• No se han encontrado resultados

SU AMOR, EL TEATRO, EL AVARO DON MANUEL ROMERO DE AQUI NO. MADRID* ALONSO GÜLLON, EDITOR. PEZ, 40,~ COLECCION DE OBRAS DRAMATICAS Y LIRICAS-

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "SU AMOR, EL TEATRO, EL AVARO DON MANUEL ROMERO DE AQUI NO. MADRID* ALONSO GÜLLON, EDITOR. PEZ, 40,~ COLECCION DE OBRAS DRAMATICAS Y LIRICAS-"

Copied!
64
0
0

Texto completo

(1)

EL TEATRO,

COLECCION DE OBRAS DRAMATICAS Y

LIRICAS-

EL AVARO

DE SU AMOR,

DRAMA EN DOS ACTOS Y EN VERSO,

ORIGINAL DE

DON MANUEL ROMERO DE AQUI NO.

MADRID*

ALONSO GÜLLON, EDITOR.

PEZ, 40,~2.°

1873.

(2)
(3)

EL AVARO DE SU AMOR.

(4)
(5)

EL AVARO DE Sü AMOR,

DRAMA

EN D0S ACTOSY EN VERSO

?

ORIGINAL DR

D- MANUEL ROMERO DE AQÜIHO

Estrenado con extraordinarioéxite enelTeatro Martin, enlanochedel 4 de Noyiembrede 1873.

G. C.

Número 12

1

MADRID

IMPRENTA

DE JOSÉ RODRIGUEZ, CALVARIO, 18.

1871,

(6)

PERSONAJES. ACTORES.

CELIA

Srta. Torrecilla.

DON JULIAN

Sres. Rodríguez(D. Franc.)

DON JUAN

Rodríguez (D.Alberto)

DIEGO

Ruiz Cámara.

DON LUIS

Fraile.

CLARIN

CalvaCho.

CEBOLLEDO.

Galé.

LILO

.. Masferrer.

La escena en

las cercanías

de

la Corte. Siglo

XVI.

Reinado de Cárlos

V.

Estaobraespropiedad deD. Cárlos Calvacho,ynadie podrá, sin supermiso, reimprimirla ni representarla en España, sus posesionesde Ultramar,ni enlospaisescon los cuales hayacelebradosósecelebrenen adelantetratados internacio- nalesdepropiedadliteraria.

Ei editorsereserva elderecho detraducción.

Los comisionados delaGaleríaDramática yLírica, titulada elTeatro,deDOTS

ALONSO GULLON,

son losexclusivamente encargadosdel cobrodelosderechos derepresentacióny dela

venta deejemplares.

Quedahechoeldepósitoquemárcala ley.

(7)

EXCMCh SEÑOR DON ANTONIO HURTADO.

Acoja usted benigno,

mi

querido maestro, este primer

ensayo dramático,

que

con todo corazón le dedica

(8)

Digitized by the Internet Archive

¡n2014

1

https://archive.org/details/elavarodesuamord496rome

(9)

ACTO PKIMEKO.

Sala encasadeD. Julián;en el fondo izquierda puerta de entrada; áladerechaun gran balcón ó galería que se suponedaralhuerto; en el centro un gran retrato de mujer; puertaslaterales; ladelaizquierda, habitación de D. Julián; áladerechaotras dos; laprimera, habitación deCelia, lasegunda deberáserunaverja. Grupos dear- mas en las paredes; en primertérmino una mesa, al ladounsillón; otro sillónáladerecha; mueblesal estilo delsigloXVI.

Allevantarseeltelón saleClarinde la habitación de Celiayse dirigesigilosamentealfondo, desdedonde hace señasllamandoáD.Juan.

ESCENA PRIMERA.

D. JUAN, CLARIN.

Juan.

Clarín.

Clarín. Nadie nos ha vistoentrar;

ahuyentad vanosrecelos.

Hasvistoá Celia?

Más

bella

Juan.

Clarín.

Juan.

Clarín-

lavi

poco

que un

lucero.

Y

alverte?...

Debiócegar.

Cómo?

Pensó

que

era

un

sueño,

un

fantasma,ó un...

(10)

Juan.

¡Qué

dices?

No

quieroquevuelvas... necio..

Clarín. Clarín soy!.. .

Juan.

A

tuslocuras

ni gracias.

Clarín.

Ya

estoy

más

serio

que

fué valiente

Roldan

y fué galán Gerineldos.

Juan.

Dudó

alverte,

no

teespantes,

que

así

como

sueleelsueño parecer verdad,áveces, Clarín, realidades

vemos

que sueños senosfiguran;

yasí

no

teespantesvieudo sueños

como

realidades, realidades

como

sueños!...

Clarín. Cierto

que

no usaba en Flandes tan bellísimos concetos.

Juan. Dijo

que

vendrá?

Clarín. Volando.

Juan. VisteaDiego?

Clarín.

He

vistoá Diego.

Juan.

Y

élt* vió?

Clarín.

Pues

si

me

viera...

Juan. Biendices.

Clarín. Adiós misterio.

Juan.

Y

mi padre?

Clarín. Oh! vuestro padre...

•Juan. Aguarda,Clarín.

Clarín.

Qué

es ello?

Juan. Celia llega.

Clarín.

Ó

talvezotro...' Juan, No;sinoestuvieracierto

de

que

ella vieneá estesitio

donde

impacientela espero,

me

Joanunciárau bien claro las latidosde mipecho!...

(11)

— 9

ESCENA

II.

DICHOS, CELIA.

Juan. Celia!

Celia.

Don

Juan!

Juan. Vida mia!

Ah! que noes,

hazme

ver,

quimera

tanto placer, nisueñotantaalegría.

Tú que

luz prestasaidia,

hazme

escuchartu suspiro:

piensoal vertequedeliro, yántes

que

el pesar

me

venza, haz,por Dios,que

me

convenza de

que

teescucho y temiro!...

Celia.

Un

añolejosde aquí!!..

un

añosin decir nada!...

Juan.

Un

año que mi

menguada

estrella lejosde

me

hatenido!

Un

año,sí...

(Aún

tiemblo

cuando me

acuerdo.) paséen locodesacuerdo

siempre esperandolamuerte, sin

mayor

mal

que

noverte, ni

más

bienque turecuerdo!

(Clarínen tantovade unlado á otrode la esce- navig'ilandocomoquientemeseacerque ál^uien.}

Celia.

Un

año

que

hastalas flores delhuerto tristesestaban;

mustias,

porque

lasregaban los llantosde mis amores!

Año

depena ydolores porel

temor

deperderte, año

que

en mísera suerte lashorasse

han

sucedido, temiendo en unastuolvido, llorandoenotras tumuerte!

Juan. Olvidarte, vidamia!

Puessilavida olvidara, entónces

qué

recordára,

(12)

- 10 -

Celia, ¿quérecordaría?

eres toda

mi

alegría, y sies

mi

vida adorarte

¿cómo

pudieraolvidarte?

Muy

malaelección tuviera

side no amarte muriera, pudiendo morir de amarte.

Cuando

misuerte tirana

me

tuvolejosde tí,

no

vistes

un

ave,di,

que

al despuntarla

mañana

seposaba entuventana?

Yo

teenviabaalcantor paracalmartudolor y aminorartus quebrantos, y eran sussonoros cantos mis juramentos de

amor.

Celia. Ah!

Juan. ¿Por

qué

dulde inhumana, des

que

tuve

que

dejarte, nocorristeallevantarte anhelosaátuventana?

el auradela

mañana

teaguardabaallíimpaciente, puestraíadulcemente entre sus revueltos giros, átu oídomissuspiros y misbesos á tufrente!...

¿Cómo

poderte olvidar?

cómo

olvidarte, bien mió,

sisóloen el

mundo

ansio el biende poderte

amar?

si

muero

al dulce pesar, vidamia, deadorarte,

más

muriera deolvidarte;

y malaelección tuviera,

sideno amarte muriera, pudiendo morir de amarte.

