RAE
1. TIPO DE DOCUMENTO: Trabajo de grado para optar por el título de Especialista en Pedagogía y
Docencia Universitaria.
2. TÍTULO: Humanización de la práctica docente universitaria.
3. AUTORES: Omaira del Pilar Lozada Camacho, Olga Magnolia Beltrán Callejas, Fabián Augusto
Vargas Medina, Deyvis Alejandro Martín Castañeda, Beatriz Stella Hincapié Cuartas, Mauricio Herrera Curtidor, Berta Angélica Pérez Galicia.
4. LUGAR: Bogotá, D.C. 5. FECHA: Junio 22 de 2013.
6. PALABRAS CLAVES: Humanización, deshumanización, Docencia, práctica docente humanizante,
ética, valores, desarrollo humano, profesor distinto, escuela humanizadora, rol de los estudiantes.
7. DESCRIPCIÓN DEL TRABAJO: El presente proyecto se realizó en el espacio universitario, ya que
es allí donde se forman las personas que ejercerán una labor en un campo específico y las que participarán como profesionales en un contexto social, que espera de ellos un compromiso con el bienestar de la comunidad. Esto significa para el docente implementar y asumir un proceso de enseñanza-aprendizaje, no sólo académico, sino que también contenga características que conduzcan por senderos de humanización desde el saber específico e impulsen el desarrollo humano de cada estudiante.
8. LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: Antropología Pedagógica, de la Universidad de San Buenaventura
Bogotá.
9. FUENTES CONSULTADAS: ARCIA, Jhon H. Responsabilidad Ética del Docente y la Práctica de
Enseñar Correctamente: Autonomía Académica y profesión Docente en perspectiva de Paulo Freire, tomado de: www.universoare.com/portal/articulos/132-responsabilidad - ética- del docente., Bain K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. (O. Barbera, Trad.) Valencia: UVP., BARRAGÁN Giraldo, Diego Fernando. (Julio- Diciembre- año XIV). El sentido del quehacer universitario como formación humana. Revista Itinerario educativo de la Facultad de Educación, No. 38, 71- 89., BARRAGÁN D.F, Gamboa J.E & Urbina J.E. (2012). La práctica pedagógica: pensar más allá de las técnicas. En Barragán Diego, D.F., Gamboa A. & Urbina, J. (Comp.). Práctica pedagógica: perspectivas teóricas (19-37).Bogotá, Colombia: Ecoa Ediciones., DE ZUBIRIA, Julián (2002). De la escuela nueva al constructivismo. Cooperativa. Editorial del magisterio. Colombia., DURKHEIM, Émile (1998). Educación y pedagogía. Ensayos y controversias. Bs. Aires, Argentina Editorial Losada., HERNÁNDEZ S. Genaro. Formación Docente y Desarrollo ético, Cuadernos de Educación y Desarrollo, Vol. 2, No. 18 (Agosto 2010), Universidad de Valle de México., Jhon H. & Freire Paulo. (2004). Pedagogía de La autonomía: saberes necesarios para la práctica educativa. Sao Paulo: Paz e Terra S.A. LONDOÑO OROZCO, Guillermo. (2010). Algunas reflexiones sobre la práctica docente en el ámbito universitario. En Universidad de la Salle (Eds.) Prácticas docentes en el ámbito universitario (p.p 23-40), Bogotá, Colombia, Editora Uno., LÓPEZ CALVA, J. Martín. (2002). Desarrollo Humano y práctica docente. ( 1ª Impresión, Junio 2002) México, Editorial Trillas., MAGGI, R.E, Frida Díaz, B.A. Madrigal, C, Ríos Pérez, P., C, Zavala Juárez J. (1998).Desarrollo Humano y calidad: valores y actitudes. (3ª. Ed.), México: Editorial Limusa, S.A de C.V. Grupo Noriega editores. , MARCHANT, Loreto. (2006). Actualizaciones para el Management y el Desarrollo Organizacional. Editorial Universidad de Viña del Mar., MORIN, Edgar (2000). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Ministerio de Educación Nacional. Colombia., NUSSBAUM, M.(2007). Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades (traducción). Editores Catz: Buenos Aires. NUSSBAUM, M. (2006).El ocultamiento de lo humano. Editores Catz. Buenos Aires. NUSSBAUM, M. (2005). El cultivo de la humanidad. Una defensa clásica de la reforma en la educación liberal. Editoral Paidós. Barcelona. PELÁEZ, J. H. (2002). Diálogos informales sobre ética y valores. Bogotá, Colombia: CEJA centro editorial javeriano., PÉREZ DÍAZ, Libardo. (2010). Pedagogía: una perspectiva científica. En Universidad de la Salle (Eds.) Prácticas docentes en el ámbito universitario (p.p 41- 58), Bogotá, Colombia, Editora Uno., PERRENOUD, Philippe. Cuando la escuela pretende preparar para la vida. Ed. Magisterio. 2012. Pág. 15., RANCIÈRE, Jacques. El maestro Ignorante. Ed. Laertes, S.A. 2ª. Edición 2010. Barcelona. Pág. 84., ROMERO Ibáñez, Pablo (2011, Julio-Diciembre) Pedagogía de la humanización, Revista de la Confederación Interamericana de Educación Católica, CIEC., ROMERO Ibáñez, Pablo, Hamburger F. Álvaro Andrés, Pardo Sotomayor, Maribel, Ospia Álvarez Teresita & Triana Muñoz, Leonardo, (Julio-Septiembre 2011), Pedagogía de la humanización. Revista Educación Hoy, 187 y 188, 5-61., SUAREZ, Hernán & Valencia, Alberto. (2010). Educación y Democracia un Campo de Combate escrito por Ed. Estalisnao Zuleta., ZAMBRANO L., Armando, (2008). La Pedagogía de Philippe Meirieu: Aprendizajes, filosofía y política, p.269. Informe de Investigación, Enero de 2008, USC- París 8, Francia., ZAMBRANO Leal, Armando. Pedagogía y pedagogo de la complejidad de un concepto a la especificidad de un saber. Texto producto de la investigación sobre la pedagogía de
Philippe Meirieu: aprendizajes, filosofía y política. Financiada por Universidad de Santiago de Cali, Maestría en Educación Superior, 2006-2008. Dirección General de Investigaciones en asocio con el Laboratorio Expérice, Universidad de Paris 8, Francia.
10. CONTENIDOS: Para dar respuesta a la problemática ¿ Cómo humanizar la práctica docente
universitaria para contribuir al desarrollo humano?, fue necesario abordarla, por medio de la literatura existente sobre las categorías de deshumanización y humanización, práctica docente humanizante, desarrollo humano y deshumanización, un profesor distinto para una escuela humanizadora, naturaleza ética de la práctica educativa humanizante, formación humana desde los valores, rol del estudiante en los procesos educativos humanizantes, desde la Antropología Pedagógica. Y finalmente con el análisis y conclusiones de las encuestas aplicadas a docentes y a estudiantes en el ámbito universitario, permitiéndonos plantear una propuesta de características para el acercamiento a la humanización de la práctica docente universitaria.
11. METODOLOGÍA: La investigación se expresó en términos cualitativos donde la cantidad de
información recolectada por medio de las encuestas, fue tan valiosa y variada que el grado de precisión se toma por los términos dados y la significación que en el grupo de discusión se manejó, junto con la adecuada dirección del proyecto de acuerdo a la línea de investigación, la pertinencia dentro del campo del saber y el contexto que nos orienta. En términos cuantitativos porque permitió cuantificar variables, consolidar población y muestra (113 docentes y 236 estudiantes universitarios. El instrumento utilizado para este fin, fue la Encuesta con ocho preguntas abiertas, para que tanto docentes como estudiantes universitarios expresaran libre y anónimamente sus aportes a esta investigación. Asimismo, se enmarcó en el tipo de investigación descriptiva, ya que nos permitió describir como su nombre lo dice de modo sistémico las características de la población docente en cuanto a su práctica docente humanizadora, permitiendo conocer actitudes predominantes en el aula de clase, no se limitó sólo a recolectar datos, sino a la predicción e identificación de las relaciones existentes, entre estudiantes y docentes, permitiendo así extraer generalizaciones significativas que contribuyan al conocimiento de las prácticas docentes de que tan humanizantes y humanizadoras son.
