U
NIVERSIDAD
N
ACIONAL DEL
C
ENTRO
-
F
ACULTAD DE CIENCIAS
HUMANAS
-
SEDE
Q
UEQUÉN
2017
“Las huellas del
pasado en el t
urismo”
Necochea 1930-1955
Tesis de Licenciatura en Turismo
RESUMEN
Esta investigación busca comprender la realidad turística actual de la localidad de
Necochea analizando los comienzos de la actividad en la ciudad. El foco de
atención estuvo en el periodo comprendido entre 1930 y 1955, periodo en el cual
se observa la diagramación, formación y consolidación de la ciudad, la Villa
balnearia, y por consiguiente su desarrollo como destino turístico.
Este recorte se fundamenta en relación al contexto de transformación a nivel
nacional que atravesó nuestro país. Se buscará dar cuenta en la medida de lo
posible de manera se plasmó esta realidad en la localidad, buscando poner en
evidencia cuáles habían sido (en caso de haberlos) los efectos del modelo
peronista vinculados al turismo en Necochea, sin por supuesto descuidar y a
AGRADECIMIENTOS
La presente investigación no hubiera sido posible sin la colaboración del Museo Histórico Regional, el Archivo Histórico del Museo Regional y la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra de nuestra ciudad, quienes nos otorgaron las fuentes disponibles para la concreción de nuestro trabajo.
INTRODUCCIÓN 2
Arce Natalia
CAPÍTULO I LINEAMIENTOS TEÓRICOS/METODOLÓGICOS 5
1.1DESCRIPCIÓN DEL TEMA 6
1.2LINEAMIENTOS METODOLÓGICOS 7
1.3MARCO DE REFERENCIA:NECOCHEA 10
1.4LINEAMIENTOS TEÓRICOS 12
1.4.1TURISMO: HACIA UNA CONCEPTUALIZACIÓN 12
1.4.2DIFERENTES ANALOGÍAS EN EL ESTUDIO DEL TURISMO 16
Heiland Mercedes
CAPÍTULO II TURISMO DE SOL Y PLAYA: ANTECEDENTES DE SU INVESTIGACIÓN 21
2.1ALGUNOS ESTUDIOS SOBRE LA PROBLEMÁTICA TURÍSTICA DESDE UNA PERSPECTIVA GENERAL 22
2.2ESTUDIOS DE CASO 30
CAPÍTULO III MARCO HISTÓRICO-CONTEXTUAL: POLÍTICA, ECONOMÍA, SOCIEDAD Y TURISMO EN
LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX 51
3.1LA POLÍTICA ENTRE 1916-1955 52
3.2.LA ECONOMÍA ENTRE 1916-1955 63
3.3SOCIEDAD Y CULTURA ENTRE 1916-1955 73
3.4EL TURISMO EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX 78 3.4.1EL TURISMO DE ÉLITE Y LOS PRIMEROS DESTINOS TURÍSTICOS 78
3.4.2LOS PRIMEROS PASOS HACIA EL TURISMO DE MASAS 80
CAPÍTULO IV NECOCHEA: SU TRANSFORMACIÓN EN CIUDAD TURÍSTICA 85
Arce Natalia
4.1EL TRAZADO DE LA CIUDAD DE NECOCHEA 86
4.2LOS PRIMEROS CAMBIOS HACIA LA “MODERNIZACIÓN” DE LA CIUDAD 87 4.3CÓMO LLEGAR A NECOCHEA Y A LA PLAYA: DESARROLLO DEL TRANSPORTE HACIA Y EN LA CIUDAD 96 Heiland Mercedes
4.4SERVICIOS Y OBRAS PÚBLICAS EN LA CUIDAD: BENEFICIOS PARA LOS TURISTAS Y LOS RESIDENTES 103
4.5DESARROLLO HOTELERO 112
4.6PLAYAS, BAILES Y TERTULIAS: ESPACIOS DE SOCIABILIDAD PARA TURISTAS Y RESIDENTES 115
4.7EL TURISMO DE MASAS EN NECOCHEA 122
Arce Natalia - Heiland Mercedes
CONCLUSIONES 130
ANEXO 135
LÍNEA HISTÓRICA DE LAS INTENDENCIAS DEL PERÍODO ESTUDIADO (1930-1955) 136
FUENTES CONSULTADAS 138
IMÁGENES 140
INTRODUCCIÓN
La presente investigación tiene como objetivo principal realizar un aporte al estudio de la ciudad de Necochea entre 1930 y 1955. Ello permitirá ir avanzando en el conocimiento de los diversos factores que permitan entender y dar respuesta a algunos de los interrogantes que surgen en relación a la situación actual que está atravesando el turismo en la ciudad de Necochea. Como se mencionó anteriormente, se analizará un periodo central en la conformación del modelo turístico de la Argentina y de la ciudad en particular, en este sentido sostenemos que este se configuró no solo a partir de las políticas sociales-culturales y turísticas que se implementaron durante el gobierno Peronista sino que también responden a un claro esfuerzo por parte de distintos sectores de la ciudad de Necochea que “trabajaron” en pos de desarrollar a la ciudad como destino turístico.
El trabajo se encuentra dividido en 4 capítulos. En el primero “Lineamientos
Teóricos/Metodológicos”, se presentará el tema de estudio, los objetivos propuestos a lo largo de la investigación, las herramientas metodológicas utilizadas, como así también una breve descripción del área de estudio elegida. En el segundo capítulo “Turismo de sol y playa: antecedentes de su investigación” se definen un conjunto de conceptos que resultan fundamentales para el desarrollo de la investigación. Además se presentan una serie de trabajos relacionados con el área temática de investigación que sirvieron de antecedentes para articular la presente investigación.
En el tercer capítulo “Marco Histórico Contextual: política, economía, sociedad y
turismo en la primera mitad del siglo XX”, se buscó a partir de una descripción de
la política, la económica, la sociedad y de la actividad turística en el periodo a nivel
nacional, dar un marco general que posibilite situar a nuestro objeto de estudio en
un contexto más amplio. De esa manera se va de lo general a lo particular, en un
juego de escalas que hacen posible una mejor comprensión del fenómeno
estudiado.
desarrolla una breve historia sobre la fundación de la ciudad de Necochea, su
paulatina transformación en ciudad turística haciendo hincapié en los factores que
influyeron en la misma y cambiaron la fisonomía de la ciudad. En este sentido
apuntamos a delinear cuestiones que a nuestro entender permitirán dicha
transformación: transporte, servicios, obras públicas, hotelería, entre otros.
También se consideran en el período 1930-1955 las características que tomó el
principal atractivo de Necochea, es decir la playa, y qué rol jugó en esa
configuración los esfuerzos locales por potenciar el desarrollo turístico en la
ciudad.
La tesis finaliza con una serie de reflexiones elaboradas como resultado de la
CAPÍTULO I
Lineamientos
Teóricos/Metodológicos
1.1 Descripción del tema
Esta investigación busca dar a conocer una parte de lo acontecido en la ciudad de Necochea durante el período 1930-1955, época en la que comenzó a
desarrollarse masivamente la actividad turística. El recorte temporal no fue
seleccionado de manera aleatoria, sino que la elección del mismo intenta reflejar un período de esplendor, no sólo de la oferta turística local, sino de la costa atlántica en general. En dicho proceso confluyen distintos factores de los cuales pretendemos dar cuenta. Algunos de estos vinieron de la mano del Estado nacional y provincial, aunque partimos de la hipótesis de que muchos de estos cambios fueron posibles en la medida en que distintos sectores de la ciudad impulsaron el desarrollo masivo de la actividad en el país.
