DICTAMEN Nº 85 / 2012

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DICTAMEN Nº 85 / 2012

Materia sometida a dictamen: Reclamación en materia de responsabilidad patrimonial de

la Administración derivada de la asistencia sanitaria prestada por el Servicio Aragonés de Salud.

ANTECEDENTES

Primero.- Con fecha 9 de noviembre de 2010, el Director del Hospital Ernest Lluch

de Calatayud remite a la Unidad de Responsabilidad Sanitaria del Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón copia de un escrito de reclamación, de fecha 20 de septiembre de 2010, presentado por la abogada … en nombre de …, por la deficiente asistencia prestada a su hijo, “X”.

En dicho escrito se manifiesta lo siguiente:

“El día 7 de junio de 2010, el paciente acude en uvi móvil al servicio de Urgencias del Hospital, por haber sufrido cortes en antebrazo y mano derecha en un accidente casero.

El mismo día, sobre las 7:30 de la tarde y a pesar de que el niño no se encontraba bien se le da el alta, pues los facultativos insisten en que al niño no le pasaba nada. No obstante, al abandonar el Hospital el niño se marea y es hospitalizado de nuevo.

Finalmente el día 8 de junio y a pesar de que el niño continuaba encontrándose muy débil, se da de alta al paciente.

El diagnóstico, según informe de alta emitido por el Dr. …, es herida inciso permanente en antebrazo derecho (con pulso radial distal conservado y sin alteraciones neurológicas).

Según consta en informe de alta el tratamiento médico prestado al niño consiste en sutura de la herida del antebrazo derecho por parte del traumatólogo de guardia y se pone vendaje compresivo y percusión I.V con suero y augmentine. Se remite a su Centro de Salud para curar la herida y retirar los puntos en una semana.

Como quiera que el niño seguía presentando fuertes dolores, mareo y debilidad tras el alta y al haber oído su madre comentarios por parte de personal de la uci y de la ambulancia, manifestando que la arteria del niño podía estar seccionada, la madre del paciente decide pedir cita con su pediatra de

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Zaragoza con el objeto de buscar una segunda opinión. Acude a su consulta el mismo día 8 de Junio y tras examinar al paciente, el pediatra remite al niño al cirujano, Dr. ….

El 17-06-2010 el hijo de mi clienta es sometido a intervención quirúrgica que demostró gran hematoma con voluminoso coágulo infiltrante subaponeurótico de cara palmar de antebrazo con amplia sección incompleta oblicua de la arteria radial que requirió reparación con microcirugía.

El importe que mi clienta ha tenido que abonar por la intervención quirúrgica a que tuvo que ser sometido su hijo en el Hospital Quirón de Zaragoza es de 6089.-€.

A pesar de los dos días que estuvo hospitalizado el paciente en el Hospital no se le diagnosticó que llevaba la arteria seccionada, ni por tanto se le prestó la asistencia sanitaria adecuada a la lesión. La falta de diagnóstico motivó que el paciente acudiese a su pediatra en Zaragoza y posteriormente a la consulta del Doctor …, quien le practicó la intervención quirúrgica que precisaba la lesión. Por ello, entendemos ha existido una deficiente asistencia sanitaria por error en el diagnóstico del paciente y por ello entendemos debe responder el Hospital Ernest Lluch de los daños y perjuicios causados.”

A su escrito, la reclamante aporta las facturas emitidas por el Grupo Hospitalario Quirón.

El Director del Hospital Ernest Lluch remite, además del escrito anterior, los siguientes documentos:

• Informe del Jefe de Sección de Cirugía Ortopédica y Traumatología, de fecha 15 de octubre, en el que manifiesta que:

“(…) según la historia clínica, a las 15,22 horas del citado día [7 de junio de 2010], fue asistido en el Servicio de Urgencias del Hospital Ernest Lluch, por presentar una herida inciso-perforante en el antebrazo dcho, producida por un cristal.