12. CONCLUSIONES:A partir del ejercicio investigativo, concluímos:
Que se cree tener conocimiento de humanizar, humanización y deshumanización frente a la práctica docente, pero son pocos los docentes que manejan la teoría y los que tienen un poco de conocimiento de ello, olvidan aplicarlo tanto dentro de las aulas como fuera de ellas.
Asimismo, nos muestra una clara conciencia por parte de la mayoría de los profesores encuestados en cuanto a que los estudiantes de hoy, demandan de ellos un compromiso en torno al cumplimiento de su rol como docentes desde una vocación real y no como un mero mercantilismo.
Que la práctica docente humanizadora y humanizante es aquella construida mediante un compromiso de transformación del modelo tradicional a un modelo que tenga como objetivos lograr aprendizajes significativos, permitir el desarrollo humano, formar en valores y ética, establecer relaciones académicas y personales equilibradas entre docentes y estudiantes con una excelente comunicación y relación humana, haciéndola lo más inclusiva posible, enseñar para actuar con parámetros humanizantes, con actitudes de humildad, respeto, confianza, responsabilidad, tolerancia, autocontrol, proactividad, creatividad, emancipación, solidaridad, sentido común, alteridad, equidad, escucha activa, amabilidad, conciencia, justicia y responsabilidad social, que a su vez permitirán el desarrollo de habilidades tales como el pensamiento crítico-reflexivo, autónomo, con conocimientos multidisciplinares que contribuyen al desarrollo de aprendizajes más significativos para los estudiantes.
Al respecto conviene decir que una práctica docente universitaria humanizante y humanizadora que aporte a la línea de Antropología Pedagógica en el contexto educativo universitario, debe poseer lo anteriormente expresado y considerar además los distintos saberes: el saber académico que es la manera cómo sabe trasmitir lo que vive en la experiencia del enseñar, el saber de la vida que es aprendido por medio de la experiencia que obtiene de la familia, la sociedad, amigos y la vida cotidiana, el saber pedagógico traducido como la inteligencia que nos permite lograr que el Otro se interese por querer aprender y el saber disciplinar, que es el conocimiento y manejo de un saber específico, que debe de dominarlo, porque no podrá enseñar lo que no sabe. Zambrano Leal (2006).
Queda entonces visible el sentimiento manifestado por los estudiantes encuestados entorno a que se les tenga en cuenta como actores principales en el proceso educativo y que este aspecto se vea reflejado en todos los actos de carácter humano y académico, por parte de los docentes y la universidad en general durante su formación profesional. Por lo que se necesita implementar procesos de autoformación y sensibilización que provoque en los docentes universitarios conciencia de la importancia y necesidad de que sus prácticas docentes, sean humanizantes y humanizadoras.
Humanización de la práctica docente universitaria
Investigadores
Omaira del Pilar Lozada Camacho Berta Angélica Pérez Galicia Fabián Augusto Vargas Medina Olga Magnolia Beltrán Callejas Beatriz Stella Hincapié Cuartas Deyvis Alejandro Martín Castañeda
Mauricio Herrera Curtidor
Universidad de San Buenaventura Sede Bogotá Facultad de Educación
Especialización en Pedagogía y Docencia Universitaria Bogotá, D.C.
Humanización de la práctica docente universitaria
Investigadores
Omaira del Pilar Lozada Camacho Berta Angélica Pérez Galicia Fabián Augusto Vargas Medina Olga Magnolia Beltrán Callejas Beatriz Stella Hincapié Cuartas Deyvis Alejandro Martín Castañeda
Mauricio Herrera Curtidor
Trabajo de Grado presentado como requisito parcial para optar al título de Especialista en Pedagogía y Docencia Universitaria.
Asesor
Dr. Armando Gil Londoño
Universidad de San Buenaventura Sede Bogotá Facultad de Educación
Especialización en Pedagogía y Docencia Universitaria Bogotá, D.C.
Nota de aceptación _______________________________ _______________________________ _______________________________ _______________________________ _______________________________ _______________________________ _______________________________
Firma Presidente del jurado
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Firma Jurado
______________________________
Firma Jurado
Dedicatoria
A Dios por mostrarnos día a día que con humildad, paciencia y sabiduría todo es posible.
A nuestras familias, por la comprensión del sacrifico que hicimos del tiempo para ellos dedicado a este trabajo.
A las Directivas, cuerpo docente y quienes brindaron apoyo en este valioso trabajo.
Al Dr. Armando Gil Londoño.
Quién con su conocimiento, experiencia, paciencia y motivación
despertó en nosotros la necesidad del compromiso y el trabajo de pensar en el bienestar del Otro.
A la profesora Claudia Barrero Espinosa
Por su apoyo incondicional en el camino de éste trabajo.
Resumen
La investigación se realizó en un espacio universitario, por ser el lugar donde se forman las personas que ejercerán una labor en un campo específico y las que participarán como
profesionales en un contexto social que espera de ellos un compromiso con el bienestar de la comunidad.
Se pretendió reconocer el docente en el aula, desde su práctica docente universitaria y en ese proceso de interacción con sus estudiantes determinar características que contribuyan a desarrollar una práctica docente humanizante y humanizadora.
Atendiendo a lo anterior, se hizo necesario iniciar la producción de un marco teórico que permitiera consolidar en temas la investigación tales como: deshumanización y humanización, práctica docente humanizante, desarrollo humano y deshumanización, un profesor distinto para una escuela humanizadora, naturaleza ética de la práctica educativa humanizante y rol del estudiante en los procesos educativos humanizantes. Teoría que se sustenta desde autores como: Maturana, Nussbaum, Zambrano Leal, Philippe Perrenoud, Diego Fernando Barragán Giraldo, Rancière Jacques, entre otros y artículos que abordan el tema en revistas del año 2000 en adelante. Quienes nos hicieron pensar y reflexionar, interpelándonos sobre ¿cómo humanizar la práctica docente universitaria para contribuir al desarrollo humano?
La información de la investigación se expresó en términos cualitativos donde la cantidad de información recolectada por medio de las encuestas, fue tan valiosa y variada que el grado de precisión se toma por los términos dados y la significación que en el grupo de discusión se manejó, junto con la adecuada dirección del proyecto de acuerdo a la línea de investigación. En términos cuantitativos porque permitió cuantificar variables, consolidar población y muestra de 113 docentes y 236 estudiantes universitarios. Se utilizó la Encuesta con ocho preguntas
abiertas, para que tanto docentes como estudiantes universitarios expresaran libre y anónimamente sus aportes a esta investigación.
El tipo de investigación fue descriptiva, permitió describir como su nombre lo dice de modo sistémico las características de la población docente en cuanto a su práctica docente humanizadora, asimismo conocer actitudes predominantes en el aula de clase, no se limitó sólo a recolectar datos, sino a la predicción e identificación de las relaciones existentes, entre estudiantes y docentes, permitiendo así extraer generalizaciones significativas que contribuyan al conocimiento de las prácticas docentes de que tan humanizantes y humanizadoras son.
Quedando en esta investigación, visible el sentimiento manifestado por los estudiantes y docentes encuestados entorno a que se les tenga en cuenta como actores principales en el proceso educativo y que este aspecto se vea reflejado en todos los actos de carácter humano y académico por parte de la universidad, en general durante su formación profesional. Por lo que se necesita implementar procesos de autoformación y sensibilización que provoque en los docentes universitarios conciencia de la importancia y necesidad de que sus prácticas docentes, sean humanizantes y humanizadoras, lo que también puede ser válido para aplicarse en el
estudiante universitario, sin embargo para efectos de esta investigación no se entró a profundizar.
Palabras Claves: Deshumanización, humanización, práctica docente humanizante y humanizadora, desarrollo humano, escuela humanizadora, profesor distinto, docente, Universidad, rol del estudiante, rol del docente, Naturaleza ética, universidad, valores, sensibilización.
