EL TEATRO,
COLECCION DE OBRAS DRAMATICAS Y
LIRICAS-EL AVARO
DE SU AMOR,
DRAMA EN DOS ACTOS Y EN VERSO,
ORIGINAL DE
DON MANUEL ROMERO DE AQUI NO.
MADRID*
ALONSO GÜLLON, EDITOR.
PEZ, 40,~2.°
1873.
lí
EL AVARO DE SU AMOR.
EL AVARO DE Sü AMOR,
DRAMA
EN D0S ACTOSY EN VERSO?
ORIGINAL DR
D- MANUEL ROMERO DE AQÜIHO
Estrenado con extraordinarioéxite enelTeatro Martin, enlanochedel 4 de Noyiembrede 1873.
G. C.
Número 12
1
MADRID
IMPRENTA
DE JOSÉ RODRIGUEZ, CALVARIO, 18.1871,
PERSONAJES. ACTORES.
CELIA
Srta. Torrecilla.DON JULIAN
Sres. Rodríguez(D. Franc.)DON JUAN
Rodríguez (D.Alberto)DIEGO
Ruiz Cámara.DON LUIS
Fraile.CLARIN
CalvaCho.CEBOLLEDO.
Galé.LILO
.. Masferrer.La escena en
las cercaníasde
la Corte. SigloXVI.
Reinado de Cárlos
V.Estaobraespropiedad deD. Cárlos Calvacho,ynadie podrá, sin supermiso, reimprimirla ni representarla en España, sus posesionesde Ultramar,ni enlospaisescon los cuales hayacelebradosósecelebrenen adelantetratados internacio- nalesdepropiedadliteraria.
Ei editorsereserva elderecho detraducción.
Los comisionados delaGaleríaDramática yLírica, titulada elTeatro,deDOTS
ALONSO GULLON,
son losexclusivamente encargadosdel cobrodelosderechos derepresentacióny delaventa deejemplares.
Quedahechoeldepósitoquemárcala ley.
EXCMCh SEÑOR DON ANTONIO HURTADO.
Acoja usted benigno,
mi
querido maestro, este primerensayo dramático,
que
con todo corazón le dedicaDigitized by the Internet Archive
¡n2014
1
https://archive.org/details/elavarodesuamord496rome
ACTO PKIMEKO.
Sala encasadeD. Julián;en el fondo izquierda puerta de entrada; áladerechaun gran balcón ó galería que se suponedaralhuerto; en el centro un gran retrato de mujer; puertaslaterales; ladelaizquierda, habitación de D. Julián; áladerechaotras dos; laprimera, habitación deCelia, lasegunda deberáserunaverja. Grupos dear- mas en las paredes; en primertérmino una mesa, al ladounsillón; otro sillónáladerecha; mueblesal estilo delsigloXVI.
Allevantarseeltelón saleClarinde la habitación de Celiayse dirigesigilosamentealfondo, desdedonde hace señasllamandoáD.Juan.
ESCENA PRIMERA.
D. JUAN, CLARIN.
Juan.
Clarín.
Clarín. Nadie nos ha vistoentrar;
ahuyentad vanosrecelos.
Hasvistoá Celia?
Más
bellaJuan.
Clarín.
Juan.
Clarín-
lavi
há
pocoque un
lucero.Y
alverte?...Debiócegar.
Cómo?
Pensó
que
eraun
sueño,un
fantasma,ó un...Juan.
¡Qué
dices?No
quieroquevuelvas... necio..Clarín. Clarín soy!.. .
Juan.
A
tuslocurasni gracias.
Clarín.
Ya
estoymás
serioque
fué valienteRoldan
y fué galán Gerineldos.Juan.
Dudó
alverte,no
teespantes,que
asícomo
sueleelsueño parecer verdad,áveces, Clarín, realidadesvemos
que sueños senosfiguran;yasí
no
teespantesvieudo sueñoscomo
realidades, realidadescomo
sueños!...Clarín. Cierto
que
no usaba en Flandes tan bellísimos concetos.Juan. Dijo
que
vendrá?Clarín. Volando.
Juan. VisteaDiego?
Clarín.
He
vistoá Diego.Juan.
Y
élt* vió?Clarín.
Pues
sime
viera...Juan. Biendices.
Clarín. Adiós misterio.
Juan.
Y
mi padre?Clarín. Oh! vuestro padre...
•Juan. Aguarda,Clarín.
Clarín.
Qué
es ello?Juan. Celia llega.
Clarín.
Ó
talvezotro...' Juan, No;sinoestuvieraciertode
que
ella vieneá estesitiodonde
impacientela espero,me
Joanunciárau bien claro las latidosde mipecho!...— 9
ESCENA
II.DICHOS, CELIA.
Juan. Celia!
Celia.
Don
Juan!Juan. Vida mia!
Ah! que noes,
hazme
ver,quimera
tanto placer, nisueñotantaalegría.Tú que
luz prestasaidia,hazme
escuchartu suspiro:piensoal vertequedeliro, yántes
que
el pesarme
venza, haz,por Dios,queme
convenza deque
teescucho y temiro!...Celia.
Un
añolejosde aquí!!..un
añosin decir nada!...Juan.
Un
año que mimenguada
estrella lejosdetí
me
hatenido!Un
año,sí...(Aún
tiemblocuando me
acuerdo.) paséen locodesacuerdosiempre esperandolamuerte, sin
mayor
malque
noverte, nimás
bienque turecuerdo!(Clarínen tantovade unlado á otrode la esce- navig'ilandocomoquientemeseacerque ál^uien.}
Celia.
Un
añoque
hastalas flores delhuerto tristesestaban;mustias,
porque
lasregaban los llantosde mis amores!Año
depena ydolores poreltemor
deperderte, añoque
en mísera suerte lashorassehan
sucedido, temiendo en unastuolvido, llorandoenotras tumuerte!Juan. Olvidarte, vidamia!
Puessilavida olvidara, entónces
qué
recordára,- 10 -
Celia, ¿quérecordaría?
Tú
eres todami
alegría, y siesmi
vida adorarte¿cómo
pudieraolvidarte?Muy
malaelección tuvieraside no amarte muriera, pudiendo morir de amarte.
Cuando
misuerte tiraname
tuvolejosde tí,no
vistesun
ave,di,que
al despuntarlamañana
seposaba entuventana?Yo
teenviabaalcantor paracalmartudolor y aminorartus quebrantos, y eran sussonoros cantos mis juramentos deamor.
Celia. Ah!
Juan. ¿Por
qué
dulde inhumana, desque
tuveque
dejarte, nocorristeallevantarte anhelosaátuventana?el auradela
mañana
teaguardabaallíimpaciente, puestraíadulcemente entre sus revueltos giros, átu oídomissuspiros y misbesos á tufrente!...
¿Cómo
poderte olvidar?cómo
olvidarte, bien mió,sisóloen el
mundo
ansio el biende poderteamar?
si
muero
al dulce pesar, vidamia, deadorarte,más
muriera deolvidarte;y malaelección tuviera,
sideno amarte muriera, pudiendo morir de amarte.
Celia, Elcielo tehizo venir paracalmar misdolores!.,.
Clarín. Sí,perobastade amores,
que
si os aciertan á oir.*.I
— 11 —
Juan. (áciarin.)
