1. CAPÍTULO 1
1.7 Antecedentes de las métricas en el ritmo no nativo
Tabla 1.5
Valores de %V y VarcoV para el inglés y el español según las referencias consultadas
Lengua %V VarcoV Referencias Detalles
Inglés
41,37 51,33 (Mairano, 2011) Estadounidense (promedio de dos transcriptores). Lectura de historia.
39,79 62,64 (Mairano, 2011) Británico (promedio de dos transcriptores).
Lectura de historia.
38 64 (White & Mattys, 2007) Británico. Lectura de oraciones.
40,1 --- (Ramus et al., 1999) Británico según lo señalado en Low et al. (2000).
41,5 51,7 (Fuchs, 2016a) Británico. Habla espontánea.
41,5 54,5 (Prieto et al., 2012)37 Británico. Lectura.
38,2 --- (Low et al., 2000) Británico. Lectura de oraciones.
42,8 --- (Dellwo & Wagner, 2003) Británico y estadounidense. Lectura de fragmentos.
40,1 61 (Tsoi, 2016) Británico. Lectura de historia.
Español
42,61 43,75 (Mairano, 2011) Peninsular y americano. Lectura de historia.
48 41 (White & Mattys, 2007) Peninsular. Lectura de oraciones.
43,8 --- (Ramus et al., 1999)
47 36,5 (Prieto et al., 2012) Peninsular. Lectura de oraciones.
42,16 --- (Toledo, 2010c) Peninsular (promedio de tres variedades).
46,5 --- (Toledo et al., 2009)
Español de Buenos Aires (promedio de informantes con y sin educación superior).
Lectura de oraciones.
54 36 (O‟Rourke, 2008b) Español de Lima, Perú. Lectura.
57 --- (De Pinho, 2013) Español de Chile. Habla espontánea.
46,94 49,68 (Gabriel & Kireva, 2014) Español de Buenos Aires. Promedio de lectura de oraciones y de historia.
43,31 55,6 (Kireva & Gabriel, 2015a) Español de Buenos Aires. Habla espontánea (resumen de un cuento).
hablantes monolingües del español de México e hispanohablantes que adquirieron el inglés como L2 sin instrucción formal y residen en Estados Unidos. Este análisis demuestra que las métricas logran reflejar el grado en el que los inmigrantes de habla hispana en Estados Unidos adaptan su ritmo de habla a uno más acentual, debido a que los valores de los PVIs son intermedios en los hablantes bilingües, es decir, estos valores no tienen una correspondencia exacta con el español o el inglés nativo. El autor brinda una explicación sociológica de cómo los inmigrantes adaptan o no su ritmo según el grado de adaptación a la cultura nueva, entendiéndose que a mayor adaptación sociocultural en la sociedad estadounidense, hay más semejanza con un ritmo acentual.
Con los mismos lineamientos que Carter (2005) y ampliando la cantidad y tipos de informantes, Thomas & Carter (2006) implementan los PVIs en el inglés afroamericano, el inglés estándar de Estados Unidos, el inglés de Jamaica, el inglés como L2 por parte de mexicanos y el español de México. Los autores analizan el ritmo de habla espontánea y observan que los hablantes de inglés estándar y el afroamericano presentan un ritmo acentual y el español un ritmo claramente silábico. El inglés de Jamaica y el inglés no nativo presentan valores intermedios, es decir, no claramente un ritmo acentual ni un ritmo silábico. Los autores también analizan el ritmo de habla de antiguos esclavos en Estados Unidos, que resulta ser más silábico y sugieren que en el pasado el inglés afroamericano era más parecido al inglés de Jamaica. Más recientemente, Carter & Wolford (2016) estudian el inglés y el español de mexicanos en Estados Unidos a lo largo de tres generaciones. Utilizan la métrica PVI y llegan a la conclusión de que las generaciones más viejas mantienen prosodias muy bien diferenciadas entre el español y el inglés, mientras que las generaciones jóvenes muestran una especie de convergencia entre las dos lenguas en el sentido de que el español de los inmigrantes se asemeja al inglés.
Con respecto al inglés de Estados Unidos y el inglés de la India, Reid-Collins (2015) estudia el ritmo en informantes indios en Estados Unidos en un corpus de habla espontánea.
Las métricas le permiten a la autora identificar dos tipologías rítmicas: inglés estadounidense con un ritmo acentual y el inglés indio con un ritmo que se estructura hacia valores silábicos.
Además, este estudio permite constatar la adaptación rítmica de los hablantes en el habla espontánea, ya que cuando un hablante de inglés estadounidense mantiene una conversación con un hablante de inglés de la India, los hablantes de inglés indio presentan una tendencia a igualar el ritmo con respecto al interlocutor. Por su parte, Fuchs (2016a) analiza el inglés británico y el inglés de la India, aportando evidencia de que estas lenguas presentan un ritmo
acentual y silábico, respectivamente. Fuchs atribuye la naturaleza del ritmo silábico del inglés de la India a la influencia de las primeras lenguas que estos informantes hablan en sus hogares, como el indi y el telugu.
