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Estudios sobre Resiliencia y Abandono Escolar

3. MARCO REFERENCIAL (ANTECEDENTES)

3.5 Estudios sobre Resiliencia y Abandono Escolar

En la actualidad existen múltiples estudios en México a nivel básico y superior sobre la resiliencia en la escuela, sin embargo, el contexto en el cual se llevan a cabo es diverso, a continuación se presentan algunas investigaciones que se enfocan sobre todo en la resiliencia y el abandono escolar.

En la investigación de Romero (2013) realizada en una universidad de Hermosillo, Sonora, acerca de la asociación entre la resiliencia y el rendimiento académico de los estudiantes con factores de riesgo, se obtuvo evidencia de que las factores de riesgo de

39 carácter internos (alto consumo de cigarro y antecedentes de reprobación en el bachillerato) no solamente impactan en la salud de los jóvenes sino en su desempeño académico, lo cual lleva a la autora a inferir que existe una alta probabilidad de que abandonen sus estudios. Respecto a los factores de riesgo externos (el tipo de familia en la que viven y la escolaridad de los padres) no resultaron elementos de gran impacto en la conclusión de los estudios universitarios de los jóvenes. En cuanto a los factores protectores analizados: internos (sin consumo de alcohol ni cigarro, sin obesidad ni desnutrición severa y sin reprobación como antecedente); externos (vivir en tipo de familia nuclear y escolaridad de los padres de licenciatura o mayor), el 40.0% de los jóvenes que contaba con alguno de los factores protectores logró concluir sus estudios, sin embargo, el porcentaje es bajo, dichos elementos se pueden aprovechar aún más e incrementar el porcentaje de jóvenes que concluye su carrera universitaria.

El estudio de Gaxiola, González y Contreras (2012) tuvo como objetivo identificar las variables internas: metas y resiliencia, y las externas: contexto social (vecindario de riesgo y amigos de riesgo), en su predicción en el rendimiento académico de estudiantes de nivel medio superior. Los resultados indican que la resiliencia impacta de manera indirecta al rendimiento académico, al predecir positivamente las metas académicas y éstas de forma directa, es decir, las metas académicas sí predicen el rendimiento académico de los jóvenes, ya que los estudiantes que se fijan propósitos claros de aprendizaje, organizan sus actividades en función de dichos propósitos, lo cual genera una mejora en su rendimiento académico. Asimismo, se identificó que “las características del vecindario, tales como la inseguridad, la drogadicción, la violencia, entre otras características negativas de los vecindarios, predicen a las amistades de riesgo y disminuyen el rendimiento académico” (Gaxiola, González y Contreras 2012, p. 176). Los autores concluyen que es pertinente el desarrollo de prácticas de resiliencia (fortalecimiento de la actitud positiva, el sentido del humor, la perseverancia, la religiosidad, la autoeficacia, el optimismo y la orientación a la meta) para promover la mejora en el rendimiento académico, sobre todo en escuelas en donde los jóvenes experimentan factores de riesgo en su contexto social.

Gracida (2012) afirma que la escuela tiene una gran responsabilidad en el fomento del gusto por la escuela a los estudiantes, en sus manos está la integración positiva de éstos,

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“ofreciendo espacios de recreación, un clima favorable de aprendizaje y sobre todo un espacio de protección para todos” (Gracida 2012, p. 138). Asimismo, la autora enlista una serie de puntos para construir resiliencia en los estudiantes a través de los docentes en la escuela:

- Enriquecer los vínculos positivos, - Fijar límites claros y firmes,

- Enseñar habilidades para la vida, tales como cooperación, resolución de conflictos, destrezas comunicacionales, toma de decisiones, manejo sano del estrés y trabajo en equipo,

- Brindar apoyo y afecto,

- Establecer y transmitir expectativas elevadas, ya que en jóvenes que crecen en ambientes de riesgo, las expectativas que se tenga de ellos pueden ser un gran motivador para alcanzar sus objetivos y,

- Brindar oportunidades de participación significativa (involucrar a alumnos, padres y personal escolar en las responsabilidades escolares que les corresponda).

Gracida (2012) concluye que en casos de niños y jóvenes en condiciones vulnerables, que no cuentan con el apoyo de una tercera persona que le dé un mensaje positivo, confianza y fuerza, la actitud personal de éstos resulta un factor clave en la culminación de sus estudios.

En la investigación de Silas (2008), se tuvo como propósito explorar en zonas de alta marginación en México, qué factores individuales, familiares, escolares y sociales intervienen en la permanencia escolar de estudiantes de nivel bachillerato a través de entrevistas en profundidad. Los principales resultados señalan que los jóvenes que permanecen a pesar de sus condiciones de adversidad, cuentan con dos “motores”, “uno que empuja con su apoyo y otro que jala con su ejemplo” (Silas 2008, p. 1275), los cuales corresponden a dos figuras significativas en la vida de éstos. El autor concluye que es deseable la conformación de redes constructivas al interior de las escuelas para que los jóvenes cuenten con una persona significativa que actué de manera institucionalizada, lo cual derivaría en el fortalecimiento de los niveles de resiliencia individual y en el logro académico.

41 Uriarte (2006) expone que los docentes, como figuras clave en su interacción con los estudiantes, deben afrontar los nuevos retos de la educación actual y ser la “persona significativa” de la cual hablaba Silas (2008) en el desarrollo de la resiliencia de los jóvenes, a través de dinámicas educativas que contribuyan a formar personas capaces para afrontar con posibilidades reales de éxito las dificultades de la vida independientemente de su origen social y familiar. Uriarte (2006) argumenta que ningún estudiante elige fracasar en la escuela, el fracaso escolar está influido por factores familiares, sociales y también de carácter institucional, como las dificultades de aprendizaje e inadaptación escolar, sumándose a los problemas originales de los jóvenes: “colocando a quienes los sufren en una situación de mayor indefensión” (Uriarte 2006, p. 10). El autor concluye que la formación docente para los retos actuales, requiere del reforzamiento de la autoestima, creatividad, iniciativa y sentido del humor, así como del desarrollo de empatía y optimismo.

En conclusión al apartado anterior, los estudios existentes respecto al abandono escolar y la resiliencia señalan que los factores de riesgo sí impactan en el desempeño académico y los factores de protección sí influyen en la permanencia escolar; las metas académicas y la actitud personal de los estudiantes surgieron como factores resilientes clave en la permanencia escolar y en su desempeño académico a pesar de sus condiciones adversas.

No obstante, los autores coinciden en que es pertinente la introducción de un individuo dentro de la institución que promueva la resiliencia de los jóvenes para fortalecer su resiliencia individual y por ende, incentivar el logro académico.

Sin embargo, son inexistentes las investigaciones que aborden la resiliencia y la problemática del abandono escolar en conjunto con la afiliación institucional, siendo ésta la aportación que brinda este estudio en el contexto del subsistema profesional técnico CONALEP en el estado de Sonora, México.

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