamar para obtener ayuda adicional, proveerse del equipo o evaluar mejor y/o tratar a la víctima. Véase también posición del paciente.
Llamada para pedir ayuda, servicio médico de urgencia o ayuda adicional
Como se mencionó anteriormente, aunque los primeros auxilios son de vital importancia, se trata solo de parte de una secuencia continua de atención. En la enseñanza de primeros auxilios se deben incluir los siguientes dos puntos importantes:
• determinar cómo obtener ayuda adicional en el contexto en que se prestará la atención. En algunas zonas puede bastar con llamar a uno o varios números locales predeterminados, mientras que en otras la forma de obtener ayuda adicional puede estar menos estructurada;
• decidir qué hacer primero, si llamar para obtener ayuda adicional u ocuparse de la atención a la víctima. Esto puede variar en función de la Sociedad Nacional, el contexto, el nivel de formación en primeros auxilios y la afección específica que se deba tratar.
Administración de medicamentos
Por lo general, una persona no especializada, e incluso un socorrista preparado, no están autorizados a prescribir o administrar medicamentos. Sin embargo, la administración de medicamentos puede ser pertinente y se puede llevar a cabo en situaciones concretas de primeros auxilios, en función del tipo de práctica, del público destinatario y del alcance y la profundidad del programa de formación, y dependiendo también de si la información necesaria para la administración de medicamentos se puede impartir y asimilar durante el curso.
En algunos lugares, no obstante, es posible que se permita a personas no espe- cialistas administrar ciertos medicamentos para determinadas afecciones, como por ejemplo una jeringa autoinyectable de epinefrina. Hay que tener en cuenta que los medicamentos que requieren prescripción médica o que pueden ser administrados por un socorrista varían de un país a otro. Por ejemplo, en algunos países, cualquier socorrista puede administrar una aspirina, entre otros medicamentos, mientras que en otros países eso está prohibido. Por lo tanto, es fundamental comprobar las normas del país para estar seguros de actuar según la ley antes de emprender cualquiera de estas actividades.
A continuación figuran ejemplos de casos en los que un socorrista puede administrar medicamentos, dependiendo del país, de las consideraciones regla- mentarias, del protocolo médico local, del contexto y de las responsabilidades, así como de la capacidad de la Sociedad Nacional:
• la situación está bien definida (por ejemplo, síndrome de descompresión rápida en un buceador, dolor torácico agudo, etc.), la necesidad de medicamentos es urgente y el tiempo cuenta, y el socorrista dispone de los conocimientos necesarios para:
• reconocer la índole de la situación;
• comprender las contraindicaciones y los peligros que supone la admi- nistración de determinados medicamentos;
• administrar los medicamentos exactamente como esté prescrito;
• la víctima sufre el deterioro de una enfermedad crónica conocida (por ejemplo, una alergia) y un médico ha ordenado la administración de un medicamento determinado para esa situación, y además el medicamento está disponible y la víctima desea administrárselo (o se supone que lo desea) pero necesita ayuda para hacerlo;
Uso de oxígeno
Introducción
Generalmente se acepta y se practica la administración de oxígeno a una persona con una enfermedad aguda o lesiones, aunque su utilidad no está universalmente demostrada. La administración de oxígeno está indicada prin- cipalmente en pacientes que padecen insuficiencia respiratoria o en situaciones especiales, como el síndrome de descompresión en buceadores.
Resumen de los fundamentos científicos
No se han realizado estudios aleatorios controlados para evaluar la eficacia de la terapia con oxígeno en víctimas con insuficiencia respiratoria o dolor torá- cico. La administración de oxígeno por los socorristas se apoya en un estudio sobre víctimas del síndrome de descompresión rápida y en tres estudios (dos de ellos realizados en animales) sobre víctimas de infarto agudo de miocardio.
En un examen crítico no se encontraron estudios a favor o en contra del uso de oxígeno en víctimas de infarto agudo de miocardio, y dos estudios que no encontraron pruebas a favor de su uso sugieren incluso la posibilidad de efectos perjudiciales. Otro examen a fondo no arrojó pruebas de beneficio o perjuicio cuando se administró oxígeno a víctimas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica con insuficiencia respiratoria.
Referencias: 2-10
Directrices
• Los socorristas pueden administrar oxígeno a las víctimas que experimentan insuficiencia respiratoria o dolor torácico (opcional*).
• El oxígeno puede ser beneficioso en los primeros auxilios a buceadores que sufren síndrome de descompresión rápida (recomendado**).
