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Los cuadernos del Maestro

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Academic year: 2021

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LOS CUADERNOS

DEL MAESTRO

SABIDURÍA POCO CONVENCIONAL

PARA UN MUNDO MASCULINO EN CRISIS

Por

“El Maestro”

(2)

Nota importante:

Las ideas y principios contenidos

en este libro están basados en

una mentalidad de

abundancia

.

Asegúrate igualmente que estés

leyendo una versión original,

obtenida legalmente.

Cualquier intento de copiar

ilegítimamente o piratear este

material va a resultar

únicamente en beneficios

TEMPORALES

.

El fin de este libro es estrictamente proveer entretenimiento, y de ninguna manera brindar consejos o sugerir ningún curso de acción. El autor no se responsabiliza por el uso debido o indebido de la información contenida en este libro.

LOS CUADERNOS DEL MAESTRO. © 2007 por El Maestro. Ninguna sección de este libro puede ser reproducida sin permiso explícito escrito del autor.

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A mis padres—si todas las parejas se quisieran como ustedes, este libro nunca hubiera sido escrito.

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RECONOCIMIENTOS

Mi más sincero reconocimiento y aprecio a todos aquellos gigantes de las comunicaciones, relaciones, y seducción, que han influenciado mi forma de pensar, y sobre cuyos hombros descansan estas páginas. Aunque sería imposible nombrar a todos aquellos que me han influenciado positivamente, quiero en especial reconocer la labor de: Milton Erickson, Richard Bandler, John Grinder, Robert Dilts, L. Michael Hall, Paul “Ross Jeffries,” Chris “IN10SE” F., Josh “Swinggcat” S., ‘Major” Mark Cunningham, Steve Piccus, Eric “Hypnotica” von Sydow, Erik “Mystery” von Markovic, Owen “Tyler Durden” C., Neil “Style” Strauss, Michael “Bishop” Emery, David Shade, Robert Greene, Zig Ziglar, Tom Hodges, y “Pook.” Maestros por excelencia.

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TRAMPA AL GENIO

Siempre me fascinó la idea del genio de la botella que concede deseos a quien lo deja en libertad. Pero más allá del hecho que uno obtenía lo que deseaba, siempre me pregunté por qué es que en las historias nunca nadie pidió el deseo de poder tener un número ilimitado de deseos. ¿Existía alguna cláusula secreta para genios embotellados que regulara la concesión de deseos? Nunca nadie me supo dar razón…

De cualquier forma, como va a ser evidente a lo largo de estas páginas, no es mi intención darte una “línea” o un número finito de “trucos” o artificios que te ayuden a conseguir mujeres. Es mi más sincero deseo que puedas evadir la tragedia de vivir bajo los límites impuestos por el pensamiento (los únicos que existen), y que, más allá de los recursos lingüísticos, fórmulas, y técnicas contenidas en este libro, puedas comprender los principios que te permitan liberar al genio que habita en ti, y obtener un número ilimitado de deseos, no sólo en el campo de las relaciones con el sexo opuesto, sino en cualquier meta que te propongas.

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ÍNDICE

Introducción...11

CUADERNO I: El Tao del maestro...15

1. Maestro— ¿de qué? ¿para quién?...15

2. Lo que tú quieres...17

3. Lo que ellas quieren...21

3.1. Emociones...22 3.2. El hombre...25 3.3. Adolescencias...30 4. El Santo...31 5. El Camino...33 6. El Dorado...34

CUADERNO II: El marco de este cuadro...36

1. Don Juan de marco...37

2. Camino a Roma...38

3. Tu cuadro...39

4. Ahora lo ves, ahora lo ves así...41

5. Bienvenida a mi realidad...48

6. Il Milione...52

7. El Zorro...55

8. Grandes expectativas...58

9. Calificación...61

CUADERNO III: Estrategias de cambio...65

1. Inconscientemente...67

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3. Tus Creencias...70

4. Otras herramientas de cambio...74

4.1. Querido diario...74

4.2. Tu voz...75

4.3. Modelos para armar...78

4.4. Directo al subconsciente...80

5. Integración...80

CUADERNO IV: De energía y excitación previa...83

1. Juan Sinmiedo...83

2. Conócete...86

3. ¿La Fuerza?...88

4. Camaleón...91

5. Ojos que no ven...94

6. Listos, ya...95

7. Tu banda sonora...99

8. De todas formas...100

CUADERNO V: Acerca del mundo exterior...102

1. ¿Qué quieres?...104

2. La olla interminable...106

3. Abriendo puertas...107

3.1. Al grano...108

3.2. ¿Qué te parece mi abridor?...110

3.3. Abrí, ja, ja...112

4. Bajo la manga...113

4.1. Proyecciones...114

4.2. Carnaval (juegos de rol)...116

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4.4. Juego: Vida de película...124 5. El otro idioma...125 5.1. Relax...126 5.2. El centro...127 5.3. ¿Hacia dónde?...128 5.4. Allá afuera...130

CUADERNO VI: Proximidad...132

1. Sin decir una palabra...133

1.1. Espejismos...134

2. Abre los ojos...136

2.1. Escalera de sí...138 2.2. Doctor Obvio...139 3. Más allá de lo evidente...142 4. Lectura en frío...143 4.1. Descubriéndola...145 4.2. Generalidades...149 4.3. Específicamente...151 4.4. Además...153 5. Nuestro secreto...154 6. A tu imagen...157 7. Al acecho...159

CUADERNO VII: Magia en la conversación...163

1. "Educción”...163

2. Valores...165

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CUADERNO VIII: Seducción a flote...175 1. Tu estado mental...175 2. Su estado inicial...176 3. Interrumpe el patrón...178 4. Educiendo procesos...184 4.1. Presuposiciones...188 4.2. Submodalidades...191 4.3. Proximidad en la educción...193 4.4. Dr. Frankenstein...194 5. Socios silenciosos...196

6. Que salga a jugar...199

CUADERNO IX: El aprendiz de brujo...203

1. Donde reside lo invisible...203

1.1. Leven anclas...205

1.2. Amplificando el proceso...207

1.3. Jugando con anclas...209

1.4. Tu estado como ancla...210

2. De lo real y maravilloso...211 2.1. Alguien como tú...211 2.2. Guíala...213 2.3. Nuevos mundos...216 3. Emociones a la carta...220 3.1. Extravagancias submodales...222 3.2. Lo quiere, no lo quiere...224 3.3. Laquierolaquierolaquiero...229

4. El color del placer...232

5. El poder de la Fuerza...235

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7. ¿Qué sería...?...244

8. Camino a Oz...246

CUADERNO X: Materia prima...248

1. Para empezar...248

1.1. Números...249

1.2. Citas, y otros demonios...253

2. De cierre...256

2.1. Pericias...256

2.2. Acerca del beso...258

2.3. El principio...261 2.4. Marcos finales...261 3. Un nuevo idioma...264 4. Formas...267 Irresistible (Conclusión)...272 Apéndice 1: Presuposiciones...276

Apéndice 2: Método de meditación de B. Erickson...280

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INTRODUCCIÓN

Un maestro, al hablarme una ocasión sobre la forma como uno puede aprender, y cómo es preferible hacer las cosas de la forma más orgánica posible, me contó cómo aprendió a nadar: “En esos tiempos habían dos formas de aprender a nadar. Podías buscar a alguien que te enseñe, y poco a poco la persona te instruía, de manera que a tu ritmo podías aventurarte hacia el extremo más hondo de la piscina. O también tus amigos podían empujarte al agua, de manera que para no morir ahogado, aleteabas y te movías, y así aprendías a nadar.” Me pregunto si hubo alguno que no llegó a aprender, siguiendo el segundo método.

Existen infinidad de formas de aprender sobre comunicación y seducción. Muchos creen que esto es algo con lo que se nace, o que uno aprende a lo largo de la vida, o incluso que es algo que está impreso en nuestros genes, y que unos tienen, y otros no. El pensamiento al que me adhiero es aquel que dice que la seducción es un campo del saber humano, como las matemáticas y la música—y como tal, es algo que obedece ciertos principios, y puede ser aprendido y enseñado. Y debería serlo, en vista que cuando me inicié en este camino, no tenía la más pálida idea de dónde o cómo empezar.

Ahí quedaron las chicas que me gustaron pero con las que nunca pasó nada. Luego algunas con quienes siquiera me aventuré a acercarme y hablarles, y claro, sin mucho que decir y sin saber qué hacer, las interacciones casi nunca pasaban de un “mucho gusto” que terminaba convirtiéndose en “si alguna vez nos cruzamos, no te preocupes en detenerte a conversar.” He padecido de infatuaciones, he pagado dinero a florerías y tiendas de dulces, he escrito cartas, poemas, y canciones de amor, he rogado y suplicado con llanto ante mujeres indiferentes... y nada de eso ayudó a mi causa. Quise creer en el único amor verdadero, pero ¿qué puede uno hacer si lo que uno más quiere se le escapa de las manos como un puñado de arena?