Celia, Elcielo tehizo venir paracalmar misdolores!.,.

Clarín. Sí,perobastade amores,

que

si os aciertan á oir.*.

(13)

I

11

Juan. (áciarin.)

Nada

tienes

que

decir,

qué me

ocultas?(Ácelia.)

Celia. Nada!

Juan.

No?

tendré

que

decirte yo lo

que

ha

un

año

me

dijiste?

Gelia.

No

acierto!...

Juan.

¿No me

escribirte

un

pliego?

Celia. Sí!...

Juan.

Á mí

llegó,

y aquíestá.(Sacándole.) Clarín. Bienleguardaste.

Juan. Calla.

Clarín. Callo.

Juan. (Leyendo.)

«Á mí don

Juan:

«guarda

deque don

Julián

»sepa

que no me

olvidaste;

»quesihastaFlandesllegaste

»yélpartirte permitió,

»fué

porque

no supe yo

»ocultarcuánto

me

amabas.»

(Hablado.)

Ya

ves

que

si

me

ocultabas, ya ves

que

olvidabas...

Celia.

Oh!

qué

extrañosise

me

olvida,

al pesaracostumbrada, porelbiende tu llegada eldolordetu partida?

Juan. ¿Celia,acaso

mi

venida calma nuestro padecer?

Celia. ¿Viste á padre?

Juan. No; hasta ver

cómo

acallarsusrigores!...

Celia.

Qué

intentas?

Juan.

Cuando

tusflores

rieguesal anochecer, Celia, situ

amor

escierto, enello has deconsentir...

Clarín. Señor,

que

vaná venir.

JUAN. ViveDios! (Echa manoá laespada.)

(14)

— VI -~

Clarín.!

Dóime

por muerto,

pero vamos.

Juan. (á Ella.)

En

elhuerto tengo dehablarte!

CELIA. (Sorprendida)

Don

Jliaü!...

Juan.

Tan

sólo asíánuestro alan poner remedio podremos...

Celia. Mas...

Juan.

Qué

dudas?

Clarín.

Acabemos,

mirad,señor,

que

vendrán.

Juan, Estarás?

Celia. Allí estaré!...

Juan.

Qué

tienes?

Celia.

No

qué

siento,

nosé

qué

presentimiento,

qué

temores, noséqué.

Clakin.

No

sabes? yolo sé;

que

seacercan, ¡viveDios!

yaquí oscogenálosdos ysenosagualatiesta.

Juan, (Llevando á Celia hasta su habitaciou.)

Que

estarás fué tu respuesta.

Celia. Allíestaré.

Juan. Adiós!

Celia, Adiós!

(Salen D.Juan yClarín porel fondo.)

ESCENA

III.

D. JULIAN.

Sale porlaizquierdaconun pliegoenlamano.

Julián. (Leyendo.)

«Y

ya

que

os digoquién soy

»y conocéislapasión

«que abrasa á

mi

corazón

»porella,á pediros

voy

»poresposa á vuestra hija,

»no

dudo que

áellose avenga...

»

(Tirando sobrelamesaelpliego.)

No

haydolorque yo

no

tenga

(15)

- 13 -

nipena

que no me

aflija, (Mirandoelretrato.)

Caro

me

cuestael

amor que

á tu hijaprometí;

no

tendrásquejade mí, desventurada Leonor!

Si

donde

quiera

que

estés gozando de Dios,

hermana,

miras

mi

suerte tirana y

mi

sentimiento ves;

sives

mi pena

prolija y

que

con

mi

tierno afán al

amor

de

mi don

Juan antepuseeldetuhija, ruegaal cielo desdeahí dé

más

paz á

mi

existencia,

que

siento

que mi

conciencia se revelacontramí!...

Ruega, hermana,

tantosson tangrandes,

que

mis enojos

me

hacenverterporlos ojos gotaágotaelcorazón!!...

(Viendo ytomandoel pliego.)

Me

pide áCelia!... ay de mí!

Cierto,cielos,

que

pequé...

mas

cielos! tanto

no

fué para castigarmeasí...

Necio, hevivido

engañado

buscando á

mi

mal consuelo

porque

leha

negado

el cielo tanto bien aldesgraciado!

Que

del

amor

yeldolor bajolafuerte cadena, gozarse dela

misma pena

eselconsuelomayor!!...

(Apoyalacabeza sobrelasmanos. Aparece Diego enelfondoy9e aproximalentamente áél.)

ESCENA IV,

D. JULIAN, DIEGO.

DlEGO. (Después de unapausa.)

(16)

— 14 —

Cómo

osencontráis,señor!...

Julián.

Ya

lo ves!... no

puedo

más!!...

Diego.

Don

Julián!

Julián.

¿Qué me

dirás

que

mitigue

mi

dolor?

Diego. Quiénsabe...

Julián. Diego, estoy cierto,

cierto

que don

Juanno vive;

quienen

un año no

escribe ásu padrees

porque

ha muerto.

Diego. Perdidaveisvuestra calma por negarosá escuchar...

Julián. Diego! ¿vienes áirritar lasheridas de

mi

alma?

Si

don Juan

partió ála guerra consu obligacióncumplió;

élquisopartir... yyo...

que

abandonase estatierra!

Sien vez degloriasallí

don

Juan encontróJamuerte, culpaásu

menguada

suerte

mas no me

culpes á mí:

á

mí que

voyconafán tristes lashorascontando, y vanpasando... pasando sinnoticiasde

don

Juan.

Servirála patriaes ley, y

aunque

dejar deexistir, noestanta

muerte

morir por supatria ypor su rey!...

Diego. Lapatria...elrey... vive Dios!

perdonad mi

juramento;

pero nosélo

que

siento

cuando

talsientode vos.

Palabras

que

algunoslocos

no

ven...en el

mal

no duchos,

que

sonperjuiciode

muchos

enprovecho de unos pocos.

Mientrasen estrecha ley tantos valientesperecen porconquistar..loqueofrecen álacodiciadel rey;

(17)

JULIAN Diego.

Julián.

Diego.

Julián.

Diego.

Julián.

Diego.

Juman.

Diego.

— 15 -

mientras

que

con

sobrehumano

esfuerzoallícombatiendo, van con su sangre tiñendo losdominiosdel tirano;

latiendo suspechosfieles alclamor delosclarines, derrochan aquí en festines elpreciodesus laureles;

yáaquel

que

tanto

merece

por sufey por su valor, nielreylepremia,señor, nilapatrialeagradece!

. Galla!

También

neciofui!

mis

buenos

tiempospasé en guerra, ylo

que

logré ávossólo lodebí!

En

verdad, Diego, en verdad

que

escuchándoteestoyviendo

que

álapostre vasperdiendo tu

más

bellacualidad!

Ciegoatropellasportodo, y miro

cuando

teescucho,

que

piensas

que

sabes

mucho

yloignoras, Diego, todo!

No

he dehablarsi estoy deshecho!., tanvaliente!...tan galán!!...

Diego! hablando de

don Juan me

estásdesgarrandoel pecho!

(Despuésdeunapausa.) Y... Celia!

La

desgraciada siempre en sudolorsumida.

Sí!!...

Florapenasnacida ya porel dolorajada!...

Celiay

don

Juan...

(Levantándoseirritado.)

No

hables

más

deese

amor

¿oyes?ni en chanza!

siquieres

mi

confianza tenersiempre, Diego;estás?...

Seguro

de

que

os inquiete

(18)

- 46 -

podéisestar!

Julián. Eso quiero;

dileá Celia

que

laespero.

Diego. Mandáis

más?

Julián.

Nada

más:vete,

ESCENA V.

D. JULIAN,pensativo.

Sí;

me

importa conocer

siCeliadijoáesehombre...

ysino...juro á

mi nombre

que... sélo

que

debohacer.

