• No se han encontrado resultados

Formas de Pensamiento. Anne Givaudan -Norma bwv 98.doc

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Formas de Pensamiento. Anne Givaudan -Norma bwv 98.doc"

Copied!
108
0
0

Texto completo

(1)

Aura dinamizada por Formas-Pensamiento de Amor

ANNE GIVAUDAN

Con la colaboración del Doctor Antoine

Achram

FORMAS-PENSAMIENTO

Descubrir y comprender su influencia

en nuestra salud y en nuestra vida

A los que aceptan representar lo mejor Que pueden el papel de su propia vida. A los que saben que no hay ganadores Ni perdedores, ni víctimas ni verdugos. A los que quieren vivir, no sólo sobrevivir.

A los que no comprenden por qué la vida es tan difícil. A los que tienen el valor de mirar de frente

(2)

PREFACIO

¿Por qué y para quién escribir un libro que trata de un tema tan concreto como el

de las “Formas-Pensamiento”?

Desde hace varios años venimos ayudando a algunas personas que han sufrido en su cuerpo y en su alma los efectos nocivos, a veces devastadores, de unas Formas-Pensamiento realmente abrumadoras.

No son personas especiales. Son seres humanos como los demás, que han tenido que afrontar las inquietudes y preocupaciones de la vida, como todo el mundo, pero a los que, determinados hechos repetitivos estaban entorpeciendo su caminar. Son como todos nosotros; podríamos sentirnos identificados con cualquiera de ellos. A través de los contactos que, a lo largo de los años, hemos tenido con los diversos planos de la existencia, hemos recibido una enseñanza según la cual, el poder que tiene sobre nosotros una Forma-Pensamiento, se reduce, considerablemente, cuando comprendemos como ha sido creada, de qué modo funciona y cuáles son sus tretas. Hoy en día, eso es, para nosotros, una evidencia.

Cuando nos damos cuenta de que, a pesar de que no somos nuestras Formas-Pensamiento, sin embargo, hemos contribuido a crearlas, los viejos esquemas se desmoronan enseguida.

Y cuando comprendemos que, aun sin negar nuestra paternidad, podemos observarlas, entenderlas y dejarlas partir, sencillamente, sentimos un inmenso soplo de aire fresco que nos da una libertad nueva.

La comprensión es una etapa indispensable en el camino de la transmutación de las Formas-Pensamiento que nos asfixian y que atraen hacia nosotros los acontecimientos que jalonan nuestra existencia.

Pero ese paso, que conduce a una libertad nueva, total, no puede darse sin nuestra colaboración, y en la época vivimos, es importante que pasemos a otra etapa diferente de nuestra VIDA. Lo que proponemos en el primer tomo de esta obra es fácil de comprender. Se trata de:

- Dejar de identificarnos con nuestras Formas-Pensamiento. - Comprenderlas.

- Observarlas.

- Y, por último, transmutarlas.

El segundo tomo estará centrado, sobre todo, en ejercicios y prácticas meditativas, pero sólo resultará útil si se ha comprendido bien el primero y se ha llevado a la práctica.

(3)

Le deseamos una lectura activa, aunque sabemos que el simple hecho de leer estas páginas, no dejará de surtir efecto y contribuirá a que comiencen a transformarse las Formas-Pensamiento que cada uno de nosotros lleva consigo.

ANNE GIVAUDAN Y ANTOINE ACHRAM

INTRODUCCIÓN

La verdad última, el motor de todo progreso, Consiste en comprender que nada es exterior a nosotros Porque todo está en nuestro interior, incluso la bóveda Estrellada que contemplamos cada noche. Viaje a Shambala.

Como terapeuta del plano físico y de los planos sutiles, a menudo me he

preguntado cómo hacer más concretas y palpables para ustedes, esas formas, más o menos densas, que revolotean en torno a nosotros y se fijan en diversas partes de la anatomía.

En cualquier caso, siempre me ha parecido que están en el origen de los obstáculos físicos o psíquicos que nos abruman e impiden nuestro progreso. A veces tienen estructuras geométricas. Las llamo “Formas-Pensamiento” (FP).

En la actualidad, considero que es importante comprenderlas para poder transmutarlas y alcanzar así un profundo bienestar; y no sólo es importante, sino, además, imprescindible para deshacernos de unas memorias inútiles que llevamos a cuestas con gran esfuerzo, incluso a veces, hasta el agotamiento.

Que la manear de pensar influye en nuestra salud es, en la actualidad, algo evidente. Así pues, ese tema no lo trataremos aquí.

La Forma-Pensamiento no es un simple pensamiento. Hay una gran diferencia. Tomar conciencia de ello, saber cómo se forma y de qué manera funciona y actúa ese bagaje que transportamos de un periodo a otro de la vida, incluso a veces de una vida a otra, nos aporta el bien más precioso: la libertad de ser lo que somos desde siempre…, seres de luz que experimentan la vida de manera única y diversificada al mismo tiempo.

Esta investigación no es del tipo de lo que podría llamarse en general, psicológica. No me atrevería a utilizar un vocabulario que desconozco, pues no he recibido formación en ese campo.

La base de esta obra es la que vengo utilizando desde 1971: el viaje astral y la percepción de los planos sutiles. Esa técnica es la que, al igual que en experiencias precedentes, me ha permitido adentrarme en las Formas-Pensamiento; y, gracias a esta técnica, puedo ofrecerles hoy, el resultado de esa singular aventura.

(4)

Deseo que el lector encuentre aquí lo necesario para alcanzar una autonomía y una libertad de ser, de las que a menudo carecemos, pero sin las cuales no es fácil contemplar un futuro sereno y luminoso.

Los ejercicios prácticos que se proponen son sencillos. Se dirigen a todos los que han dejado de luchar, pero saben, en lo más profundo de sí mismos, que sólo el poder del Amor puede disolver los obstáculos.

No pretendo cambiar nada. Mi único objetivo es realizar una llamada de atención respecto a lo que está más allá del cambio, más allá de la voluntad y del deseo, a lo que está más allá de la personalidad encarnada y que sólo el Amor puede realizar:

La transmutación

A través de ella tendrá lugar la sanación. La transmutación nos vincula, no sólo con todos los planos de nuestro ser, sino también con los innumerables planos del Universo y con las infinitas dimensiones que éste contiene.

1. Un susurro

¡Un congreso en el trópico! ¡Qué buena idea! Avión, diferencia horaria, humedad,

vegetación densa… ¡Henos aquí por fin! Tengo que hablar del “Pueblo Animal” en el decorado mágico de un jardín tropical.

La noche cae rápidamente y comienza a sonar, cada vez con mayor intensidad, un sorprendente concierto orquestado por una infinidad de ranitas. Me detengo un momento cerca de una jaula donde unos pájaros multicolores revolotean todavía un poco en su prisión dorada. La noche traerá paz y sueños de horizontes ilimitados a esos pequeños seres parlanchines.

Me quedo allí un rato más. Dentro de unos minutos tengo que hablar y, mientras reflexiono sobre el tema de mi conferencia, oigo de pronto una vocecita dentro de mí, muy en el fondo, como un soplo, que me susurra:

- “También nosotros estamos sometidos a la acción de nuestras Formas-Pensamiento, incluso la propia Tierra se ve influenciada por ellas… Busca… Busca…”

Las últimas palabras son casi inaudibles y no consigo captar las frases siguientes. Aunque, no sé, ¿hay alguna frase más? Por otro lado, ¿quién me habla así?

Miro a mi alrededor. ¡Nadie! Los pájaros de la enorme jaula, parecen haberse dormido ya. Sólo un mirlo, encaramado a una rama cercana, me observa atentamente con la cabeza ladeada.

Llega el momento de mi intervención y debo dejar las preguntas para más tarde. Ocupada en diversas actividades, olvido ese extraño episodio hasta que, días después, un acontecimiento inesperado, lo reaviva en mi memoria.

Me encuentro de pie con un grupo de amigos, en la terraza de la cada de uno de ellos, a la hora en que el sol lanza sus últimos rayos. Hablamos de cosas

(5)

intrascendentes cuando, de pronto, me llama la atención un perro amarillento, de ojos tristes, que se encuentra allí, al otro lado de la verja del jardincillo, observándonos con mirada intensa y profunda. El rumor de la conversación se va apagando para mí, las voces son cada vez más lejanas. Ya no estoy allí del todo. Durante un instante percibo unas masas informes, grisáceas y lúgubres, que se mueven en torno al perrito y se adhieren a su espinazo. No consigo ver que hay en el interior de esas formas pegajosas, pues mi mirada rebota en sus paredes como si fuera de goma. Pero todas ellas parecen emitir una triste melodía y, en determinado momento, me transmiten, fugazmente, una escena: unos perros idénticos al que está ahí, delante de mí, se encuentran apiñados en unas jaulas, con el terror en la mirada, esperando…; una sala con mesas blancas, frías,…, un cadáver de perro… Todo parece indicar que se trata de un laboratorio de experimentación.

