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III. El arte y la historieta

III.2. Arte Pop

Ballester Redondo indaga en su tesis doctoral si el cómic es un arte y para ello, en uno de sus apartados, observa las influencias del cómic en el arte, y da cuenta de la importancia de la influencia de este medio en el Arte Pop. Y, dentro de este movimiento, destaca la figura de Roy Lichtenstein que fue quien más explotó la vinculación del arte pictórico con las historietas. Este artista experimentó conjugando elementos discursivos de ambos medios que, en general, trabajaba de la siguiente manera:

“El proceso de trabajo comenzaría con Lichtenstein capturando momentos sin principio ni final, eligiendo viñetas intermedias que le resultaban compositivamente atrayentes. *…+ Aunque pintaba manualmente sobre el lienzo, su intención siempre era imitar el resultado mecánico de las imprentas y, por tanto, evidenciar la reproducción masiva propia de la cultura de masas.

*…+Aún con todo, el mayor cambio con respecto a las viñetas originales sería el contenido de los bocadillos de texto que brotaban de los personajes, cuyas frases cambiaría por otras más breves e irónicas” (Ballester Redondo, 2018, 198).

Imagen XXXVIII. Roy Lichtenstein, Good Morning Darling, óleo y magna s/ tela, 68.6 x 91.4 cm. 1964

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Imagen XXXIX. Jay Scott Pike, Girl’s Romance no.97, DC. 1963

Ballester Redondo observa que se abrieron dos líneas críticas de pensamiento muy opuestas una de otra respecto de los modos en que Lichtenstein incorporó al cómic en sus obras. Hubo una visión positiva, que aprecia la apertura del cómic hacia nuevos caminos en el mundo del arte. Y otra negativa, sobre todo impulsada en el mundo de los autores de historietas que verían una suerte de plagio en Lichtenstein, por la práctica común de este artista de no citar sus fuentes visuales siendo que las obras que él realizaba eran reproducciones casi idénticas de los cuadros de cómic originales en los que basaba su producción (Ballester Redondo, 2018, 200-203). Pero, más allá de los juicios de valor que se puedan hacer acerca de la autenticidad de las composiciones de este artista, es innegable que marcó un hito en la incorporación de la iconografía y los elementos del cómic en las artes visuales. Intentaré, a continuación, analizar cuáles son sus aportes en el plano pictórico-icónico, para ver en qué medida este autor da lugar a nuevos modos de formar y si estos logran unificar los recursos de ambos lenguajes.

En primer lugar observo que, al igual que sucede con las viñetas o páginas enmarcadas que forman parte de diversas exposiciones, las obras de Lichtenstein descontextualizan las imágenes de las que se apropia. Transformar una pequeña viñeta en una pintura de gran formato (comparado sobre todo con el tamaño original de la viñeta) es muy similar a la exposición de páginas de historietas en museos y galerías. La pintura de gran formato constituye un símbolo en sí mismo, es la forma de expresión de las artes visuales más valorada comercialmente. El hecho de copiar al óleo una imagen de una viñeta que forma parte de una publicación de masas – descartable- transforma esa imagen de tirada industrial a una única obra pintada en lienzo, le confiere unicidad y estatus.

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En el interior de las obras de Lichtenstein se exaltan la iconicidad y los estereotipos propios del dibujo en el cómic: preferencia por las figuras cerradas, trazos de contorno que agilizan la lectura, etcétera. Pero, cuando pinta sus lienzos, este artista solamente realiza un cambio de técnica, traslada imágenes impresas a imágenes al óleo como si se tratase de un efecto de espejo. No cruza los lenguajes, sino que simplemente muestra y refleja a otro medio, y lo hace descontextualizando. Cada obra reinterpreta mínimos aspectos de las viñetas originales que pueden pasar inadvertidos y, en general, solamente mediante el cambio de los textos originales de los bocadillos por otros, alterando las relaciones texto-imagen, confiere sentido discursivo a las obras. Pero no hay aportes significativos en la imagen y aborda a la historieta de manera superficial. Su trabajo no pierde valor por ello, su objetivo era probablemente ese mismo y no otro.

Imagen XL. Roy Lichtenstein, Whaam!, óleo y acrílico s/ tela, 170 x 400 cm. 1963

Imagen XLI. Jerry Grandenetti, All-American Men of War no. 89, DC. 1962

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La obra Whaam! de Lichtenstein (imagen XL) ejemplifica muy bien cómo este autor sólo toma la superficie de la imagen, las pequeñas modificaciones que hace respecto de la viñeta original de la que se sirve (imagen XLI) no aportan elementos, sino que restan, convirtiendo a la imagen en un cliché, un estereotipo de representación del cómic de una escena de guerra. Y se pierde toda posibilidad de articular nuevas relaciones significantes con estructuras de ambos lenguajes. Esta obra es un díptico pero este autor aun pudiendo generar efectos de sentido sirviéndose de esta fragmentación de la imagen en dos partes no aprovecha las posibilidades que esto genera. A pesar de que el avión está en un lienzo y la explosión y onomatopeya «Whaam!» en otro, la fragmentación no pasa de arbitraria e incluso se disimula, porque las partes se exhiben juntas, no hay separación (gutter) entre las mismas y la imagen, a pesar de estar compuesta por dos partes separadas, se interpreta como una unidad. Con esta fragmentación no se está haciendo un recorte que sea representación del tiempo, ni tampoco se lo hace para jerarquizar partes de la imagen o generar ritmo visual. La composición en dos lienzos termina siendo anecdótica y se pierde la posibilidad de aprovechar recursos de la historieta y de este modo introducirla al arte de una manera más poética y no tan superficial y redundante.

Podría citar a muchos otros artistas de las nuevas figuraciones que dividirán los lienzos en recuadros a los modos de la historieta, incorporarán texto, bocadillos, e iconografía propia de la historieta. Pero entiendo que el que más aportes ha realizado fue Lichtenstein porque, aun cuando no ahondó en las interrelaciones posibles entre los ritmos propios de cada lenguaje, evidenció recursos de la historieta y puso en relieve aspectos de las artes visuales descontextualizando mutuamente a las dos formas de expresión. Expuso en un medio lo que no le era propio y transformó al otro medio (el cómic, la viñeta) en algo que no era antes. Y en este sentido se puede afirmar que cruzó los lenguajes e insertó aspectos de un lenguaje en el otro.

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