ESCENA

VI.

CELIA, D. JULTAN.

Celia. Llamáis, señor?

Julián. SíporDios:

y ya

que

juntosnos vemos, ocasiónes de

que hablemos muy

seriamentelosdos.

Y

mal

podremos

hablar

si ántes

no

enjugastu llanto...

Celia!¿porquéllorastanto?

¿quéadelantasconllorar?

Ten

alviejocompasión,

porque aumenta

misenojos versiempreelllanto entus ojos yellutoentucorazón!

Vertellorares morir;

no

llorespues, hijamia.

Celia. Si este llantoesdealegría...

(ap.)(Cielos! ¿quéibayoá decir?)

JULIAN. (Con extrañeza.) v

Alegreestás?(Ap.)(Ahora

muda!

(Pensativo.) Siserá verdad...

qué

es esto?

preciso es saberlo presto, porque

me

mata laduda.) Di,poraquí tiene

amores

(19)

ciertohidalgo...

Celia. Yo...

no

creo...

Julián. Todaslastardesleveo porestosalrededores;

con prudenciatan escasa ytancontinuomirar,

que

hellegado ásospechar

que

se dirigeá esta casa.

Tú...

no

leconoces?

Celia. No!

Julián.

No

le has vistonunca?...

Celia.

Ah!

sí;

lehe visto

una

tarde... ahí!...

Julián.

Donde

suelo verle yo, verdad,Celia?

Celia. Aquellatarde

estabayo en

mi

ventana.

Julián.

Alguna

frasegalana dijoacaso?

Cblia. (condisgusto.)Haciendoalarde de sufigura!

Julián.

Y qué

hiciste?

Celia. Cerré yvine aquí!

Julián. Bien hecho!

Celia.

No

hayotra

sombra

en

mi

pecho

que

lade

don

Juan!

Julián. ¿Dijiste

esa sola?

Celia.

No

porDios,

ysitaldijementí,

que

siento otra

sombra

aquí, y esa

sombra

es ladevos.

Vos mi

padre,él

mi

galán;

ingratay perjura fuera

si

mi amor no

repartiera entrevosyentre

don

Juan!

Julián.

Amas

á

don

Juan!...

Cblia. Señor,

casidesde

que

nací;

me cupo

lasuerte á

desersu primeramor!...

Crecimosjuntos;

hermanos

(20)

- 18 —

dos llamaban,locreimos, ynuestras vidas

unimos

al enlazar nuestras

manos.

Del

campo

nuestraalegría

gozábamos

lafrescura, y delbosque en laespesura, con su dulcemelodía, cantabanlosruiseñores;

y tantoytantocantaron,

que

alcabo nosenseñaron áentenderenmal de amores!

Pasaronsin

más

enojos losaños, ni

más

sucesos, hasta

una

vez

que

sus besos

me

hicieron bajarlos ojos!

Qué

sentíentónces?nosé;

más

luz,

más

aire,

mas

vida,

no

qué

desconocida deliciaexperimenté;

yoindiferente miraba la flor, lasfuentes,lasaves;

lasfrescasaurassuaves indiferente aspiraba;

más

ay! quellegóaqueldia y eché de

ménos mi

calma, ysentídentro del

alma

tan dulcísima armonía, tan

nunca

sentidoencanto,

que

ya

no

viindiferente ni el

murmurar

de lafuente, nidelaveeldulcecanto, nieldulcísimo lamento delasperfumadasflores

cuando

vierten sus olores

que

airadolesrobaelviento;

todo

dulcemente

hablaba;

todo

murmuraba

amor:

elave,elaura,laflor, la fuente,cuánto miraba!

De

entónces enloco afán fueronlashoras pasando;

élensu Celiapensando,

(21)

19

~

yo soñando en

mi don

Juan!

Pintarosnuestrapasión fuerainútilintentarlo;

que

nisé

cómo

explicarlo, ni encuentro comparación:

nunca

os lapodré hacerver,

que

en estolasfuerzasceden, todo cuanto

amarse pueden un hombre

y

una

mujer!!...

JULIAN. (Despuésde unapausa.)

De amor

vencida en lalucha tehevisto, Celia,soy viejo...

y quierodarte

un

consejo...

Celia. Decid...

JlJLlAN. (Letoma una mano.)

Serébreve; escucha.

Una

rosa semecía sobresutallogalana, yel

aroma que

esparcía, ufanalarecogía elaura dela

mañana.

Poco más

lejos se

mece una

daliaentreotrasflores,

.

como

de

aroma

carece esa belleza

que

ofrece, debesólo á sus colores.

Es la

mujer una

flor, rosa, ydalia

puede

ser;

essu

aroma

sucandor,

más

¡ay! Celia!

qué

dolor

cuando

lollega á perder!...

Celia.

Y qué me

queréisdecir

con

esa comparación!

Julián.

Que dando

contu sentir tanta vidaalcorazón pudieraelalma morir.

Qué

floresson tusamores;

éinocente

no

imaginas,

que andando

siempre entre flores, pudieran ensus espinas

enredarse tus candores!...

Celia,

don

Juan... estoy cierto

(22)

- 20 —

casi... valiente yaltivo...

quiénsabe!...

Celia. (Conresolución.)

Guando

yo vivo!...

señales de

que

él

no

hamuerto!...

Julián.

Yo

también tuveilusiones,

más

contan negrafortuna,

que

fuiperdiendo

una

á

una

las

más

gratas.Corazones

que

acariciando

un engaño

dulce, osmiro dormitar, tristeseráeldespertar, sios despiertaeldesengaño!...

Celia. Desengaño!taldolor

no

pudieraresistir.

Julián. (Por

qué

ledejépartir?

hijos delalma!!...)

ESCENA VIL

DICHOS, DIEGO.

Diego. (Desdeelfondo.) Señor!

Julián.

Qué

buscas,

buen

Diego aqui?

Diego.

Llama

álapuerta

un

hidalgo, quequiere deciros algo

que mucho

interesa.

Julián.

Á

mí?

quiénes?

Diego.

No

dijosu

nombre:

es

un

hidalgo

que

viene

muchas

tardes...

Julián.

¿Y qué

tiene

que

decirme á

ese

hombre?

(ap.)

(Ahü

será...

¿cómo

olvidé?

dile

que

paseal

momento...

retírateá tu aposento...

sí,Celia, retírate!...

(SaleCeliaporladerecha.)

(23)

ESCENA VIH.

D. JULIAN, luego D. LUIS.

Necio

me

pide ese hidalgo elbien

que negué

á

mi

hijo...

Celiaá ese hidalgo aborrece yasí

me

allanaelcamino!...

Luis. (Entrando.) Diosos guarde.

Julián.

Guárdeos

Dios

hidalgo, y

muy

bienvenido.

Dicen

que

queréistratar, nosé

qué

asuntoconmigo...

LUIS.

GÓmOÜ

(Sorprendido.)

Julián. (Sentándose.) Sentaos; yaosescucho.

Luis.

Me

conocéis?

Julián.

Os

hevisto

algunastardes

rondando

porestos cercanossitios;

más

siendo,

como

vossois, galán y deportealtivo,

presumí que

os habríahecho esclavo desushechizos alguna dama...

Luis. Es

un

ángel

la

dueña

de

mi

albedrío!...

Julián. Talsupuse y no pensé

que

os fuera

nunca

preciso;

perovenís á

buscarme y que

osescuchorepito.

Luís. Si

me

veistodaslastardes

rondando

porestos sitios;

sipensásteis

que

era esclavo, esclavodeloshechizos de

una

mujer, ¿nopensásteis

qué mujer pudo

habersido?

Julián. (ap.)

(Ño

se descuidaelhidalgo.) Luis.

Soy

capitán,noble yrico;

Luisde Aguilares

mi nombre,

honrado y esclarecido...

(24)

— 22 —

Julián.