Abstract
The research was done in a university space since it is where are educated the people that will exercise a labor in a specific field and the ones that will participate as professionals in a social context that expects from them a compromise with the wellbeing of the community.
It is pretended to recognize that the professor in the classroom, from his/her university teaching practice and in this process of interaction with their students to determine the features that contribute to develop a humanizing teaching practice.
Paying attention to the prior information, it was necessary to start the production of a
theoretical framework that allows to consolidate the research topics such as: dehumanization and humanization, humanizing teaching practice, human development and dehumanization, a distinct professor for a humanizing school, ethics nature of the humanizing educative practice and role of the student in the humanizing teaching processes. Theory that is supported by authors such as Maturana, Nussbaum, Zambrano Leal, Philippe Perrenoud, Diego Fernando Barragán Giraldo, Rancière Jacques, among others, and some articles that address this topic in reviews from year 2000 and on, that took the group to thing and reflect on how to humanize the university teaching practice to contribute to the human development?
The information of the research was expressed in qualitative terms where the amount of gathered information by the poll was so valuable and varied that the degree of precision was taken by the given terms and the meaning that was managed in the group of discussion, as well as the adequate direction of the project according to the research line. In quantitative terms since it allowed quantifying variables, to consolidate population and sample of 113 professors and 236 university students. It was used the poll with eight open questions, so that teachers as well as university students would express free and anonymously their contributions to this research.
The kind of research was descriptive, it allowed to describe as its name expresses in a systemic way the characteristics of the teachers population regarding to their humanizing
teaching practice, as well as to know their predominant attitudes in the classroom, it did not only limited to gather data, but also to the prediction and identification of the existing relationships between students and teachers, allowing in this way to extract meaningful generalizations that contribute to the knowledge of the teaching practice that are so humanizing.
In this way, it is visible the feeling manifested by the respondent students and teachers regarding to be taken into account as principal actors in the educative process and that this aspect could be reflected in all the facts of human and academic area by the university, generally
speaking during their professional formation. Due to this it is necessary to implement the self-formation and sensitization processes that provoke awareness in the university teachers on the importance and need that their teaching practices would be humanizing, which is valid to apply in the university students; however, due to the effects of this research it did not get into deep.
Key words: Dehumanization, humanization, humanizing teaching practice, human
development, humanizing school, distinct professor, teacher, University, role of the student, ethic nature, university, values, sensitization.
Contenido
Pág.
Resumen ... 7
Abstract ... 9
Introducción ... 18
Planteamiento y Formulación del Problema de Investigación ... 23
Pregunta Problema ... 25 Objetivos ... 25 Objetivo General ... 25 Objetivos Específicos ... 25 Justificación de la Investigación ... 25 Antecedentes ... 27 Marco Teórico ... 30 La Deshumanización ... 30 La Humanización ... 34
Naturaleza Ética de la Práctica Educativa Humanizante... 47
Un Profesor Distinto para una Escuela Humanizadora... 53
Rol del Estudiante en los Procesos Educativos Humanizantes ... 56
Hipótesis ... 58
Proceso metodológico ... 58
Población y Muestra ... 59
Proceso de Diseño de Instrumentos ... 73
Fases para el Proceso de Recolección de la Información ... 74
La Encuesta ... 75
Resultados ... 75
Análisis e Interpretación de los Resultados de Encuestas aplicadas a Estudiantes ... 75
Análisis e Interpretación de los Resultados de Encuestas aplicadas a Docentes ... 96
Aportes del Estudio ... 114
Características para el acercamiento a la humanización de la Práctica Docente Universitaria ... 115
Propuestas de la Investigación ... 116
Bibliografía ... 118
Lista de Tablas
Pág.
Tabla 1. ... 59
Países, ciudades y No. de encuestas aplicadas a estudiantes universitarios. ... 59
Tabla 2. ... 60
Universidades y Facultades donde se aplicó la encuesta a Estudiantes. ... 61
Tabla 3. ... 67
Países, Ciudades y No. de encuesta aplicadas a Docentes Universitarios ... 67
Tabla 4. ... 68
Universidades y Facultades donde se aplicó la encuesta a Docentes... 68
Tabla 5. ... 71
Lista de Gráficas
Pág. Gráfica 1. Consolidado de población y muestra, encuestas aplicadas a estudiantes universitarios ... 60 Gráfica 2. Consolidado de población y muestras. Encuestas aplicadas a docentes universitarios 68 Gráfica 3. Pregunta 1. ¿Qué le sugiere el término humanizar en la Universidad? ... 76 Gráfica 4. Pregunta 1. ¿Qué le sugiere el término humanizar en la universidad? ... 77 Gráfica 5. Pregunta 2. ¿En qué situaciones académicas se siente tratado o valorado como persona por los docentes? ... 79 Gráfica 6. Pregunta 2. ¿En qué situaciones académicas se siente tratado o valorado como persona por los docentes? ... 80 Gráfica 7. Pregunta 3. ¿Qué cualidades considera que debe poseer un docente en términos de relaciones interpersonales y calidad humana? ... 82 Gráfica 8. Pregunta 3. ¿Qué cualidades considera que debe poseer un docente en términos de relaciones interpersonales y calidad humana? ... 83 Gráfica 9. Pregunta 4. ¿Qué conductas negativas de los docentes, no contribuyen a su
realización como persona? ... 85 Gráfica 10. Pregunta 4. ¿Qué conductas negativas de los docentes no contribuyen a su
realización como personas? ... 86 Gráfica 11. Pregunta 5. ¿Qué conductas negativas no le gustaría ver de sus docentes? ... 88 Gráfica 12. Pregunta 5. ¿Qué conductas negativas no le gustaría ver de sus docentes? ... 89 Gráfica 13. Pregunta 6. ¿En el desarrollo de cada una de las asignaturas que ha recibido, siente que también se forma como persona? ... 91
Gráfico 14. Pregunta 7. ¿Cree usted que la relación con sus docentes debe ser estrictamente
académica? ... 92
Gráfica 15. Pregunta 8. ¿En qué consiste el proceso educativo de humanización?... 93
Gráfica 16. Pregunta 8. ¿En qué consiste el proceso educativo de humanización?... 94
Gráfica 17. Pregunta 1. ¿En qué consisten los procesos educativos de humanización? ... 96
Gráfica 18. Pregunta 1. ¿En qué consisten los procesos educativos de humanización? ... 97
Gráfica 19. Pregunta 2. Enuncie características que usted considere, debe tener un profesor humanizante ... 98
Gráfica 20. Pregunta 2. Enuncie características que usted considere debe tener un profesor humanizante ... 99
Gráfica 21. Pregunta 3. ¿Cree usted que a través de su labor docente, humaniza al estudiante? 101 Gráfica 22. Pregunta 4. Mencione elementos que deberían estar incluidos en un proyecto académico humanizante ... 102
Gráfica 23. Pregunta 4. Mencione elementos que deberían estar incluidos en un proyecto académico humanizante ... 103
Gráfica 24. Pregunta 5. ¿Qué aspectos negativos, no contribuyen a los procesos educativos de humanización? ... 105
Gráfica 25. Pregunta 5. ¿Qué aspectos negativos no contribuyen a los procesos educativos de humanización? ... 106
Gráfico 26. Pregunta 6. ¿Cree usted que tener una relación cercana con los alumnos le resta autoridad cómo docente? ... 107
Gráfica 27. Pregunta 7. ¿Desde la práctica docente como genera una actitud humanizante en los estudiantes? ... 108
Gráfica 28. Pregunta 7. ¿Desde la práctica docente cómo genera una actitud humanizante en los estudiantes?. ... 109 Gráfica 29. Pregunta 8. Cuando un docente carece de características humanizantes, ¿Cómo se puede humanizar? ... 110 Gráfica 30.Pregunta8. Cuando un docente carece de características humanizantes ¿cómo se puede humanizar? ... 111
Lista de Anexos
Pág.