La exploración clínica puso de manifiesto la existencia de pulso radial distal conservado y ausencia de alteraciones neurológicas.

El estudio radiológico fue normal y la ecografía descartó la existencia de cuerpos extraños y colecciones líquidas de tamaño significativo.

El análisis de sangre mostró una cifra de 4,080.000 hematíes, con 11,6 g de hemoglobina.

El tratamiento consistió en la sutura de la herida y vendaje compresivo.

El paciente permaneció ingresado en el Servicio de Pediatría en observación, bajo cobertura antibiótica, hasta el día 8 de Junio, en que se realizó cura de la herida y fue dado de alta, sin que conste en la historia la existencia de signos de sangrado ni complicaciones isquémicas de la extremidad y con la recomendación expresa de acudir a las 24 horas a su centro de salud para curar la herida.

Por lo tanto, a la vista de los datos consignados en la historia, en mi opinión, durante su estancia en este centro no presentó en ningún momento, signos clínicos de complicación vasculo-nerviosa aguda, ni hay constancia de que fuera revisado de nuevo, al día siguiente, en su centro de salud.”

• Informe del Jefe de Sección de Pediatría, de fecha 3 de noviembre de 2010, en el que manifiesta que:

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mano derecha, tras sufrir un accidente doméstico con un cristal (había dado un puñetazo a una puerta de cristal).

La patología traumática fue examinada, abordada y suturada por el traumatólogo, quien le pidió Rx del antebrazo y de la mano derecha, así como también una ecografía de la herida. Le puso un vendaje compresivo y le pautó tratamiento a seguir en domicilio, ordenando que fuera controlado en su Centro de Salud para la retirada de los puntos a los 7 días.

Los pediatras no estuvimos en el acto quirúrgico. Para constatar todo esto, ver informe de alta de Urgencias (…).

Es visitado en planta por el pediatra de guardia ese día, al ir a darle el Alta, avisa la enfermera de que el paciente presentaba mareos, dejándolo en observación, con control de frecuencia cardiaca, tensión arterial y de temperatura cada seis horas, con un suero glucosalino 1/3 y Augmentine ® 1 gramo I.V. cada 8 horas.

Se procedió a realizar ingreso por permanecer más de 24 horas en materno-infantil. Al desaparecer la sintomatología, le di de Alta el día 09-06-10 con el diagnóstico y el tratamiento indicados por el traumatólogo. El facultativo informante solamente es responsable del alta médica del paciente arriba indicado.”

Segundo.- Mediante nota interior de fecha 17 de noviembre de 2010, la Secretaria

General Técnica del Departamento de Salud y Consumo comunica a la Gerencia del Hospital Ernest Lluch que el escrito presentado por la reclamante no reúne los requisitos necesarios para poder ser considerado como una reclamación de responsabilidad patrimonial.

El día 29 de marzo de 2011, la reclamante presenta un escrito de reclamación de responsabilidad patrimonial ante el Servicio Aragonés de Salud, basándose en los mismos hechos relatados en el escrito recogido en el antecedente primero de este dictamen.

Acompañan a su reclamación los siguientes documentos:

• Fotocopia del DNI de la reclamante.

• Fotocopia del Libro de Familia de la reclamante.

• Fotocopia de diversos documentos médicos pertenecientes a la historia clínica del hijo de la reclamante en el Hospital Ernest Lluch.

• Facturas del Grupo Hospitalario Quirón, donde se llevó a cabo la intervención quirúrgica.

Tercero.- La Secretaria General Técnica del Departamento de Salud y Consumo (en

la actualidad, Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Familia), mediante escritos de fecha 4 de abril de 2011, comunica la interposición de la reclamación de responsabilidad patrimonial a Aon, Gil y Carvajal, S.A. y a Zurich España, S.A., remitiendo a ésta última copia de la misma.

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Mediante oficio de fecha 8 de abril de 2011, se comunica a la reclamante la entrada y la incoación de la tramitación se su reclamación de responsabilidad patrimonial.

