CAPITULO II: MARCO TEÓRICO
2.2. Bases Teóricas
2.2.2 Aportes de otros teóricos
En primer lugar, tenemos el aporte de Ayala et al. (2002) quienes afirman que “la agresividad o estado emocional que consiste en sentimientos de odio y deseos de dañar a otra persona, animal u objeto” (p. 14). Por lo propuesto, la agresión es un estado emocional en el que un niño tiende a lastimar a otro niño o a otra persona o incluso a un animal o cosa. Por otra parte, Morales (1999) afirma que la agresión es “un ataque no provocado o acto belicoso, asociado a una conducta hostil o destructiva, siendo cualquier secuencia de conducta, cuya respuesta de meta es el daño a la persona a la que se dirige”
(p.23). Semejante concepto nos brinda Feldman (2006) quien menciona que “es la lesión o daño deliberado que se ocasiona a otra persona” (p. 557). Los autores hacen referencia que la conducta agresiva ocurre como el hecho de atacar a otra persona ocasionando alguna lesión o daño.
En caso de desear un concepto de conducta agresiva con mayor generalidad, contamos con Serrano (2000) quien afirma que, la agresión es una forma en que una persona responde expresando su incomodidad, desaprobación y otros sentimientos de abuso, siendo estos una manera errada de reaccionar, por ejemplo Cuando una persona está estancada y no puede encontrar una solución, se frustra, exhibe un comportamiento desagradable e incluso puede llegar al nivel de violencia física, psicológica y sexual en un intento de expresar su ira. Es por ello, que consideramos que las conductas agresivas son las actitudes y reacciones de una persona, que resulta de la ansiedad y la frustración que provocan reacciones tales como insultos, golpes y amenaza.
2.2.2.1 Causas que facilitan las conductas agresivas.
Flores (2011) considera que, todo comportamiento determinado por una multiplicidad de elementos, tales como factores heredados o trasmisibles, los cuales hacen referencia al comportamiento innato o instintivo existente desde que la persona nace; y factores del ambiente o del contexto, relativos al comportamiento concreto emanado frente a algún elemento estimulante, siendo el mismo asimilado o instruido.
Durante un gran periodo, muchos autores han argumentado que el comportamiento humano es instintivo, donde presentaban una serie de respuestas acorde a las situaciones que se les presentara. En la actualidad, se asevera que los instintos preceden al aprendizaje, que son una característica de la naturaleza animal, sin embargo, además pueden ser reacciones adquiridas.
Entre los componentes biológicos del comportamiento, con el fin de mantener una conexión con el ambiente en forma armoniosa, es indispensable que mantenga el contacto con su entorno mediante las relaciones complejas e intercambios de conductas, sin embargo, para que lo expuesto se lleve a cabo tiene que ejecutarlas, demostrándolas mediante acciones. Cada ser vivo es muy complejo y consta de millones de células, se componen por diversos órganos, tejidos, aparatos, y sistemas. Por otro lado, está el aparato digestivo, cuya función es la digestión, el sistema circulatorio y el otros de
sistemas, las que se ocupan de la sensación de estímulos y finalmente tenemos el encargado de todo lo psíquico y comportamiento adaptativo: el sistema nervioso. De esta forma, es el sistema nervioso central, el encargado de coordinar los movimientos necesarios de los órganos y aparatos de la estructura física. Siendo esto posible gracias a la producción de momentos o situaciones psicológicas que, al ser convertidas en movimientos musculares coordinados, permitiendo que una persona luche o huya en segundos, y, por otra parte, la alegría puede convertirse en resentimiento, odio, etc., en el menor tiempo posible.
Entre los factores ambientales, se puede decir que el cuerpo humano es un sistema complejo que realiza conductas como manifestación del sistema nervioso y endocrino, que son bases orgánicas del comportamiento, pero está sujeto a los al estímulo del medio ambiente y el entorno en el que se desarrolla. Esto nos lleva a señalar que el sistema nervioso requiere estímulos tanto internos como externos del cuerpo para activarse, ya que no puede activarse por sí mismo, estos estímulos internos son los que comunican al cerebro sus variaciones normales o patológicas y el cómo y dónde está, existiendo un equilibrio dentro del cuerpo, cuando todos los órganos realizan sus funciones, donde la capacidad de adaptación al medio va depender el conocimiento del entorno externo según los estímulos que reciba, de la realidad ambiental.