Eso es lo que está pegado al perrito que nos mira. Ha captado el egrégor de miedo y sufrimiento de los perros de su raza que se utilizan en los laboratorios.

El animalito es reacio a la menor toma de contacto, al menos, por el momento. Teme a los hombres. Cualquier aproximación no haría sino atemorizarlo más, así que decido no intentarlo. Además, en ese momento, nos llaman para que entremos a cenar.

Mis interrogantes se hacen cada vez más acuciantes… ¿Cómo hacer conscientes esas Formas-Pensamiento que afectan a toda forma de vida autónoma? Porque en lo más profundo de mi ser, sé, lo sé con certeza, que el dolor se reduce, cuando se trae a la luz, y que lo conocido, una vez se ha comprendido, es menos hostil, más permeable.

Se lo comunico a mi compañero que, como terapeuta, también sabe hasta qué punto esas extrañas formas que revolotean en torno nuestro provocan diversos trastornos, tanto en el plano físico como en los demás planos de nuestra existencia. Pensando en lo que podría ayudarme en este proceso, me vienen a la memoria las palabras de uno de nuestros maestros esenios:

- “Toda criatura es el arquitecto de sus templos presentes y futuros, y lo fue de los del pasado…”

Así pues, decidir qué queremos realmente, es cosa nuestra. ¿Qué queremos hacer de nuestra vida? ¿Un regalo de luz o una ilusión de regalo?

2. Nacimiento de una

Forma-Pensamiento (FP)

Si no puedes amarte a ti mismo, no puedes amar a nadie más. Mucha gente comete el error de buscar el amor de su propio ser a través del amor del otro. Un Temps pour Soi, 11 de junio

Está de moda hablar de Formas-Pensamiento, de chakras y de sintonía, y así se hace en numerosos libros sin definir, sin embargo, con exactitud, qué significan

(6)

esas palabras. Me parece lógico que usted desee saber de qué van a tratar las páginas siguientes.

A este propósito, recordaré, en primer lugar, algunas nociones elementales relativas a los planos sutiles.

 Los principales centros energéticos, también llamados chakras, se encuentran en la encrucijada de varios nadis. (Estos conceptos se encuentran

desarrollados en el libro de la misma autora “Lectura d`auras et soins esseniens” Éditions S.O.I.S.. (France)).

Los nadis (del sánscrito nad, que significa “circular”) son, en el plano sutil, el equivalente de las venas; por ellos circula la información que va de un chakra a otro. También transportan el prana, portador de la vida.

 El prana está formado por pequeñas partículas invisibles que proporcionan a las células la esencia de la vida.

 Chakra es una palabra sánscrita que significa “remolino”. Los chakras influyen directamente en el buen funcionamiento de los órganos, en la actividad hormonal y en la circulación de la sangre, mediante la absorción de la energía que nos rodea. Son emisores, receptores, transformadores y filtros, todo a la vez, de las informaciones que atraviesan los distintos planos de nuestra existencia, desde los más sutiles hasta el físico.

¿Cómo se crea una FP en los planos sutiles antes de tomar forma en el plano físico?

Para que tome vida una FP es necesario que intervengan en su formación dos centros energéticos.

Uno de ellos, el chakra frontal, interviene siempre. Ese chakra tiene la habilidad de crear imágenes, es decir, de convertir en imágenes tanto las palabras como los objetivos abstractos. Es el centro de la energía creadora por excelencia, el centro de la materialización de nuestros pensamientos en los planos sutiles. Si está sano, sus creaciones serán claras y sin distorsiones; en caso contrario, las imágenes serán confusas, incluso perturbadoras.

El otro centro que interviene en la creación de una FP depende de cuál sea el origen de ésta.

Me explico. El centro energético que se activa, depende de la manera en que la persona haya visto, entendido o comprendido el acontecimiento en cuestión. Si se trata de una emoción intensa, se activará el tercer centro. Si entra en juego la mente, el quinto centro desplegará toda su energía. Si se trata de un problema que afecta a la supervivencia o a los impulsos primarios, la rueda que intervendrá en la formación de una FP será la segunda.

Algunos lectores pensarán, y con razón, que falta mencionar un plexo esencial. Es cierto, Por el momento, el chakra del corazón no interviene en ese proceso

automático por la sencilla razón de que, en la mayoría de nosotros, no está muy

activo… Ese plexo es el centro del Amor. Lo cual no significa que el Amor esté situado en un lugar concreto, sino que una de las funciones de ese centro

(7)

energético es la de servir de puente entre los chakras inferiores y los superiores. Es un punto intermedio, el pasaje entre lo alto y lo bajo, entre lo más y lo menos. Y proporciona así, lo más hermoso que hay en nosotros, la única vía de transmutación posible: la alquimia del Amor.

Que todo esté vinculado, que estemos todos interconectados, es para mí, en la actualidad, algo evidente. Al escribir estas palabras me viene a la memoria una experiencia, una de las muchas que he tenido en mi vida de viajera fuera del tiempo; ésta es especialmente notable.

Aquella noche estaba fuera de mi cuerpo, como me ocurre a veces, esperando se me indicara el lugar hacia el que debía dirigirme. Mi cuerpo físico, que veía debajo de mí, descansaba tranquilo, como un cascarón vacío. Acostumbrada a verlo así, lo observaba sin especial atención cuando de pronto, noté que una mano se posaba sobre el hombro de mi cuerpo sutil.

Dispuesta a volverme para ver qué presencia era la que me estaba tocando, noté, sin embargo, con gran sorpresa por mi parte, que era incapaz de realizar el menor movimiento. La presencia, en cuestión, parecía haberme paralizado sin haber hecho perder, no obstante, la serenidad. Todo en mí, y a mi alrededor, estaba tranquilo. Sin una palabra, como un imán, la mano me arrastró hacia un torbellino de luz a una velocidad vertiginosa. Acepté confiadamente lo que iba a ocurrir, sin dejar por ello de estar alerta… Al cabo de algún tiempo que no sabría calcular, distinguí con claridad, una esfera que giraba muy por encima de mí. Entonces no pude por menos de lanzar una exclamación que era, al mismo tiempo, una pregunta: “¿La Tierra?”.

Seguía sintiendo la presión de la mano, aunque con menor intensidad. Y entonces comenzó a difundirse por todo mi ser una voz cálida que, con un cierto tono divertido – así al menos lo percibí yo -, decía:

- Saber quien soy, no te aportaría nada. Mejor, mira la Tierra, pues se trata de ella, en efecto. ¿Ves sus chakras y sus nadis? Deja que llegue hasta ti su energía, como haces con las personas a las que lees el aura…

Tal como me indicaba la voz, traté de ponerme a disposición de la energía terrestre, sin otro deseo que acoger y amar. Entonces, durante una fracción de segundo, pude ver los chakras y los nadis del planeta azul, en el plano sutil, con el que acababa de entrar en contacto. Absorta en la contemplación de aquella visión cósmica, hubiera deseado prolongarla, pero la mano que me presionaba el hombro me arrastró de nuevo hacia el torbellino inicial.

- “Más tarde volveremos sobre esto” – susurró una voz cálida -, aún no ha llegado el momento de decir más. Has de saber, sin embargo, que la Tierra y los seres humanos están tan íntimamente ligados, que la evolución de los chakras de éstos influye en los de ella, y viceversa. Los seres del planeta Tierra se encuentran muy próximos a acceder a una dimensión-corazón que les abrirá el pasaje a la cuarta dimensión. Esa posibilidad se ha presentado ya en dos ocasiones a lo largo de la evolución de la Humanidad, sin llegar a un desenlace

(8)

óptimo. Esta vez es la tercera… Se les propone de nuevo, a los seres de la Tierra, para que crezcan. Pasar a una nueva dimensión significa que las nociones de tiempo y espacio se ampliarán considerablemente y que vuestro modelo actual abrirá las puertas a una comprensión mayor y, por tanto, a una realidad más vasta, pero más sencilla. Cuando la Humanidad de la Tierra haya comprendido, hasta en lo más profundo de sus células, que significan el espacio y el tiempo; cuando todas las barreras hayan caído, entonces los viajes, sean interiores o exteriores, abrirán en cada uno de los seres del planeta, una vía de acceso al Ser. Desparecerá la ilusión del pasado y futuro, pues dicha ilusión habrá cumplido al fin su misión. Incluso se modificará el vocabulario, y la palabra “cumplir”, que acabo de utilizar dejará de tener significado.