Mediante nota interior de fecha 8 de abril de 2011 se solicita a la Dirección del Hospital Ernest Lluch la remisión del Parte de Reclamación del Seguro de Responsabilidad Sanitaria, de la Historia Clínica del hijo de la reclamante y del informe de los facultativos intervinientes, tanto del Hospital como del Centro de Salud correspondiente.

Posteriormente y a través de escrito de fecha 11 de abril de 2011, también se requiere a la reclamante la remisión del informe del cirujano que practicó la intervención quirúrgica.

Cuarto.- Mediante escrito de fecha 11 de mayo de 2011, se remite la historia clínica

del paciente, acompañada de los informes siguientes:

• Informe de la Dra … del Centro de Salud de Calatayud, en el que hace constar que la última visita que consta registrada del paciente es de fecha 20 de mayo de 2009.

• Informe del Jefe de sección de Pediatría del Hospital Ernest Lluch, en el que reproduce lo manifestado en su informe anterior (transcrito en el antecedente primero).

Quinto.- El día 25 de abril de 2011 tiene entrada escrito de la reclamante por el que

viene a aportar el informe emitido por el cirujano Dr. …, en el que manifiesta lo siguiente: “Comparece en consulta el 08-06-2010 remitido por su pediatra, relatando que dos días antes, al golpear una puerta acristalada sufrió heridas por cristales en base de mano y antebrazo derecho. Una de ellas en cara palmar-radial de tercio medio de antebrazo especialmente sangrante.

Primera asistencia en el Hospital Ernest Lluch de Calatayud.

La exploración demostró amplio hematoma infiltrante de ese antebrazo sobre el cual inicialmente realicé vendaje semi-compresivo y observación clínica.

Pasados más de ocho días, continuaba mostrando gran infiltración de antebrazo con circulación precaria en la mano e intenso dolor. En la exploración clínica, evidente hematoma bursátil. Por ello fue indicada cirugía.

El 17-06-2010, la intervención quirúrgica demostró gran hematoma con voluminoso coágulo infiltrante subaponeurótico de cara palmar de antebrazo con amplia sección incompleta oblicua de la arteria radial que requirió reparación microquirúrgica.

Evolución postoperatoria normal.”

Sexto.- Mediante nota interior de fecha 1 de junio de 2011, se solicita el Informe

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También se solicita, mediante escrito de fecha 9 de junio de 2011, la remisión del documento médico generado por el traslado del paciente en UVI móvil desde su domicilio al Hospital. El documento solicitado es remitido el 30 de junio de 2011.

Obra en el expediente el Informe elaborado por la Inspectora Médico …de fecha 7 de julio de 2011, en el que se manifiesta lo siguiente:

“JUICIO CRÍTICO

La herida de antebrazo del niño “X” se produce en cara palmar-radial de tercio medio de antebrazo derecho. En este tipo de heridas hay que considerar el posible compromiso parcial o total: muscular, de los nervios periféricos y los vasos sanguíneos. Por el objeto con que se produjo es de aplicación la exclusión de presencia de cuerpos extraños en la misma con lo que procedía la prueba complementaria realizada: la ecografía También se intentó descartar afectación ósea mediante la radiología simple del antebrazo.

No existía lesión ósea, no existían cuerpos extraños, por estar la movilidad de la mano conservada se descartó lesión músculo-tendinosa y nerviosa y la presencia de pulsos periféricos hacía pensar en la integridad vascular, aunque según la bibliografía médica consultada, la sangre puede pasar a través del hematoma o una laceración arterial puede ser temporalmente ocluida por un coágulo, existiendo en ambos casos pulsos dístales.

Según la información facilitada por Pediatría en ningún momento la familia del niño solicitó información sobre la posibilidad de lesión arterial.

El motivo del ingreso en observación fue por el cuadro de mareos que no por el traumático, del cual se restableció por lo que se procedió al alta.