De esta manera se ha planteado como objetivo general aportar al esclarecimiento de la situación actual del turismo en la ciudad, a partir de una reconstrucción y análisis histórico del período 1930- 1955, caracterizado por el auge turístico a nivel local y nacional. Esta investigación estará basada en diversas publicaciones y documentos, como los anuarios editados por el diario local“Ecos Diarios”, además de producciones escritas sobre la historia de la ciudad, también se utilizarán diversas imágenes fotográficas, que permitirán no sólo ilustrar la realidad del período seleccionado, sino también evidenciar el crecimiento que presenciaba la ciudad. En palabras de Ivan Gaskell en Peter Burke (1993) sobre la historia de las imágenes “aunque la gama de imágenes que su técnica es capaz de generar no sea, en cierto sentido, muy grande, su ámbito de importancia cultural es considerable, al ser tratada, por un lado, como recursos transparentes para transmitir información y, por otro, como un medio artístico opaco” (Peter Burke, 1993: 212).
Para aproximarnos al objetivo general, nos hemos planteado los siguientes objetivos específicos:
● Explicar el contexto histórico en el cual comienza a desarrollarse masivamente la actividad turística, tanto a nivel nacional como local.
identificando los condicionantes políticos, económicos y sociales en el período estudiado, y las transformaciones sufridas en dichas estructuras. ● Definir los actores que intervinieron, y su relación con el desarrollo de la
actividad turística.
● Delimitar las cuestiones que tuvieron mayor importancia en el desarrollo de la oferta turística local.
El problema que se intenta ampliar y debatir en este trabajo de investigación,
sostiene como hipótesis que el período de auge turístico de la ciudad de
Necochea responde a la lógica (y/o políticas si se quiere) de turismo
implementado por el gobierno Peronista y por el rol jugado por los distintos
sectores de la ciudad que coadyuvaron a delinear la Necochea turística.
Un gran inconveniente que se presentó al momento de realizar la investigación y el análisis bibliográfico, propiamente dicho, fue la imposibilidad de acceder al archivo de Ecos Diarios, diario local y único medio gráfico de la ciudad. A raíz de esta situación, decidimos centrarnos en las ediciones de los anuarios publicados por dicho medio. Fue así que los directivos de la Biblioteca Popular de Necochea Andrés Ferreyra y del Archivo Histórico de la ciudad, entendidos de la finalidad del presente trabajo, nos facilitaron el material. Conjuntamente con el análisis bibliográfico, se utilizarán fotografías (que nos fueron brindadas por el Archivo Histórico), como una estrategia de provocar en el lector, una proyección de la realidad de la época que procuramos dilucidar.
1.2 Lineamientos metodológicos
cimientan la vida social a través de una explicación interpretativa de la realidad social.
Como señalan Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio (2006),
las investigaciones cualitativas van de lo general a lo particular, es decir, el investigador comienza examinando el mundo social y a través de dicho proceso desarrolla una teoría relacionada a lo que observa qué ocurre. Por lo tanto, podemos decir que son fundamentadas a través de un proceso inductivo, que busca en primer lugar explorar y describir, para luego desarrollar perspectivas teóricas:
“Se fundamenta en una perspectiva interpretativa centrada en el
entendimiento del significado de las acciones de seres vivos,
principalmente los humanos y sus instituciones (busca interpretar lo que
va captando activamente)” (Hernández Sampieri, Fernández Collado,
Baptista Lucio: 2006, 9).
Como plantean los autores antes mencionados, este tipo de investigaciones tienen
como objetivo reconstruir parte de la realidad como la observan los actores de un contexto social previamente definido. Se denominan holísticas porque consideran el todo, sin reducirlo al estudio de sus partes. También suelen caracterizarse por no probar hipótesis, por el contrario, estas son generadas durante el proceso y van siendo modificadas conforme a la recolección y análisis de los datos o son resultado de la misma investigación.
Esta metodología nos permite, según Maxwell (1996), la comprensión del significado, que para las personas que son objeto de estudio tienen, las situaciones y acciones en las que están involucradas y cómo esta significación influye en su comportamiento; la influencia y entendimiento del contexto dentro del cual actúan los participantes; la identificación de fenómenos e influencias no previstos; la comprensión del proceso por el cual tienen lugar los acontecimientos y acciones; y el desarrollo de explicaciones causales.
“una estrategia en la cual escenarios particulares, personas o eventos son seleccionados deliberadamente con el fin de obtener información importante que no puede ser conseguida de otra forma” (Maxwell, 1996: 6). Existen cuatro metas, planteadas por el mismo autor, para este tipo de muestreo, que consideramos relevantes:
● Lograr representatividad de los contextos, individuos o actividades seleccionadas.
● Captar adecuadamente la heterogeneidad de la población.
● La selección de una muestra para examinar deliberadamente casos que son críticos.
● La posibilidad de establecer comparaciones para iluminar las razones de las diferencias entre contextos o individuos.
Las decisiones sobre el muestreo fueron tomadas en base a la relación y a la factibilidad de la recolección de datos, las cuestiones de validez y la ética. Para la concreción de los objetivos planteados se han seleccionado las siguientes herramientas:
● El análisis bibliográfico “es un conjunto de operaciones que consisten en examinar un documento para encontrar sus elementos esenciales y las relaciones entre ellos” (Golpe, 2009: 3).
● El apoyo de medios fotográficos. “La fotografía es el registro visual de un acontecimiento desarrollado en un momento y en un tiempo concreto” (Lara López, 2005: 3). A su vez “juega un importante papel en la transmisión,
conservación y visualización de las actividades políticas, sociales, científicas o culturales de la humanidad, de tal manera que se erige en verdadero documento social” (del Valle, 1999: 13).
la relevancia que han tomado la temática en diversos tipos de investigaciones en relación a la actividad turística, en pos de contribuir a la comprensión del fenómeno.
En cuanto al aporte particular esta investigación, está relacionada a la cuestión de que no hemos encontrado estudios sobre esta temática que brinde una información detallada en relación al desarrollo y características del funcionamiento de la actividad en dicha localidad, a través de una reconstrucción y análisis histórico, lo que repercutirá directamente en el conocimiento de cuáles fueron los factores determinantes en la época donde el turismo comenzó a desarrollarse de forma masiva en el destino.
1.3 Marco de referencia: Necochea
Necochea, el área de estudio seleccionada, es una ciudad argentina ubicada en la costa atlántica al sureste de la provincia de Buenos Aires. Es cabecera del partido homónimo y posee un importante puerto, de gran porte, al encontrarse en la desembocadura del Río Quequén Grande al océano Atlántico.