- Cuando el corazón de la Humanidad terrestre ocupe su lugar, cuando se abra su chakra cardíaco, por emplear vuestras palabras, será un gran momento para todo vuestro sistema solar. Significará que el ser humano comprende todas las cosas a través del atanor de su corazón y no a través de las emociones que todavía llama amor.

- Ha llegado el momento de avanzar hacia otra luz y dejar lo que los seres de la Tierra construyeron para un cierto tiempo. “Dejar” no significa luchar o renegar; ambas palabras corresponden a actos que refuerzan el tercer plexo en detrimento de la apertura del cuarto. ¿Tan difícil os resulta abandonar vuestra vida anterior, sin tener que combatirla? Debéis dar ese paso, ha llegado el momento. La dualidad es una dimensión que no conoce el corazón; forma parte de un espacio de conciencia, hoy en día caduco.

- Convertíos en lo irrevocable, no juzguéis; sed de los que no deciden de lo bueno o de lo malo, dejándose llevar de la ilusión del intelecto, sino que están por encima de todo eso; sed transmutadotes, puentes radiantes entre el cielo y la tierra, entre lo alto y lo bajo, sed lo irreversible del Amor. ¡Sedlo!

Dentro de mi cuerpo de luz, la voz enmudeció, pero el silencio colmado de paz que se estableció en él, alimentó mi alma, más que mil discursos.

Esta experiencia me hizo comprender, en lo más profundo de mi ser, hasta qué punto es importante eliminar las FP de nuestras antiguas estructuras, para poder pasar a esa dimensión-corazón que nos proponen en la actualidad, tanto la Tierra como su Humanidad. Mientras arrastremos vestigios del mundo antiguo, no podremos abrir las puertas a una dimensión diferente. ¿Cómo vamos a ir hacia lo nuevo, con unas maletas llenas de reacciones alejadas de la acción y que, además, nos vinculan a un pasado que ya no tiene razón de ser? ¿Por qué continuar dando vueltas como una peonza, cuando estamos deseando que un soplo nuevo aliente en nosotros?

Lo que hemos de hacer es transmutar la sombra en luz, y eso se hace a través del amor. No es necesario esperar a ser perfectos. Basta proceder por etapas y, ante todo, comprender qué es lo que nos frena… Para ello, propongo al lector que asista a la creación de una Forma-Pensamiento.

(9)

Cuando Georges viene a verme, tiene un problema de ciática que nada ha podido hacer desaparecer, ni siquiera aliviar. Está en la cama desde hace tres meses; ni las inyecciones ni medicamento alguno han podido solucionar su mal. Se mueve con dificultad, viene acompañado de un amigo.

Lo miro con atención y me dejo impregnar por sus cuerpos sutiles. No soy yo quien decide, pues descifrar el mapa de su alma, no depende de mi voluntad. Sólo el amor puede llevar a fundirse en el otro y sentir lo que él quiere expresar; lo demás es sólo un acto de poder o de magia sin interés. Los cuerpos sutiles, incluso el cuerpo físico, no son como unos ordenadores que haya que reparar, a menos que se quede uno en la superficie del ser. El estado de ánimo que preside la lectura del aura y su cuidado se llama comunión. Y para ello no hacen falta las palabras.

Alrededor de Georges danzan formas de diversos colores. Una de ellas me llama la atención. Es informe, tiene un color gris amarillento, con filamentos rosados. Un primer vínculo la une, con mucha precisión, a la cadera izquierda y otro al chakra de la garganta; por otra parte, toda la zona en torno a ese plexo está envuelta por una sombra gris, algo movediza. La FP que me llama la atención se encuentra en el límite del aura causal y me hace pensar que lo que ha dejado hasta hoy una huella dolorosa en Georges, es un acontecimiento de tipo afectivo que debió ocurrir en fecha próxima a su nacimiento.

Dejo que penetre en mí la tristeza e inseguridad que emana de esa forma sin

forma. Y, poco a poco, se me va revelando la historia que contiene. Imágenes,

incluso algunas escenas…

Se trata de algo vivido por él cuando era muy pequeño. No fue un hijo deseado; sus padres se casaron porque su madre se había quedado embarazada. No obstante, al llegar fue aceptado, incluso amado. ¡Pero cuántas preguntas antes de su nacimiento! ¿Se quedarían con el niño? ¿O lo dejarían al cuidado de los abuelos? A los seis meses, su madre, enferma, lo deja con los abuelos. Para Georges es un drama que reactiva sus miedos in útero.

¿Me aman mis padres de verdad? ¿Les gustaría dejarme con los abuelos para siempre? Cincuenta años después, la duda sigue en pie. Nunca se ha

atrevido a hacerles directamente la pregunta, porque… ¿y si respondieran que si? Hasta ahora, ha preferido mantener el dolor que conlleva la duda en lugar de afrontar una realidad que podría destruirle. Hoy, sin embargo, está dispuesto a preguntar.

“Cuando me llevasteis a casa de los abuelos, ¿teníais intención de dejarme allí para siempre? ¿Tan mal os había sentado mi llegada? ¿Tan de más estaba en vuestra vida?

El niño que fue Georges está ahí, delante de mí; se ha hecho presente a pesar de los cincuenta años trascurridos. La FP portadora de ese sufrimiento se estremece; haberla sacado a la luz hará que, a partir de este momento, comience a perder vitalidad.

La incertidumbre respecto al vínculo que lo une con su pareja, ha reactivado la FP, a consecuencia de lo cual ha tenido una nueva y dolorosa crisis. Le ocurre algo análogo cada vez que duda de ser amado, aunque su sufrimiento no aparezca a

(10)

nivel consciente. Con el transcurrir de los años, el niño se ha hecho adulto y ha borrado esa historia de la memoria, pero el inconsciente no la ha olvidado.

El niño que todos llevamos dentro, a menudo gime, preguntándose: “¿Me amáis tal como soy?” ¿Gordo o bajito, tal vez poco espabilado, quizá no muy simpático, diferente al que habríais querido o al que habríais imaginado en vuestros sueños? ¿Me amáis así, aunque no me parezca al que esperabais?

Todos llevamos esa pregunta en el fondo, y nos gustaría que la respuesta fuera ésta:

“Sí, te amamos tal como eres, hagas lo que hagas; te amamos por ti mismo, no porque seas aplicado en el colegio, o porque hayas encontrado un buen trabajo, o seas un buen muchacho, o una buena chica…”

¿Cuántas veces actuamos buscando esa respuesta, simplemente, esperando amor incondicional? Lo malo es que creemos que la respuesta ha de venir de los demás, olvidando que somos nosotros los que debemos dárnosla…

Tras prodigarle algunos cuidados, cuando Georges plantea al fin a sus padres la pregunta que lleva dentro desde hace tanto tiempo y éstos le confirman su amor, la FP pierde vitalidad y, como un globo de goma, se deshincha y desparece.

El problema no volverá a surgir porque el amor ha hecho acto de presencia. Georges se culpabilizaba de haber llegado en mal momento; por otro lado, reprochaba a sus padres que no lo hubieran deseado. Como veremos a continuación, la FP se mantiene debido a dos faltas de perdón, hacia sí mismo y hacia el otro.

En el caso de Georges, la entidad, ya antes de su encarnación, se sintió insegura y dependiente de una decisión en la que tenía poco que decir: En ese momento se

creó una FP entre los chakras quinto y sexto. De ellos partieron sendos haces luminosos que se unieron a los pocos metros en el interior de las auras de la entidad dispuesta a encarnarse. En el punto de encuentro de ambos, tomará vida una célula que contiene toda la información de la entidad encarnada en Georges.

La duda, la inseguridad, la ira de no ser querido y la culpabilidad de haber llegado, pese a todo, forman parte de esa información. Como ocurre en la mayoría de los casos, el actor principal tiene una visión de las cosas que nada tiene que ver con lo que se considera real y concreto, por supuesto. No obstante, lo que entra en acción, no es el hecho objetivo, sino la traducción que hace de él, la personalidad en cuestión, coloreada según su percepción.

A Georges se le ama, pero teme que no sea así, tiene dudas al respecto, por lo que la célula así creada se convierte en un depósito, con gran potencial de acción, que contiene la ira hacia sus padres y la culpabilidad de existir, y determinará la imagen que va a construir de su propia valía personal.

Así es como aparece la primera FP, que será seguida, en un futuro próximo, por otras que contendrán las informaciones presentes en la FP original, si no todas, al menos algunas.

(11)

Las FP se crean en el plano mental, por lo que apenas hay FP en las formas de vida que no han desarrollado la mente – o lo han hecho a nivel muy elemental – ni, en consecuencia, los conceptos que la acompañan. Para crear una FP, el ser debe estar individualizado y, además, tiene que haberse establecido ya en él, la personalidad egótica. Las emociones, que permiten la existencia de lo que llamamos ego, actúan de un modo muy concreto en ese proceso, puesto que gran parte de las FP se originan en el tercer chakra, que está directamente relacionado con la esfera emocional.