Anexo 1. Formato Encuestas Aplicadas ... 122
Anexo 2. Bibliografia de Consulta ... 127
Anexo 3. RAE ... 135
Anexo 4. Consolidado de Encuestas a Docentes y Estudiantes I y II Proceso ... 163
Anexo 5. Lista de Gráficos ... 164
Introducción
Ante la necesidad de educar para el desarrollo humano, honrando y respetando no sólo al estudiante sino que también al docente, como individuos necesarios en cualquier sistema
educativo, es preciso pensar en la educación universitaria como la formación de personas en la vida y para la vida (Perrenoud , 2012, p. 10), desde las diferentes profesiones, donde se generan y desarrollan capacidades, habilidades, se adquieren valores que nos permiten vivir con
“responsabilidad ética, hacia la comunidad que hace posible su existencia”(Maturana 2007). Es indispensable que desde su práctica, el docente encuentre correspondencia entre las experiencias dentro del aula universitaria y la realidad tanto personal como social. Si la escuela tiene que responder a nuevas y complejas exigencias, la formación de los docentes ha de afrontar retos similares para responder a los desafíos de estos tiempos.
La presente investigación está basada en identificar y describir las características que permitan una práctica docente universitaria humanizante para contribuir al desarrollo humano, es una elaboración con aportes de quienes están directamente involucrados en ella, es decir, los estudiantes y docentes son los que aportan cada una de las características a partir de su ver, sentir y oír.
Para tratar de entender la humanización, es necesario acercarnos a lo que se entiende por ser humano. Según Abbagnano (1996), el hombre “es humano”. El aspecto que da su nombre al humanismo es la palabra dada por los pensadores latinos Cicerón y Gelio: humanitas, expresión que para los griegos se aproximaba al término Paideia, que significaba educación y formación del hombre a través de las artes o disciplinas humanísticas, es decir, aquellas que “forman al hombre, por serle propias al hombre mismo, diferenciándolo de otros seres animales”
(Hamburger 2008). “A través de la educación tratamos de desvelar lo humano que hay en nosotros o lo que es lo mismo buscamos humanizarnos” (Bárcena 2000, p. 6)
Desde la línea de investigación de Antropología Pedagógica, se pensó en el ser humano y su relación con el Otro en el aula de clase, para dar respuesta a la pregunta de ¿cómo humanizar la práctica docente universitaria para contribuir al desarrollo humano?
La investigación se expresa en términos cualitativos donde la cantidad de información recolectada por medio de las encuestas, fue tan valiosa y variada que el grado de precisión se toma por los términos dados y la significación que en el grupo de discusión se manejó, junto con la adecuada dirección del proyecto de acuerdo a la línea de investigación, la pertinencia dentro del campo del saber y el contexto que nos orienta y en términos cuantitativos porque permitió cuantificar variables, consolidar población y muestra de 113 docentes y 236 estudiantes universitarios. El instrumento utilizado para este fin, fue la encuesta con ocho preguntas abiertas, para que tanto docentes como estudiantes universitarios expresaran libre y anónimamente sus aportes a esta investigación.
El tipo de investigación es descriptiva, permitiendo describir como su nombre lo dice de modo sistémico las características de la población docente en cuanto a su práctica docente humanizadora, categorizando actitudes predominantes en el aula de clase, no se limitó sólo a recolectar datos, sino a la predicción e identificación de las relaciones existentes, entre
estudiantes y docentes, permitiendo así extraer generalizaciones significativas que contribuyan al conocimiento de las prácticas docentes de que tan humanizantes y humanizadoras son.
Dentro de este marco consideramos categorías que apoyan y sustentan la investigación, así:
La deshumanización, como el rostro de una sociedad donde lo importante es producir a toda costa y acumular con la misma intensidad, donde no existe el sentido de la colaboración y mucho menos el sentido de la redistribución de los bienes obtenidos y la promoción del Otro sino por el contrario, la concepción de que el Otro simplemente es un medio eficaz para satisfacer mi necesidad de poder y acumulación de bienes y donde cada persona se ha convertido en una “cosa” que después de un tiempo (bastante corto por demás) resulta obsoleta y carente de atractivo por lo que debe ser reemplazada por otra “más novedosa”.
La humanización, es hablar de procesos integrales de formación donde al hombre y a la mujer se le miren con dignidad y respeto, teniendo en cuenta todas sus dimensiones: Intelectual, afectiva, social y cultural. Es romper con los paradigmas de la economía moderna que todo lo cosifica y que a la larga moldea un ser humano caduco y consumidor.
Desarrollo humano y deshumanización,que según López Calva (2002) es entendido “como la realización de todas las potencialidades de cada persona”.
Práctica docente humanizadora. No es sólo transmitir conocimientos, no es sólo preparar alumnos para un trabajo específico, más bien es prepararlos para la vida, pero buscando dentro del aula de clase la humanización progresiva, tanto de los estudiantes como de los docentes a fin de tener una sociedad realmente humanizada.
Formación humana desde los valores. Nos enfatiza que el ejemplo más significativo al humanizar es el acto de amor en lo que se hace, es compartir valores, es apoyar, es no provocar miedo, es no hacer uso de su poder para reprimir, es llevar a los estudiantes a la libertad, al diálogo, la reflexión, la argumentación al decir lo que piensa, es aceptar las consecuencias en la toma de decisiones, es saber detectar los intereses de sus estudiantes, es despertar la curiosidad, la autonomía, sin descuidar el buen trato, el respeto, la amabilidad, la paciencia, la verdad, la
justicia, el apoyo dentro y fuera de los espacios académicos, evitando caer sólo en resultados académicos, sino en afianzar su seguridad y su compromiso con un proyecto de vida propio que contribuya al bienestar con responsabilidad social.
Naturaleza ética de la práctica educativa humanizante. Nos refiere directamente a los docentes como formadores de educandos y como ejemplo vivo de vida, la responsabilidad de sensibilizar y humanizar al estudiante desde atmosferas de integridad moral y ética con miras a un desarrollo humano trascendental, en donde este ha de proyectarse como un ser íntegro y autónomo, tanto en su campo disciplinar, como en su actuar y en su ser.
Un profesor distinto para una escuela humanizadora. Nos dice que ha llegado el momento de seguir pensando la escuela, por que dejó de tener respuestas a situaciones sociales, económicas y políticas del mundo contemporáneo, los referentes acerca de las formas de desarrollo científico y cultural de los pueblos, de modelos sociales con los que debe asumir y sentir compromiso, que terminan en la incertidumbre del futuro como planteaba Morín (2000) que más que el conocimiento se requiere de una formación, una transformación del modelo convencional desde la concepción del futuro docente, una constante en autorreflexión sobre la práctica del docente en el aula.
Rol del estudiante en los procesos educativos humanizantes. Explica que ser universitario es más que el simple hecho de estudiar, es una opción, es aprender a ser libre, aprender a decidir, a ser consecuente; pero antes de todo es un ser humano que construye su mundo y modifica su naturaleza, se autorrealiza, busca descubrir y conocer; tiene sed no sólo de conocimiento sino de descubrir su entorno, de su capacidad de asombro, su ilusión de formarse, aunque esta generación tiene como referente una cultura distinta a la de sus profesores, aún así se
prepara para una sociedad “cambiante” tanto social, como ética, cultural, moral, espiritual y económica.
Una práctica docente humanizante se caracteriza por buscar una nueva forma de ser docente humanizador, por el compromiso de transformar el modelo tradicional a una práctica que busque lograr el desarrollo humano, formar en valores y ética, establecer relaciones académicas y personales equilibradas entre docentes y estudiantes, formar profesionales humanizados.