Según el Ente Necochea de Turismo los orígenes de su fundación datan del año
1854 cuando un grupo de terratenientes dedicados a la producción de tasajo solicitan respaldo a las autoridades provinciales para construir un pueblo en la desembocadura del Río Quequén. A pesar de la autorización del gobierno para su fundación, los propietarios de las tierras (familia Guerrico) impidieron su concreción, paralizando casi 30 años su creación.1
En 1865, una nueva jurisdiccional de la Provincia conforma 72 partidos, entre los que surge General Necochea, en una región de 7.130 kilómetros. Los progresos económicos y productivos conllevaron nuevamente a dueños de estancias ganaderas a volver a solicitar el apoyo provincial para fundar una ciudad cabecera. Recién en 1881, y después de varios debates acerca de donde debía ubicarse, el
1 Ente Necochea de Turismo (ENTUR). Temporada 2006/2007. Reseña histórica del partido de
comandante Ángel Ignacio Murga, que había participado de forma activa en la Expedición al Desierto bajo las órdenes de Julio Argentino Roca, contó con el respaldo del diputado José Hernández y el gobernador Dardo Rocha para la fundación del pueblo en las tierras del propietario Eustaquio Díaz Vélez. Así, el 12 de octubre de 1881 en cuatro leguas cuadradas en la ribera derecha del Río Quequén y las costas del Atlántico, se fundó la ciudad de Necochea. Su nombre es en homenaje al General Mariano Necochea, quien integró el regimiento de Granaderos a Caballos en la lucha por la Independencia de Argentina, Chile y Perú al mando del General Don José de San Martín. Su trazado fue realizado en forma de damero, con cuadras bien marcadas y en cuyo centro se destaca la plaza principal.2
Murga desempeñó el primer cargo de Presidente de la Municipalidad, Juez de Paz y presidió la urbana que, según los datos del Censo de 1881, contaba con 139 habitantes, comisión de fomento que manejó el negocio de loteo de quintas y chacras. De esta manera, el pueblo contaba con su primer núcleo de población mientras que 3222 vivían en la zona rural dedicados a la actividad agrícola - ganadera.3
Dos hechos importantes marcaron el crecimiento de la región: la llegada del Ferrocarril del Sud en 1892 que favoreció el progreso agropecuario y consolidó la idea de complementar la economía con la formación de un balneario y la construcción del puerto Quequén en 1911.4
La economía estuvo principalmente relacionada con la producción ganadera y cerealera y años más tarde se incorpora la industria alimenticia y la actividad turística proporcionando una muy buena fuente de ingresos.
Actualmente la ciudad de Necochea, según el Censo Provincial del año 2010, cuenta con aproximadamente 92.933 habitantes. La principal actividad económica
la brinda el puerto de Necochea - Quequén, al llegar a ser uno de los más importantes del país por su gran envergadura, la siguen las actividades agrícola-ganadera, pesquera y turística.
1.4 Lineamientos Teóricos
1.4.1 Turismo: hacia una conceptualización
Existen diversas definiciones relacionadas al concepto de turismo, esto se debe a su relativa juventud como actividad socioeconómica y a su carácter multidisciplinario (su análisis engloba varias disciplinas). Muchas de las desarrolladas dejan de lado componentes esenciales del mismo como los son los turistas, los atractivos, los servicios, el transporte, la infraestructura, etc. Sin ir más lejos la definición formal del turismo que nos brinda la Organización Mundial del Turismo (OMT) en 1994 lo define de manera limitada como aquel que “comprende
las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos a su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros”. En un sentido más amplio economistas suizos Walter Hunziker y Kurt Krapf lo definen como “el conjunto de
relaciones y fenómenos que se producen como consecuencia del desplazamiento y estancia temporal de personas fuera de su lugar de residencia, siempre que no esté motivado por razones lucrativas”.5
Siguiendo lo planteado por A. Sancho (1998) nos lleva a considerar al turismo,
como la suma de un conjunto de elementos interrelacionados que evolucionan de
manera dinámica, entre los que se pueden distinguir: la superestructura
(organizaciones tanto públicas como privadas e intergubernamentales), la
demanda (consumidores o posibles consumidores de bienes y servicios turísticos),
el atractivo (principales motivadores del viaje, sean naturales o culturales), el
equipamiento e instalaciones (conjunto de productos, servicios y organizaciones
involucradas activamente en la actividad), infraestructura (es el sistema de
servicios básicos para el desarrollo de la actividad), el espacio geográfico (base
física donde tiene lugar el encuentro entre la oferta y la demanda y donde se sitúa
la población residente), la comunidad local (conformada por los individuos que
residen permanentemente) y los operadores del mercado (empresas y organismos
cuya función es facilitar la interrelación entre la oferta y la demanda. Entre ellas
podemos mencionar a las agencias de viajes y las compañías de transporte, por
ejemplo.6
Siguiendo a Bertoncello podemos afirmar que un destino turístico se caracteriza por contar con cualidades propias que constituyen un atractivo turístico que motive al turista a visitarlo. Los atractivos turísticos no son atributos absolutos de un lugar, sino que serán valorados como tales si logran coincidir con las demandas existentes en la sociedad de origen (lugar de residencia habitual) de los turistas. Existen diversas clases o tipos de turismo que pueden clasificarse según el origen o procedencia de los turistas (nacional o internacional), según la motivación o intención del viaje (cultural, de sol y playa, ecológico, aventura) según la actitud del turista (activo o pasivo), por el tiempo destinado al desplazamiento o la estancia (turismo de estancias o itinerante), entre otros. Siguiendo a López Brenner (2002), también es posible considerar otra clasificación que nos habla de
la manera en que esta actividad se desarrolla, es decir: turismo de masas o
tradicional y turismo alternativo.
El turismo de masas o tradicional se caracteriza por una oferta homogeneizada y de bajo precio, una fuerte concentración espacial, desarrollo de grandes instalaciones de alojamiento y esparcimiento, una marcada estacionalidad, el cual es principalmente practicado por turistas generalmente de tipo pasivo, estático y con un bajo nivel de formación. Dentro de esta clasificación podemos incluir al turismo de sol y playa y al turismo de nieve y esquí (Pérez, Rodríguez y Rubio,
6 Véase también: OMT (2001); Revista de FUSDA, México, Turismo Sustentable,
2003).
Por otro lado, el turismo alternativo se caracteriza por una oferta que pone al turista en contacto directo con la naturaleza, la cultura y la gastronomía local, respeta el patrimonio natural y cultural del lugar. El turista que lo practica es de tipo activo, dinámico, participativo y culto, está orientado a una demanda individual y muy específica, se desarrolla a lo largo de todo el año, el tipo de alojamiento está compuesto por casas rurales y hoteles pequeños y singulares. Dentro de esta clasificación incluimos al ecoturismo, el turismo aventura y el turismo cultural (Martín de la Rosa, 2003).
Entendemos que en nuestra investigación es fundamental también definir el papel que juega el Estado en relación a la actividad turística, ya que es el encargado de asegurar que dicha actividad se desarrolle dentro de un marco administrativo, legal e institucional beneficiando a la población residente, cuyos territorios serán intervenidos, protegiendo el medio ambiente y generando ingresos de divisas que permanezcan en el país. La intervención del mismo consiste en promover y regular el desarrollo adecuado de la actividad a través de promociones a nivel nacional e internacional, atraer inversiones extranjeras, elaborar planes estratégicos, coordinar y financiar la infraestructura, brindar bienes y servicios, resguardar la seguridad, entre otros (López Palomeque, 1999; Monforte Mir, 2000).