Una FP es una fuerza que entra en acción en cuanto ha sido creada. A partir de ese momento, todos los planos, tanto el físico como los sutiles pueden verse afectados por ella, y reaccionar en función de la información contenida en ese pensamiento, más o menos impreciso, que hemos generado.

En 1791. “Kant escribía: La razón no percibe más que lo que ella misma

produce, lo que se encuentra en su propio plano”. En la época actual, algunos

científicos como Jacob Bohm y Carl Príbam, tienen la certeza de que el cerebro puede crear materia, y de que la atención que prestamos a los elementos de la vida es suficiente para traerlos a la existencia.

En un artículo de la revista MOTUS, leí lo siguiente: “Bohm sugiere que las nociones de tiempo y espacio han sido inventadas por el cerebro. Éste interpreta unas frecuencias que pertenecen a un orden de existencia que está mucho más allá del tiempo y del espacio y, a través de esa interpretación, construye matemáticamente una realidad objetiva.

Pribam, por su parte, dice que: “el mundo objetivo no existe, al menos no como creemos… La realidad espacio-temporal no es más que el resultado de la lectura de unas frecuencias y del tratamiento que de ellas hace la compleja calculadora que es el cerebro”.

Comprobar que los físicos e investigadores de física cuántica han llegado a la misma conclusión que lo que a mí se me ha mostrado de otra manera, más mística, me confirma lo que ya suponía, y es que estamos a un paso de comprender la mística de un modo concreto, a un paso de que Ciencia y Conciencia se conviertan en dos dedos de una misma mano, la de Dios.

Cuando en mis experiencias compruebo que la dimensión espacio-temporal que vivimos en la actualidad, no es más que una proyección de lo que creemos, me alegro de que unos investigadores, me alegro de que unos investigadores famosos traten de hacer comprender esa realidad. Aunque digo realidad, sé también que la noción de creación y de espacio-tiempo será superada algún día, y así, como dice Sri Aurobindo:

Tenemos que liberarnos, no sólo de las trampas de la mente y de los sentidos, sino también de las del pensador, de las del teólogo y fundador de iglesias, de las de las cadenas, de las de las ideas…Hay que repasar todos esos límites, renunciar a lo finito en aras de lo infinito… Incluso tenemos que liberarnos de esas verdades sobre las que estamos anclados, pues no son más que diversas expresiones y formas de lo inefable, que no puede quedar limitado por forma alguna.

(12)

Esta reflexión me trae de nuevo al presente y a las FP que nos abruman, cuya autoría nos pertenece en exclusiva.

¿Cómo actúa una FP para generar una enfermedad en el plano físico? Eso es lo que vamos a ver en el capítulo siguiente.

3. Formas-Pensamiento y enfermedades físicas

Los diversos acontecimientos de vuestra vida no tienen demasiada importancia, sin embargo, la forma en que los vivís puede hacer de vuestra existencia una realidad luminosa. Por el Espíritu del Sol,

Cuando la Vida nos presenta un acontecimiento, éste ha sido atraído por el alma

para darnos ocasión de crecer y de experimentar lo que, en el fondo, desea nuestro ser. Sea lo que sea, se trata siempre de una experiencia relacionada con el Amor. Sé que estas palabras pueden chocar un poco a los que se encuentran en una situación difícil y tienen la sensación de estar viviendo todo lo contrario al Amor. Palabras y más palabras, pensará el lector; pero, ¿qué impulsa a un

individuo a elegir el odio?

¿Cree usted que he elegido realmente el odio? Pues no más que el oficinista que trata de conseguir un adelanto aun cuando sus procedimientos le granjeen el desprecio de los demás. Se deja llevar por un impulso. Lo que crea las mezquindades y taras del alma es la ENVIDIA… “que acaba dando vida a verdaderos monstruos” dice el monje prisionero de los Khmers rojos en Celui qui

vient. (El que Viene).

El acontecimiento, cualquiera que sea, es en sí mismo, neutro; quiero decir que, cuando surge, no se le puede calificar, en principio, de justo o injusto, de bueno o malo. ¡Es un acontecimiento, simplemente!

Puede presentarse como un encuentro, una lectura, un hecho concreto… Las situaciones son tan diversas como variopinto es el recorrido de nuestra existencia.

Sin embargo, la forma en que lo contemplemos hará que evolucione en un sentido u otro, y eso es lo que le dará una coloración única: la nuestra. (Recordemos las palabras de Kant) Lo que sintamos frente al acontecimiento en cuestión dependerá del bagaje que cada uno lleve inscrito en lo más profundo de su ser, fruto de vidas pasadas, y de los medios que le hayan proporcionado la educación, la religión y la cultura, en general, así como el ambiente de bienestar material o de carencia en el que haya vivido, etcétera.

Cada vez estoy más convencida de que no todos vivimos en el mismo mundo; es decir, que cada persona, en función de la coloración o emoción con que anima sus vivencias, crea un mundo que le pertenece a ella exclusivamente. No es extraño comprobar que algunos hermanos, pertenecientes por tanto a una

(13)

misma familia, al hablar de sus padres, describen seres diferentes, algo ante lo que ellos mismos se sorprenden. Han tenido los mismos padres, han vivido las mismas situaciones, pero cada uno ha visto las cosas de distinta manera. Lo que para unos ha sido un acontecimiento trivial, para otros ha sido algo tan intenso que puede haberle dejado huella.

Julia

Julia es una hermosa joven llena de vida, pero tiene un tumor en el seno derecho. Pertenece a una familia que procede del sur de Europa. Tiene un hermano, dieciocho meses menor. Esquema clásico de una familia corriente…. Los padres esperaban que el primer hijo fuera varón, algo frecuente y, al parecer, sin importancia; sin embargo, Julia lleva adherida al seno derecho una FP de color rojo oscuro que se prolonga hasta el aura causal y expresa el dolor y la cólera de ser mujer.

En el vientre de su madre, ella ya sabe que sus padres esperan un varón, sobre todo su padre, y eso le causa turbación y tristeza.

Bueno, una chica también está bien, ¿no? Ese interrogante permanecerá vivo en su ser, hasta la manifestación de la enfermedad. Cuando Julia llega al mundo, sólo capta miradas decepcionadas a su alrededor. Ante su primer llanto, sólo hay suspiros, frases como “lo haremos mejor la próxima vez”, o incluso “para que salga una obra maestra, primero hay que hacer un borrador”, etcétera. Hace varios meses que sabe todo esto. En el vientre de su madre percibía todo lo que se decía respecto a ella. Pero lo que necesita ahora, que acaba de nacer, es mucha ternura. Busca una mirada de amor, pero en vano. Todo a su alrededor respira decepción. Incluso la abuela materna, que ha venido de lejos para ayudar a la joven madre, parece influida por el ambiente, y permanece allí, como una presencia incolora, incapaz de alegrarse de la llegada de Julia. Las actividades que lleva a cabo el personal de la clínica, de modo totalmente automático, no suponen ningún alivio para ella que, en esos momentos, no sabe si desea seguir viviendo.

Son apenas unos minutos, pero han bastado para que algo se quiebre en su alma. En lo sucesivo, sufrirá de un mal de amor silencioso que irá realizando su obra poco a poco y sin que ella se dé cuenta.

“Así que una chica no es gran cosa. No valgo nada”. Esa idea se graba en su aura en forma de burbuja, una burbuja triste de desvalorización. El sexto chakra traduce y concreta esa información y, con ayuda del quinto, que es el relacionado con la esfera mental y los conceptos, crea una FP que contiene la visión que tiene de sí misma. Dieciocho meses después llega un hermanito y esta vez reina la alegría en la familia. Julia ama y detesta al mismo tiempo al recién nacido; pero, sobre todo, reactiva una FP que le dice: “Observa cuánta felicidad ha traído a tu familia la llegada de un niño. Tú, a su lado, no vales nada. ¡No eres más que una chica!

(14)

A partir de ese momento, decide mostrar que “también ella es importante, que merece vivir y ser amada”. Y se crea otra FP que contiene todos los elementos necesarios para demostrar que su existencia vale la pena.

Julia se pasará la vida haciendo favores a todo el mundo, será la mejor en el colegio, la más obediente en casa… Tiene que ser la mejor, y eso requiere estar siempre en la brecha, no fallar y, por supuesto, no mostrar sus debilidades en ningún momento. Se convierte en una joven bonita que rara vez dice “no” y que hace favores a todo el mundo. Todos la encuentran amable. Lleva sobre sus hombros mucho más de lo que le corresponde; pero, claro, nunca es bastante, nunca está satisfecha. Se exige cada vez más a sí misma, a pesar de lo cual no obtiene mucho reconocimiento, ni en el trabajo ni en el terreno afectivo. Ella al menos lo percibe así… Mientras tanto, las FP se acumulan en su aura y claman su dolor.