Á nombre

honrado yo os juro,

que no

leva en zagael mió!

Luis.

Tengo

favorenlacorte, lacórtedeCárlos quinto;

amo

con toda

mi alma

á

un

ángel,ángel divino,

que

presta

amor

al

amor

ydelirios al delirio!...

ella es elbiende

mi

vida...

vivirsinellaes lo

mismo que

sufrireternamente

el

más

horrible suplicio.

Celia,enfin.

JtTLlAN. (Levantándosecomoelque nopuederesistir más.) Celia? ¿mivida?...

(Conteniéndose.)

perdonad... sentaos...hasido...

yo nosé... nosé.

Luis. (¿Quéesesto?)

Julián. Sabéisside sucariño soiseldueño?...

LUIS. (Desconcertado.)

Nolosé...

yo poresposa osla pido, mas...

Julián.

Nunca!

(sin contenerse.)

Luis.

¿Qué

decís?

Julián.

Nunoo!

nolodigo, yalohedicho.

Olvidadeso,

don

Luis:

que

ó

me engaña

á

eloido, ó pretendéis imposibles...

al cieloyávos suplico...

LUIS. (interrumpiéndole.)

Explicaos... óporelcielo!

que me

haréisperdereljuicio!...

Jilian.

Don

Luis,dad nuestravivienda y vuestro

amor

alolvido.

Luis. Juroá Dios!!

Julián.

Yo

tambiénjuro,

mas

ya

que

hablar espreciso, escuchad: era

una

noche negra

como un hondo

abismo;

(25)

— 2o —

soplaba irritadoelcierzo, yalestrellarse enlosriscos deesosmontes,altronchar delbosqueloscarcomidos troncos,

que rodando

bajan desdela

cumbre

al camino, sintieramiedo,oslojuro, el corazón

más

altivo alescucharsolitario delaráfagael ahullido.

En

esacercanaestancia mientrastanto,sus quejidos unióal quejido del viento

una

mujer; noes preciso decirquién,ni ávosimporta,

mas

podéistenerporíijo

que

era clarosulinaje yeranoble suapellido.

Aún me

pareceescucharla!...

(\p.)(¡Pobrehermana!) guarda,dijo, Julián,

un

ángel

que

elcielo bendicecualyo bendigo:

al

mismo

tiempoescuchaba

eldébilllantode

un

niño,

que

enansiadedarlevida su madre, elpostrersuspiro dióle. Diez ysieteaños

han

pasado y hevivido viviendo y

amando

á

mi

Celia...

Luis. Celia?

Julián. Ellaes; conprolijos afanes,con mis cuidados lavida lehasonreído, ycual tiernaflorecilla crecer y crecer lahevisto,

meciendo

sólosutallo lasauras de

mi

cariño!

Luis.

Mas no

es razón...

ulian. Escuchad,

hidalgo,

no

he concluido, tenéisme

que

agradecer

si es

que

osdigolo

que

os digo;

(26)

- 24 -

Luis.

Julián.

Luis.

Jíjlian.

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

ni

me

avengoá darrazones, ni á serdemasiado explícito acostumbro, pero importa

que

sepáis...

(ap.) (Malloresisto!)

Jamás

anublóelpesar

mi

existencia,ni

un

motivo tuve dequeja, hastaeldia en

que

viá Celiaperdido

su color,tristessusojos, conlos

que

bien clarodijo

que amaba

á

un

hombre; miré

que me

robabael cariño de

mi

Celia,y ver no

pude que

aquel

hombre

era

mi

hijo...

Mirad...

¿Qué

vaisádecir?...

hartonegroesel castigo

que

por

mi

pecadosufro...

Nada me

habéis respondido...

(interrumpiéndole.)

Nunca un

miserableavaro desu riquezahabéisvisto?

¿No

habéisvisto relumbrar susojos,

mirando

elbrillo desu dinero ycontar, y embriagarse enelsonido deloro áaquel miserable;

decid,donLuis,lo habéis visto?

Oh!!(irritado.)

Yo

también soy avaro, ciegodeltesoro mió,

de

mi

Celia,y mientrasviva Celia viviráconmigo...

Gracias dadá vuestrascanas

siconpaciencia oshe oido, queá ser otro elque...

Yo

bastoi ásostener cuanto hedicho!

Tenga prudenciaelanciano.

Tenga

el

mozo mayor

tino, y cuente

que

estáen

mi

casaj

(27)

— 25 —

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

Luis.

Juman.

Luis.

Julián.

Luis.

Julián.

Luís.

y en

mi

casa

no

resisto

que

nadieinsultemis canas ni levantenadieel grito.

(Burla.)Quisieraver

como

hacéis de quientalhaga elcastigo.

Pensad

que notienen

fama

de cobardeslosCarrillos.

Carrillo? tenéisen Flandes acasoenlaguerra

un

hijo?

Sí.

Mas...

Don Juan

essu

nombre.

Don

Juan?...

(Conansiedad.)

Le

habéisconocido?

decid,

don

Luis,decidpronto lo

que

sepáisde

mi

hijo!...

ha

muerto

talvez?...

Quién

sabe!

eshace

un año

cautivo...

bienlo sentí!...

Lo

sentisteis?...

que

losentí;porCristo...

que

tuvo encierta ocasión

que

entendérselasconmigo.

Con

vos,

don

Luis!

Tuvo

suerte...

Venció don

Juan?,..

Sólo ansio eldiaen

que

ledevuelva laofensa

que

entonces

me

hizo.

(Consatisfacción.)

Bien,

don

Juan!! pues no temáis

que do

está todoperdido:

no

habrátan fuertescadenas, ni

habrá

tanpesadosgrillos, nihabrá

muros que no

estén lo-bastantequebradizos paradar pasoá

un don Juan

hijodeJuliánCarrillo, Gracias,

don

Luis!

No

olvidéis

que

aborrezcoálos Carrillos,

(28)

- 26 -

Veladporvuestro tesoro

que

piensoqueestáen peligro.

Julián. Sisóloleatacáisvos,

don

Luis,

puedo

estartranquilo.

Luis. Cuenta

que

el tesorovuestro hace tiempo

que

codicio.

Juuan. Cuenta

que

está bien

guardado

porserCeliay porsermió!

LUIS. (Desde elfondo.)

ViveCristo, loveremos... ,

Julián.

Lo

veremos,vive Cristo!

ESCENA IX.

D. JULIAN.

(Llamando.) Hola! Diego... Por

pequeño que

parezcaelenemigo,

esbien estarpreparado y

bueno

estar prevenidos.

ESCENA X.

D. JULIAN.

Diego.

Julián.

Diego.

Julián.

Diego.

Julián.

Qué

seos ofrece, señor!

Diego,vigila lacasa;

ysialgún

hombre

seacerca ó intentasaltar las tapias del jardín...

Qué

debo hacer?

Como

á ladroneslos tratas;

quien portalespuertas entra mirar debe

como

salga.

No

olvidesnada,

que hay

cosas

que

no son paraolvidadas;

me amenazó

yespreciso onstigar susamenazas.

Descuidad;ah!si estuviese hoy

don

Juan...

Basta deplática.

(29)

ESCENA XI.

D. JULIAN, CELIA.

CELIA. (Saliendo.)

La noche

se acerca...

Julián. Celia,

sivasácuidartusplantas antes

que

delaoración seoigael toqueen la cercana córte,retírate, Celia, á

mi

estanciaóá tu estancia.

Vino

el hidalgo á pedirte, y almirar

que

tenegaba, rae

amenazó con robarme mi

tesoro!

Celia. Diosle valga!

no

temáis, señor,por mí,

que

pienso

que

laspalabras deesehidalgo,fueronhijas desus

mal

nacidas ansias!...

Julián.

No

olvideslo

que

tehedicho;

no

tardes,hijadelalma!

Celia.

Y

vos, señor?

Julían.