La Política Turística es una herramienta que busca a partir de distintos
lineamientos un mayor bienestar de los ciudadanos de un país, complementando
la actuación de los agentes privados que intervienen en el mercado turístico con la
finalidad de evitar comportamientos que alejen su funcionamiento del objetivo
principal. Para ello, el sector público regula la actividad turística, utilizando
medidas de tipo coactivo o concediendo incentivos con la finalidad de favorecer
determinadas iniciativas que no puede afrontar el sector privado por sí solo. Así el
objetivo principal del Estado debe ser crear y mantener las condiciones adecuadas
su trabajo forma parte de los requisitos necesarios para que se pueda ofrecer una
experiencia turística integral de calidad, y sin él es imposible lograr la total
satisfacción del consumidor, su fidelización y la competitividad de los destinos
turísticos (Sancho, 1998).
No debemos dejar de lado el papel que cumple también el sector privado en el impulso de la actividad, ya que para que el turismo se desarrolle de una manera eficiente y adecuada es necesaria una tarea compartida entre ambos sectores. El sector público es el encargado de crear el marco regulador, facilitador, promotor e inversor, para que el sector privado, quien está a cargo de la generación de los productos y la competitividad de la oferta, pueda trabajar en mejores condiciones (Schulte Silke, 2003). En efecto,
“la experiencia turística integral (ETI) se compone de una amplia gama
de elementos donde se combinan bienes públicos y privados: cada uno
de los bienes y servicios que el consumidor adquiere durante su
estancia en el destino, además de los factores de entorno como paisaje
urbano y natural, actitudes de acogida por parte de la población
residente, seguridad, salubridad, etc. El consumidor tiene expectativas
respecto a la calidad de cada uno de esos elementos. Debido a la
amplitud del espectro de componentes de la experiencia turística
integral y a la inherente complejidad de las relaciones que surgen entre
ellos, sólo la acción pública es capaz de asegurar la coordinación entre
los distintos agentes implicados, a fin de responder a las necesidades de los consumidores”. (Sancho, 1998: 172)
En este sentido, y siguiendo los planteos de Mantero (2004) en relación al desarrollo local en los destinos turísticos, cabe remarcarse que “sustentar la
aptitud de negociar en la capacidad de gestión se torna responsabilidad y el
liderazgo casi inexcusable de la agencia municipal o, en su defecto, de la agencia regional del desarrollo” (Mantero, 2004: 28), en relación al contexto de
consideración amplia del concepto del desarrollo local asociado al turismo, en el
que confluyen múltiples dimensiones y actores. La identificación e inclusión de los
mismos supone la generación de un proceso beneficioso para la sociedad local.
1.4.2 Diferentes analogías en el estudio del turismo
En la teoría, las distintas formas que ha adquirido la actividad turística a lo largo de la historia suelen ser asociadas al modo de organización de la economía en general. En este sentido Ioannides y Debbage (1997), han elaborado una clasificación en la cual se distinguen tres modelos bien diferenciados ligados a las formas de producción y consumo del ocio turístico en las sociedades desarrolladas y en vías de desarrollo. Estos son:
● El modelo Prefordista ● El modelo Fordista ● El modelo Postfordista
Cabe destacar que estos tres modelos de práctica turística pueden convivir en un mismo espacio, y en algunos casos se pueden visualizar en la actualidad en especial en economías subdesarrolladas o en vías de desarrollo.
En lo que respecta al “modelo prefordista” cabe remarcar que su aparición se sitúa en torno a inicios en el siglo XIX. Este está representado por pequeñas empresas de propiedad familiar y explotados por la misma familia. El número de trabajadores y los niveles de tecnología empleados son muy bajos, con una pequeña inversión de capital. Caracterizado por ser intensivo en el uso de mano de obra, con utilización de técnicas orientadas a una producción limitada y mercados reducidos. Cuenta con débiles habilidades de gestión, los empleados trabajan muchas horas y ejercen varias tareas a la vez. Los turistas que consumen este tipo de turismo son inexpertos por lo que se encuentran motivados por todas las formas de turismo (Lopez Brenner, 2002).
fordistas. Estos fueron aplicados por primera vez en la compañía Ford Motor, en Detroit, en 1913 bajo la dirección de Henry Ford (1863 -1947). La lógica fordista constituye una forma de organización de la producción particular caracterizada por hacer que la misma se realice en serie o en cadena. Consistía en dividir el trabajo de un modo significativo haciendo que la producción sea segmentada y con un operario responsabilizándose de modo repetitivo de una determinada tarea. Esta forma de organización permitía producir bienes homogéneos en gran cantidad y a bajo costo, haciendo viable que productos antes destinados a un segmento de elite, ahora fueran accesibles a un público más amplio.
El fordismo dejó su huella en la historia por organizar a la producción de un modo más eficiente, por lograr mejoras significativas en la situación financiera de muchos trabajadores y por hacer accesible a sectores populares bienes antes considerados costosos. Prevalece desde la segunda guerra mundial hasta la década de los 80, pero en realidad, en muchos lugares sigue siendo el modelo por excelencia. Frente a la búsqueda de nuevos mercados, dentro de estrategias de globalización, las grandes compañías se esfuerzan por alcanzar una mayor cuota de mercado, reflejando características que se han vuelto cada vez más comunes tanto en la fabricación o producción como en el servicio al consumidor.
Las formas de producción fordista se caracterizan por ser en masa y en cadena. Cada trabajador realiza una única función altamente especializada, el mercado es denominado por un reducido número de productores, se elaboran y consumen productos estandarizados al menor costo posible, orientados hacia mercados muy amplios con escasa segmentación, existe poca competitividad entre los destinos y una concentración temporal de las vacaciones. La demanda se caracteriza por ser inexperta con un bajo nivel de exigencia, búsqueda de precios reducidos, motivados por el sol, la playa y el exotismo, un consumo estandarizado, son pasivos y estáticos.
capacidad de adaptación a las necesidades de la demanda. El principal objetivo del turismo fordista ha sido el incremento del número de visitantes, siendo este el principal responsable de los procesos de deterioro ambiental. La creciente sensibilidad hacia los problemas ambientales y la progresiva implantación de una ética ecológica entran en contradicción con las formas turísticas fordistas que generan fuertes impactos ambientales en el destino.
De manera general el modelo turístico fordista que había prevalecido de forma hegemónica desde la década de los 60 muestra, a mediados de los años 80, claros síntomas de decadencia. En este contexto el modelo tradicional fordista es lentamente sustituido por un nuevo modelo complementario a la oferta básica del turismo de masas.
Ahora bien, en el caso puntual de la Argentina este modelo encuentra paralelismo con lo que se ha dado en llamar el turismo industrial que si bien poseen una amplia cronología que va de 1810 al 2000 aproximadamente. Para los fines de esta investigación se toma en consideración el periodo trascurrido desde las primeras décadas del siglo XX hasta 1955, momento en el cual el turismo de masas alcanza su madurez. Como hemos enunciado anteriormente, el desarrollo turístico de la ciudad de Necochea se ubica en el marco en el cual este modelo se encuentra en desarrollo y podría decirse también en su mejor momento. A priori se sostiene que su desarrollo turístico se ha caracterizado por el crecimiento espectacular y casi ininterrumpido de la demanda y de la oferta y por una expansión urbanística y una concentración espacial en torno a la línea costera. También presenta elevadas tasas de estacionalidad propias del producto que se comercializa (sol y playa), implicando que la demanda se concentre durante los meses de verano. Además ello presenta un claro conflictivo ya que es un proceso que se desenvuelve sin control ya que la mayor parte ha crecido sin ningún tipo de planeamiento desencadenando la visita de grandes volúmenes de turistas lo que conlleva al deterioro de los servicios públicos y privados.