Nada
tienesque
decir,qué me
ocultas?(Ácelia.)Celia. Nada!
Juan.
No?
tendré
que
decirte yo loque
haun
añome
dijiste?Gelia.
No
acierto!...Juan.
¿No me
escribirteun
pliego?Celia. Sí!...
Juan.
Á mí
llegó,y aquíestá.(Sacándole.) Clarín. Bienleguardaste.
Juan. Calla.
Clarín. Callo.
Juan. (Leyendo.)
«Á mí don
Juan:«guarda
deque don
Julián»sepa
que no me
olvidaste;»quesihastaFlandesllegaste
»yélpartirte permitió,
»fué
porque
no supe yo»ocultarcuánto
me
amabas.»(Hablado.)
Ya
vesque
sime
ocultabas, ya vesque
olvidabas...Celia.
Oh!
qué
extrañosiseme
olvida,al pesaracostumbrada, porelbiende tu llegada eldolordetu partida?
Juan. ¿Celia,acaso
mi
venida calma nuestro padecer?Celia. ¿Viste á padre?
Juan. No; hasta ver
cómo
acallarsusrigores!...Celia.
Qué
intentas?Juan.
Cuando
tusfloresrieguesal anochecer, Celia, situ
amor
escierto, enello has deconsentir...Clarín. Señor,
que
vaná venir.JUAN. ViveDios! (Echa manoá laespada.)
— VI -~
Clarín.!
Dóime
por muerto,pero vamos.
Juan. (á Ella.)
En
elhuerto tengo dehablarte!CELIA. (Sorprendida)
Don
Jliaü!...Juan.
Tan
sólo asíánuestro alan poner remedio podremos...Celia. Mas...
Juan.
Qué
dudas?Clarín.
Acabemos,
mirad,señor,
que
vendrán.Juan, Estarás?
Celia. Allí estaré!...
Juan.
Qué
tienes?Celia.
No
séqué
siento,nosé
qué
presentimiento,qué
temores, noséqué.Clakin.
No
sabes? yosílo sé;que
seacercan, ¡viveDios!yaquí oscogenálosdos ysenosagualatiesta.
Juan, (Llevando á Celia hasta su habitaciou.)
Que
estarás fué tu respuesta.Celia. Allíestaré.
Juan. Adiós!
Celia, Adiós!
(Salen D.Juan yClarín porel fondo.)
ESCENA
III.D. JULIAN.
Sale porlaizquierdaconun pliegoenlamano.
Julián. (Leyendo.)
«Y
yaque
os digoquién soy»y conocéislapasión
«que abrasa á
mi
corazón»porella,á pediros
voy
»poresposa á vuestra hija,
»no
dudo que
áellose avenga...»
(Tirando sobrelamesaelpliego.)
No
haydolorque yono
tenga- 13 -
nipena
que no me
aflija, (Mirandoelretrato.)Caro
me
cuestaelamor que
á tu hijaprometí;no
tendrásquejade mí, desventurada Leonor!Si
donde
quieraque
estés gozando de Dios,hermana,
mirasmi
suerte tirana ymi
sentimiento ves;sives
mi pena
prolija yque
conmi
tierno afán alamor
demi don
Juan antepuseeldetuhija, ruegaal cielo desdeahí démás
paz ámi
existencia,que
sientoque mi
conciencia se revelacontramí!...Ruega, hermana,
tantosson tangrandes,que
mis enojosme
hacenverterporlos ojos gotaágotaelcorazón!!...(Viendo ytomandoel pliego.)
Me
pide áCelia!... ay de mí!Cierto,cielos,
que
pequé...mas
cielos! tantono
fué para castigarmeasí...Necio, hevivido
engañado
buscando ámi
mal consueloporque
lehanegado
el cielo tanto bien aldesgraciado!Que
delamor
yeldolor bajolafuerte cadena, gozarse delamisma pena
eselconsuelomayor!!...
(Apoyalacabeza sobrelasmanos. Aparece Diego enelfondoy9e aproximalentamente áél.)
ESCENA IV,
D. JULIAN, DIEGO.
DlEGO. (Después de unapausa.)
— 14 —
Cómo
osencontráis,señor!...Julián.
Ya
lo ves!... nopuedo
más!!...Diego.
Don
Julián!Julián.
¿Qué me
dirásque
mitiguemi
dolor?Diego. Quiénsabe...
Julián. Diego, estoy cierto,
cierto
que don
Juanno vive;quienen
un año no
escribe ásu padreesporque
ha muerto.Diego. Perdidaveisvuestra calma por negarosá escuchar...
Julián. Diego! ¿vienes áirritar lasheridas de
mi
alma?Si
don Juan
partió ála guerra consu obligacióncumplió;élquisopartir... yyo...
que
abandonase estatierra!Sien vez degloriasallí
don
Juan encontróJamuerte, culpaásumenguada
suertemas no me
culpes á mí:á
mí que
voyconafán tristes lashorascontando, y vanpasando... pasando sinnoticiasdedon
Juan.Servirála patriaes ley, y
aunque
dejar deexistir, noestantamuerte
morir por supatria ypor su rey!...Diego. Lapatria...elrey... vive Dios!
perdonad mi
juramento;pero nosélo
que
sientocuando
talsientode vos.Palabras
que
algunoslocosno
ven...en elmal
no duchos,que
sonperjuiciodemuchos
enprovecho de unos pocos.Mientrasen estrecha ley tantos valientesperecen porconquistar..loqueofrecen álacodiciadel rey;
JULIAN Diego.
Julián.
Diego.
Julián.
Diego.
Julián.
Diego.
Juman.
Diego.
— 15 -
mientras
que
consobrehumano
esfuerzoallícombatiendo, van con su sangre tiñendo losdominiosdel tirano;latiendo suspechosfieles alclamor delosclarines, derrochan aquí en festines elpreciodesus laureles;
yáaquel
que
tantomerece
por sufey por su valor, nielreylepremia,señor, nilapatrialeagradece!. Galla!
También
neciofui!mis
buenos
tiempospasé en guerra, yloque
logré ávossólo lodebí!En
verdad, Diego, en verdadque
escuchándoteestoyviendoque
álapostre vasperdiendo tumás
bellacualidad!Ciegoatropellasportodo, y miro
cuando
teescucho,que
piensasque
sabesmucho
yloignoras, Diego, todo!•
No
he dehablarsi estoy deshecho!., tanvaliente!...tan galán!!...Diego! hablando de
don Juan me
estásdesgarrandoel pecho!(Despuésdeunapausa.) Y... Celia!
La
desgraciada siempre en sudolorsumida.Sí!!...
Florapenasnacida ya porel dolorajada!...
Celiay
don
Juan...(Levantándoseirritado.)
No
hablesmás
deeseamor
¿oyes?ni en chanza!siquieres
mi
confianza tenersiempre, Diego;estás?...Seguro
deque
os inquiete- 46 -
podéisestar!
Julián. Eso quiero;
dileá Celia
que
laespero.Diego. Mandáis
más?
Julián.
Nada
más:vete,ESCENA V.
D. JULIAN,pensativo.
Sí;
me
importa conocersiCeliadijoáesehombre...
ysino...juro á
mi nombre
que... séloque
debohacer.ESCENA
VI.CELIA, D. JULTAN.
Celia. Llamáis, señor?