El tema de la inmigración también ha sido un punto central para el inglés británico. Por ejemplo, Torgersen & Szakay (2012) emplean algunas métricas para analizar el ritmo del inglés en hablantes jóvenes y adultos provenientes de una zona céntrica y otra periférica de Londres. El material analizado corresponde a habla espontánea de numerosos informantes.
Los resultados indican que los jóvenes en contacto con otros orígenes étnicos presentan un ritmo más silábico que los jóvenes con raíces puramente anglosajonas. Por otra parte, los hablantes del centro de Londres presentan un ritmo más silábico que los que residen en las afueras, producto de la naturaleza cosmopolita de la zona céntrica. Los autores señalan que las métricas dan cuenta del contacto y cambio lingüístico, ya que el inglés de este lugar de Inglaterra representa cambios debido a la gran inmigración de hablantes con diversos contextos sociolingüísticos.
El cambio lingüístico provocado por el contacto entre lenguas también has sido abordado para el español y el italiano.Gabriel & Kireva (2014) y Kireva & Gabriel (2015b) utilizan las métricas rítmicas para comparar primeras lenguas (español peninsular, español porteño e italiano) y español como segunda lengua (con italiano como L1). Con el empleo de métricas como %V, VarcoV, VarcoC y PVIs, los autores logran discriminar el ritmo de habla y demuestran que el español como L2, el español porteño y el italiano presentan ritmos similares, en contraste con el español peninsular. Los valores de las métricas dan cuenta que, como se adelantó en la sección anterior, el español de Buenos Aires es una variedad dialectal originada con el contacto de lenguas como el italiano.
Unos de los trabajos más influyentes en segundas lenguas es el de White & Mattys (2007).
Estos autores comparan primeras y segundas lenguas del holandés, inglés, francés y español, en hablantes de L2 que tuvieron instrucción formal en edad adulta y que vivieron en el país de la lengua meta.38 Con respecto a las segundas lenguas, entrevistan hablantes de inglés y español como L2, cuya lengua materna es el español y el inglés, respectivamente. Emplean siete métricas: ∆V, ∆C, %V, VarcoC, VarcoV, nPVI (para vocales) y rPVI (para
38 La clasificación de este trabajo dentro de los antecedentes „sin instrucción‟ es debatible ya que no sabemos cuán significativa fue la adquisición de los informantes antes de vivir en el país donde se habla la lengua meta.
Decidimos clasificar estos datos como tal, porque los informantes vivieron por periodos significativos en el país de habla inglesa y, por lo tanto, las habilidades en la oralidad podrían ser muy distintas a las obtenidas por medio de la instrucción formal.
consonantes). Los resultados, según estos autores, indican que las métricas VarcoV y %V son las que discriminan los tipos de lenguas de manera más precisa y que los valores intermedios son reflejo de una adaptación prosódica de una L2 a una lengua meta. La Figura 1.7 muestra una clasificación del inglés y el español según los resultados de White & Mattys (2007) con las métricas VarcoV y %V. Se observa una clara diferencia entre el inglés y el español como L1 (EngEng y SpSp, respectivamente) y valores distintos para el inglés como L2 en hispanohablantes (EngSp) y el español como L2 en angloparlantes (SpEng).
Otro aporte informativo es el de Sarmah, Gogoi, & Wiltshire (2009), quienes estudian el inglés como L2 en inmigrantes en Estados Unidos con distintos tiempos de residencia en el país. Sus informantes corresponden a hablantes nativos de tai que comenzaron aprendiendo inglés en contexto de instrucción y luego se radicaron en Estados Unidos. Utilizan las métricas de duración %V y PVI. Comparando los informantes que estuvieron poco tiempo (menos de 4 meses) de residencia en Estados Unidos con los que estuvieron mucho tiempo (18 meses), los autores concluyen que, contrario a lo esperado, los primeros presentan un ritmo más acentual, es decir, parecido a lo valores del inglés nativo; mientras que los que estuvieron más años presentan valores más cercanos a un ritmo silábico, producto de una transferencia del tai en el inglés como L2. Esta sorprendente relación se explica, según los autores, por una cuestión de identidad en el sentido de que los que acaban de llegar a un país extranjero tratan de igualarse prosódicamente, mientras que los que han permanecido más
Figura 1.7. Clasificación del inglés y español como L1 y L2 Fuente: White & Mattys (2007, p. 514)
tiempo no siguen las normas de la lengua meta estrictamente y reafirman su identidad tai con valores rítmicos parecidos a su lengua madre.