No

daré

hoy mi

vuelta

acostumbrada, que

tengo intranquiloel

pecho

y quierovelar

mi

casa. (Sale izquierda.)

ESCENA XM.

CELIA.

Qué

es esto, Dios mió,

que

siento enel alma?

no

si son dichas!

no

si sunansias!

Lasluces del dia delatardeen alas

se alejan;las

sombras

quetantoanhelaba,

(30)

- 28 —

cobijanlatierra...

don

Juan ya

me

aguarda...

mas

ay!

que

no acierto

qué

sientoenel alma;

no

sisondichas!

nisésison ansias!

Qué

temo?...

qué

espero?...

si

un

instante ansiaba volar á sus brazos?...

por

qué

esta mudanza?...

qué temo?

desdichas!

qué

espero?desgracias!

yá

un

tiempo

me

brindan

amor

yesperanza!...

Decidme, Diossanto,

qué

sientoeneialma,

si son dulcesdichas ósontristesansias!

(Yendoháciaelfondo.) Dosvocesescucho;

dos vocescontrarias,

una dice—

espera!

otra

grita—

anda!

(Con resolución.) sí,voyásu lado,

qué mal me amenaza?

nosépor quétemo...

vacila

mi

planta...

recelo... ¿qué

dudo?

don Juan

ya

me

aguarda, y consusamores, con su dulceplática, colmará misdichas,

calmará misansias!.!. (Se ya.)

(Quedalaescenauninstantedesierta; entranluces.)

ESCENA

XIII.

D. JULIAN.

Me

tiene intranquilo ese

hombre

consusrudas amenazas;

(31)

— 29 -

¿querrá

robarme

á

mi

Celia!

siá tanto llegalaaudacia deese

hombre,

concien vidas, con mil vidasno

me

paga!

eoyeuntiro: rumoresdentro.) Cielos

¿qué

es esto?Diossanto!

(Descolgandounaespada.) Celia! Celia!!!

(Alirásalirporelfondo tropieza con Clarín, que entraprecipitadamente.)

ESCENA XIV.

D. JULIANy CLARIN.

Clarín.

Julián.

Clarín.

Julián.

Clarín.

Julián.

Clarín.

Julián.

Clarín.

Julián.

Clarín.

(Entrando.) Dios

me

valga!

Cielos!Clarín!

Don

Julián!

Y mi

hijo?y

don

Juan?habla...

habla, Clarín...

(Todo

muy

vivo.)SÍ

nO

puedo!

sihasta

me

faltanpalabras;

sitengo

un nudo

en el

pecho

y

un

pesarenlagarganta...

sise

me

saltanlosojos

porque

elllanto

me

lossalta.

Miraporlo

que en

el

mundo

quierasmás! dejaesacalma;

me

atormenta tusilencio...

cuenta

mi

pena!

Escuchadla.

Ansioso por verá Celia,

más que

cabalgar, volaba

don

Juan,áencontrar el término de sus amorosasansias!...

No

tedetengas.

Llegamos,

yalconocer

que

llegaba álashoras

que acostumbra

áregarCeliasusplantas...

No

respires!!

Anhelante

(32)

— 30 ~

después de ausenciatanlarga...

Julián. Sigue!...

Clarín. Acercasu caballo, sube enél,

monta

en latapia, le imito yo,pero apenas

silacabeza

asomaba, cuando un

tiro...

Julián. (Cayendo enelsillón.)Dios

me

asista!...

parricida!!

(EntranDiego yotroscriados, quetraensinsentido áD. Juan.)

ESCENA XV.

DICHOS, DIEGO, CRIADOS.

Diego. (Entrando.)

Y

no

me matan!

Mil rayos! malditosea quienesdeeste malla causa!

Julián. Hijo!

Don

Juan ¿nocontestas?

no me

escuchas?

Diego, (conlástima.) Dioslevalga!

Julián.

Aquí

está Celia! hija mia!...

talveztuvoz...

(Todos buscanconlos ojosáCelia.)

Ceboll. (Dentro.) Perro!

Á

rastras tehe dellevar...

Julián. Diego yCelia?

ESCENA ÚLTIMA.

DICHOS, CEBOLLEDO y LILO.

Celia!

Vamos!

(Temblando.) Virgensanta!

Celia!!

Razón

hasde dar óhe deaplastarte!

Qué?

Nada;

abierto estáelportalón Julián.

Ceboll.

Lilo.

Julián.

Ceboll.

Julián.

Ceboll.

(33)

— 51 -~

por

donde

sacomisvacas...

sombras

hevisto

que

huian...

Julián.

Y

Celia?

Ceboll. Es

vano

buscarla!...

LlLO.

Yo

jliro, Señor!... (Cae de rodillas.)

Diego. Milrayos!...

JULIAN. (Cayendodesmayadoenelsillón.)

Don

Juan! Celia! Hijos del alma!!!

(Caeeltelón.)

FIN

DEL ACTO PRIMERO.

(34)
(35)

ACTO SEGUNDO.

Lamismadecoración.Duranteelactova aclarandoel día

ESCENA PRIMERA.

CEBOLLEDO, LILO, detrásdelaverja.

Lilo. Pastor!

Ceboll. Otravez!

Lilo. Pastor!

no

me

escuchas?.. .

Ceboll.

De

hablarcesa;

que

tieneen

ménos

laboca quien tiene en

más

lavergüenza!...

Lilo.

Escucha

lo

quo

esdelcaso yvanas razonesdeja...

Ceboll.

Vanas

razones!...

Lilo. Díátu

amo

don

Julián,

que

bien pudiera lalibertadotorgarme enpremio de misrespuestas:

díle

que

pues por

mí puede

ver ála triste doncella, viltraición

que me

arrancaron

más que

eltemer, suspromesas;

dile,

que

ya

que

á

don Juan

respetólasuerte,yfuera

3

(36)

— 54 -

lacausa desu

desmayo

elcansancio ylasorpresa, mejor

que

laleveherida

que

recibió,en la

que

entra en

mucho más

su ignorancia,

que

entráralaculpanuestra;

di

que

si ligero

anduvo, no

esbien

que

su ligereza

pague

yo, yasí,

que rompa, que

yaestiempo,lascadenas con

que

sinrazón

me

oprime.

Haz

lo

que

tedigo y cuenta que de nohacerlo, tejuro

que

esde

buen

temple

mi

negra, y he de hacer yo porquetú hagas conocimientoconella.

Ceboll. Siportus respuestasson

mal

esperas recompensas,

que

hartotrabajocostaron yhartotiempo tus respuestas!...

Si por desdichaseagrava de

don

Juan elmal,si

aumentan

dolores

que

ha despreciado porsalvarádoñaCelia,

siacaso llegaron tarde, tus esperanzasdeshecha;

esperasólo

un

castigo

menor que

lainfamia vuestra,

que nunca

el castigo es

grande cuando

es tan grandela afrenta!...

Deshecha

tusamenazas,

que

por ser tuyassonnecias,

que

si de espadas no entiendo hondas tengo y sobran piedras!...

L'.lo. PorDios

que

en el huerto

anoche

nohablabas de esamanera!...

Ceboll.

En donde mandan

traiciones

callan honradasdefensas!...

Lilo.

Haz

lo

que

te dije...

Ceboll. Calla.

Lilo. Oye!...

Ceboll.

Don

Juliánseacerca!...

(37)

— 35 —

(ap.)(Y por Dios

que

estoy

temblando

y

me

espanta su presencia!...)

(Sale D. Juliányse dirigeálagalería, sinvera!

pastor,quese retiraalfondo izquierda.)

ESCENA H.

D. JULIAN, CEBOLLEDO.

Julián.

Cuan

lentaspasanlashoras?

cuántotardan,ya

comienza

delaauroraá clarear ladébil luz, yse alejan las tinieblas dela

noche

y

no

sealejan mis penas,

que

sontan negras, tangrandes

como

esas

mismas

tinieblas.

