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Reconocimiento / No comercial Sin obra derivada / 4.0 Internacional Madrid, 2021

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(1)

Mi to logíA persona

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(2)

© Mitología personal, 2021

© Mar Machado, 2021

© de la fotografía: Mar Machado

© Prefacio: José Miguel Navas Petalurgia, 2021

Colección Versalia [email protected] www.petalurgia.com

@petalurgia

Dirección editorial: María Gabriela Lovera Montero Selección poética de esta edición: José Miguel Navas Diseño y maquetación:

María Gabriela Lovera Montero Licencia Creative Commons:

Reconocimiento / No comercial Sin obra derivada / 4.0 Internacional Madrid, 2021

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Mitología personal

Mar Machado

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Colección Versalia

Selección poética José Miguel Navas

Mitología personal

Mar Machado

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7

«Sobreviviré Buscaré un hogar Entre los escombros de mi soledad Paraíso extraño Donde no estás tú Y aunque duela, quiero libertad»

Mónica Naranjo

Mitología personal de Mar Machado es un manifiesto poético de la esperanza, del verdadero sentido de la libertad, que se demuestra desde la interioridad, el amplio deseo del escombro, la ruptura de lo femenino y lo masculino para llegar al ser y ser. Agradezco tanto haber leído estos poemas que hablan de la claridad, el hallazgo del país sobre el cuerpo erótico que recupera su énfasis terrenal y bello, poemas que abarcan el manto del árido destino de nosotres las maricxs de la periferia, el viaje del héroe, de los encuentros con el distinto ser que se logra replantear su existencia desde la nada. Mar Machado nos trae un testimonio de libertad, ansias de un mundo sin rasgaduras inútiles, un mundo dulce, burlado de ismos, careado del mar de Reverón, de la cerveza, del querer inminente de la garganta profunda. Mitología personal es nuestro grito de celebración y cordura.

José Miguel Navas Madrid 2021

Prefacio

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A mi madre

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Mitología personal

(10)

m i c ue rpO se desplo ma en lo

s e xt m re de l os ag a fr

dad ili ar . m

ac m

ha do

.

(11)

11

La Rabia

Todavía

cuando alguien me dice que no que no puede amarme

que le da miedo esto que soy mi cuerpo se desploma

en los extremos de la fragilidad la cara se transforma

muestra el rostro del rechazo la mente abandona lo corpóreo comienza su viaje al pasado hacia aquellos recuerdos en los que soy apenas un pez por el que circula lo esencial un pez que se asoma

a ver el mundo con curiosidad y de repente

una ola lo tambalea

su cuerpo colapsado es arrastrado a la profundidad donde el frío rompe, filtra

desborda e inunda las branquias que en defensa propia se contraen y al calor se repliegan

Despierto en la orilla

siendo un animal con patas

y parece que toda la violencia del mundo el dolor y la tristeza

están contenidos en mí

(12)

12

Me encuentro con esa parte temida que actúa más allá de cualquier voluntad

esa parte

que aunque parezca monstruosa también soy.

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13

huesos y cenizas

Un niño se abre paso en el bosque guiado por dos lunas amarillas llameantes en la obscuridad busca arrimarse al calor de la piel de mamá

En su lugar

se topa con un oso gris que corre hacía él y lo persigue El niño huye y se esconde en una cabaña Afuera

puede oír al oso

dando vueltas y vueltas puede oír el ruido metálico de su garra afilada

los gruñidos

Cuando logra atraparlo el oso

deja el cuerpo del niño en una pila de huesos y cenizas

(14)

Solo puedo decir

que tras años de un silencio cauto

el niño finalmente puede escapar de las garras del oso Con ojos iracundos

flota desnudo

en la inmensidad de la noche solo

hambriento y sin embargo ya no tiene miedo Da igual si se ahoga

con las lluvias de invierno o si es abrasado

por el calor del verano Con la piel negra

toda ella cubierta de marcas que según la luz de la luna muestran un mapa

para llegar a tierra.

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15

Su cuerpo

es ahora un armario repleto de pájaros

volando con rapidez y nervio como arrastrados

por corrientes eléctricas excéntricos y luminosos muy a pesar de sus tragedias.

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16

La negritud

A mi abuela Neria

Cuentan los pájaros que en cierta ocasión Caruao el caudaloso bajó de la montaña

en vísperas del despertar y elevó sus aguas insurgentes sublevadas contra la opresión.

Permítanme presentarme en lugar de sangre

hay un Mar abierto de agua brava y salada corriéndome por las venas Me apellido Machado por mi madre

quién a su vez

lo heredó de su abuela Neria negra fruto del cacaotero árbol de hoja perenne siempre en floración Negra de cáscara gruesa resistente

que protege de la insolación

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17

Como el cacao creciste negra de pulpa carnosa silvestre y dulce

Fueron tus hijos tormento engendros de violación por aquel viejo forastero que se hacía llamar

«El conquistador»

Por eso llevo la piel lavada con el color de la indignación me la he cubierto de flores para mitigar el dolor

Tengo ojos del color de la tarde cuando cae lenta

ojos que indagan al sol que no dan tregua

Soy el destierro del cimarrón El Mar de los corsarios

pero sobre todo

soy el orgullo del maricón que aquí resiste y vive

porque aún cree que el amor es lo único que nos hará libres.

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(19)

Memorias de un puto caribeño pansexual

(20)

cu an do llegue la m

añ an a t ú

se rá

or s b o ju rad

co nto la n

sá s

ba

n as .

(21)

21

I

Han sido días un tanto nostálgicos y melancólicos.

Vengo de amar con innata locura.

