EL QUEBRANTAMIENTO
QUE LIBERTA
Génesis 22:1-3 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
Dice la Biblia que Dios le habló a Abraham y le dijo que saliera de la casa de su Padre, y de lo que él conocía, sus amigos, sus familiares con quien él se había criado, donde él había crecido, esto relaciona seguridad. Y le dijo “deja lo que te
es seguro, sal y confía en mí”. Dice la palabra que Dios no le dijo a donde fuera,
sino que simplemente saliera.
En ese momento que Abraham obedece a Dios, él le muestra que su descendencia iba ser enorme una vez le dice: “puedes contar la arena que hay en el mar, pues así de numerosa será tu descendencia, puedes contar las estrellas
del cielo en una noche clara, pues así será tu descendencia”.
Pero había un problema con este hombre llamado Abraham y es que no tenia hijos y aunque Dios le había prometido que su descendencia iba a ser mucha, él creyó que esto iba a suceder pronto, tal vez esperó que en unos 2 ó 3 años la promesa de Dios se cumpliera. Y ahora nosotros tantos años después conociendo muchas más promesas de Dios y muchas más cosas que Dios habló a muchos hombres, sabemos que Dios habló y el hará, prometió y el cumplirá.
Y Abraham creyó a Dios y salió de su casa y de la tierra de su padre, dejó lo que tenia y solamente puso su confianza en Dios y Dios como vio la obediencia de Abraham, fue proveyendo, el tenía su ganado y todas esas cosas que en el pasado eran un símbolo de riqueza, Dios lo prosperó y le dijo “yo te voy a dar una
descendencia grande”, le dijo “te voy a dar muchos hijos”, en pocas palabras.
Pero no venia el hijo, pasaron 5, 10, 15 años y no llegaba. 18, 19 años pasaron de que Dios le había dicho a Abraham que le daría un hijo. Tal vez uno puede pensar que Dios le falló, que Dios no hizo lo que prometió. Pero en el año 19 después de que Dios le dió la promesa a Abraham, vuelve Dios a hablar con él y le dice “de
aquí en un año tendrás a tu hijo” y así fue, Sara de 90 años concibió y dio a luz a
un hijo varón.
Cuánto amaba Abraham a este pequeño por el que tuvo que esperar y creer por 20 años. Yo creo que cuando Abraham miraba a su hijo se miraba así mismo, pero
él sentía algo más porque era el hijo que Dios le prometió, un hijo que era imposible que viniera, un hijo que contra las leyes naturales no podía nacer porque una mujer que era de tan avanzada edad era imposible que concibiera. Él veía que Dios era fiel, cuando miraba a Isaac él se acordaba que después de tantos años el esperó y Dios cumplió.
¿Tu crees que la duda no vino sobre Abraham? claro que dudó. Por eso una vez le dijo a su esposa Sara “bueno, yo creo que Dios te va a dar un hijo pero no a
través de mi, sino a través de mi sierva”. En aquel tiempo se acostumbraba que si
la esclava tenía un hijo no era hijo de la esclava sino de la ama, si así lo quería. Entonces Sara dijo “Dios prometió pero a lo mejor no como nosotros entendemos”, y Abraham le creyó a Sara.
Abraham tuvo sus luchas, pero vio la fidelidad de Dios en Isaac. Y cuando Isaac creció ya como a la edad de 8 años Dios le habla Abraham. ¿Qué sentirías si Dios te habla? Dios te ha hablado en la quietud? No es que escuchemos la voz de Dios audible, pero lo escuchamos en nuestros pensamientos. Abraham tenía a su hijo y dice la Biblia que tenia muchísimas riquezas, era un hombre que su capital ascendería a los 25 mil ó 50 mil millones de pesos, era un hombre muy rico, era comparable su riqueza a los reyes de aquel tiempo. Un rey una vez lo tenía viviendo con él y dice la Biblia que cuando Abraham salió, era Abraham más rico que el rey donde estaba, este hombre tenía todo, no tenia hijo pero Dios hizo que su esposa diera a luz y era feliz, y Dios le habla; yo creo que Dios le iba a decir
“¡oh Abraham, cuanto te amo porque has sido fiel!”. Yo esperaría que Dios me
dijera algo así. Dios le habló a Abraham y él respondió “aquí estoy Señor”, y Dios le dijo “toma a ahora a tu hijo, tu único Isaac a quien amas”, Dio sabia cuanto amor había de Abraham hacia ese hijo, “y vete a la tierra de Moriah y ofrécelo ahí en
holocausto; esto es, mátalo sobre uno de los montes que yo te diré”.
Abraham le había obedecido saliendo de su casa, yendo sin saber a dónde iba, es un grado de obediencia grande que muchos de nosotros anhelamos tener. Pero Dios le pidió a su hijo, Dios le pidió lo más valioso para él, lo que más amaba, ¿Por qué? ¿Por qué quería Dios que Abraham sufriera?
Génesis 22:11-12 Entonces el ángel del Señor le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.
Yo no sé cuanto aprendió Abraham, pero cuanto aprendemos nosotros cuando leemos esto, uno dice ¿Porqué le habrá pasado esto Abraham?, pues si le pasó nada más para que lo leyéramos ¡Gloria a Dios!. Jesucristo dijo, “en este mundo
tendrás aflicción pero confía porque yo he vencido al mundo”. Y empezamos a ver
la vida de gente como Pablo, Pedro, Jesús mismo, Daniel, Abraham, David, José, todos los hombres de Dios que fueron usados, que Dios les dio grandes victorias, lo que narra Hebreos 11 como los hombres de la fe, todos estos hombres se caracterizan por el gran sufrimiento que en tiempo de su vida padeció.