En el caso que nos ocupa no se detectó la lesión vascular, por haberse producido alguno de los mecanismos fisiológicos descritos, procediéndose al tratamiento de la herida con la sutura y vendaje. En los dos días siguientes no se produjeron novedades y la presencia de dolor no existe en ninguna parte de la Hª facilitada, ni en las anotaciones de curso clínico ni en las de enfermería.

Tal y como indica el Jefe de Sección de Traumatología, durante el tiempo que permaneció en el Hospital no hubo indicios de complicación vasculonerviosa aguda.

La mala evolución de la herida se habría detectado en el Sistema Público de Salud si el niño hubiera acudido a su cura indicada, o en los días inmediatamente siguientes, pero optaron por la medicina privada donde se diagnosticó ‘amplio hematoma infiltrante de ese antebrazo sobre el cual realicé vendaje semi-compresivo y observación clínica’, quedando pues el paciente con el traumatólogo privado en actitud expectante y no es hasta el 17 de junio que se decide la intervención por ‘pasados más de 8 días, continuaba mostrando gran infiltración de antebrazo con circulación precaria en la mano e intenso dolor. En la exploración clínica, evidente hematoma pulsátil. Por ello fue indicada cirugía’. Entendemos que es en este momento cuando se realiza el diagnóstico exacto que se confirma con la intervención, por lo que no podemos atribuir, como se pretende, error en el diagnóstico realizado de urgencia el día 7 de junio en Calatayud, porque tuvieron que pasar 10 días para detectarlo y repararlo. El tratamiento quirúrgico necesario se hubiera realizado en el Hospital Infantil de referencia.

De acuerdo con el informe médico privado facilitado, con evolución postoperatoria normal, entendemos no existen secuelas

La actuación médica realizada en el Hospital Ernest Lluch de Calatayud se ajustó a lex artis, por lo que se informa desfavorablemente la reclamación planteada.”

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Se remite, mediante escrito de fecha 12 de julio de 2011, el informe de la médico inspectora y el resto de la documentación que obra en el expediente a Aon, Gil y Carvajal, S.A., solicitando que se envíe copia a Zurich España, S.A.

Séptimo.- Mediante oficio de fecha 11 de octubre de 2011, se comunica a la

abogada de la reclamante la apertura del trámite de audiencia, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 11 del RD 429/1993, de 26 de marzo.

El día 24 de octubre de 2011, la abogada se persona en las dependencias de la Sección de Asuntos Jurídicos – Unidad de Responsabilidad Sanitaria y se le da vista de todo el expediente, retirando copia íntegra del mismo.

Posteriormente, el día 28 de octubre de 2011, tiene entrada un escrito de alegaciones por el que se confirman las posturas establecidas en el escrito inicial.

Octavo.- De la documentación obrante en el expediente administrativo y de las

actuaciones practicadas se consideran hechos acreditados los siguientes:

1.- Paciente de 12 años que acude a Urgencias del Hospital Ernest Lluch Martín de Calatayud, el día 7 de junio de 2010, llevado por UVI móvil, al presentar cortes en el antebrazo y mano derecha tras sufrir un accidente doméstico en el domicilio al golpear una puerta de cristal. En la exploración del antebrazo derecho se apreció pequeña herida incisa con induración adyacente, varias heridas superficiales en la mano. Exploración neurológica normal. Resto de exploraciones resultaron normales. Se solicitó realización de las siguientes pruebas:

- Análisis de sangre que mostró una cifra de 4.080,000 hematíes con 11,6 g de hemoglobina.

- Ecografía que descartó la presencia de cuerpos extraños. Textualmente en la ecografía se dice: “Herida en antebrazo con trayecto hacia planos profundos en zig-zag con contenido de aspecto hemorrágico coágulos, hasta fondo ciego. No se evidencian ecos ni imágenes sugestivas de cuerpo extraño atrapado en profundidad. Existe un pequeño charco líquido (de menos de 1 cm. de diámetro) en su extremo ciego interno”.