(Viniendoalproscenio.)

Conque

era ilusión

mi

amor, y

mi

cariño

quimera?

Conque

noesCelia

mi

vida puesto

que

vivosin ella?

Conque

tengoel corazón tan

duro como

laspiedras,

que

dicen

que

el dolor

mata y

no

me mata

suausencia...

Ah!

leplugoairado alcielo

que

eldesgraciado

no

tenga ni

aun

el míseroplacer dequele

mate

su pena.

CEBOLL. (Suspirando.)

Ay!

Dios!

Julián.

Qué!

quiénestá ahí?

qué

buscas?

Geboll.

Ay!

Dios!

Julián.

Qué

rezas?

¿Han muerto

acasoá

don Juan?

Murió

de

mi amor

laesencia?

Murió

Diego? Se ha incendiado y hechocenizas

mi

hacienda?

Habla, diIo:

qué

te espanta?

No

ves

que me

sobranfuerzas

(38)

- 36 -

y que tengoel corazón tan duro

como

laspiedras!!

¿No

ves

que

su ausencia sufro sin

que me mate

su ausencia!!

Aún

callas?habla.

Ceboll. Millanto,

señor, á llanto os

mueva;

ni

me

separéis de vos ni vos

me

separéisdeellas.

Julián.

No comprendo.

Ceboll.

De

misvacas,

essu establo

mi

vivienda, entreellasnací,señor,

*

y

me

hecriado entreellas...

Elladrón vinoá

engañarme.

Julián. Qué!!sigue... note detengas.

Ceboll.

Que

viendoinútilsuruego éinútilessus riquezas, puso

una

dagaen

mi

pecho yvila

muerte

tan cerca..

.

que

al

verme

allísin

amparo

temblé deespanto, ylaprenda dilequepidió...

Julián.

¿Qué

dices

infeliz,

qué

prendaes esa?...

Ceboll. Pidióme ydile... lallave del portalón...

Julián. Dios

me

tenga

desu

mano;

tú,túfuiste, yvienesy

me

locuentas, y yoteescuchoinsensato sinarrancartelalengua, ysiendocómplice vives...

vas áescuchar tu sentencia...

(Amartillandoun pistolete: Cebolledocae de ro- dillas.)

Ceboll. Oh!...señor!!...

Julián. (Apuntando.)

Yo

soytu juez...

(39)

ESCENA

III.

DICHOS, CELIA y DIEGO.

CELIA. (Corriendoá ponerse delante de Cebolledo.)

Mas

no suverdugo!!...

JüLIAN. (Tirandoel pistoletey tendiéndole losbrazos.) Celia!!.,.

Celia.

¿Qué

ibaisáhacer?

Diego, (áCebolledo.) Alza yvete,(váse.)

ESCENA IV.

D. JULIAN, CELIA, DIEGO.

Julián.

Loco me

tuvotu ausencia!...

me

mata,Celia,elplacer, y

no me mató

lapena!

Celia.

Yo

soy,

miradme,

yo, libre

de

las horriblesfinezas de aquel

hombre!

Julián. Si teescucho

y piensoqueel

alma

sueña,

si entremis brazoste

miro

yhasta

dudo que

túseas!...

Diego.

No

enbalde alienta

don

Juan

aunque

de milagroalienta,

que

álacabezaapuntaba yhubiéraleenlacabeza, puestoel tiro;

mas no

en balde pasan losaños,lasfuerzas se agolan,suvigorpierden los ojos,losbrazos tiemblan;

bendito aquel

que

dispuso del tiempo,siasí

no

fuera

muerto

estuviera

don

Juan, yvosloco,ylocaCelia...

cieguen milvecesmisojos ántes

que

tal dolorvean!

Julián. Biendices, Diego, bien dices, t)adiezaños nosehubiera

(40)

— 38 —

Diego.

Julián, Celia.

Julián.

Celia.

Julián.

Celia.

Julián.

Celia.

Julián.

contentado tuarcabuz con rasgar

un

brazo apenas...

pero ytú... por

qué

así callas?(Á Celia.

Cierto...

¿Por

qué

no noscuentas..

.

Valiera

mas

olvidarlo!

Me mata

ladada: piensa

que

ausentetodala

noche

estuviste, Celia,cuenta

que

en poder de ese

malvado

pasastela nocheentera, y

que

pusoel miserable

(TómeseloDiosencuenta.)

una

cadenaá tu honor,

un

dogalá lahonranuestra:

noteolvides

que murmura

lagente,y

cuando

losepan diránalverteenlacalle...

Dioslo quiso!...

Esesa... es esa...

esaes... ymaliciosos sonreirán, yladoncella pierdecon cadasonrisa su

más

delicada esencia!

que

esla materiade honras tan delicada materia,

que

es

mucho más qüe una

daga terrible

una mala

lengua!...

Habla, pues,Celia, no tardes?

Escuchad.(Dios

me

défuerzas!) Pediros debo

un

perdón;

ayer porlavez

primera

guardé para vossecretos, esperaba á

don

Juan!

Celia!!...

Mi padreánuestros

amores

seresiste, ántes

que

sepa

que

torne de Flandesquiero, porqueánuestrobien es fuerza, repararnuestros afanes y vencer suresistencia!...

Ah!

(41)

- 39 —

Celia.

Te

espero á laoración en elhuerto...

Diego. ¡Quién pudiera

pensar

que don

Juan...

Celia.

Y

triste

yal

mismo

tiempo contenta deverleesperélanoche;

tocólaoración,yllena de esperanzasbajéalhuerto;

alpocosentí

muy

cerca

un

tiro,luegomil voces,

después... nada,creíme muerta!. .

Qué

fuéde

mí? no

lo sé;

pero después, no supiera decirsi tarde,misojos ojalá

nunca

se abrieran, al sentirmeacariciada dela

noche

porlasfrescas auras,se abrieron llorosos;

luzbuscaban, luzquisieran, tinieblassóloencontraron, portodaspartestinieblas!...

Fui

recobrandoelsentido,

y

cualsi algunacentella

me

arrestrase, asísentíme

con una

infernalviolencia trasportada.

Don Juan

dije,

á

dónde vamos!

quéintentas?

y escuché luégo

una

voz entre

amorosa

ysevera

que

dijo:

Ten

esperanzas

ylosrecuerdos deshecha,

que

entreesperanza y recuerdos laesperanzaes

más

risueña!

No

era su voz!! gritar quise y alientofaltóme yfuerza!...

Casaspensé descubrir ycalles,y estuvecierta

cuando

vi la santa

imágen

delaVirgen, de

una

puerta sobre elarco,yála débil luz

que

la

alumbraba

viera

(42)

- 40 -

distintivamente

una

calle larga, solitaria, negra!...

Estábamos

en lacorte;

paróal pocolalitera deotracalleante

una

casa de miserable apariencia;

—Baja -me

dijo,ybajé, entré

donde dijo—

entra, y en

una

estanciasombría, entrebrujay entredueña,

me

recibió

una

mujer,

que

al

verme exclamó

contenta:

No

temáis,

que

deesta casa

soisdesde luégo la

reina-

añadiendo porlo bajo:

Por

Dios

que

es lindapareja!—

No

sécuánto tiempo estuve conaquel

hombre,

sujeta por

mi

martirio, áescuchar sus miserablesfinezas...

Diego PobreCelia!

Julián. Sigue.

Celia.

Luégo

entróen laestancia ladueña...

entregó

un

pliegoy don Luis leyó

urgente—

enla cubierta.

Duda, da

un

paso, vacila, vuelveá vacilarcon muestras depesar, yal cabo exclama:

SiCárlosquintoloordena,

quién resiste? y dirigiéndose ámí:

Niña—

nadatemas

me

dijo,-

me

llamaelrey y estaréprontodevuelta.

