ABSTRACT
2.2.2.4 El aula de clases y el clima motivacional, una dinámica funcional
adolescencia aumenta la importancia de la aprobación de los compañeros y el valor académico.
2.2.2.4 El aula de clases y el clima motivacional, una dinámica
se preguntaba y en muchas de las ocasiones se contestaba así mismo. Al implementarse los nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje, basada especialmente en competencias, se modifica el rol del profesor y del alumno (sujeto activo) dentro de la clase.
La participación de los alumnos en la clase es primordial porque son quienes poseen un rol específico de acción, ya que en el aula se requiere de la intervención y colaboración de los mismos; es preciso que ellos despierten del letargo llamado apatía. Para ello, se necesita de un ambiente en acción, donde exista la interacción recíproca y permanente entre alumno y maestro. Un ambiente de trabajo en donde se sumen todas las acciones, y se realice la comunicación entre los participantes, en donde se conozcan, comprendan y transformen el conocimiento en aprendizaje significativo, que les proporcione herramientas para resolver problemas de una forma crítica y creativa, que les permita plantear nuevas alternativas de solución a cualquier situación o problema emergido de la clase.
Trabajar en equipo, en el que cada uno de los participantes está colaborando y desempeñándose de la mejor manera conforme a un rol especifico, permitirá el éxito del mismo y la adquisición de aprendizajes significativos
El aula de clase como ambiente propicio para aprendizaje significativo exige los alumnos:
Precisión de las reglas de participación.
Que se les enseñen a participar: qué se puede, qué no se debe, por qué y para qué participar, cómo proceder.
Claridad en la meta/objetivo/propósito.
Información previa y/o modelación inicial.
Ayuda, la necesaria y oportuna.
Los nuevos enfoques de enseñanza replantea los roles del profesor - facilitador, guía, donde se reconoce al alumno como centro del proceso. No obstante a ello, destacan algunos estudiosos cómo las relaciones físicas - personales en el aula han ido deteriorándose. Los escenarios actuales del ámbito educativo promueven los ambientes propicios para la adquisición de aprendizajes significativos. A través de los mismos, se enriquece el proceso de enseñanza y por tanto, el proceso de aprendizaje dada la utilización de diversos materiales visuales, tecnológicos (icónico - gráficos, imágenes digitales) etc, mediante técnicas y/o estrategias de trabajo en el aula, formándose así un elemento mediático entre todos los elementos que intervienen en el citado proceso;
el cual favorece el ambiente donde se lleva a cabo la adquisición de aprendizajes significativos, el desarrollo de habilidades, actitudes y valores, principalmente que forman de manera integral al estudiante. Aun cuando este hecho se
evidencias de forma limitada en las instituciones educativas del Huancayo.
La instrucción actual impartida dentro de las aulas de las instituciones educativas de nivel básico necesita de un acercamiento a los perfiles del estudiante y del profesor;
quienes son los actores más importante de cambio, junto con las autoridades educativas de cada plantel, cuya misión implica el monitoreo permanente de los cambios en cuanto a lo conceptual - teórico y los procedimientos y acciones que se han de realizar para garantizar la creación de nuevos ambientes de aprendizaje de calidad y con pertinencia social que privilegien los aprendizajes significativos.
Por ello, propiciar ambientes favorables para el aprendizaje (dentro del aula) y buscar el desarrollo de competencias de los estudiantes es tarea esencial del profesor.
En estos tiempos, el profesor debe reflexionar sobre su labor docente y la función que esta tiene en el logro del éxito educativo de los estudiantes, es de suma importancia que además determine cuál es el ambiente propicio para despertar en los escolares el interés por aprender a aprender. Si el docente conoce cuál es el perfil deseable en sus alumnos, este podrá diseñar estrategias didácticas y actividades que propicien el desarrollo de competencias;
integrando a este propósito la idea de crear espacios
“ambientes” de aprendizaje que propicien y promuevan el trabajo colaborativo entre los estudiantes, mediante actividades lúdicos, que al mismo tiempo privilegien sus saberes.
Sin lugar a dudas, el estudiante habrá de modificar su actitud dentro del aula, convirtiéndose en sujeto activo y consciente de su propio aprendizaje.
Así, en el aula se deslizan una infinidad de rituales impregnados de interacción. La importancia de las interacciones en el aula puede percibirse como algo activo.
Al hablar sobre las interacciones en el salón de clases, Ames (1984) desde la etnoantropología, considera de igual importancia tanto los acontecimientos que resultan significativos para comentar, como las interacciones más rutinarias que pueden ser olvidadas. Por su parte Vygotsky (1988), desde la escuela sociocultural, considera a las interacciones en el aula como elemento fundamental del desarrollo cognitivo. Centra su teoría precisamente en las interacciones sociales, entendidas “como un medio en el que los niños se desarrollan, rodeados de personas más diestras en el manejo de las tecnologías intelectuales de su cultura” (en Rogoff y Tudge 1997, P. 99).
A partir de los autores citados, se asume que en el aula se viven distintos tipos de interacciones lo que convierte al
salón de clases en escenario de una cotidianidad compleja.
Dicha complejidad puede ser entendida desde diversos soportes teóricos como por ejemplo la etnoantropología, la pragmática, las escuelas psicogenética y sociocultural entre otras. Pero, sin duda, una de las relaciones más significativas entre la comunicación y la educación ocurre en el proceso de enseñanza- aprendizaje que cotidianamente tiene lugar en las aulas. En la educación básica, éste se desarrolla mediante interacciones comunicativas mediadas por la dinámica de clase impuesta por el profesor. Por lo general, estas interacciones, en las que docentes y alumnos participan desde sus roles, se convierten en encuentros dialógicos comunes.