Lo único que me abrió las puertas de la verdadera libertad fue el encontrar los recursos que me ayudaran a pensar de una forma distinta. Los resultados que obtienes son el fruto de los pensamientos que rondan en tu cabeza. Seguro has escuchado cosas así infinidad de veces, y nunca pudiste descifrar lo que ese tipo de frases crípticas significaban—sé que en mi momento eso me era tan útil como que me dijeran que “sólo fuese yo mismo y las mujeres van a venir por sí

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solas.” Espero que hacia el final de este libro puedas dar un suspiro, relajarte, y decir para tus adentros “Ahora sí, todo esto tiene sentido.”

Porque verás, más allá de condiciones naturales, de talento o “carisma,” o siquiera una buena pinta, aquello que va a hacer la diferencia en qué tan exitoso eres con las mujeres es la forma como piensas acerca de las mujeres. En específico, te adelanto la conclusión que espero sea obvia hacia el final del libro: las mujeres van a responder a ti en base a la forma como las haces sentir. Haz a una mujer sentirse incómoda con tu presencia, y te va a evitar como la plaga; hazla sentir un huracán de emociones, y ella instintivamente va a querer que le muestres más. Las mujeres son muy perceptivas en ese sentido, y poseen un instinto emocional sumamente desarrollado: ellas van a actuar según aquello que se siente bien.

Pero espera, matador, y antes que te lances al mundo a regalar piropos y cajas de chocolates, porque eso es lo que te han enseñado que hace que una mujer se “sienta bien,” quiero que consideres alternativas, principios importantes. A lo largo de estas páginas quiero invitarte a ser un escéptico, y a dudar, sí, dudar de todo lo que sabes o crees saber de cómo relacionarte con el género femenino. Si estás leyendo esto, es lo más probable que lo que has estado haciendo hasta ahora no ha estado funcionando, o no te ha estado brindando todos los resultados que quieres para ti mismo. ¿Para qué aferrarse a formas de pensar ineficientes?

Quiero compartir la forma de pensar que me ha sido más útil, de todo lo que he aprendido en el camino. Te invito a revisar estas páginas, pero no sólo intelectualmente, sino en un nivel práctico, de manera que puedas disfrutar de los resultados que te son posibles obtener. Este libro está dividido en diez secciones, o Cuadernos; cada Cuaderno contiene una serie de principios que se relacionan entre sí. He aquí un bosquejo de lo que los Cuadernos contienen:

Cuaderno I: Actitud, principios generales; características que te conviene incorporar a tu personalidad; la importancia de saber lo que quieres para ti mismo.

Cuaderno II: El principio del marco de referencia—cómo establecer el contexto según el cual tus acciones y palabras van a ser interpretadas por la mujer; la importancia de activamente buscar aquello que quieres en las mujeres.

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Cuaderno III: Algunas estrategias útiles para salir del patrón mental en que te encuentras e incorporar cambios útiles en el camino de la seducción.

Cuaderno IV: Formas para controlar las emociones personales de excitación asociadas con la nueva aventura de la seducción; ejercicios prácticos para que puedas iniciar el proceso de interactuar con mujeres.

Cuaderno V: Cómo bosquejar tu propio mapa para conocer e interactuar con mujeres; formas eficientes de iniciar una conversación; lenguaje corporal; humor, juegos, y ejercicios para hacerte un conversador más interesante.

Cuaderno VI: Proximidad verbal y no-verbal, uno de los temas más confundidos en el ámbito de las relaciones; cómo lograr una conexión emocional, de manera que ella sienta que puede confiar en ti, y estar abierta a tu comunicación. Lectura en frío, el arma secreta de la Proximidad.

Cuaderno VII: El concepto de “educción,” cómo poder obtener información práctica y hacer que sus sentimientos afloren—máxima eficiencia, mínimo esfuerzo; lo que ella en verdad quiere—sus valores, y las emociones que estos le proporcionan.

Cuaderno VIII: El arte de educir procesos; cómo lograr que, más allá de encontrarte fascinante o intrigante, ella sienta una atracción irresistible hacia ti, guiándola a través de su propio mapa mental.

Cuaderno IX: Cómo hacer más intensas las emociones que está sintiendo contigo. Todos los secretos jedi que necesitas para romper los esquemas a los que ella está acostumbrada y ayudarla a experimentar placer como nunca ha conocido; cómo lidiar con casos de infatuación o amoritis; cómo lidiar con novios o pretendientes fastidiosos.

Cuaderno X: Números telefónicos, citas, formas de escalar la interacción a algo más candente en el ámbito físico; formas de incorporar lo aprendido a tu comunicación habitual; una guía práctica para utilizar las herramientas aprendidas.

La mayoría de las herramientas contenidas en este libro están derivadas de la disciplina de Programación Neuro-Lingüística, fundada

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por Richard Bandler y John Grinder a mediados de los ‘70 (todo lo que estos autores han escrito es formidable para poder entender el proceso de comunicación y cambio personal). En parte conceptos de hipnosis y psicología aplicada fueron usados para derivar varias de las técnicas y aplicaciones prácticas en esta disciplina. Pero no te preocupes porque vayas a estar poniendo a las mujeres en “trance” o cosas por el estilo. De la forma como quiero que entiendas todo esto es simplemente cómo poder comunicarte de manera más eficiente—la idea es sazonar tu comunicación de manera que sea más atractiva al género opuesto.

Varios conceptos e ideas van a tener más de una aplicación, y van a emerger en más de un Cuaderno. Cuando sea apropiado, voy a hacer la referencia para que revises el material apropiado en otras partes del libro. Por lo demás te recomiendo que leas todo el libro de principio a fin, como una novela, pero que luego regreses y aprehendas todos los principios, uno por uno de ser necesario. Haz

los ejercicios recomendados. Es imposible que todos los

conocimientos aquí vertidos tengan un fin práctico en tu vida a menos que practiques hasta que te vuelvas eficiente en el uso del material. A medida que leas va a ser obvio qué practicar, y cómo. Si no practicas, no vas a poder mejorar—punto.

El principio guía que usé al redactar este libro es poder aumentar el número de opciones que tienes en tu vida: el número y tipo de mujeres con quienes puedes relacionarte eficientemente. De igual manera siempre busca aumentar los recursos que tienes para ti mismo (saber algo es siempre mejor que no saberlo). El contenido de estas páginas está diseñado para brindarte mayor libertad y paz emocional, al mismo tiempo que puedas ayudar a otras personas a experimentar la misma sensación de felicidad y bienestar con tu presencia.

La única condición que nos impone el universo, a mi modo de verlo, es que actúes siempre de forma ética, buscando siempre el darle más opciones y más libertad a la mujer con quien te comunicas; más y mejores emociones que las que ningún otro hombre le puede brindar. Espero que con el tiempo te des cuenta que, en efecto, es posible que seas tú mismo, que seas buena gente y un caballero, y que al mismo tiempo puedas usar estos principios y alcanzar la tan soñada libertad.

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CUADERNO I: El TAO DEL MAESTRO

I.1. MAESTRO— ¿DE QUÉ? ¿PARA QUIÉN?

Maestro de la seducción... una frase muy interesante, ciertamente difundida hoy en día. Y estoy seguro que si les pregunto a veinte personas lo que ello significa, voy a obtener, con todo y todo, veinte respuestas distintas. Claro, obtendremos varias variantes que incluyen la idea de hacer que una mujer se sienta cómoda; saber cómo hacer que una mujer sienta fascinación y lujuria; quizás cosas más simples como saber cómo y en qué momento tomar su mano, acercarnos, y darle ese primer y mágico beso. Todas cosas válidas, y todas cosas que como hombres quizás en algún momento nos hemos preguntado cómo hacer. Visto de este modo, lo de “maestro” está relacionado al oficio de la seducción: es un gran seductor, es un maestro.

Otra forma como muchos van a entender el término es según la habilidad de enseñarle el oficio a alguien que busca alcanzar cierto nivel competente: Pedro busca las enseñanzas de un maestro, quiere aprender cómo enamorar a una mujer. En este sentido, el maestro es aquel que le va a enseñar a otro las herramientas para hacer que la mujer se sienta cómoda a nuestro lado, o que sienta lujuria en nuestra presencia, etc.

De la forma como te invito a pensar en esa palabra, que es la idea generadora según escribí este libro, es el maestro como alguien

que guía y le enseña nuevas realidades y formas de sentir a la mujer.