El quebrantamiento es un principio que nos sostendrá en nuestro andar cristiano. Cuando el cristiano es quebrantado se muestra el verdadero valor del cristiano, el quebrantamiento será un vehículo de éxito en todo ministerio.
Si alguien quiere servir al Señor de verdad, si quiere ser útil en las manos de Dios tendrá que pasar por un tiempo de quebrantamiento. Tendremos que pasar por tiempos donde el dolor se haga patente en nuestras vidas, dice Romanos 8 “Y los
que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”, en medio del dolor Dios nos
ayuda y saca una gran lección para nuestra vida, cuando ponemos nuestros ojos sobre el problema y lo elevamos, alejamos la bendición.
Muchas veces vienen problemas a nuestra vida, no los buscamos, no andamos cometiendo pecados, porque la Biblia dice que “si desobedecemos a Dios estas
maldiciones nos alcanzarán”, Dios no puede ser burlado “lo que el hombre
sembrare esto también segará”. Si tú desobedeces vendrá una consecuencia a tu
desobediencia. Aunque una situación difícil venga a nosotros, aun en medio de esto, Dios quiere darnos bendición ¡créalo!.
Algunos de nosotros pudiéramos decir -yo tengo un vicio y no lo puedo dejar ¿por
que el Señor no me libra?, yo ya no quiero hacer esto, ya estoy cansado de esta
situación-, el dolor viene a nuestra vida porque estamos desobedeciendo, porque
estamos practicando alguna cosa que desagrada a Dios, pero un día el poder de Dios va ser manifestado a nosotros y veremos que es poderoso para romper toda atadura y la gente verá que Cristo nos da libertad. Una situación de dolor, él la podrá tornar en una situación de bendición, no de ausencia de dolor sino de bendición en medio del dolor. Toda vida que quiera ser un instrumento de Dios será quebrantada.
Isaías 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
¿De quién está hablando? De Jesús, nadie tuvo más poder y victoria que Jesucristo, Jesús venció la muerte, mas sin embargo la Biblia habla de Jesús como alguien que sufrió pero tuvo la victoria más grande que nadie ha tenido, y por su victoria nosotros tenemos victoria. A través de su muerte nosotros tenemos vida.
Muchos queremos que el carácter de Cristo sea formado en nosotros para llegar a ser como él, bueno pues parte de lo que Cristo es, es un varón de dolores experimentado en quebranto. Dios usará momentos de dolor y quebranto para formar a Cristo en tu vida y en mi vida. Ser como Jesús incluye quebrantamiento. El gozo, la alegría, el regocijo del Señor y la vida de continua victoria a la que Jesús nos llama se balancea y se hace prácticamente real, al incluir el quebrantamiento en nuestra vida.
cayere, le desmenuzará.
Jesús está hablando de él mismo, como la piedra fundamental, sobre la piedra la cual se funda toda nuestra fe. Es mejor caer sobre Jesús antes de que el caiga sobre mí y me desmenuce. La Biblia dice que debo de arrojarme a la piedra que es Jesucristo. El me dice que yo venga a él pues el no va a forzar a que lo haga, es mejor ir a Jesús que esperar que un día en el día final la ira de Dios caiga sobre aquellos que no quisieron ir a Jesús.
Pero el seguir a Jesús y arrojarnos hacia a él, implica que pasemos por un quebrantamiento, pues él lo dijo: “el que cayere sobre esta piedra será
quebrantado”. Quebrantamiento es sinónimo de dolor y es que el quebrantamiento
traerá dolor a nuestro yo, a nuestros deseos que muchas veces están lejos de la voluntad de Dios, a nuestros valores que en ocasiones son los valores del mundo. El Dolor es parte de la vida cristiana no porque Dios quiera que suframos, sino porque la formación de Cristo en nosotros hará necesario morir a muchas cosas que nos causa dolor. Es nuestro quebrantamiento cuando dejamos de depender de nosotros mismo y nos abandonamos en las manos de Dios
Salmo 34:8 Gustad, y ved que es bueno Señor; Dichoso el hombre que confía en él.
Salmo 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Isaías 57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Es en el quebrantamiento donde el hombre reconoce su pequeñez y su insuficiencia sin Dios. Es en el quebrantamiento donde no ofrecemos resistencia a la mano formadora de Dios. Es en el quebrantamiento donde nuestra carne muere y nuestro espíritu se renueva y crece. Es en el quebrantamiento donde las cosas terrenales son menospreciadas y nuestros ojos se levantan a los valores eternos de Dios. Es en el quebrantamiento donde el yo muere y Cristo vive.
Recuerda usted la vida de Job, en el capítulo 1 de Job se nos habla de lo que el padeció “Y Job siendo justo padeció”. Lo primero que habla la Biblia de Job es que era justo pero padeció, sufrió. Podemos encontrar aquí una verdad, que aun los justos sufrirán, y es que estamos ligados a un mundo donde hay sufrimiento. Pero ante todo confíe porque Jesús a vencido al mundo, aun en medio de su aflicción Dios traerá bendición y tornará todo problema o dificultad para bien.