- Rx de antebrazo y mano derecha informó de la inexistencia de patología ósea aguda.

Con el diagnóstico de herida inciso-perforante con pulso radial distal conservado y sin alteraciones neurológicas, se suturó la herida de antebrazo y colocó vendaje compresivo, con pauta de tratamiento antibiótico y antiinflamatorio.

Se mantuvo en observación y cuando iban a proceder a darle el alta, el día 8 de junio de 2010, presentó cuadro de hipotensión y mareos por lo que se ingresó a cargo del Servicio de Traumatología en la planta de pediatría.

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2.- Ingreso en el Servicio de Pediatría: se suturó la herida que presentó buen aspecto, se le puso un vendaje compresivo, perfusión I.V con suero glucosalino 1/3 y Augmentine cada 8 horas. Permaneció afebril durante el ingreso. Constantes normales, con tensión arterial dentro de los límites normales. Los mareos cedieron, por lo que al día siguiente se le da el alta pautándole: augmentine 875 mg 1 cada 8 horas durante 1 semana y, si hay dolor, ibuprofeno cada 8 horas debiendo acudir, al día siguiente, a su Centro de Salud para curar la herida con suero fisiológico y betadine y, en una semana, retirada de puntos.

3.- Historia de Pediatría del Centro de Salud: la última vez que acudió a consulta fue el día 20 de mayo de 2009.

4.- Una vez dada de alta, la interesada acudió con el menor a Consulta Privada de pediatría que tras examinarlo lo derivó a Consulta Privada de Cirugía. Se evidenció gran infiltración de antebrazo con circulación precaria en la mano e intenso dolor indicándose la realización de cirugía (no se constata en el expediente las fechas en las que acude a estas consultas. Se alude al día 8 de junio de 2010 pero ese día el menor permanecía ingresado).

Con fecha 17 de junio de 2010 se le practicó intervención quirúrgica que demostró gran hematoma con voluminoso coágulo infiltrante subaponeurótico de cara palmar de antebrazo con amplia sección incompleta oblicua de la arteria radial que requirió reparación microquirúrgica. Evolución postoperatoria normal. No se constata la existencia de secuelas.

Noveno.- Consta en el expediente la propuesta de resolución de fecha 15 de marzo

de 2012, por la que se propone desestimar la reclamación, por entender que la asistencia sanitaria prestada al paciente fue conforme a la lex artis.

Décimo.- El Consejero de Sanidad, Bienestar Social y Familia solicitó del Consejo

Consultivo de Aragón dictamen preceptivo, mediante escrito de fecha 19 de marzo de 2012, registrado de entrada el día 26 de marzo de 2012, adjuntando borrador de la Orden resolutoria, original del expediente administrativo y relación índice de los documentos que lo conforman.

CONSIDERACIONES JURIDICAS

I

El dictamen solicitado entra dentro de las competencias del Consejo Consultivo de Aragón tal y como se regula en el artículo 15.10 de la Ley 1/2009, de 30 de marzo, del Consejo Consultivo de Aragón, que dispone la necesidad de consulta preceptiva al Consejo en el supuesto de “reclamaciones administrativas de indemnización de daños y perjuicios de

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cuantía superior a 6.000 euros”. Ello significa, dada la cuantía de la indemnización solicitada en este caso, el carácter preceptivo del Dictamen que se emite por este Consejo.

En función de lo preceptuado en los artículos 19 y 20 de la misma Ley 1/2009, resulta competente la Comisión para la emisión del dictamen.

I I

El Consejo Consultivo ha de pronunciarse acerca de si, a la vista del expediente tramitado por el órgano competente de la Administración Autonómica, procede o no estimar la reclamación de indemnización económica presentada en relación con daños ocasionados, según se alega, por la prestación deficiente de la asistencia sanitaria, debiendo concretar específicamente, por mandato del art. 12.2 del Reglamento aprobado por R.D. 429/1993, de 26 de marzo, la existencia o no de relación de causalidad entre el funcionamiento del servicio público y la lesión producida, con valoración, en su caso, del daño causado y la cuantía y modo de la indemnización, considerando los criterios legales de aplicación.