Si lo piensas, te vas a dar cuenta que esto es lo que nos trae aquí, a investigar, leer, y buscar nuevos recursos. No la idea de aprender conceptos intelectuales, sino la de aprender lo necesario que nos va a permitir tener la libertad de hacer que una mujer se sienta, por ejemplo, maravillosamente bien en nuestra presencia.

Cómo, de qué manera, dónde y cuándo... todo forma parte de lo que voy a compartir contigo. Dejemos de lado la idea de técnicas y modelos de aprendizaje: considera formas de pensar. Alguien que toca maravillosamente bien un instrumento musical, sí, está usando técnicas y músculos específicos, y está pensando si quiere tocar fuerte o despacio, o con qué matices tímbricos, etc. Pero no es el uso de esas técnicas lo que lo hace un gran intérprete, sino la forma como piensa

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al respecto. El maestro musical no piensa “técnica A, ahora técnica B, ahora un poco de técnica C,” sino genera a través de un proceso peculiar una forma como expresar sus ideas de manera coherente, usando en parte las técnicas aprendidas. La maestría viene cuando piensas de la forma más útil según el contexto en que te encuentras; de la forma como mejor te acercas a tus metas.

Es mi propósito en este libro el lograr que pienses de una forma distinta a como has estado pensando, de manera que obtengas resultados distintos a los que has estado obteniendo. Te voy a dar técnicas, pautas, patrones lingüísticos, ejemplos, e infinidad de analogías a lo largo del libro... pero tómalas como las herramientas que son. El componente principal, lo que va a dictar la diferencia entre “una sarta de herramientas inútiles,” y los poderes jedi que estás buscando, es la forma como piensas, tus estrategias mentales, tus creencias, y tu voluntad de implementar lo aprendido.

Con eso en mente, y cuando descubras la forma como puedes llevar estas enseñanzas a tu vida, vas a descubrir cómo guiar a las mujeres a sentirse de la forma como quieras que se sientan (espero que sea algún sabor de “extremadamente bien”). No me interesa que hables como yo hablo, o que camines como yo camino o que digas siquiera las cosas que yo digo (y espero que tú tampoco quieras tal cosa): te invito a descubrir al maestro que hay en ti. En estos

momentos, con tu mente tienes todo lo necesario para tener contigo a la mujer o mujeres que quieres en tu vida. Por ello, vas

a notar que las “líneas” o frases chéveres, los trucos mágicos y los pequeños poemas que hacen a las mujeres delirar no van a tener un lugar en este libro. Sí te prometo enseñarte algo que puede ser infinitamente más útil en las manos hábiles, y es la magia detrás de la magia—la forma de pensar que te permita crear tus propias líneas y herramientas de trabajo (por no decir de combate).

Mantén el rumbo, y empieza considerando qué es lo que quieres que una mujer sienta estando contigo. Vas a ser un maestro, y las vas a guiar, pero ¿a dónde? El cómo, etc., lo veremos cuando llegue el momento, pero empieza bosquejando para ti mismo aquello que quieres que una mujer sienta al estar contigo. Esto es importante: toma lápiz y papel, y tómate tu tiempo (el libro no se va a ir a ningún lado). Más allá de “guiar a una mujer del bar a mi departamento” quiero que pienses en “guiar a una mujer a que se sienta de una forma X en mi presencia.” Esta dirección te va a ser útil, y cuando el rompecabezas esté por concluirse, te vas a dar cuenta cómo y en qué

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dimensión esta idea resulta la más importante para alcanzar aquello que quieres.

Éste es un libro repleto de ideas y ejemplos, pero más allá de todo, es tu libro. Al pensar en las ideas que te voy a dar, quiero que consideres en todo momento cómo vas a llevarlas en la dirección que quieres ir, de manera que no vivas mi vida o la vida de los maestros de quienes aprendí, sino que vivas la vida que tú quieres, y lleves todas las herramientas e ideas ahí. Será un honor para mí asistirte a lo largo del camino.

I.2. LO QUE TÚ QUIERES

Empecemos por el principio: ¿Qué quieres? ¿Qué te trae por aquí? ¿Es pura curiosidad científica, o los ánimos de ganarte el corazón de la chica linda tu barrio? ¿Quizás estás en una cruzada personal por convertirte en el más grande maestro de la seducción en la historia de la humanidad? Todo resulta legítimo, pero tenemos que establecerlo, y establecerlo claramente—tan claramente, que se convierta en tu destino, el lugar hacia donde nos dirigimos.

Verás, estoy absolutamente convencido que tú puedes tener aquello que quieras, siempre y cuando esto represente algo que sea alcanzable y que caiga dentro de los límites de lo que es orgánico. El problema hoy en día es que la mayoría de hombres ven la idea de estar con una mujer (ni qué decir estar con una mujer atractiva) como algo foráneo, como un juego donde ellos están perdiendo, y tienen por ende que hacer algún tipo de trampa, o de ser más astuto que la mujer. En el peor de los casos está la mentalidad que el estar con una mujer es un evento esporádico, y por ende es imperativo tomar todo lo que sea posible, sin cuestionar calidad, y sin tomar en cuenta cosas como preferencias personales. Ello se convierte en un juego de supervivencia; una vida carente de opciones y libertad.

Considera de otro lado la posibilidad de tener opciones, de poder decidir entre aquello que te hace muy feliz y aquello que te hace absolutamente feliz. Estamos hablando de la diferencia entre hambruna y abundancia, entre estar en cautiverio y estar en libertad. Lo más grandes maestros no son aquellos que saben decir y hacer lo necesario para estar con una chica—estos son simplemente conocedores de las dinámicas sociales, con mentes muy bien calibradas de manera que puedan decir y hacer lo correcto en el momento correcto. Los verdaderos maestros son aquellos hombres

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que viven el tipo de vida que quieren vivir, rodeados del tipo de mujer que ellos quieren. Y esto no es un lujo o un evento esporádico, ni mucho menos un regalo de los dioses: es un estilo de vida, una forma de pensar.

El primer paso es entonces guiar nuestro pensamiento de manera que podamos acercarnos a aquello que en verdad queremos. Dejemos de lado lo que es posible, o siquiera aquello a lo que estás acostumbrado, y dejemos correr la imaginación. No te preocupes de cómo o de lo que se necesita para que esto se materialice—eso lo veremos cuando corresponda. De momento lo único que quiero es que consideres la siguiente idea:

Cuando tengas todas las herramientas y habilidades necesarias para que esto ocurra, ¿qué quieres obtener para ti mismo en términos de mujeres y cómo te relacionas a ellas?

Toma lápiz y papel, y separa un momento donde nadie te interrumpa, porque este ejercicio representa el inicio de tu libertad. Detalla todo lo que buscas en una mujer. Considera los aspectos físicos, en el mayor detalle posible. ¿Tu mujer ideal es alta?, ¿qué tan alta? ¿Pelirroja y de tez clara? ¿O baja? ¿De qué contextura? Más allá su aspecto físico, ¿qué rasgos personales debe absolutamente poseer? ¿Qué diferencia lo que quieres, de lo que toleras, de lo que no vas a aguantar de ninguna manera?

Escríbelo todo, pinta con tus palabras la imagen de la mujer ideal, que puede no necesariamente ser la misma a la de tu última enamorada, o a las mujeres que estás frecuentando, o la de la chica con la que has estado coqueteando últimamente. Esto no se trata de lo que ha estado ocurriendo, sino de lo que va a ser.

Ten en cuenta que quiero que te libres de cosas como “bueno, me basta con que __.” Eso no va a funcionar para nada de acuerdo a esta forma de pensar: tal actitud refleja pobreza, escasez. Peor aún: refleja que estás dispuesto a comprometer tu propio criterio de selección por el simple hecho de tener una oportunidad con una mujer. De acuerdo a como quiero que lo entiendas (y que va a ser más claro a medida que progresemos), las oportunidades abundan, y para hacer mejor uso de éstas, es crucial tener en claro cuál es tu criterio de selección, tu estándar.

Las razones por las que esto es importante abundan. Principalmente, considero que la clave radica en la honestidad de esta

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actitud. Sabes lo que te resulta atractivo, y vas por ello—es honesto, e implica un gran poder de decisión y un compromiso con aquello que te hace un hombre. Por otro lado, no es nada justo para con una mujer estar con ella simplemente porque no puedes conseguir algo mejor, o algo que sea lo que en verdad quieres. En ese caso te estás engañando a ti mismo y la estás engañando a ella, todo un circuito generado por la actitud de pobreza y escasez. Y esto sin contar el hecho que una mujer respeta y ama al hombre que la quiere por lo que ella es en verdad, por sus virtudes reales más allá de las que habitan en la imaginación del hombre.

