Módulo: Desarrollo Objetivos de Aprendizaje
Estrategias para la Comprensión
Los nuevos programas de lenguaje para la educación básica enfatizan la importancia de enseñar la comprensión de manera explícita desde 1° básico. La comprensión que se quiere promover es profunda, es decir usted debe lograr que sus estudiantes realicen tareas que les permitan ahondar conocimientos, privilegiando focos de aprendizaje relevantes. Para ello, es necesario diferenciar las actividades según sean para la comprensión de textos literarios o no literarios. En la enseñanza básica y para el resto de la vida, uno de los principales objetivos de la lectura es APRENDER, en otras palabras: leyendo se aprende. Es necesario entonces enseñar, también de manera explícita a extraer información de los textos, opinar con fundamentos sobre lo leído y desarrollar habilidades de investigación a partir de 2° básico.
Revisión Programas de Lenguaje 2012
A continuación dispone de los programas de lenguaje de 1° a 3° básico. Tome el que le corresponda de acuerdo a su curso y revíselo en clave de comprensión y lectura para el aprendizaje, es decir identifique en sus apartados estos énfasis.
a) Si sus estudiantes son de 1° básico, revise las páginas 41 a 45; 57 a 59; 64 a 65; 69 a 71; 81 a 83; 85 a 86; 98 a 105 y 115 a 120 del respectivo programa.
b) Si sus estudiantes son de 2° básico, revise las páginas 40 a 43; 56 a 60; 66 a 67; 75 a 78; 91 a 93 y 108 a 110 del respectivo programa.
Curso:
Lenguaje 1° a 3° Básico
Titulo:
Lección 2: Estrategias para la Comprensión
c) Si sus estudiantes son de 3° básico, revise las páginas 58 a 61; 75 a78; 82 a 83; 93 a 95 y 105 a 109.
Puede pensar en al menos dos iniciativas nuevas, con el fin de seguir los énfasis propuestos, que usted implementará en su curso a partir de lo leído.
LINK A PROGRAMAS DE LENGUAJE DE 1°, 2° Y 3° BÁSICO.
En los programas de Lenguaje 2012 se plantean objetivos relacionados con las siguientes estrategias que se espera que el alumno utilice en distintas circunstancias de lectura:
1. Relacionar la información del texto con experiencias y conocimientos propios. 2. Releer lo que no se comprende.
3. Visualizar lo que describe el texto. 4. Recapitular.
5. Formular preguntas sobre lo leído y responderlas. 6. Subrayar información relevante.
Los programas también establecen objetivos asociados a estrategias para la lectura de textos no literarios (cartas, biografías, relatos históricos, instrucciones, libros y artículos informativos, noticias, etc.):
7. Extraer información implícita y explícita.
8. Usar organizadores de textos expositivos, tales como títulos, subtítulos, índice y glosario para encontrar información específica.
9. Utilizar e interpretar información de ilustraciones, símbolos y pictogramas.
10. Utilizar los conocimientos previos para comprender un texto y formular una opinión sobre lo leído.
En el caso de los textos literarios, agregamos las siguientes estrategias:
11. Extraer información explícita e implícita.
12. Reconocer la secuencia de acciones en el texto. 13. Describir los personajes.
15. Expresar opiniones sobre el texto, sus personajes y situaciones.
Reflexionando sobre la propia práctica pedagógica
Revise las estrategias que acabamos de enumerar. En cada columna registre según corresponda: las estrategias que usted conoce y usa con sus alumnos, en la columna siguiente, las que no conoce. En la tercera columna registre las que le gustaría conocer y aplicar en sus planificaciones de lectura.
Estrategias que conozco y uso.
Estrategias que no conozco. Estrategias que pienso conocer y averiguar para utilizar con mis alumnos.
Busque en internet o en algún libro información acerca de las estrategias que no conoce y regístrela para futuras referencias.
A continuación describiremos brevemente las estrategias básicas de lectura antes mencionadas.
1. Relacionar la información del texto con experiencias y conocimientos propios.
La relación entre conocimientos y experiencias y lo leído ha demostrado ser una estrategia que mejora los niveles de comprensión de los alumnos. Para desarrollarla basta con usar herramientas tan simples como buenas preguntas
(“¿Cuántos de ustedes han visto una ballena? ¿Qué características tienen? ¿Dónde viven?”), o traer elementos visuales (fotos, posters, películas, etc.) para iniciar una conversación con los alumnos. La estrategia Nº 3 en la siguiente sección de esta unidad (Estrategia S-Q-A) es de gran utilidad para que los alumnos, después de esta conversación, redacten aquello que saben sobre un determinado tema, y luego de leer puedan anotar lo que aprendieron sobre el mismo.
2. Releer lo que no se comprende. Los buenos lectores leen y vuelven a leer, hasta
que logran comprender la totalidad del texto. Muchas veces la primera lectura sirve para encontrar la idea general de un texto, pero nuestra mente no logra captar los detalles, o pasos en una secuencia. Para ello hay que volver a leer el texto, y mientras se relee, se pueden aplicar estrategias tales como formular preguntas, visualizar, o recapitular, o bien subrayar la información importante.