También es aquella construida mediante un compromiso de transformación del modelo tradicional a un modelo que tenga como objetivos lograr aprendizajes significativos, permitir el desarrollo humano, formar en valores y ética, establecer relaciones académicas y personales equilibradas entre docentes y estudiantes con una excelente comunicación y relación humana, haciéndola lo más inclusiva posible, enseñar para actuar con parámetros humanizantes, con actitudes de humildad, respeto, confianza, responsabilidad, tolerancia, autocontrol, proactividad, creatividad, emancipación, solidaridad, sentido común, alteridad, equidad, escucha activa,
amabilidad, conciencia, justicia y responsabilidad social, que a su vez permitirán el desarrollo de habilidades tales como el pensamiento crítico-reflexivo, autónomo, con conocimientos
multidisciplinares que contribuyen al desarrollo de aprendizajes más significativos para los estudiantes.
En este trabajo queda claro el sentimiento manifestado por los estudiantes y docentes encuestados, entorno a que sean escuchados activamente y que se les tenga en cuenta como actores principales en el proceso educativo, aspecto que se vea reflejado en todos los actos de carácter humano y académico, por parte de los docentes y la universidad en general, durante su formación profesional.
Se necesita la implementación de procesos de autoformación y sensibilizaciones para la humanización de la práctica docente universitaria, que provoque en los docentes universitarios conciencia de la importancia y necesidad de que sus prácticas sean humanizantes y
humanizadoras con comportamientos pedagógicos acordes a procesos de humanización necesarios para la formación integral y el desarrollo humano de los futuros profesionales.
Planteamiento y Formulación del Problema de Investigación
Por las exigencias de la sociedad actual, el docente universitario debe desarrollar una serie de competencias que le son exigidas por la misma, así, el docente universitario debe ser competente, según Durán, L. (2006) “a saber, saber ser, saber conocer, saber hacer docencia y saber convivir”. Lo anterior hace parte de los objetivos de la educación, contribuyendo a que los profesionales formados sean capaces de ser críticos-reflexivos, resolver problemas, innovar y enriquecer la realidad al servicio de la humanidad, en un sentido integral.
Las grandes finalidades de los proceso educacionales aparentemente siempre fueron dirigidos, además de la formación del hombre a formar un ciudadanía democrática, responsable, solidaria y justa, preparándolo para participar de la creación de mejores condiciones de vida para la comunidad, Torres (2003, p.149).
Si es así, los hombre necesitan de educación para poder ser más humanos, es decir, desarrollar y ejercer su libertad, crear un mundo más habitable, más solidario, influir y participar del cambio social para construir un mundo más justo y equitativo Torres (2003, p. 151).
La educación implica hacer operativa una determinada concepción del ser humano y del mundo; implica la puesta en práctica permanente y cada vez más profunda de un proyecto de humanidad, López C. (2002, p. 12), Y dentro de la educación, “La docencia es un área practica
iluminada en todo momento por la teoría y generadora de nueva teoría, que se da entre seres humanos inacabados y que persigue la humanización progresiva de quienes en ella intervienen (maestros y alumnos)” López C. (2002, p. 14).
Sin embargo, Peña M. (2012), afirma que “Los planes de estudio basados casi exclusivamente en materias técnicas e instrumentales dan como resultado ciudadanos capaces de manejar complejos mecanismos o realizar tareas rutinarias, pero no personas creativas, hombres y mujeres de pensamiento y actitudes críticas o, lo que es lo mismo, seres humanos libres”, dicha reflexión nos hace pensar, que existen entonces, escuelas con docentes que no practican la humanización, que no buscan educar en humanización, sino sólo personas para un trabajo, olvidando la parte humana, es decir que no cultivan valores en sus estudiantes y si no lo hace, es ¿por qué están carentes de los mismos?.
En ese mismo orden de ideas Nussbaum (2007), nos dice que una educación en la que las humanidades no ocupen su justo lugar producirá generaciones enteras de “maquinas utilitarias, en vez de ciudadanos libres”, capaces de pensar por sí mismos, comprender el sufrimiento ajeno y poseer una mirada crítica sobre las tradiciones. Continua afirmando Nussbaum “Sin educación, la democracia corre un serio peligro y sin democracia cualquier intento de desarrollo humano será vano”.
Es así que nuestra mirada de investigación, se centra en la práctica docente universitaria que propicie el desarrollo humano. Por todo lo anteriormente expuesto, nos surge nuestra interrogante ¿Cómo humanizar la práctica docente universitaria para contribuir al desarrollo humano?
Pregunta Problema
¿Cómo humanizar la práctica docente universitaria para contribuir al desarrollo humano? Objetivos
Objetivo General
Determinar desde el comportamiento pedagógico del docente universitario, las características, que contribuyan a desarrollar mejores prácticas docentes humanizadoras.
Objetivos Específicos
Describir las prácticas docentes universitarias humanizantes y humanizadoras. Caracterizar las prácticas docentes universitarias humanizantes y
humanizadoras que contribuyan al desarrollo humano de los estudiantes.
Justificación de la Investigación
Desde la línea de investigación en Antropología Pedagógica, se pensó en el ser humano y su relación con el Otro en el aula de clase, viendo al hombre desde su práctica pedagógica, es así como llamó nuestra atención desde la realidad actual, orientar y centrar la atención de nuestra investigación, buscando dar respuesta a nuestra pregunta problema ¿Cómo humanizar la práctica docente universitaria para contribuir al desarrollo humano?
En el camino de la formación de una persona intervienen varios factores que influyen en cómo percibe el mundo y sin duda el docente universitario hace parte fundamental de este proceso, ya sea de manera positiva o negativa, es por eso que la educación de hoy requiere de docentes y prácticas docentes humanizantes y humanizadoras, para formar profesionales críticos, reflexivos, conscientes, con “capacidad de verse a sí mismos …, como seres humanos vinculados
a los demás seres humanos por lazos de reconocimiento y mutua preocupación”(Nussbaum, 2005).
De esta forma, la investigación se realiza en un espacio universitario, ya que es allí donde se forman las personas que ejercerán una labor en un campo específico y las que participarán como profesionales en un contexto social que espera de ellos un compromiso con el bienestar de la comunidad.
La investigación pretende reconocer el docente en el aula, desde su práctica pedagógica y en ese proceso de interacción con sus estudiantes determinar características que contribuyan a desarrollar una práctica docente humanizante y humanizadora.
Atendiendo a lo anterior, se hace necesario iniciar la producción de un marco teórico que permita consolidar en temas la investigación como: deshumanización y humanización, práctica docente humanizante, desarrollo humano y deshumanización, un profesor distinto para una escuela humanizadora, naturaleza Ética de la práctica educativa humanizante, rol del estudiante en los procesos educativos humanizantes. Teoría que se sustenta desde autores como: Maturana, Nussbaum, Zambrano Leal, Philippe Perrenoud, Diego Fernando Barragán Giraldo, Rancière Jacques, entre otros, artículos que abordan el tema en revistas del año 2000 en adelante. Finalmente este proyecto lleva hacia la búsqueda de determinar desde el comportamiento pedagógico del docente universitario, las características, que contribuyan a desarrollar prácticas docentes humanizantes y humanizadoras, para ello nos referimos a describir y caracterizar las prácticas docentes universitarias que contribuyen al desarrollo humano de los estudiantes y por ende hacia a la humanización de nuestra sociedad.
Antecedentes
Morin (2008) “afirmó que se necesita una educación que enseñe a las personas a recuperar su vínculo con la humanidad”, según él “la educación del futuro debe construir un nuevo hombre, un nuevo humanismo y una nueva mentalidad”.
Ante la necesidad de educar para el desarrollo humano, honrando y respetando no sólo al estudiante sino que también al docente, como individuos necesarios en cualquier sistema educativo, según (Perrenoud, 2012) es preciso “pensar en la educación universitaria como la formación de personas en la vida y para la vida”, desde las diferentes profesiones, donde se generan y desarrollan capacidades, habilidades, donde se adquieren valores que nos permiten vivir con “responsabilidad ética, hacia la comunidad que hace posible su existencia”(Maturana 2007).
Es indispensable que desde su práctica, el docente encuentre correspondencia entre las experiencias dentro del aula universitaria y la realidad tanto personal como social. Si la escuela tiene que responder a nuevas y complejas exigencias, la formación de los docentes ha de afrontar retos similares para responder a los desafíos de estos tiempos.