Salióy la

dueña

siguióle cerrando trasla puerta.

Víme

sola, una ventana vi yrespiré!...

mas

susrejas no ablandaron ni misayes, ni

mi

llanto, ni

mi

queja!

Lentas pasaronlashoras!

Julián. Lentaspasaron!...

(43)

— 4i —

Celia.

Muy

lentas!...

pidiendoálasanta

Madre

laVirgen dela

Almádena

amparo;pasé

una noche como

mispesaresnegra!...

Nunca

apartaba losojos deaquella terrible puerta, temblando alverla cerrada, temblando de

que

seabriera!

.Julián. Y... se... abrió?... (Con interéscreciente.)

Celia.

Cuando

laaurora

blancaá clarearcomienza;

cuando

respiranlas flores engalanadas con perlas...

cuando

deja elnido elave yá cantarel albaempieza,

se abrió...

Julián.

Y

entónces...

Celia. (Muy vivo.) Entónces

como una

ilusiónrisueña vi

que no

en vanopasara la

noche

de pena muerta, pidiendo

amparo

ála Virgen, laVirgen dela

Almudena!

Entródon Juanagitado, del dolorladurahuella

marcada

en elrostro; ycasi á

un

tiempo,

como

lafiera

que

learrebatansushijos, ó

que

leroban su presa, entró

don

Luis, y

don Juan

dijo:

Partidas

como

ésta,

ánoser entreleales compañeros, merecieran

mucha

sangre; y añadió:

—Habéis ganado

laapuesta

ydirigiéndose ámí,

—Vé

con Diego y nada temas,

que don

Luises

muy mi amigo

yfué

una

locuranuestra cuantopasó. Dijo

Cierto

don

Luis,

más

de

una

manera...

(44)

— 42 —

que

nosé

qué

tristeduda...

Julián. Pero y

don

Juan.

Diego. (Dudando.) Alláqueda...

Celia.

Hablando

alegre á

don

Luis.

Julián. (Ap.) (Alegrías

como

esta

pueden

trocarseen desdichas...) Diego. (Ap.)(Áestashorasya noalienta

uno

delos dos...)

Julián.

(a

p.) (Ya tarda!...

)

Celia.

¿Qué nuevo

mal nosaqueja?...

Julián. Nada!... Diego!...

Diego. Señor.

Julián. (Ap. áél.) Oye:

á estas horasnuestraafrenta se habrá lavado consangre.

Diego. Tal pienso!

Julián.

Mas

porsi fuera

esasangre de

don

Juan,

no

son tan pobresmisfuerzas, nitan grande de

una

espada

elpeso,

que

yo

no pueda

manejarla

como un

hombre;

latuyaá tu cintocuelga,

que

irálacórteal

momento

nosprecisa.

Diego. Al punto. (SaleDie^o.)

Julián. Vuela.

ESCENA V.

CELIA, D. JULIAN.

Julián.

á tu estancia,

que

yaeshora deque algún reposotengas.

Celia. Vais ásalir?...

Julián.

Á

lacorte.

Celia. Vos... á la córte?

Julián.

Me

espera...

un

grandeamigo...

Celia.

Á

estashoras?

Julián. Prontovuelvo.

Celia. Señor!...

(45)

— 4o —

Julián. Deja,

que he deir;nadareceles...

vuelvo pronto.

Celia. Pero...

Jülian. Celia!

norepliques...

Celia. Obedezco!...

(Váseásu habitación.) *

Julián. Ahora,

que

Dios rae proteja.

(Saleporlaizquierda. Quedalaescenaun instante desierta.)

ESCENA VI.

D. JUAN.

Cielos!...

me mata

eldolor!...

adióspatria, aclios hogar,

cuna

detandulce

amar,

sepultura de

mi

amort...

Casa

que

nosviónacer...

y por

mi

suerte tirana, mirastantriste el

mañana como

dichosaelayer!...

Fuentes,cuyas aguas puras pintaronsu

imágen

bella, avecillas,ay!

que

deella cantaronlasdonosuras!...

Campos que

yo despojé detantashermosasflores para ornar

con

sus calores ála

que

tanto adoré!

Dichas, sueños,alegrías, esperanzasé ilusiones,

que

ádostiernoscorazones disteistan dichososdias!...

Adióstodos!

mi amargura mayor que mi

bien hasido;

yaserásiempreelolvido cárcel detanta ventura!...

(46)

— 44 -

ESCENA

VII.

D. JUAN, DIEGO.

Diego.

Juan.

Diego.

(Al verle.)

Don

Juail!...

Diego!...

Vosaquí!

(Llamando.) Celia!Señor!...

Joan. * Calla

DIEGO. Vuelvoalpunto! (Queriendosalir.) Juan, (Deteniéndole.)

Yo

te ruego

que no

te

muevas

deahí.

de no haberos dado

muerte

eternas gracias daré, (señalandoai cielo.) Juan. Perdiste

mucho;

no en vano

pasaeltiempo, sondespojos hoyyalaluz en tus ojos yelpulso,Diego, entumano!...

Maltiro diste!...

Diego.

Doq

Juan,

muévaos

ápiedad

mi

pena!...

Juan.

Déjasme una

vida llena deamarguras y de afán!...

Diego. Sihubiera querido elcielo, contra nosotros airado,

que

oshubiera

contemplado

muerto, don Juan, enel suelo, y

mi mente

alrecordar vuestra existenciade niño, siendoelúnicocariño

que

supe siempre guardar, sinvidaos vieraámis piés, fueratal

mi

desventura,

que

loco... es pocolocura;

sí,donJuan,poco después entre rabiayaflicción, Diego.

Juan.

Diego.

(Despuésdeunapausa.) Tirastetú!! ..

(Triste.) YO... tiré...

Mucho

erraste!...

Y

porla suerte

(47)

— 45 —

rompieraal almaloslazos yarrojára

hecho

pedazos

á

un

perro

mi

corazón!!

Sihastavuestraleveherida

me

causatantopesar!...

Juan.

Más

tedebieracausar

verme un

instanteconvida!...

No

más, Diego, ¿quién pensára

cuando amé

por vez primera,

que un amor

vida

me

diera yel

mismo amor me

matára!...

¿Te

acuerdas,Diego?... era niña,

y

lavimostan

hermosa que

dabaenvidia ála rosa

más

pura delacampiña!...

¿Dónde

estánaquellosdias!

Diego. Celiaosama...

Juan.

Qué

sehicieron?...

voy

á partir cual partieron, Diego, aquellasalegrías!...

no

más.

Diego. Partir?!

Juan. Sí;

mi

suerte

me

separa deestatierra,

hay

guerray

amo

laguerra

porque

enellaestálamuerte!...

Pero...nolosquierover,

que

sisus palabras siento, perderéelúltimoaliento

que me

resta

que

perder.

Diego. Mas...

Juan. Si viera, Diego, aquí delpobre ancianoelquebranto;

sivierade Celia elllanto

no

qué

fuerade mí!...

él,

mi

padre,ysus dolores

no

podré

con calma

ver!...

ellaladulce

mujer

ensueño de

mis

amores!...

Diego.

Y

vaisá partir, señor!

Juan. Sí,ytejuro por

mi

vida

que

llevo*el

alma

transida

(48)

— 46 —

de

un

insondabledolor!

Diego. Lesva ámatarelpesar:

sialgovaliera

mi

ruego, no partáis.

Juan. Escucha, Diego:

siaciertan ápreguntar, ni acertáran á decir por

qué

talsuerte nos cupo, dices

que

Celia

no supo

ántes

que

ceder, morir!...

que

sumerecido, fuerte castigo,tuvoel

malvado don

Luis;

mas que

loha jurado ynadiemiente enlamuerte!...

Diego.

Qué

dices?...

Jua.n.

Más

suaflicción,

Diego, parano aumentar,

siaciertan ápreguntar

cómo

llevo elcorazón, niegastodosentimiento, dices

que

partir

me

hasvisto contento...