En un estudio más reciente sobre el inglés como L2, Henriksen (2016) analiza las propiedades rítmicas en hablantes de inglés en Estados Unidos cuya primera lengua es el español peninsular y que presentan un dominio del inglés muy avanzado. Se comparan también hablantes monolingües del español peninsular y monolingües del inglés de Estados Unidos. En un corpus basado en la lectura de oraciones, este autor implementa las métricas Varcos y PVIs y logra discriminar el ritmo de los informantes monolingües en dos categorías discretas: el ritmo acentual del inglés y el ritmo silábico del español. Con respecto al resultado de los bilingües, la lectura de oraciones tanto en inglés como en español demuestra valores muy distintos para ambas lenguas, lo que se interpreta como el manejo de dos ritmos bien distinguidos. Lo llamativo de los resultados de este aporte es que no se registra una influencia significativa de la lengua materna en la producción del inglés como L2 y la producción del español (L1) de estos bilingües parece haber sido afectada por el inglés (L2).
Según el autor, esta tendencia se puede deber a que los bilingües avanzados aplican procesos de alargamiento (por efecto del acento) y de reducción vocálica en su propia lengua materna.
Con instrucción
Con respecto a las mediciones del ritmo no nativo con instrucción formal de por medio, Dellwo, Gutiérrez Díez, & Gavaldà (2009) estudian el inglés como L2 por parte de hispanohablantes en España. Contrastan los resultados de un grupo de nativos de inglés y dos grupos de aprendientes de inglés con la diferencia de que un grupo recibió un año de instrucción formal en fonología en un ámbito universitario. Los autores logran medir diferencias entre el ritmo nativo y el no nativo, especialmente con las métricas PVIs. Sin embargo, no logran discriminar un efecto de instrucción entre los distintos niveles de competencia lingüística de los aprendientes. Esto quizás se deba, según los autores, a que un año de instrucción no provoca cambios mayores en la pronunciación de los aprendientes y, por ende, no se refleja en las métricas.
El aporte de Tortel (2009) abarca un estudio prosódico del inglés como L2 por parte de hablantes de francés, lengua que al igual que el español se considera con ritmo silábico.
Todos los informantes no nativos de esta investigación tuvieron algún tipo de instrucción formal. En un total de 63 hablantes de inglés (inglés por francoparlantes nivel 1 y nivel 2 e inglés de nativos de Gran Bretaña), se obtienen datos del ritmo a través de diversas tareas de
elicitación (lectura, repetición y habla espontánea). El nivel 1 de aprendientes posee conocimientos básicos de inglés y no ha recibo instrucción en fonología, mientras que los aprendientes del nivel 2 corresponden a estudiantes universitarios de inglés avanzado, quienes tuvieron instrucción de los segmentos y la prosodia del inglés. La autora demuestra que las métricas pueden distinguir no solo el ritmo nativo del no nativo sino también que logran diferenciar distintos niveles de ritmo no nativo, tal como lo demuestran los grupos de informantes con los dos niveles de competencia lingüística.39
Ordin, Polyanskaya, & Ulbrich (2011) estudian aprendientes del inglés como L2, por parte de hablantes de alemán con distintos niveles de competencia lingüística en contexto de instrucción. Las métricas, según los autores, reflejan la adquisición del ritmo de habla en distintos momentos de su desarrollo. En la misma línea de investigación, Ordin &
Polyanskaya (2014, 2015) demuestran que las métricas son útiles para identificar el ritmo de habla del inglés como L2 y la transferencia de diversas L1 con ritmos distintos (p. ej. francés) y similares (p. ej. alemán). Teniendo en cuenta la edad de los aprendientes y los distintos niveles de competencia lingüística, sus resultados indican que el desarrollo de una interlengua como el inglés comienza con un ritmo más silábico y confluye en uno más acentual, independientemente de la L1 involucrada. Estos autores sostienen que el desarrollo del ritmo en L2 se basa en principios universales que abarcan patrones de tiempo que son más fáciles y menos marcados como el ritmo silábico (principalmente con menos procesos de reducción y una estructura silábica más simple) y patrones más difíciles o más marcados como el ritmo acentual (con más procesos de reducción y una estructura silábica más compleja). Por lo tanto, los hispanohablantes que adquieren el inglés comienzan con una estructura menos marcada y deben desarrollar una estructuración rítmica más marcada o difícil. De todos modos, en Ordin & Polyanskaya (2015) también se observan diferencias en los resultados de las métricas dependiendo del tipo de L1: los aprendientes del inglés con una lengua madre acentual (alemán) lograron un ritmo más acentual que aquellos cuyo ritmo de la lengua madre era silábico (francés).
Más recientemente, Pellegrino, He, & Dellwo (2017) emplean algunas métricas de duración combinadas con las que miden el F0, en hablantes nativos de mandarín e italiano y hablantes no nativos de mandarín por italianos. A través de la medición de la lectura de un cuento, los autores logran discriminar diferencias rítmicas entre el habla nativa y la no nativa.
39 Gran parte de estos resultados se encuentran en forma resumida en Tortel & Hirst (2010).
La combinación de diversas métricas contribuye a distinguir distintos tipos de ritmos y el ritmo no nativo presenta valores intermedios. Esto último se explica, según los autores, como el producto de un nuevo ritmo entendido, en parte, por la lengua materna y, en parte, por la lengua meta.