Es claro que el hombre moderno se enfrenta a una realidad que ha venido construyéndose desde finales del siglo XIX con la entronización de la revolución industrial y el comienzo de una sociedad regida por la producción en masa y el consumo desenfrenado de toda clase de bienes.
Situaciones extremas como las dos guerras mundiales, pusieron al descubierto durante el siglo XX, el problema de la deshumanización causado, en su mayor parte, por una profunda crisis existencial, la pérdida de los valores cristianos sobre los cuales se había edificado la cultura y una pérdida asintomática del sentido de la vida. Y es que no era para menos, con situaciones como los campos de concentración y los más de 60 millones de muertos, según Putzger F.
(1969), se abría un oscuro panorama para las generaciones venideras que sin más, se abrazaron al consuelo de la sociedad de consumo que con mayor fuerza ofrecía la falacia de un eterno
progreso.
No podemos dejar a un lado la situación causada por la nueva sociedad del conocimiento y la denominada globalización, que ya no sólo es económica sino también cultural, educativa, de consumo y demás ámbitos de la vida humana. Quizá lo más lamentable de toda esta situación es que el hombre parece perder el control del propio sistema que ha creado, incluso su propio individualismo, intimidad y esencia, se ven amenazados por el sistema y por esa tendencia cada vez más exacerbada de creer ciegamente en los cálculos y estadísticas por encima de la propia conciencia e intuición.
Puesto que la educación en un contexto de globalización nos asume en un momento actual en donde se producen cambios de una sociedad industrial a una sociedad del conocimiento basado en la innovación, la creatividad y autonomía, es un mundo de valores éticos1 ( bajo el respeto y la dignidad de las personas) y gestión educativa, los que entran a dar soporte a la construcción de una práctica pedagógica pensada en los nuevos paradigmas dados en el valor del capital humano, y de su respuesta social y constructo de país.
Es desde la ética en donde el ejercicio de la pedagogía – docente -institución-2 encuentra una de sus razones de ser pues pensamos que al actuar de manera democrática y al mediar entre dispositivos económicos, está siendo parte de la formación como persona, sociedad y país.
Según Zambrano, Leal (2006), el profesor es poseedor de tres tipos de saber. El de la disciplina, cuya característica fundamental es la reflexión que él lleva a cabo sobre el
1 Tomando la ética como referente de reflexión lógica bajo un contexto social que tiene como propósito indagar y explicar sobre los actos humanos, en todas sus dimensiones: espiritual, afectiva, física, estética y social.
2Esta posición del comportamiento organizacional se enmarca en valores humanísticos que permiten volver a reencontrarse con los principios éticos para la transformación de las realidades.
conocimiento que se produce en su campo disciplinar; el pedagógico a través del cual comunica las reflexiones sobre la disciplina, y el académico, caracterizado por el ejercicio de escritura resultado de los dos anteriores.
Estos tres tipos de saber aparecen configurados por la práctica, el tiempo y la experiencia escolar y de vida. En un “excelente” ejercicio de enseñanza, el docente los conjuga; a partir de ellos se dota de una identidad. Por esto, ser docente está vinculado a tres grandes preguntas: ¿Qué sé?, ¿cómo comunico lo que sé? y ¿cómo me transformo con lo que sé y transformo al Otro con lo que sé?. En estos tres interrogantes, parece, se anida una gran parte del ser del docente, su identidad, la especificidad de su profesión, el ejercicio de la práctica y la vocación de poder que lo caracteriza.
Aquí el poder no se comprende como un ejercicio de fuerza, esto porque el poder es invisible y actúa sin que se le pueda observar. Hay poder en el orden humano cuando, a través de la constitución de un orden cultural dominante, se legitiman las prácticas institucionales y se desencadenan formas de saber. Fuerza y poder no son necesariamente correlativos. Hay poder sin fuerza y hay fuerza sin poder. La vocación del poder al que nos referimos tiene que ver con la manera como el profesor se transforma, “retorna sobre sí”, busca trascender cada vez que el ejercicio de la comunicación de su saber tiene lugar. Los tipos de saber permiten comprender la exigencia de una enseñanza basada en competencias en la cual los aprendizajes tienden a ser comprendidos de manera diferente.
En verdad, creemos que la relación entre tipos de saber y competencias permitiría
efectuar un ejercicio de entendimiento tanto del hacer diario del docente en el aula de clase como de su formación permanente. Educar es fomentar por un proceso social, la actuación por la que el
hombre, como agente de su propio desarrollo tiende a lograr la más cabal realización de sus potencialidades (UIA, 1985).
Así pues, educar necesariamente implica poner los medios para el desarrollo humano, entendido como la realización de todas las potencialidades de cada persona. Esto quiere decir que la educación va más a allá de la transmisión de conocimientos y entra en el mundo de las habilidades para hacer y pensar, y de los valores para decidir y vivir. La Educación pretende fomentar la actuación mediante la cual cada hombre vaya construyendo día a día, y la actuación por la que el sujeto humanidad se va edificando en la historia (López Calva, J., 2002, p. 13). La Docencia debe de ponerse en acción a fin de educar en el ámbito de la libertad, el diálogo con ese Otro u otros, al hombre como humanidad, involucrando al hombre en su totalidad y además buscando cumplir con la finalidad última de la educación que es el desarrollo humano.
La docencia es una tarea práctica iluminada en todo momento por la teoría generadora, que se da entre seres humanos inacabados y que persigue la humanización progresiva de quienes en ella interviene, es decir, maestros y alumnos.
Por lo anteriormente dicho, tenemos que la docencia requiere no solamente de conocimientos y de métodos, sino también de una actitud permanente de reflexión,
transformación, autocorrección y enriquecimiento, para lograr el desarrollo humano integral y llegar a una auténtica apuesta pedagógica humanizadora.
Marco Teórico La Deshumanización
“La historia ha llegado a un punto en el que el hombre moral, el hombre íntegro, está cediendo cada vez más espacio, casi sin saberlo […] al hombre comercial, el hombre limitado a un solo fin. Este proceso, asistido por la maravillas del avance científico, está alcanzando proporciones gigantescas, con un poder inmenso, lo que causa el desequilibrio moral del hombre y oscurece su costado más humano bajo la sombra de una organización sin alma”
Rabindranath Tagore, Nacionalismo, 1917.
En cierta manera, la deshumanización del hombre tendría que ver con la pérdida de sentido y por lógica contraria, el encuentro de ese sentido o de un nuevo sentido, “estaría indefectiblemente unido a una rehumanización del ser humano” Cañas Fernández (2010). Existen dos momentos o sucesos supremamente importantes que nos permiten dilucidar el tema expuesto: Las guerras mundiales del siglo XX y las adicciones cuya causa la podemos encontrar, en los “vacíos existenciales”, como dice Cañas Fernández, causados por la pérdida de sentido de la vida y por la existencia del hombre “Light”.
La crisis de sentido que tuvo como génesis las dos guerras mundiales y toda su barbarie cuando en ellas fallecieron “más de 60 millones de personas en su mayoría jóvenes”, según Putzger F. (1969). Putzger F. (1969), nos dice que “El sin-sentido que tuvo su principio en estos hechos” y planteó la necesidad de preguntarnos si esa idea del progreso gestada desde el siglo XIX, tenía realmente la respuesta a las necesidades más íntimas y trascendentales del ser humano o si por el contrario, sería un ingrediente más, para el paulatino proceso de deshumanización en que nos encontramos hoy día.
Es así como nos encontramos frente a una sociedad mecanizada y tecnologizada casi en su totalidad y orientada básicamente al consumo de bienes elaborados por el mismo hombre que se esclaviza de ellos con el consecuente peligro de convertirse, él también, en una maquina más del sistema. Quizá lo más lamentable de toda esta situación, es que el hombre parece “perder el control del sistema que ha creado” Jaspers K. (1994), incluso su propio individualismo,
intimidad y esencia, se ven amenazados por el sistema y por esa tendencia cada vez más
e intuición. En ello ha jugado un papel importante la globalización de la vida misma de hombres y mujeres.