Traza a detalle el tipo de relación que quieres tener con el tipo de mujer que has descrito. ¿Quieres tener una relación monógama, solos tú y ella? ¿O quieres tener una serie de relaciones estables con más de una mujer, sin que ninguna interfiera con la otra? ¿O prefieres vivir la vida de momento sin tener ningún lazo, y que la cosa no vaya más allá de un encuentro casual? Es importante que establezcas todo eso—la forma de proceder va a variar según lo que elijas. Ten en cuenta que no estamos echando una moneda al pozo de los deseos para que tu deseo se haga realidad, estamos estableciendo un destino, que va a dictar la ruta que hemos de tomar.

Puede que te parezca un tanto surreal escribir acerca de preferencias en tal detalle, quizás algo como “tener un harem compuesto únicamente de morochas universitarias.” Considera que quizás la razón por la que hasta ahora no has encontrado el éxito que quieres es porque no has tenido este nivel de detalle en mente. Y no me refiero a cosas como “ah, todos mis amigos creen que Jessica Alba es la mujer ideal, entonces voy a describir en detalle a Jessica Alba.” Cosa más absurda y menos útil no puede haber. Piensa en lo que te hace feliz a ti, en lo que quieres en tu vida, en tus propios valores, en lo que quieres de todas formas y en aquello que no vas a aceptar para nada. Algunos hombres sólo quieren una pareja, para estar con ella y hacer actividades de pareja—cosa totalmente legítima, igual que aquellos que quieren estar casualmente con mujeres que cuenten con una serie de características específicas.

Vivir en pobreza hace que uno viva tratando de aferrarse a la oportunidad—la proverbial “última cantimplora en el desierto.” Cuando te des cuenta que existe una fuente inagotable cada veinte metros, ¿adivina qué? No va a ser necesario aferrarse a la cantimplora, ni pensar en robarse el agua del vecino, o atiborrarse de agua por si las dudas. Puedes beber cuando y cuanto quieras, con la tranquilidad que siempre va a haber más agua. Aferrarse o perseguir a una mujer es la

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mejor forma de hacer que ella trate de correr en dirección opuesta, mientras que tener ese sosiego que brinda la abundancia es una de las cualidades que más atractivas les resulta.

Quiero compartir algunas de las cualidades que personalmente busco en una mujer, más allá de lo físico. He encontrado que una mujer que es de mente abierta, curiosa y dispuesta a aprender más acerca de ella misma y del mundo que la rodea es siempre alguien con quien me gusta pasar tiempo. En vista que me considero a mí mismo un maestro, un guía en cuanto a como ella se puede sentir y cómo puede alcanzar mejores emociones, es simplemente eficiente que ella esté dispuesta a recibir el regalo de este aprendizaje.

También que sea sensual y que disfrute de sentirse bien tanto física como mentalmente—estar con alguien que ve su propio cuerpo como algo impuro o como una fuente de malestar emocional no es muy divertido a largo plazo de la forma como yo lo veo. Es más divertido pasarla bien que tratar de convencerla de pasarla bien.

Por lo demás me gusta compartir mi tiempo con mujeres con una autoestima saludable. Esto se manifiesta en parte en la forma como se trata a ella misma, como me trata a mí, y como trata a otros (entre conocidos y desconocidos). Si tiene problemas con su familia y/o todo es un gran drama con sus amigas o conocidas, adivina qué, pronto vas a ser tú la siguiente fuente de drama.

Hace un tiempo decidí que en lugar de tratar de arreglar a una mujer con problemas de autoestima, lo ideal es simplemente empezar con el pie derecho y seleccionar mujeres con una autoestima saludable. Y sí, soy consciente que en todo momento una mujer va a querer que le digamos que luce bien en su nuevo vestido, o va a pensar que está gorda o sentirse insegura, todo normal. La diferencia radica entre que se comporte de tal manera una vez a las quinientas o que dé berrinches todos los días. Todo depende del criterio que usas, y de lo que estás dispuesto o no a tolerar—nuevamente, ¿qué quieres para ti mismo?

De igual manera (y considero que esto es algo que demasiados hombres no toman en cuenta), quiero estar con una mujer que me quiera, y que no se haga bolas al respecto. Muchos hombres se pasan la vida correteando a mujeres que se hacen las difíciles, sea porque les gusta jugar de esa manera, o porque no están interesadas. Cuando te das cuenta que ahí donde una mujer quiere que la persigas dos meses antes de salir a tomar una taza de café, hay cien chicas que están

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ansiosas de saltar a tus brazos... el panorama cambia, y la chica que gusta de los jueguitos de poder y control deja de ser atractiva.

En el Cuaderno IV vamos a hablar sobre la importancia de hablar con mujeres—con bastantes mujeres. Quiero que pongas las cosas en perspectiva, y que tengas en claro que el hecho de tener estándares y un criterio de selección no implica para nada que no puedas disfrutar de una amena conversación con una mujer al azar, incluso con aquellas que no cumplen con tu criterio. Si una lección es importante, es que ser un amante de las mujeres es algo que te va a ayudar mucho en este camino. Conócelas, habla con ellas, conoce el deleite de descubrir poco a poco el misterio de lo que hace que una mujer sea una mujer. No todas van a ser lo que buscas, ¿y? Quién sabe y ahí donde conoces a una mujer que no cumple con tu criterio, ella tiene a dos amigas que sí, y que te puede presentar un día.

El hecho de saber qué quieres te va a dar la dirección para saber con cuáles mujeres, de todas las que vas a conocer, proceder y usar las herramientas. ¿Te imaginas lo tedioso que sería, y toda la energía que perderíamos, si nos dedicáramos a hacer que cada mujer que cruza nuestro camino se sienta maravillosamente bien? No lo dudo, sería una industria digna de un santo, pero nada práctica para los mortales comunes como nosotros. Con esta idea de lo que quieres en tu vida, todo lo demás va a fluir naturalmente, como piezas de un rompecabezas que se van juntando por sí solas.

Es cuestión de tiempo en que revises el papel con aquel bosquejo inicial que trazaste, conteniendo lo que quieres en una mujer y de qué manera te relacionas a ellas... y notes cómo todo el detalle que usaste para describir tu ideal pasó a ser una realidad tangible.

I.3. LO QUE ELLAS QUIEREN

Manteniendo tu objetivo (los detalles con que has bosquejado tu ideal en la sección anterior), quiero ahora que consideres algunas características importantes para cultivar en tu personalidad, sea cual sea el destino que has escogido. Verás, muchas personas se rompen las bolas buscando explicaciones al por qué de las cosas... por qué las mujeres responden a una cosa y no a otra; por qué es mejor ser de esta manera o de aquella. Y de las decenas de explicaciones y modelos, puede que encuentres alguna que te convenza o que te suene como la más lógica del montón.

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En mi experiencia ha sido un tanto agotador buscar el por qué de muchas cosas. La ciencia que poseemos de momento simplemente no es suficiente para saber con exactitud algunas cosas de la vida. ¿Y sabes una cosa? Saber el por qué no es necesario para saber diferenciar lo que es útil de lo que no. A medida que te adentres en el camino, y a medida que utilices las herramientas, vas a notar cosas, aprender nuevas formas de implementar algo, o probablemente descubrir algo totalmente nuevo. Y vas a notar que algunas van a serte más útiles que otras. Con esto en mente, quiero discutir algunas características que me han sido útiles para conocer a las mujeres, y de algunas cualidades que conviene poseer a nivel general, de manera que aquello que usamos en nuestra conversación, en nuestras interacciones, sea lo más orgánico posible.

I.3.1. Emociones

Lo más importante en este camino, la lección por excelencia, se basa en la forma como una mujer procesa el mundo a diferencia de un hombre. La clave radica en que las mujeres actúan en base a la manera como se sienten. Es decir, una mujer actúa de acuerdo a

las emociones que siente en un momento determinado. Puedes

pensar en las emociones que una mujer experimenta como el combustible que va a impulsar sus pensamientos y acciones.

Como hombres, siempre provistos de buenas intenciones y planes para el futuro, siempre estamos a la expectativa de lo que puede o debería ocurrir: salir con ella a un lugar, conversar, darle un beso, etc. Pero donde muchos pierden el control es en cómo llegar hasta esas acciones. Algunos creen que es cuestión de guiarlas, casi ciegamente, solamente con una fuerza alfa invisible y poderosa: “cuando la veas toma su mano, o dile que van a salir, o agárrala y dale un beso.” Hacer todas esas cosas sin considerar el estado emocional por el que ella está atravesando es como pretender manejar un auto sin reparo alguno al nivel de combustible en el tanque.

Es ésta también la razón por la cual usar argumentos lógicos para persuadir emocionalmente a una mujer no sirve de nada. La lógica y la emoción se procesan en distintos lugares del cerebro, y entender algo de forma lógica no garantiza el tipo de emociones que vamos a sentir al respecto, o el rumbo que estas emociones van a tomar. Puedes pensar por ejemplo en un producto que no te interesa: un vendedor puede darte mil razones y beneficios prácticos y reales por los cuales comprar su producto va a darte una vida mejor; sin

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embargo, si no estás motivado a comprar el producto (ver: si no estás sintiendo la emoción del deseo de tomar acción y comprar), todos esos argumentos lógicos van a caer en oídos sordos.