El docente es guía y orientador del alumno, planea actividades y desarrolla estrategias para el logro de los objetivos de aprendizaje, informa, conceptualiza, promueve ambientes de participación y comunicación de saberes.
Mientras que el estudiante posee y activa sus conocimientos previos, demuestra una actitud favorable para el aprendizaje y positiva para participar en clase, recibe retroalimentación del profesor, de sus compañeros y el mismo es actor de su propia evaluación, ya que tiene claras sus metas y propósitos educativos.
Según la Teoría de aprendizaje significativo de Ausubel:
“un ambiente de aprendizaje es un entorno delimitado en el
cual ocurren ciertas relaciones de trabajo escolar”. Este espacio posee condiciones y componentes diversos.
En la era de la Internet y las comunicaciones, es de suma relevancia considerar el rol del profesor como la persona que posee el papel de orientador de los estudiantes de las nuevas generaciones. El mundo globalizado en el que vivimos y estamos inmersos (Siglo XXI) se presentan muchos nuevos retos en la vida cotidiana de los jóvenes, quienes demandan el desarrollo de diversos tipos de saberes, definidos por la UNESCO: saber aprender, saber ser, saber hacer, saber convivir. Integrar los conocimientos, habilidades y valores necesarios, para lo cual se requiere de un gran esfuerzo de padres de familia y profesores.
Cada vez es menos frecuente que un profesor se limite simplemente a exponer un tema en clase. El progreso del conocimiento y la introducción de variados modelos pedagógicos innovadores obligan a modificar el papel del docente, como facilitador del aprendizaje, tutor y orientador educativo, creador de materiales didácticos y diseñador de versátiles instrumentos de evaluación.
Moos (1984), explica que en la figura docente se interceptan tres esferas: la de las competencias profesionales, la de las emociones y la de la responsabilidad ética y social.
En el aula de clases se desarrolla un ambiente humano en el que interactúan dos tipos de personas, las que tienen un papel de participantes de un proceso de adquisición y/o construcción de conocimientos de orden académico, personal y social, demostrando competencias adquiridas en el proceso aprendizaje, es decir, los estudiantes; por otro lado están también quienes tienen la responsabilidad de guiar, mediar o facilitar dicho proceso enseñanza - aprendizaje, los docentes. Y el área en donde se da este proceso, es el aula de clases que puede ser vista como un entorno de carácter sistémico en el que cada componente afecta al resto.
El aula debe ser vista como un ambiente en donde se dé el proceso académico en forma exitosa, en donde el docente y el alumno tengan una actitud e cooperación y bajo este principio ocurren ciertas características fundamentales que describen el ambiente y los eventos que ocurren dentro de ésta:
Se trata de un espacio multidimensional en el que hay muchas personas, multiplicidad de actividades, metas, presiones de tiempo, recursos a compartir; en donde interactúan diversos comportamientos y las acciones que se llevan a cabo pueden tener consecuencias negativas y positivas.
Es un ambiente en donde el docente, al tiempo en que facilita el proceso de enseñanza, debe atender la participación de los estudiantes, regular el tiempo, responder interrogantes; pero sobre todo debe despertar el interés de los estudiantes en el tema, despertarlos de la apatía, lo cual es un gran reto.
Pueden ocurrir eventos impredecibles, a pesar de la planeación establecida, esto puede abarcar desde una avería en un equipo tecnológico necesario para la impartición de clases, o una discusión entre estudiantes.
En el aula de clases, en donde se va generando su propia historia, la cual va creando una atmósfera o clima particular, en el que también se ven involucrados lo que los sujetos pertenecientes a una comunidad o cultura traen, lo que adquieren y lo que han aprendido como conocimiento en su experiencia académica, y lo que como sujetos, sencillamente lo han construido como persona, motivaciones, conflictos internos, carencias afectivas, deseos, expectativas, anhelos, etc.
Así, los procesos básicos que interactúan dentro del aula generan un clima motivacional dentro de ella:
Ambiente de trabajo.- Hace referencia a aspectos tales como el orden (nivel de ruido y permisividad de movimiento en clase), la organización de las actividades y
la especificidad de objetivos de aprendizaje por parte del profesor.
Ritmo de la clase.- Representa la dinámica interna de la clase. Un ritmo de clase agobiante por lo general genera ansiedad y angustia por la velocidad con que explica el tema el profesor, el tiempo que da para la realización de las tareas y el tiempo que se detiene en cada tema. Se manifiesta en aspectos tales como la velocidad con que el profesor explica, el tiempo que da para la realización de las tareas, el tiempo que se detiene en cada tema, etc. El ritmo excesivamente rápido puede ser des motivante al dificultar la comprensión y elaboración de la información, lo que generaría ansiedad en las alumnas. Por otra parte, si es excesivamente lento, puede aburrir a las alumnas.
Interés por el alumno.- El interés porque el alumno aprenda recoge la sensación de cómo cada alumno es animado a progresar sin tomar en cuenta el progreso de los demás.
Competición.- Hace referencia a aspectos como el favoritismo del profesor hacia los más listos, al hecho de que compare frecuentemente a las alumnas desde esta perspectiva y a que las actividades se organicen de forma que se ponga de manifiesto al término de las mismas quienes son mejores y peores.
Cooperación y trabajo en grupo.- Toma en cuenta el grado con el que el profesor propicia el trabajo en grupo, las conductas de ayuda en las clases a la preferencia por trabajar así, al hecho de que el profesor evalúe a las alumnas en base a los trabajos colectivos y no sólo en base a los trabajos realizados individualmente, entre otros aspectos.