Para la muestra, la gravedad en nuestra sociedad actual, podemos citar el hecho de que uno de los pilares de la economía actual, es la producción de armas a gran escala; el otro pilar fundamental es el consumo máximo de toda clase de bienes. Es aquí donde se muestra con más fuerza esa ironía que consiste en “tener a la gente enferma para que el sistema económico este sano”, en palabras de Max Neef M. (1993). Algunos se atreverán a decir que el estilo de nuestra sociedad es inevitable y que no está en tela de discusión los “méritos” que de sobra tiene la sociedad contemporánea.
No deja de asombrar que muchos hombres y mujeres en el pasado, hayan vislumbrado las consecuencias y las amenazas de la nueva sociedad deshumanizada que se veía gestar desde el siglo XIX con todo el progreso industrial y tecnológico, advirtiendo sobre el peligro que el hombre corría por el crecimiento incontrolable de la producción y el consumo.
Nos atrevemos a decir que existen dos elementos fundamentales que modelan la manera de pensar de todos los que trabajan y viven en él: En primer lugar tenemos esa convicción de que algo debe hacerse porque es viable hacerlo desde el punto de vista tecnológico, más no porque eso sea necesario para la humanidad, para su crecimiento, su alegría y su razón o porque es bello, bueno o verdadero. Si aceptamos plena y ciegamente este principio, todos los valores que hacen del hombre un ser especial y diferente, caen por tierra para dar paso a los “ valores pregonados por el desarrollo tecnológico” (Catz, 2004;3) y que a la postre se convertirán en el fundamento de toda ética.
En segundo lugar, tenemos esos “dioses” creados por el afán del mundo moderno: La eficiencia y el rendimiento. Todo es medible y cuantificable en aras de optimizar los procesos de producción y consumo donde el ser humano también es estandarizado y cosificado al nivel de un número o código. Se pierde el individualismo para que cada hombre y mujer pasen a formar parte de la corporación de manera que no causen molestias ni creen ficciones. Su esencia la debe hallar en la masa amorfa de ciudadanos deshumanizados antes que en su propia identidad.
La deshumanización en nombre de la eficiencia es un acontecimiento demasiado común hoy. En las grandes empresas, por ejemplo, se busca volver a los trabajadores más dóciles y manejables de manera que se les pueda manipular para producir en ellos ciertas actitudes deseables que puedan volver más eficiente y rentable a la compañía para la que trabajan, sin pensar en las consecuencias que estas estrategias pueden producir en la humanidad de los
empleados, generando sentimientos de insuficiencia, angustia y frustración que podrían llevarlos bien a la indiferencia o bien a la hostilidad que se manifiesta, entre otras cosas, en esas actitudes de intolerancia y violencia que a diario vemos en todos los ambientes sociales.
Una sociedad que en su mayoría produce cosas inútiles no podría más que generar personas inútiles: como dice Erich Fromm (p.47) “El Homo Consumens” cuya finalidad y más alta realización es el consumo en sí mismo, tener más y usar más. Es así como la relación personal de los seres humanos se ve seriamente afectada pues la tendencia de la sociedad tecnológica es que ese contacto personal tiende a desaparecer. Basta con mirar el avance en las plataformas de comunicación y en los mismos celulares por dar un ejemplo. Hoy se prefiere entablar una charla, si así se le puede llamar, a través de un Chat y no al “calor” de un café donde se pueda mirar a los ojos al interlocutor.
Y qué decir de la perdida de la intimidad. Hasta hace algunos años lo privado siempre ocurría a puerta cerrada, en el círculo familiar o de amigos, pero hoy en día y gracias a las redes sociales, la esfera privada forma parte del mundo exterior. Es como si existiera un estado de completa exposición y disponibilidad de lo privado. De hecho, desde hace un siglo las grandes corporaciones descubrieron con ayuda del psicoanálisis, como explotar los deseos, las angustias y las esperanzas privadas para fines mercantilistas.
No podía faltar uno de los rostros más crueles de la deshumanización: El problema de la desigualdad y la pobreza que aqueja y golpea a gran parte de los habitantes de nuestro planeta. Mientras unos pocos acumulan una riqueza que fácilmente sobrepasa el producto interno de algunos países, otros miles especialmente en África, Asia y el Caribe, carecen de lo mínimo para subsistir.
En síntesis, podemos decir que la deshumanización es el rostro de una sociedad donde lo importante es producir a toda costa y acumular con la misma intensidad, donde no existe el sentido de la colaboración y mucho menos el sentido de la redistribución de los bienes obtenidos y la promoción del otro sino por el contrario, la concepción de que el otro simplemente es un medio eficaz para satisfacer mi necesidad de poder y acumulación de bienes y donde cada persona se ha convertido en una “cosa” que después de un tiempo (bastante corto por demás) resulta obsoleta y carente de atractivo por lo que debe ser reemplazada por otra “más novedosa”. La Humanización
“…este compromiso con la humanización del hombre, que implica una responsabilidad histórica, no puede realizarse a través de la palabrería ni de ninguna otra forma de huir del mundo, de la realidad concreta, donde se encuentran los hombres concretos. El compromiso, como propio de la existencia humana, sólo existe en el
engarzamiento en la realidad, de cuyas “aguas” los hombres verdaderamente comprometidos quedan “mojados”, “empapados” Paulo Freire La pregunta que siempre nos asalta cuando se aborda el tema de la humanización es el que está íntimamente relacionado con la pregunta sobre, qué es el hombre realmente, ¿qué es lo que lo hace humano? Y es aquí donde cobra más vigencia aquel aforismo griego de conócete a ti mismo, pues todo proceso de humanización requiere que el hombre se vuelva sobre sí mismo y le permita reconocerse, para encontrar su lugar y sentido en la historia y en la vida.
Para tratar de entender la humanización, es necesario acercarnos a lo que se entiende por ser humano. El hombre, según Abbgnano (1996) “es humano”. El aspecto que da su nombre al humanismo es la palabra dada por los pensadores latinos Cicerón y Gelio: humanistas, expresión que para los griegos se aproximaba al término paideia que significaba educación y formación del hombre a través de las artes o disciplinas humanísticas, es decir, aquella que forman al hombre, por serle propias al hombre mismo, diferenciándolo de otros seres animales” (Hamburger 2008). “A través de la educación tratamos de desvelar lo humano que hay en nosotros o lo que es lo mismo, buscamos humanizarnos” (Bárcena, 200, p.6).
A este propósito, se distinguen dos sentidos de la palabra humanismo: El primero “ Es todo aquello que contribuye a humanizar al hombre” Ferrarter, J.(1958, p.660); todo lo que hace que el hombre sea “ más humano”, “más persona”, así el término humanismo es tan antiguo como el hombre; y el segundo sentido es el que concibe al humanismo como una corriente o tendencia filosófica.
Ahora bien: es la educación la primera en ser requerida en todo proceso humanizador ya que es ella quien debe asumir al ser humano integralmente para desarrollar todas sus
potencialidades desde un contexto social y cultural donde cada uno puede y debe, desde una perspectiva más humana, asumir su compromiso con el otro y con los demás.
El binomio educador-educando debe actuar de manera integral mostrando como el educador puede ser, a su vez, educado por el alumno con el respeto hacia la persona de uno y otro. Por supuesto que para esto, se necesitan docentes con un alto sentido de lo que es un
proceso integral de educación; tener formación humanista y ante todo, tener un gran sentido de lo humano en sus relaciones con los estudiantes.
La “educación para la humanización debe llevar a los alumnos a que asuman una autoconciencia de su ser en el mundo y de esas potencialidades que hacen de la vida algo digno de ser vivido” Frías J. (1997), expresadas en los bienes culturales como la ciencia, el arte y los valores como la justicia y la libertad. Se hace necesario llevar al hombre a través de la educación, a que revierta esa situación de inhumanidad en la que vivimos con preponderancia de lo técnico y económico hacia el encuentro con su mismicidad, según Aristóteles, y desde ella, hacia la construcción de una cultura basada en la responsabilidad social donde los profesionales sean
persona con formación integral y preocupación por el bien común antes que cualquier otra cosa. Hablar de humanización es hablar de procesos integrales de formación donde al hombre y a la mujer se le miren con dignidad y respeto, teniendo en cuenta todas sus dimensiones:
Intelectual, afectiva, social y cultural. Es romper con los paradigmas de la economía moderna que todo lo cosifica y que a la larga moldea un ser humano caduco y consumidor. Es recuperar la individualidad que hace único a cada ser humano y que la deshumanización ha diluido en una masa sin forma de seres individualistas e insolidarios.