(posmodernismo), económicos (neoliberalismo) y tecnológicos de se profundizaron a principios de la década de los 90, ello se plasmó, por ejemplo, en cambios en el comportamiento del turista y en los patrones de viaje.
En el contexto de una sociedad en continuo cambio, ecológicamente cada vez más concientizada, que demanda una nueva calidad de vida y consciente de los efectos negativos del turismo masivo, ha sentado las bases para el resurgimiento de un turismo diferente denominado alternativo, ligado a las áreas rurales y naturales.
El mismo se caracteriza por un mercado bien diferenciado que produce bienes y servicios de acuerdo a los gustos cambiantes del consumidor, intensifica los desplazamientos cortos, coexisten grandes y pequeños productores, existe una gran competencia entre las empresas, los consumidores son quienes determinan la cantidad y el tipo de producto, mayor utilización de tecnología y constante capacidad de innovación. Los turistas que lo practican poseen un alto nivel de exigencia, son experimentados e independientes, están dispuestos a pagar más por productos diferenciados, son activos, dinámicos y participativos.
En este último paradigma es en el cual la actividad turística se relaciona con la sustentabilidad, ya que aumenta la preocupación por los impactos sociales, económicos y ambientales. La Organización Mundial del Turismo ha adoptado un enfoque sostenible para el turismo y lo define como:
“aquel que atiende a las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras y al mismo tiempo protege y fomenta las oportunidades para el futuro. Se concibe como una vía para la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida” (OMT: Guía para administradores locales: Desarrollo Turístico Sostenible, 1999).
CAPÍTULO II
Turismo de sol y playa:
Antecedentes de su
investigación
2.1 Algunos estudios sobre la problemática turística desde una perspectiva
general
Existen diversos estudios que analizan el desarrollo del turismo a nivel nacional con claras intenciones de historiar el fenómeno. Estos nos han permitido comenzar a pensar distintas variables que atraviesan esta cuestión y que hacen posible situar esta investigación en una perspectiva más amplia.
Entre estos trabajos podemos destacar el de Regina G. Schlüter, en “El turismo
en Argentina. Del Balneario al campo” (2003). Aquí se realiza un análisis
histórico de la actividad turística en Argentina durante el siglo XX. La autora busca dilucidar diversas cuestiones que han marcado el rumbo del turismo en nuestro país. Desde los grandes hoteles de lujo que marcaron el comienzo de un turismo de élite, pasando por el desarrollo de las líneas ferroviarias, que conjuntamente con las reformas que se produjeron en el ámbito laboral, durante los años peronistas, dieron lugar a la popularización de la actividad. Así considera los diversos balnearios de la costa Atlántica, como así también los inicios de las agencias de viajes y líneas aéreas, y los Parques Nacionales. Además, cabe destacar que su análisis se extiende hasta tiempos actuales lo que le permite incorporar temáticas más recientes como son las cuestiones ambientales, turismo alternativo y turismo rural.
Su trabajo resulta sumamente interesante ya que considera al turismo como una herramienta de desarrollo en distintos espacios de Argentina y en especial para las áreas rurales. Cabe destacar la importancia que le otorga, la autora, a los Parques Nacionales en su papel de coadyuvadores en el desarrollo de la actividad turística, y cómo funcionaron desde un principio hasta la actualidad, como un fomento de los viajes de ocio, Además sostiene que el turismo ha hecho posible la generación de una alternativa económica en las diferentes regiones donde se ubican, en especial en las provincias que componen la Patagonia.
solamente sus atractivos, su equipamiento y su configuración territorial. Dentro de esta perspectiva otro grupo de geógrafos ha analizado al turismo exclusivamente como actividad económica o como práctica social en sentido estricto. Por su parte y buscando distanciarse de estas miradas Rodolfo Bertoncello en su trabajo “Turismo, territorio y sociedad. El mapa turístico de la Argentina” (2006),
propone combinar ambas posturas en busca de generar una mirada diferente sobre el turismo en nuestro país. Así ambas miradas permitirán caracterizar el mapa turístico de Argentina. Propone en este sentido no solo hacer hincapié en el estudio de los lugares turísticos (para describir sus rasgos fundamentales, sus transformaciones a lo largo del tiempo y atributos que definen los atractivos turísticos), como así también las modalidades que el turismo adopta en cada momento, vinculado a las tendencias y transformaciones sociales por las que ha atravesado el país.
En su análisis considera y caracteriza lo que se ha denominado “turismo tradicional” que según el autor corresponde a una forma de organización del territorio turístico que se consolida hacia 1970. Luego hará hincapié en describir “el nuevo mapa turístico” en el cual se consideran las transformaciones que dicha organización ha atravesado en las dos últimas décadas del siglo XX. Esta distribución, según el autor, no debe ser interpretada como un quiebre en el proceso de transformación, por el contrario, sostiene que el mismo se encuentra caracterizado no solo por fuertes cambios sino también continuidades.
En esta línea el autor destaca que con el retorno a la democracia, en 1984, el nuevo plan federal de turismo enumera para cada región del país los destinos turísticos destacados y sus características. Entre ellos se encuentra Quebrada de Humahuaca, Salta, Cataratas del Iguazú, Mendoza, Córdoba, Mar del Plata, entre otros. Dicha descripción del sistema turístico nacional es tomada por el autor como punto de partida para su análisis.
reciben una gran afluencia de turistas, y que pueden ser caracterizados en función de atractivos específicos como sol y playa, por ejemplo. Sin embargo, más allá de las cualidades intrínsecas de cada destino, son las funciones que la sociedad les asigna junto con las posibilidades y la utilidad de hacerlo las que acaban definiendo dicha condición. Las profundas y diversas transformaciones sociales y económicas que se desarrollan a partir de la segunda mitad de los años setenta, y que se consolidan en los noventa, se ven expresadas en el turismo definiendo un nuevo mapa turístico argentino.
En un contexto en el que hay un paulatino abandono del modelo de desarrollo orientado al mercado interno y con fuerte intervención estatal, dando lugar a un modelo económico neoliberal abierto al mercado internacional y asociado a la reducción del estado trae como consecuencia cambios en el mercado de trabajo: precariedad laboral, flexibilización, aumento de la desocupación y por ende disminución del salario. Esto trae consecuencias significativas para el modelo turístico provocando una crisis en el turismo masivo por varias razones: el empobrecimiento excluyendo a una gran cantidad de argentinos de la posibilidad de realizar turismo, disminución de la cantidad de afiliados que se benefician de los sindicatos, mayor flexibilidad laboral generando una fragmentación del tiempo libre, entre otros. Dicha situación tuvo su máxima expresión, según Bertoncello, en los destinos turísticos de sol y playa provocando consecuencias negativas en los balnearios por la disminución de la actividad económica y la incapacidad de poder invertir en el mantenimiento de su equipamiento o por la depreciación simbólica que sufren como destinos turísticos al ser asociados con “los pobres y perdedores”. Destinos turísticos en crisis que van perdiendo su atractivo a medida que se van degradando sus condiciones materiales y simbólicas.
nuevo contexto sumado a los avances tecnológicos.
Otro artículo importante para mencionar es “La política turística en la Argentina
en el siglo XX” (2006) de César Alejandro Capanegra. El mismo tiene como
objetivo ahondar en el rol jugado por el turismo como herramienta/estrategia de política pública en los diferentes modelos de acumulación que han definido a nuestro país en el siglo XX en nuestro país. Cabe destacar que el turismo es objeto de la política pública por los beneficios económicos, sociales, políticos y culturales que genera.