De tal manera, lo peor que puede hacer un hombre al querer conquistar a una mujer es usar argumentos lógicos. En este caso la lista es aparentemente infinita: “yo te quiero como nadie más te quiere; yo soy mejor partido que cualquier otro; me gusta pasar tiempo contigo; eres lo mejor que me ha pasado,” etc. Para una mujer cuyas emociones no están comprometidas, tales argumentos bien podrían estar en un idioma que ella desconoce.

A lo largo del camino, sin embargo, te vas a encontrar con un fenómeno muy interesante y muy real, la famosa lógica femenina. Ésta es una estrategia usada por las mujeres para razonar las decisiones que toman. Por ejemplo, una mujer se ve envuelta en un torbellino de emociones placenteras y termina besándose o haciendo algo más con un hombre que, de estar emocionalmente sobria y nada compenetrada en el momento, no le interesaría mayormente. Es aquí donde vamos a escuchar frases como “las cosas solamente se dieron,” o “pasó de la nada,” o “todo fue tan rápido, no sé cómo pasó,” etc. La mujer, al no saber qué emociones tomaron control de ella, o de qué manera se vio envuelta en emociones intensas, va a pensar en razones aparentemente sin sentido para justificar sus acciones, como “es que él es lindo,” o “tiene un no sé qué...” Lógica femenina.

De esta forma vemos que una mujer puede, y en la mayoría de casos va a actuar en base a la manera como se siente, y luego de concluida la acción, regresa mentalmente y busca razones “lógicas” que puedan justificar su conducta. Tales razones no obedecen necesariamente a lógica alguna: las mujeres por lo general no saben cómo funcionan sus emociones—sólo saben lo que se siente experimentarlas. Y créeme que una mujer va a hacer las cosas más bizarras y extrañas dado que ella se sienta emocionalmente motivada a hacerlas. Luego ella va a buscar sus propias razones para justificar su conducta.

Con esto en mente, el componente principal de este libro se va a concentrar en hacer que una mujer sienta a tu lado emociones

positivas y placenteras del calibre que no siente con ningún otro hombre. Si conquistas este componente de tus interacciones con

una mujer, nunca más vas a tener que buscar persuadirla o convencerla lógicamente de que haga una cosa u otra contigo: ella va a querer hacerlas, y luego de haberlas hecho, ella va a buscar las

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razones que más le acomoden para justificar su comportamiento, para sí misma y para los demás.

En el best seller Mi Jardín Secreto, Nancy Friday comenta cómo de las cientos de mujeres que discutieron en entrevistas y encuestas sus más recónditas fantasías sexuales, la gran mayoría detalló que todo acto sexual fuera de lo común, todo lo que ellas en verdad querían de su pareja, partía de la idea que ellas querían sentir la emoción de abandono. Ellas quieren, dice Friday, que el hombre las derrita emocionalmente (“que barra el piso con ellas”). Considera la diferencia, entre hacer que una mujer se derrita emocionalmente, y contar un chiste para que se ría “ja, ja”; entre hacer que la intensidad emocional sea tal que no le quede más que abandonarse a sí misma ante tal carga de emociones, y rogarle que acepte salir a comer, o pasarse veinte minutos decidiendo qué película llevarla a ver. Gran diferencia, y una diferencia conceptual.

Las técnicas e ideas que vamos a ver a lo largo de estas páginas se concentran en gran parte en cómo hacer que ella sea más receptiva a las emociones que siente contigo; cómo hacer que interprete sus emociones, de manera que al sentirlas, ella se aliste para tomar acción y disfrutar de las emociones contigo; cómo guiarla a sentir más y mejores emociones, etc. Y créeme, las cosas que vas a aprender van a ser radicalmente distintas al tipo de peinado que te conviene o al color de rosa que debes regalarle.

Como principio general, quiero que adoptes la creencia que sin emociones, ella no va a estar motivada a tomar acción junto a ti. Si ella se siente de manera neutral, o peor aún, si ella te relaciona con emociones negativas o repulsivas, ella no va a querer estar contigo o mucho menos relacionarse a ti de manera romántica. Aclaremos que muchos hombres con apariencia de modelo, con fama y fortuna, etc., por el simple hecho de poseer todo eso, logran hacer que la mujer experimente una serie de emociones que podríamos llamar placenteras. Por lo demás, si tales categorías no te incluyen a ti (sorpresa, como el 99% de los hombres), eso no significa que no la vas a poder hacer sentir como si fueses el hombre más poderoso a atractivo—o quizás mejor.

Recuerda, la lógica no es el proceso que te va a dar acceso al corazón de una mujer. No te sorprenda que algunas de las cosas que vas a aprender van a parecer ilógicas—descuida, con que cumplan su cometido te vas a beneficiar a ti mismo y a ellas. Si eres nuevo en este camino quizás requieras algunas rondas de práctica hasta convencerte

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que todo lo que explico en estas páginas funciona con mujeres, sin importar cómo luzcas, la cantidad de dinero que tengas, o tu estilo de vida. Todo radica en cómo ellas se sienten a tu lado: evita como la plaga las emociones negativas, la neutralidad, y el aburrimiento.

I.3.2. El hombre

Si bien este libro se concentra en vivir el tipo de vida que quieres vivir, y obtener el tipo de mujer que quieres obtener, es necesario ver algunos rasgos de carácter que te van a ser útiles, cualquiera sea tu camino. Podemos pensar en estas cualidades a nivel general: a lo largo del libro vamos a ver herramientas que permitan manifestar este tipo de comportamiento en tus interacciones. De momento quiero que contemples estas características tanto en el campo de tu relación con el sexo opuesto como en las demás partes de tu vida.

Con el tiempo te vas a dar cuenta que vivimos en un mundo repleto de oportunidades. La mentalidad de abundancia es parte clave en la filosofía que quiero mostrarte. La forma más elemental de adoptar esta mentalidad es a través de la actitud de no necesitar a

una mujer. Todos somos hombres aquí, y todos amamos a las

mujeres, y nada en el universo es similar a estar al lado de una mujer hermosa que nos quiere—mentiría si dijese lo contrario. Sin embargo existe una diferencia crucial entre amar a las mujeres, entre disfrutar una vida repleta de mujeres que hacen que tu corazón se acelere... y necesitar a una mujer en particular.

No sé qué es, pero cuando una mujer nota que la necesitas para estar bien, que “no puedes vivir sin ella,” algo ocurre en su cabecita que le anuncia que el torbellino de emociones ya pasó (si es que en algún momento pasó por ahí) y que puede dejar de lado sus emociones para contigo. Imagínate qué sería si a medida que vas leyendo estas palabras, un amigo tuyo está a tu costado murmurando las palabras, respirando en tu cara, tosiendo, y de cuando en cuando jalando tu manga para que le pongas atención. No sé tú, pero por mejor amigo que sea, poco tiempo va a pasar antes que le dé algún tipo de empujón y decirle que se aleje y vaya a buscar algo que hacer. OK, eso es lo que una mujer siente cuando un hombre la persigue, cuando le anuncia a través de mensajes de texto, correos electrónicos, cartitas y regalitos, que muere por ella, que la necesita, que no puede vivir sin ella. En este universo las cosas no responden a

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una actitud de necesidad. Prácticamente cualquier cosa te va a ser más útil al cautivar el corazón de una mujer, antes de actuar de esa manera. Y en vista que detesto decir qué “no hacer” y punto, te diré que aquello que te va a ser útil va a ser la capacidad de relajarte y disfrutar de la compañía de una mujer, sin sentir la necesidad que ella o tú hagan o digan algo para que la interacción sea algo divertido para ambos.

Parte de lo que quiero que aprendas es disfrutar el proceso de conquistar a una mujer (de manera que el resultado forme parte orgánica del conjunto, y no un trofeo aislado). Así que disfrútalo. No necesites a una mujer: ninguna mujer quiere cargar con la responsabilidad de ser el centro del universo de ningún hombre. Todas, sin embargo, quieren que las respeten y hagan sentir emociones intensas como nunca han conocido. Que esto te de idea de dónde enfocar tus fuerzas.

Parte de no necesitar a una mujer incluye la actitud de no

buscar excusas ante nuestra forma de ser y pensar. Este es uno de

los cuadros más patéticos que encuentro allá afuera: el chico conoce a la chica, y están hablando, etc. Luego ella hace una pregunta inocente, como ¿Te gusta cómo canta Shakira?, y el hombre no sabe si ella pregunta en base a que a ella le gusta o no, y por su parte Shakira lo tiene sin cuidado. Entonces él responde algo como “bueno... eh... la verdad... es que no he escuchado mucho... ¿a ti te gusta?” En efecto, él está buscando no ofenderla al pensar de manera distinta: si te das cuenta, esa actitud parte de una posición donde él la necesita a ella y no quiere sabotearse a sí mismo.