Por lo que se refiere a la normativa aplicable, ha de recordarse que en el Derecho español vigente la institución de la responsabilidad patrimonial de la Administración, constitucionalizada en el art. 106.2 de la Constitución, atribuye a los particulares derecho a ser indemnizados de toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento normal o anormal de los servicios públicos, y se cumplan los demás requisitos dispuestos por el ordenamiento jurídico (art. 139 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común).

Los requisitos para que sea declarada la responsabilidad patrimonial de la Administración, según reiterada y pacífica formulación doctrinal y jurisprudencial del régimen de Derecho Positivo sobre la materia, pueden resumirse del siguiente modo: 1º) la efectiva realización del daño o perjuicio evaluable económicamente e individualizado en relación con una persona o grupo de personas; 2º) que el daño o lesión sufrido por el reclamante sea consecuencia del funcionamiento normal o anormal de los servicios públicos en una relación directa de causa a efecto sin intervención extraña que pueda influir en el nexo causal; 3º) que el daño o perjuicio no se hubiera producido por fuerza mayor; y 4º) que no haya prescrito el derecho a reclamar (cuyo plazo se fija legalmente en un año, computado desde la producción del hecho o acto que motive la indemnización o desde la manifestación de su efecto lesivo).

I I I

En el supuesto que nos ocupa, no hay nada que objetar sobre el cumplimiento de los requisitos formales, al haberse presentado la reclamación dentro del plazo legalmente establecido y haber sido dirigida a la Administración Pública competente por persona que ostenta suficiente legitimación para ello.

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IV

En cuanto al fondo del asunto y siguiendo nuestra doctrina consolidada y la jurisprudencia sobre la materia a la que también nos hemos referido repetidamente, no cabe duda de que en el ámbito de la sanidad la producción de responsabilidad administrativa no siempre está ligada a un fracaso en la actuación de los medios personales y materiales de la Administración, dado que en la sanidad asistencial el éxito no puede garantizarse nunca, sino que la responsabilidad se vincula a una utilización conforme a los principios de buena práctica médica (lex artis ad hoc) de dichos medios personales y materiales.

A esos efectos conviene recordar, en primer lugar, que el Consejo de Estado (Dictámenes 166 y 692/1999, de 11 y 25 de marzo, entre otros) y la Comisión Jurídica Asesora, antecesora de este Consejo Consultivo de Aragón (Dictamen 132/2003, de 23 de septiembre, Dictamen 178/2003, de 2 de diciembre, entre otros) vienen sustentando de forme reiterada y con palabras semejantes a las que reproducimos a continuación que: “para apreciar la existencia de responsabilidad patrimonial es preciso acudir a parámetros como la ‘lex artis’, de modo que tan sólo en caso de una infracción de esta ley cabrá imputar a la Administración de la cual dependen los servicios sanitarios la responsabilidad por los perjuicios causados. En el caso de que no se infrinja la ‘lex artis’, ha de concluirse que tales perjuicios no son imputables a la Administración y han de ser soportados por el particular sin que generen, en modo alguno, el derecho a percibir una indemnización”. Al mismo tiempo el Tribunal Supremo tiene declarado que según el artículo 141.1 de la LPAC sólo serán indemnizables las lesiones producidas al particular provenientes de daños que éste no tenga el deber jurídico de soportar de acuerdo con la Ley, pues lo contrario convertiría a las Administraciones Públicas en aseguradoras universales de todos los riesgos sociales, lo que no resulta acorde con el significado de la responsabilidad extracontractual aunque sea objetiva o por resultado (Vid. Sentencia del Tribunal Supremo de 10 de febrero de 2001).