En un primer momento el autor considera el Modelo Agroexportador en sus primeros cincuenta años (1880-1930). Alrededor de 1880 la Argentina se incorpora a la economía mundial como exportadora de materias primas agrícola-ganaderas. La clase dominante controlaba de manera monopólica las tierras fértiles y establecía alianzas con el capital extranjero. La ideología dominante en lo económico era el liberalismo con distintos grados de intervención del Estado. Este cumplió un rol substancial en la consolidación del modelo ya que ocupó el territorio, desarmó la resistencia autonomista, unificó la legislación básica, la educación y la moneda, intervino en la economía (medidas fiscales y aduaneras), desarrolló infraestructura, políticas de población y también fue un instrumento de intervención social porque disciplinó el mercado de trabajo y se constituyó en canal de movilidad social para las clases medias (Capanegra, 2006:45).
El turismo comienza a configurarse como política pública con la crisis de este modelo. Así la actividad turística comenzó a expandirse durante la primera guerra mundial, aunque cabe remarcar que en los años ´20 tuvo su mayor progreso con la consolidación de las clases medias, la difusión del automóvil y las políticas sectoriales. El mismo representó un instrumento de modernización que contribuía de manera eficaz en la transformación de la Argentina de país rural a moderna nación urbana.
agropecuaria y de apertura comercial. En consecuencia despegara en forma creciente una industria liviana sustitutiva de antiguas importaciones, que debería de crecer bajo marcos de protección. En este período se consolida la centralidad de la manufactura orientada al mercado interno conocida como industrialización sustitutiva. Esta toma forma en los años comprendidos entre 1930 y 1945.
La función civilizadora que se le otorga al turismo registró un salto cualitativo en los años ´30 donde las transformaciones legislativas (el sábado inglés, la jornada laboral de 8 horas, las vacaciones obligatorias y pagas) favorecieron el desarrollo del mismo en los sectores medios que luego se extendería a los sectores obreros con el peronismo a mediados de la década del 40´. Así lentamente el turismo va ganando terreno y va formando parte de la política pública. La misma puede visualizarse en el papel que juega la acción del Estado en su desarrollo: pavimentación de la RN2, ampliación de la red caminera, equipamiento urbano, sanción de la ley 12699/39 de fomento turístico y de la ley 12103 de Creación de la Dirección General de Parques Nacionales (Capanegra, 2006:48)
Cómo ha podido observarse hasta aquí la cuestión del turismo como política pública resulta central para comenzar a pensar este fenómeno. En este sentido, Melina Piglia busca caracterizar los elementos que asume el turismo como cuestión pública. En su artículo “La incidencia del Touring Club y del ACA en la
construcción del turismo como cuestión pública 1918-1929” pone de
manifiesto el modo en que,
“durante la década del 20, el Touring Club Argentino (TCA) y el Automóvil Club Argentino (ACA) instalan al turismo como problema público. Esto es posible ya que lo posicionan como una industria, como fuente de civilización para los pueblos atrasados y como agente de fomento de la salud pública, la armonía social y el patriotismo. Dichos clubes demandaron la intervención estatal en la promoción y regulación del turismo y buscaron reemplazar parcialmente la ausencia de la acción estatal y orientar las políticas públicas” (2008: 51).
Por otro lado, las intervenciones del ACA en relación al turismo se centraron en el fomento práctico: la expansión de los servicios recreativos para los socios, instalación de casillas y estaciones de servicio, publicación de mapas y guías, propaganda, realización de conferencias y difusión de descripciones de los sitios en el marco de las competencias deportivas organizadas por el club. Hasta fines de los años 30 la demanda del ACA al Estado se concentró casi exclusivamente en la cuestión vial. Recién a partir de 1938 surgió en su discurso la idea de que el Estado debía regular la actividad turística.
Así puede visualizarse que durante este periodo el ACA tuvo como objetivo promover el turismo en automóvil, es decir, que desde su perspectiva, la actividad era un asunto privado y el club se concentraba únicamente en incitar a los automovilistas de viajar por el país y facilitar su viaje, mientras el rol del Estado se limitaba a proveer infraestructura vial necesaria. Por el contrario, el TCA instaló al turismo como una cuestión pública que debía ser objeto de políticas públicas, por lo cual la intervención del Estado estaría relacionada con la regulación, la organización y el fomento de la actividad turística.
Estos avances llevan a la autora a interesarse por el rol de las políticas turísticas en un periodo posterior. Así en el artículo “En torno a los parques nacionales: primeras experiencias de una política turística nacional centralizada en la
Argentina 1934 – 1950”, la autora busca avanzar en el estudio de las políticas
turísticas a partir de la reconstrucción y el análisis de la misma llevada a cabo por de la Dirección de Parques Nacionales (DPN) y de la Administración General de Parques Nacionales y Turismo (AGPT), que fue quien la sucedió.
se sancionó la ley de Parques Nacionales, siendo el primer ensayo consistente y sistemático de política turística nacional, la cual creó la DPN dependiente del ministerio de agricultura. Este organismo estuvo a cargo de Ezequiel Bustillo hasta 1944 quien buscó cumplir con dos objetivos: el desarrollo económico de las zonas comprendidas en los parques, su integración simbólica y material al territorio nacional. Para ello era fundamental el turismo ya que para Bustillo este era un instrumento clave para realizar ambos cometidos.
La política turística de parques de abocó a la construcción de los parques nacionales como lugares turísticos, a través de la remodelación del paisaje, de la inversión en infraestructura y de su instalación en el imaginario como lugar turístico deseable y como paisaje patriótico. La misma estaba basada en la propiedad estatal de los atractivos y podía imponer en su jurisdicción una supervisión de la actividad privada en todo lo que pudiera afectar al desarrollo del turismo.
construcción de obras de infraestructura y hotelería, la propiedad estatal de los atractivos naturales, la regulación y control de la actividad privada. En los 2 casos la política de inversiones públicas apuntó a potenciar y articular la actividad privada y no reemplazarla.
El análisis de la trayectoria de la AGPT, da a conocer por otro lado, las tensiones que atravesaban las políticas turísticas peronistas. Por un lado, una política que buscaba ampliar su capacidad estatal y por otro, una estrategia discrecional y pragmática, que ponía aspectos importantes de la decisión y ejecución de políticas turísticas en manos de la Fundación Eva Perón. Para la autora con ello el peronismo pudo manejar diferentes prioridades y habilitaba un uso patrimonial de los recursos del Estado.
2.2 Estudios de caso
Los destinos de sol y playa han comenzado a ser investigados desde distintas aproximaciones y temáticas, aunque cabe destacarse que el turismo como práctica social es un elemento central en las mismas como así también perspectiva que privilegia el estudio de caso como punto de partida para el análisis. En este sentido, a continuación, se podrán observar un conjunto de trabajos que abordan dicha problemática a partir de cuestiones como: surgimientos de los destinos, sus características, elementos que han hecho posible su desarrollo, ocio, sociabilidad, etc.