Y aunque triste, siento que nunca había estado tan bien en mi vida.

¿Será porque ahora es cuando más honesto me he sido?

¿Les gusta lo que ven?

Les gusta ver, ¿verdad?

Creo que a mí me gusta que me vean.

Todes exponiendo los fetiches, acá afuera

De repente, los buzones llenos de mensajes privados.

Un hombre joven, de cualquier parte.

A estas alturas ya caí en cuenta de que los hombres cis fueron producidos en masa, así que no importa si es de aquí o si es de allá,

definitivamente, yo paso.

Sin embargo, este era, no sé, diferente

(ya ven cómo caigo de frente).

Debo reconocer que el waricho me enamoró con su atrevimiento.

¿Saben?

Es que yo me he podido ir a la cama, a la primera, con cualquier mujer.

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22

Porque cuando te desean, esa lujuriante furia hace correr las aguas, tan intempestuosamente, que no tienes otra cosa más que hacer, que dejarte llevar por las corrientes.

Pero nunca una mujer, a la mañana siguiente, me ha reclamado como suyo.

En cambio, este hombre fue tan tierno y dijo al pie de la letra, todo lo que yo siempre había querido escuchar:

Seré leal contigo.

Te cuidaré, te respetaré y te daré buen amor.

¡Maldito amor romántico!

Y es que aparte,

Seamos honestes, ¿no?

A nosotres las disidencias, las maricas, las cabras:

¿Cómo nos ha costado creer que nos merecemos

ser amadxs?

Afortunadamente, el mundo está cambiando.

La masculinidad hegemónica.

El amor romántico.

La heteronorma.

Como dice la canción:

«La heterosexualidad no existe mi amor.

Te la impusieron y te la creíste».

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23

¡Ojo!, que no quepa duda, yo deseo ser amado

con consistencia, duro, con todo.

Así igualito que en el sexo Diría una amada amiga mía:

«¡Uy!, es que cuando te leo

eso es puro fondo lleno de fuego».

Ya para cerrar, todo es tan risible en esta vida, que lo más sano es despersonalizarse,

por salud mental Y ahora, un poema:

Para que de la tierra brote luz, hay que removerla

con absoluta profundidad.

Nada que permanezca inmóvil, esperando,

crece.

(24)

24

II

Cuando su clítoris

se desintegra en mi lengua y se apagan los sonidos, sus ojos oscurecen, me lanza su mirada mortífera,

emergen de ellos las tinieblas.

Esa mirada suya

que, lejos de apaciguarme, me desbarataba el sosiego, despierta el ardor

de aquellos aguaceros mañaneros.

Arrástrame a las profundidades.

Llévame ahí donde se inundan las fauces.

Inunda también tu boca con mis adentros.

Agua que corre con generosidad haciendo crecer todo a su paso.

Manos tendidas que abrazan la tierra,

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25

una tierra que no se rinde y gime en alabanzas.

Arrástrame de nuevo, traslúceme hacía lo eterno,

lejos del dios de los romanos.

Arrástrame otra vez al Jardín del Eden,

donde cobra vida en la piel un estremecimiento

de lo indescriptible.

Fúndeme en un interminable palpitar.

Chúpame toda, déjame seca y temblorosa.

(26)

26

III

Miro alrededor.

Una habitación de alquiler.

Cuatro paredes.

Puerta de entrada y ventana

con mirada obscena.

Mientras retienes las arcadas, para huir de aquellos con ansías de dejar sus entrañas

en tu garganta.

Aquellos de rostros temidos, vacíos,

llenos de miseria.

Supongamos que te quiero

—dicen—

Húndeme, anda, ahógame

—les digo—.

Cuando llegue la mañana, tú serás borrado

junto con las sábanas.

Esta cama que de excesos ya se ha vuelto colectiva,

mañana acogerá otros huéspedes.

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27

¡Vete extraño!

No va a importarme.

Esta noche echo a otro:

¡Y bórralo!

La cama de citas está cerrada hasta mañana.

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28

IV

Las encías sangran mientras tanto.

El frío duele.

Decir que una decepción inesperada nos cae como una jarra de agua helada, es una analogía de veraz absolutez.

A medida que la temperatura va descendiendo,

se activan los receptores del cuerpo sensibles al dolor.

Haciendo que merme el desarrollo de la respuesta cognitiva, restando tu capacidad de anticiparte a las situaciones.

La realidad se distorsiona

y brota una profunda emocionalidad,

que te lleva a confrontar asuntos que creías olvidados.

Así que no puedes más que enfrentarlos, quedarte quiete y esperar a que pasen.

Aún recuerdo el frío taladrando hasta tocarme los huesos.

La humedad saturando de líquido la respiración.

Indefenso, desarmado, estaba tirado mi cuerpo tiritando, palideciendo,

encima de una colchoneta pegada al piso improvisado de las noches del invierno limeño.

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(30)

Mar Machado

Mar es unx poeta marika de Caracas. Migró a Perú, pero tras visitar a su familia en Venezuela poco tiempo antes de la cuarentena por pandemia, tuvo que quedarse en su ciudad natal. Es egresade de la Universidad Central de Venezuela en la Licenciatura de Trabajo Social, especializándose en la atención a niñes, adolescentes y adultxs en situación de calle o de consumo de sustancias psicoactivas o psicotrópicas.

Actualmente se dedica a la escritura creativa y al estudio de diversas disciplinas artísticas. Sobre escribir: «las palabras surgen y van encajando exactamente en el lugar que les corresponde, como si de una receta se tratara. Como resultado, yo me vacío y cobra forma un sentir».

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www.petalurgia.com

[email protected]

@petalurgia

Referencias

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