Diego. No; vive Cristo!

Juan. Oyes?

que

parto contento;

di

que no miren mi

huella

que

será huelladehiél,

que

llevoodiospara él

ydespreciosparaella...

oyes?...

Diego.

Cómo

mentirtanto?

ántes

me

arrancolalengua!

Juan.

Ah!

¿noves

que

asíse

amengua

porelodiosu quebranto...

(Mirandorespectivamente áiashabitacionesdeCe- liay donJulián.)

Adiós! (Á Dieg-o.)

que

partocon calma adiós! (id.) casiconplacer!...

(Apoyándose enelmarcodela paerta del fondo.)

más cómo

partirsin ver esospedazos de

mi

alma?!!...

(49)

ESCENA VIH.

DICHOS, D. JULIAN.

JüAN. (Sin verá D. Julián.) Para siempreadiós!

Julián.

Don

Juan!

JUAN. Ah!... (Sorprendido.)

Diego* (Bien!)(consatisfacción.)

Julián. Partir deesa suerte!

Dónde

vas?

Juan.

Donde

la

muerte

ponga

términoá

mi

afán!

Julián. Qué?!

Juan.

Donde

no

pueda

ver esaencantadallanura testigode

mi

ventura, de

mis

deliciasde ayer;

donde pueda

suspirar sin

que me

regaleel viento ácada paso

un

tormento, ni

me pueda

recordar

una

ilusióncadaflor, cadafuente

una

sonrisa, cada

átomo

de labrisa

un juramento

deamor!...

Donde

no

pueda

mirar sitiosque

me han

sonreído,

adonde pueda

elolvido tanta

pena

mitigar!...

adonde...

Julián. Cesa; loco

un

dia permití

que

tealejáras,

temiendo que me

robáras conCelia lavidamia!

Harto mis penas después

mi

pecadocastigaran;

harto

mis

ojos lloraron, harto lloran!...yalo ves!...

Mucho

hasidosu rigor,

(50)

— 48 —

mas

sabeelcielobendito

que

fué

mi

únicodelito seravaro de suamor!...

Loco

y ciegono encontraba depósitodigno de ella;

locoyciego hasta á

mi

estrella porelladesafiaba!

Ah!

luégovisus enojos;

luégo

mi amor

desoyendo

cuando

tristevivíviendo continuoel llantoen susojos,

busqué

con afán prolijo

un

depósito ásu amor...

Loco

estuve; ¿cuál mejor

que

losbrazosde

mi

hijo!...

Juan. ¡Cielos! (Aterrado.) Diego, (id.) Ah!...

Julián.

No

partirás;

todosnos

perdonaremos

yfelicesviviremos sinsepararnosjamás!...

- Callas?...

Diego. (ap. á d. Juan.)

(Don

Juan,compasión,

levaámatarsu agonía!...) Juan. (ap.)(Su fazangustiada yfria

me

desgarraelcorazón!...) Julián.

Aún

callas?...

Tan mal

tehallas

aquí... ámi lado...

Juan. Señor!...

Julián. Eramentidotuamor!!

Juan. Padre!...

Julián. Entonces por

qué

callas?...

Hijo,tú no habrás dejado sin castigonuestraafrenta...

Juan. Padre! siempre tuve en cuenta

el

nombre que me

habéis dado!...

Julián.

Habrá

pagadobien cara su infamia.

Juan. Sólo quisiera

que muchas

vidas tuviera, qieotras tantaslearrancára!...

Julián. Entoncescuál es tu afán?

(51)

- 49 —

Hoy

que

vengo

áCeliaádarte, per

qué

en lugar de alegrarte sufresy callas,don Juan?

Juan.

Ah!

porque no quiere elcielo,

que

depesares

me

llena,

qne

tengaalivio

mi

pena, nitenga

mi

malconsuelo!

porqueesmiestrella sufrir, vivirmuriendo.,.

•Julián.

Qué

dices?.

M

Juan.

Porque

así

como

hayfelices

que

nacen paravivir y conellosvaelplacer,

hay

tambiénmil desgraciados.

que

viven, desheredados,

muriendo

desdeel nacer!...

Porque

es

muy

negroelafán en

que mi

vida se anega...

porqueGelia...

DUSGO. (interrumpiéndole.) Celia llega...

(Ap á D.Juan.)

(Es vuestopadre,

don

Juan!) Juan. Verla otra vez...ay demí!...

Julián. (ap.)(¿Que

me

ocultan?...)

Jijan. Padre. . Diego...

Julián. Di...

Juan.

Que me

dejéisosruego conCelia...

Julián. (ap.)

(Qué

pasaaquí?) Diego. (ap.)(Defijosuvida acorta

tai dolor!)

Juan. Sólo

un momento.

Julián, (aisalir.)

La

causa de su tormento

mucho

conocer

me

importa!...

(SaleD. Julián porlaizquierdaysequedaalpaño.

Diego porelfondo.)

ESCENA IX.

CELIA, D. JUAN.

Juan.

Dadme,

cielos,valor;

porque

almirarla 4

(52)

— 50-

tanimposiblealverla, nosé siaborrecerla ó adorarla, nosésiamarla

más

6aborrecerla!...

Celia.

Don

Juan!... (Con alegría.) Juan. (Apartándola.) Celia!

Celia. (Muysorprendida.)

Qué

tienes?

no

tecausaya

verme una

alegría!...

Juan. (Cielos!¿quédice?...)

Celia. Callas!...

por qué

no me

hablas ya,

como

aquel dia

que amante

enla pradera

me

jurabastu

amor

por vezprimera!...

Juan. Cesa,Celia,quesiento

un

martirio cruelal escucharte, y

aumenta mi

agonía

mucho más que mi mal

tu fingimiento,

más que

el pecado,más,tu hipocresía!...

Celia. (Aturdida.)

Don

Juan!...

Juan.

á qué

cansarte

recordando aquel tiempoventuroso, por nuestro mal pasado!...

tiempofeliz en que

me

vidichoso siemprecercadetí, siempreá tu lado

gozando

tus amores,

ilusiones perdidas,

marchitas ya

como

laspobresflores del sol alrayoardientesometidas!...

Y

siperdidas ves tan dulces horas, por

qué

guardaselllanto,

y en vez derecordarlas

no

laslloras!...

Celia. Nitus quejas entiendo,

nientiendolarazón detu quebranto!...

qué

hasidodetuamor! ¿qué sueñohorrible eseste?ó

qué

maldito

genioinfernalcontra nosotroslucha!

ah! dímelo,

don

Juan,

¿cómo

es posible

que un amor que

jurabasinfinito, seapague, por

mi

mal, tanpronto!...

Juan. Escucha.

Saliste,Celia,ála pradera

un

dia y embalsamasteelauracontualiento!...

murmuraron

los

campos

su contento,

Referencias

Documento similar

Primeros ecos de la Revolución griega en España: Alberto Lista y el filohelenismo liberal conservador español 369 Dimitris Miguel Morfakidis Motos.. Palabras de clausura

En el caso del cinc existen varios procesos que conducen a la obtención del cinc metal: procesos de reducción térmica, proceso de retortas horizontales, proceso de

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en

Este uso de la saya como manto se constata también entre las mujeres de Vejer, sobre todo, cuando se tra- taba de una salida inesperada en medio de la faena doméstica.. EL COBIJADO

No nos hemos deten ido únicamente en la extracción y su aprovechamiento como materia prop ia para hacer algunas piezas del ajuar doméstico sino que nos hemos adentrado en una

En general, y en una primera aproximación, este enfoque del impuesto de la inflación es más válido para estimar el privilegio de emisión externo que el interno, ya que la elevación

En el capítulo de desventajas o posibles inconvenientes que ofrece la forma del Organismo autónomo figura la rigidez de su régimen jurídico, absorbentemente de Derecho público por