Resulta notorio que los estímulos externos son muy amplios e importantessin los cuales los individuos no serían capaces de realizar actividades que los diferencien entre sí, especialmente en lo académico. En este ambiente es donde se pone en práctica sus habilidades intelectuales y, lo más importante, en la realidad ambiental interfiere en el comportamiento de los niños.
Al respecto Flores (2011) sostiene que, siendo la escuela, como un segundo hogar para el niño, ahí comienza su desarrollo social, en éste atraviesa diferentes situaciones emocionales, es cuando necesita apoyo y ser guiado para que logren desenvolverse de la manera más adecuada y mantener una óptima convivencia. De igual modo, Flores (2011) afirma respecto a la sociedad y comunidad: “Su influencia sobre el individuo es muy diversa, se manifiesta a través de los medios de comunicación, las instituciones, clases sociales, normas y presiones. Cada subcultura puede fomentar el desarrolla de aptitudes y rasgos de personalidad características” (p.13). Además, nos menciona sobre el medio físico o geográfico: “Formado por factores climáticos, geográficos, temperatura, entre
otros, puede influenciar directamente sobre costumbres alimenticias, vestido, hábitos de trabajo y otros” (p.13). con relación a la familia, afirma que todo niño obtiene su primer contacto con el entorno a través de los padres y las familias y así desarrollan conductas adaptativas positivas o negativas según la primera experiencia sea favorable o no. Por ello, es necesario que las familias fortalezcan valores como el amor, el entendimiento, la paz, el respeto y la solidaridad. Previniendo la carencia de diálogo, la división y el desequilibrio, a esto se puede agregar que la cultura así como la idiosincrasia es adquirida en la interacción con su entorno, es decir, el conjunto de preferencias, juicios y tradiciones, donde la religión impone las conductas que debe mostrar el ser humano hacia su entorno, por eso el hombre mientras se va desarrollando va madurando como resultado de comportamientos adquiridos que lo ayudan para adaptarse en la sociedad; dando paso a un comportamiento de la persona, que es una conducta pensada, racional y que se puede adaptar al momento.
2.2.2.2 Clases de agresividad.
a) Agresividad física
Se encuentra como primera dimensión de la variable agresividad, tenemos la más común que es la agresividad física, ésta se presenta en distintas maneras en el grupo de niños pequeños, así es que Mendieta (2013) afirma que los niños manifiestan de diversas maneras la agresividad física como golpear, morder, patear entre otros esto se manifiesta de manera recurrente entre compañeros, personas mayores, y a sí mismo. Esta situación se torna de difícil tratamiento por su complejidad, porque con mucha continuidad esto condiciona a juzgar las respuestas, convirtiéndose en juicios valorativos, más aún si se trata de agresividad del niño.
b) Agresividad verbal
En segundo lugar, tenemos a la agresividad verbal, debido a que se pudo apreciar que gran cantidad de niños recuren a insultos o palabra soeces, situación que causa gran preocupación por la constancia en la que se manifiesta. Con relación a lo expuesto, Mendieta (2013) la define como: generalmente los niños por naturaleza son activos y curiosos, es por eso que para asegurar la conducción de sus vidas en pleno desarrollo psicológico dependerá de sus intereses, pero sin embargo en el transcurso de su etapa escolar a menudo, frente a sus obligaciones como estudiante, siente una incapacidad para
adaptarse, adoptando distintas respuestas, dentro de ellas, agresividad, rebeldía e insultos hacia los restos de los niños incluso a las personas de mayor edad de su entorno. Dicha conducta por lo general de manera descontrolada se da por las influencias sociales, pero principalmente es en el hogar donde se forma este comportamiento.
c) Otros tipos de agresión
Partiendo de la idea de Flores (2011) se puede considerar una agresión emocional siendo la agresividad o el daño que se vulnera sin ninguna razón que deriva en incitar daño, por lo general se manifiesta como respuesta a una anticipada agresión recibida;
siendo posible otorgarle el análogo de venganza, donde la agresividad conductual es el daño que se produce con una intención de lograr algo a cambio.