Desarrollo Humano y Deshumanización
“El ser humano no vive solo de pan. Necesitamos amor y cuidados, y encontrar una respuesta a quienes somos y por qué vivimos” Gaarder Jostein Al encontrarnos en un mundo globalizado que cada día más exige que los seres humanos se preparen técnicamente, y profesionalmente, exige que el estudiante universitario se gradúe o mejor dicho, sea un profesional, que conozca, que sepa hacer, que sea realmente sea bueno en algo, ser un ser humano, y esto últimos es parte de los fines de un docente humanizado.
En la mayoría de las sociedades, hoy en día, están preocupadas por preparar
profesionales técnicos, porque su mano de obra es más barata, aprende sin estudiar tanto como un profesional, sin embargo, como también dice Maggi, R. (1998) “la formación de un profesional técnico de calidad requiere no sólo que requiera conocimientos teóricos e
instrumentales de un campo laboral determinado, sino que se desarrolle integralmente como ser humano”.
No es que estemos en contra de los profesionales técnicos, ya que a ellos les toca aprender a resolver problemas y tomar decisiones, como cualquier profesional, pero los países no deben de estar preocupados, sólo por producir mano de obra barata, sino en tener
profesionales que sean reflexivos, críticos, autónomos y con un alto grado de compromiso, que entiendan la responsabilidad social que tienen, es decir, que observen, analicen, y propongan soluciones para los problemas sociales y no simplemente con ciudadanos dispuestos a cumplir imposiciones que en la mayoría de veces no benefician.
Ahora bien, sino se enseña eso en las aulas : ¿podremos decir que estamos
contribuyendo al desarrollo humano?, he aquí lo que nos hace repensar sobre la labor docente y donde darnos cuenta, si en realidad estamos contribuyendo al desarrollo humano, que según
López Calva (2002) es entendido “como la realización de todas las potencialidades de cada persona”. A partir de la anterior definición, ¿será que como docentes universitarios contribuimos a la realización de todas las potencialidades de nuestros estudiantes?, ¿ estaremos ayudando a que los estudiantes aprendan a conocer, deliberar, valorar y decidir?.
Lo anterior significa que le toca al ser humano buscar la manera de conciliar los
elementos culturales y valorables que en algún momento de su existencia le puedan obstaculizar el crecimiento en humanidad, por ello, según Maggi, R. (1998), “potenciar las posibilidades de ejercer la libertad de elección de cada individuo” implica:
“Aprender a aprender, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a conservar, principios fundamentales para tal fin, conjuntamente le sirve al hombre para el logro de conocimientos, para relacionarse armónicamente con los demás, y por ende en la colaboración a la resolución de distintos problemas, haciéndolo crecer en humanidad, en justicia, en creatividad, en convivencia humana, desarrollo de valores, en ética, solidaridad, darle una vital importancia a la parte afectiva, es decir, los sentimientos y la capacidad humana de amar”. Finalmente, Maggi, R. (1998) nos dice “el desarrollo humano integral, debe cubrir todas las posibilidades de crecimiento”.
Maggi, R. (1998), también nos dice que el desarrollo humano
es un proceso de descubrimiento, de crecimiento, de humanización, de conquista de la libertad; representa el esfuerzo de los hombres y las mujeres por conquistarse a sí mismos a través de la iluminación de la inteligencia y el fortalecimiento de la voluntad, con apertura, como resultado del amor hacia los demás.
Nos parecen las dos definiciones muy acertadas, que complementadas tenemos una idea muy clara del gran compromiso del docente universitario, porque es para todo ello que debe de
preparar, de enseñar, de acompañar, de guiar a sus estudiantes, sino es así, el objetivo principal no lo habrá logrado, ante todo debe de hacer conciencia en sus estudiantes, porque un estudiante con conciencia plena de su entorno, será un verdadero ciudadano, en conocimiento, en bondad, apropiado de ello, así la manifestará en sociedad, por supuesto, en ningún momento decimos que debe de olvidarse de su saber disciplinario, que está obligado a manejarlo a la perfección, sin ser tan exagerados.
Por ello, preparar a los seres humanos para el desarrollo humano por medio de la práctica docente universitaria implica de forma obligatoria educarles, teniendo en cuenta los elementos dados por López Calva (2002), veamos: en primer lugar “realizarla en un ámbito de libertad, la educación debe verificarse en el diálogo con el Otro (los Otros)”, en segundo lugar “ el hombre es un ser que se va construyendo, haciendo a sí mismo, la educación involucra al hombre en su totalidad, lo mismo que a todos los hombres”, en tercer lugar “ la educación es un ámbito en el que se produce una intervención cuya finalidad última es el desarrollo humano”.
Gran compromiso que tiene el docente universitario buscar crear en sus estudiante, lo anteriormente expuesto, he allí lo importante que él posea todas esa características para irradiar lo mismo en sus estudiantes, seguimos dándonos cuenta que no se trata entonces, el hecho de pararse frente a los estudiantes y “transmitir conocimientos”, sino de algo más profundo, como ya lo hemos expuesto.
Docentes, maestros, profesores, a tomar conciencia y ver con ojos críticos, una
invitación, sabemos que es duro reflexionar sobre: ¿cómo estamos actuando, ¿cómo es nuestra práctica docente?, ¿ si nuestra práctica docente es humanizante y humanizadora o no lo es? ¿qué estamos haciendo, ¿cómo formamos a nuestros estudiantes?,¿ para qué?, ¿hacia dónde vamos, ¿hacia dónde queremos llevar a nuestros estudiantes?, ¿ En realidad, los estaremos preparando
para el desarrollo humano?, como docente¿ tengo claro qué es el desarrollo humano?, pero toca hacerlo por nuestra cuenta, toca que nos veamos el ombligo, pensar si fuera yo ¿Cómo quisiera que me formaran?, o todavía siendo más duros en la reflexión y si fuera mi hijo ¿cómo quisiera que lo formaran?, ¿Cómo quisiera que me lo trataran, educarán y para qué?, para lograr
responder esas interrogantes, que no necesitan explicaciones científicas, sino sólo conciencia humana, sólo sentido humanizante y humanizador, para saber qué tipo de hombre queremos tener en sociedad, si, más de lo mismo o verdaderos seres humanos.
Práctica Docente Humanizante
“Aquellos que educan bien a los niños merecen recibir más honores que sus propios padres, porque aquellos solo le dieron vida, estos el arte de vivir bien”
Aristóteles Al querer hablar de práctica docente, necesariamente nos tenemos que remitir a definir la
palabra: Docencia, estableciéndose tres maneras de entender el término, (López Calva, J. Martín, 2002) dice : primero “Como una práctica en el sentido de “saber hacer” (el arte de enseñar), sobre todo referida a la transmisión de conocimientos (enseñanza)”; segundo “como una práctica técnica (como un saber hacer altamente especializado, más allá del arte de enseñar), cuya
finalidad es la capacitación de personal competitivo para el trabajo” y tercero “ Como educación y desarrollo humano, la docencia debe ser entendida más que como un arte o como una técnica: debe entenderse como una praxis humana y humanizante”.
Significa entonces, que la docencia no es una tarea simple, a juzgar por cada uno de los componentes importantes que menciona López Calva (2002), de los que podemos destacar el apartado número tercero, referido a que el fin principal de la práctica docente , no es sólo transmitir conocimientos, no es sólo preparar alumnos para un trabajo específico, más bien es prepararlos para la vida, pero buscando dentro del aula de clase la humanización progresiva ,