En el aspecto afectivo apenas tiene satisfacción. Pasa de un hombre a otro tratando de encontrar, sin conseguirlo, la mirada de reconocimiento y admiración que busca desesperadamente. No quiere hijos. No tiene tiempo, ni hay lugar en su vida para una maternidad que, en definitiva, es símbolo de feminidad.

El último divorcio la ha afectado mucho y, ya enferma, se da cuenta, finalmente, de que la causa de la enfermedad no es un factor externo, sino que hay algo en su interior que no marcha bien.

No se ama a sí misma. A pesar de las apariencias de éxito en su carrera profesional, duda profundamente de sí.

Todo eso está inscrito en las FP que giran a su alrededor. La joven empieza ahora a comprender cuáles son los mecanismos que la llevan a actuar de determinada manera, y que reproduce en las diversas situaciones que ella misma atrae a su existencia.

¿Cómo actúan las Formas-Pensamiento de Julia?

El primer acontecimiento que Julia captó al nacer, dio lugar a una FP que contenía energía de rechazo. Aún sin tener un contorno bien definido, se instaló enseguida en el aura del bebé.

Incluía una energía de tristeza y de desvalorización vinculada al primer hombre de su vida, su padre. Buscaba desesperadamente una mirada, una palabra, un gesto suyo, algo que le mostrara que “valía la pena” ante sus ojos, pero en vano… Al menos así es como ella lo percibió, y así quedó traducido en su aura. Esa emoción, repetida en múltiples ocasiones a lo largo de los años, ha vuelto a su origen y ha afectado a los órganos que, en una mujer, representa la feminidad. En su caso, el seno derecho y el ovario izquierdo.

Si las emociones se reactivan con cierta regularidad y se viven intensamente, acaban por salir de los cascarones áuricos. La fisura que crean entonces, es una puerta abierta a las energías destructoras que gravitan en los mundos sutiles. De

(15)

hecho, podríamos decir que es una especie de desgarrón en una coraza protectora.

A partir del momento en que se crea la FP, ésta es como un imán y atrae todo lo que está en relación directa con ella y puede alimentarla.

Así que la pequeña Julia comienza a atraer hacia su existencia situaciones, palabras y encuentros que no hacen sino afianzar el bajo concepto que tiene de su persona y el poco aprecio hacia su feminidad. Sus padres decían con frecuencia de ella que “tenía que haber sido chico”, con lo que no hacían sino alimentar la FP original; además, todas las situaciones que ha vivido posteriormente relacionadas con su baja autoestima, han dejado rastro en su aura.

Después de muchos conflictos vividos a lo largo de los años, las FP van aumentando en número, hasta que llega una, que es como la gota que colma el vaso. El cuerpo físico y los cuerpos sutiles, a través de la enfermedad, están pidiendo ayuda.

En la época de los esenios, famosos por sus conocimientos y su habilidad como terapeutas, la pequeña Myriam que fui ya conocía la acción de las FP:

- Las almas debilitadas son como la piedra magnética, Simón, atraen hacia sí los cuerpos de bajas vibraciones, los “seres de la enfermedad”.

Con un poco de práctica, es posible ver en un paciente, los hilos que unen la FP principal y las FP secundarias, con uno o varios chakras y con algún órgano en concreto. La forma de las FP, su color y el lugar que ocupan en el aura son importantes para determinar su origen, pero, en una primera etapa, es preciso comprender, ante todo, el proceso de formación.

Si preguntamos a Julia qué acontecimiento, anterior a la manifestación de su enfermedad, le ha resultado traumático en relación a su feminidad, sabremos cuál es la gota que ha hecho colmar el vaso. Sin duda, es un acontecimiento relacionado con todos los demás y, por supuesto, con la FP original. Tal vez la última situación vivida no ha sido demasiado grave, pero ha puesto “el dedo en la llaga”. Ha señalado, exactamente, lo que la persona no quería ver.

Supongamos que Julia se ha quedado sin trabajo y, además, ha visto a su marido en una cafetería, en agradable compañía, a una hora desacostumbrada. Es muy posible que lo que traumatice en aquel momento a la “niña que tenía que haber sido chico” sea el sentirse víctima de un rechazo.

En ese momento se reactiva la FP ligada al rechazo de su padre, aunque ningún hecho concreto ni objetivo lo justifique.

Desde luego, por mi parte he de decir, que nunca he visto enfermedad alguna, ni siquiera un accidente, que no tuviera como origen una FP. Que, por ejemplo, un esquiador se fracture la muñeca derecha esquiando, no es un hecho fortuito; desde

(16)

mi punto de vista, no es más que una evidencia de que alguna FP ha creado una fisura en su aura.

En los planos sutiles no hay accidentes, como tampoco hay azar. Antes de que se concreten en el plano material, los acontecimientos están inscritos en los planos sutiles. Pueden tardar en materializarse un instante, o tal vez horas o meses, incluso puede que años, pero lo cierto es que siempre hay una FP que preexiste al

acontecimiento.

No obstante, es posible evitar que un acontecimiento presente en alguno de los planos sutiles, se materialice en el plano físico; para ello se necesita conocer el mecanismo de las FP, un conocimiento que va más allá de lo que es exclusivamente mental o teórico.

Cuando se forma una FP, se crea una especie de brecha en los distintos cuerpos sutiles, con lo que éstos ya no pueden ejercer plenamente su función protectora. La FP es como un imán que atrae hacia sí todo lo que está en sintonía con su propia vibración; es como una puerta abierta a lo que los esenios llamaban, hace ya dos mil años, la entidad enferma.

Una entidad de este tipo es como un ser del éter, (el éter puede ser considerado

como el quinto elemento, después del fuego, el agua, la tierra y el aire), que se

alimenta de las fuerzas vitales de un órgano, o del cuerpo entero, hasta dejarlo exangüe. Parece cruel, pero tras este hecho no se oculta concepto moral alguno. Es un hecho, simplemente; no puede decirse que sea un proceso justo o injusto. Los esenios nunca consideraron la enfermedad como un enemigo al que hubiera que vencer, tampoco yo la considero así. La enfermedad es, ante todo, siempre lo ha sido, una señal de alarma que llama la atención del interesado respecto a la existencia de algún fallo en el alineamiento de sus distintos cuerpos. Si nuestros pensamientos, palabras y acciones no están en sintonía con nuestro ser interior, perdemos vitalidad y no podemos actuar con serenidad.

Respecto a esto, a menudo me han dirigido la siguiente pregunta: “Entonces, ¿cómo es que hay seres oscuros, de actividades dudosas, que tienen muy buena salud?” El alineamiento del que he hablado no tiene connotación de tipo moral, nada que ver con el bien o el mal, con lo bueno o lo malo. Si un ser está alineado consigo mismo, con lo que cree ser mejor para él, entonces no hay brecha en su aura; al menos no la hay hasta el día… en que una parte de sí deja de estar de acuerdo con sus actos. Y eso puede desencadenarlo cualquier cosa: un espectáculo emocionante, una palabra, una mirada, una mano apoyada en el hombro, la muerte de un ser querido, una lectura… A partir de entonces, comienza un itinerario distinto; surge la discordancia y, con ella, el sufrimiento. Es un grito profundo de nuestro ser que, con frecuencia, no escuchamos; a la larga, el grito silencioso acaba densificándose y convirtiéndose en dolor…, el dolor que queremos combatir, que nos negamos a escuchar, que ahogamos bajo toneladas de medicinas o de tranquilizantes y que no es otra cosa que nosotros mismos; ese Yo supraconsciente que sabe hasta qué punto nos hemos alejado de nuestra esencia.

(17)

Antes de que la enfermedad se manifieste en el plano físico, dejando aparte los llamados accidentes, hay muchos signos anunciadores que casi siempre nos pasan desapercibidos.

Como le ocurrió a Georges – citado en el capítulo anterior – que tuvo intensos dolores de espalda en varias ocasiones, pero fueron necesarios tres meses de mucho sufrimiento, sin poder apenas moverse de la cama, para que surgiera en él el deseo de ir más allá y buscar en sí mismo, el obstáculo que tenía que superar. Si atraemos hacia alguno de nuestros órganos a la entidad enferma es porque emitimos unas vibraciones que son del mismo tipo que las suyas, por lo que en el plano sutil, entra en resonancia con el emisor, que somos nosotros.