Entre estos trabajos podemos mencionar “Las puertas al mar. Consumo, ocio y
política en Mar del Plata, Montevideo y Viña del Mar” (2002) compilado por
Para el caso de Viña del Mar, se observa una estrategia analítica que contrapone dos realidades de la ciudad, el suburbio ferroviario y la villa de descanso (1870-1910). Para los autores -Quiero, Sabatini y Booth- los suburbios representan una autosegregación espacial por parte de las élites, siguiendo un modelo anglosajón que habría tomado la burguesía local, en el cual la lejanía de las residencias les permitía distanciarse de la densidad habitacional, considerada excesiva y, que a su vez, les confería un mayor status a los miembros de la sociedad, que allí se erradicaban. Así “la inauguración del primer tramo del ferrocarril
Santiago-Valparaíso en 1855 brindó una excelente oportunidad para ampliar el área urbanizable hacia el norte” (Quiero, Sabatini y Booth, 2002: 37), que conjuntamente con la abundante oferta de lotes a bajo precio y la belleza del paisaje, convirtió a Viña del Mar en un lugar atractivo para que importantes ciudadanos de Valparaíso e incluso Santiago, quisieran construir grandes viviendas allí.
A medida que la ciudad se fue consolidando pudo observarse que comenzó a desenvolverse a partir de la línea del tren y alejada de la costa, un proceso de popularización de sus playas, de la mano de la estación del ferrocarril, que no fue muy bien vista por la burguesía que allí se había establecido en los orígenes de la la ciudad. Fue así como surge Miramar como un nuevo balneario, una playa de difícil acceso, que le permitía a la élite “resguardarse” de la mirada de los trabajadores, que habían irrumpido la exclusividad y privacidad de la costa de Viña del Mar. Fue así como Miramar, ribera más sobria, rústica y con menos comodidades, se convierte en el principal punto de encuentro para la sociabilización de la burguesía que frecuentaba la playa.
encuentran la construcción del Casino, del nuevo palacio de descanso presidencial, se terminó el Teatro Municipal y demás obras de infraestructura y equipamiento que permitieron arrimar la localidad a la margen costera.
El segundo caso de estudio abordado en la ciudad de Montevideo, entre finales de del siglo XIX hasta aproximadamente la década del ’40, momentos en los cuales esta localidad experimentó el auge de la actividad turística, y además se produce la valorización y construcción del espacio recreativo. Se intentará dilucidar cuál fue el rol que asumió el gobierno local en dicho proceso con el fin de acondicionar los recursos con que se contaban en vías de satisfacer la demanda turística.
En el período que va de 1868 a 1950 se observa una clara intención de adquisición por parte del municipio de espacios colectivos, lo que le permite iniciar proyectos para la expansión de los espacios recreativos, entre los que se encuentran: el Club Náutico Carrasco y Punta Gorda, el Yach Club Uruguayo en el predio municipal de la barra de Santa Lucía y el Polo Club. Los paseos marítimos, con las ramblas como principal elemento del paisaje costero, representaron el eje para el uso social de esta zona. Pero tenían una doble función, ya que además de ser un espacio de recreación público, también sirvió de sostén al avance de la propiedad privada, ya que durante el período se presenció una fuerte ampliación del mercado inmobiliario, a partir de la especulación de la tierra y la construcción de residencias en torno a estos paseos.
Para llevar adelante estos centros recreativos (expropiación y adquisiciones para ampliación de parques y construcción de ramblas), el municipio recurrió a fuentes extrapresupuestarias. Las principales fuentes de recursos y formas de financiación fueron:
República para la adquisición de terrenos” (Da Cunha, 2002; 125). Y para afrontar el pago de estas deudas y demás obras
“1) recuperación de costos mediante gravámenes a los propietarios en casos concretos, como la pavimentación de las ramblas, a partir de 1921, y 2) fondos generados en la venta de terrenos sobrantes en el diseño de parques y ramblas” (Da Cunha, 2002; 126).
Así entre 1904 y 1909 el paisaje de las playas de Montevideo iniciaba su segunda transformación vinculada al acercamiento social al mar. De la mano de diversas obras como la construcción de ramblas, el alumbrado público, el seguimiento y control del aprovechamiento comercial privado de las playas y la reglamentación de la ocupación comercial del Parque Urbano. Junto con ello llegara el control de estado sobre las mismas, en 1917 nace la Ordenanza de Playas, reglamento que apunta a fiscalizar y ordenar las conductas de los usuarios y concesionarios dentro de la zona costera, equipamiento, como así también la vestimenta que se consideraba adecuada para asistir a la misma. A partir de la década del 30 se registra un nuevo cambio en relación con el mar y la costa, con la modernización de los trajes de baños, la utilización del bronceado como símbolo del “ocio saludable”, el traslado de los veraneantes hacia la playa con la indumentaria adecuada y la crisis económica de 1929, hizo peligrar a los concesionarios de servicios, en especial a los que poseían casillas de baño. Según Cunha para el caso de Montevideo, en el periodo analizado se observó una clara voluntad política de transformar a la ciudad y acrecentar así el flujo turístico. El accionar del municipio fue claro en la búsqueda de recursos para el financiamiento de diversas obras, y por otro, el establecimiento de reglamentaciones que controlaban, no sólo el uso comercial, sino que también social de los espacios recreativos de carácter público.
Cabe mencionarse también el artículo de E. Pastoriza, “Turismo Social y
los factores que han permitido el desarrollo turístico de la localidad. Ella observa que la ciudad de Mar del Plata a partir de 1910 atraviesa un proceso de modernización, que se encuentra en clara consonancia con el que vivió el país entre los años 1880 y 1930. Este período se caracterizó por la expansión económica, social y territorial que se vio favorecido por la abundante oferta de tierras loteadas, inversión que se aconsejaba realizar por aquel entonces, ya que se veía favorecido por el clima de la especulación, durante los primeros años del siglo XX. A esto también hay que sumarle el aumento poblacional que sufrió la ciudad, por los numerosos inmigrantes que allí se emplazaron, aunque muchos se instalaron en las áreas rurales, una gran porción de ellos se ubicaron en el núcleo de la ciudad, lo que favoreció la diversificación de la economía.
Desde la llegada del ferrocarril en 1886 (extensión de la línea férrea, que hasta ese entonces llegaba a la ciudad de Maipú), Mar del Plata era el balneario por excelencia de la élite porteña, pero con la llegada del peronismo hubo cambios importantes. El turismo social significó el acceso de la clase obrera al ocio, enmarcado por ciertas reivindicaciones como fueron el aguinaldo, las vacaciones y la jubilación. Si bien el socialismo en el poder comunal, ya había planteado en la década del ’20 quitarle el sesgo exclusivista al verano y modificar la índole social de los veraneantes, fue el peronismo quien le dio un marco legal e hizo posible el fomento del mismo. Así, la manera en que el peronismo prestaba sus servicios, fue bajo la construcción de complejos turísticos (los más importantes en Río Tercero, Córdoba, y Chapadmalal, Buenos Aires), la adquisición de hoteles, ya sea propios o alquilados a los gremios durante las temporadas estivales, y diversos planes encarados por cada provincia, bajo el lema “Usted paga el viaje, la provincia el hospedaje” (Pastoriza, 2002:100).
base el Código Civil. La ley 4.739/39 de Urbanización de Playas y Riberas, representó el marco para la construcción de las grandes obras (Rambla Casino y demás construcciones en Playa Grande), que dio lugar a partir de diversas construcciones la arquitectura de la costa cambiará radicalmente y se pusiera fin a los establecimientos precarios que la habían caracterizado décadas atrás. Así “la
Nación inicialmente produjo la legislación general, pero en forma posterior reconoció la potestad provincial en las playas y limitó su actuación, dejando establecida su jurisdicción a las cuestiones relativas a la navegación” (Pastoriza, 202: 136), el final de la década del ’30 marcó, definitivamente, la posesión provincial de la jurisdicción de las costas. Este hecho provocó un largo conflicto entre el gobierno local y el provincial, por el dominio de este espacio, ya que no sólo se presentaba como un escenario de identificación cultural, sino que también representaba una importante fuente de recurso financiero para ambos. El argumento peronista que justificaba su accionar, se basaba en una planificación centralizada del turismo, que evitará la inequidad en la distribución de las necesidades económicas y paisajísticas en la provincia. Pero los enfrentamientos por esta cuestión continuarían por varias décadas.