V

Tras lo expuesto, se considera que puede ya plantearse si la asistencia sanitaria prestada a “X” fue la adecuada, de modo que pueda considerarse que se está ante unos hechos que no constituyen un daño antijurídico conforme a la propia definición legal de éste recogida en el artículo 141.1 de la LPAC, y si fueron suficientes los medios con los que aquella asistencia fue dispensada, dentro de los disponibles.

Para llegar a una conclusión sobre este extremo se considera necesario analizar y valorar los hechos acreditados en el expediente y, de forma especial, los informes emitidos dado el carácter técnico que los mismos tienen, que este Consejo Consultivo, por su carácter, no puede confrontar con criterios propios de esta naturaleza.

La reclamante sostiene que no se le prestó a su hijo la asistencia sanitaria debida, ya que se produjo en el sistema público de salud un error de diagnóstico que la obligó a acudir a profesionales privados para que le dieran un diagnóstico y un tratamiento adecuado a la herida que padecía su hijo. Según la interesada, si en el Servicio de Urgencias le hubieran practicado las pruebas necesarias, habrían descubierto la sección de la arteria en el antebrazo del niño y no habría tenido que pagar la cantidad solicitada por la intervención practicada en el Centro Médico privado.

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No obstante, la reclamante, más allá de su relato de los hechos, no aporta ningún documento o informe médico en el que se acredite la mala praxis de los facultativos intervinientes en la asistencia que se le prestó. Es más, de la documentación contenida en la Historia Clínica, se deduce que el niño fue atendido de forma correcta y con continuidad por todos los profesionales médicos, siendo sometido a todas las pruebas necesarias para emitir un diagnóstico y prescribir un tratamiento adecuado.

El informe de la Inspección Médica señala que en las pruebas, en la exploración y en la observación de la evolución del paciente que se llevó a cabo en el Servicio de Urgencias del Hospital Ernest Lluch no se evidenciaron signos clínicos reveladores de la existencia de sección de la arteria radial. De modo que, según la inspectora médica, la sutura y vendaje compresivo, así como el tratamiento prescrito y la indicación de que al día siguiente acudiese al Centro de Salud para hacerse la cura (y a los siete días la retirada de puntos), fue una actuación conforme a la lex artis.

El cirujano de la medicina privada al que acudió la reclamante al día siguiente (en vez de acudir al Centro de Salud), actuó en un primer momento del mismo modo que el facultativo del Servicio de Urgencias, es decir, le aplicó vendaje compresivo y le sometió a observación clínica.

No es hasta pasados ocho días cuando se observa la mala evolución de la herida del antebrazo, presentando el paciente circulación precaria en la mano e intenso dolor, lo que hacía necesaria la intervención quirúrgica que se le practicó en la clínica privada.

Por tanto, podemos concluir, de acuerdo con la propuesta de resolución y el informe de la Inspección Médica, que, si la reclamante acudió a la medicina privada fue a causa de su libertad de elección, no porque en el Servicio Aragonés de Salud no se le prestase la atención debida. Fue la interesada la que libremente decidió no llevar a su hijo al Centro de Salud para que le hicieran la cura correspondiente y examinasen la evolución de su herida, pudiendo así detectar la complicación de la misma.

Por tanto, una valoración conjunta de las pruebas que obran en el expediente, reseñadas en los antecedentes, que se acaban de reproducir parcialmente o de citar, lleva a este Consejo a estimar que no se ha acreditado la existencia de una mala o inadecuada praxis que permita concluir que no fue observada la lex artis ad hoc, ni que los medios utilizados y los tratamientos dispensados al paciente fueran inadecuados o insuficientes, por lo que falta el nexo de causalidad necesario para que la pretensión de responsabilidad patrimonial de la Administración sanitaria formulada pueda prosperar.

En mérito a lo expuesto, el Consejo Consultivo de Aragón formula el siguiente DICTAMEN:

Que, en conformidad con la propuesta de resolución, procede desestimar la reclamación en materia de responsabilidad patrimonial por la incorrecta asistencia sanitaria prestada a “X”.

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