3. Visualizar lo que describe el texto. Consiste en crear imágenes mentales de lo que
se lee. Generalmente, las imágenes mentales permiten al lector concretar lo leído. Esto puede hacerse a través de ejemplos, no ejemplos, o características propias del objeto/idea/personaje del cual se habla en el texto.
4. Recapitular. Consiste en sintetizar la información poniendo énfasis en las ideas
principales. Para ello, es importante enseñar a los alumnos a trabajar dos estrategias: encontrar la idea principal del texto, y distinguir entre hechos y detalles. Más información al respecto se presenta en el número 6 de este listado.
5. Formular preguntas sobre lo leído y responderlas. Los buenos lectores monitorean
su comprensión; es decir, a medida que van leyendo van corroborando si han comprendido bien el texto. Una de las formas de hacerlo es detener la lectura en distintos momentos y hacerse preguntas respecto a lo leído. Las preguntas pueden ser simples como ¿Cuál es la idea principal de lo que acabo de leer?.
6. Subrayar información relevante. Subrayar es una técnica que ayuda a identificar
ideas principales en un texto distinguiéndolas de detalles o información adicional. También ayuda a retener la información más fácilmente pues luego se puede
repasar recordando lo subrayado. Para ello es importante enseñar a los alumnos a leer para identificar ideas principales y luego subrayarlas. Esto tiene dos pasos:
a. Encontrar la idea principal de un texto. La idea principal es la que plantea el
tema o idea más importante de un texto. Suele estar en la primera oración o primer párrafo de la lectura, pero otras veces no es tan clara y debe inferirse. La pregunta clave que el lector debe hacerse es “¿De qué trata el texto que estoy leyendo?” A menudo el título del texto ayuda a identificar la idea principal.
b. Distinguir hechos y detalles. Los hechos y detalles ayudan a comprender
en mayor profundidad la idea principal de un texto. Explican el quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo de la idea principal suelen referirse a personas, cosas o lugares, o bien explicar el orden en que ocurren determinadas acciones o explicar un proceso. En el caso de los cuentos, los detalles nos permiten imaginar el contexto de la historia que se está narrando.
7 . Extraer información implícita y explícita. La comprensión se puede dar a distintos niveles de profundidad. Estos son:
a. Literal: captar información explícita en un texto, clasificar, resumir, sintetizar, recordar tal como aparece en el texto.
b. Interpretativa: supone reconstruir el significado, relacionando con
conocimientos y experiencias previas.
c. Inferencial: a partir de la información del texto, permite formular hipótesis. d. Crítica o evaluativa: permite formular juicios de valor, opiniones personales. e. Apreciativa: respuesta emocional o estética a lo leído.
La ejercitación de la comprensión en nuestras clases debe apuntar siempre a niveles más allá de lo literal. Lograr este objetivo depende de la calidad y la profundidad de las preguntas que el profesor formule a sus alumnos antes, durante, y después de la lectura.
8. Usar organizadores de textos expositivos, tales como títulos, subtítulos, índice y
glosario para encontrar información específica.
9. Utilizar e interpretar información de ilustraciones, símbolos y pictogramas.
10. Utilizar los conocimientos previos para comprender un texto y formular una opinión
sobre lo leído. Como dijimos en el punto 1, el uso de los conocimientos previos
favorece la comprensión. Aunque no podemos verlo, lo que la mente del lector hace al leer es conectar información nueva con aquella que ya conoce. Algunos teóricos dicen que para ello tenemos una suerte de archivo con esquemas que se va incrementando con cada experiencia de lectura. Así, por ejemplo, en nuestra mente tenemos un esquema para leer una receta de cocina que nos orienta y nos dice que leer una receta es distinto de leer una novela. Dentro del esquema de la receta, hay recetas de pocos pasos y poca descripción, sin embargo, las recetas más antiguas están llenas de detalle. Cuando leemos una receta antigua, nuestro repertorio de esquemas para la lectura de recetas se enriquece. Lo mismo pasa con las ideas y conceptos. Si hemos leído acerca de mamíferos, esa información está guardada en nuestra mente en un determinado esquema (definición, características, ejemplos de mamíferos), y se va incrementando a medida que leemos más acerca de ellos. Este reservorio de información se activa cuando el profesor formula preguntas que permiten al lector conectar lo nuevo con lo ya conocido.
11. Reconocer la secuencia de acciones en el texto. El orden en que ocurren las
cosas se llama secuencia. Las palabras claves como: a principio, a continuación,
luego, por último, finalmente, antes y después, a menudo, sugieren orden en un
determinado texto. Una forma de enseñar la secuencia de las partes de un cuento es el uso del gráfico con las distintas etapas: inicio, quiebre, desarrollo y final.
quiebre
final
Inicio desarrollo
12. Describir los personajes.
13. Describir el ambiente en que ocurre la acción.