III.3. LAS COOPERATIVAS DE CONSUMIDORES Y USUARIOS
III.3.3. Análisis empresarial de las cooperativas de consumidores y usuarios
Los datos individualizados de las cooperativas de consumo alimentario y de produc- tos de gran consumo de la Comunidad Valenciana de que se dispone en Hispacoop se presentan en los Cuadros III.3.7., III.3.8., y III.3.9. Se comprueba que las cooperativas valencianas más relevantes suponen por lo general entre un 25% y un 30% de las distin- tas variables a escala estatal, aunque en términos de personas socias son un 72,4%. En todos los indicadores, el peso de la cooperativa Consum es particularmente destacado.
CUADRO III.3.7.
COOPERATIVAS VALENCIANAS DE ALIMENTACIÓN DE LAS QUE SE DISPONE DE DATOS COMPARABLES. SOCIOS/AS DE CONSUMO Y SOCIOS/AS DE TRABAJO. 2016.
SOCIOS/AS DE CONSUMO SOCIOS/AS DE TRABAJO
Consum 2.826.091 13.504
La Moixentina 1.386 28
Subtotal 2.827.477 13.532
CUADRO III.3.8.
COOPERATIVAS VALENCIANAS ALIMENTARIAS DE QUE SE DISPONE DE DATOS COMPARABLES. SUPERFICIE COMERCIAL Y PUNTOS DE VENTA.2016.
SUPERFICIE PUNTOS DE VENTA
Consum 532,2 680
La Moixentina 0,8 1
Subtotal 533,0 681
Total España 2.077,2 2536
Subtotal/Total España (%) 25,7 26,9
Pro memoria: Eroski 1.532 1.837
Fuente: Hispacoop. El total de España corresponde a las cooperativas del ramo con más de 500.000 euros de facturación anual.
CUADRO III.3.9.
COOPERATIVAS VALENCIANAS ALIMENTARIAS DE LAS QUE SE DISPONEN DATOS COMPARABLES. FACTURACIÓN ANUAL Y TASA DE VARIACIÓN. 2016.MILLONES
DE EUROS.
FACTURACIÓN 2015 FACTURACIÓN 2016 % DE VARIACIÓN
Consum 2.121,0 2.344,0 10,5
La Moixentina 3,5 3,1 -11,4
Subtotal 2.124,5 2.347,1 -
Total España 7.435,0 7.656,0 3,0
Subtotal/Total España (%) 28,6 30,7 -
Pro memoria: Eroski 5.279,0 5.280,0 0,0
Fuente: Hispacoop. El total de España corresponde a las cooperativas del ramo con más de 500.000 euros de facturación anual.
Por otro lado, los datos individualizados de las cooperativas eléctricas de la Comu- nidad Valenciana de que se dispone en Hispacoop se presentan en el Cuadro III.3.10.
Se comprueba que las cooperativas eléctricas de consumo de la Comunidad Valenciana absorben en 2016 casi la totalidad del empleo, las personas asociadas y la facturación del total de cooperativas eléctricas de consumo en España; y que las de mayor dimen-
sión (Alginet y Callosa del Segura) crecen a buen ritmo entre 2015 y 2016 en cuanto a facturación, aunque ésta se encuentra estancada o a la baja en la de menor tamaño.
CUADRO III.3.10.
COOPERATIVAS ELÉCTRICAS VALENCIANAS. SOCIOS/AS, TRABAJADORES Y FACTURACIÓN.
SOCIOS
2016 TRABAJADORES
2016 FACTURACIÓN
2015 FACTURACIÓN 2016
Alginet 6.092 10 4,95 5,39
Callosa del Segura 4.653 5 3,62 5,09
Guadassuar 2.872 5 2,33 2,22
Meliana 1.921 2 1,61 1,59
Castellar 2.357 2 1,79 1,38
Vinalesa 1.305 2 N.D. 0,79
Total Com. Valenciana 19.200 26 14,30 16,46
ESPAÑA 20.300 28 14,90 17,06
Fuente: Hispacoop (facturación, en millones de euros).