Julián. SíporDios:
y ya
que
juntosnos vemos, ocasiónes deque hablemos muy
seriamentelosdos.Y
malpodremos
hablarsi ántes
no
enjugastu llanto...Celia!¿porquéllorastanto?
¿quéadelantasconllorar?
Ten
alviejocompasión,porque aumenta
misenojos versiempreelllanto entus ojos yellutoentucorazón!Vertellorares morir;
no
llorespues, hijamia.Celia. Si este llantoesdealegría...
(ap.)(Cielos! ¿quéibayoá decir?)
JULIAN. (Con extrañeza.) v
Alegreestás?(Ap.)(Ahora
muda!
(Pensativo.) Siserá verdad...
qué
es esto?preciso es saberlo presto, porque
me
mata laduda.) Di,poraquí tieneamores
ciertohidalgo...
Celia. Yo...
no
creo...Julián. Todaslastardesleveo porestosalrededores;
con prudenciatan escasa ytancontinuomirar,
que
hellegado ásospecharque
se dirigeá esta casa.Tú...
no
leconoces?Celia. No!
Julián.
No
le has vistonunca?...Celia.
Ah!
sí;lehe visto
una
tarde... ahí!...Julián.
Donde
suelo verle yo, verdad,Celia?Celia. Aquellatarde
estabayo en
mi
ventana.Julián.
Alguna
frasegalana dijoacaso?Cblia. (condisgusto.)Haciendoalarde de sufigura!
Julián.
Y qué
hiciste?Celia. Cerré yvine aquí!
Julián. Bien hecho!
Celia.
No
hayotrasombra
enmi
pechoque
ladedon
Juan!Julián. ¿Dijiste
esa sola?
Celia.
No
porDios,ysitaldijementí,
que
siento otrasombra
aquí, y esasombra
es ladevos.Vos mi
padre,élmi
galán;ingratay perjura fuera
si
mi amor no
repartiera entrevosyentredon
Juan!Julián.
Amas
ádon
Juan!...Cblia. Señor,
casidesde
que
nací;me cupo
lasuerte ámí
desersu primeramor!...Crecimosjuntos;
hermanos
- 18 —
dos llamaban,locreimos, ynuestras vidas
unimos
al enlazar nuestras
manos.
Del
campo
nuestraalegríagozábamos
lafrescura, y delbosque en laespesura, con su dulcemelodía, cantabanlosruiseñores;y tantoytantocantaron,
que
alcabo nosenseñaron áentenderenmal de amores!Pasaronsin
más
enojos losaños, nimás
sucesos, hastauna
vezque
sus besosme
hicieron bajarlos ojos!Qué
sentíentónces?nosé;más
luz,más
aire,mas
vida,no
séqué
desconocida deliciaexperimenté;yoindiferente miraba la flor, lasfuentes,lasaves;
lasfrescasaurassuaves indiferente aspiraba;
más
ay! quellegóaqueldia y eché deménos mi
calma, ysentídentro delalma
tan dulcísima armonía, tannunca
sentidoencanto,que
yano
viindiferente ni elmurmurar
de lafuente, nidelaveeldulcecanto, nieldulcísimo lamento delasperfumadasflorescuando
vierten sus oloresque
airadolesrobaelviento;todo
dulcemente
hablaba;todo
murmuraba
amor:elave,elaura,laflor, la fuente,cuánto miraba!
De
entónces enloco afán fueronlashoras pasando;élensu Celiapensando,
—
19~
yo soñando en
mi don
Juan!Pintarosnuestrapasión fuerainútilintentarlo;
que
nisécómo
explicarlo, ni encuentro comparación:nunca
os lapodré hacerver,que
en estolasfuerzasceden, todo cuantoamarse pueden un hombre
yuna
mujer!!...JULIAN. (Despuésde unapausa.)
De amor
vencida en lalucha tehevisto, Celia,soy viejo...y quierodarte
un
consejo...Celia. Decid...
JlJLlAN. (Letoma una mano.)
Serébreve; escucha.
Una
rosa semecía sobresutallogalana, yelaroma que
esparcía, ufanalarecogía elaura delamañana.
Poco más
lejos semece una
daliaentreotrasflores,.
como
dearoma
carece esa bellezaque
ofrece, debesólo á sus colores.Es la
mujer una
flor, rosa, ydaliapuede
ser;essu
aroma
sucandor,más
¡ay! Celia!qué
dolorcuando
lollega á perder!...Celia.
Y qué me
queréisdecircon
esa comparación!Julián.
Que dando
contu sentir tanta vidaalcorazón pudieraelalma morir.Qué
floresson tusamores;éinocente
no
imaginas,que andando
siempre entre flores, pudieran ensus espinasenredarse tus candores!...
Celia,
don
Juan... estoy cierto- 20 —
casi... valiente yaltivo...
quiénsabe!...
Celia. (Conresolución.)
Guando
yo vivo!...señales de
que
élno
hamuerto!...Julián.
Yo
también tuveilusiones,más
contan negrafortuna,que
fuiperdiendouna
áuna
las
más
gratas.Corazonesque
acariciandoun engaño
dulce, osmiro dormitar, tristeseráeldespertar, sios despiertaeldesengaño!...Celia. Desengaño!taldolor
no
pudieraresistir.Julián. (Por
qué
ledejépartir?hijos delalma!!...)
ESCENA VIL
DICHOS, DIEGO.
Diego. (Desdeelfondo.) Señor!
Julián.
Qué
buscas,buen
Diego aqui?Diego.
Llama
álapuertaun
hidalgo, quequiere deciros algoque mucho
interesa.Julián.
Á
mí?quiénes?
Diego.
No
dijosunombre:
es
un
hidalgoque
vienemuchas
tardes...Julián.
¿Y qué
tieneque
decirme ámí
esehombre?
(ap.)
(Ahü
será...¿cómo
olvidé?dile
que
pasealmomento...
retírateá tu aposento...
sí,Celia, retírate!...
(SaleCeliaporladerecha.)
ESCENA VIH.
D. JULIAN, luego D. LUIS.
Necio
me
pide ese hidalgo elbienque negué
ámi
hijo...Celiaá ese hidalgo aborrece yasí
me
allanaelcamino!...Luis. (Entrando.) Diosos guarde.
Julián.
Guárdeos
Dioshidalgo, y
muy
bienvenido.Dicen
que
queréistratar, noséqué
asuntoconmigo...LUIS.
GÓmOÜ
(Sorprendido.)Julián. (Sentándose.) Sentaos; yaosescucho.
Luis.
Me
conocéis?Julián.
Os
hevistoalgunastardes
rondando
porestos cercanossitios;más
siendo,como
vossois, galán y deportealtivo,presumí que
os habríahecho esclavo desushechizos alguna dama...Luis. Es
un
ángella
dueña
demi
albedrío!...Julián. Talsupuse y no pensé
que
os fueranunca
preciso;perovenís á
buscarme y que
osescuchorepito.Luís. Si
me
veistodaslastardesrondando
porestos sitios;sipensásteis
que
era esclavo, esclavodeloshechizos deuna
mujer, ¿nopensásteisqué mujer pudo
habersido?Julián. (ap.)
(Ño
se descuidaelhidalgo.) Luis.Soy
capitán,noble yrico;Luisde Aguilares
mi nombre,
honrado y esclarecido...— 22 —
Julián.