Igualmente tenemos a aquellos que buscan excusas a alguna condición o aspecto físico. Están por ejemplo los hombres que, cuando una mujer les pregunta a qué se dedican, dicen cosas como “Bueno... soy mesero en un restaurante... pero espero pronto establecer mi propia disquera.” Nota que la percepción propia del chico le dio a entender que su trabajo actual “no es suficiente” para la mujer con quien está conversando, y por eso buscó excusas y quiso compensar estableciendo una cualidad transitoria a su status. (Dicho sea de paso, considero que cualquier trabajo es digno, éste es sólo un ejemplo).

Un hombre de verdad no busca caminar sobre cristales con tal de complacer a la mujer. ¿Ella te pregunta qué te gusta, qué no te gusta, etc.? No tengas reparo alguno en ser honesto (es más, ser deshonesto te va a perjudicar tanto a nivel interno como externo). Tienes que entender que tus preferencias, tu físico, aquello a lo que te

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dedicas, etc., no representa de por sí un límite para que una mujer se sienta atraída hacia ti. Al mismo tiempo, si una mujer percibe que estás contento con tu propia situación y con tu forma de pensar, esa cualidad le va a resultar atractiva.

De otro lado tenemos la idea de ser un reto para la mujer. Así como necesitar a la mujer es lo que va a repelerla, ser un reto es lo que va a motivarla a tomar acción contigo. Vamos a ver más adelante formas de cómo dejar de lado aquello a lo que estás acostumbrado e ir tras nuevas metas, nuevos objetivos; igualmente cuando llegue el momento, vas a tener que retar a la mujer a salir de lo que ella está acostumbrada, de manera que le puedas mostrar todo el placer que puede experimentar contigo. Ante tal actitud, y dadas las condiciones que vamos a tratar a lo largo de este libro, las mujeres van a estar muy motivadas a tomar acción y probarte que ellas, en efecto, tienen lo que hace falta para estar a tu lado.

En parte la actitud de ser un reto y no necesitar a una mujer se refleja en la ausencia de tratamiento preferencial hacia una mujer o mujeres. Día a día vemos hombres que se ofrecen a hacer favores a una mujer (en especial si es guapa) que normalmente no harían a un amigo, por ejemplo. Ser demasiado servicial en ese sentido, para el común denominador masculino, parte de una actitud de necesidad, bajo la idea que “si soy un caballero [traducción: si soy servicial], ella de alguna manera se va a sentir atraída hacia mí.” En efecto, ella va a pensar que eres un caballero (a menos que sea del tipo aprovechadora, en cuyo caso va a pensar que eres su nuevo asistente personal). Lo importante es que el hecho de que ella racionalmente piense que eres un caballero tiene poco o nada que ver con que ella sienta emociones hacia ti.

Estudios de psicología han establecido que las personas buscan agradarle a aquellos que consideran atractivos. Y es normal, uno ve a una chica bonita, y sonríe, se alegra, siente cosas—somos hombres, después de todo. Sin embargo, no dejes que esas sensaciones te impulsen a salirte de tu camino para buscar congraciarte o agradarle a una mujer. La idea de ser un caballero me parece genial: abrir puertas, ofrecerle el brazo al caminar por la calle, etc. Pero cuando lo haces bajo tus términos; porque quieres, porque ella actúa como una dama, y no porque piensas que eso te va a dar acceso a sus emociones.

Un principio te va a ser muy útil cuando en tu mente surjan preguntas como “Me gusta Clara, y Clara me ha pedido que la ayude

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con X cosa, ¿es correcto que la ayude?” Piensa, si Clara fuera fea, o fuera un hombre, o si fuera sólo una compañera más que no te interesa, y estuvieras por lo demás ocupado... ¿le harías el favor? Si la respuesta es no, entonces probablemente de hacerle el favor ella va a notar tu actitud de necesidad, y la vas a repeler en lugar de atraerla. Lo mismo va para mensajitos, regalitos, detallitos, y demás cositas cursi: cualquier cosa que hagas desde una actitud de necesidad

va a tener el mismo efecto negativo.

El tratamiento preferencial (recibir el regalo de tu tiempo, de tu seducción) es algo que una mujer se tiene que ganar a medida que la conoces y ella demuestra que es merecedora de estar contigo, no algo que ella obtiene por el simple hecho de ser una mujer guapa.

En este camino va a ser crucial que seas decidido, que puedas tomar una decisión e ir por ella sin titubeos. En parte estás leyendo estas páginas porque has tomado la decisión de cambiar tu vida y hacer las mejoras necesarias en este campo: deja que la actitud que tuviste cuando abriste este libro por primera vez sea algo permanente en tu vida. Cosas como trazar y cumplir tus metas (Cuaderno III) o acercarte a hablar con una mujer atractiva (Cuaderno IV), todas forman parte de tener un carácter decidido, listo para conquistar el mundo. (Descuida, vamos a ver más adelante formas de sazonar este aspecto de tu persona).

Cuando llegue el momento de hacer los avances correspondientes, como besar a una mujer que está lista para ser besada, etc., la responsabilidad va a caer en tus manos. Así como tú esperas que este camino no sea tortuoso y que te resulte orgánico, las mujeres van a estar esperando que seas hombre suficiente para tomar las riendas y actuar cuando sea momento de actuar. Esta actitud es en parte lo que hace que los cretinos y patanes sean tristemente confundidos muchas veces por hombres hechos y derechos: tienen la decisión suficiente para ir tras lo que quieren, pero por lo demás no tienen consideración por los sentimientos de nadie más. Ser decidido va a representar la diferencia entre obtener los resultados que quieres y quedarte con la miel en los labios: va a haber un momento donde, más allá de estrategias o técnicas, simplemente vas a tener que actuar, con decisión y sin titubeos.

Una cualidad que asocio con ser decidido es la capacidad de mantener firmeza a lo largo del proceso. Esto se aplica, por ejemplo, al seguir adelante y no detenerse una vez que uno toma la decisión de acercarse a hablar con una mujer. También vemos cómo se refleja

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esta cualidad cuando hemos decidido salir a algún lado con una mujer, y luego ella trata de decir cosas como “No, mejor vamos a hacer esta otra cosa.” Y aquí muchos hombres terminan perdiendo el control, titubeando, con miedo a ofender, con miedo a expresar su opinión, y salen con cosas como “sí, mi vida, lo que tú quieras,” reflejando una actitud de necesidad (“te necesito, y no quiero que te ofendas si no estoy de acuerdo contigo, por eso me guardo mi opinión”).

Gran diferencia con el hombre que, calmadamente, responde al intento de cambio de planes por parte de ella con “No, ya hicimos planes para [ir a X sitio]. Otro día podemos hacer lo otro.” La actitud no debe ser la de alguien inflexible, o la de un macho súper-alfa que nunca cede. Eso no es ser firme, eso es estar hecho de piedra. Al hablar de firmeza me refiero a no tener miedo a estar en desacuerdo, y ser capaz de guiar a la mujer según consideramos correcto y justo.

Como principio general, si una mujer está total y absolutamente en desacuerdo con algo que sugieres, ella te lo va a hacer saber claramente. Entonces usa tu criterio, y mantén tu mente flexible para hacer lo que la situación requiera (la experiencia te va a enseñar mucho en este sentido). La idea de tener la flexibilidad de pensamiento y de conducta es en parte algo que hace al maestro: una y otra vez vamos a ver por qué es importante no aferrarse al plan, sino dejar que el plan se desarrolle ante nosotros. No tengo ningún inconveniente en que cambies o adaptes lo que enseño, de manera que te sirva en el contexto en que estás (aquí no “gana” quien está en lo correcto, sino quien obtiene los resultados que busca).

Y no, no puedo evitar notar la paradoja al estilo de acertijo zen al describir la importancia de ser firme y flexible al mismo tiempo. En este sentido, mucho de lo que vamos a ver refleja contradicciones y principios que van a ser claros como el agua una vez que los experimentes por ti mismo. Y ya que estamos hablando de tao y del camino en que nos encontramos, quiero terminar esta sección con una idea usada en la doctrina zen: el concepto de estar compenetrado,

pero no adherido a los resultados. Se podría bosquejar esta actitud

como la idea de estar comprometido con aquello que hacemos, a buscar obtener lo que nos trazamos de la forma más conveniente y orgánica posible. Sin embargo, ello no representa que los resultados sean el todo, o que estén escritos en piedra.