El tipo de enfermedad que contraemos, o más bien que atraemos, siempre está en sintonía con lo que vivimos con el simbolismo del cuerpo y de sus órganos. Estar en sintonía significa, simplemente, estar de acuerdo, en armonía con…

La FP puede tener un contorno geométrico o permanecer informe, depende de los pensamientos que la componen. Un pensamiento concreto, estructurado y repetitivo puede dar lugar a una FP con una forma absolutamente sorprendente. Por ejemplo, supongamos que una persona va a entrevistarse con un amigo al que no ha visto desde hace mucho tiempo. Si la observamos con los ojos del alma, percibiremos colores vivos y alegres, como el rosa, que es el color del afecto, y el verde claro, originado por una simpatía profunda, y el amarillo anaranjado, que contiene gratos recuerdos de vivencias comunes y la alegría del reencuentro. La FP tendrá, sin duda, un contorno muy bien definido, en forma de media luna, como para enlazar al otro entre sus brazos. La idea del reencuentro se situará en el aura mental de la persona, es decir, a unos metros de ella, y más bien hacia su lado izquierdo, puesto que se trata del campo afectivo, y por encima de la cabeza, porque piensa en el amigo (véase el croquis, p. 212). La existencia de esa FP será efímera; apenas acabe el encuentro se irá desdibujando poco a poco hasta desparecer; pues se trata de una situación puntual, no repetitiva.

El contorno de una FP que contenga un sentimiento como el de Georges, que es el temor a no ser amado, es menos definido, puede ser como un balón más o menos deforme. Tendrá unos colores que son los propios del protagonista de la historia, y puede contener algunos rostros, incluso ciertas escenas.

Sabiendo que una FP da lugar a otras muchas del mismo tipo a lo largo de los años, es fácil adivinar que llevamos arrastrando una multitud de cadenas que frenan nuestra evolución, pero de las que hoy en día podemos liberarnos, como ahora sabemos.

4. Formas-Pensamiento y cicatrices tóxicas

Dios mío, dame serenidad para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, valentía para cambiar las que sí se puede, y sabiduría para distinguir entre unas y otras.

(18)

A veces, en determinadas épocas de la vida, una operación quirúrgica, una simple herida en la piel o un esguince, van acompañados de emociones tales que la FP generada por el acontecimiento impide que la herida cicatrice correctamente en el plano etérico.

Incluso puede ocurrir que tampoco cicatrice bien en el físico y que continúe causando dolor durante mucho tiempo, tal vez a lo largo de muchos años.

Se trata de cicatrices tóxicas, así llamadas porque la FP originada por el acontecimiento en cuestión, sigue vertiendo veneno a su alrededor mientras no se resuelva.

En el plano sutil, una FP de este tipo da lugar a una fuga energética, cuya consecuencia, en el plano físico, es una especie de fatiga permanente que suele denominarse fatiga psíquica.

¡Cuantas veces hemos oído decir de alguien que “no tiene nada grave, sólo es psíquico”! No deja de ser una frase misteriosa y, desde luego, ¡encierra en sí todo un programa!

Suzanne

Suzanne es una de las personas que acude a nuestros talleres. Siempre está cansada, aunque para ello no existe razón alguna de tipo físico. Preocupada por el tema, se ha sometido a todo tipo de pruebas y exámenes médicos, pero no le han encontrado anomalía alguna.

No padece ninguna enfermedad; sin embargo, se lamenta de no haber podido dar a luz a su hijo de forma consciente. El niño, un muchacho lleno de vida, tiene ya seis años, pero a ella no se le ha borrado el mal recuerdo que le dejó el parto.

En cuanto se enteraron de que estaba embarazada, tanto ella como su marido decidieron prepararse para el nacimiento. Los dos eran conscientes de que se trataba de un momento privilegiado, y querían preparar la llegada del bebé de la mejor manera posible. Eligieron una clínica en la que sabían que el Jefe del Servicio de Obstetricia era una persona abierta a los nuevos métodos; y las comadronas, muy competentes. Siguieron unos cursos en los que les enseñaron a ser conscientes de la presencia de su hijo, y a hablarle y manifestarle la alegría que les causaba su venida.

Suzanne recuerda todavía aquella mañana de primavera en la que, sintiendo las primeras contracciones, telefoneó angustiada a su marido y le dijo que estaba rompiendo aguas. El cochecito voló hacia la clínica, donde todo el personal estaba ya avisado. Allí no se hacían partos en cadena, cada futura mamá era una persona importante.

Suzanne se sentía feliz pero, en el fondo, notaba cierta aprensión. No era miedo exactamente, sino algo sordo, muy profundo…

En la sala de partos controlaban los latidos del bebé, cuyo ritmo se volvió alarmante de repente. Así que, de pronto, las cosas tomaron otro cariz. “Urgente, es preciso

(19)

intervenir enseguida”, dijo el tocólogo. Suzanne tuvo que someterse a una cesárea y no pudo asistir de modo consciente al nacimiento de su hijo. La futura madre intentó protestar, pidió que esperaran un poco más, pero estaba muy débil; además, en aquellos momentos no se sentía apoyada por su marido, que lo único que deseaba era que todo fuese bien, que no hubiera problemas.

Le hicieron cesárea. Cuando despertó, el bebé estaba en otra sala, un poco más lejos. Lo vería después. Se sentía feliz y decepcionada al mismo tiempo. Tenía la sensación de no haber terminado aquello para lo que había venido. Y, aún hoy en día, la desagradable sensación de un acto inacabado, de una misión no concluida, sigue royéndole solapadamente el alma.

En efecto, la cicatriz resulta todavía muy visible; al acercar la mano, noto como si surgiera de ella un suave soplo que me produce un cierto hormigueo. Se trata de una fuga energética, y es la causa de su incomprensible y permanente cansancio. Taponar una fuga es relativamente sencillo, pero no sirve de nada si no se resuelve la FP que la origina… Si Suzanne no colabora, al cabo de unas semanas la acción de la FP hará que se abra de nuevo una brecha.

Se trata de un aspecto esencial en la curación. Nosotros, como terapeutas, no sanamos un órgano o una enfermedad, sino a una persona, y sin su colaboración no podemos hacer nada duradero.

Suzanne no ha olvidado aquel acontecimiento. Pero, a día de hoy, no le pedimos que lo olvide sino, sencillamente, que lo acepte. El hecho en sí no se pude cambiar, pero se puede enfocar con menos dramatismo.

Como bien sabemos, todos los acontecimientos que vivimos se graban en la memoria y nunca se borran. Aunque olvidemos completamente muchas cosas del pasado, aunque nos volvamos amnésicos, todo queda grabado en el subconsciente. Es una especie de banco de datos, llamado átomo-germen, que todos llevamos impreso y que viaja con nosotros de una encarnación a otra. Contiene todo lo que nos concierne hasta en los menores detalles. Se encuentra ubicado, a nivel sutil, en le ventrículo izquierdo. Cuando un ser toma la decisión de encarnarse, tres meses antes de que tenga lugar la concepción física, el futuro padre lo reactiva en el plano del alma, (Véase el libro titulado: “Los Nueve Peldaños).

Somos la totalidad de los acontecimientos que constituyen nuestro pasado, y en nosotros está encerrado todo lo que en la Tierra llamamos futuro. Así que es una utopía creer que algo se borra. Somos Presente, un presente que contiene todo lo que hemos vivido y todo lo que viviremos.

Lo que ha existido, existe y existirá por siempre. Sin embargo, el enfoque que demos a un acontecimiento, cualquiera que sea, es algo que depende de nosotros, de la emoción con que lo vivamos y de la idea que de él nos hagamos.

Suzanne comprende y acepta. Recuerda una vez más lo que pasó, el acontecimiento que le dejó huella, incluso, en su propia carne, pero lo que en su momento vivió de modo tan dramático que quedó aferrado a su cuerpo, ahora lo contempla desde una perspectiva más aceptable, más serena. Aceptar lo que no se

(20)

puede cambiar sin teñirlo con el color de nuestros deseos o carencias, es un acto de amor incondicional hacia nosotros mismos y hacia la Vida; un acto de amor que consiste en aceptar las cosas sin emitir juicio alguno, sin otra expectativa que lo que es.

Abrir esa puerta supone una confianza total; supone realizar un acto de confianza que, por sí solo, puede disolver las escorias que generamos con tanta frecuencia. La joven es consciente de que no confía en la vida, de que quiere dirigirla por temor a lo que podría ocurrir, por si… Y se da cuenta de que sus condicionantes son numerosos, y de que no le aportan más que temores e incertidumbres.

También se da cuenta de que se exige mucho a sí misma, de que se perdona poco, y de que no se ama de verdad. Asimila todo eso con mucha rapidez.