Á nombre
honrado yo os juro,que no
leva en zagael mió!Luis.
Tengo
favorenlacorte, lacórtedeCárlos quinto;amo
con todami alma
áun
ángel,ángel divino,que
prestaamor
alamor
ydelirios al delirio!...ella es elbiende
mi
vida...vivirsinellaes lo
mismo que
sufrireternamenteel
más
horrible suplicio.Celia,enfin.
JtTLlAN. (Levantándosecomoelque nopuederesistir más.) Celia? ¿mivida?...
(Conteniéndose.)
perdonad... sentaos...hasido...
yo nosé... nosé.
Luis. (¿Quéesesto?)
Julián. Sabéisside sucariño soiseldueño?...
LUIS. (Desconcertado.)
Nolosé...
yo poresposa osla pido, mas...
Julián.
Nunca!
(sin contenerse.)Luis.
¿Qué
decís?Julián.
Nunoo!
nolodigo, yalohedicho.
Olvidadeso,
don
Luis:que
óme engaña
ámí
eloido, ó pretendéis imposibles...al cieloyávos suplico...
LUIS. (interrumpiéndole.)
Explicaos... óporelcielo!
que me
haréisperdereljuicio!...Jilian.
Don
Luis,dad nuestravivienda y vuestroamor
alolvido.Luis. Juroá Dios!!
Julián.
Yo
tambiénjuro,mas
yaque
hablar espreciso, escuchad: erauna
noche negracomo un hondo
abismo;— 2o —
soplaba irritadoelcierzo, yalestrellarse enlosriscos deesosmontes,altronchar delbosqueloscarcomidos troncos,
que rodando
bajan desdelacumbre
al camino, sintieramiedo,oslojuro, el corazónmás
altivo alescucharsolitario delaráfagael ahullido.En
esacercanaestancia mientrastanto,sus quejidos unióal quejido del vientouna
mujer; noes preciso decirquién,ni ávosimporta,mas
podéistenerporíijoque
era clarosulinaje yeranoble suapellido.Aún me
pareceescucharla!...(\p.)(¡Pobrehermana!) guarda,dijo, Julián,
un
ángelque
elcielo bendicecualyo bendigo:al
mismo
tiempoescuchabaeldébilllantode
un
niño,que
enansiadedarlevida su madre, elpostrersuspiro dióle. Diez ysieteañoshan
pasado y hevivido viviendo yamando
ámi
Celia...Luis. Celia?
Julián. Ellaes; conprolijos afanes,con mis cuidados lavida lehasonreído, ycual tiernaflorecilla crecer y crecer lahevisto,
meciendo
sólosutallo lasauras demi
cariño!Luis.
Mas no
es razón...ulian. Escuchad,
hidalgo,
no
he concluido, tenéismeque
agradecersi es
que
osdigoloque
os digo;- 24 -
Luis.
Julián.
Luis.
Jíjlian.
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
ni
me
avengoá darrazones, ni á serdemasiado explícito acostumbro, pero importaque
sepáis...(ap.) (Malloresisto!)
Jamás
anublóelpesarmi
existencia,niun
motivo tuve dequeja, hastaeldia enque
viá Celiaperdidosu color,tristessusojos, conlos
que
bien clarodijoque amaba
áun
hombre; miréque me
robabael cariño demi
Celia,y ver nopude que
aquelhombre
erami
hijo...Mirad...
¿Qué
vaisádecir?...hartonegroesel castigo
que
pormi
pecadosufro...Nada me
habéis respondido...(interrumpiéndole.)
Nunca un
miserableavaro desu riquezahabéisvisto?¿No
habéisvisto relumbrar susojos,mirando
elbrillo desu dinero ycontar, y embriagarse enelsonido deloro áaquel miserable;decid,donLuis,lo habéis visto?
Oh!!(irritado.)
Yo
también soy avaro, ciegodeltesoro mió,de
mi
Celia,y mientrasviva Celia viviráconmigo...Gracias dadá vuestrascanas
siconpaciencia oshe oido, queá ser otro elque...
Yo
bastoi ásostener cuanto hedicho!Tenga prudenciaelanciano.
Tenga
elmozo mayor
tino, y cuenteque
estáenmi
casaj— 25 —
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
Luis.
Juman.
Luis.
Julián.
Luis.
Julián.
Luís.
y en
mi
casano
resistoque
nadieinsultemis canas ni levantenadieel grito.(Burla.)Quisieraver
como
hacéis de quientalhaga elcastigo.Pensad
que notienenfama
de cobardeslosCarrillos.Carrillo? tenéisen Flandes acasoenlaguerra
un
hijo?Sí.
Mas...
Don Juan
essunombre.
Don
Juan?...(Conansiedad.)
Le
habéisconocido?decid,
don
Luis,decidpronto loque
sepáisdemi
hijo!...ha
muerto
talvez?...Quién
sabe!eshace
un año
cautivo...bienlo sentí!...
Lo
sentisteis?...Sí
que
losentí;porCristo...que
tuvo encierta ocasiónque
entendérselasconmigo.Con
vos,don
Luis!Tuvo
suerte...Venció don
Juan?,..Sólo ansio eldiaen
que
ledevuelva laofensaque
entoncesme
hizo.(Consatisfacción.)
Bien,
don
Juan!! pues no temáisque do
está todoperdido:no
habrátan fuertescadenas, nihabrá
tanpesadosgrillos, nihabrámuros que no
estén lo-bastantequebradizos paradar pasoáun don Juan
hijodeJuliánCarrillo, Gracias,
don
Luis!No
olvidéisque
aborrezcoálos Carrillos,- 26 -
Veladporvuestro tesoro
que
piensoqueestáen peligro.Julián. Sisóloleatacáisvos,
don
Luis,puedo
estartranquilo.Luis. Cuenta
que
el tesorovuestro hace tiempoque
codicio.Juuan. Cuenta
que
está bienguardado
porserCeliay porsermió!LUIS. (Desde elfondo.)
ViveCristo, loveremos... ,
Julián.
Lo
veremos,vive Cristo!ESCENA IX.
D. JULIAN.
(Llamando.) Hola! Diego... Por
pequeño que
parezcaelenemigo,esbien estarpreparado y
bueno
estar prevenidos.ESCENA X.
D. JULIAN.
Diego.
Julián.
Diego.
Julián.
Diego.
Julián.
Qué
seos ofrece, señor!Diego,vigila lacasa;
ysialgún
hombre
seacerca ó intentasaltar las tapias del jardín...Qué
debo hacer?Como
á ladroneslos tratas;quien portalespuertas entra mirar debe
como
salga.No
olvidesnada,que hay
cosasque
no son paraolvidadas;me amenazó
yespreciso onstigar susamenazas.Descuidad;ah!si estuviese hoy
don
Juan...Basta deplática.
ESCENA XI.
D. JULIAN, CELIA.
CELIA. (Saliendo.)
La noche
se acerca...Julián. Celia,
sivasácuidartusplantas antes
que
delaoración seoigael toqueen la cercana córte,retírate, Celia, ámi
estanciaóá tu estancia.Vino
el hidalgo á pedirte, y almirarque
tenegaba, raeamenazó con robarme mi
tesoro!Celia. Diosle valga!
no
temáis, señor,por mí,que
piensoque
laspalabras deesehidalgo,fueronhijas desusmal
nacidas ansias!...Julián.