Consideraciones relativas a la aplicación
La aplicación de estas directrices depende de la reglamentación a nivel local, por ejemplo, la influencia de las Sociedades Nacionales en la regulación, la protec- ción en materia de responsabilidad civil, la capacidad jurídica de la Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja y el nivel de educación y competencia de los socorristas en el contexto nacional. Asimismo, se debe tener en cuenta el mantenimiento del equipo, el almacenamiento y el cuidado de los cilindros de gas comprimido, así como los ensayos e inspecciones que establezca la norma- tiva local.
Posición del paciente
Introducción
Una de las acciones más sencillas, y a menudo más convenientes, que puede llevar a cabo un socorrista es colocar a una persona que tenga una enfermedad o lesión grave en una determinada posición.
Resumen de los fundamentos científicos
No hay estudios que demuestren que colocar a una víctima inconsciente que respira en una posición de recuperación (es decir, la posición de decúbito lateral o la posición HAINES) disminuya las complicaciones en comparación con la colocación de la víctima en decúbito supino o acostada. La mayoría de los estudios se han realizado en voluntarios conscientes y solo comparaban los diferentes tipos de colocación lateral. Un estudio serio e imparcial reco- mienda la posición HAINES para las víctimas inconscientes con un probable traumatismo de la médula espinal. Sin embargo, otros dos estudios muestran que en la posición de HAINES hay más posibilidades de daño en los nervios del brazo. Cuatro estudios apoyan la posición de recuperación en decúbito lateral por considerar que es más cómoda para la víctima y es más fácil de enseñar.
Por último, dos estudios que compararon la posición supina con la colocación de la víctima en una posición lateral consideran que no hay diferencia entre ambas posiciones en lo que respecta a dos factores a menudo citados como justificativos de la colocación, a saber, la variabilidad de la frecuencia cardíaca y el riesgo de aspiración.
Referencias: 11-20
Directrices
• Cuando una persona está inconsciente y con respiración espontánea se la puede colocar en un posición de recuperación lateral, más que en la posición supina o acostada (opcional*).
• Si se sospecha que una persona tiene una lesión cervical y se la debe poner de costado, la posición HAINES parece más segura que la de decúbito lateral;
por lo tanto, se puede colocar a la víctima en la posición HAINES (opcional*).
• Si la víctima está embarazada y se la debe colocar en decúbito lateral o en la posición HAINES, es preferible recostarla sobre el lado izquierdo (opcional*).
• En casos de insuficiencia respiratoria (uso de oxígeno), dolor torácico y choque traumático o desmayos, véase las secciones correspondientes.
Consideraciones relativas a la aplicación
La posición específica que se debe usar, y la capacitación al respecto, dependen de los protocolos locales y lo que es más importante para las víctimas de trau- matismos, de la prescripción médica. Por otra parte, se debe valorar la situación específica de las víctimas embarazadas, para las cuales es preferible la posición decúbito lateral.
Como regla general, no se debe mover a la víctima. Sin embargo, en determi- nadas situaciones resulta imprescindible hacerlo. A continuación se enumeran algunas reglas generales:
• si la zona es insegura para el socorrista o la víctima, se debe trasladar a la víctima a un lugar en que esté a salvo;
• si la víctima está boca abajo e inconsciente, se la debe girar boca arriba para verificar la respiración (véase reanimación);
• si la víctima está inconsciente pero tiene una vía respiratoria libre y respira de forma espontánea, y se sospecha que podría tener una lesión medular, conviene no moverla;
• si la víctima herida está inconsciente y tiene dificultades para respirar debido a hemorragias, secreciones abundantes o vómitos, o si el socorrista está solo y tiene que abandonar a la víctima para ir a pedir ayuda, se la debe colocar en una posición de recuperación lateral.
Emergencias médicas
Reacciones alérgicas
Introducción
Las alergias son algo relativamente común, pero en una pequeña proporción de personas se pueden producir situaciones de emergencia, cuando sufren reacciones anafilácticas. La reacción anafiláctica se caracteriza por inflamación (especialmente en la cara), dificultad para respirar y choque traumático, y puede incluso producir la muerte.
Resumen de los fundamentos científicos
Muchas personas con antecedentes de anafilaxia llevan consigo una jeringa autoinyectable de epinefrina para protegerse ante una emergencia. Los estu- dios han demostrado que, con el adiestramiento adecuado, los padres pueden aprender a utilizar correctamente una jeringa autoinyectable de epinefrina para administrársela a su hijo. Por desgracia, con demasiada frecuencia ni la víctima ni los miembros de su familia saben cómo usar correctamente una jeringa autoinyectable.