Nuevas cooperativas de consumo
El caso de la cooperativa de consumo BioTrèmol, de San Vicente del Raspeig (Ala- cant), con sus 18 puestos de trabajo en 2016 y sus tiendas en San Vicente, La Foia, Ye- cla y Elx, es por ahora el mejor exponente en la Comunidad Valenciana de la distribu- ción agroecológica. En el consumo de este sector confluyen, por un lado, estructuras locales de producción ecológica, a veces con un contenido vinculado a determinadas Empresas de Inserción, Centros Especiales de Empleo, Asociaciones y Fundaciones de acción social, etc.; colectivos sociales, por lo general urbanos, con capacidad adquisi- tiva superior a la media y que desean consumir productos alimenticios de calidad eco- lógica asegurada; y empresas intermediarias entre productores y consumidores, entre
eléctricas, con las que sus relaciones son vistas como burocráticas y basadas en con- tratos de adhesión. Ello está dando lugar desde hace años a un movimiento asociativo relativamente nuevo en cuanto que se dirige fundamentalmente a las capas sociales urbanas de cierto poder adquisitivo, asegura a sus personas asociadas que la energía que consumen tiene un origen medioambientalmente ecológico y sostenible, y facilita una relación de los consumidores con sus proveedores de una manera menos sumisa y más proactiva.
Entre estas nuevas modalidades de consumo de energía, destaca la cooperativa ca- talana Som Energia (con sede en Girona), que al pertenecer su sede a otra Comunidad Autónoma no se encuentra recogida en el Cuadro III.3.10., y que además no figura adherida a Hispacoop.
Som Energia mantiene en la Comunidad Valenciana en 2018 un conjunto de siete grupos locales, según sus propios datos, en las ciudades de Alicante, Castellón, Valen- cia, Burjassot y Orihuela, y en las comarcas de La Ribera y las Comarcas Centrales. No se dispone de información acerca de qué parte de las 48.510 personas socias de Som Energia existentes en junio de 2018 y de los 77.212 contratos efectuados con ellos (datos de la propia web de la entidad) se localizan en la Comunidad Valenciana.
Algunos datos disponibles en el Sistema de Análisis de Balances Ibéricos, SABI, que llegan por el momento a 2015, reflejan la importancia actual que ya ha alcanzado Som Energia: su capital social es de 2,3 millones de euros; presenta un activo de 8,7 millones de euros; sus ingresos anuales han pasado de 3,5 millones de euros en 2013 a 15,6 millones en 2015; su resultado anual en 2015 fue ya positivo por 60.000 euros, frente a los 100.000 euros de pérdidas en 2013; y su número de trabajadores era de tan solo siete personas, lo que necesariamente significa que la entidad externaliza una buena parte de sus costes operativos.
En un segmento de consumo con bastantes conexiones con el consumo agroeco- lógico, pero aspirando a una mayor cuota de actuación sociopolítica, cabe referirse a las autodenominadas “cooperativas integrales”. Algunos autores ven en estas coo- perativas una opción de producción y consumo para personas que, por una u otra razón (convicciones ideológicas extremadamente enfrentadas a las de la economía de mercado; carencia absoluta de poder adquisitivo, o disponibilidad mínima del mismo;
exclusión de las relaciones financieras ordinarias, etc.) quedan fuera del sistema eco- nómico actual, no pudiendo satisfacer sus necesidades o haciéndolo de forma precaria e insuficiente.
Se trata de determinadas cooperativas mixtas de servicios y de consumo con una pretensión social alternativa al capitalismo, que se vienen tratando de desarrollar desde 2010, aproximadamente; cooperativas en las que el adjetivo “integral” se uti- liza para dar cabida a todas las actividades humanas básicas, como la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, el empleo, el transporte, la protección social, los medios de cambio, la información, las relaciones sociales, etc.
En las modalidades más habituales, las cooperativas locales de este tipo proporcio- nan una salida laboral a determinados profesionales que ofrecen servicios en campos como, por ejemplo, la agricultura ecológica, la medicina no oficial, la enseñanza no reglada, etc., y se vinculan de manera estrecha a grupos de consumidores que buscan ese tipo de productos y servicios, en particular su producción ecológica, su provisión local, su origen productivo en grupos sociales desfavorecidos, etc.
En los casos de mayores aspiraciones sociopolíticas, estas cooperativas ponen en contacto personas interesadas en construir nuevos modelos de relaciones sociales de tipo autogestionario, anticapitalista, etc., en pos de mundos más o menos ideales basados en la reciprocidad plena, los procesos productivos al margen de los estandari- zados en el mercado, las monedas sociales, etc.
La extensión efectiva del fenómeno de las cooperativas integrales resulta aún poco verificable. Existe una experiencia que se considera pionera en el sector, que es la de la Cooperativa Integral Catalana, creada en 2010 y que alcanza ya casi una veintena de experiencias locales; siendo replicada en distintos lugares, que incluyen a las ciudades de Castellón y Valencia, en la Comunidad Valenciana. Por el momento no es posible de- terminar la dimensión del cooperativismo integral en términos de personas asociadas, socios y socias de trabajo asociado, indicadores físicos de sus actividades (por ejemplo, toneladas de alimentos que distribuyen), ni tampoco de cuentas financieras.