No
olvidesloque
tehedicho;no
tardes,hijadelalma!Celia.
Y
vos, señor?Julían.
No
daréhoy mi
vueltaacostumbrada, que
tengo intranquiloelpecho
y quierovelarmi
casa. (Sale izquierda.)ESCENA XM.
CELIA.
Qué
es esto, Dios mió,que
siento enel alma?no
sési son dichas!no
sési sunansias!Lasluces del dia delatardeen alas
se alejan;las
sombras
quetantoanhelaba,- 28 —
cobijanlatierra...
don
Juan yame
aguarda...mas
ay!que
no aciertoqué
sientoenel alma;no
sésisondichas!nisésison ansias!
Qué
temo?...qué
espero?...sihá
un
instante ansiaba volar á sus brazos?...por
qué
esta mudanza?...qué temo?
desdichas!qué
espero?desgracias!yá
un
tiempome
brindanamor
yesperanza!...Decidme, Diossanto,
qué
sientoeneialma,si son dulcesdichas ósontristesansias!
(Yendoháciaelfondo.) Dosvocesescucho;
dos vocescontrarias,
una dice—
espera!otra
grita—
anda!(Con resolución.) sí,voyásu lado,
qué mal me amenaza?
nosépor quétemo...
vacila
mi
planta...recelo... ¿qué
dudo?
don Juan
yame
aguarda, y consusamores, con su dulceplática, colmará misdichas,calmará misansias!.!. (Se ya.)
(Quedalaescenauninstantedesierta; entranluces.)
ESCENA
XIII.D. JULIAN.
Me
tiene intranquilo esehombre
consusrudas amenazas;— 29 -
¿querrá
robarme
ámi
Celia!siá tanto llegalaaudacia deese
hombre,
concien vidas, con mil vidasnome
paga!eoyeuntiro: rumoresdentro.) Cielos
¿qué
es esto?Diossanto!(Descolgandounaespada.) Celia! Celia!!!
(Alirásalirporelfondo tropieza con Clarín, que entraprecipitadamente.)
ESCENA XIV.
D. JULIANy CLARIN.
Clarín.
Julián.
Clarín.
Julián.
Clarín.
Julián.
Clarín.
Julián.
Clarín.
Julián.
Clarín.
(Entrando.) Dios
me
valga!Cielos!Clarín!
Don
Julián!Y mi
hijo?ydon
Juan?habla...habla, Clarín...
(Todo
muy
vivo.)SÍnO
puedo!sihasta
me
faltanpalabras;sitengo
un nudo
en elpecho
yun
pesarenlagarganta...sise
me
saltanlosojosporque
elllantome
lossalta.Miraporlo
que en
elmundo
quierasmás! dejaesacalma;
me
atormenta tusilencio...cuenta
mi
pena!Escuchadla.
Ansioso por verá Celia,
más que
cabalgar, volabadon
Juan,áencontrar el término de sus amorosasansias!...No
tedetengas.Llegamos,
yalconocerque
llegaba álashorasque acostumbra
áregarCeliasusplantas...No
respires!!Anhelante
— 30 ~
después de ausenciatanlarga...
Julián. Sigue!...
Clarín. Acercasu caballo, sube enél,
monta
en latapia, le imito yo,pero apenassilacabeza
asomaba, cuando un
tiro...Julián. (Cayendo enelsillón.)Dios
me
asista!...parricida!!
(EntranDiego yotroscriados, quetraensinsentido áD. Juan.)
ESCENA XV.
DICHOS, DIEGO, CRIADOS.
Diego. (Entrando.)
Y
nome matan!
Mil rayos! malditosea quienesdeeste malla causa!
Julián. Hijo!
Don
Juan ¿nocontestas?no me
escuchas?Diego, (conlástima.) Dioslevalga!
Julián.
Aquí
está Celia! hija mia!...talveztuvoz...
(Todos buscanconlos ojosáCelia.)
Ceboll. (Dentro.) Perro!
Á
rastras tehe dellevar...Julián. Diego yCelia?
ESCENA ÚLTIMA.
DICHOS, CEBOLLEDO y LILO.
Celia!
Vamos!
(Temblando.) Virgensanta!
Celia!!
Razón
hasde dar óhe deaplastarte!Qué?
Nada;
abierto estáelportalón Julián.
Ceboll.
Lilo.
Julián.
Ceboll.
Julián.
Ceboll.
— 51 -~
por
donde
sacomisvacas...sombras
hevistoque
huian...Julián.
Y
Celia?Ceboll. Es
vano
buscarla!...LlLO.
Yo
jliro, Señor!... (Cae de rodillas.)Diego. Milrayos!...
JULIAN. (Cayendodesmayadoenelsillón.)
Don
Juan! Celia! Hijos del alma!!!(Caeeltelón.)
FIN
DEL ACTO PRIMERO.
ACTO SEGUNDO.
Lamismadecoración.Duranteelactova aclarandoel día
ESCENA PRIMERA.
CEBOLLEDO, LILO, detrásdelaverja.
Lilo. Pastor!
Ceboll. Otravez!
Lilo. Pastor!
no
me
escuchas?.. .Ceboll.
De
hablarcesa;que
tieneenménos
laboca quien tiene enmás
lavergüenza!...Lilo.
Escucha
loquo
esdelcaso yvanas razonesdeja...Ceboll.
Vanas
razones!...Lilo. Díátu
amo
don
Julián,que
bien pudiera lalibertadotorgarme enpremio de misrespuestas:díle
que
pues pormí puede
ver ála triste doncella, viltraiciónque me
arrancaronmás que
eltemer, suspromesas;dile,
que
yaque
ádon Juan
respetólasuerte,yfuera3
— 54 -
lacausa desu
desmayo
elcansancio ylasorpresa, mejor
que
laleveheridaque
recibió,en laque
entra enmucho más
su ignorancia,que
entráralaculpanuestra;di
que
si ligeroanduvo, no
esbienque
su ligerezapague
yo, yasí,que rompa, que
yaestiempo,lascadenas conque
sinrazónme
oprime.Haz
loque
tedigo y cuenta que de nohacerlo, tejuroque
esdebuen
templemi
negra, y he de hacer yo porquetú hagas conocimientoconella.Ceboll. Siportus respuestasson
mal
esperas recompensas,que
hartotrabajocostaron yhartotiempo tus respuestas!...Si por desdichaseagrava de
don
Juan elmal,siaumentan
doloresque
ha despreciado porsalvarádoñaCelia,siacaso llegaron tarde, tus esperanzasdeshecha;
esperasólo
un
castigomenor que
lainfamia vuestra,que nunca
el castigo esgrande cuando
es tan grandela afrenta!...Deshecha
tusamenazas,que
por ser tuyassonnecias,que
si de espadas no entiendo hondas tengo y sobran piedras!...L'.lo. PorDios
que
en el huertoanoche
nohablabas de esamanera!...Ceboll.
En donde mandan
traicionescallan honradasdefensas!...
Lilo.
Haz
loque
te dije...Ceboll. Calla.
Lilo. Oye!...
Ceboll.