La clave radica en la firmeza de intención junto a la flexibilidad mental. Es importante que te des cuenta que los resultados son algo bueno, y el proceso de alcanzarlos es algo que nos motiva día a día.

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Pero no veas en los resultados una deidad a la que tienes que complacer (corres el riesgo de caer en el patrón de necesidad delineado anteriormente). He encontrado personalmente que hacer el trabajo y observar lo que pasa es una actitud muy útil: creo que esperar lo inesperado y estar abierto a que cada mujer pueda responder como mejor le plazca es a veces la mejor forma de obtener resultados, que terminan siendo siempre positivos y que contribuyen al crecimiento personal.

I.3.3. Adolescencias

Antes de proseguir quiero que realices una actividad que te va a dar el empujón que necesitas para obtener todo el éxito en esto que te sea posible. Toma lápiz y papel, busca un lugar donde nadie te moleste y desconecta el teléfono por un momento.

Concéntrate, cierra los ojos. Mentalmente vas a “flotar” fuera de tu cuerpo por un momento, y te vas a situar de manera que te estés viendo a ti mismo desde un ángulo externo, puede ser desde arriba, en frente, o como sea—da igual. Mírate desde esa posición por un momento; nota aquello que te hace único, aquellas cualidades que te hacen ser quien eres.

Y en esa posición, contempla la pregunta: Si fueras una mujer, ¿Saldrías contigo? Esto va más allá de que la mentalidad súper-alfa te haya condicionado a responder que eres la última cantimplora en el desierto o lo que fuere. Mírate bien: ¿Qué te falta? ¿Qué cambios internos y/o externos crees que resultarían en que una mujer esté sumamente motivada a pasar tiempo contigo?

Toma nota de forma escrita, tómate tu tiempo, y sé honesto (éste no es un papel que vas a publicar o compartir con otros, esto es para ti mismo). En el Cuaderno III vamos a tratar el tema de estrategias de cambio, pero desde este momento quiero que pienses en qué cambios quieres realizar, o qué puedes añadir a lo que tienes, o qué aspectos de lo que ves al mirarte a ti mismo pueden usar un retoque. Usa el mismo nivel de cuidado y precisión que usaste al describir a tu mujer ideal, y recuerda que más allá de la mujer que quieres, etc., en este caso estamos hablando de ti. ¿Qué puede merecer mayor cuidado y atención?

Cuando hayas completado la visualización, y hayas escrito lo acordado en un nivel de detalle que refleje los distintos aspectos que

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puedes concebir, traza una línea y haz una lluvia de ideas con las formas como hoy puedes empezar a acercarte más a tu ideal. Recuerda, este programa no se enfoca en el futuro, en “mañana” o en “cuando se den las condiciones necesarias.” El momento de empezar a moverte en la dirección que te va a traer los frutos que quieres conseguir es ahora. Conserva la hoja, y ten en cuenta su contenido al detallar las metas que quieres alcanzar (Cuaderno III).

I.4. EL SANTO

En su clásico libro The Art of Seduction (“El arte de la seducción”), Robert Greene ilustra con infinidad de ejemplos históricos y literarios los distintos patrones de carácter y conducta tanto de famosos seductores como seducidos a través de los tiempos. El libro representa una lectura fascinante, y más allá de que la titánica obra no sea un “manual,” los arquetipos a los que el autor hace alusión no dejan de ser una fuente de inspiración para aquellos interesados en este arte alrededor del mundo.

Así como hemos visto arriba algunas características que conviene que asimiles a tu personalidad, quisiera en esta sección discutir algunos de los arquetipos de conquistador que Greene menciona, y cómo estos pueden serle útiles a un maestro moderno. Al revisar esta sección, considera la película The Saint (“El Santo”). El personaje principal, interpretado por Val Kilmer, es un espía mercenario que cambia de identidad (mediante astutos disfraces y maquillaje) de acuerdo al tipo de trabajo que va a realizar y la situación en que se encuentra.

Lejos de sugerir que tengas una identidad inestable, quiero que consideres estos arquetipos y te imagines más bien que representan diferentes ropas que uno se puede poner, como un traje de etiqueta para un banquete, y una camiseta para ir al parque. La lección es que cualquier estilo, cualquier modelo o arquetipo puede ser probado; al contrastar distintos estilos, puedes quedarte con lo que te sirve y dejar de lado lo que no. Todo modelo es siempre algo bueno, si tienes en cuenta que representa tan sólo un recurso que puede serte útil dependiendo del contexto. Veamos algunos tipos interesantes de “conquistador”:

El Enamorador: El típico chico malo, que le ofrece a la mujer

una oportunidad única, en la cual ella puede encontrar un escape al mundo aburrido en que ella vive. Existe siempre la sensación

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de adrenalina, de fruto prohibido al estar con él, en vista que tiene una fama de ser mujeriego. El caso es que su pasión por las mujeres es tan poderosa, que le resulta imposible estar con sólo una—él acepta esto como un hecho, y es honesto en el sentido que no engaña a la mujer acerca de lo que él es: prefiere tener un encuentro apasionado con una mujer que no tenerla nunca. Nunca busca excusas ante sus deseos como hombre.

El Amante Ideal: Representa aquello que la mujer busca;

refleja una idea, como un lienzo sobre el cual la mujer imprime sus propias fantasías, y encuentra sus propios valores y deseos más profundos. Le muestra a los demás la grandeza y el potencial de lo que ellos pueden ser, al mostrarles una imagen de sí mismos que nadie ha descubierto aún.

El Presuntuoso: Cansado de seguir las normas convencionales

de la sociedad, busca vivir una vida para experimentar el placer, buscando más y mejores emociones (reflejadas en su estilo de vida fuera de lo común). Es una suerte de espejo a través del cual la mujer se encuentra a sí misma, con sus propios valores y deseos reprimidos.

El Coqueto: Jugando al frío/caliente al ser afectuoso un

momento y distante en otro, mantiene a la mujer en un estado de tensión que se resuelve a manera de atracción; de esta manera evita aparentar necesidad ante la mujer. Es independiente, autosuficiente, y no da muestras de celos, cosa que saca a las mujeres de su cuadro usual. Su habilidad de retraer su energía y relajarse al estar con una mujer hace que ella tenga la oportunidad para tomarlo como un reto, y ser ella quien busca conquistarlo.

El Engatusador: Tiene la capacidad de prestar atención, de

usar sus ojos y oídos para darse cuenta de las inseguridades, necesidades, creencias, y adolescencias que una mujer tiene para sí misma. Con ese conocimiento, puede convertirse en la fuente que le brinda a la mujer el placer que ella misma busca— siempre cómodo, calmado, jovial y divertido.

El Carismático: Siempre tras una causa o ideal más grande que

él o ella, es capaz de cautivar a la mujer con el fuego de una pasión dirigida hacia algo intrascendente. Impredecible, y siempre “diciendo las cosas como las son,” cautiva a las mujeres con un aire de misterio.

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Más adelante, al discutir las herramientas en otros Cuadernos, va a ser evidente cómo hacer que estos arquetipos cobren vida en una interacción. De momento quiero que consideres en parte qué aspectos de tu propia personalidad tienen algo de cada arquetipo, y de qué manera podrías aprehender las cualidades de otro arquetipo.

Ejercicio: Piensa en los diferentes arquetipos descritos, y busca algunos ejemplos (trata de tener por lo menos tres) que asemejen de alguna manera las cualidades descritas. Pueden ser personajes de ficción, figuras históricas, o gente que conoces. En un papel anota cualidades adicionales que hacen que ellos personifiquen los arquetipos descritos: quizás la forma como hablan, o los temas que tratan frecuentemente, o su manera de expresarse. Usa el mayor detalle posible, y considera de qué manera los distintos rasgos podrían ser recursos útiles en diversas circunstancias y contextos.

I.5. EL CAMINO

El mundo en que nos encontramos pone a nuestra disposición cien mil formas de alcanzar lo que queremos (cortesía de la era de la información). Tantas opciones, tantos posibles caminos... pero, al final, ¿cuál es el camino que nos corresponde? Es decir, ¿cómo encontrar el Tao, el Camino que nos corresponde?

Por mucho tiempo me pasé experimentando, probando cosas, quizás por momentos viviendo la vida de alguien más. Si hay algo que he aprendido, es que en el Camino, en el Tao de ser un maestro, no es posible engañarte a ti mismo. No pretendo que vivas en mis fantasías o según los planes y criterios personales de alguien más—quien te diga lo contrario, está actuando en base a ignorancia o malicia.

La única forma de seguir el Camino, de manera que puedas llegar a donde tú quieres, es actuar bajo aquello que resulta orgánico para ti. Tienes que ser el hombre que va a tener en su vida al tipo de de mujer que quieres. Sólo eso es real, como la gravedad. La clave radica en la Realidad que creas para ti, y la forma como guías a los demás hacia tu Realidad. A medida que lees estas líneas pueden pasar por tu mente distintos pensamientos, distintas ideas en base a lo que quieres, a lo que estás acostumbrado, y a lo que crees que es siquiera posible o imposible.