También podemos mencionar el trabajo “Prácticas de sociabilidad en un
escenario argentino. Mar del Plata 1870-1970” de Graciela Zuppa, Mónica
Bartolucci, Gabriela Méndez y Elisa Pastoriza (2004). El mismo es el resultado de un proyecto de investigación elaborado en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Mar del Plata, en el año 2000. Las autoras intentan, a través de diversas investigaciones, dar a conocer la mirada social, cultural y política de la ciudad de Mar del Plata desde la formación como balneario hasta la década de 1960. Según las autoras estas miradas son importantes para poder observar las variaciones en el espacio (evoluciones o regresiones) por la que ha atravesado el destino y que pueden observarse a través del tiempo en los cuales las distintas formas que toma “la sociabilidad” resulta fundamental para el análisis.
condensa el libro. Las autoras parten de reconocer que la conceptualización que utilizan como punto de partida ha sufrido cambios y a implicado diversos enfoques. Así en sus inicios se lo consideraba como sinónimo de vida cotidiana, historia de las costumbres, buena educación y en ocasiones, únicamente sinónimo de vida política o religiosa. Ellas pretenden avanzar en esta conceptualización, además de redefinir el concepto a partir de enfocarse en las relaciones que los individuos establecen en los espacios de ocio, en campañas políticas o para conseguir matrimonio, por ejemplo. Los trabajos se centran en las experiencias que los sujetos obtenían en sus relaciones cotidianas y encuentros sociales con cierta frecuencia, lo que conlleva a los actores a desarrollar vínculos familiares, al consumo de bienes materiales y simbólicos y a la manifestación de las desigualdades sociales y políticas. Avanzar en el conocimiento de estos elementos les permitirá acercarse a los nuevos espacios para el disfrute del tiempo libre que impulsan las prácticas dentro de la cultura del ocio como gestos, vestimentas, juegos, encuentros, bailes, deportes, teatros, entre otros.
El grupo de actores a analizar estará conformado por la elite porteña, los residentes y por último los turistas que practican el turismo de masas, todos ellos insertos en un estado en plena modernización y en una cultura de ocio y turismo. En “Sociabilidad y familia. Matrimonios y sociabilidad. Mar del Plata, 1870 –
décadas del siglo XIX en Mar del Plata, se aleja de una mirada simple, sino que requiere de un análisis de tipo complejo y complementario hacia una visión integradora.
Por otro lado, G. Zuppa en el capítulo “Sociabilidad y espacio. Prácticas de sociabilidad en la construcción de la villa balnearia. Mar del Plata y el acceso
al siglo XX”, relaciona el concepto de sociabilidad con los vínculos que
establecen los grupos entre sí, como así también con las acciones interpersonales que estos plasman en sus encuentros. Dicho sistema de relaciones informales necesita además, de una serie de aportes como el lenguaje, la indumentaria, los gestos y los objetos que refuercen la lectura de las representaciones de los actores (Zuppa, 2004: 56). La autora buscará distinguir diferencias y similitudes en las formas de sociabilidad entre los residentes de la ciudad de Mar del Plata y los veraneantes porteños a través de los gustos, los usos de signos culturales materiales e inmateriales y de la construcción de los entornos espaciales. Según Zuppa,
“el escenario en el cual se llevan a cabo los encuentros sociales resulta ser un campo espacial móvil (abierto potencialmente cuyos límites son fronteras dinámicas) y significativo en el que se construyen nexos, se movilizan estrategias y se modifican disposiciones” (Zuppa, 2004: 56).
construyendo diversos espacios que transformaron la ciudad. Las nuevas demandas permitieron la construcción de hoteles, el arribo de trenes de pasajeros, mejoramiento de los accesos, el embellecimiento de la ciudad, etc. (Zuppa, 2004:59)
La llegada de veraneantes y de inversiones marcará una clara división en la ciudad que se verá representada por residentes y turistas. En este sentido se visualizará la “ciudad de los residentes” al norte de la misma en torno a la playa “La Perla” en la cual los servicios que se ofrecían eran modestos y precarios. En contraposición, la elite veraneante se ubicó en la Rambla Bristol, construida con un estilo afrancesado en la que se encontraban diversos locales comerciales, confiterías, clubes y cines. Dicha élite se caracterizaba por el gran despliegue de la posesión de bienes y un comportamiento sofisticado y ostentoso. La exhibición de indumentaria europea y los modales refinados conformaban su clase de vida concentrada en la competencia de lujos y el buen gusto (Zuppa, 2004:62-63). La influencia del veraneante penetró en diversos ámbitos de la ciudad. Así el comportamiento social en los hoteles del balneario respondía a formas adoptadas en ámbitos porteños y europeos, marcando las formas de relación social, hasta que los visitantes deciden construir sus propias viviendas. Estas últimas fueron objetos de cultura material que reproducían prácticas sociales y comportamientos de sus propietarios. En esta misma línea se encuentra la indumentaria que permitía la identificación frente a otros, expresando así distinción y marcando diferencias sociales.
referencias legitimadoras de cada uno y comportamientos adoptados para poder comprender los modos de interacción social. Las formas de comportamiento analizadas y las actitudes adoptadas responden a factores culturales, los cuales permitieron caracterizar las formas de apropiación del espacio, la construcción de representaciones, los modos de emitir efectos simbólicos frente a otros y las formas de referenciar las posiciones sociales.
En el caso del capítulo de Mónica Bartolucci , “Sociabilidad y multitudes. La
foto en “La Bristol”. Sociabilidad, circulación y consumo en la década de los sesenta en Mar del Plata” propone una mirada diferente y original de la época. Durante la década de los ´60 la sociedad Argentina tenía 2 visiones del mundo a veces opuestas y otras complementarias. Por un lado, una sociedad apegada al consumo y al bienestar material producto de las sociedades capitalistas, en este sector se ubica la clase media tradicional; y por otro una sociedad integrada por jóvenes que a partir de la política buscaban generar cambios y reformas que conllevarán a una revolución. Ambas visiones generaron tensiones culturales, las cuales formaron parte del proceso de modernización.
En este contexto, Mar del Plata fue un ámbito esencial para el desarrollo del consumo del ocio durante el verano, lo que permite considerarla como un escenario privilegiado para observar los cambios culturales de la época. Así el turismo de masas impulsó el comercio, la hotelería y la construcción (en sus diversas ramas) transformando no solo la ciudad sino también a residentes, veraneantes y clase dirigente. La sociedad y sus dirigentes ya no observaban a los balnearios europeos para su imitación. Los cambios que se producían en la ciudad eran muy bien vistos (Bartolucci, 2004:110-111).