Don
Juliánseacerca!...— 35 —
(ap.)(Y por Dios
que
estoytemblando
yme
espanta su presencia!...)(Sale D. Juliányse dirigeálagalería, sinvera!
pastor,quese retiraalfondo izquierda.)
ESCENA H.
D. JULIAN, CEBOLLEDO.
Julián.
Cuan
lentaspasanlashoras?cuántotardan,ya
comienza
delaauroraá clarear ladébil luz, yse alejan las tinieblas delanoche
yno
sealejan mis penas,que
sontan negras, tangrandescomo
esasmismas
tinieblas.(Viniendoalproscenio.)
Conque
era ilusiónmi
amor, ymi
cariñoquimera?
Conque
noesCeliami
vida puestoque
vivosin ella?Conque
tengoel corazón tanduro como
laspiedras,que
dicenque
el dolormata y
nome mata
suausencia...Ah!
leplugoairado alcieloque
eldesgraciadono
tenga niaun
el míseroplacer dequelemate
su pena.CEBOLL. (Suspirando.)
Ay!
Dios!Julián.
Qué!
quiénestá ahí?qué
buscas?Geboll.
Ay!
Dios!Julián.
Qué
rezas?¿Han muerto
acasoádon Juan?
Murió
demi amor
laesencia?Murió
Diego? Se ha incendiado y hechocenizasmi
hacienda?Habla, diIo:
qué
te espanta?No
vesque me
sobranfuerzas- 36 -
y que tengoel corazón tan duro
como
laspiedras!!¿No
vesque
su ausencia sufro sinque me mate
su ausencia!!Aún
callas?habla.Ceboll. Millanto,
señor, á llanto os
mueva;
ni
me
separéis de vos ni vosme
separéisdeellas.Julián.
No comprendo.
Ceboll.
De
misvacas,essu establo
mi
vivienda, entreellasnací,señor,*
yme
hecriado entreellas...Elladrón vinoá
engañarme.
Julián. Qué!!sigue... note detengas.
Ceboll.
Que
viendoinútilsuruego éinútilessus riquezas, pusouna
dagaenmi
pecho yvilamuerte
tan cerca...
que
alverme
allísinamparo
temblé deespanto, ylaprenda dilequepidió...Julián.
¿Qué
dicesinfeliz,
qué
prendaes esa?...Ceboll. Pidióme ydile... lallave del portalón...
Julián. Dios
me
tengadesu
mano;
tú,túfuiste, yvienesyme
locuentas, y yoteescuchoinsensato sinarrancartelalengua, ysiendocómplice vives...vas áescuchar tu sentencia...
(Amartillandoun pistolete: Cebolledocae de ro- dillas.)
Ceboll. Oh!...señor!!...
Julián. (Apuntando.)
Yo
soytu juez...ESCENA
III.DICHOS, CELIA y DIEGO.
CELIA. (Corriendoá ponerse delante de Cebolledo.)
Mas
no suverdugo!!...JüLIAN. (Tirandoel pistoletey tendiéndole losbrazos.) Celia!!.,.
Celia.
¿Qué
ibaisáhacer?Diego, (áCebolledo.) Alza yvete,(váse.)
ESCENA IV.
D. JULIAN, CELIA, DIEGO.
Julián.
Loco me
tuvotu ausencia!...me
mata,Celia,elplacer, yno me mató
lapena!Celia.
Yo
soy,miradme,
yo, librede
las horriblesfinezas de aquelhombre!
Julián. Si teescucho
y piensoqueel
alma
sueña,si entremis brazoste
miro
yhastadudo que
túseas!...Diego.
No
enbalde alientadon
Juanaunque
de milagroalienta,que
álacabezaapuntaba yhubiéraleenlacabeza, puestoel tiro;mas no
en balde pasan losaños,lasfuerzas se agolan,suvigorpierden los ojos,losbrazos tiemblan;bendito aquel
que
dispuso del tiempo,siasíno
fueramuerto
estuvieradon
Juan, yvosloco,ylocaCelia...cieguen milvecesmisojos ántes
que
tal dolorvean!Julián. Biendices, Diego, bien dices, t)adiezaños nosehubiera
— 38 —
Diego.
Julián, Celia.
Julián.
Celia.
Julián.
Celia.
Julián.
Celia.
Julián.
contentado tuarcabuz con rasgar
un
brazo apenas...pero ytú... por
qué
así callas?(Á Celia.Cierto...
¿Por
qué
no noscuentas...
Valiera
mas
olvidarlo!Me mata
ladada: piensaque
ausentetodalanoche
estuviste, Celia,cuentaque
en poder de esemalvado
pasastela nocheentera, yque
pusoel miserable(TómeseloDiosencuenta.)
una
cadenaá tu honor,un
dogalá lahonranuestra:noteolvides
que murmura
lagente,y
cuando
losepan diránalverteenlacalle...Dioslo quiso!...
Esesa... es esa...
esaes... ymaliciosos sonreirán, yladoncella pierdecon cadasonrisa su
más
delicada esencia!que
esla materiade honras tan delicada materia,que
esmucho más qüe una
daga terribleuna mala
lengua!...Habla, pues,Celia, no tardes?
Escuchad.(Dios
me
défuerzas!) Pediros deboun
perdón;ayer porlavez
primera
guardé para vossecretos, esperaba ádon
Juan!Celia!!...
Mi padreánuestros
amores
seresiste, ántesque
sepaque
torne de Flandesquiero, porqueánuestrobien es fuerza, repararnuestros afanes y vencer suresistencia!...Ah!
- 39 —
Celia.
Te
espero á laoración en elhuerto...Diego. ¡Quién pudiera
pensar
que don
Juan...Celia.
Y
tristeyal
mismo
tiempo contenta deverleesperélanoche;tocólaoración,yllena de esperanzasbajéalhuerto;
alpocosentí
muy
cercaun
tiro,luegomil voces,después... nada,creíme muerta!. .
Qué
fuédemí? no
lo sé;pero después, no supiera decirsi tarde,misojos ojalá
nunca
se abrieran, al sentirmeacariciada delanoche
porlasfrescas auras,se abrieron llorosos;luzbuscaban, luzquisieran, tinieblassóloencontraron, portodaspartestinieblas!...
Fui
recobrandoelsentido,y
cualsi algunacentellame
arrestrase, asísentímecon una
infernalviolencia trasportada.— Don Juan —
dije,—
ádónde vamos!
quéintentas?—
y escuché luégo
una
voz entreamorosa
yseveraque
dijo:— Ten
esperanzasylosrecuerdos deshecha,
que
entreesperanza y recuerdos laesperanzaesmás
risueña!No
era su voz!! gritar quise y alientofaltóme yfuerza!...Casaspensé descubrir ycalles,y estuvecierta
cuando
vi la santaimágen
delaVirgen, deuna
puerta sobre elarco,yála débil luzque
laalumbraba
viera- 40 -
distintivamente
una
calle larga, solitaria, negra!...Estábamos
en lacorte;paróal pocolalitera deotracalleante
una
casa de miserable apariencia;—Baja -me
dijo,ybajé, entrédonde dijo—
entra, y enuna
estanciasombría, entrebrujay entredueña,me
recibióuna
mujer,que
alverme exclamó
contenta:— No
temáis,que
deesta casasoisdesde luégo la
reina-
añadiendo porlo bajo:— Por
Diosque
es lindapareja!—No
sécuánto tiempo estuve conaquelhombre,
sujeta pormi
martirio, áescuchar sus miserablesfinezas...Diego PobreCelia!