Así es como Suzanne ha conseguido que la FP se disuelva en poco tiempo, pues ésta, al no tener que alimentarse, se ha marchitado poco a poco, y ha acabado secándose. Al fin ha desaparecido, su función ha concluido. Después, una vez sellada la fuga, la joven recobra toda su energía.

El ejemplo de Suzanne es sencillo. Pero a veces ocurre que, bajo una cicatriz de ese tipo, la persona tiene otros problemas que resolver, como la sensación de no estar a la altura de las circunstancias, o no haber asumido plenamente su papel de madre, o mantener unas relaciones conflictivas con la propia madre, etcétera. En realidad, una FP puede ocultar otras mucho más lejanas que, a menudo, proceden de la infancia. Es posible sanarlas, evidentemente, o, mejor aún, transmutarlas; veremos esto con más detalle en el capítulo titulado: “Formas-Pensamiento y enfermedades del comportamiento”.

Tras una cicatriz tóxica siempre hay una FP vinculada a un acontecimiento que se ha vivido mal, que no se ha asumido ni aceptado.

Ahí está el quid de la cuestión; y eso es lo que hay que comprender y resolver. Cuando hablo de resolver, no me refiero a entender el problema con la mente, aunque, por supuesto, ésa es una etapa necesaria. La verdadera resolución tiene lugar a otro nivel, pues sólo la energía del corazón puede realizar la necesaria transmutación.

El cuerpo físico también tiene memoria, una memoria que no radica únicamente en el cerebro. Eso es lo que vamos a ver en el capítulo siguiente.

5. Formas-Pensamiento y nadis

Eres semejante a Dios, lo que significa que Él no te ha hecho nada, que eres tú el que lo creas todo. Ya no puede haber víctimas ni malvados; no hay más que el resultado de tu pensamiento a propósito de cualquier cosa.

(21)

Luce

Cuando vemos a Luce, acaba de salir de un curso de masaje que le ha causado gran

turbación. Deseosa de ayudar a la gente, ha comenzado su formación como masajista; pero se ha tropezado con un obstáculo con el que no contaba. Nunca había pensado en ello.

Es una joven regordeta y de temperamento más bien agresivo. Todo su cuerpo parece decirnos: “Alto ahí, no penséis que me voy a creer cualquier cosa…”. Está en guardia, a la defensiva, por lo que me pregunto qué sufrimiento esconderá tras su coraza. La escucho…

En un ejercicio práctico ha tenido que hacer de cobaya, como los demás alumnos. Le gusta darse a los demás a través del tacto, pero no le gusta recibir, ni mucho menos que la toquen. No obstante, acepta las normas de la escuela, aunque con cierta reticencia. Y entonces se produce el incidente; cuando una de sus compañeras le da un masaje en las piernas, al tocar ciertos puntos, de repente, sin poder controlarse, hace una regresión a su primera infancia. Se acurruca, gime, se pone a andar a gatas y comienza a llorar como un pequeñín que está sufriendo. No consigue tranquilizarse ni recuperarse del todo hasta trascurridos al menos quince minutos. La reacción que ha tenido le ha afectado mucho, siente una gran turbación; cree comprender vagamente lo que le ha ocurrido, pero no puede concretar en imágenes el episodio infantil que ha revivido.

Cuando observo con atención sus cuerpos sutiles, percibo una FP adherida a los muslos, precisamente a lo largo de los nadis.

Los nadis son como unos canales por los que circula la luz, que al distribuirse por todo el organismo nos da la vida en los planos sutiles y, evidentemente, repercute de inmediato en el plano físico. Forman una red de luz que inunda los diversos cuerpos y nos permite entrar en resonancia con el universo entero. Así pues, no se trata de una información que circule sólo por nosotros, sino que está conectada con todos los organismos vivos de todos los universos. Hay que decir, por otro lado, que la luz no circula por ellos en línea recta, sino formando una curva característica, la lemniscata, que, como se sabe, es el símbolo del infinito.

Cuando una FP se enquista a lo largo de un nadis, obstaculiza la circulación de la energía; en consecuencia, los diversos cuerpos de la persona no se revitalizan de modo adecuado. Si la circulación por los nadis de las piernas no es correcta, antes o después aparecerá en ellas alguna disfunción física, concretamente trastornos en la circulación sanguínea. De la misma manera, si hay escorias obstruyendo los dos grandes nadis que se cruzan en el pecho, con el tiempo se producirán trastornos cardíacos.

Si tenemos apertura suficiente como para comprender esto, aceptaremos el hecho de que, lo que ocurre en el plano físico, no es más que la consecuencia de una vivencia que la persona mantiene sin resolver en lo más profundo de sí misma, impidiendo que la circulación sutil de la luz sea fluida. Todas las FP que nos abruman han sido creadas por nosotros; nos producen asfixia, tanto en el cuerpo como el alma, impidiéndonos avanzar. Son ellas las que, por falta de alegría, producen esclerosis en los nadis y, en consecuencia, en las arterias físicas; también

(22)

son ellas las que provocan el endurecimiento muscular y articular y, en definitiva, las que nos envenenan la sangre.

Entorpecen la circulación y nuestra conexión con el universo, con lo que obstruyen lo más luminoso que hay en nosotros.

Comprendo que mis palabras choquen un poco, pero creo que, en el momento actual, es ya más que hora de que comencemos a estudiar otros métodos, otros conceptos, si no queremos quedarnos anclados en una medicina que pronto resultará prehistórica.

Cualquier persona que se tome la molestia de formarse en este campo, puede ver o sentir lo que digo. Sin embargo, hay que cruzar una puerta, la de la duda, la del temor que sentimos ante lo desconocido, que, si bien es rico en posibilidades, nos exige, a cambio, confiar en lo que vamos descubriendo y soltar al mismo tiempo las muletas de nuestro saber. Lo sabemos todo y nada a la vez, porque en realidad no hacemos sino redescubrir, y en cada nuevo redescubrimiento abandonamos lo que nos procuraba la ilusión de saber. La situación seguirá siendo incómoda hasta que dejemos de considerar al ser humano como medida de todas las cosas. Nosotros no somos el Gran Ordenador de un mundo que estamos empezando a redescubrir apenas, aunque, como niños que en el fondo somos, nos embriague la sensación de creer que lo sabemos todo.

La FP que actúa en los muslos de Luce, y que se ha reactivado al tocarle las piernas, es de un color gris metalizado, que denota un miedo cerval. Percibo también una zona de un rojo sucio y otra de color verdoso de tono indefinido. En algunos momentos, en medio de esa masa informe sacudida por algún que otro sobresalto, se dibuja el rostro de un hombre.

Hay otra FP, más lejana, relacionada con ésta. Están unidas por un mismo hilo conductor, pero esta última corresponde a su primera infancia; contiene todo el dolor y la incomprensión de un mundo del que no quiere saber nada.

Aplicando a Luce una cierta terapia, reaviva el recuerdo; o, más bien, lo acepta. Tiene apenas cuatro años; está en su camita y duerme con un sueño ligero cuando de pronto, nota en su cara un aliento impregnado de alcohol. Es un olor que conoce bien; le gusta y lo teme al mismo tiempo. El jadeo ebrio y fuerte se hace más intenso; es el olor, a la vez familiar e inquietante, de su padre. Luce no quiere abrir los ojos; en el fondo tiene una sensación inexplicable de inseguridad. A su alrededor reina la violencia. No hay gritos, ni palabras, pero la siente, casi la palpa. La pequeña sigue con los ojos cerrados, casi crispados; la mirada de su padre sigue dándole miedo y prefiere evitarla. En el fondo espera que se marche, que no la vea, porque como ella no lo mira… Pero él no se va. Mamá se ha ido de compras, no estará allí para defenderla. Luce piensa que si le cuenta lo que ha vivido aquel día, como en otras muchas ocasiones, no la creerá. Se siente culpable, y el sufrimiento de pensar que su mamá no la creerá la enloquece… Durante mucho tiempo guardará silencio. “¡Traición…, traición!” Es la palabra que, desde hace tiempo, mora en su interior…

Luce se protegerá a sí misma aumentando de peso para resultar poco atractiva físicamente y, además, se rodeará de una coraza de agresividad.

(23)

En la actualidad es una persona adulta y ya no necesita esa protección, pero la FP que lleva adherida sigue generando en sus células el mismo mecanismo de autodefensa. Es una FP de ira y rencor, de miedo y desasosiego, por una infancia arruinada.

Luce no ha perdonado a sus padres lo que considera una traición a su edad, en la que no contaba con nadie más que con ellos. Ésa es una de las razones por las que todavía está presente la FP que la abruma.