Finalmente, dicho autor nos menciona que esta actitud también puede ser una agresión proyectiva ya que ello nos hace referencia aquel acto agresivo no va direccionado hacia el individuo que ha incitado el acto agresivo, sino que su proyección se dirige a otros individuos, animales o cosas, en algunas ocasiones esto se puede dar sin tener la consciencia de hacerlo.
2.2.2.3 Conductas de un niño agresivo.
Cuando nos referimos al niño agresivo se debe considerar lo propuesto por Flores (2011) quien afirma que: “es esperable que en los primeros años de vida el niño reaccione de manera agresiva frente a distintas situaciones que se le pueden presentar” (p.19).
Se considera usual, el hecho de que durante sus primeros años de vida el niño manifieste respuestas agresivas ante distintas situaciones que vive. Es muy común esas manifestaciones agresivas en los casos donde solicita o anhela cierta cosa o juguete, por la venida de otro miembro al núcleo familiar, cuando son cambiados los hábitos rutinarios e incluso los viajes familiares. Dicho reflejo conductual ocurre principalmente en los niños pequeños cuando manifiestan sus emociones a través de rabietas, lloriqueos, berrinches, rasguños y mordidas.
Es así que, es nuestro deber realizar que el niño alcance el desarrollo de sus capacidades comunicativas, sabiendo comunicarse con el entorno que le rodea sin agresión, y de cualquier modo coexisten diferentes expresiones agresivas, entre ellos un empujón o una mordida; siendo esta la última que manifiesta mayor grado de violencia.
Es relevante mencionar que es normal que un niño en sus primeros años golpee, rasguñe o muerda a un compañero a manera de comunicación, aunque aproximadamente a los cuatro años de edad, la mayoría finalizan el proceso de aprendizaje del uso de lenguaje; por ello, que resulta oportuno que antes de responder con agresividad ante alguna molestia, debe utilizar la palabra para expresarlo.
Con relación a esto, Paniagua (1999) asevera que la imitación es uno los factores que inciden en el desarrollo de la agresividad; ya que los niños copian la totalidad de lo que consideran un patrón que debe seguirse, por ejemplo, el caso de sus padres, docentes, hermanos, artistas de televisión. Es así que, al visualizar permanentemente conductas agresivas, al final pensará que dicha actuación representa la manera de interrelacionarse con las otras personas, elaborando un concepto con la idea afirmativa de que el individuo que agrede o reacciona violentamente es quien triunfa y es poderosa.
Se debe tener presente entonces, que la imitación viene a ser uno de los motivos causantes que el niño desarrolle la agresividad; ya que se tiene conocimiento de que los mismos reproducen los comportamientos que observan dentro de su ambiente, siguiendo los esquemas conductuales de las personas mayores.
Dicho de otra manera, cuando visualiza comportamientos agresivos de manera continua, determinará que dicho comportamiento es la forma de comunicarse. No obstante, se tiene que tomar en consideración la siguiente premisa, que los niños cuando tienen cuatro años de edad se encuentran en un proceso de asimilación de la diferencia existente entre el bien y el mal; razón por la cual, previo a dicha edad se tiene que tener cuidado de señalarlos como agresivos, debido a que realmente se encuentran en un proceso de aprendizaje del manejo de sus sentimientos, y se encuentran en el proceso de utilizar la expresión oral.
Train (2001) indica ciertas peculiaridades que poseen los infantes que manifiestan violencia, como: Entienden de manera incorrecta lo que realizan las demás personas, debido al hecho de que una acción cotidiana de cualquier índole tiene la posibilidad de convertirse en incentivo ocasionante de una respuesta agresiva; expresándose con un carácter de irritabilidad, donde cosas de poca dimensión hace posible llenarlos de ira;
poseen problemas en la expresión verbal; carecen de conocimiento para expresar con
vocablos aquello que está sucediendo; tienen dificultades para integrarse a un grupo, no sabiendo apreciar ni diferenciar sus sentimientos personales.
2.3 Definición de términos