Julián. Sigue.
Celia.
Luégo
entróen laestancia ladueña...
entregó
un
pliegoy don Luis leyó— urgente—
enla cubierta.Duda, da
un
paso, vacila, vuelveá vacilarcon muestras depesar, yal cabo exclama:—
SiCárlosquintoloordena,quién resiste? y dirigiéndose ámí:
— Niña—
nadatemasme
dijo,-me
llamaelrey y estaréprontodevuelta.Salióy la
dueña
siguióle cerrando trassíla puerta.Víme
sola, una ventana vi yrespiré!...mas
susrejas no ablandaron ni misayes, nimi
llanto, nimi
queja!Lentas pasaronlashoras!
Julián. Lentaspasaron!...
— 4i —
Celia.
Muy
lentas!...pidiendoálasanta
Madre
laVirgen dela
Almádena
amparo;paséuna noche como
mispesaresnegra!...Nunca
apartaba losojos deaquella terrible puerta, temblando alverla cerrada, temblando deque
seabriera!.Julián. Y... se... abrió?... (Con interéscreciente.)
Celia.
Cuando
laaurorablancaá clarearcomienza;
cuando
respiranlas flores engalanadas con perlas...cuando
deja elnido elave yá cantarel albaempieza,se abrió...
Julián.
Y
entónces...Celia. (Muy vivo.) Entónces
como una
ilusiónrisueña vique no
en vanopasara lanoche
de pena muerta, pidiendoamparo
ála Virgen, laVirgen delaAlmudena!
Entródon Juanagitado, del dolorladurahuella
marcada
en elrostro; ycasi áun
tiempo,como
lafieraque
learrebatansushijos, óque
leroban su presa, entródon
Luis, ydon Juan
dijo:
—
Partidascomo
ésta,ánoser entreleales compañeros, merecieran
mucha
sangre; y añadió:—Habéis ganado
laapuesta—
ydirigiéndose ámí,
—Vé
con Diego y nada temas,que don
Luisesmuy mi amigo
yfuéuna
locuranuestra cuantopasó. Dijo—
Cierto—
don
Luis,más
deuna
manera...— 42 —
que
noséqué
tristeduda...Julián. Pero y
don
Juan.Diego. (Dudando.) Alláqueda...
Celia.
Hablando
alegre ádon
Luis.Julián. (Ap.) (Alegrías
como
estapueden
trocarseen desdichas...) Diego. (Ap.)(Áestashorasya noalientauno
delos dos...)Julián.
(a
p.) (Ya tarda!...)
Celia.
¿Qué nuevo
mal nosaqueja?...Julián. Nada!... Diego!...
Diego. Señor.
Julián. (Ap. áél.) Oye:
á estas horasnuestraafrenta se habrá lavado consangre.
Diego. Tal pienso!
Julián.
Mas
porsi fueraesasangre de
don
Juan,no
son tan pobresmisfuerzas, nitan grande deuna
espadaelpeso,
que
yono pueda
manejarlacomo un
hombre;latuyaá tu cintocuelga,
que
irálacórtealmomento
nosprecisa.Diego. Al punto. (SaleDie^o.)
Julián. Vuela.
ESCENA V.
CELIA, D. JULIAN.
Julián.
Vé
á tu estancia,que
yaeshora deque algún reposotengas.Celia. Vais ásalir?...
Julián.
Á
lacorte.Celia. Vos... á la córte?
Julián.
Me
espera...un
grandeamigo...Celia.
Á
estashoras?Julián. Prontovuelvo.
Celia. Señor!...
— 4o —
Julián. Deja,
que he deir;nadareceles...
vuelvo pronto.
Celia. Pero...
Jülian. Celia!
norepliques...
Celia. Obedezco!...
(Váseásu habitación.) *
Julián. Ahora,
que
Dios rae proteja.(Saleporlaizquierda. Quedalaescenaun instante desierta.)
ESCENA VI.
D. JUAN.
Cielos!...
me mata
eldolor!...adióspatria, aclios hogar,
cuna
detandulceamar,
sepultura demi
amort...Casa
que
nosviónacer...y por
mi
suerte tirana, mirastantriste elmañana como
dichosaelayer!...Fuentes,cuyas aguas puras pintaronsu
imágen
bella, avecillas,ay!que
deella cantaronlasdonosuras!...Campos que
yo despojé detantashermosasflores para ornarcon
sus calores álaque
tanto adoré!Dichas, sueños,alegrías, esperanzasé ilusiones,
que
ádostiernoscorazones disteistan dichososdias!...Adióstodos!
mi amargura mayor que mi
bien hasido;yaserásiempreelolvido cárcel detanta ventura!...
— 44 -
ESCENA
VII.D. JUAN, DIEGO.
Diego.
Juan.
Diego.
(Al verle.)
Don
Juail!...Diego!...
Vosaquí!
(Llamando.) Celia!Señor!...
Joan. * Calla
DIEGO. Vuelvoalpunto! (Queriendosalir.) Juan, (Deteniéndole.)
Yo
te ruegoque no
temuevas
deahí.de no haberos dado
muerte
eternas gracias daré, (señalandoai cielo.) Juan. Perdiste
mucho;
no en vanopasaeltiempo, sondespojos hoyyalaluz en tus ojos yelpulso,Diego, entumano!...
Maltiro diste!...
Diego.
Doq
Juan,muévaos
ápiedadmi
pena!...Juan.
Déjasme una
vida llena deamarguras y de afán!...Diego. Sihubiera querido elcielo, contra nosotros airado,
que
oshubieracontemplado
muerto, don Juan, enel suelo, ymi mente
alrecordar vuestra existenciade niño, siendoelúnicocariñoque
supe siempre guardar, sinvidaos vieraámis piés, fueratalmi
desventura,que
loco... es pocolocura;sí,donJuan,poco después entre rabiayaflicción, Diego.
Juan.
Diego.
(Despuésdeunapausa.) Tirastetú!! ..
(Triste.) YO... tiré...
Mucho
erraste!...Y
porla suerte— 45 —
rompieraal almaloslazos yarrojára
hecho
pedazosá
un
perromi
corazón!!Sihastavuestraleveherida
me
causatantopesar!...Juan.
Más
tedebieracausarverme un
instanteconvida!...No
más, Diego, ¿quién pensáracuando amé
por vez primera,que un amor
vidame
diera yelmismo amor me
matára!...¿Te
acuerdas,Diego?... era niña,y
lavimostanhermosa que
dabaenvidia ála rosamás
pura delacampiña!...¿Dónde
estánaquellosdias!Diego. Celiaosama...
Juan.
Qué
sehicieron?...voy
á partir cual partieron, Diego, aquellasalegrías!...no
más.Diego. Partir?!
Juan. Sí;
mi
suerteme
separa deestatierra,hay
guerrayamo
laguerraporque
enellaestálamuerte!...Pero...nolosquierover,
que
sisus palabras siento, perderéelúltimoalientoque me
restaque
perder.Diego. Mas...
Juan. Si viera, Diego, aquí delpobre ancianoelquebranto;
sivierade Celia elllanto
no
séqué
fuerade mí!...él,
mi
padre,ysus doloresno
podrécon calma
ver!...ellaladulce
mujer
ensueño demis
amores!...Diego.