Me parece estar oyendo la pregunta:

Pero eso es injusto. No sólo Luce ha sido víctima de unos padres incompetentes sino que, encima, está sufriendo los efectos nefastos de la FP que generó… ¿Cómo se explica eso?

En este momento, abro un librito titulado Un temps pour soi y leo en una de sus páginas: “Ya no puede haber víctimas ni malvados; lo único que existe es el

resultado de tu pensamiento a propósito de cualquier cosa”.

¡La respuesta es clara! Lo que nos ocurre no procede del exterior, así, sin más. Esa parte de nosotros que SABE es la que lo atrae y nos conecta de nuevo con una determinada experiencia que, en sí, no es justa ni injusta, pero sí necesaria para borrar, comprender o resolver alguna dificultad que llevamos en el fondo de nuestro ser y que, con frecuencia, es ignorada por nuestra parte consciente.

La indignación de Luce es lógica, incluso necesaria; es normal que se altere. Pero mantener vivo el rencor, la culpabilidad o la desesperación no le aporta ninguna ayuda; al contrario, no hace sino envenenar sus cuerpos, el físico y los sutiles… sin resolver nada.

Si nos consideramos víctimas es porque nos sentimos impotentes; eso significa que otorgamos al otro el poder. Si, por el contrario, ejercemos el papel de verdugo, nos atribuimos el poder, con lo que consideramos impotente al otro.

Tanto en un caso como en otro olvidamos la parte divina que hay en todo ser humano, sea por falsa humildad, sea por orgullo. ¿No es una insensatez creer que podemos cambiar el destino del prójimo sin que algo en él, en lo más recóndito de sí, lo haya consentido? ¡Cómo podemos pensar, por un instante siquiera, que alguien pueda cambiar nuestra ruta sin que algo en nosotros, en nuestro ser profundo, lo haya aceptado?

Nadie puede cambiar al otro si todo en él se niega a hacerlo. Dejemos pues de pasar de un papel a otro, portando un bagaje anodino y destructor, mientras la Vida nos espera en otros muchos caminos.

¡Qué difícil es abandonar las maletas llenas de ropa vieja y sucia! ¿Qué temor nos asalta ante la idea de convertirnos en viajeros sin equipaje? Observémonos con sinceridad, observemos nuestra casa, llena de recuerdos, y hagámonos esta pregunta: Cuando salgo, cuando me voy de viaje, cuando cambio de casa, ¿temo carecer de algo? ¿Le temo al vacío? Y, en definitiva, ¿qué es lo que más temo?

(24)

Reflexión

Toda creencia lleva en sí el germen de un error, de un callejón sin salida. No dejéis que se incruste en vosotros el mecanismo de la creencia.

Por el Espíritu del Sol.

Cada FP tiene una forma y color determinados, y ocupa un cierto lugar en el

espacio. Contiene, entre otras informaciones, unos círculos, una especie de cascarones, en número y densidad variable, que permiten conocer el tiempo que lleva formada con una aproximación de un año o dos.

A pesar del interés que pueda despertar la datación, no voy a detenerme en esto. Cuando se percibe una FP, es importante procurar que no intervenga la mente, porque, cuanto menos activa está ésta, más información se recibe. Tal vez no se trate de la información que uno desearía recibir, concreta como un diagnóstico – si existe tal - pero será mucho más fiable si la mente no entra en juego.

La terapia que nosotros proponemos no tiene nada que ver con el intelecto, ni con técnica alguna. Cuanto menos recurra el terapeuta a su mente, más posibilidades tiene de obtener una buena información. Eso no significa, sin embargo, que haya que sustituir a la mente por la emotividad, que algunos todavía confunden con el amor.

Puede ocurrir que, en algunos momentos de sensiblería o gran emotividad, lleguemos a tomar por amor lo que no es más que una exaltación de sentimientos. Es bastante frecuente, nos ocurre a todos. Pero, aunque es cierto que se puede amar de muchas maneras o, en otras palabras, que el amor tiene muchas facetas, sin embargo, en el marco terapéutico que nos ocupa, el amor-emoción no ha lugar. ¿Se imagina al terapeuta llorando con el paciente, junto a él (todo depende de lo que esté haciendo…)? ¿Cree de veras que su hipersensibilidad contribuirá a la sanación del que sufre?

También es posible, y ocurre bastante a menudo, que el paciente sienta unas ganas irresistibles de llorar.

Cuando fluye en nosotros una energía a la que nos hemos entregado con plena confianza, es normal que la dejemos actuar sin establecer ningún tipo de control ni emitir juicio alguno; es lo más frecuente. Sin embargo, desde mi punto de vista, llorar, gemir o agitarse no es necesariamente una señal de sanación.

La sanación no está sometida a regla alguna; se adapta al que la recibe y la asume como propia. La sanación de la que hablo aquí, concretamente la de las FP, nos conecta con esa parte profunda de nuestro ser que transmuta las emociones y que nada tiene que ver con la manifestación de nuestros impulsos. Sanar de las FP nos permite alcanzar la verdadera libertad, la cual nos conduce al conocimiento de nuestra propia luz, la única que SABE VERDADERAMENTE, la que nos permite al fin, ser nosotros mismos, viviendo en armonía con esa parte de nosotros que permanecía oculta.

(25)

Resumiendo: Que la persona se agite, que oiga voces o vea colores, que llore, se estremezca o se duerma, no tiene demasiada importancia a la hora de valorar la sanación.

Tampoco la tiene, poniéndose en lo peor, el hecho de que crea o deje de creer en lo que hace el terapeuta – aunque supongo que, si uno no confía en nosotros en absoluto, no vendrá a vernos, claro. Este tipo de sanación no es cuestión de fe, ni menos aún de creencia.

Lo que actúa en este caso, lo que permite la curación en todos los planos de nuestra existencia, es la transmutación. La actitud que considero más adecuada es la de no esperar nada de particular, por la sencilla razón de que así no entra en juego la mente. A menudo, cuando una persona sabe exactamente el sufrimiento que la tortura, cuando lo ha descrito innumerables veces y conoce todos sus síntomas y hasta la menor de sus manifestaciones, es imposible dejar de lado la mente. Y entonces es ella la que domina el juego y, con sus dudas y deseos, levanta una barrera que impide la transmutación.

“Sed como niños si queréis entrar en el reino de los cielos” son palabras que

tienen una importancia mucho mayor de lo que imaginamos. La sencillez de un niño que todavía no ha sido contaminado por la mente permite, sanaciones rápidas con frecuencia espectaculares. Lo que más frena en la actualidad la evolución del ser humano, es la mente inferior. En el capítulo siguiente veremos hasta qué punto es capaz de crear obstáculos, a cual más sutil, ocultándose más aún al Gran Transmutador que es nuestro propio corazón.

6. Formas-Pensamiento y egrégores

Cada vez que te rindes, la energía vital sale de tu cuerpo y se une a una fuerza común, el gran egrégor de los fracasos humanos, que envenenará un poco más a la Tierra y a ti te encerrará, más aún, en tu negatividad.

Memoria de Esenios

¿Qué es un egrégor? Es ante todo, un motor, una masa de energía formada por

los pensamientos de un mismo tipo que circulan por la superficie de la Tierra. (El WesaK)

Me gustaría ver de nuevo con usted, lector, el recorrido de una FP, pues considero que entender esto es importante. Cuando el portador de una FP ha comprendido y asimilado su manera de actuar, puede liberarse de ella con toda facilidad.

En realidad, un egrégor no tiene vida propia, se alimenta de las FP de las personas. Para que comprenda mejor el proceso, relataré aquí una de mis experiencias.

Referencias

Documento similar

Ahora ve:.. El ayudante de cocina ayudó a la reconocida cocinera con la presentación del plato.. Preparando la presentación del plato, el ayudante de cocina ayudó a la

Reglamento (CE) nº 1069/2009 del parlamento Europeo y del Consejo de 21 de octubre de 2009 por el que se establecen las normas sanitarias apli- cables a los subproductos animales y

¿Cómo se traduce la incorporación de ésta en la idea de museo?; ¿Es útil un museo si no puede concebirse como un proyecto cultural colectivo?; ¿Cómo puede ayudar el procomún

(...) la situación constitucional surgida tras la declaración del estado de emergencia es motivo de preocupación para la Comisión de Venecia. La declaración en sí misma no definió

Este libro intenta aportar al lector una mirada cuestiona- dora al ambiente que se desarrolló en las redes sociales digitales en un escenario de guerra mediática mantenido por

o esperar la resolución expresa" (artículo 94 de la Ley de procedimiento administrativo). Luego si opta por esperar la resolución expresa, todo queda supeditado a que se

Sabemos que, normalmente, las ​cookies deben ser almacenadas y enviadas de vuelta al servidor sin modificar; sin embargo existe la posibilidad de que un atacante

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en