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Abandono Escolar en la EMS en México 2016-2018

3. MARCO REFERENCIAL (ANTECEDENTES)

3.2 Abandono Escolar en la EMS en México 2016-2018

Dada la importancia de destacar la información más actual sobre abandono escolar en educación media superior, en este espacio se retoman algunas investigaciones realizadas en México durante el período 2016-2018.

En el trabajo de Hernández y Vargas (2016), se examinó la asociación del empleo estudiantil y sus respectivas condiciones laborales (salario, jornada laboral y rama de actividad económica) con el abandono escolar de los estudiantes del nivel medio superior que residen en las áreas urbanas de México. Los principales resultados señalan una fuerte asociación entre el empleo estudiantil y el abandono escolar en este nivel educativo, especialmente en ciertas condiciones laborales: trabajar más de medio tiempo, en el sector industrial y en actividades de baja remuneración; el escenario anterior las autoras lo explican como consecuencia de la insuficiencia de recursos económicos que muestran los jóvenes y que los obliga a trabajar para apoyar al sustento familiar y solventar los gastos propios de la escuela.

32 Asimismo, Hernández y Vargas (2016) exponen otras variables que estuvieron relacionadas con el abandono escolar: ser hombre, vivir en un tipo de familia no nuclear, en relación con las variables educativas, presentar una trayectoria educativa con rezago y cursar el primer año del bachillerato.

En un estudio realizado en 2017, Díaz y Osuna identificaron la influencia del contexto socio familiar sobre el fenómeno del abandono escolar a través de la opinión de jóvenes que habían abandonado la escuela y de sus padres. Los factores de índole familiar que destacaron en relación con la problemática fueron: disfunción familiar, falta de comunicación, falta de supervisión y apoyo familiar y bajo nivel socio económico.

Respecto a la escolaridad de los padres, se obtuvo en su mayoría un nivel de educación secundaria y en cuanto a sus ocupaciones, más del cincuenta por ciento de las madres consideradas en este estudio no trabajan y se dedican de manera exclusiva al hogar y, en el caso del porcentaje restante y de los padres, éstos se desempeñan como obreros(as) o empleados(as). No obstante, a pesar de las condiciones precarias de las familias, la mayoría de los jóvenes entrevistados señaló no estar trabajando en la actualidad a pesar de haber abandonado sus estudios un año atrás, lo cual indica, en la mayoría de los casos, que el aspecto económico no fue el detonante principal en su abandono.

El trabajo de Ibarra, Fonseca y Anzures (2018) tuvo como propósito identificar las causas por las cuales los jóvenes de un bachillerato tecnológico del estado de Morelos abandonan sus estudios; a través de entrevistas a aquellos estudiantes que estaban solicitando su baja, se encontró que más allá de los problemas económicos, problemas familiares y reprobación, las causas del abandono escolar son diversas y complejas y también pueden atribuirse a la falta de orientación a los estudiantes, a la estructura curricular del plan de estudios, a la institución o a sus docentes y a procedimientos administrativos confusos.

A partir de los hallazgos obtenidos en esta investigación, los autores proponen una serie de medidas para prevenir el abandono escolar: realizar visitas guiadas al plantel a los jóvenes estudiantes de secundaria con el fin de que conozcan los talleres, laboratorios y demás instalaciones que les brinde un primer acercamiento a la escuela y estén informados de las carreras que ésta oferta, tutorías personalizadas a jóvenes con materias reprobadas, contar con una base de datos digital en el área de control escolar con información actualizada de los estudiantes y en donde tengan acceso a ella todos los docentes y tutores.

33 Por último, Ibarra, Fonseca y Anzures (2018) concluyen que es necesario fortalecer los programas que ha diseñado y difundido la SEMS para combatir el abandono escolar, ya que los mecanismos actuales no están obteniendo resultados favorables y las personas responsables de operarlo en las escuelas no cuentan con la capacitación requerida para llevarlos a cabo.

El propósito del estudio de Estrada (2018) fue analizar los factores que intervienen en la deserción juvenil desde la perspectiva de los directivos, docentes y administrativos en escuelas de educación media superior, específicamente de los subsistemas: bachillerato tecnológico y profesional técnico, mediante entrevistas en profundidad. La comunidad escolar destacó como principales elementos de deserción: la necesidad económica, problemas familiares, bajas expectativas de estudio, embarazos tempranos, etc.

Particularmente en CECYTES, la reprobación fue expuesta como el factor fuente del abandono escolar, no obstante, no había consenso en las opiniones de los actores entrevistados, ya que algunos aseguraban que la escuela ofrece suficientes oportunidades y flexibilidad para acreditar las materias reprobadas y, por otro lado, la contraparte sostenía que es un factor influyente en la deserción escolar. En cuanto al caso CONALEP, la comunidad escolar destacó como un factor importante del abandono escolar, la mala formación o deficiencia de conocimientos que portan los jóvenes desde la secundaria, la cual se refleja en bajo desempeño, ausentismo e indisciplina en el aula. Este dato tiene sentido en función de que el modelo profesional técnico recibe muchos jóvenes que obtuvieron baja calificación en el examen de admisión y fueron ubicados en este subsistema por ser el de menor demanda.

En este punto es pertinente indagar si los jóvenes abandonan la escuela por su deficiencia de conocimientos al ingresar al bachillerato o por el hecho de ingresar a una institución que no era su opción prioritaria y su desinterés en la misma haya condicionado su abandono. “Las presiones institucionales por incrementar los índices de cobertura, sumadas a las de tipo político, obligan al plantel en muchas ocasiones a asignar plazas educativas de nuevo ingreso en especialidades que no son del interés del adolescente.

Hacerlo coloca a los estudiantes en una situación de riesgo de abandono del plantel. Habrá que buscar conciliar ambas necesidades para alcanzar los objetivos institucionales y personales” (Ibarra, Fonseca y Anzures 2018, p. 124).

34 Un hallazgo importante del trabajo de Estrada (2018) fue el esfuerzo docente respecto a atender el abandono escolar: “es voluntarista, de acción individual, y en otros casos es impulsado por la propia dinámica escolar proveniente de los cambios en las políticas expresadas en programas, como el de tutorías, aunque estas últimas en un nivel de apropiación y funcionamiento marginal” (Estrada 2018, p. 147). Desde la perspectiva de los actores escolares, la tarea de atender la problemática del abandono escolar recae principalmente en el entorno familiar, ya que afirman que en esta etapa de la vida de los jóvenes, la atención de parte de los padres hacia sus hijos decrece y no dedican tiempo suficiente a dar seguimiento a la trayectoria escolar de éstos.

Algunas acciones y estrategias propuestas desde la propia experiencia del personal docente son: mostrar mayor sensibilidad o empatía con los jóvenes y sus problemáticas, implementar mecanismos de seguimiento personalizado de los estudiantes que ingresan a la institución, efectuar estrategias de adaptación y acompañamiento a sus distintas transiciones: adolescente-juvenil y por el sistema de EMS y, desarrollar programas concretos dirigidos a atender la problemática (Estrada, Alejo y Cervera, 2018).