Y
vaisá partir, señor!Juan. Sí,ytejuro por
mi
vidaque
llevo*elalma
transida— 46 —
de
un
insondabledolor!Diego. Lesva ámatarelpesar:
sialgovaliera
mi
ruego, no partáis.Juan. Escucha, Diego:
siaciertan ápreguntar, ni acertáran á decir por
qué
talsuerte nos cupo, dicesque
Celiano supo
ántesque
ceder, morir!...que
sumerecido, fuerte castigo,tuvoelmalvado don
Luis;mas que
loha jurado ynadiemiente enlamuerte!...Diego.
Qué
dices?...Jua.n.
Más
suaflicción,Diego, parano aumentar,
siaciertan ápreguntar
cómo
llevo elcorazón, niegastodosentimiento, dicesque
partirme
hasvisto contento...Diego. No; vive Cristo!
Juan. Oyes?
que
parto contento;di
que no miren mi
huellaque
será huelladehiél,que
llevoodiospara élydespreciosparaella...
oyes?...
Diego.
Cómo
mentirtanto?ántes
me
arrancolalengua!Juan.
Ah!
¿novesque
asíseamengua
porelodiosu quebranto...(Mirandorespectivamente áiashabitacionesdeCe- liay donJulián.)
Adiós! (Á Dieg-o.)
que
partocon calma adiós! (id.) casiconplacer!...(Apoyándose enelmarcodela paerta del fondo.)
más cómo
partirsin ver esospedazos demi
alma?!!...ESCENA VIH.
DICHOS, D. JULIAN.
JüAN. (Sin verá D. Julián.) Para siempreadiós!
Julián.
Don
Juan!JUAN. Ah!... (Sorprendido.)
Diego* (Bien!)(consatisfacción.)
Julián. Partir deesa suerte!
Dónde
vas?Juan.
Donde
lamuerte
ponga
términoámi
afán!Julián. Qué?!
Juan.
Donde
nopueda
ver esaencantadallanura testigodemi
ventura, demis
deliciasde ayer;donde pueda
suspirar sinque me
regaleel viento ácada pasoun
tormento, nime pueda
recordaruna
ilusióncadaflor, cadafuenteuna
sonrisa, cadaátomo
de labrisaun juramento
deamor!...Donde
nopueda
mirar sitiosqueme han
sonreído,adonde pueda
elolvido tantapena
mitigar!...adonde...
Julián. Cesa; loco
un
dia permitíque
tealejáras,temiendo que me
robáras conCelia lavidamia!Harto mis penas después
mi
pecadocastigaran;harto
mis
ojos lloraron, harto lloran!...yalo ves!...Mucho
hasidosu rigor,— 48 —
mas
sabeelcielobenditoque
fuémi
únicodelito seravaro de suamor!...Loco
y ciegono encontraba depósitodigno de ella;locoyciego hasta á
mi
estrella porelladesafiaba!Ah!
luégovisus enojos;luégo
mi amor
desoyendocuando
tristevivíviendo continuoel llantoen susojos,busqué
con afán prolijoun
depósito ásu amor...Loco
estuve; ¿cuál mejorque
losbrazosdemi
hijo!...Juan. ¡Cielos! (Aterrado.) Diego, (id.) Ah!...
Julián.
No
partirás;todosnos
perdonaremos
yfelicesviviremos sinsepararnosjamás!...- Callas?...
Diego. (ap. á d. Juan.)
(Don
Juan,compasión,levaámatarsu agonía!...) Juan. (ap.)(Su fazangustiada yfria
me
desgarraelcorazón!...) Julián.Aún
callas?...Tan mal
tehallasaquí... ámi lado...
Juan. Señor!...
Julián. Eramentidotuamor!!
Juan. Padre!...
Julián. Entonces por
qué
callas?...Hijo,tú no habrás dejado sin castigonuestraafrenta...
Juan. Padre! siempre tuve en cuenta
el
nombre que me
habéis dado!...Julián.
Habrá
pagadobien cara su infamia.Juan. Sólo quisiera
que muchas
vidas tuviera, qieotras tantaslearrancára!...Julián. Entoncescuál es tu afán?
- 49 —
Hoy
quevengo
áCeliaádarte, perqué
en lugar de alegrarte sufresy callas,don Juan?Juan.
Ah!
porque no quiere elcielo,que
depesaresme
llena,qne
tengaaliviomi
pena, nitengami
malconsuelo!porqueesmiestrella sufrir, vivirmuriendo.,.
•Julián.
Qué
dices?.M
Juan.
Porque
asícomo
hayfelicesque
nacen paravivir y conellosvaelplacer,hay
tambiénmil desgraciados.que
viven, desheredados,muriendo
desdeel nacer!...Porque
esmuy
negroelafán enque mi
vida se anega...porqueGelia...
DUSGO. (interrumpiéndole.) Celia llega...
(Ap á D.Juan.)
(Es vuestopadre,
don
Juan!) Juan. Verla otra vez...ay demí!...Julián. (ap.)(¿Que
me
ocultan?...)Jijan. Padre. . Diego...
Julián. Di...
Juan.
Que me
dejéisosruego conCelia...Julián. (ap.)
(Qué
pasaaquí?) Diego. (ap.)(Defijosuvida acortatai dolor!)
Juan. Sólo
un momento.
Julián, (aisalir.)
La
causa de su tormentomucho
conocerme
importa!...(SaleD. Julián porlaizquierdaysequedaalpaño.
Diego porelfondo.)
ESCENA IX.
CELIA, D. JUAN.
Juan.
Dadme,
cielos,valor;porque
almirarla 4— 50-
tanimposiblealverla, nosé siaborrecerla ó adorarla, nosésiamarla
más
6aborrecerla!...Celia.
Don
Juan!... (Con alegría.) Juan. (Apartándola.) Celia!Celia. (Muysorprendida.)
Qué
tienes?no
tecausayaverme una
alegría!...Juan. (Cielos!¿quédice?...)
Celia. Callas!...
por qué
no me
hablas ya,como
aquel diaque amante
enla praderame
jurabastuamor
por vezprimera!...Juan. Cesa,Celia,quesiento
un
martirio cruelal escucharte, yaumenta mi
agoníamucho más que mi mal
tu fingimiento,más que
el pecado,más,tu hipocresía!...Celia. (Aturdida.)
Don
Juan!...Juan.
á qué
cansarterecordando aquel tiempoventuroso, por nuestro mal pasado!...
tiempofeliz en que
me
vidichoso siemprecercadetí, siempreá tu ladogozando
tus amores,ilusiones perdidas,
marchitas ya
como
laspobresflores del sol alrayoardientesometidas!...Y
siperdidas ves tan dulces horas, porqué
guardaselllanto,y en vez derecordarlas
no
laslloras!...Celia. Nitus quejas entiendo,
nientiendolarazón detu quebranto!...
qué
hasidodetuamor! ¿qué sueñohorrible eseste?óqué
malditogenioinfernalcontra nosotroslucha!
ah! dímelo,
don
Juan,¿cómo
es posibleque un amor que
jurabasinfinito, seapague, pormi
mal, tanpronto!...Juan. Escucha.
Saliste,Celia,ála pradera