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Ahora mismo te encuentras en un lugar único, una posición privilegiada, comparada a los millones de hombres que nunca van a tener acceso a esta forma de pensar. Puedes leer todo esto y vivir de una manera digamos “educada”... o puedes tomar lo que aprendes, lo que te va a ser útil en tu propio Camino, y usarlo de manera que con tus propios ojos veas cómo tus objetivos se materializan, cómo lo que en un punto pareció fantástico ahora se siente tan real como las palabras que ahora lees. Sólo tú vas a saber cuando, más allá de lectura, técnica o entendimiento, alcances la iluminación.

I.6. EL DORADO

A lo largo de este libro vas a ver una palabra que surge una y otra vez: abundancia. Piensa en todo lo que vas a aprender de este libro como un gran cuaderno de canciones para tocar con guitarra. La guitarra no va a dejar de sonar o se va a “gastar” por más que la toques—y mientras más practiques, mejor te vas a volver.

Es posible que hayas intentado otros “métodos” de seducción, o consejos de Internet, o quizás hasta sugerencias de tus amigos o colegas (que siempre son “expertos” de alguna manera en lo que a seducción se refiere). Y es lo más probable que todo lo anterior haya fallado de alguna manera en cuanto a brindarte los resultados que esperabas. Y va a ser muy tentador pensar que lo que te voy a enseñar viene con la promesa de que va a funcionar la primera vez que lo intentas. Antes de leer este libro con la actitud de que te voy a enseñar una fórmula mágica para conjurar a los espíritus de la seducción, quiero que entiendas que todas las técnicas y recursos a los que me refiero funcionan, y como hombre inteligente tienes la capacidad de hacer que estos recursos funcionen para ti también. Lo único que va a decidir tu éxito son tus ganas de aprender, el tiempo que pasas practicando, y la actitud con la que te aproximas a todo esto.

Es importante que en tu mente siempre tengas presente que con todos los conocimientos que vas a aprender, no tienes nada que perder, y todo para ganar. Nunca, jamás te va a perjudicar obtener un nuevo conocimiento. Por el contrario, no practicar, o peor aún, pensar “OK, entiendo todo esto” y no hacer nada para implementarlo va a ser inútil. Sólo vas a terminar con el doble de tu masturbación mental (y ese tipo de abundancia no le hace falta a nadie).

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Quiero compartir contigo la frase que ronda en mi mente siempre cuando estoy afuera divirtiéndome con todo esto: “Bien, ahora... ¿qué más?” Siempre busca cómo mejorar, cómo encontrar más recursos que te sirvan en el contexto en que te desenvuelves. Más adelante en este libro vamos a ver formas de darle a una mujer más y mejores emociones de las que ella ha experimentado en su vida. Todo esto constituye un regalo: un regalo que sólo tú puedes hacerte a ti mismo; un regalo que sólo tú puedes decidir darle a la humanidad. La habilidad de hacer a una mujer genuinamente feliz (obteniendo todos los beneficios que tal hazaña conlleva) es algo muy poderoso—pocos hombres saben lo que ello significa.

Te invito a darte el placer de compartir este regalo con la mayor cantidad de mujeres posible. Nunca te van a faltar mujeres que quieran jugar y experimentar aquello que ofreces. Recuerda que jugar por un momento (y me refiero a lapsos de tiempo que varían entre veinte segundos y varios años) no significa más que pasar un buen rato. En la medida que aprendas a divertirte con todo esto vas a descubrir que convertirse en un maestro de la seducción no implica sudar frío o pasarla mal.

No pienses que de aquí a un tiempo indeterminado, el futuro va a traer los beneficios que quieres, que en el futuro vas a pasarla bien con mil chicas correteando por tu casa, o quizás al lado de la mujer de tu vida. El futuro es una ilusión: todo lo que buscas, cada acción que te va a llevar a vivir la vida que quieres, cada unidad de pensamiento útil que va a remplazar los años de acondicionamiento social a los que has estado sujeto (¿por voluntad de quién?)... todo lo bueno, todo lo que quieres en tu vida...

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CUADERNO II: EL MARCO DE ESTE CUADRO

Siempre me fascina la convicción con la que mucha gente me habla sobre “la inmutabilidad de la realidad,” de cómo algunas cosas “son, y punto,” y cómo la idea del vaso medio lleno o medio vacío no es más que una especie de fantasía para aquellos que prefieren evitar ver las cosas como en verdad son.

Y casi siempre respondo con la misma analogía: Estás caminando por la calle, y un hombre de aspecto harapiento se acerca a pedirte algo de cambio. ¿Se lo das? (Aquí la mayoría dice casi instantáneamente, “No”). A lo que sigo con el siguiente escenario: si alguien te comenta que ese mendigo es en verdad un multimillonario excéntrico que necesita una moneda para hacer una llamada de negocios, y así cerrar un trato en Wall Street, ¿le das la moneda? (Casi todos dicen aquí que sí).

El contenido de lo que digo, lo tangible, el hecho de que un hombre desgreñado se acercó a pedirte dinero, es el mismo. Lo único que cambió fue la interpretación que le diste a lo que veías: el mendigo pasó de ser “obviamente un vagabundo” a ser un millonario excéntrico, a quien nuestra moneda va a servir para ganar millones.

Como humanos, nos movemos a través del mundo generalizando nuestra experiencia. Aprendemos que un objeto de tamaño mediano, con una plataforma y respaldar elevados por cuatro patas es una “silla,” y que nos podemos sentar en ella para no tener que permanecer de pie. Con el concepto de “silla” en tu mente, cada vez que ves un objeto con tales características, puedes actuar sin tener que detenerte y descifrar nuevamente su uso y/o propósito. La habilidad de generalizar hace que la experiencia humana sea posible de la forma como la conocemos (¿te imaginas lo que sería descifrar el mundo desde cero día tras día?).

Hay veces, claro, donde poder ver más allá de lo evidente, donde poder pensar y discernir más allá de las generalizaciones y patrones de conducta que hemos aprehendido a lo largo de nuestra vida va a ser más útil para romper con nuestras propias limitaciones, para romper con las cadenas invisibles que nos atan a formas de pensar que no sirven un propósito práctico. No es necesario rebuscar en la literatura e historia mundial para encontrar infinidad de ejemplos de cómo las personas más influyentes a lo largo de la historia han sido casi siempre aquellas que simplemente interpretaron las cosas de

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manera distintas, de forma consistente con sus ideales, de una forma útil en el contexto en que se encontraban.

En el Cuaderno IV veremos cómo el lenguaje que usamos puede alterar la forma como percibimos nuestro mundo interno, de manera que podamos buscar formas cada vez más eficientes de tomar acción y añadirle dinamismo a nuestra vida. Antes de entrar en tales detalles, quiero en este Cuaderno explorar el campo de la interpretación del mundo que te rodea: la idea que la interpretación que le des a aquello que ocurre a tu alrededor va a constituir la realidad en la que te desenvuelves. Al mismo tiempo vamos a ver algunas formas de “ayudar” a los demás a ver el mundo según tu propia interpretación.

Grábate esta máxima en el lugar más seguro del subconsciente:

en cualquier interacción, el interlocutor con un sentido de la realidad mejor afianzado va a ser quien pueda influenciar a los demás. El contenido de este Cuaderno se concentra en buscar las

formas de afianzar tu realidad de manera dinámica, de manera que puedas ser el factor que influencia, aquel capaz de persuadir y seducir, en lugar del influenciable (o peor aún, el que no tiene mayor influencia o relevancia en la realidad de nadie más).

II.1. DON JUAN DE MARCO

Podemos definir el marco de referencia como el contexto

según el cual percibimos los hechos de nuestra realidad (por ejemplo el caso del millonario excéntrico al principio de este Cuaderno). Puedes pensar en esto como una pintura cuyo significado cambia según el marco con el que la encuadras—sólo que en este caso el marco no es algo tangible, sino un contexto que le asignamos en nuestra mente.

Como principio general, las personas interpretamos la realidad en base a los marcos que le asignamos a aquello que percibimos con nuestros sentidos: es nuestra interpretación del mundo lo que causa un impacto en nuestras vidas, más que el contenido sensorial; no las imágenes que percibimos con nuestra vista, sino nuestra interpretación de las imágenes corresponden por ejemplo a nuestras categorías de “amigos” o “desconocidos,” o los sonidos que corresponden a las categorías que conocemos como “ruido” o “música,” etc.

De alguna manera, todas las herramientas de este libro van a servir de manera que las mujeres que consideras atractivas

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