Para saber cuándo utilizar una jeringa autoinyectable es preciso reconocer y evaluar los indicios y síntomas de la anafilaxia. Las pruebas resultantes de siete estudios demuestran que esto es difícil incluso para los profesionales de los servicios médicos. No obstante, un estudio demuestra que los padres de niños que han tenido múltiples reacciones anafilácticas pueden empezar a reconocer con precisión los indicios y síntomas (que imponen la utilización de una jeringa autoinyectable), aunque necesitan capacitación y experiencia.
Las pruebas resultantes de un pequeño estudio retrospectivo de gráficos, una encuesta a pacientes y la opinión de los expertos sugieren que algunos pacientes que sufren reacciones anafilácticas pueden necesitar una segunda dosis de epinefrina si la primera no logra aliviar los síntomas. En respaldo de esta posi- ción, un estudio retrospectivo demostró que las reacciones anafilácticas son bifásicas en un 20% de los casos, con una media de 10 horas desde el inicio de los síntomas. Otros cuatro estudios han documentado reacciones adversas, e incluso la muerte, debido a un mal diagnóstico de la reacción anafiláctica, o bien a una administración de epinefrina por una vía inapropiada o en una dosis excesiva.
Referencias: 21-35
Directrices
• No se puede esperar que los socorristas reconozcan los indicios y síntomas de la anafilaxia sin capacitación y experiencia (recomendado**).
• Se debe facilitar a los socorristas capacitación y posibilidades de adquirir experiencia para que sepan reconocer los indicios y síntomas de la anafilaxia (recomendado**).
• Debe utilizarse la epinefrina para tratar la anafilaxis cuando existe un riesgo para la vida de la víctima (obligatorio***).
• Los socorristas deben familiarizarse con el uso de la jeringa autoinyectable para poder ayudar a autoadministrarse la epinefrina a una persona que sufra una reacción anafiláctica (recomendado**).
• La epinefrina debe administrarse solo cuando hay síntomas de anafilaxia (recomendado**).
• Se puede permitir a los socorristas que usen una jeringa autoinyectable si la víctima es incapaz de hacerlo, siempre que el medicamento haya sido pres- crito por un médico y la ley nacional lo permita.
• Si el socorrista cuenta con la capacitación adecuada, se puede considerar el uso de una jeringa autoinyectable de epinefrina en un paciente al cual no se le ha prescrito (opcional*).
• No se recomienda, como medida de primeros auxilios para tratar una reacción alérgica anafiláctica, administrar una segunda dosis de epinefrina de forma empírica (opcional*).
• En caso de dificultades para respirar y de choque traumático, véase los capí- tulos correspondientes.
Consideraciones relativas a la aplicación
El uso de epinefrina para el tratamiento de la anafilaxia depende de la regla- mentación a nivel local, por ejemplo, la influencia de las Sociedades Nacionales en la regulación, la protección en materia de responsabilidad civil, la capacidad jurídica de la Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja y el nivel de educación y competencia de los socorristas en el contexto nacional.
Problemas respiratorios
Las dificultades para respirar pueden ser solo un padecimiento subjetivo o ir acompañadas de una frecuencia respiratoria muy alta (>29/minuto en adultos) o muy baja (<10/minuto en adultos), y/o de esfuerzos visibles para respirar y/o de respiración ruidosa. Las causas más comunes son obstrucción de las vías respiratorias superiores (véase reanimación), lesión torácica, insuficiencia cardíaca y asma (bronquial).
Asma
Introducción
La incidencia del asma agudo es cada vez mayor, especialmente en las pobla- ciones urbanas y en los países industrializados. A muchas personas con asma se les receta medicamentos broncodilatadores que pueden administrarse ellas mismas. Se ha demostrado que los medicamentos broncodilatadores por inha- lación son seguros y tienen pocos efectos adversos.
Resumen de los fundamentos científicos
Los broncodilatadores mejoran la función respiratoria y el flujo máximo de aire, y reducen los problemas respiratorios. Hay muchos estudios sobre el uso de broncodilatadores, pero un estudio aleatorizado y doble ciego ha demostrado que los broncodilatadores mejoran significativamente la función de paso de aire, y otro estudio en niños ha indicado que la administración temprana en situaciones de emergencia reduce la severidad de los ataques y la consiguiente necesidad de hospitalización. Además, los estudios han demostrado que las personas que han recibido una formación básica pueden reconocer los síntomas y administrar eficazmente albuterol a pacientes con asma agudo. La mejora de la tasa máxima del flujo respiratorio destaca la eficacia del tratamiento con albuterol en el asma bronquial en condiciones prehospitalarias.